Relacion de muger : El maestro de Alexandro
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RELACION sude muger. EL MAESTRO .DE ALEXANDRO. DE DON FERNANDO DE ZARATt. lEscuchame atentamente. Principe ySeñor ,fiuerer con finezas ,ysuspiros referiros ,que os adoro, que os idolatro ,que vivo cu fé del amor que os tengo, que os debo dulces cariños, que anteponéis üla vida los riesgos ,ylos peligros, será escusado ,supuesto entre dos que se han querido qualquier encarecimiento es hipérbole sucinto. Dejo aparte las finezas, p;iEo por los peregrinos favores ,con qua me honráis, supongo dos alhedrios en sola una voluntad, no alabo los siempre vivos afectos de nuestro amor, ^ .que no es tiempo ,dueño mío, de traer 5la memoria pundonores tan divino.?, ^ quanJo está el honor pidiendo remedio contra el peligro. Habrá sois horas ,Señor, con qué pesares lo digo! Cou qué dolores lo siento ! Ycon c]ué penas lo explico! Que el Capital» de la Guardia, de parte del Rey Fi tpo vuestro Padre, áquien los Dioses conce lan de vida un siglo, llcg6 ámi cuarto con seis Capitanes escogidos de la guardia Macedonia, ycon secreto me dixo que entrase en utia Carroza, que me esperaba en el circo, sin que diese de mi ausencia, ni de mi partida indicio. Obcdecilc turbada.
sin poder daros avho; por estar todos los pasos ferrados con los Mioistros^ Eutré eo la Carroza ^yda«(to coa el secreto debido el Capitán hsu gente todo el orden por escrito, los Pegasos voladores, Jigeío parto del ^¡lo, eo menos de media pora ála puerta de iin Castillo me pusieron ,rodeada de cien Soldados Gelinos. Por el fuerte Mauseolo entré ,cuyo obscuro sitio, »1 bajar un caracol, de ia muerte retorcido, entendí que me .llevaban al -epiilcro del abismo, bnií átina quadra ,Señor, cuyo dórico edificio, cou un truno autorizaba la magestad de su sitio. Sentados en ¿i estaban Nuinanciü ,Fabio, yLisipo, Sátrapas de Macedonia, yátu lado Federico, de la casa de ini padre sangriento ,yvil enemigo. Aquí (dixo en altas voces ) viene Octavia ,de Uteliao Duquesa .yde Macedonia hermosísimo prodigio, segunda Elena de Grecia, pues licué al principe invicto Alexandro, ysucesor de nuestro sacro Fi .'po, tan prendado, que desprecia al sngcLcj peregrino de Julia ,hermosa Princesa de los imperios de Egipto. La desigualdad es grande, ysi el Principe vencido de su belleaa, se casa, (que es ignorancia el decirlo } con Octavia ,nuestro Imperto será escándalo nocibo de las gentes, yel remedio mas eficáz ,ypreciso •s que muera. Octavia oaui, ylos Jueces vengativos ’ . me ordenaron qoe dixese si estaba por vos rendido mi corazón ,ósi vos violentabais mi albedrío,. Yo entonces (aquí ,Seño» os pretendo agradecido, os invoco generoso yos dC amo compasivo. J Yo entonces, digo, llevada de lo mucho que or estimo dixe :Sátrapas de Grecia, ** yde su 1njocrio Ministros, no solo quiero ,idolatro, adoro ,pretendo ,ysigo, firme ,aininie ,enamorada aAlexandro ,pero digo, que los tnrriientos de Tebas, las prisiones de Calvíno, los cauiivorjus dc’Persta, las penas de los Asirlos, los incendios de Caldea, yde Grecia los marcirios, no serán todos bastante ás.icar det pecho mío al Principe ,áquien venero por atnaute, por benigna por Esposa ypor Señor de peteucins ,ysentido#. No hube formado ,Señor, el liltirno acento fino, quanJo salió de una quadra
un rigoroso Ministro con no al&nge en la tnaiiOy cubierta el rostro atrevido, £jecuta ,dijo Favio, Presidente vengativo de áqueJ tirano Consejo, nuestro decreto ,en ios siglo» DO quede uiemoria ,oe, de este bertaosa basilisco. Ea este dolor ,en este impensado torbellioa de males ,se turbó todo este organizado vidrio, latió con intercadeacia» el material ediñeio. Aeciise tocó la vista^ 6ruina los sentidos,, ádelirio las potencias, ylos delirios ájuicio. Adonde estás Aitx.mdro ? dixe con tiernos suspiros, por ti muero, dulce dueño, por ti me matan ,bien mio^ yen las aras de tu amor c! alma te sacrifico. A«jui llegaba mi afecto, quanda úc ocu.to retira en donde cubierto estaba, de un roxü volante Syiio’ salió el Monarca mayor, que veneraron los siglos, vuestro Padre ,áquien el Orbe aclama el justo Fi ipo. Entre severo ,ypladogo, entre justiciero ,ypió, asiéndome de la mano (favor que anuló el sup’kio ) aquestas breves razone.s con rostro grave jue dixo: Duquesa ,este liorrible amago de la muerte que habéis visto es de mi justicia un rasgo, yde vuestra ruina aviso. La Princesa Julia ,Esposa es del Principe mi hijo, vos estorbáis estas bodas contra el mandamiento mió. El amor que le teneís, es conocido delirio, el que os tiene ,vanidad de la juveatud ,yel vicio. Tomad estado ,Duquesa, ívuestra .sangre debido;, yo os daré esposo tan noble, que iguale ai blasón antiguo de vuestra ca.sa. Alejandro de Julia ha de ser marido: *i pretendéis el Laurél, «no cesa ese carim>, SI al Principe no ovidais, si dais ásu amor oi los, esta sentencia ,este horror, amago ,este castigo, que solo tira ála enmienda yno ejecuta el suplicio, por vida de mi corona, yde Alejandro en quien miro la sucesión de este Imperio, que sea en vos un prodigio de la muerte ,un desengaño de la hernaosura de un siglo, sepultando vuestra cata, vida ,estado ,yseñorío en las sombras de la muerte, óen los rayos del olvido. Esto dixo, ycoa cl orden, secreto .guarda ,yestilo, queme llevaron ,volví áPalacio ,ádar aviso ávuestra Alteza ,Señor, por quien muero ,por quien vivo. ysupuesto que los hados
(¡6quien no hubiera nacido, para articular ahora 'Vite rigoroso arbitrio! } fsupuesto tU^o que el Cielo (no sé .wi bien ,lo que digo ) que ios inmortales Dioses en su Solio peregrino ordcoañs quierqn ,decretan, mcmdáo ('tu ttibío dé* decirlo ) que os goce'^üa (qué horror !) que os pierda yp( qtíé martirio! ^ que me dexéis1[^^é pe^r !) que me olvide!^ (q«é a^Jrta! ) Viva la voz eo el pecho, ymuerto en el alma el brío, üs pido ,os suplico ,os ruego, si con vos han merecido tantos años de finezas, tatitos dias de cariiTo, ut ameis iJulia Señor, qv: o-i;.d su alvedrto, ’que su belleza adoréis; vue«itro amor es como el lirio» fl.ir que renace ,por ser ce la flores el martirio. Julia os merece ,Señor, ella es Princesa de Egypto dichosa ,yyo désdicivida, \segura ,yyo^n peligro. *Halle gracia en vuestros ojoi, yyo en los vuestros retiro; ella prive ,ycaiga yo, ellareyne sin olvido. ('' ella os goce ,yllore yo; halle premio yyo castigo*. Julia maciá para amaros,- no deis disgusto &Fidpo vuestro Padre ateereii aquellos Reynos unidos. Lo que fué ya se pasó, ^ ya no será lo que ha sido; ílevese el mar lo litigado, el Favonio los supiros, el Ztfiro los requiebros, el olvido los cariños. ^ IVü bien ,mi Señor ,rpwm^ote, v todo el tiempo lo ha v^Hdo, ^ casaos con Jo ri .Señor, que yo soRj-'^n a'ivip, , sin vida ,sio-alma ,hmerta, .. ^ sin amparo ,sin auxilio, . persrg^ida de desdichas, aHies'^quc os vea .bien mio, arf-jflcr en otro» b*n*os» asistir en otro nido, vivir de otra voluntad, yseguir otro destino, daré rrl vida ála muerte, para que dizan los siglos, para que publi pie el orbe, para que sienta el abismo la mas infeliz tragedia el mas csiraño prodigio, que vieron dcsdCkio.s Cielos, Astros, i'lan.ías, ySignos, Con Ucndn- EaCMoba,*nla Imprenta de Don Rafanl Garúa ton Ucncra _CnUc de la Librería. ^