scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Catecismo de los filósofos, ó sistema de la felicidad, conforme a las máximas del Espiritu de Dios y á los Preceptos de la Filosofía sensata

Full text

CATECISMO de los filósofos, óSISTEMA DE LA FELICIDAD, CONFORME ALAS MAXIMAS del Espíritu de Dios yálos Preceptos de la Filosofía sensata. eos- IICESCIA EN MADRID. EN LA imprenta DE BENITO CANO. MDCGLXXXVIII. Acosta ds Don Josefh Ibarrola ,deJ.Xo~ mercio ds esta Córte, 6.' 5sevHiA ^5 Quís est homo qui vult ;diligit dier videre bonos ?Prohíbe linguam tuam dmalo', et labia tuane loquantur dolum. Diverte dmalo ¿ffac honum inquire pacem ,et ferseque» re ,eam* Psalm. 33. (3) INTRODUCCION. El deseo de la felicidad ,grabado tan profundamente en el espíritu humano ,parece que no encuentra su satisfacción en la mayor parte de los hombres. Corre el hombre desde que nace al término de su dicha ,pero estan los caminos de su vida tan llenos de obstáculos ásu felicidad ,que nunca llega áaquel momento, en que desee fixarse, sin solicitar pasar áotro mas dichoso. Lo pasado le entristece, lo presente le fastidia ,ysolo vive en la esperanza del instante futuro ,que todavía no posee ,yque acaso no poseerá jamas. ¡Qué terrible extravagancia !¿No seria A2me- mejor que olvidándonos del tiempo pasado, procurásemos ser felices en el momento presente, sin revestir el tiempo por venir ,de. unas esperanzas que nunca vimos realizadas? ¡Mas ay! Que la naturaleza humana es infeliz ydesgraciada en la mayor parte de sus individuos! El hombre criado señor de la naturaleza entera ,es al mismo tiempo la presa fatal, de quanto le rodea ;yvíctima de susproprias, prerogativas; parece que está condenado áuna superioridad de miserias. Las pasiones le tiranizan ,el mundo le atolondra ,la vida le es dolorosa, la muerte le asesta átodos momentos el golpe destruidor ,y hasta su misma razón ,que debía ser el Piloto que le conduxese al Puerto de la tranquilidad por entre tre las olas del tempestuoso océ^ano en que navega ,es muy fre^ qüéntemente la causa de su naufragio. En vano se esfuerza la Fi- -losofía Pagana en inventar especiosos sistemas de felicidad ycontento ;en vano el orgulloso estoicodesafia valerosamente los males, yaun los sufre convanidad -arrogante ,si su corazón que padece ,desmiente en secreto esta paciencia especulativa ;ycondena altamente la violencia de su sufrimiento engañador. Los Platones ,los Aristóteles ,los Cicerones ytodos los demas Filosofes que dieron nombre en la antigüedad ,álas sectas ,en las que se hacia profesión de aspirar á la felicidad exénta de inquietudes, fuéron miserables ydesgraciados, ápesar de la sublimidad de su A3Doc- D<^trina ,yde la excelencia de su Filosofía. Su corazón estaba ea contradiccioii con sus mismas máximas :ymientras que su razón se felicitaba de haber encontrado la senda de la felicidad, gemía amargamente su cuerpo baxo el tirano yugo de los males ,con que le cercó la naturaleza. En todos tiempos fue el mundo el teatro del dolor ,ysi abrimos los anales del género humano ,hallaremos tan comunes yseguidas las desgracias ,que sin la revelacion ,fácilmente creeríamos que el hornbre había sido hecho para ser el juguete de un destino sanguinario ,inexorable ymalhechor. Mas gracias ála augusta religión de Jesu-Christoque nos manifiesta los motivos de este desór- ^ den; El Hombre criado para Dios eter- eternamente, no puede hállar contento en las cosas de la tierra ,yel inmenso vacío que se encuentra siempre en su corazoñ, es un despertador continuo ,que le avisa ágrandes voces ,yle recuerda sin cesar su glorioso destino. Ademas de ser la inquietud del hombre en esta vida justa pena del pecado de la naturaleza ,es también el medio por donde le conduce Dios irresistiblemente al deseo de la felicidad eterna. La observancia del Evangelio ,yla práctica de la religión christiana ,son los únicos recursos que tiene el hombre para dulcificar las penalidades de la vida, ylas. dolorosas pensiones de su existencia. La razón por si sola no era capaz de este secreto; yesta misma razón si la fe no A4la ía iluminara ,seria para la humanidad el mas funesto don de la naturaleza ;pues que examinando las desgracias ymiserias de que está rodeada ía vida ,yno hallando en sí misma arbitrios para remediarlas ,inducirla necesariamente al hombre en la desesperación mas cruel, conduciéndole por fin ai suicidio mas detestable. Solamente la religión nos libra de este mal enseñándonos (para sufocar en nosotros los movimientos déla impaciencia, siempre dañosa éinsensata) que somos originalmente pecadores ,yque habiendo merecido por nuestros delitos ,todas las calamidades de que está cubierta la tierra ,debemos por ellos ála Divina Justicia una expiación dolorosa ynecesaria :Nos enseña igualmente que que nosotros somos los artífices de nuestra infelicidad ,siendo la libertad de que gozamos el verdadero autor de nuestros males: que Dios no tiene parte alguna en ellos ,yque es necesario hacernos justos por la práctica de la virtud, para experimentar la propiciación de un Dios Santo, que castiga el mal ,ypremia el bien- En fuerza de estas verdades ,nos proporciona esta misma Religión, los medios mas conformes para ser felices, ilustrando nuestra débil razón, rectificando nuestras ideas, yconcediéndonos el uso de las pasiones, hasta áaquel punto, en que son útiles al hombre ,y hacen que su vida sea gustosa ,y deleitable. Pero :¡Es cosa bien extraña que estando esta religión (origen de la felicidad áque se pue- (i6) tre mil dudas necias ,que la lectura de las novedades del siglo introduxo en su espíritu ;yno acertando ásalir de ellas por sí mismos ,viven atormentados é infelices en una peligrosa indolencia ,sin determinarse nunca á fijar sus vanos pensamientos. Es-^ tos hombres (áquienes pretendo dirigir mis lecciones) inconstantes ,ydivididos entre el vicio y la virtud ,suspiran continuamente por la dicha yno la encuentran. Entran ávec^s valerosamente en los senderos de la verdad ,mas ála mitad del camino suelea andar átientas ,entre las sombras con que la ofuscan el mundo ylas pasiones. Fugitivos de sí mismos ,yextrangeros en su propio corazón ,andan errantes en la patria de sus pensamientos, sin sin saber áque atenerse ,ni que p^ftido seguir para alcanzar la felicidad yla paz. El mundo con sus prestigios fascina, yseduce su razón. La fogosidad de las pasiones los excluye de la felicidad; y. quando podían ser dichosos con sola la observancia del Evangelio, nunca llegan álograr la dicha que tienen entre sus mismas manos: semejantes en esto al Tántalo de la fabula que pereció de hambre teniendo presente la comida yla bebida por que tanto suspiraba. Corren estos infelices en la carrera del mundo, aturdidos con el ruido ,sufocados con las fatigas ,sin pensar nunca en el débil muro., que separa la tumba del teatro de la vida. ¡Qué miserable condición la de los hombres !¡Qué incomprehensible el entendimien- Bto (8) to humano !Estamos empeñados en hacernos desgraciados por nuestras mismas manos, yefectivamente lo conseguimos. La práctica de la religión christiana ,que es la mas conforme ála felicidad del hombre ,nos parece un peso insoportable, yunos preceptos tan suaves como los de Jesu-Christo, (que aun quando por un imposible ,no se nos recomendaran, los debia guardar la razón por la tranquilidad que de su observancia resulta átodo el hombre) son pata nuestra imaginación extravagante un yugo que nos oprime. Con tan falsas ideas nunca nos resolvemos áhacer la experiencia de la virtud con fervor ydeterminación ,ni águstar la dulzura toda de la religión christiana exáctamente observada. Ó (i9) Ovosotros los que buscáis por todas partes el tumulto yla disipación ,lisongeándoos de encontrar la alegría yla tranquilidad ;vosotros ,áquienes el mundo llama hombres de placeres, pero que sois en la realidad hombres de dolores ;experimentad el suave imperio de la virtud ;fixando por un momento vuestra inconstancia ypracticando las lecciones de la sabiduría ,si queréis vivir dichosos ,ypasar vuestros dias tranquilos yapacibles en el seno de la religión amable. Diligentibus Deum ovinia co~ operantiir in bonum. Rom. cap. 8. (20 ) CATECISMO DE LOS FILÓSOFOS, ' ÓSISTEMA DE LA FELICIDAD, CONFORME ÁLAS MÁXIMAS del Espíritu de Dios yálos Preceptos de la Filosofía sensata. Sobre la religión. Dios que es el ser eterno inmutable, ysin principio, exige de todas sus criaturas un reconocimiento íntimo ásus beneficios. La creación ,la conservación yla exis- (2l) existencia son dones suyos. Nuestra misma alma ,que pocos años hace no existía ,fué creada por su omnipotencia ,éinfundida en esta habitación de barro ,el cuerpo que tenemos. Por esta razón le debemos al Señor ,que forma los hombres* una sumisión entera de nuestra alma ysus potencias, yun culto religioso exterior de nuestros cuerpos ,en protestación del absoluto dominio ,que exerce sobre todo lo criado. Aeste fin se dignó revelarnos este mismo cul- to ,ymanifestarnos su voluntad de un modo divino ,constante é infalible ,primero por sus Profetas ,ydespués ,yen estos últimos dias ,como se explica el Apóstol ,por medio de su hijo muy amado ,continuando actualmente este exercicio por el mi- B3nis- nisterio de la Iglesia Católica, los concilios generales ylos pastores espirituales, que sin interrupción se sucedieron desde los primeros siglos del christianismo hasta nuestros dias. En esta creencia ,yconforme áestos principios ,todos nuestros principales cuidados en esta vida no se deben reducir áotra cosa mas que áconocer la voluntad de Dios declarada en las escrituras ,yá estudiar la economía de nuestra sagrada religión para obedecer y executar los preceptos divinos. Nace el hombre ignorante y miserable ,ysi Dios no le instruye por algún medio humano, nunca será capaz de averiguar por sí solo ,^uien es ,de donde viene yadonde vá dparar. Por esta razón se debe dexar conducir de la re- (23 ) rcvclscioiij prestándose docilniente álas instrucciones de Dios, sin pretender escudrinar atrevidamen" te las Leyes del Altísimo ,ylos decretos de su sabiduría incomprehensible. Las obras de la naturaleza ,ylos Fenómenos de la tierra se ocultan enteramente ánuestra perspicacia ;y¿querriamos nosotros comprehender los arcanos de la divinidad yios consejos de la omnipotencia ?¡Arrogante vanidad ylocura es la de nuestros Filósofos ,quando se creen árbitros de la naturaleza, ybastante poderosos para cambiar ,variar yreformar su espectáculo !Mas por felicidad , su poder está reducido átérminos pomposos ,ápalabras huecas yabultadas ,que solamente nos causan en el oido un zumbi- B4cío (24 ) do sonoro ymomentáneo ,pero que nos dexan en el fondo tan pobres éignorantes como ántes, aunque orgullosamente deslumbrados yenamorados de nuestro saber. ¡Míseros ydesgraciados mortales ,que impotentes son vuestros esfuerzos contra el omnipotente brazo del Señor de los Cielos! Fórmenos qualquiera hombre que presuma de sabio ,el pequeño cuerpo de una abexa, la delicada extructura de un lirio ,prevenga los terremotos ,disípe los uracanes ,yevite por último el golpe fatal que destruye las generaciones ;yya tendrémos entonces motivos para admirar su sabiduría yvenerar su poder. Mas por desgracia del género humano ,fuéron demasiado comunes desde el principio del mundo (^s) los catástrofes ylas desgracias, yno son menos frequentes en nuestros dias, en que afuerza de un e:squisito modo de pensar ,no solamente se ha intentado penetrar los secretos de la naturaleza con los recursos del arte ,sino que se procura examinar en el tribunal de la razón los misterios de la misma divinidad ylas disposiciones del ser supremo. Pero: ¡óconatos imbéciles de los hombres !La divinidad seria para nosotros sin la revelación ,un enigma :los males afligen hoy ala humanidad ,como en tiempo de Noe :Las desgracias ,las miserias ,la corrupción yla perversidad ,reynan ahora como en los siglos de Roma yAthenas. Ya pesar de los pomposos renombres con que apellidamos divho- (32 ) te en este mundo ,es creer firmemente el Evangelio ycumplir exactamente sus preceptos. Para conseguirlo debe el hombre verdaderamente Filósofo desechar al punto las dudas que su fantasía le ofrezca sobre la religión ,considerando atentamente que ninguna de quantas están extendidas por toda la tierra ,tiene mayores ni mejores pruebas :Que sus dogmas son metafisicamente ciertos yevidentemente creibles: Que ninguna objeción pusiéron contra ella sus enemigos hasta el presente dia que no esté ya suficiente ,yabundantemente desatada en los libros de controversia yapología :Yque los hombres de mayor ingenio ,de todos tiempos ,edades climas ycondiciones ,la profesaron constante- (33 ), temente ,ypor solo el convencimisnto en que estaban de la verdad de su Doctrina ,en virtud de un examen razonable de sus principios. Todos estos hombres llegáron áconocer que supuesta la necesidad que esencialmente tiene el hombre de una religión ,solamente la christiana era la mas razonable, la mas análoga ála felicidad del alma racional ,yla mas conforme ála ley natural yála dignidad del hombre. En conseqüencia de estos motivos la abrazaron ,yprofesáron públicamente por sola la bondad ,ysantidad de su Doctrina ,sin espíritu de partido ,ó preocupación. Es muy propio de espíritus débiles ,yde ingenios superficiales pretender ostentar fatuamente que no tienen religión. CY ^3, 4), , Yquando los impíos de núes tros dias hacen alarde de sus dudas ,para destruir la rebelación, manifiestan en esto la imbecilidad de su razón ,yson convencidos de ignorantes, yarrollados con sus propias contradicciones ,^por los sabios defensores del christianismo ,ála faz de todo el mundo literario. ¿Quál de los modernos corifeos de la impiedad se atreverá áentrar en paralelo ,con los Apóstoles ,los Chrisóstomos, los Gerónimos ,ylos demas Padres Griegos yLatinos de la christiana antigüedad ?Sin duda alguna que saldria bien confundido, en este coteio ,en juicio de los mayores sabios de Europa. Pero hablando de los Católicos moder nos :¿qué almas mas grandes, ni que ingenios habrá superiores (35^ álos Osios, Tostados ,Calmetes, Fenelones, Bossuetes, Fleuris Cartésios yMalebranches? ¿Pues que dirémos de tantos Papas yReyes Católicos? Bástame oponer álos irreligionarios los Leones ylos Sixtos, losBenedictos yClementes, los Isidoros, los Alonsos ylos Fernandos. Lo mismo digo de tantos sabios Opispos ,Monges, Sacerdotes, Militares, Togados, como actualmente siguen por principios la religión christiana ,en España ,Francia ,Alemania ,Inglaterra yla Italia. Pues si tantos varones sabios ,(hasta en juicio de los mismos incrédulos )no cudáron de la Doctrina de la Iglesia ,ymuriéron tranquilos en su gremio ,¿Por que nosotros, hombres idiotas en su comparación, tendrémos el atrevimiento de ad- C2mi- (3^) mitir por un solo instante las dudas que contra la fe nos proponen los modernos Filósofos? ¿Serán estos mejores Matemáticos, mas sublimes Metafísicos ,mas profundos naturalitas que los sabios que acabamos de nombrar? Todo el mundo literario conoce lo contrario. Pues desde este instante me es sospechosa su filosofía ,yprotesto renunciar ála lee tura de sus libros ,que no me enseñan los medios de vivir tranquilamente en este mundo ,antes al contrario alteran la paz de mi conciencia ,yme quitan los sagrados recursos que la Religión me ofrece ,para vivir feliz en esta vida ,yconseguir después la Bienaventuranza en la otra. ¿Serémos por ventura nosotros de mayor ingenio ycapacidád que San Agus- (37 ) Agustín ?Buena extravagancia seria pensarlo. ¿Pues por qué no deberémcs sujetar como el ,nuestro entendimiento álos dogmas de la revelación, escuchar con veneración la Católica Iglesia ,vivir ymorir tranquilamente en una fe ,cuyo principal motivo es la veracidad del Señor que no puede engañarse ni engañarnos, yque tiene por otra parte tantos motivos de credibilidad ? Sí, Dios mió, desde ahora creo todo quanto tiene ycree la Santa Iglesia Católica ,Apostólica Romana ,por que vos lo habéis revelado que sois verdad infalible por esencia. C3 LEC- (38 ) SSSSsSs. LECCION 11. Sohrs el estudio. hombre que no se ocupa, pasa una vida pesada ,llena de incomodidad yfastidio. Los dias son para él muy dilatados ,ynada puede hacer con gusto ni deleyte. El verdadero Filósofo piensa yobra de otro modo. El cuerpo yel alma del hombre son dos substancias ,cuyas funciones aunque diversas ,necesitan no obstante auxiliarse mutuamente ,para percebir las sensaciones gratas que resultan del exercicio de las facultades distintas que Dios les comunicó ,en vir- (39 ) virtud de las leyes del comercio que tienen entre sí. Pero esta armonía se destruye ,si se usa con exceso de estas facultades ,ósi se les dexa enteramente en inacción. Por eso es necesario usarlas con moderación para que resulte en nosotros lo que llamamos salud, igualdad de temperamento ,equilibrio de los humores, facultad de razonar despejadamente ,y por último la vida racional. La meditación es la mas digna ocupación del hombre ,porque con ella exerce el alma sus facultades, Vse eleva al conocimiento de si misma ,yde su Criador. Para es- to sirve el estudio. Mas este estudio debe ser particularmente sobre el conocimiento de Dios, yde sus maravillas ,para alabarle ydarle culto. C4Con- (40 ) Conviene pues para vivir tranquilamente en este mundo que empleemos una gran parte del la en el estudio de la religión, yen la meditación de sus misterios ,aplicándonos ásaber cada uno las obligaciones de su estado Esta es la obligación esencial del hombre. Después de esto nos podremos dedicar al estudio de las ciencias humanas en Jas que debemos consumir solamente aquel tiempo que es necesario para vivir entre los hombres yserles Utiles. Estudiar con otro fin ,y entregarse áJos conocimientos Filológicos por vanidad ycon solo el deseo de complacer álos hombres ,es querer vivir atormentado ;porque ádemas de que este estudio es en sí mismo muy pesado ,los hombres naturalmente (4i) , te ingratos ysoberbios ,desprecian este trabajo ,yla envidia y el odio suelen sucederse álas alabanzas. ¿Qué mayor prueba de esto que el olvido en que cayéron las obras de tantos autores célebres que sacrificaron su salud ,ysu reposo ála ilustración de los hombres ?No solamente no los aprecian sino que si alguna vez los citan ,es para censurarlos, yridiculizarlos sin compasión. Aristóteles es hoy dia el juguete de los modernos. Descartes es tratado de visionario ysoñador. Newton ,Gasendo ,ylos demas Padres de la Filosofía son criticados ,las mas veces injustamente ,por sus mismos Discípulos. Hasta los libertinos mismos que predicaron por todas partes con aceptación ysuceso el impe- (48 ) guardar el peso del ayre amosférico ,con la resistencia de nuestros humores ,para que el cuerpo humano no perezca con el exceso ,ódesfallezca con el defecto ?ó¿Qué Médico ,por mucho que se lisongee de tener en sus manos las llaves de la vida, podrá determinar su propia muerte ,ópreever el grado de dolencia en que va ácaer algún hombre por la oculta corrupción de una entraña? ¿No muriéron sin recurso los Hipócrates ,los Galenos ,los Boerhaaves ,los Sydenhaanes ,&c. estos hombres divinos ,entre cuyas manos estaba la salud de los Reyes ,yque abrian ycerraban á su voluntad ,las puertas de la vida ,ylas entradas del Sepulcro ?Así lo creyó el Mundo fascinado con los prestigio- ...( 49 ) gíosos vaticinios de su ciencia. Fíí" ro ellos desapareciéron velozmente de sobre la faz de la tierra ,y sus hediondosesqueletos están confundidos entre el pobre horror de una sepultura ,sin que los bálsamos de Botánica ,ni los Elixires de la Chímica ,les hayan preservado de la corrupción universal. Solamente Dios es quien conserva la vida del sabio ,yla del ignorante ,la del rico ,yla del .miserable. Todos estamos en sus manos ,ydependemos de su voluntad ,sin que podamos añadir un solo instante ánuestra vida. Por esta razón lo debemos adorar como Señor de la vida yde la muerte ,entregándonos en sus manos con la confianza de hijos, sin engreimos por los dones que gratuitamente nos comunica ,re- Dpar- partiéndolos áquien quieíe ,ycomoquiere ,éiluminando álos párbulos. El estudio -delFilósofo Christianodebe set principa'línente lasagrada escritura, que-es el origen de kverdad cuya lectura nos dexa mas satisfechos, ycon mas contentó interior, qué todos los libros de los Filósofos, iQué cosa maspro- -pia para sufrir las desgracias de la vida, ypara aprender los pfeiéeptos de la sabiduría tfanquila>, que los libros sapienciales ,los de Job ,los Evangelios ,ylas Epístolas de San Pablo ? Este es el estudio que noso»- tros debemos hacer ,si queremos -conservar la paz del alma. Nunoadebemos estar ansiosos por cier- -íos libros ,escritos con novedad, -superficiales yvanos, cuya lectu- -fa en Jugar de tranquilizar nues- -tro (.50 tro espíritu le inducen en la turbación yla duda. Contentémonos con ser regulares en nuestra profesión ,respetando alos hombres grandes ,sin meternos ácensurarlos con liviandad :yprocuremos por fin tener siempre mas juicio que erudición. Seamos deferentes ydóciles en las disputas, -si deseamos conservar la paz. Y oor último convenzámonos de que una gran parte de la sabiduría consiste en ignorar aquellas .cosas que no se pueden saber naturalmente ,yque Dios quiso -ocultar ála comprehension humana. Para lograr este fin es necesario no leer nunca los libros que la religión prohíbe ;yquando tengamos duda acerca de su prohibición, debemos abstenernos de D2leer- leerlos, hasta salir de ella. Pero aun quando no lo esten ,si vemos que su lectura nos es perjudicial, ynos quita el sosiego de la conciencia, la debemos suspender inmediatamente. Esta práctica ,sobre ser conforme ála ley de Dios, nos sirve por otra parte de mucho para conservar el sistema pacífico que nos propusimos en la carrera de las letras ,yen la conducta de la vida christiana. También conviene áeste fin evitar las altercaciones literarias, conferenciando solamente las materias científicas con un amigo Filósofo ,cuyo carácter moderado inspire la amistad yla confianza. Este es un gran secreto ,de que pocos saben usar ,para amenizar las ciencias mas áridas ,y percibir el gusto de la Filosofía, que (53 ) que suele hacer tan amarga la vida de aquella casta de literatos, que ponen toda su gloria en impugnar áotros ,yen sacrificar su reposo ála contención yála disputa. ¡Desgraciada ciencia, que solo produce inquietudes ,yfeliz ignorancia la que inspirándonos la moderación ,nos grangea una vida amable ydelyetosa ! LECCION III. Sohre el modo de conducirse en la, sociedad. Es la sociedad la congregación de los hombres ,con quienes nos estrechó íntimamente la naturaleza ,imponiéndonos la necesidad D3 de de vivir en compañía ,yen dependencia. Todos somos deudcn res unos áotros de los oficios ,y socorros de que tenemos mútua necesidad. Nadie puede vivir sin esta dependencia ,yno hay un solo hombre ,por mas miserable que le consideremos ,que no sea digno de nuestra atención. Los Reyes ylos poderosos tienen necesidad de los pobres ,ylos ignorantes igualmente que los sabios componen el mundo. Dios nos ha criado átodos para servirle, Vrepartió sus Dones según su voluntad. Por lo mismo nunca^ debemos despreciar áotro ,ni insultar la desgracia agena. Debemos por el contrario adorar la providencia de Dios ,que nos conserva libres de los males con que aflige átantos desgraciados. La locución clon oel arte de hablar le fbe dada tauibien al hombre, para que comunicándonos reciproca-» mente nuestras miserias, nos ayudásemos unos áotros ávivir felices ,yádulcificar por medb de la conversación ylas exhortaciones las penalidades de esta vida. El hombre que en el trato humano intenta ser sobresaliente ha»' ciendo brillar su talento ácosta del de sus hermanos ,es muy desgraciado en la sociedad. Nin-* gun Filósofo nos ha enseñado á ser sociables mejor que el Evangelio. En él se nos manda sufrir con paciencia las flaquezas de los hombres ,yamar cordialmentc ánuestros próximos. La misma razón nos dicta, que es necesario sufrirlos 5porque en la precisión en que estamos de vivir entre D4ellos. ellos ,obrar de otro modo sería llevar una vida incjuieta yde tormentos. Es pues necesario que nos conformemos con la razón yel Evangelio ,yque vivamos entre los hombres con tranquilidad ,haciéndoles quanto bien podamos, ysufriendo las ingratitudes con que nos correspondan. Seamos superiores álas injurias ,acordándonos que el enfadarse ácada momento es muy propio de almas pequeñas yrastreras ;yque teniendo áDios por Juez de nuestras acciones, debemos esperar solamente de su mano el premio óel castigo. Hablemos con afabilidad álos ignorantes yálos sabios :yquando sea necesario tratar con estos últimos acerca de las ciencias ,lo deberémos hacer con con modestia ydeferencia «exponiendo sinceramente nuestro dictámen evitando las contestaciones ,que alteran el espíritu ,y rompen el lazo de la sociedad. Con los ignorantes nos debemos portar caritativamente, instruyéndolos con sencillez ,yescuchándoles con amor ;haciéndonos cargo que Dios ilumina átodo hombre que viene áeste mundo ,y que Jesu-Christo mismo hablaba yescuchaba indiferentemente álos justos yálos pecadores ,álos sabios éignorantes. Con los necios ytercos en su parecer ,nunca debemos disputar ,ysolamente los trataremos quando por su propio bien lo exigen las leyes de la sociedad. En este caso conviene desengañarlos con mucha dulzura ,atrayendo- (64 ) sar sin percibir amargura. Todo el arte consiste en saberlos usar con moderación. Para esto debe estudiar cada uno su propio temperamento. El hombre ,cuya organización no es ápropósito para los placeres vivos yfuertes, yque percibe incomodidad y dolor quando se entrega áellos¿ debe abstenerse enteramente de tales gustos. Por que en este caso le resulta mas placer de la abstinencia que del goze de ellos ,y su temperamento está mas apto y vigoroso para otros placeres de mas dulce impresión. Por esta razón conviene huir de los gustos yplaceres extrepitosos ,yentre-?- garse solamente álos que resultan de la vida particular ,pacífica y solitaria. LEG- (65 ) LECCION VI. Sohre el arte de agradar en la conversación. En la conversación debemos guardar una modestia ygravedad filosófica ,digna del hombre yde su ocupación ,sin usar de ademanes groseros ychocantes. Para conciliarnos el cariño de los oyentes debemos proponer siempre nuestro parecer con agrado ysumisión. Nunca deberémos hablar sino sobre cosas importantes ócuriosas ,que impidan la mormuracion ,yeleven el espíritu. Yquando se hablare de algún asunto contrario á Ela (66 ) la ley de Dios, al amor del próximo ,óála quietud propia ,debemos óevitar absolutamente la conversaciorí jócallar. ;Qué felices serian los hombres si observasen en el trato común estos preceptos de la filosofía del Evangelio! LEC- (6/) LECCION VIL So¿fr£ la conservación de la salud. T/aconservación de la salud es el mas vivo placer de la vida. Sin ella nuestra existencia es penosa ,ylas operaciones huma- • ñas se hacen todas sin gusto ,y con languidez. Conviene pues para conservar la salud huir de las sensaciones demasiado dolorosas ,ytambién demasiado gratas. Si queremos vivir sanos, es necesario que procuremos conservar la paz del alma yla alegría ,que es el bálsamo de la vida :Que hagamos un exerci- £ació (68 ) CIO corporal suficiente para restablecer el tono de los espíritus disipados por la meditación :Y que guardemos inviolablemente una moderada dieta en la comida yen las demas pasiones del ánimo. El comer poco es una medicina universal que nos preserva de mil achaques ,para cuya curación no encuentran los Médicos remedio. La naturaleza se contenta con poco ;ysolamente nuestra desordenada imaginación ygula nos hace caer - en excesos ,inventando condimentos ysalsas picantes que destruyen nuestro estómago. El hombre sensato nunca come mas que de dos platos átodo mas, yesto con tal frugalidad que está siempre dispuesto al salir de la mesa ,para meditar ,rezar ,o (69 )^^ estudiar. También debemos usar con moderación escrupulosa del vino ,sin permitirnos nunca el uso de los licores artificiales. E^LEC- LECCION VIH. Sobre las enfermedades. Las enfermedades son la pensión del pecado ,ylos precursores de la muerte. Es necesario morir ,ytodo hombre paga este tributo ála naturaleza. Por lo mismo quando nos veamos enfermos ,no nos debemos contristar ,antes bien hemos de procurar mantener la tranquilidad del espíritu ,sostenidos siempre con la agradable esperanza de la vida eterna ,ylos poderosos auxilios que la religión ofrece en tales lances álos justos yálos pecadores. De esta manera ha- remos menos gravosa la enfermedad ,si consideramos principalmente que acaso nosotros fuimos los autores de ella por nuestros desórdenes, yque debemos satisfacer ála justicia divina por nuestros delitos ,ofreciéndole en descuento los dolores con que prueba nuestra constancia. Después de esta disposición de ánimo que debe tener todo christiano, yque con la gracia de Dios hace la enfermedad mas ligera ,hemos de procurar conservar la serenidad del espíritu yno multiplicar atropelladamente ,ycon demasiada ansia de sanar ,las medicinas. E4LEC- (7*) LECCION IX. Sohre la^aciencia^ H/a paciencia es una virtud que nos hace soportar con conformidad las desgracias de esta vida. El verdadero Filósofo conoce bien todo el precio de esta virtud ;porque considerando que en este mundo se ha de padecer necesariamente ,por constitución de la misma naturaleza, se entrega con confianza álas disposiciones de Dios ,besa el látigo que le castiga ,ysufre con paciencia los males ,que sin la conformidad christiana ,serian para él insoportables, yle condu- (73 ) ducirian ála desesperación mas cruel. LECCION X. Sohre el ^aseo. sí como el estudio es el mantenimiento del alma ,el exercicio yel paseo sustentan y mantienen la salud del cuerpo. Pero para que este paseo sea fruc-^- tuoso es preciso que sea moderado ,yque contribuya ála meditación. Para esto conviene tener un amigo del mismo genio ygusto ,en cuya conversación ,comunicándonos mutuamente nuestras ideas, hallemos siempre el lenguage de la since- (8o) cha original ,que áotros infinitos priva eternamente de la vista de Dios ,por no haber nacido entre nosotros. Nos criaron con gran cuidado nuestros padres ,yquando llegó el momento de nuestra razón ,aprendimos una religión toda divina, fuera de la qual no hay salvación, dándonos por otra parte tantos medios de ser felices eternamente. Entramos poco á poco en la edad de las pasiones, yal punto que nos reconocemos pecadores, tenemos en nuestra mano los medios de hacernos justos ,recobrando los derechos á la gloria perdida por nuestra culpa ,en virtud de los méritos del justo de los justos. ¡Qué favores tan inefables !Nosotros fuimos ademas de esto preservados de (Si) la muerte eterna ,por sola la clemencia de nuestro Dios ,tantas quantas veces nos separamos de su ley santa ,yquebrantamos sus mandamientos. ¿Quántos hombres se verán actualmente abismados en el fuego eterno por delitos menores que los nuestros ?¿Quintas personas fuéron ignominiosamente castigadas en esta vida ,por desórdenes acaso inferiores álos nuestros ,pero que la bondad de Dios ha querido ocultar ydexar impunes hasta aquí? ¿Quintos cómplices de nuestros pecados habrán sido presentados ya en el tribunal de Dios ádar cuenta de los mismos delitos en que quizá les hicieron consentir nuestras persuasiones ? ¿Aquántos pobres les habrá Fto- (82) tocado en suerte un entendimien- to grosero que los imposibilita para aprender la doctrina christiana ,yconocer ios misterios de la religión ,miéntras que nosotros estamos dotados de una razón despejada, con cuyo auxilio estudiamos por nosotros mismos los fundamentos del christianísmo ,yaprendemos los preceptos de la vida eterna? ¿Quántos nacieron miserables ,yviven siempre en la indigencia ,ácosta del sudor de sus rostros ,al mismo tiempo que nosotros somos de aquel número ,que nunca experimentó la necesidad ,ni vio el semblante ála miseria ? ¿Quintos hombres se encuentran ciegos ,cojos fatuos ,leprosos, yllenos de males ,al mismo tiempo que nosotros gozamos de un *5 ) un entendimiento claro ,de un temperamento robusto ,yde una salud sin dolores ?¿Quántos afli- CTÍdos de enfermedades hereditarias ,mientras que nosotros ,habiendo hecho muchos excesos para adquirirlas mas terribles ,fuimos preservados de ellas por solo la bondad de Dios? entrémonos en los hospitales, yen esas lóbregas habitaciorres de los artesanos ylabradores ,ynos convencerémos plenamente de esta verdad ,repasando todos los dias ,el catálogo fúnebre de los desgraciados. Pues si Dios hizo al hombre tantos beneficios ,jcomo tendrá’ valor para ofenderle ,al mismo tiempo que le llena de favores ,yle privilegia tanto en sus gracias ?jSeremos tan osados que le insultemos con nues- F2tros ..(84 ) tros delitos al mismo tiempo que nos colma de sus dones? No, Dios mió ,ya no será mi extravagancia tan grande ,que dexe de amaros un solo instante en adelante ,de bendeciros yvivir toda mi vida en vuestra religión santa. Os alabaré ,Señor, porque me habéis colocado en medio de vuestra Iglesia ,dándome tantos medios de salud. Bendeciré vuestro nombre ,yle ensalzaré entre las generaciones, que se suceden en vuestra presencia, como las corrientes de un precipitado rio. Vuestra santa ley será la meditación continua de mis dias ymis noches ,ymezclaré en la amargura de mi alma el sustento de mi vida ,con el llanto yla aflicción ,por mis antiguas maldades. Reconoceré ,Dios mió, vues- (fs) vuestros beneficios incomparables, yme mostraré en lo sucesivo mas religioso ,mas caritativo y sociable que hasta ahora ,yreduciré mi cuerpo ála estrechez para socorrer ámis hermanos. Reconoceré vuestra Omnipotencia ymi flaqueza ,yviviré en el retiro yen la soledad ,ocupado en el gobierno de mí mismo ,y en la reparación de mis maldades. Imploraré por fin vuestro socorro en las tentaciones de la virda ,yos consagraré un reverente homenage de mis potencias, cumpliendo los mandamientos de vuestra ley, con el auxilio de vuestra gracia. FIN. f^r.-... .":b ?o-..' r r» .r; • ..V,r ;,.'ÍT- *» Ts-'-f 'y'!'ofp5i O' ^='i -yt r,f>-’ :R-l''-'' -nn '.r-^ / ^-•-pon ';jrt ?• ... ' ’Tí'^-Og i'^1 ’ .-: T.-Oí^í".' i:, n^ ¿.; {.ÜSií» ""i ;rn V^'> Ob^.'^UZ /bLbi!^«? ..^:r ^ Yorr-í’rn irn '’b '.vv'j;- ií •'.'•i -vrblfítrt T-: *- *-• fc .. (jZ if'q >-.dqffil .r..- j •rrI rh '.d o-•o w' •20 '-' .:^o .íéibnsjr-' gj rj7 5_h ííismorf •% ^i Z/íi ¿Oif-r, 1'*Tí.bncrn ?'• bnsb jr;~l b- ,i -c^nv Sí >:Í'írr-; br,'('• £i:<r. '• r .tbívp '“-: