La guerra en la paz: el uniforme militar y los preparativos antropológicos para la guerra
Abstract
En la primera parte del artículo se sostiene que entre la guerra y la paz no hay fronteras definidas y categóricas. Se desarrolla la idea de “preparación antropológica” de la guerra. En la segunda parte se explora el uniforme militar como un factor en la preparación antropológica de la guerra.
Full text
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THÉMATA. Re is a de Filoso ía
Nº48, julio-diciemb e (2013) pp.: 143-151
ISSN: 0212-8365 e-ISSN: 2253-900X
doi: 10.12795/ hema a.2013.i48.12
LA GUERRA EN LA PAZ: EL UNIFORME MILITAR
Y LOS PREPARATIVOS ANTROPOLÓGICOS PARA
LA GUERRA
WAR IN PEACE: MILITARY UNIFORMS AND ANTHROPOLOGICAL
PREPARATIONS FOR WAR
Laza Kop ina o
Uni e sidad Neo i Rilski de Blagoe g ad (Bulga ia)
Recibido: 20-05-2012
Acep ado: 26-06-2012
Resumen: En la p ime a pa e del a ículo se sos iene que en e la gue a
y la paz no hay on e as de inidas y ca egó icas. Se desa olla la idea de
“p epa ación an opológica” de la gue a. En la segunda pa e se explo a el
uni o me mili a como un ac o en la p epa ación an opológica de la gue a.
Palab as-cla e: gue a, paz, uni o me mili a , p epa ación an opológica de la
gue a.
Abs ac : The i s pa o he a icle a gues ha be ween wa and peace he e
a e no de ini e bounda ies. I add esses he idea o “an h opological p epa a ion”
o he wa . The second pa analyzes he mili a y uni o m as a ac o o his
an h opological p epa a ion.
Key-wo ds: wa , peace, mili a y uni o m, an h opological p epa a ion o wa .
“La es imen a cambia nues a isión del mundo y la isión del mundo hacia noso os.”
Vi ginia Wool
Las on e as en e la gue a y la paz.
En e la gue a y la paz no exis en on e as ca egó icas. Incluso el
í ulo de, al ez el lib o más amoso sob e es e ema - “La Gue a y la Paz” de
León Tols oi – no con iene en sí la línea di iso ia, no disc imina y no en en a
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ca egó icamen e la gue a y la paz1. Cuando Tols oi esc ibe és a no ela, es án
de moda las no elas con ue es oposiciones - an es de eso, Dos oie ski ecién
había publicado “C imen y cas igo” y Tu guene “Pad es e Hijos”. Sin em-
ba go, Tols oi no desc ibe la ida de sus pe sonajes como una ida en mundos
que no se elacionan y se oponen en e si. En la gue a, Na asha descub e el
signi icado del amo y Pie e llega a e dades que hacen que su ida enga
sen ido. Tols oi cambia cons an emen e el en oque de a ención en e la ida
pací ica y de ba alla, pe o no pa a en en a las, sino pa a mos a que en
ambos “mundos” la gen e y sus alo es es án expues os a p uebas. El au o de
“Gue a y Paz”, mues a y dá sen ido a las con ínuas ansiciones en e és as
dos o mas de exis encia humana.
Muy a menudo el inicio de la gue a es so p enden e. Como po acci-
den e, po un dispa o epen ino, comenzó incluso la P ime a Gue a Mundial
- la gue a que con sus consecuencias de e minó la na u aleza de odo el siglo
XX, ans o mándolo en el “siglo de la gue a”. Sin emba go, las gue as nun-
ca i umpen como un cue po ex año en el mundo de la paz. De hecho, la paz
las p epa a, las “c ia” den o de sí, aunque pa ecie a que apa ecen de epen e
como alcanzada po un p oyec il inespe ado que iene de o o plane a. La gue-
a cob a ue za en condiciones de paz. La paz es, po lo gene al, un iempo de
doble ansición - desde la exis encia de la pos gue a a la p e-gue a2.
[1] So p enden emen e la go es el camino de Leon Tols oi has a llega al í ulo de ini i o de la
ob a “Gue a y Paz”. El au o publica los p ime os capí ulos de és a no ela bajo el nomb e “1805”.
Los in es igado es descub en en los manusc i os o a a ian e del í ulo - “Todo es mejo cuando
e mina bien”. A penas al inal apa ece el e dade o “nomb e” de la no ela. Tols oi conside aba jus-
o és e í ulo, apenas el e ce o en la his o ia de la no ela, como el más aco de al sen ido de la ob a.
El no desis e de él incluso cuando se publica la no ela po p ime a ez a la pa con la aducción
al uso del a ado, con el mismo nomb e, de Pie e-Joseph P oudhon. Pe o el í ulo encie a en sí
un enigma, el cual gene a has a el día de hoy discusiones en su in e p e ación. El p oblema su ge
del hecho que, en el idioma uso la palab a “paz” iene dos signi icados di e en es – „мир” (en uso)
signi ica la an ípode de la gue a, pe o ambién mundo. Al p incipio ambos signi icados enían
o og a ía di e en e: con “мир” desc ibían la ausencia de gue a, mien as que con “мiр” - mundo,
uni e so. Más a de, la di e encia g á ica desapa ece y de és a mane a el signi icado de la palab a
“paz” se di ide. Po lo an o, el í ulo de Tols oi “se puede en ende no solo como con lic o de dos
concep os unila e ales (la gue a con a la paz), sino ambién como con as e en e un concep o
mas gene al (la paz) y o o mas pa icula (la gue a como iolación de las no mas de la exis encia
humana y Di ina)” – (c . Sukhij, 2007:78).
[2] La misma ansición se puede encon a en el mundo de la gue a. La ida del homb e en la
gue a es á ma cada, an o po las si uaciones ex emas de las ba allas, como po las ac i udes
que se han o mado en iempos de paz. El in es igado ancés F ede ic Rousseau llega a la misma
conclusión as analiza los esul ados a los que es pe mi ido que lleguen los his o iado es al
es udia los es imonios pe sonales de los soldados comunes de la P ime a Gue a Mundial.
Según él, el his o iado debe in e esa se, an e odo, en la ac i ud y los alo es compa idos de los
comba ien es du an e los comba es y du an e el descanso: “Aún en las inche as y en el caos o al,
el comba ien e ac úa dependiendo de las elaciones sociales, las cuales ha log ado o no es ablece
con su en o no, con sus compañe os, con sus comandan es; ac úa dependiendo de las elaciones
que de alguna mane a sos iene o acue da con sus allegados ausen es que han quedado a ue a
La gue a en la paz: el uni o me mili a y los p epa a i os an opológicos pa a la gue a
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A Clausewi z pe enece la ó mula que la gue a es la con inuación
de la polí ica con medios mili a es. Pe o en las úl imas décadas en la his o-
iog a ía mili a , se impone un nue o pa adigma3, según el cual, la gue a se
analiza desde la óp ica del homb e. En es a pe spec i a, la gue a es a ada,
sob e odo, como “exceso cul u al codi icado de la iolencia” (No osad ko 2005:
124). Es e exceso de iolencia, ípica de cualquie gue a, es el esul ado de los
p epa a i os lle ados a cabo en condiciones de la ida pací ica. El po encial y la
olun ad de g andes g upos de pe sonas a pa icipa en ese exceso de ag esión
se a acumulando mucho an es de su apa ición. La paz y la gue a en es e sen-
ido no son opues os absolu os. La p epa ación de la gue a comienza mucho
an es de escucha se los p ime os dispa os – se inicia con los p epa a i os de
des ena las inhibiciones mo ales de los g andes g upos de gen e.
P epa a i os an opológicos de la gue a.
Pa a en ende en que consis en dichos p epa a i os “an opológicos” de
la gue a, que son o almen e dis in os a la p epa ación a mamen is a de las
acciones bélicas, enemos que descub i la condición p incipal de cada gue a.
Ma ga e Mead, quien de ine la gue a desde una pe spec i a an opológica,
la a a como un con lic o en e dos sociedades mo ilizadas, en el cual la p i a-
ción de la ida de pe sonas del bando opues o no se sanciona, pe o si eso ocu e
en e las ilas del mismo bando es a ado como c imen. Ella añade algo un-
damen al a es a de inición de la gue a: los soldados de ambas comunidades
deben es a p epa ados pa a ma a y mo i , subje i amen e con encidos de la
legi imidad, el sen ido y la idoneidad de sus ac os (Mead, 1971: 236). Po lo
an o, condición sine qua non de la gue a es la condición de que un g an núme-
o de pe sonas ma en sin que se les a e de asesinos. Dicho de o a mane a, la
gue a se hace posible al deja de lado las inhibiciones mo ales de los g andes
g upos de pe sonas, cuando se pa aliza la esis encia de su conciencia.
Los in es igado es sos ienen que el géne o humano es el único en
el eino animal, que ha supe ado la ba e a biológica que impede con e i
los “suyos” en obje o de des ucción. En los animales, la “paz” es una excep-
ción más que una egla - po alimen os o una hemb a es án dispues os a de-
del en e”. – Según él, los es imonios pe sonales de los soldados (ca as, memo ias, e c.) son
documen os que no pueden se es imonios idedignos pa a iden i ica los sen imien os del homb e
en la gue a, ya que las emociones son ansi o ias, ines ables o mode adas con mi as a la censu a
mili a o de acue do a la es a egia pe sonal dependiendo de la pe sona a quien an di igidas
dichas ca as o memo ias. Pe o és os ela os pe sonales pueden “desenmasca a las no mas
sociales igen es” (c . Rousseau 2011:178). O sea, los soldados en las inche as se emocionan con
lo que sucede a su al ededo , pe o en el ondo de és as emociones se hallan alo es y ac i udes que
han sido lle adas a las iche as desde el mundo pací ico.
[3] T as el amoso lib o de John Keegan (Keegan 1993), así como con el impac o de la an opología
ilosó ica y cul u al.
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ama sang e. Pe o es o no es caza de semejan es, sino un “ajus a cuen as
in e nos”. El ilóso o uso Kons an in K ylo esc ibe con ocasión de es o: “Los
lobos no cazan lobos. [...] El homb e es la única excepción a es a egla. [...] Es a
capacidad de conside a absolu amen e odo en e i o como una p esa po en-
cial, no pod ía no lle a a la gen e a que engan el mismo pun o de is a hacia
ellos mismos, a e e i se a ellos mismos como obje os.” (2002 K ylo : 126).
Buscando una explicación sob e la capacidad de la gen e pa a des ui su p o-
pia especie, K. K ylo llama la a ención sob e dos mecanismos pa a supe a la
ba e a biológica de ma a a su p opia especie: el p ime o es el que los an iguos
omanos llama on u o y el o o – la “deshumanización” del O o median e la
abs acción de sus cualidades humanas. El es ado de u o , es deci la abia, la
locu a, la u ia, el enesí, se acompaña po el abandono de a ios mecanismos
de de ensa – el homb e es á lis o a ma a y se ma ado, el dolo ya ha dejado de
dole , el ins in o de au o p ese ación se debili a e incluso desapa ece. Po lo
gene al se log a y es imula a a és de la emb iaguez o del insul o desa ian e4.
Ca ác e undamen al pa a log a la deshumanización del O o es lo
que Hegel de ine como “pensamien o abs ac o”. En su a ículo “¿Quién piensa
abs ac amen e” esc i o en 1807, Hegel ci a el siguien e ejemplo pa a ilus-
a la especi icidad del pensamien o abs ac o: “Lle an un asesino al cadalso.
Algunas muje es al ez indica an que el es ue e, guapo, un homb e in e e-
san e. Pe o la gen e que se halla eunida encon a á que es a obse ación es
indignan e. ¿Qué mal gus o encon a aun asesino he moso! [ ...]. El pensa-
mien o abs ac o es el siguien e: Que no eas en el asesino nada más que la
abs acción que es asesino y aniquila con es a abs acción lo humano en él.”
(Hegel, 1998: 383). Pa a la gen e él es un asesino y nada más. El es o en él es
in isible e indi e en e desde el pun o de is a mo al. No hay un sen imien o
más “asesino” que la indi e encia. Con e ido en ealidad no a ec i a, el hom-
b e desapa ece – deja de exis i como pe sona. La abs acción omada como
ealidad, des uye la ealidad.
Ma a sin sen i culpa po el asesina o, signi ica, sob e odo, que se ha
log ado al es ado de anímo, en el cual la indi idualidad se neu aliza - an o
la ajena como la p opia. Es ado en el cual el ad e sa io pie de su os o hu-
mano y se con ie e en una abs acción. Geo ge O well, se p egun a du an e
la Segunda Gue a Mundial en “England, you England”, cómo es posible
ma a sin se un asesino. Al ec ea sus expe iencias du an e el bomba deo
sob e Lond es, dice: “Mien as esc ibo és as líneas, se es humanos al amen e
ci ilizados uelan en el cielo y a an de ma a me. Ellos no sien en ninguna
[4] En és e con ex o me ece se des acada una ésis a ís ica de Tols oi, con enida en “Gue a y
La Paz”. Según el esc i o , la ce canía con la mue e gene a libe ad en los comba ien es. Du an e
el en en amien o, donde se impone una pelea en e pe os, los soldados comunes se libe an del
dic ado de la disciplina. En en ados con la mue e se con ie en en lib es. Su u o esul a u o
del pelig o an e la mue e, que gene a libe ad, así como libe ad de ma a sin esc úpulos.
La gue a en la paz: el uni o me mili a y los p epa a i os an opológicos pa a la gue a
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hos ilidad hacia mí como pe sona, ni yo hacia ellos, sólo es án cumpliendo con
su “debe ” como se suele deci . No engo duda de que la mayo ía de ellos son
de buen co azón, pe sonas dóciles, que en su ida p i ada no hubiesen pe -
mi ido siquie a la posibilidad de come e un asesina o. Po o o lado, si uno
de ellos log a aniquila me con una bomba bien di igida, no a a pe u ba su
buen sueño” (O well 1954:192). O well explica és a “c ueldad no in encionada”
de la gen e, en o as ci cuns ancias bien in encionada, con la in alidacion de
la esponsabilidad pe sonal, con su aniquilación. Como dice el esc i o , és e, a
p ime a is a bien in encionado homb e “si e a su país que es capaz de exo-
ne a lo de la culpa”. Es e p oceso de ans e encia de la esponsabilidad es á
bien acili ado po el hecho de que las a mas mode nas c ean g andes dis an-
cias en e el asesino y el asesinado. La íc ima se uel e in isible en el sen ido
li e al y psicológico.
La disposición de ma a me ódicamen e a la o a gen e sin sen i emo -
dimien o alguno, es p oduc o de muchos ac o es - ab umado po el u o , bajo
los e ec os del cual la pe sona es á a la ez dispues a a ma a y a mo i ; la
manipulación ideológica, que ga an iza la ans e encia de esponsabilidades;
la écnica mili a , que ma a a g an dis ancia y hace que la íc ima sea li e al-
men e in isible y po lo an o – in isible en sen ido psicológico; el con agio co-
lec i o de la ag esión e c. Pe o el pecado o iginal, la base de la cual en úl ima
ins ancia, c eció es a disposición de asesina y ag edi , es la abs acción de la
in idualidad humana, que es una sus i ución del homb e po el es e eo ipo del
homb e. Como ha dicho ace adamen e el ya ci ado K. K ylo , “pa a ma a
silenciosa y calmadamen e al “O o “, ienes que deja de e en él al homb e, o
sea, es necesa io que e abs engas de es a ealidad” (K ylo , ibid). Po lo an o,
la p epa ación an opológica de la gue a se desa olla como una ac i idad de
elabo ación de c i e ios po medio de los cuales se acili a la di e enciación y la
dis ancia en e “suyos” y “ex años” y se ali ia la aplicación del es e eo ipo de
“ex años” en la medida en que ellos son pe cibidos como íc imas po enciales.
El uni o me mili a - la somb a de la gue a en la paz.
En cualquie sociedad mode na el Cua el mili a es la ins i ución que
es á especializada pa a lle a a cabo los p epa a i os, an o mili a como an-
opológicos de la gue a. El cua el es el luga donde las pe sonas ap enden a
maneja las a mas de su iempo. Pe o ambién es el luga donde se cons uyen
las habilidades pa a eemplaza a la pe sona eal con cie os es e eo ipos del
homb e, es deci , o ma aquellos c i e ios y capacidades de abs acción sin
los cuales no se pod ía ma a a “Ex años” sin expe imen a cie os esc úpu-
los mo ales po ello.
El uni o me mili a es una especie de ep esen ación isual del mundo
de los cua eles. En él se pueden descub i muchos de los asgos de la o ma
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de ida mili a , de la disciplina mili a co espondien e, de los mecanismos de
despe sonalización. El homb e con uni o me mili a es la ansición en e el
mundo de la paz y el mundo de la gue a, es el ínculo na u al y e iden e en-
e és os dos mundos. El uni o me mili a es el signo econocible de la gue a
en el mundo de la paz. Según la ap eciación exac a del sociólogo búlga o I án
Jadzhiyski, “el en enamien o mili a consis e en la c eación de un homb e
nue o, quién al mo e se sob e la línea en e la ida y la mue e (la cu si a es
mía - LK) iene que ealiza a eas ex ao dina ias en condiciones ex emas,
po lo gene al en sen ido opues o a las líneas es ablecidas de su ca ác e ci il
y o ma de ida” (Jadzhiyski 2002: 135). El uni o me mili a , es la ep esen a-
cion isual de la ida en e la ida y la mue e, es la somb a de la gue a en el
campo del aún mundo pací ico. A pesa que la gue a mode na – aquella cuyo
inicio se dió con la P ime a Gue a Mundial - es una gue a o al, sin en e
ni e agua dia, sin g an dis ancias en e ci iles y uni o mados, el uni o me
mili a sigue siendo la ep esen ación más signi ica i a de la gue a en la paz.
El uni o me mili a es la enca nación isible de la abs acción que subyace en
la capacidad de ma a en masas sin esc úpulos mo ales. No odo el mundo con
un uni o me mili a , es á lis o pa a ma a , pe o el uni o me mili a simboliza
es a disponibilidad.
El homb e, al es i se de cie a mane a, “habla” de sí mismo. La es-
imen a es su con inuación pa icula , que le pe mi e diseña se, exp esa se o
simula se. Po medio de la es imen a se c ean más opo unidades pa a la
exp esión pe sonal, pa a amplia las capacidades del cue po humano, pa a la
exposición de la indi idualidad, de la iden idad sexual, polí ica, eligiosa, e c.
Jun o con ello, la es imen a si e ambién como una especie de código que
acili a la comunicación. Al apoya la au o-exp esión, ayuda a la comunicación
in e pe sonal.
Pe o la es imen a no es sólo una exp esión de la pe sona. Es pa e a
la ez de aquellas he amien as con las cuales la sociedad p oduce y sopo a
a ias clasi icaciones sociales y es a i icaciones (homb es - muje es, jó enes
- iejos, clé igos y laicos, con au o idad y subo dinados, mili a es y ci iles,
gua dias y p isione os, e c). La o ma de es i ha p oducido du an e siglos
la imagen de la es uc u a social de la sociedad. La es imen a e a el código
semán ico pa a desci a el es a us de los di e sos g upos sociales. Como se
ha señalado po el his o iado ancés Le Go (Le Go 1999: 321-322) en la
sociedad medie al la opa juega un papel c ucial en la ca ego ización social.
La es imen a e a una especie de “uni o me” del espec i o g upo social. La
sociedad medie al hacia mayo én asis en los di e en es acceso ios de la es i-
men a, especialmen e en los somb e os y guan es, que e an algo así como los
signos de las homb e as de los uni o mes mili a es mode nos. Ellos indicaban
el ango de las pe sonas que los lle aban. El uso de opa inadecuada, es i-
men a que no se co espondía con el es a us social , e a a ado como un pecado
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o decadencia social. En la o ma de es i inap opiada descub ían la decaden-
cia o el pecado del o gullo. Algo más, a inales del siglo XIII se emi en leyes
especiales, que obligan a una cie a o ma de es i de acue do a la condición
social y cas igan a aquellos cuyas p endas de es i se salen de los lími es cla-
amen e es ablecidos po el simbolismo es imen a io de las es uc u as de la
sociedad. Es as leyes ue on mo i adas po la p eocupación de que la iolación
del código de es imen a p edispone y es una cla a señal de ebelión con a
el o den social es ablecido. La simpli icación de la indumen a ia se eía como
una “mani es ación no e bal a a o de un golpe de Es ado polí ico”.
En su calidad de p olongación del cue po, como su peculia p ó esis
cul u al, la es imen a es á en e los lenguajes que pe mi e al homb e “exp e-
sa se” y a la sociedad - a “o ganiza se” usando el lenguaje de la opa. Cuando
una pe sona elige su mane a de es i , el se “exp esa” a sí mismo. Cuando la
o ma de es i es impues a, la opa habla no ace ca de él, sino de la ins i u-
ción que le ha impues o és a o ma de es i . Como es el caso con los uni o mes
mili a es.
Los uni o mes mili a es apa ecen en F ancia a inales del siglo XVII.
Desde un p incipio son un signo de pe enencia y subo dinación a una es uc u-
a de pode de e minada, así como o ma de es anda iza 5 el compo amien o
de los soldados y o iciales. Como señala Jenni e C aik, en su lib o “Uni o ms
Exposed: F om Con o mi y o T ansg ession”, el uni o me enca na la idea de
con ol - del con ol no sólo sob e lo social sino ambién sob e el “yo” in e no del
homb e. Es la exp esión isual de la idea ace ca de las eglas y las je a quías,
de la disciplina, de la uni o midad y unidad, de la au o idad y obediencia, es
deci , pa a cualidades en las que la indi idualidad del homb e uni o mado
pasa a un segundo plano.
J. C aik señala o a ca ac e ís ica impo an e de los uni o mes mili-
a es. Ella esc ibe: “El uso de los uni o mes se ige po eglas, que son ex e-
madamen e de alladas y obliga o ias en su cumplimien o. En ealidad, son
jus amen e ellas las que hacen del uni o me una p onunciación ya que su en-
endimien o y cumplimien o es sus ancialmen e más impo an e que los obje-
os mismos de la es imen a o ado nos que o man pa e del uni o me” (C aik
2005: 4). De és a mane a, los uni o mes mili a es no son simplemen e una
es imen a, ellos son al es imen a, la cual juega un papel impo an e pa a
la o mación de las écnicas del cue po. El uni o me le cose al homb e quien la
is e no mas de compo amien o que “cambian” a esa pe sona. Además, p e-
[5] Gab iele Men ges des aca la elación en e la apa ición de los uni o mes mili a es y la indus-
ia de con ección mode na. Desde los inicios de la p oducción de uni o mes mili a es se imple-
men an cua o allas como es ánda es en su elabo ación. En dicha p oducción se imponen c i e ios
ales como ab icacion se ial, iden i icación median e sencillos signos ex e nos, uncionalidad, e c.
Así se da el inicio a la indus ia de la con ección. La p oducción de uni o mes se halla en elación
es echa con la „p oduccion” de la Mode nidad. (c . Men ges 2005:31).
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cisamen e po que los uni o mes implican no mas es ic as de compo amien-
o, la indi idualidad del homb e es ido con el uni o me es á bajo un con ol
anónimo mucho más es ic o. La socióloga búlga a Nina Nikolo a lo de alla
en su obse ación, que yo como uni o mado sien o mi cue po “como obse ado,
como pe seguido po mi adas ex añas, como obje o pasi o de obse ación […].
Has a el pun o que in en o e ene sus e o es, yo lo eo como inac i o: pa a
no come e e o es yo no debo ac ua . Mi cue po es á impedido po las mi adas
públicas.”(Nikolo a 2001: 77). Así, el cue po uni o mado – cue po, pe ene-
cien e al pode disciplina io del cua el mili a – esul a se un cue po “no ma-
lizado”, o sea, cue po con una olun ad p opia desconec ada, disciplinado po
no mas abs ac as.
Una de las unciones más impo an es de los cua eles y sus espec i os
uni o mes, como su ep esen ación isual, es la sup esión de los hábi os ci i-
les del homb e es ido de uni o me. El uni o me como que pa aliza el cue po
i o y c ea un cue po sumiso. I án Jadzhiyski esc ibió en los años 40 del siglo
pasado en su es udio “La Psicología de la disciplina mili a ”: “Después de dos
o es días (una ez hayas ing esado al se icio mili a ) e sien es en la posi-
ción de una e ce a pe sona (la p ime a pe sona es el je a azo, la segunda - la
iden idad an igua y la e ce a - u nue a iden idad), que sin in ención alguna
es á siendo di igida po una oz ajena y al a, así sea u p opia oz. Tu e a-
as como a una pe sona ajena, haciéndola obedece sin ningún ipo de azona-
mien o ni esis encia.” (Jadzhiyski 2002: 146) El uni o me anónimiza an o el
cue po como en g an medida la espi i ualidad del es ido con uni o me. Tal
pe sona iene un pie en el mundo pací ico y el o o – en el mundo de la gue a.
Una pe sona que se mue e a lo la go de la línea en e la ida y la mue e.
La gue a en la paz: el uni o me mili a y los p epa a i os an opológicos pa a la gue a
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THÉMATA. Re is a de Filoso ía, Nº48 julio-diciemb e (2013) pp.: 143-151
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