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Aproximación teórica a la estructura de autoridad en los medios de comunicación

Barragán Romero, Ana Isabel; Macarro Tomillo, Antonio

Abstract

El objetivo del presente artículo es realizar una aproximación teórica al concepto de estructura de autoridad en los medios de comunicación con el objetivo de proponer algunas alternativas de cambio. Para ello, partiremos de las definiciones de “poder” y “autoridad” –propuestas por autores como Weber, Mayntz y Duverger–, y haremos uso del modelo de propaganda que Chomsky y Herman desarrollaron a finales de los años ochenta.

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Siranda. Revista de Estudios Culturales, Teoría de los Medios e Innovación Tecnológica http://grupo.us.es/grupoinnovacion/ Número 4 Año 2011 I.S.S.N. 1989-6514 21 APROXIMACIÓN TEÓRICA A LA ESTRUCTURA DE AUTORIDAD EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Ana Isabel Barragán Romero Facultad de Comunicación (Universidad de Sevilla) [email protected] Antonio Macarro Tomillo Facultad de Comunicación (Universidad de Sevilla) [email protected] RESUMEN El objetivo del presente artículo es realizar una aproximación teórica al concepto de estructura de autoridad en los medios de comunicación con el objetivo de proponer algunas alternativas de cambio. Para ello, partiremos de las definiciones de “poder” y “autoridad” –propuestas por autores como Weber, Mayntz y Duverger–, y haremos uso del modelo de propaganda que Chomsky y Herman desarrollaron a finales de los años ochenta. PALABRAS CLAVE: Poder, autoridad, estructura de autoridad, medios de comunicación, propaganda. ABSTRACT In this paper, we propose a theoretical approximation to the authority structure presents in mass media with the object of suggesting some ways to change it. We began with definitions of “power” and “authority” done it by authors like Weber, Mayntz and Duverger. Besides, in order to show its validity, we recover Chomsky and Edward S. Herman’s propaganda’s model. KEYWORDS: Power, authority, authority structures, mass media, propaganda. 1. INTRODUCCIÓN Hoy día, la comunicación mundial está sometida a menos de una decena de corporaciones que deciden lo que el ciudadano debe o no debe conocer. Esta esfera del poder controla toda la información mundial, provocando una auténtica situación de ignorancia a nivel internacional. Es por ello que resulta imprescindible ser consciente del tratamiento que hacen los medios de comunicación de la información para poder actuar en consecuencia. Hemos de tener presente que estos tienen una estructura jerárquica donde un sector dominante (las grandes corporaciones internacionales) pone un sesgo desmesurado a la información mundial. El modelo de Chomsky y Herman propone cinco tipos de filtros por los que pasan todas las noticias antes de ser Siranda. Revista de Estudios Culturales, Teoría de los Medios e Innovación Tecnológica http://grupo.us.es/grupoinnovacion/ Número 4 Año 2011 I.S.S.N. 1989-6514 22 difundidas, dejando al periodista una mínima parte sobre la cual decidir. A pesar de ello, los medios siguen vendiendo una imagen de “objetividad” que gran parte de la población sigue creyendo. Ante este panorama mundial se alzan organizaciones que intentan luchar contra la concentración mediática, promoviendo acciones como la educación al ciudadano. Estas constituyen una de las pocas puertas abiertas a la esperanza. 2. CONCEPTO DE ESTRUCTURA DE AUTORIDAD Para Duvenger (1983), la desigualdad es el primer elemento de la estructura social. Ésta se presenta bajo dos formas: desigualdad entre los jefes y los miembros del grupo; y desigualdad entre clases o castas. En la mayor parte de las sociedades humanas se puede apreciar una jerarquía en la que los sectores situados en las esferas más altas ejercen influencia sobre los que se encuentran en los eslabones inferiores. El autor apunta que la autoridad la constituyen aquellas personas que están investidas de “poder”, concepto que define como: Aquella forma de influencia (o dominación) establecida por las normas, las creencias y los valores de la sociedad donde se ejerce. Su existencia reposa en el hecho de que todos los grupos sociales admiten explícitamente o no unos jefes, gobernantes o dirigentes –poco importa su nombre oficial– a los cuales se les reconoce el derecho de dar órdenes a los restantes para impulsarles a hacer lo que de otro modo no harían. Los miembros del grupo se inclinan ante esta influencia porque la consideran legítima, es decir, conforme al sistema de normas y valores del grupo. Así el poder es una influencia (o dominación) legítima, no teniendo las restantes formas de influencia esta característica (Duverger, 1983). La Real Academia del Lengua Española define el término “autoridad” como sigue: “f. Poder que gobierna o ejerce el mando, de hecho o de derecho”. Estamos, por tanto, ante dos conceptos íntimamente ligados –autoridad y poder– Siranda. Revista de Estudios Culturales, Teoría de los Medios e Innovación Tecnológica http://grupo.us.es/grupoinnovacion/ Número 4 Año 2011 I.S.S.N. 1989-6514 23 que irán apareciendo a lo largo del estudio. Por su parte, Mayntz (1987) señala que las organizaciones, además de estar estructuradas, cuentan siempre con una estructura de autoridad, a la cual define como “la división entre las facultades de decisión y de mando establecidas en reglas y papeles, de una parte, y las obligaciones de ejecución y obediencia, de la otra”. El autor considera que “la coordinación de las actividades exige que algunos manden y otros obedezcan” (Mayntz, 1987), por lo que propone tres tipos de estructuras de autoridad en las organizaciones. En primer lugar, habla de las organizaciones jerarquizadas, las cuales cuentan con eslabones de mando que van de arriba abajo. En los primeros puestos se encuentran las decisiones que están encaminadas directamente a la consecución de los objetivos. Por su parte, en los mandos intermedios hay jefes cuya tarea es tomar decisiones sobre la ejecución y las actividades inmediatas. Estos también están sometidos a las líneas trazadas por el alto mando de dirección. “Cuanto más abajo descendemos, tanto más predomina el obedecer sobre el mandar” (Mayntz, 1987). Todas las actividades relativas a la ejecución son realizadas por los eslabones inferiores de la cadena de mando. Este es el tipo de organización que nos interesa en el estudio, ya que se da en las empresas, el departamento administrativo y el ejército. El autor propone otros dos tipos de organización que, si bien no nos interesan para el desarrollo de nuestra investigación, es conveniente nombrarlos por seguir la dinámica de su obra. En segundo lugar, Mayntz se refiere a las organizaciones democráticas, aquellas en la que sus miembros deciden conjuntamente las acciones a realizar, y en las que la autoridad va de abajo arriba. Sin embargo, afirma que el hecho de que los altos mandos sean elegidos por el conjunto de miembros no dicta que una organización sea democrática, ya que estos pueden tener poder ilimitado de mando y decisión. Como tercera y última categoría, el autor nombra las organizaciones en las que un grupo superior, que normalmente realiza funciones profesionales, actúa sobre otro grupo inferior. Este sería el caso de las prisiones –los miembros no forman parte de ella de forma voluntaria–; y de los hospitales, las escuelas, las iglesias y las Siranda. Revista de Estudios Culturales, Teoría de los Medios e Innovación Tecnológica http://grupo.us.es/grupoinnovacion/ Número 4 Año 2011 I.S.S.N. 1989-6514 24 universidades –donde los miembros forman parte de forma voluntaria–. Cuando es necesario que la organización reaccione rápidamente como un todo coordinado ante situaciones imprevisibles, el mejor tipo de organización es la jerarquizada, ya que ésta asegura que las decisiones tomadas por los directivos se transmiten inmediatamente a los puestos más bajos y se ponen en práctica sin discutirlas previamente. Sin embargo, en muchas ocasiones la organización toma en cuenta los intereses y las opiniones de sus miembros, por lo que estaríamos ante una jerarquización compleja, ya que interioriza aspectos de las organizaciones democráticas (Mayntz, 1987). Cuanto más capacitados están los miembros para llevar a cabo la consecución de los objetivos de la organización, menos necesidad existe de una jerarquización estricta. Mayntz (1987) apunta que, detrás de esto, se encuentra el hecho de que “el comportamiento humano puede ser guiado tanto desde dentro como desde fuera”. Por tanto, es mejor lograr la actuación de los individuos mediante la persuasión que haciendo uso de la amenaza y el castigo. Según el autor, la elección de los directivos ante estas dos alternativas está condicionada por el ordenamiento jurídico, las convenciones sociales y los valores de la época. Actualmente, la presión se ha reemplazado por la manipulación, ya que los altos mandos se han dado cuenta de que los medios no han afectado a los fines, y se ha conseguido el mismo objetivo con la manipulación psicológica que con la dirección estricta: que los trabajadores rindan al máximo. Para ahondar más en algunos aspectos de las estructuras de autoridad, Mayntz (1987) hace referencia a la tipología de la dominación de Max Weber. Para este último, la dominación o autoridad es “la probabilidad de que las órdenes específicas encuentren obediencia en grupos dados de personas”. Por tanto, se trata “de una relación entre puestos o funciones y no del poder o de la influencia que se ejerce sobre una persona cualquiera” (Mayntz, 1987). Por otro lado, hemos visto como Duvenger (1983) consideraba autoridad a aquella persona que estaba investida de poder. Esto le hacía reconocer que lo que él entendía por “poder” era lo que muchos consideraban “autoridad”. De Siranda. Revista de Estudios Culturales, Teoría de los Medios e Innovación Tecnológica http://grupo.us.es/grupoinnovacion/ Número 4 Año 2011 I.S.S.N. 1989-6514 25 este modo, ya sea en el concepto de autoridad de Weber o en el de poder de Duvenger, conviene señalar que una relación de dominación hay que estudiarla en dos direcciones: la de los dominadores y la de los dominados, ya que también existe un cierto consentimiento por parte de aquellos sobre los que se ejerce el control. ¿Cómo justifican los dominadores su control sobre los dominados? Weber distingue tres tipos de dominación legítima: la dominación legal, que hace referencia a la existencia de la legalidad de un orden ya establecido para mantener su control; la dominación tradicional, que tiene su apoyo en tradiciones que nombran a ciertas personas para perpetuar su dominación; y la dominación carismática, basada en la creencia de que ciertas cualidades extraordinarias de algunas personas hacen que haya que rendirles obediencia (Mayntz, 1987). Siguiendo esta clasificación, los medios de comunicación, en tanto que empresas, pertenecen a la primera categoría weberiana, ya que poseen unas ciertas reglas formuladas en torno a un conjunto de leyes, que engloban derechos y obligaciones. Mayntz (1987) discute esta clasificación, ya que todas las organizaciones poseen un ordenamiento establecido y sólo se distinguen por la procedencia del mismo, por lo que se podría hablar de distintos subgrupos del tipo de dominación legal. Por otra parte, cabría preguntarse: ¿Por qué se someten los dominados a los mandatos de los dominantes? Mayntz (1987) pone de manifiesto que el hecho de que al que manda se le exija una cierta legitimidad no hace que el dominado acepte la dominación. Max Weber no tuvo en cuenta este aspecto en su clasificación, sin embargo, Mayntz la considera tan importante como el primero. El dominado puede aceptar la dominación por motivos de legalidad: al entrar en una organización debe aceptar las reglas prescritas. En este caso, los motivos de los que mandan coinciden con los motivos de los que son dominados: la legalidad de la jerarquía. Sin embargo, también es posible que cumpla las órdenes de una persona que, aunque no esté en el ordenamiento jurídico como mandatario, a sus ojos posea cierta autoridad. En este caso, el dominante sustenta su autoridad en un Siranda. Revista de Estudios Culturales, Teoría de los Medios e Innovación Tecnológica http://grupo.us.es/grupoinnovacion/ Número 4 Año 2011 I.S.S.N. 1989-6514 26 principio tradicional o carismático, no en aspectos legales. No obstante, el que manda puede no poseer a los ojos del que obedece esta autoridad, y ser obedecido simplemente por aspectos materiales – como obtener una cierta remuneración– o no materiales –ascenso y prestigio–. La negativa ante el que manda suele darse, sobre todo, cuando los miembros son reclutados en la organización contra su autoridad (Mayntz, 1987). Al referirnos en este estudio a los medios de comunicación de masas, presuponemos que, en gran parte, quienes entran a una empresa lo hacen por su propia voluntad, aceptando el objetivo de la organización en el momento en que deciden pertenecer a la misma. 3. ESTRUCTURA DE AUTORIDAD EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN El objetivo de este ensayo, como ya se ha comentado, es aproximarnos a la estructura de autoridad de los medios de comunicación occidentales en la actualidad. Siguiendo la clasificación de Mayntz, consideramos que constituyen una estructura de autoridad jerárquica, en la que las grandes corporaciones ocupan los altos puestos y son las encargadas de tomar las decisiones conforme a objetivos comerciales marcados a nivel mundial. En función a estos deciden qué tipo de noticias merecen ser publicadas y cuales no. Las grandes corporaciones serían el puesto dominante dentro de la jerarquía, puesto que seleccionan el material que ha de ser difundido en el resto del mundo. Los dominados, por su parte, serían todos los medios de comunicación subordinados a ellas, en los que se encuentran los periodistas que creen que su trabajo aboga por la objetividad y la información. Estos también seleccionan la información que ha de ser publicada, pero lo hacen cuando ésta ya ha pasado por el filtro del poder. Duverger (1983) señala que el dominio se puede llevar a cabo bajo múltiples formas. El autor destaca sobre todo la coerción y el prestigio, aunque la segunda está mucho mejor valorada que la primera. El caso que nos concierne es un tipo de dominación basada en la manipulación y el prestigio, puesto que los trabajadores de los medios de comunicación aceptan el hecho de servir a las grandes corporaciones mundiales y se sienten satisfechos con su trabajo. Mayntz (1987) también señalaba este aspecto, aludiendo que los directores de las empresas se han dado cuenta que, con Siranda. Revista de Estudios Culturales, Teoría de los Medios e Innovación Tecnológica http://grupo.us.es/grupoinnovacion/ Número 4 Año 2011 I.S.S.N. 1989-6514 27 la manipulación, han obtenido los mismos resultados que con la coerción. A este respecto, Chomsky y Herman apuntan que El dominio de los medios de comunicación por parte de la élite (…) se realiza de una manera tan natural que la gente que trabaja en dichos medios, y que con frecuencia actúa con absoluta integridad y buena voluntad, son capaces de autoconvencerse de que eligen e interpretan las noticias de una manera “objetiva” y sobre la base de unos nuevos valores profesionales (2005: 22). Para entender el concepto de estructura de autoridad actual en los medios de comunicación, es necesario realizar una introducción al cambio producido a partir de los años ochenta del siglo XX como consecuencia del desarrollo capitalista. 3.1. Cambio de estructura de autoridad en los medios de comunicación. La estructura de autoridad de los medios de comunicación ha variado pronunciadamente a lo largo de su historia. En el pasado, para entender el funcionamiento de un medio en una nación determinada había que comprender primero los medios locales y nacionales y más tarde el panorama global. Hoy día, es necesario entender la lógica del sistema global de los medios de comunicación para poder llegar a vislumbrar el funcionamiento de los medios nacionales y locales. Este cambio se ha venido produciendo paralelamente a las estrategias neoliberales del sistema capitalista. Los medios han pasado de ser propiedad del Estado a formar parte de transnacionales comerciales que luchan por el capital (McChesney, 2010). En torno a los años ochenta del siglo XX, el sistema informativo occidental tenía una estructura sólida que había ido desarrollándose desde 1870. Este sistema estaba basado en el liberalismo: “libertad de opinión, libertad de empresa y libertad de distribución” (Timoteo Álvarez, 2005), corriente nacida en Inglaterra en el siglo XVIII y aplicada a todos los países occidentales tras las revoluciones liberales. Timoteo Álvarez (2005) señala que este sistema estaba sustentado en dos estructuras muy sólidas. Por un lado, contaba con sistemas informativos nacionales, limitados por las fronteras estatales; y por otro, con un sistema supranacional que giraba en torno a las grandes agencias informativas mundiales, Siranda. Revista de Estudios Culturales, Teoría de los Medios e Innovación Tecnológica http://grupo.us.es/grupoinnovacion/ Número 4 Año 2011 I.S.S.N. 1989-6514 28 las cuales operaron como cártel desde 1879 a 1930, en torno a una red de cables submarinos y terrestres que mantenían unidas las grandes ciudades (Nueva York, Londres y París). La importancia de estas comunicaciones era tal que, durante la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña cortó los cables que hacían posible la comunicación entre Alemania y Estados Unidos con el fin de que los estadounidenses sólo recibieran las noticias del bando aliado. La finalidad era obtener apoyo de la potencia americana en el conflicto bélico creando una imagen negativa de los alemanes en la opinión pública. Señala Timoteo Álvarez (2005) que ambas estructuras –nacionales y supranacionales– eran las adelantadas del poder geopolítico en el mundo. El centro decisor de la comunicación varió, al igual que la política y la economía mundial: de París y Londres pasó a Nueva York. Sin embargo, a partir de los años 80 este sistema varió sustancialmente. En ese momento se produjo una “ruptura definitiva de un Orden Informativo, que tenía a los Estados como gozne y giraba en torno a estructuras nacionales consolidadas y a un flujo internacional afianzado”. Para el autor, esta ruptura lógica tiene que ver con tres aspectos: la propia situación del Estado en ese momento, que sufre la conocida desregulación; la transformación de las agencias de información, que pasan de estar protegidas por el Estado a luchar competitivamente en el mercado; y el abandono de las grandes corporaciones de su identificación con los valores sociales y normas de los Estados a los que pertenecen. Como señala Schiller (2010), “in contrast to earlier periods, when –often at the expense of major business user of telecommunication services– monopoly carriers cartelized the global telecommunications market, for the past couple of decades changed policies have benefited transnational business users”. El Laboratorio de Medios del MIT de Harvard lanzaba su hipótesis de un Hipersector de la información y la comunicación en torno a 1978. Preveía que, en el año 2000, se produciría una integración de todas las industrias culturales, creándose así un sector con suficiente peso económico. Timoteo Álvarez señala que estas previsiones se quedaron cortas. En el año 2000 este Hipersector era un sector de la Siranda. Revista de Estudios Culturales, Teoría de los Medios e Innovación Tecnológica http://grupo.us.es/grupoinnovacion/ Número 4 Año 2011 I.S.S.N. 1989-6514 29 información y la comunicación mucho más poderoso de lo que vaticinaba la hipótesis del MIT. En los últimos quince años se han producido una serie de fusiones empresariales “aparentemente sin sentido” (Timoteo Álvarez, 2005): productoras de cine han comprado parques de atracciones y grupos de medios; empresas de construcción, agua y electricidad se han asociado con el objetivo de crear grupos multimedia; empresas de telefonía buscan ser líderes en grupos de medios de comunicación; y grupos de prensa tradicionales buscan aliados para diversificarse, etc. Este flujo de asociaciones ha dado lugar a un sector potente económica, social y tecnológicamente. Para Timoteo Álvarez (2005), la estructura de lo que él llama “sector Inf+Com” funciona prácticamente igual que la de otros grandes sectores empresariales. Existe un número reducido de corporaciones que imponen su autoridad al resto, concretamente seis: Time Warner, Disney, NewsCorp, Viacom, Bertelsmann y Vivendi. Existe una réplica de este primer nivel en los grandes países occidentales. En estos, un pequeño grupo, relacionado directa o indirectamente con los anteriores, marca la tendencia en el mercado que le corresponda. En España, por ejemplo, son tres los grupos dominantes: Prisa, Planeta y Vocento. En un tercer nivel encontramos los medios locales. El sistema es el mismo pero a menor escala, teniendo como referencia uno o dos medios impresos y una o dos televisiones. Timoteo Álvarez (2005) señala que la mayor parte de estos grandes titanes de los medios de comunicación nacieron a partir de industrias culturales y hace relativamente poco tiempo. La creación de los mismos puede haber sido llevada a cabo horizontalmente –sumando distintas industrias– o verticalmente –añadiendo nuevas actividades a las propias–. Como podemos comprobar, el sector de la comunicación se ha desarrollado rápidamente siguiendo la lógica del capitalismo. Como señalan Herman y McChesney (1999), el eje común de estas multinacionales mediáticas son los intereses financieros en la publicidad y el mercantilismo. Al mismo tiempo, en este nuevo complejo mercado de medios mundial, los intereses de los medios nacionales incrementan en línea con los intereses de las corporaciones transnacionales. Pero el crecimiento de programas locales no significa el éxito de las respectivas culturas, sino las innovaciones que llevan a cabo los