El opio y las escritoras del siglo XIX: Elizabeth Barrett Browning, Maria White Lowell y Elizabeth Siddal
Full text
VI Cong eso Vi ual sob e His o ia de las Muje es, 15 al 31-oc ub e-2014
VI CONGRESO VIRTUAL SOBRE
HISTORIA DE LAS MUJERES.
(DEL 15 AL 31 DE OCTUBRE DEL 2014)
El opio y las esc i o as del siglo XIX: Elizabe h Ba e B owning,
Ma ia Whi e Lowell y Elizabe h Siddal.
Isid o Ma ín Gu ié ez
Mónica Hinojosa Bece a
El opio y las esc i o as del siglo XIX: Elizabe h Ba e B owning, Ma ia
Whi e Lowell y Elizabe h Siddal
Isid o Ma ín Gu ié ez
Docen e in es igado de la Uni e sidad Técnica Pa icula de Loja
([email p o ec ed])
Mónica Hinojosa Bece a
P oduc o a de con enidos audio isuales de la Uni e sidad Técnica Pa icula de
Loja (UTPL) ([email p o ec ed])
El opio en sus múl iples a iaciones ue la sus ancia es upe acien e que
p edominó en las sociedades occiden ales du an e odo el siglo XIX. Los
mo i os ue on múl iples, pe o p incipalmen e ue an o médicos, como lúdicos
o como sociales. La mayo p opo ción de consumido es de opio en el siglo XIX
e an muje es.
En los p ime os ece a ios esc i os du an e siglos an e io es ya apa ecían los
usos e apéu icos del opio pa a un sin ín de en e medades a ias. El médico y
alquimis a Pa acelso (1493–1541), du an e el siglo XVI, consiguió p epa a po
p ime a ez láudano, una in u a de opio en alcohol. Los e ec os del láudano
son di e en es a los del opio umado. Así el alcohol añadía a las cualidades
eu o izan es, anquilizan es y sedan es del opio la al e ación y la in ensi icación
de los sen idos y de la imaginación. También el médico inglés Thomas
Sydenham (1624-1689), Lond es se enca gó, a inales del siglo XVII, de hace
popula el consumo de láudano pa a ines médicos en Reino Unido. Es amosa
su céleb e ase (1680): "De los emedios que ha dado Dios al Homb e pa a
ali ia su su imien o, ninguno es an uni e sal y e icaz como el opio". Pa a el
año 1700 exis ían di e en es compañías a macéu icas que p oducían
a iedades de láudano que se p esc ibían según el peso y el sexo del en e mo.
Desde un p incipio quedó cla o los e ec os eu o izan es y su ca ác e adic i o
que eje cía el opio pe o no se les enían muy en cuen a ya que e an mayo es
los bene icios de es a sus ancia.
Ale hea Hay e esc ibió un a ado llamado Opium and he Roman ic
Imagina ion (El opio y la imaginación omán ica) en donde a i maba que en el
siglo XVIII el adic o al opio e a muy común en odas las clases sociales de
Ingla e a. Do o hy S a o d, ambién llamada Lady S a o d (1526-1604), a
quien el his o iado Ho ace Walpole la eco daba deci cuando iba a casa de su
he mana: “Que ida, hoy engo sin mi agudeza men al”, con lo que que ía deci
que ese día no había omado opio. Según Ho ace Walpole, se eía obligada a
oma lo cuando enía p e is o isi a a alguna pe sona, pa a encon a se en el
es ado de ánimo ap opiado (Walpole, 1904).
Du an e el pe iodo ic o iano (1837-1901), las en e medades y las in ecciones
es aban menos con oladas que hoy en día. La mo alidad in an il e a muy
ele ada y la mue e de amilia es in an iles es aba a la o den del día, an o en
clases bajas como en clases al as. El sa ampión, la ubeola o la ube culosis
e an en e medades p opias de es e siglo a acados con opio como
medicamen o. Nadie se p eocupaba si el opio e a adic i o o no, eso pasaba a
un segundo plano. Les qui aba a sus consumido es del dolo y del es és, e a
llamada “la medicina de Dios” y cu aba desde achaques, oses, ieb e, dia eas,
eúma, neu algia o el insomnio.
El esc i o Thomas Penson de Quincey (1785–1859), más conocido po sus
Con esiones de un comedo de opio inglés (1821), siemp e lle aba una bo elli a
en el bolsillo de su chaleco y a i maba que la elicidad se podía comp a po un
penique. En la ob a de De Quincey, “Con esiones de un inglés comedo de
opio”, se esc iben los pode es isiona ios que iene el opio. En los abajos de
San a Louise Ande son, una jo en esc i o a de Cali o nia, obse amos cómo
espe aba se in adida po los “sueños del pa aíso” de los que De Quincey
esc ibió ambién cuando u ilizaba la pipa de su c iado chino. La poe isa
Elizabe h B owning encon ó su inspi ación en De Quincey en su “cons an e
sucesión de c eaciones poé icas al e nadas con agos de mo ina”, esc ibiendo
el poema A T ue D eam (“Un sueño eal”), bajo in luencia del opio (Hay e ,
1968).
Muchos esc i o es de es e pe iodo u iliza on opio y alguno de ellos ue on
g andes adic os a es a sus ancia. Ale hea Hay e , esc ibió sob e la in luencia
del opio en la emá ica de los céleb es abajos de De Quincey, Cole idge, John
Kea s, Edga Allan Poe, Cha les Dickens, Wilkie Collins y F ancis Thompson.
Samuel Taylo Cole idge publicó más a de su céleb e “Kubla Khan”, en 1798,
como esul ado de un sueño p o ocado po el opio “en una especie de
ensoñación”.
A inales de siglo, cuando las en e medades iban emi iendo y había un mayo
con ol sani a io es cuando se alza on oces en con a del opio. Apa eció un
mo imien o eligioso en con a del opio y el alcohol; en con a de la gue a de
Ingla e a con a China, a lo la go del siglo XIX. Pe o a pesa de es e
mo imien o po la Templanza no se pudo e i a que el opio o ma a pa e de
cen ena es de emedios a macéu icos pa en ados an o en Eu opa como
Amé ica. Así, es os medicamen os elabo ados con opio apa ecían anunciados
en los pe iódicos, e is as y ca eles publici a ios. Po ejemplo es aba God ey’s
Co dial, del que se llegaban a ende 34 li os semanales en cualquie ciudad
b i ánica mediana en los años 50 del siglo XIX. En los Es ados Unidos los
p epa ados de opio es aban epa idos po más de 3.000 iendas de
ul ama inos de Iowa que du an e el siglo XIX enía una densidad de población
muy baja (López, & Ulises, 2010).
La apa ición de la mo ina
A p incipios del siglo XIX una se ie de a macólogos, en e ellos el alemán
F ied ich Wilhelm Adam Se ü ne (1783-1841), consiguie on aisla y ex ae el
alcaloide más ac i o en el opio, la mo ina en 1804. La poe isa Elizabe h Ba e
B owning (1806-1861) esc ibía sob e el consumo de mo ina du an e su la ga
en e medad pulmona que comenzó a padece en los años 30 del siglo XIX.
Con la in ención de la je inguilla hipodé mica, de Alexande Wood en 1854, se
consiguió inyec a en los cue pos de las pe sonas. Aquello consiguió aumen a
los e ec os de la sus ancia y que el p oceso adic i o ue a más co o. Es
cu ioso que la p ime a muje adic a a la mo ina consumida po ía in a enosa
ue a la muje de Alexande Wood, Rebecca Massey. El consumo po ía
in a enosa de mo ina se con i ió en una moda en las clases al as. Muchas
muje es de clase al a enían caji as de o o y pla a bellamen e ado nadas con
pied as p eciosas que u ilizaban pa a gua da las je inguillas (Pé ez & Aleg e,
1992).
Pe o el gus o po el opio se dio en odas las clases sociales. La clase
abajado a ambién consumía láudano. Incluso llegó a sus i ui a la ce eza.
Los umade os de opio se encon aban en las g andes ciudades en los ba ios
chinos. También e a muy común que se les die a opio a los niños pa a que no
llo asen po las noches o pa a que es u ie an “ anquilos” du an e el día y sus
mad es pudie an i a abaja a las áb icas (Ca balleda, 2014).
Como ya hemos comen ado en o no al 60%-70% e an las muje es las que lo
consumían. Sus edades comp endían en e los 25 y los 55 años, ya que el
consumo de opiáceos se p esc ibía pa a las moles ias de la mens uación y la
menopausia. También se u ilizaba pa a los dolo es del pa o. También exis ían
ac o es psicológicos y la op esión social sob e las muje es en es a época
ic o iana que las hicie on más ulne ables al consumo de opio. Cabe eco da
que es a sociedad es aba dominada po los homb es y a las muje es se las
conside aba se es in e io es desde un pun o de is a ísico, psicológico, social
e in elec ual. Así que las a eas domés icas y la ma e nidad e an obligaciones
de las muje es dada su condición na u al. Y la educación uni e si a ia, las
p o esiones libe ales e an exclusi as de los homb es. Las muje es es aban
some idas a sus pad es y, pos e io men e, a sus ma idos. Es a si uación se
in e io izaba g acias al código social y a los alo es mo ales del siglo XIX de
mad es a hijas (Monlau & Sala ich, 1984).
A las muje es no les es aba pe mi ido un compo amien o ue a de lo no mal. Y
pocas e an las o mas de e asión de la ealidad que les es aba pe mi ido.
Consumi alcohol e a conside ado un icio pa a los homb es; e a inap opiado
pa a las muje es. Lo mismo pasaba con el abaco, lo cual explica el escándalo
ocasionado po Geo ge Sand, seudónimo de la esc i o a ancesa Amandine
Au o e Lucile Dupin (1804-1876), ba onesa Dude an , cuando umó en público
a inales de los años 50 del siglo XIX. El opio como ins umen o li e a io
apa ece en la segunda no ela de Geo ge Sand, Valen ina, donde la muje se
abandona a la seducción bajo la in luencia del opio. En Middlema ch, de
Geo ge Elio , cuyo nomb e e dade o e a Ma y Anne E ans (1819-1880) uno
de los pe sonajes p incipales es asesinado con una sob edosis de opio.
Así que los medicamen os a base de opio ue on los mejo es amigos de las
muje es. Las in oxicaciones de láudano quedaban siemp e ocul as en sus
casas. Muchas comenza on a consumi láudano o mo ina p esc i o po sus
médicos pa icula es debido a en e medades c ónicas. Y la adicción no se hizo
pa en e cuando pasó la en e medad y las muje es no que ían deja el hábi o.
Es e ue el caso de Elizabe h Ba e ; su p ome ido Robe B owning le ue
educiendo su consumo poco a poco has a elimina lo. Exis e una c í ica con a
la p ác ica de p esc ibi opio sin da una ad e encia de su pode adic i o.
En A Voice in he Wilde ness (“Una oz en el desie o”), de Ma ía Weed (1895)
se desc ibe una jo en iuda de clase al a. Sob e su esc i o io se encon aba su
je inga hipodé mica y el asco con la solución e mo ina. Al lado se encon aba
el e a o de su úl imo ma ido. Su doc o in en aba cu a la median es écnicas
psicológicas y la educción paula ina de su dosis.
La ac iz de ea o Sa ah Be nha d (1844-1923) enía dolo es en su pie na y
haciendo caso omiso a sus doc o es hizo su debu as oma una g an dosis de
opio pa a disimula su dolo . Ca oline Riddell a i maba que nunca salía sin su
bo elli a de láudano, ya que le ayudaba en sus dolo es. Tenemos a o as
muje es que oma on opio con ines medicinales como Elizabe h Ba e
B owning o Louisa May Alco . A lo la go del siglo XIX y p incipios del XX el
consumo de opio o láudano pasa á al hid a o de clo al, la he oína o los
ba bi ú icos. Muchas muje es se án inconscien es en su consumo y
aumen a án sus dosis sin ene conciencia de las consecuencias que ello
epo a.
Elizabe h Ba e B owning
Elizabe h Ba e B owning (1806-1861) ue una de las poe as inglesas más
des acadas de la época ic o iana. Su poesía ue muy popula du an e su ida
en G an B e aña y Es ados Unidos. También ue una g an consumido a de
opiáceos po p esc ipción médica. Como la de sus con empo áneas Ma ga e
Fulle y Geo ge Sand, la educación de Elizabe h Ba e ue mucho más allá de
la habi ual pa a las muje es en aquella época (Leigh on, 1986).
La amilia de Ba e había i ido en Jamaica desde 1655. La p incipal iqueza
amilia e an sus ie as, unos 10.000 ac es (unos 40 km²) en Cinnamon Hill,
Co nwall, Camb idge, Ox o d y incas en el no e de Jamaica. El abuelo
ma e no de Elizabe h enía plan aciones de azúca , molinos, ingenios, áb icas
de id io y ba cos que come ciaban en e Jamaica y Newcas le. Algunos
bióg a os de Elizabe h a i man que la poe a enía sang e a icana a a és de
su abuelo Cha les Moul on. El pad e de Elizabe h decidió c ia a su amilia en
Ingla e a, mien as que su o una seguía c eciendo en Jamaica. La o una de
la mad e de Elizabe h, la amilia G aham Cla ke, de i aba de la en able y legal
a a de neg os.
Elizabe h Ba e Moul on-Ba e nació en 1806, en el condado de Du ham,
Ingla e a. Sus pad es e an Edwa d Ba e Moul on Ba e y Ma y G aham
Cla ke; Elizabe h e a la mayo de sus doce hijos (ocho homb es y cua o
muje es). Todos los niños i ían a la edad adul a a excepción de una chica,
que mu ió a la edad de es años cuando Isabel enía ocho años. Los niños en
su amilia odos enían apodos: Elizabe h ue "Ba" pa a su amilia (Fo s e ,
2012).
P ime as publicaciones
Elizabe h esc ibía a co a edad, aún quedan manusc i os suyos de aquella
época. Fue educada en su p opio hoga , como e a cos umb e. Ella e a una
niña muy es udiosa y p ecoz. Es udió a los clásicos, admi ó a los poe as
omán icos y demos ó su alen o a una emp ana edad. Esc ibía poemas a la
edad de seis años y es aba, a la edad de ocho años, ascinada po Home o,
que es udiaba en g iego. A la edad de diez años esc ibió su p opia epopeya
homé ica de la ba alla de Ma a ón. Su pad e la animaba a esc ibi . A la edad de
14 años su pad e le egaló 50 copias imp esas de su ob a. Ella leía desde
Vi gilio, a Shakespea e o Mil on. Hacia 1821 había leído la ob a de Ma y
Wolls onec a sob e los De echos de la Muje (1792) y se con i ió en una
de enso a acé ima de sus ideas. Mien as que sus he manos a ones podían i
a la escuela y luego a la Uni e sidad ella enía que queda se en casa. Además
de lee li e a u a clásica leía me a ísica y ob as eligiosas. A pesa de odo
Elizabe h que ía a sus he manos y enía un p o undo espe o po su pad e
(B owning, 1902).
Comenzó a publica en e is as mensuales en 1821. En 1826 sus poemas
e lejaban su pasión po Lo d By on y la an igua G ecia. T adujo del g iego
ob as de Home o, Pínda o o A is ó anes. Desde los 15 años de edad Elizabe h
u o ue es dolo es de cabeza y dolo es en la espalda con pé dida de
mo ilidad. Sus es he manas ambién u ie on ese p oblema. Luego en 1837
con ajo una en e medad pulmona . Su cons i ución siemp e ue ágil y débil.
Ma ía Russell Mi o d desc ibía a la jo en Ba e B owning como “una igu a
menuda, con una llu ia de izos oscu os cayendo a cada lado de su ca a
exp esi a; los ojos g andes y ie nos, pes añas oscu as y una son isa como un
ayo de sol”. Elisabe h omaba opiáceos pa a el dolo , conc e amen e láudano
(un b ebaje a base de opio) y pos e io men e mo ina, p esc i o po sus
médicos. Los opiáceos ue on sus compañe os du an e oda su ida. La
bióg a a Ale hea Hay e ha suge ido que su consumo de opiáceos pudo habe
con ibuido a la in ensidad de su sal aje imaginación y a la poesía que p odujo.
Adolescencia
La mad e de Elizabe h mu ió en 1828. Su ía se hizo ca go de ella y u o se ios
en en amien os. La amilia se mudó es eces en e 1832 y 1837, p ime o a
De onshi e, donde pe manecie on du an e es años. Más a de se aslada on
a Glouces e Place en Lond es.
Elizabe h se opuso a la escla i ud y publicó dos poemas que des acaban la
ba ba ie de los escla is as y su apoyo a la causa abolicionis a. En "Runaway"
desc ibía a una muje escla a que es azo ada, iolada y emba azada mien as
maldice a los escla is as. Elizabe h decla ó que los escla os e an
"p ác icamen e lib es" cuando se ap obó la Ley de Emancipación en las
colonias b i ánicas en 1833, a pesa del hecho de que su pad e c eía que el
abolicionismo a uina ía su negocio. Es as ideas p oduje on un dis anciamien o
en e Elizabe h y su pad e. Después de la ebelión de escla os de Jamaica de
1831 las cuen as amilia es comenza on a declina (Ba e B owning, 1996).
Du an e 1838 Elisabe h u o ube culosis y se asladó de Lond es a To quay,
en la cos a de De onshi e. En eb e o de 1840 su he mano Samuel mu ió de
una ieb e en Jamaica y su he mano Edwa d se ahogó en un acciden e de
na egación. En e 1841 y 1844 Elisabe h ue muy p olí ica en la poesía,
aducción y p osa. El poema "The C y o he Child en", publicado en 1842
condenaba el abajo in an il. En 1844 publicó dos olúmenes de poemas, que
incluyó "un d ama del exilio", "Una Visión de los Poe as" y "El co ejo de Lady
Ge aldine". Podemos pensa que esa o ma de esc ibi u o en pa e, la ayuda
mo ínica:
Elizabe h Ba e B owning esc ibió a uno de sus he manos: “¡Es oy esc ibiendo
ales poemas - alegó icos - ilosó icos - poé icos - é icos- sin é icamen e
a eglados! Me encuen o en un buen momen o pa a esc ibi - pod ía esc ibi
día y noche - y con ganas de i i po mí misma du an e es meses, en un
bosque de cas años y ced os, en una sucesión con inua de pá a os poé icos y
dosis de mo ina” (Hodgson, 2001).
En la década de 1830 su p imo, John Kenyon, le p esen ó a igu as li e a ias
p ominen es de la época como William Wo dswo h, Ma ía Russell Mi o d,
Samuel Taylo Cole idge, Lo d Tennyson o Thomas Ca lyle.
Su amo a Robe B owning y su iaje a I alia
Fue una de las esc i o as más popula es en el país en ese momen o y el
esc i o Robe B owning se puso en con ac o con ella diciéndole lo mucho que
amaba su abajo. Él había admi ado su poesía du an e mucho iempo y así
comenzó una de los no iazgos más amosos de la li e a u a. Sus médicos le
ecomenda on i a I alia pa a e i a o o in ie no en Ingla e a pe o su pad e se
oponía.
El no iazgo y ma imonio en e Robe B owning y Elizabe h se lle ó a cabo en
sec e o ya que ella y sus he manos es aban con encidos de que su pad e no lo
ap oba ía. Elisabe h e a seis años mayo que él y es aba en e ma. La amilia
no podía c ee que Robe B owning es u ie a ealmen e enamo ado de
Elisabe h. Más bien pensaban que e a un caza o unas de clase baja.
Al en e a se de la no icia su pad e lo p ime o que hizo ue deshe eda la. Como
Elizabe h enía algo de dine o aho ado en su cuen a, la pa eja i ió
azonablemen e cómoda en I alia, y su elación ue a moniosa. La pa eja ue
muy espe ada en I alia, e incluso se hicie on amosos. Elizabe h a la edad de
43 años, dio a luz un hijo, Robe Wiedeman Ba e B owning, a quien
llamaban Pen. La pa eja llegó a conoce a un amplio cí culo de a is as y
esc i o es en I alia (Da id, 1987).
Su mue e y legado
A la mue e de su pad e, su salud ue decayendo, cada ez enía más
p oblemas pulmona es. Ella se asladó de Flo encia a Siena. P o undamen e
abso a en la polí ica i aliana, ella emi ió un pequeño olumen de poemas
polí icos i ulado Poemas an es del Cong eso (1860) la mayo ía de los cuales
ue on esc i os pa a exp esa su solida idad con la causa de la unidad i aliana
después del es allido de las hos ilidades en 1859. Es o causó un u o en
Ingla e a, y las e is as conse ado as Blackwood y el Sa u day Re iew la
p i ados y los publicó en una edición pós uma, Los Poemas de Ma ía Lowell,
en 1855. James Lowell conside ó el suicidio, es u o a pun o de come e lo po
la pé dida de su amada. Esc ibió a un amigo que pensaba ace ca "de sus
na ajas y mi ga gan a y soy un on o y un coba de po no e mina con odo
es o de una ez". Es á en e ada jun o a su ma ido en el cemen e io de Moun
Aubu n. Su legado con inuó po un iempo y en 1870, Emily Dickinson conoció
a Thomas Wen wo h Higginson, mencionó la poesía de Ma ía Whi e. Dickinson
pidió sabe más sob e Ma ía y se inspi ó en su abajo (Walke , 1993).
“Una an asía de opio” (an opium an asy)
Leamos uno de sus poemas sob e el opio desc i o como ali iado de los
dolo es. Lleno de posibilidades pa a soña y an asea . Aunque conociendo la
o ma de se de Ma ía c eo que lo u iliza ía con ines medicinales pa a a a su
ube culosis. Aunque as lee el poema es oy segu a que dis u ó de la
expe iencia:
“El opiáceo cuelga dulcemen e en el ce eb o, y calma con ali io el lími e del
dolo , has a que un sonido iolen o, lejano o p óximo, can a lo ando en su
dulce es e a ¿Qué me le an a de mi pesado sueño? ¿O es oy oda ía
du miendo? Esas ib aciones la gas y sua es pa ecen un cálido sueño en el
que pe manece .
El juego di e ido, un momen o de pa ada, la dis ancia de nue o se desen olla
como bolas pla eadas que, sua emen e caídas, se con i ie an en cuencos
do ados.
Me cues iono el ojo de las amapolas, la os en osa aya mágica, mien as
esca bo, con la cabeza colgando, en e su posición de alange. “Alguna bien
ai eada, con su cápsula esca la a, el nomb e me ue e elado de su nue o
jugla , ¿quién puede desliza el sueño en su melodía?”
B illan es c ecían sus cabezas en uel as en pañuelos esca la as, cuando
habían soplado e escan es ien os, y desde sus g aciosas camas ondulan es
can aban en oz baja:
“Oh, no es sino un pob e mochuelo, el más pequeño de su clase, que se sien a
bajo la capucha noc u na y o igina ese es uendo e é eo”. “Lenguas
men i osas, de in es a dien es, sabéis más que odo es o - que él es ues o
p íncipe encan ado, condenado a se un mochuelo pa a segui ”; “Ni su juego
a ec uoso du an e años ha cesado, pe o po la noche desen olla sus bolas
pla eadas que, sua emen e caídas, se con ie en en cuencos do ados”.
Elizabe h Siddal
Elizabe h Eleano Siddal Rosse i (1829-1862) ue una modelo b i ánica muy
u ilizada po los a is as de la He mandad P e a aeli a. Ella ambién ue poe a y
a is a. Siddal, cuyo aspec o sensual y espi i ual y cabelle a suel a y do ada
ue on inmo alizados po su ma ido, el pin o Dan e Gab iel Rosse i, e a una
de las modelos más amosas de la his o ia. Posó como modelo pa a una
no able se ie de óleos, los más memo ables como Madonna y como la Bea iz
de Dan e (Ma sh, 1992).
Lizzie e a capaz de lee y esc ibi a muy emp ana edad y le encan aba la
poesía. Se cuen a la anécdo a que descub ió un poema de Al ed Tennyson
(1809-1892) en un ozo de papel de pe iódico que había sido u ilizado pa a
en ol e una po ción de man equilla y que ese descub imien o la inspi ó pa a
comenza a esc ibi .
La modelo p e e ida de los p e a aeli as
Siddal ue descubie a po el pin o Wal e Howell De e ell en 1849 mien as
abajaba como modis a de somb e os en Lond es. Fue modelo de De e ell y a
a és de él ue p esen ada a los a is as del mo imien o a ís ico de la
He mandad P e a aeli a. Su apa iencia ísica esumía el pa ón medie al de
belleza de moda en aquella época. Tenía 20 años, e a al a, delgada y con el
pelo ojizo la encumb a on a que ue a la modelo ideal de los p e a aeli as.
William Michael Rosse i, su cuñado, desc ibió a Siddal como "una de las
c ia u as más bellas, con un ai e en e dignidad y dulzu a con algo que excedía
la modes ia y la au oes ima y poseía una desdeñosa ese a; al a, inamen e
o mada con un cuello sua e y egula , con algunas ca ac e ís icas poco
comunes, ojos e de-azulados y poco b illan es, g andes y pe ec os pá pados,
una ez b illan e y un espléndido, g ueso y abundan e cabello o o-cob izo"
(Ma sh & Nunn, 1989).
El inicio de Elizabe h Siddal como modelo de pin o es ue un comienzo
anquilo. Se le pe mi ía segui abajando en la somb e e ía de la seño a
Toze 's a iempo pa cial, asegu ándose así un sala io egula y cons an e. Es a
e a una opo unidad bas an e inusual pa a una muje del siglo XIX.
En una de las ocasiones que posaba como modelo pa a el cuad o Ophelia de
John E e e Millais (1852), Siddal se encon aba lo ando en una bañe a
cubie a de agua pa a ep esen a el ahogamien o de O elia. Millais la pin aba
dia iamen e du an e el in ie no. Ponía elas debajo de la bañe a pa a que el
agua no es u ie a ía. Pe o las elas se apaga on y el agua se ol ió
comple amen e helada. Millais es aba an concen ado en su pin u a que no se
dio cuen a y Siddal como una au én ica modelo no dijo nada. Después la
sesión Siddal en e mó de neumonía. El pad e de Siddal acusó a Millais y lo
o zó a paga le una indemnización pa a cos ea la ac u a del doc o
(A ms ong, B is ow & Sha ock, 1998).
Elizabe h Siddal ue la p incipal musa de Dan e Gab iel Rosse i en la mayo
pa e de su ju en ud. Se conocie on en 1850 cuando Rosse i la encon ó
abajando como asis en a en la somb e e ía Toze ’s. Después de conoce la, él
la pin aba cons an emen e, excluyendo a casi odas las o as modelos y
e i ando que ella ue a modelo pa a los o os p e a aeli as. Rosse i inalmen e
se enamo ó y se casó con ella en 1860.
Aunque Siddal e a una a is a y poe a muy buena, ue ensomb ecida po el
genio de su ma ido y o os homb es de la he mandad p e a aeli a. Su al a de
e inamien o social la hacía insegu a, su salud e a débil, ella y Dan e Gab iel no
e an compa ibles sexualmen e, y las in idelidades de su ma ido le causaban
mucho dolo y dep esiones. Dan e Gab iel siguió buscando nue as modelos a
las que seduci y pin a . Elizabe h Siddal, loca de celos, llegó a a oja al
Támesis los dibujos que Rosse i hacía de o as muje es. Así que su
ma imonio se con i ió poco a poco en un in ie no. Pasó de un consumo de
opio a consumi láudano, in u a alcohólica de opio, pa a man ene una elación
alsa con su pa eja Dan e Gab iel. Después de que su p ime a hija nacie a
mue a, se pasaba las ho as meciendo la cuna acía, cayó en la in alidez y la
adicción al Láudano. O os in es igado es opinan que Siddal pod ía se
ano éxica, mien as o os a ibuyen su pob e salud a una adicción al láudano
(Ma sh, 1988).
Algunos de los hechos que odea on la mue e de Siddal ue on encubie os
du an e años pa a p o ege cie as epu aciones. Elizabe h Siddal mu ió a los
28 años, en 1862, de una sob edosis de láudano que se había adminis ado
an es de do mi , as una cena con su ma ido y el poe a Alge non Swinbu ne.
Después de la in es igación, su mue e ue ca alogada como acciden al pe o la
e dad es que Siddal había esc i o una ca a de despedida y ec iminación a su
ma ido p endida en su camisón. Es aba de nue o emba azada.
Rosse i siguió dibujando a su esposa. Es os dibujos y pin u as culmina on con
Bea a Bea ix (1863) un año después de la mue e de Siddal. Fue la modelo de
es e cuad o que mues a a la Bea iz de Dan e Alighie i o ando. Bea iz
p esen a una exp esión de éx asis, más sexual que eligioso, lle ando en e
sus manos un pája o con una au eola que po a en su pico una amapola, lo
que simboliza la pasión y la mue e, así como el ing edien e del láudano, la
sus ancia que u ilizó Siddal pa a su suicidio.
Rosse i cayó en la dep esión y en e ó la mayo pa e de sus poemas inédi os
en la umba de su esposa, en el cemen e io de Highga e. Rosse i cayó en un
es ado mó bido, consumía di e sas sus ancias y enía una g an ines abilidad
men al. Pasó sus úl imos años e i ado, como un ecluso. Mu ió de una
sob edosis de hid a o de clo al (Ha is, 2007).
Un poema bajo la in luencia del láudano
El poema que se incluye aquí, supues amen e es á esc i o bajo los e ec os del
láudano pocos días an es de la mue e de Siddal, ue publicado inalmen e po
su cuñado, el c í ico William Michael Rosse i. En ella hay un anhelo y una
espe anza de ol e al más allá. Siddal ya no quie e pe manece i a en la
ie a, en donde se ha con e ido en un alle de lág imas:
“La ida y la noche se me caen, la mue e y el día se me ab en. Allá donde mis
pisadas me lle an y aen la ida es un camino emped ado de dolo . Seño ,
¿ a da é mucho en i me? Siemp e engo ce ca co azones huecos, Los ojos
desalmados han dejado de aplaudi me: Seño , ¿puedo acudi a Ti? La ida y la
ju en ud y el iempo e aniego ya no pueden aleg a mi co azón: Seño ,
ecógeme del emped ado camino de la ida. Ojos amo osos, mucho iempo
ce ados mo almen e, mi adme - La San a Mue e me espe a - Seño , ¿puedo
acudi hoy? Mi ida ex e io me en is ece y aquie a, como azucenas en un
a oyo helado.
Alzo mis ojos al sol, Seño , Seño , eco dando lo pe dido. ¡Oh, Seño ,
acué da e de mí! ¿Cómo se es á en la ie a desconocida? ¿Vaga la mue e de
mano en mano? ¿Ap e amos manos mue as, y emblamos con una aleg ía
in ini a y e e na? ¿Es á lleno el ai e del sonido de los espí i us gi ando y
gi ando? ¿Hay lagos, de canción in ini a, en los cuales descansa nues a
mi ada a igada? ¿Hay al os ángeles blancos obse ando y encaminándose a
las ibe as donde se ienden las azucenas? Seño , no sabemos cómo puede
se ; Buen Seño , deposi amos nues a e en Ti - Oh, Seño , acué da e de mí.”
Es a ha sido la his o ia de g andes a is as que mu ie on a emp ana edad y
que esc ibie on sob e el opio.
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