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Atlantropa. Arquitectura y ciudad para un sueño eléctrico del Mediterráneo

González Martínez, Plácido

Abstract

Hermann Sörgel tenía por objeto la desecación parcial del mar Mediterráneo para producir energía eléctrica a una escala desconocida. Mediante una colosal presa en el estrecho de Gibraltar se produciría, por evaporación y trasvases, un descenso final de hasta 200 metros del nivel del mar. Sorprendentemente, arquitectos como Behrens, Poelzig, Mendelsohn, Van Eesteren, Fritz Höger o Emil Fahremkamp llegaron a apoyar o colaborar en este sueño desmedido.

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In oducción La elación en e la a qui ec u a mode na y la p oducción de ene gía hid oeléc ica es á ma cada po la búsqueda de ecu sos p oyec uales, ma e iales y ecnológicos comple a- men e expe imen ales, que bien pod íamos alinea con las exigencias del uncionalismo o el igo de una nue a obje i idad. No en ano, las uen es his o iog á icas han insis ido en in e p e a la a qui ec u a de la e icien e G osss ad (la G an Ciudad), siemp e bajo el oco de la luz eléc i- ca. Sin emba go, ue a de es as á eas más iluminadas de la his o ia, nos pa ece pe inen e e lexiona ace ca de inicia i as u ópicas que han pe - manecido al ma gen, en la penum- b a, como es el caso del p oyec o A lan opa, que busca on ma e iali- za se p ecisamen e en las an ípodas de la azón. A lan opa Hab emos de conside a A lan opa como una mues a ep esen a i a de los ni eles inusi ados de con ianza que el posi i ismo alcanzó en el pe io- do de en egue as, esul an e de la suma de p opues as de una pléyade de igu as e e enciales de la a qui- ec u a del p ime e cio del siglo XX. Pe e Beh ens, Co nelis Van Ees e en, Hans Poelzig, F i z Höge , Hans Döllgas y Emil Fah enkamp, ag upados po la inicia i a del a qui- ec o alemán He mann Sö gel, e da- de o a í ice del p oyec o1, apo a on en A lan opa un conjun o de e le- xiones in aes uc u ales, e i o ia- les, paisajís icas, u banas y a qui ec- ónicas, que en su conjun o, exp esa- on el sen ido de la huida hacia delan e de la mode nidad, como es- pues a a la si uación que Oswald Spengle desc ibió de mane a som- b ía en La decadencia de Occiden e en 1918.2 El obje i o p incipal del p oyec o de Sö gel no e a o o que la desecación pa cial del ma Medi e áneo pa a p oduci ene gía eléc ica a una esca- la has a en onces desconocida, y con- segui el Lebens aum, la ilusión colo- nialis a del espacio i al eu opeo, a pa i de las nue as ie as eme gi- das. Los cálculos que manejaba Sö gel e an concluyen es, es imando que en un pe iodo de 150 años e a CUADERNO DE NOTAS 13 ATLANTROPA 83 Plácido González Ma ínez A lan opa A qui ec u a y ciudad mode na pa a un sueño eléc ico del Medi e áneo Esquema explica i o de A lan opa. En las líneas in e io es se lee: “Aquello que sea écnicamen e posible, debe se u ilizado con ines económicos. La unidad económica de A lan opa pod ía, como po encia polí i- ca, p e eni la deca- dencia de la cul u a occiden al” Diag ama explica i o de los abajos en el Es echo de Gib al a . posible p o oca la e apo ación y as ase de un o al de 350.000 kiló- me os cúbicos de agua del Medi e áneo, que se aduci ía en un descenso del ni el del ma de 100 me os en su mi ad occiden al y de 200 me os en la o ien al. El undamen o cien í ico de al p e i- sión se encon aba en el hecho empí- icamen e cons a able de que el Medi e áneo es un ma sedien o: según los da os que o ecía el Ins i u ü Mee eskunde de la Uni e sidad de Be lín, el esul ado nega i o de la di e encia en e el caudal o al de agua apo ado po el Océano A lán ico, el Ma Neg o y las cuencas lu iales po un lado, y la es imación del olumen de agua e apo ada po o o, demos aba que según los g an- des núme os, la desecación del Ma e Nos um, una ez con olados los apo es de agua a a és de p esas, e a una a ea pe ec amen e ac ible. De es a mane a, Sö gel p oponía la eo ganización p oduc i a de Á ica y Eu opa, al e ando el equilib io geopo- lí ico mundial, a a és del uso des- p ejuiciado, casi nai , de la he a- mien a mode na de la zoni icación. En el mapamundi de Sö gel, Eu opa se ma ca ía de colo g is, mien as que Á ica se eñi ía de e de: una simple indicación c omá ica que se - ía pa a de e mina el u u o indus- ial de la p ime a, g acias al apo e b u al de ene gía gene ada po las cen ales hid oeléc icas p opues as en el Es echo de Gib al a , Túnez, Messina, el Nilo y los Da danelos; y el ag ícola de la segunda, que llega ía as la desalinización masi a de agua de ma y la i igación del Saha a, haciendo del desie o un e gel, la nue a despensa del Viejo Con inen e. La apología de la azón, o el p i- me e e en e holandés A pesa de la p e endida olun ad mode na de co a cabos con el pasa- do, es necesa io esal a que Sö gel con aba con un e e en e pode oso en la his o ia de Holanda y en la lucha secula que es e país lib aba con a el ma desde sus o ígenes. No en ano, uno de los pun os de pa ida de la concepción mecanicis a del mundo se localiza en la in e p e- ación que el ilóso o René Desca es hizo de los abajos de polde ización du an e su es ancia en los Países CUADERNO DE NOTAS 13 ATLANTROPA 84 Emil Fah enkamp: cen al eléc ica del Es echo de Gib al a . Bajos desde 1629 a 1649, y que le lle a on, en su Discu so del Mé odo (1637), a echaza las ie- as mo edizas de la ince - idumb e en busca de un sus a o i me pa a la cons ucción de su a gu- men ación. La Razón, a inche ada as las ba e as de la cul- u a y la ciencia, y blan- diendo las a mas de la éc- nica, podía hace en e a la na u aleza amenazan e, desconocida e inexplo ada que la odeaba, pa a p o- cede a cons ui un nue o mundo a su medi- da. El Robinson C usoe de Daniel De oe pasa ía a enca na en la li e a u a esa nue a con ianza abso- lu a en la capacidad de ans o mación del homb e sob e el medio que le odea, uese és e un lo o, se encon ase en una isla en las bocas del O inoco o se llamase Vie nes. Siguiendo es e e e en e holandés, la pieza cla e de A lan opa e a la cons- ucción de la p esa de Gib al a , ide- ada po el ingenie o suizo B uno Siegwa , an iguo di ec o gene al de las emp esas Royal Du ch Shell y Siemens & Halske, y en quien Sö gel con ió los es udios sob e la iabilidad écnica del p oyec o. Siegwa p opu- so ap o echa la línea de meno p o- undidad de las aguas en el Es echo, p oponiendo pa a la p esa un des- a ollo cu o, con una longi ud o al de 56 kilóme os y compues o po dos diques pa alelos: el dique p incipal, de 2.5 kilóme os de anchu a en la base y 150 me os en su co onación, po el que discu i ía la au opis a que comunicase Eu opa y Á ica, más un dique de de ensa en e a la iolencia des uc i a del océano y de las po en- ciales amenazas del p opio se huma- no. La ob a, con un olumen de dos kiló- me os cúbicos, hab ía de se ealiza- da en un pe íodo de diez años, omando como ma e ial de cons uc- ción las ocas ex aídas del li ing e i o ial del amo de cos a gadi ana comp endido en e Bolonia y Ge a es, con la ciudad de Ta i a incluida, pa a c ea , seis kilóme os en el in e io de la cos a, el canal p incipal de alimen- ación de la g an cen al hid oeléc i- ca de ca e na y po encia de 49.000 mega a ios, a la que dio o ma una p opues a del alemán Emil Fah enkamp. En la nue a con igu ación mode na de la cos a del Su de Cádiz, la ense- nada de Bolonia ue conside ada el emplazamien o óp imo pa a albe ga la base de una lo a de gue a, mien- as que la playa de Pun a Paloma desapa ecía bajo el ho migón de un CUADERNO DE NOTAS 13 ATLANTROPA 85 Esquema de la p esa del Es echo de Gib al a . Nó ese en la cos a de Cádiz la posición del pue o de ba cos de gue a sob e la ensenada de Bolonia y la si uación del pue o come cial sob e la playa de Pun a Paloma. La ciudad de Ta i a es el con- o no acío si uado en la boca de la p esa. Rec eación de la con- s ucción de la p esa del Es echo de Gib al a , ob a del a is a Hein ich Kley. o midable pue o come cial. Jun o a es os nue os usos, Sö gel ab ía la pue a a ans o maciones económi- cas más p o undas, p e iendo que las p incipales indus ias químicas eu o- peas se ins alasen en la p o incia de Cádiz, ap o echando la p oximidad de los pue os y la cen al pa a sa is- ace el olumen de abas ecimien o de ma e ias p imas y de elec icidad que eque ían. La ec eación de la cons ucción de la p esa que p epa ó el a is a Hein ich Kley en 1932 pa a Sö gel e ela el po encial ensoñado de la g an ob a, que llegaba a la ca ego ía de lo subli- me. Aunque con una di e encia: si bien a inales del XVIII lo sublime si uaba el o igen de lo gigan e y lo e ible en un pasado mí ico, A lan opa pe mi ía de ol e ese iempo a la ac ualidad, g acias al pode i esis ible de la écnica. La abula asa Esa capacidad ensoñado a de lo sublime se comple aba con los p o- yec os asociados a la cons ucción de la p esa, en los que el alemán Pe e Beh ens in e ino de mane a decisi- a. Mues a de su al o g ado de com- p omiso con Sö gel ue su apo ación al alo simbólico que la in aes uc- u a de la p esa eque ía, co onando la esclusa No e con la majes uosa To e A lan opa. La escala de la p opues a de Beh ens hacía hono a la complejidad écnica y la ele ancia signi ica i a del p o- yec o: una es ilizada mole de ho mi- gón, ace o y id io cua ocien os me os de al u a sob e el ni el del CUADERNO DE NOTAS 13 ATLANTROPA 86 Pe e Beh ens: la o e A lan opa. Pe e Beh ens y Alexande Popp jun o a la Meis e klasse de la Wiene Akademie: el balnea io del pa - que A lan opa. Emil Fah enkamp con la Meis e klasse de la Düsseldo e Akademie: el nue o ae opue o de Gib al a . Océano A lán ico que se i ía de a o, pues o de igilancia mili a y cen o de con ol del á ico ma í imo in e - con inen al. Beh ens o ecía la ipolo- gía con empo ánea del ascacielos, desna u alizándolo al apa a lo de su con ex o u bano o iginal, y en esa decisión no podemos e i a sen i la ex añeza de la ans e encia desde Manha an a Gib al a como asgo ecléc ico, exó ico y p o ocado de la abula asa mode na. Una sensación que se in ensi ica al obse a la plasmación de los alo es de la mode nidad a qui ec ónica en o os edi icios de meno escala aso- ciados a la p esa, como e an el balne- a io del pa que A lan opa, p opues o ambién po el p opio Beh ens jun o a Alexande Popp, con la g aciosa esolución cu a de la p oa del edi i- cio, o el nue o ae opue o de Gib al a , p oyec o canónico, en su Nue a Obje i idad, de Emil Fah enkamp. Ambos p oyec os se í- an de mues a del desa ío que se lan- zaba desde A lan opa al paso del iempo: una a qui ec u a p e endida- men e obje i a, que hab ía de pe ma- nece pa a siemp e, exp esión pe en- ne del op imismo posi i is a. Los cambios ambién implicaban lo paisajís ico y lo u bano: den o de los abajos en el Es echo, Sö gel enca - gó a Pe e Beh ens y Alexande Popp el diseño del llamado Pa que Nacional A lan opa, siguiendo el modelo de los Pa ques Nacionales no eame icanos, aunque con una di e encia adical. El paisaje a con- empla en es e nue o espacio na u- al no se ía esul ado de un es ue zo de p ese ación de un es ado p imi- genio como ocu ía en los Es ados Unidos, sino consecuencia de la capacidad ans o mado a del se humano: el nue o Niága a eu opeo se ía el espec áculo sal aje de las cascadas de agua del Océano A lán ico bajando po el gigan esco canal de desagüe en la ma gen a i- cana de la p esa. La labo de Beh ens y Popp con inua- ba con su p opues a pa a el nue o Tánge de seis millones de habi an- es. Un p oyec o u bano que e o za- ba el p o agonismo de es a ciudad como g an me ópolis in e nacional al Su del Es echo, po enciando su his ó ica p oximidad cul u al a Eu opa aun a cos a de nega la p ee- xis encia de la medina.3Como se obse a en los planos, és a quedaba sus i uida po una nue a ci y que ecue da pode osamen e al p oyec o encedo de los he manos Luckha d en el concu so de o denación de la Alexande pla z en Be lín de 1928. La e e encia a la capi al alemana, pa adigma de la G osss ad , en el nue o Tánge es una mues a de la p imacía de la acionalidad del u ba- nismo occiden al en e al “deso den” de la ciudad islámica, ca ac e ís ica de la ac i ud con la que anceses y españoles se habían ap oximado a las ciudades del Ma uecos desde ini- cios del siglo XX. Su es uc u a en CUADERNO DE NOTAS 13 ATLANTROPA 87 Pe e Beh ens y Alexande Popp jun o a la Meis e klasse de la Wiene Akademie: el pa que A lan opa. Pe e Beh ens y Alexande Popp jun o a la Meis e klasse de la Wiene Akademie: el nue o Tánge . Pe e Beh ens y Alexande Popp jun o a la Meis e klasse de la Wiene Akademie: esquema del nue o Tánge . abanico, a pesa de se cla amen e deudo a del p edicamen o que el mo imien o decimonónico de la Ci y Beau i ul aún man enía en Eu opa, espondía no obs an e a las exigen- cias mode nas de una o ganización espacial es ic amen e je a quizada. La sepa ación de unciones, la educ- ción g adual de densidades edi ica o- ias en las co onas más alejadas del cen o, la supe posición de las e ícu- las de e oca il y ías de á ico ápido, y la dis ibución uni o me de nodos secunda ios de equipamien o po el ejido u bano e an, en conjun- o, una ehemen e decla ación de p incipios impues a sob e el lienzo en blanco de las p eexis encias. El segundo e e en e holandés, o los sueños: Ma sella y Géno a La e e encia a la abula asa uel e a conduci a Holanda, conc e amen e a la ob a hid áulica de mayo en e - gadu a que se emp endía en Eu opa en iempos de Sö gel: la desecación del Zuide see. Una inicia i a p omo- ida po el ingenie o holandés Co nelis Lely, que se inició en 1927 con la cons ucción de un dique de ein a y dos kilóme os de longi ud, y que culmina ía con la eme gencia inal de ie as cul i ables y u bani- zables. Las ob as del Zuide see inaliza on en 1932, as cinco años de abajos que ue on seguidos de ce ca po el p opio Sigmund F eud, quien es udió con en usiasmo el p oyec o pa a explo a las p o undas analogías que, a su en ende , exis ían en e el a lo- amien o del e i o io i gen as la e i ada de las aguas y el desa ollo de sus eo ías ace ca de la in e p e a- ción de la men e humana. La me á o- a del dique, empleada ya po Desca es, ue e o mulada po el ie- nés: “la unción capi al de la cul u a, su e dade a azón de se , es de en- de nos con a la Na u aleza”.4Sin emba go, el e eno que descub ía F eud no e a la oca consis en e del ilóso o ancés, sino el paisaje uino- so de la memo ia, p ese ado a a és de los sueños. Donde es aba el ello, apa ece el ego, y no de mane a dis- in a a la desecación del ma , un inexplo ado e i o io que ca og a- ia pa a descub i u as insospecha- das en e la ealidad y la an asía. Es as conexiones queda on al descu- bie o en A lan opa, en las ma cas dejadas po los planes de coloniza- ción ideados po Hans Be nha d pa a los 576.000 kilóme os cuad ados de nue as ie as que Sö gel calculaba que eme ge ían. En es a supe icie, equi alen e a la ex ensión de F ancia, la mode nidad hab ía de ensaya nue os modelos ocupación e i o ial análogos a la cen u ia io omana y la Land O dinance es adounidense, pa a se aplicados en un u u o cuyas posibilidades pa ecían no ene lími es. Soña e a lib e, y po ello esul a conmo edo descub i el o e- cimien o del judío alemán E ich Mendelsohn pa a colabo a en el p o- yec o de Sö gel, diseñando la nue a Tie a P ome ida que apa ece ía as la e i ada de las aguas en e a las cos as de Pales ina. Si las azas emo i as que a lo aban en la o denación del e i o io son e iden es, el es udio de la e olución de las ciudades cos e as que o ece A lan opa es á salpicado de episo- dios deli an es, análogos a los que la e ciega en el p og eso p odujo en Rusia as la Re olución de Oc ub e. Aho a bien; si pa a los so ié icos Mijail Ba sch y Moisej Ginzbu g la decadencia y mue e de las ciudades his ó icas e a condición sine qua non pa a el iun o del desu banismo, el éxi o de A lan opa se hallaba com- ple amen e condicionado a la e i a- ción de semejan e ho izon e. En es e ex emo, el obje i o de Sö gel e a cla o: man ene a i icialmen e y a oda cos a la ida de las me ópolis medi e áneas que se eían abocadas i emediablemen e a la desapa ición. CUADERNO DE NOTAS 13 ATLANTROPA 88 Pe e Beh ens. La nue a ciudad po u- a ia gemela de Ma sella: Po du Rhône. El caso de Ma sella esul aba espe- cialmen e comp ome ido. T as la e i- ada p e is a de las aguas, la elación del que e a en onces mayo pue o del Medi e áneo con el agua se edu- ci ía al azado de un escue o canal ele ado de na egación, pa alelo al cual una línea e o ia ia comple a ía su conexión a su nue a y pujan e ciudad po ua ia gemela, Po de Rhône, cuya de inición no pasaba de se un boce o en los abajos de Beh ens. Es e pode oso nue o pue o de ma se con e ía en el núcleo de un nudo in aes uc u al conec ado a los ae o- pue os, así como a la es ación de e oca il. Jun o a es e nodo de comunicaciones, una ci y de i ien- das y o icinas ocupa ía una posición cen al, mien as que el ejido esi- dencial se desa ollaba en el esquema de Beh ens a lo la go de la cos a con un b e e azo. Po de Rhône e a, en de ini i a, una máquina a la que Ma sella se conec aba a a és de un míse o co dón umbilical, con iando en su imp obable supe i encia. Sin emba go, Sö gel ese aba en A lan opa un a o más co dial hacia aquellas ciudades cuya concepción u bana o paisajís ica las hacían me ecedo as de especial conside a- ción, como e a el caso de Géno a, po en onces el segundo pue o del Medi e áneo. Al con a io que en el caso de Ma sella, la o ganización del plan, enca gado a los a qui ec os Willibald Fe be y Geo g Appel, no se plan eaba como la c eación de una ciudad ex no o, sino como una “ampliación” de la Géno a exis en e has a la nue a línea de ma . Con una ex ensión seis eces mayo que la ciudad o iginal, la nue a ci y de Géno a ol ía a apos a po una es uc u a en abanico, más ígida que la del p o o ipo de Beh ens pa a Tánge , aunque indudablemen e más escenog á ica. Con obje o de p ese - a una p i ilegiada elación en e mon aña, ciudad y ma , el plan man- enía la al u a o iginal de las aguas ecogiéndolas en un embalse cuyo dique se ocul aba con enien emen e a a és de una po en e ba e a a bo- lada. Con una ex ensión seis eces mayo que la ciudad o iginal, la nue a ci y de Géno a ol ía a apos a po una es uc u a en abanico, más ígida que la del p o o ipo de Beh ens pa a Tánge , aunque indudablemen e más escenog á ica. Con obje o de p ese - a una p i ilegiada elación en e mon aña, ciudad y ma , el plan man- enía la al u a o iginal de las aguas ecogiéndolas en un embalse cuyo dique se ocul aba con enien emen e a a és de una po en e ba e a a bo- lada. Un cadá e exquisi o: Venecia Sö gel dedicaba un capí ulo comple o de su a gumen ación al es udio de los e ec os geo ísicos de la desecación pa cial del Medi e áneo. El posible cambio climá ico p oducido po el desplazamien o de la masa de agua y las consecuencias sísmicas de la al e- ación del equilib io de peso sob e la supe icie e es e, en e o as, e an cues iones meno es en compa ación con la con o e sia que susci aba el des ino de Venecia, pues o que se a aba de la única ciudad a la que CUADERNO DE NOTAS 13 ATLANTROPA 89 Willibald Fe be y Geo g Appel: Géno a. La ciudad an igua (a iba) con- e ida en Ac ópolis acuá ica p eside el eje monumen al de la ci y que se despliega a sus pies. Sö gel no p opo cionaba plan alguno de ampliación. Los 150 años de du ación del descen- so del ni el de las aguas que calcula- ba Sö gel p opo cionaban un azona- ble ma gen de maniob a pa a la supe i encia de o as ciudades, que en el caso de Venecia sencillamen e no exis ía. La azón se encon aba en la escasa p o undidad del ondo del Ad iá ico, que p o ocaba que la Se enísima se alejase de la o illa a azón de es kilóme os anuales, has a queda inalmen e si uada a una dis ancia de cua ocien os cin- cuen a kilóme os del ma . La esolución del p oblema de Venecia pasaba po el man enimien o de su ca ác e de ciudad-museo, en un an icipo escalo ian e de las écni- cas de p ese ación ilusionis a que el u banismo neoconse ado emplea con insis encia en las ciudades his ó- icas desde inales del pasado siglo. Venecia ecu ía al ilusionismo pin o- esco pa a man ene in ac a su apa- iencia es udiadamen e decaden e: ue necesa io e ec ua una sencilla es imación de la isibilidad desde la al u a máxima de obse ación de la ciudad, el Campanile de la Piazza San Ma co, pa a que con as ucia paisajís- ica y e i o ial, Sö gel concluyese que la cons ucción de un su il dique, ein a kilóme os ma aden o, e a la solución al p oblema, p ese ando iluso iamen e la con inuidad de la secuencia e a e ma - laguna mo a – laguna i a – ma Ad iá ico. Den o de un plan supues amen e guiado po un espí i u acional ex e- mo, Venecia quedaba expues a como ágil objec ou é en el in e io del Con inen e, a la mane a de he mana adop i a de la bella Como, en un guiño del odo desconce an e al su ealismo. Epílogo Comple a emos es e eco ido po A lan opa imaginando la mi ada as- cinada de E ich Mendelsohn sob e el papel del p oyec o de o denación e i o ial de la nue a Pales ina, ap o echando la opo unidad que le b indaba el sueño eléc ico de Sö gel pa a da solución a la an igua causa sionis a,5cuando aún no imaginaba el emendo golpe que la misma asci- nación po la écnica de la ba ba ie nazi hab ía de in ligi le a su pueblo. En una con e encia-mani ies o en apoyo al p oyec o A lan opa, en Zü ich en mayo de 1932, Mendelsohn di á, e ocando el pesimismo de Spengle con una necesa ia sob edo- sis de an asía: “Po que la ecnología y la máquina son solamen e he amien- as en las manos del homb e, sola- men e un nue o elemen o de es e conocimien o del mundo, como una ez ue on el agua, el uego, el ai e y la ie a. Po que, si econocemos los elemen os, en onces ence emos al caos –si cons uimos desde los ele- men os, eme ge á un Nue o Mundo…po an o, c eemos en un nue o mundo, en una ida de azón y o den- en la polí ica, la economía, la ida pública. La c eencia en la exac i- ud de es a in e p e ación es el signi i- cado p o undo de la necesidad, del signi icado c ea i o de es a c isis”. Sólo diez años más a de, Sö gel eci- bía la p ohibición e minan e de segui di ulgando su p oyec o po pa e de la Ges apo. En esa misma echa, en 1942, Mendelsohn a anca- ba su colabo ación con el Ejé ci o de los Es ados Unidos pa a el diseño a qui ec ónico de ep oducciones a escala 1:1 de Mie skase ne alemanas en el Dugway P o ing G ound del Es ado de U ah. Ciudades mue as que ue on bomba deadas desde el ai e con explosi os expe imen ales, en e ellos el napalm, con la in en- ción de aplica la abula asa sob e su ie a na al. Pasada la emb iaguez oní ica de A lan opa, los sueños de la azón e mina on, como anunció Goya, p oduciendo mons uos. CUADERNO DE NOTAS 13 ATLANTROPA 90 Venecia. A pesa de que el Lido ac uaba de dique na u al de con ención, Sö gel deses imó es a solu- ción po la excesi a ce canía de las nue as ie as eme gidas. No as 1. Si bien la capacidad de con oca o ia de Sö gel se mos ó ine ec i a con Le Co busie , que no dedicó demasiada a en- ción al p oyec o, ni ampoco con Mies an de Rohe, quien no llegó a en ega a Sö gel la p opues a de ciudad balnea io con la que se había comp ome ido a cola- bo a . VOIGT, Wol gang. A lan opa. Wel bauen am Mi elmee . Ein A chi ek en aum de Mode ne. Hambu g: Döllig und Gali z Ve lag, 2007, p. 34. 2. “…en luga de un mundo enemos una ciudad, un pun o, en donde se compendia la ida de ex ensos países, que mien as an o se ma chi an. En luga de un pueblo lleno de o mas c eciendo con la ie a misma, enemos un nue o nómada, un pa ási o, el habi an e de la g an u be, homb e pu amen e a enido a los hechos, homb e sin adición, que se p esen a en masas in o mes y luc uan es; homb e sin eligión, in eligen e, imp oduc i o, imbui- do de una p o unda a e sión a la ida ag í- cola –y su o ma supe io , la nobleza u al-, homb e que ep esen a un paso gigan esco hacia lo ino gánico, hacia el in”. SPENGLER, Oswald. La decadencia de Occiden e. Bosquejo de una mo ología de la His o ia Uni e sal. Mad id: Espasa Calpe, 1983 (1918), p.62. 3. El posicionamien o colonialis a cuando no abie amen e acis a del equipo de A lan opa, se en e eía en uno de los lemas con los que Sö gel p omocionaba el p oyec o, pa a aseando al p esiden e es adounidense Mon oe: “¡Amé ica pa a los ame icanos - Asia pa a los asiá icos - A lan opa pa a los eu opeos!” en SÖRGEL, H. A lan opa. Zú ich y Munich: F e z & Wasmu h AG, Pilo y & Loehle, 1931; pág 115. 4. FREUD, S. El po eni de una ilusión. Ba celona, 1985. 5. “G acias a A lan opa, es o es, g acias a la eme gencia de nue as ie as en Pales ina, se pod ía soluciona además el p oblema sionis a”. En SÖRGEL, H. Ob. Ci .; pág. 111. 32. CUADERNO DE NOTAS 13 ATLANTROPA 91