Romance de Don Feliz el Pecador
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BOMANCEDE DON.¿lELEE El PECADOR^ (! -*-*“ *Óv ¿vGeSeñial 'Prmem% * Vir|«n d« Cft«elaei04 úíi ¡us Ami entendímiento» si es que la mciczr© ye, «S iré te vida di na hombre déla Fífecwa Nades, para qu$ -rodes svadMirea, ydemos gracias áDios.. Gata». icos los «¡rescates, q. escuchad «en acencías la vivía, yel ño qtae tu vo ¿j¿.¿ Don Félix el Pec»dor, '*?%, * qus file sómbrale pusieron por su mata cendiciiae, seguid# Roberto el Ditbloj otros dixero» mayer. En Paras Corte d<? Francia* de moble» Padres nadó efte referido J#ve», «ri&r**le coa le dió sea Padre ai u&aeÉNi- T de les.de más «meie», pS« >í«@ í# d*&fÍAS»«, yenseñe 1aLey di Di»*, par-» su altiva» ko pede *»jmC4t$o sla opre¿©o. Mientra* pías i« e*8.kib&&, el Usisíendo peor, De quince sioidió muerte tsi aueítr©, ysali© huyame» de la Juftieia, . nata »4e a1Correg\d ox ce« un cmchiiio que ¡leva; yen Sa* Ff*ngtKo tomó ip©w*i«« del Sagrado, qme fie i© que le valió. \qei eíluvo algunos dia$? Uiftaque ss retiró, cenveeantie c*ai aradas, ma imitasen su valor. |Asi pesó agaaes muses, M«nd m-escaB^aio, yferroi; d« tnda la esrcaiia i* París, ysu reder, 4,*baba, rquitaba vidas,' olvidad® del temor ¿e Di»»* y»» attemUrse le Miva. «i C»#f¡;sioíi. Hzm refees, taz» ma&tt$s$ !»»xkas n»*c#lías forzó, bis# fraudes si«xilabios vaieternas, que vivió, *aquella errada vidas p4iQ,ó, juiei© de Dios¿ Que so quiete que se pierda' aiflMU fq.c tatuó .*
»c%í¡v> r.-*'Ct)n hS}tigre d-> oíifto Nu (1ro ücti or. Vteifdoque ibi i.iGipeñtrse Píos lo icontrición, y--««i caso, que llegando ála Ciu jad de Tiipól, víspera de! grande Ápoílol, de España noble Parrón, ála fama de una fiefta grande, que se celebró, con el caballo, ylas armas se fue derecho a! mesón. En ctta Ciudad vivía, jjpoña Isabel de Barbón, discreta por excelencia, mas que la Luna, yel SoIa invidia de las mugeres, por su bizarra opinión» Sus ojos son dos luceros, cuyo bello resplandor hermosea sus me»lias,, cuyo matiz, ycolor,, da áentender quai será el refto de eftc hechizo del amor. Sanó de su casa un dia con bizarra tftentacion, asiftida de criadas, con grande veneración en ¡a ocasión, que Don Feliz, sana de su nacson, ymirando aquel prodigio krobó su cocazos, yle dice temerario: si sale atu defensión el Cieto Santo, aunque caiga desde sus exes el Sol, ana que. me trague Utierra, aunque te defendí dSol, hede gozar tu hermosura, yhe de lograr mi intención. A? altivez! Ay Jocttra! )Ay disparate mayo, 1 Hombre ciego, yobítinado, ta to dé toda razón, miras que te despeñas “(en tu -mayor perdición, ñuscando por tus locuras ru crema tmndcnscion? Vuelve en n, mira, yrepara,; ,¡ue te liga tu pasión: ^' El día pa»ó pensando 1orno ha de gczir la Flor» Válióse de uxra vecina, 4índole satisfacción, icantidad de dioeros para aquella «xecucion, .que el amor, ydon dinero, e> mui facilitador. Aus doce de la noche i¿ltó por un corredor iel quarto de éüa Señoras aqual asi que 1© vio ádeshoras, ycoa armas aerdió toda su color, que age na de elle fracaso* dándole gracia.s áDios fiaba en un Oratorio tute un divino Señor enclavado én una Cruz, quefu e nuí* ílr aRed en cioo,’ Cy le dice: Caballero, quien en mi quarto os entrój tstecs grande atrevimiento, uted se vaya con Dios. Entonces habló Doo Félix, yle dice: Bello Sol, uno te asuites, que yo vengó con fuese resolución, óhe de gozar tu hermosura / 9áfu<jr$ eje ©ge rejón
quitarte altivo la vida, íi r¡o premias imi smdr. Doña Isabel que se naba en tan grande confusión mirando al Divino Crifto, le dice: Amante Señor, no permitas, que te ofenda,, válgame vudíra Pasión. Don Félix quisa forzaría} mas ella se defendió, pidiendo socorro el Cielo, con una sentida voz. ^ * Como la vio tan resuella, Don Feliz «acó. el rejón para quitarle la vida: aqui fue la admiración, que el Divino Crucifico desclavadose cajo en tierra vertiendo sangre para apagar el furor, con que cíegs ¡r. ofendía aquelduro corazón. No se enterneció por eso, sino con a'gun t< mor salló confuso ála cada Mirad, Criftiano, qué horror! Doña; Isabel, que s« halla, libre de aquefta ©presión, le di al Cielo muchas gracias, en un Convert© se cnt¡ ó, donde vivió santamente', siendo ai mundo admiración. Doa Feliz se salió al campo, yconociendo su error, en altas voces decía: Ya ms desampara Dies. \o no tengo mas amparo Sin© ala Madre de Dios la Virgen de 1? Gratada,. 5}ue siempre me acompañó; f uncde qué til" ha dC'sv. isi-: Ripié iaofendí y®? ,Yo tengo veinte yseis rnuernSj ¡a nerbegios veinte ydos. wYo he profi nado doncellas} \Y 10 puedo tener perdón: mFiVvvrtzcameei Demonio, AY -mes srgu; su persuasión. MVenga, qué aguarda conmigo? \V A* punto se leva ató ana horrorosa borrasca, yun cx<ts.it© feroz de Demonios horrorosos, tan feos como ellos s»n. Soberbios lo arrebataron, Yyél con mui turbada voz, ns plora miseiicordia, diciendo: Madre de Dios de Consolación de Utrera,- valedme en cüa ocasión. YY Yla Scberaua Reyna luego lo favoreció, }y/ pidiendo ásu anudo Hijo," "que le conceda el perdón» YGrillo le dice: Madre, menospreció mi Pasión, ves fuerza que se condene quien tan necio me ofendió/ ^,3! aque escarmienten otros* Hijcdemi corazou, Y) cdice entonces ia Virgen, ¿\ ¡uí que es iaugra *pecador,'. J^íitmprt me rezo una Salve Ye con mucho zcloryfervor. |! Pues, Madre, ic dice Cristo, „ \yo 1c concedo el perdón. Espíritus al Iufituno, ^que anadie condeno yo, kcue mi Maure favorezca. Le tícxaron condoler. A** v
róf^.-var!í)C0fisíg6' tan m*t precié. jyVVg&j» 1* «*»«•; ItÜx, cóntk S 3, :yjúde pewiem ánri S*b*ra»o H>>«, pu.tfto qua es tti R^dcní» ¡a Vugea, jj f>oa ?*< iX eoo ¿«msí 4_V4.cpi.fa od MMaftirü^ .strcenfirtó. yrecibió c•Sacr aua sauwtoPaa , tenicivia ia. abioUi<tt«Mi« -Humiidcbaía ia tiatEi, .d&odo.te gracias aDías, yáUSobreasa Virgen* •JJ4 Cru«;fuíS tasa® silicios, ycalavera, yála vyelta ¿el Ttifo!, * ea una ocaica Merstsaa, en u¡*«s cueva s8 »¡t-frfQ, yen aspm psai tercia servia aNa«¿tro Ssáar, su Inicie, ydisciplina '* todos !os «Lias tumo. -Siempre lloraba *«x yerros e.<j su canciana Qrareitsíu 5>íp comió casa caire-ate' eft d©s AÍá«s qus vivió, sino tas yxwiSyj fr utas Sílvdires, yne> bebió sino es £Í agua. del Cíalo ci\ ías veces quaií.a-vió. ¡S< ;vtfti 4oera d2eBigdejtu , ü’t.'bre or. apiedra durmió» «oconversó eo» pm«na na ti ael día que «uno. A. seis de» sm 4< S^eunibrej >, gata éixi* ua Csaaaor, jue caz?».!*» «a aquel moka* ¡tte tJtpudtacHiu v. ó, rdice» que wff fraganm , *“ .0 tieae.£«*tt^araet<*«. La 4>cr«* ««van aiOkkpe, .a liuAtisií»© H6s a*dQ* Fa¡tt*d cuaryo íic?e% ?í¿¿ i; Ia4Iglesia May#f ’ 4es|o depositadla» ai se» irás qu« goza de Dk»s el fe »ei 3, que «n otro tiempo &nntos yerros .cometió. I] Mire» si tiuque aquí tuvo, ÍC Da& Félix *¡ Pecador} íí\ p*r cío nadie se espiaste, ífj idascorCe de Dí»s. átieqpe tanga mas pecadas -’,ns vi orar salad® cacerró ea margenes arenas, ni «tunees *atiesta el 5 bietapee «a P¡.#s la «oufunza, ^^f».ó olvidar su P&s¿«a, j]‘y asipa.Ks.r5? da la. Virgen, por ,qoi<mett»8«i iibróf ^iraaef t|u« fuere su á*vé§é, i? Cci&ovai Beliz Qjtiróz ' ' b.iivc, qug g4v«¡ áiibre b4ti Dmioaio, y414 f©r@r, $/y tendrá amasaros de gra«a */ después, ia SrJfación. JüVpreso en IÜCrea *•-¿se ¡a >P°5 :FAANcíSCO BARRERA-, donde ludariladoSamarlente.