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Investigar, sí, pero ¿para qué mundos?

Nieto Fernández, Enrique

Abstract

En este texto me aproximaré a la investigación en proyectos arquitectónicos como un pequeño lugar de acción atravesado por la siguiente pregunta: ¿cómo hacer posible una investigación a través de la arquitectura que movilice asuntos externos a la disciplina, aquellos que nos incumben a todos? Para avanzar una posible respuesta, podríamos definir la investigación académica como un espacio particular donde ensayar nuevas maneras de estar juntos a través de un conjunto de prácticas que se sitúan de manera explícita en la exploración de lo nuevo, lo contradictorio y lo diferente por venir. De este modo, la pregunta por la investigación en proyectos arquitectónicos avanzaría hacia cómo mejorar nuestras prestaciones como arquitectos y arquitectas desde un conjunto de prácticas cuya especificidad está sujeta a problematizaciones constantes. A lo largo del texto he intentado trasvasar algunas particularidades del proyecto de arquitectura al ámbito, quizás menos evidente, de la investigación en proyectos arquitectónicos. Es un ejercicio útil para establecer una cierta continuidad entre ambos dominios. Abordar las prácticas de investigación desde su capacidad instituyente, sus alcances políticos o su dimensión especulativa podría incrementar nuestra eficacia como investigadores a la hora de compartir un mundo como el nuestro. El texto se soporta sobre un enfoque caracterizado por un cuestionamiento de los modos de hacer de la Modernidad, auspiciado desde los estudios sobre la ciencia y personalizado en autores como Latour, Haraway, Braidotti o Stengers. De ellos me interesa su interés por enmarcar la investigación en asuntos que desbordan las competencias de sus respectivas disciplinas.

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INVESTIGACIONES DEPARTAMENTO DE PROYECTOS ARQUITECTÓNICOS 2018 www.departamento.us.es/dpaetsas Colección Investigaciones IdPA_04 Edición: Departamento de Proyectos Arquitectónicos Avda. Reina Mercedes, 2, 41012 Sevilla RU books Plaza Ruiz Valle, 29008 Málaga Dirección: Juan José Vázquez Avellaneda Coordinación IdPA_04: Luz Fernández-Valderrama Aparicio Comité científico: Pablo Diañez Rubio Luz Fernández-Valderrama Aparicio Francisco Montero-Fernández Rosa María Añón Abajas Antonio Barrionuevo Ferrer José Enrique López-Canti Morales Secretaría dPA: Teresa Paramás Contreras Alfonso García Fernández Portada: Recolectores Urbanos Diseño colección: Recolectores Urbanos Impresión: Ulzama Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida ni en parte, ni registrada, ni transmitida por un sistema de información de ninguna forma ni en ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, por fotocopia o cualquier otro. (c) de esta edición: dPA + Recolectores Urbanos, 2018 (c) de los textos: sus autores, 2018 (c) de los proyectos: sus autores (c) de las imágenes: sus autores Se han hecho todas las gestiones posibles para identificar a los propietarios de los derechos de autor de los textos y las imágenes. Cualquier error u omisión accidental, que tendrá que ser notificado por escrito al editor, será corregido en ediciones posteriores. ISBN: 978-84-948082-7-2 Depósito Legal: MA 1697-2018 SEVILLA DICIEMBRE 2018 ÍNDICE 9 Introducción Luz Fernández-Valderrama Aparicio | Juan José Vázquez Avellaneda 13 Investigar, sí, pero ¿para qué mundos? Enrique Nieto Fernández 25 Vivir 100 años. Longevidad y ciudad futura Blanca Lleó Tesis 33 Dispositivos abiertos: Habitares open source. Estrategias generadoras de lógicas abiertas y de la introducción de la esfera del usuario en la arquitectura desde la década de 1950 José Luis Bezos Alonso 51 Comentario sobre la forma compleja, o el ámbito morfogenético de las ecologías Simona Pecoraio 65 Povera vs Minimal Antonio Herrero Elordi 79 Arquitectura como disposición: Una aproximación al proyecto de arquitectura en la trastienda europea del cambio de siglo Marta Pelegrín Estrategias Urbanas 99 Diez hipótesis sobre el espacio público Alfredo Rubio Díaz 105 La creatividad en la construcción de campos de sentido M. Ximena Galleguillos Araya-Schübelin | Rafael Casado Martínez | Elena Robles Martínez | Juan Luis Moraga Lacoste 123 Regeneración de barrios como política pública, la experiencia chilena como primera aproximación en el sur-global. El caso del Plan Integral Iniciativa Legua Jorge Larenas Salas | Luz Fernández-Valderrama Aparicio | José Ramón Moreno Pérez Estrategias Territoriales 141 Estrategias para el reconocimiento de costumbres y hábitos a través de la lectura del territorio Mbya Guaraní en las comunidades del Guairae María Prieto Peinado | Teo Rodelas Sánchez | Isaac Aguilar Ruiz 163 Proyectos de regeneración urbana integral en España con financiación europea: Análisis de alcance territorial Carolina Ureta | Amanda Martín-Mariscal | Salas Mendoza Muro 187 Espacios de especies. El proyecto de la ciudad y el territorio a partir de lo minúsculo y otras estrategias menores Luz Fernández-Valderrama Aparicio Aportaciones críticas y documentales 207 Historias sobre la pared. Acerca de las relaciones entre obras y lugares Ángel Martínez García-Posada 221 La construcción de imaginarios compartidos Marco Ávila Arredondo | Cristian Rojas Cabezas | Mauricio Ortiz Arriaza | Luz Fernández-Valderrama Aparicio | José Luis Bezos Alonso 233 Sumisura. Consideraciones sobre el placer de habitar Rafael Casado Martínez | Luz Fernández-Valderrama Aparicio | Antonio Herrero Elordi | Juan Suárez Ávila 249 El patrimonio vacío: Elementos para una lectura del proceso de mercantilización de la herencia Alfredo Rubio Díaz Colección INVESTIGACIONES. IdPA_04 2018 13 Resumen En este texto me aproximaré a la investigación en proyectos arquitectónicos como un pequeño lugar de acción atravesado por la siguiente pregunta: ¿cómo hacer posible una investigación a través de la arquitectura que movilice asuntos externos a la disciplina, aquellos que nos incumben a todos? Para avanzar una posible respuesta, podríamos definir la investigación académica como un espacio particular donde ensayar nuevas maneras de estar juntos a través de un conjunto de prácticas que se sitúan de manera explícita en la exploración de lo nuevo, lo contradictorio y lo diferente por venir. De este modo, la pregunta por la investigación en proyectos arquitectónicos avanzaría hacia cómo mejorar nuestras prestaciones como arquitectos y arquitectas desde un conjunto de prácticas cuya especificidad está sujeta a problematizaciones constantes. A lo largo del texto he intentado trasvasar algunas particularidades del proyecto de arquitectura al ámbito, quizás menos evidente, de la investigación en proyectos arquitectónicos. Es un ejercicio útil para establecer una cierta continuidad entre ambos dominios. Abordar las prácticas de investigación desde su capacidad instituyente, sus alcances políticos o su dimensión especulativa podría incrementar nuestra eficacia como investigadores a la hora de compartir un mundo como el nuestro. El texto se soporta sobre un enfoque caracterizado por un cuestionamiento de los modos de hacer de la Modernidad, auspiciado desde los estudios sobre la ciencia y personalizado en autores como Latour, Haraway, Braidotti o Stengers. De ellos me interesa su interés por enmarcar la investigación en asuntos que desbordan las competencias de sus respectivas disciplinas. Palabras clave: Investigación en proyectos arquitectónicos, universidad, Antropoceno, ecología de prácticas, especulación Abstract In this paper I will approach the research in architectural design as a small place of action crossed by the following question: how to render possible a research through architecture able to mobilize critical issues external to the discipline, those that concern to all of us? In order to advance a possible answer, we could define academic research as a particular space aimed to try out new ways of being together through a set of practices that are explicitly situated in the exploration of the new, the contradictory and the different to come. At the same time, the question of research in architectural design would advance towards how to improve our performance as architects from a set of practices whose specificity is subject to constant problematizations. Throughout the text I have tried to transfer some particularities of architectural design practice to the perhaps less obvious field of research on architectural projects. It is a useful exercise to establish a certain continuity between both domains. Approaching research practices from their instituting capacity, their political scope or their speculative dimension could increase our effectiveness as researchers inside a world like ours. The text is based on an approach characterized by a questioning of the ways of making of Modernity, sponsored by studies on science and personalized in authors such as Latour, Haraway, Braidotti or Stengers. I am mainly concerned with their interest in framing research in matters that go beyond the competencies of their respective disciplines. Key words: Research on architectural design, University, Anthropocene, ecology of practices, especulation INVESTIGAR, SÍ, PERO ¿PARA QUÉ MUNDOS? Enrique Nieto Fernández Universidad de Alicante INVESTIGAR, SÍ, PERO ¿PARA QUÉ MUNDOS? 14 1. Introducción La investigación en proyectos arquitectónicos tiene un problema de identidad. Anclados entre las Ciencias y las Humanidades, dedicamos tiempo a debatir sus modos de estar en el seno de las instituciones públicas. De modo similar, oscilamos con una cierta zozobra entre la antigua condición de escuelas autónomas y nuestra reciente incorporación a los protocolos de la universidad. Como telón de fondo, la dificultad de poner en relación los asuntos de la arquitectura, la universidad y la investigación con los debates específicos de nuestro presente radical como serían el nuevo régimen climático, el crecimiento de las desigualdades o la multiplicación de las migraciones globales (Latour, 2018). En este texto me aproximaré a la investigación en proyectos arquitectónicos como un pequeño lugar de acción atravesado por la urgente necesidad de pensarse al lado de estas y otras cuestiones. Con la alegría también de imaginarnos juntos y junto a otros muchos. Y es que a menudo me pregunto si nosotros y en este momento y en este mundo estamos a gusto con el conocimiento que producimos, o si por el contrario desearíamos otro tipo de conocimiento más transformador, más performativo, capaz de resistir a los dominios del presente, a la barbarie que viene (Stengers, 2015). La pregunta por la posibilidad de este otro tipo de conocimiento es la que me interesa: ¿cómo hacer posible una investigación a través de la arquitectura que movilice asuntos externos a la disciplina, aquellos que nos incumben a todos? La conjunción de la crisis ecológica, la pérdida de centralidad de los colegios profesionales y la crisis financiera fijaron para este principio de siglo XXI un desmembramiento del tejido profesional de la arquitectura en España. A esto sumaríamos una perdida generalizada de legitimidad de las instituciones públicas para gestionar desde un cierto liderazgo los asuntos del presente. La universidad ya no parece ser el punto de paso obligado de los asuntos que importan. El auge de las escuelas de arquitectura privadas o el progresivo desinterés de las empresas por los currículos formativos dan forma material a una desafección que se ha hecho fuerte en el interior de las instituciones públicas y que los esfuerzos profilácticos de la ANECA o el CNEAI encarnan con especial virulencia. Sin embargo, la mayor parte de los diagnósticos no consiguen escapar de la nostalgia que naturaliza una posición de privilegio para la universidad (Llovet 2011, Readings 1996, etc.). Suelen tratarse de argumentos circulares poco útiles para pensarnos en el futuro, quizás porque no atienden a las condiciones insostenibles del presente compartido en que la universidad se inserta. Mientras tanto, la llamada “nueva institucionalidad” examina las causas de este declive y debate sobre las diferentes líneas de trabajo posible. Como explica Manuel Borja-Villel (2011), la confrontación entre lo público y lo privado basada en la asignación de la creatividad en exclusiva al primero ya no es verosímil. De la misma manera, tampoco lo es el entendimiento de lo público como un lugar privilegiado para la producción desinteresada de conocimiento al servicio de lo social. El paso de lo privado a lo público no es un paso neutral entre el yo y el nosotros. Se trata más bien de una invitación a participar de manera comprometida en las experiencias y relatos que se generan a nuestro alrededor. A su juicio, es precisamente en este lugar situado entre el yo y el nosotros donde se puede realizar la esfera de lo común. Colección INVESTIGACIONES. IdPA_04 2018 15 Desde esta óptica, la investigación académica podría entenderse como un espacio particular donde ensayar nuevas maneras de estar juntos a través de un conjunto de prácticas que se sitúan de manera explícita en la exploración de lo nuevo, de lo contradictorio, de lo diferente por venir en el ámbito de la arquitectura. A su vez, la pregunta por la investigación en proyectos arquitectónicos avanzaría hacia cómo mejorar nuestras prestaciones como arquitectos y arquitectas desde un conjunto de prácticas cuya especificidad está también sujeta a problematización y redescripción constante. Con este texto propongo repensar la dimensión instituyente de la investigación en su calidad de conjuntos de prácticas, explotar el caudal político y subjetivador de los entornos y protocolos desde los que se enacta, así como reivindicar el carácter especulativo y afirmativo de sus producciones. Se trataría, en definitiva, de pensar la investigación en proyectos arquitectónicos como una práctica arquitectónica más, como una práctica de vecindad que nos instala en un relato fundante de altas prestaciones políticas y como un lugar para la resistencia ante las aplastantes emergencias del presente. O simplemente como un lugar donde la arquitectura se moviliza desde unos instrumentales diferentes a los del proyecto. 2. Las prácticas de investigación como laboratorios para un estar más juntos En su reciente Teoría general de la basura, Agustín Fernández Mallo (2018) señala el gap irresoluble que existe entre teoría y experiencia. Lo interesante es que ese gap supone no solo un cierto límite estructural a nuestros humanos modos de conocer, sino sobre todo un lugar que puede ser explorado desde la creatividad que permite el encontrarse descentrado. Y es en ese debate donde se han centrado una buena parte de las discusiones recientes sobre la investigación en proyectos arquitectónicos, para averiguar en qué medida son investigación nuestros edificios o si la investigación en proyectos arquitectónicos es un asunto enclaustrado exclusivamente en el lenguaje escrito. Sin embargo, no me parece útil permanecer en esta polarización excluyente entre extremos a los que no se ha preguntado si están a gusto en cada uno de sus lugares asignados. ¿Se siente la teoría realmente tan alejada de la experiencia?, ¿se considera la experiencia huérfana de toda teoría? Seguro que en ambos casos la respuesta es negativa. Y creo que para superar esta negatividad inherente a las dialécticas hegelianas podríamos comenzar desde otro punto de vista, aquel que no discute las distancias entre teoría y práctica, sino que profundiza en los marcos de posibilidad que instituyen desde dentro las propias prácticas de investigación. Para ello, pensémoslas como aquellos lugares-tiempo donde cada uno de los agentes que intervienen se ven invitados a salir de sí mismos y al encuentro de otros para trabajar la posibilidad de ser otra cosa juntos. El mundo, tal y como lo conocemos, se ha construido a partir de innumerables prácticas de este tipo donde el deseo y el riesgo han sido también parte constitutiva del resultado. Desde esta óptica las prácticas serían espacios inseguros donde nos jugamos el llegar a ser, el futuro en convivencia con otros. Si desafectamos nuestras prácticas de investigación y las convertimos en INVESTIGAR, SÍ, PERO ¿PARA QUÉ MUNDOS? 16 meros lugares de paso para concentrarnos mejor en las ontologías de los lugares de origen o en la improbable bondad de sus producciones, habremos perdido el contacto cierto lo que podríamos llamar “la realidad”. La diferencia entonces entre el proyecto arquitectónico y la investigación en proyectos se localizaría en los ámbitos de posibilidad que los distintos conjuntos de prácticas abren, los distintos pactos para la discusión que establecen y las diferentes entidades que pueden llegar a convocar. Isabelle Stengers (2005) lo explica bien al hablar de las prácticas como tecnologías de pertenencia que asumen la coexistencia y el llegar a ser juntos como su hábitat natural. Desde esta óptica, la eficacia de las prácticas de investigación no residiría tan solo en sus producciones finales, sino en el tipo de ecologías que despliegan, sus rituales, su capacidad de empoderamiento, su capacidad para hacernos hacer. De alguna manera, los inmensos retos del presente demandan de cualquiera de nuestras prácticas una gran capacidad para impulsar sus propias fuerzas y resistir las condiciones del presente. Solo así la investigación sobrevivirá como lugar donde merezca la pena estar. Solo así el conocimiento que produce será valioso. En algo así consiste el ser ecológicos. Si esto fuera cierto, llegaríamos a la conclusión de que quizás no necesitamos tanto conocimiento, sino prácticas en torno al conocimiento que nos coloquen en mejor posición para afrontar los complejos retos del presente, especialmente aquellos que demandan un papel más actualizado a la institución universitaria, tan desfuturada por la desafección que nos propone Bolonia, la continuación por otros medios de una perspectiva mecanicista y reproductiva de más de lo mismo: Nosotros y el conocimiento como una máquina bélica y reproductiva en fuga hacia ninguna parte. Para Stengers, no es tan útil hablar de una economía del pensamiento, sino tan solo de la experiencia alimentando nuestra imaginación y de esta ecología de las prácticas en su calidad de instrumento para el pensamiento. No olvidemos que la forma de estos nuevos conocimientos no depende solo de nuestra implicación en estas prácticas como humanos racionales, sino como humanos en calidad de pertenecientes, de agentes obligados y expuestos por unos pactos previos de pertenencia. Para Stengers, este tipo de exigencias para nuestras prácticas aspiran a convertirlas en eventos cosmopolíticos, aclarando, eso sí, que estos no pueden ser alcanzados por ninguna argumentación discursiva alternativa. La propuesta de una ecología de las prácticas de Stengers nos puede ayudar a superar la tensión irresoluble que detecta Fernández Mallo y que ha sido también diagnosticada desde numerosos debates postmodernos. En nuestro ámbito, esta discusión en ocasiones se ha orientado hacia la diferenciación entre los enfoques profesionalistas que presiden ciertas escuelas o los enfoques experimentales con los que se autonombran otras. Cuando analizamos las prácticas que ambas proponen, es sorprendente que demasiado a menudo no reconocemos grandes diferencias entre ellas en su calidad de prácticas. Es cierto que los contenidos cambian y obviamente las producciones que llegan a alcanzar los dominios de lo visible, pero la dimensión instituyente de sus prácticas no ofrece datos relevantes para imaginar un futuro compartido que se relacione con los asuntos que nos competen a todos. Los roles de cada uno de los agentes que intervienen en ellas, las jerarquías, la hegemonía de lo visual, la desazón ante el error o la ausencia de didácticas específica son asuntos Colección INVESTIGACIONES. IdPA_04 2018 17 que a menudo permanecen recluidos en el currículo oculto. Pienso que esto es problemático, ya que pensadas desde su capacidad instituyente, las prácticas nos ofrecen un ámbito de posibilidad al que no podemos renunciar. Podemos entonces problematizar, desde este punto precisamente, la condición claramente constituida de nuestras prácticas de investigación universitaria. Y asumir quizás su estado ruinoso. Y es que el interés por las prácticas tiene que ver con el reconocimiento del constante decaimiento, el deterioro como sustrato común propio de nuestro estar en el mundo. El falso ideal de estabilidad que nos proponía la Modernidad nos ha retenido durante demasiado tiempo en el lamento por un horizonte de perfección al que nunca acabamos de llegar. Nos cuesta asumir con plenitud nuestra condición de permanente llegar a ser. El trabajo sobre las prácticas supone una aceptación de lo que se hace y deshace constantemente, de lo que acontece y desacontece, de un armarse y rearmarse en el que nada se da por seguro. La pregunta entonces por la investigación en el proyecto de arquitectura queda así reorientada hacia la pregunta por cómo estamos juntos cuando investigamos, quienes están con nosotros, qué políticas imperan en estas relaciones, qué economías, en qué medida se despliegan las subjetividades, en qué medida estas prácticas permiten redistribuciones alternativas de poder, hasta qué punto la especificidad del trabajo con el conocimiento en torno a la arquitectura permite articular las demandas del presente, cuáles son nuestros espacios, cómo se constituyen en laboratorios para la coexistencia, la disidencia, las formas de desacuerdo o la alegre performatividad. Otro apunte más respecto del valor de las prácticas que quizás nos invite a pasar al siguiente epígrafe. A las producciones investigativas se les supone la novedad. Es un requerimiento específico el que verifiquen un aporte sustancial, un paso más en lo ya conocido. Sin embargo sus prácticas, en su calidad de dispositivos normativizados, estabilizados en el tiempo y diseminadas por todos lados por igual, aparecen como dispositivos inalterables, o al menos incuestionados. ¿Deben ser los protocolos de investigación iguales en Miami que en Myanmar? ¿Deben ser sus modos de verdad los mismos? 3. Investigación como lugar de acción política La investigación universitaria es una práctica privilegiada, un lugar concreto desde el cual participamos en la coproducción del mundo. También una figura de enunciación particular donde las voces emergen en unos marcos de legitimidad cuyos pactos se testean constantemente contra otras formas de estar en el mundo. Así pues, no es fácil pensar la práctica investigadora del proyecto como un hecho autorreferencial, recluida en los muros de la institución. No somos un hecho aislado, neutral, desvinculado. No podemos sentirnos clausurados en una confrontación dialéctica con las prescripciones de unos órganos de evaluación cuya eficacia nunca podrá ser verificada. Si el proyecto de arquitectura hace tiempo que está siendo repensado desde las interacciones que propone, desde sus afecciones y sus efectos, lo mismo podemos exigir a las prácticas de investigación de la arquitectura.