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RUDOLF HAENSCH y JOHANNES HEINRICHS (eds.), Herrschen und Verwalten. Der Alltag der römischen Administration in der Hohen Kaiserzeit, Colonia-Weimar-Viena, Ed. Böhlau, 2007, 465 pp. + 24 láminas [Reseña]

Caballos Rufino, Antonio F.

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469 RESEÑAS veteranos tras las guerras cántabras y la existencia de un amplio contingente de tierras vacantes tras la primera asignación cesariana, son las condiciones necesarias para que se proceda a una adscripción de nuevos colonos de la mano de Augusto, al igual que se observa en Corduba,Hispalis o Tucci, fenómeno que queda reflejado en la antroponimia mediante el uso diferencial de las tribus Sergia y Galeria. Insertos dentro de este mismo bloque V se sitúan dos capítulos, 12.11 y 12.12, específicamente dedicados a la ley colonial como culminación de de un largo proceso constituyente y a la datación de la elaboración material de la ley, con disgresiones, al hilo de ello, dedicadas al valor jurídico y sagrado del bronce como soporte y a la incongruencia del uso del término ursonensis para denominar a la colonia. Como testimonio del primer argumento antedicho, la LCGI constituye un ejemplo de normativa que rige la vida administrativa en la fecha en que se graban las tablas, bajo Augusto, que incluye el núcleo de la normativa inicial más los ajustes resultado de los estadios de un largo y complejo proceso fundacional. Esto es lo que justifica la denominación de “centón compuesto de heterogéneas disposiciones normativas cuya estatura legal no se manifiesta afinadamente vertebrada, quedando múltiples huellas de desajustes, olvidos, incongruencias y anacronismos” (pg. 401). En lo referente a la espinosa cuestión de la fecha de la redacción material de las tablas, el autor propone, tras analizar a fondo las propuestas de Hübner (flavia) y Stylow (claudia), que la datación de la elaboración del texto conservado, y con ello la culminación y cierre del proceso constituyente iniciado con la decisión de César de fundar una colonia, ha de circunscribirse a un arco cronológico entre 20-17 a.C. y 24 d.C., que podría incluso concretarse como resultado de la actuación de un gobernador de perfiles tan particulares como N. Vibius Serenus. El bloque V se cierra con un capítulo, el 12.13, dedicado a la sociedad colonial ursonense, con un análisis de los testimonios epigráficos de los colonos genetivos julios, con incidencia especial en algunos personajes de la elite. Seguido de un bloque VIII que reúne los índices de fuentes, temático y de ilustraciones, cierra esta obra un epílogo reasuntivo de todas las materias y aspectos tratados en la obra, con particular insistencia en la complejidad del proceso, del tiempo invertido para ponerlo en marcha, y en la necesidad de contemplar, desde una perspectiva diacrónica, la absoluta novedad que supone la adjudicación de un estatuto administrativo bajo patrón romano como fórmula de integración de los territorios conquistados. En este sentido, no cabe duda de la relevancia y las consecuencias que, a buen seguro, tendrá en un futuro inmediato este excepcional e imprescindible documento para ahondar en el conocimiento de la gestación del imperio y la implantación del modelo político de la Vrbs en el mundo provincial occidental. SALVADOR ORDÓÑEZ AGULLA RUDOLF HAENSCH y JOHANNES HEINRICHS (eds.), Herrschen und Verwalten. Der Alltag der römischen Administration in der Hohen Kaiserzeit, Colonia-Weimar-Vie- na, Ed. Böhlau, 2007, 465 pp. + 24 láminas. En pocas ocasiones se puede calificar sin ambages de superlativa una publicación como en este caso la obra colectiva en homenaje al Prof. Dr. Dr. h. c. mult. Werner Eck, resultado de la Jornadas académicas que, con motivo de su paso a la consideración de 470 RESEÑAS Profesor Emérito de la Universidad de Colonia, fueron celebradas en aquella Universidad entre el 28 y el 30 de enero de 2005. Excepcionalidad de un volumen que supone un hito en los estudios sobre la administración romana por el primerísimo nivel de quienes en ella intervienen y por la variedad, calidad, densidad informativa, argumental y doctrinal de sus aportaciones, en consonancia con la elevadísima consideración académica que merece el homenajeado, patriarca de la investigación histórica. Werner Eck, doctorado en la Universidad de Erlangen, habilitado en la de Colonia como discípulo de F. Vittinghoff, fue profesor en la Universidad de Saarbrücken desde 1975 a 1979 y desde esta última fecha Catedrático de Historia Antigua en el Institut für Altertumskunde de la Universidad de Colonia. Presidente de la Asociación Internacional de Epigrafía Griega y Latina desde 1999 a 2003, miembro de la Kommission für Alte Geschichte und Epigraphik del Instituto Arqueológico Alemán, es coeditor de la Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik (ZPE), director del Corpus Inscriptionum Latinarum y de la Prosopographia Imperii Romani, proyectos insignes de la Berlin-Brandenburgische Akademie der Wissenschaften, así como, en colaboración con colegas de las Universidades de Jerusalén y Tel Aviv, del Corpus Inscriptionum Iudaeae/Palaestinae (CIIP). Referente indiscutido e indiscutible en la historiografía romana, en concreto en la historia de la sociedad, las instituciones y la administración imperial, destacando sus estudios sobre las elites romanas, prosopografía y epigrafía, últimamente en especial diplomata militaria, sus publicaciones superan con mucho las 500 referencias (cfr. http://www.uni-koeln.de/phil-fak/ifa/altg/eck/SchriftenverzeichnisWernerEck.pdf). Sus discípulos Rudolf Haensch y Johannes Heinrichs, como coeditores de la obra, fueron los encargados de redactar el Prefacio (pp. IX-XIV). En él plantean el marco argumental, exponiendo los interrogantes básicos que encabezan la inquietud historiográfica acerca de la administración imperial romana: ¿Cómo funcionaba el Imperio romano? ¿Cómo se logró mantener unido uno de los imperios territoriales más grandes de la Historia durante tantos siglos e imprimir hasta tal punto su huella, que incluso se puede rastrear ésta en la actual Europa? Interrogantes para cuya respuesta estamos hoy mejor pertrechados por un instrumental metodológico más pulido y la ampliación de la perspectiva comparativa. Pero también por la inquietud por conocer nuevos ámbitos, sumando al interés por la normativa, los órganos de poder y la prosopografía de sus partícipes, magistrados y funcionarios, el del conocimiento de la organización burocrática de la administración, su funcionamiento cotidiano y las estructuras regionales del Imperio. Junto a todo ello, la publicación de nuevas fuentes, que propician decisivos avances en la investigación, permiten aquilatar la capacidad informativa de las disponibles, plantear nuevos interrogantes y sugerir nuevas vías y fórmulas interpretativas, posibilitando los progresos, no sólo cuantitativos, sino, lo que es más significativo, cualitativos en nuestro conocimiento. La pervivencia durante tanto tiempo del Imperio romano se fundamentó sin duda sustancialmente en el hecho de que los representantes del dominio romano se apoyaron en una densa red de comunidades locales autónomas. La colaboración con estas comunidades autogestionarias se desarrolló sin fricciones porque los intereses de las elites locales coincidían plenamente con los imperiales, gracias a una paralelamente amplia propensión a la integración y a la identificación con la figura imperial. Pero de manera asimismo indudable hubo sectores en los que los representantes del poder romano no pudieron valerse de una forma tan indirecta de gobierno. No únicamente el ejército, que por motivos de control del poder debió quedar bajo el dominio directo de Roma, sino la gestión de los ingresos y gastos públicos, que necesariamente tenían que estar coordinados y controlados por instancias superiores a las entidades locales. Esto vale también para la justicia que, en el caso de mul- 471 RESEÑAS tas por encima de un determinado valor y especialmente para crímenes muy graves, debía estar reservada a funcionarios romanos. Estrechamente relacionada con esta jurisdicción estaba la fórmula de las peticiones, que no sólo constituía una indispensable válvula de escape para la insatisfacción personal, sino que asimismo suponía un importante instrumento de control de los magistrados locales. Karl-Joachim Hölkeskamp, catedrático de la Universidad de Colonia, es autor de la Introducción (“Herrschaft, Verwaltung und Verwandtes.Prolegomena zu Konzepten und Kategorien”, pp. 1-18). En ella trata de conceptos y categorías (gobierno, administración y argumentos conexos). En los motivos del éxito de Roma se cuenta la capacidad de solucionar pragmáticamente los problemas internos sin que existiera un plan maestro preconcebido para ello. Duración y relativa estabilidad deben vincularse así con flexibilidad y capacidad de integración. Los objetivos de las aportaciones de este volumen se refieren precisamente al diagnóstico, formulación e interpretación de estos fenómenos. Siendo un error los planteamientos excesivamente esquemáticos y unitarios, resulta imprescindible la matización y la caracterización de los ritmos. Hölkeskamp remonta su discurso al final de las guerras latinas en el 338 a. C., con el surgimiento de una nobilitas mixta y la expresión de su papel político en el Senado. Roma logró con escasos medios el máximo de continuidad, estabilidad y seguridad en su política expansiva, expresándolo con la fórmula de la provincia. La receta era: tanta intervención como fuera imprescindible, tan poco aparato burocrático como fuera posible, minimizando el gobierno directo. En su continua experimentación con las fórmulas de gobierno en función de las cambiantes circunstancias históricas, desde el siglo II a. C. Roma personificó la pretensión de llegar a convertirse en poder mundial sin plantearse como objetivo sistemático la construcción de un imperio. Es así que para entender al Imperio romano debe sustituirse la formulación sistémica por la comprensión procesual, con sus escalones, fases y ritmos. Los principios rectores que lo caracterizaron fueron: el cambio de carácter de la elite senatorial, que pasó del dominio a la gestión y al mando mediatizado por el poder del emperador, la diferenciación y jerarquización en la elite entre ordo senatorius yordo equester, la integración horizontal como fórmula de apertura a nuevas energías, el progresivo flujo de dominio hacia los ámbitos regional y local, así como la constatación de la diversa gradación de los procesos de integración, no sólo entre unas regiones y otras, sino incluso en el interior de éstas. No le cabe como conclusión sino expresar la necesidad, más que de un planteamiento teórico de las cuestiones, de ir al estudio concreto de cada ámbito, región y época. De todo punto recomendable la bibliografía selecta sobre la administración romana en general que incluye como apéndice. De las seis secciones en que se distribuyen las aportaciones del volumen, la primera se ocupa de la actuación imperial cotidiana (“Der Alltag des kaiserlichen Handels”). Primero Henner von Hesberg, catedrático de Arqueología Clásica en Colonia y Director del Instituto Arqueológico alemán en Roma (pp. 19-30: “Der Alltag des Kaisers nach der Bildüberlieferung auf Denkmälern trajanischer Zeit -Ideologie, mediale Bedingungen und Realität”). Mientras que se nos han conservado múltiples manifestaciones arqueológicas grandilocuentes de la administración romana, son pocas las expresiones de la cotidianeidad administrativa. Objetivo de este estudio es, partiendo de la consideración teórica de lo que debe ser considerado como cotidiano, caracterizar estas expresiones a través de algunos ejemplos de época de Trajano que muestran actividades funcionariales. Se detiene, como no podía ser de otra manera, en un pormenorizado análisis de las imágenes representadas en la columna imperial, en la que tradicionalmente se han querido ver escenas de la vida cotidiana. Su aportación supone una nueva óptica de análisis, reinterpretando e iluminando 472 RESEÑAS con luz nueva la interpretación funcional de las escenas. La presencia del emperador, que debía dosificarse siempre, manifiesta lo especial de cada situación donde aparece. Se lo muestra así metafóricamente en actitudes cargadas de simbolismo, expresando las virtudes imperiales y el papel providencial y dirigente de su figura. La conclusión determinante es, en la propia expresión de Von Hesberg, que emperador y cotidianeidad no son compatibles. De la misma manera las múltiples manifestaciones de la institución de los alimenta deben ser consideradas como expresiones alegóricas, como una construcción mediática por parte del poder, una mera apariencia de cotidianeidad en suma. La imagen de la columna trajana representa, con la proximidad del emperador a la gente y a los soldados, la imagen ideal del buen gobernante, modelo así de actuación para funcionarios y militares. En su largo artículo Michel Christol, catedrático emérito de la Universidad de la Sorbona, trata del papel del Consejo imperial en la elaboración de las leyes y reglamentos normativos imperiales y su impacto en la vida cotidiana de los habitantes del imperio (“Le conseil impérial, rouage de la monarchie administrative sous les Antonins et les Sévères”, pp. 31-59). Christol estudia la significación de los jurisperitos en la conformación del papel del emperador como fuente normativa, analizando casos individuales significativos para ilustrar la función de los miembros del consejo. La presencia de consiliarii junto al emperador está ligada al desarrollo del sistema de la consultatio imperial y al de la cognitio extra ordinem. Concluye que las actividades del consejo imperial, por la temática abordada, por el contenido de sus deliberaciones y por las decisiones tomadas colocan esta institución en contacto directo con las realidades de la vida socioeconómica del Imperio. Los consiliarii, funcionarios de rango ecuestre peritos en derecho y conocedores del funcionamiento del conjunto de las instituciones, simultaneaban en su actividad como miembros del consejo imperial reflexión y acción. ¿Constituían como tal un cuerpo?, contestar afirmativamente a esta última interrogante sería ir quizás demasiado lejos. Silvio Panciera, catedrático emérito de Epigrafía de la Universidad de Roma “La Sapienza”, refiriéndose al crecimiento y desarrollo de la corte imperial en Roma, presenta nuevos testimonios inéditos de officiales Augustorum de Roma (“Servire a Palazzo. Nuovi testimonianze di officiales Augustorum da Roma”, pp. 60-79). Resulta evidente la renovación del interés por el conocimiento de la familia Caesaris, componente esencial de la corte junto a parientes, amigos, compañeros y consejeros del emperador. Aquélla estuvo sometida a un proceso de transformación de lo que había sido originariamente un aparato doméstico por la adquisición de relevancia pública, tanto a nivel político como administrativo. Al nacimiento y desarrollo de un sistema administrativo complejo para organizar la imprescindible tarea de los esclavos y libertos imperiales, acompañaron la idea de la especialización y la formación de una conciencia y una ideología de servicio. Panciera presenta con esta ocasión un elenco de nueve inscripciones inéditas, estudiando la significación de los cargos desempeñados. Comienza por los amanuenses, o a manu, escritores al dictado, para lo que debían contar con una especial instrucción, incluyendo el conocimiento de las notae o escritura taquigráfica. También incluye un tabellarius, dedicado a la correspondencia oficial, un cursor, encargado de la entrega de la correspondencia. Vinculados al servicio de cámara están los encargados del guardarropa, representados aquí por un a veste y un ab ornamentis. Los ab admissione regulaban el acceso al emperador, mientras que la ratio voluptatum o voluptuaria se ocupaba de los espectáculos de la corte. Concluye sus novedosas aportaciones incluyendo una estela marmórea de un esclavo de Domiciano, médico imperial. 473 RESEÑAS Johannes Heinrichs, profesor de Historia Antigua en el Institut für Altertumskunde de la Universidad de Colonia, se interroga sobre la existencia o no de la prohibición, fundada en motivos ideológicos o políticos, de que, por su iconografía o leyenda, ciertas acuñaciones siguiesen circulando (“Münzverbote in der romischen Kaiserzeit?”, pp. 80-116). Resulta problemático certificar documentalmente el fenómeno de la prohibición del uso o incluso posesión de tales monedas. Si bien es cierto que hubo prohibiciones monetarias políticamente fundadas, éstas serían raras y se producirían sólo en condiciones excepcionales. En sentido contrario, se constata el caso de monedas políticamente problemáticas que siguieron en circulación, o que al menos no fueron destruidas, expresión del pragmatismo y el conservadurismo romanos. La segunda sección de la monografía trata de Roma e Italia. Michael Peachin, catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Nueva York, se refiere a los ataques personales y a la humillación como elementos cotidianos de la práctica del gobierno imperial (“Attacken und Erniedrigungen als alltägliche Elemente der kaiserzeitlichen Regierungspraxis”, pp. 117-125). Actualmente y desde hace sólo una veintena de años ocupa un papel central en la investigación el tema de la autorrepresentación, cuya importancia en Roma estribaba en que no se trataba de una expresión del egoísmo o de la autocomplacencia, sino que esta conducta era un elemento fundamental de la cultura sociopolítica romana. La trayectoria de Cornelius Gallus manifiesta en toda su plenitud la significación de este fenómeno de la autorrepresentación. Peachin intenta demostrar que, a pesar de que, en contraposición a la autorrepresentación, historiográficamente ha sido poco tenida en cuenta la práctica de humillar por múltiples medios al contrario, ésta resulta sin embargo una expresión asimismo propia y habitual del mundo romano. Si bien el registro documental de estas prácticas es menos habitual, existen suficientes indicios al respecto, algunos de los cuales, la literatura de los libelli famosi, la documentación derivada de los procesos judiciales y especialmente las Actas de los mártires, son puestos de relieve. John Scheid, responsable de la Cátedra de “Religion, institutions et société de la Rome antique” del Collège de France, en “Les activités religieuses des magistrats romains” (pp. 126-144) parte de unas consideraciones generales de la temática que suponen un cambio de óptica frente a concepciones ampliamente asumidas. La religión pública estaba en gran medida en manos de magistrados, especialmente en lo que se refiere a la parte activa de la religión, la que nosotros tenderíamos a considerar como propiamente sacerdotal. Por el contrario, en muchas ocasiones los sacerdotes romanos se contentaban con asistir al verdadero celebrante del rito, que era el magistrado. La responsabilidad mayor de los sacerdotes públicos residía de hecho en la gestión del derecho sagrado, siendo su tarea principal la de la jurisprudencia sacra; mientras, el principal sacerdote de Roma, como celebrante de ritos y sacrificios y como autoridad religiosa suprema, era el magistrado. El trabajo se ocupa esencialmente de analizar estas actividades religiosas de los magistrados, las del Senado y las de los promagistrados. Frente a una muy extendida interpretación, cuando se representa al emperador capite velato en gesto de oferente, éste no está actuando como sumo pontífice, sino en función de su imperium, esto es, propiamente como magistrado. La frase con la que concluye su aportación no puede ser más rotunda: “Dicho de otra manera, en Roma, administrar lo religioso, era simplemente gobernar”. Elio Lo Cascio, catedrático de Historia romana de la Universidad Federico II de Nápoles, analiza la gestión administrativa cotidiana de Roma contemplando sus unidades de vertebración: vici y regiones (“Il ruolo di vici edelleregiones nelcontrollo della po- 474 RESEÑAS polazione e nell’amministrazione di Roma”, pp. 145-159), y el papel que tuvo en la vida social de la capital el reparto del espacio cívico de la población en estas circunscripciones administrativas. Con César los vici, como fórmula de control de la población, sustituyeron el antiguo registro por tribus que no contemplaba a los meros domiciliados en la Urbe, adquiriendo así éstos un doble valor administrativo, territorial y demográfico, siendo a la par la base del registro censorio y catastral. Lo Cascio trata a continuación la amplia funcionalidad de los vici, concluyendo con el estudio de los funcionarios que se ocupaban de la gestión administrativa de aquéllos. Termina con la exposición de algunos interrogantes todavía por resolver, que hacen de éste un territorio aún abierto a la indagación. El siguiente gran apartado trata de la administración del ejército. Peter Weiß, catedrático del Institut für Klassische Altertumskunde de la Universidad de Kiel, se encuentra plenamente en su ambiente tratando de los diplomas militares (“Militärdiplome und Reichsgeschichte:Der Konsulat des L.Neratius Proculus und die Vorgeschichte des Partherkriegs unter Marc AurelundLucius Verus”, pp. 160-172). Las constituciones de concesión de ciudadanía y connubium corresponden a actividades habituales del emperador, que generan múltiples actuaciones administrativas. Su huella, los diplomas militares, producto rutinario, constituyen un fenómeno masivo del que se ha recuperado en los últimos años un volumen inabarcable, que, con todo, no alcanza ni al dos por ciento del total. Tras tratar con carácter general de su significación, se detiene concretamente Weiß a continuación en las relaciones entre romanos y partos en época de Antonino Pío y los preámbulos de la Guerra Pártica de Marco Aurelio y Lucio Vero. Se apoya en una nueva interpretación de la inscripción en honor del cónsul L. Neratius Priscus, que se creía de época de Antonino Pío (CIL IX, 2457). Éste aparece como cónsul en un nuevo fragmento de diploma militar que hay que datar algo después, hacia el 165/166, lo que trae aparejadas significativas consecuencias. Se dispone así ahora de una más adecuada panorámica de las tensiones inmediatamente anteriores al estallido de la guerra y la consiguiente actuación romana. L. Neratio Prisco, como legado legionario en Samosata, recibió el encargo de Antonino Pío al final de su reinado (el 160 o ya el invierno del 160-161) de concentrar tropas en Siria para la inmediata guerra contra los partos. Michael A. Speidel, catedrático del Historisches Institut de la Universidad de Berna, se refiere a la administración del ejército (“Einheit und Vielfalt in der römischen Heeresverwaltung”, pp. 173-194), con mucho la mayor organización y la más extensamente distribuida del imperio romano. Las condiciones de algunos lugares de acantonamiento de tropas han permitido la conservación de documentos de la administración cotidiana del ejército como no poseemos de ninguna otra institución. Con todo sólo se ha conservado un extraordinariamente mínimo porcentaje de la documentación en su momento generada, como podemos deducir, e. g., de la obra de Vegecio, que muestra hasta qué punto todo se registraba cuidadosamente por escrito. Tras un preámbulo con consideraciones hermenéuticas, pasa a dilucidar si la administración de las tropas seguía unas mismas pautas administrativas para todo el Imperio, o si estas fórmulas dependían de iniciativas locales. Para ello realiza un análisis comparativo de aquellos documentos que se refieren a similares argumentos procedentes de diversas regiones del Imperio. Primero los pridiana, listas de tropa elaboradas cada último día del año, con las modificaciones habidas en relación con las del año precedente, así como también las listas similares confeccionadas a lo largo del año. También listas diarias, como se deduce de una tablilla de Vindolanda que menciona el número de soldados activos y de baja, sin aportar los nombres concretos de éstos. Por último los inventarios de misiones encomendadas, con la fecha de inicio de cada misión y 475 RESEÑAS la de retorno al destacamento matriz. El panorama de la práctica administrativa cotidiana del ejército muestra el alto grado de organización de la tropa y explica el éxito del aparato militar romano. El siguiente apartado se refiere a cuestiones generales en la práctica administrativa cotidiana en las provincias. El primer estudio que se incluye es el del catedrático emérito de Colonia Michael Zahrnt sobre las monedas provinciales de Adriano (“Hadrians ‘Provinzmünzen’”, pp. 195-212). Tras sus viajes a lo largo y ancho del imperio, acuñó Adriano en múltiples emisiones personificaciones de partes del imperio (nationes). Son cuatro estos tipos monetales: 1) personificaciones de nationes con el nombre en nominativo, 2) monedas con la leyenda ADVENTVI AVG(usti) y el nombre de la natio en genitivo recordando la llegada del emperador, mostrando la figura de éste, la de la natio oferente y, en medio, un altar, 3) la representación de la natio de rodillas ante el emperador que le tiende la mano, con la leyenda RESTITVTORI, y 4) monedas con la leyenda EXERCITVS, seguida del adjetivo de las tropas, mostrando al emperador hablando desde el tribunal o a caballo. Sólo considera las tres primeras, al referirse el último grupo a unidades militares. Las nationes representadas en los tres primeros grupos, repartidas desigualmente en éstos, no engloban la totalidad de los territorios del imperio. Realiza un estudio de los precedentes, remontando al siglo II a. C., hasta los inmediatos ejemplos de época de Trajano tras la segunda guerra dácica y con ocasión de las guerras párticas, al objeto de dilucidar en qué medida Adriano reflejó modelos previos, y en qué medida innovó. Si entre los precedentes cuentan representaciones femeninas de nationes, con Adriano se renuncia a la representación del sometimiento de territorios, así como no sólo aparecen regiones recién incorporadas o donde se hubieran llevado a cabo actuaciones militares, sino casi todas las regiones del Imperio, mostrando la preocupación del emperador por cada una de éstas. Rudolf Haensch, segundo director de la Kommission für Alte Geschichte und Epigraphik del Instituto Arqueológico Alemán en Munich, aporta un fino estudio diplomático (“Apokrimata und Authentica. Dokumente römischer Herrschaft in der Sicht der Untertanen”, pp. 213-233). Trata del impacto de la presencia del emperador entre los súbditos de las provincias periféricas a partir del ejemplo de las repercusiones del viaje de Septimio Severo y su familia a Egipto en 199-200. A continuación documenta reiteradas citas como precedente y referente a decisiones del emperador (subscriptiones). Se describen las características de estos textos (en griego Y.TSKVEJLZ, también rescriptum = ENRXMKVEJLZ, que pueden referirse asimismo a epistulae). En los ejemplares más completos de tales textos de la época del viaje de Septimio Severo a Egipto se registra el término ENRXMZKVEJEENTSOVMQEZX[R (= exempla responsorum), que los restantes papiros no documentan, por lo que no se puede concluir que ENTSOVMZQEXE sea el término técnico para tales decisiones imperiales. Se desarrolló a partir de ahí una controversia de la investigación sobre la terminología y la caracterización de las decisiones de Septimio Severo como ENTSOVMZQEXE (respuestas), donde se manifiesta la doble problemática de la trasposición al griego de los términos técnicos latinos de la cancillería, y la del mayor o menor rigor en el uso de la terminología por parte de los provinciales. Pasa de ahí Haensch a tratar el llamativo fenómeno del grabado en piedra directamente en latín, reproduciendo lo más fielmente posible incluso en el ductus, las decisiones imperiales recogidas en documentos que se designan como authenticum. La reproducción minuciosa de las susbcriptiones imperiales manifiesta el respeto de los súbditos a la voluntad del emperador. La designación ENTSOVMZQEXE (respuestas) implica un contacto entre el emperador y los súbditos más estrecho del que se derivaba de las petititones, con las correspondientes consecuencias en relación con el peso e impacto de la decisión imperial. 476 RESEÑAS La aportación de Haensch se cierra con un amplio cuadro sinóptico de los ENTSOVMZQEXE de Septimio Severo. Hannah M. Cotton, catedrática de la Universidad hebrea de Jerusalén, trata de derecho privado internacional (“Private International Law or Conflict of Laws: Reflections on Roman Provincial Jurisdiction”, pp. 234-255), término con el que define esa parte del derecho nacional de un país que compete a casos en el que de una u otra forma interfiere un elemento extranjero. Son dos las cuestiones que entran en consideración: 1) cuál es la corte con jurisdicción en la materia, y 2) qué ley se aplica. Por su parte el ius gentium, conjunto de leyes comunes a todo pueblo, sea o no romano, entra dentro de la jurisdicción romana, con lo que pertenece a otra esfera de cuestiones distinta a aquélla a la que se refiere el derecho privado internacional. Mientras no existiera competencia con la soberanía de Roma, en aquello que afectase a los súbditos indígenas ésta no interfería con el sistema legal propio de los territorios provinciales. Aunque evidentemente todas las cuestiones estaban de iure bajo la iurisdictio de los magistrados en las provincias, esto no suponía la exclusión en las ciudades autónomas de los tribunales locales, especialmente en lo que se refiere a casos civiles. Roma nunca intentó crear una única red jurídica para todo el Imperio. Es precisamente la existencia de estas leyes autónomas en las provincias la que pone en escena los conflictos de leyes. Cotton trata primero de los tribunales locales, considerando los límites de su actuación tanto en Oriente como en Occidente. Es el estatuto legal personal el que condiciona el modelo del tribunal que corresponde a cada individuo, al margen de la categoría jurídica de la comunidad y su grado de autonomía. De las poleis con autonomía judicial, extendiendo su jurisdicción a residentes y territorio, pasa a considerar aquellas comunidades guiadas por diferentes parámetros, como Egipto o la zona judía de Palestina. Aquí se detiene en los papiros del archivo de Babatha, que nos informa de las fórmulas de transición al dominio romano. Como aportación final reedita, traduce y comenta detalladamente el papiro Yadin 15, donde se reflejan muchos de los argumentos desarrollados a lo largo de su texto. Richard J. A. Talbert, catedrático del Departamento de Historia de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill centra su aportación en el estudio del anónimo que conocemos como Itinerario de Antonino (“Author, Audience and the Roman Empire in the Antonine Itinerary”, pp. 256-270). Tras la descripción de la obra, su datación hacia el 300 d. C. y su impacto, pasa a exponer un amplio conjunto de interrogantes que plantea su análisis considerándola como un todo. Caracterización del autor, fuentes de la compilación, objetivos y destinatarios, así como si se trata de una obra única en su clase o de un género y, por último, las concepciones geográficas del autor. Dos de las peculiaridades más significativas del Itinerario son, a juicio de Talbert, el despilfarro de espacio y la carencia de uniformidad. Las repeticiones de rutas y las variaciones en la descripción inducen a confusión. La heterogeneidad de fuentes, tanto oficiales como particulares, de quienes realizan un determinado trayecto explica en gran medida las características de la compilación, que se presenta como un producto no acabado, susceptible de complementos futuros. A la hora de identificar al autor, se decanta por proponer como tal a un personaje de posición social intermedia, que habría desempeñado responsabilidades administrativas, tal vez un beneficiarius o un centurión, al que como compilador de textos no debe considerársele un innovador. Concluye el trabajo tratando de la originalidad o no del Itinerario, poniéndolo en relación con la cartografía de la época, con la Tabula Peutingeriana en concreto, y como manifestación de la concepción del espacio geográfico. Frente a la escasa valoración en su época y a las evidentes limitaciones del Itinerario, éste debe precisamente a su supervivencia el interés suscitado en la historiografía. 477 RESEÑAS Ségolène Demougin, Directora de Estudios de Epigrafía romana e historia social del mundo romano y Decana de la Sección de Ciencias Históricas y Filológicas de la École Pratique des Hautes Études, se plantea como objetivo en su aportación el estudio de la actividad cotidiana de los procuradores (“L’administration procuratorienne au quotidien: Affaires de chancellerie”, pp. 271-288). La entrada en la carrera procuratoria, así como la promoción dentro de ésta, dependía de cuestiones personales, así el papel de las relaciones familiares y de amicitia, y administrativas. Demougin pasa revista a algunos ejemplos significativos de la recomendación concluyendo que, debido al papel del soberano y a la importancia de las capacidades personales, el sistema de avance para los funcionarios ecuestres no resulta tan lógico como aparenta. La segunda cuestión analizada es la actividad cotidiana de los procuradores. Claudio otorgó a las decisiones tomadas por sus procuradores fuerza legal, convirtiéndolos en sus intermediarios en la justicia fiscal. Documentos recuperados en los últimos tiempos iluminan el conocimiento de la actividad cotidiana de los procuradores. Es el caso de la serie de Papyrus Euphrates que documentan cinco petitiones entre el 243 y el 256. También una inscripción del 212-213 que conserva todo un dossier con la demanda de los de Takina y la respuesta de la cancillería, con la mención de las múltiples instancias que intervinieron en el asunto, que trata de los abusos de la vehiculatio y los excesos por la demanda de albergue de los soldados. Tema que merece asimismo la atención de Demougin es el de los conflictos entre los altos funcionarios provinciales. El tercer argumento tratado es el del cese de las actividades públicas por parte de los funcionarios ecuestres no por promociones, ni por depuraciones fundadas en motivos políticos, sino como consecuencia de una mala actuación administrativa y resultado de una reclamación o querella judicial. Se repasan los casos de P. Celerius, Poncio Pilatos o Gessius Florus, entre otros. También las maquinaciones políticas que se expresaron en forma de acusación y desembocaron en degradación, como en el caso de M. Aurelius Papirius Dionysus. Otras muestras de malquerencia se manifestaron impidiendo la promoción y retrasando el avance en la carrera funcionarial. Éste fue, por ejemplo, el caso de L. Didius Marinus, que revistió hasta cinco procuratelas sexagenarias, lo que de facto suponía un estancamiento en su carrera. Dirk Erkelenz, profesor en el Institut für Altertumskunde de la Universidad de Colonia, considera la actuación de oficiales ecuestres en tareas de la administración provincial (“Die administrative Feuerwehr? Überlegungen zum Einsatz ritterlicher Offiziere in der Provinzialadministration”, pp. 289-305). Comandantes de ala o cohortes auxiliares tenían junto a sus funciones militares también competencias administrativas en conexión con su mando. Obligadamente en relación con la administración del campamento y el ejército. Pero también en la administración civil, tanto para prefecturas como en el caso de miembros de las militiae equestres que recibieron el encargo de ocuparse del censo provincial, junto a otras actividades sólo sumariamente documentadas. Erkelenz se detiene primero en el paradigmático caso del prefecto M. Sulpicius Felix, conocido a través de una inscripción honorífica erigida por la ciudad mauritana de Sala el 144 d. C., así como en el del praefectus cohortis Baeticae Sempronius Fuscus. Si bien no pueden multiplicarse los ejemplos conservados, se dispone de una serie de indicios del ejercicio de la curatela rei publicae por oficiales ecuestres en coincidencia con el desempeño de su función militar. La actividad del censo en las provincias también exigiría de forma regular la intervención de oficiales de milicia ecuestres en unas tareas que, por su propia “normalidad”, no han dejado huella documental. Lo mismo podemos decir de las actividades edilicias en las que, por hábito epigráfico, sólo se menciona el nombre del emperador y en ocasiones el del gobernador provincial, pero no el de quienes hicieron posible la ejecución material de la obra, entrelos que también deben 484 RESEÑAS méritos en la obra de cabecera de los próximos tiempos para cualquiera que se aproxime al básico y fundamental terreno de la administración del Imperio romano, una de sus más claras señas de identidad y éxito. Si con esta reseña descriptiva hemos conseguido poner de relieve algunos de sus fundamentales valores, habremos cumplido nuestro objetivo. ANTONIO CABALLOS RUFINO OLIVER STOLL, Römisches Heer und Gesellschaft, Stuttgart, Franz Steiner Verlag, 2001, 522 pp. El trabajo que se reseña es un compendio de artículos escritos por Oliver Stoll bajo la temática del ejército y la sociedad entre los años 1991-1999. Este investigador alemán centra todos sus trabajos de investigación en la religión del ejército romano con obras que analizan ritos individuales del cuerpo como Excubatio ad Signa (St. Katharinen 1995), y otras donde aplica sus ideas en una región en concreto, como Zwischen Integration und Abgrenzung; die Religion des Römischen Heeres in Nahen Osten (Katharinen 2001). La obra se compone de 18 artículos organizados en tres temáticas: Kultur der römischen Grenzprovinzen und Religion des Römischen Heeres (11 artículos), Rangordnung und Funktion (3 artículos), y Heer Wirtschaft, Technik (4 artículos). En la mayoría de los artículos el autor toma el limes germánico para justificar sus hipótesis, atendiendo tanto a sus testimonios arqueológicos más recientes como a la epigrafía de la época. Tan solo dos de los artículos sobrepasan este ámbito geográfico para centrarse en las provincias del oriente romano, principalmente en Siria y en Arabia. En el primer artículo, Der Adler im “Käfig” zu einer Aquilifer-Grabstele aus Apamea in Syrien, hace un estudio sobre una estela encontrada en la ciudad de Apamea en Siria. Dicha inscripción aparece decorada, en la parte superior, con un aquilifer portando un signum cuya imagen es un águila encerrada en lo que el autor denomina como una jaula. En la parte inferior de la estela se encuentra una inscripción en latín donde se lee el nombre del portador, Felsonius Verus Aquilifer Leg(ionis). El artículo viene acompañado por un corpus de relieves donde aparecen los signa y sus portadores. Está organizado en tres temáticas: relieves históricos, arte sepulcral e inscripciones en construcciones y en monumentos consagrados. Cada uno de los apartados está ordenado cronológicamente. Es una buena guía pero se centra en Italia, Germania y Galia. El investigador que estudie sobre las provincias orientales puede tomar esta guía para contrastar resultados. El segundo artículo, Die Fahnenwache in der römischen Armee, intenta hacer una valoración de la importancia del llamado por el autor, culto a las banderas, los signa, dentro de la moralidad de los soldados El autor lo identifica como un ritual cuasioficial dentro del campamento, pero no oficial porque no es algo mandado por el emperador, aunque prevalece en todos los soldados como algo intrínseco a ellos. El tercer artículo, Garnison und Stadt im römischen Syrien und der Arabia: eine Symbiose im Spiegel städtischer Münzprägungen und der Epigraphik, es un resumen de las ideas principales que se encuentran en la monografía que el autor escribió sobre el mismo tema, Zwischen Integration und Abgrenzung. Die Religion des Römischen Heeres in Nahen Osten (Katharinen 2001). De una manera menos amplia, el autor defiende principalmente a través