Revista internacional de Historia de la Comunicación ISSN: 2255-5129 © Universidad de Sevilla Como citar este artículo: RUIZ ACOSTA, M. J. (2024): “El Socialista: notas para el estudio de un periódico español en el exilio”, en Revista Internacional de Historia de la Comunicación, (23), pp. 81-103. https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2024.i23.06 EL SOCIALISTA: NOTAS PARA EL ESTUDIO DE UN PERIÓDICO ESPAÑOL EN EL EXILIO El Socialista: notes for the study of a Spanish newspaper in exile María José Ruiz Acosta Universidad de Sevilla, España
[email protected] 0000-0002-9890-8687 RESUMEN Con el término de “prensa alófona” o “transfronteriza” se hace referencia a un medio de comunicación que se redacta en una lengua distinta a la del país en el que se edita. Fruto de emigraciones forzosas o de desplazamientos de población, tal fenómeno toma carta de naturaleza en Europa al menos desde el sigloXVIII. En nuestro trabajo estudiamos una cabecera representativa de la prensa transfronteriza española. Se trata de El Socialista, periódico creado por Pablo Iglesias en 1886 y que, como consecuencia del exilio de sus promotores, se editó en el extranjero durante más de tres décadas. El interés de esta radica principalmente en reconocer la función que tuvo a la hora de preservar y de difundir una ideología que fue prohibida en España al término de la Guerra Civil. Aunque su trayectoria no estuvo exenta de problemas y vicisitudes, El Socialista consiguió superarlos y volver a publicarse en España tras el restablecimiento de la democracia y, por ende, de la libertad de expresión y de información. PALABRAS CLAVE El Socialista, PSOE, prensa, exilio, España. ABSTRACT The term “allophone” or “cross-border” press refers to a media outlet that is written in a language other than that of the country in which it is published. As a result of forced emigration or population displacement, this phenomenon has been common in Europe since at least the 18th century. In our work we study a representative newspaper of the Spanish cross-border press. This is El Socialista, a newspaper created by Pablo Iglesias in 1886 and which, as a result of the exile of its promoters, was published abroad for more than three decades. The interest of the newspaper lies mainly in recognizing the role it played in preserving and disseminating an ideology that was banned in Spain at the end of the Civil War. Although its history was not free of problems and vicissitudes, El Socialista managed to overcome them and be published again in Spain after the restoration of democracy and, therefore, freedom of expression and information. KEYWORDS El Socialista, PSOE, press, exile, Spain. Recibido: 23-09-2024 Aceptado: 01-12-2024
El Socialista: notas para el estudio de un periódico español en el exilio María José Ruiz Acosta https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2024.i23.06 ISSN: 2255-5129 2024 22 81-103 82 1. Introducción y metodología Al margen del sistema global de medios, e ignorada durante mucho tiempo por los especialistas, existe en casi todos los países una modalidad de prensa realizada en un idioma extranjero. En algunas naciones estos órganos son muy numerosos y ofrecen una gran variedad, lo que ha dado lugar entre los investigadores al asentamiento de lo que se conoce como prensa alófona o transfronteriza. Sirvan de ejemplo en este sentido, las cabeceras estudiadas por autores como Claude-Jean Bertrand y Francis Bordat (1994), Diana Cooper-Richet (2019), Bénédicte Deschamps (2020), Juan Antonio García-Galindo y Laura López Romero (2018), Arnulfo Uriel Gómez (2020) o Hans-Jürgen Lüsebrink (2013). Desde el interés por estudiar un ejemplo más de ese tipo de periodismo, ofrecemos en este trabajo un análisis de El Socialista en una etapa de su trayectoria en la que formó parte de esa prensa alófona. Nuestro objetivo principal ha sido analizar los años en los que la cabecera se redactaba en español, por y para españoles, pero se editaba en el extranjero, concretamente en Francia y en Bélgica. En cualquier caso, y antes de iniciar nuestro estudio, resulta fundamental hacer referencia al amplio marco donde se integra, que es el de la prensa española el exilio. En este sentido, ha de tenerse en cuenta que nuestro trabajo parte de la labor realizada por autores como Alicia Alted y Lucienne Domergue (2003), Dolores Fernández (2007), así como Manuel Aznar e Idoia Murga (2019), textos centrados en el fenómeno de la diáspora española tras la Guerra Civil. Y, más concretamente, en relación con el fenómeno del periodismo republicano a partir de 1939, hemos de resaltar las investigaciones llevadas a cabo por José Martínez (1994), Beatriz García (2001), Manuel Aznar (2006), Ana González (2010) y Matilde E. San Francisco (2013). Para llevar a cabo nuestra investigación, cuyo cometido es realizar un primer acercamiento a El Socialista durante los años en los que se editó en el exilio, hemos acudido a fuentes primarias, analizando los ejemplares de la publicación que preserva la Fundación Pablo Iglesias. Con el fin de ordenar el material disponible, nos hemos servido de la siguiente ficha: Autor Título del artículo Fecha de publicación Página de publicación Lugar de publicación Síntesis del contenido Los resultados alcanzados tras esta primera fase de la investigación nos han permitido continuar con el análisis de El Socialista que iniciamos hace unos años y que tuvo como cometido situar la publicación en la estructura informativa de las distintas etapas que
El Socialista: notas para el estudio de un periódico español en el exilio María José Ruiz Acosta https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2024.i23.06 ISSN: 2255-5129 2024 22 81-103 83 atravesó a lo largo de su existencia1. Los resultados que presentamos en este trabajo nos han brindado la ocasión de dar un paso más en el estudio de la evolución del periódico en unos momentos muy especiales, como fueron los derivados de su redacción, producción e impresión en Francia y Bélgica. 2. Nacimiento de El Socialista Durante el sigloXIX, en numerosas naciones occidentales el periodismo empezó a ser concebido principalmente como medio de difusión de informaciones, dando lugar a lo que se conoció como “prensa noticiera o de masas”. En España, sin embargo, pervivió el papel que había desempeñado durante gran parte de esa centuria; a saber: la de servir de instrumento doctrinario, órgano de propaganda y de acción entre facciones, grupos y líderes del espacio público. La razón de tal proceder residía en el hecho de que la politización de la vida pública, así como de los lectores, animó a la mayoría de las fuerzas políticas de aquel entonces a acudir al periodismo al objeto de transmitir sus principios y lograr, en algún momento, alcanzar el poder. Entre las ideologías existentes en aquel momento pronto destacó la socialista. El interés de sus seguidores por crear un diario o revista era algo que se había puesto de manifiesto cuando el socialismo no era sino una facción dentro del Partido Demócrata2. La fundación del PSOE el 2 de mayo de 1879 animó a la creación de un periódico cuyo objetivo, se pensó, tendría que ser el mismo que el de otras publicaciones obreras: propagar y difundir un ideario de modo eficiente. Y no solo para los militantes, pues el plan consistía en llegar, mediante la lectura en grupo, a los obreros y campesinos que carecieran de la mínima formación. La decisión de crear un órgano de opinión fue tomando cuerpo entre un grupo de afiliados desde 1882. En este sentido destacó pronto la figura de Pablo Iglesias quien “concedía extraordinaria importancia al lanzamiento del periódico [pues] con él se podía forjar el ejército revolucionario que un día se lanzara al asalto del poder. Sin él [añadía], el Partido no dejaría de ser nunca un pequeño grupo sin arraigo ni desarrollo”3. Proyectar tal empresa no estuvo exenta de numerosos problemas. Primeramente, porque para sacar el periódico hubo que emitir tres mil acciones de una peseta, “pagadera sin interés cuando se pudiera”4. En segundo lugar, por las controversias relativas a la delimitación de la 1. Ruiz Acosta, M.J. (2022): “El Socialista: un periódico, una doctrina”, en El Argonauta Español, nº 19. 2. Desde la mitad del sigloXIX se publicaron periódicos afines a las teorías de Fourier o Proudhon. Por ejemplo, La Atracción (1846), de Fernando Garrido y Sixto Cámara, El Siglo(1848), de Rafael María Baralt o La Fraternidad (1847), de Narciso Monturiol. Avanzada la centuria a esas cabeceras se sumaron La Asociación, El Obrero y Solidaridad Obrera. En cualquier caso, habría que matizar la adscripción al socialismo utópico de las mismas, razón que explica las diferencias ideológicas con la publicación de la que hablamos en este artículo. 3. “Reaparece El Socialista”, El Socialista, 14-6-1973 (p.1). 4. “El Socialista. Un periódico obrero”, El Socialista, 1-2-1977 (p.1). Para hacerse una idea del citado coste hay que tener en cuenta que el salario medio de un obrero en el Madrid de esos años rondaba las 2,50 pesetas. Vid. Montagut, E. (13-1-2019): “Salario mínimo y socialismo en Madrid a fines del XIX”, en Nueva Tribuna; y Moreno Lázaro, J.
El Socialista: notas para el estudio de un periódico español en el exilio María José Ruiz Acosta https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2024.i23.06 ISSN: 2255-5129 2024 22 81-103 84 línea que seguiría la publicación. De un lado, Jaime Vera planteaba una actitud benévola con los republicanos; igualmente, que se insertaran artículos firmados para evitar confusiones. De otra, se encontraba Pablo iglesias, contrario a la negociación con los republicanos, favorable a la austeridad en los gastos y opuesto a la reproducción de textos firmados, algo que, a su juicio, podría dar lugar al auge de personalismos5. Con un pequeño retraso sobre la fecha prevista, El Socialista vio la luz en Madrid el 12 de marzo de 18866. El empeño y la ilusión de todos sus promotores fue de vital importancia para lanzar “un instrumento acelerado, herramienta segura, de lento pero seguro y sólido adoctrinamiento de la clase obrera”7. Y, aunque en un principio se descartó que la publicación se convirtiera en órgano del partido8, lo cierto es que la dependencia de éste resultaba innegable, razón por la cual presentaba un tono muy doctrinal9. Imagen 1. El Socialista, primer número, 12-3-1886. Fundación Pablo Iglesias. (2006): “El nivel de vida en la España atrasada entre 1800 y 1936. El caso de Palencia”, en Investigaciones de Historia Económica, nº4, pp.9-50. 5. “El Socialista. Un periódico obrero”, El Socialista, 1-2-1977 (p.6). 6. Rodolfo Llopis, “El Socialista, Nuestros maestros. Pablo Iglesias”, El Socialista, 1-10-1944 (p.1). 7. “Reaparece El Socialista”, El Socialista, 14-6-1973, (p.2). 8. Durante esos primeros años, los dueños legales de la publicación seguían siendo los titulares de las acciones emitidas. Con ocasión de la celebración en Bilbao del 2º Congreso del Partido (agosto de 1890), el semanario pasó a ser propiedad del PSOE. Tal unión se afianzaría en 1919, cuando la redacción y administración de El Socialista se trasladaron desde la calle del Pez, n. 15, a la de Carranza, n. 20, donde también se estableció la secretaría del PSOE hasta el término de la Guerra Civil. 9. Sirva de ejemplo el que el mismo año de su fundación publicó el Manifiesto Comunista de Marx y Engels, traduciéndolo de la versión francesa que había realizado el matrimonio Paul Lafarge y Laura Marx. Vid. Lucía Olmos, E. (20-3-2019); “El Socialista (I)” en Diario Progresista.
El Socialista: notas para el estudio de un periódico español en el exilio María José Ruiz Acosta https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2024.i23.06 ISSN: 2255-5129 2024 22 81-103 85 El cargo de director recayó en Pablo Iglesias, considerado el padre del socialismo en España. Ocupó tal posición hasta su muerte en 1925, a excepción de un breve periodo, debido a la incompatibilidad entre la dirección del medio y el desempeño de cargos en el comité del partido. Junto a él, durante los primeros dieciséis años, “la mayor parte de las labores del periódico fueron realizadas gratis por un puñado de militantes”10. Entre ellos sobresaldrían los nombres de Matías Gómez Latorre, Antonio García Quejido, Hipólito Pauly, Valentín Diego Abascal, Jorge Mota, Baldomero Muelas, Eduardo Benot y Juan José Morato, cuyo conocimiento del francés le permitió traducir artículos de Le Socialiste, el órgano del partido socialista francés. La cabecera del semanario indicaba que se publicaba los viernes, día en el que por cinco céntimos ofrecía a sus lectores cuatro páginas confeccionadas a tres columnas. En los años siguientes, y como consecuencia de la competencia que presentaban otras publicaciones, El Socialista fue evolucionando con el fin de implantar algunas medidas que le aportaran un aire acorde a los tiempos, unos momentos en los que primaba la prensa noticiera. De este modo, y aunque en ocasiones presentaba un tono “tosco y duro”11, pareciendo más bien una especie de boletín del partido, lo cierto es que progresivamente insertó mejoras. Entre estas destacaron: el seguimiento de los principales acontecimientos del momento, la edición de números extraordinarios con artículos de conocidos autores españoles y el inicio de la periodicidad diaria12. La tendencia descrita se mantuvo durante las siguientes décadas. Ni siquiera la llegada de la dictadura de Primo de Rivera, que conllevó la suspensión de las garantías constitucionales y el establecimiento de la censura previa, impidió que el periódico siguiera evolucionando, enriqueciéndose incluso con la inserción de algunas iniciativas. De este modo y, pese a que no estuvo exento de sufrir lo que el diario calificaba de “represión burguesa”13, continuó publicándose con cierta normalidad. Prueba de ello es que entre 1924 y 1926 ofreció en su interior páginas especiales. Agrupadas temáticamente, abarcaban aspectos muy variados, tal y como se desprende de su denominación: “El Socialista en los campos”, “Páginas pedagógicas”, “Medicina, beneficencia e higiene”, “Cooperación y Mutualismo”, “Juventudes Socialistas” y “Actividad socialista en Cataluña”. Dichas innovaciones permitieron que el diario incrementara sus tiradas y por ende redujera su déficit14. Igualmente, que renovara su presentación, demanda que había sido una constante entre sus militantes desde los primeros años. En esos momentos empezó a usar el logotipo de la pluma y el yunque, representación de la unión del trabajo físico e intelectual15. 10. “Reaparece El Socialista”, El Socialista, 14-6-1973 (p.2). 11. “Reaparece El Socialista”, El Socialista, 14-6-1973 (pp.1-2). 12. Durante el 9º Congreso del Partido, celebrado en Madrid en 1912, se tomó el acuerdo definitivo en este sentido. El 1 de abril de 1913 el periódico se empezó a editar como diario de la mañana. 13. Para el periódico, “no hubo Gobierno ni régimen que no se ensañara con el órgano del PSOE: suspensiones, multas, procesos, encarcelamientos de redactores….Toda la gama de la represión burguesa” (“Reaparece El Socialista”, El Socialista, 14-6-1973 (p.2). Vid. “A los trabajadores”, El Socialista, 15-9-1923. 14. Sirvan como datos de esas tiradas las que recoge Desvois para los siguientes años: en 1913 apenas publicaba 22.000 ejemplares al día, cifra que se redujo a 16.000 en 1920. Siete años más tarde, de su imprenta apenas salían 14.500 copias. Vid. Desvois, J.M. (1977): La prensa en España, 1900-1931, Madrid, Sigloveintiuno de España editores. 15. El conocido logotipo del puño y la rosa se usaría desde 1977.
El Socialista: notas para el estudio de un periódico español en el exilio María José Ruiz Acosta https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2024.i23.06 ISSN: 2255-5129 2024 22 81-103 86 A lo anterior se unieron mejoras materiales como fue la constitución de la Cooperativa Gráfica Socialista. El 1 de octubre de 1926 salió el primer diario confeccionado en dichos talleres; ofrecía una nueva cabecera y un moderno formato. Gracias a la mejora de las infraestructuras se pudieron editar más números especiales, solución de conveniencia que compensó la falta de noticias causada por la inexistente vida parlamentaria. En cualquier caso, las citadas innovaciones se vieron frenadas tras la proclamación de la II República16. Si bien el reconocimiento de la libertad de expresión recogido en la Constitución de 1931 ofrecía mejores condiciones para el ejercicio del periodismo, lo cierto es que la excesiva politización del momento impidió en gran medida que la prensa llegara a desarrollarse en toda su amplitud. De ahí que bajo los distintos gobiernos republicanos los periódicos españoles confundieran las noticias con las opiniones y la ideología con la información. El Socialista no fue una excepción y durante seis años basculó entre la prensa moderna que aspiraba a ser y su marcada tendencia partidista. Julián Zugazagoitia, su director durante esos años, mostró esa ambivalencia cuando afirmaba que el periódico era el “órgano fundamental de expresión con que cuenta el Partido (…), el único medio con que cuenta el Partido para hacer un nuevo acopio de adeptos”17, para acto seguido expresar que “un periódico, antes que nada, es un órgano difusor de noticias (…), las noticias de todo lo que acontece en el país y fuera del país”, [que debe poseer] corresponsales propios (…), un servicio de información netamente socialista, servido por profesionales socialistas” que evite tener que recurrir “a los servicios de la prensa burguesa”. En un intento de aunar ambas posturas sentenciaba: “La conquista del lector se hace por la calidad espiritual y por la calidad material del periódico. Si hay una obra colectiva, y hay una obra donde se confunde el esfuerzo de todos, además de las catedrales góticas, es la del periódico”18. Desde esa postura de ser informativo y moderno, amén de órgano ideológico, trataba de subvertir la tendencia de la prensa obrera, caracterizada tradicionalmente por sus cortas tiradas y su tradicional retraso tecnológico19. De ahí el empeño de sus promotores por plantear constantemente iniciativas. Estas se reflejaron en aspectos como los siguientes: en primer lugar, en reunir a un nutrido equipo de colaboradores, lo que se tradujo en el “fichaje” de políticos como Edmundo Lorenzo o de escritores como Margarita Nelken; asimismo, en la contratación de periodistas de reconocida experiencia, a los que retribuyó con buenos sueldos, de forma análoga a como hacían otros periódicos de empresa del momento. En la misma línea, y sin renunciar a su faceta de órgano político, el rotativo dio más protagonismo a las secciones relacionadas con la información parlamentaria o la vida municipal, ajenas 16. Vid. Sinova, J. (2006): La prensa en la Segunda República española. Historia de una libertad frustrada, Barcelona, Debate. 17. “Julián Zugazagoitia. Director de El Socialista. Fragmentos de su discurso en el Congreso del PSOE en 1932”, El Socialista, 1-2-1977 (p.6). 18. “Julián Zugazagoitia. Director de El Socialista. Fragmentos de su discurso en el Congreso del PSOE en 1932”, El Socialista, 1-2-1977 (p.6). Vid. Juliá Díaz, S. (2001): Julián Zugazagoitia. Guerra y vicisitudes de los españoles, Prólogo, Barcelona, Tusquets. 19. Vid. Mateos Fernández J.C. (1996): Bajo el control obrero. La prensa diaria en Madrid durante la guerra civil, 19361939, Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 1996.
El Socialista: notas para el estudio de un periódico español en el exilio María José Ruiz Acosta https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2024.i23.06 ISSN: 2255-5129 2024 22 81-103 87 en principio a la temática específicamente obrera. De igual modo, incrementó el espacio dedicado a la radio, el cine, el teatro y los deportes, amén de a los anuncios publicitarios. Paralelamente, modificó la disposición de los contenidos en el interior del diario, de tal manera que la presentación resultara más clara y diáfana, sin el desorden que había sido la tónica de los años anteriores. Indesligable de lo anterior, el lanzamiento de una edición vespertina y de números extraordinarios, la organización de un servicio de publicidad y la adquisición de una rotativa20. Por todo lo mencionado El Socialista se convirtió en esos años en uno de los diarios mejor escritos y más influyentes del momento, así como “en el principal medio de expresión de la clase obrera española”21. Prueba de ello sería que muchos de sus editoriales y comentarios fueron reproducidos por otros rotativos; igualmente, que su tirada se incrementara de modo considerable22. No obstante, la citada tendencia hacia la conversión del periódico en un diario moderno se vio truncada por el inicio de la Guerra Civil. El desencadenamiento del conflicto en julio de 1936 conllevó para la comunicación la adopción de una serie de estrategias encaminadas a usar a la prensa, más que como medio de información, como instrumento de propaganda y arma de combate. De ahí que diarios y revistas tomaran partido por uno de los dos bandos en liza, convirtiéndose en canal de adoctrinamiento político e ideológico. El reflejo de tal situación en la prensa en general y en El Socialista en particular se puso de manifiesto especialmente en el tema de la censura. De hecho, en el mes de julio de 1936, algunos números del rotativo aparecieron con el anuncio de que el ejemplar había sido inspeccionado23. Amén de los cambios que realizó en los contenidos, el periódico tuvo que adaptarse a los graves problemas económicos derivados de la guerra y que tan directamente afectaron al periodismo. De ahí que en ocasiones el número de páginas disminuyera como consecuencia del retraso en el suministro de papel, lo que fue habitual desde el desde el 10 de agosto de 1936; también que suprimiera, incluso, su salida, algo debido en gran medida a los constantes cortes de electricidad que se produjeron durante esos años. La situación fue empeorando progresivamente, como lo puso de manifiesto el que desde el 19 de noviembre del 1936 y durante los dos meses siguientes la carestía de papel y las dificultades para su adquisición obligaron al periódico a reducir sus páginas a una sola hoja impresa por las dos caras. Ante la posibilidad de que peligrara la continuidad del diario, el Partido se planteó sacar una edición de El Socialista en Barcelona, ciudad a la que se había trasladado el gobierno de la República desde octubre de 1937. La idea en sí no resultaba descabellada en tanto que en la capital catalana no existían problemas con el suministro de 20. En enero 1933 se inició una campaña destinada a la compra de nueva maquinaria. Tras las oportunas aportaciones voluntarias, se adquirió una rotativa Winkler en Suiza, que llegó a Madrid en julio de 1934. Entraría en funcionamiento en 1937. 21. “El Socialista. Un periódico obrero”, El Socialista, 1-2-1977 (p.6). 22. Como resultado de las mejoras implantadas, la publicación vio incrementar su tirada notablemente: en 1932 alcanzó las 30.000 copias, cifra que no dejaría de crecer hasta lograr los más de 75.000 de media en 1934. Vid. Desvois, J.M., op.cit., p.124 y ss. 23. Vid. ejemplar de El Socialista, 16-7-1936.
El Socialista: notas para el estudio de un periódico español en el exilio María José Ruiz Acosta https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2024.i23.06 ISSN: 2255-5129 2024 22 81-103 88 papel. De este modo fue como vio la luz la edición barcelonesa de El Socialista, vespertina, desde el 2 de mayo de 1938. Durante unos meses, por lo tanto, se publicaron en España dos diarios con la misma cabecera, pero diferente contenido, dirección, redacciones y formatos. La edición catalana se mantuvo con notable éxito hasta enero de 1939. En general, funcionó mucho mejor que la matritense. Aquí, sin embargo, El Socialista subsistió a duras penas. Su lenta agonía se manifestó de nuevo en la reducción del número y del tamaño de sus páginas, en la calidad del papel, amén de en la interrupción de la publicación durante algunos días por los cortes de electricidad derivados de los bombardeos. Tras la toma de Barcelona y la consiguiente desaparición de El Socialista en aquella ciudad, la edición madrileña se mantuvo, pese a los problemas mencionados y a que fuera sostenida por tan solo dos periodistas. El último número publicado en España vio la luz el 28 de marzo de 1939. En sus dos únicas páginas incluía un editorial titulado “Nos hacen la guerra porque deseamos la paz. No aman a España”24. Pocos días después, el 1 de abril, el régimen franquista incautaba los bienes de las organizaciones del Frente Popular, entre ellos la rotativa de El Socialista. Desde el 16 de septiembre de ese año en las instalaciones del diario empezó a editarse el Boletín Oficial del Estado franquista. 24. “Editorial”, El Socialista, 28-3-1939 (p.1). Imagen 2. El Socialista, 28-3-1939. Fundación Pablo Iglesias.
El Socialista: notas para el estudio de un periódico español en el exilio María José Ruiz Acosta https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2024.i23.06 ISSN: 2255-5129 2024 22 81-103 89 3. El Socialista en el exilio Al término de la Guerra Civil, muchos de los que habían ejercido de directores, redactores y colaboradores en El Socialista fueron ejecutados por el ejército franquista. Otros, con más suerte, pudieron esconderse o exiliarse. Para aquellos que lograron escapar se abrieron distintas opciones: un grupo importante, el más nutrido, tomó el camino de Francia; otro, desde Levante, alcanzó la cercana Argelia francesa; muchos emigraron a América, principalmente a México y en menor medida a Argentina. Desde ese momento, la trayectoria de la publicación hay que buscarla fuera de España, pues, aunque en el interior se había intentado realizar una edición clandestina desde 1943, la fortísima represión existente llevaría muy pronto a desistir de un empeño que, de modo irregular, se prolongó hasta 194725. Por su parte, en el extranjero, la dispersión y las precarias condiciones en que hubieron de desenvolverse los exiliados no favorecieron la aparición inmediata de periódicos. El primero de ideología socialista que se editó en el exilio fue el de México; con el nombre de Adelante empezó a editarse en enero de 194226. La nutrida federación socialista del norte de África lanzó su edición de El Socialista en mayo de 1944, cabecera que se publicaría en Argel hasta agosto de 1947. El grupo mayoritario, con residencia en Francia, no pudo organizar un periódico hasta la liberación del país en el verano de 1944. Es en esta publicación en la que vamos a centrar nuestro estudio. El origen de la misma se remonta al momento en el que los asistentes al I Congreso del PSOE27 en Francia acordaron editar nuevamente la cabecera 28. Publicada por la Secretaría de Propaganda de la organización29, el primer número de El Socialista que realizaron los exiliados en ese país vio la luz en Toulouse el 1 de octubre de 1944. En su cabecera mantenía su condición de “Órgano oficial del Partido Socialista Obrero Español y portavoz de la UGT”, así como el nombre de Pablo Iglesias como fundador. Ofrecía a sus lectores entre cuatro y ocho páginas a cinco columnas, a un precio que osciló entre los dos francos de los primeros 25. Como recogió El Socialista en 1973, el periódico siguió realizándose en las cárceles españolas, “escrito a mano, ilustrado en varias tintas, con vibraciones de virilidad incomparable, mientras resonaban en los patios las descargas de los pelotones de ejecución o funcionaba el tétrico garrote vil” (“El periódico mejor escrito de España”, El Socialista, 14-6-1973 (p.2). 26. En cualquier caso, no debemos olvidar que hubo publicaciones impulsadas por socialistas antes de Adelante, como fue el caso de Boletín de Información para Emigrados Socialistas Españoles (1940-1942). 27. Dicho encuentro tuvo lugar en septiembre de 1944. La Comisión Ejecutiva resultante del mismo estaría formada por: Enrique de Francisco, presidente; Trifón Gómez, vicepresidente; Rodolfo Llopis, secretario general; Arsenio Jimeno, vicesecretario; Juan Tundidor, secretario de propaganda; Manuel Palacios, tesorero; Pascual Tomas, Paulino G. Beltrán, José Gregori y Pablo Careaga, vocales. En 1948 Indalecio Prieto asumió la presidencia del partido. Vid. Redondo, J. (8-9-2018): “La memoria histórica del PSOE: las tres corrientes de la II República”, en El Mundo, p.39. 28. Si bien El Socialista sería considerado el órgano central de los exiliados socialistas en Francia, en este país se editaron otras cabeceras defensoras de dicha ideología, como Adelante, en Marsella y Cara a España, en Grenoble. 29. Además de publicar El Socialista, la citada entidad se encargaba de vender libros, folletos e impresos no periódicos. Sirvan de ejemplo: Reglamento y resoluciones del PSOE aprobados en el Congreso de Toulouse, Constitución de la República Española o Comentarios al programa socialista, de Pablo Iglesias.
El Socialista: notas para el estudio de un periódico español en el exilio María José Ruiz Acosta https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2024.i23.06 ISSN: 2255-5129 2024 22 81-103 96 En cualquier caso, y pese a las novedades descritas, en el semanario persistían algunos de los problemas latentes en El Socialista, como los escasos recursos económicos y materiales con los que contaba51, aspecto que, a juicio de sus promotores, impedía hacer de “LE SOCIALISTE un periódico de combate, que [respondiera] a todas las necesidades del Partido”52. 4. De Le Socialiste a El Socialista La trayectoria de Le Socialiste continuó sin grandes altibajos hasta el jueves 14 de junio de 1973, momento en que reapareció El Socialista53. Con su logotipo habitual y el nombre de su fundador, la cabecera, que inauguraba su tercera época, aparecía ahora editada por André Leonard, por entonces secretario nacional del PSB, partido que asumió la publicación del periódico. El nuevo El Socialista vio la luz en Bruselas54, aunque la administración y la redacción, que siguieron siendo responsabilidad de los exiliados, se mantenían en París. Con carácter quincenal ofrecía sus lectores ocho páginas a tres columnas, planas que ahora presentaban numerosas fotografías y una apariencia más limpia. En cualquier caso, los cambios en la estética del periódico no podían ocultar problemas que, como los económicos, se heredaban de épocas anteriores. La vida de El Socialista belga se prolongó apenas un año. En octubre de 1974, durante la celebración del Congreso de Suresnes, que supuso la dinamización del PSOE, se tomó la decisión de que el editor responsable de la publicación se estableciera en la citada localidad francesa55. Un año después, y bajo la responsabilidad de Robert Pontillon, salió a la calle una nueva versión de El Socialista. Con una tipografía más clara y diáfana, el periódico incorporaba fundamentalmente editoriales, colaboraciones y artículos redactados exclusivamente en castellano. Las noticias quedaban en un segundo plano. Como detalle, la contraportada, en la que se fue afianzando una sección denominada “Terrorismo oficial”, y cuyo contenido era informar de los procesos de detención llevados a cabo en las distintas provincias españolas. Otras novedades de esta nueva edición de El Socialista radicaban en su progresivo paso 51. En 1971, el periódico se dirigió a sus lectores y suscriptores para pedirles ayuda económica y así poder solventar parte de sus deudas. Y en este sentido recordaba lo siguiente: “Carecemos de fondos más o menos misteriosos y no estamos tallados moralmente para acercarnos a cajas de reptiles. Si el partido tiene un periódico, somos sus militantes, y nadie más, quienes debemos mantenerlo económicamente” (“A nuestros lectores. A nuestros colaboradores”, Le Socialiste, 14-12-1971 (p.1). 52. “Prensa y propaganda”, Le Socialiste, 27-8-1970 (p.4). 53. Recordemos que, mientras tanto en España desde 1970 se había redactado e impreso El Socialista de forma clandestina. De periodicidad irregular, tuvo como responsable a Alfonso Guerra hasta la desaparición del formato en mayo de 1973. 54. Oficialmente, la sede del periódico se encontraba en el n. 13 del Bd. de l’Empereur, Bruxelles. De la impresión se encargaba la Imprimerie SODEPE S.C., localizada en 35, rue des Sables, también en la capital belga. 55. No obstante, la administración y la redacción (31, rue Général Beuret), así como la imprenta (Imp.Sté. J. Borel, 75012), seguían localizándose en París.
El Socialista: notas para el estudio de un periódico español en el exilio María José Ruiz Acosta https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2024.i23.06 ISSN: 2255-5129 2024 22 81-103 97 de quincenal a semanal, el lanzamiento de suplementos de una sola página56, así como de números especiales, de una media de cuatro. Imagen 6. El Socialista “belga”, 16-9-1975. Fundación Pablo Iglesias. Imagen 7. El Socialista “belga”, 16-9-1975. Fundación Pablo Iglesias. 56. El 20 de noviembre de 1975, con motivo del fallecimiento del dictador Franco, El Socialista editó un suplemento de una hoja titulado “¡Al fin ha muerto!”
El Socialista: notas para el estudio de un periódico español en el exilio María José Ruiz Acosta https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2024.i23.06 ISSN: 2255-5129 2024 22 81-103 98 Imagen 8. El Socialista de “Suresnes”, 1-12-1975. Fundación Pablo Iglesias. Imagen 9. El Socialista de “Suresnes”, 1-12-1975. Fundación Pablo Iglesias.
El Socialista: notas para el estudio de un periódico español en el exilio María José Ruiz Acosta https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2024.i23.06 ISSN: 2255-5129 2024 22 81-103 99 Imagen 10. El Socialista, sección “Terrorismo oficial”, 16-11-1975. Fundación Pablo Iglesias. El cambio más importante de la publicación se produjo en diciembre de 1976. Con ocasión de la celebración de XXVII Congreso del PSOE en Madrid, el primero que se pudo organizar en España tras el fin de la dictadura, El Socialista ofreció a sus lectores un número especial. Además de informar sobre el citado encuentro, dejaba entrever la inminente normalización del medio: El periódico que dirigió Pablo Iglesias, que fue expresión de la clase trabajadora, obligado durante cuarenta años a la clandestinidad, vuelve a ser portavoz de nuestras ilusiones. (…). Igual que el partido, que los hombres del partido, nuestro periódico reclama hoy su derecho a la libertad. Este primer ejemplar, edición especial, abre una puerta a la esperanza: en él se recogen los hitos más importantes de nuestra historia. Junto a ellos, las noticias de última hora. Pasado y presente del socialismo español están en sus manos57. El 15 de enero de 1977, un mes antes de que se legalizara el PSOE, volvió a publicarse un nuevo número. Aunque se indicaba que se encontraba su tercera época, lo cierto es que El Socialista iniciaba una etapa diferente. Con una tipografía notablemente distinta, más clara, el ejemplar se presentaba como un semanario que, al precio de ocho pesetas, ofrecía a sus lectores doce páginas a cuatro columnas. Mantenía los emblemas clásicos de ser el “Órgano del Partido Socialista Obrero Español” y haber sido fundado por Pablo Iglesias. No ofrecía 57. “El Socialista, en libertad”, El Socialista, 5-12-1976, número especial (p.1).
El Socialista: notas para el estudio de un periódico español en el exilio María José Ruiz Acosta https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2024.i23.06 ISSN: 2255-5129 2024 22 81-103 100 información alguna sobre la ubicación de su redacción o imprenta, tan solo un número de depósito legal: M-845-1977. En su interior, textos firmados por el propio periódico o directamente sin rúbrica. En la primera página, sus promotores lo presentaron como el prototipo de lo que llegaría a ser: “El periódico de masas que un partido de masas debe hacer, para conseguir enfrentarse a la burguesía, que ahora tiene en sus manos canales de televisión, periódicos de apariencia progresista, emisoras de radio, aviones para las comunicaciones, etc.”. Y añadía: “Recurriremos con sus mismas técnicas, pero con propósitos diferentes: hacer un periódico obrero, que informe con objetividad de clase”58. Imagen 11. El Socialista, 15-1-1977. Fundación Pablo Iglesias. Apelando a la generosidad de los socialistas, como antes hiciera Pablo Iglesias, sus responsables, con Antonio Guerra Gil al frente, lograron mantener la empresa hasta mayo de 1977, momento en el que, ya de modo legal, reapareció El Socialista como semanario político. Decía seguir en su tercera época. Se editaba en Madrid, la ciudad donde Pablo Iglesias lo había fundado 91 años antes. 58. “El Socialista. Un periódico obrero”, El Socialista, 1-2-1977 (p.6).
El Socialista: notas para el estudio de un periódico español en el exilio María José Ruiz Acosta https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2024.i23.06 ISSN: 2255-5129 2024 22 81-103 101 Imagen 12. El Socialista, 7-5-1977. Fundación Pablo Iglesias. 5. Conclusiones El estudio de un medio de comunicación de carácter ideológico constituye un instrumento de una valía excepcional para entender la propia evolución seguida por la cabecera, así como la de la doctrina que lo sustenta. Hasta tal punto esto es así que, en ocasiones, ante la carencia de textos de mayor envergadura (libros o documentos legales, memorias o correspondencia), son estas humildes hojas las que narran el devenir de fuerzas relevantes en la conformación de las distintas corrientes del pensamiento. Es lo que ha ocurrido con el republicanismo y, en gran medida, con el socialismo. Desde esa perspectiva el estudio de El Socialista nos permite acercarnos a una de las ideologías fundamentales para entender la España de la segunda mitad del sigloXIX y, sobre todo, del XX. En nuestro trabajo, amén de realizar una síntesis de las primeras décadas de la publicación, nos hemos centrado en aquella etapa en la que formó parte de la prensa alófona española. Las razones de tal elección radicaban no sólo en el hecho de que desde 1944 El Socialista actuó como portavoz del PSOE y de sus afialiados, dispersos por distintos países; también, en la singularidad de su recorrido, pues hubo de editarse en distintas capitales: Toulouse, París, Bruselas y Surenes. En los años de peregrinación hasta volver a publicarse en España, su trayectoria fue ciertamente difícil. En primer lugar, por la falta de medios materiales, algo que se percibía en las mismas páginas del periódico, donde era frecuente encontrar recuadros que hacían un llamamiento a la generosidad de los militantes para que realizaran donativos, se suscribieran a la cabecera o bien actuaran de corresponsales. Pero, sobre todo, por las presiones políticas,
El Socialista: notas para el estudio de un periódico español en el exilio María José Ruiz Acosta https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2024.i23.06 ISSN: 2255-5129 2024 22 81-103 102 consecuencia de la progresiva normalización de las relaciones franco-españolas, algo que, resultaba obvio, afectó directamente a la publicación y a sus promotores. La coacción a la que lo sometió el régimen franquista alcanzó tal punto que durante unos años el rotativo vio la luz como El Socialiste, merced a la cesión realizada por el Partido Socialista Francés de su cabecera. En cualquier caso, y pese a los factores mencionados, El Socialista rara vez faltó a la cita con sus lectores al objeto de cumplir con sus objetivos, entre los que sobresalía el prestar apoyo al socialismo en el exilio. Lo puso de manifiesto manteniendo informados y cohesionados a los emigrados, amén de a los correligionarios que permanecían en España. Con el tiempo, se presentó como el ámbito donde discutir las mejoras para un partido que, se pensaba, volvería en el futuro a liderar la política española. Como líneas de trabajo futuras nos restaría profundizar en El Socialista publicado en Argel. La cabecera, que vio la luz entre el 1 de mayo de 1944 y el 4 de octubre de 1947, constituiría otro ejemplo de prensa alófona española en el norte de África, contexto en el que ya se editaban títulos como Renovación e Inquietudes Libertarias. Referencias bibliográficas ALTED, A., y DOMERGUE, L. (comp.) (2003): El exilio republicano español en Toulouse, 1939-1999, Madrid, UNED. AZNAR SOLER, M. (ed.). (2006): Escritores, editoriales y revistas del exilio republicano de 1939, vol. 9, Sevilla, Editorial Renacimiento. AZNAR SOLER, M. y MURGA CASTRO, I. (coords.) (2019): Exilio republicano español, Madrid, Ministerio de Justicia. BERTRAND, C.J y BORDAT, F. (1994): Les médias français aux États-Unis, Nancy, Presses Universitaires. COOPER-RICHET, D. (2019): “Regards croisés sur la presse francophone en Espagne et la presse hispanophone en France (XVIII°-XX° siècles)”, Cédille, numéro spécial. DESCHAMPS, B (2020): Histoire de la presse italo-américaine, du Risorgimento à la Grande Guerre, Paris, L’Harmattan. DESVOIS, J.M. (1977): La prensa en España, 1900-1931, Madrid, Sigloveintiuno de España editores. FERNÁNDEZ, D. (2007): “Fuentes para el estudio del exilio republicano español en Francia”, Migraciones & Exilios: Cuadernos de la Asociación para el estudio de los exilios y migraciones ibéricos contemporáneos, (8), 55-67. GARCÍA-GALINDO, J.A, y LÓPEZ, L. (2018): Los medios en lengua extranjera. Diversidad cultural e integración, Granada, Comares. GÓMEZ, A.U (2020): La prensa transnacional, fundamentos para una metodología histórica, México, Casa de Libros Abiertos y Universidad Autónoma Metropolitana.
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