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La incorrecta descripción de lo que somos

Mosterín de las Heras, Jesús

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1 A is ó eles. Pe i a zoia his o iai (HA). 501 b. 2 A is ó eles. Pe i zoion mo ion (PA). 653 a.b. 3 A is ó eles. Pe i a zoia his o iai (HA) 491 b y 516 a. THÉMATA. REVISTA DE FILOSOFÍA. Núm. 39, 2007. LA INCORRECTA DESCRIPCIÓN DE LO QUE SOMOS Jesús Mos e ín de las He as. Uni e sidad de Ba celona. La an opología ilosó ica sólo puede despega y emp ende el uelo in elec ual desde la base sólida a se posible en nues os días, g acias a los ecien es a ances de la paleoan opología, de la genómica humana y de la neu ociencia. Es a si uación es nue a, pues en el pasado no sabíamos casi nada ace ca de noso os mismos, lo cual no e a an g a e como pod ía pa ece . No hace al a en ende la diges ión ni la espi ación pa a dige i o espi a . No es necesa io sabe nada de gené ica ni de emb iología pa a ep oduci se. Y el se incapaces de desc ibi el uncionamien o del ce eb o nunca nos ha impedido pensa . Sin emba go, la alsa au oconciencia de lo que somos, basada en da os alsos y pseudoexplicaciones insos enibles, impide la pues a en ma cha de la an opología ilosó ica como emp esa cogni i a. 1. Pla ón y A is ó eles Pa a ilus a es e pun o, amos a pasa e is a a algunas y A is ó eles de las alsas ideas y desc ipciones de algunos de los más g andes ilóso os, psicólogos y médicos del pasado, empezando po Pla ón. Pla ón esc ibió que nues a alma es un espí i u que cayó del cielo, donde i ía an es de nace , p ecipi ándose sob e el cue po que aho a lo ap isiona. Desde luego, es imposible sabe has a que pun o Pla ón se omaba en se io sus p opios mi os o si más bien e an guiños de su ino sen ido del humo . También ue amosa e in luyen e su di isión ipa i a (en azón, emoción y ape i o) del psiquismo humano, a la que co espondía o a di isión ipa i a ana ómico- uncional: la cabeza se ía la sede de la azón, el pecho se ía la sede de las emociones y el ien e la de los ape i os. Aunque ingeniosa e in luyen e, esa opinión no co esponde en nada a la ealidad. El ce eb o es la sede an o de la azón (y la sin azón) como de la emoción y del ape i o. En conc e o, las es uc u as ce eb ales más di ec amen e implicadas en el p ocesamien o de las emociones son cie as pa es del sis ema límbico del ce eb o, como las amígdalas, el hipo álamo y la co eza cingula . El pecho no iene nada que e con las emociones. No sólo Pla ón se equi ocaba, sino ambién A is ó eles, el más g ande biólogo que ha habido has a el siglo XVIII, además de g an ilóso o, cla o es á. Al es agi i a, que es u o dos eces elizmen e casado, nunca se le ocu ió con a los dien es en la boca de su muje . Po eso pensaba que los homb es ienen más dien es que las muje es. En gene al, «los machos ienen más dien es que las hemb as, an o en e los se es humanos, como en e las o ejas, las cab as y los ce dos…»1 A is ó eles c eía que los homb es ienen más su u as en el c áneo que las muje es, a in de p opo ciona les más en ilación, ya que es án más calien es. Pensaba que la unción del ce eb o es e ige a la sang e, que el co azón calien a excesi amen e. Los homb es ienen, en elación a su amaño, mayo es ce eb os que las muje es. «En la especie humana, los homb es ienen el ce eb o más oluminoso que las muje es; en e ec o, la egión que odea el co azón y los pulmones es á más calien e y iene más sang e en el homb e. Y esa es ambién la azón po la que el humán es el único animal que se man iene e ec o… El humán es ambién el animal que más su u as iene en la cabeza, y el homb e iene más que la muje , siemp e po la misma azón, a in de que es a egión espi e más ácilmen e, sob e odo el ce eb o mayo .»2 Insis e dos eces3 en que la muje iene una sola su u a de o ma ci cula , mien as que el homb e iene es, que se eúnen en el mismo pun o. De 24 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007 4 A is ó eles. Pe i zoi on mo ion (PA), 652b 17-28. hecho, el c áneo, is o po a iba, p esen a es su u as: La su u a co onal (que sepa a el hueso on al de los pa i ales), la su u a sagi al (que sepa a los dos huesos pa ie ales en e sí) y la su u a lambdoidea (que sepa a el hueso occipi al de los pa ie ales). La su u a co onal se jun a con la sagi al en un pun o llamado b egma. La su u a lambdoidea y la sagi al se jun an en el pun o lambda. Es o ale igual pa a homb es y muje es. P obablemen e A is ó eles se e ie e al b egma cuando dice que en los homb es se c uzan las su u as en el mismo pun o. A is ó eles concebía el ce eb o como un e ige ado . Pensaba que el co azón calen aba en exceso la sang e, y pod ía acaba so ocando al animal, a no se que o o ó gano se enca gase de en ia la pa a man ene el equilib io é mico del cue po. El ce eb o se ía el ó gano enca gado de en ia la sang e. «Pues o que odo necesi a con apeso pa a alcanza el equilib io y el jus o medio, … po es a azón la na u aleza ha dispues o el ce eb o como con apa ida de la egión del co azón y del calo que gene a… Así pues, el ce eb o mode a el calo y la ebullición que einan en el co azón» 4 2. Galeno Galeno, nacido en 129 en Pé gamo, ue el médico más amoso de la an igüedad. Toda ía aho a llamamos galenos a los médicos. Sus ob as de ana omía han se ido de lib os de ex o a odas las gene aciones de médicos en el mundo occiden al e islámico has a el siglo XVI. Vuel o a Pé gamo en 157 as sus es udios en Alejan- d ía, Galeno ob u o la plaza de médico de la escuela de gladiado es, en la que eje ció de ci ujano cua o años, du an e los que adqui ió amplia expe iencia en el a amien o de las he idas (las « en anas al cue po») y los auma ismos an e- cuen es en la ac i idad de los gladiado es. Poco después se es ableció en Roma, donde ue médico de cabece a del empe ado Ma co Au elio y u o un g an éxi o p o esional. Además de a ende a sus pacien es, Galeno se dedicaba a esc ibi , enseña y hace disecciones públicas de animales en las que mos aba su dominio de la ana omía. Galeno dio pábulo a la especulación y la iloso ía, pe o ambién ue un adalid del mé odo expe imen al y de la obse ación di ec a. T a ó de es ablece la medicina sob e una base a la ez expe imen al y especula i a. Aunque no ue conscien e de los lími es y iesgos de la especulación, a i mó la sup emacía del expe imen o en la búsqueda de la e dad. De hecho, ue el p ime in es igado expe imen al (y no solo obse acional) en medicina. Lle ó a cabo disecciones de cadá e es de animales y i isecciones (disecciones de animales i os), en el cu so de las cuales ealizaba expe imen os pa a de e mina la unción de la espi ación, del pulso, de los iñones, del ce eb o y de la médula espinal. Galeno ambién usó el mé odo expe imen al pa a co egi y e u a di e sas opiniones de sus an eceso es. El isiólogo E asís a- o de Keos había sos enido que la sang e sólo luye po las enas, no po las a e- ias, y que las a e ias sólo lle an ai e, pe o no sang e. Galeno co igió es e e o , p obando expe imen almen e que la sang e luye po las a e ias. Mos ó que cuando ligaba un segmen o de a e ia po los dos ex emos y luego lo punzaba, salía sang e. También mos ó que bas a con hace un co e en una a e ia pa a desan- g a el cue po en e o en menos de media ho a. Galeno echazó ambién la opinión de A is ó eles de que el co azón e a el cen o del pensamien o; el cen o del pensa- mien o y del sis ema ne ioso es el ce eb o. Los médicos hipoc á icos apenas habían in en ado un es udio se io de la ana o- mía y isiología del cue po humano, que se inició con A is ó eles. Fue on p ecisa- men e los pe ipa é icos los que aslada on ese in e és a Alejand ía. E asís a o de Keos, nacido hacia -340, discípulo del escola ca del Liceo Es a ón de Lampsaco, ue el más no able ana omis a alejand ino. A di e encia de lo que había pasado en Alejand ía, donde los eyes g iegos de Egip o, los P olemeos, habían pe mi ido la disección de los cadá e es de los ajus iciados, en Roma es aba es ic amen e p ohi- bido disecciona cadá e es humanos. Galeno u o que con en a se con disecciona 25 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007 o os animales, como ce dos (po la simila idad de sus ó ganos con los humanos), cab as, o ejas y, sob e odo, los macacos de Be be ía, po lo que en gene al su desc ipción del cue po humano es en ealidad la desc ipción de cue po del macaco. Es cu ioso que los médicos eu opeos y á abes que du an e mil quinien os años es udia on sus ob as no se diesen cuen a. Galeno incluso llegó a a ibui al humán es uc u as ana ómicas de cie os umian es, como la ed ascula ce eb al e e mi abile. Sus ob as ana ómicas son de alo muy desigual; con ienen obse aciones agudas y de alladas, mezcladas con e o es y especulaciones. La isiología de Galeno se basaba en p opo ciones a iables en la obse ación, el expe imen o, las doc inas ecibidas, los p incipios ilosó icos y la especulación. Galeno asumió la eo ía hipoc á ica de los cua o humo es (sang e, lema, bilis ama illa y bilis neg a). La sang e se o ma ía en el hígado; la bilis ama illa en la esícula bilia ; la bilis neg a en el bazo; la lema o pi ui a en la glándula pi ui a ia. Esos cua o humo es e an luidos que co esponde ían a los cua o elemen os y a las cua o es aciones del año: la sang e co esponde al ai e y p edomina en la p ima e- a; la bilis ama illa co esponde al uego y p edomina en e ano; la bilis neg a o melancolía co esponde a la ie a y p edomina en o oño; la lema co esponde al agua y p edomina en in ie no. La en e medad se concebía como un desequilib io en e esos cua o humo es, que se puede diagnos ica po el pulso, la o ina y las in lamaciones de los ó ganos, cuya de ección equie e conocimien os ana ómicos p e ios. De odos modos, las unciones i ales mismas esul a ían de la p oducción y anspo e in e no de los es «espi u us» (pnéûma a), como a con inuación e emos. Galeno hizo encaja cuan o sabía sob e la espi ación, la diges ión y el sis ema ne ioso en un sis ema isiológico ingenioso y bien in eg ado, que explica ía la iple unción i al del humán. La palab a g iega pneûma signi ica inicialmen e soplo, ien o, alien o y luego ambién soplo i al, ida, alma, espí i u. Los es oicos la habían pues o de moda, conside ando el pneuma como el alien o cósmico, el p incipio dinámico que man ie- ne la unidad y cohe encia del Uni e so y de cada cosa, especialmen e de cada animal y muy pa icula men e de cada humán. Según A is ó eles, odos los se es i os, incluso las plan as, ienen ida ege a- i a, es deci , nu ición y c ecimien o. Los animales ienen, además de la ida ege a i a, la sensi i a, ca ac e izada po el deseo y la locomoción. Los humanes, inalmen e, son capaces, además, de ida in elec i a, de pensa y azona . Galeno, siguiendo a los es oicos, hace que odas las o mas de ida dependan de cie a mani es ación o o ma del pneuma cósmico. El pneuma es á en el ai e y, al espi a , lo in oducimos en nues o cue po a a és de los pulmones. Toda la isiología humana es á dedicada a adap a es e pneuma a las es o mas de ida que ene- mos, pe mi iéndose así c ece , mo e nos y pensa . La p ime a adap ación o cocción iene luga en el hígado, la segunda en el co azón y la e ce a en el ce eb o, dando luga , espec i amen e a los es ipos de pneuma o «espí i u»: El pneûma physykón o espí i u na u al del hígado, causa del c ecimien o. El pneûma zō ikón o espí i u i al del co azón, p incipio de la locomoción. El pneûma psykhikón (en la ín, spi i us animalis, de animus) o espí i u animal del ce eb o, causa del pensamien o. Toda ía el siglo XVII Desca es segui ía empleando la e minología galénica de los «espí i us animales». La iloso ía galénica culmina en la desc ipción de es sis emas o gánicos independien es, po cada uno de los cuales luye un «espí i u» dis in o y que posibili- an nues os es ipos de ida: El hígado y las enas se ían los ó ganos p incipales de la ida ege a i a. El co azón, jun o con los pulmones y las a e ias, man ienen la ida sensible. El ce eb o y los ne ios son la base de ida in elec i a. El sis ema del ce eb o y los ne ios e a un e ce sis ema independien e po donde luía o o espí i u, el espí i u animal (del ánima). Algunas a e ias conduci- ían la sang e a e ial ca gada de espí i u i a desde el en ículo izquie do del co azón al ce eb o, pasando a a és de una upida ed de asos sanguíneos si uada debajo del ce eb o, llamada la e e mi abile. En es a e e mi abile y el ce eb o, la 26 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007 sang e a e ial ca gada de espí i u i al se ans o ma ía en espí i u animal, que desde el ce eb o se dis ibui ía po el cue po a a és de los ne ios, que Galeno concebía como ubos huecos. De hecho, la e e mi abile no exis e en los humanes, ni en p ima e alguno, sino sólo en los umian es; Galeno la io diseccionando cab as u o ejas, y pensó que ambién debe ía de es a en los humanes, pe o se equi ocó, impedido como es aba de pone a p ueba su conje u a, dado que en Roma es aba p ohibida la disección de cadá e es humanos. 3. Me á o as de la men e Toda nues a conduc a, nues a cul u a y nues a ida social, cuan o hacemos, pensamos y sen imos, depende de nues o ce eb o. El ce eb o es la sede de nues as ideas y emociones, de nues os emo es y espe anzas, del gozo y el su imien o, del lenguaje y la pe sonalidad. Si en algún ó gano se mani ies a la na u aleza humana en odo su esplendo , es sin duda en nues o oluminoso ce eb o. Lás ima que no lo conozcamos mejo . De odos modos, el hecho de que apenas en endamos cómo unciona el ce eb o no nos ha cohibido a la ho a de especula sob e la men e y la conduc a, el alma y el in elec o. Las palab as acuñadas po las lenguas indoeu opeas pa a designa el alma implican desde el p incipio la me á o a del alien o o la espi ación. El ánima del animal se concebía como aquello que di e enciaba a un animal i o de un cadá e . Esa di e encia pa ecía es iba en la espi ación: el animal i o espi a, mien as que el mue o no lo hace. En g iego el alma se llama psykhē, que o iginalmen e signi ica soplo o alien o y que p ocede del e bo psýkhō (sopla , exhala , espi a ). En la ín el alma se llama ánima, que inicialmen e signi icaba ai e, soplo, ien o, alien o o espi ación y que p ocede del e bo anima e (sopla , da ai e). En sánsc i- o el alma se llama á man, palab a empa en ada e imológicamen e con el e bo alemán a men, que signi ica espi a . Aunque en cas ellano emp ano exis ía la exp esión de «pa a mien es» (da se cuen a) y de «men a » (menciona ) y luego se ha hablado de «o ación men al» y de «cálculo men al» (que iene luga en la cabeza, sin sonidos ni papeles), el uso ac ual de la palab a «men e» es ecien e y debido al in lujo del inglés mind. Así, «men e» ha enido a sus i ui a «in elec o» o «alma in elec i a», exp esiones pasadas de moda y caídas en desuso, y a eces incluso a conciencia o pensamien o. Cuando no en endemos algo, buscamos analogías con o os sis emas que c ee- mos en ende mejo . A eces usamos esos sis emas como me á o as de lo que en endemos. Si nos omamos demasiado en se io la me á o a y la desa ollamos eó icamen e, acabamos emba cados en un pa adigma me a ó ico, que, si bien puede esul a suges i o, con ecuencia bloquea el camino de la in es igación di ec a de la cosa misma. Has a el su gimien o de la ciencia mode na en el siglo XVII, g an pa e del pensamien o ilosó ico y cien í ico e a de ipo me a ó ico. En especial, oda la e lexión psicológica discu ía po cauces me a ó icos. René Desca es (1596-1650) ue un g an ma emá ico, un imagina i o ísico y un medioc e biólogo. Conside aba que el cue po y el alma son cosas comple amen e dis in as e independien es. El alma es pu o pensamien o ( es cogi ans), mien as el cue po es pu a ex ensión ( es ex ensa). In luido po los es udios de William Ha ey (1578-1657) sob e la ci culación de la sang e, Desca es a ó de desa olla una isiología hid áulica, p esen ando el cue po humano como máquina y su uncionamien o como pu amen e mecánico. Todos los mo imien os del cue po es a ían de e minados po el mo imien o de unos líquidos que él llamaba «espí i us animales», y que p oduci ían odos los enómenos isiológicos, desde la diges ión has a los mo imien os e lejos. El alma, a su ez, podía con ola los mo imien os co po ales ac uando sob e ese líquido en la glándu- la pineal. La men e o alma –según Desca es– e a una en idad no ex ensa. ¿Cómo podía mo e , po ejemplo, una pie na? El alma mo ía la glándula pineal, que e a una especie de músculo, que a su ez ponía en mo imien o la pie na. En Les pas- sions de l´âme, Desca es expone cómo la sang e, al dila a se en el co azón, p oduce unos luidos muy enues, los espí i us animales, some idos a las leyes de la hid odi- 27 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007 5 En Gilbe Ryle. The Concep o Mind. Ba nes & Noble (1949). P. 15. námica. Es os luidos se quedan a apados en los po os del ce eb o, desde donde, a a és de los ne ios, llegan a los músculos, cuyas con acciones p oducen. An es de sali del ce eb o pasan po la glándula pineal, donde el alma in e acciona con ellos. Según Desca es, la men e o alma no es á en el cue po ni depende de él, pe o in e acciona con él a a és de la glándula pineal. ¿Po qué eligió Desca es la glándula pineal? Galeno había pensado que e a como una ál ula que se ía pa a egula el lujo del pensamien o desde el ce eb o. Desca es c eía que la glándula pineal e a un ó gano que solo se encon aba en los humanes, y no en los o os animales. Po ello, los o os animales, desp o is os de glándula pineal, ca ece ían de men e y de alma, se ían me as máquinas. Sin emba go, unas décadas más a de Nicolaus S eno (1638-1686) descub ió la glándula pineal en o os animales. Es e descub imien o, que a uinaba uno de los pila es de la iloso ía ca esiana, esul a- ba emba azoso pa a S eno, que se conside aba ca esiano. Aho a sabemos que casi odos los e eb ados ienen glándula pineal, e incluso que en algunos ep iles es á bas an e más desa ollada que en noso os. Según Desca es, la glándula pineal es el luga imposible donde un alma e é ea in e acciona con un cue po bu damen e mecánico, mo iendo los espí i us animales. De hecho, la glándula pineal o epí isis es una glándula endoc ina pe i o me, del amaño de un guisan e, si uada en medio del encé alo, de ás del álamo y en cima de los ubé culos cuad igéminos supe io es; o ma pa e del diencé alo o ce eb o in e medio. (Ob iamen e, no hay que con undi la glándula pineal o epí isis con la glándula pi ui a ia o hipó isis, que es la glándula maes a del ce eb o y es á si uada más abajo.) La glándula pineal es, en los mamí e os, un ó gano sec e o de mela o- nina, e olucionado a pa i de un ó gano o o ecep o más an iguo, un e ce ojo do sal o epi isial, p esen e en an ibios y ep iles, que no o ma imágenes, sino que se limi a a cap a la in ensidad de luz. La glándula pineal, bajo el in lujo de la o mación e icula , egula el ciclo del sueño y la igilia, sec e ando mela onina cuando cunde la oscu idad, lo que induce el sueño. Aho a la mela onina se sin e iza ambién en los labo a o ios, y se ende en píldo as, que adelan an el i mo del sueño y la igilia as los uelos in e con inen ales, ayudando a comba i el je -lag. Desca es a aba de alcanza un comp omiso en e sus ideas cien í icas meca- nicis as, que desa ollaba con audacia, y su c is ianismo olun a is a en cuan o a Dios y al homb e, con el que cub ía p uden emen e sus espaldas y e i aba el des ino de Galileo. Los enómenos biológicos se ían incluidos en el dominio de la ísica, pe o no la men e humana. Ya no hab ía di e encia en e lo animado y lo inanimado, sino en e lo ma e ial y lo espi i ual. A ibui un alma inmo al a odos los animales o concebi a los humanes como me os au óma as sin alma, e an al e na i as p ohibi- das po la Iglesia. Desca es solucionó el dilema in oduciendo lo que Gilbe Ryle llamó el mi o del an asma en la máquina5, la ex a agan e doc ina dualis a según la cual el alma humana se ía simple, inmo al y pu o pensamien o, mien as el es o de los animales y el mismo cue po humano se ían máquinas hid odinámicas. 4. Psicoanálisis El psicoanálisis ue c eado po Sigmund F eud (1856-1939). F eud inició su ca e a como neu ólogo y médico del sis ema ne ioso. En 1895 esc ibió En wu eine Psychologie (P oyec o de una psicología), que sólo ue publicado pós umamen- e. Es a ob a con iene lo que F eud llamaba su me apsicología, es deci , la desc ip- ción del modelo gene al de la ida psíquica, que es á de ás de sus eo ías y doc i- nas psicológicas conc e as. Cuando lo o muló, F eud p e endía aplica un en oque cien í ico y ma e ialis a al es udio de la ida men al y las neu osis. El psicoanálisis su gió inspi ado en la ciencia de 1895, pe o luego ompió sus ama as con la in es igación pos e io , a la que dejó de ene en cuen a. La me odología eudiana ya no ue eno ada ni pues a a pun o en unción de los descub imien os pos e io es. El pa adigma psicoanalí ico usaba inicialmen e como hilo conduc o un modelo e modinámico o hid odinámico, basado en la compa ación me a ó ica de la psique 28 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007 con una máquina de apo , lo que explica el uso de nociones como la ep esión (la p esión del gas que sale po las jun u as). F eud sabía ya que el ce eb o se compone de neu onas (Cajal acababa de con i ma lo) y había oído que po el sis ema ne ioso ci culan impulsos eléc icos. Recogió de la ísica la idea de ene gía como can idad conse ada y la adop ó como «ene gía psíquica». Según F eud, los sen idos ecogen ene gía del en o no y la asmi en al ce eb o. Además, en el p opio cue po, las gónadas y los ó ganos geni ales p oducen ene gía psíquica o libido, que en ían al ce eb o. El ce eb o es á some ido a p esión po oda es a ene gía que le llega y que le esul a desag adable. T a a de lib a se de ese exceso de ene gía, dándole salida median e acciones que la gas an, consumen y disipan. Pa a la ene gía psíquica ald ía el p incipio de conse ación de on Helmholz. La ene gía no desapa ece ni se pie de. Se almacena y concen a en el ce eb o, poniendo en pelig o a odo el o ganismo. En el ac o sexual se disipa la ene gía sob an e del ce eb o, acumulada allí po las gónadas. F eud no sabía qué e a esa ene gía. Cu iosamen e, ha habido una endencia a concebi lo que no en iende como algún ipo de luido, bas e eco - da los «espí i us animales» de Desca es, o el logis o de S ahl o el caló ico de La oisie . F eud concebía ambién su ene gía psíquica como un luido. Tenía la imagen de una máquina de apo , que ans o ma la p esión a que es some ida en abajo, en acción, pues si no, es alla. Es e modelo psicohid áulico es á basado en la expe iencia del o gasmo. Le pa ecía como si la sexualidad gene ase una ene gía (la libido), que pugna po libe a se o disipa se en el ac o sexual. Es as ideas eudianas ue on desa olladas has a el pa oxismo po Wilhelm Reich (1897-1957), un discípulo he e odoxo de F eud. Según Reich, odas las neu o- sis se deben a que la ene gía sexual no acaba de libe a se en el o gasmo. Es a ene gía se acumula y la p esión que eje ce se mani ies a como neu osis. La ac i i- dad sexual se ía el ubo de escape de esa ene gía ic icia. Más a de Reich p e endió habe de ec ado mani es aciones de la ene gía sexual gene alizada en la e men a- ción (biones) e incluso en la a mós e a y el cielo. C eyó habe descubie o una ue za undamen al de la na u aleza desconocida has a en onces, a la que llamó o gon, e incluso llegó a mos a un acumulado de o gon que había cons uido a Eins ein, que no le hizo caso. Noso os sabemos aho a que el ce eb o no ecibe ni almacena ni en ía ene gía, sino señales, in o mación. El ce eb o en ía a los músculos la o den (la in o mación) de con ae se, pe o no les en ía ene gía. De hecho, las células de los músculos p oducen la ene gía que necesi an descomp imiendo en ADP el ATP que p e iamen- e acumulan median e la espi ación celula . No hay un á ico de ene gía en e el ce eb o y o as pa es del cue po. Hay que dis ingui el psicoanálisis como mé odo e apéu ico y como eo ía o modelo de la men e humana. La posible e icacia de una e apia no depende de la e acidad de la eo ía que la jus i ica. Bas e con pensa en los casos de e icacia e apéu ica de los placebos o de cu ación po la e. La aspi ina o ácido ace ilsalicílico ha es ado qui ando el dolo de cabeza du an e mucho iempo en ausencia de expli- cación alguna de cómo se conseguía ese e ec o. La acupun u a es una e apia de la medicina adicional china consis en e en cla a agujas en cie os pun os del cue po del pacien e. La base eó ica de la acupun u a es sumamen e dudosa; se basa en la exis encia del yin y el yang como ue zas undamen ales de la na u aleza, en la concepción de las en e medades como desequilib ios en e el yin y el yang, y la exis encia de una se ie de «me idianos» o canales que eco en el cue po longi udi- nalmen e, conec ando los di e sos ó ganos, y po los que luye la ene gía i al (qi). Nadie ha de ec ado ales ue zas ni canales. Sin emba go, la acupun u a iene bas an e éxi o p ác ico como analgesia y como e apia de cie as en e medades. Los ilóso os de la ciencia del siglo XX han some ido el psicoanálisis a análisis c í ico. El esul ado ha sido uni o memen e de as ado , aunque la de as ación ha omado dos o mas dis in as. Según algunos au o es, como Ka l Poppe (1902-1993), el psicoanálisis es una doc ina incon as able e i e u able, po lo que no puede se 29 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007 6 G ünbaum, Adol : The Founda ions o Pyichoanáyiyis: A Philosophical C i ique. Uni e si y o Cali o nia P esss. 1984. omada en se io como eo ía cien í ica. Según o os au o es, como Adol G ünbaum6, el psicoanálisis sí es una eo ía con as able, ya ha sido con as ado y ha esul ado se also. Se ome como se ome, el psicoanálisis como eo ía sale mal pa ado del esc u inio epis emológico: es una me a especulación incon as able o una alsedad pa en e. 5. Los sueños Aunque el español dispone de e bos di e en es pa a do mi y pa a soña , con unde ambas ac i idades en el único y equí oco sus an i o «sueño». En o as lenguas se emplean sus an i os dis in os, po ejemplo, en inglés sleep y d eam, en alemán Schla y T aum, en ancés sommeil y ê e. Algún a ículo écnico aduce d eam po «ensoñación», pe o en cas ellano habi ual esa palab a más bien signi ica an asea es ando despie o o a lo sumo en due me ela. A al a de un ocablo mejo , usa emos aquí «do mida» como sus an i o co espondien e al e bo «do mi ». La conciencia ca ece de es abilidad y pe manencia, es una ealidad in e mi en- e, in e umpida y desac i ada con ecuencia. No sólo en los a os casos de desma- yos, coma y anes esia, sino en la do mida co idiana, la conciencia se apaga. Sin emba go, el ce eb o sigue uncionando mien as do mimos de hecho, sigue uncio- nando mien as i imos, po de inición, pues la mue e suele de ini se como la cesación de la ac i idad ce eb al. Ya A is ó eles señalaba que odos los animales due men. Más ecien emen e hemos descubie o que odos los mamí e os sueñan. El psicólogo William James (1842-1910) había o o con el es uc u alismo in ospec i o de Wilhelm Wund (1832-1920) con su insis encia en el uncionalismo, en la p egun a po la unción y la con ibución a la supe i encia de los enómenos psíquicos. ¿Cuál es la con ibu- ción del do mi y el soña , pa a qué si en, po qué ue on e enidos po la selección na u al en el cu so de la e olución biológica? No lo sabemos. Hay muchas hipó esis al espec o, a ias de las cuales ienen que e con la consolidación de la memo ia de con enidos y p ocedimien os ecién ap endidos. Como señalaba He ácli o, «pa a los despie os hay un mundo único y común, mien as que cada uno de los que due men se uel e hacia su p opio mundo pa i- cula » [ . 652]. Ese mundo pa icula es el mundo de los sueños. En las cul u as p imi i as han sido ecuen emen e in e p e ados como mensajes en iados po los dioses o como isiones de una ealidad mágica y supe io . En el siglo XX el psicoa- nálisis ha especulado incansablemen e sob e el p esun o signi icado de los sueños. En su amosa ob a de 1900, Die T aumdeu ung (La in e p e ación de los sueños), F eud dio po supues o que los sueños signi ican algo y a ó de encon a su in e p e ación adecuada. Según F eud, los sueños cons i uyen la sa is acción o ealización simbólica de deseos pelig osos i ealizados y ep imidos, des e ados al subconscien e, del que escapan po la noche en o ma de sueños. Allí es ableció la di e encia en e el sueño la en e o au én ico, que es el deseo ep imido, y el sueño mani ies o, que es su o ma dis azada, como el sueño se ecue da. Es a dis inción inmuniza la eo ía eudiana en e a la c í ica, pues si los sueños no coinciden con lo que p edice el psicoanálisis, siemp e cabe a ibui la disc epancia a la dis o sión su ida po el sueño la en e al pasa a sueño mani ies o. Según F eud, el suje o iene expe iencias y ecue dos inquie an es y deseos insa is echos, a eces desde la in ancia, deseos inacep ables e incon esables, y po an o ep imidos po la censu a in e na. Es os deseos insa is echos pueden ol e , exci a nos e impedi nos do mi y descansa . Po an o, la unción de los sueños consis e en pe mi i el descanso, elejando la ensión excesi a de los deseos insa is- echos de un modo simbólico, aunque dis azado pa a pasa la censu a. Ya hemos aludido a la di e encia en e el con enido mani ies o del sueño, que el suje o ecue - da, y el deseo insa is echo eal, la en e en el inconscien e. Los sueños mani ies os no necesi an se explicados, sino in e p e ados, leídos en e líneas, has a da con los 30 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007 e dade os deseos insa is echos la en es. F eud llama elabo ación del sueño a ese abajo de dis aza lo pa a que pase la censu a. La in e p e ación, po el con a io, a a de apa a el dis az y llega a la e sión o iginal, la la en e. En los sueños el suje o i e sus deseos e ó icos insa is echos de la in ancia, que pe manecen en su inconscien e. Esos deseos son elabo ados según un simbolismo, el lenguaje de los sueños. Pa a F eud, los sueños son «el camino eal» de la explo ación del inconscien e. Lo mismo ocu e con los ac os allidos del habla. Has a F eud, la psicología in os- pec i a p e endía ocupa se sólo de la conciencia y de la ida conscien e. F eud enía azón al señala la exis encia de una g an can idad de psiquismo inconscien e. Lo que es peculia del psicoanálisis y ca ece de apoyo empí ico es que el inconscien e sea el esul ado de una censu a o echazo cuasimo al, de una pugna in e io en e p incipios opues os, en e deseos indecen es incon esables y endencias ep esi as cuasimo ales. Todos los mamí e os sueñan, como documen an nume osos es udios con ga os y o os animales a los que di ícilmen e puede a ibui se la mo al ic o ia- na o las cos umb es de la Viena de la época de F eud. Desde 1953 hemos ap endido mucho sob e el do mi y el soña ; po ejemplo, el papel de la o mación e icula del onco ce eb al en el inicio y el con ol de la do mida y de los suelos y en la sec eción de mela onina po la glándula pineal. Cada noche soñamos unas cua o eces, gene almen e du an e las e apas de mo imien o ápido de los ojos (REM, apad ye mo emen s), ca ac e izadas po una ac i idad eléc ica del ce eb o ( e lejada en el ence alog ama) pa ecida a la de la igilia, con ondas muy ápidas, en con as e con las ondas len as de las e apas de do mida sin sueños. Du an e las e apas REM, aunque el ce eb o abaja a oda máquina, los músculos pe manecen elajados. Si nos despe amos o nos despie an du an e una e apa REM, sabemos lo que es amos soñando y lo desc ibimos con oda acilidad. Más del 80% de odos los sueños, y desde luego los más i idos y complicados, ienen luga du an e es as e apas REM. En 1928 el alemán Hans Be ge egis ó la ac i idad eléc ica del ce eb o median e un ence alog ama. Pa a egis a los po enciales de acción de las neu ona hacía al a un sis ema más ápido: el osciloscopio, in en ado po Edga Ad ian y B ian Ma hews en 1933. En los años 1930s y 1940s, Na haniel Klei man (1895- 1999), p o eso de Fisiología en la Uni e sidad de Chicago, hizo mediciones del cambio de cie as magni udes isiológicas (como la empe a u a o el i mo ca diaco) du an e las ho as de do mida y de igilia. En 1951-53 se descub ie on las ases del sueño REM en el labo a o io de Klei man po su es udian e Eugene Ase insky. En e 1953 y 1955 Ase insky y Klei man publica on los esul ados de la obse ación del mo imien o ápido de ojos (REM) en niños. O o es udian e, William Demen , con inuó la in es igación en adul os. En 1957 Demen y Klei man publica on los esul ados. El descub imien o de que odos los mamí e os sueñan y de la dis inción en e las e apas REM y no-REM del do mi ha abie o la pue a al mundo de los sueños. Hay un modo in alible y sólo uno de a e igua lo que sueña un suje o: despe a lo du an e la e apa REM de su do mida. Si el conocimien o de los sueños u ie a un alo en la e apia, como pensaba F eud, los psicoanalis as debe án adop a es e p ocedimien o; pe o no lo han hecho. El i ual del so á, de la lib e asociación y del p esun o ecue do no conduce al conocimien o de los sueños, sino a su in ención. Los psicoanalis as in e esados en conoce los sueños de sus pacien es debe ían obse a los mien as due men po la noche, como hacen los médicos de las unidades de sueño de los hospi ales, a in de despe a los as de ec a ápidos mo imien o de sus pupilas bajo los pá pados. Si lo hicie an, ob end ían e sionas idedignas y comple as de los sueños, cosa de la que aho a ca ecen. 6. Conduc ismo. Si Desca es había concebido el humán como al unión implausible de un an as- ma con una máquina, los conduc is as echaza on el an asma, pe o acep a on la me á o a de la máquina. La máquina conduc is a se ía incapaz de ac ua espon á- 31 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007 neamen e o desde den o, pe o pod ía eacciona a los es ímulos ex e nos. John Wa son echazó la psicología es uc u alis a an e io , basada en la in ospección, po azones me odológicas. Un p incipio undamen al de la me odolo- gía de la ciencia empí ica consis e en que las obse aciones y mediciones de un cien í ico deben pode se e i icadas y epe idas po los demás. Pe o los da os de la in ospección son comple amen e in e i icables po lo demás. Po an o, ninguna psicología cien í ica pod ía basa se en ellos. Wa son p oponía sus i ui como obje o de la psicología los inobse ables con enidos de la conciencia po la conduc a ex e - na, obse able y medible po odos. Es e p og ama ecibió po ello el nomb e de conduc ismo. Fue p esen ado po Wa son en 1913 en un a a ículo i ulado «Psycho- logy as he beha io is iews i ». Wa son a aba de es ablece una ciencia na u al de la conduc a, que explicase el compo amien o obse ado del suje o en unción de su ap endizaje p e io, es deci , como e ec o de las ecompensas y cas igos que el suje o hubie a ecibido del en o no. Es as co elaciones no necesi a ían ene en cuen a ningún ipo de ac o in e no, ni men al ni gené ico ni neu ológico, sino que se basa ía en la me a obse ación de las pau as según las cuales cie o ipo de es ímulos p o ocan cie o ipo de espues as. I an Pa lo (1849-1936) ya había es udiado los e lejos condicionados, basados en el condicionamien o clásico. Sali a al oí una campana es un e lejo condiciona- do que iene luga en el pe o p e iamen e some ido al p oceso de acondicionamien- o. Es e ipo de espues a condicionada, que co elaciona di ec amen e los es ímulos con las espues as, e a el ejemplo pa adigmá ico de mé odo psicológico p opugnado po Wa son. Lo que Pa lo había es ablecido con pe os, Wa son lo comp obó con se es humanos, como el amoso bebé Li le Albe . Edwa d Tho ndike (1874-1949) en a izó el ap endizaje po ensayo y e o . Bu hus Skinne (1904-1990) con inuó la labo de Pa lo y Wa son y es udió o os ipos de condicionamien o, como el condicionamien o ope an e. El condicionamien o ope an e es un sis ema de e oali- men ación ( eedback): si un p emio o e ue zo sigue a cie a espues a a un es ímu- lo, esa espues a se hace más p obable en el u u o. Skinne in odujo la amosa caja de Skinne , que aisla a una a a o una paloma y la p emia con comida o la cas iga con una lige a desca ga eléc ica, según su conduc a, a in de ob ene di e en es ipos de ap endizaje. La caja de Skinne pe mi e un con ol pe ec o de los pa áme- os que in e ienen en el expe imen o, asegu a su epe ibilidad y nos encamina hacia la me a de la psicología conduc is a: la p edicción y el con ol de la conduc a. Desde su cá ed a en la uni e sidad de Ha a d, Skinne eje ció una inmensa in luencia en la psicología de mediados del siglo XX. En e 1925 y 1960 el conduc is- mo ue la o ma p edominan e de psicología en el mundo académico. Su in luencia ue decisi a en ilóso os como Ludwig Wi gens ein (1889-1951), Gilbe Ryle e incluso Willa d Quine (1908-2000). Las ideas conduc is as ace ca del con ol de la conduc a inspi a on pesadillas li e a ias como B a e New Wo ld (Un mundo eliz) de Aldous Huxley, o 1984, de Geo ge O well, así como u opías al es ilo de Walden Two, del mismo Skinne . Sin emba go, p on o e ólogos como Hon ad Lo enz (1903- 1989) deja on a ás los labo a o ios pa a sali al campo abie o a obse a la con- duc a de los animales en libe ad y en su medio na u al. Es os e ólogos en a iza on desde el p ime momen o el papel de los ins in os congéni os y las pau as de conduc- a he edadas, incompa ibles con la me odología de Skinne . Las ideas conduc is as sob e el lenguaje ampoco log aban con ence a los lingüís as. En 1957 Skinne hizo un úl imo in en o con su lib o Ve bal Beha io (Conduc a Ve bal), some ido poco después a c í ica de as ado a po Noam Chomsky. Desde un pun o de is a epis emológico, con iene dis ingui en e eo ía y explicaciones de caja neg a, que se limi an a co elaciona di e sos ipos de pa áme- os ex e no o enomenológicos, y eo ías y explicaciones de caja aslúcida, basadas en los mecanismos subyacen es que p oducen los enómenos. En las explicaciones de caja neg a, ípicas de lo es adios iniciales de la ciencia, se supone que los meca- nismo subyacen es son inaccesibles o desconocidos, y simplemen e a amos de es ablece co elaciones uncionales en e en adas y salidas, inpu s y au pu s, es ímulos y espues as. En los es adios más a anzados, a amos de llega al ondo del asun o, desen añando los mecanismos subyacen es. Es lo que ha ocu ido con