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La Producción de Carne Equina en Andalucía

Valera Córdoba, María Mercedes; Gómez Ortiz, María Dolores; Juárez Dávila, Manuel María; Alzaga, E.

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397 Capítulo 14 LA PRODUCCIÓN DE CARNE EQUINA EN ANDALUCÍA Valera Córdoba, M.1, Gómez Ortiz, M.D.2, Alzaga Bravo, E.2 y Juárez Davila, M.2 1 Dpto. Ciencias Agroforestales. Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Agrícola. Universidad de Sevilla. Grupo de investigación MERAGEM 2 Dpto. de Genética. Universidad de Córdoba. Grupo de Investigación MERAGEM 1. INTRODUCCIÓN Durante milenios, el caballo ha tenido una relación muy fuerte con el hombre, debido a cualidades que le han hecho muy valioso como medio de transporte y ayuda en labores agrícolas y ganaderas. Tras la mecanización en los transportes y el campo, su utilidad se vio reducida a caballo de recreo, de deporte en disciplinas minoritarias y a la producción cárnica en razas pesadas de algunos países. Este cambio de orientación situó a muchas de las razas al borde de la extinción, principalmente aquellas menos aptas para el deporte o las actividades de recreo como la mayoría de ponis, o las dedicadas a la producción cárnica por la utilización masiva de determinadas razas foráneas y el descenso en el consumo de este producto. El consumo de carne de caballo por el ser humano (hipofagia) se conoce desde la Era del Cuaternario (Arbulu, 1987), época en la que el caballo era objeto de continua caza. Son famosos los yacimientos óseos encontrados en Solutré (Francia), siendo por lo tanto anterior a cualquier otra utilidad. Posteriormente, con la aparición del Cristianismo en Europa, hubo una restricción muy fuerte del consumo de carne de caballo que pasó a considerarse como “impura”. Además durante mucho tiempo, especialmente en países con poca tradición en su consumo, se ha asociado a una carne de baja calidad por utilizarse animales viejos y mal nutridos. A pesar de esto, el consumo de carne de caballo ha estado muy extendido en países Europeos como Francia, Alemania, Grecia o Rumania, además de los tradicionales países asiáticos y africanos como Persia, Egipto, China o Mongolia. En el resto de países su consumo ha estado reducido a épocas de guerras y carestías. Es necesario destacar que los condicionantes que tradicionalmente han influido en la producción y consumo de esta carne han sido la existencia de detractores al consumo de carne de caballo y considerarse como una producción secundaria frente a las de otras especies. El sistema de producción y comercialización del sector de la producción de carne equina está muy poco profesionalizado, lo que imposibilita el acceso a unas buenas posibilidades de mercado. Pese a ello, parece ser que la producción de carne de caballo se ha estabilizado durante los últimos años, después de superar un periodo de tiempo en el cual se frenó su consumo debido a la aparición de casos de triquinosis en la población caballar canadiense. Hoy en día, debido al creciente prestigio de sus características dietéticas, al utilizarse sistemas productivos específicos, generalmente ligados a zonas de montaña con alto valor añadido para el consumidor (Pérez de Ayala, 1992), el precio de la carne de potro se equipara con el precio de la carne de vacuno de la máxima calidad y también se demanda carne de caballo adulto. La carne de caballo, muy rica en proteínas y con un bajo contenido en grasa, encuentra la máxima aceptación en determinados países de América, Europa y Asia (Larrea, 1996). Por último, cabe destacar que las explotaciones productoras de carne de caballo representan una renta agraria añadida, suponiendo una posibilidad de ingresos complementarios, mientras permite un mayor aprovechamiento de pastos, revalorizando la agricultura y ganadería de montaña. Además, presenta un fuerte componente de mejora medioambiental dentro de los ecosistemas en los que se explota, todo ello, junto a una producción desde un punto de vista más competitivo y profesional, permitirá al sector cárnico abarcar más superficie de mercado. 398 La producción de carne equina en Andalucía En el caso de Andalucía, la producción y consumo de carne de caballo ha sido siempre muy escasa, principalmente por a la estrecha relación que existe entre el hombre y el équido para el desarrollo de otras actividades, relacionadas con las fiestas populares y el ocio; y al tipo de razas criadas en esta zona, destinadas a la silla y ocio. Sin embargo, como ocurriera en otras zonas de nuestro país, el consumo se vio incrementado en épocas de guerra y penuria. Actualmente la Junta de Andalucía, consciente de las cualidades nutricionales de la carne de équido, está favoreciendo a través de subvenciones, la cría, transformación, comercialización y difusión de este producto (Orden de 24 de junio de 2009, por la que se establecen las normas para la aplicación de las subvenciones destinadas al sector equino, previstas en el Real Decreto 1643/2008, de 10 de octubre y se efectúa su convocatoria para 2009). 2. CENSOS EQUINOS 2.1. A NIVEL MUNDIAL En la década de los sesenta, la producción mundial de carne de caballo se cifraba en 559.000 t/ año. Pero esta producción descendió hasta principios de los ochenta, registrándose un mínimo de 453.793 t en 1983. A partir de este año, se inicia una recuperación que supone un incremento del 39,7% hasta el año 2008. Según los datos de la FAO (FAOSTAT, 2010), la producción mundial de carne de caballo en 2008 fue de 752.913 t, un 23,3% menos que en 2007, siendo los mayores productores China, Méjico, Kazajstán, Argentina, Rusia, Mongolia, USA, Australia, Kyrgyzstan e Italia (figura 1). Así mismo, según estas bases de datos (FAOSTAT, 2010), los continentes americano y asiático son los mayores productores de carne de caballo (77,68% de la producción), seguidos de Europa, Oceanía y África, aunque existen también fluctuaciones en las producciones en función del año (figura 2). Figura 1. Principales países productores de carne de caballo (t) en 2008. Fuente: FAOSTAT, 2010 La producción de carne en Andalucía 399 Figura 2. Importancia relativa de cada continente sobre la Producción Mundial de carne de caballo en 2008. Fuente: FAOSTAT, 2010 Como se observa en la figura 3, en líneas generales, la producción total se ha mantenido constante con pequeños altibajos desde el año 1962 hasta comienzo de la década de los noventa. Sin embargo, a partir de ese momento, y a pesar de la bajada de la curva de producción Europea, se produjo un incremento de la producción mundial total, alcanzando unas producciones medias de casi 775.000 t/año en los últimos años (FAOSTAT, 2010). Figura 3. Evolución de la Producción Mundial de Carne de Caballo (t), por continentes, en el período comprendido entre 1962 y 2008. Fuente: FAOSTAT, 2010 El descenso en las producciones europeas de carne de caballo se ha visto compensado por una espectacular subida de las producciones en China que han elevado la producción mundial en casi un 40% en los últimos 18 años. 2.2. A NIVEL EUROPEO La Unión Europea considera al caballo de aptitud cárnica como una especie animal de abasto normal, sin más limitaciones que las reglamentarias en cuanto a la producción, sacrificio, industrialización, comercialización y consumo de esta carne. Así, el consumo de carne de caballo en Europa se puede 400 La producción de carne equina en Andalucía tratar como una alternativa más entre las carnes de abasto y como una posibilidad de aprovechamiento de los terrenos marginales, no aprovechables por otras especies animales. Del total de caballos existentes en Europa, el 9,67% se destinan a la producción de carne, con una producción en 2008 que se sitúa en torno a las 127.586 t (16,95% de la producción mundial, FAOSTAT, 2010). En algunos países europeos, como Rusia, Italia, Polonia, Rumania y Francia, la producción de carne de caballo y su consumo tienen gran interés. Y, aunque en los últimos años su producción (figura 4) y consumo ha descendido (FAOSTAT, 2010), aún existen diversas razas pesadas que, mayoritariamente, se explotan con este fin. Son precisamente estos países los principales destinos de consumo de las distintas razas sacrificadas a lo largo de toda la geografía europea. No obstante, algunos países europeos con escasas producciones, destacan por su gran volumen de importaciones desde otros países. En este sentido, destaca Italia que, además de ser el principal productor europeo, realiza una gran importación de otros países vecinos (entre ellos España y Francia). Figura 4. Evolución de la producción (t) de los nueve principales países europeos productores de carne de caballo en el período 1962-2008. Fuente: FAOSTAT, 2010 Como se observa en la figura 5, Europa es un continente básicamente importador de carne de caballo (FAOSTAT, 2010). Las exportaciones han aumentado con el transcurso de los años. No obstante, siempre se han visto superadas por el volumen de las importaciones, siendo el continente americano, junto con el europeo, los principales exportadores de carne de caballo. La producción de carne en Andalucía 401 Figura 5. Evolución de las Importaciones y Exportaciones realizadas en Europa (t) durante el período 1960- 2007. Fuente: FAOSTAT, 2010 2.3. A NIVEL ESPAñOL La producción y consumo de carne equina en España representa un porcentaje muy bajo respecto a la producción y consumo total de carne registrados (0,2% del consumo total de carnes en el país), con valores inferiores a los registrados en la década de los sesenta. Esta carne se consume tanto en fresco, como en forma de carne picada en hamburguesas, salchichas, chorizos frescos y curados, salchichón y cecina. A comienzos del siglo XX, se produjo un incremento del consumo de carne de caballo debido a la aparición del “mal de las vacas locas” (encefalopatía espongiforme bovina), y el cambio en los hábitos de consumo que éste supuso en la población ya que, ante el miedo de contraer la enfermedad, los consumidores compraron carne de caballo como alternativa a la de vacuno, observándose un incremento del 21%. Sin embargo, en el año 2003, al disminuir los casos de esta enfermedad, la venta de carne de caballo descendió hasta alcanzar el 35 % del nivel de ventas anterior (Pérez de Muniain et al., 2007), lo que demuestra el escaso arraigo de dicho consumo en la población española y que la actividad comercializadora está muy poco profesionalizada. Actualmente, en España existen 117.619 explotaciones destinadas a la explotación caballar, de las cuales 8.155 se vinculan de una u otra forma a la producción de carne. El 6,18% (7.272 explotaciones) se dedican a la producción de carne y el 0,75% (883) ceban directamente el ganado. Así mismo, el censo de ganado equino de España se sitúa en los 549.109 ejemplares, de los cuales anualmente son destinados a sacrificio 30.500 (MARM, 2009). En la figura 6 se presenta la distribución de las explotaciones de ganado equino en España según su clasificación zootécnica, determinándose que las explotaciones de carne y los cebaderos representan los porcentajes más bajos respecto a la aptitud para la que se explota la especie equina (un 6,7% del total de explotaciones). 402 La producción de carne equina en Andalucía Figura 6. Distribución de las explotaciones de ganado equino en España según su clasificación zootécnica (2008). Fuente: MARM, 2009 En los últimos años, el número de sacrificios se ha mantenido constante entre 25.000 y 30.000, sin influir directamente sobre la producción final de carne de equino en España, principalmente porque los sistemas de producción han evolucionado, pasando del sacrificio de potros recién destetados con poco más de seis meses de vida y un peso medio de 200-250 kg, a un modelo en el que los potros son llevados a cebaderos y sacrificados a edades cercanas a los 15 meses con pesos entre 400-450 kg. El aumento del peso medio de la canal equina producida en España (figura 7), además de estar condicionado por la edad más avanzada de sacrificio de los potros, también viene determinada por la mejora genética de las razas productoras de carne y una mejora en el manejo y la alimentación en las explotaciones. Figura 7. Evolución de la producción total de carne de caballo y el peso medio de la canal comercializada en España en el periodo comprendido entre 1986 y 2008. Fuente: MARM, 2009 La mayor parte de los sacrificios y producción de carne equina en España se concentran en la vertiente mediterránea, principalmente en la Comunidad Valenciana (33,7% de los sacrificios) y Cataluña (33,0%) (figura 8). A mayor distancia, y en orden decreciente, se encuentran Asturias (11,6%), La producción de carne en Andalucía 403 Castilla-León (8,4%), Cantabria (5,3%) y Galicia (3,3%). Así mismo, cabe destacar la importancia de la Comunidad Valenciana en esta producción, ya que, aunque se sitúa entre las últimas Comunidades Autónomas en cuanto a censo equino y número de explotaciones, ocupa el primer lugar en cuanto a producción final. Esto se debe a que en esta Comunidad Autónoma y en la catalana, se concentran los principales mataderos equinos, cuya producción final irá a Italia. Respecto a la Comunidad Autónoma Andaluza, la producción de carne es prácticamente anecdótica, suponiendo menos del 1% de la producción nacional. Figura 8. Distribución de la producción total de Carne de Equino por CCAA en el año 2008. Fuente: MARM, 2009 En líneas generales, se puede afirmar que el consumo de carne de caballo en España es totalmente minoritario, por lo que no existe un panel de consumo en nuestro país. Los datos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) reflejan un consumo medio que oscila entre 0,05 kg/hab/año para consumidores de clase social baja y 0,20 kg/hab/año para los de clase mediabaja. Los consumidores de clase media o media-alta se sitúan en los 0,12 kg/hab/año. Así mismo, el mayor consumo en España está ligado a las Comunidades Autónomas con mayor importancia en su producción, Cataluña y Comunidad Valenciana. Como se puede observar en la figura 9, se puede afirmar que España es un país netamente exportador de carne de caballo, siendo Francia, Italia y los Países Bajos, los principales países de destino de nuestras producciones. Figura 9. Evolución del comercio intracomunitario de España en el sector equino (carne y despojos comestibles (t). Fuente: MARM, 2009. 404 La producción de carne equina en Andalucía 3. DESCRIPCIÓN Y DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE LAS RAZAS PRODUCTORAS DE CARNE EN ESPAñA Actualmente existen en el mundo un total de 753 razas equinas, de las cuales 496 están en situación de riesgo (194 en peligro, 49 en peligro mantenido, 21 en estado crítico-mantenido, 139 en estado crítico y 93 ya extintas). Además, un total de 551 razas están localizadas en territorio europeo (28,49% no en riesgo, 28,67% en peligro, 8,7% en peligro-mantenido, 3,45% en estado crítico mantenido, 22,32% en estado crítico y 14,16% extintas). En España, actualmente se reconocen 13 razas de caballos en peligro de extinción según el RD 2129/2008 de 26 de diciembre por el que se establece el programa nacional de conservación, mejora y fomento de las raza ganaderas. De éstas, cuatro presentan como aptitud principal la producción de carne, aunque existen otros núcleos raciales que también destinan los potros recién destetados a la producción de carne, como orientación secundaria. Así mismo, cabe destacar que existen algunas poblaciones equinas destinadas a la producción de carne y que se caracterizan por la zona y el sistema de explotación. Casi todos los autores consultados coinciden en que la mayor parte de las razas y subrazas equinas europeas son de origen mixto y contienen los mismos elementos raciales, pero en distintas proporciones. Por lo tanto, los caballos que se criaban en las regiones del norte tenían orígenes comunes (García, 1923; Adametz, 1943; Skorkowski, 1974; Nobis, 1974). En esas regiones se encontraban yeguas autóctonas que fueron cruzadas con caballos de razas de tiro pesado para obtener animales para la artillería o el uso agrícola (Aparicio, 1947). A continuación se describen las principales poblaciones equinas explotadas para la producción de carne de caballo en España. 3.1. HISPANO-BRETÓN El resultado de los cruces de los sementales Bretones con las yeguas autóctonas para la producción de animales orientados al trabajo y la carne fue muy positivo, pudiéndose considerar “un cruce por absorción”, donde la raza Bretona se considera la base de la actual cabaña equina española de tiro (Llamas et al., 1992; Alonso, 1999). La raza Hispano-Bretona (H-B) fue catalogada por el MARM como raza autóctona española en el año 1997, creándose su Libro Genealógico en 1998. Por lo que es una raza de relativamente nueva creación. Así mismo, en la actualidad está catalogada como una raza autóctona en peligro de extinción, por el RD 2129/2008 de 26 de diciembre por el que se establece el Programa Nacional de conservación, mejora y fomento de las razas ganaderas. Son animales de perfil recto, cuerpo musculoso de espalda redondeada, grupa ancha y doble, de extremidades fuertes y bien aplomadas, cernejas medianas y crines abundantes (figura 10), y carácter tranquilo pero enérgico. En general, los efectivos de raza H-B se encuentran en las zonas montañosas de las provincias de León, Palencia, Burgos y Soria, con condiciones meteorológicas muy variadas, que oscilan desde las intensas nevadas y temperaturas inferiores a los cero grados durante el invierno, hasta los veranos secos y calurosos, con temperaturas superiores a los 30 grados a mediodía. Destaca la rusticidad y adaptación de estos animales a la alta montaña (figura 11), siendo capaces de mantenerse en sus pastos incluso bajo condiciones meteorológicas adversas (Alonso, 1999). Las principales áreas de dispersión de esta Raza, dentro de la Comunidad Castellano-Leonesa (Alonso, 1999; Yanes, 2000), son: La producción de carne en Andalucía 405 Figura 10. Potro Hispano-Bretón de 3 años. • León: fundamentalmente en las comarcas de Babia y Laciana, Boñar, Riaño y Carrizo, Montaña Central, Montaña Orienta, Omaña. • Burgos: en la sierra de la Demanda, las Merindades de Sotoscueva, y el Valle de Losa, Treviño y Páramos, fundamentalmente. • Palencia: en las zonas de Saldaña y Cervera de Pisuerga, Aguilar de Campoo. • Soria: en la zona norte limítrofe con Burgos. Tierras Altas y Valle de Teza, Pinares y comarca de Soria. También se localizan, en menor cantidad, en las provincias de Zamora y Ávila. Y fuera de Castilla y León, existen animales denominados tradicionalmente H-B en puntos muy dispares de la península, aunque los núcleos con mayor número de efectivos se localizan en Cataluña, La Rioja, Aragón y Valencia, (Yanes, 2000). La importante disminución de los censos equinos acaecida entre los años 50 y 80 afectó principalmente a las razas pesadas. Entre las posibles causas están la mecanización del campo y la escasa popularidad del uso del caballo como animal de “abasto” (Alonso, 1999). Según el MARM (2003), el número de cabezas era de 4.561 en 2003. Durante el primer encuentro de asociaciones de caballos de carne en 2007, las dos Asociaciones de criadores de la raza de carne H-B de Castilla y León contaban con un total de 5.529 y 463 socios. Sin embargo, Yanes y Yanes (2007), utilizando los datos del Libro Geneaógico, hacen un recuento de 7.860 animales repartidos en 807 explotaciones, fundamentalmente en áreas de la Cordillera Cantábrica, zonas montañosas de Soria y Ávila y pequeñas áreas de la meseta. 412 La producción de carne equina en Andalucía Figura 17. Evolución censal (1997-2007) del número de explotaciones y de ejemplares de caballos de raza Jaca Navarra. Fuente: JACANA, 2009 3.4. CABALLO DE MONTE DEL PAÍS VASCO Según el MARM (2010), el Caballo de Monte del País Vasco (figura 18) se originó a partir de los caballos que tradicionalmente poblaban el País Vasco y que se fueron adaptando a un medio concreto con una finalidad puramente cárnica. Sin embargo, es destacable que en los últimos años se está incrementando también su uso en actividades de tiro y enganche de recreo. Gómez y Amezaga (2003) localizaron su origen principalmente en la provincia de Álava, siendo también esta provincia donde se localiza en 25% de las explotaciones y el 45% del censo (Legarra et al., 2000). Esta raza se encuentra incluida en el Catálogo de Razas de Ganado de España como una raza equina autóctona en peligro de extinción, recibiendo su nombre de la Comunidad Autónoma de la que procede, aunque también se conoce con la denominación de Euskal Herriko Mendiko Zaldia, traducción de su denominación al euskera. Son animales de conformación general armónica y proporcionada, de perfil recto-subcóncavo, de tamaño medio con tendencia a pequeño y de aspecto fornido y rústico (figura 19). Su aptitud productiva y orientación es puramente cárnica, lo que se ve favorecido por la fisonomía compacta propia de la raza y su brevedad de líneas. El estudio del sector equino promovido por el MARM afirmaba que el censo aproximado de esta raza era en el año 2003 de 2.300 ejemplares. Actualmente, según la Diputación Foral de Álava (2009), su censo en Álava es de 4.600 cabezas distribuidas en un total de 500 explotaciones (9 animales/ explotación). Este caballo cría básicamente en un sistema extensivo y asilvestrado, lo que se ve ampliamente favorecido por la elevada rusticidad que caracteriza a esta raza. Su alimentación está basada en el aprovechamiento de los recursos naturales del medio, siendo escasas las suplementaciones alimenticias, excepto en épocas de gran dureza climatológica o durante la época de partos en las yeguas. Durante el verano se localizan en zonas montañosas, mientras que en el invierno descienden a los prados y riberas, más cercanas a las poblaciones. La producción de carne en Andalucía 413 Figura 18. Caballo de Monte del País Vasco. Foto cedida por TRAGSEGA. Figura 19. Caballos de Monte del País Vasco. Foto cedida por http://slowfoodaraba.es/fotos/okina2009/ image004.jpg 414 La producción de carne equina en Andalucía 3.5. CABALLO DE PURA RAZA GALLEGA El origen de esta Raza se remonta a épocas prehistóricas, partiendo del caballo español con influencia de los caballos de tipo celta. Aunque antiguamente su extensión fue muy amplia a nivel nacional, pasó a un segundo plano con la mecanización de las labores agrícolas, como ocurrió con el resto de razas equinas de trabajo criadas en España. Cabe destacar la gran importancia que ha tenido en la formación de la ganadería americana, como en los petisos o en la raza Galiciana de Méjico (MARM, 2010). El Caballo de Pura Raza Gallega se encuentra incluido como una raza equina autóctona en peligro de extinción en el Catálogo de Razas de Ganado de España. Su denominación se relaciona directamente con la Comunidad Autónoma de procedencia, Galicia, donde también se conoce con el nombre de Cabalo Galego. Se trata de una raza muy joven, ya que fue reconocida como tal en octubre de 1998. En líneas generales, esta raza agrupa animales de perfil recto-subcóncavo, elipométricos y de proporciones sublongilíneas. Con un temperamento dócil, tranquilo, valiente e inteligente. Excepcionalmente recios, vigorosos y resistentes a la fatiga. Su área de distribución actual es la zona sudoeste de Pontevedra, zona central y norte de la provincia de Lugo y la zona noroeste de la provincia de A Coruña. Actualmente, el 75% de los ejemplares se crían con un sistema totalmente extensivo, el 5% en régimen de semilibertad, y solo un 20% en un régimen intensivo. Por ello, se puede afirmar que su sistema de explotación es principalmente extensivo, con cría en total libertad en su modalidad más extrema. Vive en zonas montañosas, de vegetación leñosa y escaso forraje, donde se suelen agrupar en montes de propiedad estatal, autonómica o municipal en mandas, llamadas greas, de tamaños que oscilan entre 10-50 ejemplares. Su régimen alimenticio se basa únicamente en el pastoreo en este sistema productivo. A 31 de diciembre de 2007, su censo registrado era de 1.298 cabezas distribuidas en 255 explotaciones (Xunta de Galicia, 2010). 3.6. CABALLO PIRENAICO CATALÁN Este conjunto de animales, criados en libertad en la zona del pirineo catalán, se conocen también con el nombre de Caballo del Pirineo Catalán o Agrupación Hipermétrica del Pirineo. En él se incluyen el grueso de caballos distribuidos por el Pirineo y Pre-Pirineo Catalán, destinados básicamente a la producción de carne. El termino Agrupación responde a la imposibilidad de clasificarlos al no estar reconocidos actualmente como una raza dentro del Catálogo de Razas de Ganado de España. El término “Hipermétrica” hace referencia a las características morfológicas de los caballos pesados y el término “Pirenaico”, por la zona geográfica que ocupa esta población en la Península. La diversidad morfológica de esta agrupación manifiesta su importante origen multirracial. Las aportaciones de una gran variedad de razas pesadas europeas, sobretodo francesas y belgas (Bretona, Ardenesa, Comtois,…) sobre el antiguo sustrato de la raza del Caballo Catalán –raza de tipo eumétrico extinguida a mitad del siglo XX– (Francesch et al., 2002, Parés et al., 2005, 2006) originó esta población equina. La fertilidad de las llanuras de los Pirineos Orientales españoles (valles de Puigcerdá y Figueras principalmente) y otras comarcas ricas en pastos naturales y recursos forrajeros, y la creciente demanda de un caballo masivo para el transporte, hizo que se produjeran toda clase de cruzamientos con razas de tiro, generando un caballo de acarreo y transporte. Durante la década de los 80, la producción se orientó hacia un tipo hipermétrico, subconcavilíneo y mediolíneo (Aparicio, 1960), lo que dio lugar a un caballo de peso medio alrededor de los 750 kilos, con ligeras variantes en cuanto a su morfología, y su fomento y mejora se realizó basándose en paradas oficiales por toda la región catalana, integradas en su totalidad por razas de tiro (figura 20). Se trata de un caballo muy mestizo, de características desiguales, de tipo pícnico, que no ha perdido las cualidades de adaptación al terreno. La producción de carne en Andalucía 415 Figura 20. Yegua del Pirineo Catalán. El área de localización principal de esta población es en la zona del Pirineo y Pre-Pirineo occidental catalán, en las comarcas del Vall d´Arán, Alta Ribagorça, Pallars Sobirá, Pallars Jussà, Alt Urgell y Cerdanya. Debido al área tan concreta en la que se distribuyen y al aislamiento geográfico al que se encuentran sometidos, han constituido un conjunto de caballos de tipo pesado perfectamente diferenciado del resto de Razas equinas pesadas criadas en España. En los primeros pasos llevados a cabo hacia la recuperación y el mantenimiento de este grupo étnico, a finales de 2004 se iniciaron las actividades para la caracterización de la población y la consecución de unos censos iniciales, mediante un convenio de colaboración entre el Departamento de Agricultura, Alimentación y Acción Rural de la Generalitat de Catalunya y la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona (Infante et al., 2007). De estos estudios básicos se obtuvo un primer prototipo racial con el que se pudo encuadrar dentro de esta población a un total de 4.000 hembras y 450 machos. En la actualidad, se han formado diversas asociaciones, y otras se están formando gracias a la unión de una serie de ganaderos interesados en el reconocimiento de esta población como raza y en la mejora y conservación de la misma. Según Infante (2008), la población cuenta actualmente con un censo de 4.513 animales (4.976 yeguas y 537 sementales), repartidos en 432 explotaciones localizadas en siete comarcas (Val d’Aran, Alt Urgell, Cerdanya, Pallars Jussà, Pallars Sobirà, Alta Ribagorça y Ripollès) pertenecientes al Pirineo y Pre-Pirineo catalán, lo que supone una media de 10,45 animales por explotación. La comarca con mayor número animales équidos de aptitud cárnica y de explotaciones equinas censados es la Cerdanya, con un total de 170 explotaciones y 1.627 animales. 416 La producción de carne equina en Andalucía 4. DESCRIPCIÓN DEL SISTEMA DE PRODUCCIÓN PARA LA OBTENCIÓN DE CARNE DE CABALLO Los sistemas de producción utilizados en el caballo de carne en España son muy similares a los empleados para la producción cárnica de otras especies animales en régimen extensivo o semiextensivo. Los animales pasan la mayor parte del año al aire libre y, aunque en algunas explotaciones permanecen todo el año en la montaña, lo más común es la subida a la montaña durante la primavera. Las yeguas son conducidas, por el propio ganadero, buscando una mayor viabilidad del potro. Por ello, se pueden diferenciar dos tipos de manejo: un manejo del ganado en la montaña y otro en la explotación. 4.1. MANEJO DEL GANADO EN LA MONTAñA La estancia de los animales en la montaña permite un mayor aprovechamiento de los pastos de primavera. La subida se produce normalmente entre los meses de Abril y Julio (según disponibilidad de recursos en las praderas y pastos comunales cercanos a los pueblos). La duración de la estancia ronda los 4-6 meses, según la fecha de subida de la manada y, en muchos casos, según la fecha de celebración de las ferias donde se venden los potros, normalmente a principios de otoño. En el caso de la Jaca Navarra, la estancia suele ser más corta (3 meses), ya que normalmente las explotaciones se ubican en valles donde los recursos disponibles son suficientes para cubrir un mayor período de necesidades de los animales. Durante la estancia en la montaña, el ganado se mezcla con manadas pertenecientes a otras explotaciones, e incluso con otras especies (principalmente la bovina, la ovina y la caprina) con las que tiene que compartir el alimento. Así mismo, esta permanencia supone una interacción clara de los caballos con animales salvajes, como son los lobos o jabalís, que producen pérdidas importantes, principalmente producidas por ataques a los potros. Después del verano, debido a la carga ganadera y el agotamiento de los pastos de la montaña, es necesario bajar el ganado a establos o praderas comunales, donde pasarán el otoño y el invierno. Así mismo, debido a la escasez de los recursos disponibles y a la rigurosidad de la meteorología en las zonas, durante el invierno se suele practicar la estabulación de los animales y su suplementación alimenticia. En las explotaciones en las que los animales están libres en la montaña durante todo el año (60%), éstos se alimentan de los pastos de altura que se componen por especies herbáceas (Agrostis, Poa, Festuca, etc.), matorrales (Erica, Ulex, etc.) y escasos árboles (Quercus, Fagus, Betula, etc...), que son bien aprovechados por el ganado equino. Normalmente estos animales también suelen ser suplementados en épocas de grandes nevadas con balas de hierba (heno) preparadas en primavera. 4.2. MANEJO DEL GANADO EN LA ExPLOTACIÓN La mayor parte de las ganaderías con caballos para la aptitud cárnica se dedican principalmente a la cría de potros hasta el destete. Así, la mayoría de las explotaciones dedicadas a la cría y recría se encuentran en la zona de explotación del caballo H-B. Sin embargo, en Navarra existe un elevado porcentaje de explotaciones que realizan el ciclo productivo completo, cebando a sus animales en la propia explotación de nacimiento (40% en explotaciones de Jaca Navarra y 36% en ganaderías de Burguete). Tras el destete, los animales son vendidos (directamente o a través de tratantes) a cebaderos ubicados principalmente en las zonas de Levante y Cataluña, como ocurre con el 50% de las explotaciones de Jaca Navarra, 55% de las explotaciones de Burguete, 51% de las explotaciones de H-B y 64% de las del Caballo Pirenaico Catalán. La producción de carne en Andalucía 417 Al encontrarnos en Comunidades Autónomas donde abundan los pastos, tanto artificiales como naturales, casi todas las explotaciones emplean un sistema de pastoreo rotacional para asegurar una correcta gestión de los recursos disponibles en el medio. Y en escasas ocasiones se encuentran explotaciones que realicen pastoreo continuo, limitándose este tipo de pastoreo a ganaderías de reducido tamaño (4 ó 5 animales) o las explotaciones de H-B. La alimentación de los équidos productores de carne se basa principalmente, en la utilización de forrajes, ya sea henificado, mediante el aprovechamiento de la hierba, o en fresco. Los alimentos más utilizados son la avena y el heno (de avena-veza y guisantes), siendo complementarios en muchos de los casos. En algunas ocasiones, cuando la yegua está cubierta, el ganadero le aporta un suplemento alimenticio, ya que se considera una práctica que aumenta los costes de producción sin suponer un beneficio directo en la producción final. En las explotaciones que combinan la estancia en la montaña con la estabulación invernal (40%), la suplementación suele ser a base pienso (avena, cebada o tacos de alfalfa) y heno. Así mismo, en los cebaderos, algunos ganaderos utilizan piensos compuestos y paja para el engorde de los animales. Sin embargo, la práctica más extendida consiste en el aporte de avena, heno, paja y pienso compuesto. 4.3. REPRODUCCIÓN La organización de los sistemas de cría y la época de cubrición de las yeguas intenta asegurar la consecución de un parto al año (figura 21). Normalmente, la cubrición se produce por monta natural sin ningún tipo de control por parte del ganadero, y sólo en casos puntuales, en los que se dispone de varios sementales, el ganadero realiza una monta natural controlada para determinar la calidad del producto. Figura 21. Manada de yeguas de H-B con sus potros. 418 La producción de carne equina en Andalucía La yegua es poliéstrica estacional, ya que la iluminación solar es necesaria para estimular el cerebelo y producir o inhibir su celo. Por ello, las yeguas que pastan en libertad presentan un periodo en el que son receptivas al macho. Durante la primavera, cuando los días son largos, las yeguas presentan alta receptividad al macho, mientras que durante el invierno, se encuentran en anoestro (ausencia de celo) debido a las escasas horas de luz disponibles. Normalmente, el parto tiene lugar durante la primavera (durando la gestación: 340 días) antes de la subida a los pastos de montaña. El manejo del semental también puede ser variable en las explotaciones. Algunos ganaderos suben los sementales a la montaña en los meses de abril o mayo, junto con las yeguas y los bajan en los meses de otoño, concentrando las cubriciones y los nacimientos de los potros. La subida a la montaña coincide normalmente con el parto, por lo que los sementales aprovechan el primer celo de la yegua (conocido como “celo del potro”) para realizar la cubrición con éxito. Otros ganaderos no limitan la permanencia de los sementales con las hembras, sino que los mantiene unidos durante todo el año, concentrándose las parideras mayoritariamente durante la época de la primavera. Del mismo modo, otros ganaderos no suben al semental a la montaña, sino que lo mantienen en prados próximos al pueblo o en cuadras, realizando las cubriciones antes de que las yeguas sean puestas en libertad. Como se puede ver, el manejo del semental es muy variable, ya que no todos los ganaderos poseen su propio semental en la explotación ganadera. Normalmente, la relación entre el número de machos/hembras es de un semental por cada quince hembras, garantizando la mejora de los índices reproductivos del ganado. La edad media a la primera cubrición de las yeguas suele ser de 36 meses, aunque varía según la raza. Para los machos, la edad al primer servicio también se produce entre los 24-36 meses, con diferencias según la raza. Al tratar los aspectos reproductivos del rebaño, es importante resaltar la fertilidad media de la ganadería, ya que ésta condiciona la viabilidad económica de la explotación. La fertilidad oscila entre 74,3% en yeguas H-B y 63,19% en Jacas Navarras. En el 50% de los casos, la fertilidad supera el 70%, y solo el 30% de las explotaciones presenta valores inferiores al 60%, que pueden comprometer su viabilidad económica. 4.4. PRODUCCIÓN Y CARACTERÍSTICAS DE LAS ExPLOTACIONES Como se ha indicado anteriormente, el objetivo de producción fundamental en las explotaciones de caballos para carne es la consecución de un potro al año, intentando mejorar los índices de fertilidad y mortalidad de los potros. Los partos se concentran en la primavera y el destete coincide con la bajada de la manada de los puertos de montaña en una época de menor disponibilidad de pastos, con una edad media aproximada de 6 meses que puede variar ligeramente según la raza (tabla 2). De este modo, la yegua y el potro aprovechan los pastos de calidad de primavera, rastrojos de verano y sotobosque durante la otoñada, siendo recogidos durante el invierno (época de menor disponibilidad de alimentos). No es común el uso de leche artificial para los potros. Sin embargo, para evitar una pérdida importante de peso de los animales al destete, el 35% de las explotaciones aportan a los potros un pienso de arranque. Aunque los ganaderos reconocen que es más rentable cebar los potros y venderlos a posteriori (Lesaga, 2004), es más común la venta de los potros lechales (90% de ganaderos) por no disponer de instalaciones suficientes, y por ser más cómodo y seguro, al existir menor riesgo de posibles bajas antes de la venta. En general, la venta del potro lechal se realiza principalmente a tratantes que trasladan a los animales a Cataluña o la Comunidad Valenciana, donde serán finalizados en cebo y sacrificados para destinar su producción, principalmente a Italia o Francia. La producción de carne en Andalucía 419 Tabla 2. Edad media y peso al destete de los potros de algunas razas equinas de aptitud cárnica según encuesta realizada. Raza JN Bur H-B CPC Explotaciones encuestadas (N) 12 18 41 90 Rango de edad al destete (meses) 5-7 4-6 5-8 4-8 Edad media al destete (meses) 6,08 5,22 6,06 6,52 Peso medio al destete (kg) 176,77 198,75 227,29 225,28 Donde: N es el número de explotaciones encuestadas, JN es Jaca Navarra, Bur es Burguete, H-B es Hispano-Bretón y CPC es Caballo Pirenaico Catalán. En relación con las características generales de las explotaciones dedicadas a la producción de carne de caballo en España, cabe destacar que se encuentran localizadas principalmente en el norte de la Península. Su mantenimiento se debe principalmente a la afición de los ganaderos por este tipo de caballos, a la tradición familiar y a que no requieren mucho cuidado ni suplementación por ser ganaderías en régimen extensivo, con gran adaptación al medio y aprovechamiento de los pastos naturales. Es importante destacar el componente tradicional y familiar existente en la crianza de todas estas razas (por ejemplo: 60% de las explotaciones de Jaca Navarra, 73% de las explotaciones de Burguete, 69% de las explotaciones de H-B y 65% de las explotaciones de Caballos Pirenaicos Catalanes), en las que las explotaciones son una herencia directa de padres a hijos. Sin embargo, el relevo generacional se está viendo comprometido en los últimos años, lo que dificultará su continuidad en un futuro relativamente próximo. En algunas razas, como la Jaca Navarra y el Burguete, existe también un importante porcentaje de ganaderías de nueva creación con propietarios más jóvenes en los últimos años (menos de 10 años de antigüedad), con un 40% y 27% respectivamente. Esto puede deberse principalmente a las labores que se han realizado en las Comunidades Autónomas para la promoción de las razas autóctonas en peligro de extinción y los programas de incentivos económicos dirigidos a los ganaderos. Sin embargo, como la mayoría de las razas autóctonas en peligro de extinción de nuestro país, la supervivencia de las explotaciones está bastante condicionada a la percepción de subvenciones. En general, las explotaciones destinadas a la cría de equinos para carne suelen ser rudimentarias y compartidas con otras especies animales. Su grado de mecanización depende de la zona de ubicación (en zonas montañosas la maquinaria es menos común) y de la actividad principal del ganadero. Así, aquellos que tienen como actividad principal la agricultura y/o la ganadería tienen un elevado grado de mecanización, mientras que en el resto de explotaciones el grado de mecanización es muy escaso. Casi todas las explotaciones disponen de cercados (alambre de espino, muros de piedra, malla ganadera, cerramientos de madera o pastor eléctrico) para la contención del ganado, que permiten un mejor aprovechamiento de los pastos. Así mismo, la disponibilidad de bebederos es indispensable para un adecuado suministro de agua (bebederos naturales o puntos de agua) y la presencia de comederos (tipo forrajero, rectangular o circular) para poder suplementar en épocas de escasez de pastos. Sin embargo, estos son menos frecuentes. Respecto a los alojamientos para el ganado, no todos los ganaderos disponen de un establo cubierto. Es destacable que el 100% de los ganaderos de raza Burguete encuestados poseen alojamientos para el ganado de dimensiones considerables, frente a los propietarios de Caballos del Pirineo Catalán, entre los que únicamente el 49% poseen alojamientos y siempre de menores dimensiones. En relación con otras instalaciones complementarias, es común encontrar mangadas y corrales de manejo, potros de contención, embarcadero, pajar, almacén para el pienso, estercolero, etc., que favorecen y facilitan el manejo de los animales. 420 La producción de carne equina en Andalucía En las montañas, las instalaciones disponibles son muy escasas o nulas, sin presencia de establos ni de bebederos para los animales. 4.5. PRODUCTOS PARA LA VENTA Al ser animales de producción cárnica, el producto destinado a la venta es la canal. La presentación de las canales en el matadero antes de salir a las carnicerías para su venta al público es desprovista de la cabeza y la parte distal de las extremidades e incluyendo los riñones. De otra parte, en el matadero se obtienen los despojos comestibles, destinados a las carnicerías (hígado, corazón, bazo, etc.) y los despojos industriales, que no llegan a las carnicerías. El rendimiento medio que presentan las canales de los caballos es, en general, superior al obtenido para las canales bovinas (~60%), representando el ganado caballar de reposición unos valores del 67%, el ganado mular de reposición el 66%, la yegua de carne el 68%, el potro de carne el 71% y el potro lechal el 62%. Los pesos medios de las canales equinas producidas en nuestro país son de 208 kg. Estos promedios contrastan con los datos de otros países (Francia 285 kg, Italia 258 kg o Dinamarca 303 kg), lo que se explica no sólo por la mejora genética producida en las razas foráneas, sino también por el mayor aprecio gastronómico que existe en estos países por animales de mayor edad y peso de sacrificio. En general, los potros machos producen pesos superiores a las hembras, pero los rendimientos en canal son parecidos en ambos sexos. Para la clasificación de las canales, se tienen en cuenta los siguientes factores (Alzaga, 2009): • Edad: – Potros lechales: recién destetados (6-7 meses), de carne rosada. – Potros: canales más pesadas, de carne más roja, procedente de animales de 12 a 24 meses. – Adultos: canales de animales de más de 24 meses, de color rojo más oscuro. • Conformación: se diferencian tres categorías: extra, buena y media. • Estado de cebo: tiene en cuenta el conjunto de grasa en toda la canal, en particular la torácica y la presente en la cara dorsal de la semicanal. Se diferencia cinco estados: magro, céreo, cubierto, graso y muy graso. • Color del músculo: descrito anteriormente, aunque se ve muy influenciado por el sistema de cebo y la raza. 5. CARACTERÍSTICAS DE LA CANAL Y DE LA CARNE DE CABALLO. 5.1. CARACTERÍSTICAS DE LA CANAL En la tabla 3 se presentan los estadísticos básicos de seis 6 variables recogidas en una muestra de canales de potro sacrificadas en España, así como los dos índices productivos estimados a partir de ellas (Proyecto INIA, RZ2004-00023-00-00). Estos resultados permiten afirmar que las canales de potro sacrificadas en España presentan un nivel de homogeneidad medio respecto a sus características de conformación, siendo la anchura de la pierna la variable menos homogénea (13,58%). La producción de carne en Andalucía 421 Tabla 3. Estadísticos básicos de las medidas de 45 canales de potros sacrificados en España (Proyecto INIA, RZ2004-00023-00-00). Variable Media±e.s. CV (%) Donde: LPI es longitud de la pierna, ANPI es anchura de la pierna, LLO es longitud del lomo, LDO es longitud del dorso, PTD es profundidad del tórax medida por dentro, LCAN es longitud de la canal, ICC es índice de compacidad de la canal e ICP es índice de compacidad de la pierna. Peso Canal (kg) 270±12,8 8,43 LPI (cm) 0,75±0,007 4,57 ANPI (cm) 0,27±0,007 13,58 LLO (cm) 0,28±0,005 8,71 LDO (cm) 0,68±0,011 8,41 PTD (cm) 0,34±0,005 7,48 LCAN (cm) 1,12±0,016 7,17 ICC (kg/cm) 2,37±0,067 14,29 ICP 0,36±0,009 12,40 Así mismo, se ha realizado una prueba t de comparación de medias y una prueba F de comparación de varianzas entre ambos sexos para las canales de potro en estudio, cuyos resultados se presentan en la tabla 4. En general, no se han detectado diferencias significativas entre las canales de ambos sexos para ninguna de las medidas zoométricas en estudio, ni para el peso final de la canal. Por lo que es posible afirmar que el sexo no influye sobre la conformación y el peso de las canales de los potros sacrificados en España. Tabla 4. Prueba t de comparación de medias y prueba F de comparación de varianzas, entre ambos sexos para las 45 canales de potro medidas en matadero. Variable Media H Media M t-value p D. St. H D. St. M F-ratio p PCC 266 276 -0,537 0,594 56,1 49,0 1,315 0,553 LPI 0,76 0,76 -0,208 0,836 0,036 0,035 1,042 0,920 ANPI 0,27 0,26 0,385 0,702 0,027 0,039 2,081 0,132 LLO 0,27 0,27 0,076 0,940 0,028 0,021 1,669 0,272 LDO 0,67 0,67 -0,277 0,783 0,050 0,049 1,029 0,942 PTD 0,33 0,33 -0,099 0,922 0,031 0,030 1,070 0,876 LCAN 1,12 1,13 -0,356 0,724 0,087 0,061 2,066 0,122 ICC(Kg/cm) 2,36 2,42 -0,654 0,517 0,334 0,320 1,089 0,847 ICP 0,35 0,35 0,473 0,639 0,035 0,050 2,037 0,144 Donde: PCC es peso de la canal completa, LPI es longitud de la pierna, ANPI es anchura de la pierna, LLO es longitud del lomo, LDO es longitud del dorso, PTD es profundidad del tórax medida por dentro, LCAN es longitud de la canal, ICC es índice de compacidad de la canal e ICP es índice de compacidad de la pierna. En el estudio realizado para calcular las correlaciones fenotípicas de Pearson entre las medidas de las canales de potros, se ha encontrado una relación directa y positiva entre la mayoría de las variables analizadas como se puede observar en la tabla 5. El 85,71% de las correlaciones estimadas han sido significativas y positivas, por lo que se puede concluir que el nivel de armonía de las canales producidas en España es elevado. Sin embargo, la longitud de la pierna no se encuentra correlacionada con la mayoría de las medidas en estudio, por lo que es necesario contemplarla como una variable independiente a la hora de valorar a los animales, ya que se encuentra muy relacionada con la producción cárnica del tercio posterior. 428 La producción de carne equina en Andalucía Arbulu, M.J. 1987. Comercialización de la carne de equino. Sustrai. Nº 9, pags 50-52. ASCANA, 2009. Asociación de criadores de ganado caballar de raza Burguete de Navarra. Libro Genealógico. 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