Full text
TESIS DOCTORAL Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España Álvaro Lama Sánchez Septiembre de 2020
TESIS DOCTORAL Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España Álvaro Lama Sánchez Departamento de Geografía Física y Análisis Geográfico Regional Universidad de Sevilla Septiembre de 2020
Departamento de Geografía Física y Análisis Geográfico Regional Universidad de Sevilla Tesis realizada en el Departamento de Geografía Física y Análisis Geográfico Regional de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla presentada por Álvaro Lama Sánchez para optar al Grado de Doctor en Geografía (Geografía Física) El Doctorando: Álvaro Lama Sánchez El Director: El Director: Dr. César Borja Barrera Dr. Francisco Borja Barrera Universidad de Sevilla Universidad de Huelva Sevilla, septiembre de 2020
A mis padres
AGRADECIMIENTOS Un trabajo de investigación de esta tipología no lo suele hacer un investigador solo, sino que se apoya en un grupo de personas -profesionales de la temática o noque te van acompañando a lo largo del prolongado camino, en mi caso. Una vez llegado a este punto, no puedo sino dar las gracias antes que a nadie a los dos directores de esta Tesis, el Dr. César Borja Barrera y el Dr. Francisco Borja Barrera, por el apoyo, la sapiencia, la confianza y la ayuda constante que me han ofrecido a lo largo de mi trayectoria profesional. Espero que su dedicación, trabajo, tesón y buen hacer hayan calado en mí. Además, quisiera reconocer con estas palabras la asistencia mostrada por ambos en estos últimos meses en los que la pandemia del COVID-19 alteró nuestros estilos de vida y afectó a personas queridas. Al Dr. Fernando Díaz del Olmo mostrarle mi reconocimiento por sus consejos, ayudas y reflexiones a lo largo de todos estos años. Gracias a todos y cada uno de los miembros del grupo de investigación Cuaternario y Geomorfología así como del Grupo de Trabajo Estudios Tropicales y Cooperación al Desarrollo, especialmente al Dr. Rafael Cámara Artigas, al Dr. José Manuel Recio Espejo y al Dr. José Antonio Caro Gómez. A la Dra. Miriam Fernández Núñez, la Dra. Pilar Díaz Cuevas y a D. Juan Luis Muriel (D.E.P.) les agradezco su acompañamiento en las salidas de campo en los inicios de este trabajo de investigación. Mi reconocimiento también al resto de “zuleros” de los departamentos de Geografía de la Universidad de Sevilla. También me gustaría dejar constancia de mi gratitud a todos los compañeros del Centro de Estudios Universitarios Cardenal Spínola CEU, especialmente a los miembros del equipo directivo –Dra. Beatriz Hoster, Dr. Mauricio Carrillo y Dr. José Eduardo Vílchez-, a los componentes del área de Ciencias Sociales –Dr. Fernando Gabardón y Dña. María José Carmona- y a la responsable de Prácticas y TFM del MAES –Dña. María Dolores Nieto Gómez-. Por supuesto agradeceré siempre el apoyo y ánimo mostrado por mi familia: a mi compañera de vida, Marta, muchas gracias por todo; a los tres tesoros
f) Modelo 6: Arroyada subsuperficial 332 g) Modelo 7: Cauce artificial 333 8.5. VALORACIÓN INTEGRAL 333 9. HACIA UNA GESTIÓN INTEGRAL DE LA CUENCA DE EL PARTIDO 339 10. SÍNTESIS Y CONCLUSIONES 347 10.1. SÍNTESIS 347 10.1.1. Transformaciones de los usos del suelo 348 10.1.2. Respuesta hidrogeomorfológica del sistema fluvial 351 10.2. CONCLUSIONES 354 11. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 359 ÍNDICE DE TABLAS 377 ÍNDICE DE FIGURAS 378 ÍNDICE DE FOTOGRAFÍAS 382
17 RESUMEN Los efectos de la presión antrópica sobre los socioecosistemas fluviales han acarreado un importante deterioro de buena parte de las funciones que los ríos y riberas desarrollan en la naturaleza y, consecuentemente, de los servicios ecosistémicos que éstos proporcionan a la sociedad. Como resultado de esta situación, y a pesar del relevante esfuerzo realizado durante las últimas décadas en el campo de la restauración ecológica, la recuperación completa de la funcionalidad de los ecosistemas fluviales es, hoy por hoy, un deseo más que una realidad. En esta línea, la mayor parte de los proyectos de restauración fluvial implementados en las últimas décadas han estado centrados principalmente en la componente biológica de estos ecosistemas. Tan sólo en los últimos años algunas investigaciones recientes han empezado a considerar la dinámica hidrogeomorfológica como un elemento clave en el que basar cualquier actuación de restauración fluvial. La presente investigación se centra, precisamente, en el estudio del funcionamiento hidrogeomorfológico de la cuenca del arroyo de El Partido, una de las conocidas como cuenca menores vertientes a Doñana, que desembocan en el sector noroeste de las Marismas del Guadalquivir a la altura de la aldea del Rocío (SE de la provincia de Huelva, España). El arroyo de El Partido constituye un pequeño colector con un marcado comportamiento torrencial que drena una cuenca con una superficie de 318 km2 en la que predominan principalmente las actividades agropecuarias y forestales. Los cambios de usos del suelo y el aumento de la presión antrópica acaecidos en la cuenca en las últimas décadas han generado graves perturbaciones en el funcionamiento hidrogeomorfológico del sistema, generando importantes desajustes estructurales y funcionales, que han tenido como consecuencia más llamativa, el desarrollado un abanico aluvial en su desembocadura de grandes dimensiones, que ha aterrado parte de la marisma alta del Guadalquivir en su sector NW. En este trabajo se establece un diagnóstico del funcionamiento hidrogeomorfológico de la cuenca del arroyo de El Partido, basado en un análisis integral a nivel general (cuenca), y de detalle (sistema canal-orilla-
18 llanura aluvial), que ha permitido el establecimiento de una serie de recomendaciones que favorezcan la gestión integral y la recuperación ambiental del sistema fluvial del arroyo de El Partido.
19 ABSTRACT The effects of anthropic pressure on socioecosystem systems have led to a great deterioration of a significant part of the functions that rivers and banks perform in nature and consequently the ecoservices they provide to society. Due to this situation and despite the significant effort made in the last decades in the field of ecological restoration, the full recovery of the functionality of fluvial ecosystems is at the moment more a desire than a reality. Most projects of fluvial restoration implemented in the last decades have focused mainly on the biological component of these ecosystems. Only in recent years, some investigations have started to consider the hydrogeomorphological dynamics as a key element on which to base any fluvial restoration action. This research focuses on the study of the hydrogeomorphological function of the basin of the Partido stream, one of the known as minor basins in Doñana´s slopes which mouths in the northwest sector of Guadalquivir´s marshes at the height of the village El Rocío (SE of the province of Huelva, Spain). The Partido stream constitutes a small collector with a strong torrential behavior that drains a basin with an area of 318 km2 in which agricultural and forest activities predominate. The changes in the use of the land and the increase of anthropic pressure occurred in the basin in the last decades have provoked severe disruptions in the hydrogeomorphological functioning of the system, creating significant structural and functional mismatches that have had as the most striking consequence the development of an alluvial fan of large dimensions in its mouth that has buried part of the upper marsh of the Guadalquivir in its NW sector. In this work a diagnosis of the hydrogeomorphological functioning of the basin of the Partido stream is stablished based on a comprehensive analysis on a general level (basin) and on a detailed level ( canal-shore-alluvial plain system) that has allowed the establishment of a set of management guidelines aimed for the environmental recovery of the fluvial system of the Partido stream.
20
I PARTE PLANTEAMIENTO GENERAL
1. Introducción
1- Introducción 25 1. INTRODUCCIÓN 1.1. PLANTEAMIENTO GENERAL Los efectos de los cambios de los usos del suelo sobre el funcionamiento de los sistemas naturales son objeto de estudio de multitud de investigadores, así como motivo de preocupación de un sinfín de programas internacionales de planificación y gestión desde hace décadas (e.g. Meyer y Turner, 1998; Lambin et al., 2001; De Fries et al., 2004, Foley et al., 2005; Lambin & Meyfroidt, 2010). Esta respuesta científica parece ser menor (o, al menos, diferente)1 cuando dichos sistemas naturales se conciben como socioecosistemas (Berkes y Folke 1998). Los efectos de la acción antrópica sobre los ecosistemas son especialmente visibles en el caso de los medios fluviales, afectados muy a menudo por un manejo agrícola intensivo que acaba con la vegetación natural en cuencas y orillas, por un uso hidroeléctrico que fragmenta el flujo y abate la conectividad de los paisajes, por vertidos urbanos e industriales que deterioran la calidad de las aguas, etc. (Costa et al., 2003). No en vano, junto con los medios litorales, las vegas fluviales son desde hace décadas los ámbitos preferidos para la ocupación y el desarrollo territorial de una inmensa mayoría de la población mundial. Sin embargo, el deterioro de los sistemas fluviales asociados a la actividad económica no sólo es imputable a las etapas más recientes de nuestra historia (Petts, 1989), sino que puede aplicarse igualmente a la fase pre-industrial de la Humanidad, durante la cual las prácticas mineras, agropecuarias y forestales indujeron asimismo cambios importantes en el funcionamiento de este tipo de ecosistemas acuáticos (Brookes, 1994; Knighton, 1998). La alteración registrada por los sistemas fluviales durante siglos, ya fuera de forma directa, mediante la utilización de sus cauces como desagües o como vías de comunicación, ya fuera indirectamente, a través de un inadecuado manejo de la cubierta vegetal y las formaciones superficiales de sus cuencas vertientes y sus cauces, ha acarreado una importante merma (cuando no la completa desaparición) de muchas de las funciones que los ríos y riberas 1 A. Velázquez, G. Bocco y C. Siebe. (2014). “Cambio de uso del suelo” en: Red Temática de CONACYT sobre Medio Ambiente y Sustentabilidad. Compilada por M. Maass y M. Equihua.
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 32 - Integración con el proyecto Corredor Verde y otros proyectos y actuaciones en desarrollo. La implementación del Proyecto recayó en la figura del Coordinador General, quien se haría asesorar posteriormente por una Comisión Científica compuesta por una serie de profesionales de reconocido prestigio. En términos operativos, el Proyecto Doñana 2005 contemplaba, según se recoge en el citado Documento Marco, el desarrollo de once Actuaciones concretas (Bayán et al., 2001), organizadas a modo de fichas individualizadas, gestionadas prácticamente de modo independiente las unas de las otras según su propio proyecto de obra y sus procedimientos y plazos, al menos en las ocho primeras. Las tres últimas se concibieron de forma diferente dado que no se trataban de obras propiamente dichas. En su totalidad, las actuaciones previstas fueron: - Actuación 1: Restauración de los arroyos Soto Chico y Soto Grande y del arroyo de la Laguna de los Reyes. Con ella se pretende la recuperación de la funcionalidad natural de los arroyos para evitar los problemas de erosión de las cabeceras y la consiguiente entrada de arenas en la marisma. - Actuación 2: Depuración de las aguas residuales de El Rocío. Se trata de eliminar la carga contaminante de las aguas urbanas de la aldea que con anterioridad se vertían directamente a la marisma. - Actuación 3: Restauración del arroyo de El Partido. El objetivo final de la actuación persigue frenar el avance del cono aluvial formado en su desembocadura en el sector noroeste de la marisma mediante la recuperación de la dinámica hidráulica del arroyo. - Actuación 4: Restauración de la Marisma Gallega. Persigue la eliminación del antiguo sistema de drenes y la restauración del sistema de caños y arroyos naturales facilitando al mismo tiempo la conexión entre el Parque Nacional y el Parque Natural de Doñana.
1-Introducción 33 - Actuación 5: Recuperación del Caño Guadiamar. Recuperación de los aportes de los arroyos de la Cigüeña, Sajón, Almirante y Juncosilla a través del Caño Guadiamar. - Actuación 6: Recuperación del Caño Travieso. Pretende devolver la funcionalidad hidrológica del Caño Travieso desde la Vuelta de la Arena hasta el Lucio de los Ánsares así como la restauración de la finca de Caracoles. - Actuación 7: Recuperación del Brazo de la Torre. Se trata de restaurar la funcionalidad de carácter fluvio-mareal del Brazo de la Torre hasta su conexión con el Caño Travieso a la altura de la Vuelta de la Arena. - Actuación 8: Control y permeabilización de la marisma frente al río, al Brazo de la Torre y a Entremuros. Consiste en la construcción de un muro continuación de la Montaña del Río para evitar la entrada de elementos contaminantes procedentes de las primeras riadas del Guadiamar tras el vertido tóxico de Aznalcóllar. - Actuación 9: Seguimiento y evaluación. Consistente en la realización de una serie de estudios destinados a ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas del Parque Nacional de Doñana antes de la implantación del Proyecto así como la implementación de un plan de seguimiento de las actuaciones. - Actuación 10: Investigación asociada al Proyecto. Implantación de un programa de investigación destinada a ampliar y mejorar el conocimiento científico del Parque Nacional. - Actuación 11: Difusión y divulgación. Pretende dar a conocer los objetivos del proyecto y sus resultados en la medida en que éstos vayan produciéndose, así como fomentar y establecer mecanismos para favorecer la participación ciudadana. Como se ha indicado, la investigación se consideró como una más de las Actuaciones (la nº 10), teniendo como objetivo final permitir que las actuaciones del Proyecto Doñana 2005 contribuyan a mejorar el conocimiento científico del
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 34 Parque Nacional y posibilitar una evaluación científica de todo el plan. Se trataba pues de una investigación que se hacía a posteriori de la ejecución de las obras correspondientes a las actuaciones y no, al contrario, una investigación a priori que diera cobertura científica al diseño de las obras. En total, el Programa de Investigación correspondiente a la Actuación 10 comprendía un total de 17 líneas de trabajo principales, las cuales se podrían agrupar en cuatro grandes áreas temáticas (Tabla 1): contaminación (3 proyectos), caracterización ambiental y funcional (3 proyectos), agua (5 proyectos) y flora y fauna (6 proyectos). Investigador Responsable Proyecto Investigación Manuela Ferreras Macroinvertebrados acuáticos cursos de agua que vierte en la zona norte de Doñana Julia Toja Estudio limnológico de la laguna formada en El Rocío por el delta del arroyo de El Partido Juan I. Caballero García de Vinuesa Estudio de la situación actual y seguimiento de los parámetros fundamentales de contaminación de las aguas que vierten a las Marismas del Parque Nacional de Doñana desde la perspectiva de una Agricultura Sostenible del Entorno Dr. Juan López Barea Seguimiento de la contaminación y sus efectos biológicos mediante biomarcadores moleculares Miguel Delibes de Castro Caracterización funcional de la marisma de Doñana y su entorno: análisis retrospectivo y proyección de los efectos del Proyecto Doñana 2005 Andy J. Green Ecología de restauración de la fauna y flora en la finca de Caracoles. Subproyecto 3. El zooplancton como modelo del funcionamiento de los ecosistemas acuáticos, y estructura y papel funcional de las aves Fernando Hiraldo Cano Plan integrado de evaluación ambiental (vegetación, fauna y paisaje) del proyecto Doñana 2005 Juan Ángel Mintegui Aguirre Seguimiento de las obras de recuperación hídrica de la marisma del Parque Nacional de Doñana, efectuadas dentro del proyecto Doñana 2005 Carlos Montes Evaluación de los ecosistemas de la marisma de Doñana en el marco del proyecto Doñana 2005 Sacramento Moreno Garrido Distribución micro-espacial de las poblaciones de conejo en la zona de influencia del Arroyo de El Partido para mitigar posibles efectos indeseados de la Actuación nº 3 del Proyecto Doñana 2005
1-Introducción 35 Luís Santamaría Ecología de restauración de la fauna y flora en la finca de Caracoles. Subproyecto 2. Estados de equilibrio alternativos en los humedales de la marisma: variación espacio-temporal y efecto de la diversidad espacial Dr. Carlos Fernández Delgado Plan de seguimiento para el estudio y evolución de las comunidades de macroinvertebrados estuáricos y peces afectados por las actuaciones del Proyecto Doñana 2005 Francisco Cabrera Capitán Estado actual de conocimientos sobre contaminación por metales pesados, fertilizantes y plaguicidas en aire, agua, suelo, sedimentos y seres vivos de las cuencas vertientes a Doñana y Marismas del Guadalquivir (primera parte) Francisco Borja Barrera Análisis de riesgos geomorfológicos y evaluación de procesos de erosión en la cuenca de El Partido J. Dolz Estudio hidrodinámico de la Marisma de Doñana Eloy M. Castellanos Verdugo y Carlos J. Luque Palomo Ecología de restauración de la vegetación en la finca de Caracoles, integrada en un marco de gestión adaptativa. Dinámica de la vegetación acuática y terrestre. (Actuación nº 6 del Proyecto Doñana 2005).FASE 1ª: Procesos de colonización y factores que los regulan. Dinámica del banco de semillas Marisol Manzano Arellano Seguimiento del impacto de las actuaciones 1 y 3 del programa Doñana 2005 sobre la relación del acuífero con la red hídrica superficial (acuífero-arroyos y acuífero-lagunas) Pablo García Murillo Flora y vegetación acuáticas. Estudio de la recuperación de la flora y vegetación naturales en zonas alteradas o modificadas en el Parque Nacional de Doñana y su entorno Tabla 1. Relación de los Proyectos de Investigación asociados a las actuaciones del Proyecto Doñana 2005. Señalados en amarillo aquellos proyectos que tienen una relación directa con la Actuación nº 3, concerniente al arroyo de El Partido. El catálogo de actuaciones previstas en el Programa era, como se ha comentado en párrafos anteriores, además de amplio, muy ambicioso en sus objetivos. La realidad, vista a día de hoy, es ciertamente desconcertante. No todas las Actuaciones se ejecutaron en su totalidad y, de las que lo hicieron, muchas no alcanzaron el éxito deseado; otras, en cambio, están aún sin concluir, habiéndose rediseñado algunas de ellas; varias se paralizaron definitivamente, descartadas por completo o a la espera de los pertinentes estudios científicos previos que permitieran generar con total garantía el consiguiente proyecto de obras.
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 36 En la actualidad aún siguen llevándose a cabo intervenciones por parte de la administración como la recientemente publicada en el BOE relativa a la Resolución de 16 de julio de 2020, de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental, por la que se formula informe de impacto ambiental del proyecto "Restauración hidrogeomorfológica y naturalización del tramo final del Arroyo de El Partido para favorecer la recarga natural del acuífero Almonte-Marismas (Huelva)". Esta actuación tiene como objeto principal “controlar los procesos de erosión, transporte y sedimentación en la cuenca de esta masa de agua que permitan frenar el avance del cono de deyección sobre las marismas de Doñana”. Como hemos señalado con anterioridad, la Actuación 3: Restauración del arroyo de El Partido, tenía como objetivo final frenar el avance del cono aluvial formado en su desembocadura en el sector noroeste de la marisma mediante la recuperación de la dinámica hidráulica del arroyo. Con este fin se implementaron dos proyectos de investigación liderados por dos investigadores de reconocido prestigio (ver Tabla 1), los cuales diferían, como veremos a continuación, no sólo en la consideración del área de estudio, sino particularmente en su enfoque. 1.2.2. El proyecto Seguimiento de las obras de recuperación hídrica de la marisma del Parque Nacional de Doñana, efectuadas dentro del proyecto Doñana 2005 En el marco de la Actuación nº 3 del Doñana 2005, el Dr. J.A. Mintegui, de la Universidad Politécnica de Madrid, junto con su equipo, fue el responsable del proyecto titulado Seguimiento de las obras de recuperación hídrica de la marisma del Parque Nacional de Doñana, efectuadas dentro del proyecto Doñana 2005. En el seno de este proyecto se ejecutaron obras de control de los caudales de avenida del tramo final de El Partido, en concreto del trayecto que va desde el puente de la Casa de La Matanza (Camino de El Rocío a Hinojos desde A-483) hasta su desembocadura en las marismas. Con dichas obras se pretendía revertir la situación creada a partir 1981, tras la canalización de los últimos kilómetros del cauce de El Partido llevada a cabo dentro del denominado como: Plan de Transformación de la Zona Regable de Almonte-Marismas (Sector II). Este desagüe artificial terminó trasladando el “cono de deyección” natural de El Partido desde su emplazamiento
1-Introducción 37 original —el entorno del puente de La Matanza, en la zona conocida como los Derramaderos—, hasta el borde de las marismas de Doñana, justo por debajo del puente de El Ajolí. La intervención del equipo de la Politécnica de Madrid —orientada, como se ha indicado, a reubicar en su sitio el primitivo “cono de sedimentación” de El Partido— comportó, por un lado, el desmantelamiento del muro izquierdo del antiguo encauzamiento y la remodelación del trazado de los cauces de los arroyos de El Partido y La Parrilla, que volvieron a ser desconectados el uno del otro, discurriendo a partir de este momento cada cual por una margen de la llanura aluvial, como así hacían con anterioridad a la década de los ochenta; y, por otro lado, la construcción al menos de un “dique director” transversal a la corriente que, situado próximo al puente de la Casa de La Matanza, laminaría la corriente y aminoraría el efecto de los “procesos de erosión remontante aguas arriba del mismo”. A ello se uniría una serie de motas de disposición variada, con el fin de extender los flujos de crecidas y propiciar la sedimentación de la carga sedimentaria que las avenidas venían aportando a las marismas. La cuenca del arroyo de El Partido en su conjunto nunca formó parte del objeto de estudio del proyecto dirigido por el Dr. Mintegui. Ni fue, en consecuencia, objeto de ningún tipo de propuesta de manejo, al margen de considerar casi de manera inopinada que sería preciso abordar su restauración, de modo que pudiera favorecerse la consolidación de “las medidas aplicadas en el cauce [de su tramo final] y asegurar su futura estabilidad” (Mintegui, 2005). 1.2.3. El Proyecto Análisis de riesgos geomorfológicos y evaluación de procesos de erosión en la cuenca de El Partido Por su parte, el Dr. Francisco Borja, de la Universidad de Huelva (en cuyo equipo se integraron tanto el Dr. César Borja como el autor de la presente tesis doctoral), fue el encargado de diseñar y coordinar la investigación titulada Análisis de riesgos geomorfológicos y evaluación de procesos de erosión en la cuenca de El Partido. A diferencia del soslayo con que se abordó la cuenca vertiente del arroyo de El Partido en el proyecto de la Politécnica de Madrid,
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 38 en la investigación de la Onubense la cuenca fue la noción espacial de referencia. No obstante, por razones de complementariedad entre ambos proyectos, en esta segunda investigación no se incluyó el tramo de la cuenca afectado por la canalización de 1981, es decir, desde la Casa de La Matanza hasta el borde de las marismas. El proyecto de la Universidad de Huelva se programó para ser desarrollado en dos anualidades. Sin embargo, problemas de índole administrativa y de financiación impidieron completar su segunda etapa. Esta situación se mantiene así a día de hoy, sin que se haya podido implementar ni la monitorización y ni el seguimiento de procesos de erosión mediante el adecuado instrumental de campo. Sí se alcanzaron, por el contrario, los objetivos previstos para las fases de documentación, caracterización y diagnóstico contempladas en la primera de las anualidades. El área de estudio propuesta inicialmente cubrió una serie de espacios representativos de la cuenca, en concreto éstas afectaron a los siguientes colectores: - Arroyo de El Partido: desde su confluencia con el arroyo de La Parrilla hasta el paraje denominado la Morera situado 12 km aguas arriba del primer punto. - Arroyo de La Parrilla: el tramo de 4,5 km desde su confluencia con el arroyo de El Partido hacia aguas arriba. - Arroyo de Valdeconejos: tramo de 1 km desde su confluencia con el arroyo de La Parrilla hacia aguas arriba. - Arroyo del Algarrobo: tramo de 1,5 km desde su confluencia con el arroyo de La Parrilla hacia aguas arriba. - Arroyo de Moriana: tramo de 2 km desde su confluencia con el arroyo de El Partido hacia aguas arriba.
1-Introducción 39 - Arroyo de Rioseco: en su totalidad continuando por el arroyo Cárcava hasta su confluencia con el arroyo de las Juntas, con una longitud total de 13 km. - Arroyo de Calancha: en su totalidad, con una longitud de 15 km. - Arroyo de Colmenar: en su totalidad con una longitud de 9 km. A partir de esta propuesta de áreas representativas, el proyecto planteó un análisis territorial de carácter integral, necesario para comprender el funcionamiento de sistema hidrogeomorfológico en su totalidad y poder, de este modo, identificar patologías y proponer acciones encaminadas a revertir los problemas de funcionamiento, intentando atajar sus causas y no sus consecuencias: la formación de un cono aluvial de unos 4 millones de m3, el cual se proyecta desde hace décadas hacia el interior de la marisma en las inmediaciones del conocido santuario de El Rocío (Borja y Gómez, 2002; Sendra, et al., 2002; Mintegui et al., 2000 y 2004) (Fig. 2). Figura 2. Localización del cono aluvial generado por el arroyo de El Partido en el sector NW de las Marismas del Guadalquivir en la conexión de éstas con la Madre de La Rocina, a la altura de la aldea de El Rocío (Almonte, Huelva).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 40 Desde este punto de vista la investigación se planteó a dos niveles: a escala de cuenca, se evaluaron los aspectos relacionados con el funcionamiento de de laderas e interfluvios en su conjunto; mientras que, a escala de tramo, se analizaron los procesos relativos expresamente al cauce en su sentido más amplio, en tanto que sistema canal / orilla / llanura aluvial, entendiendo que dichos elementos, junto con los sedimentos asociados en cada caso (barras, levées, slackwater/aggraded floodplain deposits), la vegetación riparia, etc., constituyen un sistema fuertemente condicionado, en su estructura y funcionamiento, además de por unas condiciones climáticas y litológicas, por el tipo y la intensidad de los usos que el ser humano desarrolla sobre el territorio (Fernández et al., 2007; Fernández, 2010). A partir de este acercamiento integral a la dinámica hidrogeomorfológica del sistema fluvial de El Partido, se plantea el correspondiente diagnóstico acerca de sus actuales desajustes y se procede a la determinación de las causas que han conducido a la situación presente (Borja et al., 2008; Borja et al., 2009). 1.3. ESTADO ACTUAL DE CONOCIMIENTO Y OPORTUNIDAD El estado del conocimiento sobre el funcionamiento integral de la cuenca del arroyo de El Partido es, en general, bastante exiguo, siendo pocas las publicaciones científicas volcadas sobre aspectos geomorfológicos, hidrológicos, biológicos, etc. La revisión bibliográfica llevada a cabo evidencia la existencia de publicaciones relacionadas con la actividad de algunos grupos de investigación concretos, que han generado una producción científica de forma sistemática durante las dos últimas décadas, centrada en algunos temas muy concretos, así como algunos otros trabajos de carácter esporádico. En este sentido, es destacable la investigación desarrollada por el citado equipo de trabajo liderado por el Dr. J. A. Mintegui, de la Universidad Politécnica de Madrid, que, desde los primeros años 2000 y con motivo de la puesta en marcha del Proyecto Doñana 2005, como ya se ha indicado, ha dado a la luz un nutrido grupo de publicaciones acerca del funcionamiento hidrológico del arroyo de El Partido, especialmente en lo que concierne a su tramo inferior y al cono aluvial desarrollado en su desembocadura (Huelín et al., 2012, 2014 y 2015; Mintegui y Robredo, 1999 y 2000; Mintegui et al., 2003,
1-Introducción 41 2004 y 2006; Sendra, 2002; Sendra et al., 2002; Robredo et al., 2010), así como, con su restauración hidrológica (Mintegui, 2015; Mintegui et al., 2010a, 2010b y 2010c). Precursor en esta línea es, sin embargo, el trabajo de Urdiales (1996), que es el primero en alertar sobre la problemática del crecimiento inusitado del mencionado cono aluvial de El Partido. La componente hidrogeomorfológica y las transformaciones de los usos del suelo en el conjunto de la cuenca del arroyo de El Partido ha sido objeto de investigación por parte del equipo coordinado por el Dr. F. Borja, perteneciente a la Universidad de Huelva, que desde los primeros años 2000, viene trabajando en determinar las casusas desencadenantes, a escala de cuenca (evolución climática reciente, dinámica hidrogeomorfológica, impactos antrópicos, etc.), del cono aluvial de El Partido (Gómez y Borja, 2000; Borja y Gómez, 2002; Borja et al., 2006; 2008; Fernández et al., 2008; Borja et al., 2009; Fernández, 2010; Borja et al., 2015). El resto de la producción científica relacionada con el arroyo de El Partido está vinculada a la componente biológica, en la que destacan los trabajos realizados por el equipo del Dr. F. García Novo, de la Universidad de Sevilla, centrados especialmente en la restauración de la vegetación de riberas (García Novo et al., 2007); así como, alguna otra publicación relacionada con la distribución de poblaciones de conejos (Moreno et al., 2004). También los estudios de calidad del agua han sido objeto de algunas publicaciones (González Quesada et al., 1987; Arambarri et al., 1996; Bravo et al., 2005; Paredes et al., 2019); así como, el análisis de los servicios ecosistémicos (Gaitán-Cremaschi, et al., 2016). Finalmente, con unas perspectivas más territoriales y centradas en la pérdida de suelos por erosión, se contaría con los trabajos de Romero (2019) y Barral (2020). Así pues, los problemas y desajustes en el funcionamiento del sistema hidrogeomorfológico del arroyo de El Partido siguen, a día de hoy, sin estar resueltos, especialmente en los tramos medio y alto del sistema. Son habituales los problemas relacionados con los desajustes en el funcionamiento hidrogeomorfológico del arroyo todos los inviernos, después de cualquier evento pluviométrico de cierta intensidad. Los problemas relacionados con la aparición de depósitos de desbordamiento, la colmatación de los canales, o los derivados de la erosión de las orillas, son
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 48 intercambio de energía con otros sistemas, pero no de materia. Son sistemas, igualmente, raros en la naturaleza, considerándose como ejemplo de este tipo, el caso del planeta Tierra en su totalidad. Los más habituales en la naturaleza son los sistemas abiertos, en los que se produce un intercambio constante de materia y energía con su entorno. La cuenca fluvial constituye un magnífico ejemplo de sistema abierto de carácter hidro-geomorfológico. Según López Bermúdez (1992), se trata de un sistema abierto de tipo proceso-respuesta en el que las entradas en forma de materia (precipitación) y energía (radiación solar) se transforman en respuestas hidrológicas (escorrentía y transporte de sedimentos) y geomorfológicas (modelado) (Fig. 3). Las entradas y salidas de materia y energía del sistema se contrarrestan y se mantienen constantes en un equilibrio dinámico a lo largo del tiempo, lo que facilita su autoregulación. Figura 3. La cuenca hidrográfica como modelo de sistema abierto. Tomado de López Bermúdez (1992). Los ríos y cursos de agua constituyen sistemas abiertos de carácter hidrogeomorfológico, con una notable complejidad. Son los responsables del modelado de la mayor parte de la superficie terrestre (Hugget, 2003), hasta el punto de que el 68,7% de ésta está drenada directamente por algún río (Gregory y Walling, 1973). Como se ha señalado anteriormente, Schumm (1977) fue uno de los primeros autores en abordar el estudio de los ríos desde una perspectiva sistémica, estableciendo un esquema idealizado del
2-Marco teórico y conceptual de referencia 49 sistema fluvial en tres zonas según la disposición de la corriente (Fig. 4): zona de producción, de transferencia y de deposición. Figura 4. Sistema fluvial idealizado según Schumm (1977). Desde este punto de vista, los ríos constituyen sistemas en continua búsqueda de un equilibrio, en constante proceso de ajuste entre la energía disponible, las características del flujo, el caudal, la carga sedimentaria, el tipo de lecho… (Chorley y Kennedy, 1971; Piégay y Schumm, 2003), cuya función principal es la de transportar agua, sedimentos y nutrientes, conformando espacios lineales de gran valor ecológico, paisajístico y territorial (Ollero 2007). Los ríos son, así pues, sistemas, los más importantes sistemas bio-hidro-geomorfológicos del planeta. b) Sistema morfogenético fluvial Como sistemas morfogenéticos (Tricart, 1965), los ríos constituyen entidades azonales, presentes en cualquier ámbito del planeta bajo diferentes condiciones climáticas (Knighton, 1998). Existen sistemas fluviales en los medios áridos e hiperáridos, fríos, templados, tropicales… Desde esta perspectiva hidrogeomorfológica López Bermúdez (1992) afirma que los cursos de agua son agentes de erosión y transporte de sedimentos que cada año, y en
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 50 función de las características medioambientales de las cuencas hidrográficas, transfieren grandes cantidades material sólido desde el interior de los territorios drenados hacia las partes bajas de los mismos y hacia el mar. El sistema morfogenético fluvial presenta una gran variabilidad según se configura sobre la corriente de agua sobre el terreno. Para Pedraza (1996) da igual que conformen flujos de agua encauzados o semiencauzados, con colector sencillo o múltiple, con carácter efímero, estacional o intermitente, ya tengan dinámica propia de alta media o baja energía. Los elementos estructurales y funcionales que, por regla general, conforman del sistema morfogenético fluvial son, en primer lugar, la corriente hídrica, que, considerada como el flujo superficial que recoge y evacúa linealmente el agua aportada desde las vertientes, constituye el agente principal. Estas corrientes fluviales se agrupan en conjuntos jerarquizados que conforman las redes de drenaje, las cuales presentan dispositivos espaciales muy diferentes (dendríticas, radiales, lineales, paralelas, rectangulares…) (Howard, 1967; Gregory y Walling, 1973). Dichas redes se encuadran dentro de unidades geomorfológicas básicas denominadas cuencas hidrográficas que constituyen unidades naturales que vierten toda el agua que en ellas se acumula sobre un punto concreto (desembocadura). Estas cuencas están compuestas por un sistema de laderas que son las unidades superficiales que enlazan las líneas de máxima altitud que definen las cuencas vertientes (divisorias de aguas), con las líneas de mínima altitud (talwegs), donde se concentra la escorrentía hasta su desembocadura, punto al que se refiere en nivel de base de cada cuenca. La energía que alimenta a estos agentes de evacuación es la fuerza de la gravedad, la cual viene determinada por la existencia de la diferencia de altitud entre la cabecera y el nivel de base general, o sea, el nivel del mar. Finalmente, las variaciones en la energía disponible por la escorrentía fluvial generan la aparición de secuencias de agradación-degradación mediante la concatenación de procesos de erosión, transporte y sedimentación (Chorley et al., 1984). Todos estos elementos del sistema fluvial están controlados por una serie de factores, entre los que cabe señalar (de cara a una mejor contextualización de nuestra investigación en la cuenca de El Partido): la litología, que, dependiendo del grado de resistencia, condiciona cualquier tipo de proceso hidrogeomorfológico, principalmente los responsables de la erosión, tanto
2-Marco teórico y conceptual de referencia 51 física como química; la estructura geológica, que suele terminar orientando el diseño de los cauces y las redes fluviales; la actividad tectónica y la eustasia, que ejercen su influencia sobre la posición del nivel de base e, indirectamente, sobre el resto de los procesos fluviales (Muñoz Jiménez, 1995); el clima, que constituye un factor determinante en el funcionamiento de los sistemas fluviales, dado que de él depende los aportes de agua que reciben los sistemas fluviales; y, por último, la influencia antrópica que, puesta de manifiesto fundamentalmente mediante la construcción de presas, canalizaciones y encauzamientos, la extracción de caudal y el vertido de residuos…, ha generado una inusitada afección sobre el sistema fluvial que se acrecienta década tras década (Gregory, 2006). c) Cuenca como sistema La mayor parte de la superficie de las tierras emergidas está compuesta por cuencas hidrográficas de todas las formas y tamaños (López Bermúdez, 1992). Las cuencas constituyen, como se ha comentado en el apartado anterior, un elemento clave del sistema fluvial, siendo considerada, desde el punto de vista geomorfológico, como la unidad básica (Chorley, 1969). Esta concepción sistémica de las cuencas hidrográficas también ha sido defendida durante décadas en numerosos trabajos (Leopold et al., 1964; Gregory y Wailling, 1973; Schumm, 1977; Morisawa 1985; etc.), en todos ellos se sostiene que se trata de sistemas abiertos, en los que el input principal procede de la precipitación. El agua, tras discurrir por las laderas en forma de escorrentía superficial o subsuperficial —y una vez detraído lo que se infiltra o se evapotranspira gracias al concurso de suelos y vegetación—, es concentrada a través de la red de drenaje y conducida, junto a sedimentos y nutrientes, hasta las desembocaduras para alimentar a otras cuencas, a espacios endorreicos o vaciarse directamente en el mar. El sistema va a ser más efectivo o menos dependiendo de la energía con la que impacte la gota de agua sobre la superficie durante el episodio de precipitación, la resistencia de los materiales para ser erosionados con el impacto de las gotas, y del nivel de recubrimiento de la superficie por la vegetación o cualquier otro elemento. En cualquier caso, constituye un sistema en el que las entradas en forma de energía y materia procedentes de
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 52 la radiación solar y las precipitaciones, se transforman en su interior en una respuesta de carácter hidrológico (movilización de caudales líquidos, sedimentos, nutrientes…), y geomorfológico, especialmente, en cuanto al modelado se refiere. En la cuenca tienen lugar toda una serie de interacciones entre procesos físicos, biológicos, y, muy especialmente, sobre todo en las últimas décadas, antrópicos (usos del suelo) que López Bermúdez (1992) ha tratado de sintetizar en la figura 5. Figura 5. Modelo de sistema proceso-respuesta en la cuenca fluvial (López Bermúdez, 1992).
2-Marco teórico y conceptual de referencia 53 Desde un punto de vista geomorfológico, los elementos estructurales y funcionales que integran una cuenca considerada quedan resumidos en el esquema de Morisawa (1985) de la figura 6. La combinación en el espacio y en el tiempo de estos elementos van a condicionar y determinar el tipo de descarga hídrica, el régimen hidrológico, los valores de erosión, el tipo y la cantidad de sedimentos…, es decir, el modelado y la dinámica geomorfológica de la cuenca (López Bermúdez, 1992). Figura 6. Esquema sintético de los componentes de una cuenca hidrográfica según Morisawa (1985). Tomado de Romero-Díaz (1989). La cuenca es un territorio específico de la superficie terrestre delimitada de las superficies adyacentes por umbrales o divisorias, en los que se registra un determinado imput de precipitaciones durante el desarrollo del ciclo hidrológico anual. Tiene, por tanto, una expresión espacial concreta, es decir, un desarrollo territorial específico que se puede diferenciar de las cuencas adyacentes. En este sentido, es necesario hacer una distinción clara del concepto de cuenca hidrológica, en el cual se tienen en consideración también los aportes o las salidas de caudal de forma subterránea (carácter hidrogeológico). Esta cuestión ha sido tradicionalmente una fuente de conflicto a la hora de establecer los caudales que una determinada cuenca es capaz de generar para un periodo de retorno concreto, cuestión clave, por
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 54 ejemplo, para la gestión de recursos hídricos o el diseño de todo tipo de infraestructuras. La cuenca hidrográfica es, igualmente, la unidad básica con la que abordar de una forma integral acciones de gestión, tanto de carácter territorial, como, especialmente, de tipo medioambiental. Su forma y dimensiones responden a límites naturales fácilmente identificables en el territorio por la presencia de las divisorias de aguas. d) El sistema de laderas Las cuencas están compuestas fundamentalmente por laderas, que constituyen la porción de superficie que enlaza las líneas de divisorias de aguas con los talwegs. Conforman sin duda, un elemento fundamental del sistema fluvial, pues en ellas tienen lugar los procesos de concentración de la escorrentía procedente de la precipitación, principal imput del sistema (Kirkby, 1979). Las laderas constituyen unidades morfotopográficas con inclinación respecto a la horizontal que presentan una orientación, altura y forma concretas (Calvo Cases, 1987). En este sentido, cualquier porción de la superficie terrestre que posea alguna inclinación puede ser considerada una ladera, por lo que tienen un carácter universal (Young, 1972). En cuanto a las dimensiones, se asume que son reducidas aunque no especificadas. Lo cierto es que se trata de elementos finitos, que pueden ser medidos y que presentan formas muy variadas, tanto en perfil como en planta (Carson y Kirkby, 1972). Su modelado resulta de la acción de diferentes tipos de procesos geomorfológicos, especialmente, los relacionados con el movimiento de partículas, los movimientos en masa y, sobre todo, los vinculados a la acción de la arroyada (Borja, 1996). El movimiento de partículas (creep o reptación) es el responsable de la movilización generalizada de elementos que, comandados por mecanismos diversos (cambios de volumen de la fracción limo-arcillosa bajo el efecto de la variación en el contenido de agua, variaciones provocadas por la dilatación y retracción por efecto de las oscilaciones térmicas, movilizaciones bióticas ejercidas por los animales excavadores de todas las tallas, así como, por las raíces de las plantas, etc.),
2-Marco teórico y conceptual de referencia 55 afecta a una capa superficial estrecha de las laderas (Tricart, 1965). La reptación provoca la formación de pequeñas acumulaciones detrás de los obstáculos (tocones de árboles, setos, cercas...), y correlativamente un descalce del lado de la parte de abajo de la pendiente. Se pueden apreciar, también, curvamientos de las bases de los árboles, vallas extraplomadas... En definitiva, la reptación da lugar a un modelado generalizado de la ladera, desalojando muy lentamente las zonas altas y medias de las vertientes, es decir, las zonas de ablación y transporte, y acumulando los materiales a sus pies, allí donde la pendiente, factor determinante, disminuye. Por último, hay que indicar que la ratio de acción de este proceso es extremadamente lento, siendo habitual un promedio de varios mm/año, aunque en ocasiones puede llegar a algunos cm/año, medida que constituye el máximo (Selby, 1982). Los movimientos en masa presentan una gran variedad en cuanto a procesos, mecanismos, morfología, depósitos, etc. (Flageolllet, 1989; Crozier, 1986). Se distinguen cinco grandes tipos dentro de los cuales se pueden establecer diferentes categorías en función de sus características (Borja, 1996). - En primer lugar, los deslizamientos consisten en el desplazamiento de parte de los materiales de la ladera a través de una o más superficies de cizalla, que pueden ser preexistentes o bien desarrollarse durante el evento. Es característico de este tipo de movimientos la concentración de las deformaciones en la zona de rotura, mientras que el resto de la masa movilizada puede conservar en mayor o menor medida su morfología inicial. Dependiendo de la forma de la superficie de rotura se distingue entre deslizamientos traslacionales, cuando es plana, y rotacionales cuando son cóncavas o curvilíneas. Frecuentemente se dan combinaciones de ambas, denominándose en estos casos deslizamientos compuestos (Zaruba y Mencl, 1982). - Las coladas o flujos, por su parte, engloban a una amplia gama de fenómenos que se caracterizan por la pérdida de las estructuras de los materiales involucrados en el movimiento, por las velocidades de desplazamiento que alcanzan, por el estado de consistencia más o menos viscoso que adquieren los materiales, sobre todo, los de
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 56 granulometrías finas, por la forma del depósito al que dan lugar, por su movimiento, generalmente canalizados en talwegs, etc. - Los desprendimientos consisten en un movimiento de caída de una porción del sustrato geológico, en forma de bloques aislados o masivamente que, en gran parte de su trayectoria, desciende por el aíre en caída libre, volviendo a entrar en contacto con el terreno donde se producen saltos, rebotes y rodaduras. Es un movimiento extremadamente rápido y requiere de unas condiciones de relieve muy específicas como son la presencia de cantiles o taludes verticalizados (que posibiliten la caída libre) y con un sistema de diaclasas desarrollado (Rice, 1983). - Los vuelcos constituyen movimientos de rotación hacia el exterior de una unidad o de un conjunto de bloques alrededor de un eje pivotante situado debajo del centro de gravedad de la masa movilizada. Se desarrolla en condiciones topográficas, igualmente, verticalizadas y con una estructura fracturada, al igual que los desprendimientos. - Finalmente, la solifluxión comprende aquel movimiento ladera abajo de materiales de granulometrías finas, por lo general arcillosos, que experimentan una deformación, que a veces llega a producir el despegue, aunque éste no es estrictamente necesario. La solifluxión tiene lugar, en tanto en cuanto, se produzcan las condiciones de humedad necesarias en dichos materiales, que posibiliten el rebasamiento del límite de plasticidad de los mismos. Se trata de un proceso con un rango de acción lento, de orden centimétrico a métrico por año. Son, sin embargo, los procesos relacionados con la escorrentía los que tienen una mayor influencia en el modelado de las laderas (Kirkby, 1979). Se estima, según Knighton (1998) que el 95% del agua que se concentra en la red de drenaje ha pasado por las laderas siguiendo diversos caminos para ello. De modo general se reconocen dos tipos de procesos relacionados con la escorrentía: aquellos que funcionan en la superficie del terreno y los que lo hacen de modo subsuperficial (Borja, 1996). El agua procedente de las
2-Marco teórico y conceptual de referencia 57 precipitaciones que no es interceptada por la vegetación actúa de diferente manera al entrar en contacto con la superficie del terreno: puede penetrar en él, saturando los suelos y formaciones superficiales, infiltrándose a través del sistema de poros y grietas, o, puede escurrir sobre ella alimentado el drenaje superficial. El agua que no se infiltra puede almacenarse en la superficie en las zonas deprimidas, desde donde también puede entrar a formar parte de las aguas subsuperficiales o subterráneas. El modo de escurrir del agua que no es absorbida por el suelo es variado adquiriendo una forma discontinua, difusa o concentrada (Tricart, 1977). Así, la arroyada discontinua tiene escasas repercusiones desde el punto de vista geomorfológico, quedando su acción reducida a pequeños hilos de agua que se desarrollan con una longitud de algunos decímetros. Por su parte, un mayor desarrollo, sin embargo, presentan las otras dos modalidades. La arroyada difusa sucede a la discontinua cuando la lluvia es persistente, apareciendo cuando el agua que no es absorbida por el suelo ni la vegetación comienza a escurrir, produciéndose un efecto acumulativo del caudal en el sentido de la pendiente (Coque, 1984). Por último, la arroyada concentrada se caracteriza por la aptitud de los hilos de agua para incidir la superficie del suelo y esculpir talwegs en miniatura. Este hecho es el resultado de la existencia de una competencia suficiente para atacar el material superficial y movilizarlo. La incisión de regueros y surcos más marcados esculpen en las laderas los drenes elementales que tienden a concentrar los hilos de agua por un efecto de eliminación mutua, atrayendo los más activos y desviando hacia ellos los menos desarrollados. De este modo, se pone en marcha un nuevo proceso acumulativo, no sólo hidrológico, sino esencialmente morfogenético, aunque regueros y surcos funcionan de modo esporádico sólo en los momentos de lluvia. Los cauces labrados de este modo permanecen durante el período existente entre dos lluvias con lo que la arroyada puede volver a funcionar en la lluvia siguiente recuperando estos canales de una manera más fácil. Desde el punto de vista de los efectos morfogenéticos, la arroyada difusa se caracteriza por su nula capacidad para generar incisiones, ejerciendo una especie de arrastre en zonas concretas de las laderas. Si se considera un período de tiempo relativamente amplio, el resultado es un modelado de las laderas caracterizado por un barrido generalizado de toda la superficie de la
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 64 b.2) Según el tipo de lecho La acción continuada de los diferentes procesos que intervienen en el modelado fluvial a lo largo del tiempo y la combinación de los factores que condicionan e interfieren en el mismo, generan diversos tipos de lechos fluviales. Se agrupan, siguiendo las ideas de Muñoz Jiménez (1993), en tres categorías en función del tipo de lecho por el que discurren: rocosos, cambiantes o móviles y lechos torrenciales. - Lechos rocosos: se desarrollan sobre materiales que no son movilizables de forma directa por la corriente. La resistencia que ofrecen estos materiales, fundamentalmente rocosos, hace que la acción modeladora de los cursos de agua sea prácticamente nula, a no ser que vayan acompañados de algún tipo de carga sólida. En estas circunstancias la erosión de este tipo de lechos tiene lugar, sobre todo, a través de un efecto de abrasión debido al roce y al impacto contra la roca de la mencionada carga sólida. Las formas resultantes de este proceso son fundamentalmente acanaladuras y marmitas de gigante. Se generan a partir de flujos turbulentos que atrapan cierta cantidad de elementos sólidos, los cuales son removidos por el torbellino y cuyo roce contra las paredes hace que estas se vayan desgastando, aumentando así el tamaño de la marmita. - Lechos cambiantes o móviles: se dan sobre materiales que son fácilmente movilizables por la corriente fluvial, por lo que se modifican con una gran rapidez. Esta capacidad de cambio está íntimamente relacionada con los caudales disponibles. Un aumento de caudal hace que se acentúe la tendencia de incisión y excavación, así como, la capacidad de transporte y, por tanto, de sedimentación. Al contrario una disminución del caudal hace que se reajuste nuevamente el sistema. Teniendo en cuenta la existencia de modificaciones en el trazado se distinguen, a su vez, tres tipos de lechos cambiantes: i) Lechos calibrados: se caracterizan por la ausencia de cambios ostensibles en el trazado del curso fluvial. En este tipo de lechos los márgenes permanecen estables realizándose las acciones
2-Marco teórico y conceptual de referencia 65 básicas de la hidráulica fluvial (acumulación-incisión) solo en el fondo. Las formas más características de este tipo de cauces son los ripples de fondo y sucesiones de bancos y surcos de mediana envergadura y de carácter móvil. ii) Lechos meandriformes: se trata de canales fluviales móviles en los que se desarrollan curvaturas alternantes del trazado de formas más o menos regulares a las que se denominan meandros. Estas curvaturas constituyen una adaptación a flujos activos y relativamente rápidos puesto que los meandros constituyen un alargamiento de los cauces y, por tanto, una disminución de la pendiente longitudinal de los mismos. El meandro consta de dos arcos sucesivos y supone una vuelta completa sobre el canal. Característico igualmente, es el flujo de carácter helicoidal que desarrolla un trabajo de incisión-erosión en el lado externo del meandro y de sedimentación en el lado interno del siguiente, generando lo que se conoce como point bars o barras semilunares. La acumulación de estas barras genera una sucesión de surcos y crestas característicos de la margen interna de los meandros. El crecimiento de estas barras genera un desplazamiento de los meandros según diversas modalidades: traslación, rotación, extensión o una combinación de ellas (vid. infra apartado 2.1.3- d.2.). iii) Lechos anastomosados o braided: se caracterizan por la existencia de numerosos canales dentro de un mismo cauce separados por bancos de material sedimentario emergido. Presentan un carácter altamente cambiante originándose numerosas confluencias y difluencias que dan como resultado un dispositivo de los canales en forma de trenza. Estos cursos fluviales se caracterizan por su escasa velocidad y turbulencia, es decir, por su falta de competencia para transportar materiales y, por tanto, por su carácter eminentemente deposicional. La carga transportada por este tipo de ríos es fundamentalmente de fondo. Hay autores que no encuentran diferencias entre un río anastomosado y un braided aunque si existen para otros. Estas diferencias se ponen de manifiesto en el tipo de cauce, con mayor
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 66 competencia y encauzamiento para los braided que para los anastomosados, y mayor capacidad de arrastre para los braided (gravas y bloques) que para los anastomosados (arenas y gravas). Igualmente, los flujos tipo braided presentan un carácter más permanente, mientras que los anastomosados son más efímeros y de carácter estacional. - Lechos torrenciales: corresponden a canales con una elevada pendiente longitudinal, con una escasa profundidad de la lámina de agua y con un perfil transversal muy variable. Se desarrollan, por lo general, sobre materiales muy heterogéneos que introducen numerosas rupturas de pendiente en su perfil. Su funcionamiento es esencialmente discontinuo canalizando agua sólo tras episodios de fuertes precipitaciones, por lo que el trabajo morfogenético en estos lechos no es realizado por una corriente estrictamente de agua, sino por una masa de agua cargada con una gran cantidad de partículas que, incluso, puede llegar a un estado de consistencia fangosa, cuya mayor densidad le confiere una gran competencia hidráulica, suficiente parar arrastrar grandes bloques de dimensiones métricas. Presentan un régimen completamente irregular y sumamente contrastado, pudiéndose afirmar que es en los momentos de crecida cuando únicamente se lleva a cabo la tarea de modelado en dichos sistemas. Cuando estos cauces alcanzan zonas con menor pendiente, normalmente en su desembocadura, y pierden su competencia, depositan su carga de depósitos en forma de conos de deyección, en los que se puede observar una granoclasificación negativa desde el ápice o extremo proximal hacia las partes más distales. b.3) Según la forma/sección del canal Los canales se pueden clasificar, en última instancia, también por la forma o la sección del canal en cada tramo. La forma del canal es una expresión directa de la interrelación de un elevado número de procesos y factores (energía y tipo de flujo, carga sedimentaria, características geológicas de los materiales, vegetación…), por lo que su sistematización y clasificación no es una tarea fácil. Existen distintas aproximaciones. Una de ellas es la de
2-Marco teórico y conceptual de referencia 67 Brierley y Fryirs (2005), quienes establecen una clasificación de la sección de los canales teniendo en consideración, por una parte, el tipo de lecho sobre el que se labra el canal, fundamentalmente si es de tipo rocoso (excavado sobre el substrato), o si es un lecho labrado sobre los propios aluviones del río; y, por otra, el tipo y la forma de la orilla, la presencia o no de sedimentos, la existencia de vegetación… (Fig. 10). La orilla puede estar labrada sobre el substrato o sobre los propios sedimentos aluviales dependiendo del tipo de lecho. Figura 10. Clasificación de la forma o sección de los canales según Brierley y Fryrs (2005).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 68 Los procesos responsables del modelado de las orillas son fundamentalmente de dos tipos según Brierley y Fryirs (2005): por un lado, los vinculados a procesos hidrológicos en sentido estricto, como son el desgaste fluvial provocado por la fricción del flujo directamente sobre el material o por socavación de la base y posterior caída del material; y, por otro, los procesos ligados con movimientos en masa de materiales: caída de lienzos en vuelcos, deslizamientos paralelos o rotacionales, o caída de bloques, todos ellos vinculados con la existencia de procesos de incisión fluvial en la base de la orilla (undercutting) (Fig. 11). Figura 11. Procesos responsables del modelado de las orillas (Brierley y Fryrs, 2005). La tipología de formas de las orillas resulta de la combinación a lo largo del tiempo de la acción de los procesos de erosión con los de sedimentación mencionados anteriormente. En la figura 12 se muestra la relación elaborada
2-Marco teórico y conceptual de referencia 69 por Brieley y Fryirs (2005) basándose en los trabajos de Thorne (1999) con hasta 14 categorías diferentes. Figura 12. Forma de las orillas según Brieley y Fryirs (2005), basándose en Thorne (1999).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 70 c) Evolución de la red drenaje Los sistemas fluviales son muy reactivos y cambian constantemente en busca de su equilibrio, especialmente en cuanto a los procesos de erosiónsedimentación se refiere. Estos cambios consustanciales al funcionamiento del sistema fluvial se manifiestan a distintas escalas espaciales y temporales. Los cambios comprenden lapsos temporales de segundos a minutos (cambio en la configuración de un lecho de arenas), a algunos cientos o miles de años (cambios en el perfil longitudinal del río), y abarcan ámbitos espaciales que afectan al canal (erosión de las orillas), a la totalidad de la cuenca (cambios en las divisorias de aguas). En la figura 13, Elliot (2010) hace una clasificación de los cambios producidos en los sistemas en referencia a sus requerimientos temporales y espaciales basándose en los trabajos de Knighton (1989). Figura 13. Clasificación de los cambios producidos en los sistemas fluvial atendiendo a sus requerimientos temporales y espaciales. Tomado de Elliot (2010), quien se basa en Knighton (1989). Los cambios contemplados desde una perspectiva a largo plazo muestran la tendencia del cambio y, en definitiva, la evolución experimentada por el conjunto. Esta aproximación al estudio de los sistemas fluviales es objeto de disciplinas como la paleohidrología, la paleogeomorfología o la
2-Marco teórico y conceptual de referencia 71 geoarqueología, centradas todas ellas en el estudio de los cambios experimentados por los sistemas fluviales a escala histórica. Dichos cambios entran dentro del concepto de metamorfosis de ríos, en el que fundamentalmente se analizan las razones que están detrás de cambios en la dinámica geomorfológica de algunos de ellos, que han cambiado de un estilo fluvial a otro, pasando, por ejemplo, de ser meandriformes a anastomosados, y viceversa (Gutiérrez Elorza, 2008). También la evolución de los sistemas fluviales se puede abordar desde una perspectiva temporal más larga. Según Viers (1983), las cuencas vertientes existentes hoy día sobre la superficie terrestre se organizaron durante el Plioceno. Ciertamente, durante el periodo Cuaternario son numerosos los casos en los que los sistemas fluviales se han adaptado a diferentes cambios en las condiciones climáticas que han determinado, fundamentalmente, la existencia de una mayor o menor disponibilidad de caudales (Harvey, 2012). Pero también la componente geológica ha impuesto sus condiciones haciendo que los sistemas fluviales se adapten a los procesos tectónicos reinantes (estructuras falladas, plegadas…), así como a los cambios de tipo eustático, que han modificado en numerosas ocasiones la posición del nivel de base con los consiguientes ajustes aguas arriba de los sistemas fluviales afectados. De igual modo, durante el Cuaternario, también se han registrado cambios significativos en el funcionamiento de los sistemas fluviales propiciados por procesos de derrame de unos sistemas en otros (Derruau, 1991), o, lo que ha sido más habitual, la aparición de capturas por procesos de erosión remontante, que han dado lugar a importantes transformaciones tanto en el sistema capturado como en el que produce la captura (Coque, 1984). 2.1.3. Dinámica hidrogeomorfológica a) La componente hidrológica Se estima que el 95% del agua que se concentra en las redes de drenaje han llevado a cabo un recorrido a través de las laderas bajo distintas modalidades de circulación (superficial o subsuperficial) (Knighton, 1998).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 72 En la figura 14 se esquematiza el recorrido que el imput de agua en las cuencas puede desarrollar hasta llegar a concentrarse finalmente en los cauces fluviales. Figura 14. Esquema-diagrama del proceso de concentración de la escorrentía en la red de drenaje. Tomando de Knighton (1998). La caracterización hidrológica del sistema fluvial, una vez concentrada y canalizada el agua de la cuenca en la red de drenaje, tiene como objetivos fundamentales, por un lado, la caracterización de los flujos, y, por otro, el análisis de las relaciones entre los flujos hídricos y los procesos de erosión, transporte y sedimentación. El flujo es una masa ácuea en movimiento sometido a la acción de diferentes fuerzas que controlan su desplazamiento (Charlton, 2008). Las fuerzas que controlan los flujos de agua en los cauces fluviales son, según Elliot (2010), la fuerza de la gravedad que propicia y favorece el movimiento el agua; las
2-Marco teórico y conceptual de referencia 73 fuerzas de inercia que tienden a mantener el movimiento en el tiempo y en el espacio; y, finalmente, las fuerzas de fricción del flujo contra las paredes del canal, por un lado, y de las propias moléculas de agua entre ellas (viscosidad), que tienden a contrarrestar el movimiento, por otro. Según Elliot (2010) de la importancia relativa de estas fuerzas en el interior del flujo dependerán su velocidad, y su comportamiento, que son las condiciones hidráulicas que determinan su capacidad erosiva y de transporte de sedimentos, que a su vez condicionan la morfología de los canales fluviales. Los flujos presentan velocidades diferentes alcanzándose las más altas en las zonas más alejadas del fondo (dependiendo de la altura del flujo) y de los márgenes (dependiendo de la anchura del flujo). De este modo, se identifican dos tipos de flujos principales: laminares o turbulentos, dependiendo de los patrones de movimiento del agua en su interior. En el flujo laminar el agua se desplaza en capas paralelas muy delgadas que avanzan unas sobre otras sin mezclarse entre sí. Se trata de un flujo lento, suave y ordenado en el que las partículas siguen una dirección predecible. En los caudales naturales es raro y una apariencia suave en la superficie no asegura que no haya alguna mezcla por corrientes ascendentes o circulares. El flujo turbulento, por su parte, es propio de un escurrimiento más rápido y/o de un fluido menos viscoso. Se caracteriza por sus remolinos o vórtices que son flujos circulares y rotatorios tridimensionales, a distintas escalas. En este tipo de flujos hay variaciones temporales de presión y de velocidad por lo que predecir la dirección que van a seguir las partículas es más difícil. El flujo en un sistema fluvial se corresponde con el caudal, que es la masa de agua que los ríos evacúan a través de sus canales, incorporada a los mismos a partir, fundamentalmente, de la precipitación registrada en la cuenca hidrográfica. Se define como el volumen de agua que pasa por una sección en una unidad de tiempo. Se puede determinar mediante la fórmula: Q = V / t V = volumen t = tiempo o,
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 80 mecánico, por su parte, presenta, igualmente, varias modalidades diferentes en función del tamaño de las partículas: i) Suspensión: consiste en el mantenimiento dentro de la corriente de elementos de pequeño calibre (arcillas, limos y arenas finas) como consecuencia de la existencia de una turbulencia en el agua. Si la cantidad de material en suspensión es elevada crea una turbidez más o menos marcada. Cuando la corriente o la turbulencia del agua cesa o baja en intensidad, la capacidad de mantener las partículas decae, produciéndose entonces la decantación de dichas partículas. ii) Saltación: se da sobre aquellas partículas de tamaño mayor, principalmente arenas y gravas, que la corriente no es capaz de mantener en suspensión, pero que pueden ser levantadas con un impulso del agua. Consiste precisamente en un empuje de las partículas que las levanta del fondo del lecho durante un intervalo corto de tiempo, para después volver a depositarlas varios metros más abajo en el sentido de la corriente. iii) Rodamiento: se da sobre partículas de tamaño aún mayor (cantos y bloques) que no pueden ser levantadas por la corriente. Consiste en el empuje y consiguiente rodadura de los cantos en el sentido de la corriente. Es un proceso más lento que los anteriores y se realiza de un modo individualizado elemento a elemento. Como consecuencia del rozamiento se produce un desgaste paulatino de los bloques que los hace redondearse (cantos rodados). iv) Desplazamiento en masa: se da en ocasiones excepcionales durante momentos de crecidas y, al contrario que el resto de las modalidades de transporte, es la única en la que se realiza un desplazamiento de materiales de distintos tamaños al mismo tiempo. Se da principalmente en ríos de régimen torrencial y se define como un movimiento de fondo en el que
2-Marco teórico y conceptual de referencia 81 se pueden ver envueltos en ocasiones grandes bloques (tamaño métrico) que son desplazados unos pocos metros. - Sedimentación: el material que un río erosiona y transporta, finalmente, lo deposita aguas abajo y se realiza según varias modalidades; por un lado, la precipitación, que se produce cuando se sobrepasan los límites del producto de solubilidad por estancamiento-evaporación, temperatura, etc.; y, por otro, la decantación de los materiales que se produce debido a la menor fuerza del flujo cuando la corriente disminuye su velocidad, se estanca el agua, etc. El último de los procesos es el abandono de la carga en el fondo por la pérdida energética del río y de su capacidad de arrastre. Estas tres acciones principales descritas de un modo individual se entremezclan en la realidad generando un complejo sistema de relaciones que terminan por configurar, en última instancia, el perfil longitudinal del río, actuando con secuencias de agradación o degradación en cada tramo en busca de su perfil de equilibrio. El río funciona entonces como un sistema que responde a cualquier cambio en su funcionamiento de una manera solidaria en toda su extensión. En los canales fluviales la erosión tiene lugar durante las crecidas y la acumulación cuando desciende el nivel y el agua que transporta el sedimento pierde energía. En cualquier canal se pueden distinguir los tres procesos: erosión (degradación), equilibrio (transporte) y agradación (sedimentación). Todas estas acciones son el resultado de un gran número de ciclos más cortos, cada uno de los cuales incluye erosión, transporte y sedimentación. La magnitud relativa de estos procesos es lo que determina su resultado a largo plazo. d) Formas y depósitos fluviales La dinámica hidrogeomorfológica fluvial es la responsable, en última instancia, de la aparición de un conjunto de formas (morfologías) y depósitos (formaciones superficiales) específicas de este sistema morfogenético,
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 82 algunas de las cuales son fruto de una génesis y dinámica complejas. De una forma genérica, se pueden sistematizar y clasificar en función de su carácter erosivo o deposicional, según su posición geomorfológica, su carácter activo o inactivo, así como, por sus dimensiones, que varían desde las escalas centimétricas, en algunos casos, a kilométricas en otros. Conjugando todos estos elementos se plantea a continuación una clasificación de las formas y depósitos agrupados en función de sus dimensiones. d.1) Formas y depósitos menores Las formas y depósitos fluviales menores se pueden sistematizar a partir de su posición geomorfológica, según se sitúen dentro o fuera del canal. Dentro del canal, especialmente en aquellos labrados sobre materiales arenosos, se reconoce todo un conjunto de formas y depósitos característicos asociados a distintas condiciones de energía del flujo y de disponibilidad de carga sedimentaria. Las formas básicas son los ripples, o pequeñas rizaduras de tamaño centimétrico a decimétrico, con formas diferentes según las condiciones del flujo que las origina. Constituyen una secuencia de crestas separadas por depresiones que están más distanciadas unas de otras cuanto menor es la velocidad del flujo, con un dispositivo apuntado en el sentido de la corriente, o más simétrico si se trata de un flujo oscilatorio. En planta presentan una morfología diversa que varía desde la configuración de trenes más o menos rectilíneos, a otros de formas sinuosas, lingüides o de media luna (Whittow, 1984). También en lechos arenosos es frecuente la acumulación de arenas formando dunas, las cuales, en ocasiones se originan al amparo de algún obstáculo. Cuando la velocidad de la corriente es elevada suelen aparecer antidunas. La diferencia entre una y otra se muestra en la figura 16 y básicamente radica en la posición en la que se produce la acumulación de materiales, en el dorso en el caso de las dunas, en el frente en de las antidunas (Whittow, 1984). El sistema de pozas (pools) y umbrales (riflles) se da en lechos arenosos y también con otro tipo de granulometrías más gruesas, confiriéndole al perfil longitudinal del río un dispositivo alternante entre zonas deprimidas y
2-Marco teórico y conceptual de referencia 83 elementos en resalte (Fig. 17). Se conforma este tipo de morfologías con regímenes de flujos de alta intensidad, tal como se indica en la figura 18 (Gutiérrez Elorza, 2008). Figura 16. Esquema de funcionamiento de dunas y antidunas hidráulicas (Witthow, 1984). Figura 17. Sistema poza-umbral (Brierley y Fryirs, 2005). En ocasiones, la acumulación de materiales, especialmente arenosos, en el fondo del lecho (channel lag) puede llegar a ser generalizada. Cuando la disponibilidad de este tipo de material es elevada y la intensidad del flujo insuficiente, puede llegar a ocupar, en el algunos casos, prácticamente la casi totalidad de la sección del canal (Borja et al., 2009).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 84 Figura 18. Variaciones en la formas del lecho en función de la intensidad del flujo y de la rugosidad (Simmons y Richardson, 1966). Más habitual es, sin embargo, la aparición de barras adosadas o aisladas (islas) que pueden estar compuestas por material heterogéneo (arenas, gravas…), y que pueden alcanzar dimensiones variables y ocupar posiciones diferentes e, incluso, corresponder con momentos diferenciados de la evolución del sistema. Por lo general, presentan un carácter variable, ya que pueden cambiar de fisonomía, trasladarse de posición o, incluso, desaparecer, tras cada evento hidrológico de intensidad. Según Pedraza (1996), se distinguen por su posición en planta en laterales y medias. La clasificación de Brierley y Fryirs (2005) es mucho más completa llegando a distinguir hasta doce categorías (Fig. 19), sin contar las específicas de los meandros (point bars). Fuera del canal se sitúan igualmente formas y depósitos asociados a la dinámica fluvial. El más próximo al canal, en continuidad con la parte alta de la orilla, se corresponde con el levée o dique natural que constituye un montículo con un perfil longitudinal más elevado en el contacto con la orilla del canal, y más aplanado y alargado en el sentido de la llanura aluvial. Presenta una granulometría decreciente en el sentido de la mínima pendiente, donde se acumulan los materiales más finos (limos y arcillas), mientras en la zona próxima al canal se acumulan los materiales más gruesos (Gutiérrez Elorza, 2008). Los depósitos asociados a procesos de acumulación de materiales fuera del canal están, por su parte, asociados a momentos de alta intensidad en el flujo (crecidas) y presentan diferentes tipologías según su posición, sus
2-Marco teórico y conceptual de referencia 85 dimensiones y, sobre todo, su morfología. Los denominados lóbulos de floodout se asocian a discontinuidades en el canal y se forman asociados a rupturas de pendiente o cuando, tras un recorrido despejado por el mismo, el flujo alcanza un trecho colmatado, registrándose en cualquiera de los casos una importante caída en su velocidad. Por su parte, los mantos de arena (floodout sandsheet) se vinculan a eventos de alta energía y situaciones de carga extrema, bajo los que los materiales finos (principalmente arenas) del lecho ocupan las márgenes aledañas al canal o la superficie de la llanura aluvial, distribuyéndose los materiales por las partes más bajas de su topografía. Constituyen sedimentos masivos, pobremente clasificados con pocas variaciones laterales de facies, que muestran un techo plano o levemente ondulado. Figura 19. Diferentes tipos de barras e islas (Brierley y Fryris, 2005). Los lóbulos o conos de derrame (crevasse splay) se asocian a curvas del canal o meandros en los que el flujo supera la orilla inundando la zona aledaña al canal, generando un depósito elongado o con forma de abanico más o menos digitado. Está compuesto generalmente por arenas y se asocian con cambios bruscos, en la anchura del cauce. También pueden aparecer en tramos donde se ha modificado el canal natural (Ortega-Becerril, 2007).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 86 Finalmente, los depósitos de avulsión tienen que ver con situaciones de inestabilidad lateral del canal, cuyo resultado puede generar un cambio completo en el trazado del mismo en la llanura aluvial, propiciando la creación de un nuevo canal y el abandono del existente previamente, así como su relleno. En el apartado de morfologías queda mencionar la existencia de paleocanales y canales de crecida ubicados, por lo general, en ámbitos de llanura aluvial. Constituyen en ambos casos morfologías alargadas y deprimidas no funcionales que, en el caso de los primeros, aparecen rellenos de materiales (channel fill deposits), mientras que los segundos mantienen un cierto grado de actividad en épocas de crecidas. d.2) Formas y depósitos mayores Los meandros constituyen curvas (bends) alternantes del trazado del canal con formas más o menos regulares (vid. supra apartado 2.1.2-b.1). Según Pedraza (1996), en ellos es característico el flujo helicoidal que genera efectos erosivos y sedimentarios diferenciados: erosiona en la parte externa de la curva, mientras que deposita en la parte interna de la misma. Este efecto hace que el material erosionado en la parte externa de una curva se deposite en la parte interna de la siguiente, generando el crecimiento de barras semilunares o point bars hacia la zona externa, marcando en la orla interna una sucesión de surcos y crestas (scrolls). Esta dinámica de crecimiento continua de la zona erosionada y de los point bars hace que los meandros se desplacen según diversos patrones: traslación, extensión, rotación, o, lo más común, una mezcla de todos ellos (Fig. 20). De igual modo, el desplazamiento continuo de los meandros puede generar su estrangulamiento y acortamiento recuperando el río su antiguo trazado entre dos crestas (Fig. 21), generando un meandro abandonado (oxbow lake), que es rellenado posteriormente con depósitos aluviales en sucesivas crecidas. El desplazamiento de los meandros constituye un mecanismo de migración lateral del sistema que en algunos ríos constituye una de sus señas de identidad (p.e. río Misisipi).
2-Marco teórico y conceptual de referencia 87 Figura 20. Patrones de desplazamiento de los meandros según Pedraza (1996). Figura 21. Mecanismo de corte y abandono de meandros según Pedraza (1996). Existen numerosos enfoques a la hora de abordar el estudio de los cauces meandriformes (Magdaleno et al., 2011), según se centren en la morfología del meandro y su evolución (Hooke, 1984). Para ampliar información sobre esta temática se recomienda la lectura de los trabajos de Gurnel et al. (1994), Hooke (1997), Lagasse et al. (2004), Addink y Kleinhans (2008) o Howard (1992). Las llanuras aluviales son franjas de terreno de topografía plana, con escasa o nula inclinación, aledañas y paralelas al canal, con una anchura que puede llegar a ser kilométrica. Se compone de aluviones o depósitos aportados por los cursos fluviales durante dilatados períodos de tiempo. Algunos autores explican su génesis asociándolas a zonas afectadas por una tectónica de tendencia subsidente aunque no demasiado intensa. Compuesta principalmente por aportes de materiales finos propios de los momentos de crecidas, en ella se puede reconocer algunos elementos en resalte como son los leveés, o pequeños escalones longitudinales situados en los bordes del
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 88 canal, u otros con morfologías más deprimidas en función de su grado de actividad o relleno, como son paleocanales y canales de crecida. Se desarrollan en ellas también los suelos aluviales o fluvisoles, según la clasificación de la FAO, o entisoles fluvents según la Soil Taxonomy, por lo general, poco evolucionados desde el punto de vista edafogenético, pues son suelos recientes, en los que predominan los procesos deposicionales, aunque muy fértiles desde el punto de vista agronómico (Ollero, 2007). Por su parte las terrazas fluviales se pueden analizar desde ópticas diferentes. Desde un punto de vista fisiográfico las terrazas constituyen plataformas más o menos extensas con un borde o escalón. Desde un punto de vista morfogenético constituyen relieves tabulares de superficie plana desarrollada sobre depósitos aluviales generados en diferentes fases, y cuyo frente o escalón se genera como consecuencia de procesos de incisión, una vez depositado el aluvión (Fig. 22). Figura 22. Diferentes secuencias de relleno y conformación de terrazas (Leopold et al., 1964).
2-Marco teórico y conceptual de referencia 89 El origen de este tipo de depósitos es una cuestión no resuelta satisfactoriamente en la actualidad. En un principio se asoció con los cambios climáticos experimentados durante el Cuaternario, aunque esta explicación se desestimó rápidamente al comprobar que había ríos en los que el número de terrazas era ampliamente superior al número de episodios fríos (glaciaciones) registradas durante esta época. Igualmente, se ha asociado su génesis con la existencia de cambios en el nivel del mar y con episodios tectónicos (Muñoz Jiménez, 1995). Actualmente se entiende que su génesis está ligada a cambios en las condiciones climáticas generales, que inducen a los sistemas fluviales a adaptarse a las nuevas circunstancias, generando grandes volúmenes de aluviones que son depositados en épocas de máximos aportes pluviométricos y de caudales, para posteriormente incidirlos y modelarlos en forma de terrazas en épocas de mínimos. Además de estas circunstancias, en la explicación de los sistemas de terrazas hay que analizar de un modo particular para cada sistema las condiciones relacionadas con la tectónica, el eustatismo, las condiciones paleoclimáticas, etc. Se clasifican en terrazas encajadas cuando, tanto las superficies planas culminantes, como los escalones, se desarrollan sobre depósitos aluviales y terrazas escalonadas cuando, entre cada uno de estos depósitos, escalonados aflora el sustrato. Se pueden organizar en sistemas simétricos, cuando a cada lado del canal se reproducen el mismo número de escalones, o disimétricos cuando en un lado hay más escalones que en el opuesto. Finalmente, los abanicos aluviales constituyen formas de acumulación complejas generadas por una corriente fluvial encauzada que deposita su carga en una zona de menor pendiente y relieve no confinante. Se localizan por lo general en el contacto entre zonas montañosas y zonas de piedemonte. Se genera una acumulación de material en forma de abanico con el ápice apuntando hacia la zona de la que procede el curso de agua. El perfil longitudinal es cóncavo depositándose los materiales más groseros en el ápice y los más finos en las partes más distales. El perfil transversal por su parte es convexo. Estas circunstancias generan que la red fluvial, cuando alcanza el abanico, se abra y expanda en forma centrífuga y radial, incluso, llegándose a perder el agua por infiltración en los depósitos sin llegar a alcanzar las partes distales.
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 96 más arriba se hablara de “clasificación de clasificaciones”). Habida cuenta de que estos componentes estructurales operan a modo de criterios de definición y selección de ecosistemas, han sido considerados como factores de control. Y, por último, un contexto funcional en el que se diferencian tres ámbitos escalares de funcionamiento de los ecosistemas (local, regional y zonal), los cuales se asocian, respectivamente, a las escalas espacio-temporales que permiten definir la dinámica, la evolución y la permanencia de los ecosistemas. En cada caso se plantean las magnitudes temporales de actividad, cambio y continuidad de los ecosistemas, las cuales son tratadas tanto desde una perspectiva geológica como climática y antrópica. Estos ámbitos escalares de análisis determinan asimismo tres enfoques diferentes (morfodinámico, morfogenético y morfoclimático). Con estas premisas, esta propuesta de clasificación jerárquica de ecosistemas definida por Borja et al. (2004 y 2008), se articula, en primer lugar, identificando los nueve niveles del escalafón a seguir que, según un orden escalar de magnitudes espacio-temporales decrecientes, serían: ecozona, ecodominio, ecoárea, ecoprovincia, ecorregión, ecodistrito, ecosección, ecotopo y ecoelemento. Seguidamente, se determina su contexto estructural mediante la definición de los factores de control, o componentes del medio natural que constituyen el marco de referencia básico tanto para la distribución de los ecosistemas entre los diferentes niveles de clasificación, como para la discriminación de los mismos dentro de cada orden escalar. La adscripción de los distintos factores de control (climáticos, morfoestructurales, litológicos, geomorfológicos, hidrológicos, biológicos, etc.) a cada nivel espacio-temporal de análisis se realiza, por una parte, teniendo en cuenta el enfoque de análisis más adecuado de cara a establecer la integridad ecológica de los ecosistemas (enfoque morfodinámico, enfoque morfogenético y enfoque morfoclimático) y, por otra, identificando la escala espacial a la que aquellos se manifiestan. Acorde con esta agrupación tripartita de enfoques y escalas espaciales de los distintos órdenes de magnitud se establece el contexto funcional, el cual se organiza igualmente en tres grandes ámbitos escalares de funcionamiento de los ecosistemas (ámbito local, ámbito regional y ámbito zonal). Según los
2-Marco teórico y conceptual de referencia 97 planteamientos de Borja et al. (2004 y 2008), el funcionamiento de los ecosistemas puede valorarse, pues, desde tres puntos de vista diferentes: el de su dinámica, el de su evolución y el de su permanencia formando parte de la superficie terrestre, a los cuales se han asignado los rangos temporales de actividad, cambio y continuidad (ya sean geológicos, climáticos y antrópicos), haciéndose coincidir con cada uno de los enfoques anteriormente mencionados. 2.1.5. La conectividad fluvial Se ha comentado sobradamente en los apartados anteriores la diversidad que presenta el sistema fluvial a lo largo de toda su extensión (cuenca y red de drenaje). Los ambientes son muy diferentes desde las cabeceras hasta las desembocaduras, así como, los procesos hidrogeomorfológicos predominantes y los modelados resultantes. A pesar de ello es posible identificar gradientes longitudinales, transversales y verticales en su funcionamiento (Ward y Wiens, 2001; González del Tánago y García de Jalón, 2007), así como, definir sistemas de relaciones de la red drenaje con el resto de ecosistemas adyacentes identificables en cada uno de los tramos de la cuenca (Brierley y Fryirs, 2005). Según los trabajos de Ward y Wiens (2001), los sistemas fluviales presentan una continuidad longitudinal puesta de manifiesto a lo largo de toda la extensión del canal principal, desde su cabecera hasta la desembocadura, a lo largo del cual se materializa el tránsito de todo tipo de flujos (caudales, sedimentos, nutrientes...), con una dirección predominante hacia aguas abajo (Fig. 24). Numerosos procesos y elementos hidrogeomorfológicos están vinculados a esta dinámica longitudinal, con diferentes gradientes, igualmente, según los ámbitos fluviales. De este modo, siguiendo a FISRWG (1998), la pendiente del perfil longitudinal del río, así como, la velocidad media del flujo y el tamaño del sedimento del lecho decrecen, especialmente, en el tramo de cabecera, en relación con el resto de tramos, mientras que, por el contrario, el caudal, la anchura y la profundidad del cauce aumentan en los tramos medios y bajos. Y, finalmente, también el volumen de material sedimentario acumulado aumenta exponencialmente en el tramo final (Fig. 25).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 98 Figura 24. Dimensiones de los sistemas fluviales según Ward y Wiens (2001).
2-Marco teórico y conceptual de referencia 99 Figura 25. Caracterización longitudinal del funcionamiento de distintos procesos y elementos hidrogeomorfológicos desde un punto de vista longitudinal (tomado de FISRWG, 1998). El buen funcionamiento de la dinámica longitudinal de los ríos se ve cortocircuitada por la presencia de elementos transversales de tipo artificial, entre los cuales, los embalses y presas, constituyen verdaderas barreras infranqueables para determinados procesos hidrogeomorfológicos y biológicos. La compartimentación que impone este tipo de elementos tiene unas notables repercusiones en el funcionamiento ecológico e hidrogeomorfológico, pues interrumpen todo tipo de flujos, haciendo que la conexión de los diferentes hábitats existentes a lo largo del río se vea notablemente mermada (González del Tánago y García de Jalón, 2007). Así mismo, obras de encauzamientos, dragados, limpieza de fondo de cauces,
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 100 etc., constituyen actuaciones que alteran sustancialmente la dinámica hidrogeomorfológica longitudinal propia de cada sistema fluvial. La continuidad transversal de los sistemas fluviales según González del Tánago y García de Jalón (2007) se da en las llanuras aluviales, en las que el río se ensancha, desbordándose, y donde los cauces pueden moverse con una dinámica divagante (Fig. 24). La inundación provocada en estos ámbitos por las crecidas constituye una acción esencial del sistema por la que se produce, por una parte, la disipación de la energía en momentos de aguas altas, al tiempo que, por otra, se genera un aporte de sedimentos, materia orgánica, nutrientes, etc., desde el canal a las riberas y la llanura aluvial. Las crecidas y la consiguiente inundación de las llanuras aluviales constituye un proceso esencial de la dinámica hidrogeomorfológica de cualquier sistema fluvial (Thoms, 2003) existiendo múltiples metodologías para su estudio (Díez Herrero et al., 2009). Los problemas aparecen cuando dichas llanuras aluviales y riberas están desconectadas de los canales u ocupadas por el hombre. Finalmente, los sistemas fluviales presentan una dimensión vertical con la que se conectan con el substrato sobre el que discurren (medio hiporreico). A través de los materiales del substrato y del lecho aluvial se producen, igualmente, flujos subterráneos y subsuperficiales de gran importancia para el funcionamiento ecológico de las riberas (Fig. 24). El caudal superficial de los ríos termina por infiltrarse tanto en el substrato, alimentando de este modo al acuífero regional, como en los materiales sedimentarios aluviales, alimentando, de esta forma, al acuífero aluvial. Todos estos procesos dependen del tipo de río, los materiales sobre los que discurra, etc. Un excelente indicador del buen estado ecológico de los ríos es que los flujos subsuperficiales y subterráneos responsables en gran medida del mantenimiento de la vegetación de ribera, funcionen adecuadamente. Por ello, las actuaciones sobre los canales y, especialmente, sobre las orillas (sellados, ataluzados, rellenos, escolleras…) constituyen actuaciones que distorsionan notablemente la circulación de este tipo de flujos y van en detrimento del buen estado ecológico de las riberas. Esta conectividad, en las tres dimensiones que se ha comentado (longitudinal, transversal y vertical), y la existencia de un continuum espacial
2-Marco teórico y conceptual de referencia 101 y temporal, constituyen elementos esenciales y necesarios para el buen funcionamiento de los sistemas fluviales y para el mantenimiento de su estado ecológico. Esta idea es la que otros autores como Ollero (2007) han querido concretar bajo el concepto de territorio fluvial. El sistema fluvial necesita un territorio específico en el que poder desarrollar todas sus funciones de un modo adecuado. Si parte de ese territorio es usurpado y los desempeños para los que estaba destinado en función de su génesis, son alterados, o, directamente eliminados, el buen funcionamiento del sistema fluvial se verá comprometido, así como el mantenimiento de sus funciones y sus servicios ecosistémicos. 2.1.6. Funciones de los ríos Los ríos desempeñan un variado conjunto de funciones ambientales las cuales están directamente vinculadas al mantenimiento de su integridad ecológica e hidrogeomorfológica. Teniendo presente esta premisa la Federal Interagency Stream Restoration Working Group (FISRWG, 1998) en su manual Stream Corridor Restoration: Principles, Processes and Practices establece como las principales funciones de un río: - Función de hábitat: los sistemas fluviales constituyen espacios en los que se reconoce una gran diversidad de hábitats en los que numerosas especies vegetales y animales encuentran las condiciones necesarias para su desarrollo. Constituyen ámbitos con una alta tasa de productividad repartida a lo largo del gradiente que supone el tránsito desde un ambiente acuático a otro terrestre. - Función barrera: la existencia de un canal fluvial puede suponer una barrera física para determinados flujos de materia y energía, así como para numerosas especies. Igualmente para el tránsito de sedimentos, nutrientes, semillas, etc., los canales fluviales suponen un límite neto. - Función de filtro: se relaciona con las anteriores, pues los canales fluviales no suponen un límite infranqueable para determinados
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 102 flujos, por lo que esta función realmente lo que evidencia es la capacidad de retención selectiva que tienen estos sistemas. - Función de corredor: el carácter eminentemente longitudinal de los sistemas fluviales les otorga la posibilidad de favorecer el tránsito y la dispersión, no solo a través del flujo de agua superficial, sino también a lo largo de sus riberas, e, incluso, del acuífero aluvial, de numerosas especies. Desde el punto de vista hidrológico su función es evidente al facilitar el tránsito de caudales líquidos y sólidos, así como, nutrientes, semillas, materia orgánica…, a lo largo de la red de drenaje. - Función de fuente: los ríos son un centro de emisión de diferentes tipos de materiales sedimentarios, minerales, etc., al tiempo que constituyen ámbitos que determinadas especies animales necesitan para completar algunas fases de su desarrollo vital. Por supuesto, constituyen, así mismo, una fuente de agua para las recargas del acuífero aluvial y/o regional, suelos hídricos, etc. - Función de sumidero: por último, los ríos pueden desarrollar una función de sumidero acumulando o atrapando en su interior numerosas partículas y organismos. Acumulan, igualmente, ingentes cantidades de sedimentos procedentes de la cuenca, así como, energía que es disipada durante los episodios de crecidas. En la figura 26 se representan de forma gráfica cada una de las funciones comentadas (González del Tánago y García de Jalón, 2007). Los ríos en buen estado ecológico mantienen intactas todas las funciones que se acaban de comentar. Desgraciadamente esa es una situación utópica, pues han sido los sistemas fluviales los que más han sufrido la presión antrópica desde tiempo inmemorial, lo que ha alterado gravemente la mayoría de estas funciones. El alto grado de desarticulación y desestructuración del funcionamiento de la inmensa mayoría de los ríos hace necesario que se planteen propuestas de restauración encaminadas a revertir su situación, o, al menos, a alcanzar unos niveles mínimos de funcionamiento que aseguren la continuidad en la prestación de sus servicios ecosistémicos.
2-Marco teórico y conceptual de referencia 103 Figura 26. Principales funciones de los ríos. En González del Tánago y García de Jalón (2007), tomado de FISRWG (1998). 2.1.7. Servicios ecosistémicos de los sistemas fluviales El entramado de relaciones y conexiones longitudinales, transversales y verticales que caracteriza a los sistemas fluviales de un territorio concreto, es la base que genera los servicios básicos de estos ecosistemas (Vidal Abarca y Suárez, 2011; Madejón y Marañon, 2020). Los servicios ecosistémicos son las contribuciones directas e indirectas de los ecosistemas al bienestar humano (EEME, 2011). Los servicios ecosistémicos se agrupan en tres categorías principales: abastecimiento, regulación y culturales. Los ríos y sus riberas forman parte de los paisajes terrestres de todo el territorio español y andaluz, conectándolos a través de sus cuencas de drenaje, y proporcionando muchos servicios que redundan en el bienestar del ser humano (Vidal Abarca y Suárez, 2009). Sin embargo, la mayoría de los ríos españoles y andaluces se encuentran en un estado de conservación bastante malo. Según Vidal Abarca y Suárez, 2009, el 65% de los servicios que los ríos proporcionan a la sociedad española se están degradando o
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 104 están siendo utilizados de forma insostenible, porcentaje que sube al 77% en el caso de la Comunidad Autónoma de Andalucía, lo cual ha propiciado que en los últimos 50 años se hayan degradado y alterado más ríos que en cualquier otro momento del pasado, fundamentalmente, con el objetivo de conseguir agua para consumo humano (regadíos, producción de energía…). Estas perturbaciones han devenido en una alteración de la funcionalidad hidrogeomorfológica y una pérdida de diversidad biológica sin precedentes, a lo que ha ayudado, sin duda, la existencia de 1.300 embalses en los ríos españoles. Dicha pérdida de funcionalidad se traduce, por ejemplo, en una disminución de la capacidad de regulación natural de las crecidas, una menor aptitud para controlar la contaminación difusa, o para mejorar la fertilidad del suelo de las vegas, etc. (Vidal Abarca y Suárez, 2009). En la figura 27 se muestra la evaluación global del estado de los servicios prestados por ríos y riberas en España a la sociedad según el estudio Evaluación de los Ecosistemas del Milenio en España promovido por la Fundación Biodiversidad. De su observación se deduce que son pocos los servicios que mantienen una tendencia a la mejora, incluso, de aquellos que, en principio, parten de una buena situación de salida. La mayoría de los servicios están tensionados a causa de la gran potenciación que se ha llevado a cabo en las últimas décadas de dos de ellos: la obtención de agua para los regadíos, por un lado, y la generación de energía para mantener los usos urbanos e industriales, por otro. 2.2. RESTAURACIÓN FLUVIAL 2.2.1. Bases conceptuales y principios de la restauración ecológica a) Concepto de ecosistema Se puede entender por ecosistema una porción de la superficie del planeta de cualquier magnitud, incluida la ecosfera (el planeta Tierra en su totalidad), que está estructurada e integrada jerárquicamente por elementos abióticos y bióticos (incluyendo los seres humanos), ligados por una trama de relaciones biofísicas (es decir, con una estructura y una organización interna),
2-Marco teórico y conceptual de referencia 105 constituyendo una realidad funcional que intercambia materia y energía (o sea, que tiene un funcionamiento), y se autoorganiza en el tiempo (presenta un dinamismo, una evolución y una permanencia en el tiempo). Figura 27. Evaluación global del estado de los servicios de los ríos y riberas de España (Vidal Abarca y Suárez, 2009). Los ecosistemas hay que entenderlos como una combinación de varios componentes: por un lado, la estructura relacionada con la expresión espacial de los mismos (espacio); por otro, los flujos de materia y energía, o lo que es lo mismo, su funcionamiento (tiempo); y, por último, la resiliencia, o sea, la elasticidad o capacidad de los mismos para volver a un estado inicial tras experimentar una perturbación. Estos tres componentes conforman su integridad ecológica, que se define como la capacidad de un
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 112 el futuro próximo (Hobbs y Harris, 2001). Este planteamiento nos hace reflexionar sobre ¿por qué es necesario restaurar? La respuesta a esta cuestión es evidente, dada la necesidad acuciante de revertir la escalada de destrucción de los sistemas naturales, y de los ecosistemas fluviales, en particular, ya que, nuestro futuro como especie está intrínsecamente vinculado a ellos. Necesitamos ecosistemas acuáticos sanos que nos proporcionen servicios ecosistémicos con un flujo adecuado, en especial, del abastecimiento del servicio ambiental agua. En los últimos tiempos se está integrando la cuestión de los servicios ecosistémicos en los proyectos de restauración a partir de su consideración desde un punto de vista económico. La posibilidad de cuantificar y dar un valor monetario a los servicios ambientales que un ecosistema recuperado y restaurado puede proporcionar a la sociedad, está introduciendo un cambio significativo en los objetivos de dichos proyectos de restauración (Trabucchi, 2012). La consideración de los servicios ecosistémicos en dichos proyectos hace que se puedan definir mejor los objetivos, y que se pueda concretar mejor el apoyo social, político y económico necesarios para su ejecución (Hobbs, 2007). En última instancia, la restauración de los sistemas fluviales, además de ser un deber moral y ético, para dejar a las generaciones venideras unos ecosistemas sanos que posibiliten su supervivencia, constituye, en el caso de Europa y España, un imperativo legal. La aprobación de la Directiva Marco del Agua 2000/60/CE (Weiß et al., 2008) nos obliga como Estado miembro de la Comunidad Europea a velar por el buen estado de conservación de nuestras masas de agua, y a promover y asegurar la restauración de aquellas que se encuentren en mal estado. Conseguir este fin no es posible sin la participación activa de la sociedad. La restauración fluvial considerada como una respuesta social, variará según el contexto en la que ésta se lleve a cabo, por lo que, tanto objetivos, como metas serán variables en los distintos países y territorios. Por lo general, es en los países ricos donde este tipo de proyectos alcanza un mayor desarrollo con el objetivo de cumplir con la decisión social de algunos países de mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, preservar especies animales y vegetales, recuperar hábitats, etc. (Kondolff, 1995). Es necesario implicar a la
2-Marco teórico y conceptual de referencia 113 población en los proyectos de restauración, haciéndolos partícipes de los mismos como actores principales en su desarrollo (Herrera, 2013). Para ello, las fases de información y comunicación de cualquier proyecto son cruciales, pues es necesario convencer a los afectados de los beneficios que reportará la mejora en las condiciones de funcionamiento de los sistemas fluviales. En algunos lugares se está experimentado con otras herramientas para conseguir la implicación de la sociedad o de determinados actores socioeconómicos, mediante la fórmula de Pagos por Servicios Ambientales (PSA), que promueve la conservación y mejora de los ecosistemas que proveen servicios ecosistémicos a agentes económicos específicos. Otras herramientas para la implicación de los agentes sociales pueden ser la implementación de estrategias basadas en la custodia del territorio y los bancos de conservación (Magdaleno et al., 2018). b) Objetivos de la restauración fluvial El objetivo principal de la restauración fluvial según González del Tánago y García de Jalón (2007) es logar el retorno del funcionamiento de estos ecosistemas a un estado más natural o equivalente al que tenían antes de su deterioro. Este planteamiento en los términos aquí expresados presenta, de entrada, varios inconvenientes. ¿Qué se debe entender por un estado más natural? ¿La situación que presentaba el sistema fluvial hace 10 años, 50, 100, 1000…? ¿Una situación en la que se elimina algún factor de tensión, sea cual sea su modo de implantación escalar espacial-temporal, su nivel de impacto…? Esta afirmación es completamente ambigua y no concreta en absoluto cuál tiene que ser el estado natural de un sistema fluvial. Según Herrera (2013) los objetivos de la restauración deben aspirar, además de devolver al sistema fluvial a una situación de funcionamiento más natural, a la consecución de fines con una componente socio-económica sostenible. Así, plantea como objetivos básicos de cualquier proyecto de restauración fluvial los siguientes elementos a considerar: - Dinámica fluvial: recuperar la dinámica hidrogeomorfológica y el territorio fluvial, favoreciendo la conectividad en todas sus direcciones.
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 114 - Biodiversidad: se debe propiciar las condiciones adecuadas para que especies animales y vegetales puedan prosperar mejorando los hábitats, protegiendo las especies autóctonas e impidiendo la entrada de invasoras como, por ejemplo, el caso del Arundo donax. Para ello es necesario mantener un adecuado régimen de caudales. - Resiliencia: mejorar la capacidad de auto-regulación y autoorganización. - Compatibilización de la situación ambiental, socioeconómica y usos del territorio: es necesario y básico conocer la realidad territorial y socioeconómica de la cuenca en la que se va a llevar a cabo el proyecto de restauración determinando objetivos realistas y alcanzables, al tiempo, que sostenibles. - Paisaje: mejorar y revalorizar los elementos visibles y no visibles del área restaurada. - Valores patrimoniales y afectivos: conservar, mantener y poner en uso público el enorme patrimonio cultural e histórico asociado a los cursos fluviales; así como, mejorar y fomentar los servicios ecosistémicos de tipo cultural. - Legislación: regular la situación legal de nuestros cursos de agua con respecto de diferentes normativas de obligado cumplimiento. - Problemas de inundaciones: la restauración puede solventar en determinados ámbitos los problemas asociados a las riadas y crecidas al mejorar las condiciones del territorio fluvial. - Empleo: los proyectos de restauración fluvial constituyen un nicho de empleo importante no sólo coyuntural, sino que se puede mantener en el tiempo pues es necesario implementar planes de seguimiento durante periodos de tiempo determinados. En cualquier caso, el objetivo último de todo proyecto de restauración debería tender a encontrar el punto de equilibrio dinámico
2-Marco teórico y conceptual de referencia 115 hidrogeomorfológico del sistema fluvial que le permita mantener sus funciones, al tiempo que proporcionar servicios ambientales a la sociedad (Malavoi y Bravard, 2010). Debería tener en cuenta, igualmente, las características del contexto natural en el que se va a llevar a cabo en cuanto a los procesos y las funciones biológicas a restaurar, así como, los hábitats y formaciones vegetales a reconstruir. Todo ello hay que hacerlo teniendo en cuenta la trayectoria histórica del ámbito en cuestión y los usos tradicionales de corte más sostenibles que los usos intensivos y tecnificados imperantes hoy día (Magdaleno et al., 2018). c) Restauración fluvial Como ya se ha comentado con anterioridad, los sistemas fluviales son uno de los ecosistemas continentales más castigados desde el punto de vista del impacto antrópico. El grado de tensión que soportan estos sistemas ha crecido notablemente en las últimas décadas de la mano de un desarrollo económico con unas necesidades crecientes relacionadas con el consumo de agua y el espacio para sus actividades (agricultura, urbanización, infraestructuras….), que han destruido su territorio fluvial (Malavoi et al., 1998; Ollero et al., 2009). La restauración fluvial ideal se basaría en una eliminación de todos los impactos y presiones antrópicas que sufren los ecosistemas, para devolverlos a una situación previa más natural, en la que los procesos hidrogeomorfológicos que están en la base de su funcionamiento se encuentren en equilibrio con las condiciones naturales específicas del área en el que operan dichos ecosistemas. Esta propuesta de máximos en la actualidad es completamente inviable, es decir, la restauración real de los sistemas fluviales se convierte en una utopía, pues es imposible revertir la maltrecha situación en la que éstos se encuentran, sin comprometer gravemente las condiciones económicas y sociales reinantes en la actualidad en muchas regiones del planeta (Ollero, 2011; Elso et al., 2011; Herrera, 2013). Este planteamiento nos lleva a poder afirmar que, efectivamente, no existe una verdadera restauración ambiental y que sus fundamentos constituyen una utopía irrealizable en la práctica, lo que nos aboca, en el plano más pragmático, a la implementación de acciones y medidas que, de forma
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 116 coordinada o aisladas, constituirán la base de otro tipo de actuaciones que se corresponderían con los conceptos de rehabilitación, recreación, remediación…. Esta cuestión ha generado bastante controversia y discusión entre los investigadores y profesionales que se dedican a estos temas, no estando en la actualidad muy bien definidos los conceptos, ni las estrategias a abordar a la hora de implementar acciones de restauración fluvial, llevándose a cabo, en más ocasiones de las deseadas, proyectos de restauración que en realidad no lo son. Desde un punto de vista pragmático, se puede afirmar que no existe consenso entre lo que se debe de entender por restauración y su aplicación práctica. Desde la orientación de carácter ecosistémica de tipo integral, propuesta en su día por Montes y sus colaboradores tras el desastre de la mina de Aznalcóllar (Sevilla) en la cuenca del río Guadiamar, uno de los pocos programas de restauración ambiental llevados a cabo en España desde una perspectiva integral (a nivel de cuenca hidrográfica), desde finales de los años 90 y a los primeros 2000, a la simple ejecución de una relación de medidas de carácter ingenieril, que constituyeron, por ejemplo, la base del proyecto de “restauración ambiental” del Río Pudio (Sevilla), llevada a cabo por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, durante la segunda década del presente siglo. En el caso de la restauración ecológica del río Guadiamar (Montes y Carrascal, 2008), todas las actuaciones emprendidas tenían como objetivo revertir el funcionamiento del río a una situación previa al vertido tóxico, definiéndose como ecosistemas de referencia los existentes en torno a los años 50 del pasado siglo para la zona de entremuros (a partir de la reconstrucción del sistema teniendo como modelo la imagen proporcionada por la fotografía aérea del vuelo americano del año 1956) (Borja et al., 2008); mientras que para la zona de la cuenca alta, se tomó como modelo de referencia, algunas de las cabeceras de los afluentes del propio río Guadiamar, así como, de algunos otros sistemas fluviales adyacentes en buen estado de conservación. Todo el plan de restauración se articulaba a partir en un marco conceptual de referencia de carácter integral, que pretendía la recuperación de toda la trama de funciones ecológicas propias del sistema hidrogeomorfológico fluvial a escala de cuenca, al tiempo que incorporaba al hombre y sus actividades, compatibilizando la regeneración
2-Marco teórico y conceptual de referencia 117 del sistema natural, con la utilización por parte de la sociedad de los flujos de servicios proporcionados por el sistema (socio-ecosistema) (Montes, 2002). Para ello, fue imprescindible la participación e implicación en el plan de acción de todas las administraciones competentes a distintas escalas, y, por supuesto, de las comunidades locales. Hoy día el Corredor Verde del Guadiamar, resultado visible del proceso de restauración, con sus aciertos y sus fallos, constituye un espacio natural integrado en la Red de Espacios Naturales de la Junta de Andalucía con unas condiciones ambientales aceptables. Por su parte, el caso del Proyecto de Restauración Ambiental del río Pudio, financiado por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, no pasó de constituir un conjunto de medidas de remediación y rehabilitación, desconexas, basadas en una mentalidad ingenieril, sin ningún marco conceptual de referencia de carácter ecológico, ni hidrogeomorfológico. Este planteamiento condujo a la ejecución de un conjunto de obras y actuaciones con un sentido contrario a la idea de renaturalización del sistema, como la limpieza abusiva de los canales y la eliminación de todo tipo de vegetación riparia, o, como la remodelación de las orillas con taludes inclinados a 45o y los canales con fondos planos. El resultado es que en la actualidad el río Pudio se parece más a un jardín que a un sistema fluvial que haya alcanzado un mínimo de recuperación de sus funciones hidrogeomorfológicas, ni, por supuesto, la recuperación ningún tipo de hábitat natural. La restauración fluvial debe basarse en generar las condiciones hidrogeomorfológicas necesarias para que el sistema se autorregule y autogestione en el tiempo (restauración pasiva) (Adam et al., 2007). Para ello, es necesario mantener unos caudales y una carga sedimentaria adecuados, así como, disponer de un territorio fluvial necesario para facilitar estas tareas. Igualmente, es muy conveniente eliminar todo tipo de obstáculos y favorecer la conectividad del sistema (CIREF, 2010). Sin embargo, ésta es nuevamente una propuesta utópica, pues la eliminación de los mayores impactos a los que están sometidos los grandes sistemas fluviales hoy día, como por ejemplo, las grandes presas, es una tarea imposible de llevar a cabo (Ollero, 2011).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 118 Siendo conscientes que la restauración ecológica, en el sentido más estricto, es en la práctica una idea inalcanzable, González del Tánago y García Jalón (2007), en el manual de Restauración de Ríos, publicado por el Ministerio de Medio Ambiente, establece todo un catálogo de actuaciones que se pueden implementar a la hora de mitigar algunos de los impactos y presiones que experimentan los sistemas fluviales, con distintos grados de reversión de las presiones y con diferentes orientaciones y resultados: - Rehabilitación: implicaría el más alto nivel de recuperación de las funciones hidrogeomorfológicas existentes en un momento anterior al actual, y al que volver, una vez eliminado el impacto. Supondría establecer unas condiciones de partida lo más naturales posibles para que el propio sistema, por sí mismo, fuera regulándose y ajustándose a unas condiciones más naturales. - Remediación: se trataría de acciones que pretenden mejorar las condiciones actuales del sistema mediante la reversión de un impacto concreto. Se utiliza en casos donde el grado de desnaturalización y degradación es alto, orientado a mejorar o mitigar el impacto concreto en sí mismo, sin una pretensión de mejora integral del sistema. - Mejora: tiene un carácter más estético que ecológico y pretende acrecentar la percepción que se tiene del sistema fluvial, pues, por lo general, no redundan en una mejora de las condiciones estructurales ni funcionales del sistema. - Adecuación: se basa en la aplicación de técnicas que persiguen la mejora de un uso concreto de los ríos, como puede ser la adecuación recreativa de las riberas u otros usos (baño, instalaciones deportivas, etc.). - Mitigación: consiste en la disminución de la intensidad o presión que algunos usos humanos ejercen sobre los ecosistemas fluviales.
2-Marco teórico y conceptual de referencia 119 - Substitución: implica, finalmente, la creación de un ecosistema nuevo donde existía uno natural, tan degradado que es físicamente irrecuperable. Las situaciones específicas de cada sistema fluvial (grandes cuencas fluviales o pequeñas), el grado de voluntad política existente, los recursos económicos disponibles, la intensidad de la demanda social reclamando acciones de restauración (por ejemplo, en el caso de una situación de desastre ecológico), etc., son cuestiones que van a determinar el tipo de acciones a implementar, para cada escenario y para cada momento concreto. Un esquema muy básico, pero esclarecedor, sobre qué tipo de actuaciones llevar a cabo en un ecosistema degradado (fluvial o de cualquier otro tipo), es el que se presenta en la figura 29, propuesto por Montes (2002), en el que plantea un cuestionario básico de cuyas respuestas va a depender el tipo de actuación a implementar. Figura 29. Ámbito de viabilidad de la restauración (Citado por Montes, 2002).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 120 La aplicación, sin embargo, en determinadas ocasiones de los principios básicos de la restauración ecológica con un carácter integral, podría ser una opción realista, por ejemplo, en cuencas de dimensiones pequeñas. De ser así, el principio básico que debería regir, según CIREF (2010), tendría que ser el de restablecer o recuperar el sistema natural a partir de la eliminación de los impactos que presionan al sistema, durante un espacio de tiempo lo suficientemente largo para que recupere su funcionamiento natural y autosostenible (Ollero, 2011). Un sistema fluvial restaurado debería recuperar, según el planteamiento de CIREF (2010) las siguientes condiciones: - Sus procesos naturales y todas las interacciones entre sus elementos y con otros sistemas. - Su estructura, es decir, todo sus componentes y flujos en toda su complejidad y diversidad. - Sus funciones dentro del sistema terrestre (transporte, regulación, hábitat...). - Su territorio, es decir, el espacio propio y continuo que debe ocupar para desarrollar todos sus procesos y funciones. - Su dinámica natural a lo largo del tiempo. - Su resiliencia o fortaleza frente a futuros impactos, su capacidad de autoregulación y autorecuperación. - Los bienes y servicios que aportan a la sociedad. Atendiendo a esta serie de requisitos, los sistemas fluviales restaurados deberían alcanzar un nivel de naturalidad cercano o igual a una situación anterior al desarrollo del impacto (situación de referencia), mostrando una funcionalidad y un dinamismo igualmente naturalizados, que les permitiera alcanzar un alto nivel de complejidad y diversidad; al tiempo que deberían mostrar una mayor resistencia frente a cualquier nueva perturbación (resiliencia). Alcanzar este estado, una vez implementadas las medidas de
2-Marco teórico y conceptual de referencia 121 actuación, precisaría de un periodo de tiempo variable que permitiera alcanzar este estatus. Desde este punto de vista, es lógico pensar, pues, que la verdadera restauración es la autorestauración, efectuada a lo largo del tiempo por el propio sistema fluvial, una vez eliminados los impactos y obstáculos (CIREF, 2010; Ollero, 2015). d) Principios que deben regir la restauración Como ya se ha comentado con anterioridad, la restauración de un sistema fluvial debe tener como objetivo principal el restablecimiento de los procesos naturales propios del funcionamiento de los ríos, es decir, devolverles su función, su territorio y su dinámica, tal como afirma Ollero (2008). La restauración ecológica de los sistemas fluviales puede, sin embargo, plantearse desde distintos puntos de vista y siguiendo estrategias igualmente diferentes. Sin embargo, el principio básico que todas ellas deben seguir es de la aplicación del conocimiento científico de los principios que rigen el funcionamiento de los ecosistemas fluviales. Para ello, es necesario contar con un equipo de especialistas multidisciplinar que abarque tanto los aspectos naturales, como los sociales, económicos e históricos (socioecosistema). En la base del conocimiento científico de los sistemas fluviales debe posicionarse, sin duda alguna, la dinámica hidrogeomorfológica, la responsable de que cualquier proyecto de restauración o rehabilitación pueda llegar a buen puerto (Horacio et al., 2018; Ollero y Romeo, 2007). El conocimiento sobre la dinámica de los caudales y el tránsito de sedimentos, así como, de los procesos y modelados geomorfológicos específicos de estos sistemas, constituye la base sobre la que construir cualquier plan de restauración (Horacio, 2015; Sear et al., 2003). Según Ollero (2008) son varios los principios básicos que hay que observar a la hora de restaurar un río. En primer lugar, contar con unos caudales naturales con fluctuaciones estacionales y procesos extremos, es decir, con crecidas responsables de la dinámica natural del río y de los procesos de conectividad transversal del mismo. En segundo término, mantener una disponibilidad y movilidad adecuada de sedimentos proporcionados tanto por el sistema de laderas de la cuenca, como de las propias orillas. En tercer lugar, eliminar todo tipo elementos rígidos (muros de defensa,
3-Objetivos 129 3. OBJETIVOS 3.1. OBJETIVO GENERAL El objetivo general se centra en obtener un diagnóstico del estado actual del funcionamiento hidrogeomorfológico del arroyo de El Partido y elaborar un conjunto articulado de orientaciones concretas (directrices), a escala de cauce y cuenca, encaminadas (en el marco de la restauración ecológica de los medios fluviales) a la mitigación/adaptación de los efectos del actual balance erosivo-sedimentario de la cuenca del arroyo de El Partido. 3.2. OBJETIVOS ESPECÍFICOS Teniendo en cuenta el objetivo general de la presente investigación, se plantean como objetivos específicos los siguientes: - Elaborar un diagnóstico integral del funcionamiento hidrogeomorfológico del sistema fluvial a partir del análisis y caracterización de la dinámica hidrogeomorfológica, tanto a nivel de cuenca (mediante análisis de procesos y propuestas de zonificación), como de cauce (a través de la caracterización a detalle del sistema cauce-orilla-llanura aluvial). - Realizar un reconocimiento general de campo y análisis geomorfológico (clasificación de canales, valoración de perfiles-tipo de orillas…) del área de estudio. - Analizar la evolución de las transformaciones experimentadas en el territorio consecuencia de la presión antrópica ejercida sobre el mismo a distintas escalas. - Efectuar una caracterización morfohidrográfica la red fluvial y los cambios del arroyo de El Partido en cuanto al diseño y los límites de las cuencas hidrográficas, incluyendo el estudio morfométrico de la expresión fluvial.
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 130 - Evaluar los procesos hidrogeomorfológicos desde el punto de vista de su génesis (circunstancias naturales y de presión antrópica desencadenantes), evolución histórica reciente y alcance futuro. - Determinar y analizar en detalle tramos y modelos que puedan contener claves para la obtención de una valoración integral de la dinámica de desestabilización de canales, a fin de obtener un marco general para la valoración del conjunto del sistema. - Definir directrices de actuación orientadas a la mitigación y adaptación de los desajustes identificados.
4. Metodología, fuentes y técnicas
4-Metodología, fuentes y técnicas 133 4. METODOLOGÍA, FUENTES Y TÉCNICAS 4.1. METODOLOGÍA 4.1.1. Fundamentos metodológicos Desde el punto de vista metodológico, la presente investigación comparte postulados generales con procedimientos de valoración del estado funcional de los ecosistemas fluviales como el Proper Functioning Condition (PFC), una propuesta metodológica del Bureau of Land Management y el USDA Forest Service, en colaboración con el USDA Natural Resources Conservation Service (Prichard et al., 1993), según la cual los sistemas fluviales funcionan adecuadamente en términos hidrológicos, geomorfológicos y ecológicos cuando el modelado, los depósitos, los suelos y la masa vegetal contribuyen solidariamente, entre otros aspectos, a disipar la energía de las crecidas, a filtrar los flujos hídricos, a remozar las llanuras aluviales y a estabilizar las orillas; esto es: cuando ayudan a generar unas condiciones de inundación que favorecen el desarrollo de la biodiversidad y el mantenimiento sostenible del flujo de servicios derivados del funcionamiento de los ecosistemas fluviales. Se trata de un método cualitativo para evaluar la condición de los ámbitos de ribera por el que se valora la eficacia de los procesos físicos que controlan el funcionamiento de un determinado tramo del sistema fluvial. Se identifican así, sistemas de ribera funcionales en los que el modelado, los depósitos fluviales y la vegetación de ribera contribuyen, como se ha indicado, primeramente, a laminar las avenidas, reduciendo la erosión y aumentando la calidad del agua; en segundo término, a filtrar y fijar la carga sedimentaria y favorecer el desarrollo de las llanuras aluviales; en tercer lugar, a favorecer la retención de los flujos y la recarga del acuífero; y, por último, a que se desarrollen suelos hídricos y progrese la vegetación higrofítica. Todo lo cual contribuye al desarrollo de la biodiversidad y la posibilidad de obtener el flujo de servicios propios de este tipo de ecosistemas. Por su parte, los sistemas de ribera semifuncionales presentan un incremento llamativo de la presencia de sedimentos finos como consecuencia de un
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 134 desajuste entre la disponibilidad de la carga y la capacidad de desalojo de los flujos. Dichos sedimentos pueden provenir de los sistemas de ladera o de las propias orillas de los canales. Asimismo, es característica de este tipo de sistemas la pérdida de la cubierta vegetal de orillas y llanuras aluviales, habitualmente en relación con la presión agrícola y ganadera, lo que aumenta el riesgo de erosión durante los eventos de alta energía. Los caudales y los niveles freáticos presentan síntomas de descenso, lo que se acompaña de una pérdida de calidad importante de hábitats fluviales y riparios. Finalmente, la categoría no funcional de riberas incluye sistemas fluviales que no presentan ni el modelado, ni los depósitos fluviales, ni la vegetación de ribera adecuados para contribuir a la reducción de la erosión, a mantener la calidad del agua, etc. Por lo que han perdido su capacidad para fomentar la biodiversidad y el desarrollo de los ecoservicios de los que proveen estos ecosistemas a la sociedad cuando funcionan adecuadamente. La colmatación de los canales, la presencia de depósitos de derrame (floodplain sand sheet) induciendo la aparición de espacios inundables no ajustados a la dinámica del sistema, el funcionamiento impedido de llanuras aluviales, etc., más un intenso manejo antrópico de los canales (muros condicionando flujos, rectificación de trazados, desobturación mecánica de canales, peraltado y fijación artificial de orillas…) y las llanuras aluviales (vertederos, rellenos, ocupación agrícola…), unido a la ausencia de vegetación natural y la proliferación de especies oportunistas son, en su conjunto, claros indicadores de unas condiciones no funcionales de los sistemas fluviales. Así pues, este tipo de análisis proporciona información acerca de si un tramo fluvial se encuentra funcionando adecuadamente, de manera que contribuya a la conservación y/o recuperación de su salud ecológica del sistema. Además de para determinar la salud ecológica de un sistema fluvial, este método se utiliza también para definir y organizar las posibles acciones de gestión a llevar a cabo sobre las riberas. Se convierte así en un útil instrumento para priorizar las actividades de restauración, ya que con él se puede detectar de una manera temprana qué sistemas se encuentran en riesgo de degradación. Este método puede contribuir, así pues, a determinar el momento oportuno y el diseño más adecuado de los proyectos de restauración de los sistemas ribereños, así como, a definir los programas de
4-Metodología, fuentes y técnicas 135 seguimiento de la recuperación y planes de vigilancia e identificar los avances de la gestión hacia los modelos deseados. Desde esta perspectiva, no obstante, nuestros planteamientos se centrarán preferentemente en aplicar los principios y conocimientos de la hidrogeomorfología fluvial al campo del diagnóstico territorial. 4.1.2. Desarrollo metodológico Teniendo en cuenta todo lo anterior, desde un punto de vista operativo, la primera de las tareas llevadas a cabo ha consistido en el análisis bibliográfico y documental de la producción científica existente acerca del área y el objeto de estudio, incluido el material cartográfico, tanto básico como temático, así como de la explotación de varias colecciones de fotografía aérea de los últimos 60 años. El levantamiento de los datos en campo y el tratamiento sistemático de los mismos se ha realizado a partir de la definición de una serie de estaciones de muestreo, las cuales se definen como puntos de caracterización hidrogeomorfológica y chequeo del estado de los principales componentes del sistema fluvial. En total son 63 las estaciones de muestreo utilizadas, habiéndose recopilado en cada una de ellas información referente tanto al cauce (análisis de detalle) como a la cuenca (análisis del contexto): - Análisis de detalle: concierne a la caracterización del modelado y la dinámica fluvial a partir de la valoración de los principales elementos que componen el sistema canal/orilla/llanura aluvial, tomando en consideración tanto los componentes naturales como antrópicos en relación a: los tipos de formaciones superficiales y flujos hídricos asociados, el modelado de las orillas y las llanuras aluviales, la presencia y el tipo de vegetación riparia, suelos, etc. - Análisis de contexto: aborda la caracterización de la dinámica de las laderas y el impacto antrópico sobre las mismas, prestando especial atención a los aspectos relacionados no sólo con los diferentes procesos naturales propios de este tipo de medios (arroyada, muy especialmente), sino también con la presencia de factores antrópicos y su capacidad para interrumpir o amplificar la dinámica del flujo, tales como la presencia de infraestructuras, el manejo de la cubierta
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 136 vegetal –tanto agrícola (tipos y técnicas de cultivos, uso de agroplásticos, etc.), como forestal (destoconados, talas, sacas, etc.)–, o, la existencia de plantas de extracción de áridos y los impactos derivados de sus sistemas de evacuación de aguas, etc. Finalmente, los datos levantados a través de las estaciones de muestreo se une a la información procedente de la fotointerpretación y el análisis cartográfico, y todo ellos se procesa e implementa en un sistema de información geográfica (SIG), al que se han asociado diferentes bases de datos. Ello no sólo facilita la interpretación y el diagnóstico general del estado de la estructura y la dinámica actual de la cuenca, sino que además sirve como herramienta para la programación y la toma de decisiones en el caso de actuaciones encaminadas a la restauración ecológica del sistema fluvial. 4.2. FUENTES Y TÉCNICAS 4.2.1. Revisión bibliográfica Relativa a la geomorfología fluvial existe, en términos generales, una abundantísima bibliografía tanto a nivel nacional como internacional, por lo que ha sido necesario realizar una importante selección, hasta conseguir un repertorio de obras de referencia, manuales y artículos claves que aparecerán citados a lo largo de los diferentes capítulos de esta investigación y debidamente relacionados en el apartado de referencias bibliográficas. Por el contrario, la producción científica relacionada específicamente con el área de estudio es bastante exigua y centrada, sobre todo, en temas de restauración hidrológica, vegetación, aspectos territoriales, etc., (vid. supra, apartado. 1.3) 4.2.2. Análisis de documentación cartográfica La cartografía básica y temática de la zona de estudio a diferentes escalas se ha revisado exhaustivamente, trabajándose tanto en formato analógico como digital, y tanto en series históricas como en soportes actuales.
4-Metodología, fuentes y técnicas 137 a) Cartografía histórica Se considera como cartografía histórica aquella divulgada antes del año 1956. En el presente trabajo se han utilizado los mapas publicados por la Consejería de Obras Públicas y Transportes (2007), en una recopilación de la primera edición de las hojas del Mapa Topográfico Nacional a 1:50.000 correspondiente al territorio andaluz (1942-1952). Las hojas usadas en la presente investigación se relacionan en la tabla 3. Año de publicación Nº de hoja Nombre de la hoja 1952 981 Gibraleón 1950 982 La Palma del Condado 1948 983 Sanlúcar la Mayor 1946 999 Huelva 1947 1000 Moguer 1948 1001 Almonte 1951 1017 El Abalario 1942 1018 El Rocío Tabla 3. Relación de las hojas de mapas históricos y su año de publicación. La información obtenida de esta colección de mapas ha proporcionado un modelo espacial correspondiente a un momento anterior a la disponibilidad del primer documento fotogramétrico (1956). b) Cartografía básica La cartografía básica utilizada se corresponde con los mapas topográficos disponibles, tanto en formato ráster como vectorial, proporcionados por Instituto de Cartografía de Andalucía (ICA) y por la Dirección General del Instituto Geográfico Nacional (Ministerio de Fomento). Concretamente se ha utilizado la información proporcionada por: - Mapa Topográfico Ráster de Andalucía (ICA) a escala 1:10.000 del año 2001 y Mapa Topográfico Nacional de España 1:50.000 publicado por la Dirección General del Instituto Geográfico Nacional. Las hojas
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 144 mapa que no tiene sistema de coordenadas se le traslada el sistema de otro que sí lo tiene, identificando en ambas imágenes lugares o puntos comunes que se usarán como puntos de control. Cuanto mayor sea el número de puntos de control obtenidos, menor será el error que se traslade a la imagen georreferenciada, aunque la calidad y nitidez de estos puntos también serán relevantes. La totalidad de la información cartográfica trabajada y presentada en esta investigación está proyectada en el sistema de referencia ETRS89 UTM - huso 30. Una segunda fase en el tratamiento de la información ha consistido en su digitalización. Mediante este proceso se convierte información en formato ráster a formato vectorial, mediante el trazado o dibujo de elementos territoriales que aparecen en las imágenes digitales (ráster), pudiéndose utilizar tres tipos de capas diferentes: puntos, líneas y polígonos. Toda la información de este modo tratada es, finalmente, almacenada en diferentes bases de datos de información georreferenciada. A partir de la información incorporada al SIG se ha podido trabajar de un modo casi automático, por ejemplo, la obtención de todas las variables definidas en el análisis morfotopográfico, o, se ha analizado la evolución de los diferentes usos del suelo a lo largo del período analizado.
5. Caracterización general de la cuenca del arroyo de El Partido
5-Caracterización general de la cuenca del arroyo de El Partido 147 5. CARACTERIZACIÓN GENERAL DE LA CUENCA DEL ARROYO DE EL PARTIDO 5.1. LOCALIZACIÓN Y REGIONALIZACIÓN ECOLÓGICA La cuenca del arroyo de El Partido se localiza en el tramo final de la depresión inferior del Guadalquivir, en el extremo sureste de la provincia de Huelva (Fig. 31). Es la responsable del drenaje de parte de los municipios de Bonares, Niebla, Villarrasa, La Palma del Condado, Bollullos del Condado, Rociana del Condado, Almonte e Hinojos, todos ellos pertenecientes a la citada provincia andaluza (Fig. 32). La cuenca vertiente presenta una extensión de 318 km2, una vez incorporados los terrenos correspondientes al vecino arroyo de La Parrilla, con motivo de las actuaciones de “corrección hidrológica” llevadas a cabo en el año 1981 por parte de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. En planta, su dispositivo es de forma globular, estrechándose y alargándose en su tramo inferior. Se reconocen en ella cinco grandes subcuencas que, de W a E, reciben los nombres de los arroyos que las surcan: el Moriana, el Calancha, el de La Cárcava, el de La Parrilla y el de El Partido, propiamente dicho, conocido en este tramo como el arroyo Santa María (Fig. 33). La cuenca del arroyo de El Partido forma parte del complejo de cuencas menores que drenan todo el sector NW de las marismas del Guadalquivir, constituyendo sus aportes una de las principales fuentes de alimentación hídrica de la misma, aún encontrándose parcialmente fuera de los límites del Espacio Natural Doñana. Desde el punto de vista de la contextualización de la cuenca del arroyo de El Partido en el marco de la Regionalización Ecológica de Andalucía (Borja, F. et al., 2004), se plantea la siguiente aproximación:
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 148 Figura 31. Localización de la cuenca hidrográfica del arroyo de El Partido en el SE de la provincia de Huelva.
5-Caracterización general de la cuenca del arroyo de El Partido 149 Figura 32. Términos municipales incluidos parcialmente en la cuenca del arroyo de El Partido.
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 150 Figura 33. Ubicación de las subcuencas del arroyo de El Partido.
5-Caracterización general de la cuenca del arroyo de El Partido 151 - A nivel de ecoárea la cuenca de El Partido se inserta en la unidad correspondiente a la Depresión del Guadalquivir (2) en su tramo inferior (Fig. 34), caracterizada desde el punto de vista litológico por la presencia de margas, arenas y areniscas, así como materiales carbonatados de las unidades olitostrómicas, en clima mediterráneo. Figura 34. Ubicación de la cuenca del arroyo de El Partido a escala de Ecoárea. - A escala de Ecoprovincia la cuenca de El Partido se ubica en el extremo occidental de la unidad denominada Eje de la Depresión del Guadalquivir (2.1), cuyo principal factor de control lo constituye el carácter morfosedimentario característico, en este caso, de una gran cuenca abierta asociada a un clima mediterráneo de tipo seco (Fig. 35). - La determinación del nivel escalar de Ecorregión no supone en el caso de la cuenca del arroyo de El Partido ningún cambio desde el punto de vista cartográfico con respecto al nivel anterior. Sin embargo,
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 152 desde el punto de vista metodológico y conceptual se produce un importante cambio al alcanzarse un nivel de concreción mayor en la definición de las unidades. A este nivel escalar la cuenca de El Partido se ubica en la unidad denominada Plataforma Condado-Aljarafe (2.1.6), definida por la existencia de relieves tabulares en los que predomina una morfogénesis fundamentalmente de tipo fluviogravitacional, con series de encinas y alcornoques asociadas a la existencia de acuíferos detríticos (Fig. 36). Figura 35. Ubicación de la cuenca del arroyo de El Partido a escala de Ecoprovincia.
5-Caracterización general de la cuenca del arroyo de El Partido 153 Figura 36. Ubicación de la cuenca del arroyo de El Partido a escala de Ecorregión. 5.2. CARACTERIZACIÓN DEL MEDIO FÍSICO 5.2.1. Rasgos climáticos La cuenca de El Partido queda comprendida dentro del ámbito de influencia de dos de los tipos climáticos identificados en la Comunidad Autónoma andaluza (http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/site/portalweb/): el mediterráneo oceánico, por un lado, y el mediterráneo subcontinental de veranos cálidos por otro (Fig. 37). El primero de ellos, correspondiente al tipo mediterráneo oceánico, comprende el tramo final de la cuenca y se caracteriza por el efecto suavizador sobre los valores extremos debido a la influencia del océano. Este hecho se manifiesta en la existencia de inviernos con temperaturas medias que raramente bajan de los 10 ºC y veranos con temperaturas medias en torno a los 25 ºC. Las precipitaciones medias se sitúan entre los 500 y 600 mm anuales concentrándose en el período invernal, reconociéndose una sequía
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 256 Foto 35. Canalización artificial del arroyo Calancha compuesta por losa de hormigón y orillas de gaviones de 2 alturas aguas arriba del núcleo urbano de Rociana del Condado (Estación de muestreo nº 60). Foto 36. Canalización artificial del arroyo Calancha en el núcleo urbano de Rociana del Condado con presencia de construcciones hasta el borde la propia canalización (Estación de muestro nº 60).
7-Caracterización de la dinámica hidrogeomorfológica 257 Foto 37. Canal artificial del arroyo Calancha con losa de hormigón en el núcleo urbano de Rociana del Condado (Estación de muestro nº 60). Foto 38. Última ampliación del canal artificial del arroyo Calancha en el tramo urbano de Rociana del Condado en el que se muestra en primer plano un muro de hormigón, para reducir la sección del canal, que continúa aguas abajo reforzado con muro de gaviones a tres alturas (Estación de muestro nº 60).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 258 7.2.6. Tramo 6. Cárcava Medio-Bajo Desde la confluencia del arroyo de la Cerrada con el Cárcava hasta 300 m aguas abajo del cruce de la Autovía A-483 Se trata de un cauce de canal único encajado sobre el sustrato, de trazado sinuoso con meandros pronunciados (corto radio de curvatura), que presenta un alto grado de desnaturalización en lecho y orillas debido a obras de acondicionamiento hidráulico, consistente tanto en la construcción de canales sobre su antiguo trazado, como en la apertura de canales artificiales completamente ajenos al dispositivo originario y el acondicionamiento de lechos y orillas. En las inmediaciones de la localidad de Bollullos, el arroyo de La Cerrada discurre en un tramo urbano a través de un canal artificial en forma de uve y con paredes revestidas de mampostería (Fotos 39 y 40). Aguas abajo de este sector, el arroyo de La Cárcava presenta un canal labrado de forma artificial con orillas rectas y pendiente elevada (± 60º), en parte sobre material de acarreo (Fotos 41 y 42). No obstante, el diseño de estas obras ha intentado replicar el antiguo trazado meandriforme. Foto 39. Tramo urbano del arroyo de la Cerrada a su paso por la localidad de Bollullos Par del Condado, con sellado de mampostería y en forma de V (Estación de muestreo nº 67).
7-Caracterización de la dinámica hidrogeomorfológica 259 Foto 40. Ídem foto 39 con drenaje lateral de escaso calado y construido con hormigón (Estación de muestreo nº 67). No ocurre así aguas abajo, donde la canalización presenta un trazado rectilíneo alineándose en paralelo a la margen oriental de Autovía A-483 hasta La Cárcava, mientras que los restos del canal antiguo quedan abandonados en su margen occidental. La confluencia del Cárcava con el de La Cerrada se resuelve, en el sector correspondiente al primero de estos arroyos, mediante importantes obras de acondicionamiento consistentes en el refuerzo de las orillas con escollera cementada en los apoyos del puente de la Autovía (Foto 43). Por su parte, en el sector aguas abajo de dicha confluencia se ha implantado un sistema de gaviones de 4 alturas para proteger las orillas (Foto 44), mientras que en el lecho se disponen una serie de diques transversales que se ven sobremontados por sistemas de barras de arenas centrales y adosadas.
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 260 Foto 41. Remodelación artificial de la morfología del canal del arroyo de La Cerrada con maquinaria pesada y diseño de orillas con taludes a 45o desarrollados sobre material de relleno (escombros) (Estación de muestreo nº 67). Foto 42. Ídem foto 41 y desarrollo de meandros artificiales (Estación de muestreo nº 67).
7-Caracterización de la dinámica hidrogeomorfológica 261 Foto 43. Protección de escolleras aguas abajo del paso de aguas del arroyo de La Cárcava en la Autovía A-483 (Estación de muestreo nº 11). Foto 44. Tramo rectificado y refuerzo de las orillas mediante sistema de gaviones de 4 alturas y umbrales transversales de fondo aguas abajo de la confluencia del A. de La Cárcava y la Autovía A-483 (Estación de muestreo nº 11).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 262 Este conjunto de actuaciones (escollera, diques y gaviones) vendría precedido por una sensible incisión del canal de La Cárcava, como consecuencia del incremento de la capacidad erosiva de este colector, debido a la pérdida de la carga arenosa de la que se acaba de liberar aguas arriba (vid. supra Tramo 4), más la entrada de las aguas canalizadas del arroyo de La Cerrada. Esta nueva situación da como resultado la implantación de una dinámica erosiva que proveerá de materiales al nuevo flujo que serán transportados aguas abajo. 7.2.7. Tramo 7. Colmenar Medio/Bajo - Calancha Bajo Colmenar desde aguas abajo de la confluencia del Vizcaíno y Calancha desde Rociana hasta la confluencia de ambos y desde ésta hasta el puente sobre la carretera Almonte-Niebla (A-484) Este tramo en general presenta cauces sinuosos con canales únicos en la mayor parte de su recorrido, con meandros regulares poco marcados y llanura aluvial de escaso desarrollo. En el caso del Colmenar Medio los canales aparecen, por regla general, incididos en el sustrato y los lechos presentan un alto grado de colmatación llegando a enrasar con las orillas. Especialmente problemático es el tramo de canal que discurre en paralelo al Camino de los Andadores, aguas abajo del cruce entre las carreteras A-484 y la HU-3109 que da acceso a la localidad de Rociana del Condado. En este tramo es habitual el desarrollo de lóbulos de floodout y mantos de arena de llanura aluvial (floodplain sand sheet) (Foto 45 y 46) y especialmente la colmatación del canal que obliga a la realización de tareas periódicas de desobturación, como las que se llevaron a cabo en el invierno de 2013, en las que fue necesaria la participación de maquinaria pesada y camiones de gran tonelaje (Foto 47), y que no sirvieron de mucho, pues dos inviernos más tarde (invierno 2015) el canal estaba nuevamente obturado (Foto 48). El azolvamiento de los canales en este tramo provoca habitualmente procesos de avulsión en determinados puntos en los que el flujo es incapaz de movilizar la carga sedimentaria y posee la energía y capacidad suficientes como para abrir nuevos canales (Fotos 49 y 50).
7-Caracterización de la dinámica hidrogeomorfológica 263 Foto 45. Lóbulos de floodout localizados en la margen izquierda del arroyo Colmenar, al S del núcleo urbano de Rociana del Condado (Estaciones de muestreo nº 65-61). Foto 46. Mantos de arena (floodplain sand sheet) en la margen izquierda del arroyo Colmenar, al S del núcleo urbano de Rociana del Condado (Estaciones de muestreo nº 65-61).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 264 Foto 47. Tareas de desobturación mecánica del arroyo Colmenar en el invierno de 2013 debido a la colmatación del lecho. Obsérvese al fondo de la imagen la altura del material extraído apilado (Estaciones de muestreo nº 65-61). Foto 48. Ídem foto 47 nuevamente colmatado en el invierno de 2015 (Estaciones de muestreo nº 65-61).
7-Caracterización de la dinámica hidrogeomorfológica 265 Foto 49. Proceso de avulsión en el arroyo Colmenar visto hacia aguas arriba durante el invierno de 2010 (Estaciones de muestreo nº 65-61). Foto 50. Ídem foto anterior visto hacia aguas abajo (Estaciones de muestreo nº 65-61).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 272 Foto 56. Canal expandido en el tramo medio del arroyo Cárcava con paredes verticalizadas e incisión en el sustrato. Al fondo se aprecia el brocal de un pozo que ha quedado al descubierto (año 2006) (Estación de muestro nº 13). Foto 57. Ídem foto 56 en la que la progresión de la erosión ha hecho desaparecer el brocal del pozo (invierno de 2015) (Estación de muestro nº 13).
7-Caracterización de la dinámica hidrogeomorfológica 273 Foto 58. Ídem fotos 57 y 56 vista aguas arriba y con desarrollo de las barras de meandro dentro del canal expandido (Estación de muestro nº 13). Foto 59. Imagen de satélite correspondiente al momento en el que se estaban construyendo los diques de escolleras ubicados en la margen izquierda del tramo bajo del arroyo de La Cárcava durante el verano de 2017 (Fuente: Google Earth) (Estación de muestreo nº 13).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 274 Foto 60. Visión panorámica desde dentro del canal del tramo rectificado del arroyo de La Cárcava un año después de su rectificación (año 2018) (Estación de muestreo nº 13). Foto 61. Muro de escollera con dispositivo lineal en el canal del tramo rectificado del arroyo de La Cárcava (Estación de muestreo nº 13).
7-Caracterización de la dinámica hidrogeomorfológica 275 Foto 62. Ídem foto 61 en la que se observa el peraltado y recrecimiento artificial de la orilla de la margen derecha (Estación de muestreo nº 13). Foto 63. Refuerzo de la orilla de la margen izquierda con escombros del tramo bajo del arroyo de La Cárcava donde no se ha reforzado con escollera para evitar la progresión de la erosión (Estación de muestreo nº 13).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 276 7.2.9. Tramo 9. Cárcava Bajo, Colmenar Bajo y Santa María Alto Colmenar desde el puente de la carretera Almonte-Bonares hasta la confluencia con el Cárcava; Cárcava desde el puente sobre la A-483 en Almonte hasta la confluencia con el Colmenar; y Santa María alto hasta el vado del Chivo En general, el carácter que puede definir este tramo es el de la coexistencia de grandes lóbulos arenosos de sobrecanal con elementos conservados del tipo llanura aluvial y terrazas históricas. El dispositivo del cauce es de tipo meandriforme con un canal único que se convierte en dos o más según los sectores. El canal presenta igualmente un carácter meandriforme con tornos, en algunas ocasiones, de corto radio de curvatura. Presenta una ribera en la que se reconocen elementos morfosedimentarios conservados del tipo llanura aluvial más terraza histórica, que indican una situación menos afectada por el desequilibrio que caracteriza a los tramos descritos aguas arriba en esta misma subcuenca. En el sector correspondiente del Cárcava Bajo destaca la presencia de orillas escalonadas correspondientes a dos niveles de terrazas recientes (± 1 m) (Foto 64), sobre los que incluso, se reconoce alguna morfología de paleocanal, y un lecho con abundantes barras arenosas adosadas y centrales y, especialmente, de point bar. Destacan, igualmente, algunos sectores en los que se reconocen depósitos arenosos de sobrecanal (Foto 65). En la figura 80, que corresponde al esquema geomorfológico T9-2 (Cárcava Bajo), se reconoce para el año 1956 un cauce con una marcada sinuosidad, con numerosos meandros y desarrollo de point-bars (sector N del área cartografiada). Por su parte, en la actualidad, este sector mantiene el carácter meandrinoso, generando pequeñas barras activas en el interior del canal, así como, un depósito de point-bar en el extremo S, antes de la conexión con el arroyo Colmenar.
7-Caracterización de la dinámica hidrogeomorfológica 277 Foto 64. Niveles de terrazas históricas en el tramo final del arroyo de La Cárcava (Estación de muestreo nº 2). Foto 65. Depósitos de sobrecanal en el tramo final del arroyo de La Cárcava (Estación de muestreo nº 2).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 278 Figura 80. Esquema geomorfológico T9-2 en el tramo del Cárcava Bajo.
7-Caracterización de la dinámica hidrogeomorfológica 279 A pesar de constituir uno de los tramos relativamente mejor conservados de toda la red de drenaje del arroyo de El Partido, se reconocen en él ciertos sectores en los que la acción antrópica deja sentir sus efectos. En los vados que atraviesan el canal se reconocen acumulaciones de material arenoso situados aguas arriba de los mismos que impiden reconocer el modelado de canal/orilla (Foto 66). Por contra, aguas abajo de los mismos se produce un fenómeno de incisión que por lo general suelen rellenarse con diversos materiales de acarreo (escombros y otros materiales de vertedero) (Foto 67). El sector correspondiente al Colmenar Bajo presenta canales múltiples en ocasiones con meandros bastante cerrados divagantes en un canal ancho y poco incidido, salvo en la parte final del tramo, en las proximidades de la confluencia con el Moriana, donde las orillas adquieren un perfil más verticalizado, salvando desniveles comprendidos entre 1 ó 2 m de altura. Son abundantes los depósitos de point bars asociados a los meandros, así como las barras centrales y laterales. En este sector la vegetación de ribera está presente en algunos pequeños rodales aislados, habiendo sido sustituida por un denso y continuo matorral de caña (Arundo donax) (Foto 68). Foto 66. Acumulación de sedimentos arenosos con desarrollo de ripples aguas arriba del vado del camino de Lucena del Puerto en el tramo final del arroyo Colmenar (Estación de muestreo nº 2).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 280 Foto 67. Material de acarreo y escombros depositados aguas abajo del Vado de Ríoseco (Estación de muestreo nº 1). Foto 68. Predominio del cañaveral de Arundo donax en el tramo bajo del arroyo Colmenar (Estación de muestreo nº 66). En el sector correspondiente al Santa María Alto, se mantiene la dinámica de acumulación de depósitos de sobrecanal asociada a un cauce con canales
7-Caracterización de la dinámica hidrogeomorfológica 281 múltiples poco incididos en el sustrato (Fig. 81), que progresivamente se va convirtiendo aguas abajo en un cauce expandido y más incidido y en el que las orillas van adquiriendo un dispositivo vertical (Foto 69). El manejo antrópico en este tramo se manifiesta en la existencia de numerosos vados que ejercen un efecto de acumulación aguas arriba de los mismos, y de incisión aguas abajo; en la presencia de parcelaciones del canal (“corralitos”) (Foto 70); en la aparición puntos de vertidos de residuos sólidos (vertedero); en la realización de represas artificiales (Foto 71), etc. Foto 69. El arroyo Santa María presenta un cauce incidido y expandido con orillas verticalizadas (Estación de muestreo nº 72).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 288 Foto 76. Meandros con dinámica lateral de crecimiento confinados dentro del cauce del arroyo Santa María retrabajando barras de arenas (Estación de muestreo nº 33). Foto 77. Refuerzo con escollera de los márgenes del arroyo de Santa María (Estación de muestreo nº 36).
7-Caracterización de la dinámica hidrogeomorfológica 289 Foto 78. Refuerzo de las orillas con escolleras en el tramo aledaño a La Palmosa (Estación de muestreo nº 37). 7.2.11. Tramo 11. La Palmosa Desde la Palmosa hasta el puente de la Casa de La Matanza Este tramo presenta un cauce de tipo expandido de gran anchura (>100 m en algunos sectores), con dispositivo de sinuoso a meandriforme y orillas verticalizadas (Foto 79). El canal es de tipo múltiple, con dispositivo meandriforme, carácter divagante e incidido en el sustrato en el sector norte y sobre la llanura aluvial en los aledaños del puente de La Matanza. El lecho presenta abundantes barras de arena tanto adosadas y centrales, como de point bar. La dinámica de meandros es y ha sido bastante activa en este sector siendo la responsable del ensanchamiento del canal, llegando incluso a cortar los muros de defensa (Fig. 83). La llanura aluvial aparece actualmente desconectada del canal debido, por un lado, a la incisión generalizada del canal sobre el sustrato (Foto 80) y, por otro, a la existencia de muros de defensa que protegen las zonas de cultivo
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 290 presentes en este ámbito (Foto 81). Se reconoce, igualmente, la existencia de algunas morfologías de terraza labradas sobre el techo del sustrato. Foto 79. Progresión de la erosión de las orillas con dispositivo verticalizado en la margen izquierda del tramo de La Palmosa (Estación de muestreo nº 33). Foto 80. Orilla verticalizada provocada por la incisión del canal sobre el substrato en el tramo de La Palmosa (Estación de muestreo nº 31).
7-Caracterización de la dinámica hidrogeomorfológica 291 Figura 83. Esquema geomorfológico T11 en el tramo de la Palmosa.
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 292 Foto 81. Muro de defensa en la margen derecha del tramo de La Palmosa (Estación de muestreo nº 71). La acción antrópica se hace presente en este sector sobre todo en la parte final del mismo (aguas arriba de la Casa de La Matanza), en el que se construyeron en la década de los noventa una serie de muros de defensa en un intento de controlar los efectos negativos de las inundaciones sobre las zonas de cultivos próximas al cauce. Estas construcciones desconectaron la llanura aluvial del canal al tiempo que generaron un efecto de incisión en el lecho como consecuencia de la canalización del flujo y la imposibilidad de desbordamiento. Igualmente, este sector fue objeto de una actuación de rectificación del canal y de protección de las márgenes a base de escollera en la zona inmediatamente aguas arriba del puente de la Casa de La Matanza a finales de los años noventa, que en los primeros años 2000 fue sustituida por una obra de canalización contemplada en las actuaciones de restauración hidrológica del Plan Doñana 2005 a base de muros de hormigón (Fotos 82 y 83). También con motivo de las actuaciones puestas en marcha con el Plan Doñana 2005 se acometió la rectificación del arroyo de La Parilla, durante varias décadas conectado al arroyo de El Partido en este punto (Casa de La
7-Caracterización de la dinámica hidrogeomorfológica 293 Matanza), desviando su cauce por la margen derecha del arroyo de El Partido a través de una estructura de hormigón y escollera (Fotos 84 y 85). Foto 82. Canalización artificial ubicada en el puente del camino de El Rocío a Hinojos (Estación de muestreo nº 31). Foto 83. Ídem foto 82 (Estación de muestreo nº 31).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 294 Foto 84. Paso de agua del puente ubicado paraje de la Casa de La Matanza que da salida al arroyo de La Parrilla en dirección hacia la marisma una vez desconectado del arroyo de El Partido como resultado de las actuaciones del Proyecto Doñana 2005 (Estación de muestreo nº 31). Foto 85. Ídem foto 84 visto hacia aguas arriba (Estación de muestreo nº 31).
7-Caracterización de la dinámica hidrogeomorfológica 295 7.2.12. Tramo 12. Valdeconejos Subcuenca completa Cauce lineal incidido sobre el sustrato areno-margoso con canal único. Se reconoce una dinámica de erosión remontante de carácter subsuperficial que afecta a los depósitos arenosos que culminan la serie Plioceno (Fotos 86 y 87). En el sector de confluencia con el Santa María presenta un dispositivo meandriforme con canal encajado sobre el sustrato y orillas verticalizadas (Foto 88). Foto 86. Resultado de la erosión subsuperficial progresando sobre un nivel arenoso situado sobre un paquete de limos menos permeables en el arroyo Valdeconejos (Estación de muestreo nº 28).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 296 Foto 87. Detalle de la erosión remontante en la zona del arroyo Valdeconejos (Estación de muestreo nº 28). Foto 88. El tramo bajo del arroyo Valdeconejos presenta una morfología más sinuosa con el canal encajado en el sustrato (Estación de muestreo nº 28).
7-Caracterización de la dinámica hidrogeomorfológica 297 El tramo alto de la cuenca dedicado a la plantación del eucalipto está siendo objeto de talas generalizadas en los últimos años lo que está dejando numerosas parcelas desprovista de toda vegetación (Foto 89), lo que ha generado la puesta en marcha de procesos erosivos que están movilizando gran cantidad de sedimentos que se incorporan a la red fluvial produciendo un “frente de avance” de las arenas desde la cabecera al tramo medio-alto de este sistema (Fotos 90 a 92). Foto 89. Parcela talada en la cabecera del arroyo Valdeconejos desprovista de cubierta vegetal (Estación de muestreo nº 28). 7.2.13. Tramo 13. Parrilla Desde su cabecera hasta la Casa de La Matanza Presenta un cauce de sinuoso a levemente meandriforme, con canal único incidido sobre el sustrato areno-margoso en el tramo alto y de carácter expandido en con paredes verticalizadas en el tramo bajo (Foto 93). En el lecho del canal se reconocen abundantes barras arenosas centrales y adosadas con distinta cronología. La colmatación del canal ha propiciado un
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 304 Tramo Cauce Canal Depósitos Orilla Llanura aluvial Vegetación de ribera Afección antrópica 1 Cárcava Alto Trazado de lineal a levemente sinuoso Monocanal, incidido en el substrato arenomargoso Abundante carga sedimentaria de fondo Cubiertas por abundantes depósitos de arena No existe Escasos rodales de vegetación de ribera Extracción de áridos; desmontes; rectificación de canal; recrecido de orillas; construcción de muros; ocupación agrícola y ganadera del DPH, Cultivos intensivos 2 Calancha Alto Trazado de lineal a levemente sinuoso Monocanal, incidido en el substrato arenomargoso Abundante carga sedimentaria de fondo Cubiertas por abundantes depósitos de arena No existe Muy escasos rodales de vegetación de ribera Extracción de áridos; desmontes; rectificación de canal; recrecido de orillas; construcción de muros; ocupación agrícola y ganadera del DPH; Cultivos intensivos 3 Colmenar Alto Trazado de lineal a levemente sinuoso Monocanal, incidido en el substrato arenomargoso Abundante carga sedimentaria de fondo, algunos depósitos de sobrecanal Cubiertas por abundantes depósitos de arena No existe Escasos rodales de vegetación de ribera Extracción de áridos; desmontes; rectificación de canal; recrecido de orillas; construcción de muros; ocupación agrícola y ganadera del DPH; Cultivos intensivos
7-Caracterización de la dinámica hidrogeomorfológica 305 Tramo Cauce Canal Depósitos Orilla Llanura aluvial Vegetación de ribera Afección antrópica 4 Cárcava Medio-Alto Trazado lineal o levemente sinuoso Monocanal incidido en el substrato arenomargoso Depósitos de floodout y mantos de arena de llanura aluvial (floodplain sand sheet); procesos de avulsión Manejadas artificialmente Recrecido artificial Llanura aluvial incipiente Proliferación de cañaverales Rectificación tramos; recrecido artificial de orillas; ocupación del DPH; vaciado excesivo de fondo del canal 5 Calancha Urbano Trazado lineal artificial Monocanal artificial Barras arenosas laterales Muros de hormigón y gaviones No existe Proliferación de ruderales y cañaveral Canal artificial; impermeabilización 6 Cárcava Medio-Bajo Trazado lineal o sinuoso artificial Monocanal con meandros pronunciados y tramos lineales artificiales Barras arenosas laterales y centrales en tramo no artificial Artificiales muy verticales; escollera y muros de gaviones No existe Proliferación cañaverales Canal artificial; rectificación y reconstrucción de tramos con meandros artificiales 7 Calancha- Colmenar Medio-Bajo Trazado sinuoso Monocanal con meandros regulares poco marcados Abundante carga sedimentaria de fondo; depósitos de floodout y mantos de arena (floodplain sand sheet) Cubiertas por importantes depósitos de arena Llanura aluvial incipiente Vegetación casi inexistente Rectificación de tramos; recrecido de orillas; ocupación del DPH; relleno artificial de márgenes fluviales; vertederos
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 306 Tramo Cauce Canal Depósitos Orilla Llanura aluvial Vegetación de ribera Afección antrópica 8 Cárcava Bajo Trazado expandido de lineal a levemente sinuoso Multicanal meandriforme incidido en el substrato Abundante carga sedimentaria; barras de point bar; laterales y centrales Paredes verticales de gran altura No existe Vegetación casi inexistente Rectificación canales; Escolleras; Vertedero Ocupación del DPH 9 Colmenar Bajo / Cárcava Bajo / Santa María Alto Trazado meandriforme levemente expandido Ancho y algo incidido; monocanal / multicanal con meandros Barras arenosas laterales, centrales y especialmente de point bar. Tendentes a paredes verticales Llanura aluvial y terraza histórica con algún paleocanal Algunos rodales de vegetación de ribera Vados; ocupación ganadera; represas; vertederos 10 Santa María Bajo Trazado expandido de sinuoso a meandriforme Multicanal meandriforme de tornos incididos en el substrato Abundante carga sedimentaria; barras de point bar; barras laterales y centrales Paredes verticales de gran altura No existe Vegetación casi inexistente Actuaciones de protección de márgenes (escollera); vados 11 La Palmosa / Casa de La Matanza Trazado expandido de sinuoso a meandriforme Multicanal meandriforme incididos en la llanura aluvial Abundante carga sedimentaria; numerosas barras de point bar; barras laterales y centrales Paredes verticales de gran altura Llanura aluvial desconecta da del canal Vegetación casi inexistente Construcción de muros de contención de crecidas; actuaciones de protección de márgenes (escolleras)
7-Caracterización de la dinámica hidrogeomorfológica 307 Tramo Cauce Canal Depósitos Orilla Llanura aluvial Vegetación de ribera Afección antrópica 12 Valdeconejos Trazado lineal y meandriforme en el tramo final Monocanal incidido sobre el substrato Abundante carga sedimentaria de fondo Suaves en cabecera y verticales en el tramo final No se reconoce Eucaliptal, Pinar Manejo forestal intensivo con maquinaria pesada; vertedero; impermeabilización del canal por plásticos 13 La Parrilla Trazado sinuoso a meandriforme en el tramo alto y expandido en el sector final Monocanal incidido en el substrato arenomargoso en el tramo alto y meandriforme en el tramo final Abundante carga sedimentaria de fondo y desarrollo de barras laterales y centrales. Procesos de avulsión Poco marcadas en cabecera y paredes verticales en el tramo bajo No se reconoce Eucaliptal, Pinar, Manejo forestal intensivo; técnicas agrícolas impermeabilizantes; limpieza de canales; rectificación de tramos; ocupación del DPH Tabla 12. Caracterización general de los tramos-diagnóstico basado en el trabajo de campo de las campañas de 2005 y 2006 (modificado de Borja et al., 2009).
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 308
III PARTE CONSIDERACIONES FINALES
8. Diagnóstico y zonificación
8-Diagnóstico y zonificación 313 8. DIAGNÓSTICO Y ZONIFICACIÓN 8.1. ASPECTOS BÁSICOS Una vez completado el análisis espacial del arroyo de El Partido, tanto a nivel de cuenca hidrográfica como de red fluvial, en el presente apartado se establece un diagnóstico zonificado del funcionamiento hidrogeomorfológico, de cara a identificar las patologías que presenta este sistema fluvial. Sólo un diagnóstico basado en el conocimiento hidrológico y geomorfológico de una secuencia temporal de datos lo suficientemente significativa puede constituir una base certera para la determinación de tendencias y la definición de directrices de restauración capaces de mitigar los problemas medioambientales en su origen, y no en sus consecuencias (Gónzález del Tánago, 2004; Borja et al., 2009). En el caso de los sistemas fluviales, caracterizados por una gran capacidad de cambio frente a los factores y condicionantes naturales imperantes en cada momento, así como, a los impactos antrópicos sobrevenidos, es conveniente contar con una visión dinámica que permita evaluar la evolución experimentada con un lapso de tiempo suficiente (Ibisate et al., 2011). Muchos de los problemas en el funcionamiento actual de ríos son consecuencia de cambios naturales, o, más comúnmente, inducidos por el hombre, acaecidos en momentos anteriores del tiempo e, incluso, en lugares diferentes a los que se ven alterados. En el caso de la restauración fluvial, como en medicina, si no se dispone de buen diagnóstico es muy difícil “curar” los problemas que afectan a la salud del sistema. Un buen diagnóstico es la base para la correcta definición de un plan de medidas que garantice unos resultados adecuados (Horacio, 2015), de ello depende la viabilidad de cualquier programa de restauración (Ollero, 2015). En este sentido, y teniendo presente que el funcionamiento del sistema fluvial se basa, por un lado, en el régimen hidrológico, responsable último del trasiego de caudales y materiales sólidos, y, por otro, en la dinámica geomorfológica, que controla los procesos de erosión, transporte y sedimentación, dicho diagnóstico requiere de una base hidrogeomorfológica, ya que, además, a partir de ella se construye el complejo de relaciones ecológicas que, a la
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 320 saca de la madera. Es especialmente preocupante la situación de desprotección en la que quedan las parcelas taladas, principalmente a mata-rasa, frente a las precipitaciones lo que genera no pocos problemas de removilización de sedimentos, y su posterior incorporación a la red fluvial. - Relacionadas con la extracción de áridos: Las actividades extractivas para la obtención de áridos están concentradas, sobre todo, en las cabeceras de los arroyos. Este tipo de actividad es muy impactante pues genera una notable progresión de la arroyada concentrada, que removiliza y pone en circulación una ingente cantidad de sedimentos finos (limos arenosos y arenas, principalmente), que termina por incorporarse a la red fluvial. - Relacionadas con las explanaciones del terreno: Las explanaciones del terreno con maquinaria pesada para la implantación de invernaderos o cultivos bajo plástico se han convertido en otra de las actividades que más alteraciones están causando, debido a su escaso respeto por la red fluvial, la cual se ve, en la inmensa mayoría de los casos desarticulada, cuando no, directamente anulada por estas tareas. Este tipo de actuaciones generan, además, situaciones de inestabilidad generalizada en las zonas donde se ha recortado, apareciendo habitualmente paredes verticalizadas sobre un substrato arenoso que es rápidamente erosionado después de un evento de precipitación, al tiempo que genera la aparición de acúmulos artificiales, sin ninguna estructura interna, ni cohesión, en la zona donde se ha rellenado, que se pueden también removilizar fácilmente, terminando por incorporarse importantes volúmenes de material sedimentario a la red fluvial. - Relacionadas con el manejo agrícola inadecuado: El manejo agrícola es el origen de los principales problemas medioambientales de la cuenca de El Partido. El mayor desajuste proviene del proceso de sustitución de un sistema de cultivos
8-Diagnóstico y zonificación 321 tradicionales, basado en la vid, el olivo y el secano, por cultivos intensivos bajo plástico que requieren de grandes cantidades de agua, abonos, fitosanitarios, etc., así como, unas tareas previas de preparación del terreno bastante agresivas. Otros problemas más particulares derivados del manejo agrícola son, por ejemplo, el laboreo de las parcelas en el sentido de la pendiente, lo que genera la progresión de los procesos de arroyada. En algunos de estos terrenos, el incremento de la arroyada se ha acompañado con la incorporación de impermeabilizantes, lo que ha hecho disminuir la capacidad de infiltración de los suelos y ha puesto en circulación grandes volúmenes de agua de precipitación, los cuales, cuando han sobrepasado los suelos impermeabilizados, han generado problemas de incisión mucho más significativos. - Relacionadas con la alteración de la calidad de las aguas: A pesar de la mejora sustancial experimentada en la calidad de las aguas del arroyo de El Partido en los últimos años, especialmente, después de la entrada en funcionamiento de los distintos equipamientos de depuración de aguas residuales instaladas en las principales localidades de la cuenca, quedan algunos focos de vertidos no controlados procedentes de zonas habitadas o explotaciones agrícolas. Asimismo, no es extraño encontrar balsas de agua fuertemente contaminadas por nitratos procedentes del retorno del regadío de los cultivos intensivos. En alguna ocasión también se ha podido constatar vertidos de alpechines a los canales procedentes directamente de explotaciones agropecuarias. - Relacionadas con la explotación del acuífero aluvial: Han proliferado enormemente en los últimos años la apertura de pozos en las inmediaciones de los canales (acuífero aluvial) y la existencia de tomas de agua instaladas directamente sobre el cauce, lo que ha llevado a una sobreexplotación del mismo. No en vano, la falta de agua para los cultivos intensivos ha sido la principal reivindicación social y económica de esta comarca durante la última década.
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 322 8.3. DIAGNÓSTICO A NIVEL DE CAUCE La red fluvial de la cuenca de El Partido se encuentra muy deteriorada como consecuencia del diverso y variado catálogo de impactos y perturbaciones que inciden en ella. El sistema fluvial a nivel de detalle aparece intensamente desestructurado como consecuencia, fundamentalmente, de la notable alteración del régimen sedimentario. La gran cantidad de sedimentos incorporados por las cabeceras de los arroyos como consecuencia del desarrollo de actividades extractivas (canteras), además de un manejo forestal inadecuado y una substitución de los cultivos tradicionales por instalaciones agroindustriales tecnificadas (invernaderos), está provocando una alteración del régimen hidrogeomorfológico sin precedentes. Otros problemas están generados por las propias actuaciones llevadas a cabo por las diferentes administraciones con la implantación de determinadas infraestructuras que afectan a la cuenca vertiente y, lo que es más común, directamente a los canales fluviales, como son la construcción de carreteras, caminos, puentes, vados…, o, en ocasiones, la incorporación de éstos directamente a la trama urbana de algunas localidades de la cuenca. Los problemas generados por esta desarticulación hidrogeomorfológica son atajados de forma institucional por las distintas administraciones competentes (Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Ayuntamientos…) con soluciones, por lo general, de corte paliativo a base de soluciones rígidas (muros, escolleras, canalizaciones, sellado de orillas, etc.) que, lejos de abundar en una “renaturalizacón” del sistema, lo vuelven cada vez más artificial. No obstante, son las actuaciones llevadas a cabo de forma particular por los propietarios de los terrenos colindantes a los canales, los que, con actuaciones poco acertadas en ocasiones, cuando no directamente contrarias al funcionamiento natural del sistema, mayores impactos generan. Se relacionan a continuación los principales impactos y patologías identificadas a nivel de cauce: - Relacionadas con la presencia de infraestructuras: Muchas de las infraestructuras existentes en la cuenca hidrográfica, especialmente las de carácter lineal, como las carreteras o autovías,
8-Diagnóstico y zonificación 323 ejercen un efecto constrictor sobre la red de canales, muchos de los cuales han terminado por ajustarse en distintos tramos a la presencia de éstas mediante canalizaciones o rectificaciones. La presencia de puentes, vados, pasos de agua, obras de fábrica, etc., condicionan el flujo de caudales líquidos y sólidos generando desbordamientos o la aparición de depósitos de diversa índole. Cuando esto ocurre la respuesta de las diferentes administraciones consiste, por lo general, en ejecutar más obras, basadas principalmente en soluciones rígidas (vid. infra). - Relacionadas con actuaciones sobre el cauce: La construcción de diques artificiales (muros, motas…), canalizaciones (canales de hormigón, gaviones, escolleras…), la impermeabilización de orillas (sellado) o las remodelaciones artificiales del cauce con maquinaria pesada, etc., son moneda común a lo largo de toda la red fluvial de El Partido. Igualmente, es muy habitual encontrarse con extracciones temporales de áridos de los cauces con maquinaria pesada para desobturarlos, así como todo tipo de operaciones de limpiezas, por lo general bastante abusivas. Se ha constatado, también, en algunos tramos cercanos a los núcleos de población, la construcción de represas artificiales realizadas con los sedimentos alojados en el propio canal, dedicadas al almacenamiento de agua para el ganado en momentos de estiaje, diques que entorpecen el tránsito de caudales. Pero, sin lugar a duda, la infraestructura más importante de tipo transversal ejecutada en la red fluvial de El Partido, es el dique transversal construido aguas abajo de la Casa de La Matanza con motivo del Proyecto Doñana 2005, con el fin de retener la carga sedimentaria que alimenta al cono aluvial ubicado en la zona de desembocadura, ya en la marisma. - Relacionadas con actuaciones sobre la llanura aluvial: La presencia de motas artificiales es también habitual en el tramo final del canal, especialmente, en la planicie aluvial ubicada justo antes de la desembocadura en la marisma. Sin embargo, es bastante más abundante el recrecido artificial de las orillas, con la intención de
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 324 evitar el desbordamiento de los canales en los cultivos aledaños. Estos diques laterales al canal se construyen con el material sedimentario que arrastra el propio río, elevándose cada vez más cuanto, más se rellenan, dándose el caso, el alguna ocasión, de tramos de canal cuyo fondo está a una cota superior a la de los terrenos adyacentes. Estos montículos artificiales terminan por desconectar los canales de las llanuras aluviales, e, incluso, impiden la conexión de canales secundarios con los principales por la diferencia de cota mencionada y la propia barrera física del levée. Finalmente, se reconocen ámbitos en los que las llanuras aluviales han sido rellenadas con material de acarreo (escombros, rellenos…), especialmente, en las proximidades de los núcleos urbanos, con vistas a su posible incorporación a la trama urbana como terrenos urbanizables. - Relacionadas con la ocupación de los canales o la llanura aluvial: La ocupación antrópica de la llanura aluvial y zonas aledañas a los canales es prácticamente continua a lo largo de toda la red fluvial, tanto por construcciones como por cultivos, los cuales, como ya se ha dicho, se extienden hasta el borde mismo de las orillas, siendo los responsables de la eliminación de la vegetación de ribera autóctona y de la progresión de especies invasoras como el Arundo donax, muy extendido por toda la cuenca. La falta de respeto al funcionamiento del sistema fluvial se constata igualmente en la ocupación física del mismo con la construcción de cercados con vallas (conocidos localmente como corralitos) donde se aloja el ganado en épocas de estiaje. - Relacionadas con el caudal y el acuífero: Las extracciones de agua directamente del cauce mediante equipos de bombeo son muy comunes, así como la apertura de pozos e, incluso, zacayones. Este uso indiscriminado, tanto de los caudales líquidos del cauce como del acuífero aluvial, genera importantes perturbaciones en el régimen hidrológico del sistema.
8-Diagnóstico y zonificación 325 - Relacionadas con la contaminación: Los problemas de contaminación no son ajenos al sistema fluvial reconociéndose la existencia de vertidos sólidos (escombros, basuras…), vertidos líquidos (aguas residuales, alpechín…), así como, contaminación de las aguas por los retornos de caudales de riego de la agricultura cargados de fitosanitarios, plaguicidas, abonos, etc. 8.4. ZONIFICACIÓN DE MODELOS DIAGNÓSTICOS 8.4.1. Zonificación a nivel de cuenca La distinción de unidades en la cuenca desde el punto de vista hidrogeomorfológico podría establecerse entre las zonas correspondientes a los tramos medio y alto, por un lado, y al tramo bajo, por otro. Las dos primeras zonas (cuenca media y alta), que corresponden realmente a nuestra área de estudio, presentan entre ellas una alta homogeneidad hidrogeomorfológica y territorial que la distingue claramente del tramo inferior, por lo que se ha optado por no plantear ninguna distinción zonal entre ellas. 8.4.2. Zonificación a nivel de cauce A nivel de detalle, y una vez identificados y analizados los diferentes tramos considerados en apartados anteriores (vid. supra, apartado 7.2), se puede establecer una agrupación de ellos en función de unas características comunes en cuanto a la dinámica natural o la afección antrópica que presentan, siendo posible individualizar diferentes modelos hidromorfodinámicos. El resultado es la aparición de 7 de estos modelos generales a lo largo de toda la red fluvial analizada, cuyas principales características se recogen a continuación (Fig. 84):
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 326 Figura 84. Modelos hidro-morfodinámicos del arroyo de El Partido.
8-Diagnóstico y zonificación 327 a) Modelo 1: Cabeceras erosivas con canales colmatados Los tramos de cabecera de los arroyos Cárcava (1), Calancha (2) y Colmenar (3) aparecen fuertemente afectados por procesos de acarcavamiento asociados a las extracciones de áridos y desmontes, lo cual trae como consecuencia la puesta en movimiento de un importante volumen de sedimentos que termina colmatando los canales principales. Las intervenciones humanas relacionadas con el canal son intensas y de diversa índole, destacando la desaparición de la vegetación de ribera, las acciones de desobturación y/o rectificación de canales y ocupación sistemática del Dominio Público Hidráulico (agricultura, parcelación, ganado, construcciones…) (Fig. 85). Figura 85. Ubicación de los tramos fluviales que integran el Modelo 1.
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 328 b) Modelo 2: Canales colmatados y depósitos de sobrecanal Pertenecen a este modelo el tramo 4 del Cárcava Medio, el 7 correspondiente a Colmenar Medio/Bajo - Calancha Bajo y el 9 que se relaciona con Cárcava Bajo - Colmenar Bajo y Santa María Alto. Constituyen tramos de ribera con canales meandriformes colmatados y abundantes depósitos arenosos de desbordamiento. Desde el punto de vista del manejo humano se reconocen acciones de retirada de sedimentos del fondo del canal que, en la mayor parte de las ocasiones, son depositados en las orillas produciendo un efecto de recrecimiento artificial de las mismas. Igualmente, los ámbitos de llanura aluvial que quedan al dorso de estos diques artificiales en una posición topográfica baja con respecto al talweg son rellenados con material de acarreo. Se trata, por tanto, de un tramo altamente desnaturalizado desde el punto de vista del funcionamiento hidrológico y del balance morfosedimentario que presenta un estatus dinámico altamente degradado (Fig. 86). Figura 86. Ubicación de los tramos fluviales que integran el Modelo 2.
8-Diagnóstico y zonificación 329 c) Modelo 3: Canales expandidos con paredes verticalizadas Integrado por los tramos 8 Cárcava Bajo y 10 Santa María Bajo, su principal seña de identidad es la presencia de los que hemos denominados cauces expandidos, los cuales no sólo se ven ensanchados por zapa lateral de los canales, sino que también se ven incididos en el sustrato terciario, lo que produce orillas muy verticales y altas. Por lo general presentan canales múltiples sometidos a una dinámica de meandros muy activa que, como se ha indicado, es la responsable del ensanchamiento del cauce. Presentan lechos móviles con presencia de abundantes depósitos de material arenoso en forma de barras de canal en sus distintas modalidades. Se trata, por tanto, de tramos con balance morfo-sedimentario muy alterado y con una capacidad erosiva muy alta (Fig. 87). Figura 87. Ubicación de los tramos fluviales que integran el Modelo 3.
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 336
9. Hacia una gestión integral de la cuenca de El Partido
9-Hacia una gestión integral de la cuenca de El Partido 339 9. HACIA UNA GESTIÓN INTEGRAL DE LA CUENCA DE EL PARTIDO En anteriores apartados se identificaron las principales problemáticas asociadas a la cuenca de El Partido (diagnóstico). Se trata ahora de proponer acciones concretas, directrices, encaminadas a la mejora del funcionamiento del sistema hidrogeomorfológico, para lo cual seguiremos el modelo de gestión integrada y sostenible propuesto en su día para la cuenca del Guadiamar por la Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía3. La mayor parte de las directrices de gestión recogidas a continuación están relacionadas con la resolución de uno o varios impactos directos, bien sobre el sistema de laderas (cuenca) o bien sobre el sistema canal-orilla-llanura aluvial (cauce), haciendo un especial hincapié en la mejora de la continuidad y conectividad longitudinal, lateral y vertical del sistema. En la tabla 13 se establece de forma organizada y sistemática un conjunto de directrices de gestión destinadas, tanto a nivel de cuenca como de cauce, a la recuperación del buen funcionamiento hidrogeomorfológico del sistema fluvial, y por extensión a la propia trama territorial de la cuenca. Se identifica el objetivo principal contra el que se quiere actuar con las diferentes directrices, así como la acción concreta que aplica en cada caso. 3 “Documento de síntesis del diagnóstico e identificación de problemas de la cuenca del Guadiamar y establecimiento de directrices y orientaciones para una gestión integrada y sostenible” OTCVG. CMA. Junta de Andalucía (2004), 56 págs. “La restauración ecológica del río Guadiamar y el proyecto Corredor Verde. Historia de un paisaje emergente”. CMA. Junta de Andalucía (2008), 486 págs.
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 340 PROBLEMÁTICA (Diagnóstico) DIRECTRICES DE GESTIÓN OBJETIVOS ACCIONES Relacionada con desajustes en el sistema hidrogeomorfológico Canales colmatados Recuperar la morfología de los canales Limpieza de materiales Depósitos de sobrecanal Impedir que se produzcan en ámbitos en los que no corresponde Cauces expandidos Reducir la dinámica expansiva Protecciones provisionales Procesos de avulsión Mantener la dinámica natural Ninguna Relacionada con la alta erodibilidad del substrato Predisposición a la erosión mecánica de los materiales del substrato Reducir las tasas de erosión Utilizar técnicas de laboreo agrícola tradicionales Evitar las explanaciones con maquinaria pesada Evitar las talas de masas forestales Sellado de canteras de áridos Alta disponibilidad de sedimentos finos Disminuir la disponibilidad de materiales Relacionada con modificaciones en los límites de la cuenca hidrográfica Modificaciones en el tamaño de la cuenca Recobrar y mantener las dimensiones originales de la cuenca del arroyo de El Partido Mantener desconectado el arroyo de La Parrilla Desconectar la cuenca del arroyo Caño Marín Relacionada con alteraciones en el dispositivo de la red fluvial Rectificaciones y canalizaciones artificiales de los cauces Rescatar la morfología natural de los canales y su movilidad Recuperar el territorio fluvial Evitar la presencia de elementos artificiales (escolleras, muros, sellados de orillas….) Relacionada con la eliminación del bosque galería Bosque galería inexistente salvo algún pequeño rodal aislado y de pequeñas dimensiones Recuperar la vegetación de ribera Reforestación Control y eliminación de especies invasoras Relacionadas con el avance de especies invasoras Presencia de especies invasoras como el A. donax Suprimir especies invasoras Control y eliminación periódicos de especies invasoras
9-Hacia una gestión integral de la cuenca de El Partido 341 Relacionada con el manejo forestal Plantaciones forestales de eucalipto y pinar en las cabeceras Prescindir del eucalipto Renaturalizar las masas forestales Eliminación y sustitución del eucalipto Renaturalizar las masas de pinares dejando progresar el matorral Manejo de maquinaria pesada en labores forestales Excluir el empleo de maquinaria pesada en tareas forestales Sustitución de maquinaria pesada por medios manuales o animales de corte tradicional Desprotección temporal de las parcelas taladas Conseguir un manejo sostenible de las masas forestales Alargar en el tiempo los ciclos de poda y tala de las plantaciones Relacionada con la extracción de áridos Actividades extractivas de áridos concentradas en las cabeceras Eliminar los efectos negativos de las actividades extractivas Clausurar las canteras activas, muy especialmente las situadas en las cabeceras de los arroyos No conceder ningún permiso nuevo para la apertura de este tipo de explotaciones Restauración de los ámbitos afectados de cara a minorar los efectos de la progresión de los procesos de arroyada Progresión de la arroyada concentrada en la zonas de canteras Evitar la progresión de los procesos de arroyada concentrada Relacionada con las explanaciones del terreno Explanaciones del terreno con maquinaria pesada para la implantación de invernaderos o cultivos bajo plástico Sortear los efectos negativos de la removilización de sedimentos derivada de estas operaciones Limitar la ejecución de este tipo de transformaciones del terreno Relacionada con el manejo agrícola inadecuado Sustitución de un sistema de cultivos tradicionales por cultivos intensivos y tecnificados bajo plástico Impedir la pérdida de cultivos tradicionales y del acervo cultural asociado Incentivar el mantenimiento de los cultivos tradicionales presentes en la cuenca Laboreo de las parcelas en el sentido de la pendiente y progresión de los procesos de arroyada. Evitar la pérdida de suelo y la progresión de la arroyada concentrada Emplear técnicas de laboreo en sentido paralelo a las curvas de nivel
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 342 Tratamientos impermeabilizantes del suelo Auspiciar la retención del suelo y la infiltración del agua Desaconsejar los tratamientos impermeabilizantes del suelo Fomentar el uso de técnicas de cultivo con plantas que protejan el suelo y favorezcan la infiltración del agua Cultivos hasta el borde mismo de la orilla de los canales Favorecer la progresión de la vegetación riparia Dejar una franja de terreno sin cultivar desde el borde del canal hasta los cultivos para la progresión de la vegetación natural Relacionada con la alteración de la calidad de las aguas Vertidos no controlados procedentes de zonas habitadas o explotaciones agrícolas. Inspeccionar y evitar el vertido de todo tipo de contaminantes líquidos o sólidos Vigilar y evitar los vertidos a la red de canales Presencia de aguas con altas tasas de productos contaminantes. Vertido alpechines Relacionada con la explotación del acuífero aluvial Sobreexplotación del acuífero aluvial Controlar las captaciones de agua Controlar y vigilar la sobreexplotación del acuífero aluvial Inspeccionar y evitar la apertura de nuevos pozos Vigilar e impedir la apertura de zacayones Apertura de pozos en las inmediaciones de los canales (acuífero aluvial) Captaciones de agua del cauce Evitar captaciones de agua ilegales Controlar y evitar las captaciones ilegales de agua directamente sobre los canales Relacionada con la presencia de infraestructuras Autovías, carreteras, caminos Disminuir el impacto de estas infraestructuras sobre el medio fluvial Respetar el territorio fluvial alejando en la medida de lo posible de los canales su ubicación Racionalización de la red viaria Puentes, vados, obras de fábrica Reducir y prescindir la construcción de estas infraestructuras Diseñar obras con dimensionados adecuados y respetuosos con la dinámica fluvial y el territorio fluvial en ese tramo Eliminar, en la medida de lo posible, los vados
9-Hacia una gestión integral de la cuenca de El Partido 343 Relacionada con actuaciones sobre el cauce Diques transversales Eliminar los diques para recuperar la conexión transversal Eliminar progresivamente de todo tipo de estructuras rígidas Presencia de diques artificiales (muros, motas…) Recobrar el flujo continuo de los arroyos Canalizaciones (canales de hormigón, gaviones, escollera…) Recuperar movilidad transversal de los arroyos Impermeabilización de orillas (sellado) Recobrar la relación hídrica entre canal, orilla y llanura Eliminar todo tipo de sellado de canales y orillas Renaturalizar de las orillas Remodelaciones artificiales del cauce Recuperar la sección del cauce original Prohibir la remodelación artificial de canales con maquinaria pesada Limpiezas abusivas y dragados Investigar los sectores que necesitan ser dragados Impedir los dragados que no estén dentro de un proyecto de actuación definido con bases científicas Represas artificiales Prescindir de cualquier elemento de laminación de agua Excluir y vedar cualquier estructura artificial (efímeras) de retención de caudales Relacionada con actuaciones sobre la llanura aluvial La presencia de motas artificiales Recuperar la dimensión y funcionalidad de las llanuras aluviales Desterrar de modo progresivo cualquier elemento de contención Construcción de levées artificiales a lo largo de las orillas Recobrar la relación hídrica entre canal, orilla y llanura Desmontar y eliminar progresivamente cualquier estructura de sobreelevación de las orillas de forma artificial Rellenos con material de acarreo Retirar todos los materiales y desechos usados para relleno Prohibir y controlar cualquier tipo de relleno en los canales o llanura aluvial Relacionada con la ocupación de los canales o la llanura aluvial Ocupación antrópica de la llanura aluvial o zonas aledañas a los canales con construcciones legales o ilegales (urbanización) Promover la inundación periódica de la llanura aluvial Vedar la progresión de construcciones legales o ilegales en zonas aledañas a los canales o la llanura aluvial
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 344 Cultivos que se extienden hasta el borde mismo de las orillas Favorecer la presencia de vegetación de ribera Establecer una franja de separación entre las orillas de los canales y los cultivos aledaños para favorecer la progresión de la vegetación riparia Construcción de cercados con vallas (conocidos localmente como corralitos) Permitir el flujo longitudinal del arroyo sin ningún tipo de restricciones Eliminar cualquier elemento fijo o efímero dentro de los canales Relacionada con el caudal y el acuífero Las extracciones agua directamente del cauce con equipos de bombeo Prohibir cualquier tipo de captura hídrica Vigilar y evitar captaciones de agua directamente sobre los canales Apertura de pozos y zacayones Impedir la explotación de nuevos pozos y zacayones Prohibir y alertar sobre la apertura de nuevos pozos y zacayones Relacionada con la contaminación Vertidos sólidos (escombros, basuras…) Eliminar residuos Recoger y eliminar los residuos sólidos de canales y llanura aluvial Vertidos líquidos (aguas residuales, alpechín…), Impedir vertidos sobre el cauce Inhibir cualquier tipo de vertido líquido o sólido a la red de canales Retornos de caudales de riego de la agricultura cargados de fitosanitarios, plaguicidas, abonos, etc. Inspeccionar el uso de abonos y fitosanitarios usados Controlar el uso abonos y fitosanitarios en los cultivos Tablas 13. Propuestas de gestión a nivel de cuenca y de cauce.
10. Síntesis y conclusiones
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 352 El análisis general del sistema de cauces se ha llevado a cabo, según se ha indicado, a partir de la determinación de una serie de tramos-diagnóstico (Borja et al., 2008; Borja et al., 2009). La incidencia humana sobre dichos tramos se substancia, básicamente, en la rectificación con maquinaria del trazado del canal, su limpieza abusiva, la interposición de infraestructuras viarias, el recrecido de orillas, la obstrucción del flujo mediante obstáculos diversos (azudes improvisados, vertidos de residuos sólidos y líquidos, motas, muros de obra…), así como, de manera indirecta, mediante todo tipo de inadecuadas prácticas agro-forestales. El análisis espacial, en sus distintas modalidades, también nos ha permitido comprobar que el modelo territorial actual se alcanzó hace ya más de una década. Sin embargo, como hemos indicado anteriormente, los desajustes detectados en el funcionamiento hidrogeomorfológico de El Partido para esos momentos, paradójicamente, no han cesado sino que se han vuelto mucho más acuciantes. Y así, por ejemplo, en las áreas de cabecera, condicionadas por la presencia de las explotaciones de áridos y amplias extensiones de cultivos bajo plástico, sigue produciéndose un importante aporte de material arenoso a los cauces, como se ha puesto de manifiesto para el caso del arroyo Vizcaíno en el tramo superior del arroyo Colmenar. Aguas abajo, en los tramos medios-altos de las distintas sub-cuencas, los principales desajustes del sistema fluvial se agrupan de forma genérica en la colmatación de canales y la aparición de importantes depósitos de sobrecanal (floodout y floodplain sand-sheet). Un ejemplo de la situación indicada en primer lugar es la que corresponde al tramo Calancha medio, en el término municipal de Rociana del Condado, en el que la colmatación del canal propició, incluso, iniciativas municipales de desobstrucción del mismo con maquinaria pesada y la acumulación de los materiales en sus márgenes, a modo de dique. Sin embargo, como era de esperar, dichas tareas no supusieron una solución al problema, ni tan sólo una mejora en las condiciones de funcionamiento hidrogeomorfológico de este tramo, pues en tan sólo dos años después de la última limpieza en el año 2013, el canal volvió a colmatarse, habida cuenta de que las cabeceras seguían bastante inestables, con cárcavas cada vez más profundas. También en estos tramos fluviales se han registrado episodios de avulsión relacionados con la imposibilidad del canal para transportar a lo largo de su cauce la ingente carga sedimentaria que incorpora el sistema. Otro de los efectos registrados a
10-Síntesis y conclusiones 353 esta altura de los canales de El Partido es el desarrollo de depósitos de sobrecanal, los cuales se han vuelto habituales tras cada episodio de crecida, como consecuencia de la rotura de los diques artificiales que recrecen las márgenes de los canales o, asimismo, por efecto de la presencia de obstáculos transversales de diversa índole, que inducen la ralentización del flujo y la consiguiente pérdida de capacidad de transporte. Por su parte, el funcionamiento hidrogeomorfológico de los tramos mediosbajos de El Partido se caracteriza por una dinámica de expansión lateral de los canales, con pérdida de orillas naturales y desarrollo de profundas paredes verticales, como puede apreciarse, por ejemplo, en el tramo del arroyo Colmenar que queda aguas debajo de la Autovía A-483. La dinámica de zapa lateral de las orillas propia de estos tramos se mantiene especialmente activa en la parte externa de los meandros, perpetuando la dinámica expansiva del canal. Este llamativo fenómeno de encajamiento y ensanchamiento del cauce parece tener su origen en el hecho de que, como hemos indicado anteriormente, aguas arriba, en los tramos medios-altos de los cauces, se está produciendo una importante descarga de materiales gracias a la colmatación de los canales y a los desbordamientos recurrentes. De manera que el flujo hídrico llega a este punto, tras haberse desprendido de una gran parte de la carga sedimentaria que transportaba, reforzado desde el punto de vista de su capacidad erosiva. Dicho excedente de energía se compensa con el desarrollo de un notable trabajo erosivo aguas abajo que, como ya hemos indicado, se manifiesta tanto en forma de incisión vertical como de zapa lateral de las orillas, dando lugar, finalmente, a la aparición de canales expandidos que, en el caso del tramo analizado, alcanzan anchuras de casi 100 m y profundidades en torno a los 10 m. En el tramo final del arroyo de El Partido los procesos de erosión y encajamiento han progresado recientemente en el cauce principal, mientras que en los últimos afluentes por la izquierda, se reconocen comportamientos diferenciados. De este modo, en el sector de La Palmosa (tramo final del arroyo Santa María, nombre con el que se conoce a El Partido en este ámbito), se mantiene la ya referida dinámica de encajamiento con orillas verticales y expansión de cauces, mientras que el arroyo de Valdeconejos reproduce a menor escala el modelo hidrogeomorfológico puesto en evidencia para el conjunto de la cuenca de El Partido, a saber: la
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 354 transformación de los usos del suelo en los ámbitos de cabecera –en especial un manejo forestal inadecuado basado en la tala a mata rasa de numerosas parcelas– está provocando un proceso de incorporación masiva de material sedimentario a los cauces, que progresivamente van colmatando canales y generando depósitos de sobrecanal, haciendo que un importante flujo de aguas relativamente libres de carga sedimentaria alimente el tramo fluvial con el que El Partido alcanza la marisma de Doñana. El diagnóstico realizado ha evidenciado la interrelación existente entre los desajustes hidrogeomorfológicos y la intensidad de los impactos antrópicos a los que está sometido el sistema fluvial. A nivel de cuenca, se trata de presiones derivadas del cambio de los usos del suelo; a nivel de cauce, los impactos están relacionados con una absoluta falta de consideración por los procesos naturales que sostienen el sistema, lo que se traduce en todo tipo de acciones contrarias a su dinámica natural (eliminación o destrucción de canales, construcción de muros y de todo tipo de parapetos, rectificaciones, sellado de canales y orillas, ocupación de la llanura aluvial, destrucción de la vegetación riparia…). Desde este punto de vista, las directrices propuestas para concluir nuestro trabajo tienen como principal objetivo eliminar, o minimizar, disfunciones a distintas escalas intentando actuar directamente sobre las causas que los originan, aprovechando las posibles sinergias que puedan establecerse entre aquellas, alejándonos así del catálogo de actuaciones individuales, concibiéndolas, por el contrario, como una propuesta integral de restauración del sistema fluvial. 10.2. CONCLUSIONES La reciente y continua desarticulación estructural y funcional del sistema fluvial del arroyo de El Partido es un hecho objetivable desde cualquier punto de vista. Desde una perspectiva hidrogeomorfológica, la pérdida de suelos de la cuenca, en general, y las transformaciones sufridas en particular por el sistema cauce-orilla-llanura aluvial (principalmente en lo que se refiere a flujos, procesos, modelados, sedimentos, suelos, vegetación…), han acarreado un profundo cambio en el cuadro ecológico de este sistema fluvial, lo que también ha afectado intensamente a las marismas del Parque Nacional de Doñana.
10-Síntesis y conclusiones 355 Esta situación constituye la respuesta a las transformaciones experimentadas por los usos del suelo de la cuenca durante las últimas décadas, las cuales se concretan principalmente en la pérdida generalizada de las formaciones vegetales naturales o naturalizadas, la expansión del cultivo del eucalipto, la proliferación de áreas de extracción de áridos y desmontes, el auge de las nuevas agriculturas (plásticos), la mecanización y tecnificación de las labores agrícolas, etc. No obstante, esta relación causa-efecto no es ni mucho menos de carácter lineal, habida cuenta de que, como hemos tenido ocasión de demostrar más arriba, las transformaciones territoriales que llevaron a la cuenca de El Partido a pasar de un modelo territorial del tipo paisaje cultural mediterráneo a la actual situación de desequilibrio creciente, habrían cesado hace ya más de una década, casi, dos, mientras que los desajustes hidrogeomorfológicos que caracterizan el funcionamiento presente del sistema fluvial no dejan de acrecentarse. Se hace necesario, así pues, en primer lugar, comprender que las perturbaciones morfodinámicas acarreadas por los cambios en los usos del suelo tienen un expreso carácter diferido, un efecto rezagado muy a considerar ante cualquier iniciativa de planificación o gestión; y, en segundo término, tener en cuenta que el hecho de parar o llegar a revertir la tendencia de estos cambios en el manejo del territorio no garantiza, al menos de una manera mecánica, el cese inmediato del funcionamiento desajustado del sistema fluvial. La desarticulación del funcionamiento evidenciada en el caso del arroyo de El Partido, así pues, refuerza la tesis defendida a lo largo de este trabajo, en relación con la necesidad de visualizar la componente hidrogeomorfológica del sistema fluvial como uno de los indicadores esenciales a la hora de abordar su planificación y su gestión integral. Dadas la variedad y la complejidad de implicaciones socioeconómicas y territoriales que afectan a los sistemas fluviales, la mejora de su funcionamiento no pasa, desde el actual nivel de conocimiento, por la ejecución de medidas puntuales, inconexas y, por regla general, de carácter intuitivo-paliativo como las que desgraciadamente estamos acostumbrados a presenciar, sino que requiere urgentemente de la adopción de enfoques de carácter integral donde la caracterización hidrogeomorfológica juega un papel clave.
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 356
11. Referencias bibliográficas
11-Referencias bibliográficas 359 11. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Adam, P., Malavoi, J. R. y Debiais, N. (2007). Manuel de restauration hydromorphologique des cours d’eau. Agence de l’Eau Seine-Normandie. Lyon, 299 págs. Addink, E. y Kleinhans, M. (2008). Recognizing meanders to reconstruct river dynamics of the Ganges. En: GEOBIA (Pixels, Objects, Intelligence: Geographic Object Based Image Analysis for the 21st Century). Hay, G., Blaschke, T., Marceau, D. (Eds.). Vol. 48, part 4/C1 of The international archives of the photogrammetry, remote sensing and spatial information sciences. Int. Soc. for Photogrammetry and Remote Sensing (ISPRS), Calgary, Canada, 378 págs. Agence de l’Eau y Ministère de l’Environnement. (1998). SEQ-Physique: a system for the evaluation of the physical quality of watercourses. París, 15 págs. Barral, M. A., Prados, M. J. y Hurtado, C. (2020). Evolución de la erosión estimada (USLE) y procesos de Naturbanización en el entorno de los Parques Nacionales de Doñana y Sierra Nevada (España). Cuadernos Geográficos, 59 (1), 196-223. Barbour, M. T., Gerritsen, J., Snyder, B. D. y Stribling. J. B. (1999). Rapid Bioassessment Protocols for Use in Streams and Wadeable Rivers: Periphyton, Benthic Macroinvertebrates and Fish. Second Edition. EPA 841-B-99-002. U.S. Environmental Protection Agency. Office of Water. Washington, D.C., 339 págs. Bayán, B., Casas, J., Ruiz, A. y Urdiales, C. (2001). Un proyecto para la regeneración de Doñana. Ministerio de Medio Ambiente. Madrid, 52 págs. Berkes F. y Folke K. (1996). Linking social and ecological systems. Cambridge University Press. 325 págs. Borja, C. (1996). Laderas, procesos geomorfológicos y mecánica del suelo. Universidad de Sevilla-Vorsevi, S.A. Sevilla, 153 págs. Borja, C., Borja, F. y Lama, Á. (2004). Revisión y análisis de la producción científica relacionada con el medio físico de los Humedales andaluces. Huelva, España. En: Fronteras en movimientos, J.A. Márquez Domínguez y M. Gordo Márquez (Eds.). Servicio de publicaciones de la Universidad de Huelva. Huelva, pp. 297-304. Borja, C., Borja, F. y Lama, Á. (2007). Bases para la restauración ecológica de la laguna de Charrodo. Complejo Endorreico de Lebrija-Las Cabezas (Sevilla). Egmasa-Consejería de Medio Ambiente (Junta de Andalucía). Sevilla. Documento Inédito, 185 págs.
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 360 Borja, C., Borja, F., Lama, Á., Díaz del Olmo, F. y Fernández, M. (2015). El arroyo del Partido (Cuenca NW de Doñana, España). Cambios de usos del suelo y respuestas hidrogeomorfológicas (1956-2014). En: II Congreso Ibérico de Restauración Fluvial, Pamplona, CIREF, pp. 362-371. Borja, C., Borja, F., Lama, Á. y Fernández, M. (2008). Dinámica hidrogeomorfológica y presión antrópica en pequeñas cuencas mediterráneas. El caso del arroyo El Partido (Huelva, SW España). En: Trabajos de Geomorfología en España 2006-2008, J. Benavente, J. Gracia (Eds.), SEG-UCA, Cádiz, pp. 427-430. Borja, F., Barral, M. A., Borja, C. y Román, J.M. (2008). Caracterización hidrogeomorfológica e impacto antrópico en la llanura aluvial y la marisma del Guadiamar (1956-2006). Determinación de sectores de diagnóstico y gestión. En: La restauración ecológica del río Guadiamar y el Proyecto del Corredor Verde, C. Montes y F. Carrascal (Coords.). Consejería de Medio Ambiente (Junta de Andalucía). Sevilla, pp. 101-120. Borja, F., Borja, C., Lama, Á. y Fernández, M. (2006). Análisis de riesgos geomorfológicos y evaluación de procesos de erosión en la cuenca del arroyo del Partido, Huelva. Informe previo sobre el estado actual de la investigación. Huelva: CHG-MIMA. Informe inédito, 82 págs. Borja, F., Borja, C., Lama, Á. y Fernández, M. (2009). Dinámica hidrogeomorfológica e impacto antrópico en la cuenca del arroyo del Partido (NW del Parque Nacional de Doñana, Huelva, España). Evaluación de procesos actuales. Cuaternario y Geomorfología, 23 (3-4), 45-64. Borja, F. y Díaz del Olmo, F. (1996). Manto Eólico Litoral de El Abalario (Huelva): Episodios morfogenéticos posteriores al 22.000 BP. En: Dinámica y Evolución de medios cuaternarios, A. Pérez et al. (Eds). Santiago de Compostela, pp. 375-390. Borja, F. y Gómez, C. (2002). Cambios recientes de usos del suelo y respuestas morfo-hidrográficas en las cuencas menores y marismas del sector NW del Parque Nacional de Doñana. En: Aportaciones de la Geomorfología de España en el inicio del Tercer Milenio, A. Pérez, J. González, J. Vegas, M.J. Machado (Eds.), Madrid: SEG-IGME, Serie Geología nº 1, pp. 31-36. Borja, F. y Montes, C. (2008). La gestión ecosistémica como herramienta territorial para la toma de decisiones. Ecorregiones e integración funcional de carreteras y espacios naturales protegidos. II Congreso Nacional de Medio Ambiente en Carreteras. Asociación Española de la Carretera. Santander. Documento Inédito, 29 págs. Borja, F., Román, J. M. y Borja, C. (2008). Regionalización ecológica de la Vega y Marisma del Guadiamar. Aproximación a la trama biofísica del Corredor Verde del Guadiamar. En: La restauración ecológica del río Guadiamar y el Proyecto del
11-Referencias bibliográficas 361 corredor Verde. Historia de un paisaje emergente, C. Montes y F. Carrascal (Coords.). Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Sevilla, pp. 91-100. Borja, F., Román, J. M., Montes, C., Moreira, J. M. y Rodríguez, J. (2004). Regionalización Ecológica de Andalucía y Unidades Ecológicas de Gestión en el marco del Plan Director de la RENPA. Consejería de Medio Ambiente (Junta de Andalucía). Documento Interno. Sevilla, 82 págs. Bradshaw, A. D. (1987). The reclamation of derelict land and the ecology o the ecosystems. En: Restoration Ecology, W.R. Jordan, M.E. Gilpin y J.D. Aber (Eds.). Cambridge University Press. Cambridge, pp. 53-74. Brierley, G. J. y Fryirs, K. A. (2005). Geomorphology and river management. Aplications of the river styles framework. Blackwell Publishing. Oxford, 398 págs. Brookes, A. (1994). River channel change. En: The River Handbook; hydrological and ecological principles, P. Calow, G.E. Petts (Eds.). Blackwell Science, Oxford, pp. 55- 75. Calvo, A. (1987). Geomorfología de laderas en la montaña del País Valenciano. Edición Alfons El Magnanim. Valencia, 301 págs. Cano García, G. (1975). La cuenca del Caballero, afluente del Cabriel. Estudio geomorfológico y morfométrico. Cuadernos de Geografía, 17, 45-84. Caraco, N.F. (1995). Influence of human populations on phosphorus transfers to aquatic systems: a regional scale study using large rivers. En: Phosphorus in the Global Environment, Tiessen, H. (Ed.). SCOPE, 54: 235-244. John Wiley & Sons. Carson, M. A. y Kirkby, M. J. (1972). Hillslope, form and process. Cambrigde University Press. Cambridge, 475 págs. Casas, J. y Urdiales, C. (1995). Introducción a la gestión hidráulica de las marismas del Parque Nacional de Doñana (S.O. de España). En: Bases ecológicas para la restauración de humedales en la Cuenca Mediterránea. Junta de Andalucía, pp. 165- 189. Charlton, R. (2008). Fundamentals of fluvial geomorphology. Routledge. Londres, 234 págs. Chorley, R. J. (1962). Geomorphology and General systems theory. United States Geological Survey Professional Paper. 500 B, 10 págs. Chorley, R. J. (1969). The drainage basin as the fundamental geomorphic unit. En: Introduction to Physical Geography, R.J.Chorley (Ed.). Londres, Methuen, pp. 37-59.
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 368 Lama, Á. Borja, C. Borja F. y Díaz del Olmo F. (2014). Transformaciones hidrográficas recientes (últimos 55 años) de las cuencas vertientes menores del NW de Doñana (Huelva, SW de España). En: Avances de la Geomorfología en España 2012-2014. Cáceres. Sociedad Española de Geomorfología - Universidad de Cáceres, pp. 32-36. Lambin, E.F. y P. Meyfroidt (2010). Land use transitions: socio-ecological feedback versus socio-economic change. Land use policy, 27 (2): 198-118. Lambin, E. F., Turner, B. L., Helmut, J., Geist, S. B., Agbola, S. B., Arild, A., Bruce, J. W., Coomes, O. T., Dirzo, R., Fischer, G., Folke, C., George, P. S., Homewood, K., Imbernon, J., Leemans, R., Li, X., Moran, E. F., Mortimore, M., Ramakrishnan, P. S., Richards, J. F., Skanes, H., Steffen, W., Stone, G. D., Svedin, U., Veldkamp, T. A., Vogel, and C., Xu, J. (2001). The causes of landuse and land-cover change: moving beyond the myths. Global Environmental Change, 11: 261–269. Leopold, L. B., Wolman, M. G. y Miller, J. P. (1964). Fluvial Processes in Geomorphology. Freeman. San Francisco, 522 págs. López Bermúdez, F. (1992). Geomorfología. En: Geografía Física, F. López Bermúdez, J.M. Rubio y J.M. Cuadrat (Eds.). Cátedra. Madrid, pp. 17-227. López Vergara, M. L. (1978). Manual de Fotogeología. Servicio de Publicaciones de la Junta de Energía Nuclear. Madrid, 308 págs + láminas. Madejón, P. y Marañón, T. (2020). Recuperación de suelos y provisión de servicios ecosistémicos en el Corredor Verde del Guadiamar. Editorial CSIC. Madrid, 206 págs. Magdaleno, F. (2013). Las riberas fluviales. Ambienta, 104, 90-101. Magdaleno, F. y Fernández-Yuste J. A. (2011). Meander dynamics in a changing river corridor. Geomorphology, 130, 197–207. Magdaleno, F., Díez, J., González, G., Martínez-Capel, F y García, E. (2018). El diseño de la restauración fluvial: criterios y alternativas. En: Retos y experiencias de restauración fluvial en el ámbito de la Red Natura 2000, J.R. Díez y A. Ibisate (Eds.). Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco. Vitoria, pp. 47-87. Malavoi, J. R. y Bravard, J. P. (2010). Elémentes d’Hydrogeomorphologie. Onema. París, 224 págs. Manzano, M. y Custodio, E. (2005). El acuífero de Doñana y su relación con el medio natural. En: Doñana. Agua y Biosfera, F. García Novo y C. Marín Cabrera (Eds.). Doñana 2005-CHG-MMA. Sevilla, pp. 133-142.
11-Referencias bibliográficas 369 MARM. (2010). Restauración de ríos. Bases de la estrategia nacional de restauración de ríos. Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino. Madrid, 102 págs. Martín Vide, J.P. (2002). Ingeniería de ríos. Ediciones UPC. Barcelona, 391 págs. Meyer, W. B. y Turner, B. L. (Eds.). (1998). Changes in Land Use and Land Cover: A Global Perspective. Cambridge University Press. New York, 539 pp. Miller, V. C. (1953). A quantitative geomorphic study of drainage basin characteristics in the Clinch mountain area: Va. And Tenn. Office Naval Research Project NR, Tech. Rept, 3, Columbia University, pp. 389-402. Mintegui, J. A. (2005). El arroyo del Partido: un ejemplo de los desafíos que plantea la restauración hidrológica. En: Doñana: Agua y Biosfera, F. García Novo y C. Marín (Eds.). Ministerio de Medio Ambiente, Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Doñana 2005, UNESCO y MAB. Madrid, pp. 137-140. Mintegui, J. A., Lenzi, M. A., Robredo, J. C. y Mao, L. (2006). Movilización versus estabilización de los sedimentos en cursos sometidos a la dinámica torrencial. Serie Técnica. Organismo Autónomo Parques Nacionales. Madrid, 143 págs. Mintegui, J. A. y Robredo, J. C. (1999). Formación del cono de sedimentación de un curso torrencial: Análisis del arroyo del Partido (Huelva). En: Libro Homenaje a D. Ángel Ramos Fernández. Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Academia de Ingeniería de España y ETS Ingenieros de Montes UPM, pp. 1555- 1567. Mintegui, J. A. y Robredo, J. C. (2000). Sedimentation cone formation in a gentleslope torrential channel. Analysis of the El Partido stream in the Parque Nacional de Doñana area. En: Dynamics of Water and Sediments in Mountain Basins, Quaderni di Idronomia Montana. Editoriale Bios, pp. 231-245. Mintegui, J. A., Robredo, J. C., Gonzalo C. y Huelín, P. (2010b). Recuperación del régimen hidráulico e hidrológico del arroyo del Partido en el tramo anterior a su afluencia en la marisma de El Rocío (Parque Nacional de Doñana). Ecología, 23, 9- 38. Mintegui, J. A., Robredo, J. C., Gonzalo, C. de y Huelín, P. (2010c). Restoration of a degraded torrential stream by means of a flood control system: the case of Arroyo del Partido stream (Spain). En: Monitoring, Simulation, Prevention and Remediation of Dense Debris Flows III, D. de Wrachien y C.A. Brebbia (Eds.). WIT Transactions on Engineering Sciences, Vol. 67, pp. 213-223. Mintegui, J. A., Robredo, J. C., Huelín, P. y Gonzalo Aranoa, C. (2010a). Análisis de la adecuación de las acciones restauradoras efectuadas en el cono de sedimentación de un curso torrencial, ante la incidencia en el mismo de eventos extraordinarios durante el invierno de 2009-10. Aqua-LAC, vol.2 (2), 62-77.
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 370 Mintegui, J. A., Robredo, J. C. y Sendra, P. J. (2003). Avenidas torrenciales en el arroyo del Partido y su incidencia en la marisma del Parque Nacional de Doñana. Serie Técnica. Organismo Autónomo Parques Nacionales. Madrid, 373 págs. Mintegui, J. A., Robredo, J. C. y Sendra, P. J. (2004). Development of sedimentation into the northen wetland of the Doñana National Park (Spain). IAHR-UPM Congress, Proceedings of Fifth International Symposium on Eco-hydraulics. Aquatic Habitat: Analysis & Restoration. Madrid, Vol. 1, pp. 274–280. Montes, C. (2002). Lecciones aprendidas en tres años de restauración de ecosistemas en el corredor verde del Guadiamar. Ecosistemas, 1, 1-10. Montes, C., Arenas, J. M. y Borja, F. (2003). Iniciativa científico-técnica del PICOVER. En: Ciencia y restauración del río Guadiamar. Consejería de Medio Ambiente-Junta de Andalucía, Sevilla, pp. 14-41. Montes, C., Borja, F., Bravo, M. A. y Moreira, J. M. (1998). Reconocimiento Biofísico de Espacios Naturales Protegidos. Doñana: Una Aproximación Ecosistémica. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía. Sevilla, 526 págs. Montes, C. y Carrascal, F. (Coords.). (2008). La restauración ecológica del río Guadiamar y el Proyecto del Corredor Verde. Consejería de Medio Ambiente (Junta de Andalucía). Sevilla, 486 págs. Moreno, S., Cabezas, S. y Moreno, R., (2004). Distribución microespacial de las poblaciones de conejo en la zona de influencia del Arroyo del Partido: Propuestas para mitigar posibles efectos indeseados de la Actuación nº 3 del Proyecto Doñana 2005. Memoria Final. CSIC, Sevilla, 36 págs. Morisawa, M.E. (1985). Accuracy of determination of stream lengths from topographic maps. AMER. Geophys. Union Trans., 38, 86-88. Moreira, J. M. (Coord). (2004). Mapa de usos y coberturas vegetales de Andalucía, 1:25.000. Consejería de Medio Ambiente (Junta de Andalucía). Sevilla. Mueller, J. E. (1968). An introduction to the hidraulic and topographic sinuosity indexes. Annals of the Association of American Geographers, nº58, pp. 371-385. En: Hagget, P y Chorley, R.J. (1969): Network analysis in Geography. Arnold, London. Munné, A., Prat, N., Solà, C., Bonada, N. y Rieradevall, M. (2003). A simple field method for assessing the ecological quality of riparian habitat in rivers and streams: QBR index. Aquatic Conserv. Mar. Freshw. Ecosyst., 13, 147-163. Munné, A., Solà, C. y Pagés, J. (2006). HIDRI: Protocolo para la valoración de la calidad hidromorfológica de los ríos. Agència Catalana de l’Aigua, Barcelona, 129 págs.
11-Referencias bibliográficas 371 Munné, A., Solà, C. y Prat, N. (1998). QBR: un índice rápido para la evaluación de la calidad de los ecosistemas de ribera. Tecnología del agua, 175, 20-37. Muñoz Jiménez, J. (1995). Geomorfología general. Ed. Síntesis. Madrid, 349 págs. Ollero, A. (2007a). Alteraciones geomorfológicas en cauces. La restauración de sistemas fluviales afectados por canalizaciones y dragados. En: Estrategia Nacional de Restauración de Ríos. Technical Report. Ministerio de Medio Ambiente. Madrid, 96 págs. Ollero, A. (2007b). Territorio fluvial. Diagnóstico y propuesta para la gestión ambiental y de riesgos en el Ebro y los cursos bajos de sus afluentes. Bakeaz. Zaragoza, 255 págs. Ollero, A. (2008): Alteraciones geomorfológicas de los ríos en Europa y principios para la restauración de su dinámica. En: Ríos y sostenibilidad, González del Tánago, M. (Coord). Semana temática “Agua para la vida”. Zaragoza, Tribuna del Agua de la Exposición Internacional 2008. Ollero, A. (2011). Sobre el objeto y la viabilidad de los restauración ambiental. Geographicalia, 59-60, 267-279. Ollero, A. (2015). Guía metodológica sobre buenas prácticas en restauración fluvial (manual para gestores). Contrato de río del Matarraña. Zaragoza, 110 págs. Ollero, A., Ballarín, D., Díaz, E., Mora, D., Sánchez, M., Acín, V., Echevarría, M. T., Granado, D., Ibisate, A., Sánchez, L. y Sánchez, N. (2007). Un índice hidrogeomorfológico (IHG) para la evaluación del estado ecológico de sistemas fluviales. Geogaphicalia, 52, 113-141. Ollero, A., Ballarín, D., Díaz, E., Mora, D., Sánchez, M., Acín, V., Echevarría, M. T., Granado, D., Ibisate, A., Sánchez, L. y Sánchez, N. (2008). IHG: un índice para la valoración hidrogeomorfológica de sistemas fluviales. Limnetica, 27(1), 171-187. Ollero, A., Ballarín, D. y Mora, D. (2009). Aplicación del índice hidrogeomorfológico IHG en la cuenca del Ebro. Guía metodológica. Confederación Hidrográfica del Ebro, Zaragoza, Doc. Inédito, 93 págs. Ollero, A., Ibisate, A. y Elso, J. (2009). “El territorio fluvial y sus dificultades de aplicación”. Geographicalia, 56, 37-62. Ollero, A., Ibisate, A., González de Matauco, V., Naverac, A., Díaz, E., Granado, D. y García, J. H. (2011a). Innovación y libertad fluvial. En: VII Congreso Ibérico sobre Gestión y Planificación del Agua “Ríos Ibéricos +10. Mirando al futuro tras 10 años de DMA”. Talavera de la Reina, pp. 1-15. Ollero, A., Ibisate, A., Horacio, J., Ferrer i Boix, C., Martín Vide, J.P., Acín, V., Ballarín, D., Díaz, E., Granado, D., Mora, D., Sánchez Fabre, M. (2011b):
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 372 Indicadores geomorfológicos para el seguimiento de la restauración fluvial. I Congreso Ibérico de Restauración Fluvial. León, CIREF, MARM y CHD, 346- 355. Ollero, A. y Romeo, R. (2007). Alteraciones geomorfológicas de los ríos. En: Estrategia Nacional de Restauración de Ríos, M. González del Tánago (Coord.). Subdirección General de Gestión Integrada del Dominio Público Hidráulico (Ministerio de Medio Ambiente) y UPM. Madrid, pp. 187- 224. Ortega, J. A. (2007). Paleocrecidas, avenidas recientes e hidroclimatología en la cuenca media y baja del río Guadiana. Universidad Complutense de Madrid. Tesis Doctoral. Madrid. Documento inédito, 535 págs. Pardé, M. (1955). Fleuves et Riviéres. Colin. París, 224 págs. Pardo, I., Álvarez, M., Casas, J., Moreno, J. L., Vivas, S., Bonada, N., Alba- Tercedor, J., Jáimez-Cuéllar, P., Moyà, G., Prat, N., Robles, S., Suárez, M. L., Toro, M. y Vidal-Abarca, M. R. (2002). El hábitat de los ríos mediterráneos. Diseño de un índice de diversidad de hábitat. Limnetica, 21(34), 115-133. Pedraza, J. (1996). Geomorfología. Principios, métodos y aplicaciones. Ed. Rueda. Madrid, 414 págs. Petts, G. E. (1989). Historical analysis of fluvial hydrosystems. En Historical Change of Large Alluvial Rivers: Western Europe, G.E. Petts, H. Muller, A.L. Roux (Eds.). Wiley, Chichester, pp.1-18. Piégay, H. y Schumm, S. A. (2003). Systems approaches in fluvial geomorphology. En: Tools in fluvial geomorphology, G.M. Kondolf y H. Piégay (Eds.). Wiley. Chichester, pp. 105-134. Plafkin, J. L., Barbour, M. T., Porter, K. D., Gross, S. K. y Hughes, R. M. (1989). Rapid Bioassessment protocols for use in streams and rivers: benthic macroinvertebrates and fish. EPA/444/4-89-001. United Estates Environmental Protection Agency, Washington D.C., USA. Pole, G. C. (2002). Fluvial landscape ecology: addressing uniqueness within the river discontinuum. Freshwater Biology, 47, 641-660. Prichard, D., Barrett, H., Cagney, J., Clark, R., Fogg, J., Gebhardt, K., Hansen, P., Mitchell, D. y Tippy, D. (1993). Riparian area management: process for assessing proper functioning condition. TR 1737-9. Bureau of Land Management, BLM/SC/ST- 93/003+1737, Service Center, CO. 60 págs. Raven, P. J., Boon, P. J., Dawson, F. H. y Ferguson, A. J. (1998). Towards an integrated approach to classifying and evaluating rivers in UK. Aquatic Conservation. Marine and Freshwater Ecosystems, 8 (4), 383-393.
11-Referencias bibliográficas 373 Rice, R. J. (1992). Fundamentos de Geomorfología. Paraninfo. Madrid, 381 págs. Robredo, J. C., Mintegui, J. A., Gonzalo, C. de, y Huelín, P. (2010). Ampliación, seguimiento y actualización del modelo sedimentario de la marisma del Parque Nacional de Doñana. E.T.S. de Ingenieros de Montes, Departamento Ingeniería Forestal, Universidad Politécnica de Madrid; Espacio Natural de Doñana, Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía, 227 págs. Romero, F. (2019). SIG aplicados a la evaluación de la influencia de los cambios en las coberturas vegetales sobre los procesos erosivos en las cuencas de los Arroyos de la Rocina y del Partido (Huelva-España). Mapping, vol. 28 (195), 44-52. Romero, M. A. (1989). Las cuencas de los ríos Castril y Guardal (Cabecera del Guadalquivir). Estudio hidrogeomorfológico. Tesis Doctoral. Universidad de Murcia. Ed. Excmo. Ayto. de Huéscar (Granada). Guadalajara, 285 págs. Romero, M. A. y López Bermúdez, F. (1987). Morfometría de redes fluviales: revisión crítica de los parámetros más utilizados y aplicación al alto Guadalquivir. Papeles de Geografía Física, nº 12, 47-62. Rosgen, D. (1996). Applied river morphology. Wildland Hydrology. Colorado, 378 págs. Ruiz Sinoga, J. D. y Martínez Murillo, J. F. (2005). Hidrodinámica de laderas en pequeñas cuencas mediterráneas. El arroyo de la Cañada, Málaga. Universidad de Málaga. Málaga, 245 págs. Ruiz Sinoga, J. D. y Reyes, F. J. (2005). Geografía Física Aplicada. Universidad de Málaga. Málaga, 505 págs. Rust, B. R. (1978). A classification of alluvial cannel systems. En: Fluvial Sedimentology, A.D. Mial (Ed.). Mem. Canadian Society Petroleum Geologists, 5, 187- 198. Schumm, S. A. (1956). The evolution of drainage systems and slopes in badlands at Perth Amboy, New Yersey. Geol. Soc. Amer. Bull, 67, 597-646. Schumm, S. A. (1963). A tentative clasification of alluvial river channels. U.S. Geol. Survey Circular 477. 10 págs. Schumm, S. A. (1977). The fluvial system. John Wiley and Sons. New York, 338 págs. Sear, D. A., Newson, M. D. y Thorne, C. R. (2003). Guidebook of applied Fluvial Geomorphology. R&D. Technical Report FD1914. Defra/Environmental Agency. Londres, 253 págs.
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 374 Selby, M. J. (1982). Hillslope, material and processes. Oxford University Press. Nueva York, 324 págs. Senciales, J. M. (1999). Redes Fluviales. Metodología de Análisis. Universidad de Málaga. Málaga, 337 págs. Sendra, P. J. (2002). Investigación cuantitativa del transporte de sedimentos no cohesivos en avenidas torrenciales: Aplicación al caso del arroyo del Partido, Huelva. Tesis Doctoral, Departamento de Ingeniería Forestal, Escuela T. S. Ingenieros de Montes: Universidad Politécnica de Madrid, 400 págs. Sendra, P.J., Mintegui, J.A. y Robredo, J.C.; (2002). El arroyo del Partido; un torrente dormido. Medio Ambiente, 41, 52-57. SER International. (2005). Guidelines for Developing and Managing Ecological Restoration Projects, 2nd Edition. Andre Clewell, John Rieger y John Munro, 16 págs. (www.ser.org and Tucson: Society for Ecological Restoration International). Simmons, D. B. y Richardson, E. V. (1966). Resistance to flow in alluvial channels. En: Incised river channels, S. Darby y A. Simon (Eds.). Wiley. Chichester, pp. 3-18. Stoddart, D. R. (1965). Geography and the ecological approach. The ecosystem as a geographical principle and method. Geography, 50, 242-251. Strahler, A. N. (1958). Dimensional analysis applied to fluvially eroded landforms. Geol. Soc. Amer. Bull. 69, 279-300. Strahler, A. N. (1964). Quantitative geomorphology of drainage basins and channel networks. En: Handbood of Aplied Hydrology. V.T. Chow (Ed.), pp. 4-39. Suárez, M. L., Vidal-Abarca, M. R., Sánchez-Montoya, M. M., Alba-Tercedor, J., Álvarez, M., Avilés, J., Bonada, N., Casas, J., Jáimez-Cuéllar, P., Munné, A., Pardo, I., Prat, N., Rieradevall, M., Salinas, M. J., Toro, M. y Vivas, S. (2002). Las riberas de los ríos mediterráneos y su calidad: El uso del índice QBR. Limnetica, 21, 135-148. Thoms, M. C. (2003). Flood-plain ecosystem: lateral connections and the implications of human interference. Geomorphology, 56, 335-349. Thorne, C. R. (1999). Stream Reconnaissance Handbook: Geomorphological Investigations and Analysis of River Channels. John Wiley and Sons. Chichseter, 133 págs. Trabucchi, M. (2012). La evaluación de los servicios de los ecosistemas como herramienta para planificar la restauración ecológica de cuencas hidrográficas. Universidad de Zaragoza. Tesis Doctoral. Documento Inédito, 177 págs.
11-Referencias bibliográficas 375 Tricart, J. (1965), Principes et méthodes de lagéomorphologie. Mason. Paris, 496 págs. Tricart, J. (1977). Précis de géomorphologie. II. Géomorphologie dynamique générale. SEDES/CDU. París, 345 págs. Tricart, J. (1981). L’Hypodermisme. En: Eaux et climats. Melanges géographiques offerts en hommage à Charles P. Péguy, P. Pagney (Dir.). Grenoble, pp. 525-533. Tricart, J. (1987). Le milieu naturel terrestre, intégration systémique. Revue de Géomorphologie Dynamique, 36 (1), 3-16. Urdiales, C. (1996). Informe Cambios recientes en el tramo final del arroyo del Partido, Parque Nacional de Doñana. Organismo Autónomo Parques Nacionales, Ministerio de Medio Ambiente, 30 págs. Vidal, R. y Suárez, M. L. (2010). Ríos y riberas. En: Evaluación de los Ecosistemas del Milenio en España. Fundación Biodiversidad (MAGRAMA), Madrid, 83 págs. Vidal, R. y Suárez, M. L. (2011). Estado y tendencia de los servicios de los ecosistemas de ríos y riberas continentales de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente-Junta de Andalucía, Sevilla, Doc. Inédito, 118 págs. Viers, G. (1983). Geomorfología. Ed. Oikos-tau. Barcelona, 287 págs. Ward, J. V. y Wiens, J. A. (2001). Ecotones of riverine ecosystems. Role and typology spatio-temporal dynamics and river regulation. Ecohydrology and Hydrobiology, 1, 25-36. Weiß, A., Matouskova, M. y Matschullat, J. (2008). Hydromorphological assessment within the EU-Water Framework Directive. Trans-boundary cooperation and application to different water basins. Hydrobiologia, 603, 53-72. Wilhelm, F. (1997). Hydrogeograhie. 5 Ed. Westerman Verlag. Alemania. Whittow, J. (1984). Dictionary of Physical Geography. The Penguin. Londres, 591 págs. WWF. (2015). Recomendaciones y buenas prácticas de gestión en espacios fluviales. WWF. Informe Inédito, 43 págs. Young, A. (1978). Slopes. Longman. Nueva York, 288 págs. Zaruba, Q. y Mecnl, V. (1982). Landslides and their control. Elsevier. Amsterdam, 324 págs.
Dinámica hidrogeomorfológica y evolución reciente (1956-2016) en la cuenca del arroyo de El Partido, Huelva, SW de España 376
Índice de tablas 377 ÍNDICE DE TABLAS Tabla 1 Relación de los Proyectos de Investigación asociados a las actuaciones del Proyecto Doñana 2005. Señalados en amarillo aquellos proyectos que tienen una relación directa con la Actuación nº 3, concerniente al arroyo de El Partido. 34 Tabla 2 Relaciones entre tipo de red de drenaje y características geológicas. Tomado de López Bermúdez (1992), modificado de Morisawa (1985). 62 Tabla 3 Relación de las hojas de mapas históricos y su año de publicación. 137 Tabla 4 Relación de pendiente y superficie ocupada. 157 Tabla 5 Superficie ocupada (km2) por los diferentes usos del suelo en los años 1956 y 2016. 176 Tabla 6 Evolución de la superficie de la cuenca del arroyo de El Partido. 205 Tabla 7 Resultados del análisis morfométrico de la cuenca del arroyo de El Partido para los años 1956 y 2014. 217 Tabla 8 Incremento en el número de cauces por orden entre 1956 y 2014 en la cuenca de El Partido. 220 Tabla 9 Valores del índice de sinuosidad para cada una de las subcuencas analizadas. 224 Tabla 10 Valores de la densidad de drenaje para cada una de las subcuencas analizadas. 225 Tabla 11 Valores del coeficiente de torrencialidad para cada una de las subcuencas analizadas. 226 Tabla 12 Caracterización general de los tramos-diagnóstico basado en el trabajo de campo de las campañas de 2005 y 2006 (modificado de Borja et al., 2009). 304 Tabla 13 Propuestas de gestión a nivel de cuenca y de cauce. 340
Índice de fotografías 384 Fot. 31 Acumulación de material arenoso extraído del canal del arroyo de La Cárcava en el que ha progresado el matorral de caña (Arundo donax) y que posteriormente ha sido retirado con maquinaria pesada (Estación de muestreo nº 53). 251 Fot. 32 Peraltado de las orillas con materiales arenosos procedentes del propio canal en el tramo medio del arroyo de La Cárcava (Estación de muestreo nº 55). 252 Fot. 33 Depósito arenoso sobre la llanura aluvial en el tramo medio del arroyo de La Cárcava (Estación de muestreo nº 55). 253 Fot. 34 Peraltado de orillas para evitar la inundación de los viñedos en el tramo medio del arroyo de La Cárcava (Estación de muestreo nº 55-11). 253 Fot. 35 Canalización artificial del arroyo Calancha compuesta por losa de hormigón y orillas de gaviones de 2 alturas aguas arriba del núcleo urbano de Rociana del Condado (Estación de muestreo nº 60). 256 Fot. 36 Canalización artificial del arroyo Calancha en el núcleo urbano de Rociana del Condado con presencia de construcciones hasta el borde la propia canalización (Estación de muestro nº 60). 256 Fot. 37 Canal artificial del arroyo Calancha con losa de hormigón en el núcleo urbano de Rociana del Condado (Estación de muestro nº 60). 257 Fot. 38 Última ampliación del canal artificial del arroyo Calancha en el tramo urbano de Rociana del Condado en el que se muestra en primer plano un muro de hormigón, para reducir la sección del canal, que continúa aguas abajo reforzado con muro de gaviones a tres alturas (Estación de muestro nº 60). 257 Fot. 39 Tramo urbano del arroyo de La Cerrada a su paso por la localidad de Bollullos Par del Condado, con sellado de mampostería y en forma de V (Estación de muestreo nº 67). 258 Fot. 40 Ídem foto 39 con drenaje lateral de escaso calado y construido con hormigón (Estación de muestreo nº 67). 259 Fot. 41 Remodelación artificial de la morfología del canal del arroyo de La Cerrada con maquinaria pesada y diseño de orillas con taludes a 45o desarrollados sobre material de relleno (escombros) (Estación de muestreo nº 67). 260 Fot. 42 Ídem foto 41 y desarrollo de meandros artificiales (Estación de muestreo nº 67). 260 Fot. 43 Protección de escolleras aguas abajo del paso de aguas del arroyo de La Cárcava en la Autovía A-483 (Estación de muestreo nº 11). 261 Fot. 44 Tramo rectificado y refuerzo de las orillas mediante sistema de gaviones de 4 alturas y umbrales transversales de fondo aguas abajo de la confluencia del A. de La Cárcava y la Autovía A-483 (Estación de muestreo nº 11). 261 Fot. 45 Foto 45. Lóbulos de floodout localizados en la margen izquierda del arroyo Colmenar, al S del núcleo urbano de Rociana del Condado (Estaciones de muestreo nº 65-61). 263
Índice de fotografías 385 Fot. 46 Mantos de arena (floodplain sand sheet) en la margen izquierda del arroyo Colmenar, al S del núcleo urbano de Rociana del Condado (Estaciones de muestreo nº 65-61). 263 Fot. 47 Tareas de desobturación mecánica del arroyo Colmenar en el invierno de 2013 debido a la colmatación del lecho. Obsérvese al fondo de la imagen la altura del material extraído apilado (Estaciones de muestreo nº 65-61). 264 Fot. 48 Ídem foto 47 nuevamente colmatado en el invierno de 2015 (Estaciones de muestreo nº 65-61). 264 Fot. 49 Proceso de avulsión en el arroyo Colmenar visto hacia aguas arribas durante el invierno de 2010 (Estaciones de muestreo nº 65- 61). 265 Fot. 50 Ídem foto anterior visto hacia aguas abajo (Estaciones de muestreo nº 65-61). 265 Fot. 51 Colmatación del arroyo Colmenar y presencia de material en las zonas aledaña a la orilla izquierda (Estaciones de muestreo nº 65- 61). 266 Fot. 52 Recrecimiento artificial (> 1 m) de las orillas en el tramo bajo del arroyo Colmenar que impide su conexión natural con la llanura aluvial (Estaciones de muestreo nº 65-61). 267 Fot. 53 Peraltado de orillas y desconexión del canal con la llanura aluvial (Estaciones de muestreo nº 61-66). 268 Fot. 54 Relleno de la llanura aluvial con materiales de acarreo (Estaciones de muestreo nº 60-61). 268 Fot. 55 Sector del arroyo de La Cárcava con paredes verticales (margen izquierda) y dinámica expansiva (Estación de muestreo nº 10). 270 Fot. 56 Canal expandido en el tramo medio del arroyo de La Cárcava con paredes verticalizadas e incisión en el sustrato. Al fondo se aprecia el brocal de un pozo que ha quedado al descubierto (año 2006) (Estación de muestro nº 13). 272 Fot. 57 Ídem foto 56 en la que la progresión de la erosión ha hecho desaparecer el brocal del pozo (invierno de 2015) (Estación de muestro nº 13). 272 Fot. 58 Ídem fotos 57 y 56 vista aguas arriba y con desarrollo de las barras de meandro dentro del canal expandido (Estación de muestro nº 13). 273 Fot. 59 Imagen de satélite correspondiente al momento en el que se estaban construyendo los diques de escolleras ubicados en la margen izquierda del tramo bajo del arroyo de La Cárcava durante el verano de 2017 (Fuente: Google Earth) (Estación de muestreo nº 13). 272 Fot. 60 Visión panorámica desde dentro del canal del tramo rectificado del arroyo de La Cárcava un año después de su rectificación (año 2018) (Estación de muestreo nº 13). 274 Fot. 61 Muro de escollera con dispositivo lineal en el canal del tramo rectificado del arroyo de La Cárcava (Estación de muestreo nº 13). 274
Índice de fotografías 386 Fot. 62 Ídem foto 61 en la que se observa el peraltado y recrecimiento artificial de la orilla de la margen derecha (Estación de muestreo nº 13). 275 Fot. 63 Refuerzo de la orilla de la margen izquierda con escombros del tramo bajo del arroyo de La Cárcava donde no se ha reforzado con escollera para evitar la progresión de la erosión (Estación de muestreo nº 13). 275 Fot. 64 Niveles de terrazas históricas en el tramo final del arroyo de La Cárcava (Estación de muestreo nº 2). 277 Fot. 65 Depósitos de sobrecanal en el tramo final del arroyo de La Cárcava (Estación de muestreo nº 2). 277 Fot. 66 Acumulación de sedimentos arenosos con desarrollo de ripples aguas arriba del vado del camino de Lucena del Puerto en el tramo final del arroyo Colmenar (Estación de muestreo nº 2). 279 Fot. 67 Material de acarreo y escombros depositados aguas abajo del Vado de Ríoseco (Estación de muestreo nº 1). 280 Fot. 68 Predominio del cañaveral de Arundo donax en el tramo bajo del arroyo Colmenar (Estación de muestreo nº 66). 280 Fot. 69 El arroyo Santa María presenta un cauce incidido y expandido con orillas verticalizadas (Estación de muestreo nº 72). 281 Fot. 70 Parcelaciones dentro del propio canal en el arroyo Santa María para albergar ganado conocidas localmente como “corralitos” (Estación de muestreo nº 73). 283 Fot. 71 Construcción de represas artificiales transversales al canal que interrumpe el flujo en las inmediaciones del vado del Chivo (Estación de muestreo nº 36). 283 Fot. 72 Cauce expandido e incidido en el arroyo Santa María (Estación de muestreo nº 37). 285 Fot. 73 Ídem Foto 72, en la que se aprecia en la margen derecha el desarrollo de barras de arena de grandes dimensiones (Estación de muestreo nº 37). 285 Fot. 74 Orillas verticales en la margen izquierda el tramo final del arroyo Santa María (Estación de muestreo nº 72). 286 Fot. 75 Barras laterales de arenas conformadas en distintos momentos (Estación de muestreo nº 33). 286 Fot. 76 Meandros con dinámica lateral de crecimiento confinados dentro del cauce del arroyo Santa María retrabajando barras de arenas (Estación de muestreo nº 33). 288 Fot. 77 Refuerzo con escollera de los márgenes del arroyo de Santa María (Estación de muestreo nº 36). 288 Fot. 78 Refuerzo de las orillas con escolleras en el tramo de La Palmosa (Estación de muestreo nº 37). 289 Fot. 79 Progresión de la erosión de las orillas con dispositivo verticalizado en la margen izquierda del tramo de La Palmosa (Estación de muestreo nº 33). 290 Fot. 80 Orilla verticalizada provocada por la incisión del canal sobre el substrato en el tramo de La Palmosa (Estación de muestreo nº 31). 290
Índice de fotografías 387 Fot. 81 Muro de defensa en la margen derecha del tramo de La Palmosa (Estación de muestreo nº 71). 292 Fot. 82 Canalización artificial ubicada en el puente del camino de El Rocío a Hinojos (Estación de muestreo nº 31). 293 Fot. 83 Ídem foto 82 (Estación de muestreo nº 31). 293 Fot. 84 Paso de agua del puente ubicado paraje de la Casa de la Matanza que da salida al arroyo de La Parrilla en dirección hacia la marisma una vez desconectado del arroyo del Partido como resultado de las actuaciones del Proyecto Doñana 2005 (Estación de muestreo nº 31). 294 Fot. 85 Ídem foto 84 visto hacia aguas arriba (Estación de muestreo nº 31). 294 Fot. 86 Resultado de la erosión subsuperficial progresando sobre un nivel arenoso situado sobre un paquete de limos menos permeables en el arroyo Valdeconejos (Estación de muestreo nº 28). 295 Fot. 87 Detalle de la erosión remontante en la zona del arroyo Valdeconejos (Estación de muestreo nº 28). 296 Fot. 88 El tramo bajo del arroyo Valdeconejos presenta una morfología más sinuosa con el canal encajado en el sustrato (Estación de muestreo nº 28). 296 Fot. 89 Parcela talada en la cabecera del arroyo Valdeconejos desprovista de cubierta vegetal (Estación de muestreo nº 28). 297 Fot. 90 Colmatación de los canales por depósitos arenosos procedentes de las parcelas taladas tras un evento de precipitación intensa (Estación de muestreo nº 28). 398 Fot. 91 Ídem foto 90 (Estación de muestreo nº 28). 398 Fot. 92 Ídem fotos 90 y 91 (Estación de muestreo nº 28). 299 Fot. 93 Tramo bajo del arroyo de La Parrilla que presenta un cauce incidido sobre el sustrato y barras arenosas centrales y adosadas (Estación de muestro nº 32). 299 Fot. 94 Proceso de avulsión en el tramo medio del arroyo de La Parrilla como consecuencia de la obstrucción que genera sus propios sedimentos (Estación de muestreo nº 34). 300 Fot. 95 Acumulación de sedimentos en el canal del tramo medio del arroyo de La Parrilla desarrollando un sistema de poza-umbral (Estación de muestreo nº 34). 300 Fot. 96 Rectificación y limpieza abusiva de un tramo del canal del arroyo de La Parilla llevado a cabo por un particular (Estación de muestreo nº 35). 302 Fot. 97 Parcelas de grades dimensiones taladas en la cabecera del arroyo de La Parrilla sin cubierta vegetal alguna que proteja los suelos (Estación de muestreo nº 35). 302