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Las comunidades virtuales de aprendizaje: El papel central de la colaboración

Meirinhos, Manuel; Osorio, Antonio

Abstract

Este trabajo tiene como objetivo contribuir para una mejor comprensión de las comunidades virtuales de aprendizaje, vinculadas a los procesos del aprendizaje colaborativo. Se analiza el concepto de comunidad y de comunidad virtual. Se presenta una tipología de comunidades virtuales, destacando las comunidades de aprendizaje y de práctica. Por último, se aborda la importancia de la colaboración, haciendo una asociación de estas comunidades con el paradigma colaborativo emergente, del cual ellas son parte integrante.

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- 45 - Pixel-Bit. Revista de Medios y Educación LAS COMUNIDADES VIRTUALES DE APRENDIZAJE: EL PAPEL CENTRAL DE LA COLABORACIÓN. Manuel Meirinhos [email protected] António Osório [email protected] Universidade do Minho (Portugal) Este trabajo tiene como objetivo contribuir para una mejor comprensión de las comunidades virtuales de aprendizaje, vinculadas a los procesos del aprendizaje colaborativo. Se analiza el concepto de comunidad y de comunidad virtual. Se presenta una tipología de comunidades virtuales, destacando las comunidades de aprendizaje y de práctica. Por último, se aborda la importancia de la colaboración, haciendo una asociación de estas comunidades con el paradigma colaborativo emergente, del cual ellas son parte integrante. Palabras clave: comunidades virtuales, colaboración This paper aims to contribute for a better comprehension of virtual learning communities which are implicated in collaborative learning processes. The concepts of community and virtual community are analysed. A typology of virtual communities is presented with a special focus on learning communities and communities of practice. Lastly, the importance of collaboration is discussed, associating these communities with the emerging collaborative paradigm. Keywords: virtual communities, collaboration Nº 35 Julio 2009 pp.45 - 60 Introducción. Las tecnologías avanzadas, aliadas a pedagogías innovadoras han favorecido el aparecimiento de nuevas formas de aprendizaje y de formación, más de acuerdo con las exigencias del nuevo entorno social. Un aspecto que se destaca es el desarrollo de comunidades suportadas por redes de comunicación, que permiten modelos diferentes de comunicación, de interacción, de relacionamiento, de trabajar y de aprender. En este trabajo procuramos comprender estas comunidades virtuales, haciendo un análisis de los diferentes tipos de comunidades virtuales, como las comunidades de interés, de interés inteligente, de aprendizaje y de práctica. Las comunidades virtuales de aprendizaje y de práctica pueden surgir en diferentes contextos sociales mas, tienen como objetivo el aprendizaje y el desarrollo de competencias de sus miembros, de acuerdo con los valores y los principios de las teorías constructivitas y socio-constructivitas. Muchos autores vinculan la colaboración a estas comunidades virtuales, entendidas como entidades que agrupan personas en torno de una temática y objetivos comunes. En estos casos la colaboración presentase como un proceso facilitador para la creación de - 46 - Meirinhos , M. y Osório, A. comunidades y como un medio de compartir y de construir conocimiento en el seno de la comunidad. La comunidad virtual. A pesar del estudio de las comunidades constituir hoy un campo importante de investigación y un dominio en franca expansión, es conveniente referir que mucha investigación relacionada con grupos de trabajo a distancia no se encuadra en el ámbito de las comunidades. Existe una heterogeneidad de investigaciones, relacionadas con comunicación síncrona, asíncrona, comunicación online, análisis de la interacción en red y espacios virtuales que, a pesar de una base de trabajo en grupo, no se encuadran específicamente en el funcionamiento de las referidas comunidades de aprendizaje. Este aspecto puede sugerir que el concepto de comunidad no tiene, en el campo educativo, una noción precisa y consensual como refiere Coll (2004): “Ciertamente, la teoría y la práctica de las CA [Comunidades de Aprendizaje] están aún lejos de constituir, en el momento actual, un ámbito de conocimientos y de experiencias articulado y coherente. La revisión de la bibliografía especializada y el análisis de las experiencias concretas documentadas hasta el momento muestra la coexistencia, bajo la misma denominación genérica de “comunidades de aprendizaje”, de un amplio abanico de significados, prácticas y propuestas” (p. 1). En el ámbito educativo y formativo es cada vez más frecuente la utilización de la palabra “comunidad” asociada a otras palabras o expresiones, algunas ya de utilización frecuente y, otras, menos conocidas: comunidades de aprendizaje, comunidad virtual de aprendizaje, comunidad de práctica, comunidades deslocalizadas, comunidades de interés, comunidades online, comunidades de investigación o indagación, comunidades en red, cibercomunidades, comunidades elearning, etc. A pesar de haber una gran diversidad de expresiones e, independientemente de cual se utiliza, lo que está en causa es la posibilidad de las redes electrónicas crearen espacios de interacción y colaboración entre grupos de personas. El concepto de comunidad puede variar bastante conforme los contextos de utilización. Es un concepto extremamente polisémico, relacionado con las multiplicidades históricas de las realidades sociales y organizacionales. Es también un concepto que ha evolucionado a par del trayecto evolutivo de las realidades sociales (Guérin, 2004). Existe una longa historia sobre el concepto de comunidad. Diversos científicos sociales han caracterizado las comunidades de diversas maneras para entender diversos fenómenos sociales, basados en diversas filosofías sociales (Barab, 2003). Una de las grandes tendencias de utilización de este concepto es en contextos educativos y de formación. “Desde hace varios años, el término “comunidad” se utiliza cada vez más en el marco de la enseñanza superior para designar a un grupo de aprendices (y de profesores) que aprenden juntos gracias a la aplicación de actividades pedagógicas (a distancia o en presencia) que valorizan la colaboración, el intercambio, el compartir, la mutualización de documentos, etc.” (Daele y Brassard, 2003, p. 1). El concepto de comunidad se ha ido desarrollando en los últimos 10 a 15 años, como consecuencia del reconocimiento de las necesidades de innovación educativa y de la tomada de conciencia de las limitaciones de la - 47 - Pixel-Bit. Revista de Medios y Educación educación formal y escolar ante los desafíos de la sociedad actual (Coll, 2004). La expresión comunidad virtual ha sido popularizada por Rheingold en 1994, con referencia al desarrollo de nuevas entidades en red, a una nueva clase de lugar ciberespacial posibilitado por la Internet y que permite la “desterritorialización” de los agrupamientos y comunidades humanas. Este autor define de este modo las comunidades virtuales: “Las comunidades virtuales son agregados sociales que surgen de la Red cuando una cantidad suficiente de gente lleva a cabo (...) discusiones públicas durante el tiempo suficiente, con suficientes sentimientos humanos como para formar redes de relaciones personales en el espacio cibernético” (Rheingold, 1996, p. 20). La expresión comunidad virtual ha sido utilizada para caracterizar nuevas formas de interacción, estructuración y organización a través de redes de comunicación. Puede funcionar como una metáfora que da un cierto sentido a un grupo de personas que interaccionan vía red electrónica (Daele, 2004). Para Daele (2004) también no está claro cuales son los medios necesarios para suportar la comunidad. ¿Podremos hablar de comunidad cuando la interacción es hecha a través de una simple lista de distribución? No está determinado que formas de comunicación y en que numero son necesarias para poder suportar la dinámica de una comunidad. Algunos autores (Plant, 2004) utilizan el concepto de comunidades online como un concepto que engloba diferentes categorías de comunidades en red o comunidades virtuales. Plant (2004) define comunidad online como “un grupo colectivo de entidades, individuos o organizaciones que permanecen juntos temporalmente o permanentemente a través de un medio electrónico para interaccionar recíprocamente en un espacio común de acuerdo con alguno problema o interés” (p. 54). El concepto de comunidad virtual es de difícil definición por el hecho de resultar de la complexidad de las nociones de comunidad y de virtual1 (Henri y Pudelko, 2002). En la opinion de Johnson (2001), “las comunidades virtuales son comunidades en red que vencen barreras temporales y geográficas. Las tecnologías de la red, especialmente Internet, permiten que estas comunidades virtuales existan” (p. 52). Conforme Marcotte (2003), una comunidad virtual es, antes de más, una comunidad y, es virtual, porque fue desarrollada por interacciones suportadas por la red. Para Coll (2004), las comunidades virtuales son: “(...) grupos de personas o instituciones conectadas a través de la red que tienen como foco un determinado contenido el tarea de aprendizaje. Las CVA se caracterizan por la existencia de una comunidad de intereses y por el uso de las TIC en una doble vertiente: como instrumento para facilitar el intercambio y la comunicación entre sus miembros y como instrumento para promover el aprendizaje. Conviene señalar, sin embargo, que la mera utilización de las TIC por un grupo de personas o instituciones no basta para que dicho grupo funcione automáticamente como una Comunidad de Aprendizaje” (p. 4). Para Dillenbourg y otros. (2003) y Marcotte (2003), la comunidad virtual se refiere a cualquier grupo que interacciona a través de la Internet, con mayor o menor dinámica social. Las comunidades pueden ser más o menos virtuales, conforme el equilibrio entre la interacción física y las interacciones mediatizadas. No es apenas la tecnología que crea y caracteriza la comunidad, mas la tecnología tiene la virtud de modificar y - 48 - Meirinhos , M. y Osório, A. relativizar el espacio y el tiempo, modificando también las relaciones entre los seres humanos. El virtual no caracteriza la comunidad, mas si el modo de comunicación, o que parte importante de la comunicación es suportada por medios de comunicación electrónicos. Las comunidades virtuales tienen características de funcionamiento que les son propias, por el hecho de sus miembros no estar en contacto físico (Daele, 2004). Conforme Coll (2004), las comunidades de aprendizaje pueden incrementar considerablemente su eficacia cuando utilizan las tecnologías digitales para consolidar las redes de interacción y comunicación en su seno para promover y potenciar el aprendizaje de los sus miembros. La dinámica de la interacción virtual, al criar un novo contexto comunicacional, es diferente de la dinámica de la interacción presencial (Dillenbourg y otros., 2003). “Estas especificidades de las comunidades virtuales (...) pueden ciertamente crear una dinámica social diferente de la de las comunidades co-presentes, pero in fine se trata de un contexto en el cual se desarrollan interacciones, emocionalmente cargadas, entre seres humanos que adaptan sus métodos de interacciones a este contexto” (Dillenbourg y otros., 2003, p. 28). De la misma forma Salinas (2003) subraya que “(...) mientras que las comunidades físicas tienen unas determinadas relaciones, las comunidades virtuales tienen otro tipo de lógica y otro tipo de relaciones, pero también son comunidades, es decir, generan sociabilidad, relaciones humanas, normas de comportamiento y generan mecanismos de organización..., auque en muchos aspectos no coinciden con las comunidades físicas” (p. 4). Pazos y otros. (2001) consideran también las comunidades virtuales como ambientes basados en la Web, que agrupan personas relacionadas con alguna temática específica. Estas comunidades tendrán tanto más éxito cuanto más se implicaren en la tarea y en la consecución de los objetivos comunes. Cabero (2005) refiere las comunidades virtuales como “(...) comunidades de personas, que comparten unos valores y intereses comunes, y que se comunican a través de las diferentes herramientas de comunicación que en los ofrecen las redes telemáticas, sean sincrónicas el asincrónicas” (p. 4). La importancia de las comunidades parece hoy evidente en los procesos de educación e formación. En los estudios sobre comunidades online existe consenso sobre la importancia de la creación y desarrollo de estos ambientes de aprendizaje y del papel que desempeñan en el suceso de los participantes (Wallace, 2003). Diferentes tipos de comunidades. Un análisis de los diferentes tipos de comunidades parece importante para facilitar el desarrollo de metodologías e instrumentos que suporten, de modo eficaz, las actividades de las comunidades virtuales. Es interesante la manera como Henri y Pudelko (2002 y 2003) y Dillenbourg y otros. (2003) distinguen diferentes tipos de comunidades utilizando, una tipología bastante próxima, a pesar de la fundamentación ser diferenciada. Dillenbourg y otros. (2003) consideran las comunidades de interese, las comunidades de aprendizaje y las comunidades de práctica, mas reconocen que existe una infinidad de comunidades, diferentes por los objetivos, por los niveles de formalidad y por su longevidad. Henri y Pudelko (2002 y 2003) a demás de esas tres comunidades, hablan de la comunidad de - 49 - Pixel-Bit. Revista de Medios y Educación interese inteligente (figura 1). Para los últimos autores, los modos de agrupamiento humano pueden situarse un continuo, desde lo simples agrupamiento de personas, con mayor o menor deseo de envolverse en un emprendimiento común, hasta los grupos caracterizados por un alto nivel de envolvimiento y cohesión. De esta manera, para Henri y Pudelko (2002 y 2003), en la caracterización de las comunidades, parece importante la intencionalidad y la cohesión que se establece entre los participantes. “Estas comunidades comparten características comunes pero en grados diferentes. De la comunidad de interés a la comunidad de práctica, el compromiso, la participación, la ayuda mutua, el compartir de significaciones comunes y la afirmación de la identidad común ganan en intensidad a medida que se afirma la intención de realizar el proyecto comunitario y que se estrechan los vínculos entre los miembros de la comunidad. Así pues, el proyecto de una comunidad puede desarrollarse y precisarse al compás de las interacciones de lo participantes” (Henri y Pudelko, 2002, p. 5). Dillenbourgy otros. (2003) miran la dinámica de la comunidad mucho más relacionada con repartición de intereses y con la conquista de un objetivo común. También Henri y Pudelko (2002 y 2003) reconocen que las comunidades evolucionan en función de sus objetivos y de las necesidades de sus miembros, a los cuales, las comunidades intentan dar respuesta, conforme la cohesión social entre los miembros, la intencionalidad y conciencia de pertenencia a una comunidad. En este sentido, los autores citados pretenden un instrumento que pueda medir algunas dimensiones de las comunidades y, no tanto, una taxonomia que intente caracterizar las comunidades en la globalidad de sus características (Develotte y Mangenott, 2004). Las comunidades no tienen necesariamente de evolucionar, pueden cristalizar, transformarse o adquirir nuevas propiedades dentro del mismo tipo de Comunidad de Interés Comunidad de interés Inteligente Comunidad de aprendices Comunidad de práctica Intencionalidad y consciencia de p ertenencia a la comunidad Grupo Reagrupación Fuerza de la relación Figura 1 - Diferentes tipos de comunidades (Henri y Pudelko, 2002). - 50 - Meirinhos , M. y Osório, A. comunidad, o simplemente extinguirse. Las comunidades de interés. La comunidad de interese corresponde a un nivel bajo de cohesión social y de intencionalidad. Sus miembros son provenientes de culturas y medios variados y persiguen objetivos que no se integran en una dinámica colaborativa, en el sentido de haber envolvimiento cognitivo para la producción conjunta de conocimiento. Su dinámica se encuadra más en el campo de la entreayuda para la resolución de problemas individuales. En este caso la interacción tiene mucho más a ver con la resolución de problemas personales que grupales (Fischer y Ostwald, 2003). Estas comunidades pueden parecerse a reagrupamientos de personas que comparten información sobre temas variados relativos a la vida o a la actividad profesional. “Una comunidad de interés es un agrupamiento de personas alrededor de un asunto de interés común. Sus miembros participan en la comunidad para intercambiar información, para obtener respuestas a las preguntas o a los problemas personales, para mejorar su comprensión sobre un tema, para compartir pasiones comunes o para jugar. Su sinergia no se puede asimilar al de un grupo formal motivado por una meta común” (Henri y Pudelko (2003, p. 478). Las comunidades de interés asientan en la diseminación de la información sobre un asunto base, de interés, común o sobre una causa común que orienta la comunidad. Son constituidas por individuos con preocupaciones comunes, como por ejemplo problemas de salude, en que los miembros de la comunidad pueden ser una más-valía en la resolución de eses problemas (Dillenbourg y otros., 2003). En muchas situaciones, la distancia pode ser un valor acrecentado a la relación, una vez que sus miembros no se pretenden encontrar presencialmente. Por veces, la comunicación entre los interesados se encuentra dificultada por el hecho de los interesados tener diferentes lenguajes (y por veces nacionalidades), diferentes sistemas conceptuales o diferentes culturas (Fischer y Ostwald, 2003). Las comunidades de interés inteligente. La comunidad de interés inteligente, al igual que la anterior, se forma en torno de un interés común como, por ejemplo, la definición o realización de un proyecto, con base en un grupo de task-force, a veces para funcionar con tiempo determinado. Entre sus miembros predomina una heterogeneidad de conocimientos y competencias. Es a través de sus conocimientos y competencias que sus miembros son escogidos, en función de las pretensiones del trabajo final. “La comunidad de interés inteligente, es un grupo de personas que ponen en común conocimientos y enfoques diferentes, en el ámbito de su esfera de especialidad o en su dominio de intervención” (Henri y Pudelko, 2002, p. 7). Es una comunidad centrada en la tarea o en la secuencia de tareas necesarias para conseguir determinada prestación como, por ejemplo, conseguir la concepción de un producto o la realización de un proyecto, aonde cada participante tiene una función determinada. Las comunidades de aprendizaje. Las comunidades de aprendizaje aparecen a un nivel superior de cohesión social y de intencionalidad. Estas comunidades emergen en contexto institucional y son constituidas por miembros (alumnos, formandos, - 51 - Pixel-Bit. Revista de Medios y Educación profesores) de una o de varias instituciones que pueden ser geográficamente dispersas. Las comunidades de aprendizaje son más direccionadas para contextos académicos de aprendizaje y formación. Sin embargo, tienen muchos puntos comunes con las denominadas comunidades de práctica. Las comunidades de aprendizaje son por veces consideradas en la línea de las investigaciones del CSCL (Computer Supported Collaborative Learning), para designar grupos de formandos envolvidos en la formación académica a distancia. Estas comunidades están dependientes de un tutor (profesor) y su finalidad es la construcción de conocimientos (Dillenbourg y otros., 2003). El que está en causa, como refiere Dias (2004b), “(...) es la necesidad de creación de una nueva pedagogía con base en el compartir, en la exposición de las perspectivas individuales entre pares y en la colaboración e iniciativa conjunta, siendo la comunidad de aprendizaje el objeto y, simultáneamente, el medio para esa misma construcción” (p. 15). También Thompson y MacDonald (2005) refieren sobre las comunidades virtuales de aprendizaje que “(...) en esta visión, la composición de la comunidad es limitada a un grupo de estudiantes que permanecen juntos por un cierto periodo de tiempo durante el cual se envuelven en una experiencia formal de aprendizaje” (p. 235). Una comunidad de este género puede comportar varios grupos o equipas que influencian su dinámica de trabajo. Los grupos toman forma con base en un saber explícito que alimenta un aprendizaje en un dominio de saber específico, pero que puede servir para alimentar el aprendizaje colaborativo e iniciar el desarrollo de una comunidad. El trabajo colaborativo en que asientan estas comunidades sirve para crear y mantener la solidariedad en el seno del grupo, para tener conciencia de la división del trabajo y de la responsabilidad para con la comunidad. El que distingue las comunidades del simples grupo de estudios es el hecho de los alumnos armonizar el aspecto social de su relación con el aspecto de la aprendizaje escolar (Dillenbourg y otros., 2003). Estas comunidades, fundamentadas en los procesos colaborativos y de interacción social, asientan normalmente en una línea de construcción del conocimiento fundamentada en las teorías del aprendizaje de inspiración constructivita y socio-constructivita, donde surge como fundamental el envolvimiento del formador y de los formandos en los procesos colaborativos en que están implicados. La formación de comunidades de aprendizaje orientadas para el desarrollo de procesos colaborativos comprende la creación de una cultura de participación en las actividades de sus miembros. En este sentido, la creación de comunidades de formación on-line presupone que todos los miembros del grupo, incluido el e-formador, se encuentren implicados en un esfuerzo de participación, de compartir y de construcción conjunta de representaciones del nuevo conocimiento” (Dias, 2004, p. 15). Cabe al formador o tutor la responsabilidad de elaborar las actividades conforme el nivel de desarrollo de los miembros y de las condiciones del contexto institucional. Las actividades propuestas a sus miembros visan la preparación para la participación en las comunidades de práctica. Esta perspectiva está de acuerdo con la posición de Johnson (2001): “(...) las comunidades virtuales tienen la característica de ser especialmente inductoras da la emergencia de comunidades de práctica” (p. 54). Henri y Pudelko (2003) apellidan estas comunidades de comunidades de aprendices (communautés d’apprenants). - 52 - Meirinhos , M. y Osório, A. El contexto institucional no favorece la manutención y desarrollo en el tiempo, de este tipo de comunidades. Conforme Henri y Pudelko (2003) “la comunidad de aprendices no es perenne porque sus miembros no están envolvidos de manera durable en la actividad de creación de la comunidad. Se mantiene, crece y muere al ritmo de las etapas de un programa educativo” (p. 481). Esta opción por la expresión “communautés d’apprenants” se debe según los autores, al facto de Wenger considerar que las comunidades de práctica son también, necesariamente, comunidades de aprendizaje. Las comunidades de práctica. A un nivel superior de cohesión social y de intencionalidad tenemos las comunidades de práctica. “La comunidad de la práctica se desarrolla entre personas que en el mundo real hacen ya parte de determinada comunidad de práctica (...), se ejerce la misma profesión o comparte las mismas condiciones de trabajo” (Henri y Pudelko, 2003, p. 483). Para Dillenbourg y otros. (2003), estas comunidades reúnen profesionales de una organización o de varias organizaciones, que colaboran más allá de las tareas establecidas por las organizaciones. Estas comunidades presentan similitud con las comunidades de aprendizaje, en la medida en que se refieren a un grupo de personas que se implica activamente en procesos colaborativos de resolución de problemas, apoyándose en la experiencia y en el conocimiento simultáneamente compartido y distribuido entre los miembros de la comunidad (Coll, 2004). La expresión comunidades de práctica ha sido bastante popularizada por Wenger, en el contexto de la aprendizaje situada, tentando tirar partido de la importância de la complementariedad de la actividad individual y colectiva en el seno de una comunidad (Barab, 2003). Wenger y otros. (2002) ofrecen la siguiente definición: “las comunidades de la práctica son grupos de personas que comparte una preocupación, un conjunto de problemas, o la pasión sobre un asunto, y que profundiza su conocimiento y maestría en una área interaccionando regularmente” (p. 4). La comunicación entre sus miembros es facilitada por el hecho de compartir el mimo sistema de conocimientos y sus interacciones se centraren sobre una problemática de ámbito profesional (Henri y Pudelko, 2002 y 2003). “En contraste con la comunidad metaorientada de interés, cuyo desafío principal es construir un sistema de conocimiento relevante al proyecto dibujado sobre campos múltiples de la maestría, el desafío para una comunidad de práctica es desarrollar y enriquecer la actividad profesional compartiendo y reuniendo conocimiento complementario entre sus miembros” (Henri y Pudelko, 2003, p. 483). El objetivo de una comunidad virtual de este tipo es mejorar las condiciones de ejercicio de la profesión, a través del compartir, del auxilio mutuo y procesos de tareas colaborativas. “La gente no trabaja necesariamente junta cada día, pero interaccionan porque encuentran valor en sus interacciones. Mientras pasan el tiempo junto, ellas comparten típicamente la información, el pensamiento, y el consejo. Se ayudan a solucionar problemas. Discuten su situación, sus aspiraciones, y sus necesidades. Consideran cuestiones comunes, exploran ideas, y se ayudan mutuamente” (Wenger y otros., 2002, p. 4-5). Conforme Wenger (2004), la comunidad de práctica es constituida con base en tres elementos fundamentales: el dominio, la - 53 - Pixel-Bit. Revista de Medios y Educación comunidad y la práctica. El dominio se refiere al área del conocimiento que orienta la comunidad en su conjunto, crea la identidad y define el campo de comunicación entre los miembros. Los miembros de este tipo de comunidades se envuelven activamente en las actividades del área de conocimiento de la comunidad, el que permite criar una identidad interna. El concepto de identidad actúa como un pivot entre lo social y el individual, de tal forma que se puede habla de uno en función del otro. La unidad de análisis de la identidad no debe ser la comunidad o la persona, pero si el proceso de constitución mutua (Wenger, 2001). La comunidad, como grupo de un determinado dominio del saber, es bastante relevante, bien como la calidad de las relaciones que se establecen entre los miembros y la delimitación de la frontera entre el que está fuera y el que está dentro de la comunidad. Como refiere Wenger (2004), “una comunidad de práctica no es simplemente un site o biblioteca Web. Implica que la gente interaccione y que se desarrollen relaciones que permitan abordar problemas y compartir conocimiento” (p. 3). La práctica se basa en una organización implícita, que está al servicio de una aprendizaje en colaboración, con base en tres dimensiones: el compromiso mutuo, el emprendimiento conjunto y el repertorio compartido (Wenger, 2001). El compromiso mutuo hace referencia al envolvimiento de los miembros en las actividades de aprendizaje e intercambio de conocimiento, negociando el sentido de esas acciones. Este envolvimiento presupone una relación de entrega entre los participantes, necesaria al intercambio de conocimientos en la práctica. De este punto de vista, la competencia para ayudar y se hacer ayudar es importante para responder a los desafíos de la práctica. Se trata de poner en común las competencias de cada uno: colocar nuestra competencia a disposición de los otros y aceptar la competencia de los otros, a fin de compartir el saber y el saber hacer. El emprendimiento conjunto refleja la complexidad de la dinámica del envolvimiento mutuo. Es el resultado de un proceso colectivo de negociación. El hecho de negociar la acción crea una relación de responsabilidad mutua. El repertorio compartido es el resultado de la práctica común. Con el tiempo y como resultado de la actividad, son creados artefactos, suportes físicos, utensilios, rutinas, procedimientos, conceptos, nuevas lenguajes, etc. Se puede decir que es un cuerpo de conocimientos, representaciones y métodos acumulados, que la comunidad utiliza posteriormente en su práctica para comprender nuevas situaciones y evitar la incomprensión y el conflicto. Todos eses constructos pasan a hacer parte integrante de la práctica, y sirven para negociar nuevas significaciones y socializar los nuevos miembros. “El aprendizaje por la práctica se manifiesta en la capacidad de inventar formas de implicación, de desarrollar relaciones de colaboración, de elaborar un repertorio compartido en continuidad con las prácticas anteriores pero, también de construir nuevos artefactos y nuevos marcos interpretativos” (Henri y Pudelko, 2003, p. 483). Con el tiempo, la comunidad adquiere una dinámica cultural y una historia que puede ser compartida con sus miembros a través de constructos conseguidos por la comunidad. La comunidad es más suportada por el aprendizaje común sustentado en una práctica habitual, que por la consecución de objetivos previamente establecidos. - 60 - Meirinhos , M. y Osório, A. Notas: 1 Lo virtual designa algo que existe en potencia y, como tal, mediante determinadas condiciones puede emerger y tornarse realidad. Mas esa emergencia es una emergencia transformadora de la realidad ya existente. Así, el virtual es potenciador de nuevas realidades. El virtual no es opuesto al real, pero una forma de ser fecunda y potente que favorece los procesos de creación, abre horizontes, cava subterráneos llenos de sentido bajo la superficialidad de la presencia física inmediata (Levy, 1999). De este modo, la virtualización es un de los principales vectores de la creación de realidad. 2 Wenger y otros. (2002) habla de la existencia de un coordenador en la comunidad de práctica. Nos podemos interrogar si la existencia de un coordenador no es portadora de alguna indefinición relativamente a la idea de que la comunidad no es influenciada en su evolución, como cuando refiere: Just because communities of practice arise naturally does not mean that organizations can’t del anything to influence their development (Wenger, 1998, p. 5), Apenas por el hecho que las comunidades de práctica surjan naturalmente, no significa que las organizaciones no puedan de alguna manera influenciar su desarrollo (Wenger, 1998, p. 5), o cuando Wenger y otros. (2002), abordan el desarrollo das comunidades en el seno de las organizaciones en términos de cultivo, en el sentido de las organizaciones pudieren criar condiciones para su emergencia: some communities of practice grow spontaneously while others may require careful seeding. Yet in both cases, organizations can do a lot to create an environment in which they can prosper: Valuing the learning they del making time and others resources available for they work, encouraging participations, and removing barriers (p.13). Algunas comunidades de práctica crecen espontáneamente, mientras otras requieren sembradura cuidadosa. En ambos los casos, las organizaciones pueden contribuir bastante para crear un ambiente en que las comunidades puedan prosperar: valorando el aprendizaje al largo del tiempo, proporcionando recursos para trabajar, animando los participantes y removiendo barreras (p.13). 3 Este asunto ha sido abordado por los autores de este trabajo en una ponencia en la V Conferência Internacional de Tecnologias de Informação e Comunicação na Educação, Challenges 2007,en los días 17 y 18 de Mayo de 2007. Braga, Portugal.