prolepsis prolepsis COLEGIO OFICIAL DE PSICÓLOGOS DE CASTILLA Y LEÓN 123 |monográfico: “desafíos psicológicos” | El contexto de los iguales y de la pareja como factores predictores de la agresión física y sexual en las parejas adolescentes. Peer context and couple context as predictive factors for physical and sexaul dating aggression Virginia Sánchez*, Carmen Viejo** & Rosario Ortega** * Department of Developmental and Educational Psychology. University of Seville, Spain. C/ Pirotecnia s/n. 41018. Sevilla, España. Telf. +34-955-420537.
[email protected]; ** Department of Psychology. University of Cordoba, Spain. Avda. San Alberto Magno s/n. 14004. Córdoba, España. Telf. +34-957-212540 / 957-212601 Fax. +34-957-212513
[email protected];
[email protected] RESUMEN En los últimos años, son cada vez más frecuentes los estudios sobre los comportamientos y actitudes violentas que acontecen en las relaciones sentimentales adolescentes (dating violence), aunque todavía no existen resultados y aportaciones teóricas concluyentes respecto a la explicación del fenómeno. Aunque las diferentes aportaciones teóricas enfatizan en algunos factores en detrimento de otros, recientes trabajos concluyen sobre la conveniencia de utilizar modelos multicausales y probabilísticos que consideren la influencia conjunta de factores personales y contextuales. El objetivo del presente estudio ha sido analizar el efecto de dichos factores en la explicación de la agresión física y sexual en las parejas adolescentes así como el análisis del peso diferencial de estos factores atendiendo al sexo de los participantes. 253 adolescentes de Córdoba, España, 15-19 años (media 16,53), con una relación de pareja actual o reciente, fueron entrevistados con un instrumento de autoinforme. Los análisis de regresión lineal mostraron diferencias entre los factores predictores de la agresión física y sexual en función del sexo. Los factores más relevantes en la explicación de la agresión física fueron los relacionados con el contexto de la pareja en ambos sexos mientras que los factores más relevantes para la agresión sexual fueron los relacionados con el grupo de iguales. Los resultados se discuten en términos de la diferenciación de constructos (violencia física vs. violencia sexual) y en relación a los modelos explicativos de la violencia. ABSTRACT National and international studies on dating violence have been very frequent in the last years but to date, there are not conclusive results and theoretical models regarding the explanation of this phenomenon. Although different models emphasize the role of unique factors on the explanation of dating violence, multicausal and multiprobabilistic models consider the confluence of personal and contextual factors in order to understand dating violence. The aim of this study was to analyze the effect of these factors in the explanation of physical and sexual dating aggression in Spanish adolescents separately by sex. 253 adolescents from Córdoba, Spain, aged 15-19 (mean age 16.53) with present or recently finished romantic relationships were interviewed by means of self-reports instruments. Linear regression analyses showed differences in the predictive factors for physical and dating aggression by sex. Couple context’ variables predicted physical aggression for both, boys and girls. In contrast, peer context’ variables mainly predicted sexual aggression. Results are discussed in terms of the differences between the constructs of physical and sexual dating violence and, in relation to theoretical models of dating violence. PALABRAS CLAVE: Dating violence, sexual harassment, predictive factors; peer context.
prolepsis prolepsis COLEGIO OFICIAL DE PSICÓLOGOS DE CASTILLA Y LEÓN 124 |monográfico: “desafíos psicológicos” | INTRODUCCIÓN Estudios nacionales e internacionales han venido preocupándose en los últimos años por la violencia que se establece entre las parejas adolescentes. Este fenómeno, que ha presentado tasas de prevalencia que van del 9% al 65% de implicados (ver Lewis & Fremouw, 2001; Muñoz-Rivas, Graña, O’Leary & González, 2007; Sánchez, Ortega, Ortega-Rivera & Viejo, 2008; Menesini & Nocentini, 2008; entre otros) ha despertado alarmas entre la comunidad científica, lo que ha provocado la proliferación de estudios correlacionales y explicativos. El nuevo contexto de relación social que supone para los adolescentes el ámbito de la pareja, pasa por el aprendizaje de nuevas pautas comportamentales y de relación. Este reto, fundamentado en un proceso de negociación de intereses afectivos, supone para los chicos y chicas una serie de riesgos que, en ocasiones, derivan en situaciones desagradables, incómodas e incluso violentas. En esta línea, distintas voces han apuntado que el normal proceso de aprendizaje de los comportamiento erótico-sentimentales, caracterizado por la rudeza y torpeza propias de la inexperiencia, junto con la influencia que el grupo de iguales ejerce en este sentido, podrían estar en la base explicativa de fenómenos violentos en las primeras parejas (Lacasse, Purdy y Mendelson, 2003; Pellegrini, 2001; Ortega-Rivera, Sánchez y Ortega, 2010). Otros autores han añadido el estudio de ciertas variables personales –baja autoestima, conducta depresiva, actitudes sexistas, comportamientos externalizantes, consumo de sustancias, etc.- que contribuirían al riesgo de implicarse en situaciones de violencia en el seno de la pareja (Foshee, Benefield, Bauman y Suchidran, 2004; Kim y Capaldi, 2004; González-Ortega, Echeburúa y De Corral, 2008). La influencia del contexto -ya sea familiar, de iguales o de parejaha sido otra área de estudio fundamental dada la importancia que en estos años tienen los otros significativos para el desarrollo adolescente. Bajo el paraguas de teorías clásicas como la teoría del Aprendizaje Social (Bandura, 1973), la Teoría del Apego (Bowlby, 1969), o las Teorías Feministas (Walker, 1989), muchos han sido los estudios desarrollados con el objetivo de esclarecer los factores predictores de la agresión en las parejas adolescentes. Variables como la exposición a violencia familiar, el abuso infantil o una educación parental tolerante al uso de la violencia (Arriaga y Foshee, 2004), han resultado significativas en la explicación de la agresión en la diada sentimental. Especial atención han recibido también de los iguales. Swahn y colaboradores (2008) han apuntado una relación significativa entre la implicación en violencia en el contexto de iguales y la implicación en el contexto de la pareja, relación que los autores explican en términos de la influencia que las experiencias vividas en el grupo de iguales tendrían sobre la construcción de los modelos representacionales que después se trasladarían a las relaciones sentimentales. La calidad de las relaciones de pareja así como la dinámica establecida entre sus miembros estarían en el grupo de variables predictoras más relevantes. Muñoz- Rivas y colaboradores (2009) han encontrado que la presencia de violencia sexual en las relaciones sentimentales adolescentes es más probable en las parejas en las que ya existen otras formas de violencia y donde se utilizan estrategias coercitivas como forma de control del compañero o compañera. En la misma línea, Fernández-Fuertes y Fuertes (2010) han encontrado que los celos son un importante motivador de la agresión física hacia la pareja. Estos resultados ponen en evidencia que el fenómeno de la violencia en la pareja adolescente presenta muchas aristas y que su
prolepsis prolepsis COLEGIO OFICIAL DE PSICÓLOGOS DE CASTILLA Y LEÓN 125 |monográfico: “desafíos psicológicos” | estudio necesita abordarse desde modelos teóricos sistémicos que consideren la influencia de variables de diferente naturaleza (Capaldi, Shortt y Kim, 2005; Follingstad, Bradley, Helff y Laughlin, 2002; O’Leary y Slep, 2003; Riggs y O’Leary, 1989). Estas aproximaciones multifactoriales, multiprobabilísticas e integradoras, permiten una visión mucho más rica y comprensiva de la explicación de la violencia durante la adolescencia y, en consecuencia, un mejor abordaje y diseño de programas de prevención e intervención (Ortega y Sánchez, 2011). A partir de la bibliografía revisada, el objetivo de esta investigación pretende contribuir al cuerpo de estudios que analizan los factores explicativos de la violencia en las relaciones sentimentales adolescentes. Se considerará el posible valor predictor de variables personales, del contexto de la pareja y del contex- to de los iguales en la explicación de la agresión física y sexual, teniendo en cuenta el efecto del sexo en los resultados. METODOLOGÍA Participantes Fueron entrevistados 253 adolescentes de entre 15 y 19 años (47.6% chicos y 52.4% chicas; edad media 16.53, d.t.=1.120) escolarizados en un centro concertado ubicado en una zona de nivel socio-cultural medioalto de la provincia de Córdoba. Todos ellos afirmaron haber tenido alguna experiencia sentimental, es decir, dijeron tener o haber tenido pareja alguna vez. Instrumentos Los participantes fueron entrevistados en horario escolar a través de un autoinforme que se administró de forma colectiva, previo consentimiento por parte de las familias y del centro. Dicho autoinforme contenía los siguientes instrumentos: Cuestionarios sobre violencia en las relaciones sentimentales de los adolescentes. - Agresión física: se utilizó la escala de agresión física (α=.78), de la Conflict Tactics Scale (M-CTS: Straus, 1979), en su versión española (Muñoz-Rivas et al., 2007), compuesta por 9 ítems medidos en escala Likert (0=nunca; 4=siempre), ligeramente modificados de su versión original siguiendo las aportaciones de Sánchez y colaboradores (2008). - Agresión sexual: para medir la agresión sexual entre parejas se utilizó una versión modificada del AAUW Sexual Harassment Survey (1993) desarrollada por McMaster et al. (2002) en su versión española (Ortega et al., 2008; 2010). Esta escala estaba compuesta por 13 ítems tipo Likert (0-4) en los que los participantes manifestaban con qué frecuencia habían ejercido comportamientos violentos de naturaleza sexual hacia sus parejas (α=.879). Cuestionarios sobre variables personales, comportamentales y actitudinales. - Conductas internalizantes y externalizantes: se analizaron algunos trastornos emocionales y de conducta a partir de una versión reducida del Youth Self Report (Achenbach, 1991), validado en castellano por Lemos y colaboradores (1992; 2002). Se seleccionaron 26 ítems que permitieron evaluar los comportamientos internalizantes (α=.799) y externalizantes (α=.766). - Autoestima: se usó la Escala de Autoestima TRA diseñada por Rosenberg (1965) y validada en una muestra española por Vázquez, Jiménez y Vázquez-Morejón (2004). Está compuesta por 10 ítems (α=.826), 5 enunciados en positivo y la otra mitad en negativo y medidos con una escala de acuerdo tipo Likert 1-4. - Hábitos y Estilos de Vida (Ortega, Sánchez y Ortega-Rivera, 2008): se utilizó un cuestionario ad-hoc con 4 preguntas que analizaban el consumo de tabaco, alcohol y drogas
prolepsis prolepsis COLEGIO OFICIAL DE PSICÓLOGOS DE CASTILLA Y LEÓN 126 |monográfico: “desafíos psicológicos” | (hachís o marihuana), así como la frecuencia en su consumo y la edad de inicio. - Actitudes sexistas: se utilizó una versión adaptada del cuestionario desarrollado por Díaz-Aguado (2002). El cuestionario resultante contó con 15 ítems (α=.789) medidos con una escala de acuerdo tipo Likert 1-5. Cuestionarios sobre variables del contex- to de iguales. - Comportamientos agresivos entre iguales: se seleccionaron dos ítems del Cuestionario de Convivencia, Conflictividad y Acoso Escolar (Ortega, Del Rey y Mora-Merchán, 2008) que nos permitieron obtener una medida de implicación en comportamientos agresivos entre iguales como agresor y como víctima. - Violencia sexual entre iguales: se usó el Sexual Harassment Survey (AAUW, 1993) en su versión española (Ortega et al., 2008; 2010). 13 items componían la escala de victimización sexual de iguales (α=.927) y 13 la de agresor (α=.948). - Comportamiento transgresivo: se utilizó una versión del Extreme Peer Orientation Scale (Fuligni y Eccles, 1993). Evalúa, a través de 4 ítems medidos en escala Likert 1-5, la tendencia de los participantes al comportamiento transgresivo respecto a sus compañeros (α=.717). Cuestionarios sobre características y calidad de las relaciones sentimentales. - Calidad de las relaciones sentimentales: se usó el Network Relationship Inventory (Furman y Burhmester, 1985; 1992) que evalúa la percepción de la calidad de las relaciones sentimentales. Está compuesta por 15 ítems medidos en escala Likert de cinco puntos, 1-5, y que analiza cuatro escalas: satisfacción (α=.756; 3 ítems), conflictos (α=.874; 6 ítems), expectativas de futuro (α=.928; 3 ítems) y comunicación (α=.866; 3 ítems). A este instrumento se añadieron adhoc 4 ítems, medidos con la misma escala Likert, que conformaban una escala de análisis de poder (α=.840). - Comportamiento transgresivo: se utilizó una adaptación del Extreme Peer Orientation (Fuligni y Eccles, 1993) para evaluar la tendencia de los participantes al comportamiento transgresivo, en esta ocasión respecto a sus parejas, a través de 4 ítems (α=.737) medidos en escala Likert 1-5. RESULTADOS Para profundizar en qué factores personales y contextuales predecían la agresión física y sexual en el contexto de la pareja se realizaron análisis de regresión múltiple. Este tipo de análisis permiten explorar las variables que mejor predicen las variaciones en la variable dependiente, cuantificando tanto su peso relativo como el del bloque o conjunto de variables al que pertenece, en la definición del modelo predictor. Dado el amplio número de variables independientes, previamente a la realización de los modelos de regresión se obtuvieron análisis de correlación de Pearson entre las posibles variables predictoras y las variables dependientes consideradas (agresión física y sexual). Este análisis permitió incorporar a las ecuaciones de regresión sólo aquellas variables cuyas correlaciones con las variables dependientes fuesen significativas. Dado que este estudio presentaba una doble finalidad, esto es, la de conocer los factores predictores de ambos tipo de agresión y por otro, determinar las diferencias asociadas al sexo, se realizaron cuatro modelos de regresión: dos para la agresión física y dos para la agresión sexual. El método utilizado fue introducir. Las variables se incorporaron a la ecuación de regresión atendiendo a los tres grandes factores considerados en este estudio. Así, en el primer bloque se introdujeron los factores perso-
prolepsis prolepsis COLEGIO OFICIAL DE PSICÓLOGOS DE CASTILLA Y LEÓN 127 |monográfico: “desafíos psicológicos” | TABLA 1 AGRESIÓN FÍSICA AGRESIÓN SEXUAL Agresor chicos Agresora chicas Agresor chicos Agresora chicas B SE B R² F B SE B R² F B SE B R² F B SE B R² F MODELO 1 .160 6.657** .298 6.460** .061 5.365* .213 4.332** Consumo tabaco .018 .012 .149 .021 .018 .132 Consumo alcohol -.027 .019 -.122 .041 .026 .141 Cons.hachís/marih. -.024 .030 -.086 .066 .055 .100 -.050 .041 -.136 Autoestima -.036 .031 -.099 -.017 .043 -.033 Actitudes estereot. 0.37 .023 .190 .047 .032 .117 -.034 .047 -.061 Comp. internaliz. Comp.externaliza. .077 .039 .228+ MODELO 2 .306 18.768** .417 32.016** .337 19.193** Victima iguales Agresor iguales Com.transg.comp -.039 .030 -.131 .021 .043 -.052 Víct. sexual comp. -.110 .085 -.139 .345 .164 .278* .086 .117 .078 Agrs.sexual comp. .825 .121 .801** .507 .156 .422** .859 .156 .581** MODELO 3 .066 2.921+ .053 3.591* .043 3.989* Compañía Conflictos .033 .017 .236+ .056 .019 .256** Comunicación Expectativas Poder .011 .022 .066 .014 .025 .051 -.055 .034 -.147 Comp. transgres. .006 .023 .025 .087 .033 .270* R² F p .181 4.972 .001 .603 12.171 .000 .479 24.485 .000 .539 10.929 .000 ** p<.01 * p<.05 + p<.10 (Para la realización de los modelos se han considerado únicamente las variables con una correlación significativa en cada caso)
prolepsis prolepsis COLEGIO OFICIAL DE PSICÓLOGOS DE CASTILLA Y LEÓN 128 |monográfico: “desafíos psicológicos” | nales que en cada caso presentaron correlaciones significativas con cada una de las variables dependientes. En los bloques sucesivos se incorporaron las variables del contexto de iguales significativas y, por último, las variables de la pareja. La edad no fue incorporada como variable independiente puesto que en los análisis previos no mostró diferencias significativas. En la mismo sentido, las variables del contexto de los iguales tampoco fueron incorporadas a la ecuación de regresión de la agresión física en chicos, ni tampoco el conjunto de variables relativas al contexto de la pareja en la agresión sexual masculina. La tabla 1 se presenta los resultados de los diferentes modelos de regresión ejecutados. Para cada modelo se señalan los principales índices obtenidos, el coeficiente de regresión y la varianza explicada en base al resultado del modelo final. Para los chicos , el modelo de agresión física estaba definido principalmente por las variables del contexto de la pareja (varianza total explicada 18.1 %), de tal manera que en aquella parejas donde había más conflictos era más probable que se produjese la agresión. Los comportamientos externalizantes también presentaron una tendencia importante en la predicción del fenómeno, siendo que implicarse en este tipo de comportamientos predecía la agresión física en la pareja. Para el modelo de agresión sexual, sin embargo, sólo el contexto de los iguales resultó significativo. Los resultados señalaron que la experiencia en violencia sexual entre iguales, sea como víctima, sea como agresor, predecían la implicación en comportamientos agresivos de naturaleza sexual dentro de la pareja (47.9% de la varianza total explicada) Para las chicas, el modelo de regresión para la agresión física explicó el 60.3% de la varianza total de la agresión física, siendo las variables del contexto de iguales y de la propia relación de pareja las que mejor predijeron la agresión. En concreto, ser agresora sexual de los iguales y percibir conflictos en la relación de pareja predecían la agresión física femenina a la pareja. Por lo que se refiere a la agresión sexual, de nuevo fueron las variables del contexto de los iguales, específicamente la agresión sexual femenina entre iguales, y la tendencia al comportamiento transgresivo dentro de la pareja, las que predijeron la agresión sexual (53.9% de la varianza total del modelo). CONCLUSIONES El objetivo de este trabajo ha sido analizar los factores predictores de la agresión sexual y física que acontece en las relaciones sentimentales adolescentes. Para ello, se atendía también a las posibles diferencias establecidas en función del sexo de los implicados. Los resultados han señalado que, en ambos casos –agresión física y sexual- y para ambos sexos, - aunque sobre todo para ellas - las variables contextuales tienen un peso significativo en la explicación del fenómeno, por encima, incluso, de las variables personales consideradas. Se han encontrado, no obstante, matices en función del tipo de violencia y del sexo de los implicados. La agresión física se presenta fuertemente relacionada con factores del contexto de la pareja sentimental para chicos y chicas, en concreto, la presencia de conflictos entre los miembros de la diada sentimental. En línea con estudios anteriores (Kaura y Allen, 2004; Menesini y Nocentini, 2008), y tal como afirman Pulerwitz, Gortmaker y DeJong (2000), esta situación de conflicto y desacuerdo puede estar motivada por diferentes factores, tales como desequilibrio de poder y los celos, que podrían derivar, a su vez, en actitudes y comportamientos agresivos de naturaleza psicológica y física. Es importante considerar, además, que el fenómeno
prolepsis prolepsis COLEGIO OFICIAL DE PSICÓLOGOS DE CASTILLA Y LEÓN 129 |monográfico: “desafíos psicológicos” | que nos ocupa constituye en sí mismo una dinámica de violencia recíproca (Nocentini et al., 2010), en el que ambos miembros de la pareja agreden y son agredidos por sus parejas y donde la presencia de conflictos se hace notable (Menesini, Nocentini, Ortega-Rivera, Sánchez y Ortega, 2011). Pese a que estos resultados se matizan cuando se atiende al sexo de los participantes, en ambos casos, chicos y chicas, serán variables comportamentales las que aumenten el valor predictivo del modelo: para ellos, los comportamientos externalizantes; para ellas, la experiencia previa en agresión sexual con los compañeros. Esto podría estar apuntando una posible transferencia de la violencia entre contextos diferenciados (Pepler et al., 2006; Ortega et al., 2008), de forma que una conducta agresiva aprendida fuera del contexto de la pareja se transferiría a ésta cuando las condiciones de pareja resultasen molestas o desagradables. No obstante, este trabajo nos permite únicamente un primer acercamiento hipotético que deberá ser confirmado y estudiado en profundidad en futuros trabajos. Los resultados obtenidos para la agresión sexual han mostrado que este tipo de violencia acontece con mayor probabilidad cuando también aparecen comportamientos y actitudes violentas de naturaleza sexual en el contexto de los iguales. Así, para los chicos, la probabilidad de ser agresor sexual de la pareja aumenta cuando se es víctima o agresor sexual de los iguales. Los estudios realizados en este sentido, (Fernández-Fuertes y Fernández-Martín, 2005; McMaster et al, 2002; Ortega et al., 2008), señalan que, dado que las incipientes parejas se originan en el grupo mixto de iguales, es probable que los comportamientos de violencia sexual se transfieran de un contexto a otro (Ortega-Rivera et al., 2010), enfatizado así la naturaleza proactiva de la agresión sexual que emergería con los cambios puberales que ocurren durante la adolescencia y que incrementan de forma natural el interés y deseo sexual en las relaciones interpersonales (McMaster et al, 2002; Pepler et al, 2006; Shute, Owens y Slee, 2008). En las chicas se ha presentado la misma tendencia en los resultados, si bien, el comportamiento transgresivo en la pareja aumenta la probabilidad de implicarse en agresión sexual en este mismo contexto. El hecho de que esta variable de calidad de la relación de pareja suponga la tendencia a satisfacer los deseos de la otra persona, lleva a pensar en un modelo de agresión sexual femenina complejo: describe a chicas agresivas en sus relaciones con los iguales y que mantienen relaciones sentimentales contaminadas por la asimetría y el dominio con las que, a su vez, también manifiestan conductas agresivas. Este cuadro constata la hipótesis de transmisión de contextos en cuanto a la violencia sexual pero no permite concluir respecto a la autodefensa como principal motivador de la agresión femenina. Dado el carácter exploratorio de este estudio, futuros trabajos nos permitirán contrastar los datos encontrados, por ejemplo, analizando la calidad de las relaciones entre iguales en la explicación de la violencia sexual entre compañeros. Finalmente, los resultados obtenidos en el presente trabajo nos han permitido contrastar cómo son fundamentalmente las variables contextuales las que se encuentran en la base explicativa de la violencia en las primeras parejas adolescentes, siendo las variables del contexto de la pareja las que tienen mayor peso en la explicación de la violencia física, mientras que son las variables del contexto de los iguales las que han resultado más concluyentes para la violencia sexual. Este resultado aporta dos consideraciones importantes: por un lado señala la diferente naturaleza de
prolepsis prolepsis COLEGIO OFICIAL DE PSICÓLOGOS DE CASTILLA Y LEÓN 130 |monográfico: “desafíos psicológicos” | ambos fenómenos, tal y como se ha descrito para fenómenos afines como el bullying (Del Rey, 2007); y por otro confirma la importancia de las variables contextuales frente a las personales para el estudio de la violencia en la pareja adolescente. De esta forma, estaríamos moviéndonos del modelo tradicional de perfil de agresor/a, hacia una concepción global y contextualizada de las parejas en riesgo, acercándonos a lo que, Capaldi y colaboradores (2005), ha denominado modelo contextualevolutivo. Futuros trabajos, en los que se incluyan nuevos factores de estudio, permitirán seguir profundizando en las similitudes y diferencias de los tipos de violencia sentimental adolescente, y el papel que el contexto juega en ellos, ajustando así el diseño de programas de prevención e intervención. BIBLIOGRAFÍA Arriaga, X. & Foshee, V. (2004). 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