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237Área Abierta 19(2) 2019: 237-251 Liderazgo y género en la ficción: un análisis comparativo en la serie House of Cards (Netflix, 2013) Mayte Donstrup1 Recibido: 24 de diciembre de 2017 / Aceptado: 4 de septiembre de 2018 Resumen. Este artículo analiza la ficción serial House of Cards (Netflix, 2013-), específicamente, los roles de Claire y Frank Underwood; un estudio que dará comienzo entendiendo a los discursos televisivos ficcionales como excelentes vehículos de significados que pueden proveer a las audiencias de marcos para interpretar y entender la realidad. Bajo este contexto, el interés de este análisis se centrará en un estudio comparativo sobre la representación del liderazgo femenino y masculino que se da en dicho drama político, intentando arrojar luz sobre las estrategias, positivas o negativas, que atribuye la producción a cada uno cuando detenta el poder. Para ello, se ha empleado una metodología que recoge conceptos de la narrativa audiovisual y teorías del poder, cuyos resultados determinan las diferencias que existen entre ambos personajes cuando ejercen el liderazgo. Palabras clave: House of Cards; poder; liderazgo; género; Neflix; drama político. [en] Leadership and Gender in Fiction: Comparative Analysis in the Show House of Cards (Netflix, 2013) Abstract. This paper analyzes the fiction serial House of Cards (2013-), broadcasted by Netflix, concretely examining the roles of Claire and Frank Underwood. It’s starting point is the assumption that television narratives have the capacity to provide its audiences with useful frameworks to interpret reality; more specifically, some of its products, despite belonging to the realm of fiction, build explanatory interpretations of society. From there, our research focuses on the study of the representation of leadership in this political drama, both male and female, with the purpose of establishing which one is most efficient in this show. With this aim, the methodology draws concepts from Audiovisual Narrative and Power Studies and the discussion of its results focuses on the differences represented in both characters in their respective leaderships. Keywords: House of Cards; power; leadership; gender; Netflix; political drama. Sumario. 1. Introducción. 2. Planteamientos sobre liderazgo y género. 3. Objetivos e hipótesis. 4. Metodología. 5. House of Cards como caso de estudio. 6. Conclusiones. 7. Bibliografía. Cómo citar: Donstrup, M. (2019) Liderazgo y género en la ficción: un análisis comparativo en la serie House of Cards, en Área Abierta. Revista de comunicación audiovisual y publicitaria 19 (2), 237-251. http://dx.doi.org/10.5209/ARAB.58496 1 Universidad de Sevilla (España) E-mail: [email protected] Área Abierta. Revista de comunicación audiovisual y publicitaria ISSN: 2530-7592 / ISSNe: 1578-8393 http://dx.doi.org/10.5209/ARAB.58496 ARTÍCULOS
238 Donstrup, M. Área Abierta 19(2) 2019: 237-251 1. Introducción Las series de televisión constituyen interesantes objetos de estudio para observar la representación que se realiza sobre los diferentes sujetos sociales. En este sentido, tal como afirma Jager (2003), los discursos –entre los que se incluyen los ficcionales– son agentes creadores de conciencia a través de los cuales fluyen conocimientos –símbolos colectivos– que se insertan e interactúan en la sociedad; por ello, los discursos que la televisión emite merecen ser estudiados. En este marco, el presente artículo tiene como objetivo confeccionar un estudio comparativo sobre la representación que se realiza en la serie estadounidense House of Cards (Netflix, 2013– ) del liderazgo masculino y del femenino correspondiente a los personajes protagonistas: Frank y Claire Underwood, interpretados por Kevin Spacey y Robin Wright respectivamente. Con el propósito de contextualizar la investigación desarrollada, previamente a dar a conocer los resultados de la investigación, se procederá a realizar un recorrido por las teorías del liderazgo y sus relaciones con el género. 2. Planteamientos sobre liderazgo y género ¿Qué es un líder? El concepto en sí ha sido objeto de debate a lo largo de la historia, siendo en la actualidad abordado más como un proceso que como una relación unidireccional. Una interacción permanente entre el líder y sus seguidores en un contexto grupal, donde el líder involucra a sus simpatizantes en el logro de sus objetivos (Castro Solano, 2007: 18-19). Por consiguiente, aunque el término se haya intentado suavizar sigue siendo preponderante que, en la relación de poder surgida, se sigan manteniendo los objetivos en favor del emisor (Pineda, 2006); un vínculo en el intervienen varios factores para determinar su éxito o su fracaso, entre ellos: el género del detentor del poder. Al respecto, Mª Laura Lupano ofrece una serie de datos: el género, al ser una construcción social, puede variar entre épocas y culturas distintas, ya que “el modo en que se espera que hombres y mujeres se comporten, sean valorados o tratados tiene poco que ver con el sexo (en términos de biología) y mucho que ver con el género (en términos de creencias aprendidas)” (2007: 70). Esta división de categorías tiende a comparar ambos y que se hagan valoraciones de cual es superior o inferior, pues “cientos de estudios documentan la variedad de maneras en los que masculino y masculinidad han sido valorados como superiores a femenino y feminidad” (2007: 70). Una de las consecuencias de esto es que “el acceso a los puestos de liderazgo se haya generizado” (2007: 70); a modo de ejemplo, en el último siglo, si la mujer se ha incorporado a puestos de liderazgo ha sido en su mayoría en sectores relacionados culturalmente con el género femenino, como el de la educación o el de la asistencia sanitaria (Lynes y Thompson, Ohlott, Ruderman y McCauley en Lupano, 2007: 72). A su vez, esta diferencia puede explicarse a través de la metáfora del “techo de cristal”, introducida por primera vez en el año 1986 por el Wall Street Journal, que: “apunta a mostrar que existen barreras invisibles pero efectivas que permiten a las mujeres avanzar sólo hasta un determinado nivel en la escala jerárquica de las organizaciones […] Asimismo existen expectativas sociales que son depositadas en las mujeres y que perjudican su acceso a puestos de liderazgo”
239Donstrup, M. Área Abierta 19(2) 2019: 237-251 (Lupano, 2007: 72). De forma que los cargos directivos suelen apropiarse con características atribuidas históricamente al género masculino, como pueden ser el control, la orientación hacia la tarea, la competitividad o la autoridad (2007: 72). En contra, los rasgos atribuidos al género femenino, como el consenso, no son gratamente observados, y “los prejuicios en contra de las mujeres líderes o líderes potenciales interfieren en sus posibilidades de ganar autoridad y ejercer influencia” (Carli y Eagly en Lupano, 2007: 72). En este sentido, se han intentado explicar varias causas por las cuales existe esta diferencia; Eagly y Carli establecieron en 2004 las siguientes (en Lupano, 2007: 75-84): 1. Diferencias de género en el capital humano: teoría que argumenta que las mujeres poseen menos estudios y por lo tanto están menos capacitadas para puestos de liderazgo. 2. Diferencias de género en los estilos de liderazgo: esta corriente expone que las características que las mujeres poseen las hacen menos capacitadas para obtener y ejercer el poder. 3. La psicología evolucionista y las diferencias de género: una corriente de pensamiento que considera que “la desproporción de puestos de liderazgo ocupados por hombres y mujeres viene dado por diferencias biológicas intrínsecas existentes entre ambos” (Browne y Goldberg en Lupano, 2007: 79). De este modo, esta teoría considera que las diferencias entre ambos sexos son naturales e inevitables. 4. Discriminación y prejuicio: supone que “los sujetos tienden a hacer atribuciones de determinadas características a los demás y actuar en consonancia a ellos” (Jaspers y Hewstone en Lupano, 2007: 81). Es decir, se genera una formación de estereotipos que acarrean la formación de prejuicios respecto a las personas; unas “creencias [que] son activadas automáticamente y son resistentes al cambio ya que las personas que las sostienen buscan continuamente información que corrobore dichos estereotipos y desechan aquello que los contradice” (2007: 82). En consecuencia, si no se cumple el rol asignado, surgirá el rechazo. 5. Por su parte, el estudio llevado a cabo por Eagly y Karau realizado en 2002 (en Lupano, 2007) concluye: “cuando algunas mujeres llegan a ser consideradas igual de competentes que sus pares varones, las personas tienden a considerar que violan las normas esperadas socialmente (o prescriptivas) para las mujeres y pasan a ser consideradas demasiado frías o racionales” (2007: 83). En esta línea, se actúa más negativamente ante mujeres dominantes frente a varones con la misma característica (2007: 83). Heilman (en Lupano, 2007) añade además el hecho de que se cuestione el éxito de la mujer, atribuyendo sus triunfos a factores externos y no a su competencia (2007: 83). Por consiguiente, se hace referencia a causas internas cuando una mujer no consigue el puesto de liderazgo y a causas externas cuando un hombre es el que no lo consigue (López-Zafra y García-Retamero, 2009: 70). Igualmente, que las mujeres no posean las características asignadas socialmente al liderazgo efectivo o que, en caso de lo que las detenten, sean consideradas poco femeninas, genera que deban multiplicar sus esfuerzos para mantener o acceder a puestos de liderazgo.
240 Donstrup, M. Área Abierta 19(2) 2019: 237-251 3. Objetivos e hipótesis Una vez expuestas las posibles diferencias entre el modo de concebir el liderazgo femenino y el masculino se propone como principal objetivo de este análisis el averiguar cómo son representados en su rol de líderes los principales protagonistas de House of Cards: Frank y Claire Underwood. Para ello, el estudio resaltará las características, positivas o negativas, que la producción le otorga a cada uno ejerciendo el poder, con el fin de determinar si esas diferencias expuestas en el marco teórico se plasman en la serie. Así, con este propósito, se parte de la siguiente hipótesis: La producción estadounidense House of Cards (Netflix, 2013– ) representará a cada uno de los protagonistas con un diferente liderazgo, otorgando en este caso a Frank Underwood un liderazgo más eficaz comparado a su homóloga, Claire Underwood. 4. Metodología El desarrollo de la metodología se compondrá de dos partes: una primera que recopilará los datos observados de los principales personajes, para de esta forma observar su evolución en la trama y su arquetipo predominante; y por otro lado, un análisis textual que diseccionará los usos del poder y los métodos de liderazgo que ejercen los protagonistas. De este modo, la primera sección servirá para encuadrar a los personajes dentro una categoría; clasificaciones arquetípicas narrativas que se extraerán de las tipologías expuestas por Lynn Schmidt (2001; 2012) a través de un estudio cuantitativo. Es decir, se catalogarán en una tabla las características más típicas de cada rol para enumerar aquellas más sobresalientes en el sujeto, para poder determinar su arquetipo predominante. A su vez, se tendrá en consideración bibliografía específica para examinar a los protagonistas (Casetti y Di Chio, 2010; Chatman, 2013). Las características de los arquetipos se clasifican de la siguiente forma (Lynn Schmidt, 2001; 2012): Tabla 1. Personajes femeninos: rasgos más definitorios. [Fuente: elaboración propia] Carácter emocional Creativa Impulsiva Carácter racional Moralista Apetito sexual Expresiva Inspiradora Vestimenta informal Inteligente Manipuladora Vestimenta formal Egocéntrica Irritable Maternal Dependiente (emocional) Exagerada No maternal Empática Introvertida Extrovertida Maniqueísta Alegre Casera Ambiciosa Altruista Valores feministas Confianza en sí misma Autoengaño Estratégica Autosuficiente Testaruda Le gusta la ciudad
241Donstrup, M. Área Abierta 19(2) 2019: 237-251 Tabla 2. Personajes masculinos: rasgos más definitorios. [Fuente: elaboración propia] Trabaja en equipo Vengativo Le gusta la naturaleza Carácter emocional Planificador Familiar Carácter racional Competitivo No familiar Vestimenta informal Arrogante Extrovertido Vestimenta formal Inflexible Introvertido Leal Desleal Empático Familiar Enfrentamientos físicos No asume responsabilidad Inexpresivo Furia incontrolada Le gustan los riesgos Sensible Ambicioso Le gusta humillar Autoritario Creativo Narcisista Egoísta Quiere el bien común Inteligente Mujeriego Disciplinado Comprensivo Entusiasta Su palabra es la ley Se siente despreciado La segunda parte del estudio versará sobre un análisis textual de los personajes, relacionando sus papeles en la serie con teoría específica del poder y el liderazgo, para establecer la eficacia o el fracaso de las técnicas de las que cada uno hace uso. 4.1. Muestra de análisis Respecto a las unidades de examen, se inspeccionarán las cinco temporadas emitidas en Netflix hasta el momento (junio, 2017), periodos que se componen de trece capítulos cada uno; por lo tanto, serán estudiados sesenta y cinco episodios de los cuales se extraerán las escenas más representativas para el estudio. De esta forma, con la intención de escoger dichos momentos centrales, se ha seguido a Seymour Chatman (2013), quien argumenta que los sucesos narrativos –es decir, las acciones o los acontecimientos– en un nivel mayor de jerarquía de la historia son aquellos que no pueden ser suprimidos, pues si se descartaran, la historia carecería de sentido. Por ende, estos se pueden considerar los núcleos de la serie, es decir, “momentos narrativos que dan origen a puntos críticos en la dirección que toman los sucesos” (2013: 71). Entonces, para enfrentar el análisis, se han seleccionado los fragmentos considerados como núcleos de la historia de los principales personajes a analizar: Frank y Claire Underwood. 5. House of Cards como caso de estudio La trama argumental de la serie House of Cards gira, a priori, en torno al personaje de Frank Underwood (Kevin Spacey), un coordinador de la bancada demócrata que expresa en las primeras escenas su deseo de ascender en la escala del poder. Una ascensión que daba por segura y que se verá frustrada en el primer episodio. Entonces, un deseo de venganza impregnará su carácter, proponiéndose alcanzar la cima a toda costa; y, tal como indica el nombre de la serie, esta búsqueda será a través de la construcción de un castillo de naipes, rompiendo y barajando las cartas a su antojo junto a su mujer, Claire Underwood (Robin Wright). En este sentido, si la serie ha planteado
242 Donstrup, M. Área Abierta 19(2) 2019: 237-251 estrategias narrativas que le otorgan un mayor protagonismo a Frank, como concederle a él la ruptura de la cuarta pared con el espectador; el personaje de Claire se vislumbra digno de interés para un estudio, pues tal como se verá en los resultados, ha jugado un papel clave en el levantamiento del castillo de naipes. No obstante, más allá del reciente texto firmado por Ramos-Serrano y Macías- Muñoz (2018) sobre el cuestionamiento del feminismo en la serie, House of Cards ha generado una multitud de análisis realizados desde diversos ángulos, pero focalizados exclusivamente en Frank Underwood (Martínez Lucena, 2015; Keller, 2015; Martínez Lucena y Ciguela, 2015; Aira, 2016). Por ello, la presente investigación tiene como objetivo suplir este vació existente en la discusión del personaje de Claire en House of Cards. 5.1. Estudio arquetípico de Claire Underwood En las primeras escenas Claire se deja ver en una actitud desconfiada y calculadora, pues ante el optimismo de Frank de poder alcanzar su meta, ella le hace entender a este que no debe confiar en un trato hasta que el mismo se haga oficial. Una desconfianza que se fundamentará posteriormente, cuando informen a Frank que finalmente seguirá manteniendo su mismo cargo. Una posición que ella misma anhelaba, ya que la visión de ellos como un equipo será una característica constante de su personalidad. Así, ella visionaba el ascenso de su marido como un triunfo de ambos, y ante las evasivas de este por contarle el fracaso le expresará firmemente “Esto también me afecta a mi” (Chapter 1). Una ambición por subir en la escala social que no se limitará a su cónyuge, pues ella maneja las riendas de una ONG que está en proceso de expansión: una ampliación que la llevará incluso a despedir a su delegada de personal –tras veinte años en la empresa–, que no estaba de acuerdo con ella en el proceso de crecimiento debido a los despidos que implicaba (Chapter 2). En consecuencia, en este primer acercamiento a Claire se vislumbra también un proceso de ambición personal, en este caso, en el ámbito privado. Una ascensión para la que requiere y espera la ayuda de su marido –al igual que ella hace de soporte suyo–; y cuando esa cooperación no se haga patente, ella no dudará en virar la situación hacia sus propios intereses. A modo de ilustración, cuando Frank no la ayuda en su proyecto por centrarse exclusivamente en su campaña –la cual había salido adelante gracias a ella– Claire decide aceptar la donación que necesitaba para su proyecto de Remy (asesor empresarial del rival de Frank) a cambio de tumbar el proyecto de ley de su marido. Una negociación que llevará en la sombra y de la que se sentirá orgullosa una vez descubierta, pues, tal como le recrimina: “necesitaba la ayuda de Remy que tu no me ofrecías (…) He despedido a la mitad de mi plantilla por nosotros, he rechazado donaciones por nosotros. He desatendido mis proyectos y mi energía por nosotros” (Chapter 10). A partir de este punto, decepcionada por sentirse marginada en las operaciones estratégicas, Claire mantendrá distancia con Frank y se irá con su amante, a quien le comentará su deseo de “ser alguien importante” (Chapter 11): una aspiración que, finalmente, retomará junto a Underwood, con quien volverá tras ver en las noticias la muerte del congresista Russo. De esta manera, en la segunda temporada, Claire se centrará en su carrera política: una trayectoria que empezará abandonando su asociación benéfica y ayudando a su marido a ascender. De este modo, la pareja usará todo tipo de técnicas manipuladoras para sus fines. Unas tácticas que surtirán efecto y que, en la tercera temporada,
243Donstrup, M. Área Abierta 19(2) 2019: 237-251 la llevarán a centrarse mayormente por su ámbito profesional, aspirando a ser más que la Primera Dama: la embajadora de la ONU. Un puesto que Frank declina ofrecerle, ante lo cual ella le expresa su enfado: Quiero que anuncies mi candidatura esta semana, no quiero seguir perdiendo el tiempo cuando podría estar aprovechándolo, ganando experiencia real (…) Hicimos un trato y estás echándote atrás, lo hicimos antes de entrar en esta casa (…) Cómo seré candidata a la presidencia sin experiencia que me avale. (Chapter 27) Un proceso que, finalmente, se llevará adelante pero que culminará con el voto negativo del congreso ante la pérdida de paciencia de ella frente al tribunal que la examina; no obstante, no aceptará el resultado obtenido y exigirá a Frank que la nombre, aceptando este su petición. Una posición que, sin embargo, no ocupará durante un gran periodo de tiempo, pues ante el chantaje del presidente ruso, Frank la obligará a dimitir. Una dimisión que culminará con el abandono de la Casa Blanca por parte de ella al final de la tercera temporada, separándose de Frank para centrarse en sus propios objetivos profesionales. En la cuarta temporada se visionará la forma en la que Claire comienza a construir su futuro, concentrando su interés en su estado natal (Texas) con el objetivo de llegar a convertirse en congresista del distrito. Una situación que conllevará un mayor enfrentamiento con Frank, que hace fracasar su plan presentando la candidatura de su oponente en público. En contraataque, Claire le hace ver que puede arruinar también su carrera y saca a la luz una foto del progenitor de él con el líder del grupo supremacista Ku Klux Klan; así, aparta su meta de llegar a ser congresista y le exige la vicepresidencia, una nominación que este le concederá tras haber sufrido un intento de asesinato. Un plan que se llevará a cabo conjuntamente a través de una red de favores y que culminará exitosamente con su nominación; una situación que hará que en la quinta temporada ambos tengan una campaña propia por su candidatura. En esta temporada, incluso ella romperá la cuarta pared con el espectador: “Para que quede claro, siempre he sabido que estaban ahí, es que tenía sentimientos encontrados sobre ustedes y sus intenciones, y tengo mis dudas sobre la atención, pero no es nada personal” (Chapter 61); una demostración más que hará ver al espectador su papel activo en la historia, y que se reforzará tras no seguir ayudando a Frank, que se verá forzado a dimitir tras descubrirse sus jugadas sucias. Ella, convertida así en presidenta de los Estados Unidos, finaliza la última temporada diciendo al espectador “Mi turno” (Chapter 65); una posición que ha alcanzado tras un paciente, pero continuo, ciclo de superación. Tras esta breve recapitulación de los aspectos más relevantes del personaje se puede afirmar que, de los arquetipos propuestos por Lynn Schmidt, Claire Underwood posee el de The Good Girl: mujer urbana, con confianza en sí misma y trabajadora. Lynn define este arquetipo con un carácter racional, el cual no soporta la debilidad y que posee una gran capacidad de observación del mundo exterior, previendo con antelación los pasos de los demás. Así, su máxima creencia es “expande siempre tu mente, pero no hables hasta que sea el tiempo apropiado” (Lynn Schmidt, 2012: 9). A su vez, este arquetipo no se preocupa mucho por las causas de la mujer, siendo incluso soporte del patriarcado, el cual defenderá para sentirse integrada por los hombres. Un aspecto que se menciona también en el estudio de Marina-Ramos y Macías-Muñoz, donde señalan que “Claire
244 Donstrup, M. Área Abierta 19(2) 2019: 237-251 toma posiciones contrarias a los valores feministas” (2018: 303). Por ello, este arquetipo se considerará excepcional y formará alianzas con otros hombres fuertes para proyectos de gran valor. A su vez, estos arquetipos se distinguen por su inteligencia y su capacidad de estrategia, no dejándose llevar nunca por sus emociones. Por otro lado, se distinguen por ser buenas estudiantes y buenas profesionales, y, si no tienen oportunidades laborales, llevarán la carrera de su marido como propia, como se ha podido observar en Claire en las temporadas analizadas. No obstante, cabe señalar que este personaje en concreto posee rasgos oscuros, enmarcando mayormente su arquetipo en el lado oscuro de The Good Girl: la villana Backstabber, que no dudará engañar a otros para conseguir sus objetivos, pues querrá estar por encima de todos y hará lo que sea por ello. Por otro lado, si considera que un hombre la usa o la engaña, se sentirá totalmente estafada, y entonces devolverá el golpe (2001: 41); venganzas que se han visto sucesivamente en su relación con Frank Underwood. Tabla 3. Rasgos más definitorios de Claire Underwood. [Fuente: elaboración propia] Rasgo Episodios de aparición Ambiciosa 58 Maniqueísta 48 Manipuladora 48 Autosuficiente 47 Trabaja en equipo 47 Inteligente 47 5.2. Estudio arquetípico de Frank Underwood En el primer episodio el protagonista masculino aparece en lo que aparenta ser el rescate a un perro herido, una “ayuda” que culmina con el sacrificio del cánido en ese mismo lugar. En este punto, mientras estrangula al animal, Frank Underwood se dirige al público y le argumenta su visión del mundo, el cual divide en dos colectivos: los fuertes y los débiles, siendo el primero en el que se cataloga el protagonista, que expresa su desprecio hacia los segundos. Al respecto, los fuertes, según su perspectiva, deben hacer lo necesario –y lo harán– aunque sea una acción molesta: un deber que cumplirán porque así son las circunstancias y que deberá hacerse sin el menor reparo con el objetivo de encuadrarse en el grupo de los fuertes. De esta forma, Underwood explica que ejecuta esta acción –matar al perro– con el fin de eliminar el sufrimiento ajeno, pero su perspectiva de la sociedad hace ver que lo realiza porque no soporta ver la debilidad, y el animal está agonizante, así que no merece ser salvado. Por ende, con una filosofía de vida social-darwinista2, el protagonista hace ver que considera a la comunidad como una jungla en la cual el fuerte elimina al débil, una posición que 2 La teoría de la selección natural adaptada a la teoría política bajo el principio de la supervivencia del más apto, por lo tanto, aquellos más preparados estarán en la cima de la sociedad. Así, las desigualdades de riquezas, posición social y poder político son naturales e inevitables (Heywood, 2012).
245Donstrup, M. Área Abierta 19(2) 2019: 237-251 evidencia que no mantendrá lazos sociales con ninguna otra persona, excluyendo de sus planes en diversas ocasiones hasta a su propia compañera sentimental. Una posición que se refuerza tras haber sido traicionado por el presidente y no haber conseguido la vicepresidencia, tal como se le prometió en el último episodio de la primera temporada. En este episodio, Frank debe jugar todas sus cartas a fin de conseguir el objetivo que se propuso desde el principio: el cargo de vicepresidente. Con este fin en mente, decide mostrar todos sus ases para que nadie se le adelante en el camino, una carrera difícil contra un potente rival: Raymond Tusk, un multimillonario del negocio de las centrales nucleares. Una persona que según se ha enterado –gracias a Linda Vásquez (la jefa de gabinetes que él designó)– es muy cercana al presidente. Una circunstancia a la que, a su vez, le debe el no haber obtenido anteriormente su ascenso, lo cual deriva en un deseo implacable de derrotar a su oponente y humillarlo en todo lo que le sea posible. En el panorama de esta carrera contrarreloj, Underwood acude a la iglesia para, al parecer, rezar unas plegarias con el fin de que le orienten en su camino: una secuencia que termina convirtiéndose en un monólogo sobre la situación personal y profesional en la que se encuentra inmerso el personaje. La oración, que se asemeja más a una exigencia hacia la supuesta providencia divina que a un ruego, evidencia que no siente ningún respeto por la fe que dice profesar. De este modo, en un tono despectivo comenta –mirando al techo de la iglesia, simulando hablar con Dios– que jamás ha escuchado una palabra de él después de sus reclamos, aunque tampoco le importa porque el menosprecio es mutuo. Entonces, se evidencia la soberbia del personaje, que osa incluso insultar su fe; una actitud que mantiene el protagonista con sorna, sugiriendo que quizá no se ha dirigido a la audiencia correcta. Por consiguiente, observando el suelo pregunta al infierno si allí hay alguien capaz de responderle, requiriendo una pleitesía como agente activo de alguna de las partes. Una sumisión que no ha obtenido y por la cual se venga a través de este monólogo burlón ante la representación del bien y del mal, conceptos que ha demostrado que no le importa abrazar u apartar si es para conseguir sus objetivos. Tal es así que, ante unos ruidos en el fondo del edificio, pregunta desafiante –mirando a cámara– si es Peter Russo (el congresista que él mismo asesinó cuando este no sirvió más a sus intereses y empezó a convertirse en un obstáculo), exigiéndole que tenga el valor en la muerte de exponer sus puntos contra él, si se atreve. Pero los crujidos resultan ser de un trabajador, por lo cual Frank resopla hastiado, reuniendo el valor necesario para enfrentarse al empresario, pues si ni lo difuso e inmaterial puede con él, no va a conseguirlo una simple persona. En consecuencia, se sigue posicionando como el sujeto dominante que arrasará con todo lo que se le interponga en su camino: “No hay consuelo ni arriba ni abajo, solo nosotros, pequeños, solitarios, esforzándonos, peleándonos unos con otros. Rezo para mí mismo, por mí mismo” (Chapter 13). Así sigue reforzando su visión de una concepción egoísta de la sociedad, en la cual solo cuenta el propio individuo, sujeto que debe desconfiar de todos aquellos que le rodeen y atender solamente sus propias necesidades. Un egoísmo que proviene de la concepción de que todos los demás son contrincantes capaces de arrebatarle los recursos disponibles; aquellos que deben ser acaparados por el más fuerte. Entonces, en la competición todo vale para salir vencedor, tal como demuestra apagando las velas de la iglesia –incluso la suya propia– reforzando su idea de salir adelante en soledad y sin respetar nada. Una actitud egoísta e individualista que aparta una vez que sufre el intento de asesinato, ofreciendo tras ello la mano a Claire, haciéndole