El toro de sílice : prognosis sobre la tauromaquia mecánica
Full text
Re is a de Es udios Tau inos
N.
º 7, Se illa, 1998, págs. 91-102
EL TORO
DE
SÍLICE:
PROGNOSIS SOBRE LA TAUROMAQUIA MECÁNICA
An onio
Pé ez
Ins i u o
de
Amé ica
(San a
Fé, G anada)
'
m¡a¡¡
1 ace iempo,
leí
en
el
dia i~
~~pañol
de_
mayo
i a-
~
. da que un canal
de
ele 1s10n del mismo
G upo
~
. _ , emp esa ial se ap es aba a ansmi i las ein i es-
co idas
de
la Fe ia de San Isid o bajo «el plan ea-
mien o de que es como una película de acción y suspense».
Con inuaba
el
apenas disimulado au obombo enume ando
los
nume osos a ances écnicos y el g an despliegue
de
medios
- o ice e sa-que
se
iban a u iliza con
el
in, en e o os,
de
gene a muchísimos «e ec os especiales». An e
la
magni ud
del disla e social que es aba a pun o de pe pe a se y
pa a
anquiliza mi conciencia de a icionado, me
i
en la
obliga~
ción mo al de pe geña pa a es a hospi ala ia Re is a las
siguien es apos illas.
1.
-
SOBRE
LA
PATAFÍSJCA
DE LA RETRANSMISIÓN
Las co idas
de
o os no son una película
de
acción y
suspense - an no
lo
son que ni siquie a son su con a io- . Me
explico: la Fies a,
al
igual que odas las mani es aciones que
pueden llama se nacionales, se pe cibe según un canon ideal.
Cuán o más se ap oxime la ealidad en la a ena a dicho
92 An onio
Pé
ez
canon, más dis u amos con la co ida. Pe o, epi o, la Fies a
soñada en el imagina io colec i o es un canon, nunca
un
modelo ígido y ini o. Po ello, se admi en y celeb an
odas
las a iaciones a condición
de
que gi en sob e el canon.
Po si no ue a su icien e la insis encia de
a
banalidad
an e io , oy a in e i el
o den
de elabo ación a gumen al
ap oximándome con ello a la supe icie de la pe cepción
sensual. Dicho de o o
modo
, ayamos a la anécdo a isual:
¿nos hemos ijado en que
cuan o
más len a y p e isible es
la aena más dis u a el
ma ado
y más aplaudimos los
a i-
cionados? Es deci , que
ambos
suje os, el indi idual y el
colec i o, huimos de la
acción
y del suspense -la acción
en
lo o os se limi a a la
cogida
, ese deplo able é igo
que
a uina la con emplación- .
2
.-
SOBRE
LOS
«
EFE
CTOS E
SP
EC
IA
LE
S»
Los a icionados de es amos los e ec os especiales -eso
aquellos que ole an la
me a
ele isión de una co ida, que
son los menos
-.
Fue on, p ecisamen e, es as ma a illas
de
la
écnica las que nos aleja on de la Tele isión.
Doy,
al
buen
un ún, unos cuan os ejemplos de po qué no nos gus aban ni
siquie a aquellos e ec os especiales an idilu ianos
de
las
an iguas e ansmisiones.
Nues as objeciones e an - y siguen siendo-
de
dos cla-
ses: con a el uso de adminículos que, lisa y llanamen e,
engañan (léase ese es úpido eleobje i o que bo a algo
an
ilus a i o como son las dis ancias) y con a aquellas pi ue as
que, no menos lisa y llanamen e, sob an: las epe iciones,
sean desde dis in os ángulos, sean, ¡ho o de los ho o es!,
alen izadas
-las
g andes aenas
ya
son a cáma a len a- .
El o o
de
sílice: p ognosis sob e
la
au omaquia
mecánica 93
Se p egun a án po qué
he
dado un sólo ejemplo
de
e ec os que engañan y uno
doble
de
e ec os que sob an.
Muy
sencillo: po que an es pe dono.,
po
ú il,
el
in en o
de
enga-
ña me que la pe se e ancia
pedagógica
-an e la cual
es
posi-
ble que me sien a más
ine me-.
El eleobje i o no
me
enga-
ña, simplemen e me obliga a
econs ui
las dis ancias
y,
po
ende, sólo me epugna en la medida en que padezca
ese
es ue zo, noci o po suplemen a io. Pe o las epe iciones
me
i i an no sólo po que me
hacen
pe de nada menos que el
empo
de
la Fies a sino,
además,
po que son edundan es y
selec i as - y consus ancialmen e a bi a ias- .
l.
-
LA
REDUNDANClA
.
De
los e ec os especiales que sob an,
el
que aboca a
la
edundancia es, po mecanicis a,
la
a a más ingenua. ¿No se
han en e ado, seño es au omecánicos, que
los
a icionados dis-
u amos
de
una po en osa
pupila
e en i a
más
omniangula
que
el
más
angula
de
sus ojos
de
pez?
No
necesi amos ningu-
na mo iola .. Espe ando que mis colegas
me
pe donen
el
símil,
les pongo una compa ación y
un
ejemplo asequibles:
lo
mismo
que
un
niño eci a de ca e illa l
as
alineaciones
de
docenas
de
equipos
de
eso que llaman oo ball, cualquie a
de
noso os les
puede desc ibi con odo lujo de de alles una aena memo able.
Es más, no esis o la
en ación
de
apun a les, en o den
c onológico, un pa
de
secuencias
de
mi
'a chi o ilmico' :
cuando Paco Camino,
soli a io
espada en la co ida
de
Bene icencia, a su cua o, le
en ó
a ma a ecibiendo -ocu-
ió jus o en el 6 de Las
Ven as-;
o cuando An oñe e, en
su
segundo,
de
en e y con la
izquie da,
mos ó la mule a desde
94 An onio Pé ez
la boca
de
iego, aque enciado como
es aba
el
bicho en el 4
de la misma plaza.
He p e e ido desc ibi les
el
inicio
del p odigio an es
que el p odigio mismo. ¿Po qué?:
po que
-no
sólo en los
o os-
es
más impo an e
se
hones o
al
abo da
el
con lic o
que
el
esul ado del mismo. Dicho
sea
con
o as palab as: es
imp escindible cumpli las eglas pe o
sin
ol ida que en en-
e es á una ie a escla a del aza . En
odo
caso, y po
si
con
ello sa is ago su cu iosidad, añadi é
que
ambos lances inali-
za on - ol emos
al
suspense-como
e a
de p e e ;
el
o o del
Niño sabio odó sin pun illa y
el
de
An oñe e acudió
al
enga-
ño,
el
maes o desplegó media anela
un
ins an e an es de
que
le
a opella a y
ii
les cuen o la
que
se a mó.
Sin emba go, no ayan a c ee , seño es ele isado es,
que los a icionados eco damos odas las co idas. Quizá
pudié amos hace lo po que
la
cosa no iene an o busilis pe o,
no an o po modes ia como po es é ica, les ecue do que
sólo a chi amos las ocasiones memo ables -
es
deci , las
emocionan es- . Así que,
po
a o , no nos agobien
ni
ab u-
. men con aquello que us edes en ienden como in o mación y
que noso os sólo emos como ealdad. Comp endan que, en
el
a e,
lo
que engo da, ma a. En esumidas cuen as, déjennos
que epi amos lo que nos
pe e
y cuando nos pe a.
II
.- LA SELECCIÓN
La selección que hacen los di ec o es
de
lo que les
pa ece digno
de
e ele isa se -mani es ada
no
sólo en las
epe iciones de los lances- esul a se in ini amen e más
insidiosa que la edundancia. Ni mencionemos esos planos
El o o de sílice: p ognosis sob e la au omaquia mecánica 95
de
ecu so en ome idos ad
nauseam
-la
icahemb a
en
la
ba e a, el po en ado del
pu o,
el endido
a es ado~.
Vayamos sólo a la selección de las epe iciones. ¿Hemos
de
c ee que los ealizado es de
es os
p og amas saben algo
de
o os? Es más, ¿se necesi a
sabe
de o os pa a e ansmi i
una co ida?
Con espec o a
lo
úl imo, los eleobje i ado es
quizá
no
sepan que To e o -una
de
las
mejo es películas sob e
la
Fies a- ue di igida en México
po
el
exiliado Ca los Velo,
quien,
po
mo
de
su galleguidad, econocía no en ende
ni
jo a
de
co núpe as. Pe o, aunque u ie a una sola cáma a,
de
lo
que
sí
en endía nues o siemp e eco dado amigo e a del
llamado sép imo a e
-lo
cual ale po deci que ambién
e a sabio en los demás-.
En
su
in ini a modes ia, pod ía
deci que no dominaba algunos (escasos) ecnicismos en
el
a e del o eo -sea és e
el
duodécimo o
el
p ime o- , pe o
sabía lo su icien e como pa a compendia lo y ansmi i lo.
E go, aco ación sindical,
no
es imp escindible se el de
Camas pa a con e i se en ealizado
de
co idas pa a cual-
quie Canal. Lo único necesa io es, sin emba go, algo si
cabe aún más di ícil: ene un mínimo sen ido del a e
-haga
és e el núme o que haga-.
Po
lo
que se e ie e a
la
p ime a cues ión, a la is a de
las co idas e ansmi idas en di ec o, hemos
de
conclui , an
escue os como p ecisos, en que sus ealizado es
no
ienen ni
idea
de
lo
que
es
la Fies a. A pesa
de
que las comen e el
maes o An oñe e, sus au icidas ansmisiones siguen siendo
la mona es ida
de
seda. En consecuencia: an o
si
saben de
o os como
si
no
saben,
ni
po casualidad coincidimos
con
las
a bi a iedades que pe pe an con sus epe iciones.
96
An onio Pé ez
Con se ello g a e, no es aún
lo
peo . Supongamos -es
un supone -que las epe iciones se seleccionan
no
dejadas a
la a bi a iedad
de
semejan es au ó obos sino con a eglo a
unos hipo é icos inmejo ables c i e ios: siemp e subyace ía la
pe e sión pedagógica. ¿Hay algo más unes o pa a
el
a e·
que la educación a ís ica? El a is a
-como
el ana quis a de
la p opaganda po
el
hecho-ya enseña con su ob a;
o,
si se
p e ie e, con
el
ejemplo. Al igual que la educación es a al en
gene al, cualquie o a
de
las mal llamadas educaciones o -
males son eso: simplemen e o ma, pe i ollo, que a ina;
adies amien o, en suma, pa a aga la dominación.
En
el
caso
de
la selección au ina, es menoscaba los
milenios de his o ia que han anscu ido desde
la
domes ica-
ción del o o
de
lidia. Es ol ida la sang e de amada y des-
p ecia
la
ciencia -po
lo
milena ia, pod íamos deci
que
in u-
sa-
del pueblo
de
aíz hispana. Es, en de ini i a, blindados y
encue ados en
el
sumamen e en ajis a caballo
de
T oya
de la
Educación con mayúscula, a aca a la e dade a educación
-aquella que, a pesa
de
lo
iciado del é mino, podemos
segui llamando popula , esa que
se
nos da po añadidu a
-.
III.-
GUISANDO
Y LA
TÉCNICA
SUBJETIVA
Pe o había más no icias en el dia io de ma as.
Si
ya
e an ho o osos los adminículos
de
aye , ago a nos amenazan
con o os aún más pe e sos -so is icados, les dicen- .
Vanagló ia se el susodicho dia io de que
<<Una
mic ocáma a
espia á desde
el
pecho del o e o el ambien e
de
la plaza, un
lápiz óp ico dibuja á los de alles de la aena, un pulsóme o
aplicado al cue po del o e o medi á sus agi aciones y un
o denado egis a á los me os que co e
el
o o o cuan os
El o o de sílice: p ognosis sob e
la
au omaquia mecán'ica
97
pases ecibe». Como di ía Maki el úl imo cho izo: «pos
que
bien, pos ale, pos m'aleg o».
Algunos maniá icos
de
las e ansmisiones quie en
hace nos pasa po ob ios los pa alelos en e es as no eda-
des y las que ya se u ilizan pa a eso que llaman balompié ·o
con esos mosca dones del copy igh que dicen coches
de
ca e as. Pe o al pa alelo no _es al pues los o os
no
son,
a o unadamen e, ningún depo e - y les concedo la
g acia
de
que los ci ados
lo
son- . Po que, amos a e : me agógi-
camen e hablando, ¿pa alel¡i íamos, sólo po que ambos
son
es é icos, el Plane a (de
lo
o os, cla o es á) con
el
balón
de
ú bol? -bueno, me
he
equi ocado de p egun a po que,
dado
el
einan e animismo balompédico, la espues a
de
algunos men eca os puede se un albo ozado "¡sííí!"-.
P obemos con o a:
en
abla sinecdoquial, ¿son iguales
el
.
pun o
de
penal i y
el
hoyo
de
las agujas sólo po que ambos
pa ecen se pun os?; ¿sí? ¡Pe o, homb e!, digo que es amos
hablando
de
sinécdoques, no con undamos un e ede o
de
cal con
el
Uni e so donde hay que e e se. En in, mejo
no sigamos pues lo mismo
me
esponden que media es oca-
da es una me á o a po que, como eza el g ose o chis e
«es á me á a a me á dien o».
Es muy lamen able que se compa e
al
depo e con
la
Fies a pe o aún más penoso esul a que se haga en nomb e
de
la Educación y
de
la Ciencia. Po que supongo que odos
esos bo ones y chi imboli os no es án me is o élicamen e
pensados pa a embauca a los ingenuos sino que han sido
pues os
al
se icio de la pedagogía cien í ica o de la ciencia
pedagógica, ¿no es cie o?
Es cance ígeno y cu ioso que algunos ecno au inos
sa.quen dine o blanco
de
lo
que e ique an como
el
p opio can-
dil
de
Mine a pues alsedades así -
no
se puede saca leche
98
An onio Pé ez
de
una alcuza- se me as a izan ocul ando con
su
enesí
ep oduc o
el
o igen del p oblema -
que
es con undi el
alo
de uso y el alo de cambio- y
el
p oblema mismo -que
es
la
incompa ibilidad en e
el
sabe y el cambio de sabe -. Y am-
bién llamo cu ioso a al a án po que sólo me despie a la
cu iosidad de sabe cómo la Ciencia -que an es pe día casi
odo
su
iempo desb ozando medias e dades-,
a
a encon-
a aho a un a o lib e pa a abaja en
lo
suyo
si,
además,
iene que pelea se con
el
Bece o
de
O o
-dicho sea
pa a
no
sali nos de los bó idos-.
No me inco dia en exceso que quie an hace del ú bol
una ciencia -así se disimulan las alienaciones
de
las
alinea-
ciones- . El cuidado
de
la Ciencia
no
es
mi
p incipal cuidado
po que ella se cuida soli a. Digo que no
me
moles a apenas
po que -po
el
p agma ismo- a los au omediá icos se les
no a enseguida que hablan de una pseudociencia;
es
deci , de
una eligión; es deci ,
de
Teología a iedad Es é ica. Pe o,
po a o , que no me cien i iquen los o os que ellos
sí
son de
dios, que son de cuidiao. Dejemos
la
Fies a en paz.
Tampoco me ol ido de que la ciencia au omáquica
a iedad chip lle a an apa ejada la ins umen ación que
nunca sabemos
si
ue an es
el
a ma os e o a mada, el
machiemb ado o
el
macho y la hemb a. Pe o
me
pe mi o
eco da les a sus p egone os que
el
ins umen o
se
ha
hecho
pa a con a , pesa y medi po
lo
que,
de
él
al
éco d,
no
media
ni
siquie a un paso. Mis es imados chip-a icionados:
no
dudo que, siendo us edes an cien í icos, es ima án en.
mucho. la es adís ica.
Ya
que son us edes elices poseedo es
de los au omá icos necesa ios - a los que, dicho sea
de
paso,
con
el
pas ón que les han cos ado han de saca les
el
máximo
endimien o- es ineluc able que elabo en muchas muchísi-
El o o de sílice: p ognosis sob e la au omaquia mecánica 99
mas es adís icas: ya sabe que,
pa a
da lus e cien í ico,
no
hay nada como los dígi os. Ellos les conduci án a esos
miles
de pi ago ismos
de
la cuen a de
la
ieja, elemen ales
co es-
pondencias a las que, menos mal, la gen e
no
hace
ni
caso:
el
núme o
de
o ejas del
de
Paula pa ido po
la
po enciación al
cubo del núme o de a ene os y es ado de la angen e del
cas-
o eño ha de da nos -necesa iamen e, en los años ein a
ya
lo
descub ie on en una uni e sidad de Chicago-la
al u a
exac a del cache e o modélico.
Pe o como, en
el
ondo de sus co azonci os,
los
ele éc-
nicos son unos au inos de
p o
que odo
lo
hacen po
la
Fies a, además
de
aquellas cábalas de las habas,
se
e án obli-
gados, en unción
de
sus p opios gua ismos, a o o ga
sus
p opios p emios y a publica su p opio escala ón. ¿C ea án
el
o eo Secan e O ejudo pa a
el
que más ce ca
se
aje con
sus
mo lacos? ¿Y la Si ena de O o pa a el que p oduzca más asis-
encias? ¿Qué les pa ece
el
p emio Induguín pa a
el
ma ado
con meno núme o
de
pulsaciones?
Seño es míos, en
el
mejo de los casos, us edes
nos
es án descub iendo la pól o a.
En
el
peo , nos es á dispa an-
do con ella
-eso
sí, cien í icamen e, que desde Dachau y
la
gue a del Gol o queda más desodo an e-. Les di é
un
sec e-
o: po que sabemos
lo
que es un o o anda ín y su di e encia
con
el
que se sale suel o, nos impo a un bledo
el
núme o
de
kilóme os que eco a en su lidia. Us edes
no
se han pe ca-
ado de que
lo
impo an e son los cen íme os en e ical
de
un ele o o en oblicuo
de
una es ocada endida -po
no
habla
de los milíme os que sepa an la emo al del cacho- .
Seño es
de
la i ualidad, no se alejen an o
de
la
i ud
po que po ahí no llegan
ni
al
sen ido
de
lo
in ini amen e
g ande ni
al
de
lo
in ini amen e pequeño. Se c een us edes