La Familia Bécquer
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,. LA FAMILIA BECQUER * Por EDUARDO YBARRA HIDALGO ¿Qué tenían los Bécquer para que Gustavo Adolfo, nuestro grandioso poeta, que realmente se apedillaba Domínguez y Bastida, Insausti y Vargas, Bécquer, se le conociera en todo momento simplemente como Gustavo Adolfo Bécquer? Su bisabuela Doña Mencía Bécquer debió informar bien a sus hijos, a sus nietos de lo ilustre del apellido que llevaba, porque el hecho es que viuda de Don Julián Domínguez, sus hijos correctamente se llamaban Domínguez Bécquer. Pero casado el mayor de ellos con María Antonia Insausti Bausa, de Lucena, sus descendientes abandonaron el apellido Insausti, para volver a llamarse Domínguez Bécquer o simplemente Bécquer. Familia singular la de los Bécquer que como consecuencia de la institución jurídica del mayorazgo producía una situación muy desigual de los primogénitos en relación con sus hermanos, que se veían forzados a pasar del esplendor de las grandes casas sevillanas, a modestas viviendas, de los altos cargos del gobierno de la ciudad al común de los ciudadanos. En esta familia y a través de los pleitos se observa en sus miembros un orgullo de raza, que aparece tanto en los momentos de fastos como en las desgracias. * Di sertación de Don Eduardo Ybarra Hidalgo en la sesión pública extraordinaria celebrada en el salón de plenos del ayuntamiento de Lucena (Córdoba) el 31 de Mayo de 1997.
164 EDUARDO YBARRA HIDALGO Relatar la historia de la familia aunque fuera de forma resumida resultaría monótomo, por lo que para este acto presento tres estampas de la familia ya estudiadas por mí obtenida de documentos originales que poseo. -En su esplendor entre finales del XVI y principios del XVII. -La vida novelesca del cuarto poseedor del Mayorazgo Don Martín Bécquer. -La familia en Ja época del poeta. 1ª Estampa: Esplendor de una familia. Dejando a un lado las antiguas genealogías de la familia Bécquer en su originaria Flandes, tomamos como fundamento de la familia en España, a Guillermo Bécquer, cuyos dos hijos Miguel y Adán llegan a la Sevilla de finales del XVI. Ambos fueron súbditos leales del Rey Don Felipe II al que sirvieron en muchas ocasiones contra los rebeldes de Flandes muy especialmente en el cerco de San Quintín que terminó en aquella famosa batalla. Cuando los hermanos Bécquer aparecen en Sevilla era esta una de las principales ciudades de Europa, puerto del recién descubierto Nuevo Mundo. De Ja feliz arribada de los galeones dependía el vivir y fortuna de la mayoría de sus habitantes. Los que venían consignados a Don Miguel Bécquer debía llegar bien colmados. Don Miguel, por escritura ante Don Juan Bautista Contreras en Noviembre de 1622 funda el Mayorazgo que se llamará de los Bécquer. Comprendía un enterramiento en la Catedral hispalense, situado a la izquierda entrando por la puerta de las Campanillas que entonces estaba dedicada a los dos Santiagos Mayor y Menor. En la erja de la Capilla tidavía se recuerda que «ESTA Cª EN - TIERRO ES DE MIGUEL Y ADAN BECQUER, HERMANOS Y D SUS HEREDEROS Y SUCESORES. ACABOSE AÑO 1662». También aparece en la verja el escudo de la familia. Fonnaban asimismo parte del mayorazgo la finca rústica en Tomares «Saudin Alto» y el «Cortijo de Troya» en Utrera. La primera era un olivar de unas trescientas aranzadas, con hermoso caserío que comprendía casa de señorío con su capilla, casa de labor, molino de aceite y demás dependencias. El Cortijo de Troya en Utrera es conocido por sus ubérrimas cosechas de cereales y fué incorporado al mayorazgo por el se-
LA FAMILIA BECQUER 165 gundo poseedor que lo adquirió por compra a D. Juan Antonio Corzo Vicentelo, Conde de Cantillana. Por útimo también correspondían al vínculo unos molinos en Ecija de los que no quedan otras noticias que las continuas alusiones que a los mismos se hacen en los pleitos de la familia. Con independencia de estos bienes, tanto Miguel Bécquer como su hijo Guillermo y su nieto Miguel tuvieron importantes negocios de exportación a América de productos agrícolas de la región y de importación de mercancías americanas, sin que tengamos noticias que este tráfico mercantil como grosarios, pasara a las generaciones posteriores, coincidiendo este apartamiento con la decadencia sevillana a partir de la seg unda mitad del XVII. Miguel Bécquer falleció en Sevilla el 10 de Diciembre de 1623, bajo testamento que había otorgado el 20 de Junio del año anterior ante el escribano público Juan Bautista Contreras, siendo enterrado en la indicada capilla de los Dos Santiagos en la Catedral. De su matrimonio con Dª Catalina Vants, tuvo un único hijo varó n, Guillermo, que le sucedió en todos sus bienes del mayorazgo. Este tiene una se rie de dispociciones ratificadas en el testamento que fueron origen a los pleitos que a través de los siglos mantienen los segundones y sus descendientes con los titulares del mayorazgo en cada momento. Mejora en una dis po sic ión en el tercio de sus bienes, a tres nietos, hijos de Guillermo y de Isabel Bécquer: Antonio, Clemente y Miguel Bécquer y Bécquer. Prevee que si sus descendientes lo fueran sólo de uno de los tres instituidos en esa mejora, y para ese supuesto dicha mejora correspondería a aquellos de sus descendientes legítimos, tanto varones como hembras que «se hallen con necesidad». De esos tres nietos, por haber fallecido Clemente jo ven y no tenerlos tampoco Miguel que era canónigo de la Catedral, la repetida mejora recae sobre Antonio que era el primogénito, futuro poseedor del mayorazgo, que de consiguiente transmitió a sus sucesores, no sólo el vínculo de la familia, sino también la obligación de atender a los parientes descendientes del fundador, que se encontraron en estado de necesidad, cláusula fué el origen de muchos pleitos. Guillermo Bécquer Vants que fue el segundo poseedor del Mayorazgo, contrajo matrimonio con su prima hermana Isabel Bécquer hija de Adan Bécquer.
166 EDUARDO YBARRA HIDALGO Para conocer la posición que tenía la familia en la ciudad nada mejor que acudir directamente a su testamento otorgado ante el escribano de Sevilla D. Tomás de Palomares el 24 de Septiembre de 1650. Por s us disposiciones se deduce la gran posición social y económica de los Bécque r. Ordenaba legados al Santo Sepulcro de Jerusalén, Niños de la Cuna, Niñas Huérfanas, amparo de Venerables Sacerdotes, para la canonización del Santo Rey Don Femando, Hospital de Convalecientes, del Buen Suce so , Hermandad de la Santa Caridad de Ntro. Señor Jesuc ri sto, Sacramental del Sagrario y Cofradía de la Vera Cruz establecida en el Convento de San Francisco. Dispone que se saque de su patrimonio una cantidad para que con su renta se pagara el aceite de un a lámpara que tiene dada a la Capilla de la Virgen de la Antigua de la Catedral. Instituye una memoria de misas, que se deberían celebrar en su capilla el día 25 de Julio de cada año, festividad de Santiago, después de los oficios de dicha Iglesia. Las oficiarán tres beneficiados de la veintena como preste, diácono y subdiácono, cantada con toda música y el órgano pequeño. Lega a su hermana Magdalena, monja del Convento del Espíritu Santo 200 ducados anuales. Hace referencia a la Capellanía de misas fundada por su tío y suegro Adán Bécquer con 1.000 ducados. Se refiere al caudal que su mujer recibió de su padre Adán Bécquer, «cinco quinientos y veinte y cuatro mil cuatrocientos setenta y cinco maravedí s» que pasaron a su poder, junto a los ocho mil ducados de dote y cuatro mil ducados de dote y cuatro mil de arra s. El mismo trajo al matrimonio doce mil ducados y «manda se le pague a su mujer su dote, arras y mitad de multiplicado». A sus hijos, con independencia del mayorazgo, establece disposiciones, y consigna los cargos que respectivamente ostentan por los que se ve la importancia que tenía la familia en la ciudad. Hacía declaración de cómo había comprado el oficio de Veinticuatro del Concejo de Sevilla, que era desempeñado ya por su primogénito Antonio Bécquer y Bécquer, así como el oficio de Jurado de la Ciudad. Dispone que en memoria de su padre Miguel «a quien tan- to quise y amé», procurará que su nombre «Se perpetue e los
LA FAMILIA BECQUER 167 venideros siglos» por lo que sus hijos y sucesores en los vínculos «han de llamarse Bécquer, sin usar otro apellido, ni añadirlo antes ni después». Instituye herederos de sus bienes libres a sus hijos, si bien mejora a Francisco, en un juro de 34.458 maravedís de renta de cada año. Pide a su mujer e hijos que para la partición de sus bienes tengan por contador a Don Diego López de Balmaseda aten- to a las muchas noticias que tiene de sus asuntos. Lega a Dª Leonor de la Cueva, doncella que está en su casa 100 ducados, para ayuda a casarse o entrar en religión, cantidad que quedará en poder de su mujer Dª Isabel Bécquer hasta que tome estado; estableciendo diversas mandas a di stintos servidores, agentes y mayordomos de las fincas. Nombra albaceas a su mujer, a sus hijos a D. Alonso de Esquive} su yerno. A aquella le otorga amplio poder por vía de codicilo para suceder en lo que le corresponda en derecho y en lo que «restare del tercio y remanente del quinto». Gran capital que manejaba D. Guillermo, independientemente de los bienes del mayorazgo, y que provenía de sus negocios con las Indias. Sólo en dicho año del testamento, 1650, Don Guillermo exportó a América 1.250 arrobas de vino. Tiene una cláusula que aunque no cuantificada hace suponer su importancia: «Declaro que yo he enviado y remitido diferentes cargazones y mercaderías a la Provincia de Nueva España de Indias en poder del Capitán Jerónimo de Aramburo del cual siempre he fiado me dará buena cuenta con pago de todo ello ». También dispone tener determinadas cuentas con el Capitán Agustín de Najas «para que se le pague a la venida de los galeones que este año se despacharon a la provincia de Tierra Firme de Indias a cargo del General Don Juan de Echavarri ». Hace asimismo referencia a negocios que tenía pendientes con distintos comerciantes de Amberes y por último declara que tiene «cuatrocientas cabezas de ganado vacuno, yeguas y potros que es tán pastando en la Isla, término de esta Ciudad». Fallecido Don Guillermo Bécquer Vants el 5 de Octubre de 1650, de la diligencia de apertura del testamento otorgado ante el mismo notario, consta como éste vio su cadáver amortajado con el hábito del Carmen en su casa de la collación de Santa María, y cómo según sus disposiciones fue enterrado en la capilla de su
168 EDUARDO YBARRA HIDALGO familia en la catedral donde ya estaban enterrados sus padres D. Miguel Bécquer y Dª Catalina Vants. El matrimonio de Guillermo Bécquer Vants y de su prima Isabel Bécquer hubo ocho hijos, entre los que destacan el sucesor en el mayorazgo Don Antonio Bécquer Bécquer, Caballero de Calatrava y Veinticuatro del Consejo de la Ciudad; Miguel canónigo de la Catedral y Secretario del Santo Oficio; Francisco, Caballero de Santiago que fundó una línea de Bécquer en Cuba; Don Miguel Melchor, Caballero de Alcántara; Catalina María Bécquer y Bécquer, casada con Adrián Jacome de Linden también de familia flamenca, cuyo hijo Adrián fué uno de los fundadores de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. 2ª Estampa: Vida novelesca de Don Martín Ignacio Bécquer Aldabe. Es el 4º mayorazgo como hijo de Don Antonio Bécquer y Bécquer, y de Dª Magdalena de Aldabe. Accede al mayorazgo por el fallecimiento joven de su hermano Don Antonio. Es un personaje realmente curioso y desconcertante. Son muchos pleitos en que intervino, y en alguno de ellos aparece como hombre sin voluntad, abúlico, entregado a los administradores que sus acreedores imponen judicialmente para llevar los bienes del mayorazgo, y por otra parte soportó numerosos pleitos incoados por sus tíos, primos y sobrinos que pretendían sacar el mayor provecho de aquella cláusula del fundador a favor de sus de scendientes necesitados. Un grafólogo de letras antiguas, podría estudiar su bonita firma, que aparece en multitud de recibos, con una letra clara y firme, anteponiendo siempre el «Don» a su nombre, que se conserva idéntica y sin vacilaciones hasta su fallecimiento. Contrajo tre s matrimonios en circunstancias bien dispares y sorprendentes. El primero con Dª María Berna! Céspedes en 1696. La novia aunque de distinguida familia, debía ser tan pobre, que recibe de la Fundación del Hospital de la Misericordia en la collación de San Andrés el mobiliario y menaje de casa, que daba a las doncellas pobres cuando contraían matrimonio. Se enumera lo que recibe que tiene un valor total de setenta ducados. Muy menguado de
LA FAMILIA BECQUER 169 renta debía estar Don Martín, titular de tan ilustre mayorazgo, cuando consiente esa limosna a su futura esposa. De este primer matrimonio destacamos a D. Juan Antonio Bécquer Bemal que le sucedería en el mayorazgo, y a Dª Alfonsa Bécquer Bemal, fallecida soltera, de avanzada edad. Fue ésta una mujer excepcional en la familia, de carácter y empeñada en mantener el lustre de los Bécquer. Es la valedora de sus miembros necesitados. Aparte de la pensión que ella misma percibe del Mayorazgo, se ocupa de sus parientes y tiene intervención en la mayoría de los pleitos que aquellos interponen en la segunda mitad del XVIII. Tiene una buena letra con la que incluso escribe memoriales, y preciosa firma que mantiene con pulso firme hasta el final de su vida~ Justificando los gastos de su pensión resultando de su enumeración como mantenía su condición de dama distinguida y letrada. En sus gastos al lado de unos «zapatos de Cordobán», «medias de lana» y «tela para calzones» que podemos calificar como gastos ordinarios, aparecen otros que denotan se desenvolvía con decencia: «unos zapatos de moda con tacón encarnado», « Un capito rojo de moda» y sobre todo el recado para escribir «un tintero, plumas y papel». La dicha primera esposa Dª María Bernal Céspedes, fallece en 1709, bajo testamento que había otorgado en 17 de Junio del mismo año, disponiendo se le entierre en la Iglesia de San Martín de donde era feligresa. Declara que no aportó bienes al matrimonio, instituyendo heredera en el remanente del quinto de sus bienes, que ignoramos si los tenía, a su hija Alfonsa Francisca, y en el remanente a su hijo D. Juan Antonio, el sucesor del mayorazgo. Un detalle de confianza con su marido, el controvertido D. Martín Ignacio Bécquer es que lo nombra albacea. Pero ni siquiera los herederos debían conocer los bienes y deudas que dejaba porque Dª Alfonsa acepta la herencia a beneficio de inventario. Ya en la primera década del siglo XVIII, aparece como administrador judicial del mayorazgo D. Juan Antonio de Anduain y Olloqui. Aunque las rentas estaban embargadas por las deudas contraídas por D. Martín Ignacio y las pensiones a los parientes, el administrador debió estimar que todavía se podía sacar provecho de los importantes bienes que conservaba, y así vemos como organiza la boda de su administrado Don Martín viudo de su primera
170 EDUARDO YBA RRA HIDALGO esposa, con su hija Dª Mariana Anduain. Esta boda que fue considerada como un disparate fue origen de los pleitos posteriores. Pero el administrador también organiza la boda de su hijo Pedro de Anduain con Dª Mar ía Bécquer Aldabe hermana de Don Martín Ignacio. Se suscriben capitulaciones matrimoniales el 9 de Enero de 1714, por las que D. Martín se obliga a dar a su hermana María doscientos ducados de vellón cada año para ayuda de alimentos y vestuario, gravando a tal fin el mayorazgo. Don Juan Anduain se comprometía a tener al matrimonio en su casa de por vida dándole comida decente a ellos y a su familia. Cada uno de ellos Don Juan y Don Martín se comprometen a dar a los cónyuges de por mitad 800 ducados. El 5 de Febrero de ese mismo año 1714 se celebra el casamiento, que fue festejado con chocolate sufragado por ambas familias según consta en las cuentas del administrador. Pero Don Martín arruinado no paga la pensión a la que se comprometió, por lo que el cuñado Anduain le pone pleito. Don Martín se defiende siendo interesante las declaraciones de los testigos, que acreditan la paupérrima situación a que había descendido la familia y la forma en que habían tenido lugar las bodas de los Bécquer con la hija y el hijo del administrador. Es un largo pleito, en el que salen a relucir todas las interioridades de la familia. Don Martín para ju stificar que no puede dar la pensión a su hermana, declara que está gravado con muchos hijos. Con él vivía el primogénito y continuador del mayorazgo, casado y alimentando a tres hermanos. También tenía recogido a su tío Miguel, el canónigo de la Catedral, a quien por ejecutoria de la Audiencia le daba 100 ducados anuales, y que bastante había hecho con dar a su h er mana la reclamante, la dote de 2 00 ducados en dinero y 20.576 reales para su vestuario. Pide la nulidad del compromiso por imposibilidad de cumplirlo. Preventivamente se le habían embargado las rentas del Cortijo de Troya en el t ér mino de Utrera. Declara en el pleito Dª Alfonsa Francisca, hija de D. Martín, atestiguando cómo su padre se había casado por segunda vez con Dª Mariana Anduain, hermana de Pedro Anduain casado a su vez con María Bécquer hermana de D. Martín. «Nació de este matrimonio primero José, y cuando ocurrió el del segundo Miguel, hermano de padre de la declarante, no hubo con que envolverlo». Toda la familia Bécquer y Anduain vivían reunida y se quejaba
LA FAMILIA BEC QUER 171 Dª Alfonsa Francisca de lo mal que comían; «sólo les daban asaduras de vaca», «cuando tomaban chocolate era de la cla se más inferior y dormían todos dentro de una misma cama. El ve stido con que se había desposado la dicha Dª Mariana, se lo pres tó Dª Ana de Ursua mujer de D. Luis Bucareli, y así mismo sa be que D. Juan de Anduain no dio a su hija Dª Mariana dote alguna. Sabía también que los gastos del día de los desposorios los había suplido a su padre D. Francisco Clemente de Hoyos, más tarde se enteró que el dicho D. Juan Andu ai n en la administración del ma - yorazgo disponía a su voluntad», «S in que el dicho D. Martín su padre se opusiese en cosa alguna, has ta en lo que había de comer, dándole a toda la familia mal trato y otras cosas. De todo ello Don Martín estaba gus to so y no se metía en cosa alguna, solamente porque le mantenía un caballo en que pasearse y le daba dos reales de plata todos los sábados para que los gastase en lo que quisiera y por eso no se oponía a nada de lo que D. Juan de Anduain hacía». En cuanto al casamiento de Don Pedro Anduain hijo del administrador con su tía Dª María Jo sefa Bécquer «sería disposición de Don Juan de Anduain, mediante que estado todos dentro de un a cama, no supo ninguna persona de ello cosa alguna hasta que todo estaba hecho. Estando una mañana la testigo y su tía Isabel Bécquer en una sala de otra casa, entró María Josefa Bécquer y dijo que se casaba con Pedro Anduain y que le daba D. Martín su hermano y padre de la testigo seis reales de alimentos todos los días mientras viviera». Declara también la misma testigo, que a su hermano Juan Antonio Bécquer -que era el sucesor del mayorazgoquerían obligarlo los Anduain con diferentes amenazas a que garantizara el pago de la pensión para cuando faltara Don Martín, y a tanto llegó la cosa que hubo de irse de la casa recogiéndose en el Co nvento de la Victoria y otras veces en casa de su tía Dª Te re sa Bécque r. También quiso Anduain casar el dicho su hermano Juan Antonio con otra hij a de Anduain, «y sobre ello le hizo grandes amenazas diciéndole que si no se casaba con ella lo había de poner en presidio, y ante la gran insistencia le encerró en una des pen sa algunos días la cual cerraba con llave, y le dio diferentes zobas», «por lo que se fué de la casa y se casó con Dº Mencía Varga s».