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La difusión del estereotipo gaditano en el Carnaval de Cádiz: un estudio de comentarios sobre el vestuario en La Voz de Cádiz

Abril Aragón, Irene

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FACULTAD DE COMUNICACIÓN TRABAJO DE FIN DE GRADO La difusión del estereotipo gaditano en el Carnaval de Cádiz: un estudio de comentarios sobre el vestuario en La Voz de Cádiz Irene Abril Aragón Dirigido por: Dr. D. Rafael González Galiana Grado en Periodismo Sevilla, 2022 Agradecimientos A mi tutor, Rafael, por su dedicación. A mi familia, por educarme en esta tradición tan bonita de libertad y coloretes pintaos. A mi pareja, Dani, por creer en mi proyecto desde el principio. A mis amigos y compañeros, por su ayuda. Quede este TFG dedicado a Cádiz, a su carnaval y a los gaditanos. 1 ÍNDICE CAPÍTULO 1: INTRODUCCIÓN 2 1.1.Palabras clave 2 1.2. Justificación del tema 3 1.3. Objetivos 5 1.4. Hipótesis 6 1.5. Marco teórico 7 1.6. Metodología 9 CAPÍTULO 2: IDENTIDAD Y ESTEREOTIPOS 10 2.1. Identidad social 10 2.2. Identidad andaluza 12 2.3. Introducción al estereotipo 14 2.4. Estereotipo andaluz 16 2.5. La difusión de los estereotipos en los medios de comunicación 19 CAPÍTULO 3: EL CARNAVAL DE CÁDIZ Y EL TIPO 21 3.1. Identidad gaditana 21 3.2. Estereotipo gaditano 23 3.3. Importancia de la vestimenta para la identidad y el estereotipo 25 3.4. La vestimenta en el carnaval 27 3.5. La vestimenta en el Carnaval de Cádiz 29 3.6. La Voz de Cádiz 33 3.7. La difusión de los estereotipos en las redes sociales 34 CAPÍTULO 4: ANÁLISIS DE COMENTARIOS Y TEXTO PERIODÍSTICO 37 4.1. Introducción al análisis 37 4.2. Análisis de comentarios en Twitter 38 4.3. Análisis de artículo en La Voz de Cádiz 43 4.4. Reflexiones sobre los análisis 45 CAPÍTULO 5: CONCLUSIONES 46 CAPÍTULO 6: BIBLIOGRAFÍA Y ANEXOS 48 2 CAPÍTULO 1: INTRODUCCIÓN 1.1. PALABRAS CLAVE Las palabras clave del presente Trabajo de Fin de Grado son las siguientes: Carnaval de Cádiz, tipo, estereotipo gaditano, identidad gaditana, tradiciones culturales y disfraces. 3 1.3. JUSTIFICACIÓN DEL TEMA El tema de este Trabajo de Fin de Grado es el estudio de la manera en la que los medios de comunicación y las redes sociales transmiten el estereotipo gaditano presente en los disfraces de las agrupaciones del Carnaval de Cádiz. En primer lugar (no en orden de relevancia, sino cronológico), el objetivo es responder a una curiosidad investigadora personal: cómo el Carnaval de Cádiz refleja en la sociedad y cultura gaditanas. Siempre me ha parecido muy interesante la cultura de los pueblos y su tratamiento en los medios de comunicación y las redes sociales. Al tener mi ciudad natal, Cádiz, una tradición como el carnaval tan característica y diferente al resto, pasar por alto esta cuestión me parecía desaprovechar una gran oportunidad. Por tanto, con esta investigación, he querido hacer converger dos aspectos que me apasionan: las formas de comunicación de la cultura y el Carnaval de Cádiz. También me parece muy interesante estudiar cómo la cultura de los pueblos participa de alguna manera en la construcción de la identidad de las personas pertenecientes a estos grupos sociales. En esta línea, cobra sentido el estudio de los estereotipos entendidos como una «imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable» (Real Academia Española, s.f.: definición 1). Entre todos los estereotipos presentes en la sociedad actual y que hemos rastreado durante el periodo de investigación, prestamos atención al gaditano puesto que destaca por su peculiaridad. Además de pertenecer al estereotipo andaluz y todo lo que este conlleva, el gaditano es concebido a menudo como alguien que, haciendo uso de un especial y llamativo ingenio, hacen frente a los aspectos más duros de sus propias vidas (en el ámbito económico, normalmente). Ya sea por la baja actividad industrial que presenta la ciudad –como indica el dato de que en 2018 solo el 3,7% de la población activa corresponde a ese sector (Junta de Andalucía, Consejería de Igualdad y Políticas Sociales, 2019)– o por el alto porcentaje de paro –que se situaba en el 26,76% de en febrero de 2022, según datos aportados por Expansión– el estereotipo del gaditano como alguien que se busca la vida (debido a circunstancias desfavorables) perdura en el tiempo. Este estereotipo se mezcla en los elementos de la vida cotidiana de las personas y hace acto de presencia sin llamar demasiado la atención (González Galiana, 1999). Y, por supuesto, se multiplica en el carnaval: una de las fiestas más significativas de la ciudad a la que, el pasado febrero de 2020, acudieron alrededor de unas 400.000 personas, según los datos aportados por El Diario de Cádiz. Al ser el carnaval un fenómeno social con tal relevancia para la ciudad andaluza, decidimos tomarlo como una representación de la identidad gaditana y, por lo tanto, del estereotipo que mencionábamos anteriormente. Ya que «la identidad social también puede derivarse del sentimiento de pertenencia o afiliación a un entorno concreto significativo, resultando entonces una categoría social más» (Aragonés, Corraliza, Cortés y Amérigo, 1992, citado por Varela y Pol, 1994: 7). Mediante las coplas (música y letra), los tipos (palabra gaditana para denominar al disfraz usado por los componentes de las agrupaciones carnavalescas que también implica lo que se quiere representar con él y el simbolismo), las actuaciones en el Gran Teatro Falla o en las calles de la ciudad, el gaditano construye y manifiesta su identidad. Además, la comunica con orgullo al recibir con tanto entusiasmo el mes de febrero del que, prácticamente, se apropia. En esta identidad, observamos aquellos detalles que conforman lo que hoy en día conocemos como el estereotipo gaditano: un buscavidas ingenioso. Sin embargo, un estereotipo no es solo eso. Conforma, además, «una representación repetida 4 frecuentemente que convierte algo complejo en algo simple» (Gamarnik, 2009: 1). Es decir, un estereotipo no deja de ser una manera de comprender la realidad social o de lograr «la adquisición y mantenimiento de saberes que, de otra forma, no podrían reproducirse» (González Galiana, 1999). Siguiendo esta línea, esta investigación trata de analizar las evidencias presentes en los medios de comunicación relacionadas con la forma en la que los gaditanos representan su estereotipo mediante el Carnaval de Cádiz. Debido a que los medios de comunicación tienen una función esencial en la sociedad actual, los tomaremos como “los intermediarios” que muestran la importancia del Carnaval de Cádiz para los gaditanos y para la construcción de su identidad, de su realidad. Pero también examinar las redes sociales (Twitter, en este caso) es importante para poder analizar lo que la gente piensa. Mediante otro tipo de análisis (como, por ejemplo, una encuesta), puede perderse el factor de cotidianidad, relajación y espontaneidad que ofrecen las manifestaciones en las redes sociales. En ellas, el individuo expresa su opinión libremente porque lo concibe prácticamente como “un derecho” que tiene. Por otro lado, la intención también es aportar un granito de arena en la valorización de la fiesta gaditana. Considerar al carnaval como una cuestión de estudio e investigación académicos es abrir una nueva vía que antes ni siquiera se había meditado. Suma más valor a una tradición que siempre se ha observado desde el humor y el entretenimiento pero que es mucho más que eso. Quizás esta investigación logre demostrar una vez más que el Carnaval de Cádiz también es una forma de lucha y crítica social. Asimismo, la elección del tema también se justifica en su interés social. En plena tercera ola de andalucismo caracterizada por el fortalecimiento de Adelante Andalucía con Teresa Rodríguez (Arroyo, 2021), esta investigación tiene su lugar reservado. Los andaluces vuelven, una vez más, a reivindicar lo que son y lo que quieren. Y, para ello, un estudio de los estereotipos y la cultura podrá esclarecer más el panorama de la lucha andalucista. Por tanto, esta investigación persigue el objetivo, también, de poder ayudar a sentar las bases teóricas del viejo movimiento social de los andaluces que renace por tercera vez en la historia de España. 5 1.4. OBJETIVOS El objetivo principal de la presente investigación es el siguiente: 1. Estudiar la presencia del estereotipo gaditano como persona sencilla y humilde y su propagación como seña de identidad por los medios de comunicación y las redes sociales. Partiendo de una de las propias hipótesis de este TFG, tomaremos como objetivo localizar la expresión del estereotipo del gaditano como una persona que, con sencillez y humildad, hace frente a las adversidades de su vida cotidiana. Para observar de mejor manera la expresión de una identidad tan específica como esta, proponemos analizar concretamente el vestuario ya que «la vestimenta es parte de una configuración más amplia de los comportamientos de un pueblo, en un tiempo y lugar específicos» (Eicher, 2013: 65, como se citó en Aroni Yucra, 2021: 33). Como se ha dicho en más de una ocasión, «participar en el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas del Carnaval de Cádiz… no tiene precio. O al menos eso deben pensar la mayoría de los grupos que se presentan cada año sobre las tablas del Gran Teatro Falla» (Huguet, 2008, Los que más gastan en Carnaval, La Voz de Cádiz). esta es una clara evidencia de que cada año es más la cantidad de dinero que las agrupaciones gastan en los disfraces para participar en el concurso oficial (COAC). Lo que nos lleva a preguntarnos: ¿dónde queda la tradición del disfraz sencillo o ingenioso?; ¿representan los medios de comunicación esta tradición (y, por tanto, este estereotipo social) cuando tratan el Carnaval de Cádiz en sus textos periodísticos? Como vemos, estas cuestiones representan el eje central de la presente investigación académica. En esta línea, presentamos algunos objetivos específicos: 1. Analizar si el gaditano aficionado al carnaval siente y expresa que el carnaval es algo propio de su identidad. 2. Estudiar si el gaditano aficionado al carnaval reivindica sus tradiciones y, entre ellas, el tipo sencillo y humilde. 6 1.5. HIPÓTESIS El presente trabajo surge del reconocimiento de las ideas preconcebidas que esta investigadora tiene sobre Cádiz, sus carnavales y el modo en el que la gente lo vive. Entre ellas, nombramos como hipótesis las siguientes: 1. Hay una identidad local muy concreta que corresponde a los gaditanos, de donde surge el estereotipo de que el gaditano se caracteriza por el ingenio y la sencillez. 2. El Carnaval de Cádiz representa este estereotipo mediante las vestimentas de sus agrupaciones, ya que son sencillas y representan la falta de recursos que caracterizó a los carnavales de épocas pasadas y poca prosperidad económica. Los gaditanos tenían que ingeniárselas así: con mucha imaginación y pocos recursos. 3. Los medios de comunicación y las redes sociales podrían estar criticando el hecho de que las agrupaciones carnavalescas están “rompiendo” la tradición utilizando muchos recursos económicos para los disfraces. 13 La Semana Santa, las ferias de Sevilla y de todos los demás municipios andaluces, el Rocío de Huelva y sus romerías, las Cruces de mayo granaínas, los patios de Córdoba y, por supuesto, el Carnaval de Cádiz son todas fiestas, rituales tradicionales que a su pueblo enorgullecen. Les hace diferenciarse del resto y sentirse especiales de alguna manera. Entonces, es comprensible la actitud que los sujetos presentan (yo misma me incluyo en este grupo con la realización de este Trabajo de Fin de Grado) de cuidado y protección de sus tradiciones. Para determinadas personas estos rituales llegan incluso a ser unas de las fechas más importantes del año. En ellas, demuestran el amor por el lugar en el que han nacido y crecido (o del que se sienten parte) y se dejan llevar por sus sentimientos. Los llantos de los cofrades cuando el tiempo amenaza con lluvia o las incontables coplas carnavalescas a la ciudad de Cádiz son buenos ejemplos de este fenómeno que exponemos. 14 2.3. INTRODUCCIÓN AL ESTEREOTIPO El carnaval, al ser parte de la cultura del pueblo gaditano, participa en la construcción de la identidad y el estereotipo. El carnaval es una de las tradiciones más reconocidas de Cádiz y se presta a ser la representación del gaditano para el sujeto que no conoce a los gaditanos de primera mano. Así se producen los estereotipos que se suelen crear a partir de ideas que otras personas tienen y que las personas asumen, aunque no hayan juzgado al grupo social juzgado ellos mismos. Aportar una definición única y completa de estereotipo es más complicado de lo que parece. A lo largo de la historia, diferentes expertos en la materia como Walter Lippman (1922), Myers (2000) o Pereira (2002) han ido proporcionando distintas perspectivas sobre los estereotipos. Primero, nos encontramos con los prejuicios: una actitud que una persona tiene con otra que pertenece a un grupo, solo por el hecho de pertenecer a él ya que presupone que tiene los mismos rasgos que este (Allport, 1979: 7, citado en Del Olmo, 2005: 14). Pero el prejuicio no siempre es «suspicaz u hostil» (Allport, 1979). A veces son negativos y a veces positivos porque se deben a «la precipitación» o «el conocimiento insuficiente» (Real Academia Española, s.f., recogido en Del Olmo, 2005: 14). Al ser una idea que el sujeto social presenta antes de conocer siquiera a la persona, los prejuicios son una idea asumida. Es decir, no proviene de una experiencia propia y personal, sino que la asumimos sin cuestionarla por su «credibilidad» o porque «nos inspira la confianza suficiente como para aceptar sus ideas sin tener que experimentar previamente con ellas» (Del Olmo, 2005: 14). Por lo tanto, «estereotipar consiste […] en asociar un conjunto simple de ideas sencillas, generalmente adquiridas de otro (y cuando es así estamos hablado de prejuicios), a una categoría» (Del Olmo, 2005: 16). Cuando utilizamos lo estereotipos, reducimos a un “perfil” un amplio y complejo abanico de características de una persona con el fin de procesar de forma sencilla la realidad que se nos presenta. Sin embargo, los estereotipos no son lo mismo que los prejuicios. Los estereotipos hacen referencia a un complejo grupo de características o señales de un conjunto de individuos (Del Olmo, 2005: 16). Estos se utilizan para que el sujeto asuma comportamientos de un grupo social. Con ellos, nos hacemos una idea de cómo actúa el otro, siguiendo su identidad individual y colectiva (Del Olmo, 2005: 16). En todo caso, del mismo modo que pasa con los prejuicios, los estereotipos también pueden ser positivos, aunque tradicionalmente se les asigna un valor peyorativo. Si retomamos nuestro tema de investigación, podemos observar estereotipos negativos, pero también algunos positivos. Por una parte, podemos escuchar que los gaditanos son personas que están todo el día de fiesta. Pero también podemos pensar que, como tienen buen carácter, afrontan las adversidades con optimismo. Por eso, no debemos reducir el estereotipo a algo negativo, algo que debemos eliminar. Estos deben ser estudiados desde ambos puntos de vista. Algunos autores lo clasifican como «la imagen espontánea que surge en la mente cuando el individuo se depara con determinadas situaciones» (Borba y Splitter, 2014: 129). Un estereotipo puede ser también una idea que surja de forma no consensuada. Es decir, su aparición se justifica porque el sujeto, al enfrentarse a la realidad y con el fin de entenderla, reacciona de tal manera. Pero, esta imagen puede difundirse. Es más, cualquier esfuerzo para rebatir el estereotipo es en vano porque, ¿cómo se puede demostrar que esa afirmación es falsa si hace referencia a algo tan grande que cuesta abarcar como un conjunto de más de ocho millones de personas? Y, sobre todo, ¿qué sentido tendría rebatirlo cuando el estereotipo pertenece menos a las características de lo señalado que a las creencias, 15 intereses, hábitos y perspectivas de quien señala? Esto se justifica con que «la certeza, la imparcialidad y la sinceridad son “virtudes” comunicativas que no se hallan en el mismo plano que los estereotipos» (González Galiana, 1999: 103). Pero también encontramos definiciones más críticas como la que hizo Walter Lippman: los estereotipos son «representaciones o categorizaciones rígidas y falsas de la realidad, producidas por un pensamiento ilógico» (Lippman, 1992, recogido en Galán, 2006: 59). Como vemos, las opiniones sobre los estereotipos están divididas. Porque, a pesar de que la función simplificadora, intervienen muchas características individuales y otros factores como los prejuicios antes analizados. Otra cuestión interesante concierne al análisis de la asimilación y difusión de estos estereotipos. La adquisición de estos es la misma que la de los prejuicios: se propagan mediante su credibilidad, la confianza o la autoridad que tiene la persona que nos los comunica (Del Olmo, 2005). El individuo que escucha deposita una confianza parecida a la que se deposita en un periodista corresponsal, por ejemplo. El espectador considera al corresponsal “uno de los suyos” y lo considera más creíble. Estas ideas se transmiten de boca en boca y se consolidan como imágenes que pretenden ilustrar el comportamiento de un grupo de personas, aunque no haya un fundamento que las sostenga. Por ejemplo, las personas de fuera de Cádiz tomarán en cuenta las opiniones de aquellas que hayan estado en la ciudad porque será su “persona de confianza”. Creerán cualquier característica estereotipada que el otro atribuya a los gaditanos porque ha estado allí “para comprobarlo”. Las tres funciones que tienen los estereotipos son (Fernández-Montesinos, 2016: 58): 1. La función «cognitiva». Los estereotipos ayudan al sujeto a procesar la realidad por «apropiación» de la vida debido a que los estereotipos simplifican; y «confirmación» de estas imágenes que ya se encontraban en la mente del sujeto. 2. La función «social». Con los estereotipos, los miembros del grupo en cuestión se sienten más unidos, pero también pueden mostrar una actitud «hostil» con los individuos que no pertenecen al grupo por querer proteger la forma en la que estos sienten, piensan y actúan. 3. La función «literaria». Los estereotipos pueden ser útiles en algunos textos periodísticos (como los de periodismo de viajes) para conectar al autor y al lector. Al compartir una forma de ver el mundo, el lector comprende lo que el autor defiende. Esto, aplicado a Cádiz, puede tener efectos en las recomendaciones de lugares para comer, por ejemplo, en los que haya percibido que el personal es más gracioso porque así se imaginaba a los gaditanos. Además de estas funciones, encontramos otra que ayuda a entender el funcionamiento de los estereotipos (Tajfel, 1984, recogido en Galán, 2006: 60): la de «comparación social». Mediante los estereotipos, los sujetos comprenden la realidad, resaltando así los rasgos más llamativos de un grupo y usando estos para comparar a los distintos grupos sociales con otros o con el suyo propio. Esta explica cómo los gaditanos se comparan con los jerezanos (y viceversa), por ejemplo, y se identifican como “más simpáticos o graciosos”. Los estereotipos «surgen de la confluencia de muchos factores: de la experiencia, de la tradición, del folklore» (González Galiana, 1999: 102). Gracias a los estereotipos culturales, en concreto, los sujetos se aproximan y entienden los valores morales de los grupos sociales en cuestión (Fernández-Montesinos, 2016: 59). Estos les ayudan, por tanto, a comprender cómo piensan los miembros de un grupo social y por qué actúan de tal manera. 16 2.4. ESTEREOTIPO ANDALUZ A la comunidad andaluza, al ser un grupo de personas que convive en sociedad, también se le asocia una serie de estereotipos por su forma de vivir, pensar, actuar y expresarse. Cuando se piensa en los andaluces, multitud de estereotipos que acuden a nuestra mente: personas que son vagas, que son graciosas y que son incultos. Es más, muchos de estos estereotipos los encontramos representados en personajes de series de televisión y películas; como un chico de los recados humilde pero inculto o una empleada del hogar servicial, pero no muy inteligente, etc. También se presenta al andaluz como un pícaro que, con pocos recursos e ingenio, cambia la situación a su antojo. Pero, cuando se quiere representar a un andaluz con dinero, se le presenta como un terrateniente rico, pero con poca cabeza o malicia. Sea como sea, el andaluz nunca estará bien visto porque siempre habrá un rasgo de su personalidad que le tachará de vago, fiestero, gracioso o inculto. La identidad andaluza suele relacionarse con tres ámbitos: «el flamenco, el mundo taurino y la cultura gitana o romaní» (Del Pino, 2003: 9). Estas conexiones se producen con campos caracterizados por la fiesta (a excepción de la cultura gitana), así se concibe al andaluz como una persona fiestera. Si buscamos, no encontramos un factor de este estereotipo que se relacione con el trabajo duro, constante y emprendedor (como es el caso del estereotipo del catalán), (Estudio del CIS 2123, 1994). Cobra especial importancia en la formación del estereotipo andaluz el acento de los hablantes: «una variante del español desprestigiada socialmente y asociada a estereotipos negativos» (Gil y Trujillo, 2021: 602). A lo largo de la historia se ha considerado al andaluz un dialecto peor o inferior que los del resto de España y, con ello, al hablante como alguien «inculto, analfabeto, gracioso, incomprensible, fiestero, pobre y vago» (Gil y Trujillo, 2021). Es más, hay autores que han justificado estos estereotipos sobre Andalucía. Destacamos a José Ortega y Gasset, uno de los filósofos más trascendentes del panorama español del siglo XX. En su Teoría de Andalucía, Ortega y Gasset refuerza la idea de que los andaluces son vagos de la siguiente manera: «Vive el andaluz en una tierra grasa, ubérrima, que con mínimo esfuerzo da espléndidos frutos. Pero además el clima es tan suave, que el hombre necesita muy pocos de esos frutos para sostenerse sobre el haz de la vida. Como la planta, solo en parte se nutre de la tierra, y recibe el resto del aire cálido y la luz benéfica. Si el andaluz quisiera hacer algo más que sostenerse sobre la vida, si aspirase a la hazaña y a la conducta enérgica, aun viviendo en Andalucía, tendría que comer más y, para ello, gastar mayor esfuerzo. Pero esto sería dar a la existencia una solución estrictamente inversa a la andaluza» (Ortega y Gasset, 1927). El autor denomina a este estilo de vida como «el ideal vegetativo». Compara la vida de los andaluces con la de una planta. Sostiene que el andaluz «reduce al mínimo la reacción sobre el medio porque no ambiciona más y vive sumergido en la atmósfera como un vegetal» (Ortega y Gasset, 1927). En Teoría de Andalucía el autor, además de mostrar la trascendencia de los estereotipos (que hasta tienen teorías propias), justifica que el andaluz es holgazán porque no necesita trabajar. Argumenta que las tierras y el clima son favorables y que, por tanto, el andaluz no se esfuerza. Sin embargo, es conveniente recordar que los estereotipos no deben justificarse con datos porque ambos «flotan» en diferentes planos de significación y no siempre se encuentran en el mismo (González Galiana, 1999). Al igual que el resto de los estereotipos, el andaluz se crea y se difunde mediante la confianza que unos individuos depositan en otros. Así, las personas que hayan estado en Cádiz, por ejemplo, durante 17 el carnaval, perpetuarán los estereotipos al hablar de la fiesta porque su propia mirada estereotipada ha observado la tradición siguiendo unos “patrones”. En este proceso también participa el «síndrome del colonizado» (Moreno, citado en Carrillo, 2021: 22): el pueblo “colonizado” asume la imagen que el grupo dominador da sobre él. Así, se explica cómo muchos andaluces adoptan la imagen que se les asocia. En algunas ocasiones, el andaluz expresa su estereotipo y se siente diferente en un grupo de personas no andaluzas (Carillo, 2021: 22). En contraposición con esto, en los últimos años ha surgido un nuevo movimiento social por parte de los andaluces que defienden su identidad: andalucismo. Un ejemplo es el principio popurrí de la comparsa de Antonio Martínez Ares para el COAC de 2018: El Perro Andalú. En el salón de casa de la vieja Andalucía, una guitarra está esperando que le devuelvan la vida. Dejando en un rasgueo la miseria sin palabras de esos pobres tan felices que no muerden, solo ladran. Y montar la gran verbena y el continuo cachondeo de sus ocho barracones en el desierto europeo. Sus puertas siempre abiertas, sea de día o sea de noche, eternamente disfrazados como putas de la corte. Así es como nos ven, así es como nos ven, esa otra mitad de España peleada con la otra España que ni come ni deja comer. Bufones, somos sus bufones, de sol y procesiones Nadie nos oye sufrir. Juglares de ferias y carnavales. Y una sonrisa a raudales para cuando quieran venir los que levantan el país. En esta copla carnavalesca podemos observar aspectos del estereotipo que hemos defendido a lo largo de todo el apartado como, por ejemplo: “montar la gran verbena y el continuo cachondeo” o “eternamente disfrazados como putas de la corte”. Se hace referencia a la imagen que tiene el resto de España de la comunidad andaluza: unas personas graciosas y divertidas que siempre están disponibles (junto a sus tierras) para acoger a todos los turistas que visitan Andalucía. Además, el uso de términos como “bufones” en la letra nos hace replantearnos una vez más hasta qué punto se proyecta la imagen de los andaluces como personas graciosas. Con coplas reivindicativas como esta, podemos apreciar el malestar de algunos andaluces (para no generalizar) que hasta sienten vergüenza de su estereotipo. Extraemos esta idea de la concepción negativa de la palabra “bufón” que, epistemológicamente, es una «personaje cómico encargado de divertir a reyes y cortesanos con chocarrerías y gestos» (Real Academia Española, s.f.: definición 1). El papel del andaluz queda relegado a una persona inferior que entretiene y hace reír a los que están por encima de él. Esto significa que algunas de las teorías, como la defendida por la autora María Lucía Carrillo Expósito, no siempre encuentran una aplicación directa en la realidad, porque no todos los andaluces reconocen, 18 aceptan y reproducen el estereotipo que se les asigna. Por último, esta copla carnavalesca también nos sirve para demostrar que el estereotipo andaluz no es algo reciente y de poca relevancia, ya que es comentado y analizado desde muchos puntos de vista (hasta desde el Carnaval de Cádiz). Está presente en muchos ámbitos de la vida y tiene sus consecuencias en determinadas relaciones interpersonales y comunicacionales. Además, este estereotipo es “una carga” para aquellos andaluces que, desde el principio, luchan y reivindican que tener otra imagen sobre su comunidad y sobre sí mismos sí es posible. 19 2.5. LA DIFUSIÓN DE LOS ESTEREOTIPOS EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN En la difusión y consolidación de los estereotipos, además de estar implicadas las personas y sus interacciones, también participan los medios de comunicación. Porque los sujetos también depositan confianza en ellos para que estos les muestren el mundo. Con la llegada de la sociedad de masas, los medios de comunicación se han convertido en un agente socializador con una importancia similar a la de la familia. Es decir, los medios son un contacto con el mundo exterior para las personas durante los primeros años de vida (y el resto de ellos). Los medios de comunicación realizan una importante función en la sociedad ya que «se encargan de la transmisión e integración de valores, normas de comportamiento, así como de la creación de referentes para la sociedad» (López Albalá, 2016: 90). Los sujetos van aprendiendo a juzgar su realidad siguiendo las guías de los medios para facilitarle la interacción con el entorno en el que viven. Y una de estas pautas es el uso de estereotipos sociales. Los individuos utilizan los estereotipos andaluces, en concreto, porque así los ven representados en los medios. Por ejemplo, si se incluyen más informaciones relacionadas con las ferias de Andalucía que, a las relacionadas con la industria o el emprendimiento de la comunidad autónoma, los medios de comunicación están transmitiendo una forma de entender la vida: los andaluces se pasan todo el año de fiesta y trabajan poco. Aunque a menudo se presente una imagen de la población de Andalucía distorsionada en los productos culturales (como películas o series de televisión), nuestro interés debe centrarse en los medios de comunicación porque «son más un lugar de encuentro que un lugar de conocimiento» (Dijk, 1990, recogido en González Galiana, 1999: 104). Por esta razón también se explica nuestro enfoque en los medios de comunicación para este TFG. Siguiendo de nuevo a González Galiana, los medios también ayudan a los sujetos a clasificar la realidad. Porque realizan funciones de «reproducción de imágenes, ideas y opiniones diversas, y más tarde la construcción consentida de referentes sociales» (González Galiana, 1999). De esta manera, los medios de comunicación se presentan como esenciales en la vida de los sujetos sociales y en la difusión de estereotipos. Esto se justifica en el argumento que incluimos antes: los medios enseñan a los sujetos a cómo interpretar la realidad que les rodea. No debemos olvidar que los medios de comunicación crean y cambian de forma continua la realidad «porque son la parte más acelerada de la sociedad, la más radical, la más valiente, la más estrepitosa» (González Galiana, 1999: 105). Los medios de comunicación realizan una importante labor en la vida en sociedad: sirven como constructor de la realidad en la que los sujetos viven. Además de enseñar a los sujetos a interpretarla, la crean y la modifican a su antojo para responder a unos intereses u otros. Es decir, los medios construyen la realidad que después trasladan a la ciudadanía mediante sus contenidos: aquellos que incluyen, aquellos que rechazan, aquellos que recortan... E incluso la forma en la que narran los contenidos (y, por supuesto, el género periodístico que escogen, el lenguaje, los recursos audiovisuales…) condiciona la forma en la que el resto de los individuos entienden esa determinada parte de la realidad que no pueden experimentar por ellos mismos. De tal magnitud es esta función que «los medios masivos de comunicación construyen sentido común» (Gil, 2011: 151). Los valores de verdad y objetividad son ilusiones que aportan legitimidad a los medios y ocultan los intereses que hay detrás de las informaciones. Es decir, mediante la defensa 20 de criterios como la verdad periodística, los medios consiguen que el ciudadano deposite la confianza en ellos y deje guiar su propia interpretación por los cánones que estos le imponen (Gil, 2011: 151). De esta manera se explica la difusión de los estereotipos ya que si estos conciben a los andaluces como personas fiesteras, graciosas, pobres y holgazanas (por ejemplo) esta será la “tijera” por la que cortarán todos sus contenidos. Con el objetivo de crear y dirigirse a una conciencia común que comparta todo el conjunto de sus lectores, espectadores u oyentes y facilitar así la comprensión y asimilación de sus contenidos, harán referencia constantemente a estos estereotipos. La cuestión de su falsedad (sea mayor o menos) queda en otro plano de importancia que no siempre está presente. Como último apunte debemos incluir que, además de su papel como constructores y modificadores de la realidad, los medios de comunicación ejercen una labor muy importante: extienden y estandarizan la modalidad del lenguaje que será socialmente aceptada. En los informativos nacionales de RTVE, Antena 3 o Telecinco (por poner un ejemplo de las tres cadenas de televisión con más audiencia) nunca se escuchará a un periodista dar las noticias con acento andaluz porque no es el dialecto aceptado por la mayoría. Esta actitud de utilizar un “español estándar” también participa en la difusión de los estereotipos sociales y en el desprestigio del resto de modalidades del español presentes en España. Los medios de comunicación imponen en su discurso «el “español estándar”, basado en las características del habla del centro-norte del país» (Gil y Trujillo, 2021: 602) y que, por tanto, solo representa a una parte de nuestro país. 21 CAPÍTULO 3: EL CARNAVAL DE CÁDIZ Y EL TIPO 3.1. IDENTIDAD GADITANA Antes de empezar con este apartado, debemos aclarar que vamos a describir la construcción y expresión de la identidad de un grupo social reducido como el gaditano. No es el objetivo de este trabajo definir la identidad gaditana. La población gaditana, al igual que la de muchos municipios, comparte muchos aspectos. Además de la cultura y las tradiciones, los habitantes de las ciudades o pueblos también comparten una historia común que les hace conectar por su «continuidad histórica» (Aguiar y Espinosa, 2011). La cuestión más relevante para este TFG es la cultura carnavalesca de la ciudad ya que participa de gran manera en la construcción de la identidad gaditana. Esto tiene importancia ya que «el hecho de que cada grupo social recurra a distintas estrategias para producir y recrear sus referentes identitarios implica resultados también diferenciados en los procesos de construcción de ciudadanía y de participación» (Portal, 2003: 45). Es decir, la manera en la que los pueblos configuran su forma de identificarse y diferenciarse del resto tiene importancia incluso en su participación en sociedad. En los últimos años se está experimentando una «creciente diversificación poblacional en España» (Morén, 2005: 3). Por eso, los sujetos cada vez sienten mayor necesidad por diferenciarse del resto y destacar los rasgos más característicos del sitio en el que residen. Ciudades pequeñas como Cádiz sienten necesidad de transmitir una identidad diferente al resto. La tradición es otro elemento que tiene mucha importancia en el proceso de construcción identitaria. La tradición se compone, en gran parte, de la cultura. Y esta se hereda de una generación a otra. La tradición no es algo inalterable, sino que es «el resultado de un proceso evolutivo inacabado con dos polos dialécticamente vinculados: la continuidad recreada y el cambio» (Arévalo, 2004: 927). Sin poder expresarlo mejor, la tradición es «la permanencia del pasado vivo en el presente» (Arévalo, 2004: 927). Por lo tanto, la tradición es aquel conjunto de prácticas de épocas anteriores que llegan a nuestros días en forma de costumbres. Un ejemplo de esto que explicamos aplicado al propio Carnaval de Cádiz sería la tradición de celebrarlo de aquella manera tan propia y, por tanto, tan diferente a como lo hacen a las demás. La tradición de expresar opiniones y sentimientos a través de la música y el canto sobre un escenario en la misma ciudad (que no en otras). Al ser parte de la cultura, las tradiciones van configurando una identidad común para el grupo en cuestión. Para asegurar la permanencia de la identidad, la tradición se hereda de forma social: una generación más longeva se la transmite a la joven. Pero no se hereda toda la cultura, sino que aquella que tiene aplicación en el futuro (Arévalo, 2004: 927). Así, se evita que el pasado decida qué va a configurar el presente. Sucede justo al contrario. Es el presente el que revisa y modifica el pasado para “rescatar” lo que tenga una función en él (G. Lenclud: 1987, recogido en Arévalo, 2004: 927). En nuestro caso, es el carnaval del presente el que “decide” qué tradiciones conservar del carnaval del pasado. En su elección, perdurarán aquellas prácticas que en un mundo como el actual (globalizado y con las tecnologías de la información y la comunicación como protagonistas) tengan 22 sentido. Así podemos explicar cómo se ha modificado la función del foso del Gran Teatro Falla, por ejemplo. Si en años anteriores este espacio estaba ideado para que la orquesta se situara allí dentro, actualmente lo ocupa la prensa. Desde allí, se recoge todo lo que pasa en el escenario. Por tanto, la tradición de tener un hueco justo en frente del escenario ha perdurado, pero modificada. Es más, la fiesta se celebra cada año de una forma diferente. Nunca es la misma porque quizás cambia el calendario católico y el carnaval siempre depende de él (Gadamer, 1991, recogido en Blanco Domínguez, 2017: 22). «Esto ocurre en el carnaval. Cada año se celebra la misma fiesta, pero reinventada. Permanecen los disfraces, las letrillas, los pasodobles, siendo distintos. Cada año se celebra el concurso sin que se escuchen dos coplas iguales. La recepción y la representación estética son diferentes cada vez siempre en la misma fiesta» (Blanco Domínguez, 2017: 22). Para la identidad también tiene mucha relevancia el patrimonio del grupo social del que estemos hablando, ya que este en sí también tiene mucha importancia para el propio grupo. En muchas ocasiones, escuchamos y observamos cómo los sujetos se refieren a él como algo propio que deben defender y preservar a toda costa. Se refieren al patrimonio como algo propio. Entendemos por patrimonio: el conjunto de «las formas de vida que expresan la identidad de los grupos humanos» (Arévalo, 2004: 933). Sin embargo, no todo lo que en el pasado fue patrimonio, lo es en el presente, depende del momento histórico en el que nos encontremos (Arévalo, 2004: 933). De esta manera, el patrimonio también configura la identidad del grupo social. Por eso, el carnaval es tan importante para el pueblo gaditano. Porque pertenece a su propia identidad, “les pertenece”. Hablamos, por tanto, de una fiesta que se caracteriza por la risa y por el humor, aunque los temas no sean especialmente graciosos (por ejemplo, los cuplés sobre corrupción en la Familia Real o en la esfera política). El carnaval da a los gaditanos esa libertad para que rían mientras puedan y denuncien en vez de llorar. Queda, por tanto, a interpretación del lector todas esas características de esta fiesta y su grado de incidencia en la identidad de los propios gaditanos. 29 3.5. LA VESTIMENTA EN EL CARNAVAL DE CÁDIZ Antes de empezar, debemos aclarar que en este apartado nos centraremos solamente en el uso del disfraz carnavalesco, conocido localmente como tipo. Dejamos a un lado la máscara debido a que en el Carnaval de Cádiz no es habitual encontrarlas porque no son cómodas para cantar (Fernández Jiménez, 2016: 62). Al ser una festividad que se caracteriza, sobre todo, por la música y el canto, la acústica es imprescindible y no puede haber nada que la dificulte o empeore. En las agrupaciones carnavalescas de Cádiz, los disfraces son comunes a todos los componentes de la agrupación. Es decir, todas las personas que participan en una chirigota, comparsa, coro e, incluso, cuarteto (a pesar de que cada uno represente un personaje distinto en la obra teatral) comparten un tipo similar. El objetivo es construir un sentido común, un significado que todos los individuos transmitan con sus ropas. En algunas ocasiones, no es necesario que el tipo sea idéntico en todos los componentes. Basta con que representen, de una u otra manera, el mismo concepto. Un ejemplo de esto que indicamos es la comparsa Los irracionales de Jesús Bienvenido. En ella, los componentes iban todos vestidos de monos, pero con diferentes complementos que expresaban un rol diferente: piloto, pirata, explorador… La comparsa Los Irracionales de Jesús Bienvenido. Recuperado de La Voz del Carnaval, La Voz de Cádiz Digital (2017). https://carnaval.lavozdigital.es/noticia/los-irracionales-aguja-de-oro-2017/ Esto se debe a que «el tipo se constituye de forma coral» (Granero, 2021: 58). Está pensado para que lo lleven todas las personas de la agrupación y cobre sentido cuando estas lo lleven, aunque no sea exactamente igual. Por muy diferente que sea el tipo de cada componente, su función no es representar de manera particular, sino en conjunto porque «responde a una lógica de representación del 30 imaginario colectivo» (Granero, 2021: 58 y 66). En primer lugar, el tipo tiene el objetivo de serle útil a sus portadores a la hora de cantar y representar sus coplas ya sea sobre las tablas del Gran Teatro Falla o en las calles del centro histórico de la ciudad. Por lo tanto, el tipo se presenta como «un elemento propio y característico del carnaval gaditano que alude a una entidad diferente del perfomer, estereotipado, que en la comparación con otras teatralidades se podría vincular a las nociones de personaje arquetípico» (Granero, 2021: 47). El tipo cumple tres funciones específicas en el Carnaval de Cádiz (Granero, 2021: 59): 1. El tipo aparece y desaparece. Con este apunte, el autor se refiere a que, a lo largo de toda la actuación, el tipo va cobrando mayor o menor protagonismo en función de lo que el repertorio requiera. Por eso, a veces, los componentes cantan sobre él y otras veces no. No es un ente estático, sino que va cambiando conforme se realiza la actuación. 2. El tipo relaciona varios «campos conceptuales». Hace de «mediador» entre ellos y enriquece la actuación creando conexiones. Como, por ejemplo, el tipo de la chirigota Caiman de 1994 de Juan Manuel Braza ‘El Sheriff’. En él, se relacionan dos conceptos interesantes: los superhéroes y la ciudad de Cádiz. Esta conexión se hace, principalmente, con la capa que llevan los componentes: pretende parecer una capa de superhéroe, pero, en realidad, es la bandera de la ciudad. 3. El tipo también relaciona con la misma situación. Al ser «mediador», va alternando los planos de significación y dinamiza la actuación. Esto se ejemplifica en ocasiones como en las que los componentes de la agrupación llaman la atención del público para que aplaudan, canten, contesten a una pregunta… sobre el mismo tipo. La chirigota Caiman, de Juan Manuel Braza ‘El Sheriff’. Recuperado de Falladelcarnaval.com https://www.falladecarnaval.com/2015/08/chirigota-caiman-actuacion-completa-en.html 31 No obstante, el tipo del Carnaval de Cádiz también cumple las funciones que vimos en el apartado anterior. El sujeto lleva el disfraz para adoptar otra identidad y camuflarse por un día. «En Cádiz el ‘tipo’ es más que un disfraz porque encarna una personalidad, un carácter» (Barceló, s.f., en una entrevista a EFE, recogido en El tipo del Carnaval de Cádiz, mucho más que un disfraz, La Vanguardia, 2016). Cada año, las agrupaciones carnavalescas presentan al COAC su propuesta y, durante las noches que actúan en el Gran Teatro Falla, encarnan a otra persona u personaje. Algunas agrupaciones aprovechan esos ratos en los que los medios de comunicación están atentos a lo que pasa sobre el escenario del Gran Teatro Falla, para dar voz a un tema silenciado, emitir una crítica sobre un aspecto de la sociedad o, simplemente, hacer humor. Por otro lado, el tipo del Carnaval de Cádiz también pretende poner todo al revés y cuestionar el orden establecido de las cosas. Pero en este carnaval también se cambia el tamaño y la función de los objetos. «Los utensilios domésticos se vuelven armas; los de cocina y la vajilla, instrumentos de música» (Bajtin, 1990: 370 y 371, citado en Fernández Jiménez, 2016: 63). De esta manera, en carnaval (sobre todo en el Carnaval de Cádiz) la intención es ir vestido de alguien diferente. Para ello, no siempre se tienen todos los recursos al alcance y eso es lo interesante de la propia festividad. Pero, en carnaval todo vale (Bajtin, 1990, citado en Fernández Jiménez, 2016: 63). Cualquier objeto que encontremos por casa, por insignificante que parezca, puede ser la parte esencial de un disfraz que nos hará reír con nuestros amigos y familiares en las calles. Porque, en Cádiz, el objetivo final es ese: confeccionar un disfraz que, a fin de cuentas, sea divertido y humorístico. Pero, si nos movemos a un plano más serio del Carnaval de Cádiz, nos encontramos con tipos como los de la comparsa de Jesús Bienvenido de 2015: Los Imprescindibles. En un principio, los comparsistas parecen estar disfrazados de una especie de caballeros medievales que portan unos cascos hechos con teteras y espátulas, y unos escudos que, en realidad, son tablas de planchar. Pero nada más lejos de la realidad. Con este curioso tipo no quieren representar a unos caballeros medievales que luchan por defender unas murallas. La comparsa de Jesús Bienvenido opta por hacer una metáfora y en sus letras manifiesta que su disfraz representa a todas aquellas personas que luchan día a día para sacar adelante a su propia familia en tiempos de crisis y desempleo. Como vemos en este ejemplo, el ingenio y la imaginación son también un recurso importante para convertir un par de utensilios de cocina en un disfraz que, además, de convertir a su portador en otra persona, lleve un sentido concreto que puede ser humorístico o de denuncia. 32 La comparsa Los Imprescindibles de Jesús Bienvenido. Recuperado de Portal de Cádiz (2015). https://www.portaldecadiz.com/carnaval/14559-1-4-final-coac-2015-comparsa-los-imprescindibles Lleve el motivo que lleve el tipo, esa es la esencia del Carnaval de Cádiz: que un disfraz esté hecho a partir de recursos de poco coste ya que la ciudad de Cádiz nunca ha sido de las más ricas de España. Además, esto se acentuó con la llegada de la guerra civil y la suspensión del carnaval durante la dictadura de Francisco Franco, suspensión que duró hasta los años 50 del siglo pasado. Por tanto, los materiales más caros para elaborar los disfraces tuvieron que dejarse a un lado y se empezaron a utilizar unos tipos más baratos y hechos con objetos que las personas tenían en sus propias casas. «Iban vestidos de alpargata, faja y vaina y monos de astilleros» (Barceló, s.f., en una entrevista a EFE, recogido en El tipo del Carnaval de Cádiz, mucho más que un disfraz, La Vanguardia, 2016). 33 3.6. LA VOZ DE CÁDIZ El medio de comunicación que hemos escogido para la parte de análisis de caso práctico de este Trabajo de Fin de Grado es La Voz de Cádiz: un periódico de ámbito local dirigido por Ignacio Moreno Bustamante y que pertenece a Vocento. Vocento es un grupo de comunicación que tiene el objetivo de «consolidar el mayor proyecto periodístico regional en España» (Pérez Serrano y García Santamaría, 2017: 311). Para ello, ha adquirido ABC y ha empezado proyectos audiovisuales con Telecinco o Punto Radio para responder a este fin (Pérez Serrano y García Santamaría, 2017). Este grupo nace en 2001 con la fusión de Prensa Española y Correo: dos grandes empresas de comunicación que tenían periódicos pero que también habían apostado por lo audiovisual a finales del siglo XX (Pérez Serrano y García Santamaría, 2017). Así, nace un conglomerado mediático que con el paso de los años se posiciona como uno de los principales del panorama español. La Voz de Cádiz se fundó el 26 de septiembre de 2004. Fue el primer periódico que Vocento creó desde cero. El fin era afianzar su presencia en Andalucía (datos aportados por la información sobre La Voz de Cádiz en la página web oficial de Vocento, s.f.). Esta operación se hizo «a través de la filial Corporación de Medios de Cádiz S.L.U.» (González Alba, 2016: 110). En cuanto a contenidos, La Voz de Cádiz tiende a publicar toda la información relativa a la ciudad y a la provincia, pero también incluye noticias sobre Andalucía, España y el resto del mundo, deporte, gastronomía y opinión. La Voz de Cádiz también tiene secciones especializadas en los ámbitos de la cultura de la provincia como la Semana Santa y el Carnaval. Esta última, en concreto, tiene su propia cabecera (La Voz de Carnaval) y perfiles propios en las principales redes sociales (Facebook, Instagram y Twitter). En esta cabecera, se tratan temas relacionados al Carnaval de Cádiz ya sea en su modalidad oficial (COAC) o extraoficial (carnaval callejero o ilegal). En cuanto a su público, Vocento afirma en su página web que este periódico es el más leído entre la población gaditana de la siguiente manera: «Prácticamente desde el primer día, La Voz de Cádiz se convirtió en la referencia de la información gaditana gracias a su apuesta decidida por la edición digital, sin descuidar por ella la cobertura a través del medio impreso. Una posición de vanguardia en la sociedad gaditana que sigue consolidándose, y que sitúa al diario como líder digital de la provincia» (datos aportados por [la información sobre La Voz de Cádiz en la página web oficial de Vocento]). Las cifras indican que es cierto que el periódico sí comenzó con buen pie. En el mismo año de la fundación, facturaba la venta de más de 15 mil ejemplares al día. Sin embargo, en 2012, la cifra cayó hasta los 4.660 ejemplares diarios (Libro Blanco de la Prensa Diaria, 2014, citado en González Alba, 2016: 111). Por lo tanto, el medio de comunicación pasó a vender menos de una tercera parte de lo que vendía al principio. Además, el número de lectores también bajó de los 24 mil (cifras de 2011) a los 9 mil (cifras de 2004) (EGM, s.f., citado en González Alba, 2016: 111). El periódico empezó a no ser rentable ya que registraba pérdidas millonarias en 2012 (1.895.000 euros). Por lo tanto, se llevaron medidas para paliar la situación como despidos de personal o el cierre de la edición en Jerez de la Frontera (Libro Blanco de AEDE, s.f., citado González Alba, 2016: 111). 34 3.7. LA DIFUSIÓN DE LOS ESTEREOTIPOS EN LAS REDES SOCIALES Además de los medios de comunicación tradicionales (prensa, radio y televisión), las redes sociales también participan en la construcción de la identidad y el mantenimiento de los estereotipos. Esto se debe a que estas plataformas se han vuelto un canal de comunicación con mucha influencia en la vida de los sujetos en los últimos años. Incluso hay quién se informa, se entretiene o se comunica mediante ellas, dejando así a un lado a los medios de comunicación tradicionales. «Las redes sociales se convierten en paradigma del hipertexto, en el que la palabra escrita, la imagen y el material audiovisual consiguen mantener a sus usuarios informados y entretenidos, fusionando así a los medios de comunicación masivos y personales, de entretenimiento y prácticos» (Díaz Gandasegui, 2011: 2, citado en Arrieta, 2014: 21). Las redes sociales conforman una “experiencia completa”. En ellas, podemos leer, escuchar y ver. Esto explica por qué tienen tanto éxito: porque superan todas las barreras de los medios tradicionales. Además, las redes sociales son individuales porque cada persona tiene su perfil propio. Pero también de relación entre la persona y aquellas que le rodean y pertenecen (o no) a su círculo social. Estas relaciones se materializan mediante el «intercambio de informaciones, opiniones y contenidos» (Arrieta, 2014: 22). Las redes sociales también tienen mucha importancia por cómo los sujetos se expresan en ellas. En estas plataformas, las personas se sienten libres y con el derecho a expresar la realidad tal y como ellas mismas la conciben. Esto es porque las redes sociales les ofrecen una «falsa sensación de intimidad» (Arrieta, 2014: 23). Así, se sienten menos juzgados y limitados a la hora de decir lo que piensan ya que, en la mayoría de los casos, se encuentran bajo un perfil anónimo. Las redes sociales participan en la construcción de la identidad y en la difusión de los estereotipos porque estas influyen directamente en el comportamiento de los individuos. Dependiendo de qué red social esté utilizando, el sujeto mostrará unas características de su personalidad u otras. Por eso, hablamos de varios «selves» en vez de un solo self, porque los sujetos suelen adaptarse al contexto en el que se encuentren. De esta manera, los rasgos de la identidad son variados y, a veces, hasta resultan opuestos (Renau, Oberst y Carbonell-Sánchez, 2013: 164 y 166). Una persona no tiene la misma actitud en Twitter que en Instagram porque las formas de comportarse asociadas a estas redes sociales no es la misma en ambas plataformas. En Twitter la gente es mucho más sincera y crítica con el entorno que les rodea. Un claro ejemplo de esto serían los comentarios de Twitter sobre el Carnaval de Cádiz que analizaremos en capítulos posteriores. En ellos, los usuarios se atreven a dar su opinión libremente porque es la propia red social la que ha impuesto esta conducta para sus usuarios. Al igual que las redes sociales participan activamente en la construcción y expresión de la identidad de los sujetos, también lo hacen en el mantenimiento de los estereotipos. Tal y como asegura Corse «en el ámbito de las redes sociales, los estereotipos de género han encontrado un medio propicio para mantenerse y difundirse en la sociedad» (Corse et al, s.f.: 148). Las autoras indican que, si los estereotipos se han perpetuado mediante la socialización (familias, amigos, compañeros de clase o trabajo… entorno social del sujeto en general), actualmente lo hacen 35 mediante las redes sociales y sus diferentes recursos como los memes, por ejemplo (Corse et al, s.f.: 148). Es decir, si el sujeto al leer un comentario sobre un grupo de personas y responde con él a la mecánica de funcionamiento del estereotipo asociado, retendrá esa imagen (ese estereotipo) en mente. Los memes cobran especial importancia en este fenómeno de difusión porque son un producto más de las redes sociales. Entendemos a estos como «cualquier unidad de transmisión cultural» (Blackmore, 2000, recogido en Corse et al, s.f.: 148) pero, a día de hoy, también representan «mensajes iconográficos y textuales que difunden ideas, sentimientos y opiniones en el ámbito del ciberespacio, de forma viral, ubicua y persistente en el tiempo» (Muñoz, 2014, recogido en Corse et al, s.f.: 148). Y en el Carnaval de Cádiz, las personas también utilizan los memes para expresar lo que piensan. A través de ellos, los gaditanos manifiestan su propia identidad y lo que ellos mismos entienden por Carnaval de Cádiz (un rasgo de su propia identidad). Un ejemplo de esto que defendemos es el siguiente meme de la cuenta @carnavalcosas en Twitter e Instagram: Meme a partir de una foto sin fuente de Kim Kardashian de Carnaval Cosas (Twitter, @carnavalcosas, https://twitter.com/CarnavalCosas/status/1437831690525843457). Ver anexo 1. Mediante esta foto del vestido que eligió Kim Kardashian para la celebración de la gala de los premios MET 2021, el tuitero ha querido representar que las personas que vienen de fuera no entienden el Carnaval de Cádiz. Aunque se trate de algo más comprensible por todo el mundo como el propio clima de la ciudad de Cádiz en el mes de mayo (mes durante el cual tendrá lugar el COAC 2022), el tuitero está expresando su opinión sobre lo que los otros entienden por carnaval. Así, critica también que, los tipos de las agrupaciones de fuera de Cádiz son menos acertados (o están menos adaptados a lo que él mismo entiende por Carnaval de Cádiz) que los de la propia ciudad. Es decir, mediante el humor y el chiste, el tuitero crea un meme y aprovecha para expresar su propia 36 opinión sobre los tipos de las agrupaciones de fuera de Cádiz. Tal es el sentimiento de pertenencia del Carnaval de Cádiz, que este mismo tuitero hace chistes con la participación de agrupaciones procedentes de la provincia de Sevilla en el concurso gaditano: Meme de Carnaval Cosas (Twitter, @carnavalcosas, https://twitter.com/CarnavalCosas/status/1380838228891209732). Ver anexo 2. Estos no dejan de ser un par de ejemplos de todos los que existen y podemos encontrar en las redes sociales como Twitter, Instagram y Facebook. En los comentarios propuestos para análisis en este TFG, podemos ver que algunos responden al estereotipo asociado a los gaditanos y su carnaval. Todos los que incluyen opiniones que hacen referencia a que el disfraz sencillo y barato es el propio del Carnaval de Cádiz con expresiones como “este disfraz es de cádi” perpetúan el estereotipo e, incluso, refuerzan el vínculo entre el sujeto y su propia cultura, su propia identidad. Esto se debe a que, a ojos de personas externas a la ciudad y al carnaval, los gaditanos preferirán siempre un disfraz que represente a su pueblo, un disfraz barato y simple pero humorístico a la vez. 37 CAPÍTULO 4: ANÁLISIS DE COMENTARIOS Y TEXTO PERIODÍSTICO 4.1. INTRODUCCIÓN AL ANÁLISIS A continuación, se va a realizar un análisis de comentarios en redes sociales y un estudio de caso que centraremos en el artículo informativo de Mayte Huguet: Los que más gastan en Carnaval. Por un lado, consideramos muy importante el análisis de los comentarios en redes sociales y, sobre todo, en Twitter ya que estos son un buen espejo de lo que la gente cree o piensa pero que no está reflejado en ningún lado formalmente (encuestas, informes o cualquier otro tipo de documento oficial). En las redes sociales, las personas expresan su forma de ver la realidad y lo que opinan de ella ya que piensan que tienen ese derecho porque la cuenta o el perfil en estas redes sociales es suyo, es propio. Así, nos encontramos con una gran oportunidad de saber qué piensa y dice la gente. Para analizarlos, llevaremos a cabo un estudio de las lecturas que se pueden extraer de los tuits con el fin de evidenciar de toda la teoría defendida a lo largo de este Trabajo de Fin de Grado. Por otro lado, analizamos también los medios de comunicación con el fin de observar otro espejo de la realidad. Esto se debe a que los medios de comunicación suelen hacerse eco de lo que pasa, lo que sucede en la vida diaria. Por eso, consideramos importante también recurrir a algo más “estable” como un medio de comunicación tradicional porque aportará credibilidad a esta investigación ya que presuponemos que, para que sea noticia, un grupo de expertos valora la relevancia del suceso. Para analizar el texto periodístico, realizaremos un estudio de algunos de sus implícitos con el fin de acercarnos a la opinión de la autora (y del propio medio de comunicación) sobre el alto presupuesto de las agrupaciones destinado a la vestimenta para el COAC. 38 4.2. ANÁLISIS DE COMENTARIOS EN TWITTER Con el fin de obtener una muestra de lo que las personas opinan sobre esta cuestión, analizamos algunos comentarios de Twitter. A partir de estos tuit, mostraremos la lectura que puede hacerse de lo que estas personas expresan. Debido a que utilizan muchos implícitos, analizaremos todos los comentarios para extraer lo que se oculta, pero se quiere decir. Así, obtendremos aquello que se piensa y se comenta en la calle pero que no se analiza ni se estudia. Tuit de Marifó de Triana (Twitter, @manolocortes21, https://twitter.com/manolocortes21/status/1492433806892089345). Ver anexo 3. Con estas palabras, el tuitero explica que disfrazarse del alcalde de Cádiz, José María González “Kichi”, es más fácil de lo que parece. Dice que solo es necesario llevar mal colocado un traje de chaqueta y un megáfono. Con este sencillo tipo, se representaría al alcalde de forma clara pero eficaz pues haría referencia a tres características de “Kichi” que todo el mundo reconoce: el traje porque es alcalde; “con muy mala hechura” porque se opina que el alcalde no está acostumbrado a vestir así y que este tipo de prendas no le quedan bien; y el megáfono porque “Kichi” siempre ha estado y está presente en las movilizaciones en la calle. Se le reconoce, entonces, por ser un alcalde poco formal en su vestimenta y que está implicado en todas las protestas callejeras. Sin embargo, lo interesante en este tuit es cómo con un par de prendas y un objeto, el carnavalero puede adoptar otra identidad y, además, participar en el juego humorístico e ingenioso de la fiesta. Aunque tuviera que explicar el tipo, no se perdería ese factor imaginativo y, por supuesto, sencillo y barato. 45 4.2. REFLEXIONES SOBRE LOS ANÁLISIS Como hemos podido observar a partir del texto de Mayte Huguet y los comentarios de Twitter, hay una opinión que generalizada entre los gaditanos y los aficionados al carnaval de la ciudad: la tradición de disfraces sencillos y humildes se está perdiendo. Debido a la competencia que se vive en el propio concurso (Huguet, 2008, Los que más gastan en Carnaval, La Voz de Cádiz), las agrupaciones y sus autores cada vez prestan más atención a sus propias actuaciones. Parte de ellas son, por supuesto, los tipos de los componentes. Para poder obtener mejor puntuación por parte del jurado y, en algunos casos, el premio de la Aguja Dorada, las agrupaciones se esfuerzan cada año en traer al Gran Teatro Falla un tipo muy elaborado y trabajado. Sin embargo, esta atención al tipo o el decorado causa detrimento de la letra y la música. Hay quién incluso indica que la calidad de la música y de la letra está empeorando en los últimos años porque los esfuerzos van dirigidos a cuestiones más superficiales como los disfraces. Esto tiene una relación directa con lo que otros tuiteros comentan: se está perdiendo la tradición. Las agrupaciones han abandonado los tipos sencillos y baratos y, por el contrario, destinan altas cifras en los presupuestos para estos. Los aficionados critican que se están olvidando de algo que caracterizaba al Carnaval de Cádiz pues el origen histórico del tipo gaditano es humilde. Esto es algo que causa mucha indignación entre los gaditanos porque sienten que se está perdiendo la esencia de su carnaval. Estos piensan que poco a poco se les está cambiando la fiesta de su ciudad que sienten como propia porque, al igual que la cultura, pertenece a su identidad. Al introducir nuevos elementos en los tipos, ven que la fiesta está creciendo mucho y muy rápido porque ya no es solo Pepi Mayo (la primera sastra profesional de tipos gaditanos) la que se encarga de la confección. Sino que un gran número de empresas artesanas reciben encargos carnavalescos durante los meses previos a febrero para crear disfraces cada vez más sofisticados. Así se profesionaliza y se especializa cada vez más un aspecto del Carnaval de Cádiz que antes pertenecía al ámbito del hogar y la imaginación de los propios carnavaleros. Tal es el sentimiento de pertenencia al grupo social con el que comparte identidad que el aficionado, en su indignación, se siente con la potestad de determinar qué es válido en el Carnaval de Cádiz y qué no. El gaditano aficionado se permite esa licencia porque siente el carnaval como algo suyo (tal y como antes hemos comentado). Califica a una agrupación de una manera u otra en función de si rompe con la tradición o no. Podemos observar que cada tuitero determina lo que él o ella piensa que es Carnaval y nadie le rebate. Aunque no da argumentos de por qué un tipo barato es más de Cádiz que uno caro, nadie le cuestiona porque son lógicas de sentido que pertenecen a una misma identidad común que comparte con el resto de los individuos del grupo. En conclusión, podemos observar cómo el Carnaval de Cádiz está cambiando a pesar de la oposición de los propios aficionados. El tipo hecho a partir de materiales que se encuentran por casa, para no gastar dinero en uno nuevo, ya es casi inexistente. Es la excepción que confirma la regla de que las agrupaciones cada vez destinan más dinero para sacar disfraces más espectaculares. Sin embargo, el aficionado siempre presta atención a esta cuestión y alaba cuando el presupuesto del tipo no asciende hasta altas cifras. En estas ocasiones, se siente representado y tiene la esperanza de que su tradición no morirá gracias a aquellas agrupaciones que la mantienen viva. 46 CAPÍTULO 5: CONCLUSIONES Tras analizar tanto el texto periodístico como los tuits y las lecturas de estos, las conclusiones que podemos extraer de la investigación son las siguientes: El objetivo principal consistía en investigar si el estereotipo gaditano de persona humilde y sencilla se propaga como seña de identidad a través de los medios de comunicación y las redes sociales. A la luz de lo expuesto y analizado, podemos concluir que este objetivo se ha cumplido. En primer lugar, en el texto de Mayte Huguet para La Voz de Cádiz, Los que más gastan en Carnaval, podemos observar cómo se critica la inversión de altas cantidades de dinero para confeccionar los tipos de las agrupaciones carnavalescas. Hemos podido observar que el estereotipo se difunde a través de la reivindicación que hace la propia autora. Esta da su opinión y reclama que los tipos se reduzcan a bajos presupuestos y materiales sencillos. Por tanto, está reclamando, puede ser que de forma inconsciente, que perdure esta tradición y, con ella, el estereotipo asociado a la población gaditana. En su reclamo, también hay cabida para hacer referencia a la tradición cultural que sienta las bases de este estereotipo: el tipo sencillo y barato. Mayte Huguet evidencia con cifras de presupuesto que esta tradición se está rompiendo porque cada vez es más importante para las agrupaciones ganar “a toda costa”. Respecto a los objetivos específicos, sacamos las siguientes conclusiones: 1. En primer lugar, nos propusimos “analizar si el gaditano aficionado al carnaval siente y expresa que el carnaval es algo propio de su identidad”. Después de la aproximación teórica y los correspondientes análisis, podemos concluir que el gaditano aficionado sí siente y expresa que el Carnaval de Cádiz es algo suyo. Basta con analizar los elogios que hacen algunos tuiteros a los tipos baratos de algunas agrupaciones. El sentimiento de pertenencia es tan relevante para el gaditano que hasta se cree con la potestad de determinar qué es propio de Cádiz y qué no. Por tanto, al ser una tradición tan importante para la ciudad, que lleva tantos años en la vida de los gaditanos y que pertenece a la propia identidad de estos, podemos afirmar que hemos demostrado que el gaditano medio sí concibe al carnaval como algo “de su propiedad”. 2. En segundo lugar, pensamos en “estudiar si el gaditano aficionado al carnaval reivindica sus tradiciones y, por lo tanto, el tipo sencillo y humilde”. Este objetivo guarda una estrecha relación con el anterior porque la propia tradición tiene que ver con la identidad del sujeto. Por lo tanto, mediante los ejemplos de tuits y el texto de La Voz de Cádiz, hemos podido observar que hemos cumplido con este objetivo. Además, hemos analizado de qué manera reivindica el gaditano aficionado al carnaval el uso de tipos sencillos en las agrupaciones que participan en el COAC: elogiando aquellas que cumplen con la tradición; y criticando aquellas que gastan mucho dinero en tipo y otros aspectos y dejan de lado la letra y la música. En cuanto a nuestras hipótesis podemos concluir lo siguiente: 1. Estábamos en lo cierto al afirmar que “dentro de los rasgos identitarios, en la actualidad hay 47 una identidad local que corresponde a los gaditanos”. Tal y como hemos demostrado en la revisión teórica y en los análisis, la identidad gaditana existe porque hay un grupo social con unas características y unos símbolos culturales determinados. Además, los miembros de este grupo social la defienden, tal y como hemos visto evidenciado en el texto periodísticos y en los tuits. 2. Al analizar el texto y los comentarios teniendo en cuenta la teoría, nuestra hipótesis de que “el estereotipo gaditano se basa en el ingenio y la sencillez como estilo de vida” se ha cumplido. Debido a que los estereotipos guardan una estrecha relación con la identidad y con la cultura del grupo, estas son las conclusiones que extrae el ajeno a Cádiz cuando observa a los habitantes nacidos en la ciudad. Además, hemos podido evidenciar esta suposición teórica con los tuits ya que los gaditanos recogen el estereotipo y lo representan al reivindicar el tipo sencillo y hecho con materiales caseros porque no se tiene dinero para invertir (como, por ejemplo, la alusión a los uniformes de astilleros en el tuit de Jesús Largo Tachenko). 3. La anterior hipótesis guarda una relación con esta siguiente: “el Carnaval de Cádiz representa este estereotipo mediante las vestimentas de sus agrupaciones ya que son sencillas y representan la falta de recursos”. Así, hemos podido observar cómo la población alaga aquellos tipos de agrupaciones que son sencillos y responden a la tradición gaditana. 4. Y, por último, también hemos evidenciado cómo “los medios de comunicación y las redes sociales tratan este tema: cómo las agrupaciones carnavalescas están “rompiendo” la tradición utilizando muchos recursos económicos para los disfraces”. Sin ánimo de ocultar esta opinión, son los propios periodistas (como Mayte Huguet) y los propios tuiteros los que denuncian esta situación y reivindican una vuelta a los orígenes. Como hemos podido observar a lo largo de la investigación, este es un tema que tiene poca repercusión en los medios de comunicación ya que solo hemos podido adjuntar un texto de los poco que se han encontrado durante el rastreo. En caso de que este trabajo sirviera de inicio a un nuevo campo de estudio y se prolongara la investigación, consideramos conveniente que los nuevos análisis girasen en torno hacia las redes sociales con el fin de hacer muestreo sociológico y averiguar lo que la gente piensa y comenta en las calles. Sería interesante ampliar esta investigación y profundizar en el campo de la identidad y el estereotipo gaditano relacionados con la vestimenta carnavalesca o con el Carnaval de Cádiz en general. Consideramos oportuno un estudio sobre cómo los gaditanos expresan su propia identidad a través de los tipos que utilizan durante el mes de febrero y cómo el resto reacciona ante esta situación dando lugar así al estereotipo social atribuido a este grupo social. 48 CAPÍTULO 6: BIBLIOGRAFÍA Y ANEXOS BIBLIOGRAFÍA Aguiar, F. y Espinosa de los Monteros, E. (2011). Identidad andaluza y realidad nacional. Altomare, M. (2010). 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ANEXO 5: Tuit de Jesús Largo Tachenko (Twitter, @LargoTachenko, https://twitter.com/LargoTachenko/status/904669937482047488). 54 ANEXO 6: Tuit de Kike Moreno (Twitter, @Kike17Moreno, https://twitter.com/Kike17Moreno/status/296406141687193600). ANEXO 7: Tuit de Jaime Sacaluga (Twitter, @rialjaimesac97, https://twitter.com/Jaimesacaluga97/status/1360379412793991169). ANEXO 8: Tuit de Carmelo de Cádi (Twitter, @CarmelodeCadi, https://twitter.com/CarmelodeCadi/status/1234192287388884994).