La muger honrada : comedia de caracter
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A HONRADA, COMEDIA DE CARACTER COMPUESTA EN PROSA POR DON ANTONIO FRANCISCO DE TUDÓ DEL CONSEJO DE SU MAGESTAD, rALCALDE DEL CRIMEN DE LA REAL AUDIENCIA DE CATALUÑA. YPUESTA EN VERSO POR DON MANUEL BELLOSARTES. Doña Isabel» Don Luis» Doña Juana< Don Diego» ACTORES. Don Pedro» Don Félix» Criados de Don Luis» Un Criado de Don Félix» Be9I.S \j3, escena se representa en Barcelona en casa de Don Lu¡s< ACTO I. Salón largo con quatro puertas álos lados yotras tantas salidas ,algunas si* lias ydos mesas. Salen Doña Juana ,yDon Luis. Este se sienta yreclina sobre una mesa. ¿tienes, hermano mió,, que estás tan triste ysus- ^pensó ? Te persigue algún traidor? Murió algún pariente nuestro? Las cosas de la familia yla casa van ámenos ? Tu suspiras ;tu sollozas; alzas los ojos al cielo; te extremeces ,tiemblas :ah ! hermano mi© ;yo temo algún grave mal en ti : descubre á tu hermana el pecho* Luis» Sabrás que ::: pero Juan» Prosigue. Luis. Causa mi desasosiego una pena ,que ni un punto me dexa libre. Recelos, sustos ,cuidados ,sospechas ydudas son alimento de mi triste corazón. Alguna vez en el lecho procuro buscar alivio; pero, tales pensamientos Ami
2mi imaglniKÍon alteran; que coníiüso desde luego, que el mismo lecho me presta motivos al sentimiento. [/íítun Üh Dios que senas son estas nf?. tan plausibles !Según eso será tu esposa Isabel de tu inquietud el objeto. Luis, Puede ser; pero la causa principal de mi tormento es otro ;yde mi muger acaso será el recelo. Pues quando te prometías de tan feliz suerte el tiempo mas glorioso ¿hallas ahora al primer paso un tropiezo? Ah que bien ,hermano mió, te informé de todo esto que estas pasando ,yque mal recibiste mis consejos ! Ah como me lo temia ! Luis. Ahora con rubor confieso tu buen modo de pensar : mas si abandoné indiscreto tu dictamen arreglado, el motivo fue atendiendo áque una muger casada j debe despreciar áaquellos sque soltera procuraban Iofrecerla sus obsequios. !En la mia por desgracia todo lo contrario veo; pues el mismo que soltera la rendía sus respetos, ahora casada la muestra mil indicios manifiestos que me dan que sospechar. ^uan. ¿Y admite tu muger .estos afectuosos cuidados ? Corresponde ? Luis. No lo creo : pero debo presumirlo del afau con que Don Pedro frequenta tanto mi calle, la acompaña en el paseo, solicita ía acasion de servirla ,en los obsequios públicos yen las visitas jamas anhela áotro asiento que ai u.Ciü ac na muger: muger yaunque es verdad que todo esto no arguye evidencia alguna de maldad ;con todo eso Se Icvantii dando un grande golpe sobre la mesa. son presunciones tan fuertes en un hombre de respeto; que ai marido mas prudente, mas pacifico ymas cuerdo sino que temer ,le dan que recelar por lo menos. Yaunque testigos de vista no es fácil que los hallemos en los delitos de honor; con todo es fuerza valernos de congeturas violentas, presunciones yrecelos que dan una moral pruebai sino física del hecho. Fundado en esta opinión para mi de tanto peso; ¿será extraño ,hermana mia, que tema ;que hasta los cielos mis ayes suban ;que tiemble; que me extremezca ,teniendo por culpada áquien ser puede inocente ?Añade áesto la precisión de ocultar al publico mis lamentos : porque nunca es acertado . manifestar sentimiento en un asunto en que puede ser su contrario mas cierto. Combatido pues ,hermana, de diferentes objetos de recelos ycordura, ádeterminar no acierto, bastando solo esta duda áaumentar mas mi tormento. ^ua7i. Quan libre estuvieras ahora de esos temores yenredos si HO te hubieras casado ! ¿Te acuerdas de aquellos tiempos en que tan felices ralos pasabas siendo soltero? ^ Que aniabie que eras átodos. Que festines ,que respetos te ofrecía cada uno ásus hijas atendiendo ! Ya se ha mudado la suerte: pues
pues los bailes ,los obsequios yfestines se han trocado en tei'rible cairtiverio. Luis- Si; que esta es mi situación; mas contigo no convengo en las razones que das quando me hallaba soltero. Es casi imposible hoy dia conservarse sin tropiezos un joven que no es casado. Mo pienses que yo reprehendo semejante condición : solo digo que si el freno de la razón no contiene la juventud ,no está lejos de dar en un precipicio. El numero de embusteros, de seductores ,de falsos, que baxo el dulce pretexto de diversiones ygustos presentan varios objetos, son la mas viva ponzoña yel mas activo veneno con que incauta se inficiona; siendo el mas cruel remedio para curar de sus males faltarla el conocimiento. Estas desgracias evitan los casados ;pues es cierto que les quita la ocasión aquel estado perfecto en que deben reynar siempre felicidades ,contentes, honor ,amor ,ylealtad de que carece un soltero. Es verdad que hoy en el dia con los hechos de Don Pedro padezco alguna inquietud; ¿pero no puede ser esto un trato honesto nacido de su proceder atento? Yo no debo condenar árni miiger sin primero examinar su conducta. Esto era ofender al cielo yáun estado tan sagrado. Por esta razón pretendo llevarlo secretamente : que al fin no es mal sin remedio» Te considero enterado de todo ;pero no entiendo cómo puedes componer alegrías con recelos, ventajas con inquietudes yaccidentes con remedios : ysi áesto añades tristezas, suspires ,quexas ,lamentos; diré que quanto me has dicho, mas que verdad ,es supuesto. Luis. No prosigas ,Juana. Yo disculpo tu pensamiento únicamente por la debilidad de tu sexo. Sacas para comprobar la fuerza de tu argumento una condición humana, una flaqueza ,que áun tiempo puede verse por defuera ytal vez no hay nada dentro» Las lagrimas de vosotras son testigos. Yte advierto que al hombre le has de argüir con experiencias yexemplos, no con sofismas ,que siempre serán argumentos necios. Paraque mas no adelante su malicia, asi pretendo alucinarla. Juan. Don Luis, para otra ocasión reservo acreditar mi verdad. Ahora solo te prevengo que antes que resuelvas ,mires por ti, ypor tu honor. Luis. Lo entiendo. Los hombres de honor miramos las cosas ádos aspectos: de un modo si lo ignoramos, yde otro si lo sabemos. Y^ asi averiguado el caso coa prudencia ycon silencio veras mis obras conformes ámi ilustre nacimiento. Fas> m. Que bien se le proporciona ámi espíritu soberbio el persuadir ámi hermano, con la trama de un enredo, los amores de Isabel con el amante supuesto ! Que bella ocasión la suerte A2rri f
me prepara ,disponiendo para el logro de mi idea, que éntre en la casa J3on Pedro yque le oiga Isabel aunque sea con desprecio! Asi le daré áentender ámi hermano que son reos, ytomará providencia contra los dos. Bien comprehendo que este es uu medio cruel : mas siendo para mi intento muy áproposito ,logro con él quanto yo deseo; pues quien obra mal no atiende áperjuicios de tercero. Todo amedrenta al cobarde, todo al valiente da esfuerzo; áun espíritu zeloso aun las sombras le dan miedo; nunca reconoce igual un predominio altanero, yel que ha mandado una vez no puede sufrir que el puesto que él ocupó ,ocupe otro. En mi se ve todo esto puntualmente. Vamos ,pues, ála empresa ;que ámi genio dominante no le estorban embarazos ni respetos. La audacia ha salido siempre ayrosa ,yen todos tiempos la fortuna fue propicia ai atrevido. Bien veo en el rostro de Isabel su honradez ,su miramiento, su circunspección yquanto caracteriza un aspecto modesto ;pero la fuerza con el artificio uniendo; venceré dificultades, sacudiré de su imperio el yugo que me sujeta : yal cabo por complemento de mis dichas lograré el colmo de mis deseos. Vase, Sale Doña Isabel, Isab, Oh Dios ,yquautas gracias debe mi amor rendiros por haberme elevado aun sacramento qensalzais vos mismo. En todas mis acciones no permitáis, Dios mió, elixa aquella senda qne me >r..ede llevar aim precipicio. En vuestro amor inmenso yen vuestro grande auxilio espero ,Dios amable, i'ebatir aDon Pedro mi enemigo. De SUS pasiones locas yde su amor vencido cree que una casada puede ser desleal ásu maridOi ¡Pero que detestable pensamiento !Qué impío ! Culpas de una casada ¿quién podrá disculparlas, hombre im^ quo ? Confieso ingenuamente le tuve algún cariño quando estaba soltera; pero ya no subsiste aquel motivOc Entonces no tenia mas objeto que el mismo que dá la libertad : ahora tengo el de amar ámi marido, Yáesto añadir debo que entre cuñadas vivo, que de una muger suelen ser todos declarados enemigos. Que enredos levantáran, oh Dios ,que caramillos, si en mi consideráran alguna culpa ,algún leve delito. Yo debo edificarlos, amarlos yservirlos, la paz establecerles ycallar los defectos del marido» Este ha de ser mi empeño; ysi puedo cumplirlo quedaré muy gustosa ofreciéndola áDios mil sacrificios. lan* al pa?1o^ ¡Qne bien que me facili^^ .1« Quando pensaba encontrarla ocupada ,ásolas la hallo. Buena ocasión :aiiá voy con mi enredo. Sale* Hermana ,extraño verte tan sola en la sala: ¿te puedo servir en algo ?
Que me mandes quanto gustes es el único cuidado que yo tengo. Di, qué hacías? Isab» Ahora mismo estaba dando aDios infinitas gracias por haberme colocado en el santo matrimonio. Yahora también si reparo en las dulces expresiones que ha proferido tu labio, las habré de duplicar, al ver que el cielo me ha dado una amable hermana en ti, ycu mi esposo un hombre honrado* Juan. Si penetráras mi intento api lio hablaras asi. Yo alabo tu prudencia ,tu cordura yla elección que mi hermano hiz.o en ti para su esposa. Cada dia voy notando en casa aquellos efectos de que vivíamos faltos. Carecíamos de unión, de tranquilidad ,de agradoi pero tu los has unido, ycontigo se han logrado. hab* Para vivir con quietud tu genio es muy adequado : ysin embargo de que es grande empresa ,por lo raro^ saberse unir dos cuñadas; nosotras dos apartando todo rencor ,toda envidia, Icomo Dios manda vivamos, renunciemos preferencias, nuestro sexo desmintamos. Por esta causa ya es tiempo, querida hermana, que hagamos entre las dos un sistema que nos gobierne. Yo no hallo ninguna dificultad SI las dos nos hermanamos. Aesta grande sociedad del mundo ,al sig;lo en que estamos daremos un grande exemplo, yñus lienaraa de aplausos. Conozco que tus talentos son iTuiy vivos ;sin embargo formemos aquel sistema con arreglo anuestro estado. HonrMa. con prudencia ycon cordura las faltas disimulando, denvanera que ni el pueblo, ni la familia ,si acaso tenemos algún encuentro, lleguen Jamás ánotarlo. Juan. No me admiran tus consejos, por ser tan proporcionados atu acertada conducta. Les agradezco ,yalabo tu buen modo de pensar : miíy diferente ycontrario de otras que con su mal genio desprecian ásus cuñados. Isab. Yo rne precio de tener un carácter mas humano : pues si pudiera ,aliviára átodo el genero humano. ^uarip Tus ideas se acomodan muy bien ámi genio blando* Yporq’ie veas que aspiro álo mismo que tratamos; ahora %’enia ádecirte como Don Pedro ha pasado por la calle tan atento, tan galan ytan bizarro que enamoraba álas piedras t ycomo un freqüente trato contigo le distinguió de soltera ;habla pensado que podría darte gusto sus afectos renovando. El por verte no sosiega, sintiendo el verse privado de tu amable compañía con pena ycon dolor tanto que te contemplo obligada ásus suspiros yllantos. Isab. Calía, hermana, no prosigas: con vi mas si quieres que rompamos veza nuestra amistad ,continúa, que al fin has dado en el blanco. Tu ,Juana ,no has conocido mi modo de obrar :yextraño que vilezas de esta ciase lio las hayas despreciado. Sabe ,pues ,que una casada no ha de tener mas cuidado que su marido ysu casa : yque si admite otro trato se L
La se habrá de desentender de su gobierno ,obligando al vil pueblo aque murmure contra su honor ysu estado» En esta suposición entiende que he despreciado tu propuesta ,yque desprecio^ para siempre esos reclamos. íise* lian: Se resistió con honor ; malogróse el primer paso : pero animo 5corazón, Yotros medios discurramos; pues tanto es mayor el golpe quanto es el muro mas alto» ACTO II. Salen Doña Juana yDon Pedro» Juan* Esta ,como ya sabéis, señor Don Pedro, es la casa de mi cuñada Isabel. Por lo común esta sala suele ser su habitación mas íreqüente ,yaqui pasa sola sus ratos ;porque como su marido marcha ásus negocios diarios; estos mismos son la causa de estar sola ,yque presente las ocasiones sobradas» Extrañaréis vuestra dicha al ver mudadas las ansias que anheló vuestro deseo en posesión no esperada. Ysi pasais adelante será mayor esta gracia si contempláis que soy yo quien la proporciona. Pedro- \Qh quantas debo rendiros ,señora, por satisfacciones tantas ! Cierto es Cjue si considera esta fortuna tan alta no alcanza mi entendimiento, ni mi voluntad alcanza ásaber agradeceros tanto favor ,Doña Juana. Juan- No importa ,señor Don Pedro: que lo conozcáis me basta. Yporque veáis que mi afecto muger no solicita otra paga que serviros ;la razón que ha movido ámis instancia»^ solo ha sido lastimarme de vuestra fatal desgracia, de vina terquedad nacida, de un capricho originada. Conozco vuestra nobleza, no se me ocultan sus raras virtudes ;pero Isabel como no sabe apreciarlas las desprecia sin reparo. Yo reprehendo su constancia ylos frívolos discursos con que siempre alucinada juzga no puede caber en una muger casada un trato con un extraño. Esta es una extravagancia muy propia del tiempo antiguOe Por entonces se pensaba que una muger de esta clasa destruiría su casa. Ahora es todo lo contraído, pues con el trato se gana ilustración ,bello gusto, nuevo espíritu ymil gracias que sirven anuestro adorno yadesterrar ignorancias. Yo me he criado de un modo muy diferente en mi casa; pues como seguí la moda, conocí que no embaraza un trato jovial continuo con una muger casada; antes si la vivifica, la ilustra yla dá tal gracia que cen él es muger fuerte, de espíritu yde esperanzas. Yen fin puraque «e logren vuestros deseos ;llevada de un amor particular os he llamado aesta casa paraque continuéis vuestra empresa. Esta es la s® * repito ,donde Isabel asiste sola :ahora falta sepáis que asiste también de noche. Pienso que bastan csta.s cortas prevenciones .
é Honrada. aaquel que de veras ama. fídro* No puedo menos ,señora, de mostrar con toda el alma mi gratitud álas honras que me hacéis ,siendo tan franca en facilitarme medios ynoticias con que alcanza un amante ver cumplidos sus deseos yesperanzas. Ysi bien lo considero, esta obligación realza ser vos quien la proporciona, aio siendo la interesada : pues por lo común se vé entre las demas cuñadas estorbar la diversión yel trato ásus propias amas. gitana. No pueden caber en pechos nobles acciones villanas ; ni menos agradecer tales favores. Si pasan francamente aexecutarlo, su honor ,su ilustre prosapia les obligan áobrar bien : ymas quando al paso hallan alguno de sus iguale^ abatido. idro. No cesára de alabaros ,sino viera que pueden mis alabanzas seros molestas. En fin con espíritu ybizarra resolución entraré valido de las opacas sombras de la noche áhablai* aIsabel en esta estancia. ^uan. Esto si ,corazón mió; albricias ,albricias ,alma, pues ya vencido este hombre, lo demás no me acobarda. ¿Y sereis tan atrevido que aquí entréis sin temer nada ? ¿No temereis que Isabel grite yque alborotada » la casa os maten ,óacaso os echen ácuchilladas ? Quien dirá que no estoy llena ap. de temor ,quando con tanta >^ fecilidad finjo aquello que estoy mas empeñada i Ped- Es tan poderoso amor que vestido con sus armas atropella inconvenientes, dificultades abraza, yálos mayores peligros jamas les vuelve la cara. El amor que yo profeso áIsabel es una llama activa ,un fuego voraz que me abrasa las entrañas: yasi no temáis, señora, que yo falte ámi palabra de venir en esta noche : porque son tales mis ansias que haré que se abrevie el dia, yharé se detenga el alva. Dieg. al paño» Por no perder la ocasión que la suerte me prepara; ysabiendo que está sola en su casa Doña Juana, el afecto que la tengo me ha dirigido áesta casa, para con mas libertad hablar ámi prenda amada. Qué plausibles son los ratos que un enamorado pasa ála vista de su amante ! Mas detente ,lengua ;calla^ no encarezcas. por favores lo que en realidad agravia. ¡Doña Juana que hasta aquí tan amable se mostraba conmigo ,ahora con Don PedrO tanta satisfacción gasta! Oigamos nuestra desdicha: después vendrá la venganza. ^uan» Con esto ,señor Don Pedrc^ será mi dicha sin tasa, si me cumplis lo ofrecido. Ped. Yla mia (será tanta, que si logro esta fortuna alcanzo mas que .esperaba. ^uan. Creed en verdad, que -os quiero con inclinación bizarra, ysolo aspiro áserviros con la vida ycon el alma. Ti)ieg» Y'a no puedo aguantar ma5 esta injuria declarada. Los dos morirán aqui álos filos de mi espada, el
gLa el ano por atrevido, yla otra por ingrata. Dc\'c/M’i-\7^a /.T espadu ,ysale Caballero ,áquien las obras indignas de su prosapia, su fidelidad deslucen ysu nacimiento manchan; vuestra indiscreción admiro : pues sabiendo que esta dama tiene dueño que la sirva, con audacia temeraria atropelláis mi respeto, yel sagrado de esta casa» Yen suposición de que es acción muy poco urbana pretender substituir áquien tiene acreditada su ñdelidad con ella, su cariño ysu constancia; ysuponiendo también que tan adelante pasan ios recíprocos favores que las ofensas agravan; para salir de este empeño seguidme ;pues con la espada me quiero satisfacer de mi honor ;no de esta falsa» PeJ. Señor Don Diego ,estoy pronto áacuvdlr donde me llama no vuestro honor ,ysi vuestra imaginación errada. Pero no penséis que quiera sacar tan presto la espada comiO acudir ;pues intento que antes oigáis dos palabras» Estas oidas ,será vuestra opinión tan contraria» que se desvanecerán sospechas imaginadas. Hacen que se van* ^uatu Esperad ,pues si hasta aquí tanto miráis vuestra fama -sin atender al honor de una distinguida dc^ma; justo es que yo me deñenda, sin que se trasluzca nada de este duelo. Vos ,Don Diego, sois discreto ,yesto basta para que entendáis al punto la razón que me acompaña» Muger Con esta nos entendemos los racionales :las armas se Je-'can para los brutos, porque la razón les falta» Esto supuesto ,s«ibcd que yo sola he sido causa de que esté Don Pedro aqui» nías sin intención dañada. El señor quiere obsequiar áIsabel :yo le prestaba tal vez ale:unas noticias para su fin ,yél me daba como noble ycaballero rendido infinitas gracias. Volved en vos ;yadvertid para otra vez que no agravia quien busca vuestro provecho. Os he dicho lo que basta. D/eg. Remitiré mi recelo ap* áotra experiencia mas clara, pues todo puede ser cierto ‘ quanto ha dicho Doña Juana» Desengañado ,Don Pedro; confieso fué temeraria mi presunción. Ahora dadme los brazos ,pues aqui acaba nuestra enemistad nacida de una inteligencia falsa. Ped. Si como soy caballero fuera de extracción bastarda, debiera hacer como vos : pero viendo que áquien ama el mismo amor precipita; os los doy de buena gana. Dieg. Con el alma los recibo : ydesde ahora acreditada quede nuestra unión. Ped. Yointento que para siempre grabada quede en nuestros corazones nuestra amistad. Dieg. Yla fama hará nuestro nombre eterno» Ped. Yyo agradecido áentrambss partes ,haré ver al mundo mi correspondencia grata. ^uan. Ya se fue Don Pedro :escuc Dieg. Calla ,ingrata ,no pro^ig^^^ yapures mi sufrimiento. Si mi cólera excesiva
Honrada. 3 se ha trocado en suavidad, no la juzgues procedida de tus disculpas. Llevado de una politica fina suspendí la acción ^mas iio exáminar si es mentira : pues quien duda ,siempre teme hasta que el caso averigua. Vo creí ,señor zcloso, !que no me disculparías pretendiéndote ofendido. Pero al ver como te explicas librándome de un delito que por ta» atroz, tenias, abonando mi inocencia; al cielo rindo infinitas gracias. Sino he peimitido que con tu discurso sigas, fue por juzgarte culpada ; ysi yo le proseguía fue para manifestar Imi razón ymi justicia. !Jfí/an. Conque yo debo callar ? Dteg. Si ;pues culpada te miras. Juan* ¿Y que caballero habrá que con su dama prosiga tratando ,sin que primero .dexe su honor sin mancilla ? Dteg. Esta instancia mucho aprieta t mas me saldré con la mia. Juan. No sabes que responder ? Qué ;discurres la salida para agravar tu delito? Jiieg. No :yporque no me repitas que he faltado ámi deber, habla :mas está advertida que no admitiré disculpas que al delito patrocinan. Juuiu Sabes que este caballera ama áIsabel :que esta misma por casada le desprecia. I No ignoras quantas fatigas 'molestan ásu marido : oíste como yo misma llamé áDon Pedro :oye ahorí^ la razón que me asistía para tramar este enredo. Como áIsabel tanto estima ^Don Pedro ,yeste, no puede lograr amantes caricias, he dispuesto que esta noche con excusas bien fiuítidas puedan verse solos. Yo de este pretexto valida luego avisaré ámi hermano ; ysuponiendo que a-piran los dos ácorresponderse, le haré ver la bastardía de Isabel. Viendo mi hermano comprobada mi malicia, es muy regular que tome providencias ymedidas todas ánuestro favor. Asi logramos la dicha de un buen partido al casarnos^ de una vida mas tranquila, yal fin de una libertad por ti ypor mi apetecida. ^T>ieg. No puedo negar que son ventajas muy conocidas las que propones ;yen prueba de que por mi agradecidas quedan ;en satisfacción • te doy gracias infinitas. Mas paraque lo dispongas del modo que lo imaginas, quédate adiós ,antes que tus hermanos vuelvan. rutdQ. ^uatu Mira que siento ruido áesta parte i mas acertado sería vengas conmigo ámi quarto, yesperes de la salida la ocasión sin riesgo alguno. Dhg* Bien voy ,si tu ei’es mi guia. ^uan. Con que tu quedes contento logro yo toda mi dicha. Vanse<> Salen Doña Isabel ,yDon Luis* Jsab* Descansa aquí, esposo amador de las continuas tareas de tu empleo. Bien conozco quanto afligen ymolestan áun hombre que con honor desempeñarlas desea, siendo su conocimiento quien sus cuidados aumenta. íuis. Al que privado de luces en la utilidad aprenda todo el tpnor del empleo;
1bLj Mus:er que los áos> solos qué^^lemos. Jua?i* Ahotft buscaré ami hermano ap. que está tramado el enredo, vase, Isab, Donde estas .esposo amado ? ?¿'d. Sino me engaño ,el acento es de Isabel. Isab. Ya oigo pasos, yno permite mi afecto dilate mas la ocasión de hablarle :áél me acerco. j'iiaKa al paiío. Escucha toda la escena Vverás como no miento. Luis al paño. Oh Dios ,asistidme ahora. Retírate tu allá dentro, vase Juana* Isab. Ya di con el. Di, bien mió, amado yquerido dueño, ¿en que te ofendió mi ai^or Z Yo con el mayor esmero tus quexas satisfaré por lo mucho que te quiero. Ved. No me ofende tu cariño, ysi mi destino adverso. Jsab. Pues declárame tu malj dueño mió. l^uis. \a no tengo valor :voy por una luz para atajar tanto exceso. retirase» Ped. Quieres doblar mis pesares ? Isab. Como la causa no entiendo, no extrañarás que procure aliviar tus sentimientos. Sale Don Luis con una luz yla pone sobre la mesa. Luis. Extraño mucho ,Isabel, que estando el señor Don Pedro Cfnitigo en conversación no le trates con respeto. '.Esta es la primera vez (que yo sepa )que le veo en mi casa ;yno es razón nos tenga por desatentos. Yo presenciando la falta de luz en este aposento, yvuestra conversación sin perder palabra oyendo, por remediar lo que pueda doy aver al caballero que si tu estás descuydada; •qstá vigilante el dueño para corregir abusos, ytomar aquellos medios .; oportunos al cuidado de la cas« ysu gobierno. Señor Don Pedro ,este es mi carácter. Ysupuesto que conozco mis deberes; que no me contéis ,os ruego, ni me tengáis por omiso en mi obligación. Yo siento el descuido de Isabel, ysu poco miramiento. Jsab. Bien teme su mal en m!; yaunque sin razón ,comprehendo me hace rea de un delito que no he cometido. Ped. Es cuerdo Don Luis ,pues con dos sentidos me hace ver sus sentimientos. Cierto no sé que decirle. Isab. Yo tan confusa me veo «j)' que mi propio honor me inspira tan grande enagenamiento de sentidos ,que flaquea el corazón. Yo no puedo tenerme. Oh Dios que desmayo ! que dolor::: que ansias::: yo muero. Cae desmayada en unor silla* Luis Que es esto ?Isabel, que tienes? Esposa ,querido dueño : no respondes ,prenda inia ? Como la culpa la ha puesto !ap.ioiút Oh Dios ,que haré en este lance ? Si doy voces yaDon Pedro ven aqui ,publico acaso lo que está tan en secreto. Si procurando su alivio voy ábuscar el remedia quedando Don Pedro solo con ella ,es peor :sino atiendo -ámirar por su salud es contra lo que debemos. Sin embargo por ahora se me ha ofrecido este medio* Aaquella sala secreta retiraos ,señor Don Pedro, hasta que podáis salir sin testigos. Ped. Obedezco. ' Luis* Ahora es tiempo de llamar. Jua-
Honrada. M Juana ,Criados fvenid presto. Sale Doña Juana yCriados^ Hilan» quieres, hermano mío? Dinie que gritos son estos ? luis Eli conversación estaba coa Isabel 5quando un recio accidente la ha dexado en mis brazos sin aliento. Cuida tu de recogerla, yde su salud» Entran áDoña Isabel. Don Luis cler^ ra la puerta por donde entraron ; ydespués suca de la sala á Don Pedro» Respecto de que todos ocupados con mi esposa están adentro; voy ádar la providencia que falta. Señor Don Pedro^ ya estamos solos :ahora pretendo satisfaceros de la razón ymotivo que tuve para esconderos. Si los criados yfamilia hubieran visto en efecto que estabais dentro de casa^ cosa que ignoraban ellos, hubieran pensado mal, adelantando indiscretos discursos ,con que i^i honoje padeciera detrimento. Llevado de esta razón, ahora preveniros debo * de mis acciones. Peá. Sin alma ap. estoy ,estoy sin aliento. Yo pues::: quando::: Luis, No os turbéis ; porque si os turbáis ,entiendo que pueda haber otra cosa distinta de lo que pienso. *ed. En busca de lui grande amigo venia ;pero creyendo, por vivir ávuestro lado, que entraba en su casa ;viendo ^mas las puertas abiertas ytodo áobscuras 3por yerro ^utre aqui. Si os 'ofendí, que me perdonéis os ruego. •Aunque esa disculpa tiene contra sí mil argumentos, no le está bien ámi honor por ahora proponerlos. Ypuesto que ios criados todos están atendiendo ála salud de Isabel, yque yo faltar no debo; yo me retiro ásu quarto. Entretanto vos ,Don Pedro, aprovechad' la ocasión de salir del aposento yde mi casa sin que nadie lo note. Ysupuesto que entrasteis por yerro aqui> ^ paraque este mismo yerro lio cometáis otra vez; tornad esta luz, que creo que aunque esté la noche obscura alumbre el entendimiento, yos haga ver donde entráis : lio sea cosa que entendiendo buscáis un amigo ,halléis quien castigue atrevimientos. VaSi*. Ved» Qué prudencia !Qué cordura! Sin alboroto ,ni estruendo ha remediado su daño yme ha sacado del riesgo. Pero lo mas singular de todo es que con pretexto de esta luz ,me dá aentender mi peligro ysu recelo. ACTO IV. Sale Don Félix yun criado con un6 maleta» Fel» ¡Oh que dulce es el amor de la patria !Los cariños, los placeres ylas glorias se renuevan sin sentirlo. Mas hace ya de diez años que en mi casa no me he visto^ yal introducirme en ella, oh que deleyte percibo ! Aqui era mi habitación continua quando era niño, yla dicha de nacer tuve en este quarto mismo. Mas al paso que esto noto, extraño de mis sobrinos C
uLa Mug^r que sabiendo mi venida nadie al camino ha salido: ni menos aun en la calle ninguno ha comparecido. Que haya alguna novedad en esta casa es preciso al ver las puertas abiertas, ytodo con tal descuido. ^Si estarán fuera de casa ? ¿Si acaso habrá sucedido algún caso extraordinario de enfermedad ópeligro? Todo puede ser. Tu vete, al criado yespera áque te dé aviso se va* para entrar. Por si hay acaso cosa que importe ,es preciso huir de que este lo sepa. Pero por allá diviso un hombre. Quién podrá ser ? Mas parece mi sobrino. '. Sale Don Luis* '• Amado Luis ,mucho extraño de tu afecto' ytu cariño no te hayas adelantado árecibirme al camino. Yai mismOí tiempo también tu poco. 'gobierno admiro, al ver como está esta casa tan sin cuidado yaliño. Afuerza de algún pesar jtpdo^ lo he atribuido, yya iba áexáminario. Luis» No es impropio ,tio mío, que os admiréis ,pues de cierto está pasando conmigo lo mismo que discurfis. Leí. Pues, dime qué ha sucedido ? Luis. Mi .muger está en la cama de un accidente improviso que la dió ahora. La asisten diversos facultativos, que discordes en un todo, solo convienen unidos en aumentar en mi el daño yen ella el mismo peligro. FeL De tus trabajos se mueve álastima el pecho mío. Que desgraciado que soy ! Quando esperaba propicio lograr mil satisfacciones con Isabel ycontigo, este accidente me llena de dolor. Haced ,Dios uño, vuestra voluntad en todo. Ytu ,querido sobrino, ofrecele estos trabajos, ypidele que benigno mire por ella ypor ti; este es el único arbitrio. Luis. Habíais ,señor ,qual pudiera un católico Ministro. Ya sé que estáis altamente instruido en los principios de la religión :hacedme el favor ,amado tio, de dirigir mis acciones al verdadero Principio. Fel. Vamos áver si Isabel ha cobrado algún alivio. Luis. Vamos. Muy bien se ha dispu68i to ap. . puesto que nada ha entendido. V‘ansi\ Salen Doña Juana yDon Diego. Juan. Ya viste, bien, con quanto rigor nos trató el indigno, ' corazón de mi cuñada :^ quan maliciosos han sido - ’ sus juicios ,con los que intenta privar nuestro trato fino. Dieg. Como la he tratado poco, sus intentos no percibp. Juan. Pues sabe que son dañados^ yque’ su espíritu altivo solo aspira ásujetarnos ásu voluntad yarbitrio. Yo por el lance pasado otro medio he discurrido, conociendo la malicia de mi hermana ,ómi enemigo. Dieg. Tienes razón ,pues sabiendo su intención es muy preciso te defiendas de tu agravio. Juan. No cabe en el pecho mió dexarme subordinar. Dieg. ¿Y el proyecto concebido se ha verificado ánoche? Juan. Todo ,Don Diego 5se hiz-O conforme lo medité. Dieg. Yqual por ultimo ha si ^ su resolución ?^...
Honrada^ 43 5íí;jn. Ninguna. Tan cobarde fue íLo admiro. No lo extrañes :es prudente, yámas de esto sobrevino un desmayo ámi cuñada; ycon tan grande motivo solo atendió ásu salud. Pero en tanto que nos fuimos ácuidarla ,él se valió de esta excusa ;yadvertido puso áDon Pedro en la calle sin haberle nadie visto. Como está Doña Isabel ? Juan. Ya está fuera de peligro; como yo de la fortuna áque habia consentido de ser señora absoluta de mi casa yalvediio. Nunca puede un desdichado tener su gusto cumplido. Juan. Si lembargo no desmayo, Iantes bien he discurrido j otro medio con que pueda lograr quanto solicito : para lo que ,que áDon Pedro busquéis luego necesito, yle digáis que al instante que mi hermano con motivo Ide su empleo ,6de otra cosa ' Ino esté en casa ,al punto mismo me llame. Yo diré entonces lo que por ahora imagino. Dieg. Yque le responderé si dudoso ypensativo me pregunta tu intención ? Juan. Solamente que yo aspiro áproporcionarle un medio, para su fin, exquisito. Dieg. Es muy regular que tema por el chasco que ha sufrido con Don Luis ,ymas si este alguna advertencia le hizo. Juan. Este es corto inconveniente si él viene quando yo digo. Yahora deberás saber I que Don Félix ha venido. IDieg. Don Félix ?Pues áque asunto ? Juan. El deseo le ha traído de conocer su sobrina : mas viendo lo sucedido ha entrado en su quarto áverla. Dieg. Ytu no has visto átu tío? Jua?!. Todavía no. ' Dieg. ¿Pues como vives con tanto descuido?* Considera que un tercero ve con cjos muy distintos los enredos ;yapurados es muy fácil que sentido ’' de ti, áellos favorezca, yáti te aplique el castigo. Juan. Dices bien :voy áganar la voluntad ámi tio. Dieg. Si ;procura conquistarle con afectos ycariños, paraque no sea contrario, sino quiere ser propicio. Juan. AlU vienen :vete pronto, que importa que no seas visto. Dieg. Es verdad :adiós, querida. Juan. Adiós. Ea ,aliento mió, da áconocer tus alcanzas ; pues ánumero infinito de contrarios ;la victoria será mas gloriosa. Salen Dona Isabel^ Don Félix yD. LutSé Tío, dadme los brazos en muestra del amor yregocijo con que deseo, seáis áesta casa bien venido. Fel. Nunca ,querida sobrina, pudo dudar mi cariño de tu afecto :yáno haber mi amada Isabel tenido una novedad tan o;rande: pudiera haber discurrido que me adulabas ahora con tus hechos ytus dichoso ^uan. El mirar por la salud de Isabel la causa ha sido de faltar ámis debei’es. Isab. Yo agradecida te rindo mil gracias ;ymas sabiendo quanto ahora te he debido. Bien pensará que con esto ap. la doy áver su delito. ' ^uan. Alguna cosa malicia ap, puesto que habla en dos sentidos. Lleno de gozo ycontento «..Vi
La Muger satisfacciones respiro. Venid ,abrazadme todos, abrazad ávuestro tio, que mientras en casa esté, fuera de aquellos precisos ratos en que mis negocios me lo permitan ;os digo que no faltaré ni un punto de vuestro lado. Jsab* Entendido tened que yo la primera tendré el gusto de serviros# Luis* Mi esposa es agradecida: cumplirá lo prometido. tsab. Con equivocas razones af* me da éentender mi marido su sentimiento ypesar. Fel* El afecto yel cariño que todos manifestáis me hará corresponder fino. Luis* Dexad esas expresiones que mas parecen indicio de cumplimieiito que no de afecto. Juan. Queiúdo tio, ¿donde está vuestro equipage? Fe/. El criado le ha recogidoe ¿Pero porque tienes tcinto 'cuydado ?^ Juan. Porque yo aspiro amirar ,por lo que es vuestro^ yáobsequiaros yserviros. Fel. Muy obligado me dexan, sobrina, tus beneficios. Juan. Ya con esto voy ganando su voluntad :buen principio. Fe/. Parece que es tarde. Voy Mira el relox. aver áalgunos amigos, yáproporcionar las cosas de mis diligencias. Luis. Tio, perdonad 5porque mi empleo no me permite serviros. Fel. Ya conozco la. ciudad : te lo agradezco infinito. Juan. Yo os serviré hasta la puerta. ,Fel. Adiós ,queridos sobrinos. Vunse Juana yFelix. Luis. Hasta estar recobrada de tus males ... -* ».^Mfti no permite mi afecto ,dulce esposa, salgas de casa con pretexto alguno. Dexa las diversiones por ahora con las visitas. Isab. Su desconfianza íip, ya va manifestando con sus obras. No temas no ,querido esposo mio: que ámi salud ninguna cosa estorba salir de casa ,pues estoy tan buena como estaba antes. Luis. No hace muchas horas que estabas de un desmayo acometida» Isab. ¿Y acaso en él las opiniones todas no fueron diferentes ? Luis. Es seguro. Isab. Pues cree fue ficción yno otra cosa. Luis. Sea asi :yo deseo que no vuelví el mal que este cuidado me ocasiona» Isab. Nadie conoce el mal como el ea^ fermo. Los médicos áveces empeoran álos enfermos porque no conocen la enfermedad. Yo por lo qámi toca sé bien que no padezco mal alguno y yasi qualquier remedio está de sobra. Luis. Pero no está que por tu salud mireí Isab. Por mi salud ya miraré yo propia. Luis. No me repliques ;haz lo que te mando, porque esto ynada mas es lo que importa. Isab. No tengo inconveniente :te obedezco ; pero de paso entiende qestoy pronta adarte áconocer en poco tiempo que el mal qtemes es de poca monta* Luis. Celebraré infinito que asi sea : mas sentiré que mis preceptos rompas. Isab. Mi marido ofendido con la escena que presenta ásus ojos esta hrstoim me juzga rea ^pero mi inocencm le hará ver que esta historia es fabulosa. Una criada fiel me ha referido que es mi hermana quien jeega tramoya ; pero la caridad no me peimite descubra sus ideas maliciosas}
/ Honrada. ni menos el honor: dar tiempo al tiempo siempre fue lo mejor :ypues las sombras al sol no ofuscarán ;áuna Inocente tampoco ofuscarán tramas odiosas. Do?la Juana yDon Pedro al paño* Juan» Ahora que está sola podéis ,señor Don Pedro, con ella declararos; qyo por si algo ocurre aqui me quedo* Sale Ped. Solicitando ansioso hacer mi amor eterno me postro avuestras plantas para acabar::: Isab. Don Pedro ,deteneos* Empezáis declarando muy mal vuestros afectos, yproseguís peor si intentáis acabar:;: con mi respeto* Que intención es la vuestra? Buena? Yo no lo creo: pues tales intenciones no dicen bien con vuestro nacimiento. Ypues no correspondo avuestro amor ,volveos, pues si viene mi esposo podrá pensar de mi lo que no quiero. Ped* Como antes de casaros fui tan feliz ,deseo obsequiaros ahora ; yque no despreciéis mi amor espero. Dad vida áim desdichado que muere sin consuelo, porque no vive quaiido no influye en él ese piadoso cielo. Isab* Si os quise de soltera yos pagué ,nada os debo: ahora estoy casada yen mi marido mi voluntad tengo*? Ped* ¿Conque sin esperanza me dexais ? Is:b* Si :desprecio vuestro amor ,vuestro alha^^o yvuestros maliciosos pensamientos. Ya estáis desengañado; yasi, señor Duíi Pedx'O, 6marchad de mi casa, óyo me iré, porque es ira honor primero. 21 Ped* De esta manera ,ingrata, me abandonas ?Qué es esto ? Isab* Esto es áun temerario dar en sus ojos con su atrevimiento. SaleJlian* No juzguéis hasta ahora malogrado el empeño: seg-uid vuestras ideas ydad, como se dice, tiempo al tiempo? Ped* Como queréis ,señora, que yo confie ,oyendo que me desprecia ,yque la ofenden mis palabras ymis ecos i Juan* La porfia lo alcanza todo ;cobrad aliento, que para convencerla, no faltarán ardides al ingenio. Ped* Nunca podré pagaros, señora ,lo que os debo. Juan* La palabra que he dado que yo os la cumpliré tened por cierta, Yahora retiraos, pues ya que vengan temo ómi tio ,ómi hermano, yno es razón que os vean aqui den* tro. ' Ped* Decís muy bien :yo parto, yen vuestras manos dexo mi dicha ,mi ventura yquanto en vuestras manos dexar, puedo. Vase% • Juan* ¡Qué presto que desmaya ! Si yo no le sostengo acuSO abandonara el negocio en que tanto me intereso* Procuraré animarle, con astucia fingiendo que Isabel con la boca dice una cosa, yotra guarda el pecho. ACTO V. Dos sillas yrecado de escribif sobre una mesa* Sale Doña Isabel* Isab. Aguarda ,querido esposo del alma, deten ese golpe suspende esa saña. Ain honor atiende, yno des entrada
n auna? persuasiones traidoras yfalsas. Enlaxados ambos con unión sagrada, quantos golpes tiras sobre ti descargan. Si Don Pedro o-ado me quiere culpada, todos son enredos G’ue tramó tu hermana. Ah permita el cielo que tus ojos abras para que conozcas vilezas ,infamias, tropelias ,zelos, envidias vtantas «r Otras muchas cosas aue te sobresalta:?. A Pero mientras tanto que esto se declara; deten el acero, suspende tu saña::: SaJe D. FeL Qué es esto ,sobrina ? ¿Tu tan alterada que parece que huyes de una aguda espada ? ¿Tu tan descompuesta ? Isab. Si ,tio del alma. Fel. Pues que tienes ,dime ? Jsab* Recogida estaba, yen sueños vela que mi amenazaba un grave peligro : yhuyendo áesta sala despierta temia lo que publicaba. Fel. Es poca cordura, Isabel amada, dar crédito h. sueños. Jsab. Ah que si soñaba; estando despierta subsistt la causa. Fel. Pues que te sucede? Qué ;alguno te agravia? Isab. Si ,querido tio; yo estoy apurada, cercada de penas, temores yansias : yespero en vos solo::: Feí. Habla ;pero aguarda La Mu^er 't cerraré las puertas. las clerrM% Isab» Parece que el alma ap. se alivia ,yque el cielo le traxo ami casa para mi remedio. Fe’/. Sentémonos. Habla: Siéntanse* Isab. Bien sabéis ,ilustre tio, mi familia ynacimiento. Sabéis que en mi juventud tuve algunos pasatiempos con un joven ;que casada abandoné con empeño. Finalmente no ignoráis que me tuvo amor Don Pedro de Vergara ,que este es el joven que os he propuesto* Dexabame asistir de él sin otro fin que el deseo de que me viesen servida nobles ,amigos ydeudos. Me obsequiaba ytributaba diferentes rendimientos con aquella urbanidad propia de tal caballero. Yo en verdad correspondile baxo este mismo concepto, sin la nota con que amuchos nota el malicioso pueblo. Pasados algunos dias tratóse mi casamiento con Don Luis ,ydesde entonces jamás pensé con Don Pedro. Dixele se retirase; porque ya mis pensamientos, si eran unos de soltera, de casada eran diversos. El no obstante despedido tuvo el grande atrevimiento de explicarme sus ideas ysus dañados intentos. Para sostener su infamia ha hallado este caballero dentro de mi misma casa quien dé fomento ásu fuego» Con este apoyo villano tales ytantos enredos se han hecho contra nii honor que aun de imaginarlos tienib o* El traidor ha seducido ami esposo :yél creyeiid<^
ser Honrcida, verdad quanto le han dicho; con la ambición ylos zelos ! con excusas ypretextos de mi salud ,me ha privado de visitas ,de paseos yde toda diversión. Yo que inocente me veo de todo quanto me imputan lloro yme atiixo en extremo. Con esta imaginación discurriendo varios medios quedé dormida ;yentonces se me reprcseiító en sueños que mi marido tomaba furiosísimo el acero para acabar con mi vida. Ved ,pues ,si con razón ckbo quexarme. FeU Isabel ,no temas : yo te amparo ;cobra aliento. Isab. Ya que en vos todo mi alivio ha depositado el cieloy para terminar mis penas haced venir áDon Pedro> paraque en estos asuntos hable con vos. Fth Desde luego. hacs que se VCÍ% hab. Tened :¿no sería mejor que le escribieseis primero un papel ,para que venga ? Después diré lo que pienso. Feí.Tlenes razón. Escribe D. Félix* Isab* Santo Dios, quan grande sofs ,quan inmenso ! Ya vos me habveis socorrido por los mas extraños medios. ¿Quien pudiera haber creído que viniendo con intento mi tio de conocerme, había de ser instrumento que pudiera sosegar estos terribles enredos ? Ya está escrito. Voy ahora aque le lleven corriendo. Vcise* Isab» Que bien obra aquel que tiene con la experiencia yel tiempo de ios peligros del mundo un pleno conocimiento ! yque mal con sus deberes cumple el malvado yperverso que atropella sus accione: iS Sale Don Félix, FeL Dame ahora razón ,sobrina^ de los meditados medios para tu alivio. Is.ib» Estos son : que hagais cargo al caballero de su proceder infame : que no exponga ánuevo riesgo áuna señora de honor: yque como caballero desista de sus instancias yos dé palabra de hacerlo, pues sino de lo contrario vos sabréis satisfoceros, FeL Todo lo haré ,como dices» pero es menester primero reconvenir al traidor. Jsab. Como haga el señor Don Pedre lo que debe, cesarán del contrario los empeños; pues este se apoya solo en la intención del primero. Fel Siendo esto asi ,no me queda por ahora ningún recelo. Voy áesperar la respuesta. Vase< Jsab. Sentiría con extremo mi tio saber que Juana era el traidor que he propuesto. Por ahora callaré, no sea que el mismo afecto ! que tiene álas dos le impida determinar con acierto. vcise* Sale Doña Juana, Juan. En nada un pecho alevoso halla alivio ni sosiego. Las mas minimas acciones que en todos los demás veo todas me dan que temer. Ingenuamente confieso que el deseo de mandar en tal precisión me ha puesto que todo me da cuidado, yen nada descanso encuentro» Ahora he leido un villete que llevaban áDon Pedro, yhe visto su contenido yque han de hablar en secreto mi tio 3^ Escondida escuchar lo .que hablan quiero; por-
La Muger porque es justo en todo casO; por si padece Uoii Pedro, que yo le saque del lance, pues yo le mea en el riesgo. Essondesc ,ysalcK D. Fe/:x yD. PeJrOy FcJ. Ha sido grande ventura que os encontraran tan presto. Pl\1> \oagradecido ,ásaber vengo eu que serviros puedo. FcJ» No es razón que en pie os reciba. Sentémonos ,yhablaremos, siéntanse» E:arañareis infinito, señor ,que no conociendo mi nombre ,me hav'a tomado la gran libertad de haceros venir aesta casa ;quando debiera ser yo el primero en visitaros ,según estilo de caballeros. También conozco estaréis varios discursos haciendo, para averigirar el fia que puedo tener en esto. Ped. Mandadme quanto gustéis, yesos reparos dexemos. •Fe/. Llegando ,pues ,aesta casa, he encontrado lo primero auna muger inocente que está por vos padeciendo. Me ha contado la infeliz desgraciasr, tramas, enredos, envidias ,emulaciones, .ambición, rencores ,zelos, los amores de soltera, de casada los desprecios, que átodo ha contribuido vuestro loco atrevimiento. Me ha dicho que hay en su casa un traidor que da fomento átodo ;mas no ha querido descubrirle. En fin me ha expuesto la inquietud de su marido, que teniéndolo por cierto, la ha privado todo trato ytodo exercicio honesto. Os lo he referido todo amauera de compendio porque tengáis entendido que sé la verdad del hecho. En cuya suposición. yen la de que yo pretendo, pues he dado mi palabra poner en todo remedio, no sosegaré ha.^ta que logre conseguir su efecto. Ped» Es verdad quanto decis : pero:;: yo::: si::: quaiiJo:;: pero::: Fct/. No os turbéis :bien que es señil de reconocer su yerro quien se turba. Por !o que quedando ya satisfecho por la parte de llamaros con tanta prisa ;voy luego ála otra. Vos no ignoráis, yyo por cierto lo tengo, que se averigua mejor el delito en aquel puesto que se cometió ,que en otro# El teatro mas funesto ha sido siempre esta casa I de quanto yo os reconvengo • luego en esta misma casa se ha de buscar el remedio. Por lo que considerando vuestro poco miramiento, vuestra locura ,osadia, temeridad ,yen fin vuestro proceder injusto os pido con todo comedimiento que desistáis de una empresa impropia de un caballero : que jamas pongáis los pies en esta calle ,ni menos en esta casa :yen fin que si como caballero no me dais vuestra palabra, pues yo empeñada la tengo, de cumplir quanto os propongo,* Se leva?ita Don Félix ycierra lom las puertas. 03 aseguro ,Don Pedro, que sabré tomarme yo j la satisfacción que debo. i Ped. Cielos, que haré ?Dar palabra ¡ es abandonar mi afecto. No dársela es exponerme ála dura ley del duelo. Huir nunca me está bien* Mas ya he discurrido un raedlo* El me ha cerrado las puertas 3 ^COÍ> i 1
I25 Bonracla. con llave: ysiendo todo esto violencia, puedo ofrecerle, sin falcar ásu respeto iii ámi honor ,qualquiera cosa, fci' Pensativo estáis ,Don Pedro. /Que, no dais con la respuesta? fcd» En puntos de tanto empeño no es tan fácil responder al instante :ydiscurriendo lo que me está mas ácuenta, os respondo desde luego que desistiré de todo lo que me pedis. Fd> Yo quedo sumamente agradecido : ynunca creí de vuestro noble modo de pensar otra cosa. Ped* Lo agradezco. Teneis algo que mandarme I Fel* Lo que pensé proponeros todo os lo he comunicado. íed. Pues bien ;baxo este supuesto permitid que me retire. Fd* Con mucho gusto obedezco. Yo os ser\úré hasta la puerta, porque conozcáis mi afecto. Ped. Debiera no permitirlo : ‘ .mas es justo complaceros. Vanse. Sale Juan. Ya sé ádonde se encaminan de mi tio los intentos, yhe conocido también la floxedad de Don Pedro sin atender ni mirar qire está mi honor de por medio. Es verdad que no conoce / aai intención ;pero sabiendo que yo apoyo sus ideas, no debiera por lo menos desistir tan fácilmente. Sale Dieg. Ya se malogró tu intento. Disponte para sufrir de tu tio ayrado yfiero nna fuerte reprehensión: ydespués algún severo castigo con que tu hermano se querrá vengar. ^uan. Don Die^po, ¿de donde tantas noticias _habéis sacado ? saliendo ahora dé esta casa me lo ha contado. Juan, En efecto es asi :yyo misma he oido quaiito ha pasado entre ellos. Dieg. Yen esta suposición cjue es lo que intentas ? Juan, Intento proseguir como hasta aqui. Dieg, Que es temeridad contemplo ávista de un enemigo tan poderoso. Juan, Yo entiendo que será mayor el triunfo. Dieg. En empresas de otro empeño^ mas no en la de conseguir la dicha del casamiento. Juofi. Yacaso si yo desisto esta dicha lograremos ? No por cierto; por que entonces conocerán que fue enredo mío, yquedará Isabel triunfante :mas prosiguiendo^ si el asunto queaa en duda, mi hermano que está creyendo que quanto hago es por su bien, me dará quanto deseo. Dieg* Pero no temes que el tio lo descubra ?Juan, No lo temo: porque Isabel hasta ahora al traidor no ha descubierto» Dieg, Pero le descubiúrá sino tu cuñada el tiempo: ysabiendo que eres tu la deliiiquente ,al momento se conocerán los otros que al delito concurrieron. Juan, Confieso que eres jurista ^ pero también te confieso tengo espíritu yvalor para seguir el empeño. Dieg. Aveces ese valor yese espíritu es supuesto. Juan, De cobardes no se ha escritCí Dieg. Sin embargo te aconsejo la prudencia ,pues con ella te harás inmortal. Juan. Desprecio esc modo de pensar tan vil *tan hn vr» »•••