Atlantropa. Arquitectura y ciudad para un sueño eléctrico del Mediterráneo
Abstract
Hermann Sörgel tenía por objeto la desecación parcial del mar Mediterráneo para producir energía eléctrica a una escala desconocida. Mediante una colosal presa en el estrecho de Gibraltar se produciría, por evaporación y trasvases, un descenso final de hasta 200 metros del nivel del mar. Sorprendentemente, arquitectos como Behrens, Poelzig, Mendelsohn, Van Eesteren, Fritz Höger o Emil Fahremkamp llegaron a apoyar o colaborar en este sueño desmedido.
Full text
In oducción
La elación en e la a qui ec u a
mode na y la p oducción de ene gía
hid oeléc ica es á ma cada po la
búsqueda de ecu sos p oyec uales,
ma e iales y ecnológicos comple a-
men e expe imen ales, que bien
pod íamos alinea con las exigencias
del uncionalismo o el igo de una
nue a obje i idad. No en ano, las
uen es his o iog á icas han insis ido
en in e p e a la a qui ec u a de la
e icien e G osss ad (la G an Ciudad),
siemp e bajo el oco de la luz eléc i-
ca. Sin emba go, ue a de es as á eas
más iluminadas de la his o ia, nos
pa ece pe inen e e lexiona ace ca
de inicia i as u ópicas que han pe -
manecido al ma gen, en la penum-
b a, como es el caso del p oyec o
A lan opa, que busca on ma e iali-
za se p ecisamen e en las an ípodas
de la azón.
A lan opa
Hab emos de conside a A lan opa
como una mues a ep esen a i a de
los ni eles inusi ados de con ianza
que el posi i ismo alcanzó en el pe io-
do de en egue as, esul an e de la
suma de p opues as de una pléyade
de igu as e e enciales de la a qui-
ec u a del p ime e cio del siglo XX.
Pe e Beh ens, Co nelis Van
Ees e en, Hans Poelzig, F i z Höge ,
Hans Döllgas y Emil Fah enkamp,
ag upados po la inicia i a del a qui-
ec o alemán He mann Sö gel, e da-
de o a í ice del p oyec o1, apo a on
en A lan opa un conjun o de e le-
xiones in aes uc u ales, e i o ia-
les, paisajís icas, u banas y a qui ec-
ónicas, que en su conjun o, exp esa-
on el sen ido de la huida hacia
delan e de la mode nidad, como es-
pues a a la si uación que Oswald
Spengle desc ibió de mane a som-
b ía en La decadencia de Occiden e
en 1918.2
El obje i o p incipal del p oyec o de
Sö gel no e a o o que la desecación
pa cial del ma Medi e áneo pa a
p oduci ene gía eléc ica a una esca-
la has a en onces desconocida, y con-
segui el Lebens aum, la ilusión colo-
nialis a del espacio i al eu opeo, a
pa i de las nue as ie as eme gi-
das. Los cálculos que manejaba
Sö gel e an concluyen es, es imando
que en un pe iodo de 150 años e a
CUADERNO DE NOTAS 13
ATLANTROPA
83
Plácido González
Ma ínez A lan opa
A qui ec u a y ciudad mode na pa a un sueño
eléc ico del Medi e áneo
Esquema explica i o
de A lan opa. En las
líneas in e io es se
lee: “Aquello que sea
écnicamen e posible,
debe se u ilizado
con ines económicos.
La unidad económica
de A lan opa pod ía,
como po encia polí i-
ca, p e eni la deca-
dencia de la cul u a
occiden al”
Diag ama explica i o
de los abajos en el
Es echo de
Gib al a .
posible p o oca la e apo ación y
as ase de un o al de 350.000 kiló-
me os cúbicos de agua del
Medi e áneo, que se aduci ía en
un descenso del ni el del ma de 100
me os en su mi ad occiden al y de
200 me os en la o ien al.
El undamen o cien í ico de al p e i-
sión se encon aba en el hecho empí-
icamen e cons a able de que el
Medi e áneo es un ma sedien o:
según los da os que o ecía el Ins i u
ü Mee eskunde de la Uni e sidad de
Be lín, el esul ado nega i o de la
di e encia en e el caudal o al de
agua apo ado po el Océano
A lán ico, el Ma Neg o y las cuencas
lu iales po un lado, y la es imación
del olumen de agua e apo ada po
o o, demos aba que según los g an-
des núme os, la desecación del Ma e
Nos um, una ez con olados los
apo es de agua a a és de p esas,
e a una a ea pe ec amen e ac ible.
De es a mane a, Sö gel p oponía la
eo ganización p oduc i a de Á ica y
Eu opa, al e ando el equilib io geopo-
lí ico mundial, a a és del uso des-
p ejuiciado, casi nai , de la he a-
mien a mode na de la zoni icación.
En el mapamundi de Sö gel, Eu opa
se ma ca ía de colo g is, mien as
que Á ica se eñi ía de e de: una
simple indicación c omá ica que se -
ía pa a de e mina el u u o indus-
ial de la p ime a, g acias al apo e
b u al de ene gía gene ada po las
cen ales hid oeléc icas p opues as
en el Es echo de Gib al a , Túnez,
Messina, el Nilo y los Da danelos; y el
ag ícola de la segunda, que llega ía
as la desalinización masi a de agua
de ma y la i igación del Saha a,
haciendo del desie o un e gel, la
nue a despensa del Viejo Con inen e.
La apología de la azón, o el p i-
me e e en e holandés
A pesa de la p e endida olun ad
mode na de co a cabos con el pasa-
do, es necesa io esal a que Sö gel
con aba con un e e en e pode oso en
la his o ia de Holanda y en la lucha
secula que es e país lib aba con a
el ma desde sus o ígenes.
No en ano, uno de los pun os de
pa ida de la concepción mecanicis a
del mundo se localiza en la in e p e-
ación que el ilóso o René Desca es
hizo de los abajos de polde ización
du an e su es ancia en los Países
CUADERNO DE NOTAS 13
ATLANTROPA
84
Emil Fah enkamp:
cen al eléc ica del
Es echo de
Gib al a .
Bajos desde 1629 a 1649,
y que le lle a on, en su
Discu so del Mé odo
(1637), a echaza las ie-
as mo edizas de la ince -
idumb e en busca de un
sus a o i me pa a la
cons ucción de su a gu-
men ación.
La Razón, a inche ada
as las ba e as de la cul-
u a y la ciencia, y blan-
diendo las a mas de la éc-
nica, podía hace en e a
la na u aleza amenazan e,
desconocida e inexplo ada
que la odeaba, pa a p o-
cede a cons ui un
nue o mundo a su medi-
da. El Robinson C usoe de
Daniel De oe pasa ía a
enca na en la li e a u a
esa nue a con ianza abso-
lu a en la capacidad de
ans o mación del homb e sob e el
medio que le odea, uese és e un
lo o, se encon ase en una isla en las
bocas del O inoco o se llamase
Vie nes.
Siguiendo es e e e en e holandés, la
pieza cla e de A lan opa e a la cons-
ucción de la p esa de Gib al a , ide-
ada po el ingenie o suizo B uno
Siegwa , an iguo di ec o gene al de
las emp esas Royal Du ch Shell y
Siemens & Halske, y en quien Sö gel
con ió los es udios sob e la iabilidad
écnica del p oyec o. Siegwa p opu-
so ap o echa la línea de meno p o-
undidad de las aguas en el Es echo,
p oponiendo pa a la p esa un des-
a ollo cu o, con una longi ud o al
de 56 kilóme os y compues o po dos
diques pa alelos: el dique p incipal,
de 2.5 kilóme os de anchu a en la
base y 150 me os en su co onación,
po el que discu i ía la au opis a que
comunicase Eu opa y Á ica, más un
dique de de ensa en e a la iolencia
des uc i a del océano y de las po en-
ciales amenazas del p opio se huma-
no.
La ob a, con un olumen de dos kiló-
me os cúbicos, hab ía de se ealiza-
da en un pe íodo de diez años,
omando como ma e ial de cons uc-
ción las ocas ex aídas del li ing
e i o ial del amo de cos a gadi ana
comp endido en e Bolonia y Ge a es,
con la ciudad de Ta i a incluida, pa a
c ea , seis kilóme os en el in e io de
la cos a, el canal p incipal de alimen-
ación de la g an cen al hid oeléc i-
ca de ca e na y po encia de 49.000
mega a ios, a la que dio o ma una
p opues a del alemán Emil
Fah enkamp.
En la nue a con igu ación mode na
de la cos a del Su de Cádiz, la ense-
nada de Bolonia ue conside ada el
emplazamien o óp imo pa a albe ga
la base de una lo a de gue a, mien-
as que la playa de Pun a Paloma
desapa ecía bajo el ho migón de un
CUADERNO DE NOTAS 13
ATLANTROPA
85
Esquema de la p esa
del Es echo de
Gib al a . Nó ese en
la cos a de Cádiz la
posición del pue o
de ba cos de gue a
sob e la ensenada
de Bolonia y la
si uación del pue o
come cial sob e la
playa de Pun a
Paloma. La ciudad
de Ta i a es el con-
o no acío si uado
en la boca de la
p esa.
Rec eación de la con-
s ucción de la p esa
del Es echo de
Gib al a , ob a del
a is a Hein ich Kley.
o midable pue o come cial. Jun o a
es os nue os usos, Sö gel ab ía la
pue a a ans o maciones económi-
cas más p o undas, p e iendo que las
p incipales indus ias químicas eu o-
peas se ins alasen en la p o incia de
Cádiz, ap o echando la p oximidad
de los pue os y la cen al pa a sa is-
ace el olumen de abas ecimien o
de ma e ias p imas y de elec icidad
que eque ían.
La ec eación de la cons ucción de la
p esa que p epa ó el a is a Hein ich
Kley en 1932 pa a Sö gel e ela el
po encial ensoñado de la g an ob a,
que llegaba a la ca ego ía de lo subli-
me. Aunque con una di e encia: si
bien a inales del XVIII lo sublime
si uaba el o igen de lo gigan e y lo
e ible en un pasado mí ico,
A lan opa pe mi ía de ol e ese
iempo a la ac ualidad, g acias al
pode i esis ible de la écnica.
La abula asa
Esa capacidad ensoñado a de lo
sublime se comple aba con los p o-
yec os asociados a la cons ucción de
la p esa, en los que el alemán Pe e
Beh ens in e ino de mane a decisi-
a. Mues a de su al o g ado de com-
p omiso con Sö gel ue su apo ación
al alo simbólico que la in aes uc-
u a de la p esa eque ía, co onando
la esclusa No e con la majes uosa
To e A lan opa.
La escala de la p opues a de Beh ens
hacía hono a la complejidad écnica
y la ele ancia signi ica i a del p o-
yec o: una es ilizada mole de ho mi-
gón, ace o y id io cua ocien os
me os de al u a sob e el ni el del
CUADERNO DE NOTAS 13
ATLANTROPA
86
Pe e Beh ens: la
o e A lan opa.
Pe e Beh ens y
Alexande Popp jun o
a la Meis e klasse de
la Wiene Akademie:
el balnea io del pa -
que A lan opa.
Emil Fah enkamp
con la Meis e klasse
de la Düsseldo e
Akademie: el nue o
ae opue o de
Gib al a .
Océano A lán ico que se i ía de a o,
pues o de igilancia mili a y cen o
de con ol del á ico ma í imo in e -
con inen al. Beh ens o ecía la ipolo-
gía con empo ánea del ascacielos,
desna u alizándolo al apa a lo de su
con ex o u bano o iginal, y en esa
decisión no podemos e i a sen i la
ex añeza de la ans e encia desde
Manha an a Gib al a como asgo
ecléc ico, exó ico y p o ocado de la
abula asa mode na.
Una sensación que se in ensi ica al
obse a la plasmación de los alo es
de la mode nidad a qui ec ónica en
o os edi icios de meno escala aso-
ciados a la p esa, como e an el balne-
a io del pa que A lan opa, p opues o
ambién po el p opio Beh ens jun o
a Alexande Popp, con la g aciosa
esolución cu a de la p oa del edi i-
cio, o el nue o ae opue o de
Gib al a , p oyec o canónico, en su
Nue a Obje i idad, de Emil
Fah enkamp. Ambos p oyec os se í-
an de mues a del desa ío que se lan-
zaba desde A lan opa al paso del
iempo: una a qui ec u a p e endida-
men e obje i a, que hab ía de pe ma-
nece pa a siemp e, exp esión pe en-
ne del op imismo posi i is a.
Los cambios ambién implicaban lo
paisajís ico y lo u bano: den o de los
abajos en el Es echo, Sö gel enca -
gó a Pe e Beh ens y Alexande Popp
el diseño del llamado Pa que
Nacional A lan opa, siguiendo el
modelo de los Pa ques Nacionales
no eame icanos, aunque con una
di e encia adical. El paisaje a con-
empla en es e nue o espacio na u-
al no se ía esul ado de un es ue zo
de p ese ación de un es ado p imi-
genio como ocu ía en los Es ados
Unidos, sino consecuencia de la
capacidad ans o mado a del se
humano: el nue o Niága a eu opeo
se ía el espec áculo sal aje de las
cascadas de agua del Océano
A lán ico bajando po el gigan esco
canal de desagüe en la ma gen a i-
cana de la p esa.
La labo de Beh ens y Popp con inua-
ba con su p opues a pa a el nue o
Tánge de seis millones de habi an-
es. Un p oyec o u bano que e o za-
ba el p o agonismo de es a ciudad
como g an me ópolis in e nacional
al Su del Es echo, po enciando su
his ó ica p oximidad cul u al a
Eu opa aun a cos a de nega la p ee-
xis encia de la medina.3Como se
obse a en los planos, és a quedaba
sus i uida po una nue a ci y que
ecue da pode osamen e al p oyec o
encedo de los he manos Luckha d
en el concu so de o denación de la
Alexande pla z en Be lín de 1928.
La e e encia a la capi al alemana,
pa adigma de la G osss ad , en el
nue o Tánge es una mues a de la
p imacía de la acionalidad del u ba-
nismo occiden al en e al “deso den”
de la ciudad islámica, ca ac e ís ica
de la ac i ud con la que anceses y
españoles se habían ap oximado a
las ciudades del Ma uecos desde ini-
cios del siglo XX. Su es uc u a en
CUADERNO DE NOTAS 13
ATLANTROPA
87
Pe e Beh ens y
Alexande Popp jun o
a la Meis e klasse de
la Wiene Akademie:
el pa que A lan opa.
Pe e Beh ens y
Alexande Popp jun o
a la Meis e klasse de
la Wiene Akademie:
el nue o Tánge .
Pe e Beh ens y
Alexande Popp jun o
a la Meis e klasse de
la Wiene Akademie:
esquema del nue o
Tánge .
abanico, a pesa de se cla amen e
deudo a del p edicamen o que el
mo imien o decimonónico de la Ci y
Beau i ul aún man enía en Eu opa,
espondía no obs an e a las exigen-
cias mode nas de una o ganización
espacial es ic amen e je a quizada.
La sepa ación de unciones, la educ-
ción g adual de densidades edi ica o-
ias en las co onas más alejadas del
cen o, la supe posición de las e ícu-
las de e oca il y ías de á ico
ápido, y la dis ibución uni o me de
nodos secunda ios de equipamien o
po el ejido u bano e an, en conjun-
o, una ehemen e decla ación de
p incipios impues a sob e el lienzo en
blanco de las p eexis encias.
El segundo e e en e holandés,
o los sueños: Ma sella y Géno a
La e e encia a la abula asa uel e
a conduci a Holanda, conc e amen e
a la ob a hid áulica de mayo en e -
gadu a que se emp endía en Eu opa
en iempos de Sö gel: la desecación
del Zuide see. Una inicia i a p omo-
ida po el ingenie o holandés
Co nelis Lely, que se inició en 1927
con la cons ucción de un dique de
ein a y dos kilóme os de longi ud, y
que culmina ía con la eme gencia
inal de ie as cul i ables y u bani-
zables.
Las ob as del Zuide see inaliza on
en 1932, as cinco años de abajos
que ue on seguidos de ce ca po el
p opio Sigmund F eud, quien es udió
con en usiasmo el p oyec o pa a
explo a las p o undas analogías que,
a su en ende , exis ían en e el a lo-
amien o del e i o io i gen as la
e i ada de las aguas y el desa ollo
de sus eo ías ace ca de la in e p e a-
ción de la men e humana. La me á o-
a del dique, empleada ya po
Desca es, ue e o mulada po el ie-
nés: “la unción capi al de la cul u a,
su e dade a azón de se , es de en-
de nos con a la Na u aleza”.4Sin
emba go, el e eno que descub ía
F eud no e a la oca consis en e del
ilóso o ancés, sino el paisaje uino-
so de la memo ia, p ese ado a a és
de los sueños. Donde es aba el ello,
apa ece el ego, y no de mane a dis-
in a a la desecación del ma , un
inexplo ado e i o io que ca og a-
ia pa a descub i u as insospecha-
das en e la ealidad y la an asía.
Es as conexiones queda on al descu-
bie o en A lan opa, en las ma cas
dejadas po los planes de coloniza-
ción ideados po Hans Be nha d pa a
los 576.000 kilóme os cuad ados de
nue as ie as que Sö gel calculaba
que eme ge ían. En es a supe icie,
equi alen e a la ex ensión de F ancia,
la mode nidad hab ía de ensaya
nue os modelos ocupación e i o ial
análogos a la cen u ia io omana y la
Land O dinance es adounidense,
pa a se aplicados en un u u o
cuyas posibilidades pa ecían no ene
lími es. Soña e a lib e, y po ello
esul a conmo edo descub i el o e-
cimien o del judío alemán E ich
Mendelsohn pa a colabo a en el p o-
yec o de Sö gel, diseñando la nue a
Tie a P ome ida que apa ece ía as
la e i ada de las aguas en e a las
cos as de Pales ina.
Si las azas emo i as que a lo aban
en la o denación del e i o io son
e iden es, el es udio de la e olución
de las ciudades cos e as que o ece
A lan opa es á salpicado de episo-
dios deli an es, análogos a los que la
e ciega en el p og eso p odujo en
Rusia as la Re olución de Oc ub e.
Aho a bien; si pa a los so ié icos
Mijail Ba sch y Moisej Ginzbu g la
decadencia y mue e de las ciudades
his ó icas e a condición sine qua non
pa a el iun o del desu banismo, el
éxi o de A lan opa se hallaba com-
ple amen e condicionado a la e i a-
ción de semejan e ho izon e. En es e
ex emo, el obje i o de Sö gel e a
cla o: man ene a i icialmen e y a
oda cos a la ida de las me ópolis
medi e áneas que se eían abocadas
i emediablemen e a la desapa ición.
CUADERNO DE NOTAS 13
ATLANTROPA
88
Pe e Beh ens. La
nue a ciudad po u-
a ia gemela de
Ma sella: Po du
Rhône.
El caso de Ma sella esul aba espe-
cialmen e comp ome ido. T as la e i-
ada p e is a de las aguas, la elación
del que e a en onces mayo pue o
del Medi e áneo con el agua se edu-
ci ía al azado de un escue o canal
ele ado de na egación, pa alelo al
cual una línea e o ia ia comple a ía
su conexión a su nue a y pujan e
ciudad po ua ia gemela, Po de
Rhône, cuya de inición no pasaba de
se un boce o en los abajos de
Beh ens.
Es e pode oso nue o pue o de ma
se con e ía en el núcleo de un nudo
in aes uc u al conec ado a los ae o-
pue os, así como a la es ación de
e oca il. Jun o a es e nodo de
comunicaciones, una ci y de i ien-
das y o icinas ocupa ía una posición
cen al, mien as que el ejido esi-
dencial se desa ollaba en el esquema
de Beh ens a lo la go de la cos a con
un b e e azo. Po de Rhône e a, en
de ini i a, una máquina a la que
Ma sella se conec aba a a és de un
míse o co dón umbilical, con iando
en su imp obable supe i encia.
Sin emba go, Sö gel ese aba en
A lan opa un a o más co dial hacia
aquellas ciudades cuya concepción
u bana o paisajís ica las hacían
me ecedo as de especial conside a-
ción, como e a el caso de Géno a, po
en onces el segundo pue o del
Medi e áneo. Al con a io que en el
caso de Ma sella, la o ganización del
plan, enca gado a los a qui ec os
Willibald Fe be y Geo g Appel, no se
plan eaba como la c eación de una
ciudad ex no o, sino como una
“ampliación” de la Géno a exis en e
has a la nue a línea de ma .
Con una ex ensión seis eces mayo
que la ciudad o iginal, la nue a ci y
de Géno a ol ía a apos a po una
es uc u a en abanico, más ígida
que la del p o o ipo de Beh ens pa a
Tánge , aunque indudablemen e más
escenog á ica. Con obje o de p ese -
a una p i ilegiada elación en e
mon aña, ciudad y ma , el plan man-
enía la al u a o iginal de las aguas
ecogiéndolas en un embalse cuyo
dique se ocul aba con enien emen e
a a és de una po en e ba e a a bo-
lada.
Con una ex ensión seis eces mayo
que la ciudad o iginal, la nue a ci y
de Géno a ol ía a apos a po una
es uc u a en abanico, más ígida
que la del p o o ipo de Beh ens pa a
Tánge , aunque indudablemen e más
escenog á ica. Con obje o de p ese -
a una p i ilegiada elación en e
mon aña, ciudad y ma , el plan man-
enía la al u a o iginal de las aguas
ecogiéndolas en un embalse cuyo
dique se ocul aba con enien emen e
a a és de una po en e ba e a a bo-
lada.
Un cadá e exquisi o: Venecia
Sö gel dedicaba un capí ulo comple o
de su a gumen ación al es udio de los
e ec os geo ísicos de la desecación
pa cial del Medi e áneo. El posible
cambio climá ico p oducido po el
desplazamien o de la masa de agua y
las consecuencias sísmicas de la al e-
ación del equilib io de peso sob e la
supe icie e es e, en e o as, e an
cues iones meno es en compa ación
con la con o e sia que susci aba el
des ino de Venecia, pues o que se
a aba de la única ciudad a la que
CUADERNO DE NOTAS 13
ATLANTROPA
89
Willibald Fe be y
Geo g Appel:
Géno a. La ciudad
an igua (a iba) con-
e ida en Ac ópolis
acuá ica p eside el
eje monumen al de la
ci y que se despliega
a sus pies.
Sö gel no p opo cionaba plan alguno
de ampliación.
Los 150 años de du ación del descen-
so del ni el de las aguas que calcula-
ba Sö gel p opo cionaban un azona-
ble ma gen de maniob a pa a la
supe i encia de o as ciudades, que
en el caso de Venecia sencillamen e
no exis ía. La azón se encon aba en
la escasa p o undidad del ondo del
Ad iá ico, que p o ocaba que la
Se enísima se alejase de la o illa a
azón de es kilóme os anuales,
has a queda inalmen e si uada a
una dis ancia de cua ocien os cin-
cuen a kilóme os del ma .
La esolución del p oblema de
Venecia pasaba po el man enimien o
de su ca ác e de ciudad-museo, en
un an icipo escalo ian e de las écni-
cas de p ese ación ilusionis a que el
u banismo neoconse ado emplea
con insis encia en las ciudades his ó-
icas desde inales del pasado siglo.
Venecia ecu ía al ilusionismo pin o-
esco pa a man ene in ac a su apa-
iencia es udiadamen e decaden e:
ue necesa io e ec ua una sencilla
es imación de la isibilidad desde la
al u a máxima de obse ación de la
ciudad, el Campanile de la Piazza San
Ma co, pa a que con as ucia paisajís-
ica y e i o ial, Sö gel concluyese
que la cons ucción de un su il dique,
ein a kilóme os ma aden o, e a la
solución al p oblema, p ese ando
iluso iamen e la con inuidad de la
secuencia e a e ma - laguna mo a
– laguna i a – ma Ad iá ico.
Den o de un plan supues amen e
guiado po un espí i u acional ex e-
mo, Venecia quedaba expues a como
ágil objec ou é en el in e io del
Con inen e, a la mane a de he mana
adop i a de la bella Como, en un
guiño del odo desconce an e al
su ealismo.
Epílogo
Comple a emos es e eco ido po
A lan opa imaginando la mi ada as-
cinada de E ich Mendelsohn sob e el
papel del p oyec o de o denación
e i o ial de la nue a Pales ina,
ap o echando la opo unidad que le
b indaba el sueño eléc ico de Sö gel
pa a da solución a la an igua causa
sionis a,5cuando aún no imaginaba
el emendo golpe que la misma asci-
nación po la écnica de la ba ba ie
nazi hab ía de in ligi le a su pueblo.
En una con e encia-mani ies o en
apoyo al p oyec o A lan opa, en
Zü ich en mayo de 1932, Mendelsohn
di á, e ocando el pesimismo de
Spengle con una necesa ia sob edo-
sis de an asía: “Po que la ecnología y
la máquina son solamen e he amien-
as en las manos del homb e, sola-
men e un nue o elemen o de es e
conocimien o del mundo, como una
ez ue on el agua, el uego, el ai e y
la ie a. Po que, si econocemos los
elemen os, en onces ence emos al
caos –si cons uimos desde los ele-
men os, eme ge á un Nue o
Mundo…po an o, c eemos en un
nue o mundo, en una ida de azón y
o den- en la polí ica, la economía, la
ida pública. La c eencia en la exac i-
ud de es a in e p e ación es el signi i-
cado p o undo de la necesidad, del
signi icado c ea i o de es a c isis”.
Sólo diez años más a de, Sö gel eci-
bía la p ohibición e minan e de
segui di ulgando su p oyec o po
pa e de la Ges apo. En esa misma
echa, en 1942, Mendelsohn a anca-
ba su colabo ación con el Ejé ci o de
los Es ados Unidos pa a el diseño
a qui ec ónico de ep oducciones a
escala 1:1 de Mie skase ne alemanas
en el Dugway P o ing G ound del
Es ado de U ah. Ciudades mue as
que ue on bomba deadas desde el
ai e con explosi os expe imen ales,
en e ellos el napalm, con la in en-
ción de aplica la abula asa sob e
su ie a na al. Pasada la emb iaguez
oní ica de A lan opa, los sueños de
la azón e mina on, como anunció
Goya, p oduciendo mons uos.
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Venecia. A pesa de
que el Lido ac uaba
de dique na u al de
con ención, Sö gel
deses imó es a solu-
ción po la excesi a
ce canía de las
nue as ie as
eme gidas.
No as
1. Si bien la capacidad de con oca o ia de
Sö gel se mos ó ine ec i a con Le
Co busie , que no dedicó demasiada a en-
ción al p oyec o, ni ampoco con Mies an
de Rohe, quien no llegó a en ega a
Sö gel la p opues a de ciudad balnea io
con la que se había comp ome ido a cola-
bo a . VOIGT, Wol gang. A lan opa.
Wel bauen am Mi elmee . Ein
A chi ek en aum de Mode ne. Hambu g:
Döllig und Gali z Ve lag, 2007, p. 34.
2. “…en luga de un mundo enemos una
ciudad, un pun o, en donde se compendia
la ida de ex ensos países, que mien as
an o se ma chi an. En luga de un pueblo
lleno de o mas c eciendo con la ie a
misma, enemos un nue o nómada, un
pa ási o, el habi an e de la g an u be,
homb e pu amen e a enido a los hechos,
homb e sin adición, que se p esen a en
masas in o mes y luc uan es; homb e sin
eligión, in eligen e, imp oduc i o, imbui-
do de una p o unda a e sión a la ida ag í-
cola –y su o ma supe io , la nobleza
u al-, homb e que ep esen a un paso
gigan esco hacia lo ino gánico, hacia el
in”. SPENGLER, Oswald. La decadencia
de Occiden e. Bosquejo de una mo ología
de la His o ia Uni e sal. Mad id: Espasa
Calpe, 1983 (1918), p.62.
3. El posicionamien o colonialis a cuando no
abie amen e acis a del equipo de
A lan opa, se en e eía en uno de los
lemas con los que Sö gel p omocionaba el
p oyec o, pa a aseando al p esiden e
es adounidense Mon oe: “¡Amé ica pa a
los ame icanos - Asia pa a los asiá icos -
A lan opa pa a los eu opeos!” en
SÖRGEL, H. A lan opa. Zú ich y Munich:
F e z & Wasmu h AG, Pilo y & Loehle,
1931; pág 115.
4. FREUD, S. El po eni de una ilusión.
Ba celona, 1985.
5. “G acias a A lan opa, es o es, g acias a la
eme gencia de nue as ie as en Pales ina,
se pod ía soluciona además el p oblema
sionis a”. En SÖRGEL, H. Ob. Ci .; pág.
111. 32.
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