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Medios de comunicación y conflictos armados

Vázquez Liñán, Miguel

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SECCIÓN V. MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CONFLICTOS ARMADOS Miguel Vázquez Liñán UNIVERSIDAD DE SEVILLA 1. La e ó ica bélica, en iempos de gue a… y de paz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .399 2. La p opaganda de gue a . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .401 3. Desin o ma en la sociedad de la in o mación: gue a, elecciones, come cio de da os y igilancia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .406 4. Algunas eglas y écnicas ecu en es de p opaganda polí ica y de gue a . . . . . . . . . . . .410 5. Re e encias bibliog á icas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .416 399 1. La e ó ica bélica, en iempos de gue a… y de paz En ma zo de 2020, con España o icialmen e en “es ado de ala ma” debido a la c isis sani a ia p o ocada po el “co ona i us”, el ocabula io bélico inundó los medios de comunicación del país. Así, el p esiden e del gobie no español, Ped o Sánchez, a i maba: “Me sumo, odos debemos suma nos a ese espí i u que sale espon áneo de una sociedad que no se a a doblega , que ha decidido simple y llanamen e esis i . Po - que, aunque nos ab umen las ci as de con agios, que lo hace, esis i emos; aunque nos p eocupe el impac o económico, y que sin duda nos p eocupa y nos ocupa, e- sis i emos; aunque nos cues e man ene la mo al en pie, esis i emos. Unidos esis- i emos los golpes de la pandemia. Jamás nos endi emos y ence emos” (…) “El enemigo no es á a las pue as, pene ó hace ya iempo en la ciudad. Aho a la mu alla pa a con ene lo es á en odo aquello que hemos pues o en pie como comunidad: un sis ema de salud o midable, unas ue zas de segu idad in achables, unas ins i ucio- nes educa i as y cul u ales en egadas, unas comunicaciones y elecomunicaciones obus as. Y sob e odo, po encima de odo, la mu alla pa a con ene al i us es á en MIGUEL VÁZQUEZ LIÑÁN 400 la comunidad de ciudadanos que noso os componemos como país, en cada uno de noso os y noso as, en nues a en e eza y en nues a olun ad de esis i y ence lo. Con esas a mas pa a emos al i us, esis i emos y lo ence emos y lo ha emos uni- dos”. (Sánchez, 2020, 17 de ma zo) Resis i sin endi se pa a, unidos, ence . España no ue una excepción: ep esen an es polí icos de odo el mundo decla aban la “gue a” al i us. Los no icie os comenzaban a dia io con el pa e de gue a de allecidos y con agia- dos; además, pa a que la ep esen ación uese aún menos ambigua, las uedas de p ensa o iciales e an, a menudo, o ecidas po mili a es. El Je e del Es ado Mayo de la De ensa en España, gene al Miguel Ángel Villa osa, a i mó, el 20 de ma zo de 2020: “Sí, hoy es ie nes en el calenda io, pe o en es os días de gue a o c isis, odos los días son lunes (…) engo que elici a a odos los españoles po la disciplina que es án mos ando, odos los ciudadanos compo ándose como soldados en es e di í- cil momen o”.1 La épica de la gue a, en boca de mili a es, al se icio de la ges ión de las c i- sis polí icas. El uso de la pa a e nalia y el léxico de la gue a pa a en en a una c isis se ha uel o cada ez más habi ual en con ex os no bélicos, pe o sí muy po- la izados polí icamen e. ¿Po qué? El uso de la e ó ica de gue a y de los po a- oces uni o mados ansmi e de inmedia o la g a edad de la si uación. Al mismo iempo, la emoción que se busca p o oca en la ciudadanía, con una amenaza de es e ipo es el miedo. P obablemen e, un miedo sin el cual nues os gobe - nan es es iman que no nos hab íamos omado en se io las medidas necesa ias pa a “de o a al enemigo”, ni ampoco al enemigo. El miedo, así como la in- ce idumb e an e lo que es á po eni , nos hace ulne ables y más ácilmen e manipulables, cambia nues o compo amien o y, a menudo, ma iza o incluso modi ica d ás icamen e (el miedo conoce ni eles) nues os c i e ios é icos. De es a o ma, lo que aye nos pa ecía una ba ba idad, hoy pod íamos de ende lo como ole able o, incluso, necesa io. Y es cie o que el miedo puede hace b o a 1. Véase: Eldia io.es (2020, 20 de ma zo). h ps://www.eldia io.es/sociedad/Ul ima-ho a-co ona i us-mundo- Espana-8-ab il_13_1000679924_41649.h ml SECCIÓN V. MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CONFLICTOS ARMADOS 401 compo amien os solida ios (nada une más que un buen enemigo, se suele deci ); cosa dis in a es que nos pa ezca adecuado cons ui nues a solida idad, a u u o, en el miedo. Así, la e ó ica bélica nos acompaña en nues a ida co idiana, más allá de los con ex os de gue a. Me ece la pena, po lo an o, en ende cómo un- ciona. Veámoslo. 2. La p opaganda de gue a En iendo aquí la p opaganda de gue a como aquella que p e ende jus i ica , é ica y ju ídicamen e, el con lic o a mado, así como man ene al o el ánimo y la uni- dad de comba ien es y la e agua dia mien as, al mismo iempo, cons uye (a a- cando) al enemigo y omen a la di isión en bandos en en ados, apa en emen e i econciliables. Di ide, simpli ica y con on a, mien as apela a nues as emocio- nes pa a consegui lo; ecu e a nues os miedos pa a hace nos más ulne ables y manipulables, así como pa a p o oca abia u odio, siemp e con el obje i o de a ende las me as que el p opagandis a se ha ijado. Como hemos adelan ado, la p esencia mediá ica de los discu sos en los que c is aliza es a p opaganda no se educe, en el iempo, a los pe iodos de con lic o a mado. De hecho, los p ecede y asciende. Sus mensajes nos conducen a la gue- a, jus i icando po qué me ece la pena lib a la y, una ez los soldados han uel o a los cua eles, pe manece en nues a co idianidad, en nues as edes sociales, no- icie os y ideojuegos, en el léxico de las inanzas o el depo e y, de o ma muy es- pecial, en los mensajes polí icos de los pe íodos elec o ales y de c isis. We ne Jaege (ci ado en Walze , 2001) ecupe a a Tucídides cuando a i ma que “el p incipio de la ue za cons i uye una es e a p opia, egida po sus p opias leyes” (p.34). Y la gue a es un ac o de ue za al que, según Ka l on Clausewi z (2005), no se le pueden pone lími es. Pa a el mili a y pensado p usiano, la gue- a es una he amien a polí ica u ilizada pa a impedi que el ad e sa io pueda eje ce su olun ad. Si el in es polí ico y la iolencia el medio, no podemos sepa- a ambos concep os sin iesgo de pe de la cohe encia del análisis. Consecuencia de una si uación ex ema, la p opaganda de gue a ambién suele se lo. Pa a a- seando a Clausewi z, Piza oso (1993) habla de obje i os comunes en e gue a y p opaganda. Vis o así, si la gue a es un ac o de iolencia que p e ende o za al ad e sa io a some e se a nues a olun ad, “pod íamos deci que la p opaganda MIGUEL VÁZQUEZ LIÑÁN 402 es un ac o de iolencia men al pa a o za a alguien a some e se a nues a olun- ad” (p.34). La p opaganda es, en e ec o, una po en e a ma de gue a. R.D. McLau in (1982), de ine Psychological Ope a ions (una de las denominaciones más comunes en el mundo anglosajón, jun o a Psychological Wa a e, pa a e e i se a la p opa- ganda en iempos de gue a) como “el uso planeado o p og amado de odo el es- pec o de acciones humanas pa a in lui en las ac i udes de poblaciones aliadas, neu ales y enemigas, impo an es pa a los obje i os nacionales” (p.2). La alusión a los “obje i os nacionales” es cohe en e con la isión de la gue a en e Es ados. En es e con ex o, la plani icación p opagandís ica debe con empla es a egias di e en es dependiendo del ecep o y de su posición espec o al con- lic o. B own (2004) sin e iza las p incipales me as de la p opaganda de gue a, a endiendo p ecisamen e a es a posición: “1) mo iliza y di igi el odio al enemigo y mina su mo al; 2) con ence al pú- blico de la legi imidad de la causa aliada y aumen a y man ene su espí i u de lucha; 3) consegui la amis ad de los neu ales y o alece la imp esión de que no sólo e- nían azón los aliados, sino que además iban a alza se con la ic o ia, y, siemp e que uese posible, consegui su apoyo ac i o y su coope ación; 4) ex ende y o alece la amis ad de las naciones aliadas” (pp.101-102). Desde luego, la gue a se puede p esen a en o ma os que no siemp e coin- ciden con el en en amien o mili a en e Es ados. Es p opaganda de gue a la que di unden los bandos de una gue a ci il, la de los g upos gue ille os o e o- is as e incluso, como hemos comen ado, de e minadas p ác icas lle adas a cabo en iempos de ela i a paz, como la p opaganda an icomunis a en EEUU du an e la Gue a F ía y su nega i o (p opaganda an icapi alis a) en la Unión So ié ica. En iempos de gue a, la p opaganda no cambia necesa iamen e sus mé odos, al menos no de o ma adical, pe o sí se hace más es iden e. Lo habi ual es que se ex eme la i acionalidad de los mensajes y la simpli icación, de lo que suelen se complejas ealidades, lle e al dualismo, al en en amien o en e el blanco y el neg o, en e el “Bien y el Mal”. Es e maniqueismo, que huye de la explicación de las causas es uc u ales del con lic o, suele conduci a la demonización del ene- migo, que es p esen ado como el único esponsable de la gue a. SECCIÓN V. MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CONFLICTOS ARMADOS 403 Nadie econoce es a lle ando a cabo una campaña p opagandís ica. La p o- paganda es algo que siemp e emplea… “el o o”. Pa alelamen e, ampoco nadie admi e que e o habe p o ocado la gue a; más aún, como apun a Anne Mo e- lli (2002), la p ime a máxima de la p opaganda de gue a pa ece se el axioma: “noso os no que emos la gue a”2; que ecuen emen e a acompañado de algu- nas ma izaciones del ipo “pe o nos hemos is o obligados”, “no podemos pe mi- i que nos humillen” o, muy a menudo: “hemos ac uado el legí ima de ensa”. La gue a ha sido y es u ilizada ambién pa a ecupe a o consolida la unidad na- cional: “aho a, más que nunca, debemos pe manece unidos” es una ase epe- ida has a la saciedad en los úl imos iempos, po ejemplo, as cada c isis polí ica o a en ado e o is a. La exal ación del pa io ismo an e el enemigo común es siemp e un mé odo e icaz pa a que las disensiones y pugnas polí icas in e nas pasen a un segundo plano. Más allá aún, quienes cues ionan la polí ica de los gobie nos en momen os de gue a son ildados, en muchas ocasiones, de aido es. El enemigo es siemp e, po an o, el único culpable de la gue a; las íc imas que ocasiona (que son mu- chas), son causa de las a ocidades come idas, mien as que las ocasionadas po nues o bando (que son pocas), son e o es in olun a ios. Desde luego, las mo- i aciones del enemigo son amo ales, mien as que las nues as son nobles e in- cluso sag adas: “Dios es á de nues o lado”, a i mó Geo ge Bush an es de in adi I aq en 2003. En campaña, como en la gue a, “nues o” alo , co aje y solida- idad se en en an al odio, la mezquindad y la coba día como cualidades del ad- e sa io-enemigo: se a a de dico omías, simpli icaciones ex emas des inadas a di idi , a clasi ica a las gen es según su nacionalidad, ideología, adsc ipción a un pa ido polí ico, eligión, a si es “local” o inmig an e, e c. Son mensajes que sepa- an mien as hablan de unidad. En los úl imos iempos asis imos a la ans o mación de la gue a en un espec- áculo mediá ico. Es cie o que los con lic os a mados son una uen e inago able 2. La his o iado a Anne Mo elli (2002) ha sin e izado los mecanismos básicos de la p opaganda de gue a des- c i os po A hu Ponsoby (Falsehood in Wa ime, 1928) en el siguien e decálogo: “1. Noso os no que emos la gue a. 2. El ad e sa io es el único esponsable de la gue a. 3. El enemigo iene el os o del demonio. 4. En- masca a los ines eales de la gue a p esen ándolos como nobles causas. 5. El enemigo p o oca a ocidades a p opósi o, si noso os come emos e o es es in olun a iamen e. 6. El enemigo u iliza a mas no au o izadas. 7. Noso os su imos muy pocas pé didas, las del enemigo son eno mes. 8. Los a is as e in elec uales apoyan nues- a causa. 9. Nues a causa iene un ca ác e sag ado. 10. Los que ponen en duda la p opaganda de gue a son unos aido es”. MIGUEL VÁZQUEZ LIÑÁN 404 de posibles his o ias, ágicas y he oicas, de sen imien os como el miedo y la an- gus ia, pe o ambién la eu o ia de la ic o ia y el pa io ismo. La gue a “mediada” nos lle a a casa, p incipalmen e a a és de con enidos audio isuales, una d ama- ización de los acon ecimien os que p e ende, además de con e i la en obje o de consumo en able, da la sensación de ealidad. Pe o di ícilmen e se á más que eso... apa iencia de ealidad, ya que si algo ca ac e iza la elación gue a-medios de comunicación es o es la di icul ad que iene el pe iodis a pa a lle a a cabo su abajo. No hay gobie no, ejé ci o o g upo insu gen e que no in en e con ola la in o mación que del con lic o se desp ende. La censu a es in ínseca a la gue a, y las no icias que ecibimos son el esul ado de una in o mación amizada po múl- iples il os que an desde la censu a mili a a las modas y la co ección polí ica del momen o. No signi ica es o la imposibilidad de esc ibi la his o ia de la gue- a, pe o debe ale a nos de las di e encias en e el pe iodismo y la labo del his- o iado . Ma in Bell (ci ado en Taylo , 1995b), ilus a es a di ícil elación: “Hay momen os en los que el pe iodismo pa ece casi p i ilegiado, como si u ie a un asien o de p ime a ila en la esc i u a de la His o ia”. Pe o el p opio Bell eco- noce que lo mejo es deja a los his o iado es que hagan su abajo. Phil Taylo (1995b), comen a al espec o: “El p oblema es que los his o iado es compi en en des en aja con espec o al pe iodismo, en su papel de p o ee ‘el p ime bo ado de la his o ia’; dicho de o a o ma, en el momen o en que los his o iado es se implican, el p ime bo ado ha sido an ampliamen e di undido po los medios masi os, que esul a ex emada- men e di ícil ex ae los con aminan es que ya han in ec ado la co ien e dominan e del conocimien o popula ”. En e ec o, el pe iodismo en iempos de gue a se á undamen al a la ho a de de ini cómo emos el con lic o en el p esen e, pe o ambién cómo lo eco - da emos en el u u o. Taylo di e encia en e la cobe u a mediá ica que se da a lo que él llama “nues as gue as”, es deci , aquellas en las que pa icipan “nues- as opas”, a eces jun o a “nues os aliados”, y las “gue as de los o os”. En e o as dis inciones, llama la a ención la alusión de Taylo a la di icul ad de man- ene una cie a dis ancia a la ho a de cub i aquellos con lic os en los que pa - icipa nues o ejé ci o. La in ención de obje i idad del pe iodis a puede llega a se incompa ible “con el subje i o deseo de su audiencia de e el apoyo gene al SECCIÓN V. MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CONFLICTOS ARMADOS 405 al es ue zo mili a de la nación. La malas no icias sob e el p og eso de ‘nues- o bando’ p o ocan, in a iablemen e, las demandas de dispa a al mensaje o” (Taylo , 1995). La in asión usa de Uc ania que comenzase el 24 de eb e o de 2022 nos da abundan es y ecien es ejemplos de es o úl imo: el gobie no de Vla- dími Pu in hizo imposible el eje cicio del pe iodismo den o de su país a a és del endu ecimien o adical de las medidas de censu a: la ley de “agen es ex an- je os” endu eció su aplicación, se modi icó el código penal pa a inclui g a es sanciones po “el desc édi o de las Fue zas a madas” y buena pa e de los pe io- dis as díscolos u ie on que emig a , ue on silenciados o die on con sus huesos en la cá cel. No es, así, ácil posiciona se con a el sen imien o de unidad nacio- nal y de ensa del p opio ejé ci o, que suele se el mensaje p opagandís ico nacio- nal en odas las gue as en e Es ados. El enómeno p opagandís ico, en sus di e en es o mas, ha acompañado al se humano a lo la go de oda su andadu a his ó ica y no hay ningún indicado que nos in i e a pensa que es o deja á de se así. Po lo an o, es amos an e una discu- sión necesa ia y siemp e de ac ualidad: ol e emos a epe i nues os e o es, a se con encidos po los mismos mensajes que pe suadie on a nues os abuelos; pe o la esis encia posible al mensaje bélico es á ambién en el conocimien o del que- hace p opagandís ico y, en es e sen ido, nos pa ece muy pe inen e segui la dis- cusión sob e la comunicación p opagandís ica an o en la gue a como en la paz. No obs an e, sí se ha p oducido un cambio de escena ios. La supe abun- dancia de in o mación, especialmen e en la pa e del mundo que oma las decisio- nes, ha hecho que se ec udezca la ba alla “po los co azones y las men es” y que la o ganización de la p opaganda e olucione, adap ándose a las nue as edes de in o mación. En ocasiones, la ed ha sus i uido a la o ganización pi amidal de la p opaganda adicional. Pa alelamen e, se ha dado una e iden e e olución en los aspec os ecnológico y mili a del con lic o a mado: “El éxi o de las ope aciones mili a es depende á, cada ez más, de la capacidad de alcanza la supe io idad en ma e ia de adquisición de in o mación sob e un ad- e sa io en los ni eles es a égicos y ope acional” (F ancisco Ma ín, en Con e as, F. y Sie a, F., 2004: p. 337). Es a pe spec i a con ie e en aún más impo an e el componen e in o - macional de la gue a, especialmen e en unas sociedades, como las nues as, MIGUEL VÁZQUEZ LIÑÁN 412 emocional (“comunis a”, du an e la Gue a F ía, po ejemplo). De es a o ma, el p opagandis a p e ende que se echace a esa pe sona o idea, ba- sándose en el símbolo, en ez de a ende a e idencias. • Gli e ing gene ali ies: se ía el posi i o del ecu so an e io . Con él se busca la ap obación del ecep o de una de e minada idea a a és de la c eación de imágenes emocionales posi i as. Es ecuen e el uso de é minos que ienen di e en es signi icados pa a dis in os colec i os y, po lo an o, pue- den usa se en di e sos con ex os (po ejemplo, “democ acia”, “ciencia”, “salud”, “Bien”, e c.). El ecep o debe asumi que el emiso piensa, como él, en la impo ancia de dichos concep os. • T ans e : consis e en el in en o de ans e i el p es igio, la au o idad o el espe o que algo nos me ece a la idea, p oyec o, e c. que el p opagandis a de iende. Se a a de que los sen imien os a o ables que despie a un sím- bolo, se asocien con lo que se desea p omo e (po ejemplo, en de e mina- dos con ex os, con el uso de la c uz, el p opagandis a ans ie e el p es igio o la “san idad” del c is ianismo a su p og ama polí ico). • Tes imonial: habi ualmen e, consis e en que una pe sona admi ada u odiada diga que una de e minada idea (o p og ama, p oduc o, pe sona) es buena o mala. En su o ma posi i a, se p e ende ía aumen a la c edibi- lidad del mensaje median e una uen e “au o izada” pa a el público al que se di ige (un ejemplo se ía la cada ez más habi ual p esencia de amosos en los mí ines polí icos). • Plain Folks: muy usado en las campañas elec o ales, se u iliza pa a mos- a al candida o como “un homb e sencillo”. La de oción que epen ina- men e sien en dichos candida os po los niños du an e la campaña iene que e con es e ecu so. En la campaña p esidencial de 2004 en EEUU, Ke y apa eció an es las cáma as comiendo en es au an es de comida á- pida... “como hace odo el mundo”. • Ca d S acking: se a a de “p epa a el e eno” pa a que el mensaje p opa- gado cale en un de e minado público. O ganiza a gumen os y e idencias de modo que si an a los obje i os p opios omando en conside ación, po ejemplo, una pa e de la “his o ia” y ob iando el es o. • Band Wagon: Se apela al emo de se di e en e a los demás y queda ma - ginado de algo alioso. Pod ía esumi se en la máxima: “haz como los demás; si odos lo es án haciendo, debe ías suma e”. SECCIÓN V. MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CONFLICTOS ARMADOS 413 Resul a e iden e que el es ue zo de sín esis ealizado po el IAP es aba des- inado a la di usión masi a y, po lo an o, conlle aba un impo an e es ue zo de simpli icación (ya en sí una o ma de p opaganda, como e emos más adelan e) El p opio Leona d Doob, que ue a miemb o del IAP, ponía de mani ies o las li- mi aciones del análisis: “Es e p opósi o laudable eque ía que el análisis ue a sencillo y ácilmen e comp endido po es udian es de p epa a o ia o, como algunos miemb os de la di- ección del Ins i u o decían en e sí, po los chó e es de axi. El análisis enía que basa se en un núme o limi ado de ‘he amien as’ que pudie an se en endidas y me- mo izadas sin g an di icul ad” (Doob, ci ado en Combs y Nimmo, 1998: 245). 4.2. Reglas undamen ales de la p opaganda, según Domenach No es el IAP la única ins i ución que ha p e endido sin e iza en un puñado de écnicas o eglas undamen ales las p incipales o mas en las que se p esen a la p opaganda; de hecho, son muchos los au o es4 que han dedicado su in es iga- ción a es a labo de sín esis. El in elec ual ancés Jean Ma ie Domenach, que ue a di ec o de la e is a Esp i , publica en 1950 La p opaganda polí ica, donde enume a y desc ibe lo que pa a el au o son las eglas undamen ales del uncionamien o de la p opaganda: • Regla de simpli icación y del enemigo único: la p opaganda se es ue za siemp e en log a la mayo simplicidad posible, di idiendo, si es iable, la doc ina a p opaga en pun os cla e y bien de inidos. Es a simpli icación puede oma o ma ex ual (el C edo pa a los ca ólicos, la Decla ación de los de echos del homb e y del ciudadano, pa a los e oluciona ios anceses), o bien con e i se en un slogan o símbolo (bande as, himnos, saludos,...). La simpli icación debe a ende ambién a los obje i os: “una buena p o- paganda no se asigna más que un obje i o p incipal po ez” (Domenach, 1986: 54). En ocasiones es muy ú il concen a las espe anzas o el odio en una sola pe sona, simpli icando lo que pod ía se una compleja oposición de ideas en el duelo en e dos indi iduos. Es bas an e habi ual, sob e odo 4. Véanse, en e o os: B own (2004), Mi chell (1970), Chase (1956) o Lasswell (1971). MIGUEL VÁZQUEZ LIÑÁN 414 en iempos de gue a, que esa concen ación simbólica del enemigo lle e a la demonización de la pe sona en cues ión, como ocu iese con la igu a de Sadam Hussein du an e las dos gue as del Gol o. • Regla de exage ación y des igu ación: esal a las in o maciones (o de e minados aspec os de una in o mación) que son a o ables al p o- pagandis a, exage ando su impo ancia y, po lo an o, ob iando o os acon ecimien os o pun os de is a, es luga común en el quehace p o- pagandís ico. La descon ex ualización de comen a ios o ci as pa a su in- e p e ación a bi a ia ope a en la misma di ección. En cualquie caso, la p opaganda debe á p esen a la idea “en é minos gene ales y de la mane a más con unden e, a ando de ma iza y de alla lo menos posible” (Do- menach, 1986: 59). Se a a de op a po la desc ipción de un pano ama en blanco y neg o, desca ando la gama de g ises. • Regla de o ques ación: la epe ición cons an e de una o un pequeño nú- me o de ideas es á en la base de cualquie campaña p opagandís ica. La in- sis encia en el ema cen al, no obs an e, no debe lle a al cansancio del ecep o , po lo que se p esen a á bajo di e sas apa iencias y a a és de di- e en es medios de comunicación. Pe o hay que insis i : los cambios se án o males, nunca debe án a ec a al ondo. La o ques ación se e ie e a esa coo dinación de di e en es medios que epi en un mismo mensaje con cambios de ma iz que lo adap en a los dis in os públicos. Toda campaña es un p oceso que debe se cuidado, alimen ado, e incluso eo ien ado si los p ime os esul ados no son a o ables. Domenach se e ie e ambién al empo: “una campaña iene su du ación y su i mo p opios; debe ‘p en- de se’, al p incipio, de un acon ecimien o especialmen e impo an e, desa- olla se de o ma an p og esi a como sea posible y e mina en apo eosis, gene almen e con una mani es ación masi a” (Domenach, 1986: 62). • Regla de ans usión: no se puede inculca a las masas cualquie idea en cualquie momen o. Lo hemos comen ado: ya A is ó eles insis ía en la ne- cesidad de conoce al ecep o . El p opagandis a debe ac ua sob e un sus- a o p eexis en e ( obias, es e eo ipos, ilias, mi ologías, p ejuicios, e c.) y, pa iendo de él, eo ien a a la masa hacia su e eno, u ilizando, no - malmen e, la apelación a los sen imien os. Es a conexión es imp escindi- ble pa a el éxi o de la p opaganda. SECCIÓN V. MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CONFLICTOS ARMADOS 415 • Regla de la unanimidad y del con agio: Domenach llama la a ención sob e los es udios de opinión pública desa ollados en la p ime a mi ad del siglo XX en EEUU, pa a demos a la impo ancia que la p esión del g upo iene en la opinión indi idual. El homb e, según es a e sión, iende al con o mismo den o del colec i o, y es di ícil que exp ese una opinión con a ia a la que conside a acep ada po la gene alidad. Es e “con agio” da la imp esión de una- nimidad, y la labo del p opagandis a ha de se e o za la o, en su caso, c ea la a i icialmen e. Pa a consegui lo, puede ale se de di e en es mé odos; Dome- nach habla de la mani es ación de masas como un mac o espec áculo pa a lo- g a el con agio a a és del asen imien o de las muchedumb es, y en el que se unen muchos de es os medios: bande as, emblemas, uni o mes, música, salu- dos, e c. Las igu as ca ismá icas (hé oes, após oles,…) o de p es igio (in elec- uales, pe sonajes amosos de di e en e índole) encajan en es e esquema, pues uncionan como ejemplo p es igioso de la conduc a u opinión a segui . Las ó denes eligiosas o los cuad os de de e minados pa idos uncionan ambién como agen es de p oseli ismo ejempla izan es: “no hay mejo agen e de p o- paganda que una comunidad de homb es que i an según los mismos c i e- ios en una a mós e a de a e nidad” (Domenach, 1986: 72). • La Con ap opaganda: se a a de aquella p opaganda di igida a com- ba i las esis del ad e sa io. Domenach enume a una se ie de “sub eglas” usadas con es e in y que, a g andes asgos, es án des inadas a localiza y a aca los pun os débiles de la p opaganda con a ia. Así, el p opagandis a debe u iliza la habi ual agilidad del con enido lógico del mensaje p o- pagandís ico, descomponiendo en sus elemen os la p opaganda del ad e - sa io y a acando los más débiles. Es e a aque se puede plan ea a un doble ni el: po una pa e, en caso de una coalición de ad e sa ios, el es ue zo debe á i o ien ado a a aca al menos sólido de ellos; po o a, es a misma es a egia se á u ilizada con los elemen os del mensaje de un hipo é ico p opagandis a único. No a aca de en e, sino comba i una opinión pa - iendo de ella misma y u ilizando, en lo posible, el a gumen o pe sonal (po ejemplo, buscando “ apos sucios” en el pasado del p incipal ep e- sen an e de las esis con a ias). También es ú il demos a los ai enes del ad e sa io y pone de mani ies o que su p opaganda en a en abie a con- adicción con los hechos demos ables, pa a lo que se suelen emplea las di e en es o mas exis en es de idiculización del “enemigo”. MIGUEL VÁZQUEZ LIÑÁN 416 Po desg acia, no al an ejemplos ecien es de ninguna de es as écnicas. La gue a, y la p opaganda que la acompaña, pa ecen habe enido pa a queda se. Re e encias bibliog á icas A is ó eles (2002). Re ó ica. Mad id: Alianza Edi o ial. 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