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Recibiendo injurias y dando las gracias

López Carrascal, Luisa Fernanda

Abstract

El presente artículo es una aproximación al concepto de humillación a partir de preguntas tales como: ¿cuál es el propósito de aquel que trata al otro como si no fuera un ser humano? ¿Qué relación hay entre el desprecio, la vergüenza y la humillación? ¿Qué/quién define la dignidad de una persona? En primer lugar revisaremos las distintas formas de desprecio que menciona Aristóteles en la Retórica para, posteriormente, analizar la perspectiva normativa de la humillación de acuerdo con las tesis fundamentales de Margalit y Honneth. Finalmente, y a modo de conclusión, se plantearán algunas preguntas que problematizan el vínculo entre el concepto de humillación y el de autorrespeto.

Full text

A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 17, nº 34. Segundo semes e de 2015. Pp. 69-88. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2015.i34.04 Recibiendo inju ias y dando las g acias Recei ing insul s and gi ing hanks Luisa Fe nanda López Ca ascal1 Uni e sidad de An ioquia (Colombia) Recibido: 16-04-15 Ap obado: 15-06-15 Resumen El p esen e a ículo es una ap oximación al concep o de humillación a pa i de p egun as ales como: ¿cuál es el p opósi o de aquel que a a al o o como si no ue a un se humano? ¿Qué elación hay en e el desp ecio, la e güenza y la humillación? ¿Qué/quién de ine la dignidad de una pe sona? En p ime luga e isa emos las dis in as o mas de desp ecio que menciona A is ó eles en la Re ó ica pa a, pos e io men e, analiza la pe spec i a no ma i a de la humillación de acue do con las esis undamen ales de Ma gali y Honne h. Finalmen e, y a modo de conclusión, se plan ea án algunas p egun as que p oblema izan el ínculo en e el concep o de humillación y el de au o espe o. Palab as-cla e: Desp ecio, Ve güenza, Iden idad, Hono , au o espe o, emociones. Abs ac This a icle p esen s an app oach o de ine he humilia ion concep om ques ions such as: Wha is he pu pose o him who ea s he o he as i i we e no human beings? Wha is he ela ion be ween con emp , shame and humilia ion? Wha /who de ine he digni y o a pe son? Fi s o all, I will e iew he di e en o ms o con emp ha A is o le men ions in Rhe o ic. 1 ([email p o ec ed]). Doc o a en Filoso ía po la Uni e sidad de An ioquia, Colombia. Filóso a de la Uni e sidad Nacional de Colombia. En e sus publicaciones es án: “El a e como es imonio” en Re is a Des iempos. México, Dis i o Fede al. Ab il-Mayo de 2015, No. 44; El papel de la imaginación en la educación y la ciudadanía democ á ica. San iago, Chile. Facul ad de Ciencias de la Educación de la Uni e sidad Cen al de Chile, 2014; “La enseñanza de las lenguas como escena io pa a el ea o y la di e sidad cul u a” en Re is a Nudos y Nodos. Bogo á, Uni e sidad Pedagógica Nacional, No. 26, 2009. 70 Luisa Fe nanda López Ca ascal A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 17, nº 34. Segundo semes e de 2015. Pp. 69-88. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2015.i34.04 Subsequen ly, I will analyze he no ma i e pe spec i e o humilia ion ollowing he hesis p oposed by Ma gali and Honne h. Finally, I will be aised some ques ions abou he link be ween he concep o humilia ion and o sel - espec . Key-wo ds: Con emp , Shame, Iden i y, Hono , Sel - espec , Emo ions. Conocidísima es la ase de aquel que había en ejecido si iendo a eyes, cuando le p egun aban cómo había llegado a cosa an a a en la co e, a la ejez: ecibiendo inju ias, con es ó, y dando las g acias. L.A. Séneca. De i a 1. Las o mas del desp ecio Du an e mucho iempo humilla ue pa e de las obligaciones de los seño es, los amos, los empe ado es y los eyes, y humilla se an e ellos e a una consecuencia na u al impues a po un o den di ino espe ado y no cues ionado. Den o de es e o den social co espondía pone la ida p opia en manos del empe ado , po que así co espondía y ambién po miedo e incluso po cálculo. En De i a Séneca llama la a ención sob e la conduc a Pas o , “ilus e caballe o omano”, cuando Césa enca celó a uno de sus hijos “po la minuciosidad que a ec aba en aje y peinado”. Después de las muchas súplicas a Césa pa a que le pe donase la ida y “cual si la súplica uese sen encia de mue e, o denó en el ac o que le lle a an al suplicio” (De i a, I, 33). Lo que sucede a con inuación es lo e dade amen e asomb oso. En un ac o más de c ueldad, Césa in i a a Pas o a un banque e la noche misma de la mue e de su hijo. Pas o no de amó una lág ima ni dejó e su dolo . Comió y bebió con en usiasmo en compañía del asesino de su hijo. ¿Po qué? Po que enía o o hijo. “Las inju ias de los pode osos deben sopo a se no solamen e con paciencia, sino que ambién con isueño os o, po que humilla án de nue o si se pe suaden de que han humillado” (De i a, I, 33). Un ejemplo inigualable del es oicismo que ponde a Séneca a lo la go de su ob a. Den o de la concepción es oica, que no econoce el espe o como algo que es con e ido po o os sino po sí mismo, no sólo la i a es i acional, inú il y con a na u a; ambién lo es aquello que la susci a: sen i se desp eciado. Una de las consignas undamen ales del pensamien o es oico es que no podemos con ola las condiciones ex e nas, po an o ningún sen ido iene su i po ellas; en cambio sí enemos con ol y au onomía sob e noso os mismos y nues o espí i u. De aquí que una pe sona acional no pueda se humillada 71 Recibiendo inju ias y dando las g acias A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 17, nº 34. Segundo semes e de 2015. Pp. 69-88. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2015.i34.04 po que ningún e en o ex e no, empe ado o sociedad puede da le azones pa a ello. Así, en es a sue e de au a quía nadie puede humilla a nadie que no quie a se humillado, “po ello, el escla o Epíc e o podía ene an a au onomía espi i ual como el empe ado Ma co Au elio” (Ma gali 1997: 30). En un con ex o en el que la é ica ha enido buscando lo que E ns Bloch llama “u opías sociales” (Honne h 1992), una de ellas a a és del de echo na u al di igido a la p o ección de los de echos humanos y especialmen e a elimina la humillación humana, esul a ía cuando menos imp oceden e la posición es oica. El llamado no puede se a la au a quía, a ol e se inmune an e el mal a o de los demás, a la esignación o a la ex i pación de las pasiones. El “homb e in e no” o sabio es oico inmune a la ac i ud de la sociedad y a los lazos de in e dependencia en e los se es humanos, no es hoy una opción. Co esponde más bien ol e la mi ada a A is ó eles quien no in i a, de ninguna mane a, a es imula el odio o la i a, sino a eacciona en e al desp ecio y la humillación. La impo encia pa a encole iza se cons i uye, según A is ó eles, un de ec o y es digno de censu a: “El que en ales ocasiones no se i i a, pa ece no sen i nada, ni sabe indigna se jus amen e” (É ica a Nicómaco, Lib o IV. ). Ocasiones pa a i i a nos son, pues, aquellas en las que somos desp eciados2. Veamos. El desp ecio es, de acue do con A is ó eles, “la opinión sob e algo que no se conside a digno de nada con e ida en ac o” (R, 1378b)3. En el lib o II de la Re ó ica señala es ipos de desp ecio: el desdén o menosp ecio, la calumnia o male olencia, y el ul aje. El menosp ecio es qui a le odo alo al o o, educi lo a poco o nada. La calumnia o male olencia, ambién en endida como di amación, es una mues a de desp ecio; el que calumnia busca los medios pa a que el o o no log e sus deseos, no pa a consegui los aquel que di ama, sino sólo pa a que el o o no los enga. Es necesa io, pues, desp ecia pa a lle a a cabo acciones o ien adas con es e simple p opósi o. Finalmen e, el ul aje o el insul o es un desp ecio que consis e en hace y/o deci algo que p o oque e güenza en el o o; el ul aje deshon a (R, 1378b). Las dis in as o mas de desp ecio e elan, en úl imas, la al a de econocimien o de alo a quien se desp ecia; el desp ecio es la negación del o o po dis in as ías (menosp ecio, humillación, ul aje) pa a impedi el lo ecimien o pe sonal o la ealización de sus capacidades. De acue do con A is ó eles, el p oyec o de lle a una ida buena, es deci , o ien ada de acue do con las i udes, no es algo que se p oduzca de o ma na u al; equie e la gos pe iodos de abajo, de p ác ica; equie e un es ue zo mo al, pues no ocu e espon áneamen e, ni es una cualidad na u al. Nadie puede ampoco ealiza es e p oyec o sin los amplios lazos amilia es, de ciudadanía y de amis ad, ni sin las ins i uciones polí icas 2 La i a es al ez una de las emociones más in e esan es e impo an es del conjun o de emociones que A is ó eles es udia en la Re ó ica, especialmen e po su ca ác e in ensamen e social y, po an o, mo al. 3 En el ex o se hacen e e encias a la paginación es ánda del conjun o de la ob a a is o élica. 72 Luisa Fe nanda López Ca ascal A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 17, nº 34. Segundo semes e de 2015. Pp. 69-88. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2015.i34.04 que le pe mi an hace lo. Una ida en comunidad con o os es la única ida que se á acep ada como comple a po alguien que se conside e a sí mismo humano. Jus amen e insis e A is ó eles en que la ida buena es “una ida que sea su icien e no en elación con uno mismo, con el se que i e una ida soli a ia”, sino que lo sea “en elación con los pad es, hijos y muje y en gene al con los amigos y conciudadanos” (É ica a Nicómaco, Lib o I). El desp ecio de los o os es, pues, un obs áculo pa a la ida en sociedad y pa a la ealización de los p opios p oyec os y, po el con a io, el econocimien o de la amilia, amigos y conciudadanos, con ibuye al log o de los mismos. 2. La pe spec i a no ma i a de la humillación En su lib o La sociedad decen e Ma gali (1997) hace un es udio de la humillación desde una pe spec i a no ma i a asociada a una jus i icación nega i a del espe o. Su in e és es á o ien ado undamen almen e hacia la p egun a ace ca de cómo e i a el daño o la humillación. En p incipio, es a pe spec i a no ma i a bien puede cons i ui una pieza impo an e pa a escla ece la noción del desp ecio injus i icado, pues o que, como señala Ma gali : en el caso de un ac o injus i icado de humillación -y odo in en o de humilla a una pe sona es á injus i icado- la cues ión es si la íc ima iene una azón de peso pa a sen i se humillada; es o es, pa a conside a que, a sus ojos, su espe o hacia sí misma ha disminuido (1997: 105). Acep a emos con Ma gali que las emociones no solo pueden se causadas sino ambién jus i icadas. Dado que su in e és es no ma i o y no psicológico, la humillación aquí no depende de las condiciones de la pe sona que es humillada: psicológicamen e puede habe azones pa a que la pe sona se sien a humillada y no sen i se de esa mane a; o bien, la pe sona puede sen i se humillada sin que enga azones pa a ello. La humillación aquí ampoco depende de las in enciones del agen e, pues no sólo los indi iduos ienen la capacidad de humilla se en e sí, una sociedad ambién puede se humillan e. Desde la pe spec i a no ma i a de Ma gali , “la humillación no p ecisa a nadie que humille, de mane a que es más impo an e de e mina si hay una jus i icación pa a sen i se humillado que llega a sabe quiénes son los que humillan” (1997: 110). La humillación, en es a acepción no ma i a, es la combinación de una azón gene al de peso con el hecho de que la pe sona se sien e humillada. Ras ea emos, pues, la búsqueda que hace Ma gali de aquello que le da a la pe sona una buena azón, y no sólo una causa, pa a sen i se humillada. Al explo a cuáles pueden se las buenas azones pa a que una pe sona conside e que se le ha humillado, Ma gali encuen a que las espues as en 73 Recibiendo inju ias y dando las g acias A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 17, nº 34. Segundo semes e de 2015. Pp. 69-88. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2015.i34.04 unción de iolación de de echos humanos pod ía se una opción. Sin emba go, de una a gumen ación imp ecisa y poco cla a, Ma gali deduce que el concep o de de echo no es necesa io, ni su icien e, pa a undamen a una sociedad decen e, en endida como una sociedad que no humilla a las pe sonas que es án bajo su ó bi a. Dice Ma gali que es insu icien e po que pod ía da se el caso de una sociedad que espe e los de echos humanos y no los de echos ci iles. Es o, sin emba go, es una imp ecisión, pues los de echos ci iles son de echos humanos. Ma gali ecu e al o o como ejemplo de un de echo ci il (que po lo demás no es ci il sino polí ico) que, dice él, no es un de echo humano. De aquí concluye que una sociedad que p i a a las muje es del de echo al o o no es una sociedad decen e a pesa de que espe e los de echos humanos. Sin emba go, esul a cuando menos con uso el sen ido en que Ma gali habla en es e con ex o de los de echos humanos, pues cuando no se le pe mi e a las muje es eje ce el de echo al o o se es án iolando sus de echos humanos, ya que la no disc iminación es un p incipio ans e sal en el de echo in e nacional de de echos humanos. Sigue siendo inquie an e la a i mación de Ma gali de que se pueden iola los de echos ci iles sin iola los de echos humanos, especialmen e al se es e su único a gumen o pa a demos a que una sociedad que espe e los de echos humanos no es condición su icien e pa a conside a la una sociedad decen e. Pos e io men e Ma gali examina la posibilidad de ca ac e iza la sociedad decen e en é minos del hono social, es o es, una sociedad que o o ga a cada pe sona el hono que se me ece; su in ención es además “ ehabili a la idea del hono en las discusiones polí icas, en luga de conside a lo una me a eliquia del pasado” (1997: 45). No obs an e, uno de los p oblemas que aquí se p esen a, siguiendo la a gumen ación de Ma gali , es el de que los hono es sociales, pa a dis ibui se jus amen e, suponen una g aduación y un c i e io de log o -como “ ecompensa”- (si se concedie an a odo el mundo el concep o de hono social se ía acío, señala Ma gali ); y el hono que in e esa es uno que se ga an ice a odas las pe sonas po igual, po lo que son, y no uno que sea g aduable, po lo que hayan hecho (1997: 46). Queda así desca ado que el concep o de humillación a a és del cual podemos deci de una sociedad que es decen e, no es la ca encia de hono social. En cambio, en el hono in ínseco, es deci , en el hono como dignidad sí se encuen a el ipo de azón que busca Ma gali . Aunque his ó icamen e el hono social p ecede al hono como dignidad, la p imacía concep ual la iene es e úl imo: “El hono como dignidad, dice Ma gali , es un ipo de hono que las pe sonas deben ene , y su iolación es una azón pa a sen i se humillado” (1997: 46). En el uso del concep o de hono como dignidad Ma gali pa ece coincidi con Honne h: aquello que lo lle ó a ecupe a la idea de la lucha po el econocimien o ue el pun o de is a del hono y el espe o que adop a on 74 Luisa Fe nanda López Ca ascal A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 17, nº 34. Segundo semes e de 2015. Pp. 69-88. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2015.i34.04 cie as endencias his o iog á icas de las décadas de los 60, 80 y 90, más que los mo imien os sociales que comba en po el econocimien o de su di e encia cul u al. Su in e és en la lucha po el econocimien o pa e de la mane a como los mo imien os ob e os inculaban sus ei indicación al concep o de hono . Pa a ellos lo que debía espe a se e a su o ma especí ica de ac i idad (su modo de au o ealiza se) y sus p opias p ác icas cul u ales (2009: 47). Honne h en iende el hono , al igual que Ma gali , de i ado de la dignidad: Po «hono », «dignidad» o, dicho con un é mino mode no, po «s a us» de una pe sona se en iende la medida de ap ecio social que co esponde a su modo de au o ealiza se en el ho izon e de la adición cul u al de una sociedad; si es a je a quía social de alo es es u ie a cons i uida de mane a que desp es igia a o mas de ida o con icciones indi iduales conside ándolas de menos alo o de ec uosas, en onces se qui a ía al suje o a ec ado oda posibilidad de a ibui un alo social a sus p opias capacidades (Honne h 1992: 82). Es, pues, en i ud del hono in ínseco que es posible exigi el hono social (no como ecompensa, sino como econocimien o). En é minos de Ma gali , el hono social es aquello que la sociedad le o o ga a las pe sonas, mien as que el hono in ínseco, el espe o a uno mismo, es el hono que las pe sonas se o o gan en i ud de su p opia humanidad, es o es, po su asgo de pe enencia a la comunidad humana. Dice Ma gali : “En sín esis, el concep o de hono ele an e pa a la sociedad decen e es el concep o de dignidad humana. És e es un ipo de hono que las pe sonas debe ían ene , y su iolación es una azón pa a sen i se humillado” (1997: 46). Las conside aciones p eceden es cons i uyen el ipo de e lexión que conduce a Ma gali a p opone su de inición no ma i a de la humillación: “La humillación es un ipo de conduc a o condición que cons i uye una buena azón pa a que una pe sona conside e que se le ha al ado al espe o” (1997: 21). Obse amos así que es a noción lle a consigo que el espe o es lo con a io de la humillación: Pa a que sea concep ualmen e posible pe cibi como un ac o humillan e el e- chazo de un se humano de la “Familia del Homb e”, iene que habe un su- pues o subyacen e ela i o al espe o básico debido a los se es humanos al que des ia nos de él p oduzca humillación. La humillación es un concep o que se basa en un con as e, y lo opues o a la humillación es el concep o de espe o hacia los humanos. Si no hay concep o de dignidad humana, no hay ampoco concep o de humillación (Ma gali 1997: 124). Aho a bien, si acep amos que la humillación iene un ínculo concep ual especial con el espe o (de i ado del de dignidad humana), podemos p egun a nos po las bases del espe o: ¿qué aspec o de los se es humanos jus i ica el espe o 75 Recibiendo inju ias y dando las g acias A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 17, nº 34. Segundo semes e de 2015. Pp. 69-88. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2015.i34.04 a los se es humanos, como un espe o básico y gene al? Ma gali explica es ipos posibles de espues a. Po una pa e, la jus i icación posi i a del espe o acep a la p egun a y se de iene en la búsqueda de una ca ac e ís ica (o a ias) en i ud de las cuales odas las pe sonas sean me ecedo as de espe o. Po o a pa e, se encuen a la espues a que es escép ica en e a la exis encia de al ca ac e ís ica, y conside a que no hay ningún asgo que jus i ique el espe o; hay sí una ac i ud de espe o hacia los se es humanos en i ud de la cual el hecho de se humano jus i ica (escép icamen e) el espe o (Ma gali 1997: 120). La ac i ud de espe o es una ac i ud que enemos an e los o os, o os a quienes econocemos na u almen e como se es humanos. No hay nada an e io a la ac i ud na u al de espe o que es, más bien, el pun o de pa ida, eplica el escép ico. La e ce a espues a, que es la jus i icación nega i a del espe o, es la que adop a Ma gali al p egun a se, no po una ca ac e ís ica de los se es humanos po la que haya que espe a los, sino simplemen e po qué es malo humilla a los se es humanos. El au o basa su jus i icación nega i a en el hecho de que los se es humanos son c ia u as capaces de sen i dolo y de su i no sólo como esul ado de ac os ísicamen e dolo osos, sino ambién como esul ado de ac os con signi icado simbólico (…) el peo de los males es la c ueldad (…) la humillación es c ueldad men al (Ma gali 1997: 77). No es an solo el dolo ísico lo que jus i ica ía la no humillación, pues ambién o os animales no humanos lo sien en, sino que es en el dolo psicológico o simbólico donde eside la humillación; solo las pe sonas su en el ipo de c ueldad que supone la humillación. Es o queda exp esado en una de las en e is as hechas a P imo Le i en la que le p egun a on po qué c eía que an os alemanes le die on especial impo ancia al episodio na ado en su lib o Si es o es un homb e en el que el gua dián de las SS se limpió las manos en su camisa. Le i esponde esal ando jus amen e el aspec o simbólico de es e hecho: No se a ó de un ac o dolo oso: un golpe en la ca a hab ía sido mucho más dolo oso. La cues ión ue que aquel homb e me u ilizó como un apo. En on- ces, y ambién aho a, lo pe cibí como una de las o ensas más g a es de que ui íc ima (Le i 1997:180). El dolo que se su e en la humillación es un dolo psicológico, en es o concue dan Ma gali y Honne h cuando es e úl imo esal a la di e encia en e una he ida ísica y una mo al; es a úl ima esul ado de una injus icia, del menosp ecio, en úl imas, de la humillación. Dado que la c ueldad, del ipo que sea, es mala, y dado que la conduc a que e i a la c ueldad es el “ejemplo pa adigmá ico de la conduc a mo al”, sos iene Ma gali , no necesi amos más jus i icación. 76 Luisa Fe nanda López Ca ascal A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 17, nº 34. Segundo semes e de 2015. Pp. 69-88. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2015.i34.04 Pod íamos conclui pa cialmen e que el dolo que se exp esa en la humillación es un dolo “mo al” esul ado de la al a de econocimien o. Sin emba go, se á necesa io p ecisa a qué clase de econocimien o nos es amos e i iendo. En Ma gali se a a ía del econocimien o de nues a pe enencia a la “Familia del Homb e”, a lo que ol e emos más adelan e. Po el momen o, el abajo de Honne h en o no al concep o de econocimien o inculado al desp ecio como he ida mo al, nos da á mayo es luces pa a comp ende es e aspec o. Según Honne h, la expe iencia del econocimien o ecíp oco es la posibilidad, al ez la única, pa a log a una elación sa is ac o ia con uno mismo, con icción es a que nos obliga a asumi mayo conciencia y esponsabilidad espec o al ul aje y menoscabo de la dignidad p opia y de los o os. No debe so p ende nos, pues, que an e la al a de la econocimien o se p oduzca en la pe sona lo que Honne h llama un “ acío psíquico” (…) que busca ía exp esa se median e eacciones a ec i as de índole nega i a como la e güenza o la i a, el ul aje o el menosp ecio. De ahí que la expe i- encia del desp ecio aya acompañada siemp e de sensaciones a ec i as que pueden e ela al indi iduo, po p incipio, que le son negadas de e minadas o mas de econocimien o social (1992: 88). Honne h pa e de Hegel y Mead pa a su análisis del econocimien o en elación con el desp ecio: “pa a la ealización de su ida, el suje o humano e- quie e necesa iamen e del espe o o de la alo ación de su con apa e en la in- e acción” (Mead 1992: 7). Cuando no ocu e al econocimien o en is a de un desp ecio in encional e injus i icado, como dice A is ó eles, apa ecen las “he idas mo ales”. Es as he idas, o daño, o su imien o mo al (“pesa ” en la de inición de A is ó eles) puede oma la o ma de i a. Podemos asumi que el desp ecio al que se e ie e A is ó eles en su de inición de la i a hace alusión a una he ida mo al y que co esponde a lo que Honne h en iende como la negación del econocimien o: (…) una he ida ísica se ans o ma á en una injus icia mo al si la íc ima pe c- ibe en ella una acción que in encionalmen e desdeña su bienes a en un aspec o esencial. El dolo co po al como al no cons i uye aquí la condición del su - imien o mo al, sino an e odo la conciencia concomi an e de no se econocido en la p opia idea de sí (Honne h 1996: 9). Así, el pun o de pa ida pa a una concepción de la mo al social debe se el análisis enomenológico de los daños mo ales que ocu en en las dis in as o - mas de in e acción. Basándose en la di isión que hace Hegel ( amilia, Es ado y sociedad), Honne h es ablece es o mas (es e as) de econocimien o a las que subyacen las luchas en e los indi iduos pa a hace ale las ei indicaciones de su iden idad. A cada una de es as o mas de econocimien o le co esponde una 77 Recibiendo inju ias y dando las g acias A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 17, nº 34. Segundo semes e de 2015. Pp. 69-88. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2015.i34.04 he ida mo al o, lo que es lo mismo, una o ma dis in a de desp ecio. La p ime a es e a de econocimien o co esponde al amo o el cuidado y su desp ecio se e- ie e al daño a la in eg idad ísica, la segunda es el espe o mo al que se iden i ica con el Es ado democ á ico de de echo en el que los ciudadanos eciben un a o igual. Y la e ce a co esponde a la es ima social o solida idad, es e a en la cual compa imos y econocemos los alo es de los demás de acue do a sus capaci- dades y p oyec os de ida. (Honne h 2009: 28). De engámonos po lo p on o en la p ime a y más undamen al o ma de desp ecio que es la que se e ie e a la in eg idad ísica de la pe sona, “el es a o más básico de segu idad emocional y ísica en la ex e io ización de las necesidades y los sen imien os p opios” (Hon- ne h 2009:25), aquella en la que po la ue za es e i ada cualquie posibilidad de decisión sob e el p opio cue po. Lo peculia de es as mane as de ulne ación ísica, como ocu e con la o u a o con la iolación, no es que impliquen dolo co po al p opiamen e dicho, sino su unión con el sen imien o de es a expues o inde enso a la olun ad de o o suje o has a la p i ación conscien e de la ealidad (Honne h 1992 : 81. Sub- ayado nues o). ¿En dónde adica el desp ecio o la humillación en es a o ma de no econocimien o? Vimos que en Ma gali la humillación como daño mo al se e ie e a una he ida de ca ác e simbólico, lo que le pe mi e a i ma que es exclusi a de los se es humanos. Honne h econoce es e ca ác e simbólico y añade el es a expues o e inde enso a la olun ad del ic ima io que en su a o lo es á excluyendo de la “Familia Humana”. Veámoslo con más de alle. 3. Humillación y e güenza Un ejemplo que ilus a la p ime a o ma de desp ecio, inculado a la explicación de Ma gali espec o a la humillación en su ca ác e simbólico o psicológico, nos lo o ece la película This mus be he place (2011) de Paolo So en ino. Allí un judío busca in uc uosamen e du an e 30 años a quien ue a su o u ado en los campos de concen ación. T as la mue e del judío, su hijo decide eemplaza lo en la búsqueda. Cuando inalmen e lo encuen a, el nazi le cuen a las azones del odio de su pad e hacia él, quien dice no habe lo mal a ado nunca. Simplemen e mien as los judíos es aban o mados azuzó a su pe o pa a que le mos a a su ie eza, an e lo cual el judío sin ió miedo y se o inó en los pan alones. Es o p o ocó la isa del nazi. No hubo más. Pe o ue su icien e pa a que se e idencia a la si uación de ulne abilidad y humillación (como c ueldad psicológica) en la que se encon aba, es deci , es aba “expues o inde enso a la olun ad de o o”. Los 30 años de búsqueda se hacen necesa ios en el judío pa a ecupe a su dignidad, pues quien 84 Luisa Fe nanda López Ca ascal A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 17, nº 34. Segundo semes e de 2015. Pp. 69-88. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2015.i34.04 6. Obse aciones inales: econocimien o, humillación y au o espe o La humillación como la delibe ada imposición de una pé dida o al de la libe ad y de con ol de los p opios in e eses i ales cons i uye o o de los sen idos del concep o que conside a Ma gali (en Honne h, como imos, es ese “es a expues o a la olun ad del o o”). A una pe sona se le niega su capacidad de ac ua lib emen e de dos mane as. Ma gali e oma la noción de Be lin de pé dida de libe ad como una in e ención ex e na adical en la capacidad de un se humano de desplaza se, cuando po ejemplo la pe sona es á ísicamen e a ada y pie de su capacidad de acción. Pe o nega le a una pe sona su capacidad de se lib e puede bien signi ica la pé dida de su con ol pa a modela la p opia ida y log a la au o ealización, es deci , pa a decidi su o ma de exp esa su humanidad. Sin emba go, lo que es especí ico de la pé dida de con ol como modo de humilla a los se es humanos, dice Ma gali , no es sólo la c ueldad del con inamien o ísico, sino como ya lo hemos epe ido, el elemen o simbólico que exp esa la subo dinación de la íc ima9. An e io men e se indicó que pa a Ma gali la humillación como pé dida del con ol sob e sí mismo es á con enida en su idea cen al de la humillación como echazo de la comunidad humana. Su a gumen ación p ocede del siguien e modo: la al a de espe o como al a al au o espe o que apa ece en la pé dida del au ocon ol signi ica a a al o o como si no ue a un se humano en el sen ido en que no se le e como un agen e lib e, nega le la posibilidad a la pe sona de ac ua lib emen e signi ica echaza la en an o que se humano. El espe o al au ocon ol de la p opia pe sona es un componen e del espe o que se le debe a los se es humanos en an o que humanos10. Pe o ¿qué ocu e cuando aquel que es humillado no iene una buena azón pa a sen i se humillado o no e en quien le humilla la in ención de hace lo? Pa a e e i se a la elación en e el au o espe o y los de echos Ma gali ecu e al ejemplo del ío Tom como caso pa adigmá ico de aquel que ca ece de espe o po sí mismo, pues el ío Tom ama a su seño y es iel a él. En es a lec u a de 9 La o u a con iene odos los elemen os que hemos conside ado p opios de la humillación: el a o como si la íc ima no ue a un se humano, la pé dida del au ocon ol y el some imien o a la omnipo encia del e dugo. Es a o ma de c ueldad ísica, de acue do con Ma gali (y ambién de Honne h), es la o ma más p imi i a de c ueldad, quieb a la con ianza en los o os y en el mundo (has a la pé dida del sen ido que el mundo enía), pone de mani ies o el pode absolu o del o o sob e la íc ima impo en e y es al que la iolencia y el daño cuali ican la elación en e a en e el e dugo y su íc ima y supe a el ámbi o de signi icación que nos o ecen ca ego ías como humillación o desp ecio. 10 Un análisis in e esan e que p oblema iza la pe spec i a de Ma gali es el que ealiza Ángela U ibe (2007) al examina la si uación de los neg os en el Nue o Reino de G anada. Su análisis e ela que el én asis de Ma gali en el con enido no ma i o de la humillación, en de imen o de su con enido psicológico (léase emocional), o ece sólo una ap oximación pa cial de po sí insu icien e pa a comp ende la humillación. El eje de su c í ica consis e en mos a el ca ác e p oblemá ico que iene hace de la humillación un concep o dependien e o de i ado del de espe o. 85 Recibiendo inju ias y dando las g acias A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 17, nº 34. Segundo semes e de 2015. Pp. 69-88. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2015.i34.04 Ma gali , dado que el ío Tom no iene de echos, és e no sien e que se le ha al ado al espe o y, po an o, no sien e abia hacia su amo. Aho a bien, supongamos que ya no el sumiso ío Tom, sino o o escla o que sea conscien e de su su imien o, pe o que sea de o o de Dios, puede no e en el mal a o su ido una injus icia, sino una “pueba de Dios”, al y como ocu ió con Job. Todo lo que ocu e (jus o o injus o) es la olun ad de Dios y debemos obedece . Después de odo, “Biena en u ados los que ienen hamb e y sed de jus icia, pues ellos se án saciados”, “Biena en u ados aquellos que han sido pe seguidos po causa de la jus icia, pues de ellos es el eino de los cielos” (Ma eo, 5:5-15). De aquí la in e p e ación que hace Ma gali de Nie zsche espec o a la imposibilidad eal de la au a quía del escla o. Solo alguien muy ce cano a la san idad pod ía sopo a oda humillación o se inmune a és a. Las pe sonas de un es a us social in e io sopo an el mal a o con la espe anza de un pos e io cas igo di ino. Pe o no es e dad que la supues a au a quía del escla o es é exen a de esen imien o o deseo de enganza: pa a el ca ólico humillado “[e]l in ie no es la enganza, sa u ada de esen imien o” (Ma gali 1997: 33). Reco demos la ase de Séneca, quien con más ue za p oclama al au a quía: “ an os escla os, an os enemigos”. El au o espe o, a i ma Ma gali siguiendo a Nie zsche, equie e de con ianza social; es al ez po ello que los a is óc a as sí pueden, e en ualmen e, igno a o desp ecia la opinión de los demás. Los escla os no, no es posible libe a se de la humillación con la elabo ación acional de que el que le humilla es á po ue a de su mundo in e no. No se a a, según Ma gali , de que nues os de echos han sido iolados, sino que somos incapaces de exigi los: El equisi o mínimo a la ho a de ei indica los p opios de echos es que, cuando menos, la íc ima sien a indignación con a las pe sonas que la es án mal a an- do. Lo mínimo que se espe a de una íc ima es que se ebele con a el daño que se le causa y con a quien se lo causa (1997: 40). Es e “ equisi o mínimo” (la indignación) es lo que hace de ona las luchas po el econocimien o. Pa a Honne h son p ecisamen e es os sen imien os nega i os ( esen imien o, indignación) la aíz de odo mo imien o o denuncia social. La indignación es esul ado de la conciencia de los indi iduos de una injus icia de i ado de las posibles pa ologías sociales. Según Honne h sólo aquellos que ienen au oconciencia de su dignidad son suscep ibles de ecibi la he ida como mo al, de lo con a io, la en ende án como desg acia, iolencia o daño ísico. Po ello dice A is ó eles (R, 137a) que “es en azón de su supe io idad po lo que se en u ecen los homb es”. Es a supe io idad equi ale a la dignidad o el s a us de una pe sona en an o que pe sona y que espe a no solo no se menosp eciada sino ambién no sen i se menosp eciada. Pe o ol amos a la p egun a: ¿qué pasa en los casos como el del 86 Luisa Fe nanda López Ca ascal A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 17, nº 34. Segundo semes e de 2015. Pp. 69-88. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2015.i34.04 sumiso ío Tom, mencionado po Ma gali , o el de una escla a mal a ada cuyo espí i u es á ago ado, que señala Nussbaum (2003), en los que no hay ninguna espues a de au oa i mación? De acue do con la pe spec i a de econocimien o de Honne h, en los casos en que la pe sona no es conscien e, o no e lexiona en é minos posi i os sob e su bienes a , no hab ía luga pa a la humillación, pues sólo puede o ende se mo almen e a aquellos se es i os que se e ie en e lexi amen e a su p opia ida en el sen ido de que su olun ad es á o ien ada po su p opio bienes a ; pues sin una e e encia a los es ánda es de calidad de la p opia ida no se puede explica de ningún modo lo que pe judica o daña a una pe sona cuando, en luga de me os daños, acciden e o necesidad, hablamos de o ensas mo ales (Honne h 1999: 26). Si acep amos es a a i mación, así como la humillación o el desp ecio en unción del espe o y del econocimien o, como sos ienen Honne h y Ma gali , end íamos que acep a consecuencias como las siguien es; pa a empeza , en el caso de los escla os no hab ía p opiamen e o ensa mo al y es po ello que ni el ío Tom ni la escla a sien en ealmen e i a con a su amo, pues ninguno c ee ealmen e en el alo de su p opia in eg idad y dignidad. Mien as c ean que lo que se es á dañando no iene ningún alo , no hab á luga a la cóle a. En segundo luga , y siguiendo es a dinámica, el amo ampoco es a ía humillando, pues pa a que el ac o de humilla cumpla su p opósi o (es deci , qui a le al o o su alo de humano) es necesa io c ee que la íc ima, el escla o en es e caso, es conscien e de que posee un alo humano in ínseco; de ahí que Ma gali insis a en que “la humillación p esupone, po de inición, la humanidad del humillado” (1997: 95). Sin emba go, Ma gali sos iene que más allá de que el escla o o cualquie pe sona eciban o no el ac o como humillan e, el escla o me ece espe o. Pe o pa ecie a que al espe o es una condición que es á en manos de quien os en a el pode o es á en condiciones de decidi si espe a o no al o o. De o a pa e, end íamos que a i ma que aquellos que po dis in as azones “no se e ie en e lexi amen e a su p opia ida”, o no ienen “la conciencia concomi an e de no se econocido en la p opia idea de sí”, o no son conscien es de que aquella acción “in encionalmen e desdeña su bienes a en un aspec o esencial” (Honne h) no su i ían, en sen ido es ic o, he idas mo ales o injus icias, sino “ an solo” ísicas. En palab as de Ma gali : “Pa ece que es as pe sonas [aquellas que no se p eocupan de sus in e eses] p escinden de aquello que más debe ía impo a les: que sus in e eses uesen espe ados. Quienes ca ecen de es e ipo de in e eses de segundo o den ca ecen de espe o hacia sí mismos” (1997: 42). Debemos deja cuando menos plan eadas las siguien es p egun as: ¿es necesa io que ocu a al “da se cuen a”, aquella conciencia del p opio espe o ulne ado, pa a que la acción cons i uya una injus icia?, ¿no 87 Recibiendo inju ias y dando las g acias A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 17, nº 34. Segundo semes e de 2015. Pp. 69-88. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2015.i34.04 es a íamos haciendo depende la injus icia de la conciencia de quien la padece? Sin duda es ace ado el llamado de Honne h sob e la necesidad de “despe a ” ese sabe espec o al p opio espe o (o ese sen i ) y hace conscien es a quienes su en la humillación (el ag a io o la c ueldad) de que no es án solamen e en e a una he ida ísica, sino a una he ida mo al, a una injus icia. La indignación y los demás sen imien os que Honne h llama nega i os juegan, pues, un papel undamen al pa a la comp ensión y ans o mación de la mo alidad. Po ello quisie a inaliza a i mando que el descuido o abandono de las emociones, que es án es echamen e inculadas al espe o y el econocimien o, lle a ía consigo el aislamien o humano y la pé dida de conciencia de la p opia con ingencia. Ci a Rousseau en el Emilio el siguien e e so de Vi gilio: “No se compadecen jamás en o os sino los males de los que no se c ee exen o uno mismo” (Eneida, I) y añade, a modo de ejemplo: “¿Po qué los eyes ca ecen de piedad hacia sus súbdi os? Es que ellos cuen an con no se homb es jamás” (Rousseau 1985: 256). Quien no sea capaz de expe imen a esen imien o, indignación, piedad o compasión, que se de i an del espe o po la dignidad p opia y de los demás, no es capaz ampoco de comp ende el signi icado de la mo alidad como humanidad, po lo cual no puede pa icipa de las elaciones in e pe sonales, ni del lenguaje o de o as exp esiones no e bales de la ida mo al. Re e encias bibliog á icas: A is ó eles. 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ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2015.i34.04 ______ (1996) “Reconocimien o y obligaciones mo ales”, en: Re is a in e nacional de iloso ía polí ica, Nº 8. ______ (1999) “En e A is ó eles y Kan . Esbozo de una mo al del econocimien o”, en: Logos: Anales del Semina io de Me a ísica. ______ (2012) Rei icación. Un es udio en la eo ía del econocimien o, Ka z, Mad id. Le i, P. (1997) En e is as y con e saciones, Península, Ba celona. ______ (2000) Los hundidos y los sal ados, Muchnik Edi o es, Ba celona. Ma gali , A. (1997) La sociedad decen e, Ba celona, Paidós. Mead, G.H. (1973) Espí i u, pe sona y sociedad, Paidós, Ba celona. Nussbaum, M. C. (2003) La e apia del deseo. Teo ía y p ác ica en la é ica helenís ica, Paidós, Ba celona. ______ (2006) El ocul amien o de lo humano. Repugnancia, e güenza y ley, Ka z, A gen ina. Ro y, R. (1995) “De echos humanos, acionalidad y sen imen alismo”, en: Ba allas É icas, Nue a Visión, Buenos Ai es. Rose o, E. 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