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Yūrei: la contextualización de los fantasmas en el Japón actual

Ruiz Rico, Sara

Abstract

Japón es considerado un país que se compone de un gran campo de criaturas dentro de su mitología y folclore. Por ejemplo, el yūrei es en esencia un alma en pena en busca de venganza en el mundo terrenal, al mismo tiempo que pretenden alcanzar el descanso eterno. Este TFG busca indagar en la figura del yūrei, centrando una parte en sus orígenes y descripción de sus características, tales como apariencia física y lugares de aparición. Por otro lado, se ofrece la diferencia entre estos seres y el conocido concepto del yōkai. A continuación, se presenta una clasificación de la tipología más popular de este concepto, para más tarde dar paso al comentario del género cinematográfico llamado como J-Horror, y el género de horror dentro del manga, comentando acerca de un mangaka muy estimado dentro de esta rama, Junji Itō. Por último, se busca mostrar las leyendas urbanas más notables dentro del fantasma japonés, proclamadas con el nombre de San O-Yūrei

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1 FACULTAD DE FILOSOFÍA _____________________________________________________________________ Yūrei: la contextualización de los fantasmas en el Japón actual 幽霊:現代日本における幽霊のコンテクスト化 Trabajo de Fin de Grado Sara Ruiz Rico Tutor: Rafael Abad de Los Santos Curso 2022-2023 2 GRADO EN ESTUDIOS DE ASIA ORIENTAL Índice I. Introducción II. Objetivos III. Metodología 1. Los Yūrei, un concepto básico del fantasma japonés 1.1. Origen y etimología del yūrei 1.2. Diferencia entre yūrei y yōkai 1.3. Lugares de aparición y aspecto del fantasma 2. Tipología del fantasma japonés 2.1. Onryō 2.2. Ubume 2.3. Goryō 2.4. Funayūrei 2.5. Zashiki-warashi 3. El fantasma japonés en la cultura popular 3.1. Junji Itō 3.2. J-Horror en relación con leyendas urbanas 4. Conclusiones 3 5. Bibliografía Resumen Japón es considerado un país que se compone de un gran campo de criaturas dentro de su mitología y folclore. Por ejemplo, el yūrei es en esencia un alma en pena en busca de venganza en el mundo terrenal, al mismo tiempo que pretenden alcanzar el descanso eterno. Este TFG busca indagar en la figura del yūrei, centrando una parte en sus orígenes y descripción de sus características, tales como apariencia física y lugares de aparición. Por otro lado, se ofrece la diferencia entre estos seres y el conocido concepto del yōkai. A continuación, se presenta una clasificación de la tipología más popular de este concepto, para más tarde dar paso al comentario del género cinematográfico llamado como J-Horror, y el género de horror dentro del manga, comentando acerca de un mangaka muy estimado dentro de esta rama, Junji Itō. Por último, se busca mostrar las leyendas urbanas más notables dentro del fantasma japonés, proclamadas con el nombre de San O-Yūrei. Palabras clave: yūrei, J-Horror, folclore, terror, fantasma 4 Abstract Japan is considered a country that is made up of a large field of creatures within its mythology and folklore. For example, the yūrei is essentially a grieving soul seeking revenge in the earthly world, while aiming for eternal rest. This dissertation seeks to investigate the figure of the yūrei, focusing in part on their origins and description of their characteristics, such as physical appearance and places of appearance. On the other hand, it offers the difference between these beings and the well-known concept of the yōkai. Next, a classification of the most popular typology of this concept is presented, to later give way to a commentary on the film genre known as J-Horror, and the horror genre within manga, commenting on a highly esteemed mangaka within this branch, Junji Itō. Finally, it seeks to show the most notable urban legends within the Japanese ghost, proclaimed under the name of San O-Yūrei. Keywords: yūrei, J-Horror, folklore, terror, ghost 5 I. Introducción A lo largo de la historia han ido ocurriendo sucesos que el propio ser humano no ha podido explicar ni con los métodos más avanzados. Es de esta manera como uno se da cuenta del poder que tiene la naturaleza sobre el individuo. Y gracias a Japón, que desde su periodo más primitivo siempre ha aportado un profundo valor a la naturaleza en su esplendor, aparece el origen del folclore de esta región. Es un cuerpo muy expresivo de la cultura nipona, conllevando una amplia variedad de elementos y de lo que destaca en este trabajo, ciertas criaturas, en este caso espíritus nombradas como yūrei, a la vez que leyendas y cuentos. No son muchas las investigaciones que se han dedicado al estudio de los yūrei, dado a la tensión que han acaparado los yōkai dentro del campo del estudio de Japón. Y a pesar de que el conocimiento que se tiene sobre los yōkai fuera de la región autóctona es mucho mayor que el de los yūrei, hay poco material que realmente profundice en el significado de este. Aun así, es algo más asequible poder conocer la historia de los yōkai que la de los yūrei. Debido a ello, en este trabajo se pretende informar sobre una parte del folclore un poco más esporádico generalmente, como son los fantasmas japoneses. A pesar de que no haya suficientes documentos, por ejemplo, en nuestro idioma, que proporcionan cierto grado de intelecto en este concepto tan atrayente, sí es positiva la influencia del yūrei en la actualidad, como en el anime, manga, y por supuesto en el J-Horror, tan conocido hoy día por cualquier cinéfilo, demostrando cómo el fantasma japonés es ciertamente distinto a lo que conocemos como fantasma en Occidente. En base a todo esto, aquí mismo se profundizará sobre el origen y el concepto del yūrei, estudiando a su vez este elemento con la conexión que sostiene con el mundo actual y moderno de Japón, en cuanto al género literario y visual. Todo esto para aportar más interés y conocimiento, y no solo percibiendo la escenificación de este elemento en diversas obras. 6 II. Objetivos En este Trabajo de Grado se pretende analizar un fragmento muy significativo e histórico del folclore japonés, los yūrei, así como comprender las características de estos que lo diferencian otros elementos dentro de la cultura y mitología japonesa. Todo esto llevado a cabo desde una perspectiva del mundo y Japón actuales, tratando los fantasmas dentro de puntos de intereses modernos como son el manga y el anime, o incluso desarrollando leyendas urbanas, que hoy en día son mitos muy atrayentes para un respectivo público. Para ello se ha dividido el contenido en distintos bloques y apartados, con el fin de disgregar la información y concebir de una manera más individual cada investigación que se va a ofrecer en el trabajo. El primer apartado está dedicado a la definición general del concepto de yūrei, abarcando particularidades como el significado del concepto, historia y origen, características físicas del fantasma y sus lugares concretos de aparición. El segundo apartado demuestra la tipología del yūrei, explicando los más característicos al tener nombre propio, aunque no por ello significa que no haya más figuras. A su vez, también se añade la exposición del origen de cada uno de ellos, esclareciendo la manera en la que se produjeron las muertes o por qué siguen en el mundo terrenal. El tercer y último apartado comprende la aparición de los yūrei en el interior de un género de interés muy amplio actualmente por las masas: el manga y el anime. Aquí se divide la sección de manga, en la que se comentará la influencia del conocido mangaka Junji Itō y su importancia en la representación del yūrei, que lejos de ser poca, abarca un profundo valor gracias a Tomie, siendo esta la obra maestra del autor. En la parte del cine se hablará de películas referentes a la exposición de la diversa tipología del fantasma, describiendo las 7 características de cada uno y detallando los orígenes, a la vez que se conectará cada espectro con una popular leyenda urbana que hoy en día conocen todos los japoneses. III. Metodología Para la realización de este trabajo se han utilizado diversas fuentes, tales como libros y artículos referentes a este tema. Como buscadores principales para los escritos usados, se ha recurrido a Google Scholar (https://scholar.google.es/) en primer lugar, y a su vez también a JSTOR R (https://www.jstor.org/). La principal fuente de información para efectuar este trabajo ha sido la tesis doctoral El Fantasma en el Cine japonés de Posguerra: De Rasgo Folclórico a Icono Feminista, obra del doctorando Antonio Míguez Santa Cruz, la cual abarca un amplio conocimiento en cuanto al análisis de la figura del yürei, al mismo tiempo que desarrolla estudios referentes a la tipología del fantasma, sus diferencias con el yōkai, y su impacto en el cine, entre otras investigaciones. A todo esto, se le suma la búsqueda y utilización de otras obras para desarrollar la temática del horror manga y las leyendas urbanas, las cuales son Tomie, de la editorial ECC Cómics, y YUREI ATTACK! Guía de supervivencia de los fantasmas japoneses, de la editorial Quaterni. Estas han sido también dos fuentes principales a la hora del desarrollo de este documento. Como último aporte, cabe recalcar que la información explicada estaba, sobre todo, en español e inglés, aunque para alguna definición se ha hecho uso de un documento en portugués. 8 1. Los Yūrei, el folklore japonés 1.1. Origen y etimología del yūrei Para empezar a entender esta rama del folklore japonés, según la tesis doctoral de Antonio Míguez Santa Cruz (2016), se puede decir que el concepto de yūrei se construye a partir de una compleja y no completamente desarrollada mezcla de conceptos religiosos, sacados de la unión entre el budismo y sintoísmo. Además, en Occidente el cristianismo no reconoce la existencia de fantasmas, puesto que el destino del difunto es el cielo, o en su defecto, el infierno. Analizando los kanjis que componen esta palabra, se puede conocer cómo “yū” simboliza lo turbio o tenebroso, mientras que “rei” es la representación del alma o espíritu. A partir de esto, se puede llegar a la idea de que el significado de “fantasma” en Japón no es de carácter positivo, sino que es un concepto algo lúgubre. Y es por eso por lo que se recomienda omitir, si es posible, la pronunciación del kanji yū. Según el sintoísmo, el nacimiento de lo que hoy día se conoce como yūrei, fue a partir de poseer la convicción de que todo ser mantiene una sustancia espiritual, nombrada como reikon. De esta manera, fue en el Japón antiguo, cuando los clanes de Yamato pensaron en realizar un ritual en honor al jefe del clan, donde el reikon de esta persona pasaría a ser ujigami, que es el nombre que se le da a este jefe al momento de convertirse en la máxima autoridad del clan, proclamándose como el kami tutelar. Sin embargo, si tras el transcurso de la conversión sucedía algún descuido, conllevaría al acontecimiento de diversos desastres para los clanes. Por lo que, poco a poco los japoneses fueron realizando un culto cuando un miembro moría, de forma que pretendían unir el reikon 9 con este. Si todo salía bien, esta alma pasaría a ser ente protector del clan. A pesar de ello, hubo un primer caso en el que este culto o ceremonia no se ejecutó de manera correcta, por lo que el proceso no pudo transcurrir como solía hacerse, y por ello asistieron al nacimiento de yūrei, asentándose este nuevo concepto para ellos en su sistema de creencias, implementándose hasta la actualidad. De esta manera, con este elemento nuevo, habría más momentos y formas para que los muertos pudieran regresar y atormentar a los terrenales. Y fue en ese momento en el que se integra la explicación del budismo, a la hora de desarrollar el diálogo sobre la transmigración de almas a través de los distintos mundos que componían el samsara, o, mejor dicho, el punto por el cual el espíritu se convierte en otra energía, dando paso a un ser distinto, ya teniendo en cuenta el karma anterior a la muerte del individuo, pues este tuvo total libertad para elegir lo que deseaba hacer en su vida. Sin embargo, absolutamente todo lo que decidiese, iba a repercutir en la positividad o la negatividad de su karma. Con todo ello, realmente es algo muy complicado de argumentar, y la mayoría de los japoneses ni se lo cuestionan. Pero es algo que esta región sabe llevar muy bien: la adaptación del budismo y sintoísmo como corriente de pensamiento por la cual viven y hacen muchas de sus tradiciones más simbólicas. Según el trabajo de Ángela Tomás Rodríguez (2018), por la propia razón sobre que los japoneses ni se cuestionan el nacimiento de estos espíritus, es por lo que la existencia de estos nunca se pone en duda. Los yūrei no son en ningún caso alucinaciones, no se muestran sólo en sueños y en la mayoría de los casos son corpóreos. Es tan clara la existencia que se les suele dar nombres propios y muchos más aspectos para conocer en profundidad al difunto. El ser capaz de traer de vuelta a un espíritu yūrei se realizaba en base a la manera en la que se dio fin a su vida en el mundo terrenal, ya sea en forma de asesinato o suicidio, por deseos de venganza, por tener resentimiento hacia una persona, o incluso a causa de la tristeza de un amor no correspondido. Esos sentimientos negativos, como el odio hacia otro, o el rencor, que poseían los espíritus en el preliminar de su muerte, elaboran el concepto omoi, el cual representa el conjunto de estas emociones. Y si esta totalidad de odio alcanzaba el 16 Para adentrarse uno en la explicación distintiva de ambos conceptos, se necesita saber que un yūrei es alguien, un espíritu humano, y es una cosa específica. Un yōkai es algo y es muy general, siendo dioses menores de la naturaleza. Así, podemos saber cómo un yūrei es capaz de crear manifestaciones audibles y visibles, hasta ataques directos, mientras que los yōkai son realmente personificaciones de sucesos inexplicables. A pesar de esto, se puede añadir una aportación que crea cierta semejanza con los yōkai, en el sentido de que los yūrei podían asumir diversas transformaciones físicas al igual que estos dioses de la naturaleza. Podían realizar transmutaciones para convertirse desde presencias sombrías (que es lo más común, lo que solemos ver) hasta demonios, e incluso serpientes gigantes. Una segunda diferencia decisiva es que actualmente los yōkai se consideran seres traviesos, hasta adorables. Esto se debe a que a partir del periodo Muromachi (1333 - 1573), se empezó a representar a los yōkai de una manera más humorística, uniéndose más a un concepto en relación con la naturaleza, por lo que se dejaba de lado esa imagen de ellos que provocaba temor al ser humano en los momentos del periodo Edo, donde no era un concepto bien definido, y por lo tanto este tipo de ser metamorfo se utilizaba como explicación a sucesos terroríficos y muertes de humanos. Por ejemplo, para la explicación de tantas muertes de niños en las riberas de los ríos, se usaba como excusa la aparición de los kappa. Más tarde, sobre finales del siglo XVII, estos seres se convirtieron aún más en algo corriente y representativo en emakis o ukiyo-e. De esta forma, se dio lugar a que lo primordial en cuanto a la representación visual de estas criaturas, fuese la comercialización y el entretenimiento. Además, algunos objetos representativos de yōkai se usan como métodos para bendecir y proteger las casas, e incluso son juguetes para niños. Sin embargo, esa connotación de miedo que tenían los yōkai, es la que tienen los yūrei hasta hoy día, al ser víctimas en vida de circunstancias injustas o dolorosas que llevaron a su muerte, por lo que tienen una sed de venganza y un carácter iracundo en su mayoría. 1.3. Lugares de aparición y aspecto del fantasma 17 Los yūrei tienen varios lugares de aparición y vuelta al mundo terrenal dependiendo de, sobre todo, el sentimiento de odio que conserven por la causa de muerte o por algún objeto relevante en el momento de sus vidas. Sin embargo, si existen fantasmas con un gran deseo vengativo, que aparezcan de manera más posible por ese mismo sentimiento, también tienen que haber fantasmas pasivos, sin ese odio albergándoles. Y es por eso por lo que estos aparecen por la opción de la importancia de algún objeto en el momento en el que estaban vivos. A pesar de, tal vez, tener un sitio o entorno específico en el que puedan volver al mundo de los vivos, los espacios acuosos como los pantanos, pozos o lagos son lugares por excelencia para la aparición de los espíritus japoneses. Además, escogen un tiempo en el que prima la oscuridad, siendo este entre la una y las tres de la madrugada. La razón de estos lugares y horas es porque los muertos tienen un miedo atroz a la Dama Sol, mejor conocida como Amaterasu. Pasando de lado al aspecto del yūrei, se debe dejar constancia, para empezar, del primer espectro ilustrado y el que da referencia a lo que hoy día conocemos como el tipo de fantasma japonés. Fue plasmado por Maruyama Okyo (1733 – 1795) en un rollo de la segunda mitad del siglo XVIII. En este se observa una mujer con gesto melancólico que mira levemente hacia el suelo. Está vistiendo el común kimono blanco, usado tradicionalmente para los momentos de funeral en Japón, y es nombrado como katabira. Presenta una melena suelta y descuidada, y algo muy importante y representativo del yūrei, es que es representada sin piernas. 18 Figura 4: El fantasma de Oyuki. Pintura de una mujer yūrei, creada por Maruyama Ōkyo en 1750. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Oyuki.jpg Hablando del aspecto en el mundo teatral, el teatro Noh daba lugar en el escenario, a un pasillo llamado “hashigakari”, por el cual se entraba al centro de este y representaba la unión del mundo de los vivos con el de los fantasmas. De este modo, los espíritus japoneses siempre han tenido visibilidad en la cultura y arte japonés. Según Antonio Míguez Santa Cruz (2016), también, en el teatro Kabuki, en la categoría de teatro sewamono, se les representaba con aspecto “humano” y lejos de las excentricidades físicas que poseen los yōkai. De esta manera se fue detallando en lo que se acaba de mencionar como las principales características para diferenciar a un yūrei: los pies ocultos simulando su ausencia, grandes pelucas ensortijadas, caminaban con las mangas del kimono hacia delante, y usaban 19 un maquillaje facial de color azul para dar esa semejanza al tono de piel que tendría un muerto. Además, incluso se realizaban efectos especiales que simulaban el vuelo del espíritu. La explicación de la ausencia de los pies es bastante ambigua, y por eso hay diversas teorías para cada tipo de persona. Una de ellas plantea que los fantasmas hacen su viaje al mundo de los muertos montados en una nube, y por tanto la invisibilidad de sus pies se debería a que éstos se encuentran hundidos entre esta. Otra explicación se debe a la relevancia de los espacios acuosos como se han nombrado anteriormente. Al ser un temporal caluroso y húmedo cuando se efectúa la aparición de los fantasmas, se crearía una niebla tan abundante que ocultaría los pies de estos espectros. No obstante, una explicación mucho más realista es que el yūrei, al ser un ente atrapado en un mundo en el que no se le deja descansar y que cada vez es más ajeno a él, se le identifica como un ser semicorpóreo, y es por eso por lo que se demuestra la ausencia de las extremidades inferiores. Como explicación a la vestimenta de estos, Antonio Míguez Santa Cruz (2016) continúa comentando sobre la razón de llevar el katabira, la cual se debe a contrarrestar la situación de la entidad con el blanco, al ser símbolo de la pureza y equilibrio espirituales según el sintoísmo. Además, a esta vestimenta se le pueden imprimir caracteres pertenecientes a sutras budistas –yokatabira–, de manera que se expone de nuevo la relación entre las dos corrientes de pensamiento. Esta prenda cumpliría la función, en base al sincretismo religioso, de limpiar el alma del espíritu para ayudarla a descansar. Dentro de este atuendo, también se puede nombrar el hitaikakushi, un pequeño trozo de tela triangular que algunos fantasmas llevan sujeto a la frente. Se empleaba para proteger al difunto de las fuerzas negativas, aunque su uso parece haber estado limitado al periodo Heian. Hablando de manera más profunda sobre el peinado de los yūrei, se hace una comparación de la evolución de tipos de cabellos que llevaban las mujeres japonesas. Por ejemplo, en el periodo Nara, el recogido era símbolo de ostentación social. Y en el periodo Heian, el taregami, un recogido de varios metros, se puso como símbolo de pertenencia a la buena gente. Peinados como el kougaimage (en el cual la coleta del cabello se mete hacia 20 dentro formando un conjunto sujeto con horquillas y otros elementos) o el sokuhatsu, (un recogido en la parte superior del cabello formando un moño), son imposibles de ver en un yūrei, puesto que, al perder la esencia de ser humano, y por lo tanto ser social, es representado con melenas sueltas, teniendo apariencias descuidadas. 2. Tipología del fantasma La aparición de una gran diversidad tipológica de yūrei se debe a la clase de muerte que tuvieron. A raíz de ello, es cuando se diferencia más detalladamente el fantasma en base al nivel de malignidad que posee. Según el trabajo de Cora Requena Hidalgo, existen fantasmas tanto benévolos y afectivos, queriendo vivir en armonía con los seres humanos (y aquí es donde se resalta el tema de las relaciones sexuales entre muertos y vivos, siendo muy frecuente en los cuentos de Japón), como fantasmas vengativos y muy peligrosos. El origen del grado de agresividad que tenga el espectro aparece por parte del budismo, ya que este atrajo en el país nipón un sistema de organización social muy estricto, mientras que el sintoísmo considera la moral del bien y el mal en base a la naturaleza. Es definitiva, el origen general del yūrei se debe a la mezcla de ambas corrientes de pensamiento. A continuación, se realizará una clasificación de alguno de los yūrei más reconocidos de la cultura japonesa en el mundo, debido a la mayor cantidad de información que se puede estudiar de ellos, y gracias sobre todo al J-Horror que introdujo Japón en Occidente, ya que la lista de fantasmas yūrei que aparecen en cuentos, novelas y obras teatrales es considerable y el tema parece vivir hoy en día una nueva edad de oro en el cine japonés. 2.1. Onryō Los onryō, llamados posteriormente como kaidan, son tal vez los fantasmas japoneses más conocidos en Occidente y con mayor presencia en representaciones escénicas y visuales, como en el cine. Estos se centran en una búsqueda permanente de la venganza, e incluso aun habiendo satisfecho ese desquite con sus víctimas llevándolas a la muerte misma, continúan con esa peligrosidad que les caracteriza, llegando a atacar hasta a personas inocentes. Como se hace notar, están encadenados a un sentimiento muy pasional. A su muerte, pueden 21 aparecer con el mismo aspecto que cuando estaban vivos, o también existe la posibilidad de que sean capaces de transformarse en seres como demonios o serpientes. Según el budismo, la muerte del yūrei conlleva vagar durante 49 días, en los cuales este tiene la capacidad de atormentar sin límite a los seres humanos antes de que se acabe el tiempo. Pero para los onryō, estos días pueden convertirse en una eternidad a causa del sentimiento tan intenso que les acarrea. Como ya se ha señalado antes, hay personas capaces de paralizar a los fantasmas de su malignidad, y en el caso de detener a los onryō, los únicos con la posibilidad de hacerlo son los monjes que encarnan la figura de Buda y, alguna que otra vez, un humano astuto que conoce los puntos débiles del espíritu. En el momento del teatro Noh, los onryō son personajes imprescindibles, y son representados como mujeres que han sido engañadas y regresan al mundo humano para vengarse de sus maridos o amantes. Es en estas escenas donde se ve cómo pueden transformarse en monstruosidades como serpientes gigantes, demonios, o incluso, pueden poseer la apariencia de mujeres elegantes y sensuales. Se vuelve a señalar de esta manera el detalle budista de la organización social y la apariencia. En el teatro kabuki también es muy recurrente la aparición de este tipo de yūrei. 22 Figura 5: Ilustración contemporánea que muestra al fantasma vengativo conocido como onryō. Fuente: https://yokai.com/onryou/ 2.2. Ubume Según Michaela Leah Prostak (2018), los yūrei de tipología ubume son la representación de las madres que mueren al parir o cuando tienen un bebé o niño pequeño. El objetivo que tienen para convertirse en fantasmas es conseguir que algún ser humano encuentre al retoño una vez abandonado y lo cuide. Si el bebé sobrevive, se puede dar la situación de que este yūrei haga visitas al crío, en forma de sombra, o a veces simplemente con una apariencia extraña, con tal de obsequiarle con pequeños y continuos regalos. Además, en cada visita que haga, progresivamente va a ir desmejorando el aspecto de este espíritu. En la novela Ubume no Natsu (1994) de Natsuhiko Kyogoku (26 de marzo de 1963, - ), siendo esta su primera novela, se muestra exactamente la representación de este espíritu, siendo uno con la apariencia y características ya habladas, en conjunto con el niño en brazos. Incluso esta obra literaria fue adaptada al cine en 2005. Según el trabajo de Luis Antonio Carretero Martínez (2020), otro tipo de yūrei menos conocido pero que guarda cierta similitud con el ubume es el nure-onna, siendo este un espíritu encargado de engañar a los vivos mediante lo que parece ser en principio un bebé, 23 para que la persona lo cargue y que, al darse cuenta de lo que realmente es, una piedra, no sea capaz de soltarla. De esta manera, esta se adhiere al cuerpo de la persona y va aumentando de tamaño por lo que es imposible huir. Para no ser atrapado por este tipo de yūrei, uno no debe acercarse al agua, ya que sabemos que es el lugar por excelencia de la aparición de los espíritus japoneses. Si uno se acerca al río o al mar, es atacado por un tipo de yokai llamado ushi-oni, el cual ataca a la víctima gracias a que el yūrei la ha inhabilitado. Figura 6: Representación de una yūrei ubume por Sawaki Suushi. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Ubume#/media/Archivo:Suuhi_Ubume.jpg Cora Requena Hidalgo comenta en su investigación que el goryō se define como el fantasma de un ser humano que en su vida fue aristócrata. Además, una de las condiciones que diferencian a estos espíritus de otros, es que son siempre hombres. Estos buscan vengarse de quienes les torturaron en vida, traiciones políticas, o cuentas pendientes que tuvieran en el propio ámbito imperial y político. Por lo que, en vez de causar ataques directos a las víctimas, desencadenaban múltiples desastres naturales como pueden ser tifones, pestes, terremotos o incendios, entre otros. Todo gracias al gran poder que poseían. Al igual que existen los monjes encarnando la figura de Buda para detener los ataques de los onryō, están también otro tipo de monjes, los yamabushi, para hacer que descansen los goryō. Estos son monjes ascetas y guerreros de las montañas. 24 El tema del fantasma aristócrata aparece con frecuencia ligado al de los espectros de guerreros, conocidos como shura. Los shura son fantasmas que están condenados a padecer el horror de vagar eternamente por los caminos y poblados. Figura 7: Ukiyo-e por Tsukioka Yoshitoshi que representa a Sugawara no Michizane como el Tenjin (kami del trueno). Tras la muerte de Sugawara no Michizane, un rayo cayó en el palacio, matando e hiriendo a muchos de los poderosos implicados en su destierro, y Sugawara no Michizane fue consagrado en los Tenmangū (santuarios sintoístas) como el Tenjin. Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Gory%C5%8D 2.4. Funayūrei Los funayūrei son los espíritus de quienes murieron en el mar. Los sentimientos que vivieron antes de su muerte fueron la angustia y pánico, por lo que esto causaba que los espíritus llegaran a tener un carácter vengativo y maligno. Su objetivo es seguir a las embarcaciones y pedir un cazo o cubo de agua. De esta manera, si el espíritu consigue engañar a uno de los tripulantes del barco al pedir este objeto, lo atrapa para ahogarlo, y así pueden volver a nacer y abandonar el mar al que están encadenados. También son capaces de, con esos grandes cubos o cazos que piden, intentar llenar y hundir la embarcación de agua. Todo esto lo hacen con el objetivo de, no solo abandonar ese lugar que no les deja liberarse, sino para compartir con sus víctimas esas sensaciones que vivieron previas a sus muertes y ese malestar que les rodea. Con esta explicación se deja ver que un rasgo común entre los funayūrei y los dos anteriormente mencionados, goryō y shura, es la venganza. Este sentimiento tan intenso es, 25 sin duda, un elemento característico de la existencia de algunos tipos de espíritus. Por supuesto, en cuanto a regresar al mundo terrenal con el objetivo de vengarse y atacar a cierta persona, también se asemeja con el conocido onryō. Sin embargo, el onryō tiene mucho más poder y sed de venganza que el funayūrei, puesto que el primero es capaz de hacer cualquier cosa para acabar con esa víctima que tanto malestar le produce al fantasma. Por otro lado, también se encuentra un tipo de fantasma muy similar a las funayūrei, mayormente conocidas como iso onna. Sin embargo, ellas no intentan simplemente ahogar, sino que procuran, una vez seducidas sus víctimas a causa de su desnudez, alimentarse de la sangre de estas. Figura 8: Obra Ehon Hyaku Monogatari por Takehara Shunsen en la que se muestra un Funayūrei. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Funay%C5%ABrei#/media/Archivo:ShunsenFunayurei.jpg 2.5. Zashiki-warashi Según el trabajo de Irene H. Lin, este tipo de yūrei se cataloga como espíritus sirvientes estando atados a un hogar en concreto. Lo importante de ellos, es que son espíritus de niños. La razón de esto es que, en el Japón medieval, una persona no pertenecía completamente al mundo de los humanos hasta que llegase a la edad de los siete años. Y en el momento del proceso a la adultez, gracias a los ritos de iniciación, los cuales se hacían a la 32 años sesenta, ya que para ellas supone un espacio donde encajan y son ellas mismas, pero a la vez tienen el conocimiento de que son lugares donde pueden acontecer sucesos paranormales. Por este motivo, el school horror manga, revela aspectos oscuros y sombríos dentro del ambiente escolar. Por ejemplo, es muy típico observar en mangas de este tipo, como deambula un yūrei por los pasillos del instituto, ya que su vida acabó en ese lugar debido al acoso escolar que sufrió. Este tema del acoso, llamado literalmente como ijime, es una cuestión muy predominante en el terror escolar japonés. Es por esto por lo que los yūrei protagonistas de estas historias, narran sus lamentos sus trágicos finales para esta audiencia femenina que tanto lo pide. Figura 12: Imagen sacada del manga Ijimetsu Musume, dentro del Ito Junji Kyoufu Manga Collection. Fuente: https://www.anime-planet.com/manga/ijimetsu-musume Sin embargo, se ha hablado anteriormente del objetivo de un humano a la hora de tener un contacto con un yūrei, el cual es intentar derrotarlo o acudir a la ayuda de un profesional, para que el espíritu no acabe con la persona. Pero en el manga shoujo, antes que hacer eso, es más importante mostrar empatía y compasión por estos espíritus y sus lastimosos finales. Por eso, las chicas de estas historias que son reikan -personas que pueden llegar a ver espíritus-, sirven de proyector de los sufrimientos de los fantasmas, por lo que estos espectros hacen de catarsis para que el público lea e imagine las experiencias tan 33 desagradables que pueden pasar algunas personas en un entorno escolar o en general. De esta manera, al estar en contacto con sucesos de este estilo, la audiencia femenina que disfruta este género es capaz de liberarse por un momento y olvidarse de sus miedos internos. Otra tercera temática que consta también como subgénero del horror shoujo manga es la fascinación del público femenino por las épocas antiguas. Muchos mangas de terror de este subgénero implican que las chicas protagonistas resuelvan o vivan experiencias relacionadas con misteriosos sucesos provocados en el pasado. A su vez, mantienen contacto con espíritus femeninos afligidos por sus trágicos finales y los tristes momentos que vivieron en aquellas épocas. Por lo que, de esta manera, arrojan maldiciones a los personajes de la historia, a causa del sufrimiento interno que llevan al deambular por los restos de sus días en el mundo terrenal, a la vez que esa maldición también va dirigida a la sociedad y cultura japonesa real. Así, se podría hacer notar una pequeña llamada de atención a aquellos trágicos momentos que ocurrieron en tiempos anteriores del país. Por último, hay que añadir también la existencia de algunos mangas de terror, los cuales son con temas más sofisticados, y haciendo referencias a la literatura y antropología. La mangaka Ima Ichiko (s.f) utiliza muy bien personajes del folklore japonés, como, por ejemplo, los nombrados zashiki warashi, a la vez que los relaciona con la vida en la sociedad moderna, ofreciendo esa comparación de lo actual con lo místico. De esta manera, le da color a la sociedad actual y monótona, gracias al mundo espiritual y al pasado con sus elementos románticos de Japón. Su obra más popular, Hyakkiyakõ shõ, es una versión moderna del antiguo pergamino Hyakkiyakõ. En esta narra historias de diversos e individuales fantasmas y sus finales tan tristes. Por el contrario que el típico horror shoujo manga, el protagonista es esta vez un chico, y no es víctima del yūrei, sino que debido a que es reikan, comprende una habilidad de visión del mundo sobrenatural, y así hace de mediador entre los espíritus y el mundo terrenal. 34 Figura 14: Portada del primer tomo de Hyakkiyakõ shõ, de Ichiko Ima. Fuente: https://www.amazon.com/%E7%99%BE%E9%AC%BC%E5%A4%9C%E8%A1%8C%E6%8A%84-1- %E6%9C%9D%E6%97%A5%E3%82%B3%E3%83%9F%E3%83%83%E3%82%AF%E6%96%87%E5%BA% AB-Ichiko-Ima/dp/4022690402 Estas historias a veces narran sucesos y temas ocurridos en las casas, ie. Por lo que, desde el punto de vista de alguien que entre en contacto con un yūrei, el espacio ie es algo terrorífico y negativo, no algo familiar y cálido como una persona corriente puede pensar. También, en el manga Mishiranu hanayome trata el tema de una relación matrimonial entre un humano y un ser folklórico japonés. Esta mangaka también trata el elemento de subversión, el cual es bastante común en el shoujo. Esto se ve por ejemplo en el contraste que crea esta artista a la hora de desafiar la tradición, causante del sufrimiento de los yūrei. Esta desemejanza que realiza es, sobre todo, cambiar el género común de este estilo de manga al protagonista, haciéndolo hombre y no mujer. También se realizan cambios culturales y literarios, ya que las mangaka femeninas sientes esa libertad que las hace recrear situaciones que son vistas como algo radical en la sociedad actual japonesa. Según Tsuchiya Dollase, a comparación de las historias que relatan el acoso escolar o las relaciones entre madre e hija, todas ellas escritas por hombres como antes se han nombrado, las historias de Ima Ichiko (s.f) ofrecen una reacción distinta a la audiencia. Los 35 horror manga primeramente mencionados crean terror a las chicas que leen estas historias, terror que las hace sentirse acogidas y sentirse ellas mismas, comprendiendo sus miedos. Sin embargos, las historias creadas por esta artista femenina ofrecen un sentimiento de tristeza y nostalgia respecto al yūrei, por separado del terror, pues se ve una autenticidad y romanticismo del pasado, el cual hace muy atractivo este tema. Muestra muchas escenas sangrientas y asesinas, algo muy ordinario pero muy realista a la vez. Por estas razonas que se han descrito, se le considera como una nueva temática dentro del horror shoujo manga. Habiendo explicado el origen y progresión del horror manga, se necesita llevar a cabo en segundo lugar, la explicación del origen y desarrollo del J-Horror, un género de cine que, influido por la cultura de masas estadounidense, busca realizar un estilo propio. Según el trabajo de investigación de Irene Raya Bravo y Francisco Javier López Rodríguez, para empezar, el origen del cine de terror japonés se data poco tiempo después de la llegada del cine en 1895, gracias a la primera película de los Lumière (Auguste: 19 de octubre de 1862 – 10 de abril de 1954; Louis: 5 de octubre de 1864 – 6 de junio de 1948). De esta manera, poco a poco las historias de terror contadas en el teatro kabuki, fueron evolucionando para ser plasmadas en imágenes a movimiento. En esos años Japón tuvo mucho éxito con su cinematografía de terror, pero no fue hasta la época del aperturismo, en la cual llegaron los grandes filmes estadounidenses con sus progresivos efectos especiales, que las productoras de Japón no se renovaron con los suficientes recursos que tenían en ese momento. Durante los años cincuenta se produjo la “Edad de Oro” en Japón, pues el país ya supo cómo realizar un estilo propio de cine, a causa de los cambios radicales después de la influencia occidental. Lo más característico de este estilo propio fue la utilización de la tradición nipona para crear el prototípico fantasma de manera oral y escrita, y así poder insertarlo en la gran pantalla. Al volver a lo tradicional, también se utilizaron recursos del teatro kabuki y su estética sombría, de manera que esto atrae a la audiencia. Gracias a este éxito, se decide importarlo internacionalmente y es así como se populariza por todo el mundo el estilo de terror y la imagen del fantasma japonés que ya se ha estudiado anteriormente. Tal fama tuvo, que era el momento en el que los estadounidenses pretendieron realizar remakes de este fantasma y estas películas japonesas de terror. Más tarde, también se provocaron otras adaptaciones dentro del propio continente asiático, como en Corea del Sur. 36 Sin embargo, a pesar de que este tipo de cine tenga características tradicionales y religiosas, los autores decidieron modificar las historias de terror de ambiente rural y clásico, a un contexto más urbano y moderno. De esta manera, las leyendas empiezan a perder su sentido religioso, para pasar a una visión del Japón moderno, por lo que se encuentran nuevos matices en estos relatos, como la relación causa-efecto, la cual muestra que el personaje puede tener simplemente mala suerte en el momento en que lo paranormal le afecta sin motivo, y no ser acechado por el mal karma o cierta culpabilidad que le rodee. El auge del terror cinematográfico japonés se debe a la influencia por la cultura de masas estadounidenses que recibieron estos autores nipones. Por eso, mezclan lo que es la cultura propia con la occidental, de manera que se percibe un nuevo enfoque en las historias clásicas de terror. Lo positivo es que esta mezcla ha causado buena impresión y se ha adaptado bien al contexto actual. Lo más singular y característico del cine de terror japonés, es el objetivo de provocar miedo al espectador a través del misterio y terror psicológico. Según la investigación de Fátima M. Castro Rodríguez, el miedo como concepto se encuentra conformado tanto por elementos culturales de cada lugar, como por instintos biológicos del ser humano. Así es como al estar en contacto con una película de terror, una persona experimenta impulsos corporales, productos resultantes al ser atrapado en una experiencia no solo cautivadora a la vista, sino física y psicológicamente. La reacción ante escenas en las que se muestra el horror y la sangre es arraigada desde el inconsciente humano, el cual hace que se active un deseo de supervivencia al estar en contacto visualmente con estas secuencias, todo debido a esa tensión física y psicológica. En cualquier película de terror, normalmente la primera escena donde hay un momento de horror es lo más importante, pues entona ya ese ambiente tenso en el espectador, que lo mantendrá alerta durante todo el periodo cinematográfico. Dentro de estas reacciones ante el miedo, se distinguen dependiendo del rol de género, muy marcado en Japón, ya que es un elemento muy arraigado de la identidad nacional. Mientras que la mujer suele reaccionar mediante gran exaltación ante estas escenas, los hombres intentan mantener ese control que exige la estructura social. Por este motivo, la sociedad japonesa deja mostrar esa vulnerabilidad femenina, en la que se le exige a la mujer buscar protección en un hombre. Sin embargo, la mujer es la primera en debatir este papel social, causante además de ideas como 37 la imposición de lo kawaii a la feminidad, por lo que, de esta manera, con el tiempo van negándose a participar en roles sociales donde se les considera como el género débil y sin capacidad de hacer nada por ellas mismas. Es más, gracias al género del J-Horror, la imagen femenina en cuanto a esa vulnerabilidad y rol de género desaparece, para dar paso a la mujer a representar el papel de la más temible y fuerte, con el objetivo de vengarse del hombre, siendo esta la enemiga. Así, gracias a las apariciones de los distintos tipos de yūrei en las películas, cambia esta construcción social donde las mujeres buscan refugio y los hombres no le tienen miedo a nada, de manera que se acaba con la mujer que representa los valores del Japón tradicional. En la sociedad japonesa lo común es el distanciamiento en cuanto a la interacción y comunicación entre las personas, ya que los códigos sociales están muy marcados. A su vez, el contacto físico está mal visto en general, y sobre todo entre desconocidos. En este momento actúa el cine de horror japonés, con esa capacidad de generar empatía con las trágicas historias de los fantasmas, de manera que mientras va desarrollándose la trama de la película, se va eliminando ese miedo del principio, para dar paso a la proximidad física, producto de la melancolía. Gracias a la nueva representación de la mujer en las películas de J-Horror, se siguen unas pautas dentro del propio estereotipo de yūrei, para diferenciar a esta fémina terrorífica. Por ejemplo, en la película de Ringu, el pelo de Sadako, la yūrei, se muestra como un elemento que oculta su individualidad, es decir, su rostro, pues este está completamente tapado por el cabello. Además, este elemento es utilizado también como método de seducción al hombre, fingiendo esa vulnerabilidad femenina (la cual es inexistente), de manera que en el último momento se muestra como todo lo que el hombre teme realmente, y ahí es el punto álgido de la perversión y venganza. A lo largo de su historia, la yūrei no queda determinada en ningún lugar donde la exigen estar. Ni siquiera en el lugar de su muerte, en el pozo, es obligada a permanecer para siempre, ya que incluso es capaz de salir de una pantalla de la televisión en busca de venganza tras su trágico final. Ella es una fuerza que se vuelve en maldad después de sufrir violencia familiar y social, como se comenta en el trabajo de Chris Pruett (2010). Con todo esto, como en el horror shoujo manga, el objetivo de estos relatos de terror es que la mujer pueda encontrar su propia identidad, ya que es algo que permanece en su 38 interior y no es capaz de entenderlo. Además, tanto en el manga como en las películas se muestran problemas comunes del Japón contemporáneo, y son muy comunes los mismos temas en ambas proyecciones: el acoso y aislamiento escolar, los problemas dentro de las relaciones familiares, entre otros. Continuando con el trabajo de investigación de Francisco García Bellido (2019), el boom del J-Horror causó furor gracias a diversos directores, quienes fueron los más emblemáticos en este contexto. En general crearon muchas películas tratando diferentes criaturas dentro del folklore japonés. Pero teniendo en cuenta simplemente el tema de los yūrei, se pueden destacar dentro de este momento, a autores como Yasuo Furuhata (19 de agosto de 1934 – 20 de mayo de 2019), que realizó la película de terror llamada Shikiyoku Kaidan. En 1995, Satoru Kobayashi (1 de agosto de 1930 – 15 de noviembre de 2001) presentó Hatsujo onna yūrei, que fue la película por experiencia para rendir homenaje al clásico cine de yūrei. El famoso director Kiyoshi Kurosawa (19 de julio de 1955, -) compuso dos películas, Karisuma en 1999 y Sakebi en 2006, que retomaron también el tema comentado, el de los yūrei, tal y como se conocía hasta ese momento. Como anteriormente se ha hecho mención, fue el momento en el que el manga y el cine de terror se unen para dar paso a la nueva temática cinematográfica: el terror en los institutos. Aquí se da el ejemplo de la película Gakkō no kaidan de Hideyuki Hirayama (18 de septiembre de 1950, -), donde se muestra el terror psicológico en los institutos, en base a las leyes urbanas clásicas de alumnos y escuelas. De esta manera, más tarde esta moda del terror de instituto se plasmó en el género de la televisión a partir de los años noventa, mezclándolo a su vez con el género de splatter o, como lo conocemos, el gore. Llega un momento en el que el cine en general parece estancarse en Japón, después de los grandes filmes de animación de Miyazaki (5 de enero de 1941, -). Sin embargo, es el momento en el que surge el director Hideo Nakata (19 de julio de 1961, -), que después del esfuerzo durante varias décadas, es quien le dará vida de nuevo al J-Horror que se conocía en los años iniciales del cine japonés, gracias sobre todo a la creación de Ringu (1998). Con esta 39 película logra mostrar la representación clásica del yūrei vengativo y el terror folclórico, y así gana fama, no solo en Japón, sino más tarde internacionalmente. Figura 15: Escena de la película Ringu de Hideo Nakata, en la que la yūrei vengativa, conocida como Sadako, sale de la televisión. Fuente: https://cinematek.be/fr/screening/ringu Unos años más tarde aparece el joven director Takashi Shimizu (27 de julio de 1972, - ) con la creación de la saga Ju-On (2002), dividido en dos capítulos. Aparte de enseñar la temática fantasmal japonesa, también se muestran secuencias gore que, como ya se ha dicho, es un subgénero dentro del J-Horror que se puso de moda durante los años noventa. Figura 16: Portada de la película Ju-On: The Grudge (2002) por Takashi Shimizu. Fuente: https://www.imdb.com/title/tt0364385/ 40 Con estas grandes creaciones del terror japonés y otras opciones más, los estadounidenses y otras partes del mundo pretender adaptar estas historias a sus estilos y formatos propios, gracias al gran éxito que tuvieron en Japón, de manera que van buscando ese boom mediático que se produjo en el mundo cinematográfico, mostrando así los relatos sobrenaturales de fantasmas con ambientes tétricos pero reales, donde a medida que va avanzando el filme, se va subiendo la intensidad de la tensión, hasta que el terror verdadero es revelando al final de la trama. Sin embargo, mientras que algunos de estos remakes tuvieron una popularidad muy positiva, otros no llegaban ni a la media. Después de este momento de furor por el cine de terror propio de Japón, se le retira el éxito al gran Hideo Nakata al intentar adaptar una historia a la representación kaidan mostrando la figura del espectro y uno de sus muy representativos elementos, el agua, y no alcanzar la suficiente convicción de la audiencia. Así es cuando se estanca definitivamente el J-Horror de la época, el posmoderno. En la actualidad se han intentado y se siguen intentando crear películas que entren dentro del panorama popular de terror, pero de momento no se ha conseguido llegar a ese gran éxito con las producciones actuales. Según el trabajo de Elena de Pasión Cabezas Gómez (2018-19), en base al éxito mundial del J-Horror y sus adaptaciones internacionales en la década de los noventa, se pueden señalar los detalles que uno debe conocer para diferenciar una película propia del estilo cinematográfico japonés, que del estadounidense. Resumidamente, las características del cine de J-Horror son que, principalmente, son filmes en las que el desarrollo transcurre más lentamente, de manera que poco a poco va aumentando ese terror característico, estático, silencioso y espiritual, por el que la tensión está siempre presente en el espectador. A su vez, según el trabajo de Shunsuké Mukaé (2011-12), los japoneses optan más por el miedo psicológico, y es por eso por lo que están muy capacitados a la hora de representar este terror 41 vía filmes de temática falso documental, donde se introduce ese juego mental mostrando también la realidad de la vida cotidiana. Sin embargo, en otras regiones se basan más en la violencia física. Además, por supuesto, en Japón optan como villana protagonista al estereotipo y apariencia de un yūrei clásico, y no otro tipo de criaturas como en películas de terror occidentales. Y también cabe recalcar como último punto que, a partir de ese boom cinematográfico, las películas de J-Horror recurrían sobre todo a las tecnologías como medios donde se traspasaban las maldiciones (como ocurre en Ringu, con la cinta VHS maldita) o las representaciones de la juventud, mostrando a la típica figura de estudiante como personaje. La figura del gato negro es algo muy representativo en algunas películas de terror japonés, pues la propia cultura mantiene la superstición de que esta raza en concreto puede atraer la mala suerte, al ser un animal muy misterioso. Esta superstición se traspasó a muchos otros lugares del mundo. 4.1. Junji Itō El mangaka de horror por excelencia, reconocido internacionalmente, se llama Junji Itō (31 de julio de 1963, -). Una pequeña explicación de su biografía es que, nació en la provincia de Gifu, en 1963. Primeramente, se dedicó a ser técnico de prótesis dentales, mientras que, en su tiempo libre, se dedicaba a crear relatos de terror, influenciado por otros mangaka de horror, como Kazuo Umezu. En 1987, se presentó a los Premios Kazuo Umezu (en honor al mangaka anteriormente mencionado), gracias a su primer relato, conocido por todos como Tomie. Gracias a esta historia, ganó la mención honorífica. Además, desde ese momento tomó la decisión de abandonar el oficio del que vivía, para poder encargarse totalmente de su afición y convertirse en mangaka oficialmente. De esta manera, ha creado diversos mangas con esta temática terrorífica, atrayendo y conquistando a cada vez más lectores gracias a las ilustraciones tan únicas que crea, siendo muchas de estas dibujos muy extraños, perturbadores e incluso incómodos de observar. Sin embargo, ese es el encanto de Junji Itō y sus historias. Según el trabajo de João Fabrício Oliveira Batista de Araújo (2022), en una de las obras de este mangaka, también muy reconocida y cada día más internacionalmente, 48 Como último aporte, se indica que el relato de Tomie es una historia de fantasmas en la que ente misterioso es la propia protagonista y, además, el hilo conductor de toda la trama del manga. También, las historias de yūrei dan cierto aire crítico hacia los comportamientos machistas, pues el propio personaje femenino es el que tiene el poder y con este se apodera de los miedos del hombre que provocó su trágico final. Es por esto por lo que en Tomie, este concepto y tema aparece al igual que en las historias urbanas de fantasmas. Asimismo, en la obra de Junji Itō, se crea una conexión entre la relación directa de la belleza y el deseo, que conlleva a que un personaje de algún capitulo quiera plasmar y representar este encanto del que ha sido embriagado. Mas con esta representación, lo que suscita en la chica es ira y posteriormente deseo de venganza, pues se muestra cómo es realmente: un ente horroroso y tenebroso. Con todo esto, se llega a la conclusión de las ciertas similitudes que posee Tomie en relación con el yūrei o fantasma japonés que se estudia. 4.2. J-Horror en relación con leyendas urbanas Según el trabajo de Eva Crespo Mourelle (2020 – 21), sin duda alguna, se han registrado los fantasmas japoneses más representativos del folklore autóctono, relacionándose así con las figuras tenebrosas que se muestran en el cine de terror japonés o J-Horror. De esta manera, se tomarán en cuenta principalmente a las San O-Yūrei, comprendiendo a las jóvenes Oiwa, Otsuyu y Okiku, las cuales han sido víctimas de crímenes de tal magnitud, que son las fantasmas con los finales más trágicos y violentos dentro de la literatura japonesa. Estas comprenden diversos tipos de fantasmas, al mismo tiempo que ciertas películas de J-Horror representan estas historias urbanas gracias a los personajes ejemplares de cada trama. Primeramente, a través del libro YUREI ATTACK! Guía de supervivencia de los fantasmas japoneses, se encuentra la información e historia de la joven Oiwa, la cual consta de ser el magno ejemplo del tipo de yūrei onryō. A pesar de que con el tiempo la historia se ha ido modificando, se sabe que la fecha de fallecimiento fue en 1636, cuando esta tenía 49 alrededor de unos 20 años. Esta historia y figura tan marcada del folklore y terror japonés, se refleja en Tōkaidō Yotsuya Kaidan, obra Kabuki escrita por Tsuruya Nambuko IV (1755 – 23 de diciembre de 1829) en 1825. También el trabajo de investigación de María Fernanda De la Peña Júarez (2021-22) comenta acerca de esta obra teatral, que cuenta la historia de Oiwa, la cual está casada con Iemon, un desprestigiado samurái, con el que mantiene muchos encuentros y peleas. En otro de estos sucesos, el padre de Oiwa se la lleva a casa, y en el momento en el que Iemon se prepara para pedir perdón, el enfurecido y harto padre presenta pruebas ante el gobierno de cómo este guerrero robó dinero en su anterior trabajo. Por esto, Iemon responde asesinando al padre a puñaladas. Paralelamente se muestra la escena de Osode, la hermana de Oiwa, la cual está felizmente casada con Yomoshichi. Sin embargo, aparece otro personaje conocido como Naosuke, un vendedor ambulante de medicinas, el cual aparentemente está enamorado de Osode. De repente, al conocer cómo el teatro Kabuki es muy propenso a mostrar casualidades y momentos repentinos, en un punto de azar, Naosuke decide acabar con Yomoshichi. En la ocasión en la que las hermanas se encuentran en la obra, Iemon y Nasouke comentan que los trágicos finales de las victimas -el padre de las dos jóvenes y el marido de Osode-, fueron en base a unos atracos. De esta manera, consuelan a las dos chicas convenciéndolas de que obtendrán venganza por la muerte de ellos dos, y así la historia va fluyendo. Es en un momento repentino en el que Iemon, cansado de Oiwa justo cuando esta da a luz a su primer hijo, comienza a interesarse por Ume, la hija de un oficial de alto rango del gobierno. Es por esto por lo que empieza a crear un plan de soborno mediante la ayuda de un masajista, para que este seduzca a Oiwa y así se produzca finalmente el divorcio. Mientras ocurre esto, Ume, de acuerdo con el plan, le manda un regalo para el bebé de Oiwa. En cambio, en lugar de ser una crema medicinal, era realmente veneno. Al utilizarlo, la piel del rostro de la joven protagonista y el cabello se desprenden, dejándola desfigurada. Asimismo, el plan del masajista no se pudo llevar a cabo y descubre así la conspiración de Iemon contra la joven. Con todo esto, Oiwa decide suicidarse a la vez que proclama una maldición en el hombre. Iemon responde clavando su cadáver y el de un agente del orden público -que husmeaba comentando acerca del veneno desaparecido- a un portón, simulando un suicido pasional de una pareja. 50 La obra Kabuki comienza a pasar al género de terror en el momento en el que la aparición de Oiwa se manifiesta en la noche de bodas de Iemon y Ume. Iemon procura atacarla, mas por accidente acaba asesinando a su nueva esposa. Al huir, otra aparición lo conduce a matar a su suegro, para más tarde acabar también con la madre y la sirvienta de la familia, ido y aterrorizado por estas manifestaciones. Por otro lado, en el momento en el que por fin Osode accede a pasar una noche con Naosuke, entra en escena la aparición de Yomoshichi, con lo cual a Naosuke le ocurre lo mismo que a Iemon, y este accidentalmente asesina a Osode. Y en un giro de los acontecimientos, se descubre que esta era la hermana perdida de Naosuke, por lo que este reacciona suicidándose. Finalmente, a raíz de intentar escapar de las infinitas manifestaciones de Oiwa en cualquiera de sus formas junto con las voces fantasmales, Iemon decide suicidarse, pero es la fantasma quien, en venganza, frena todos esos intentos para que siga sufriendo en vida. Este muere cuando Yomoshichi se le aparece y acaba con su sufrimiento, con lo cual Oiwa parece satisfecha. Figura 20: The Ghost of Oiwa (1831-1832), por Katsushika Hokusai. Fuente: https://collections.artsmia.org/art/65717/the-ghost-of-oiwa-katsushika-hokusai 51 Una de las mayores reminiscencias de Oiwa se presentan en la película Ringu, con el personaje de Sadako. Hideo Nakata se inspiró de Oiwa para representar la escena en la que Sadako asesina a Takayama, mostrándose elementos característicos del onryō en la película: el ojo de Sadako -que se relaciona con las deformaciones en el rostro que le provocaron el veneno a Oiwa, en cuanto a que el lado izquierdo de la cara se derritiese y así el ojo acabase colgando de la cuenca-, mostrando ira y venganza a través del rostro casi plenamente oculto por su largo y azabache cabello, junto con su vestimenta y piel blancas. Seguidamente, en el mismo libro y según el trabajo de Matilde Mastrangelo (2022), se halla la historia de Okiku, representando también el tipo de fantasma onryō. Asimismo, también consta de ser una leyenda popular japonesa entre las más conocidas. La historia de esta yūrei comenzó en la provincia de Harima, donde esta joven nació. Era criada de un samurái conocido como Tessan Aoyama, el cual tenía grandes expectativas sobre gobernar la provincia, por lo que ideó un plan para provocar el envenenamiento del señor del castillo. Sin embargo, se enteraron del plan y tuvo que darse por vencido. De esta manera, pidió ayuda a Danshirou para descubrir a aquella persona que comentó su tenebroso plan. Este hombre rápidamente acusó a Okiku del intento. Además, sentí desde hace tiempo un amor no correspondido por ella, así que, para tratar de estar con la joven, se ofreció a encubrirla si se convertía en su amante. Sin embargo, Okiku se negó en lugar de aceptar el trato. Por lo tanto, Danshirou ideó esconder uno de los diez platos que conservaba, los cuales eran realmente valiosos, con tal de acusar públicamente de nuevo a Okiku por ser la supuesta culpable de perder el plato. A causa de esto, la tuvo a su merced y la asesinó, tirando su cuerpo a un pozo. A raíz de entonces, se dice que noche tras noche, sale del pozo una voz fantasmal que va contando hasta “nueve”, para terminar y volver a empezar a contar. Paralelamente, los rumores del plan de envenenamiento le llegaron al señor, por lo que ordeno el suicidio del samurái Tessan por destripamiento, a la vez que liquidaba sus bienes familiares. 52 Figura 21: The Ghost of Okiku at Sarayashiki, por Yoshitoshi. El grabado representa al fantasma de Okiku apareciendo junto al pozo en el que su amo, Aoyama Tessan, la asesinó. De la serie Treinta y seis fantasmas. Fuente: https://www.roningallery.com/the-ghost-of-okiku-at-sarayashiki Además, hay otra popular versión de esta leyenda, la cual cuenta que en el periodo Edo, había un palacio propiedad del señor Aoyama, ubicado en un barrio donde vivían sirvientes de alto rango del shogun. Este señor, el cual era representante de la provincia de Harima, tenía un juego de diez platos Delftware de Países Bajos muy valioso. Sin embargo, en un momento inoportuno, su sirvienta rompió uno de ellos accidentalmente, y el señor, enfurecido, le cortó el dedo corazón a esta joven como castigo, a la vez que la encerraba en la mazmorra del palacio. Finalmente, ella consiguió escapar y se arrojó a su muerte por el pozo del palacio, de manera que así pudo escapar de los abusos y castigos posteriores que iba a recibir. Las apariciones de Okiku ocurren de la misma manera en una u otra leyenda, por lo que en este relato también se oyen voces tenebrosas contando del uno al nueve. Incluso en el caso del señor Aoyama, fue algo más siniestro, pues su primer hijo nació sin un dedo corazón. Así, el señor llamó al eclesiástico del templo de la zona, con tal de que acabase con esto, leyendo sutras sagradas sobre el pozo. Sin embargo, la voz no paró hasta que el 53 sacerdote no gritó el número “diez”, y la voz fantasmal de Okiku respondió cansada y satisfecha de que se cumpliese su objetivo. Okiku, a pesar de ser un fantasma de tipo onryō, - a causa de su fatal y trágica muerte y su apariencia idéntica a cuando estaba vivaes, a diferencia de Oiwa, inofensiva, pues su grado de amenaza es bajo, ya que su único cometido es contar infinitamente hasta que alguien pueda solucionar su problema. Por lo tanto, el verdadero peligro de este yūrei, es realmente su muerte y la advertencia que se da en base a la representación de todas las sirvientas maltratadas por sus señores. Por eso es tan importante y marcado el respeto en esta cultura. Es simbólica la manera en la que, a pesar de que el fantasma pudo desaparecer cuando gritaron el número “diez”, el hijo del señor nació sin el propio castigo que le impuso con anterioridad a la joven fantasma cuando esta seguía viva. Como aporte, existen unas mariposas conocidas como shako-ageha, las cuales llenan las paredes de los pozos del área de Harima. De esta manera, se crea un momento simbólico en el que el proceso de metamorfosis de estas futuras mariposas rememoraba el sufrimiento de Okiku. A raíz de este suceso, los habitantes de la zona denominan a este insecto como el Okiku-Mushi o “Insecto Okiku”, y el apodo sigue utilizándose hoy en día. En la actualidad, se encuentran en el templo de Chokyu-ji, en la ciudad de Hikone, un juego de platos que supuestamente le habrían pertenecido a Okiku, y que su madre ofreció con tal de que pudieran realizar el rito funerario para este espíritu. Mas hoy por hoy únicamente permanecen seis de aquellos platillos. Por último, se lleva a cabo el relato del tercer popular yūrei, conocido como Otsuyu, el cual aparece también en el mismo escrito que las dos historias anteriores. Después de Oiwa y Okiku, es el tercer gran espíritu de Japón. Sin embargo, en lugar de representar un momento violento y con sed de venganza, esta muestra una historia dramática de romance. La historia comienza cuando Otsuyu, hija de un samurái de alto rango, mantiene una presentación ante un rōnin conocido como Shinzaburo Hagiwara. Se enamoraron mutuamente a primera vista, pero iba a ser una relación mal vista, puesto que un rōnin no podría estar con la hija de un samurái de tal rango, quien no dudaba en castigar a aquellos que le desagradaban. Durante bastante tiempo, este samurái sin amo le pedía ayuda al doctor del 54 pueblo -el cual los presentó a ambospara volver a encontrarse con Otsuyu, mas la reacción del médico fue excusarse y huir de la situación para no verse afectado negativamente. Tras tanto tiempo esperando por el amor y la relación, la joven Otsuyu falleció, a la vez que también lo hizo su sirvienta, triste por la noticia. Shinzaburo al enterarse de esta tragedia, desesperado grabó su nombre en una lápida y le colocaba ofrendas en esta asiduamente. En verano, al festejar el mencionado O-bon, alistó todo lo necesario para una vez más, lamentarse por la pérdida de su amor no correspondido y perdido. Pero en el mismo momento de llegar a su casa, escuchó unos pasos, cayendo en cuenta de que se trataban de la propia Otsuyu junto a su sirvienta. Prontamente se encontraban los tres dentro de la casa, conversando acerca de los engaños que vivieron en la trágica situación, así que idearon un plan con el fin de estar juntos para siempre. Durante siete noches, los dos fantasmas regresaban para fijar estos planes. A pesar de todo, un vecino del rōnin -el cual era adivino-, oyó accidentalmente la conversación nocturna y empezó a curiosear a través de una grieta que había en la pared, de manera que así podía observar la casa del joven. Sin embargo, lo que se encontró al momento de poner la vista, fue a Shinzaburo mantener una conversación con un par de cadáveres momificados, cuyas cuencas de los ojos eran simples agujeros, y llevando kimonos manchados y rotos. De esta manera, le pidió explicaciones al joven, el cual fue obligado a confesar su plan de fuga. Sin embargo, no creyó al hombre adivino cuando este le dijo lo que verdaderamente era Otsuyu. El adivino convenció al rōnin de ir a visitar el supuesto vecindario donde se encontraba Otsuyu, mas no encontró el hogar de esta. De regreso a casa, pasó por un cementerio localizado en el templo Shin-Banzuin, y se encontró repentinamente con las lápidas de Otsuyu y Oyone (la sirvienta). Por esta razón, conversó con el sacerdote, el cual le propuso de pegar los o-fuda en todas las aberturas de la casa, para que no entrasen espíritus. Shinzaburo lo hizo a pesar del amor que tenía por Otsuyu, y cada noche oía sus lamentos y gritos tras las paredes. Para ayudar a la joven, la sirviente amenazó y sobornó con mucho dinero a los sirvientes del rōnin, los cuales finalmente arrancaron uno de los o-fuda. 55 Figura 22: New Forms of Thirty-six Ghosts, Botan Doro (1889 – 1892), por Yoshitoshi, de la serie Treinta y seis fantasmas. Fuente: https://ja.wikipedia.org/wiki/%E3%83%95%E3%82%A1%E3%82%A4%E3%83%AB:Yoshitoshi_Botan_Doro.j pg De este modo, al día siguiente en la mañana se encontró a Shinzaburo muerto en su habitación, y en su rostro se marcaba la expresión de terror. A su lado se encontraba el esqueleto de una joven, la cual era Otsuyu, abrazando el cuello de este hombre. Finalmente, los tres fueron enterrados en la misma lápida. El destino y futuro de la yūrei estaba marcado dependiendo del de su amante rōnin, por lo que en el momento en el que este falleció, el espíritu pudo liberarse e irse del mundo terrenal. El cuento de la peonía es una historia literaria la cual narra más en profundidad los momentos detrás de las paredes y en la alcoba de Shinzamaru. Apareció por primera vez en una recopilación de historias cortas de 1666, pero no prosperó hasta 1884, cuando se realizó una representación rakugo de esta leyenda. Más tarde se realizó una obra kabuki de esta historia, asimismo. De esta forma, las linternas de peonia se han apodado con este título, debido a la antigua iluminación del O-bon, a causa de los pétalos falsos de peonia que se colocaban encima de estas linternas. 56 4. Conclusiones Durante siglos, el concepto del yūrei ha sido un elemento fundamental dentro de la cultura y el folklore japonés. Con el paso del tiempo esta concepción y figura ha ido evolucionando de manera que ha aparecido en modalidades artísticas, tanto tradicionales, como actuales, manifestándose así en el teatro Noh y Kabuki, a la vez que hoy en día se presenta en representaciones como el manga y cine. De esta manera, esta imagen ha ido desarrollándose, no solo a través del propio país autóctono, sino también mundialmente, gracias a la exportación e internalización de estos novedosos e interesantes elementos cinematográficos y arte gráfico. Gracias al enriquecimiento que ha recibido Japón en base a sus propias creencias y además a corrientes filosóficas traídas desde China, como es el budismo, se ha ido logrando esa importancia que sostiene el folklore japonés, y en concreto la definición de yūrei que se investiga en este trabajo. En relación con esto, es así como se ha ido consiguiendo el desarrollo y aparición de festivales, como el O-bon, convirtiéndose en una de las celebraciones más importantes y memorables del país del sol naciente, y objetos que provocan un ritual sagrado, de modo que defiende al ser humano a la hora de ahuyentar y combatir al espíritu deseoso de venganza. Por otro lado, se ha podido demostrar la teoría en cuanto a las diferencias y similitudes de yūrei y yōkai, confirmando así que el yūrei, a pesar de que en algunas investigaciones esté catalogado como una propia parte dentro del mundo de los yōkai, este concepto puede resistir como definición individual, puesto que, gracias al mayor número de información y trabajos en relación a este tema del folklore, ha sido posible verificar que en un momento de la historia donde el teatro kabuki suponía tener una gran aparición y popularidad, la idea del fantasma japonés alcanzó un estatus único, dándose por separado de otras concepciones, 57 como puede ser el yōkai y sus semejantes, por lo que de esta manera son tratados de forma diferente a las criaturas metamórficas. En otro orden de cosas, se encuentra el destacable punto en el cual se pregunta la razón del porqué los yūrei en casi la totalidad de su tipología, son representadas como mujeres. A raíz de la asidua búsqueda se ha podido corroborar esta cuestión, explicando sintéticamente la doctrina patriarcal sabida y evidente en el país al que nos estamos refiriendo, de manera que así se ha llegado a exponer la cuestión de la demostración del miedo a lo largo del tiempo en Japón, y cómo esto se proyecta a la hora de llegar a representar la figura de un fantasma, dado que se estudian las diferencias entre las emociones del hombre y la mujer ante una situación u objeto que provoque terror, dando por hecho que a causa de que la mujer expresa más emoción y sentimiento cuando ocurre cierta circunstancia estremecedora, ocasiona que se ilustre al fantasma como un personaje femenino, el cual incluso después de la muerte, reacciona con emociones fuertes y negativas, como son la ira, llanto y venganza, y todo esto para poder acabar con el sufrimiento que les supone seguir en el mundo terrenal como consecuencia del gran sufrimiento que pasaron en vida, más la trágica muerte que padecieron debido a la imposición del deseo del hombre sobre las mismas mujeres afligidas y acongojadas. Esta teoría conlleva al gusto por el miedo que sienten las chicas y audiencia femenina a la hora de consumir tanto manga de género gore y terrorífico, como las películas denominadas J-Horror, todo ello asociado con el objetivo de así poder aislarse de la realidad y evitar las adversidades que tienen que sufrir. Al mismo tiempo, es de esta manera que, al emplear estas historietas con el fin de apartarse por un momento de sus complicaciones, descubren sus verdaderas emociones y personalidades. Como último punto, se destaca la reputación de ciertos personajes con aspectos y rasgos propios del concepto de yūrei, como son la protagonista por definición del mangaka Junji Itō, la cual es un claro reflejo de la noción del espíritu japonés y sus propósitos con tal de darle fin a ese desquite por el hombre provocador de la muerte. A su vez, las leyendas urbanas características del folklore del país muestran también con gran significación la idea del yūrei que se ha estudiado en este trabajo, al mismo tiempo que claramente comenta una serie de creencias que han estado presentes desde el primer momento en el que se nombraron,