Historia y razón en la sociedad técnica: una relectura de Karl Jaspers
Abstract
En el siguiente trabajo se propone hacer una exposición y relectura de la obra filosófica del autor alemán Karl Jaspers, con el objetivo de traer a la actualidad la importancia de un autor que trabajó aspectos de primer orden en nuestra vida filosófica actual y que, en cierto sentido, han sido trasportados a un segundo plano académico. Enfocándonos principalmente en la percepción y crítica de su obra que se dedica a aquellos apartados centrados en la técnica, buscaremos ver en qué estados quedan en nuestra actualidad, desde su perspectiva filosófica, los conceptos de historia y razón y en cuáles de sus teorías principales podemos encontrar un camino hacia una nueva filosofía en nuestra sociedad técnica.
Full text
HISTORIA Y RAZÓN EN LA SOCIEDAD TÉCNICA: UNA RELECTURA DE KARL JASPERS Juan Antonio Caba Fernández Máster en Filosofía y Cultura moderna Tutor: Dr. José Antonio Marín Casanova
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2 Esto es lo que pensé y saqué en claro al escuchar tu doctrina. Y es al mismo tiempo la razón por la que seguiré mis peregrinaciones...; no para buscar otra doctrina que sea mejor, pues sé que no existe, sino para irme alejando de todas las doctrinas y de todos los maestros, y alcanzar yo solo mi objetivo o perecer. Herman Hesse, Siddhartha
3 Agradecimientos: - A mi familia por ser apoyo incondicional para todo lo que he decido ser: a mi padre, por sustentar mis sueños, a mi madre por conseguir que no me rinda y recordarme siempre lo que es importante y a mi hermana, por ser ejemplo de esfuerzo y dedicación. - A mis compañeros de profesión por enseñarme a mirar desde otros horizontes. - A mis profesores, por su dedicación y entusiasmo. - A mi profesor y tutor, José Antonio Marín Casanova, por las clases que en su día me abrieron los ojos y por la confianza depositada en mí. - A mi perro, Ringo, por traerme de vuelta a la realidad siempre que me ha hecho falta. - A Carmen porque cuando estoy ante su mirada me siento capaz de todo.
4 ÍNDICE 1. RESUMEN ............................................................................................................... 5 2. INTRODUCCIÓN ...................................................................................................... 6 3. FUNDAMENTOS TEÓRICOS ...................................................................................... 8 3.1. LA SOCIEDAD TÉCNICA ............................................................................................... 8 3.2. LA SITUACIÓN DE LA FILOSOFÍA EN LA OBRA DE JASPERS .......................................... 17 3.3. LA FILOSOFÍA EXISTENCIALISTA DE JASPERS .............................................................. 20 4. HISTORIA Y RAZÓN EN LA OBRA DE JASPERS ......................................................... 33 4.1. EL CONCEPTO DE HISTORIA EN LA OBRA DE JASPERS ................................................. 33 4.1.1. LA PREHISTORIA ..................................................................................................................... 34 4.1.2. LAS PRIMERAS GRANDES CULTURAS ...................................................................................... 36 4.1.3. EL TIEMPO-EJE ........................................................................................................................ 37 4.1.4. HISTORIA DE LA HISTORIA ...................................................................................................... 39 4.1.5. LA EDAD TÉCNICO-CIENTÍFICA................................................................................................ 42 4.2. EL CONCEPTO DE RAZÓN EN LA OBRA DE JASPERS .................................................... 47 5. JASPERS EN LA SOCIEDAD TÉCNICA ........................................................................ 53 5.1. LA CRÍTICA DE JASPERS A LA SOCIEDAD TÉCNICA ....................................................... 53 5.1.1. LA DEFINICIÓN DE LA TÉCNICA ............................................................................................... 55 5.1.2. LA RUPTURA DE LA HISTORIA EN LA SOCIEDAD TÉCNICA ...................................................... 57 5.1.3. LA VALORACIÓN DE LA TÉCNICA ............................................................................................ 60 5.1.4. EL CARÁCTER DEMONÍACO DE LA TÉCNICA ........................................................................... 62 5.1.5. LA DISOLUCIÓN DE LOS VALORES ........................................................................................... 64 5.2. LA RELEVANCIA DE LA OBRA DE JASPERS EN LA ACTUALIDAD .................................... 66 6. CONCLUSIÓN ........................................................................................................ 71 7. BIBLIOGRAFÍA ....................................................................................................... 73
5 1. RESUMEN En el siguiente trabajo se propone hacer una exposición y relectura de la obra filosófica del autor alemán Karl Jaspers, con el objetivo de traer a la actualidad la importancia de un autor que trabajó aspectos de primer orden en nuestra vida filosófica actual y que, en cierto sentido, han sido trasportados a un segundo plano académico. Enfocándonos principalmente en la percepción y crítica de su obra que se dedica a aquellos apartados centrados en la técnica, buscaremos ver en qué estados quedan en nuestra actualidad, desde su perspectiva filosófica, los conceptos de historia y razón y en cuáles de sus teorías principales podemos encontrar un camino hacia una nueva filosofía en nuestra sociedad técnica. ABSTRACT The following work intends to present an exhibition and reinterpretation of the philosophical work of the German author Karl Jaspers, with the aim of bringing to light the importance of an author who addressed aspects of the first order in our current philosophical life, which, to a certain extent, have been relegated to the background in academic circles. Focusing mainly on his perception and critique of the technical worldview, we will seek to examine, from his philosophical perspective, the states in which the concepts of history and reason find themselves in our current reality, and explore which of his main theories can pave the way towards a new philosophy in our technological society. PALABRAS CLAVES Karl Jaspers, filosofía, técnica, razón, historia, sociedad. KEYWORDS Karl Jaspers, philosophy, technique, reason, history, society.
6 2. INTRODUCCIÓN Cuando abordé el trabajo de fin de grado hace un año me introduje por completo en la obra del profesor Ramón Queraltó. Fue tal la sorpresa y la satisfacción que recibí realizando ese trabajo que abordar la situación técnica de nuestro mundo quedó en mi como una especie de deber moral. Es por ello por lo que quise que este trabajo se enfocara nuevamente en el estudio de la sociedad en la que nos encontramos y el descubrimiento de Jaspers fue la guinda que dio pie al comienzo. Influenciado por el pensamiento del profesor Marín Casanova, el trato de los conceptos de historia y de razón resonaban constantemente en mi pensamiento filosófico, la necesidad de una nueva filosofía que siento huérfana me llevó a la investigación y la búsqueda de autores en los cuales se pudiera comenzar a darle la vuelta a la situación. Es por ello por lo que encontré en Jaspers esta guía. Como vamos a ver durante el trabajo Jaspers es un filósofo distinto, que se ha visto alejado de las cabezas ideológicas del pensamiento más propiamente académico. El filósofo del fracaso no fracasó ni mucho menos en cuanto a intenciones, y es que Jaspers consiguió dar un sentido y un color especial y esencial a su pensamiento. Si bien se movió en épocas de diversas convulsiones políticas, fueron estas fundamentales para asentar y reforzar su pensamiento de apertura y libertad. El filósofo alemán consiguió, en una época de supremacías y nacionalismos, darle a la filosofía el papel de territorio neutral en la batalla por la verdad, siendo base, fundamento y final de dicha lucha. Así nos vamos a topar con un autor que se aleja de universales y que busca un filosofar donde todo cabe desde unas bases racionales y fundamentadas. De esta forma, principalmente a través de los conceptos de historia y razón, vamos a ver como el pensamiento de Jaspers puede ser rescatado casi por completo y traído a la hora de abordar la situación técnica de nuestra era, sobre todo en aquellos aspectos que el propio filósofo ya trabajó en su obra y que desde mi punto de vista anticipó a nuestros días. Vamos a ver como Jaspers consigue hacer hablar de nuevo a la metafísica, como lleva al ser humano a lo más alto de la comprensión y a la existencia al punto fundamental sobre
7 el que el pensamiento filosófico debe trabajar. Desde la libertad y la responsabilidad, el ser humano para Jaspers deberá ir más allá de su realidad, va a necesitar sentirse en la búsqueda de lo que él llama lo trascendente, enfrentándose a diferentes situaciones límite de las que no podrá escapar y que en nuestra actualidad parece que hemos aprendido a obviar. De esta manera, para poder llegar a una comprensión de nuestro autor y sin olvidarnos de nuestros objetivos en este trabajo, vamos a comenzar haciendo una exposición de la sociedad actual, la sociedad técnica, para poder entrar con conciencia en aquellos fundamentos existenciales que marcan el pensamiento de Jaspers, así como su visión de la filosofía. Una vez tengamos estos conceptos claros pasaremos a enfocar nuestro interés en los conceptos de historia y razón, viendo como ha influido en ellos la técnica y como reflejan en gran medida la situación del ser humano en el mundo. Para finalizar el trabajo, veremos la crítica, tanto en el aspecto positivo como negativo, que le da Jaspers a la técnica, para poder estudiar finalmente la relevancia que puede tener la obra de Jaspers en la actualidad y remarcar como su teoría filosófica merece un puesto privilegiado de cara al futuro de la propia filosofía.
8 3. FUNDAMENTOS TEÓRICOS 3.1. LA SOCIEDAD TÉCNICA Podemos afirmar que el siglo XXI es un siglo de profundos y obtusos cambios, tanto a nivel cualitativo como cuantitativo, en el cual se está produciendo un cambio total en cuanto a la percepción de la realidad, es más, es un siglo en el que podríamos decir que se ha creado una nueva realidad, donde tecnologías como internet han revolucionado por completo la condición del ser humano en la tierra y la propia percepción de estos. Esta nueva realidad, que se ha generado, ha llevado a los hombres y mujeres de este mundo a un arrojamiento en una sociedad que va a velocidades jamás conocidas en los procesos evolutivos, que por supuesto no está dispuesta a esperar a nadie y mucho menos parece tener ninguna intención de parar. Pero no es únicamente el concepto del cambio lo que debe ocupar nuestra preocupación e interés, sino la magnitud del cambio tanto a nivel social como cultural, la implantación constante en nuestras vidas de la producción de un cambio y la imposibilidad de encontrar en la realidad una estabilidad debido a la velocidad a la que se están produciendo y se producirán. Frente a la magnitud del problema es menester citar la suma ignorancia con la que la mayoría de la población mundial aborda la situación. Las características citadas con anterioridad nos están llevando al olvido de la pregunta sobre quiénes somos, a una distorsión identitaria. El ser humano se encuentra así en nuestros días enfrentado a una realidad fundida en un mundo digital, dirigida y practicada por el uso de internet, que, aunque suele ser tomado, sobre todo por las nuevas generaciones, como un organismo lleno de sabiduría, aun en nuestros días no es más que un alma infantil. Este mundo digital da lugar a una nueva realidad electrónica que es diferida, puesta y se aleja de lo natural, siendo constituida en muchos de sus aspectos como una realidad artificial mediada en su plenitud por un instrumento. Entrando así por completo en esa “Artificialidad natural” de la que nos hablaba Plessner, donde ya no vivimos en contacto directo con nuestro entorno, sino que necesitamos elementos mediadores artificiales. Y así,
15 que, de la misma forma que la teodicea, con Leibniz a la cabeza, le exigió a Dios rendir una explicación del mal existente en el mundo y, posteriormente, la modernidad nos llevó a hacer lo propio con el ser humano y la constitución de una antropodicea, donde este se hizo responsable de este mal. Ahora le toca el turno a la técnica de justificar todo problema que se plantea y buscar su solución. Por otra parte, el hecho de que el ser humano tenga la necesidad de estar unido al avance tecnológico supone una ruptura con el paradigma ontológico que estaba marcado en nuestro tiempo. La insostenibilidad del humanismo, el fin de la historia como metarrelato, así como una serie de opacidades que pintan el futuro, son algunos resquicios de estos cambios. Las TIC han establecido una simultaneidad y las nuevas tecnologías presentan ahora una diversidad en lo que corresponde a la linealidad del tiempo. Ahora bien, todos estos hechos no pasan en vano por la existencia del ser, el pensamiento de nuestros días se ve cada vez más influenciados por ellos, mostrándose casi todos los accesos al conocimiento inútiles para tratarlos. Y es que, esta nueva era que es el siglo XXI trae consigo la problematicidad de dos vertientes; a saber, por un lado, aquella que el ser humano siempre ha llevado sobre su existencia, donde se enfocan los problemas antropológicos, centrados en el ser, la libertad, la ética, etc. Problemas que en un principio siguen estando en nuestro día a día. Y, por otra parte, la otra vertiente, la idiosincrasia que nos produce este nuevo tiempo, ya que constantemente tenemos que aprender a vivir, que parece en muchas ocasiones convertirse en una mera supervivencia. Siempre hemos creído poseer fehacientemente la realidad, el ser humano ha pensado que el mundo ha sido siempre moldeado a su imagen, que nunca hemos tenido naturaleza, sino que hemos sido siempre historia, y ahora nuestra historia se ve superada por la técnica. El ser humano, centrado en un antropocentrismo, ha dejado entreverse en muchas ocasiones disfrazado de Dios, para ahora estar vestido de apóstol frente a la tecnología, ya que no solo debe creer en ella, sino que le debe sumisión, teniendo que promoverla y divinizarla, pues luchar contra ella, no solo es una batalla perdida, sino que no posee ningún sentido más que el del absurdo. Hay que aceptar que es la técnica la que sigue su curso, y nosotros la seguimos a ella.
16 Ahora bien, ¿Por qué hablamos del fin de la historia? Si bien ya hemos defendido la insostenibilidad del humanismo, para poder abordar el final de la historia, debemos entender un factor clave; a saber, la capacidad aniquiladora de la tecnología. En la modernidad, a pesar de su comienzo desde la sospecha de todo, esa duda sobre la legitimidad de cualquier cosa existente, tras demostrar que todo debía de exhibir sus credenciales como inocente ante el tribunal de la razón, esta pecó de hipocresía y dejó claro que solo había una historia, el gran metarrelato conocido como historia universal, que como Dios todo lo abarcaba y mantenía bajo su juicio. Así, la pintó Hegel, definiéndola como la auténtica teodicea (2017), y así nos la contó Schiller, como el auténtico juicio universal (2018). La modernidad, dejó de lado el más allá y positivizó el más acá. Logró traer e introducir la historia en la filosofía, haciendo incluso de ella el núcleo de esta. Así, la metafísica se hizo historia y esto provocó que la historia se convirtiera en metafísica, convirtiendo a la historia en el último devenir moderno. Pero claro, nuestra postmodernidad carece del sentido de los metarrelatos, y más aún con la posibilidad de la destrucción del mundo por medio de la técnica, al tener las tecnologías, y, lo que es más, las necesidades tecnológicas que tenemos, la técnica se impone como la nueva regidora del tiempo, y el ser humano queda relegado a ser un mero participante en el patio de su colegio. Es por esto por lo que podemos hablar de que la historia esté finalizada, del sinsentido de citar una historia universal o un avance cronológico y vertical de hechos que suponen cierta repercusión en el avance humano. Al igual que el humanismo carece de sentido, la historia ahora se presenta como el mundo de la vida, individualizada, quizás mera filmógrafa de eventos que queden registrados como novelas de ciencia ficción en el estand de una buena biblioteca. Por supuesto, esto no significa que la historia haya conseguido llegar a una meta. Lejos queda aquel proyecto kantiano en el cual se imponía al ser humano bajo el deber de conseguir constituir una sociedad moral. La noción de meta histórica ha desaparecido con la conversión de los fines en medios. Recapitulando, la historia ha perdido el sentido, el humanismo tal como lo conocimos, con sus respectivos valores, ha caído y las tecnologías, sobre todo las digitales, han desarrollado un potencial de flexibilidad adaptativa como no se había visto nunca, sobre el
17 que además el grado de respuesta positiva de los seres humanos frente a estas implicaciones ha provocado un cambio cualitativo en la disposición antropológica respecto de la aceptación de las tecnologías. Ahora bien, cuando la idiosincrasia de este nuevo mundo se una a los problemas existenciales del ser humano, la comprensión de esta nueva era, se hará necesario la vuelta de la pregunta ya olvidada que medita sobre la razón de las cosas. Siendo aquí donde la filosofía retomará su valor y donde cobra sentido la relectura de la obra filosófica de Karl Jaspers. 3.2. LA SITUACIÓN DE LA FILOSOFÍA EN LA OBRA DE JASPERS Hemos visto una exposición de lo que es la sociedad técnica, a continuación, vamos a comenzar con el estudio de la obra filosófica de Karl Jaspers, con el objetivo de abordar aquellos temas que nos conciernen en este trabajo. Por estos motivos, antes de entrar de lleno en su teoría existencialista es menester citar y entender cuál es el planteamiento y la visión de la filosofía en la obra de Karl Jaspers. Es bien sabido que Jaspers se dedicó principalmente al campo de la psiquiatría y la psicología en sus inicios académicos y, como veremos posteriormente, esto fue muy influyente de cara a su posterior desarrollo filosófico. Para Jaspers existe una distinción entre el origen y el comienzo de la filosofía. El comienzo es considerado por el autor como algo histórico y acarrea con ello, para los que vienen después, una serie de supuestos asentados por un trabajo mental que ya ha sido ejecutado. Únicamente gracias a él es esencial la filosofía en cada momento y es comprendida la filosofía posterior. Por otro lado, el origen es múltiple. Jaspers señala lo que serán tres puntos clave: primero el asombro, recogido de la lectura de Platón y Aristóteles, que imponían que la admiración lleva al conocer, siendo ahí donde se cobra la conciencia del no saber, que da lugar a la búsqueda del saber mismo. El segundo punto será la duda, siendo lo decisivo dónde y cómo se conquista a través de esta el terreno de la certeza. Por último, como origen, tendremos también la conmoción del hombre, la cosa se vuelve otra cuando me doy cuenta
18 de mí mismo en mi situación, digamos que en cierto sentido es la conciencia de estar perdido (1973: 15) Una vez entendido el origen, será fundamental comprender que la filosofía en Jaspers es indispensable al ser humano, está todo el tiempo ahí, públicamente. Incluso quien rechaza la filosofía procesa también una filosofía, aunque sea sin ser consciente de ello. El pensar filosófico tiene que ser original en todo momento y tiene que ser llevado a cabo por uno mismo, aunque el objetivo final sea la comunicación del pensamiento. Además, para Jaspers en materia de las cosas propiamente filosóficas se tiene a todo el mundo por competente. Tenemos que librarnos de la idea de que el filosofar sea en sí y esencialmente una incumbencia de académicos de la filosofía. Para Jaspers es una cosa del ser humano tal cual es, en todas las condiciones y circunstancias, del esclavo lo mismo que del señor. De esta forma, la filosofía es un ir de camino, donde las preguntas son más importantes que las respuestas y donde toda respuesta se convierte en una nueva pregunta. Ahora bien, ¿Cuál es el contenido de la reflexión filosófica? Pues para Jaspers, lo primero es la reflexión como tal, segundo lo que sería una reflexión trascendente, es decir, sobre lo que está más allá de lo perceptible, y finalmente la reflexión sobre lo que hacer en el presente (1973: 105). En Jaspers, la propia reflexión va a enseñarnos el poder del pensamiento. La vida filosófica va a amenazar constantemente en perderse en falseamientos, en justificaciones erróneas en las cuales pueden usarse las tesis filosóficas mismas. Intelectualmente y con coherencia es imposible adueñarse de la esencia de la filosofía rápidamente. El pensar filosófico sistemático requiere un verdadero estudio que encierra tres caminos en sí. Primero, el tomar parte de la investigación científica, lo cual tiene para Jaspers sus dos raíces en la ciencia natural y en la filología y se ramifica en una inabarcable multitud de especialidades científicas. El tema es que la experiencia de las ciencias hace adquirir una actitud científica que es un supuesto indispensable para Jaspers en el filosofar. En segundo lugar, es importante el estudio de los grandes filósofos, ya que no se llega a la filosofía sino
19 por el camino de su historia 4 . Y tercero, el vivir a conciencia diariamente. Para Jaspers quien omite uno de estos tres caminos no llega nunca al filosofar. Debemos tener en cuenta que no existe una verdad única en la filosofía de Jaspers, sino que en el acontecer del todo se dan múltiples verdades. Por esto critica tanto que el ser humano se base en el culto de una verdad única, sin buscar un medio de comunicación que sea compartido por todos. El planteamiento de Jaspers, como veremos más adelante, es el de una filosofía del fracaso, en el sentido de la imposibilidad de dar con una sola verdad que se imponga sobre todas las demás, de ahí la suma importancia de la comunicación y del desarrollo de una conciencia de este medio y el promover su máxima disponibilidad. Como bien nos dice, es tarea de la filosofía el dilucidar el sentido de su eficacia existencial, así como determinar las condiciones que deben darse para que se opere la voluntad de la comunicación y el entendimiento de su sentido y sus consecuencias (1968: 84). Ahora bien, para el filósofo alemán, ya desde el siglo XX se ha intensificado el olvido de estas bases que para él son consideradas milenarias, en favor, principalmente, de un disperso saber y poder técnico. La imposición de una superstición científica, de metas falsas e ilusorias del más acá y una pasiva ausencia del pensamiento, sobre todo de aquel que engloba la crítica y la autodeterminación (1973: 113). Ya desde el siglo XIX se veía emerger la conciencia de un final y la cuestión de cómo seguiría siendo posible la filosofía. Ni la continuidad de la filosofía moderna de los países occidentales, ni la filosofía profesoral de Alemania eran suficientes para mantener cultivando históricamente nuestra gran herencia filosófica. La cultura de los que fueron los grandes filósofos se había perdido. Como veremos más adelante, la presentación de una razón en lucha nos llevará también a lo que Jaspers llama la caída de la filosofía (1953). Esta caída se da desde dos motivos o perspectivas, a saber: por la dispersión del pensamiento contemporáneo en la masa de las ciencias especializadas, la caída desde la amplitud de la razón al mero trabajo intelectual. Y, por otro lado, por la falta de una filosofía actual que satisfaga la capacidad de 4 Lo podemos ver claramente referencia en su obra Los grandes filósofos. Los hombres decisivos: Sócrates, Buda. Confucio y Jesús.
20 una forma ya moderna y fáctica de razón y, por supuesto, por la falta de filósofos capaces de realizar esta tarea. 3.3. LA FILOSOFÍA EXISTENCIALISTA DE JASPERS Para poder abordar la obra de Jaspers es de especial importancia tener en cuenta cual fue su vida académica. Previamente a su inmersión en la vida filosófica, Karl Jaspers comenzó a trabajar en el Hospital Universitario de Heidelberg, donde, debido a sus discrepancias con la forma de tratar las enfermedades mentales, se propuso mejorar la situación médica de la época en este campo. Así Jaspers comenzó a dar clases de psicología en Heidelberg, puesto que se hizo permanente alejándolo de la práctica médica. En un principio el interés por la psiquiatría viene marcado por el objeto de esta, que para Jaspers recogía la totalidad del ser humano, no solo en su cuerpo, sino también en su alma, como bien nos dice en su autobiografía “en su propio ser” (1968: 22). Estos hechos dieron paso a los que en este apartado nos compete que es su filosofía existencialista. Jaspers adoptaría en un principio como método la fenomenología de Husserl, que por aquel entonces sería denominada psicología prescriptiva. De esta forma, como bien nos indica en su autobiografía le resultaba factible y fructífero llevar a cabo la descripción de las experiencias íntimas de los enfermos en tanto que las consideraba fenómenos de la consciencia. De esta forma, Jaspers, a través de los relatos de los propios enfermos, pudo determinar y catalogar enfermedades, a través de modos de consciencias de sí mismos, alucinaciones o experiencias imaginarias, tornando a la fenomenología como el método de investigación. Prueba de estos hechos sería su posterior obra Genio artístico y locura: Strindberg y Van Gogh. De esta forma, vemos como Jaspers llevaba a cometido la tarea de hacer una psicología descriptiva analítica, tal como Dilthey había marcado, y que era denominada por el autor alemán como una psicología comprensiva, que requería una justificación metodológica y la estructuración del material, que situaba al ser humano más allá de toda objetivación intangible.
21 Ahora bien, el salto de la psicología a la filosofía viene principalmente de la mano de la publicación de su obra Psicología de las concepciones del mundo en 1919, donde trabaja sobre las evoluciones históricas y psicológicas de las concepciones del mundo, abarcando desde la antigüedad hasta la época moderna y explorando las relaciones entre dichas concepciones y la psicología individual y colectiva de los individuos y sociedades. Esta obra es tomada como el primer escrito de lo que posteriormente se denominaría su filosofía existencial. Lo primordial era recoger el interés en el ser humano, las connotaciones históricas del sujeto pensante por sí mismo. En la obra se recogían ya todas las preguntas fundamentales que más tarde Jaspers desplegaría en sus obras. Ya se planteaba una visión del mundo en función de la percepción del ser humano, se trabajaban las situaciones límite, se hablaba acerca del tiempo y la multiplicidad de dimensiones de su sentido, sobre la libertad y su desarrollo, la existencia, el nihilismo y las cuestiones que giraban alrededor de la pregunta existencial. Llegados al año 1924 Jaspers ya empieza a trabajar su obra filosófica. Como él mismo describe, sus afanes filosóficos partían desde un principio de dos premisas que se había revelado principalmente de la personalidad de Max Weber en sus discusiones con Rickert (1958: 42). La primera: el conocimiento científico como un elemento imprescindible para el filosofar. Para Jaspers, sin la ciencia no podremos movernos en el plano de la verdad, ya que, aunque la exactitud del conocimiento científico es completamente independiente de la filosofía, tiene que ver con ella. Sin embargo, la ciencia no puede aprehender su propia razón de ser, no muestra un sentido a la vida, ni supone en ningún caso una guía; por lo que para Jaspers presenta límites, parte fundamental de su obra y punto de especial relevancia para el estudio posterior de su concepción de la historia y la razón. Por otro lado, la segunda premisa sería la convicción sobre la existencia de un pensar que no es absoluto y universalmente válido en el sentido de la ciencia y, por tanto, no da resultados que sean eficientes de cara a hablar de términos con una validez clara de lo conocible. Este pensar es lo que Jaspers toma como el pensar filosófico, que lo lleva cada uno en sí mismo, que se muestra consecuentemente en el obrar interior y que por lo tanto le otorga sentido a la ciencia. Una vez entendidas estas premisas podemos comprender mejor la pureza que intenta atestiguar Jaspers en el pensamiento filosófico, planteándolo como aquel que no va contra la ciencia, sino, por el contrario, es su aliado. Es decir, no hablamos de un saber supracientífico
22 en la obra de Jaspers, sino en la representación de un sentido radicalmente distinto. El rigor por la pureza de la ciencia va a estar indisolublemente ligado al rigor de la posibilidad del pensar filosófico que recae sobre uno mismo. Afirmamos así que el sentido de la ciencia, no su verdad, dependerá de la filosofía, siendo esta afirmación la que nos llevará a la suma importancia que puede tener la filosofía jasperiana en la sociedad técnica. Ahora bien, en cuanto al plano puramente filosófico, no existirá en la filosofía nada que pueda ser desligado del ser humano, por lo que los contenidos del filosofar nos volverán más conscientes de nosotros mismos. De esta manera, la filosofía de la existencia será el pensamiento por el cual el ser humano, haciendo uso de todo el saber, a la vez que lo transciende, aspirará a llegar a ser él mismo. Como bien nos indica Jaspers, el pensamiento no aprehende objetos, sino que dilucida y efectúa en uno el ser de quien así piensa. Desde estos argumentos, Jaspers nos defiende que su filosofía no es una ciencia en el sentido de encontrar un saber de validez incontrovertible y universal, sino que se presenta frente a la exactitud científica que, metódicamente con relación a lo que podría ser un determinado punto de vista, es universalmente válida. Así de lo que se trata no es solo de enunciar el pensamiento de la verdadera filosofía, sino dilucidar sus vías de comunicabilidad. El objetivo sería así que el pensamiento filosófico se torne puro en la reflexión y se encauce de forma disciplinada por deliberados métodos propios. De esta forma, en la tarea constante de la fundamental operación filosófica, para penetrar en el ámbito de los orígenes se requiere llevar a cabo un pensar que parece imposible, debemos transcender lo meramente objetivo, buscar aquello que es el origen tanto de lo objetivo como del pensar del sujeto. Por estos motivos, Jaspers utiliza el término de lo global, para recoger aquello que no es ni cosa (objeto) ni acto de pensar (sujeto), una instancia que no se expresa a través de estos términos, sino a través de ambos fundidos en una unidad, que es, en definitiva, lo que clarifica el filosofar mismo, o, mejor dicho, lo que lo posibilita y que una vez aprehendida se convierte en algo natural. Como nos dice Jaspers, se trata de un intento de adueñarse del medio de comunicación entendido en el sentido más alto posible (1958: 83). Así mediante el desarrollo de esta noción no vamos a adquirir únicamente una posición básica científica, sino la idea del ámbito global de los contenidos anteriores a la fijación de toda verdad.
23 Como nos indica Richard Wisser en su obra, las publicaciones de Jaspers no pueden ser tomadas como demostraciones en las que el conocimiento científico alcance su meta como saber objetivo, sino que tales publicaciones marcan el camino de Jaspers hacia su filosofía y el camino de su filosofar, que surge del despliegue de experiencias concretas (1970: 24). Ahora bien, si el filosofar no halla el objeto en lo objetivo ¿Qué será entonces el pensamiento filosófico? Si al pensamiento de carácter objetivo lo calificamos de racional, el pensamiento que lo trasciende no será racional, aunque esté en un todo atado a actos racionales. Por ello, Jaspers nos dirá que el que tal pensamiento tenga su fundamento en sí mismo, por cuanto lo tiene en el origen de todas las cosas, solo por él mismo puede aprehenderse y su necesidad podrá ser reducida por la vía racional como veremos más adelante en el trabajo. Lo que principalmente nos interesa en este apartado es que la lógica filosófica se debe mostrar como la insuficiencia de lo irracional para hacer frente a aquellos problemas filosóficos que Jaspers considera fundamentales y que llevan al desarrollo de una forma de pensar que va contra los principios de lo racional, moviéndose en tautologías y contradicciones, ya que operan dentro de un orden diferente que la dilucidación metodológica pone en claro. Ahora bien, estas formas que podríamos llamar antilógicas o alógicas no pueden estar dentro de la comunicabilidad universal. El contenido que busca ser comunicado va a requerir algo que, digámoslo así, lo enderece. Al igual que el saber científico se realiza por la aprehensión accesible a todo el mundo, en las formas racionales, el pensamiento filosófico en su realización debe presentarse desde una realidad histórica y desde la posibilidad de una existencia ajena. La lógica puede llevarlo todo al plano de la conciencia, pero sin imponerlo como una certeza absoluta. De esta forma, solo se podrán abrir posibilidades que al ser humano pueden parecerle carentes de sentido. De esta manera y como veremos posteriormente, el pensamiento filosófico va a comportar un ir más allá de la racionalidad que pretende ser absoluta, aunque este ir más allá se realizará por medios racionales, no debe concluir en una postura objetiva.
24 Ahora bien, cuando hablamos propiamente de la filosofía existencialista de Jaspers, debemos considerar cuales fueron sus influencias. En un principio además de la influencia ya nombrada de Weber, el autor alemán fue influenciado profundamente por Kierkegaard y Nietzsche como existencialistas, además de Kant, que fue uno de sus filósofos más admirados. Por otro lado, en la obra de Jaspers reconocemos una fuerte influencia neoplatónica (Plotino), así como, a pesar de su crítica al Idealismo alemán, de Schelling. Sin olvidarnos de que nuestro autor es contemporáneo a Heidegger con el que comparte algunos términos y contradicciones. Como se puede apreciar en sus influencias, la existencia, die Existenz, va a ser el concepto central de la filosofía de Jaspers, algo lógico si tenemos en cuenta que la existencia, que va a ser tomada siempre como mi existencia, es a la vez el punto de partida y la última limitación para la comprensión del mundo. Jaspers cree que la filosofía se plantea esencialmente sobre el problema del ser, pero este no es algo dado ni abarcable, es decir, nunca encontramos el todo en la realidad, al menos dentro de lo que serían las tres ideas kantianas de alma, mundo y Dios. De esta forma, la existencia nunca se realiza, sino que fracasa, siendo este fracaso el que nos acerque a la propia comprensión de la existencia. El fracaso será lo último y toda filosofía siendo fracaso será siempre completada por los demás sistemas, planteando por ello un sistema abierto. Podemos decir que en cierto sentido Jaspers nos presenta una desustancialización del fracaso, desde el cual podemos tomar el propio filosofar como una acción completa en sí misma, provocando así una apertura del acto de filosofar y un nuevo abanico de posibilidades para la filosofía. Sin embargo, Jaspers sí que plantea que la cuestión sobre el ser puede ser abarcada desde distintos sentidos, en concreto nos habla de tres, los cuales trabaja concretamente en su obra Filosofía de la existencia. El primer término que utiliza es el dasein, que será utilizado cuando consideramos al ser como lo existente, cuando el ser es tratado como objeto. 5 Por otro lado, cuando consideramos al ser como algo para sí, que es distinto de las cosas, es 5 Alejándose del uso del término Dasein que hace Heidegger, en la obra de Jaspers el término guarda una mayor relación con el “en sí” Sartreano. Es decir, en coalición con el filósofo francés, se busca exponer la realidad tal como es en sí misma, independientemente de cualquier percepción o interpretación humana.
31 aceptar y ser la profunda seriedad que es el ser humano, y ser humano es serlo de acuerdo o en relación con ese ser por cual y en el cual nosotros somos (1972: 436). De esta forma, no hay existencia sin la trascendencia. Además de esta exposición centrada en la visión más existencialista de Karl Jaspers, es menester al menos citar sus aportaciones a las interpretaciones tanto políticas como religiosas de su época. Jaspers nos dice que por un lado la perspectiva sobre la libertad y la responsabilidad es de suma importancia para la comprensión de la existencia humana y su relación con lo trascendente, siendo elementos fundamentales en la toma de decisiones conscientes y auténticas. Se puede apreciar una clara relación en Jaspers entre la religión y su búsqueda de la trascendencia a través de la filosofía. En un primer lugar porque Jaspers considera la religión como una dimensión fundamental de la existencia humana, no le da una identificación específica ni la reduce a ningún conjunto de creencias, sino que la expone como una experiencia personal e intransferible que implicará un encuentro con lo trascendente. Por otra parte, es menester citar su separación entre religión y teología, donde la religión se refiere a la experiencia personal de lo trascendente y la teología se ocupa del estudio sistemático y racional de las creencias religiosas. De esta forma, para Jaspers la teología no va a poder ser considerada como una forma de conocimiento absoluto, sino que será planteado como una reflexión crítica sobre las experiencias consideradas propiamente religiosas. Es también menester citar en este apartado de la filosofía Jasperiana la importancia que Jaspers le otorga a la figura de Jesucristo en la historia de la religión, donde este representa un ruptura con las religiones anteriores y una apertura hacia una nueva forma de la relación con lo divino basado en la libertad y la responsabilidad individual, valores que ya hemos citado de suma importancia para el estudio de la existencia y que desde esta perspectiva nos hace reconocer en el autor alemán su inclinación cristiana. En cuanto a las aportaciones políticas, el papel de la defensa de la libertad y la responsabilidad también va a ser ampliamente considerado como valores fundamentales para la existencia de una sociedad justa y democrática. Además, cabe mencionar que Jaspers fue
32 muy crítico con las formas totalitarias que se desarrollaron en la Europa del siglo XX, especialmente con el nacionalismo alemán 12 . Jaspers sostenía que la política debía estar basada en la ética y en la responsabilidad del individuo, de forma que los individuos deberían tomar decisiones libres y autónomas sin dejarse influir por masas o ideologías. Por estos motivos aboga principalmente por la necesidad de una sociedad pluralista, en la que se respeten a las diferentes culturas y se fomente la tolerancia, la comunicación y el diálogo. En cierto sentido, la producción política de Jaspers es expuesta en muchas de sus obras, aunque quizás en Ambiente espiritual de nuestro tiempo sea donde se comprenda mejor la reflexión sobre la crisis de las civilizaciones europeas, que llevan al autor alemán a hablar de la necesidad de un renacimiento espiritual y moral que permita a la sociedad superar la alienación y la deshumanización que venían caracterizando a las sociedades modernas. Además, aquí vemos como en Jaspers la verdadera libertad no debemos confundirla con la libertad política, sino que esta debe implicar una libertad interior, basada en el autoconocimiento y la autodeterminación. 12 Recordemos que la mujer de Jaspers, Gertrud Mayer, era judía y tras la llegada al poder el régimen Nazi tuvieron que huir a Suiza por su seguridad.
33 4. HISTORIA Y RAZÓN EN LA OBRA DE JASPERS 4.1. EL CONCEPTO DE HISTORIA EN LA OBRA DE JASPERS El concepto de historia en Jaspers es uno de los más relevantes en su teoría filosófica. En cuanto a sus precedentes e influencias, el filósofo alemán le otorga a Ranke el desarrollo de los métodos histórico-críticos al servicio de lo que sería una visión de la historia universal que, siguiendo la línea que habían impuesto Hegel y Goethe, es, una verdadera filosofía. Por otro lado, Burckhardt mostrará lo que tiene de grandioso la rememoración histórica, lo malo y lo bueno de la actitud pesimista de pertenecer al final de un mundo que solo desde su punto de vista merece la magnificencia. Sin embargo, Max Weber será el pensador fundamental para Jaspers, que consigue investigar con todos los medios lo real de la historia. Consigue poner en claro las conexiones de un modo tal que desplaza a un plano insuficiente la mayor parte de la historiografía anterior. Así, Weber desarrolla teórica y prácticamente la tensión entre valorar y conocer, creando un espacio libre para toda posibilidad. Ahora bien, la presentación del esquema de la historia universal que nos va a presentar Jaspers en su obra y sobre la cual vamos a trabajar este apartado es el siguiente. 1- La prehistoria, la época prometeica, inaccesible para el ser humano. Es donde se da el origen del lenguaje, de las herramientas y el empleo del fuego. A lo largo de este periodo se convierte el ser humano. 2- La Fundación de las grandes culturas. 3- El tiempo-eje 13 , se produce la conversión verdaderamente espiritual del ser humano. 4- La época técnico-científica, en la cual la humanidad se halla hoy en estado de fusión. (2017: 49) De esta forma, para Jaspers la historia humana, en la parte cognoscible para nosotros, ha presentado dos momentos claves en su desarrollo. El primero es que va de la edad prometeica hasta el tiempo-eje y sus consecuencias. Y la segunda, la que comienza con la nueva época 13 Según la traducción también es llamado en diferentes ocasiones Tiempo-Axial o Era Axial
34 técnica, que nos lleva, como nos dice Jaspers, a través de formas análogas a las organizaciones y planificaciones de las culturas más antiguas, a una especie de segundo tiempo-eje en el que se produzca la verdadera humanización del ser humano. Pero no adelantemos acontecimientos, para poder aclarar y entender como es debido la visión histórica de Karl Jaspers, a continuación, pasaremos a explorar la visión histórica de éste partiendo del esquema mencionado anteriormente. Una visión que se recoger principalmente en su obra Origen y meta de la historia. 4.1.1. LA PREHISTORIA Debemos tener en cuenta que, para Jaspers, cuando plantea un origen y una meta en la historia, lo hace desde la visión de que el origen único de la humanidad, el comienzo en la prehistoria es tan obtuso e inaccesible como el futuro, mundo en el cual la humanidad alcanzaría la unidad de su existencia jurídicamente ordenada y en el infinito espiritual y material, es decir, en el que la humanidad habría llegado a su meta. Ya que la tradición documentada verbalmente no se remonta más de 3000 años antes de Cristo, podemos decir que la historia tiene una duración de unos 5000 años, en los cual se muestra, a través de la historia, el pasado del ser humano. La prehistoria es ciertamente el pasado, pero no es un pasado sabido, ni consciente. Podemos afirmar, que, en este período de tiempo, que hemos citado, el ser humano no ha cambiado biológica y psicológicamente en sus impulsos elementales e inconscientes. Para el estudio de la historia, queda pues averiguar la gran cuestión sobre cuál es el punto básico que adquirió el ser humano antes de la historia, es decir, cuál es ese sostén o elemento universal que lo define. Es importante remarcar que para Jaspers si pudiéramos llegar a conocer la prehistoria en su totalidad, llegaríamos a conocer una sustancia fundamental del ser humano, ya que conoceríamos la evolución del yo, o lo que es lo mismo, las condiciones y situaciones que lo han formado tal cómo es en nuestros días (2017: 55). Así pues, las preguntas sobre las que
35 medita esta cuestión sería algo tal como ¿Qué fue posible antes de la historia? o ¿Qué sucesos decisivos acontecieron entonces por los cuales el ser humano se convirtió en ser humano y podía tener historia? Lo que sabemos de la prehistoria, según Jaspers, no es nada. La representación de la prehistoria no nos aporta ningún conocimiento positivo satisfactorio. Aunque los hechos muestran con claridad la existencia de esta, no nos resuelven ninguna cuestión relacionada con la pregunta sobre qué es el ser humano. De esta manera, lo que llamamos historia no parece tener nada que ver con la evolución biológica. Ahora bien, para Jaspers, el ser humano es de hecho el punto donde lo biológico y lo histórico se unen indisolublemente. Con esta afirmación, nos puede surgir la pregunta ¿qué consecuencias biológicas tiene lo histórico? O ¿qué realidades biológicas son causa de posibilidades históricas? De nuevo, preguntas que Jaspers plantea en su obra y que no encuentran respuesta. Evidenciando una vez más como el origen de la historia queda abierto. Por otra parte, sí que podemos citar una serie de adquisiciones históricas que quedan registradas en la prehistoria y hacen que podamos hablar de una conversión hacia el ser humano. Por un lado, el uso del fuego y las herramientas, la primera aparición de la técnica. Así como la formación del lenguaje o la aparición de modos de represión de sí mismos con sus respectivos efectos formativos. También podemos hablar de la formación de grupos y comunidades, así como la aparición de los primeros mitos. Además de estas cuestiones, para Jaspers en esta primera etapa de la historia el ser humano se da cuenta de que es necesario que nos comportemos y que existe una solidaridad humana (2017: 74). De esta creencia nace una voluntad, en la medida en que el ser humano va a comenzar un camino hacia la conciencia de sí mismo y el otro ser humano no va a ser únicamente naturaleza, ni un medio como tal 14 . 14 Apréciese aquí la influencia Kantiana, ya que el ser humano experimente, en cierto sentido, su propio ser como un deber
36 4.1.2. LAS PRIMERAS GRANDES CULTURAS En cuanto a las primeras grandes culturas, Jaspers identifica en ellas los hechos con los que comienza la historia. Por un lado, los trabajos de organización para la regulación de las corrientes y regadíos de los grandes ríos obligaron a la centralización, hoy la burocracia y la creación del Estado. A su vez, tiene lugar la invención de la escritura, la cual se produce hacia el año 3300 en los sumerios, hacia el año 3000 en los egipcios y entorno al año 2000 en China (aunque la escritura alfabética no se inventó hasta el último milenio antes de Cristo, por los fenicios). Otro hecho que destaca Jaspers como importante es la formación de pueblos que presentaban una unidad, es decir, tenían una lengua, una cultura y unos mitos comunes. Más tarde, llegarían los imperios mundiales, partiendo primeramente de Mesopotamia. Hechos como estos, sumados a algunos más como el advenimiento del caballo, abren la puerta a la historia que nos lleva, desde la obra de Jaspers, a pensar en cuestiones más profundas, como qué fue lo que le ocurrió al ser humano para que pasara de la ahistoricidad a la historicidad. Los grados comunes de estas grandes civilizaciones producen un ser humano que aún en la civilización refinada conserva algo que no ha despertado. A este estado del letargo sin verdadera reflexión corresponde, según Jaspers, una racionalización específicamente técnica (2017: 82). Lo que Jaspers nos dice es que el ser humano no está limitado y concluido en su peculiaridad, sino ilimitadamente abierto en sus posibilidades. Lo que el ser humano había introducido en su origen, que era aquello que en la prehistoria ya había actuado, irrumpe después poderosamente cuando comienza la historia. Este salto del ser humano puede ser interpretado como la desdicha que le ha sobrevenido, una especie de pecado original, entendiendo así que la historia termina por destruir al ser humano. Pero, por otro lado, hoy puede entenderse el salto como el gran regalo del ser, donde la persona tiene la oportunidad de llegar a ser el ser que trasciende sobre sí mismo. Como dice Jaspers, nadie sabe a dónde le conducirá, puede que incluso la desgracia y la miseria le sirvan para remontarse, por ello, solo en la historia se desarrolla lo que propiamente es el ser humano (2017: 80).
37 Desde el comienzo existen las posibilidades sustanciales con las que el ser ha sido adoptado. Pero éstas solo se hacen plenas para Jaspers cuando el ser entra en el movimiento de la historia. Con el salto a la historia, el ser humano se hace consciente de la fugacidad, es decir, todo el mundo tiene un tiempo y un perecer. Así, la historia es un constante impulso progresivo de seres singulares, que van a requerir de los otros para que los sigan. Pero la historia va a seguir siendo a su vez un mero acontecer en el que se registra constantemente un resistir. Volvemos pues a la magna cuestión de si la historia es un simple momento entre dos estados ahistóricos o si es la irrupción de lo profundo, entre peligros y fracasos siempre repetidos, que en su conjunto conduce a que el ser se haga patente a través del ser humano y realice todas sus posibilidades. 4.1.3. EL TIEMPO-EJE Probablemente este apartado recoja una de las teorías de mayor belleza a nivel cultural de nuestro autor. Quien cultiva la filosofía de la historia, dice Jaspers, encontrará en el tiempo-eje el campo de estudio más fértil y fructífero para el propio pensamiento. El tiempoeje es ese pegamento que conduce la humanidad a la conexión unitaria de la historia universal. Como bien sabemos en occidente, la filosofía de la historia ha sido fundamentada casi en su totalidad bajo la creencia cristiana, al menos en el tiempo que recorre desde San Agustín hasta Hegel. En este último vemos cómo va y viene de Dios. De esta manera, esta forma de dibujar la historia queda en cierto sentido reducida a esta estructura, digamos cotidiana, en la cual la creencia cristiana no es considerada la creencia de la humanidad, sino una creencia más. Por estos motivos Jaspers busca encontrar un eje de la historia universal, un hecho tal que valiera para todos los seres humanos. Este es el tiempo-eje, que presenta por base una intuición empírica de forma que ofrece un marco común de evidencia para todos los pueblos. Este eje de la historia universal parece estar situado entre los años 800 y 200 a. c., es decir,
38 situado hacia el año 500 a. c... Aquí pues tiene lugar el que es considerado por Jaspers el corte más profundo de la historia, donde se da el origen del ser humano con el que vivimos en nuestros días. En este tiempo se concentran multitud de hechos de un gran interés: China, India, Irán, Palestina y Grecia, son los centros donde se dan los principales acontecimientos, englobando principalmente tres regiones: China, la India y Occidente. Así pues, en estos lugares el ser humano se eleva en la autoconsciencia total de su ser y de sus límites, comienza un camino hacia lo terrible del mundo y hacia su propia impotencia. Esto dará pie a la formulación de preguntas radicales y a la proposición de las finalidades más altas. O lo que es lo mismo, a la experiencia de lo incondicionado, tanto en la profundidad del ser como en la claridad de la trascendencia. Como vemos es un punto fundamental en la historia en relación con la filosofía existencial de Jaspers. Así pues, un día la consciencia se hace consciente de sí misma y el pensamiento se vuelve hacia el pensamiento haciéndolo su objeto. Comienza a su vez la batalla contra el mito desde el lado de la racionalidad y el combate por la trascendencia de la unidad divina, es decir, el planteamiento monista de un Dios único. Además, la religión alcanza un mayor rango al introducirse en ella la ética. De esta manera, el mito se transforma en alegoría entendiéndose desde una nueva profundidad. Esta total transformación de la existencia humana es lo que Jaspers llama espiritualización (2017: 19), donde pasamos de la quietud de las polaridades a la inquietud de las contraposiciones y antinomias. De esta forma, el ser humano ya se encuentra encerrado en sí mismo, incierto en sí mismo y, por lo tanto, abierto para nuevas posibilidades, pudiendo hablar por primera vez de la existencia de filósofos. Lo que estamos viendo es como el ser humano se eleva de sí mismo en cuanto se hace consciente de sí mismo en la totalidad del ser, entrando así en el camino que deberá seguir como individuo y que irá hilado a la comprensión de lo trascendente que vimos anteriormente. Este nuevo mundo espiritual corresponderá a una situación sociológica que en las tres zonas antes descritas muestra analogías, llevando al ser humano a un ascenso de su consciencia y, por lo tanto, a que la existencia humana se convierta como historia en objeto de reflexión, comenzando así a aparecer una conciencia de que al ser le precede un pasado.
39 Así pues, como conclusión podemos decir que de la concepción del tiempo-eje se derivan las cuestiones y criterios para toda la evolución precedente y posterior. Las grandes culturas que habíamos citado en el apartado anterior van perdiendo poco a poco su configuración y los pueblos que se encontraban en ellas van cediendo al movimiento del tiempo-eje. Por otro lado, los pueblos prehistóricos siguen siendo prehistóricos hasta que son absorbidos por este tiempo o se extinguen. Así pues, en el tiempo-eje se asimila todo, de él recibe la historia universal la única estructura y unidad firme que se ha mantenido hasta ahora. De esta forma, para Jaspers el tiempo-eje es elemento común en lo histórico de la Durchbruch 15 que llevó a los principios fundamentales del ser humano en las situaciones límites (2017: 29). Ahora bien, el tiempo-eje puede ser visto como el resultado de un juicio de valor, no como un hecho, un aspecto que trabaja y del que es consciente Jaspers en sus obras. No por ello en este trabajo vamos a menospreciar su teoría, ya que independiente de su veracidad, es indispensable para nuestra interpretación histórica tener en cuenta esta época. El ser humano es el órgano de la investigación histórica porque cada cual ve lo que trae en su corazón, es el punto de partida. La comprensión común y la valoración del propio tiempo-eje se hace patente en su significatividad, siendo válida para la humanidad en general como tal. En definitiva, desde la perspectiva jasperiana el tiempo-eje determina la conciencia de nuestra historia y concreta la unidad de la humanidad. 4.1.4. HISTORIA DE LA HISTORIA Si continuáramos con la exposición de la visión de la historia de Jaspers este punto debería explicar las características referentes a la Edad Técnica que Jaspers califica como la 15 La Durchbruch es traducida como rompimiento o irrupción y es utilizada por Jaspers para designar la transformación radical del ser humano y su existencia en el tiempo-eje. Se traduce generalmente por crisis, pero eliminando el sentido peyorativo de esta palabra, pues es una crisis que da pie a una mejora.
40 última etapa. Sin embargo, esta época de la división de la historia de Jaspers la trabajaremos más adelante, en concreto en el último apartado de este punto 3. De esta manera, en este subpunto vamos a abordar la concepción de lo histórico que tiene Jaspers, o, mejor dicho, vamos a dejar de un lado el estudio de la historia como objeto para estudiar lo histórico, es decir, lo que significa el concepto de historia universal en la obra de Karl Jaspers, con vistas a poder abordar el estudio de la Edad técnica de una forma más completa, ya que va a ser de gran importancia de cara a las conclusiones a las que nos pretende llevar este trabajo. Entender la historia como un todo en cierto sentido es similar a querer comprendernos a nosotros mismos. Para nosotros la historia es el recuerdo, no solo en su conocimiento, sino es vivencia de él. Así, la historia es el fundamento que una vez asentado queda vinculado en el ser. De esta forma, no es el conocimiento histórico únicamente un contenido indiferente de hechos, sino un elemento claro y fundamental de nuestra comprensión de la vida. Sin embargo, existe un cambio en la conciencia histórica que cambia con el paso de la historia. Cada tiempo estará determinado por la consciencia de la crisis, que, poco a poco, se ha ido generalizando en el ser del hombre. Como nos indica Jaspers, la conciencia de esta crisis alcanza su cima en Kierkegaard y Nietzsche y desde estos se ha ido difundiendo la idea de que estamos en el viraje de la historia (2017: 340), es decir, en una conclusión de la historia en el sentido anterior, en una transformación del ser mismo. Como venimos diciendo, debemos tener claro que la contemplación de la historia puede servirnos de gran ayuda de cara a la comprensión de nosotros mismos y a la situación en la que nos encontramos ante la conciencia de la crisis. Por otro lado, para Jaspers el significado de la historia como una totalidad se nos muestra con mayor velocidad cuanto antes nos hacemos conscientes de sus límites. Ante estos, tenemos consciencia cuando nos alejamos de la historia, acercándonos a aquello que está fuera de la historia. Pero ¿por qué hay historia? Aquí Jaspers es claro, el motivo se concluye en que el ser humano es finito, inconcluso e inconcluible y debe en su transformación a través del tiempo percatarse de lo eterno (2017: 343), es decir, el carácter finito del ser humano y su historicidad van a ser entendidos en Jaspers como una misma cosa. De esta forma, la historia no puede
47 hablamos nace de una maraña de motivaciones y basta que desaparezca una de estas para que la ciencia se paralice o se vacíe. La consecuencia que presenta el autor alemán es que en el mundo moderno la ciencia, como la realidad efectiva de la actitud total científica, ha sido siempre de una extrañeza peculiar en todos los siglos y continua en su aumento de la extrañeza (2017: 146). Los éxitos en la configuración del mundo material y en la aplicación de la concepción ilustrada del mundo, no pueden engañarnos sobre el hecho indiscutible de que la ciencia se presenta con un secretismo. Jaspers afirma, con relativa seguridad, que su presenta no es un segundo tiempo-eje, sino que presenta un claro contraste con el primero, ya es una caída catastrófica en la indigencia en el espíritu, la humanidad, el amor y la fuerza creadora, donde solo queda como algo grande lo referente a la producción científica y técnica. 4.2. EL CONCEPTO DE RAZÓN EN LA OBRA DE JASPERS Recapitulando todo lo expuesto hasta ahora, podemos decir que para Jaspers todo saber en el mundo se refiere a objetos particulares, lo cual se logra con medios determinados desde determinados puntos de vista. Por eso es falso erigir cualquier saber absoluto que contenga un valor absoluto. Sin embargo, Jaspers achaca que en su sociedad hay una tendencia a tomar el ser-objeto por el ser absoluto, es decir, hay un cambio de la cosa por la cosa en sí, un cambio del objeto de la representación por el ser mismo. Ahora bien, será mediante una operación filosófica como nos desprenderemos de la situación que nos ata a los objetos para incluirnos en lo englobante. Esto es complicado, como hemos mostrado anteriormente, ya que toda la claridad de lo englobante no viene tan solo de la representación que encontramos en la escisión sujeto-objeto, sino que lo captamos indirectamente, donde todo ser debe aparecer como objeto de representación para nuestra conciencia. Con todo nuestro ser buscamos el ser mismo, pero en el conocimiento científico lo hallamos tan solo en los objetos que, con su tendencia a convertirse en absolutos, lo encubren también de inmediato. Esta comprensión de Jaspers modifica la estructura del sentido del
48 saber de las ciencias en las ciencias mismas. No aparece ya el saber cómo la posibilidad de una teoría única y comprensiva del ser, sino como método sistemático que me indica qué caminos y con qué medios encuentro en cada caso qué objetos. Este saber metodológico consciente impide que cedamos a la seducción de afirmar dogmáticamente como absoluto el conocimiento que es particular y haciéndonos conscientes del sentido de la teoría general nos libera de cualquier teoría determinada. De esta forma, podemos concluir que en Jaspers nuestro conocimiento científico se extiende solo hasta donde aprehendemos la realidad con nuestros métodos y categorías. Estos supuestos de la marcha de las ciencias empíricas no implican un saber de la totalidad de la realidad. Puedo conocer el infinito bajo ciertos supuestos, pero no es lícito anticiparlo e incluirlo en el todo. Con un criterio especial para cada saber especial puedo lograr una certeza concluyente acerca de las cosas que existen en el mundo. Es cierto que para Jaspers sin ciencia en sus días no es ya posible la filosofía, pero, por otra parte, la investigación científica se encuentra con un acto originario que es un supuesto de la ciencia, no ella misma, y que consiste en el hecho elemental de estar interesado en algo. Así pues, la ciencia pura no alcanza el ser mismo, sino objetos que se suceden sin fin en el mundo. Aquí es donde aparece la razón como camino, frente a la búsqueda en la vivencia, en lo irracional como tal. Así, el pensamiento queda libre para aclarar lo que no puede conocerse científicamente, apareciendo así la conciencia de los métodos filosóficos. De esta manera, podemos concluir que hay que adquirir métodos científicos que tornen la falsedad del saber total y pongan las bases de toda veracidad. Y, por otro lado, dar un salto hacia el origen de nosotros mismos, que es irrepresentable e inobjetivable, y que toma de sí su propio impulso hacia la razón. Hablamos pues ya propiamente de la razón, esta es presentada por Jaspers en muchas de sus obras y tomada, como veremos a continuación, como un concepto fundamental en la concepción de la existencia y el conocimiento de esta existencia. Por un lado, en Jaspers la razón es voluntad de unidad, pero no cualquier unidad, sino la unidad real y única. Cuando es ella misma debe estar abierta a todo sin límites. La razón, que es origen mismo del orden, acompaña incluso a lo que aniquila el orden. Se aproxima a todo lo que existe, yendo en busca de lo uno. En cierto sentido, la razón busca ayudar a que
49 todo lo que existe tenga su derecho, pero esta no va a producir nada por sí misma. Recurriendo a “las bellas palabras de Jaspers”: Internándose en el corazón de todo lo que existe puede hacerlo latir, puede hacer que se conmueva y que se muestra. Pero tiene que dar con el corazón de las cosas para lograr eficacia. (1953: 47) Podemos ver entonces como la razón va a hacer que lo que existe y lo que puede existir se desplieguen. Para Jaspers la razón une, mientras que la mera experiencia concreta separa. La voluntad de la existencia concreta quiere solo afirmarse a sí misma, mientras que la razón se mantiene abierta a todo lo englobante procurando la continuidad de la existencia. Mientras el pensamiento al servicio de la razón es crítico, quiere la verdad, la existencia concreta busca autoconfirmarse en la sofistica. Ahora bien, la razón no existe por naturaleza, sino que es exclusivamente fruto de la decisión. Surge de esta forma de la libertad, de la decisión que se torna consciente en el individuo que sabe lo que quiere. El ser humano en Jaspers no se muestra desde un primer momento como ser racional, sino que se vuelve racional desde la existencia concreta que se le es dada. Es desde su propia libertad y no por sí mismo que se opone en el camino de la razón. Solo puede querer cuando es libre, pero no puede querer la libertad. Así pues, al decidirnos por la razón vamos a ir en contra de nuestra naturaleza 16 . De esta forma, nos podemos preguntar si la filosofía puede basarse en la razón, la respuesta que nos da Jaspers es que la filosofía no vive de la razón, pero no puede dar un paso sin ella (1959: 128). La razón no es la sustancia de la que procede la filosofía, ya que como veremos esta tiene que fundarse en la existencia posible, existencia que a su vez solo va a poder desarrollarse en la racionalidad. Es decir, lo que ya Jaspers quiere exponernos es que yo soy un ser capaz de razón, pero que no consiste en la pura razón y, si bien la razón no es una sustancia, no hay para nosotros ninguna sustancia que no sea condicionada por la razón. Así pues, la razón no va a ser un fin en sí misma, sino un medio, aquello en virtud de lo cual todo lo demás obtiene su esencia, alcanza su claridad, recibe su confirmación y reconocimiento. Con la sola razón no puedo producir nada, aunque el pensar de la razón es por sí mismo una acción de la existencia. 16 Vemos aquí un pensamiento muy platónico que también se encuentra en Kant.
50 En Jaspers la razón solo va a cobrar sentido desde un salto de la realidad, aparentemente cerrada, de la existencia empírica a la realidad auténtica del ser mismo. Pero, aunque la razón revele lo incondicionado no aporta contenido, es decir, puede comprender la historicidad, pero ella misma es ahistórica. Así pues, los confines de la razón van a estar por un lado en la realidad de la existencia concreta, que se presenta como ajena a lo racional, y, por otra parte, en la realidad auténtica que se presenta como existencia dentro de lo ilimitado, y que es posible esclarecer racionalmente. De esta forma, razón y existencia son inseparables. Así pues, como nos muestra Jaspers, la razón no tiene ser como mera razón, sino como acción de la existencia posible (1959: 60). De esta forma, razón y existencia no son dos potencias enfrentadas que lucharán entre sí, sino que cada una serán por virtud de la otra, ya que mutuamente se van a producir, consiguiendo encontrar la una en la otra claridad y realidad. De esta posición Jaspers va a hacer una fiel defensa del aspecto de la razón. Para el filósofo alemán hasta lo no racional va a estar tocado por la razón en cierto sentido, ya que solo aquello que esté tocado por la razón se hace ser para nosotros. De esta forma, aquello que no es racional podrá cobrar sentido para nosotros cuando está en conexión con la razón. De esta manera, la razón es lo indispensable, siendo así como tengo el mismo no-saber gracias al saber y el no-saber completo solo gracias al máximo de saber (1959: 105). Y es que la universalidad del pensar, siempre que no sea meramente formalizada, sino que contenga contenido y una conexión, será la misma razón. Así pues, tras imponer estas murallas quien quisiera ahora imponer su lucha contra el pensar, no podrá emprender la lucha sino precisamente pensando, o sea, mediante el pensar, que será la razón. Incluso el aniquilamiento del pensar, es decir, el rechazo a toda vertiente racional es siempre el mismo pensar, por más que se muestre de una forma violenta. Constituyendo así una salvación de lo racional en nuestra época. Ahora bien, a lo que nos quiere llevar Jaspers es a la cuestión en el cual se piensa lo transcendente. Como bien nos dice, con este pensar que transciende se pretende lograr un efecto sobre el actuar interior, es decir, una comunicabilidad de lo no objetivable, aquello que no se encuentra en el mundo de las cosas. Podemos suponer que la comunicabilidad de este pensar, que excede el intelecto de la conciencia absoluta, llega a revestir formas que acaban
51 por ser contrarias a la razón, sin embargo, mediante la razón nos dice Jaspers que vemos en la contradicción y la paradoja lo que se hace comunicable mediante estas figuras (1959: 107). Es aquí donde toma su origen una alógica racional, es decir, donde la verdadera razón alcanza precisamente por la quiebra de la lógica del intelecto. Resumiendo, y sintetizando un poco, nada que sea sin razón o contraria a ella puede hacer valer sus pretensiones, ya que al hacer esto entra en el abanico de posibilidades de la razón. Ni lo positivo del fondo existencial ni lo positivo de la realidad meramente empírica tiene derecho alguno sin la razón, por ello, cualquier intento de justificación va a entrar ya en la esfera de lo racional y, por lo tanto, la verdad de lo no-racional no es posible sin la razón realizada hasta sus límites. Ahora bien, lo realmente antirracional se va a servir del lenguaje de la razón, igual que la actitud antifilosófica se sirve de la filosofía. Podemos poner el ejemplo del mito, el cual implica razón y está controlado por ella. Gracias al mito, la imagen y el símbolo alcanzamos la más honda intelección dentro de lo limitado. Pero la tendencia incontrolada hacia el mito desemboca en meras imágenes, su sentido no es ya la penetración racional del ser, que se hace presente en imágenes, que forman parte de realidad en la praxis de la vida cotidiana, sino que el impulso tiende a anular la propia realidad que exige responsabilidad, lo cual para Jaspers ya no es un pensamiento pues carece de la autocrítica existencial. El estado de la irracionalidad se presenta en la obra de Jaspers como el enemigo de lo racional, llevando al autor a presentar a la razón como en un estado de lucha. Por esta razón ya éste relaciona el estado irracional con la hechicería, si el que filosofa sabe qué hace cuando piensa y actúa, el hechicero no sabe qué hace ni cómo lo hace, ambos dan y no dan con la verdad, pero el que filosofa corrige incesantemente el contenido de la verdad y llega a dominar sus pensamientos, mientras que el hechicero investiga menos la verdad que sus gestos. Ahora bien, la posibilidad de que la hechicería filosófica surta efecto se encuentra en la acogida de aquellos hechizados, es decir, en la caída en la seducción del irracional por parte de aquellos que ya Jaspers cataloga como las masas. La renuncia a la libertad de la razón es una actitud adversa a la filosofía, que prepara al ser humano para la servidumbre intelectual, tanto cultural como política. Ejemplo de esta caída son los muchos, considerados por ellos mismos intelectuales, quién enel periodo de la
52 ilustración tacharon a la razón de ser perteneciente a una época y no presentar un carácter universal. Como nos dice Jaspers, todos estamos expuestos a acontecimientos que no están en nuestras manos, se podría decir que estamos ante un destino impuesto, pero el ser humano pretende desempeñar su parte con decisión propia, debe y quiere vivir racionalmente, experimentar a través de la razón su ser personal y su sentido, presentándose por ello en el ser humano una lucha por lo racional y su consciente afirmación de su impotencia. De esta manera, el pensamiento filosófico va a comportar un ir más allá de la racionalidad que pretende ser absoluta, aunque este ir más allá se realizará por medios racionales, no deberá concluir en una postura objetiva.
53 5. JASPERS EN LA SOCIEDAD TÉCNICA 5.1. LA CRÍTICA DE JASPERS A LA SOCIEDAD TÉCNICA Como veníamos comentando en apartados anteriores, para Jaspers, la ciencia y la técnica han aportado inauditas posibilidades, pero también grandes peligros. La edad técnica en la que se encontraba Jaspers desde no hacía escasos siglos no había llegado a su plenitud, pero ya se intensificaba en una medida imprevisible. Además, Jaspers ya remarcaba que solo en una pequeña parte nos dábamos cuenta de sus inmensas consecuencias. La ciencia había creado, como dijimos anteriormente, nuevos fundamentos para toda la existencia humana y la técnica se expandía a una velocidad nunca vista. El ser humano moderno no conoce realmente lo que es la ciencia, ni él ha experimentado el verdadero afán que esta desarrolla. Incluso los propios científicos, para Jaspers, hacen descubrimientos en la esfera de sus especialidades sin conocer el verdadero significado de la ciencia, es decir, sin conocer cómo actúa esta y cuál es su definición fuera de sus campos. Por otro lado, los filósofos hablan de la ciencia como si la conocieran y la convierten en el error histórico de la concepción total del mundo. Cosa similar, pero en una mayor escala, pasa con la técnica en nuestros días. En Jaspers, la técnica es el procedimiento con el que el científico domina la naturaleza con el objetivo de desarrollar y organizar su existencia para eximirse de las necesidades y dar a su contorno la forma que le resulte más adecuada (2017: 149), es decir, el medio con el cual el ser humano adapta el medio a él, llevando a una de las líneas fundamentales de la historia el modo en el que la naturaleza se manifiesta ante el ser humano por virtud de la técnica y como esta cambia la forma y la organización del trabajo de estos. Ahora bien, solo la técnica moderna ha conseguido hacer sentir en el ser humano la sentencia de un destino fatal. Frente a la, al menos aparente, estabilidad de las condiciones técnicas que se ha mostrado durante milenios, a finales del siglo XVIII se ha producido una revolución técnica y, con ella, de la
54 totalidad de la existencia humana. Una revolución que, para Jaspers, se va acelerando constantemente ya en sus días 17 . De esta forma, cambia la sujeción del ser humano a la naturaleza en una nueva forma marcada por la técnica. Esto plantea el peligro de que el ser humano se asfixie en la segunda naturaleza que él mismo produce técnicamente como suya, mientras que, por otro lado, en su constante lucha material por la existencia puede encontrarse en un estado aparente de libertad frente a la naturaleza no domada. Así, para Jaspers, la técnica ha modificado radicalmente la existencia cotidiana del ser humano en su contorno, obligando a la sociedad y al trabajo a llevar nuevos caminos (2017: 149). Tanto la producción en masa como la transformación de toda la existencia en una maquinaria realizada técnicamente, ha llevado al camino de la transformación de todo el planeta en una fábrica única. El caso es que el mundo contemporáneo proporciona muy pocas certezas y certidumbres en las que pueda apoyarse el individuo y su autoconciencia. Por estos motivos, nos dice Jaspers, que el individuo, en lo que nosotros llamaríamos la sociedad técnica, se siente en una profunda insatisfacción de sí mismo, olvidándose de sí mismo para entregarse, desde el abandono, al sistema, para convertirse en una función más de la máquina y desarrollar maquinalmente su existencia vital, ya de una forma impersonal. En “las bellas palabras de Jaspers”: Quienes guardan la insatisfacción como inquietud dentro de sí mismos se quedan extrañados consigo mismos y esta se convierte en desesperación. Para Jaspers esto ha supuesto un desgarramiento de la historia y una destrucción, o mejor dicho una sumersión, del pasado en la medida en la que se dan por erróneas las analogías y comparaciones, es decir, las diferentes conclusiones, que se habían tomado y sacado de los milenios de historia. Para Jaspers, la pregunta acerca lo que puede ser de la humanidad a causa de la técnica es de tal magnitud que la técnica se debe situar como el tema capital para comprender nuestra situación en el mundo y consigo nuestra existencia. De esta forma, Jaspers nos avisa de que siempre que se recurre a paralelismos 17 Podemos afirmas que es Karl Marx el primero en reconocer este avance en la técnica y su nueva velocidad de cambio, cuando nos dice que el avance técnico es una fuerza contradictoria que podía tener tanto efectos positivos como negativos, pero que se debía evaluar en función de su impacto sobre las relaciones sociales y las condiciones de vida de la clase trabajadora.
55 históricos para nuestro tiempo se debe hacer la pregunta si se ha tenido en cuenta la radical diferencia que es la consecuencia de nuestra técnica. 5.1.1. LA DEFINICIÓN DE LA TÉCNICA Ante la situación que nos describe y el futuro que nos depara, el autor alemán nos muestra una definición de la técnica. Para Jaspers la técnica se origina por la interposición de medios para la consecución de un fin. Actividades que tienen un carácter inmediato como respirar, moverse o la alimentación no son consideradas técnicas. Solo cuando se presenta una deficiencia, cuando las disposiciones son defectuosas y son tomadas deliberadamente, y se produce la realización de una actividad mejorada hablamos de una técnica. Por estos motivos los siguientes aspectos de la técnica son esenciales para Jaspers (2017: 152). La inteligencia es la primera de ellas. La técnica se basa en el trabajo de la inteligencia, el cálculo en conexión con una anticipada percepción, tanteo y conjeturas de posibilidad. La técnica piensa mecanismos, todo lo transmuta en cantidades y relaciones, siendo esto una parte de la racionalización en general. Por otro lado, el poder, la técnica es un poder cuyo modo de actuación en relación con el fin que persigue es extrínseco. Es hacer y disponer, no crear y desarrollar. En este poder también hace relación Jaspers a como la técnica emplea fuerzas de la naturaleza contra las propias fuerzas de la naturaleza, es decir, domina la naturaleza mediante la naturaleza misma. Ahora bien, El poder sobre la naturaleza solo tiene sentido cuando es aplicada a fines humanos, bien sea hacer más fácil la existencia, disminuir algún tipo de esfuerzo físico o cambiar positivamente el ocio y la comodidad de la vida diaria. Como nos dice literalmente Jaspers: El sentido de la técnica es la libertad frente a la naturaleza (2017: 152) El ser humano técnico no toma sencillamente las cosas que encuentra, sino que las observa desde un punto de vista concreto. Aquí Jaspers recoge las ideas de Friedrich
56 Dessauer 18 , que nos dice que este punto de vista es el que opta por un valor útil en finalidades humanas, tratando de aproximar las formas a formas útiles. Lo que el filósofo y físico alemán, Dessauer, nos quiere explicar es que la técnica no solo crea medios para alcanzar un fin propuesto, sino que además crea productos de los que nadie tenía algún conocimiento en el momento de su invención, como es el claro ejemplo de la imprenta y el cambio de vida que supuso o, algo más actualizado, internet y el cambio de realidad que ha supuesto en nuestras vidas. Por otra parte, es importante citar también dentro de esta definición de la técnica que nos propone Jaspers, como esta presenta una calificación en clases. Principalmente para Jaspers hay que diferenciar la técnica creadora de fuerzas y la técnica creadora de bienes. Por un lado, el ser humano procura crear fuerzas de trabajo que le permitan una facilidad mayor en sus actividades, mientras que, por otro, la técnica creadora de bienes hace posibles peculiaridades desde nuevas prendas de ropa hasta la existencia de nuevos medicamentos. Además, en estas invenciones de trabajos y actividades, debemos tener en cuenta que las reglas técnicas son de tal suerte que se pueden aprender, aplicar y transmitir. Como nos dice Jaspers, la técnica consiste en el proceder y el producir inventados por el ser humano que posteriormente se preparan para ser realizados en masa, repetidamente y a voluntad. Sin embargo, todo este perfeccionamiento se ve tocado por una serie de desviaciones. Si el sentido de la técnica estriba en la unidad de la configuración del mundo para los fines de la existencia humana, se produce una desviación cuando el carácter de medios de las herramientas y de la acción se hace independiente y, olvidando la última finalidad, Jaspers nos afirma que los medios se convierten por su parte en fines y se absolutizan (2017: 154). 18 Friedrich Dessauer es conocido principalmente por su obra “Die Kultur der Technnik”, traducida al español como Discusión sobre la técnica publicada por primera vez en 1927. Dessauer reflexiona en esta obra sobre la naturaleza de la tecnología y su impacto en la sociedad y la cultura.
63 de que sea útil para la finalidad de las máquinas. De aquí que lo que antes era sustancia y sentido del todo, el ser humano, se convierta en medio (2017: 185). La técnica hace que todo dependa en su existencia vital de la función del apartado artificial. Si el aparato falla, la vida confortable se convierte en la suma penuria, nunca conocida antes. El ser humano queda entonces más abandonado que en la existencia natural del campesino. Para Jaspers su época está a punto de ser transformada por la técnica y el ser humano va a imposibilitarse a sustraerse de la técnica que él mismo ha creado. De esta forma, la técnica no solo abre infinitas posibilidades, sino también un nuevo abanico de grandes peligros. La técnica se ha convertido en un impulso, una voluntad, y el ser humano se ha rendido a ella sin darse cuenta de cómo lo ha hecho, quedando únicamente su conocimiento completo como salvación y trato técnico, siendo cada vez más complicado, por no decir ya imposible, el conocimiento total de la técnica. Ahora bien, la realidad de la técnica ha producido una enorme ruptura en la historia de la humanidad, dejándonos a medio camino de que se constituya la mecanización y tecnificación de la vida humana. Así pues, para Jaspers, en los próximos siglos íbamos a tener que decidir sobre qué posibilidades había tomado el ser bajo las condiciones radicalmente nuevas de su vida. De esta forma, todos los intentos anteriores de resolver esta cuestión pierden el sentido, ya que ahora hay que trabajar sobre las posibilidades que la técnica nos permite. Así pues, en Jaspers, el pensamiento filosófico debe mirar cara a cara esta realidad, que crea ideas, valoraciones y posibilidades para los individuos, pero estos individuos pueden llegar a ser, en grado incalculable, un factor esencial en la marcha de las cosas (2017: 188). En esta nueva sociedad, las masas se convertirán en un factor decisivo del acontecer, convirtiéndose en un factor decisivo. El individuo es más impotente que nunca, pero la masa parece adquirir una voluntad. Pero esta voluntad no puede surgir originariamente por sí misma, sino en una masa anónima, a la cual se la despierta y guía mediante la propaganda. Las masas necesitan ideas y consignas, siendo preciso decirles lo que quieren. Para Jaspers, la masa es inarticulada, sin conciencia de sí misma, uniforme y cuantitativa, sin presentar ningún tipo de tradición, siendo claro el objeto de la propaganda y la sugestión, sin responsabilidad, y viviendo en el nivel más bajo de la conciencia (2017: 192).
64 Así pues, el individuo es pueblo y masa al mismo tiempo, pero se siente completamente distinto cuando es pueblo y cuando es masa. De esta forma, la masa se diferencia del público, aunque el público es el primer paso en el proceso de transformación del pueblo en masa, una transformación que ya no se puede detener. La cuestión es preguntarnos a qué distancia del individuo se produce esta conducción del ser a masa, en busca de la conquista del ser. Por ello, en Jaspers, existe el inmenso peligro de que, mientras que la historia anterior con sus sucesos apenas afectó a la sustancia del ser humano, ahora la inestabilidad general del mundo plantea el problema de lo que hace el ser humano con su existencia sobre la base de la ciencia y de la técnica, partiendo del origen de su esencia. La situación nos fuerza pues a caminar inexorablemente con las masas. 5.1.5. LA DISOLUCIÓN DE LOS VALORES Nietzsche ya nos mostró el camino que Jaspers tomaría en cuanto a la exposición, en cierto sentido existencial, que la situación del mundo le preparaba al ser humano con su exposición del transmundo. Podríamos decir que el transmundo en Nietzsche es lo referente al mundo de las ideas de Platón, un mundo que no es verdad, que ya en Sócrates se concibió como un mundo que para el filósofo era contrario al mundo real. Aun así, este mundo podría llegar a ser accesible para el conocimiento, pero, sin embargo, cuando entramos en el cristianismo este mundo, se contempla desde la imagen divina, Dios, dejando así de ser accesible para el ser humano hasta la muerte. Luego llegará la razón, de la mano de Kant, situándonos en un estado en el que ya no podemos conocer el mundo perfecto, ni esperar conocerlo, sino solo pensarlo como algo posible. La conclusión que saca Nietzsche, y que recoge Jaspers 19 , es que esta vida no es soportable y vivimos en una invención dogmática de transmundos. Esto es lo que nos lleva a hablar en la obra nietzscheana de la caída del ser 19 Hay que tener en cuenta que, aunque esta visión pueda ser considerada un epigonismo de la perspectiva Nietzscheana, Jaspers deja de lado la tensión en la voluntad de superación que vemos en Nietzsche con su teoría del superhombre.
65 humano, que es lo que este nombra como la “muerte de Dios” y la que nos conduce al nihilismo. Para Jaspers, el nihilismo se ha ido convirtiendo en la manera dominante de pensar, promoviendo así que toda la tradición iniciada en el tiempo-eje se fuera perdiendo (2017: 197), dejando así la historia, desde Homero hasta Goethe, perdida en la caída del olvido. De esta forma, para Jaspers, en su época corre por el mundo una filosofía que deja la verdad en manos nihilistas, que exhorta a una existencia heroica sin consuelo ni esperanza, que moviéndose en un humanismo terrenal se pretende totalmente puro. 20 Ahora bien, la actitud fundamental del nihilismo no es lo que, en la obra de Jaspers, va a sostener al ser humano, sino que la situación de incredulidad general, va a llevarlo más bien a descender hacia una creencia vaga y ciega. Para Jaspers, su época ha producido ideologías, que a su vez han calado fuertemente en la sociedad, hasta tal punto de que todo se ha convertido en ideología, siendo esta tesis misma para Jaspers una ideología. Para Jaspers a mediados del siglo XX el ser humano se encuentra en una época de simplificaciones, donde la vida se ve desde una negación, dejando la creencia de ser sustancia. De esta forma, cuando estamos insatisfechos de nosotros mismos es porque otro debe tener la culpa, cuando no se es nada, al menos se es “anti” algo. Y es que muchos años antes de que la técnica produjese tales efectos, ya estaban en marcha procesos que nos llevarían a esta situación espiritual, llevando a Jaspers a plantear que la forma de actuar de la técnica tiene lugar debido a la manera de pensar y vivir que ya venía establecida 21 (2017: 202). De esta forma, mucho antes de la transformación técnica del mundo dio comienzo una serie de procesos espirituales que conducirían hasta nuestra situación, a saber: la ilustración, la revolución francesa y el idealismo filosófico, especialmente en Fichte y Hegel, que 20 Apréciese en esta parte de su obra filosófica la tendencia cristiana de Jaspers, que podemos perfectamente mostrada en su perspectiva existencial, pero que deja claro de nuevo la tendencia de este filósofo a una filosofía universal fuera de ideología y universalismo, ya que a pesar de ser defensor de esta condición no incita a su creencia, es más, implora en todo momento a una idea autocritica de la religión. 21 Ya Marx habló una nueva conciencia humana y, en cierto sentido, pudo alcanzar un conocimiento verdaderamente esclarecedor porque vio lo nuevo. Sin embargo, todo se quedó en la invención de una tabula rasa, la creencia perdida en la conciencia, que sin idea dentro se quedó en una simple propaganda.
66 produjeron una intensificación de la autoconciencia filosófica, tomada como un supuesto saber total, que se cree en la posesión de la verdad. De esta forma, podemos verificar como Jaspers nos muestra un notable fenómeno mundial que produciría un retroceso espiritual e intelectual que él ya veía registrarse en Europa. En esta situación, la revolución técnica, sería la causa material y la ocasión de la catástrofe espiritual, sin que esto supusiera la oportunidad de una repetición del tiempo-eje, sino de un proceso distinto por completo. Nuestra Edad técnica no es solo relativamente universal, sino absolutamente universal, nada hay que quede fuera. 5.2. LA RELEVANCIA DE LA OBRA DE JASPERS EN LA ACTUALIDAD En la larga y densa historia de la filosofía, se han dado una gran multitud de figuras que han tomado un gran renombre, han marcado épocas y corrientes, dejando sus ideas como senderos por los que han avanzado los derroteros de sus predecesores, dejando así una profunda huella en el pensamiento de la humanidad. Así pues, son muchos los nombres propios que podemos nombrar y reconocer en el estudio de todo aquel que se ha adentrado mínimamente en el pensamiento filosófico. Sin embargo, muchos grandes autores han quedado eclipsados o en las sombras más oscuras del estudio filosófico, aun presentando un pensamiento digno de ser cabeza en el estudio de aquellos campos en los que escribieron. El pensamiento popular siempre lanza un ataque en contra de aquellos autores que se pierden entre la niebla y pasan a un segundo plano en nuestra sociedad. Si bien es cierto que nuestro autor, Karl Jaspers, fue en vida reconocido, con el paso del tiempo y la situación sociopolítica que vivió, se ha ido viendo en muchos sentidos alejado de la cabeza filosófica de su época, pasando así a una segunda o tercera fila en la batalla por la ansiada verdadera filosofía en las universidades y por supuesto en una escala social más popular. Son pocos los que reconocen la obra de este autor, y aún menos, al menos en el campo de la juventud académica, los que han leído su obra, cuando Jaspers, como hemos visto durante el trabajo, mostró, tanto en su época como en su posible relectura, una amplitud
67 de conocimientos y bases existenciales e históricas que pueden ser de gran ayudad para, lo que ya podríamos decir sin pena ni gloria, la necesaria salvación de la filosofía en el siglo XXI. Karl Jaspers, que nació en el año 1883 en Alemania y falleció en 1969, fue un pensador polifacético que, como hemos visto durante el trabajo, abarcó diversos campos, como la filosofía, la psicología o la medicina, que le permitieron mostrar durante su vida académica una visión filosófica, especialmente en relación con la existencia humana y con la perspectiva histórica, que nos ayudó en su momento a plantear grandes interrogantes y, sobre todo, a ofrecernos una serie de respuestas que aún hoy en nuestros días, desde su magnífica apertura de posibilidades, encuentran un reconocido eco en la nueva sociedad técnica. De cara a comprender la importancia de la relectura de Jaspers para el pensamiento filosófico actual, creo necesario repasar algunos conceptos que hemos expuesto con anterioridad y que son fundamentales en el pensamiento y enfoque del panorama filosófico de Jaspers. En un primer lugar su desarrollo de la situación límite, fundamental para el entendimiento de su plano existencialista, mostrada en resumen como una condición en la que el individuo se enfrenta a situaciones existenciales que son cruciales para su propio entendimiento, desde las que el estudio de lo trascendente y la realidad de la existencia se muestra posible. Experiencia que, como citamos con anterioridad, se presentan como un “no puedo no”, mostrando situaciones que llevan al existente a chocar con los propios límites de su existencia. Situaciones que en el contexto de la sociedad técnica actual adquieren una nueva dimensión, ya que la tecnología pone al ser humano ante una situación límite, debido a la necesidad humana de la tecnología para poder llevar a cabo su vida en sociedad. El vertiginoso avance de la tecnología plantea desafíos éticos y existenciales sin precedentes. Como bien citamos en la exposición de la sociedad técnica, nos encontramos en una nueva era, un mundo que cambia a una velocidad incontrolada y que va mucho más rápido de lo que el propio pensamiento pudo llegar a imaginar y muchos menos controlar. Nos encontramos frente a dilemas morales relaciones con temas de una gran magnitud, como pueden ser la manipulación de la genética, la inteligencia artificial, la privacidad en la red o el impacto ecológico de nuestras acciones, tanto a nivel individual como colectivo. Todos
68 estos hechos entre mezclados con la idiosincrasia que ya se había planteado a lo largo de la historia, donde los problemas relaciones con los derechos humanos o la salud mental individual siguen existiendo y creciendo. Podemos apreciar como los conflictos armados no han cesado, sino que han evolucionado tecnológicamente o como los problemas psicológicos no se han visto mermados por las nuevas tecnologías, sino que en cierto sentido se han redescubierto o aumentado en un panorama global. En todos estos sentidos, Jaspers ya nos aproximó, no a una solución, sino a una forma de atajar el problema. Si traemos a nuestros días la importancia que le otorgó este en su libertad, tanto en el panorama interno, con la aceptación de lo que uno mismo es, como el apartado externo y social, donde la libertad juega de la mano de la responsabilidad, se muestra claramente una visión ética que podría bailar a pies descalzos en nuestra sociedad, incorporando valores que lejos de ser descubierto en nuestros días sí que parecen haber sido olvidados en la constitución social del ámbito técnico. Si bien, las nuevas tecnologías nos llevan a nuevas situaciones límite personales y globales, el ser humano debe, siguiendo el pensamiento de Jaspers, ejercer más que nunca su libertad y asumir su responsabilidad de elección. En la nueva sociedad técnica, donde las tecnologías, sobre todo las TIC, influyen de una forma clara y directa en nuestras vidas, es fundamental hacer una reconstrucción de nuestra autocrítica, promover ese acceso libre y necesario al campo de la razón, para recordar que somos nosotros, tanto en el papel de individuos como en el de sociedad, quienes debemos tomar decisiones desde la responsabilidad de la información y la ética. Por otro lado, sumergiéndonos en el pensamiento de Jaspers y trayéndolo a la actualidad, es importante recoger y enfatizar la importancia de la comunicación y el diálogo real como medios para superar los desafíos de la sociedad técnica. En un mundo hiperconectado e hiperinformado, la comunicación real, aquella que muestra una apertura empática y cuyo objeto es tanto mostrar como recoger conocimiento es fundamental. Una comunicación como la que muestra Jaspers, donde los absolutos jueguen en la contra y sea la humildad crítica y la duda los baluartes de cara al consorcio social y ético. Asimismo, la filosofía de Jaspers destaca también la importancia de la conciencia y la autorreflexión en el contexto de la sociedad técnica, y aquí añado, que no es solo por la
69 situación tecnológica, sino por la situación social en la que nos encontramos en la que la libertad de expresión ha sido confundida con la libertad, donde cada uno puede decir y manipular de modo populista cualquier argumento a su antojo, y donde lo que realmente debería imperar es una libertad total de pensamiento para poder abordar las cuestiones con una educación y formación necesarias, se va perdiendo ante la inmediatez en la que se está sumergiendo el pensamiento, cada vez más carente de crítica y reflexión y promovido por la trivialidad y el conocimiento inconscientemente impuesto. Jaspers propone así algo de importancia capital, el ánimo a cuestionar nuestras creencias y valores, imponer a un examen crítico las implicaciones tecnológicas en nuestras vidas y a buscar un sentido de la transcendencia más allá de las meras comodidades y conveniencias que nos ofrece en nuestros días el progreso tecnológico. Si bien es indudable que la tecnología nos ofrece nuevas oportunidades y en muchos aspectos ha promovido el progreso, por otro lado, también plantea una serie de dilemas, sobre todo éticos, que recogen una gran complejidad. Jaspers nos hace atender a como estas innovaciones, sobre todo en el campo del trabajo, como hemos visto, afectan a nuestra dignidad humana, a nuestra responsabilidad con los demás y, en cierto sentido, a nuestro sentido de la justicia. La filosofía jasperiana nos invita a resistir una aceptación pasiva de la tecnología y nos anima a la actividad en la configuración de un futuro técnico más humano, cada vez más lejos en nuestros días de su posibilidad. Esto nos lleva a meditar con respecto al concepto de alienación. El filósofo alemán argumenta que, a medida que la tecnología se va volviendo cada vez más omnipresente, va existiendo el riesgo de que nos alienemos a nosotros mismo y a los demás. Hemos visto como el contacto social cara a cara se ha ido desvaneciendo por la comunicación digital y ya no solo eso, sino que se ha creado cierta distorsión en las relaciones sociales, donde la comunicación digital, que tiene una estructura, una función y un resultado distinto a física, se ha colocado en lo más alto de la comunicación personal. Así, la introspección se ha visto desplazada por la distracción y la experiencia real eclipsada por las imágenes mediadas. De esta forma, al igual que ha ocurrido con el individuo, también se ha producido un olvido y una caída de la filosofía por parte de la técnica. Ya Jaspers nos avisó, el camino que decidió tomar el ser humano lo alejaba de sus preguntas fundamentales, de su
70 espiritualización, que poco a poco se ha ido viendo mermada y desaparecida, se ha ido aplicando cada vez más una conciencia de la fugacidad. Por otro lado, si el ser humano se había desarrollado propiamente en la historia, el final de la historia que vivimos en la actualidad le deja también huérfano de su desarrollo, de la posibilidad de la mirada al pasado en busca de la esencia. Jaspers deja abierta la cuestión sobre si la tecnología presenta una carácter positivo o negativo en la sociedad, pero lo que si deja claro es que la caída en el dogma tecnológico es un retroceso del ser humano en la búsqueda de lo que propiamente es. Al igual que el autor alemán nos habla de la aparición de una nueva era, de un cambio en el paradigma antropológico, no por menos remarca la separación con respecto a lo que fue el salto al tiempo-eje, donde recordemos se fundaba toda la historia espiritual de ser humano. De esta forma, vemos como el ser humano va cayendo en la utilidad y se va olvidando de todo aquello que no entra dentro de los valores instaurados por la técnica. Por estos motivos más que nunca hay una gran necesidad en traer de vuelta a autores como Jaspers, que apelen por una filosofía comunicativa y abierta a las posibilidades del ser humano. El mundo necesita fracasar, en el sentido que Jaspers utiliza la palabra, necesita alejarse de la necesidad creada del rendimiento máximo, de la producción absoluto, debe volver a aprender a no saber, abrazar lo desconocido, amar el verdadero conocimiento, para así escapar de frustraciones y acercarse, en potencia, a aquello que es. El ser humano debe volver a ser filósofo, a abrazar a la razón desde su libertad y alejar la voluntad del conocimiento de la técnica, para ponerla nuevamente al servicio de la duda, solo así se podrá abordar realmente la situación en la cual nos encontramos arrojados en la actualidad, solo así el ser humano puede continuar la búsqueda incansable e inevitable de su esencia.
71 6. CONCLUSIÓN Parece que la nueva sociedad en la que nos encontramos rompe por completo con todos los valores que se habían establecido a lo largo de la historia. La filosofía, posiblemente la única arma que le quede al ser humano en la lucha por sus valores se encuentra huérfana desde hace algunas décadas y no parece encontrar un camino claro sobre el que avanzar o al menos mantenerse. Esta situación es la que veo de especial relevancia para ir a rescate de autores como Karl Jaspers. A lo largo de todo el trabajo hemos expuesto los principios fundamentales que el autor alemán quiso remarcar en su vida académica, desde su teoría existencialista, hasta el estudio de su concepto de historia y razón, hemos podido ver como la filosofía de Jaspers se encuentra perfumada por una fragancia actual que no deja indiferente a nadie que aborde su estudio. Es por esto por lo que la relectura de Jaspers se refleja desde un gran interés que parece pintarse de necesidad. La filosofía de las últimas décadas se ha visto sumergida en una lucha donde carecía de armas y habilidades, el enfoque pragmático de nuestros días la ha ido expulsando del interés tanto popular como académico. Parece que la filosofía ha quedado relegada al puesto de aquellos locos que quieran perder su tiempo en una sociedad que corre a velocidades sorprendentes y que mide en eficacia útil cualquier tipo de conocimiento. De esta forma, la sociedad técnica ya instaurada se convierte en la realidad y el ser humano se ve a arrojado a ella de la misma forma que los fenomenólogos nos situaban arrojados al mundo. De esta forma, la filosofía no puede obviar esta situación, no podemos seguir hablando de un mundo que no esté mediado por la técnica, al igual que no podemos huir de un mundo que se dé entre el día y la noche. De esta forma, el futuro de la filosofía pasa por abordar el mundo en su realidad sin olvidar aquello que propiamente la define. Por estos motivos autores como Jaspers son de gran importancia. Como hemos mostrado la relectura de Jaspers puede ser muy enriquecedora de cara a marcar las bases de una filosofía actual. Si bien vivimos sumergidos en la burbuja de la productividad, el papel de aquello que no tiene respuesta o que solo se fundamenta en la meditación debe ser recogido por la filosofía. No hay una necesidad de nuevos sistemas metodológicos, ni teorías que fundamenten una forma verdadera de pensar, ni siquiera hay una necesidad de los límites de
72 la filosofía, sino que el mundo necesita más que nunca aprender a fracasar, redescubrir que, en la espiritualidad, tan necesaria en la construcción de ser, no hay una necesidad de globalización epistémica, sino de pluralidad, de autocrítica y amor por el saber. Solo reforzando estos valores, instruyendo una educación en esta forma de hacer filosofía, podemos conseguir crear bases sobre las que mantener la sociedad. Las condiciones del mundo en el que vivimos han cambiado por completo el paradigma del ser humano, pero también han dado pie a posibilidades que la filosofía puede aprovechar. El conocimiento está a nuestro alcance más que nunca y la comunicación jamás ha tenido tantas facilidades. Es el momento de que la filosofía se quite el disfraz de sombra que ha llevado durante tantos años y mire de nuevo al sol convencida de que su papel más que necesario es innato en el ser humano y que por ello sigue teniendo cabida en todo aquello que le englobe. De esta forma, como ya dijimos en la introducción, este trabajo presenta los principios filosóficos del autor de Karl Jaspers en los cuales vemos como pueden ser traídos a nuestra actualidad y como el filósofo alemán puede ser clave en el comienzo de una filosofía adaptada a la nueva realidad del mundo, devolviendo a la filosofía al lugar que le corresponde en importancia y necesidad.