Los amantes de Teruel : escena tragico-lirica
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-LOS AMANTES DE TERUEL. jescm:^a. tm^gico^úmzcjí. VOR DON LUCIANO FRANCISCO COMELLA. PERSONAS. ACTORES. Doña Isabel. Sefiófa María del Rosaría. Doña Elena .'. Señora Francisca Laborda. Don Diego Señor Joseph Haerta. La Escena es un salón de la casa de Doña Isabel en Teme!. Salón ricamente adornado que sirve de entrada 'dotros salones de la casa; for cuyas puertas se verán arañas encendidas yotros adornos ricos ;todo destinado dla boda de Doña Isabel yDon Juan :Al correrse la cor^ tina sale un numeroso séquito de Damas yCaballeros figuran ser los convidados dla boda :Salen drecibirlos Dona Isabel yDoña Elena yDon Juan ,quien les manifiesta la Novia ,ytodos dan muestras de cumplimentarla', Doña Isabel suspira de rato en rato yyDoña Elena In tira de la ropa para que disimule. Finalmente ,Don Juan conduce dlos convidados adentro ;Doña Isabel se queda atras ;Doña Elena la dd d entender que porque no vd yycogiéndola de la mam la lleva al primer termino del Teatro •• va hablar yno puede yyse dexa caer c,ón el mayor abatimiento sobre un asiento, iodo esto habrá sido expresado por la música. chada ,.y coje de la mano dDoña Elena ,ydice con languidez :la música acompañárdcon un andante 'triste. Ya me he casado; ~ de un padre yde un amor he satisfecho ' los bárbaros designios ;ya la fuerza^ la venganzá ylos zelos consiguieron hacerme ser perjura ,ser ingrata, ser traidora, éinfiel; pero no es tiempo este de recordar de un hombre ingrato, yde un padre tirano jur intentos yamenazas ;tan solo es tiempo, prima, de mirar por mi honor ,vmi sosiego; de sofocar ideas ypasiom/s Elen. ^^¿uc tienes que decirme? habla prima. La voz.^e falta? pierdes el aliento? Dime la causa de tus graves^males. Qué mequieres decir con los acentos que profiere el dolo? ,yel dolor trunca .? tú parados los ojos ,qué es aquesto? te veo moribunda ,hierta ,fria, yperdido del rostro el color bello; te acuerdas de Don Diego.^ Isab. Calla ,calla, no aumentes con nombrarle mi despecho, -" mi rabia, mi furor. Dos compases de música muy fuertes :anda un breve instante despe-
que ultrajen los respetes de himeneo, que falten al decoro :con cuidado examina si alguno puede vernos, si puedo íin ser vista de mi esposo arrancar de mi alma un cruel secreto: no te detengas, anda. £.len. Ya te sirvo. T^res compases de andante triste ;in-~ terin los quales Doña Elena anda registrando por el foro ,yDoña Isabel saca unos papeles yun retrato del pecho. Reliquias amorosas de mi dueño, de mi perdido bien ;pero un ingrato no merece aunque muerto estos recuerdos; su falsedad ,las leyes del decoro me mandan desprender de estos funestos móviles del dolor que me acongoja. Elen. Segura estás. Isab. Pues toma arroja al fuego Jo que el fuego dictó ;extinge al punto papeles yretrato de Don Diego. No los vea jamás. Elen. Tú te enagenas, tú vuelves átemblar? Jsab. Dame al momento otra vez las reliquias de mi amante. No me las des ,Elena. Elen. No te entiendo. Isab. Ni yo tampoco ámi ,duro contraste! Aparta de mi vista esos recuerdos. Después de unapausa. Ya sabes que ante Dios, yante los hombres (pío juró ser mi marido ;yque en el temlegitimado hubiera nuestro enlace el sacro rito, áno ser que sus medios retradaron hacerlo ,yque mi padre jro quiso se efectuúrü el casamiento h'asta que ála fortuna mereciese algún honroso puesto, ypara ello ' le concedió de termino tres añn pero en estos muño yen mucho tiea, se olvidó de mi amor ymt promeá faltando ásu palabra yjuramenté Mas fácilmente imaginado hubiera que se uniese el León con ^ que borrascas el Záfiro abortara ' que contra su corriente fuese elhhro'‘ que produxese rosas olorosas ’ •el lúgubre Ciprés ;quedos Luceros por Occidente el giro principiaran' que anduviese segura por los Pueblos engañosos la simple Pa§torcilla, que mudara su amor mi ingrato due. no. que diese aquel cruel áotra la maiio, Aqué vienen las quejas conwa m muerto? Aqué viene el penar, áqué lasáflsasj áqué cl dolor ?bien hecho está lo hecho. Su ingratitud ,su olvido me Iha .quirldo el honor de himeneo ,su desprecio. Estos discursos ,Prima ,me parece que la perdida paz vuelven alpecboi yal amor de mi esposo me conducea ápesar del amor sin sentimiento. Yame es grato su enlace ya. le anKS ya compensar deseo sus afectos, , ya deseo mirarme entre sos brazoS) Ya la paz recobré::- Un golpe de orquesta muy estrt^^^' Pero que veo ! Qué horror !qué confusión. Elen. Qué te intimida ? Z.fízA Donde descansan del eí hierto las pálidas cenizas de mí esposO; se levanta una sombra, cuyoasi cuya figura en todo-es pared ála suya :acia mí con . Ven tono amenazante se didg »
mírala ,mírala. Dexa _del_ miedo mentidas ilusiones. Xsab. No me engaño, aqui está, no la ves ?mira su aspecto t^o desencajado::- Ay que me acusan Ae fementida sus dolientes ecos, de perjura, de in,neI;;-_con razón culpas de mi Toca pasión los viles zelos; pero por jqué en castigo no nae llevas al triste domicilio de los muertos ? Llévame al negro reyno del espanto yen sus "obscuros pavorosos centros sepúltame ;las furias infernales que habitan su mansión convoca fiero: el tosigo ,la rabia que alimentan en sus toscas entrañas ,dispon luego que empleen contra mí ,que me envenenen, que me emponzoñen para que el des» pecho, la rabia, eí odio acabe con la vida de un corazón infiel, falso yperverso* Des-pues de haberse entregado al mayor despecho ,cae desfallecida en brazos de Doña Elena ,quien la compadece ,vuelve en sí , ren tono lánguido nrosifiíe :La música en un prosigue corto alegro ,yen unpiano armonioso de Clarinetes yfagotes, expresará todos estos afectos^ Con Don Juan dime,Eleaa, por ta vida estoy casada ya? se hizo en el templo la sacra ceremonia? Elen. Tú deliras. Isab. Tienes razón ,Elena, lo confieso, que si no fuera asi ,cómo era dable que me expllcára asi ?Quise áDon Diego, fue la luz demis ojos ;sa inconstancia 3 ha sentido mi amor ,yaunque los cielos me vengaron en parte con su muerte, no por eso mi amor se.ha satisfecho, me, ha guardadomuy mal la fé jurada: tú sabes que uno á. otro, juramento nos hicimos, de-unir con casto nudo. Cumplió lo que ofreció ? Eteñ. Pues por lo mesmo .tú no debes sentir ei nuevor enlace; él faltó que no tú. Isab. Siempre tuvieron por contagio ios hombres la inconstancia. Con-que la antorcha ha ardido do himeneo, en mis bodas? Elen. No hay duda. Isab. Pues Elena, faltaría ámi honor yálos respetos dél sacrosanto enlace ,si al instante no extinguiese del pecho todo afecto,, toda pasión ollama que tuviese otro objeto distinta que mi dueño. Gracias áDios que veo en tu semblante indicios, aunque leves, de consuelo; para qué por un hombre tan perjuro -quieres eternamente ai sentimiento dar tribufos amargos ?considera las ventajas que adquieres conel nuevo enlace ;los disgustos que has tenido con tu padre ,los llantos, ios. encierros. Jas amenazas:;- viendo, tu entereza víctima te juzgué de su despecho mas de una vez: e» fin te resignastei, ycon ello cobrastes el sosiego, Isab. Sí prima ,le cobró, El$n. Ycon un suspiro que el corazón cxála ,los acentos interrumpes ? IsaB. Qué quieres ,, matrimonio que hizo el poder,la fuerza úel dincfOj rara vez precursor fue de la dic!^ de los dos contrayentes. EUn. Aunque es cierto ' f2que < i
I ^uc en el tDyo li2.n mcctiavlo esos nio* tivos, tjara qué es la razón? para vencernos. Isa¿r. Ya lo procuro ,Elena. £/<?«. Pero vuelves la pena áfomentar con los recuerdos que trae ála memoria tu delirio. Pero si yo no paetlo de mi uecho arrancar el dolor ,qué quieres que haga? J5 '4’?r. Con el placer ,el mal halla remedio. Jsal'. No procuro:::- Dent. voz. Isabel? Is.tb. Quién me ha llamado ? Elen. Tu esposo. Jsab. Pues áDios :si mi sosiego tu amistad apetece ,los papeles yel retrato fatal entrega al fuego, va. Interin Doña Elena registra los pa~ peles iyel retrato ,toca la orquesta un periodo análogo dla situación. quando el Orbe sintió tu desventar > yasi ai mirar sin luz de dia al cH*’ las aves mudas ,sin flores el cam’o!' el Pastor sin baylar, el rio sesgo amarillo el laurel ,suspenso^ el av yámis voces sin dar respuesta eleco* dixe absorta ,óel Orbe está parado* para acabarse ,óDon Diego ijJ muerto. Mas de este sentimiento, de este luto fue digna su virtud, ypues nopnedo ásu memoria dar otros tributos que el del dolor jel llanto yel lamento, para que este tributo no se acabe su imagen custodiar quiero en nú pecho. Se queda dun lado, vuelta la espalda dla derecha ,ycon los extremospropios del dolor guarda el retrato, Sak Don Diego de camino muy regocijado, yal ver las luces del festejo se smrprehende ,ydice: Elen. Los papeles testigos de mí agravio sufrirán de las llimas el incendio; . pero no este retrato ,que aunque ingrato, ámi amor se mostró siempre su dueño, le quise con extremo, yen el alma aun existen reliquias de mi afecto, Eo obstante que murió- Si ahora viviese ámi amor ,fuera el suyo mas propenso, viendo áIsabel casada. Aybiep mío! que aunque mi amor pagabas con desprecios, sk rnpre fuistes mi amor, siempre te .juise. "S. asi el dia fatal que el rigor fiero de 1.1 muerte cortó átu vida el hilo, sintió mi corazón tu fin funesto: de un horror se vistió ,de un negro lúto:;- a« habla de vestif luto jni pecho Dieg. Estas luces::- Corre despavorido dmirar en el rt-^ lox de sobre mesa qué hor^ es ,p al verlo dice : las diez. Se recuesta encima de la mesa i después de recobr.'ido busca áqden preguntar ,yencontrando con Jdo~ ña Elena ,la da en el brazo ,vuel- ve esta de pronto ,yse confunde y después de dudar si es Don Viepo j el que ha visto ,se pone dtemblar ,/ se queda inmóvil :todo esto debe ser expresado con la música ,dee^ep-, tion de que para de pronto las aot veces que habla Don Die^o. Todo me indica, que tarde llegué ya :por Dios fe roe-
ruego que dexes el temor. Elen.Si del sentido será esta ilusión ?NoyqUe és Don ‘'Diego. 'El es, él es. I>ieg. Qué dudas? ytu prima Isabel dónde está? ^len. Luego no has muerto ? Dieg. Muerto yo? EUn. Luego falsa la noticia ha sido? T^ieg. Quién lo duda. Mas qué es esto? adornado el salón ,aquellas luces::- ese tropel de gente que anda adentro::- qué se celebra aquí ? Elen. Tu desventura. Dieg. Se casó ya Isabel ?Di ? Élen. Sí ,Don Diego. - Se í^iieda inmóvil cayéndosele lo que tiene en la mano ^expresando su sentimiento un corto andante con sordinas. Dieg. Ycon-quién ? Elen. Con Don Juan. Dieg. No,no es posible , no puede ser Elena ,no lo creo; Isabel ser de otro? se ha olvidado que un casto nudo unir debe su afecto con mi afecto? que yo debo ser suyo.? primero creeré que de luceros se han poblado los montes, que las fuentes -- en vez de cristal puro manan fuego; que producen la nieve los volcanes; que la reproducción del universo naturaleza olvide ;en fin, que todo, todo se mtide ,menos el afecto de IsaLel, menos de su pecho amante ia fineza ,el amor ;yasi al momento voy ádarla noticia de mi arribo, voy áecharme ásus pies rendido y tierno. Eltn. £s hacerla ijafeliz cOA aiiaarido^ ySí ía quieres bien ,yo te aconsejo que huyas de este lugar. Dieg. Pero es posible que lunya su corazón subscripto a hecho tan vergonzoso ytorpe? si ha faltado en Isabel la fe ,los juramentos, las ofertas diré que son quimeras, de los hombres, diré que son pretextos. Elen. Repórtate Don Diego ,ypor lo mismo que te debe Isabel tan buen concepto por su concepto mira. Dieg. Pero cómo cupo en su corazón, tan baxo intento? Elen. No es culpada Isabel en tu d^- gracia; aquí corrió que tu te Labias muertoj' que otro amor ocupaba tu terneza; fuera de esto ,tu olvido en los correos::- Dieg. De lo mismo también puedo quexarmet qué trato tan iniquo !no me dieróa de término tres años por si acaso mejoraba de suerte? quándo el tiempo pactado se cumplió? dos horas hace. Elen. Ysi antes de este tiempo su himeneo . no se ha verificado, áquién lo debes? ála misma Isabel ;pues al .momento que corrió la noticia de tu muerte volvió áinsistir Donjuán eu sus intentos , ysu padre del oro alucina<io se mostró protector de sus deseos,^ yen vencer de Isabel la resistencia, * ni autoridad dexó, ni alhago tierno que no emplease :en fin ,las amenayzas, ^ los pastigos, los ruegos de su pecho arrancaron el sí ,ydos horas hace su enlace confirmaron en el templo. Dieg. La palabra la mano que me" ha dado SU padre ,cbacceder también áellotr con
J1-5 Con qnc v-i no híiy vcitsc.. .o. Elen. No le hallo: ^ La muerte solo puede disolverlo. Dieg. Una vez que la fuerza jel engaño, en lugar del amor ymutuo afecto, ha formado su enlace, presididos no verán sus amores del contento, ni de! casto himeneo propagados c:t su lecho verán el dulce efecto. La discordia voraz ,la muerte horrible, el pálido rencor, el odio fiero, sembrarán sin cesar en vuestra* almas distorvios ,disensiones, rabia yzelos. Nto encenderán las cándidas antorchas los Genios tutelares de himeneo ante lasaras, no: solo las turias, hs sacrilegas teas c''n despecho encenderán: ni sembraran las gracias tampoco al rededor de vuestro lecho aromáticas yervas ,ni olorosas (ño, flores :serpientes sembrarán con cerívoras venenosas que os acaben, que os destrozan yos llenen de tormentos , áfin de que acabéis como yo acabo, áña de que muráis como yo muero. Alegro fuerte en que Don Diego anda despechado ,pero siempre contenido de Doña Elernt. Elen. El dolor te enagena de tí mismo: un casto nudo ha unido sus afectos: garante del amor de los esposos quando la aprueba el rito se hace el Cielo, ypues Doña Isabel la frente luimillft ai sagrado deber ,haz tú lo mesmo; Sofoca tu pasión, su amor olvida, ólos arbitrios busca para ello: Doña Isabel, atenta al nuevo estado, me entregó poco hace estos recuerdos, estas cartas que ves ,yeste re^t. Dieg. Para que te las dio ? Elen. Para que el fuego \ extinga de una vez tu cruel memorb i Dteg. El dia que quedaron los concier • tos del enlace ajustado por mí parte con ella aseguraron mis afectos pero vengan acá, que por mi mj. no quiero entregar al ayre sus concep. ahora dame el retrato. Elen. No es posible: para memoria tuya le conser^. Dieg. Para memoria mía ? Elen. Que te ama: Másic.t dulce que si^ue hast.i qm te va Doña Elena. que consagro átu fé todo m! afecto, es inútil decirlo ,quan-.io sabes que igual ami pasión ,fue ni desprecio : Vpues no puede ser tuya mi prima;::- Dieg. Entiendo Doña Elena tus intentos: ádonde está Isabel ? Elen. Que es lo que tratas ? Dieg. Matarla ázelos ,pues de zelos muero. Elen. No entres ,que su marido::- Dieg. Ve államarla. Elen. Puedo esperan:- VASt.- Dieg. Yo se lo que hacer debo. Qué torpe proceder !qué indigno trato ! edad de la inocencia !feliz tiempo* que el fraude yel engaño se ignoraba ; que el amor en los pechos era eterno; que ningún ínteres movía al hombtCJ que el metal no tenia ningún al mirar la perfidia ,al ver el ® que reyna en nuestra edad ,con recuerdo *
1. sigo la sencillez de aquellos siglos. Pero tendrá la ingrata atrevimiento de presentarse ámi sin confundirse? tendrá valor, que qnando un falso pecho comete alguna accionque.ledegrada, ála reconvención opone ciego nna jactancia loca ,un vano orgullo, con que al exceso añade nuevo exceso. Pero alguien viene aquí: si es la alevosa , será de mi furor blanco funesto. 1Quien mé busca ?£n la puerta. T>i£g. Ella viene. dando dos^asos fuera. Jsab. Quien me busca? T>ieg. Pronto su rostro desarmó mi ceño ; inmóvil :; : sin acción ; ; andando un^oco. IsaK Enmudecisteis ?"- Aquien buscáis señor? ay que :Don Diego i Música lúgubre exprese la situación -de los dos Ama'ntes Doña Isabel se habrd sentado como fuera de sí;Don Diego se va recobrando poco dpoco ;corre agitado della, \va atomarle una pumo yella^fa retira ,ysin cesar la música \}idice. ; Isab. Tengo marido ya. ai esto Don Djego da dos pasos atrds yla dice eon elmayor despecho. Diego ,Yo tengo esposa. Pdra de repente la música ,se levanta ella despechada yle dice.. 1 Isab. Ala vida volviste con intento de darme muerte? Si mi muerte aplaca las iras de in amor, pasameel pecho, hiere mi corazón ;mas tan agudo . como mi pena el filo de tu acero, no será para herirme.'’ cómo vienes? Si D. Juan te vé acaso yo me pierdo. Ya me casé... mi padre.... las noticias que en Teruél de tu muerie se esparcieron,: :- ^- -mi despecho., la fuerza..la amenaza:t- Pero áquién satisfago ?Aleve, fiero, luego de tu mudanza ,las nóticias quando tienes esposa ciertas fueron: luego no me engañaron ?luego fuiste el que faltó primero al juramento? juraste ser mi esposo lo has cumplido? bien s-abes que, mi padre dió su/asenso. Hice en casarme, lo que hacer debía, atendiendo áque tu me diste exemplo.. Dieg. Yo ao vengó ápedir satisfacciones- Jsab. Yo lo creo muy bien. Dieg. Tan solo vengo ádarte el parabién del nuevo enlace, ydespués ádecirte como piénso' lomar estado. ,f Jifií^-.Qué no le lomastes? Dieg.’Ho haberlo execurado solo siéuto. Jsab. Con quién te casas ^ues? Dieg, Con Doña Elena. Jsab.. Ocjián larde conozco que de .1,., acuerdo - cárrinabais los dos !Para evadirte deser mío lomastes un pretesto tan indigno jtoraastes el arvitrio ' de .exáltar mi furor con el ,despecho de ios ^eloE ;aleve, dé antemano íeni-ais "concertado el casaihiento. Dexavanas- disculpas. Jsab. Tume matas. Dieg. "Vó ágozar del amor del nuevo dueño. Jsab. Ay Don Diego IDon Diego! ,, Dieg. Qué me quieres ? Isai.
Jsab. Que sepas que áDon Juan adoro yquiero que es mi marido ya, mas vete ,vete que mi honor ytu vida corren riesgo. I>ie¿. Abuen tiempo precaves los peligros ; Pero áDios ,que si dexo del afecto arrebatarme, puede que mi enojo : JfíT^.Modera tu furor, templa tus zelos. Dieg. Estoy ciego ,yno es dable... Isab. Por Dios mira.... Z>rV^.Nadaya que mirar, ingrata, tengo. Isab. Mira que mi marido ::- Dieg. Nada miro. Isab. Advierte que el decoro ;:- Dieg. Nada advierto ; ypues fuistes ;:- en la fuerta, Elen. Señor ,en estos cases mas logra la prudencia qpe el esfuerzo . Yo me encargo de hablarle. Isab. Qué resuelves ? Dieg. Morir. S.íle Elen. Señor Don Diego, las quejas yel dolor ,quando los males no tienen en lo humano ya remedio, solo sirven de dar fuerza álos males; mi prima se casó ,tu tienes dueño. Su marido ha escuchado vuestras quejas; quien te idolatra atí muere de zelos: en esta inteligencia es necesario queála razón se venzs el sentimiento. Él amor ^yel honor son delicados, yen vengarse crueles siempre fueron. Don Diego mira dDoña Isabél con el mayor sentimiento., yhaciendo ungran extremo de dolor se vd precipitado.. Dos compases de música despechada,, en que Doña Isabel quiere seguirle ^ yDoña Eleyia la detiene. Isab. Sin hablarme se fue; dexamc, fiera. Con que tú. competías mis afectos? el qüe debía ser mi amante esposo ’ querias usurparme ;su desprecio ^ su nuevo amor ,su muerte , trazas de que tú te valistes ;lo comprendo* con qué ardid ,con qué cautela supistes conducir tus fingimientos? Elen. El dolor te eaagena de tí mist^ ypor eso perdono tus denuestos/ Es verdad que áD. IXego yo he qn^ ridoj pero no te podrá decir D. Diego que yo cómplice he sido : ; -. Isab. No me mates, -j no me mates ,Elena, vete luego, huye de mí ,no sea que mi rábia cebe en tu vida su voráz efecto. Elen. Pero prini?^ - Isab. No quieras Doña Elena j provocar el furor que arde en mi pe- , cho. Elen. Alástima me mueven sus quebrantos. vase. , Isab. Ea, pues, Isabél ya llegó el íko- ,P? ... . de morir óvivir. Pero alguien vienq D. Diego vuelve, ay Dios! áqué mal tiempo! Qué traes ?No me inquietes. ' Sale Dieg. Toma ylee, j estos son de tu esposo los excesos. ! De un amigo, al bajar por la escalen j acaban de entregarme aquestepliego. i Is.%b.,, Envidioso D.Juan de tus amores „fingió tu muerte ydixo que áou» ' „dueño j ,,dedicabas tu amor, interceptando p „vuestra correspondencia en el con- „rco. Un engaño frustró nuestros afflorcfj un engaño robó nuestros afectos. Dieg. Isabel ?Isabel ?yo te he pstd* * para siempre... I Isab. Don Diego? i Dieg. Yo fdlczcQ. , , Isab. Don Diego ?mi bien ?‘1'^® espirado !-
yyo espiro también/ sagradosCidos! Don DieM:sedesmáyit ry Düñoilsabd se queda estática Ummuy^'^ I>on -Juan^Y ^ hquiere quitar^ yviendoiaí-resis- temía que hace ella ,se jone aes-^ cribir el bufete ;ella mira a Don Diego ,ycae desfallectda ;Don Juan acaba de escribir_ el japei , se, lo dd^yse vct- ¡habieudoío ex-^ - yíTesfído l^í- TJtusicfi» Jsak. Un ^apel-me ha dexado-; masya . vuelva -11Xi Don Diego;:- qué he mirado 1que e* aquesto! , lee de este papel el contenido» Dieg. De quiénes? Jsab. De mi Esposo. Dieg. Azar funesto! Isab. Lee. Dieg. ^Prevente pues mi honor ofendes _,,á morir áios íilois de mi azer©. Jsab. Te confunde el papel? Que me respondes i JDrV^. Que es razen:;- (el dolor me ahoga el ^cho ), que cumplas;;- con la fe::- de' tu ma— rido::- que olvides de mi amor;;- hablar no puedo:;-r Dab. Qué tienes? qué te da ?tu acongojado? Dieg. Isabel;;- Isabeh- Isab. Todoeubierto de un sudor frió... Esposo». Dieg. Esposa mia !...- recibe ,ay dulce bien !mi tiltinto aliento... Se queda Doña Isabel contemplando un breve instante dDon Diego ,y la música sigue expresando^siempre la languidez de Dona Isabel hasta que muere. Isab. -El dolor de.miraí. mi hoBOT maS'^ chado ; le ha quitadoJaCividaii Nojiconter?- plo cómo pudo.mi-nspqsoialttciañrsé. 'para .quiÉarnaee,'honor -j-virkia átlft tiempo. . . Yo he faltado ásu fe ,yámi decoro? Me ha visto cariñosa con D. Diego ? Si su '.engaño, ha sentidq, no es es-, traño ese infeliz debía ser mi dueño : si mi' nmrído cumid.e. esta amenaza qué, han de decir de ,mí ?que dirá el pueblo? Yo que por mi candor ^ymi modestia merecí ser la gloria de mi sexó j he de morir ámanos de un esposo^ víctima Jeí honor ^yde los zelosf átanto mal el alma se resiente, se pasma el, corazon> se turva el pecho; las congojas me ahogan, poco apoco me abandona el sentido yel aliento : víctima del amor muero de pena faritasinas ilusiones soiq yeo un noble corazón no necesita para morir ,morir con el azerb, que el honqr también mata. Donde"me háho' Dcside estoy !Ay de mí -pero qüé es esto ?^^ Quién de matarme acaba .? Cielos santos, • ya de una vez cesaron mis tormentos. muere. Corre Doña Elena ,se sorprende al ver el expectdcula registra los papeles ^yvd -d llamar dDon Juan le saca yle hace ver aquella 'trágica Escena. Ele-