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FACULTAD DE TURISMO Y FINANZAS GRADO EN TURISMO La masificación turística en los destinos urbanos: El caso de Sevilla. Trabajo Fin de Grado presentado por Beatriz Jiménez Jiménez, siendo el tutor del mismo el profesor Arsenio Villar Lama. Vº. Bº. del Tutor/a: Alumno/a: D. D. Sevilla. Junio de 2017
GRADO EN TURISMO FACULTAD DE TURISMO Y FINANZAS TRABAJO FIN DE GRADO CURSO ACADÉMICO [2016-2017] TÍTULO: LA MASIFICACIÓN TURÍSTICA EN LOS DESTINOS URBANOS: EL CASO DE SEVILLA. AUTOR: BEATRIZ JIMÉNEZ JIMÉNEZ TUTOR: DR. D. ARSENIO VILLAR LAMA DEPARTAMENTO: GEOGRAFÍA FÍSICA Y ANÁLISIS GEOGRÁFICO REGIONAL ÁREA DE CONOCIMIENTO: ANÁLISIS GEOGRÁFICO REGIONAL RESUMEN: El tema principal de este trabajo es la masificación turística de los destinos urbanos, un problema de actualidad en diversas ciudades. El objetivo es poner de manifiesto los efectos que este fenómeno provoca en las mismas a través de procesos incontrolados de gentrificación y teatralización de los espacios urbanos. Siguiendo diversos estudios que versan sobre lo anteriormente expuesto así como analizando diferentes noticias de prensa otras fuentes bibliográficas, podemos observar que, como consecuencia de los flujos masivos de turistas, no solo se produce la degradación de las ciudades y su entorno físico, sino que se ve afectada también la población residente, la cual, en algunas ciudades está desarrollando un comportamiento de rechazo hacia los turistas que algunos expertos denominan turismofobia. El número de visitantes crece año tras años en nuestro país y Sevilla, ciudad histórica y cultural, no está al margen de estos problemas, y aunque no son aún tan significativos como en otros destinos, es necesario establecer medidas y mecanismos de control para evitar que el turismo acabe siendo un verdadero problema para la ciudad. PALABRAS CLAVE: Masificación; turismo de masas; gentrificación; teatralización; capacidad de carga
Grado en Turismo Facultad de Turismo y Finanzas – Universidad de Sevilla -2-
TFG-TUR. La masificación turística en los destinos urbanos: El caso de Sevilla. -IÍNDICE 1. CAPÍTULO 1: PLANTEAMIENTOS GENERALES ................................................................................................................... 3 1.1. INTRODUCCIÓN Y JUSTIFICACIÓN........................................................................................................................ 3 1.2. OBJETIVOS Y ESTRUCTURA DEL TRABAJO ....................................................................................... 4 1.3. FUENTES Y METODOLOGÍA ................................................................................................................................................ 4 2. CAPÍTULO 2: ESTADO DE LA CUESTIÓN ....................................................................................................................................... 6 2.1. EL TURISMO DE MASAS Y LA MASIFICACIÓN ................................................................................ 6 2.2 LA MASIFICACIÓN TURÍSTICA EN LOS DESTINOS URBANOS ........................... 9 2.2.1. Gentrificación de los destinos urbanos .................................................................................... 10 2.2.2. Teatralización de los destinos urbanos .................................................................................... 10 2.2.3. Ocupación privada de los espacios urbanos ................................................................... 11 2.3 ¿CÓMO MEDIR Y LIMITAR LA MASIFICACIÓN TURÍSTICA?: LA CAPACIDAD DE CARGA ......................................................................................................................................................................... 11 3. CAPÍTULO 3: EL CASO DE SEVILLA .................................................................................................................................................... 15 3.1. SISTEMA TURÍSTICO DE LA CIUDAD DE SEVILLA ............................................................... 15 3.1.1. Evolución y actualidad del espacio turístico .................................................................... 15 3.1.2. Evolución y actualidad de la oferta de alojamiento .............................................. 18 3.1.3. Evolución y actualidad de la demanda turística ......................................................... 21 3.1.4. Evolución y actualidad de los medios de transporte............................................ 23 3.1.5. Evolución y actualidad de las tipologías turísticas ................................................. 23 3.2. SOSTENIBILIDAD DEL SISTEMA TURÍSTICO: TURISMO VS POBLACIÓN .................................................................................................................................................................................................................. 25 3.2.1. Problemas relacionados con los alquileres turísticos ilegales .................... 26 3.2.2. Problemas relacionados con la ocupación de espacios urbanos ........ 28 4. CAPÍTULO 4: SEVILLA Y LA MASIFICACIÓN TURÍSTICA .............................................................................. 30 4.1. LA CAPACIDAD DE CARGA DE LA OFERTA DE ALOJAMIENTO ................. 30 4.2. LA CAPACIDAD DE CARGA DEL PATRIMONIO MONUMENTAL Y LOS ESPACIOS PÚBLICOS ............................................................................................................................................................................... 33 5. CAPÍTULO 5: CONCLUSIONES ....................................................................................................................................................................... 37 5.1. SÍNTESIS DE LOS RESULTADOS .......................................................................................................................... 37 5.2. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES............................................................................................ 37 5.3. PERSPECTIVAS DE INVESTIGACIÓN ............................................................................................................ 38
TFG-TUR. La masificación turística en los destinos urbanos: El caso de Sevilla. -I-
TFG-TUR. La masificación turística en los destinos urbanos: El caso de Sevilla. -3CAPÍTULO 1 PLANTEAMINETOS GENERALES. 1.1. INTRODUCCIÓN Y JUSTIFICACIÓN. “El turismo es un gran invento”. O al menos así se titula una comedia española de 1968 dirigida por Pedro Lazaga en la que bajo el humor que nos ofrece, podemos encontrar un buen resumen de lo que supuso el boom turístico en España y el turismo de masas. Aunque los viajes han existido desde tiempos remotos, el concepto de turismo es algo muy reciente que tiene su génesis en la Revolución Industrial y en los cambios que esta produce en la sociedad, la economía y los trasportes. De hecho, el turismo desde sus inicios ha supuesto el surgimiento de un creciente número de empresas, inventando y reinventando una oferta de ocio que resulte atractiva a un turista cada vez más exigente y diverso que ha asumido el viajar como una necesidad básica más del ser humano. La Revolución Industrial abrió las puertas a una sociedad de consumo y el turismo no ha sido ajeno a ello convirtiéndose en un producto más. (Valga con decir que nos lo venden empaquetado y hasta con fecha de caducidad). Este turismo de masas, nombrado así por su oferta estandarizada, como se aprecia en la película, ha estado tradicionalmente ligado al turismo de sol y playa. No obstante, en los últimos años se ha ido extendiendo también a otras tipologías como el turismo urbano dado el auge que ha experimentado la cultura como reclamo turístico. Ante esto, y aunque desde los años ochenta vienen tratándose los impactos negativos que el turismo de masas había provocado en los destinos de litoral, nos encontramos con un problema cada vez más acusado en las ciudades históricas que es la masificación turística ¿Quién no ha visto los llamativos autobuses de los que se apean turistas que parecen multiplicarse en ellos? ¿O las numerosas tiendas de souvenirs que convierten las calles más céntricas de una ciudad en todo un zoco exclusivo para el visitante? ¿O a quien no le han ofrecido de manera indiscriminada un paseo en catamarán, caballo o segways mientras intenta llegar a su trabajo? Esto es algo que se repite en muchas ciudades. Venecia es un como ejemplo extremo donde la masificación es tal que en otras ciudades aquejadas de este problema se refieren a la masificación turística como “síndrome de Venecia”. En España hay que mencionar Barcelona como una de las ciudades con mayor saturación y más afectadas por el turismo masivo seguidas de otras como Madrid, Ibiza o Sevilla donde también comienzan a verse los síntomas de un volumen de viajeros desmesurado. Esto no solo provoca problemas a la hora de transitar por la ciudad, sino que acarrea otras consecuencias como son los procesos de gentrificación que se producen en las zonas más turísticas de las ciudades, aumentando los precios de los comercios, la revalorización del suelo y el incremento de una oferta no reglada de alquileres de pisos con usos turísticos que perjudican al residente que vivía de alquiler. Además encontramos también una creciente teatralización de los centros históricos en los que se pierde la identidad de los comercios tradicionales que son sustituidos por otros pertenecientes a cadenas internacionales. A todo esto hay que añadir los ruidos y falta de civismo de algunos grupos de turistas que provocan el malestar de los habitantes de la zona. Y es que cada vez son más numerosas las noticias donde aparecen quejas y denuncias de los residentes que ya no soportan la convivencia con lo que en su momento fue el “gran invento” del siglo XX. La ONU ha declarado el año 2017 como el Año Internacional del Turismo Sostenible, y quizás viendo los problemas que sufren algunos destinos sea un buen momento para preguntar qué está fallando ¿No debería ser el turismo una actividad
Jiménez Jiménez, Beatriz -102.2.1. Gentrificación de los destinos urbanos. . Cuando los primeros viajeros del Gran Tour llegaban a las ciudades, estas no eran paraísos terrenales, sino lugares especialmente industrializados donde la pobreza, el deterioro y el desorden social estaban muy presentes (Judd, 2003) . Sin embargo, con la Revolución Industrial, los primeros turoperadores fueron realizando rutas y viajes donde se recogían exclusivamente aquellas zonas que se consideraban dignas de ver, generando espacios dentro de la propia ciudad que reproducían todo lo idílico recogido en las guías de viaje y convertían la ciudad en un montaje de imágenes descontextualizadas. En décadas posteriores el deterioro físico y la miseria de los barrios que rodeaban al centro histórico de las ciudades, especialmente en Reino Unido y Estados Unidos, hizo que en algunas de ellas comenzaran procesos de depuración de las zonas consideradas marginales. Este proceso se conoce con el término de gentrificación que procede del inglés y es usado por primera vez por Ruth Glass en 1964 para referirse al cambio residencial de la población de clase media hacia áreas populares de Londres donde las casas humildes fueron convertidas en residencias elegantes (Gonçalves Mendes, 2009). El término hace referencia por tanto al cambio residencial de un sector de la ciudad aumentando el nivel de vida y expulsando de la zona a los habitantes anteriores más pobres. El turismo sirvió de excusa en para llevar a cabo estos procesos, por ejemplo, en ciudades donde la población de esos barrios se negaba a las medidas de gentrificación de los gobiernos. De esta manera, la industria turística consiguió crear nuevas demarcaciones donde pudieran estar cómodamente los turistas y los habitantes de clase media. Hoy día, en España, la gentrificación es un problema primario en ciudades como Madrid y Barcelona. Irónicamente, los vecinos de determinados barrios han pasado de irse de estos debido al deterioro y degradación que había a verse expulsados por el aumento del nivel de vida y especialmente la “turistificación” (Ortiz de Andres, 2017) de los mismos como consecuencia de la proliferación de los alquileres de viviendas de estas zonas con finalidades turísticas y la sustitución de los mercados tradicionales, bares, comercios de ropa, zapatos o tiendas de toda la vida han sido engullidos por negocios gourmet, boutiques y numerosas franquicias de restauración. Estos procesos de gentrificación acaban con la esencia que era propia y única de la ciudad haciendo que caminar por las calles de una de ellas no sea muy distinto a hacerlo por las de cualquier otra (M. J. Fernández, 2017) . 2.2.2. Teatralización de los destinos urbanos. Otro término muy relacionado con la gentrificación, es la teatralización de las ciudades. Hay estudios que ven el origen en la especialización temática de las mismas permitiendo al turista crearse una imagen de esa ciudad como destino turístico por unos atributos concretos basados en los recursos que poseen. Sin embargo, la sociedad ya no elige un destino solo por sus recursos, sino por la experiencia que pueda obtener del viaje. El turismo, concebido como una práctica que busca el disfrute y el placer, se presta a ofrecer esas experiencias únicas a los turistas. De esta manera, la teatralización se produce cuando las ciudades difuminan su realidad para que se ajuste a las expectativas del turista y crear experiencias que satisfagan los deseos de éstos aun cuando suponga una imagen estereotipada y vacía. Hemos llegado al punto en que el ingenio se pone a merced del turismo y si los recursos existentes no son suficientes o adecuados, se inventan. Hay expertos que usan el término de “disneyzación” para referirse a la teatralización en su extremo dando lugar a ciudades donde el turismo se convierte en la razón de ser de las mismas (Córdoba Y Ordónez, 2009). Las ciudades, por tanto, se convierten en un teatro que ofrece un espectáculo a los turistas y en muchas ocasiones suponen el alejamiento de la población residente de sus espacios públicos y barrios además de alterar su cultura y forma de vida (Judd, 2003).
TFG-TUR. La masificación turística en los destinos urbanos: El caso de Sevilla. -112.2.3. Ocupación privada de los espacios urbanos. La gentrificación y la teatralización de las ciudades son fenómenos bastante apreciables ya que afecta de manera directa a la vida de la población residente. Pero también es importante destacar la ocupación de espacios públicos por parte de empresas privadas que también llega a suponer un problema en los destinos. En cuanto a la ocupación privada de los espacios, nos referimos a la proliferación de empresas cuya actividad requiere del uso de la vía pública como son los veladores (Martín, 2017), que están suscitando últimamente bastante polémica en algunas ciudades como Barcelona, Sevilla, Málaga o Córdoba ya que suponen una ocupación de las calles dificultando el paso de los viandantes, así como ruidos que molestan el descanso vecinal en las zonas donde el número de estos negocios es muy elevado. Otros ejemplos, que también suponen la ocupación de espacios públicos por parte de empresas privadas son los negocios de alquileres de patinetes eléctricos, segways o bicicletas para el disfrute de los turistas o bien el uso de triciclos para la venta ambulante (Román, 2017). Además, no debemos olvidar que también supone una ocupación del espacio urbano todos aquellos carteles publicitarios que se localizan bien a pie de calle o bien de manera vertical en las fachadas de los edificios dando lugar a una contaminación visual de la ciudad. 2.3. ¿CÓMO MEDIR Y LIMITAR LA MASIFICACIÓN TURÍSTICA? : LA CAPACIDAD DE CARGA. Hasta ahora hemos tratado la masificación en las ciudades y la conversión de las mismas en lugares tematizados, sin embargo, no hemos mencionado aún ninguna medida que se esté llevando a cabo para hacer frente a estas situaciones. Si buscamos en artículos de prensa podemos ver dos medidas que aparecen con mayor frecuencia que son la de regular los alquileres de uso turístico y la de establecer una tasa turística en los destinos cuya recaudación sirva para hacer frente a los impactos negativos del sector, aunque el destino de estos fondos no está exento de polémica como se verá más adelante. Junto a estas medidas, aparece reiteradamente el concepto de capacidad de carga de un destino. Cabe señalar, que este término no es nuevo. De hecho, ya en el siglo XVIII surgieron diversos estudios sobre el crecimiento demográfico y la preocupación por la escasez de recursos dando lugar a diversas teorías para frenar el aumento de población. En el ámbito del turismo no será hasta la década de los sesenta cuando encontremos las primeras preocupaciones sobre la capacidad de carga de los destinos con los estudios del US Forest Service, para la protección de los bosques nacionales y praderas de EEUU, donde se recogieron tanto la necesidad de preservar los espacios naturales como la de fomentar actividades de recreación en ellos (Echamendi Lorente, 2001). Aunque, durante este periodo fue una idea minoritaria, sí tuvo mayor peso en las décadas posteriores cuando el turismo comienza a crecer a gran escala provocando impactos negativos en los diferentes destinos. Ya en los años noventa, con la puesta en valor de lugares poco conocidos por los turistas, la aparición de un concepto de turismo alternativo, y la idea de desarrollo sostenible recogida en la Conferencia de Rio, la capacidad de carga empieza a incluirse como una herramienta más en la planificación y ordenación del turismo. Existen diferentes definiciones de capacidad de carga que, en función de la óptica desde la que se enfoquen y la interpretación que se les dé, pueden agruparse en dos vertientes. Por un lado, tenemos las definiciones que estudian la capacidad de carga desde el punto de vista de la satisfacción de la experiencia del turista considerando el nivel de carga máximo como aquel que provoca la reducción de los flujos turísticos dado que la satisfacción no es la esperada. Otros estudios en cambio, consideran la capacidad de carga desde la perspectiva de la capacidad del entorno para acoger a
Jiménez Jiménez, Beatriz -12los turistas suponiendo que el máximo está cuando se producen efectos negativos en la población residente (Manuel et al., 2007). Mientras que algunos autores consideran estas dimensiones por separado, otros apuntan que lo correcto es estudiar la capacidad de carga de manera global, pues es conveniente preservar tanto el entorno como la satisfacción de los turistas, buscando el equilibrio entre las partes ya que tal como se mencionó en la introducción el turismo debe tratarse desde una concepción sistémica. Ante esto, y considerando la propuesta de Watson y Kopachevsky (1996) vamos a distinguir cinco tipos de capacidad de carga (Echamendi Lorente, 2001): - Ecológico-ambiental: referida a la degradación que los elementos ambientales (aire, suelo, flora, fauna) sufren cuando la actividad turística es excesiva. - Física: en lo que atañe a la capacidad de las infraestructuras de un destino para atender adecuadamente a los turistas sin descuidar las necesidades de la población local. -Económica: relacionada con el riesgo de que la actividad turística acabe sustituyendo otras actividades tradicionales del lugar como pueden ser la pesca o la agricultura. -Socio-perceptual: referida a la tolerancia de la población residente para soportar la presencia de turistas y su comportamiento en relación con los impactos culturales. -Psicológica: relacionada con la satisfacción que el turista haya experimentado en el destino. Hay que señalar que las dos últimas tienen un marcado carácter subjetivo pues cada individuo tendrá una percepción distinta. Cuanto más relacionada esté la población residente con el sector, menor será su percepción negativa sobre la saturación de los espacios. Lo mismo ocurre con el turista, ya que la satisfacción de cada uno variará en función de sus expectativas (Hernádez, 2000). A pesar de que parece haber unanimidad en los estudios sobre la capacidad de carga, hay que apuntar que a la hora de realizar mediciones surgen un gran problema que es el de establecer cuál es la capacidad de carga adecuada de cada destino. Los destinos son muy diversos, de la misma manera que lo son los impactos que los turistas pueden causar en ellos. Además, la falta de datos exactos en algunos casos, impide fijar un número exacto de turistas que suponga el límite aceptado, por lo que tiene que ser algo orientativo que tenga en cuenta tanto las características del entorno como del turista. Hay que tener presente también, que en diversas ocasiones, el limitar el número de turistas es percibido por algunos agentes del sector como algo negativo encaminado a un no-crecimiento que repercute en la rentabilidad de sus actividades. No obstante, aunque parece imposible la existencia de un método universal para calcular la capacidad de carga dado la heterogeneidad de los destinos y los turistas, sí podemos establecer unas directrices de los pasos que deben cumplirse en el estudio de la capacidad de carga de un destino turístico y que sirva como guía a la hora de realizar estudios sobre la capacidad de carga de un lugar (Echamendi Lorente, 2001). Para ello, es necesario tener en consideración que la capacidad de carga debe ser aquella que suponga un equilibrio ideal entre los residentes y los turistas en el uso del espacio y los recursos disponibles, teniendo presente que en algún momento se alcanzará el límite en el que empiecen a producirse impactos negativos. Frente a esto, hay que contar también con la posibilidad de ampliar la capacidad de carga mediante la redirección de los flujos turísticos a otros espacios o la diversificación de la oferta. Es fundamental comenzar el estudio con una fase descriptiva de la capacidad, consultando y recopilando la información que nos proporcionen los diferentes agentes implicados en sector y concretando cual es el grado de actividad que se pretende alcanzar. También es importante en esta primera fase conocer bien el recurso que se va a poner en valor, cuáles son sus características y quién lo gestiona. Y por último, hay que conocer el uso que se le pretende dar y el perfil del turista al que queremos dirigirnos para determinar así posibles problemas que pudieran surgir. La segunda fase pasaría por establecer los límites del desarrollo turístico decidiendo los
TFG-TUR. La masificación turística en los destinos urbanos: El caso de Sevilla. -13parámetros, valores y variables que servirán como indicadores. En esta fase y como indican López Bonilla y López Bonilla (2008) debe tenerse presente los distintos factores cualitativos y cuantitativos, usando herramientas tradicionales que se combinen con otras emergentes para que se adapten a la realidad actual de cada destino. El tener presente diferentes indicadores, nos permite determinar la posibilidad de que existan cuellos de botella a la hora de establecer la capacidad de carga de un destino, pues este puede tener una oferta de alojamiento suficiente y sin embargo unas infraestructuras de trasporte de menor capacidad. Por último no pueden olvidarse establecer medidas de control y seguimiento del impacto que la actividad turística cause y que nos permita evaluar también si los objetivos previstos se alcanzan o no, ya que el turismo es una actividad sujeta a un gran dinamismo (Echamendi Lorente, 2001). Como ejemplo de algunos métodos usados para estimar la capacidad de carga de un destino, vamos a utilizar un estudio llevado a cabo en la Costa de Sol por la Universidad de Málaga. A pesar de que este trabajo se centra en los destinos urbanos, el desarrollo turístico en éstos ha sido posterior a los destinos de litoral y, por tanto, los estudios de capacidad de carga suelen focalizarse en la costa. En el estudio sobre la capacidad de carga de la Costa del Sol se trata de medir tanto la capacidad de carga de las infraestructuras y recursos como la capacidad de carga de los turistas (Navarro Jurado, 2005). Lo primero de todo, es establecer el número de turistas que visitan el destino y esto, cuando se trata de un lugar abierto es muy difícil de estimar de manera directa. Por ello, es necesario recurrir a indicadores indirectos como son el consumo de agua o la generación de residuos sólidos que, mediante el uso de una ratio de consumo, permita ver la población total y, con ello el número de turistas que soporta el destino. Después de saber la afluencia diaria de turistas se estiman las diferentes capacidades de carga que se desean estudiar. Entre ellas están la capacidad de alojamiento, para el que se utilizan el número de plazas de alojamientos oficiales como el de segundas residencias. Además en función de los usos del suelo recogidos en planes de los urbanísticos se estima también la construcción de nuevas viviendas y alojamientos turísticos, lo cual permite hacer una proyección de la capacidad de carga del destino en un futuro. En lo referente a los recursos disponibles se estudia también la capacidad de las infraestructuras hídricas y de saneamiento de las mismas teniendo en cuenta el consumo medio por habitantes y la cantidad de agua que se genera por la lluvia, la capacidad de los embalses que surten al destino y el número de plantas de saneamiento y la capacidad de las mismas. Así se puede hacer una estimación que permita saber si existen recursos hídricos suficientes tanto para la población residente como para la población “flotante” y cuál es la capacidad máxima de estos recursos. Las infraestructuras de transportes como las carreteras son también tenidas en consideración y su capacidad de carga se establece en función del número de carriles y la capacidad de vehículos que pueden circular por un tramo en una hora, teniendo a demás en cuenta algunos factores que varían según el tipo de carretera que sea, la existencia de tráfico pesado, de obstáculos, etc., que son recogidos en una fórmula y que modificará la capacidad de la carretera objeto de estudio. Esto requiere de la existencia de puntos de control para ver el número de coches que circulan por las carreteras y saber si sobrepasan la capacidad derivada de la aplicación de la fórmula. Por último, el estudio recoge también la capacidad de carga de los turistas para ver si están satisfechos con el destino o si por el contrario notan un exceso de visitantes que acaba perjudicando su satisfacción con el destino. Esto supone la parte más subjetiva y se utiliza una encuesta con diferentes preguntas que permita saber que piensan los visitantes y que comportamiento tendrán ante un destino masificado. Con este estudio realizado en la Costa del Sol, podemos ver diferentes formas de establecer la capacidad de carga de un destino. Hemos escogido este estudio porque utiliza indicadores que se pueden extrapolar a destinos urbanos. No obstante, como se ha dicho ya, el establecimiento de una capacidad de carga varía mucho en función del destino y su nivel de desarrollo así como el tipo de turismo que se realice y el perfil del turista (Hernádez, 2000).
Jiménez Jiménez, Beatriz -14Pero si tenemos propuestas sobre como estimar la capacidad de carga de un destino, si es una herramienta que se incluye en los planes de turismo, ¿por qué hay destinos tan aquejados de la masificación turística? Ante esto, hay expertos que se plantean que durante años nos hemos centrando en conseguir un turismo numérico sin tener presente la calidad de éste (García Paños, 2016). La gentrificación y teatralización de las ciudades son ejemplos de que hemos puesto a las urbes al servicio del turismo. Las noticias que encontramos en la prensa dejan ver que ciudades como Barcelona, Ibiza, Mallorca o Madrid son destinos donde las manifestaciones en contra de los alquileres ilegales, las quejas por la desaparición de sus comercios habituales, la saturación de sus servicios sanitarios, de aguas o residuos o incluso la imposibilidad de que los trabajadores del sector puedan vivir cerca de sus trabajos son clara muestra de que todo está turistificado. Se aboga por un turismo de calidad ¿pero entendemos bien qué es ese concepto? Los expertos dicen que el turismo de calidad no es aquel que gasta más dinero, no es un turista de lujo, sino que un turismo de calidad es el que permite compaginar la vida en la ciudad con el turismo y por ello es necesario estimar la capacidad de carga del destino como se extrae de las conclusiones de la Sevilla Tourism Week (2016). Pero esto no debe ceñirse al número de turistas que pueden entrar en un monumento o el número de plazas hoteleras totales. Tampoco tiene que ser un límite al crecimiento turístico, sino más bien al contrario, ya que conocer y gestionar la capacidad de los recursos a corto y medio plazo permite planificar el crecimiento a largo plazo de manera sostenible identificando las oportunidades de inversión y las necesidades reales que pueda tener el destino. El turismo es un fenómeno sistémico y como tal está conformado por diferentes agentes y elementos con características heterogéneas. Por ello, como se ha expuesto en el trabajo de la Costa del Sol, es necesario establecer diferentes indicadores para estudiar la capacidad de carga porque, mientras que algunos elementos del sistema turístico pueden soportar aun un aumento del número de turistas, otros pueden que estén saturados y esto desestabiliza el sistema. Así, los expertos abogan que la solución no pasa por hacer simples leyes o imponer tasas turísticas, sino por conseguir un dialogo y entendimiento entre todos los elementos que conforman el sistema turístico y establecer una buena planificación y gestión de los recursos de manera que medidas que se tomen vayan destinadas a un turismo de calidad donde la competencia entre las empresas sea leal, los vecinos puedan vivir cómodamente en sus barrios con sus negocios locales orientados a satisfacer sus necesidades y conseguir gestionar los flujos turísticos para que visiten una ciudad “vivida” y no una ciudad teatralizada (García Paños, 2016).
TFG-TUR. La masificación turística en los destinos urbanos: El caso de Sevilla. -15CAPÍTULO 3 EL CASO DE SEVILLA. 3.1. EL SISTEMA TURÍSTICO DE LA CIUDAD DE SEVILLA: UN POCO DE HISTORIA. Sevilla es uno de los destinos turísticos urbanos más relevantes de España, después de Madrid y Barcelona tanto en oferta como en demanda de alojamiento. Además, año tras año sigue batiendo records en el número de visitantes. Sin embargo, como ya hemos mencionado a lo largo de este trabajo, el aumento continuo del número de turistas no significa que todo sea positivo para las ciudades. Por ello, después de haber expuesto de manera general la idea de masificación turística y los problemas que se le asocian, ahora vamos a centrarnos en el caso concreto de la ciudad de Sevilla, con la idea de analizar si la misma está empezando a sufrir las consecuencias de dicha masificación y que problemas suponen en su caso. Para ello, considero fundamental analizar el sistema turístico de la ciudad viendo la evolución sufrida desde que llegaron los primeros viajeros románticos hasta nuestros días, teniendo presente los cambios acaecidos tanto en el espacio turístico, la oferta y de la demanda o los medios de transporte. 3.1.1. Evolución y actualidad del espacio turístico. El espacio turístico de la ciudad ha ido cambiando a lo largo de los años, ampliándose e incorporando nuevas zonas y atractivos. Su evolución viene determinada en gran medida por dos fechas claves en la historia de la ciudad, la Exposición Iberoamericana de 1929 y la Exposición Universal de 1992. No obstante, la ampliación de este espacio no ha sido homogénea, y hoy prevalece el sector sur frente al casco norte de la ciudad. Esto está determinado principalmente por la forma de desarrollo urbano que la urbe ha experimentado desde sus orígenes debido a la geografía del terreno. Es por ello, que la zona sur, dada su mayor altitud con respecto al rio, era más segura y por tanto la ciudad fue gestándose en torno a ella. No podemos olvidar tampoco la importancia del comercio fluvial para la ciudad que durante siglos ha hecho que el centro económico y político de Sevilla girara en torno al sector sur donde se encontraba el puerto (López, 2004). Hasta el siglo XIX, la ciudad de Sevilla no ocupaba más de lo que actualmente corresponde con lo que denominados casco histórico y algunos arrabales que habían ido creciendo en los exteriores de las murallas. A pesar de los intentos de Pablo de Olavide por modernizar la ciudad y mejorar la calidad de vida en ella en el siglo anterior (Cortés José, García Jaén, & Zoido Naranjo, 1992), Sevilla presentaba aún grandes problemas de salubridad, insuficiencia de alumbrado público y carestía de espacios públicos y paseos para el ocio. Aunque durante la invasión francesa se llevan a cabo una serie de reformas urbanísticas orientadas a la creación de plazas públicas y un mercado de abastos, no será hasta 1825 durante la época del Asistente Arjona cuando comiencen a realizarse proyectos más ambiciosos que perseguían frenar la decadencia que sufría la ciudad embelleciéndola y mejorando la calidad de vida en ella. Entre sus proyectos más significativos están la mejora y la creación de espacios ajardinados como la Alameda de Hércules y la Plaza del Duque que se someten a una reforma o los Jardines de Crista y Delicias Nuevas que se proyectan en el sur, atendiendo a como se ha dicho anteriormente, lo que era la zona más monumental de la ciudad y que en esta época entran en armonía con el ideario lúdico y de higiene de una burguesía que buscaba lugares de recreo en las ciudades (López, 2004). También se mejoran las calzadas de acceso a la ciudad. Sin embargo, habrá que esperar hasta la segundad mitad del siglo para que se produzca cierta prosperidad económica
Jiménez Jiménez, Beatriz -16gracias a la importancia que vuelve a adquirir el puerto y especialmente la implantación del ferrocarril que convierte a Sevilla en el gran nudo ferroviario del suroeste español. Además, será en esta época, debido a diferentes familias como los Montpensier, que reavivaran la Semana Santa o los Ibarra y Bonaplata con la creación de la Feria de Abril, en la que se asentará esa imagen tipista que recogieron múltiples viajeros en sus guías de viajes (Fernández Navarro & Suárez Sánchez, 2009) Teniendo en cuenta estos antecedentes urbanísticos, hay que considerar que la ciudad a la que llegaron los primeros viajeros era muy distinta a la urbe actual. Por ello, durante el siglo XIX el espacio turístico estaba centrado en la zona de la Catedral, Alcázar, Lonja, Casa de Pilatos y Hospital de la Caridad (figura 3.1) a pesar de que, los viajeros románticos mostraron interés por algunos edificios situados extramuros de la ciudad como la Plaza de Toros, la Fábrica de Tabacos, el Monasterio de la Cartuja o el de San Jerónimo (Fernández Navarro et al., 2009).No obstante, en las guías para forasteros, especialmente a partir del segundo cuarto de siglo, si se recogen muchos monumentos e iglesias e incluso se adjunta el mapa de la ciudad señalando las mejoras realizas en algunos casos además de los arrabales de la periferia (Dávila, 1832) Con la entrada del siglo XX Sevilla se prepara para albergar la Exposición Iberoamericana de 1929 que la convierte en el centro del Sistema Nacional de Carreteras así como del Centro Regional de Comunicaciones Aéreas con la inauguración del Aeródromo Militar de Tablada (Cortés José et al., 1992). Como ya se había hecho anteriormente con los paseos creados por Arjona, el sector elegido para la Exposición del 29 vuelve a ser la zona sur de la ciudad incluyendo el parque de María Luisa. Se llevará a cabo múltiples construcciones viarias extramuros como las avenidas de la Palmera, Raza, Borbolla, Portugal, Eritaña, María Luisa y Manuel Suirot dando lugar a un espacio donde posteriormente se asentaran grupos sociales con elevado nivel adquisitivo construyendo varios palacetes. Por supuesto, se construyen 137 pabellones y el monumento por excelencia, la Plaza de España. Además se desvían los causes del Tagarete y del Tamarguillo y se construye la Corta de Tablada que era fundamental para mantener la navegación en el puerto y constituye una de las primeras obras para evitar las enormes inundaciones que asolaban la ciudad (Cortés José et al., 1992). Importante son también la reconstrucción del barrio de Santa Cruz y los ensanches interiores, especialmente el de la antigua calle Génova que pasó a ser la actual Avenida de la Constitución y que pretendía conectar el Ayuntamiento con el recinto de la exposición a través de la Puerta de Jerez y la calle San Fernando. Además, posteriores ensanches del eje este/oeste que, a pesar de estar programados para esta época de la Expo del 29, no se llevaron a cabo hasta mediados del siglo XX, permitieron unir desde la Puerta Osario hasta la Puerta de Triana y la Puerta Real pasando por Ponce de León, Santa Catalina, Imagen, Laraña y San Pablo incluyendo también la Plaza de la Concordia y Virgen de los Buenos Libros. De esta manera, si la Expo del 29 dejó limitado el Centro Histórico en la Plaza de San Francisco y la Plaza del Salvador, durante las décadas siguientes este se desplazará ligeramente hacia el norte marcando ahora sí la barrera definitiva entre la zona norte y la sur. (López, 2004) Así pues, mientras que el sur queda conformado como zona monumental y burguesa, el norte atraerá un crecimiento desordenado con cierta tendencia chabolista en algunos arrabales (Cortés José et al., 1992). Con ello, es lógico que espacio turístico que se incorpora a lo ya existente sean los escenarios creados para el Exposición del 29 y posteriormente el barrio de Triana, excluyéndose una vez más la zona norte de la ciudad (figura 3.1). Sin embargo, antes de que se acabe la centuria, vuelve a producirse otro hito importante en la ciudad de Sevilla, la Exposición Universal de 1992. Mientras que la Exposición Iberoamericana había sido de un marcado carácter monumental, la Expo del 92 trata de resolver los principales problemas de la ciudad tanto en infraestructuras de transporte como de adecentamiento de la zona norte y de los nuevos barrios que habían surgido en la periferia. Lo más significativo fue la reestructuración de la red
TFG-TUR. La masificación turística en los destinos urbanos: El caso de Sevilla. -17ferroviaria, que hasta esta época había ahogado a la ciudad tanto por el este, con la estación de San Bernardo, impidiendo una conexión directa entre el casco histórico y la zona de Nervión, como por el oeste separando a la ciudad completamente de su río. Así pues, todo el trazado de la zona de San Bernardo queda soterrado y las estaciones se fusionan en una única, la Estación de Santa Justa. De esta forma, la ciudad vuelve a quedar de nuevo abierta a su rio y este se concibe como un espacio público y de carácter lúdico. Además, con el traslado del Tapón de Chapina hasta San Jerónimo y la construcción de numeroso puentes sobre la dársena del rio, se mejoró no solo la conexión entre Triana y la zona de la Cartuja, espacio que albergó dicha exposición, sino que también permitió dignificar esa zona norte y noroeste mediante la gentrificación de los barrios. (López, 2004) A partir de entonces, el espacio turístico que había estado centrado en la zona sur de la ciudad incluyendo el triángulo Alcázar-Catedral-Archivo de Indias, el barrio de Santa Cruz y Triana y recinto ocupado por la Exposición del 29, especialmente el espacio del Parque de María Luisa con la Plaza de España, se verá incrementado con la aceptación del río como zona de recreo, el parque temático de Isla Mágica y de manera más reciente el sector norte de la ciudad con algunos espacios hoy día bastante atractivos como la Calle Feria, la Alameda de Hércules o la zona de la Macarena (Villar & Fernández, 2017). La inclusión de estas zonas como espacio turístico va de la mano también de reformas más recientes como la renovación de la Plaza de la Encarnación con la construcción del Metropol Parasol que se concibe con la intención de romper la línea de separación entre el norte y el sur así como los trabajos llevados a cabo en las riberas del río para convertirlo en una zona de paseo y ocio que además brinde al turista que llega mediante esta vía una acogida adecuada. Hay que mencionar también el surgimiento de zonas comerciales y congresistas en los barrios de Nervión y Sevilla Este que vertebran gran parte del turismo de negocios y comercial (figura 3.1). Figura 3.1: Mapa de evolución del espacio turístico. Fuente: elaboración propia.
Jiménez Jiménez, Beatriz -183.1.1. Evolución y actualidad de la oferta de alojamiento. Al igual que el espacio turístico de la ciudad ha ido creciendo influenciado por los cambios urbanísticos que supusieron una diferenciación entre la zona norte y sur de la misma, la oferta de alojamiento se ha visto afectada también por este desarrollo concentrándose especialmente en el sector sur monumental. No obstante, conforme el espacio turístico ha ido incorporando nuevas zonas, la oferta de alojamiento ha ido estableciéndose también en esos lugares. En el siglo XIX es escasa la información que tenemos acerca del número exacto de alojamientos en la ciudad, no obstante en diversas guías podemos encontrar referencias a la existencia de mesones, fondas, posadas y casa de pupilos las cuales se situaban especialmente en la zona suroeste de la ciudad. Entre ellas vamos a destacar la información obtenida de la “Guía de Forasteros de la ciudad de Sevilla: capital de Andalucía” de 1832. Ahí se señala una evolución del crecimiento del número de las fondas y cafés desde 1808 y las mejoras de las casas de pupilos (figura 3.2). Así mismo, se recogen el número de alojamientos existentes en esa época clasificados por cuarteles de la ciudad (figura 3.3). Figura 3.2: Mejora de los alojamientos durante el siglo XIX. Fuente: Guía de Forasteros de la ciudad de Sevilla: capital de Andalucía” de 1832 Figura 3.3: Nº de alojamientos existentes en 1832. Fuente: Guía de Forasteros de la ciudad de Sevilla: capital de Andalucía” de 1832
TFG-TUR. La masificación turística en los destinos urbanos: El caso de Sevilla. -19Con la entrada del nuevo siglo y la modernización sufrida en la ciudad, podemos ver que las fondas van cambiando su nombre y categoría para convertirse en hoteles que denominen a ciudades importantes e internacionales. Sin embargo, la zona de concentración de los mismos seguirá siendo el sector sur. En una guía congresual de 1918, encontramos un listado de los principales hoteles y fondas de la ciudad contado con un número de 13 hoteles y 10 fondas (figura 3.4). Con la Exposición del 29 se produce una expansión en el número de hoteles y también en la ubicación de los mismo ocupando no solo la zona centro sino también los alrededores del casco histórico y las zonas de la exposición junto a los pabellones.(Lama, Arsenio Villar;Fernandez Tabales, 2017). El tamaño de la planta hotelera va a sufrir un incremento construyéndose hoteles de grandes dimensiones y lujosos como el Hotel Alfonso XIII, América Palace con 700 habitaciones, Cristina, Magestic y Palace Eritaña. Además hay que mencionar el conjunto de hoteles pequeños que se creó en la zona de Heliópolis con 5000 alojamientos. Figura 3.4: Listado de Hoteles y Fondas existentes en 1918. Fuente: Guía de Sevilla : dedicada a los congresistas : II Congreso Nacional de Riegos, Sevilla, 1918, Sin embargo, la inestabilidad económica mundial, la sobreoferta existente tras la exposición y la posterior Guerra Civil y Posguerra trajeron el cierre de numerosos hoteles. No ayudó tampoco el boom turístico de la Costa de Sol, que convirtió a Sevilla en una ciudad de paso. Por tanto, no será hasta los años setenta cuando comience a verse de nuevo la apertura de hoteles en la ciudad como el Hotel Fleming Macarena, además de algún proyecto para incorporar a la urbe un complejo hotelero al estilo de
Jiménez Jiménez, Beatriz -26Figura 3.12: Incremento de la presión turística en Sevilla comparado con Madrid y Barcelona 2005-2016. Fuente: INE (Elaboración propia) 3.2.1. Problemas relacionados con los alquileres de viviendas turísticas. Las noticias relacionadas con el alquiler de viviendas para fines turísticos son muy numerosas ya que además el número de viajeros que optan por esta forma de alojamiento va en aumento. Según el último estudio de Exceltur sobre las viviendas de alquiler turístico, Sevilla se sitúa en la tercera posición tras Barcelona y Madrid, con una planta de 18.907 plazas de alojamiento en viviendas, de las que se han registrado oficialmente 8.000 (Vargas, 2016), frente a las 23.360 plazas en alojamientos reglados (figura 3.13). Esta realidad supondría que en la ciudad el 45% de la planta de alojamiento pertenece a este sector de viviendas de alquiler, encontrándose el 77% de las mismas en los barrios más turísticos que según un estudio de Windu suelen ser Santa Cruz, la zona de la Encarnación y la Alfalfa, Triana y Los Remedios (Lora, 2017). Esto conlleva algunos impactos sobre la población residente como la dificultad para encontrar pisos de alquiler de uso residencial, el aumento de los precios o la turistificación de los inmuebles residenciales. Según extraemos de diversas noticias de prensa, el precio de los pisos ha crecido un 5.4% en 2016 con respecto al año anterior y los pisos más caros se localizan en la zona de la catedral llegando a pagarse 13.53€/m2 (Díaz, 2017). El nuevo presidente de la Asociación de Hoteleros de Sevilla declara incluso en una entrevista que existe una burbuja de viviendas turística y propone que sería necesario declarar algunas zonas saturadas por de las misma (Pereira, 2017). Desde la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sevilla se están tomando medidas (figura 3.14) para hacer frente a esta proliferación de viviendas turísticas y especialmente para controlar la situación de ilegalidad que mantienen muchas de ellas pues como se quejan desde la asociación de hoteleros, esto supone una competencia desleal que no beneficia ni a la ciudad, donde cada vez es más difícil alquilar una casa con uso residencial, ni a los derechos del turista ya que estas viviendas no pasan la inspección necesaria (Diario de Sevilla, 2017a).
TFG-TUR. La masificación turística en los destinos urbanos: El caso de Sevilla. -27Figura 3.13: Plazas de alojamiento en viviendas vs alojamiento reglado en 2015. Fuente: Alojamiento turístico en vivienda de alquiler: Impactos y retos asociados. Exceltur 2015. Figura 3.14: Titulares de prensa sobre las viviendas turísticas. Fuentes: Diario de Sevilla, ABC, Junta de Andalucía. Ante todo, está el Decreto para regular este tipo de alojamientos que entró en vigor el 11 de mayo de 2016 y donde se recogen todos los requisitos que deben cumplirse para poder alquilar una vivienda con fines turísticos (Junta de Andalucía, 2016). Además, el Ayuntamiento está poniendo en marcha algunas medidas como las inspecciones de las viviendas (Alonso, 2017) para comprobar si cumplen con la legalidad así como la creación de una mesa de trabajo a la que denominan “Mesa de los Ilegales” donde participan los diferentes agentes implicados y que se reúne cada tres meses para ver cómo va evolucionando la situación (Barba, 2017). Incluso en algunos casos el consistorio está planteando la posibilidad de limitar el número de este tipo de alojamientos por barrio mediante la estimación de un coeficiente por bloque o
Jiménez Jiménez, Beatriz -28el aumento de los impuestos que los propietarios de las mismas deban pagar (Ruesga, 2017). 3.2.2. Problemas relacionados con la ocupación de espacios urbanos. Otro asunto importante es la ocupación de los lugares públicos de la ciudad. Ya dijimos que el turismo “consume” ciudad y por tanto sus necesidades pueden entrar en conflicto con las de la población residente. Últimamente hay una gran polémica acerca de la retirada de veladores en algunas zonas céntricas de Sevilla donde el consistorio considera que estas terrazas están privatizando un espacio en contra de las necesidades de los viandantes o contaminan la estética patrimonial de un determinado lugar (Europa Press, 2017). En estos barrios algunos vecinos llevan un tiempo ya quejándose de la proliferación masiva de los veladores que les impide poder disfrutar de algunas zonas de sus vecindarios incluso caminar por las calles en su vida diaria y piden que se tomen medidas para que cumplan con la normativa ya que algunos locales han estado colocando más mesas de las que tienen concedida en su licencia. Así mismo, dicen estar cansados del constante ruido que generan, especialmente de noche en la Alfalfa. Pero no solo los veladores provocan quejas en la población, sino también: la publicidad masiva de algunas tiendas, en especial en el barrio de Santa Cruz (figura 3.15); el carrilbici de la Avenida de la Constitución y calle San Fernando (figura 3.16) (Delgado-Roig, 2017). Figura 3.15: Diversos elementos ocupando las calles del barrio de Santa Cruz. Fuente: La autora.
TFG-TUR. La masificación turística en los destinos urbanos: El caso de Sevilla. -29Figura 3.16: Caravana de bicicletas dificultando el paso hacia el Rectorado en un día laborable. Fuente: La autora. Frente a esto, el Ayuntamiento ya ha empezado a tomar medidas (figura 3.17) reduciendo de manera considerable el número de veladores de la Avenida de la Constitución y la calle San Fernando, aunque estos establecimientos podrán presentar algunas propuestas de reordenación de sus terrazas. En la Campana, en cambio, la retirada ha sido total dando lugar a cierta controversia para algunos negocios que consideran que forman parte de los comercios tradicionales de Sevilla por su antigüedad y según Arturo Pérez Reverte, estos valores deberían ser tenidos en consideración (M.J.M., 2017). Estas medias también se pondrán en marcha en la Alameda de Hércules, Plaza de San Francisco y Mateos Gago. Pero no solo se están retirando veladores, sino también van a retirarse elementos publicitarios ilegales. Según un diagnóstico realizado en las calles ya mencionadas antes, se han contabilizado 411 elementos de publicidad, siendo ilegales un 78% (El Correo, 2017). Figura 3.17: Medidas para recuperar espacio público. Fuentes: Diario de Sevilla, El Correo de Andalucía, ABC.
Jiménez Jiménez, Beatriz -30CAPÍTULO 4 SEVILLA Y LA MASIFICACIÓN TURÍSTICA. Después de haber expuesto la configuración del Sistema Turístico de Sevilla y los principales problemas que se desprenden de la actividad turística en la ciudad, es momento de reflexionar sobre el rumbo que la misma está tomando en los últimos años. ¿Existe masificación turística en Sevilla? ¿Estamos encaminados a ella? Son diversas las noticias que tratan de cerca esta situación y de ellas se desprenden opiniones enfrentadas. Así, tenemos diferentes titulares que recogen la saturación de los espacios públicos, la subida de los precios de los alquileres y la desaparición del comercio tradicional provocando problemas de movilidad y de gentrificación y teatralización del centro histórico. Sin embargo, los hoteleros y empresarios se quejan de que ellos no notan esa masificación turística que se ve en las calles (Noticias Cuatro, 2017). En apartados anteriores se mencionó que la masificación turística está ligada al término de capacidad de carga. Pero los sistemas turísticos están conformados por múltiples elementos y por tanto no existe una capacidad de carga única, sino que es diferente dependiendo de las características propias de cada elemento del sistema turístico. Si nos remitimos a los números, se observa que en Sevilla el turismo bate records de llegadas cada año alcanzando en el último ejercicio los 2,5 millones de turistas y casi 5 millones de pernoctaciones. Y la pregunta obligada es ¿hay un límite de crecimiento? Tratar de responder a esta pregunta es muy difícil, más vamos a intentar analizar y aportar algunas propuestas a dos aspectos que quizás puedan ser los más significativos dados los problemas actuales en Sevilla: la capacidad de carga de la oferta de alojamiento y la capacidad de carga del patrimonio monumental y los espacios públicos. 4.1. LA CAPACIDAD DE CARGA DE LA OFERTA DE ALOJAMIENTO. Sevilla cuenta con unas 23.390 plazas de alojamiento reglado. Para ver si la oferta de alojamiento está masificada, vamos a analizar el grado de ocupación media de alojamiento que la ciudad ha experimentado en el periodo 2005-2015 tanto de manera individual en establecimientos hoteleros y apartamentos turísticos como de forma global (figura 4.1). Según los datos obtenidos del INE, podemos ver que la ocupación media, salvo picos puntuales que indican una ocupación cercana al 100% (Diario de Sevilla, 2017) , no tiende a subir del 70% en los establecimiento hoteleros, siendo aún inferior en los apartamentos turísticos. Si observamos la variación mensual de la ocupación, podemos distinguir que la demanda está bastante concentrada en dos épocas del año: primavera y otoño. No obstante, en el último periodo se aprecia que la temporada turística se destacionaliza levemente (figura 4.2). Aun así, Sevilla dispone todavía de una planta de alojamientos suficiente para seguir aumentando el número de turistas. Lo que si preocupa, y no solo en esta ciudad, sino también otros destinos españoles, es la proliferación de la oferta de alojamiento no reglada. Desde la asociación de hoteleros de Sevilla indican que a pesar de las altas cifras de visitantes, los establecimientos no reglados se presentan como un obstáculo al crecimiento de la actividad hotelera en la ciudad y que suponen un peligro de burbuja de vivienda turística además de provocar sobreoferta de alojamientos (Pereira, 2017). Esta oferta de viviendas turísticas no reglada se eleva a 18000 plazas concentradas en los principales barrios turísticos de la ciudad. Si bien se están tomando medidas para
TFG-TUR. La masificación turística en los destinos urbanos: El caso de Sevilla. -31regularizarlas, en cambio no hay ninguna acción destinada a frenar su crecimiento aunque se baraja la posibilidad de establecer un ratio para limitar el número de las mismas por bloques. ¿Pero cuál es el número ideal de viviendas turísticas por barrios? Incluso habría que plantearse también cuantos establecimientos hoteleros pueden seguir abriéndose en el centro. En ciudades como Barcelona o Madrid se ha optado por no conceder licencias de momento para nuevos establecimientos y viviendas turísticas (Diario Córdoba, 2017). Sin embargo, Sevilla, si nos atenemos a lo que se reitera desde el Ayuntamiento y la Asociación de Hotelero, no ha llegado aún a los problemas de saturación de estas dos ciudades (aunque si nos fijamos en el ratio de turistas por visitantes, tenemos que tener presente que superamos a Madrid, siendo Sevilla una ciudad de menor dimensión) y esto debería aprovecharse para conseguir una óptima regulación de la oferta. Establecer un ratio por bloques o por barrios respecto al número de viviendas turísticas que pueden albergar es una buena medida de control sin llegar a prohibir totalmente su crecimiento. Eso sí, sería importante que se hiciera un estudio detallado de las características demográficas y urbanísticas del barrio para dar prioridad así a las necesidades de la población local frente a los turistas. Un ejemplo de esto sería tener presente el número de población envejecida de esos barrios ya que suelen ser más susceptibles frente a los ruidos que puedan generarse derivados de los continuos cambios de inquilinos. También podría estudiarse la demanda existente de alquileres de vivienda habitual para evitar que las viviendas de uso turístico provoquen una subida desmesurada de los precios. En cuanto a los alojamientos hoteleros sería importante igualmente aplicar medidas para controlar el crecimiento de estos pero no de manera agresiva, sino como mediad de ajuste entre la oferta y la demanda estableciendo por ejemplo una correlación entre el crecimiento de visitantes y el crecimiento de la ocupación. Esto permitiría incluso aumentar los precios por noche que es algo que están buscando desde la Asociación de Hoteleros de Sevilla ya que la ciudad venden mucho más barato que Barcelona, Madrid, Málaga o incluso Cádiz. Otra medida que existe ya en algunas ciudades españolas y europeas y que últimamente está siendo muy debatida es la imposición de una tasa turística que se cobra en los alojamientos turísticos. Esta tasa genera controversias tanto en la necesidad de su aplicación y, en su caso, la forma de recaudación, como en el destino que se dará a los fondos recaudados. Aquí sería interesante mencionar que mientras se justifica esta medida como una manera de paliar los efectos negativos del turismo, por otro lado se considera que el destino de estos fondos debe ser casi en su mayoría para promoción. Con esto hay que tener cuidado puesto que la promoción que se haga debe ir encaminada hacia la consecución de turistas de mayor nivel adquisitivo y aumentar la estancia media en la ciudad de manera que los turistas, una vez que hayan visto lo principal tengan tiempo de explorar otros productos. Es decir, debe concebirse la promoción turística como un elemento de calidad y no de cantidad. En cuanto a quien debe cobrar esta tasa, parece claro que lo harían los alojamientos hoteleros aunque quizás habría que incluir aquí también a las viviendas turísticas una vez legalizadas como manera de garantizar la competencia entre ambos tipos de alojamientos. Son medidas difíciles de establecer de manera consensuada, pero tal como se establece en el título del borrador del nuevo plan de turismo, es necesario un “Plan de Acción” para conseguir un turismo de calidad y sostenible precisamente ahora que tanto se defiende que no hemos llegado a situaciones extremas como Barcelona.
Jiménez Jiménez, Beatriz -32Figura 4.1: Grado de ocupación de las plazas de alojamiento 2005-2015. Fuente: INE (Elaboración propia). Figura 4.2: Evolución de la ocupación hotelera 2005-2015. Fuente: INE (Elaboración propia). 0 10 20 30 40 50 60 70 80 datos en % Evolución de la ocupación hotelera por meses 2005-2015 2005 2008 2012 2015
TFG-TUR. La masificación turística en los destinos urbanos: El caso de Sevilla. -334.2. LA CAPACIDAD DE CARGA DEL PATRIMONIO MONUMENTAL Y LOS ESPACIOS PÚBLICOS. Sevilla, si por algo destaca históricamente es por su riqueza patrimonial. Si bien los monumentos más conocidos son el Real Alcázar y la Catedral junto con la Giralda que ostentan la denominación de Patrimonio de la Humanidad, no podemos olvidar que la ciudad puede ofrecer una variada oferta comprendida por monumentos civiles y religiosos y repartidos por todo el casco histórico e incluso algunos situados en la periferia de éste como los monasterios de la Cartuja y los Remedios o los Caños de Carmona, entre otros. Sin embargo, existe una gran diferencia en el número de visitas que reciben los primeros respecto a los demás. En algunas noticias podemos ver que en 2016 las visitas al Alcázar han superado el millón y medio de visitantes (ABC, 2017). La capacidad de carga del monumento está establecida en un límite de 750 personas de manera simultánea en el recinto. En cuanto a la Catedral y la Giralda también superan esa cifra de visitantes. Esto es algo a tener en cuenta por varios motivos .En primer lugar, por el continuo desgaste al que están expuestos el Alcázar, la Catedral y la Giralda y si el número de turistas sigue creciendo el impacto será cada vez mayor. Pero también por la calidad de la visita, pues no es posible disfrutar del esplendor de los monumentos con tantos visitantes (figura 4.3). Una manera de aliviar la carga de dichos monumentos sería poner en valor otros recursos, monumentos o áreas monumentales que permitan a su vez redistribuir los flujos turísticos a otros sectores de la ciudad. Figura 4.3: Real Alcázar lleno de visitantes que dificultan la visita del monumento. Fuente: La autora Al hilo de la necesidad de esta redistribución de flujos, se presenta un pequeño estudio evolutivo donde se ve la presión turística que soportan en concreto
Jiménez Jiménez, Beatriz -34determinadas zonas del casco histórico basándonos en el número de visitantes de los monumentos de la ciudad. Este estudio se ha realizado obteniendo una media de los visitantes totales de los diferentes monumentos de la ciudad agrupados por barrios, pertenecientes a los Distritos Casco Antiguo y Triana, que se recogen en los Balances Anuales de Turismo que publica el Ayuntamiento de Sevilla. Esta media se ha dividido entre la población total correspondiente a los barrios a los que pertenecen los monumentos consultados. Los años de referencia, dado la dificultad para conseguir datos demográficos, son 2012 y 2015. A continuación se presenta una tabla donde se recogen los barrios estudiados en función de los monumentos que aglutinan y de los cuales se tiene información de visitantes (figura 4.4). Así mismo, se ofrece una gráfica donde se puede ver la variación de la presión turística en estos barrios (figura 4.5) Figura 4.4: Tabla con la media de visitantes de los monumentos por barrios, la población de los mismos y la presión turística. Fuente: Ayuntamiento de Sevilla (Elaboración propia) 455,6 38,7 34,1 28,1 15,5 574,2 26,6 32,9 32,9 17,5 Santa Cruz Arenal Museo Alfalfa Triana Presión turística por barrios Presión turística 2012 Presión turística 2015 Figura 4.5: Presión turística por barrios. Fuente: Ayuntamiento de Sevilla (Elaboración propia) Así mismo, otro problema de la ciudad es la ocupación de los espacios públicos. Ya hemos mencionado que el turismo consume ciudad pero, frente a la posibilidad de poner un número límite de visitas como en caso de los monumentos, limitar la ocupación del espacio urbano es más complejo. Aunque existen estudios relacionados Barrios Población 2012 Población 2015 Monumentos Media de visitantes 2012 Media de visitantes 2015 Presión turística 2012 Presión turística 2015 SANTA CRUZ 2767 2701 Alcázar+ Catedral 1260612,50 1550780,00 455,59 574,15 ARENAL 3825 3112 Museo Naval, Taurino, Bellas Artes y Hospital de la Caridad 148202,50 82752,00 38,75 26,59 MUSEO 5530 5514 Museo de Bellas Artes 188823,00 181399,00 34,15 32,90 ALFALFA 4723 4735 Casa de Pilatos 132578,00 155808,00 28,07 32,91 TRIANA 7477 5213 Museo Contemporáneo y Museo de Carruajes 115795,75 91338,50 15,49 17,52
TFG-TUR. La masificación turística en los destinos urbanos: El caso de Sevilla. -35con la capacidad de carga de las playas y otros espacios naturales, en lo referente al turismo urbano no parece existir un límite que indique cuantos son los metros cuadrados ideales que una persona necesita para poder caminar sin problemas. Por ello, las medidas más sencillas pasan por limitar el número de veladores y otros objetos que dificulten el tránsito y supongan además un impacto visual negativo para la imagen patrimonial de la ciudad. Sin embargo, retomando la idea anterior de poner en valor monumentos menos conocidos y también la posibilidad de aumentar la estancia media en Sevilla, podríamos conseguir establecer itinerarios atractivos para los turistas que suponga una redistribución de los flujos. Y es que no toda la ciudad soporta un gran volumen de turistas. Existe un problema de concentración en las zonas del barrio de Santa Cruz, Plaza del Triunfo, Virgen de los Reyes y calles aledañas a estas. Actualmente, se ofrecen rutas temáticas como pueden verse en la página de turismo de Sevilla. Sin embargo, no citan nada más allá de los monumentos. Por ello, considero importante crear itinerarios que no se ciñan a un tipo de oferta, sino que deberían ser multiproducto. Por ejemplo, un itinerario donde se ofrezca al turista la visita a algunos monumentos, una selección de bares para que tome unas tapas y de camino a estos sitios se le “obligue” a discurrir por calles que alberguen negocios tradicionales pero que sean menos transitadas. Esto, por supuesto, requiere de una minuciosa planificación y contar con el apoyo tanto público como privado. Pero podría ser una opción para descongestionar las zonas más saturadas y conseguir que el turismo llegue a otros sectores aunque, cuidando de no caer en la turistificación, pues no se trataría de hacer rutas temáticas, sino de proponerle unos itinerarios para conseguir que el turista se acerque a la ciudad real. Debe tenerse en cuenta también la capacidad psicológica de la población residente y de los turistas para evitar situaciones de turismofobia por parte de los primeros y una pobre experiencia por parte de los segundos. Un ejemplo de espacio donde los intereses de los turistas entran en conflicto con los de los residentes, además de las típicas zonas de la Alfalfa y Alameda aquejadas de excesivo ruido nocturno, es el edificio de la Universidad de Sevilla. La continua afluencia de turistas no solo dificultan el discurrir por el edificio, sino también acaparan unos servicios destinados a la comunidad universitaria como es la cafetería y los baños (figura 4.6). Figura 4.6: Turistas ocupando los pasillos del Rectorado. Fuente: Elaboración propia Esta capacidad de carga es muy difícil de medir debido alto grado de subjetividad que implica. Sin embargo, la aplicación de medidas orientadas a controlar la proliferación de alojamientos turísticos, de veladores y demás objetos que impidan disfrutar de la ciudad a los residentes, controlar los precios de los alquileres, la
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