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Trans-formando el deporte. Hacia la búsqueda de una competición más justa e inclusiva

Torres Vilches, Luciano

Abstract

El concepto de género hace referencia al conjunto de características que cultural y socialmente han sido atribuidas a las personas según su sexo. A lo largo de la historia, la evolución y el estudio han ido alterando constantemente la concepción de la sociedad sobre este concepto. De esta forma, han ido apareciendo nuevas identidades de género, que han roto con el marco tradicional de identificar el género de cada persona únicamente con el sexo biológico de la misma. Esta diversidad de género, cada vez más presente en nuestra sociedad, se ha visto también reflejada en el deporte de alto nivel, con la aparición de deportistas con diversas identidades de género. Esto ha generado una gran controversia mediática y multitud de planteamientos por parte de los distintos comités deportivos y colectivos afectados con el objetivo de hacer un deporte más justo y con cabida para todos y todas.

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TRABAJO DE FIN DE GRADO TRANS-FORMANDO EL DEPORTE. HACIA LA BÚSQUEDA DE UNA COMPETICIÓN MÁS JUSTA E INCLUSIVA Trabajo de Fin de Grado Grado en Periodismo Autor: Luciano Torres Vilches Curso Académico 2023-2024 Tutor: Juan Carlos Gil González 1 Índice Resumen 3 Objetivo y metodología 3 Introducción 4 Aclaración de conceptos: sexo y género 4 Identidad de género 6 El binarismo de género y el género no binario 8 El colectivo trans en la historia del deporte 12 Evolución del marco legal del COI sobre la inclusión trans durante el siglo XXI 15 Laurel Hubbard y una oportunidad histórica 17 Inclusión y justicia, ¿son compatibles? 19 Punto de vista del colectivo trans. 19 Punto de vista de las deportistas femeninas 22 Punto de vista del derecho deportivo 25 Los medios de comunicación y la inclusión en el deporte. ¿Qué se dice y cómo se dice? 29 Lia Thomas y el caso más polémico de la inclusión trans 30 El País 31 ABC 35 La Razón 39 El caso de Avi Silverberg y su controversial protesta 42 ABC 43 La Razón 45 Conclusiones del trabajo 48 Referencias bibliográficas 50 2 Resumen El concepto de género hace referencia al conjunto de características que cultural y socialmente han sido atribuidas a las personas según su sexo. A lo largo de la historia, la evolución y el estudio han ido alterando constantemente la concepción de la sociedad sobre este concepto. De esta forma, han ido apareciendo nuevas identidades de género, que han roto con el marco tradicional de identificar el género de cada persona únicamente con el sexo biológico de la misma. Esta diversidad de género, cada vez más presente en nuestra sociedad, se ha visto también reflejada en el deporte de alto nivel, con la aparición de deportistas con diversas identidades de género. Esto ha generado una gran controversia mediática y multitud de planteamientos por parte de los distintos comités deportivos y colectivos afectados con el objetivo de hacer un deporte más justo y con cabida para todos y todas. Objetivo y metodología El objetivo de este trabajo es abordar la aparición de estas nuevas identidades de género en las competiciones deportivas de alto nivel, concretamente la aparición de atletas transexuales, observando cuáles son las normativas actuales respecto a ellos, qué polémicas han generado las mismas en el mundo del deporte desde un punto de vista legal y ético, revelando así cuál es la postura del derecho deportivo, y por último, mostrando cómo la prensa de nuestro país ha tratado los casos más polémicos. Para ello, en primer lugar se realizará una aclaración de conceptos relacionados al género y al sexo, que suelen ser términos confundidos entre sí, a través de las distintas definiciones aportadas por los profesionales de distintos campos. Esta aclaración de conceptos partirá de lo más general hacia lo más particular, terminando la misma hablando sobre la transexualidad y su evolución a lo largo de los siglos. En segundo lugar, se realizará un contexto histórico sobre la aparición de atletas transgénero en distintas competiciones deportivas a nivel mundial, y un marco histórico sobre la 3 evolución de las múltiples normativas que han ido implantándose a lo largo del tiempo para permitir la inclusión del colectivo trans en el deporte de alto nivel. También se mostrarán las distintas opiniones que existen dentro del deporte sobre si la inclusión de atletas trans puede afectar a la igualdad de la competición. Para ello se ofrecerá la visión, tanto del propio colectivo trans, así como la de deportistas femeninas que se han pronunciado públicamente, y por último, la del derecho deportivo. La última parte del trabajo será un análisis de algunas de las noticias publicadas por los siguientes medios: El País,ABC yLa Razón; respecto a polémicas con la inclusión de atletas transexuales, comprobando si existe un criterio uniforme de contar los hechos, o, por el contrario, existe una gran diferencia entre ellos a la hora de publicar noticias sobre este tema. Introducción Habitualmente, en televisión, en prensa, o incluso en las conversaciones ordinarias entre personas de a pie, sale a relucir el concepto de género. A raíz de este, parten distintos términos como identidades de género, ideología de género, perspectivas de género, roles de género y muchos más. En la sociedad actual es importante tener una visión clara sobre cada uno de ellos, ya que la búsqueda de la igualdad en todos los ámbitos está a la orden del día. Es por ello que, en ocasiones, ante la abundante cantidad de conceptos e información a los que los ciudadanos están expuestos, se tiende a cambiar el significado real de muchos de ellos, y a mezclar terminología que, pese a estar relacionada, no debe ser bajo ningún concepto confundida. Es por ello que podemos comenzar con lo más general, dos términos a partir de los cuales parten una importante cantidad de subtérminos: sexo ygénero. Aclaración de conceptos: sexo y género En primer lugar, hay que diferenciar entre los términos sexo ygénero. Estos han ido adquiriendo distintos significados y acepciones a lo largo de la historia. Si empezamos por lo más básico y acudimos a la definición de la Real Academia Española, esta denomina el sexo como la “condición orgánica, masculina o femenina, de los animales y 4 las plantas” (Real Academia Española, 2023). Sin embargo, la dimensión del término sexo, según Zaro, M. J. (1999), se basa en el fenómeno biofisiológico del dimorfismo sexual (dos formas: masculino y femenino), y ,en este contexto, tiene diversas interpretaciones que varían según el nivel de examen en el que nos encontremos. También, encontramos personas que comparten características biológicas de hombres y mujeres, que son denominadas intersexuales. Según el campo que estemos estudiando, encontraremos distintas definiciones del término sexo,pero todas ellas están relacionadas con la biología y con lo puramente fisiológico: el sexo biológico está integrado por diferentes componentes, como el sexo cromosómico, sexo gonadal, los genitales externos e internos,los componentes neuroencefálicos y neuroendocrinos. Es según estos caracteres por los que se le asigna el sexo al recién nacido (Bardi, A., Leyton, C., Martínez, V., & González, E., 2005, 44). Fue precisamente la multitud de acepciones de la palabra sexo la que provocó la aparición de la palabra género. Para Zaro, M. J. (1999), el género “describe todos aquellos componentes del sexo que son resultado de prescripciones culturales sobre lo adecuado, psicológica y socialmente, para hombres y para mujeres”, es decir, lo cataloga como una forma más de diferenciar a hombres y mujeres, de forma que éstos no actuarán de una forma u otra tan solo por su biología (sexo), sino por la construcción cultural, psicológica y social que se ha realizado (género). Por tanto, podemos determinar que el sexo determina a las personas biológicamente, pero es el conjunto de circunstancias sociales y psicológicas las que determinan el género con el que cada persona se identifica. Según Zaro, M. J. (1999), la identificación de estos aspectos que trascienden lo físico fue impulsada en primer lugar por los movimientos socioculturales que surgieron en la década de los setenta, particularmente el movimiento feminista, que provocó una evaluación amplia sobre el convencional rol de la mujer en la sociedad y la configuración familiar. A raíz de estos movimientos, a partir de finales del siglo XX se empezó a analizar este campo de estudio más a fondo, aportando una evolución de los términos sexo y género como conceptos psicológicos y sociales e interpretándolos más allá del ámbito de los rasgos de comportamiento transmitidos por la cultura a los individuos y refiriéndose a las interacciones sociales que se desarrollan entre hombres y mujeres. 5 De esta forma, esta teoría defiende que las personas nacen con un sexo asignado biológicamente, que viene determinado por su aparato reproductor, siendo masculino o femenino. Sin embargo, al nacer no se tiene un género asignado, sino que este vendrá determinado por las distintas circunstancias sociales y psicológicas. Este tema, no solo en la actualidad, sino desde sus inicios, ha generado controversia y grandes polémicas. Al tratarse de un tema tan amplio, que afecta directa e indirectamente en la vida de millones de personas, existen multitud de opiniones que están en constante debate. Como bien expone Tubert, S. (2003) en su libro Del sexo al género: los equívocos de un concepto, son muchas las investigadoras feministas que han salido a exponer su disconformidad con aquellas ideas que separaban el sexo del género. Por ejemplo, se aporta la visión de la filósofa Judith Butler, que entiende el sexo como una categoría del propio género, y no como algo diferenciado. Esta teoría se aparta de la corriente del binarismo de género, ya que no piensa que solo existan dos géneros. A raíz de todas estas definiciones se ha ido generando una nueva terminología, capaz de evolucionar con el paso del tiempo y con el avance de los estudios. De este modo, encontramos el término identidad de género. Identidad de género Si nos ceñimos a la definición sobre identidad de género que aporta la Real Academia Española, la identidad de género es la “percepción que cada persona tiene de su propio género, que puede coincidir o no con su sexo biológico”(Real Academia Española, 2023). Bardi, A., Leyton, C., Martínez, V., & González, E. (2005) lo definen como la creencia profunda o la vivencia psicológica interna de identificarse como mujer u hombre. Fuller, F. (1997) sostiene que la identidad de género se relaciona con la sensación de pertenencia al sexo femenino o masculino, aunque posteriormente veremos que han surgido nuevas identidades de género, y no tienen necesariamente que coincidir con el sexo que ha sido asignado en el nacimiento, ni siquiera tiene por qué corresponder con mujer u hombre. De hecho, en los Principios de Yogyakarta (2007) (principios sobre la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos a las cuestiones de orientación sexual e identidad de género), se expone que la identidad de género es independiente del sexo asignado al nacer y se define por la experiencia interna y personal del género, tal y como cada individuo lo percibe profundamente. 6 Jayme, M. (1996), lo define como un instrumento social, ya que el ser humano, como tal, nace con un sexo asignado, pero no con un género asignado. Zaro, M. J. (1999) considera que la identidad de género va más allá de la diferenciación entre sexos, y es algo que forma parte de la identidad de cada persona, afectando tanto en lo individual como en lo colectivo, ya que sabe que a raíz de su género, va a ver, de una u otra forma, su personalidad afectada. Hombres y mujeres vivimos y coexistimos en una compleja red sexo/género dentro de la cual construimos el sentido que cada cual se forma de sí mismo en interacción con los otros/as y con el mundo, es decir, construye su identidad personal. (Cabral, B. & García., C. 2000) Cuando se habla de identidad de género,se habla también de un proceso, de una construcción que va a determinar con qué género se sienten identificadas las personas. Este proceso comienza desde los primeros pasos de la infancia. Estas etapas no corresponden solamente a una construcción de la identidad de género, sino que también corresponden a la construcción de su identidad personal. El resultado de todos estos factores que afectarán a la persona, especialmente en la infancia, serán los que determinen la identidad de género (Jayme, 1996). Uno de los factores son los estereotípos de género (Zaro, 1999), que son determinantes a la hora de construir la identidad de género. Laird y Thompson, (1992) definen los estereotipos como “generalizaciones preconcebidas sobre los atributos o características de la gente en los diferentes grupos sociales” (Bravo & Moreno, 2007). En el caso de estereotipos de género,son aquellas actitudes o atributos que asignamos a hombres y a mujeres tan solo por ser tal. Pues bien, según explica Zaro (1999), estos estereotipos de género están constantemente en contacto con las personas, que ven tanto en la escuela, como en las amistades, como en los juguetes y los medios de comunicación, los principales agentes socializadores, y, por tanto, bastante responsables de que una persona, según lo que le rodea, se sienta identificado con un género u otro. Por tanto, la construcción de la identidad de género se trata de un proceso que se vuelve relativo, donde lo masculino y femenino son “extremos de un espectro entre los que transitan o se desplazan otras formas de mirarnos, reconocernos, percibirnos, sentirnos e identificarnos, que lejos de negarse entre estas dos identidades fijas, permiten a la persona (hombre o mujer) más allá de su realidad sexo/género, reafirmarse en distintas posibilidades identitarias.” (Cabral, B. & García, C., 2000) 7 El término identidad de género, en ocasiones, se suele solapar con el término orientación sexual. En los Principios de Yogyakarta (2007), definen la orientación sexual como “la capacidad de cada persona de sentir una profunda atracción emocional, afectiva y sexual por personas de un género diferente al suyo, o de su mismo género, o de más de un género, así como a la capacidad de mantener relaciones íntimas y sexuales con estas personas”. Es decir, mientras que la identidad de género trata de quién eres, la orientación sexual trata de hacia quién sientes algún tipo de atracción, ya sea romántica, emocional o sexual. Las orientaciones sexuales son diversas: heterosexualidad (te atraen personas del género opuesto al tuyo), homosexualidad (te atraen las personas de tu mismo género), bisexualidad (te atraen tanto mujeres como hombres), pansexualidad (te atraen personas más allá de su género), y muchas más orientaciones sexuales que han ido surgiendo con los nuevos estudios. Según la Asociación Estadounidense de Psicología (2013), ni orientación sexual ni identidad de género son cosas que puedan elegirse ni cambiar. En el pasado, se consideraba una enfermedad cuando una persona no era heterosexual, o no se sentía acorde a su sexo biológico, y se llegaban a realizar terapias de “cura” para aquellas personas cuya orientación o identidad fuese distinta al resto. Una vez mencionadas las orientaciones sexuales que son más comunes en nuestra sociedad, nos vamos a centrar en las diferentes identidades de género que encontramos en la misma. El binarismo de género y el género no binario Para comprender las distintas identidades de género, antes debemos conocer qué significa el binarismo de género. Algo binario quiere decir que algo está compuesto de dos elementos. El binarismo de género hace referencia a los dos géneros tradicionales, o te sientes hombre o te sientes mujer. Dentro de las personas binarias, tenemos dos identidades de género: - Cisgénero. Se trata de aquella persona cuya identidad de género corresponde al sexo asignado al nacer. - Transgénero. Se trata de aquella persona cuya identidad de género no corresponde al sexo asignado al nacer. Las personas transgénero que toman la decisión de transicionar hacia el sexo con el que se sienten identificadas se denominan 8 comúnmente transexuales. El término transexual es considerado como un término despectivo para muchas personas del colectivo, ya que en el pasado éste era usado como un término generalista que denominaba a todas las personas transgénero y era utilizado de forma negativa. Por otro lado, tenemos las personas que pertenecen al género no binario. Este género engloba a todas aquellas personas que no se sienten identificadas ni con hombre ni con mujer. Dentro del género no binario encontramos distintas identidades de género: - Género no fluido: aquellas personas que sienten que su identidad de género no es fija ni definible sino más bien cambiante (fluida): se pueden sentir como hombre un tiempo y después como mujer o al contrario, y también pueden sentirse sin un género en particular. - Bigénero: en este caso, la persona se identifica con dos géneros a la vez. Estos dos géneros, entendamos, no tienen por qué ser los socialmente conocidos como “hombre” y “mujer”, sino que podría ser que alguien se identificara como mujer y alguna etiqueta dentro del no binarismo. - Pangénero: Estas personas pueden verse identificadas tanto con el género femenino, el masculino y el no binario, pero ninguno podría definir solo y exclusivamente su experiencia con respecto a la identidad. - Agénero: se trata de aquellas personas que no se identifican con ninguna identidad de género, ni binarias ni no binarias. Estas definiciones están inspiradas en las definiciones aportadas por Andalucía Diversidad (Lgbt A. D. 2023). Podemos calificar las mencionadas identidades de género como las más comunes en la actualidad, pero no las únicas, ya que cada cierto tiempo surgen nuevas identidades de género que van apareciendo con el paso de las generaciones y el avance en los estudios. Una vez realizada la aclaración de los términos sexo ygénero, haber repasado qué es la identidad de género y en qué se diferencia con la orientación sexual, y los principales tipos de identidades de género, vamos a centrarnos a partir de ahora en las personas transgénero, 9 categoría de mujeres per se excluye a las propias mujeres por su inferioridad física. (Aguiar, I. 2021) A modo de resumen, podemos decir que las medidas del Comité Olímpico Internacional han generado una fuerte controversia, y, siendo honestos, no han dejado satisfecha a ninguna de las partes afectadas. En primer lugar, la categorización del deporte de forma binaria, en base al sexo masculino y femenino, se produce debido a las diferencias físicas que aporta la biología de cada sexo. Es decir, una persona que biológicamente nace hombre va a tener una ventaja de rendimiento tanto en el apartado morfológico como fisiológico (Carbonell, 2021). Con respecto al morfológico , obtienen extremidades más largas, corazón y pulmones más grandes y mayor densidad ósea. Fisiológicamente, obtienen mayor cantidad de glóbulos rojos en sangre encargados de transportar el oxígeno a los músculos (entre otras funciones), mayor memoria muscular y tienen niveles de testosterona mucho más elevados que los de una persona que biológicamente nació mujer (Carbonell, 2021). Para Carbonell, la testosterona está “íntimamente ligada con la capacidad de producción de fuerza”. Las mujeres tienen una media entre 0,5 y 2.5 nanomoles de testosterona por litro de sangre, mientras que los hombres tienen entre 9,7 y 37 nmol/ L. Si observamos las medidas del COI del año 2015 explicadas anteriormente, relativas a los límites de testosterona, permitía participar a toda persona transexual cuyo límite hormonal fuese inferior a 10 nmol/L durante los doce meses anteriores a la competición. Con estos datos, y sin ser entendidos en la materia, podemos observar una gran diferencia entre la media de testosterona en sangre que tienen, por lo general, las mujeres (entre 0,5 y 2,5 nmol/L), y el establecido como límite para las atletas trans (10 nmol/L). Por si no fuese suficiente, Carbonell (2021) explica que en los Campeonatos Mundiales de 2011 y 2013, el 99 % de atletas femeninas presentaron niveles de testosterona por debajo de 3.08 nmol/L , lo cual deja la posición del COI en muy mal lugar, puesto que unos límites tan dispares terminan generando ventaja física. De ahí que el COI diera un paso atrás y en 2021 dejase cada caso en manos de las federaciones deportivas de cada país. Estas federaciones deberían decidir cuáles eran las medidas correctas para tener un deporte justo. 16 Laurel Hubbard y una oportunidad histórica En los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, celebrados en 2021, hizo acto de presencia la primera atleta transexual de la historia. Se trata de Laurel Hubbard, halterófila neozelandesa. Ella comenzó a realizar su transición en el año 2012, y consiguió clasificarse para los Juegos Olímpicos de 2020 de forma legal. Por aquel entonces, la normativa que regía era la reglamentación oficial del COI, impuesta en el año 2015, que como se ha explicado, tan solo consistía en presentar un nivel de testosterona por debajo de 10 nanomoles por litro de sangre desde los doce meses anteriores a la prueba. Por tanto, Hubbard cumplió los requerimientos del COI convirtiéndose en el centro de atención de la prueba de halterofilia femenina. Desde que se conoció la noticia, cientos de expertos deportivos criticaron la posibilidad de que Hubbard pudiera competir con las demás mujeres y criticaron a esta por su aspecto físico (alegaban que parecía un hombre) y pensaban que tendría muchas opciones de optar a alguna medalla. Laurel Hubbard durante los JJOO de Pekín 2020. EFE/Michael Reynolds Finalmente, la atleta neozelandesa no consiguió realizar ningún intento válido, por lo que fue eliminada a las primeras de cambio, abriendo un debate en el mundo del deporte. En primer lugar, porque tan solo su presencia dio visibilidad al colectivo trans, lo cual ya era un 17 grandísimo paso para el mismo. Por tanto, el colectivo quiso aprovechar para enviar un mensaje a todos aquellos que presuponían que Hubbard iba a vapulear a sus rivales. La temprana eliminación de esta sirvió para que el colectivo trans alegase que su inclusión en la categoría femenina no era algo desequilibrado y que una mujer trans que siguiera las normativas del COI podía presentarse a las competiciones femeninas sin ser superior a sus rivales, como demostró Hubbard. Esta postura se enfrentó, y a día de hoy sigue enfrentada, a aquellos que tachaban de injusta la participación de Hubbard, manifestando que las normativas del COI de 2015 eran insuficientes, y, por tanto, creían que el de la levantadora neozelandesa es un caso aislado, porque lo normal sería que hubiese vencido a sus rivales, ya que su testosterona, aun siendo inferior a 10 nm/L, seguía siendo superior a la del resto de mujeres. Tras la polémica más viva que nunca, llegó la normativa del COI de 2021, que dejó la pelota en manos de cada federación, debiendo decidir qué medidas tomaban sobre la inclusión de deportistas trans. Con esta normativa se sigue contando a día de hoy, por lo que las federaciones internacionales deben tomar medidas para cada deporte y esto es lo que ha provocado que en los Juegos Olímpicos de 2024 no vaya a haber presencia de deportistas trans. La razón se debe a que las principales federaciones internacionales como World Athletics (máximo organismo de atletismo a nivel mundial), UCI (Unión Ciclista Internacional) o FINA (Federación Internacional de Natación) han decidido tan solo incluir en sus competiciones a aquellos deportistas transexuales que hayan completado su transición antes de los doce años, momento en el que finaliza la pubertad. Esta medida ha dejado fuera tanto a Hubbard como a tantas otras que pretendían participar en los Juegos Olímpicos, y ha sido un jarro de agua fría para el colectivo. Todo lo contrario para los defensores del deporte femenino, que han celebrado las medidas adoptadas por las grandes federaciones y creen que es una decisión justa para todas las atletas femeninas, 18 Inclusión y justicia, ¿son compatibles? Como vemos, ni siquiera un organismo relevante a nivel mundial, como es el COI, es capaz de sacar una conclusión clarividente que consiga poner de acuerdo al mundo del deporte. Y es que esta controversia se genera porque son muchos los colectivos y corporaciones implicados: en primer lugar, aquellas personas que forman parte del colectivo trans que realmente sufren situaciones de injusticia. También tenemos la otra cara de la moneda, ya que hay hombres que aprovechan la flexibilidad de las medidas para cambiar de género e inscribirse en competiciones femeninas, ya que el único requisito es estar registrado como mujer. Frente a estas prácticas, tenemos al derecho deportivo, que juega un papel importante en su búsqueda por una competición justa. El derecho deportivo no suele abrazar, como veremos, la postura de un deporte inclusivo, ya que consideran que éste no hace más que desequilibrar la balanza en contra de las atletas femeninas. Con esta tesitura, tenemos muchos puntos de vista diferentes, que a continuación analizaremos. Punto de vista del colectivo trans. El colectivo trans reclama derecho en el deporte. Sin embargo, dentro del propio colectivo hay distintas vertientes. Por un lado, están quienes creen que no es una injusticia que mujeres trans compitan en la categoría femenina, pese a poder tener cierta ventaja física y un nivel de testosterona mucho mayor que el nivel biológico de las mujeres. Estas personas, defienden que la ventaja física no es tal, basándose en casos como el de Hubbard, y que, por tanto, la no inclusión de personas trans es una violación de los derechos del colectivo. Consideran también que la normativa de las grandes federaciones a nivel mundial de prohibir la participación de todas aquellas personas trans que transicionaran tras los doce años es una medida discriminatoria. Se quejan de que existen atletas como la francesa Halba Diouf. tenía sus niveles de testosterona dentro de la media común de las mujeres, sin embargo, la medida de Worlds Athletics era tajante: su transición había comenzado en 2021, por lo que no podría participar en los Juegos Olímpicos. Por tanto, piden que se revise cada caso, ya que consideran que tomar una medida tan generalista se trata de discriminación y no de justicia. Además, dentro de esta sección del colectivo trans defienden a aquellas mujeres cuyo nivel 19 de testosterona, de forma natural, es mayor del habitual. Mujeres como Caster Semenya, atleta intersexual que en su nacimiento fue asignada como mujer, pero sus niveles de testosterona eran los de un hombre debido a una afección, un exceso de andrógenos. Es decir, la atleta padecía hiperandrogenismo, por lo que era considerado varón debido a su afección biológica. El caso Semenya fue muy sonado en el deporte, ya que competía en la categoría femenina, donde fue bicampeona olímpica y tricampeona mundial. Fue sometida a tests sexuales ante las reclamaciones de otras competidoras, se le prohibió competir durante unos años, y posteriormente volvió a ser admitida. Finalmente, en 2019, las leyes establecidas dictaron que debía someterse a un tratamiento de reducción de testosterona si quería volver a la competición. Esta decisión fue un antes y un después para la lucha del colectivo trans, ya que, pese a no tratarse de un caso de atleta trans, las personas del colectivo veían reflejado en Semenya la imposibilidad de participar en competiciones sin someterse a tratamientos médicos. Años después, la atleta sudafricana vería cómo el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos le daría la razón, admitiendo que fue discriminada por ser intersexual. Caster Semenya, atleta intersexual africana. Ashley Landis/ AP 20 Por otro lado, dentro del propio colectivo, encontramos a quienes sí piensan que, en parte, es injusto que las mujeres trans puedan competir en categoría femenina. Es el caso de Caitlyn Jenner, atleta que ganó un oro olímpico en los años setenta, y que en 2015 transicionó, declarándose mujer transexual. Para ella, la inclusión de las atletas trans en las categorías femeninas es algo que no debería ocurrir, por el mero hecho de que las mujeres se ven perjudicadas. Estas declaraciones han hecho que se le acuse de tránsfoba en múltiples ocasiones, a lo que ella responde aludiendo a la gran diferencia física entre hombres y mujeres: Caitlyn Jenner, mujer trans y oro olímpico en los 70, en contra de la inclusión trans en categorías femeninas. El Mundo. Como vemos, se trata de un tema complejo y sobre el que es difícil tener una opinión válida que no afecte a algún colectivo, por lo que las decisiones se deben tomar pensando en todas las partes implicadas. De este modo, vemos que el colectivo trans en el deporte reclama derechos, porque son necesarios, pero no existe un consenso totalitario para luchar, ya que hay disparidad de opiniones dentro del propio colectivo. Así como parte de él reclama la inclusión en las catigorías femeninas para las atletas trans, hay quien , por ejemplo, reclama la creación de 21 competiciones según peso, masa muscular o testosterona, en lugar de una competición sexuada, como ha ocurrido hasta ahora. Punto de vista de las deportistas femeninas La inclusión trans en el deporte lleva siendo un tema tabú desde el principio, ya que ningún deportistaquiere mojarse y dar su opinión públicamente sobre algo que afecta a tantísimas personas de alguna manera.También para las deportistas profesionales, que están viendo cómo se toman medidas que les podrían afectar directamente en su disciplina. Evidentemente, cada deportista tendrá su propia opinión, pero es cierto que cada vez son más las mujeres deportistas que están abriéndose de cara al público, mostrando su desacuerdo ante las medidas que están tomando las distintas federaciones. Es el caso, por ejemplo, de Ana Peleteiro. La atleta gallega, campeona de Europa y bronce olímpico en los JJOO de Tokio 2020 en la categoría de triple salto, suele expresar con frecuencia su opinión ante los medios sobre injusticias sociales. Peleteiro, que llegó a reconocer públicamente que había sido víctima de abusos sexuales por parte de su pareja, o de ataques racistas a lo largo de su vida, también ha dado su punto de vista sobre la inclusión de atletas transexuales en el deporte. Concretamente, en una entrevista con El País, la deportista menciona que las puertas deben estar abiertas para los deportistas trans, pero no en el deporte profesional. Defiende que los trans deben acceder al deporte en categorías no profesionales (Junquera, 2023). Además, la deportista menciona en la entrevista que tiene amigos trans que cuentan con su apoyo, pero que en la competición hay que tomar medidas justas. Si has madurado como hombre, aunque bajes tus niveles de testosterona, tu densidad ósea y desarrollo muscular es diferente al de otras mujeres. En atletismo la mujer que más salta son 15 metros y pico, y el hombre 18 metros y pico.Se deben abrir las puertas a las personas trans, pero en el deporte no profesional. (Junquera, 2023) María Pérez García, bicampeona mundial y campeona de Europa en la categoría de marcha, también ha compartido en alguna ocasión la visión de Ana Peleteiro, defendiendo que ella cree que todo el mundo es libre de elegir y de tomar decisiones sobre su cuerpo, pero a la hora de competir es necesario poner algunos límites, ya que las diferencias biológicas son muy notables. Además, María Perez siempre se ha mostrado abiertamente parte de la 22 comunidad LGTBI, lo cual nunca le ha impedido mostrar su opinión sobre la polémica trans. Ambas atletas han recibido críticas por parte del colectivo trans por posicionarse de esta manera. Ana Peleteiro, incluso llegó a recibir amenazas de muerte y tuvo que realizar un comunicado público denunciando estos ataques de odio y aclarando, a quienes la acusaban de tránsfoba, que ella solo defendía a las mujeres de una injusticia que se está cometiendo en el deporte. Por otro lado, estas atletas también han recibido el reconocimiento público de muchos ciudadanos ante la valentía de ambas por alzar la voz y mostrar su opinión de cara al público respecto a un tema que los deportistas prefieren evitar. Ana Peleteiro. Gregorio Borgia María Pérez. Matthias Hangst Otra deportista femenina que levantó un revuelo mediático fue la velocista paralímpica Melani Bergés. Y este revuelo no fue provocado por sus declaraciones, sino por la situación que le tocó vivir. Y es que la atleta española, cuando disputaba la semifinal del Mundial de Atletismo Paralímpico del año 2023, quedó en quinta posición (sólo cuatro clasifican para la final) quedándose fuera de toda posibilidad de medalla, y lo que es peor, quedándose sin Juegos Olímpicos. La polémica viene dada porque la atleta que clasificó en cuarto lugar, tan solo ocho milésimas por delante de Melani, se trataba de una atleta transexual, la italiana Valentina Petrillo. La atleta, de 49 años, transicionó cinco años antes y pudo participar en la prueba porque la Federación Internacional de Atletismo Paralímpico (World Para Athletics) permitía hacerlo a aquellas mujeres que fuesen reconocidas como tal en su país de origen. 23 Como antes se ha visto, Worlds Athletics prohibió la entrada a atletas transexuales que hubiesen hecho su transición tras los doce años, pero en el caso paraolímpico sí que se permitió, razón por la que Petrillo pudo competir. Tras esta situación, Melani Bergés ha hablado públicamente de lo que considera una injusticia. Habla con mucho respeto hacia la causa transexual en el deporte, pero reconoce que hay que tomar medidas. En una entrevista con El Mundo reconoce que hay que tomar medidas unificadas, en lugar de dejar a cada federación tomar sus propias decisiones. Propone crear otra categoría o imitar la decisión de Words Athletic de no permitir competir a quien haya transicionado tras la pubertad (Muñiz, 2023). Quiero ser prudente, porque no quiero herir sensibilidades en un tema tan delicado. Pero estamos hablando de competir y me siento en desventaja. En estas circunstancias no hay equidad. (...) Soy deportista y no me importa que me ganen, pero esta no es una victoria limpia. Tiene ventaja y me ha tocado la fibra. Yo mido 1,70 cm. y ella me saca una cabeza. Su aspecto es de hombre y además, para tener casi 50 años, tiene muy buenas marcas. (Muñiz, 2023) Melani Bergés y Valentina Petrillo. EFE. Como hemos visto, cada vez son más atletas las que reclaman justicia para el deporte femenino. Una justicia que se cree desde el consenso, porque cada federación no puede 24 decidir qué es justo o no para sus atletas. Una justicia real y que se tome teniendo en cuenta todas las partes. No reclaman, como muchos creen, que los transexuales no tengan hueco en el deporte, sino que los organismos internacionales tomen decisiones que no afecten a ningún colectivo, y que no provoquen que la competición se adultere. Ellas no son las encargadas de decidir cuál es la mejor solución, pero sí que alzan la voz para reclamar derechos. Por lo tanto, se puede decir que las atletas femeninas que han mostrado su punto de vista, respetan la causa trans, pero no ven posible la inclusión de atletas transexuales en las competiciones femeninas profesionales, en las que las distancias son mínimas y las diferencias físicas pueden resultar determinantes, Punto de vista del derecho deportivo El derecho deportivo es una rama especializada del derecho que trata todas las cuestiones jurídicas relacionadas con el deporte. Este campo es muy amplio, ya que dentro de él, existe una gran cantidad de temas a tratar, como pueden ser la regulación de las organizaciones deportivas, los contratos de los deportistas, el dopaje, y la protección de los derechos de los atletas, entre otros. Centrándonos en este último aspecto, la protección de los derechos de los atletas, encontramos la problemática inclusión del colectivo trans. Para contextualizar, es necesario mencionar que en España, el pasado 2023 comenzó a aplicarse la mediática “Ley Trans” que, según el BOE, es aquella que tiene como objetivo “garantizar y promover el derecho a la igualdad real y efectiva de las personas lesbianas, gays, trans, bisexuales e intersexuales”. La ley supuso grandes cambios, entre ellos la autodeterminación del sexo registral. Según esta ley, toda aquella persona que quisiera cambiar el sexo que reflejan sus documentos de identificación podía hacerlo siempre que fuese mayor de 16 años. También podía realizar un cambio de nombre, aunque no fuese necesario. Antes de esta ley, todo era un proceso más largo ya que se debían presentar informes médicos e incluso presentar pruebas de tratamientos de hormonación de más de dos años. Dentro de la Ley Trans, también encontramos un artículo que hace mención al deporte. Artículo 26. Deporte, actividad física y educación deportiva. En este artículo encontramos distintos principios como el del fomento de respeto hacia el colectivo, la erradicación de actos de LGTBIfobia que se produzcan del deporte, la adopción 25 El 5 de diciembre, un grupo de padres de nadadoras del equipo de Pensilvania envió una carta a la NCAA, la asociación que organiza la mayoría de los programas deportivos universitarios en Estados Unidos, en la que califican la situación como una amenaza a la integridad del deporte femenino. “El precedente que se está sentando, en el que las mujeres no tienen un espacio protegido y equitativo para competir, es una amenaza directa para las atletas femeninas en todos los deportes”, expusieron. Hace dos semanas, Cynthia Millen renunció a su cargo de jueza de la Federación de Estados Unidos, USA Swimming, en protesta por permitir que Lia Thomas compita con el equipo femenino de Pensilvania. “No pretendo criticar a Lia, pase lo que pase, es una hija de Dios, una persona preciosa, pero es un cuerpo masculino nadando contra el femenino”, escribió Millen en la carta de renuncia. “Y ese cuerpo masculino nunca puede cambiar. Ese cuerpo masculino siempre será un cuerpo masculino”. El medio especializado Swimming World ha publicado un editorial en el que afirma que, si la NCAA no interviene, los efectos del caso son comparables con los del dopaje y las medallas que reivindican varias nadadoras estadounidenses, que consideran que no compitieron en igualdad de condiciones con sus rivales de la República Democrática de Alemania, cuando en aquel país se practicaba el dopaje sistemático en la década de los setenta. “A pesar de los supresores hormonales que ha tomado de acuerdo con las pautas de la NCAA, la ventaja de Lia Thomas en la pubertad masculina no se ha reducido en una cantidad adecuada”, expone el editorial. “El hecho es que, durante casi 20 años, desarrolló músculo y se benefició de la testosterona producida naturalmente por su cuerpo. Esa fuerza no desaparece de la noche a la mañana, ni con un año de supresores. En consecuencia, Thomas se sumerge en el agua con una ventaja inherente respecto a las demás”. Una investigación sobre mujeres deportistas transexuales llevada a cabo en 2020 por Emma Hilton, de la Universidad de Manchester, y Tommy Lundberg, de la Universidad de Estocolmo, concluye: “La ventaja biológica, más notablemente en términos de masa muscular y fuerza, conferida por la pubertad masculina y por lo tanto disfrutada por la mayoría de las mujeres transgénero se reduce mínimamente cuando se suprime la testosterona según las pautas deportivas actuales para atletas transgénero”. 32 Lia Thomas afirma que siguió la terapia de reemplazo hormonal (TRH) durante dos años y medio. La diferencia de tiempo entre los récords de natación masculinos y femeninos es aproximadamente del 11%. La terapia de sustitución hormonal representa un cambio aproximado del 2% al 3% en los tiempos de la nadadora. Lia explica que se dio cuenta de que era transexual en 2018. “Había mucha incertidumbre. No sabía qué podía hacer. Decidí nadar esa temporada como hombre, sin salir del armario, y eso me causó mucha angustia. Luché, mi salud mental no era muy buena. Sufrí mucha inquietud y me sentí atrapada en mi cuerpo. Fue cuando decidí que había llegado el momento de comenzar mi transición”. En mayo de 2019 empezó su terapia de reemplazo hormonal, mientras seguía compitiendo en categoría masculina. “Las primeras etapas de la transición”, explica, “fueron una experiencia muy incómoda porque básicamente era una mujer compitiendo con hombres”. En el verano de 2020 la NCAA aprobó su expediente médico. Poco después, empezó a competir con el equipo femenino de Pensilvania. La nadadora Nancy Lynn Hogshead ganó tres medallas de oro y una de plata en los Juegos Olímpicos de 1984. Ahora, a sus 59 años, es abogada y directora de Champion Women, una organización que trabaja para la igualdad y la responsabilidad en el deporte. “A las mujeres transgénero se les debe permitir competir en el deporte femenino, siempre que puedan demostrar que han mitigado las ventajas atléticas que conlleva la pubertad masculina”, ha escrito en el Daily Mail. “Como abogada de derechos civiles, puedo asegurarles que no es justo que la mujer transgénero Lia Thomas compita por la Universidad de Pensilvania en la NCAA. Su dominio de la categoría femenina no está haciendo nada por generar una mayor empatía en la sociedad por las prácticas inclusivas para la comunidad transgénero”. Análisis de la pieza de El País La pieza de El País contiene un título y un subtítulo bastante objetivos, ya que indica que la atleta está dominando en la competición y que este dominio ha generado un debate en Estados Unidos En el primer párrafo utiliza un lenguaje bastante correcto, aportando información a través de datos precisos de la atleta como su edad, su lugar de nacimiento, y los períodos en los que ha competido, así como los tiempos y récords que ha establecido. 33 En el segundo y tercer párrafo utiliza el entrecomillado para citar frases dichas por personas que estaban en contra de la participación de la nadadora, añadiendo así más cercanía a los testimonios de los protagonistas. En los siguientes párrafos continúa con declaraciones de fuentes especializadas, en primer lugar un editorial y posteriormente aporta datos provenientes de una investigación. Ambos son utilizados por el autor para señalar que son varias fuentes las que han intentado argumentar que Thomas está haciendo uso de su ventaja física para superar a sus contrincantes. También, ofrece información sobre la diferencia de tiempo entre los récords masculinos y femeninos. Estos datos son concretos y no aparece la fuente de la que se han extraído, pero tratan de mostrar que la terapia hormonal que utilizó Lia Thomas no sería suficiente. A continuación, cita el testimonio de Thomas, lo cual permite humanizar a la deportista, ya que el lector puede directamente recoger las frases de la propia nadadora, y puede empatizar en cierto modo con su situación. Añade además las fechas concretas en las que la atleta inició su transición y cuándo comenzó a competir con mujeres. Por último, cierra la pieza periodística con las declaraciones de una ex-atleta y abogada defensora del deporte femenino, que aporta su punto de vista y señala que no es justo que Thomas pueda competir en esa categoría, pero que está a favor de la inclusión transgénero siempre y cuando se tomen las medidas necesarias. Conclusiones del análisis La pieza de El País está redactada de forma completamente objetiva, ya que en ningún momento falta a la verdad, y desde el propio título se ve que el periodista tiene el objetivo único de informar, sin mostrar detalles que puedan dar lugar a malinterpretaciones. El periodista no deja entrever su opinión en ningún momento y aporta fuentes testimoniales que aportan cercanía al lector. Este, al leer directamente las declaraciones, ya sean de los padres del resto de competidoras, de los especialistas en derecho, o de la propia atleta, se siente más integrado con la información y puede comenzar a crear su opinión sobre la misma. Evidentemente, los testimonios mayoritarios son en contra de Thomas, porque son aquellos que han salido a la luz, aunque quizás podría haber añadido alguna declaración de algún 34 colectivo que salga a defender a la atleta. De todos modos, ofrece una visión muy humana de la deportista, citando sus palabras textualmente, lo cual permite al lector ver la otra cara de la moneda, y observar que la nadadora realmente está sufriendo. ABC La pieza del ABC fue escrita por Javier Asprón. Título: Discordia y sonrojo por una nadadora trans Subtítulo: Los grandes tiempos en la piscina de Lia Thomas, que inició hace año y medio el proceso para cambiar de sexo, han levantado una enorme polvareda en el deporte universitario estadounidense El campus de la Universidad de Akron, en Ohio, vivió el pasado 5 de diciembre la irrupción de Lia Thomas , convertida en repentina estrella tras arrasar en tres pruebas del Zippy Invitational: 200, 500 y 1.650 yardas libres. Thomas, nadadora de último año en la Universidad de Pensilvania, logró la mejor marca del año en las dos primeras y deslumbró en la última, sacando la friolera de 38 segundos a la segunda clasificada, su compañera de equipo Anna Kalandadze. Pese a la exhibición, no hubo euforia en las gradas ni elogios desmedidos, sino un runrún que acompaña a Thomas desde que en 2019 decidiera iniciar el proceso para cambiar de sexo. Hasta entonces, y durante los veinte primeros años de su vida, Lia había sido Will Thomas , un fornido mozalbete de más de 1,90 metros que sentía devoción por la piscina. Thomas compitió en el equipo masculino de Pensilvania durante sus tres primeros años en la universidad sin grandes resultados. Al iniciarse la pandemia y cancelarse toda la temporada universitaria, decidió que era el momento de dar el paso. Desde entonces se ha sometido a un tratamiento hormonal para reducir sus niveles de testosterona. Cumplido el año, lo exigido por la NCAA (Asociación Nacional de Deportes Universitarios), ya tiene vía libre para competir. 35 La polémica ha evolucionado con fuerza, pues Thomas ha pasado de ser un don nadie en la natación masculina a poner en peligro los récords universitarios de algunos de los iconos deportivos estadounidenses, como Katie Ledecky oMissy Franklin . Ahí parecen haber puesto el límite sus detractores. Nancy Hogshead-Makar , doble campeona olímpica en Los Ángeles 1984, se ha erigido en la portavoz del numeroso grupo opositor a la presencia de Thomas en las competiciones femeninas. La exnadadora escribió una larga carta en el 'Daily Mail' exponiendo datos que justificarían su negativa: «Por norma, los tiempos de las mujeres son un 11% más lentos que los de los hombres. Esa es la diferencia aproximada en los récords mundiales, los olímpicos o los universitarios. Cuanto menor es la distancia recorrida mayor es la brecha. Phelps tenía solo un 0,8% de ventaja sobre su gran rival en los Juegos de Atenas, Ian Crocker. Pero tenía una ventaja del 12,62% sobre la medallista de oro femenina, la australiana Petria Thomas. Lia, sin embargo, solo es un 2,6% más lenta de lo que era antes de la transición en los 200 libres y un 5,76% en los 500 libres. Simplemente, eso no es justo». Hogshead-Makar echa la culpa de la situación a las normas de la NCAA, y compara la situación de los deportistas trans con la que vivió ella con las nadadoras de la antigua Alemania Oriental. «Estuve en el equipo nacional en los años en los que las nadadoras de Alemania del Este dominaban las competiciones femeninas. Todos sabíamos que estaban haciendo trampa con esteroides anabolizantes. Si gané medallas olímpicas fue gracias a que boicotearon los Juegos de 1984. Para mí fue un alivio. Esas medallas cambiaron la trayectoria de mi vida. En todos esos años compitiendo contra mujeres dopadas solo fueron un poco mejores que yo, pero ninguna de ellas competía contra hombres. Además, si yo hubiera dado positivo por testosterona una vez sufriría una suspensión de cuatro años. Si hubiera dado dos veces, me habrían suspendido de por vida. Eso es así porque la Agencia Mundial Antidopaje sabe que sus efectos se prolongan mucho más allá después de usarla». Quejas en su propio equipo La carta de Hogshead-Makar vino acompañada de un aluvión de adhesiones por parte de exdeportistas de primer nivel, como Martina Navratilova, Chris Evert, Daley Thompson o la también medallista olímpica en natación Sharron Davies. Más allá de eso, Cynthia Millen , árbitra de la Federación Estadounidense de Natación durante los últimos treinta años, hizo pública su renuncia en protesta por la decisión de permitir a Thomas nadar con mujeres: «Es un cuerpo masculino nadando contra otros femeninos. No puedo participar en un deporte que permite eso». También han trascendido las quejas de un grupo de padres de la Universidad de Pensilvania por lo que consideran «una amenaza directa para las atletas en todos los 36 deportes». Una de las compañeras de Thomas también relató, de forma anónima, las quejas de las nadadoras ante Mike Schnur , el entrenador del equipo. «Creo que, en privado, todo el mundo sabe que es incorrecto. Pero a nuestro entrenador le gusta mucho ganar». Lia Thomas ha asegurado que esperaba las reacciones en contra, pero se ha defendido asegurando que está en un régimen continuo de bloqueadores de estrógeno y testosterona, y que cumple de forma escrupulosa con la normativa. «Estoy muy orgullosa de mis tiempos y de mi capacidad para seguir nadando y seguir compitiendo. Estoy contenta y mis entrenadores, también. Eso es lo que me importa», explicó en un podcast del portal especializado 'SwimSwam'. Lia ha encontrado el apoyo de las principales plataformas estadounidenses en defensa de los derechos de las personas transexuales. Thomas está centrada ahora en la preparación de los campeonatos nacionales universitarios, que se celebrarán en marzo del próximo año en el McAuley Aquatic Center de la Universidad de Georgia Tech. Es el vivero del que tira la Federación para captar a los grandes talentos del país. Para Thomas será un doble reto: tendrá que estar lista para brillar en la piscina y aguantar la indiscutible presión social a la que se verá sometida. Análísis de la pieza de ABC El título contiene una carga crítica pues, a través de las palabras “discordia” y “sonrojo” el periodista quiere expresar su descontento por lo ocurrido con Lia Thomas. Es un título persuasivo, que busca atraer la atención del lector, que al observar “discordia”, “sonrojo” y “nadadora trans”, sin tener contexto de lo ocurrido, va a querer interesarse por ello. Se puede considerar en cierto modo sensacionalista, puesto que se conoce que el tema trans en el deporte es algo delicado, y usar objetivos que apelan al conflicto y a la vergüenza, sin ofrecer ningún dato antes, podría cuestionarse éticamente. El subtítulo sí es bastante correcto, en él se ofrece por primera vez el nombre de la nadadora, y la causa que ha llevado al autor a escribir ese título. El primer párrafo se dedica a narrar cómo Thomas ha superado con creces a sus rivales. Para ello, utiliza expresiones como “la friolera de” con la búsqueda de despertar en el lector un sentimiento de asombro por la superioridad sobre el resto de competidoras. El segundo párrafo comienza narrando el pasado como hombre de Thomas, describiéndolo como “un fornido mozalbete de más de 1,90 metros”. Pienso que con esta oración el autor 37 busca de nuevo reflejar indirectamente al lector su opinión sobre la participación de Thomas, y esa forma de describirlo puede aumentar la percepción de injusticia en la competición por parte del lector. Continúa describiendo que antes de su cambio Thomas no tenía grandes resultados, lo cual no demuestra con datos. El tercer párrafo comienza alimentando de nuevo la polémica, mencionando que “Thomas ha pasado de ser un don nadie en la natación masculina a poner en peligro récords…”. De esta forma vuelve a mencionar que Thomas no tenía buenos resultados sin aportar datos, pero esta vez lo hace de forma despectiva, calificando a Thomas como un “don nadie”. El resto de la pieza cita testimonios de ex-nadadoras, que se han quejado de la situación y han aportado datos que demostrarían la supuesta ventaja de Thomas. Estos datos los recoge el periodista para que el lector pueda informarse bien de todos los detalles y aportar más veracidad a los mismos. También hace uso de las citas para ofrecer el testimonio de ex-árbitras e incluso compañeras de equipo de Thomas que han protestado por la permisividad de las autoridades competentes. Por último, cita declaraciones de Lia Thomas en las que dice estar orgullosa de lo que ha conseguido, y que eso es lo único que le importa. Es curioso que las mismas declaraciones disten tanto de la pieza de El País. Mientras que en las de El País se da una imagen de la nadadora con la que puede empatizar el lector, en ABC, las declaraciones de Thomas pueden dar a entender que la nadadora no sufre por estar en el ojo del huracán y que solo le importa la piscina. Conclusiones del análisis La pieza del ABC muestra un punto crítico desde el propio título de la misma, haciendo énfasis en adjetivos que apelan a la emoción. Así, utiliza algunas expresiones que pueden ser despectivas o discriminatorias. Si bien es cierto que la pieza cuenta con una gran cantidad de fuentes testimoniales, entre ellas la de la propia Lia Thomas, creo que el periodista utiliza las declaraciones de esta última fuera de contexto. Ha citado palabras que la nadadora ha pronunciado en un pódcast, pero creo que el periodismo debe ofrecer toda la verdad, y no solamente una parte de ella. 38 La Razón La pieza de La Razón fue escrita por I. Trujillo. Título: Escándalo por una nadadora trans que ha roto todos los récords femeninos: ¡No nos engañas.. ¿Esto es justicia?! Subtítulo: La nadadora de 22 años, que ya compitió como hombre, vuelve a ser blanco de las críticas por considerar su participación un “robo” para las mujeres deportistas. Las consecuencias que la participación de atletas trans tiene para el deporte femenino vuelve a ser objeto de debate en Estados Unidos. Lia Thomas, una nadadora transgénero de 22 años, ha generado una gran polémica tras batir todos los récords de mujeres en la Universidad de Pensilvania (Penn). Antes de realizar su transición compitió durante tres años como hombre, con el nombre de Will Thomas. La universidad informó a principios de diciembre que Lia había batido todos los récords en estilo libre 200 metros y estilo libre 500 metros. Se desconoce cuándo Thomas hizo la transición de hombre a mujer, pero la nadadora compitió como hombre en noviembre de 2019 y las reglas de la NCAA exigen al menos un año de tratamiento de supresión de testosterona para ser elegible para competir como mujer, según informa de New York Post. “(La natación) es una gran parte de mi vida y de lo que soy. Nado desde que tenía 5 años”, dijo Thomas. Su caso se produce meses después de que el Departamento de Justicia argumentara que las leyes en Arkansas yWest Virginia que prohíben a los atletas que nacieron como hombres competir en deportes femeninos eran inconstitucionales pero la polémica sigue muy viva en Estados Unidos. “Los padres estallan: No es justo” Los padres del equipo de natación femenino de la Universidad de Pensilvania han estallado y exigen a la NCAA que cambie las reglas que han permitido a la nadadora transgénero Lia Thomas dominar la competencia, declarando que ‘aquí está en juego la integridad de los deportes femeninos’, según recoge DailyMail.com. Los padres de unos 10 nadadores 39 enviaron una carta la semana pasada a la NCAA y la remitieron a los funcionarios de la Ivy League y la Universidad de Pensilvania. “Lo que está en juego aquí es la integridad del deporte femenino”, escribieron en la carta que publica en exclusiva el diario británico. “Se está sentando un grave precedente. Uno en el que las mujeres no tienen un espacio protegido y equitativo para competir, es una amenaza directa para las atletas femeninas en todos los deportes. ¿Cuáles son los límites?¿Cómo está esto en línea con el compromiso de la NCAA de proporcionar un entorno justo para los estudiantes-atletas? “Es responsabilidad de la NCAA abordar el asunto con una declaración oficial”, continúan los padres “Como organismo rector, es injusto e irresponsable dejar la responsabilidad en Lia, los compañeros de equipo de Lia, los entrenadores de Lia, el atletismo de UPenn y la Ivy League. Y es injusto e irresponsable para Lia permitir que los medios dicten la narrativa sin la participación de la NCAA “. La NCAA aún no ha respondido a la carta. Los familiares de las deportistas prefieren mantener su anonimato por miedo a represalias: ‘Las nadadoras tienen sentimientos encontrados. Muchos de ellos quieren hablar, pero no lo hacen porque creen que los condenarán al ostracismo. Todo el mundo tiene miedo”, afirmó una de las madres. Los padres recuerdan que pagan 80.000 dólares a la Universidad y exigen que al menos se respete la igualdad de oportunidades. ¡No nos engañas! La polémica tampoco ha pasado desapercibida en España. Desde la Alianza contra el Borrado de las Mujeres ha denunciado, una vez más, el “robo” que supone que atletas trans participen en competiciones femeninas. “Ni con la ayuda de Biden y sus leyes, quien se hace llamar “Lia Thomas” conseguirá engañarnos. Sus marcas no son récords deportivos femeninos,@Penn.Las deportistas que compiten con bases injustas deben comenzar a revelarse. Se lo deben a las generaciones futuras”, denuncian en su perfil oficial de Twitter, en el que muestran su apoyo a las familias de las compañeras de Lia. 40 Análisis de la pieza de La Razón El título se puede considerar como sensacionalista, ya que busca llamar la atención del espectador utilizando frases que no son del todo correctas. Es cierto que Thomas rompió algunos récords, pero no fueron todos, y en algunas categorías llegó a quedarse fuera de la final. El título continúa con un “¡No nos engañas….¿Esto es justicia?!”, que al ir sin entrecomillar da a entender que la frase la está diciendo el periodista, en lugar de ser el testimonio de una organización como realmente es. El subtítulo, dentro de lo que cabe, es correcto, aunque podría describir con más exactitud lo que ha ocurrido, o quién es la nadadora, en lugar de focalizar su atención en las críticas con palabras como “robo”, que pueden dar lugar a la malinterpretación. Durante el texto se menciona que Thomas batió todos los récords, lo cual no es cierto, ya que hay pruebas que demuestran que en muchas de las competencias no fue la más rápida. Además, el periodista explica que no se conoce el período en el que Thomas hizo la transición, pero la realidad es que sí que se sabe, por lo que falta cierta documentación en la pieza. Si bien es cierto que el primer testimonio que se recoge, es una escueta declaración de la nadadora trans, a lo largo de la pieza se le da prioridad a todo tipo de testimonios que se declaran en contra de la inclusión de Thomas, aportando razones físicas y datos médicos, lo cual es legítimo. Además, se incluyen capturas de pantalla de tweets de usuarios de Twitter que están en contra de la participación de Thomas y que la tachan de ser un hombre. Creo que incluir este tipo de tweets por parte de usuarios que no son expertos pueden generar un efecto discriminatorio sobre la nadadora por parte de los lectores. Por último, muestra cómo una asociación en defensa de las mujeres ha publicado un comunicado sobre la inclusión de Thomas, calificándola de robo, y del que sale la frase del titular: “no nos engañas”, que solo los que entren en la noticia podrán comprobar que realmente no es el periodista quien pronuncia esa frase. 41 Como conclusión de los análisis, pienso que el contenido de ABC, y de El País en el caso de Lia Thomas, está claramente dirigido a un público más generalista, pese a poseer cada cual su línea editorial y marcar diferencias entre ellos; mientras que los autores de La Razón saben, desde el primer momento, cuál es el lector promedio de su diario, por lo que se permiten ser más subjetivos, y en ocasiones pecan de sensacionalismo. En el periodismo, cada medio sabe de qué forma quieren la información sus lectores, porque se está perdiendo la mirada crítica, y los extremos se están tensando, lo cual supone un gran problema para la profesión, y en consecuencia para la sociedad. Conclusiones del trabajo La primera conclusión y más obvia, es que la inclusión del colectivo trans en el deporte está generando problemas a todos los niveles. No existe consenso, tenemos opiniones médicas enfrentadas, deportistas divididas, unos medios que no ayudan y una opinión pública poco formada sobre el tema. Sinceramente, pienso que con todos los avances que se han producido en otros ámbitos de la sociedad, en este no hemos conseguido avanzar de hace unos años a la actualidad. Y tenemos los medios necesarios para hacerlo. La inclusión trans es un problema de base, como hemos visto, en todos los ámbitos de la sociedad. En el deporte también, y no se pueden tomar medidas a la ligera, como se ha hecho hasta ahora. No es realista que cada año cambien las medidas en cuanto a la regulación hormonal o en cuanto a quién puede o no inscribirse en una prueba. Tampoco lo es que el COI, en 20 años, no haya puesto medios a disposición de las federaciones y haya decidido lavarse las manos. La solución, a corto plazo, no la veo posible, puesto que existen muchas partes a tener en cuenta. Sin embargo, creo que a largo plazo debe encontrarse una solución justa. Para ello se debe llegar a un consenso entre los distintos expertos para definir qué es justo y qué no. Estos no son políticos, entre ellos pocas veces existe el consenso. Hablo de profesionales de la ciencia y la salud, del deporte y del derecho deportivo, que aporten su conocimiento, estudien casos, acerquen posturas y consigan ver cuál es la solución más justa que discrimine al menor número de personas posibles, sin dejar que el odio y la polarización de la sociedad influyan en ellos. También es cierto que cada caso debe ser estudiado individualmente, y por pertenecer a un colectivo, 48 independientemente de tus características físicas, no debes ser discriminado ni apartado de una competición. Por tanto, es crucial poner una solución cuanto antes, porque cada vez se van a producir más casos como los que hemos visto, e igual que habrá hombres que se aprovechen de la normativa, hay miles de mujeres trans esperando una solución que no las ponga en el ojo del huracán, y otras muchas deseando poder mostrarse libremente y competir sin ser juzgadas. Por tanto, aunque lo vea lejano, creo que algún día encontraremos soluciones más racionales que las que tenemos ahora mismo. La segunda conclusión que saco es respecto a los medios. Creo que se está produciendo una demonización de las atletas trans en algunos de los medios de comunicación. En primer lugar, creo que la crítica es necesaria para que se produzcan cambios, por lo que cada medio puede tener su propia opinión y compartirla con sus lectores. Las medidas tomadas por las distintas federaciones y la llegada de atletas transexuales a competiciones femeninas generan un gran debate y los medios lo exponen. Hasta ahí todo correcto. Sin embargo, pienso que cierta parte del periodismo se está equivocando en las formas. Es decir, creo que una crítica a las atletas transexuales o al constante cambio de flexibilidad de las normas puede convivir con un trato respetuoso a las mismas. No pienso que sea necesario establecer a las atletas como villanas, y más, cuando en muchos casos, éstas cumplen con lo que dicta la norma. Quizás sería más conveniente poner el foco ahí, en los organismos que deben dictar sentencia, porque son los que están dando la posibilidad de que esto ocurra . Es un error demonizar a los deportistas trans como si ellos fueran los culpables de esta situación, y creo que en ocasiones no se es consciente de que antes que trans y deportistas, son personas, y toda esta situación mediática les afecta. Por ello, creo que son innecesarios algunos titulares leídos en prensa, que lo único que consiguen es polarizar aún más la opinión pública, y generar odio. 49 Referencias bibliográficas Agencia EFE (2023): Recuperado de Marca el 5 de junio de 2024. https://phantom-marca.unidadeditorial.es/d047c78e1e41e5a50e306f2506a77bdb/resize/828/f/ webp/assets/multimedia/imagenes/2023/08/01/16909148107930.jpg Aguiar, I. (2021, 1 diciembre). Las directrices del COI o cómo pasar de la inseguridad a la incoherencia. IUSPORT: EL OTRO LADO DEL DEPORTE. Recuperado el 21 de mayo de 2024. https://iusport.com/archive/117460/las-directrices-trans-del-coi-o-como-pasar-de-la-insegurid ad-a-la-incoherencia Aguiar, I. (2022b, febrero 23). Por qué deben existir las categorías deportivas divididas por sexo biológico. IUSPORT: EL OTRO LADO DEL DEPORTE. Recuperado el 10 de junio de 2024. https://iusport.com/art/117539/por-que-deben-existir-las-categorias-deportivas-divididas-por- sexo-biologico Aguiar, I. (2024). 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