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Reseñas, Fedro, 1

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54 RESEÑAS GEORGE SANTAYANA, PERSONAS Y LUGARES. FRAGMENTOS DE AUTOBIOGRAFÍA, TROTTA, MADRID, 2002, 593 pp. Manuel Ruiz Zamo a Si es e dad, como a i maba Hegel, que nada g ande se ha hecho sin pasión, pod ía ocu i que algún lec o poco a ezado u ie a, as la lec u a de algunas páginas, la en ación de conside a es os “ agmen os de au obiog a ía” que componen Pe sonas y Luga es como una ob a i ele an e, pues la pe spec i a en la que el au o se si úa pa a e ec ua la ecapi ulación de sus ecue dos es an desapasionada, obje i a y, po así deci lo, neu a que la p ime a imp esión que susci a el lib o es, sin duda alguna, de ex añeza. Pa ece, en e ec o, como si San ayana ela a a su ida con la misma disposición que si es u ie a na ando la ida de cualquie o o: con un innegable in e és, es cie o, pe o con esa di usa indi e encia ambién que susci a ía un des ino que nada iene que e en el ondo con el nues o. Y, en cie a o ma, así acon ece. Hay un cie o hie a ismo ilosó ico, una impecable impasibilidad an o en el ono que domina es as memo ias como en el alan e que exhibe el au o de las mismas, has a el pun o de que no es posible eludi en ocasiones una insidiosa sensación de desconcie o e incomp ensión an e una indi e encia que, conside ada a la luz del con ex o his ó ico en el que se p oduce, puede esul a inhumana. ¿Cómo es posible, po ejemplo, que el au o ansi e a a és de dos gue as mundiales sin apenas dedica les sino alguna línea anecdó ica? ¿Cómo es posible desc ibi sepa aciones y mue es de se es p óximos sin que se a isbe o o sen imien o que el de una esignada y es oica acep ación? ¿Has a qué pun o esa mi ada sub specie ae e ni a e, an sumamen e acional, desde la que odo suceso de iene necesa io e insigni ican e no implica cie a complicidad con el ho o y la locu a? Aunque cab ía, así mismo, p egun a : ¿has a qué pun o ese ho o y esa locu a no son, en ecip ocidad, indi e en es a la disposición mo al de nues a mi ada? No es ex año, en es e sen ido, que se hayan buscado mo i aciones psicoanalí icas pa a in en a explica esa unánimemen e econocida disposición de desapego de Geo ge San ayana: hijo de un ma imonio no demasiado bien a enido, ue abandonado p ime o po su mad e, que ma chó a Es ados Unidos con la amilia de su p ime ma ido, y, pos e io men e, po su pad e, que lo dejó nue amen e con la amilia adop i a de su mad e (cuya se e idad y al a de e nu a ma ca ían decisi amen e las elaciones del ilóso o con el mundo) en la que se ía desde en onces su pa ia de acogida. Tal ez, dicen los psicólogos, el niño San ayana u o que desa olla una in alible capacidad de desapego y alejamien o pa a e i a las dolo osas decepciones que le p oducía una ealidad en la que nada, al pa ece , pe manecía inmu able a sus a ec os (¿No se á, en es e sen ido, ese eino de esencias e e nas que domina su sis ema ilosó ico el esul ado de la necesidad psicológica de o o ga pe manencia a un mundo en el que odo cons an emen e luye y desapa ece?). Lo cie o es que, si es o es así, oda la iloso ía de San ayana no se ía sino la o mulación eó ica a a és de la cual se exp esa es a palma ia y emp ana e elación. Dejemos, sin emba go, que los psicólogos en ie en a los psicólogos: es cie o que son muchos los pasajes de es as memo ias que inciden en una ap eciación un an o desencan ada de la ealidad, pe o ambién es cie o que el ilóso o no mi a nunca con esen imien o ni con ama gu a, sino man eniendo incólume Fed o, Re is a de es é ica y eo ía de las a es. Núme o 1, ma zo 2004. ISSN 1697 - 8072 55 su capacidad es é ica de pe plejidad y deslumb amien o po unas glo ias del mundo que, a pesa de su ca ác e de me as apa iencias, o al ez p ecisamen e po ello, son ambién un buen p e ex o pa a la exhibición de una disposición sabiamen e i ónica y isueña. En es e sen ido, no es di ícil de ec a en San ayana eminiscencias epicú eas, así como pe i encias de ese sen imien o ba oco, an español, de Sic ansi glo iae mundi: epicú eo es, sin duda, su acend ado cul i o de la amis ad, su indi e encia polí ica, su ida e á ica y iaje a, su in e p e ación pagana del c is ianismo, incluso, esa pe ección un an o decaden e de su es ilo. Es amos, no obs an e, an e un pensado y un se humano di ícilmen e clasi icable, i educ ible a cualquie asignación a co ien es o escuelas, lo cual pod ía explica an o el oscu ecimien o que ha su ido su igu a desde su mue e como, al ez, la p og esi a ecupe ación que de la misma se ha p oducido en los úl imos años. Aho a bien, acep ando la p emisa que se de i a ía de la lec u a supe icial a la que aludimos al p incipio ¿es a íamos en disposición de conside a Pe sonas y Luga es como un lib o meno ? Nada más lejos de la ealidad. No sólo no nos encon amos an e una ob a de segunda ila, sino que nos a e e íamos a p oclama que nos encon amos an e lo que con el iempo se á conside ado, si no lo es ya, como un e dade o clásico del géne o. ¿Qué ocu e en onces con ese ono ío y dis anciado que domina el desa ollo del lib o? Pues bien, ese ono es á an bien dispues o en unción de las p emisas ilosó icas que lo sus en an y que o o gan unidad y cohe encia a la na ación que no sólo no esul a un obs áculo pa a la lec u a, sino que se e mina con i iendo en uno de los mayo es alo es de la ob a. Es cie o que el ono puede esul a ío, pe o el es ilo es de al i uosismo écnico y e icacia na a i a, los análisis son an escla ecedo es, las desc ipciones an e elado as y í idas y las e lexiones an es emecedo amen e lúcidas, que el conjun o compone un inmejo able ela o, no sólo de los a a a es que cons i uye on la ida del au o , sino de esa a mós e a un an o decaden e de ansición que ca ac e iza la época que le ocó i i . San ayana siemp e u o cla o su condición de anseún e, de “huésped del mundo”, y se aplica con incompa able maes ía a la desc ipción de esa ansi o iedad de las cosas que conoce y de las pe sonas que le acompañan du an e algunos amos y ecodos del camino. Asis imos así a los ecue dos de su in ancia en España, con emplada desde una pe spec i a casi complemen a ia a la de sus coe áneos de la gene ación del 98, con los que se le ha que ido incula en alguna ocasión sin que enga demasiado que e con ellos. Nos na a su es ancia de más de ein a años en el College de Ha a d, en donde ue condiscípulo de Willian James y asis ió al nacimien o del p agma ismo, co ien e con la que siemp e man u o elaciones ambi alen es. Pa icipamos, así mismo, de sus innume ables iajes, de su amis ad con la amilia Russell, del amo y admi ación po la cul u a y los modales ingleses y de su e i o espi i ual en un monas e io de Roma en donde, inalmen e, mo i ía a consecuencia de una caída cuando salía de eno a su pasapo e en la Embajada de España. Así pues, nadie se deje amed en a , sino odo lo con a io, po el halo de he e odoxia e inclasi icabilidad que odea al pe sonaje y pe mi a que la lec u a de es as memo ias se con igu en como el umb al de acceso a su ob a ilosó ica. No es a en u ado a i ma , en es e sen ido, que en una ealidad edi o ial dominada po la inmedia ez del me cado y el dominio de lo e íme o, nos encon amos an e una ob a e dade amen e impo an e. Podemos po ello deci que es amos de enho abuena: la edición es excelen e, la aducción impecable, la in oducción y las no as ealmen e b illan e y igu osas. Anímese, po an o, el lec o y descub a, si no lo conoce ya, a uno de los pe sonajes más in e esan es y, en el mejo sen ido, ex a agan es que ha dado es e país. De hecho, an in e esan e y ex a agan e que 56 pod ía igu a sin desme ecimien o alguno en las mejo es gale ías de he e odoxos españoles. MARÍA ZAMBRANO, UNAMUNO, (ED. MERCEDES GÓMEZ BLESA), DEBATE, BARCELONA, 2003, 203 pp. Inmaculada Mu cia Se ano A pesa de lo que se ha dicho en muchas ocasiones, no sólo ue José O ega y Gasse el maes o de la pensado a española Ma ía Zamb ano, sino que la pe sonalidad y ob a de Miguel de Unamuno ue on igualmen e de e minan es en su de eni ilosó ico. Eso si e pa a explica po qué Zamb ano decidió esc ibi las palab as que se ecogen en es e olumen desde la “pa icipación”, y no desde la mi ada obje i a y dis an e de un es udioso más del pensamien o unamuniano. Unamuno, lib o que eseñamos a con inuación, mues a el p o undo y comple o conocimien o que Ma ía Zamb ano enía ace ca de la ob a del esc i o asco, y la o iginalidad in e p e a i a y capacidad de suges ión de las que con g an maes ía hace gala la esc i o a en es a ob a. Va ios ue on los ace camien os de la ilóso a al esc i o , pe o en e ellos des aca “Unamuno y su iempo”, ex o esc i o pa a una se ie de con e encias impa idas en el A eneo de Pue o Rico hacia p incipios de los años cua en a, p oyec o pos e io de lib o, pe o que inalmen e hubo de limi a se a e la luz di idido en dos pa es y edi ado en las páginas de la Re is a de la Uni e sidad de La Habana en 1943. Como indica la edi o a de es e olumen, ue és a una de las p ime as ap oximaciones esc i as en español a la ob a de Unamuno, lo que mues a la o iginalidad y pe spicacia de la pensado a española. Los demás ex os que se ecogen son b e es ace camien os, ambién muy suge en es, pe o que, ei e an algunas de las ideas expues as en el p ime o. En es e sen ido, el lib o esul a bas an e comple o si se quie e ene una idea gene al de lo que Zamb ano opinaba ace ca de Unamuno, algo que lo hace doblemen e in e esan e pa a los que es án in e esados an o en la ob a de uno como en la del o o au o . El lib o es á encabezado po una ilus a i a in oducción, en la que se ponen de mani ies o las p incipales semejanzas que unen a ambos pensado es españoles: la ei indicación de la capacidad cognosci i a de la me á o a, la ce canía exis en e en e iloso ía y poesía, la ap opiación de la idea omán ica de “espí i u del pueblo” eleída en o ma de in a-his o ia, en Unamuno, y de “ca ego ías” de la ida española, en Zamb ano, e c. Ma ía Zamb ano p esen a a Unamuno como ep esen an e c epuscula del oman icismo, po una pa e, ya que sigue haciendo del yo indi idual la ealidad adical, y como con empo áneo de Husse l, Be gson y F eud, po o a. Pe o su condición de español, ma iza, país en donde no llegó nunca a pene a la e o ma ca esiana, lo aleja de ellos. No obs an e, un aspec o elimina la dis ancia: pa iendo de la cons a ación de la c isis del acionalismo ilosó ico, los es pensado es ci ados se imbuyen en la búsqueda de un ondo humano inde inible po y desde la conciencia. En ese sen ido, y es a es la esis p incipal del lib o, Unamuno halla á en el ondo eligioso y ágico de la exis encia humana, el luga desde el cual ahonda en los esquicios dejados a ue a po la azón. El acionalismo eu opeo, a i ma Zamb ano en es e lib o, p o ocó lo que ella conside a, u ilizando la e minología eudiana, un ipo nue o de “inhibición”, la eligiosa, sus i uida po ideologías adul e ado as y alsi icado as, que ha án adolece al ciudadano de una inusi ada al a de “espacio i al”. Unamuno se aden a en el análisis de dicha “inhibición” eligiosa desde su “monacal Salamanca”, a i ma Zamb ano, espi ando la 57 misma a mós e a eu opea de c isis y haciéndose a sí mismo un homb e de su iempo que i i á, a su mane a, el con lic o sempi e no en e azón y e. Ma ía Zamb ano des aca, po o a pa e, que, a pesa de la mul iplicidad de géne os que p ac icó, la ob a de Unamuno es á ca ac e izada po la unidad. A Unamuno, dic amina, le hubie a co espondido esc ibi agedia, pe o, g an conocedo a de la ma e ia, Zamb ano ecue da que la agedia es un géne o g iego y que la de Unamuno, de habe sido posible, hab ía sido una agedia c is iana, cuyo con lic o es la exis encia del homb e “de ca ne y hueso”, aquel que ue e elado p ecisamen e po el c is ianismo. Buena pa e del lib o, po o a pa e, es á dedicado a analiza una po una las p incipales ob as de Unamuno, desde El sen imien o ágico de la ida, conside ado po la pensado a como “guía” y “con esión”, has a Abel Sánchez, en donde Ma ía Zamb ano expone algunas de las páginas más suge en es que se hayan esc i o ace ca de la en idia española (“Po que la en idia es el hamb e de ealidad, es la en e medad de la ealidad y, po eso, es la en e medad del español, an ealis a”. (Pág. 138.) En de ini i a, Unamuno es un lib o imp escindible pa a conoce el pensamien o de Ma ía Zamb ano, así como pa a comple a la ya inmensa bibliog a ía en o no al esc i o asco. En cualquie caso, es e olumen e a necesa io, pues esul aba p ác icamen e imposible accede a los esc i os que en él se ecogen, y eso ampu aba una buena pa e de la he encia de Ma ía Zamb ano como ilóso a. Hubie a al ado quizás compa a las di e en es e siones que la pensado a había p opues o con an e io idad a la e sión de ini i a, lo que pod ía habe o ecido luz a posibles di e gencias in e p e a i as que al e a an la p opues a en es e olumen. Aun así, lo que es á cla o es que su lec u a esul a sumamen e g a i ican e, y que la belleza y elegancia con que la palab a de Ma ía Zamb ano es á esc i a en es a ocasión no de auda án en absolu o a sus lec o es.