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161 Gloria Lora Serrano Universidad de Sevilla Feria y mercados en la Plasencia Medieval Resumen Se presenta un studio topográfico acerca de la feria y del mercado de Plasencia a la vez que se analizan las transformaciones que ambas experimentaron entre los siglos XIII al XV. El mercado semanal, que desde la época foral se reunía los martes en la Plaza Pública, estaba franco de alcabalas para el mercader que no siendo vecino de la ciudad acudiera a ofrecer sus mercancías; el mismo sirvió de lugar de aprovisionamiento tanto para los vecinos de las aldeas del término como para los placentinos de la época. Se constata para el siglo XV la presencia de un mercado diario sobre el que gira el abastecimiento de la ciudad. La feria, creada oficialmente por Alfonso XI, se celebró durante el siglo XIV en el mes de mayo, pero mediado el siglo XV, por decisión del conde de Plasencia, se trasladó a fines de noviembre y comienzos de diciembre y se ubicó entre la calle del Rey y de los Quesos y en el centro y bajo los soportales de la Plaza Pública. El aumento de la actividad mercantil fue espectacular y desbrodó el marco local, convirtiéndose en una importante feria a escala regional. Abstract This paper is a topographical study of Plasencia’s fair and market, as well as the changes introduced in the period between the 13th and the 15th century. The weekly market was held every Tuesday in the public square, ever since the official establishment of the province, and merchants from outside the region, who came to sell their products there, were exempt from taxes; it was also used by the district’s farmers and the inhabitants of Plasencia during that period as a storage area. During the 15th century a daily market was held to supply the city’s needs. The fair, officially created by King Alfonso XI, was held during the 14th century in the month of May; however, by decision of the Count of Plasencia, in the mid-15th century, it was moved to the end of November and beginning of December and was held in an area between the calle del Rey and calle de los Quesos under the arcades of the public square. Consequently, commerce experienced an extraordinary increase and it became an important regional fair. IInnttrroodduucccciióónn No hace falta insistir en la importancia que para el nacimiento y desarrollo de la ciudad medieval tuvieron los intercambios comerciales, considerados por
1Un análisis detallado de las diversas ideas sobre la función comercial en la formación de los núcleos urbanos en J. I. RUIZ DE LA PEÑA SOLAR. El comercio ovetense en la Edad Media . Oviedo, 1990, pp. 3-16. 2M. C. GERBET. La noblesse dans le royaume de Castille. Étude sur ses structures sociales en Estrémadure de 1454 à 1516 . Publications de la Sorbonne, Paris, 1979, pp. 99-101. 3M. A. LADERO QUESADA. Las ferias de Castilla. Siglos XII al XV . Comité Español de Ciencias Históricas, Madrid, 1994, p. 26 y pp 59-64. M. I. GAMINO TIERNO. “Notas sobre la actividad comercial en Guadalupe durante la Baja Edad Media”, Actas de las I Jornadas de Historia Medieval de Extremadura . Cáceres, 2000, p. 137. A. BERNAL ESTÉVEZ. El concejo de Ciudad Rodrigo y su Tierra durante el siglo XV . Diputación de Salamanca, 1990, pp. 406-410. M. GONZÁLEZ GARCÍA. Salamanca en la Baja Edad Media . Salamanca, 1982, pp. 87-88. 4A. COLLANTES DE TERÁN. “La red de mercados de abasto de Sevilla: permanencias y transformaciones (siglos XV y XVI)”. H.I.D ., 18, (1991). 162 Gloria Lora Serrano los especialistas en el tema como una de las actividades propias del mundo urbano e incluso por determinadas escuelas historiográficas el origen de las ciudades y villas del medievo europeo1. Aunque se ha dicho que Extremadura permaneció al margen de las grandes corrientes mercantiles y que careció de un auge ferial debido a la abundante actividad ganadera de la zona2, quizás convendría recordar que si bien en esta región no existieron grandes ferias como fueron las emblemáticas de Medina del Campo o las de Benavente, donde concurriría parte del comercio de Noroeste, sí que hubo un destacado comercio que si bien, por regla general, se puede considerar de carácter comarcal no por ello era en absoluto desdeñable. Las ferias de Ciudad Rodrigo, Cáceres, Plasencia o Guadalupe en la Alta Extremadura, o las de Badajoz, Mérida y Zafra en el área pacense extremeña fueron testimonio de una dinámica actividad comercial donde la presencia de mercaderes extranjeros, portugueses concretamente, nos demuestra que en ocasiones el comercio del territorio extremeño desbordó ampliamente el marco regional3. Por otro lado hay que recordar que una de las preocupaciones fundamentales de cualquier administración municipal fue el buen abastecimiento de la ciudad que gobernaba4, inquietud que se refleja, para el caso de Plasencia, en la extensión que se dio a su regulación en el Fuero y en las ordenanzas concejiles, así como en las múltiples referencias que en torno al abastecimiento encontramos en las actas capitulares placentinas. Sin embargo, el objetivo de esta pequeña aportación al homenaje al Profesor Rvd. P. Don José Marques no es el tema del abastecimiento de los placentinos del medievo, sino que estudio los lugares y formas donde aquéllos acudieron a aprovisionarse de los artículos necesarios para la vida diaria, es decir, presento un análisis sobre las ferias, tiendas y mercados de la Plasencia medieval, centrándome especialmente en las transformaciones que aquéllas experimentaron entre los siglos XIII y XV. II.. PPllaasseenncciiaa,, cceennttrroo ddee ccoommeerrcciioo ddee llaa AAllttaa EExxttrreemmaadduurraa Desde su fundación por Alfonso VIII, en la primavera de 1186, la ciudad de Plasencia se intentó convertir en un importante centro de población, situado en
5Sobre los orígenes y fundación de Plasencia J. GONZALEZ: El reino de Castilla en época de Alfonso VIII , Escuela de Estudios Medievales, 3 Vols. Madrid, 1960. La repoblación de Castilla la Nueva, Madrid, 1960. Regesta de Fernando II, Madrid, 1943. Reinado y Diplomas de Fernando III , Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba, 1986. E. C. SANTOS CANALEJO: La historia medieval de Plasencia y su entorno geo-histórico. La Sierra de Béjar y la Sierra de Gredos . Institución Cultural El Brocense, Cáceres, 1986. B. PALACIOS MARTÍN: “Alfonso VIII y su política de frontera en Extremadura”, A.E.M ., 19, (1999). G. MARTÍNEZ DÍEZ: “Plasencia, ciudad y sede episcopal bajo Alfonso VIII” (conferencia dada por el autor en Plasencia, en abril del año 2002 que me ha permitido consultar y que en breve se espera su publicación) y G. LORA SERRANO: “El primer gobierno municipal de Plasencia”, H.I.D ., 28, (2001). 6J. GONZÁLEZ. El reino...II, n. 464, pp. 795-799. La edición del Fuero que he utilizado es la de E. RAMÍREZ VAQUERO y M.T. VAQUERO RAMÍREZ: El Fuero de Plasencia. Estudio Histórico y Edición crítica del texto . Vol. I, Mérida, 1987, p. 71. 7Tt. 254, p. 97 y Tts. 650 y 651, p. 155. Tt. 662, p. 157. 163 Feria y mercados en la Plasencia Medieval la zona más occidental del reino castellano, donde su papel como núcleo defensivo, tanto frente al Islán como frente al reino de León, quedó bien pronto puesto de manifiesto. Pero además, quizás Alfonso VIII -que siempre mostró una especial preferencia por esta villapensó en convertir a Plasencia en un centro mercantil que posibilitara la reactivación de las actividades urbanas en aquél despoblado territorio recién incorporado a su reino, lo que por otra parte iba ayudar a favorecer el proceso de repoblación iniciado en la zona5. Dos documentos, datados en la época fundacional de Plasencia pueden apoyar esta tesis: el primero se emitió en enero de 1187 y por el mismo, el monarca citado y su mujer, la reina doña Leonor, hacían donación al obispo de Ávila, don Domingo, y a todos sus sucesores en la sede abulense, de la tercera parte de las rentas reales de Plasencia, entre las que se encontraban reseñadas los ingresos de las transacciones que si bien sólo nos hacen referencia a compraventas genéricas, pueden ser también ilustrativas de las intenciones del rey a las que nos acabamos de referir. Por otro lado, en ciertos capítulos que constituyen el núcleo inicial del fuero placentino, se tratan diversas cuestiones relacionadas con el tema que estudio, como por ejemplo el título XXIX que habla de la institución de unas ferias que discurrirían entre los días 1 y 29 de septiembre, donde se establecían garantías de seguridad para las personas que acudiesen a las mismas o el título XXVII donde se estipulaba que cada habitante de la ciudad pudiera tener en su casa pesas y medidas6. Plasencia contó también con un mercado semanal que según establecía el Fuero debía reunirse los martes; igual que sucedía en otros mercados castellanos, se establecían ciertas garantías de seguridad para las personas que acudían a su celebración por el coto del mercado; en el mismo se deberían vender obligatoriamente las carnes -incluidas las de caza- y los pescados de río. Además en el código foral se forzaba a acudir al mercado a todos los menestrales quales quier, çapateros, ferreros, uayneros, pelliteros, correoneros, olleros, fueseros, penneros, balesteros, todos salgan al mercando con todas sus obras , librandose de esta prohibición los maestros de armas y freneros7. El título IX del fuero eximía de portazgo a los vecinos de Plasencia, y más tarde se estableció que tampoco
8 Ibidem , p. 68. Tt. 708, p. 163. Tt. 715, p. 164. Tt. 660, p. 157. 9BSMDPL (Biblioteca del Seminario Mayor Diocesano de Plasencia), “ Libro de Ordenanzas Municipales ”, Tt. XXII, fol. 261r. 10 M. A. LADERO QUESADA. Las ferias ..., p. 53. 11 El mercado de los martes aún se celebra siendo ésta una de las tradiciones más antiguas de la ciudad. Los primeros arquitectos de la catedral placentina fueron maese Remondo y maese Gil de Cislar, constructor de la célebre capilla de San Pablo J. BENAVIDES CHECA. Prelados Placentinos. Notas para sus biografías y para la historia documental de la Santa Iglesia Catedral y Ciudad de Plasencia. Plasencia, 1907, Reed. del Excmo. Ayuntamiento de Plasencia, Palsencia, 1999, p. 76. 12 G. LORA SERRANO. “El primer gobierno... pp. 243 y ss. G. LORA SERRANO: “El proceso de señorialización de la Tierra de Plasencia (1252-1312)”, Miscelánea Medieval Murciana. Vols. XXIII-XXIV (1999-2000). 164 Gloria Lora Serrano pagaría este impuesto el que introdujera pan o vino; el despacho de este último producto estaba muy controlado pues se tendía a que no se vendiese en Plasencia vino que no procediera de las heredades del término, pudiendose meter vino de fuera sólo en fechas muy concretas y venderse en las tabernas8. No he podido determinar desde cuando el mercado era franco de alcabalas o de cualquier otra imposición para el mercader que no siendo vecino de Plasencia ni de los lugares de su Tierra acudiera con sus mercancías, aunque sí tendría que abonar la renta del peso por ser esta propia del concejo9; en todo caso sospecho que aquélla debió ser costumbre muy antigua. Por lo que se refiere a la celebración de aquélla primitiva feria y mercado queremos plantear una cuestión: aunque como ha sido puesto de manifiesto el hecho de que un fuero dispusiera la celebración de una feria no quiere significar que necesariamente aquélla se festejara10, la simple inclusión en el código foral del título referido nos hace pensar, al menos, en el deseo del monarca que lo otorgó de que en la nueva ciudad hubiera una reunión de mercaderes que desbordara el marco del comercio local. Ahora bien, aunque los numerosos títulos que fueron añadidos en época posterior al fuero placentino, que regulaban la vida económica de la ciudad y su término, son testimonio del aumento de la población, así como de la diversificación y acrecentamiento de sus actividades, no creemos que por ello se pueda asegurar la pervivencia de la celebración de la antigua feria de la que, por otra parte, sólo tenemos la referencia foral. Lo mismo podríamos decir acerca de la celebración del mercado semanal, pues tampoco poseemos ningún testimonio documental en torno a su existencia en los primeros tiempos de Plasencia, aunque la presencia en la ciudad de una serie de linajes de caballeros, algunos de ellos señores de vasallos de mediana entidad, así como la condición de sede episcopal que tenía la ciudad, cuyo titular, sin duda, contaría con su pequeña “corte” obispal, y la presencia de los artistas que a fines del siglo XIII se encontraban construyendo la antigua catedral, fueron motivos más que suficientes para exigir la existencia de unas mínimas actividades mercantiles que la falta de testimonios documentales me impiden precisar, pero que creemos que pudieron desarrollarse, al menos, en el mercado semanal que pensamos que siguió celebrandose a lo largo del tiempo11, a pesar de las dificultades por las que pasó la ciudad de Plasencia hasta bien entrado el reinado de Alfonso X12.
IIII.. EEll ddeessppeegguuee ddeell ccoommeerrcciioo ppllaacceennttiinnoo Un panorama bien distinto se empieza a vislumbrar desde las primeras décadas del siglo XIV, cuando aparecen con más frecuencia referencias sobre distintos establecimientos relacionados con la transformación y comercialización de alimentos así como sobre vecinos cuyas actividades se encuentran vinculadas al sector secundario o incluso terciario, lo que creo que es un claro testimonio del creciente desarrollo de la ciudad. Los primeros artesanos de los que tengo noticia aparecen en el año1320; se trata de un herrero, un carpintero y un zapatero oficio, este último, del que se encuentran menestrales con relativa frecuencia, viviendo algunos en la calle de la Zapatería, cuyo sugerente nombre indica la actividad de ciertos vecinos, y donde también habitaba, el judío que hacía las cintas 13. En esta misma vía, había una herrería donde quizás acudieron los diversos herreros que aparecen en distintos momentos y lugares de la Plasencia de la época, tales como Alí, el moro herrador, que a fines de del siglo XIV habitaba en una casa de la plaza pública14. Conozco además la existencia – – al menos desde el primer tercio de este siglo – de una albardería que se encontraba extramuros, fuera de la Puerta de Talavera15, he localizado diversos mesones, uno junto a la plaza de S. Esteban, otro llamado el de la Talaverana y un tercero que en 1329 estaba localizado en las calle de Don Marcos, actual calle de Santa Isabel. Este mesón se hallaba junto “ al mercado del ganado ”16 y probablemente cerca de la catedral estaría el horno que dizen de Sancta María citado en el testamento del arcediano de Plasencia Miguel Sánchez Yanguas17. La temprana presencia de zapateros, herreros y de la albardería se puede poner en relación con la economía eminente ganadera de Plasencia durante el siglo XIV, que tendría como uno de sus resultados que los oficios artesanos predominantes estuvieran relacionados con las labores del cuero aparte de satisfacer las demandas de pastores y ganaderos. Esta proliferación de las actividades urbanas explica, en parte, la concesión a Plasencia, por parte de Alfonso XI, de un privilegio fechado el 30 de enero de 1326 mediante el cual otorgaba a la ciudad facultad para celebrar una feria franca de quince días de duración durante el mes de mayo18. Esta nueva concesión 165 Feria y mercados en la Plasencia Medieval 13 AHN, NOBLEZA, FRIAS, Leg. 1249-5, ACPL, Leg. 89-3, BSMDPL, “ Legado Benavides ”, Capellanías y Sepulturas. 14 J. BENAVIDES CHECA. Prelados Placentinos. ...p. 185. Otros herreros fueron, por ejemplo, el judío Samuel Fernor, vecino de la calle Zapatería. Ibidem . p. 184. 15 ACPL, Leg. 29-3. 16 AHN, NOBLEZA, FRÍAS, Leg. 1249-4 bis. ACPL, Leg. 12-24, M. DE HERVÁS. Historia de los judíos de Plasencia y su Tierra , Colección de Estudios Judaicos, Ayuntamiento de Plasencia, 2001, Colección Diplomática, Dcto. 11, pp. 55-56. 17 J. BENAVIDES CHECA. Prelados Placentinos ... pp. 183-185. 18 El documento original, que se conservaba en el Archivo Municipal de Plasencia se ha perdido pero se tiene noticias del mismo en Ibidem , p. 314.
19 Carlos V y sus banqueros , Madrid, 1965, pp. 331-332. 20 Las fechas que aquí indico se refieren a las más próximas al siglo XIV, cuando se produce el traslado de la feria placentina de septiembre a mayo. Datos tomados fundamentalmente en M. A. LADERO QUESADA. Las ferias..., pp. 38-62 y 115-116. E. C. DE SANTOS CANALEJO. La historia medieval ... pp. 421-425. M. I. GAMINO TIERNO. Notas sobre la actividad ... p. 137, M. GARCÍA GONZÁLEZ. Salamanca ... p. 87. 21 Aunque no cita ningún apoyo documental que sostenga esta afirmación J. M. LÓPEZ MARTÍN. Paisaje urbano de Plasencia en los siglos XV y XVI , Asamblea de Extremadura, Mérida, 1993, p. 211. Por otro lado queremos señalar que el término “Plaza Mayor” no aparece el la documentación medieval sino “Plaza de la Villa”, “Plaza de Plasencia”, Plaza Pública”, o “Plaza de la Ciudad”. Archivo Municipal de Plasencia AMPL, AC, Fols. 4r-43v. 22 Con anterioridad se celebraban en la iglesia de S. Martín y desde 1346 en las “Casas del Cabildo” situadas en la calle del Chantre. G. LORA SERRANO. “El primer gobierno... p. 258 y 266. 166 Gloria Lora Serrano me sugiere la idea de que quizás la feria otorgada en el fuero o nunca llegó a reunirse o bien las dificultades propias de la naciente puebla impidieron su desarrollo por lo que la misma desapareció. Ahora bien, las nuevas circunstancias económicas y sociales que imperan en Plasencia – a las que me acabo de referir – permitían la celebración de aquel mercado anual con ciertas garantías de éxito, donde sus concurrentes se podían abastecer de determinados productos a la par que podrían vender sus excedentes. El traslado de la feria del mes de septiembre al de mayo no es fácil de adivinar. Para R. Carande la celebración de una feria en el mes de mayo podría servir para que el labrador se aprovisionara de todo lo necesario para la próxima recolección a la par que era el momento en el que el ganadero podía, una vez esquiladas las ovejas, vender la lana19. Por su parte, M. A. Ladero afirma que en las ferias que se organizaban entre los meses de febrero y mayo se vendían los excedentes de cereales y vino del año anterior. Dado el medio físico donde Plasencia se ubicaba y las tareas agropecuarias a las que se dedicaba gran parte de su población, donde el cultivo de la vid y la cría de ganado lanar eran importantes, es posible que dicho traslado se debiera a la situación planteada. Por otra parte, observando el almanaque de celebración de ferias de las villas enclavadas en un territorio en torno a Plasencia – Salamanca, Alba de Tormes, El Barco de Ávila, Candeleda, Béjar, Talavera de la Reina, Guadalupe, Trujillo, Cáceres y Alcántara – se detecta una enorme variedad de fechas en el calendario20, predominando las que se reúnen entre los meses de abril y junio, por lo que el traslado de la feria de Plasencia al mes de mayo quizás se debió al deseo de satisfacer los intereses propios de la ciudad. Por lo que se refiere a la localización de la feria y mercado de Plasencia se ha dicho que desde un principio ambos se instalaron en la “Plaza Mayor” con la que contó la ciudad desde la época de la fundación21; probablemente la amplitud de aquél lugar pudo favorecer la ubicación de la feria en esa hermosa plaza. Por otro lado sabemos que junto a dicho lugar se encontraba la iglesia de S. Esteban, en cuyo atrio o en su interior se celebraban las reuniones del cabildo municipal hasta bien entrado el siglo XIV22, y según acabo de señalar
167 Feria y mercados en la Plasencia Medieval inmediata a esta iglesia y en las calles próximas había ciertos mesones que incuestionablemente se pueden relacionar con determinadas actividades comerciales, bien sea de venta de vino u otros alimentos, o bien como lugar de acomodo de mercaderes forasteros, por lo que en el estado actual de la investigación se puede pensar que alrededor de S. Esteban y de la plaza pública adyacente se ubicó el primer centro cívico de la ciudad así como un destacado lugar de comercio. En cuanto al mercado semanal apenas si hay noticias sobre su ubicación ni funcionamiento, aunque creo que como en el caso de la feria el mercado se reunió en la plaza pública dado el espacio del que allí se disponía. Me ha sorprendido bastante la referencia al mercado de ganado que había en la calle de Don Marcos, por ubicarse en un espacio intramuros, lo que bien puede indicar su poca importancia y que el escaso número de ganado existente en el mismo no exigía un área mayor. La celebración del mercado de los martes no excluye la existencia de otros establecimientos permanentes destinados a abastecer a los vecinos de productos de primera necesidad. Tengo constancia de la existencia de carnicerías al menos desde la primera mitad del siglo XIV23. Con los datos que he logrado reunir puedo concluir este apartado señalando que a fines del siglo XIV el comercio de Plasencia ha adquirido cierto grado de desarrollo, centrandose aquél en un área que abarcaría un amplio arco que siguiendo el sentido de las agujas del reloj partiría de la plaza pública, descendería por la calle de Talavera, y bordeando la muralla seguiría por las puertas de Trujillo y Coria a través de la cual conectaba con la calle de este nombre y por último con la calle Zapatería, una de las más antiguas vías placentinas, enclavada dentro de la primitiva judería de la ciudad. En este amplio espacio se incluiría la catedral y el palacio episcopal, es decir el centro religioso de la ciudad. Este comercio tiene un radio de acción que apenas si desborda el marco local, y es el propio de una sociedad eminentemente campesina aunque ya podemos observar a un pequeño sector de aquélla que se dedica a la transformación de las materias primas producidas en Plasencia y su término, si bien es cierto que la actividad de estos artesanos va dirigida en principio al abastecimiento de la propia ciudad y sólo en caso de que hubiera excedentes a subvenir necesidades de los habitantes de las aldeas. Esto que señalamos no descarta la presencia en la ciudad de gentes dedicadas a oficios relacionados con las bellas artes como cierto pintor o un platero, un escritor de libros y otros artistas que los podríamos poner en conexión con la condición de sede episcopal que tiene Plasencia y con el hecho de las obras que sin cesar se hacen en la catedral24. 23 J. BENAVIDES CHECA. Prelados Placentinos ... p. 179. 24 Ibidem , pp. 82-83 y 86.
IIIIII.. LLooss mmeerrccaaddooss ddee PPllaasseenncciiaa dduurraannttee eell ssiigglloo XXVV El final de la Edad Media fue para la ciudad y su tierra una época de excepcional importancia debido al lugar de preeminencia que la misma adquirió no sólo en Extremadura sino también en el conjunto del reino de Castilla25, lo que tuvo como resultado, entre otros, el acrecentamiento de sus actividades mercantiles. Por otra parte la entrada de Plasencia y su amplio término bajo el dominio señorial de la poderosa familia de los Estúñigas parece que fue muy positiva para el comercio placentino pues los titulares de este linaje sabían por experiencia como podían aumentar el valor de su nuevo señorío por medio de la reactivación de todo tipo de actividades comerciales que le iban a producir pingües beneficios26. Los testimonios documentales sobre el tema permiten trazar un amplio panorama de la situación. Aunque la lectura del nuevo arancel del portazgo fijado en 142827 indica que las transacciones comerciales se cimentaban fundamentalmente sobre compraventas de ganados o de productos agrícolas, así como otros artículos necesarios para el funcionamiento de los pequeños talleres artesanos, no tengo dudas acerca del crecimiento que a partir de la segunda mitad del siglo XV experimenta el comercio placentino, auge que va acompañado de una serie de cambios en su forma de desarrollarse. Las referencias concretas a ventas en “día de pescado”o en “día de carne”así como otros datos encontrados entre la documentación placentina del siglo XV muestran la existencia de un mercado diario, fundamental para atender a las necesidades de una población cuyo número de habitantes creció constantemente, puesto que entre los siglos XIV y XV aquélla se duplicó. Al parecer, la ciudad contaba en 1494 con 1.000 vecinos pecheros, a los que habría añadir la población de caballeros, hidalgos y clérigos, que creemos que no debió ser desdeñable28.Este mercado diario fue el eje sobre el que giró el abastecimiento de la ciudad y se desarrolló en varios puntos de la misma pero especialmente en la plaza pública y en las calles inmediatas. Los establecimientos comerciales situados en esta plaza eran, en cuanto a su estructura, de varios tipos: algunas de las tiendas se encontraban bajo los soportales de la plaza en unos lugares fijos, bien en casas particulares, bien en locales propiedad del concejo municipal. De estas 25 G. LORA SERRANO. “La Casa de Estúñiga durante el reinado de Enrique IV: orto político de un linaje nobiliario”. La Península Ibérica en la era de los descubrimiento (1391-1492). Actas de las III Jornadas Hispano-Portuguesas de Historia medieval , Sevilla, 1991, 1191-1238. “Señoríos y Frontera: la nobleza extremeña ante la guerra luso-castellana de sucesión”. As relações de fronteira no século de Alcanices. Actas das IV Jornadas Luso-Espanholas de História Medieval . vol. I, Porto, 1998, 383-410 y “El ducado de Arévalo (1469-1480). Un conflicto señorial en tierras abulenses al finalizar la Edad Media”, H.I.D ., 25 (1998). 26 G. LORA SERRANO. “La feria de Béjar en el siglo XV”. Anales de la Universidad de Alicante , 4-5 (1986), nota 68, p. 285 y p. de este trabajo. 27 ACPL, Leg. 273-2. 28 V. PAREDES GUILLÉN. “Los Zúñigas, señores de Plasencia”, ( R. E. ) Revista de Extremadura , T. VI, (1904), nota 1 infra, p. 436. 168 Gloria Lora Serrano
169 Feria y mercados en la Plasencia Medieval características fueron los lugares destinados a expedir o elaborar productos básicos de alimentación, muy controlados por el cabildo como fueron el pan, la carne y el pescado. Según establecían las ordenanzas de la ciudad en cuanto al despacho de pan éste tenía que realizarse en la plaza, donde las panaderas debían llevarlo o, en todo caso, en los sitios que el concejo decidiera29. Tengo algunos ejemplos sobre el tipo de local donde se realizaban las ventas del pan: en 1430 un judío llamado Abrahen Chicala, de oficio carpintero, vivía en unas casas arrendadas al cabildo catedralicio situadas en la plaza, en el sitio llamado la panadería , que no puedo determinar con seguridad si era la misma panadería de la esquina de la entrada de la calle Talavera , citada en un documento de 1486 30. Probablemente sobre este solar de la plaza, unos años más tarde, se empezó a construir por orden de los Reyes Católicos, un edificio para albergar un peso donde se pesara el trigo y la harina con el fin de evitar los fraudes y engaños que se producían31. Dos son las razones que me hacen pensar que se trata del mismo solar: en primer lugar porque el edificio mandado hacer por los monarcas se encontraba en la plaça pública desta dicha çiudad, en las casas que la dicha çiudad tiene en ella, que son juntas con la torre de la yglessia de San Esteuan 32 y, en segundo término, porque en el entorno de la iglesia mencionada existía un mercado de granos, según expondré más adelante. De esta forma la construcción de lo que sería conocida más tarde como la Casa del Peso de la Harina se situaba en un lugar muy conveniente. El mandato real acerca de la construcción de estas casas en 1496 estaba sin cumplirse de modo que en esa fecha los monarcas insistieron ante el corregidor de Plasencia sobre la necesidad de la edificación33. Tras muchas vicisitudes la Casa terminó por ser levantada a comienzos del siglo XVII en la calle Trujillo34. No tengo noticias de que existiera una alhóndiga del pan antes de mediados del siglo XVI, por lo que es probable que la Plasencia medieval no la conociera. Las ordenanzas de la ciudad en su Título III sí que nos hablan de la creación de una alhóndiga del pan, aunque sin citar donde ni cuando pero, en todo caso, aquélla hubo de ser anterior a 1545, momento en el que se crea otra alhóndiga nueva35. Uno de los establecimientos comerciales más controlados por el concejo fueron las carnicerías, tal y como se deduce de la amplia reglamentación que 29 No puedo determinar cuando se fijó esta ordenanza de la que tengo noticia por la recopilación del siglo XVII. BSMDPL, “ Libro de Ordenanzas ”, Tt. III, fol. 39r. y Tt. XXV, fol. 329v. 30 ACPL, Libro I, fol. 80r. V. PAREDES GULLÉN “Los Zúñigas... R.E. (1907), nota I infra, p. 563. 31 D. SÁNCHEZ LORO. Historias Placentinas Inéditas. Primera Parte. Catalogus Espiscoporum Ecclesiae Placentinae , Vol. C, Cáceres, 1985, pp. 384-385. 32 BSMDPL, “ Libro de Ordenanzas ”, Tt. XXI, “Del peso de la harina”, fols. 256r.v. 33 D. SÁNCHEZ LORO. Historias Placentinas ... pp. 384-385. 34 J. L. LÓPEZ MARTÍN. Paisaje urbano ... pp. 368-369. 35 BSMDPL, “ Libro de Ordenanzas ” Fols. 36r.-40v. J. L. LÓPEZ MARTÍN. Paisaje urbano ... p. 370.
tableros fasían tiendas por la plaça e ocupauanla de manera que paresçía muy mal69 , por lo que don Álvaro a pedimiento de los mercaderes traperos vezinos de la çiudad de Toledo, se nombró e señaló para alcaiçería donde diesen, aposentasen e uendiesen los paños de la dicha feria la calle del Rei , mientras que el resto de las otras mercancías – los mercaderes de joyas, especias, cintas, cordones, así como los merceros y buhoneros – se ordenó que se pusiesen en el centro o debajo de los soportales de la plaza70. ¿Que resultados tuvo la intervención señorial en la feria? A la vista de los datos creemos que fue bastante positiva pues tanto las rentas de las alcabalas de la feria, así como las del peso del concejo en la feria experimentan cierta subida en los años de 1464 y siguientes71. Pero sobre todo, fueron los conflictos que se plantean entre los mercaderes de paños en los años que siguieron al traslado de la feria los que de forma indirecta nos hablan de la reactivación del comercio, ya que según estos conflictos, la disposición de la alcaicería proyectada por don Álvaro en la calle del Rey se mostró insuficiente por la llegada de un creciente número de mercaderes de manera, que los que venían primero se instalaban en la calle del Rey en las casas y tiendas más próximas a la plaza pública, dejando para los que arribaban más tarde un emplazamiento más alejado de la plaza que no les interesaba. Esto, como acabo de señalar, dio lugar a una serie de debates pues lo comerciantes llegados en segundo lugar intentaron subsanar la situación buscando acomodo en la misma plaza, lo que obviamente lesionaba los intereses de los primeros, que se habían asentado según las ordenanzas fijadas. Por otra parte, el aumento de mercaderes provocó a su vez un encarecimiento en los alquileres de las casas que los comerciantes habían de arrendar, lo que dio lugar a una segunda intervención señorial en la feria de manera que don Álvaro aumentó el espacio asignado a los mercaderes de paños por las calles adyacentes a la del Rey, en las haçeras de la dicha calle del Rei de la una parte hazia la calle de Pelesidro, e de la otra hasta las casas de conçejo, e non en otra parte alguna . Por lo que se refería al encarecimiento de los alquileres el conde adoptó una medida similar a la tomada en la villa de Béjar: serían dos personas, una por parte de los mercaderes y otra por parte de los vecinos propietarios de locales, las que tasarían el valor de los arrendamientos y en caso de no llegar a un acuerdo intervendría un servidor del conde72. La paz de la feria no se preservó de forma definitiva con esta nueva actuación 176 Gloria Lora Serrano 69 Así lo expresaba el concejo de Plasencia en 1524 BSMDPL, “ Libro de Ordenanzas” , Tt. XXIII, fol. 277r. 70 Ibidem , Tt. XXIII, fols. 263r.- 266r. y 270rv. 71 AHN, NOBLEZA, OSUNA, Leg. 300(I)-8-7 y 9-1. 72 El texto de Plasencia en BSMDPL, “ Libro de Ordenanzas ”, fols. 263r.-266r. Acerca de la feria de Béjar AHN, NOBLEZA, OSUNA, Leg. 216-2.
señorial pues veinte años más tarde, siendo ya la ciudad realenga, el concejo placentino en los mismos días que discurría la feria hubo de reunirse debido a los nuevos problemas planteados entre los mercaderes pañeros de fuera y los mercaderes de Plasencia porque éstos últimos no querían vender sus mercancías en la alcaicería de los paños, sino que aducían que su costumbre era hacerlo en la plaza, donde poseían sus tiendas, y sobre todo en las aceras de la calle del Rey. El concejo ordenó una vez más que se cumpliera las antiguas ordenanzas señoriales de manera que todos los pañeros se acomodaran en la calle del rey: el qual aposentamiento comiençe desde el comienço de la dicha calle siguiendo fasta toda la calle arriba , donde se les daría posada y pagarían el alquiler establecido. Unos días después -en una nueva reunión concejilse expusieron los problemas de otros comerciantes, en este caso de joyas, merceros, buhoneros, cinteros, especieros y cordoneros, tanto foráneos como de Plasencia, debidos fundamentalmente a la falta de espacio que padecían ya que estorbaban el paso de gentes y cabalgaduras. El concejo, teniendo en cuenta una realidad incuestionable como era la gran estrechura que en ella (la plaza) auía a caussa de las dichas tiendas no tuvo más remedio que designar un nuevo espacio que iría desde la esquina de la calle de los Quesos hasta la esquina de la calle de Pedro Isidro, advirtiendo además que los que habían hecho las tiendas en la plaza las desbarataran y las colocaran dentro de las casas situadas en aquél nuevo lugar con el fin de facilitar el paso por la plaza de las personas que acudían a la feria73, creandose de este modo una nueva alcaicería para uso de los joyeros, cesteros y los demás oficios que acudían a la feria74. Los problemas que acabamos de señalar ponen de manifiesto varias cuestiones interesantes para este trabajo con cuya exposición queremos dar por acabado el mismo. La primera es cómo la feria de Plasencia cobró un nuevo vigor a partir de la segunda mitad del siglo XV, de manera que hubo que buscar nuevos espacios para acomodar a los mercaderes que provistos de novedades acudían a la ciudad. La documentación nos habla de comerciantes de paños de seda o de joyeros, de pleitos por los alquileres de casas y tiendas, del interés de los vecinos por su feria, en definitiva de una reunión anual de comerciantes que ha desbordado el marco local para atender ampliamente a las necesidades de la comarca. Las razones de la reactivación comercial de Plasencia creemos que estuvieron en el crecimiento imparable de la población de la ciudad, así como en la entrada de la misma bajo la órbita señorial de los poderosos Estúñigas. Por otro lado y como consecuencia de ese aumento de la actividad mercantil el centro comercial de Plasencia se desplazó hacia el norte 177 Feria y mercados en la Plasencia Medieval 73 BSMDPL, “ Libro de Ordenanzas ”, Tt. XXIII, fols. 270r.-271v. 74 Noticias dadas en un memorial hecho en 1524 por el concejo. Ibidem , fol. 277v.
de la ciudad, ocupando el espacio comprendido entre actuales calles del Rey y la de los Quesos. Aparece pues, ante los ojos del historiador, un mundo bien distinto de aquél del siglo XIII y XIV donde los humildes artesanos y buhoneros ofrecían sus mercancías en una plaza y una ciudad que por diversas circunstancias se convertirá en el siglo XVI en una de las más importantes y la más poblada de la Alta Extremadura. 178 Gloria Lora Serrano