La revolución de lo pequeño
Abstract
La revolución de lo pequeño, es un proyecto de investigación y creación artística que reúne conceptos en torno a las maneras de habitar en nuestro ecosistema, a las acciones de cuidados y pequeños gestos de afecto hacia otras personas y seres vivos, y como todas estas relaciones se articulan para conformar a través del Arte y los procesos colaborativos espacios para crear comunidad y cuidar el paisaje
Full text
La revolución de lo pequeño. Irene Pérez Ariza. Trabajo de Fin de Máster Máster Universitario en Arte: Idea y Producción. Facultad de Bellas Artes Universidad de Sevilla.
Así la palabra pecho, así la palabra nido. (Sánchez, 2017: 58)
Agradecimientos: Ángela, Aurora, Manuel, Cristina, Rocío y Emilio, por darme carrete del que tirar cuando me quedaba sin hilo.
Sinopsis: La revolución de lo pequeño, es un proyecto de investigación y creación artística que reúne conceptos en torno a las maneras de habitar en nuestro ecosistema, a las acciones de cuidados y pequeños gestos de afecto hacia otras personas y seres vivos, y como todas estas relaciones se articulan para conformar a través del Arte y los procesos colaborativos espacios para crear comunidad y cuidar el paisaje. Palabras clave: Ecofeminismo, afecto, cuidados, refugio/hogar, biomímesis, ecosofía, comunidad
Índice: - Introducción. 8 - Justificación. 9 - Objetivos. 11 - Metodología. 11 - Argumentaciones teóricas. 15 1. Ser pobre y ser salvaje. 16 2. Red de cuidados y las necesidades básicas. 18 3. Tejer el hogar, el espacio habitado compartido. 21 4. Estética de lo crudo. 25 - Aportaciones artísticas. 31 1. “Siete lirios”. 32 2. “Los nidos”. 42 3. “Arremangarse”. 50 3.1. “No es fácil construir un hogar”. 56 4. “Variaciones de una brizna de hierba”. 64 5. “Bosque dorado”. 72 - Conclusiones. 79
- Bibliografía. 81 - Índice de imágenes. 83 - Anexo de obras. 85 Anexo 1- “Narrativas invisibles”. 86 Anexo 2- “También comen los que no saben leer”. 90 Anexo 3- “Cicatrices de tiempo”. 94
8 Introducción: Primer café de la mañana. La cafetera es compartida por toda la familia, antes de ir a trabajar o de ir a la biblioteca a estudiar. El olor y el ruido de la cocina despiertan a Odín, nuestro perro, que sabe que unos minutos más tarde saldrá para su paseo de la mañana. El paquete de café fue comprado en el supermercado de la calle de abajo, donde trabajan unas 20 personas a turnos, de mañana, tarde y algunas veces también de noche. El paquete de café tiene un certificado UTZ, que asegura que, en todo el proceso de cultivo y procesado, se han cumplido criterios sociales y ambientales respetuosos con los trabajadores y con el medio ambiente. Los granos han sido tostados en Ámsterdam y cultivados en diversas plantaciones alrededor del mundo, sobre todo en Sudamérica, afectando a la fauna local y a los habitantes de la zona… Un hogar, en todas sus extensiones, no es solo tuyo, es suyo, es nuestro y de ellos. El presente Trabajo de Fin de Máster reflexiona acerca de los cuidados y el afecto a través del proceso artístico y de su obra resultante. En el último año de Grado en Bellas Artes iniciamos un acercamiento hacia los modos de hacer compartidos, el uso de los materiales honestos y el espacio de creación como obra y como lugar habitado. Dicha investigación se amplió y profundizó en las asignaturas del Máster en Arte: idea y producción, en el itinerario “Naturaleza, Territorio y Medioambiente”, y cuyo transcurso y conclusiones se exponen aquí. Las argumentaciones teóricas se estructuran en cuatro partes a modo de deducción. En la primera parte, “Ser pobre y ser salvaje” se desglosarán términos y definiciones generales acerca de los ecosistemas y las relaciones que surgen dentro de éstos. En la segunda parte, “Red de cuidados y las necesidades básicas” veremos desde una visión ecofeminista, tanto las necesidades humanas como la consideración de los cuidados en el ámbito cultural y artístico. En la tercera parte, “Tejer el hogar, el espacio habitado compartido”, nos centraremos en los conceptos de hogar y refugio, en la comunidad y la Naturaleza como espacio compartido para habitar. En la última parte, “Estética de lo crudo”, veremos cómo todo lo anterior se traduce en el Arte, las maneras de hacer en cuanto a materiales, tiempos y las personas que comparten la creación.
9 Justificación: La experiencia personal, desde la infancia hasta el día de hoy, me ha llevado a crear de la manera en que lo hago, y a interesarme por determinados temas concretos, que aparecen inevitablemente en mis obras, por temática o por la manera de hacer. Por este motivo, en este apartado de justificación, me excuso por expresar el contenido en primera persona, al tratarse de las vivencias más cercanas. La relación con el entorno natural, siempre ha venido desde el cuidado, el juego y el descubrimiento. Desde pequeña, he sido integrante de un grupo Scout, en el que compartía con mis compañeros, salidas a la Sierra de Córdoba de fin de semana, y campamentos de verano de varias semanas. Allí realizábamos construcciones con los materiales que encontrábamos: troncos caídos (nunca los cortábamos), ramas, piedras, telas y cuerda de pita, sin ningún tipo de tratamiento de la madera, ni siliconas o pegamentos. El material era trabajado tal cual se encontraba (salvo limpieza o lijado en las zonas astillosas), para convertirse en útiles de acampada: mochilero, zapatero, tipi, incluso letrinas. Los juegos y dinámicas, en su mayoría, eran colaborativos y no competitivos, fomentando la participación de todos los compañeros y compañeras en la medida de sus posibilidades, respetando los tiempos de cada uno, y compartiendo las ideas con respeto hacia los demás. Otra de las actividades notables en el grupo eran las rutas. El acto de caminar como meditación y disfrute, descubrir y sentir el terreno desde lo más cercano, y cargar solamente lo necesario. Cuando guardábamos la mochila, tendríamos claro que todo lo que no fuese estrictamente necesario, sería un lastre, y nos dificultaría la marcha, por lo que nos ceñíamos a cubrir las necesidades más básicas. Cabe destacar uno de los principios Scouts, en el que más hincapié hacíamos en el grupo, que era “Dejar el lugar en mejores condiciones de como nos lo encontramos”. Esto se traducía en recoger todos los materiales que hubiésemos utilizado, y todos nuestros residuos, desmontar todas las construcciones y devolver los materiales a su lugar y, además, realizar batidas por toda la zona, para recoger los residuos de otros campistas o personas que hubiesen estado allí antes. También en mi experiencia influyeron mis estudios previos de Enfermería. Estudié la diplomatura en Enfermería, y realicé prácticas en distintos servicios hospitalarios en Córdoba. Si la Medicina estudia la curación, la Enfermería estudia los cuidados. Analiza las necesidades del ser humano en todos sus aspectos, físicos, psíquicos y sociales, y considera a éste un ser holístico, que se ve afectado por múltiples factores externos e internos, y que en los procesos de enfermedad o de incapacidad, precisa de la suplencia de los autocuidados por otras personas que aseguren su bienestar. Es aquí donde aparece la figura del cuidador, como alguien que dispone cuidados pero que, a su vez, también los necesita. En el ambiente hospitalario y de ingreso, la familia y su relación con el paciente, como apoyo y cuidados no formales, es de gran ayuda. Pero en el hogar es de vital importancia, puesto que son el único apoyo tanto físico como emocional de la persona vulnerable. En contraste con la instrumentalización de los cuidados institucionalizados, y casi despersonalizados, en el hogar sumamos la empatía y el afecto a todo esto.
16 Ser pobre y ser salvaje. Un ecosistema es un sistema biológico constituido por una comunidad de seres vivos y el medio natural en el que viven. Como bien explica Félix Guattari en su ensayo Las tres ecologías (1996), no queda espacio en el planeta que el ser humano no haya transformado o convertido a su beneficio. Este beneficio de la economía conlleva a la toma de decisiones acerca de la explotación de recursos, sin estimar los tiempos de recuperación necesarios para no agotar los medios naturales. Como se ha visto en la reciente cumbre climática COP27, que se celebró del 6 al 18 de noviembre de 2022 en Sharm el Sheij (Egipto), la disposición de las instituciones gubernamentales a la negociación y a la toma de medidas para paliar los efectos se quedan cortas, y ya se están constatando los cambios en el clima y en el agotamiento de recursos. Dentro de las estrategias de transformación de los sistemas humanos, cabría destacar el principio de biomímesis, que según Jorge Riechmann (2006), se basa en comprender e imitar los procesos naturales de los ecosistemas, para reinsertar a los sistemas productivos humanos en ella, con el objetivo de hacerlos compatibles con la biosfera. Estos procesos naturales se basan en una economía “cíclica”, que no genera residuos y que se sustenta en una fuente de energía inagotable, la energía solar y sus variantes, el movimiento del mar y del viento. En estos procesos los ciclos se cierran, son totalmente renovables, puesto que los residuos de un proceso constituyen la materia prima de otro. En cambio, en los procesos productivos industriales del capitalismo, tal como se han desarrollado hasta ahora, los ciclos no se cierran, los flujos de materia y energía son lineales, es decir, los recursos quedan desconectados de los residuos. Para Riechmann (2003) la asimilación de los procesos naturales a los humanos se dará en cinco principios. En primer lugar, vivir del Sol, la energía solar y renovables como fuente energética principal, tan sólo utilizando las reservas de energías fósiles como red de seguridad durante la transición al modelo renovable. En segundo lugar, que los procesos productivos sean cíclicos, y convertir los procesos lineales en ciclos cerrados reutilizando los residuos, bien para el metabolismo biológico, siendo estos productos libres de tóxicos y seguros para su uso, o bien para el metabolismo industrial, todos aquellos materiales que serían reutilizados por la industria para producir nuevos componentes. El tercer principio hace referencia a la producción local, no transportar los materiales demasiado lejos, para evitar el gasto energético y conflictos del transporte en grandes distancias. Evitar los xenobióticos como los contaminantes orgánicos persistentes, sería el cuarto principio. Hace referencia a controlar los productos químicos y otros organismos producidos artificialmente, que puedan perjudicar y resultar dañinos para los sistemas naturales. Por último, como quinto principio de la biomímesis, Riechmann nos insta a respetar la biodiversidad. Si la economía respetase las características regionales y culturales de los lugares, la flexibilidad de estos sistemas humanos nos asegurará métodos de adaptación ante cambios y otros imprevistos, proporcionando los servicios que necesitan las comunidades, que son así
17 mismo cambiantes. Junto a todo lo anterior, que revisa los procesos industriales y sistemas humanos desde esferas institucionales y económicas, debe tenerse en cuenta la revisión del ritmo de consumo individual, lo que llamaremos ser pobre y salvaje. Revisar los hábitos y costumbres propias, incorporando la biomímesis en el quehacer del hogar, comparando cuáles son las necesidades realmente básicas, y cuáles están fomentadas para el hiperconsumo, evitando así la generación de residuos y la explotación de recursos innecesarias, y disminuyendo nuestra huella ecológica a lo esencial. Con las palabras “necesario para vivir” me refiero a todo lo que, obtenido por el propio esfuerzo del hombre, ha sido desde el principio […] tan importante para la vida humana que pocos […] han intentado subsistir sin ello. Para muchas criaturas hay en este sentido sólo una cosa necesaria para la vida, el alimento. […] Nada en la creación animal requiere más que alimento y cobijo. Las cosas necesarias de la vida para el hombre en este clima pueden distribuirse, bajo los títulos de alimento, cobijo, vestido y combustible, porque hasta que no hayamos asegurado tales cosas, no estamos preparados para afrontar los auténticos problemas de la vida con libertad y una perspectiva de éxito (Thoreau, 2005:69). Con el término ecosofía, Guattari (1996) hace referencia a la articulación de los ámbitos subjetivos individualistas, las relaciones sociales y el medioambiente, inscribiendo al ser humano como parte insertada en la totalidad de los ecosistemas, y no como supuesta cumbre de la jerarquía de los seres vivos. Este sentir compartido, hace que se proponga una relación con el medio de forma austera, honesta y salvaje, alejada de la artificialidad y la imagen publicitaria. Ser pobre y salvaje fomenta la empatía hacia otras personas y otros seres, poniendo en una balanza de igual valor los deseos propios y el beneficio para los demás, comprendiendo que los humanos y el resto de seres compartimos la misma página. Como Guattari explica con el término ecosofía mental, la adaptación a los cambios precisa de reinventar no sólo las relaciones institucionales, sino también la relación del sujeto con el tiempo, el cuerpo y la vida, buscando antídotos contra los mass-media y su homogenización. Fomentar de alguna manera la biodiversidad dentro de las relaciones humanas, con la flexibilidad y adaptación a las circunstancias, en palabras de Guattari, sería como adoptar la forma de actuar del artista, con su método experiencial desde la expresión del sentimiento y la observación de las expresiones de los demás, y alejarse de la manera actual del psicólogo, que pretende analizar todo con un método científico homogeneizador.
18 Red de cuidados y las necesidades básicas. La bióloga Lynn Margulis (1995) (…) considera que las ideas de Darwin y las teorías neodarwinistas sobre evolución, basadas mayoritariamente en la competencia entre especies, están incompletas, y propone una evolución biológica que esté mayoritariamente basada en la interacción, cooperación y dependencia mutua entre organismos. La humanidad también consiguió evolucionar y adaptarse a su entorno gracias a una estrategia de cooperación, tanto entre personas como con muchas de las especies animales y vegetales. (Herrero, 2012: 37) Vista la necesidad de ser pobre y salvaje, continuaremos con la defensa del afecto y del cuidado, pasando de la visión compleja de la globalización y la visión individualista de la mirada a uno mismo y sus deseos, para contemplar las relaciones existentes y necesarias de cooperación. Los cuidados básicos, como se definen en el proceso enfermero, tomando como referente los estudios de Virginia Henderson, son acciones llevadas a cabo para cubrir las necesidades básicas de una persona. Estas acciones se prestan con la intención de suplir a la persona en caso de no poseer la autonomía, o de ayudarla a desarrollar la fuerza, el conocimiento o la voluntad, que le permitan satisfacer la necesidad por sí misma. Se considera cuidado a cualquier tarea, sin distinción del grado de complejidad para su realización, que la persona requiera para conseguir su independencia o ser suplida en su autonomía (Bellido, 2010:22). El bienestar y la integridad de la persona depende de poder cubrir esas necesidades básicas, que se ven condicionadas por factores biológicos, psicológicos, sociales, culturales y espirituales, a su vez las necesidades interactúan entre sí, por lo que se debe comprender a la persona como un ser holístico. Cada persona satisface y manifiesta estas necesidades de manera diferente, pero se consideran universales para todos los seres humanos. A continuación, se describe el listado de las 14 necesidades básicas expuestas por la autora Virginia Henderson: 1. Respirar normalmente. 2. Comer y beber adecuadamente. 3. Eliminar por todas las vías corporales 4. Moverse y mantener posturas adecuadas. 5. Dormir y descansar. 6. Escoger la ropa adecuada, vestirse y desvestirse. 7. Mantener la temperatura corporal dentro de los límites normales, adecuando la ropa y modificando el ambiente. 8. Mantener la higiene corporal y la integridad de la piel. 9. Evitar peligros ambientales y evitar lesionar a otras personas. 10. Comunicarse con los demás expresando emociones, necesidades, temores u opiniones. 11. Vivir de acuerdo con los propios valores y creencias.
19 12. Ocuparse en algo de tal forma que su labor tenga un sentido de realización personal. 13. Participar en actividades recreativas. 14. Aprender, descubrir o satisfacer la curiosidad que conduce a un desarrollo normal y a usar los recursos disponibles. (Bellido, 2010:21). Como se puede observar, el proceso enfermero también considera que las necesidades van más allá de lo que Thoureau hacía referencia como “alimento, cobijo, vestido y combustible”. Además de las necesidades fisiológicas elementales, se consideran también necesidades humanas fundamentales las relacionadas con el ámbito de lo social y cultural, como la necesidad de afecto, de reconocimiento o de “relaciones primarias significativas” (Riechmann, 2006:162). La labor de realizar estos cuidados, incluyendo los cuidados preprofesionales y profesionales, se han sustentado en los sentimientos de maternidad, caridad y altruismo, y asociados innegablemente al papel de la mujer y la evolución de las familias, las congregaciones religiosas, y su participación en el ámbito social y laboral a lo largo de la historia (Siles, 2011:3). En base a los buenos sentimientos y la obligación moral, estos cuidados no se han tenido en cuenta como motor económico y social, sino que se han dado por sentado. Dentro del sistema capitalista, es evidente la apropiación del tiempo de las personas al servicio del mercado, puesto que venden su fuerza de trabajo a cambio de un salario prefijado y demostrable mediante contrato. Sin embargo, el tiempo dedicado al mantenimiento de la vida cotidiana ha sido totalmente invisible, al darse en el ámbito privado de los hogares. El ecofeminismo es una corriente que sostiene que el modelo socioeconómico capitalista se ha expandido a costa de la explotación sin miramientos de los recursos del sistema natural, y de la fuerza de trabajo tanto de las personas asalariadas, como del trabajo invisibilizado de cuidados y reproductivo (Herrero, 2012:38). Todos somos interdependientes desde que nacemos, durante las etapas vulnerables de nuestra vida, y tanto el trabajo reproductivo como el de cuidados, son la clave de la supervivencia humana. Hay que reconocer que existe un derecho a ser cuidado y un deber de cuidar que no admite excepciones, que afecta a todo el mundo y cuya responsabilidad ha de ser asumida individual y colectivamente (Camps, 2021:12). En el ámbito cultural y del Arte, la consideración de los cuidados es reflejo de la sociedad donde se desarrolla. En 1969, la artista Mierle Laderman Ukeles, realizó en su Manifiesto CARE, una propuesta de exposición para el “mantenimiento del Arte”(imagen 6). En éste, se declaraba como artista mujer, con un doble ámbito de actuación. Por un lado, la de artista que manifiesta que cualquier actuación que realice se considera Arte. Por otro, su condición de mujer, que no la exime de los trabajos de limpieza y mantenimiento del hogar. Por lo tanto, reclama que sus trabajos de cuidados sean considerados como actuaciones artísticas y, por tanto, el resto de trabajos de limpieza y cuidado (los limpiadores de Museos, barrenderos, basureros, y demás trabajadores de la limpieza) considerados como disciplinas artísticas, “la cultura confiere un pésimo estatus a los trabajos de cuidados= el salario mínimo, amas de casa= asalariadas” (Ukeles, 1969:3). Durante 2018 y 2019, la artista Cristina Savage (imagen 7), realiza varias performances en el hilo del Mantenimiento del Arte de Ukeles. En estas ocasiones, se ubica en centros y ferias de
20 Arte, donde el número de artistas mujeres es mínimo en comparación a los artistas masculinos. Con el título de Quitando lo viejo, analiza los porcentajes de género de los artistas expuestos, se coloca el uniforme blanco y, arrodillada con bayeta en mano, se dispone a fregar con normalidad y pasando totalmente inadvertida para el público: El porcentaje de mujeres dentro de los museos y centros o ferias de arte, depende de la plantilla de limpiadoras. Ya no hay que desnudarse para ser una mujer expuesta en un museo, como declaraban las Guerrilla Girls. Hay que arrodillarse a limpiar. Terrorismo higiénico contra el machismo en el arte (Garnelo, 2019). Desde la asociación española MAV (Mujeres en las Artes Visuales), se recogen y analizan datos respecto a la igualdad de género en las ferias y muestras de Arte. Con ello, se pretende dar visibilidad a iniciativas que promuevan la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres dentro del sector cultural, en base a la aplicación del artículo 26 de la Ley de Igualdad. Imagen 6. Mierle Laderman Ukeles, Hartford Wash:Washing/Tracks/Maintenance (Outside), 1973. Imagen 7. Cristina Savage, Quitando lo viejo. Terrorismo higiénico contra el machismo en el arte, Acción realizada en el Centro Pompidou, Málaga, 20 de enero de 2019. Fotografías de la acción: Javier Palacios Prieto.
21 Tejer el hogar, el espacio de cuidados compartido. La casa es nuestro rincón del mundo. Es nuestro primer universo. Es realmente un cosmos. Un cosmos en toda la acepción del término. Vista íntimamente, la vivienda más humilde ¿no es la más bella? (Bachelard, 1994: 34). Como ya mencionamos respecto al término ecosofía de Guattari, si consideramos al humano como un habitante más de los ecosistemas, y no como la cumbre de éste, entonces la ecología sería una manera de conocer las formas que tenemos de habitar en el mundo, sería como “conocer nuestra casa” (Arnaiz, 2015:180) y conocer las formas de habitar de otros seres vivos, y también sería como “presentarse a los vecinos”. En cuanto al término hogar se entiende como el espacio donde se desarrollan los cuidados hacia los demás, y también hacia uno mismo, aquellos que vienen desde el afecto, la empatía y el cariño, y que son imprescindibles para sobrevivir como individuos y como especie. Este hogar, como describiría Bachelard (1994:34), es un lugar reconocido y familiar, donde el tiempo y los recuerdos se concentran en cada rincón y que, aunque ya no exista como espacio físico, existe en la memoria de cada uno con una calidez singular. Por lo tanto, tomaremos el término hogar tanto como espacio físico, pero también como espacio en la memoria y simbólico. El hogar recoge los anhelos, las experiencias y singularidades de cada persona, por lo que conllevará connotaciones diferentes para cada una. En la obra de Louise Bourgeois, por ejemplo, la casa es sinónimo de clausura, ansiedad y todos los sentimientos reprimidos que sentía la artista hacia sus figuras paternas. En sus estudios de la Mujer-casa, las figuras no presentan rostro, los edificios son prolongación de su cuerpo, y se encuentran pidiendo ayuda a los espectadores del exterior. Las tareas del hogar pasarían a ser parte de su esclavitud. En otras obras como sus esculturas blandas (imagen 8), parece que estos sentimientos se suavizan, pero más adelante en las Celdas, los laberintos y recovecos terminan por convertirse literalmente en una cárcel, según decía Bourgeois: “Siento mi casa como una trampa. […] Ojalá pudiera hacer mi privacidad más pública, y al hacerlo, perderla” (Carro, 2012:65). Imagen 8. Louise Bourgeois, Fée couturière, 1963. Imagen de Christopher Burke.
22 El término refugio expandirá el término más allá de las concepciones humanas, y nos llevará a otras fórmulas constructivas y de entendimiento del hogar, pertenecientes algunas de ellas al mundo animal. Este hogar y refugio se presentará con diferentes formas y significados que veremos a continuación. La cabaña o choza simboliza un lugar lejos del hogar habitual. En contraposición a la casa atestada de objetos, obligaciones, ruido e imbuida en la ciudad, la cabaña se presenta como un lugar idílico rodeado de naturaleza, donde tener tiempo para pensar y crear. Huimos en pensamiento para buscar un verdadero refugio (Bachelard, 1994:62). La mímesis de la cabaña con el paisaje, nos hace replantearnos lo superfluo de las posesiones y de las acciones de la rutina, centrándonos en la vivencia del momento. Era agradable ver todos mis enseres domésticos sobre la hierba, formando una pequeña pila, y mi mesa de tres patas de la que no quitaba los libros, la pluma y la tinta, en medio de los pinos y los nogales. Parecían contentos de verse afuera como si no quisieran ser llevados adentro (Thoureau, 2005:159). Relacionado a esto, el término biofilia nos habla de que la necesidad de vincularse con otros seres vivos es algo innato en el ser humano, buscamos el contacto con el medio natural. Según Riechmann (2006:347), hay cierta carga genética que nos haría amar la Tierra e incitarnos a realizar actividades como el senderismo, la jardinería o cuidar de animales domésticos, para sentirnos cerca de la Naturaleza, aunque no tengamos una cabaña física donde refugiarnos. Por otra parte, en el mismo sentido de escapar de la ciudad, pero además con el cambio de localización, unidos a los conceptos de libertad y experimentación, encontraremos el refugio nómada de la jaima, la caravana o la caracola. Como una manera física de llevar la “casa a cuestas”, otorgando el sentido de hogar a unos cuantos objetos, o a un sentir que no se arraiga en un espacio fijo, “mi hogar es el mundo”. Otra especie de hogar, como refugio para el cambio y la transformación, sería la crisálida. Aquí nos encontramos ante un espacio temporal, más que físico, en que transcurren una serie de acontecimientos o sentimientos que transforman al individuo o al ser en otro estado, y que detienen sus acciones principales en ese periodo mientras el cambio sucede. Imagen 9. Arremangarse, fotografía de maqueta, 2019.
23 Otra forma de refugio, reducido al mismo cuerpo físico, se daría en el abrazo o en la manta. (El zorzal robín o zorzal petirrojo) guardián de los niños indefensos, que recolecta bayas para darles de comer y recoge hojas para hacerles mantas / Nota de la traductora: Esta leyenda está ligada al cuento infantil tradicional “Babes in the Woods” (Niños en los bosques), del siglo XVI. (Fenimore, 2018:38). Por un lado, la manta como aislante físico y metafórico, como en el caso de Joseph Beuys en su performance Me gusta América y a América le gusto yo (imagen 10), donde se envolvió en una manta de fieltro desde su llegaba en avión al país, hasta su vuelta, para aislarse de todos sus sentidos con el contacto de la realidad, y conectar únicamente con el coyote salvaje y sus emociones. Por otro lado, el abrazo, los brazos y el regazo de otro ser como refugio, como muestra máxima de intimidad, cariño y empatía, que se ha convertido tras la pandemia de Covid19 en un símbolo de resistencia, al pasar el confinamiento y la etapa más dura de la pandemia en aislamiento, el contacto físico se convirtió en un anhelo para muchos, que echaron en falta el contacto físico con los demás. Más aún, en otras especies como algunas aves, según describe Jules Michelet (Ackerman, 2017:213), durante el proceso de construcción del nido, utilizan su pecho para aplastar y amoldar las ramitas que han recolectado, el instrumento que determina la forma del propio nido es el cuerpo que lo construye, convirtiendo el abrazo a estos materiales, en Imagen 10. Joseph Beuys, I Like America and America Likes Me, 1974, Galería Rene Block, Nueva York (Estados Unidos).
24 un espacio que albergará a sus huevos y futuras crías, un abrazo exteriorizado y materializado de esta manera. Lo que determina la forma circular del nido no es más que el cuerpo del pájaro. Su casa es su propia persona, su forma…y yo diría que su sufrimiento (Ackerman, 2017:213). Con el nido materializamos el refugio construido para los demás, un espacio al que estos animales dedican tanto esfuerzo, y para el que han creado una variedad de procedimientos y técnicas, realmente asombrosas. Muchas de las técnicas son también utilizadas, o de manera similar, por los seres humanos (imagen 11), y es por ello que destacan tanto estos animales constructores, y que nos sentimos identificados con ellos. Son de especial admiración, por ejemplo, los nidos construidos por los tejedores, que entrelazan y atan ramitas de plantas para sus construcciones; las oropéndolas que utilizan puntadas entretejidas usando su pico, para “coser” sus nidos; o las golondrinas que viajan largas distancias transportando barro dentro de su boca, para modelar sus nidos en forma de copa (Ackerman, 2017:213). La significación del refugio está finalmente relacionado con quiénes lo construyen y con quiénes lo comparten. La artista Lucía Loren crea en sus obras de land-art hogares para los demás, construye pensando en dar cobijo a otras especies, o reintroducirlas en un ecosistema, creando el entorno favorable para ellas. Por ejemplo, en la instalación Polinización cruzada (imagen 12), creó colmenas y un jardín de flores melíferas colgante, para favorecer este proceso de polinización de los campos de la zona mediante las abejas que se acercaban al jardín. Una relación y comunicación entre especies. Imagen 11. Nils Udo, Clemson Clay Nest, Carolina del Sur, 2005. Imagen 12. Lucía Loren, Polinización cruzada. Festival Calles en Flor, Cañete de las Torres, Córdoba, 2018.
25 Estética de lo crudo. Belleza: esa momentánea configuración del mundo que nos hace decir: a pesar del mal, la enfermedad, la muerte, el odio y la destrucción, sí a lo que venga: la vida merece ser vivida. “La belleza es la inclusión de todas las cosasdijo Friedrich Schiller” (Riechmann, 2006:359). Definiremos la estética de lo crudo en diversas áreas como son el proceso, los materiales, el formato y la colaboración, que iremos desgranando a través de este capítulo, incluyendo además la participación de algunos artistas compañeras y compañeros, que comparten parte del proceso. En cuanto al proceso, podemos comenzar con la biomímesis en el proceso de creación y su relación con el arte efímero y el land art. En este sentido la escala de la obra es pequeña puesto que se desarrolla en el entorno natural, y el impacto de las obras en el entorno debe ser mínimo. Los artistas analizan los procesos naturales, emplean los materiales que encuentran en el entorno y se mimetizan con él, para visibilizar las cualidades estéticas de estos procesos, resaltar su belleza intrínseca. Por ejemplo, en Bosque dorado, se utilizaron semillas de especies autóctonas de la zona donde se iba a sembrar la obra (imagen 13). En un método de “ecología material”, se utilizaron materiales del propio entorno para realizar estas obras, que de alguna manera vuelven a formar parte de él. El fin o destrucción de la obra, su desintegración por parte de los procesos meteorológicos, era parte de la concepción de la obra, como se verá más adelante en el apartado de aportaciones artísticas en esta pieza en concreto. El proceso es fundamental, siendo éste casi más importante que el resultado final. La dedicación de hacer la obra a mano desde cero, sentir los materiales y sacar su máximo potencial, en ocasiones sin detener su propia organicidad y degradación, sino incluir su devenir natural dentro del proceso artístico. Esto requiere invertir tiempo, elegir los materiales adecuados, analizar sus posibilidades y dedicar el tiempo necesario a la realización de la pieza. Se convierte en una especie de ritual, donde las herramientas se colocan de manera ordenada, se cuidan y las acciones se repiten una y otra vez hasta dar por terminada la pieza (imagen 14). Imagen 13. Bosque dorado, siembra de las piezas en los Huertos de La cartuja, Sevilla, 2019. Imagen 14. Proceso de realización del nido de Bosque dorado, 2019.
32 Siete lirios. Catalogación de la obra: Año 2021. Grafito sobre papel de arroz. Conjunto de siete dibujos. Tamaño 50 x 33 cm.
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40 Proceso de creación y producción: En este proyecto en concreto nos centramos en siete lirios, y en dos autores que se miran mutuamente. Se toma al inicio del proyecto como referencia un extracto de “El cuaderno de Bento”. Esta obra que John Berger escribe e ilustra, es producto de la imaginación del autor, basándose en el supuesto cuaderno de dibujos desaparecido de Baruch “Bento” Spinoza, y que sirve como excusa para reflexionar acerca de la emoción, la empatía, o la manera en que los artistas reflejan la realidad en sus obras. La obra se desarrolló en el marco de Territorio crítico 03. Esta convocatoria titulada “La fórmula emotiva” (imagen 26) y coordinada por el artista José Miguel Pereñíguez, y con la colaboración de Esther Regueira, nos instaba a analizar la obra de un artista que nos conmoviera, para así descubrir la receta de una obra artística para emocionar a su público. En un extracto concreto de “El cuaderno de Bento”, se explica el proceso del dibujo de siete lirios, y esa concepción del dibujo de John Berger, se extrapola de un momento concreto a una experiencia compartida y universal: el arte como proceso e intención, la fugacidad de la vida, la pérdida de un ser querido, y los gestos de afecto y cuidado hacia personas que ya no nos acompañan y a quienes guardamos en el recuerdo. La obra de “Siete lirios” se inicia con paseos por el Cementerio de la Salud (Córdoba) (imagen 23). Lugares donde confluyen historias de muchas épocas diferentes, personas y familias que ya no están entre nosotros, pero también la presencia de los que sí que continúan y sus muestras de amor hacia ellos. El gesto de regalar flores a otras personas, como una ofrenda perecedera, multiplica aquí su significado, puesto que las personas a quienes se les regala no podrán disfrutar de su color ni de su olor, sino que harán compañía a su desvanecimiento. Al comienzo se realizaron pruebas de dibujo (imagen 24), con diferentes técnicas y tratamientos, para “materializar” los Siete lirios de Berger en un ramo de flores con las diferentes especies que se habían documentado en el Cementerio de la Salud (rosas, pensamientos, margaritas, claveles, siemprevivas, lirios y gypsophilas). A raíz del concepto “acompañar a la ausencia”, aparece entonces la técnica del frottage (imagen 25) casi como una necesidad, una manera de dejar la huella de un cuerpo ya ausente, se crean de esta manera los siete dibujos que representan los siete lirios del texto de Berger. De hecho, con esta técnica el dibujo deja de ser representación, para convertirse en presencia misma. Utilizo flores y formas vegetales ya secas, que van a ir desapareciendo con el tiempo, desvaneciéndose al igual que las personas que las recogieron, pero que dejan su impronta en el papel para siempre, casi como un recuerdo en la memoria. Quienes dibujamos no sólo dibujamos a fin de hacer algo visible para los demás, sino también para acompañar a algo invisible hacia su destino insondable. (Berger, 2012: 17)
41 De izquierda a derecha, y de arriba a abajo: Imagen 23. Fotografía en el Cementerio de la Salud, Córdoba. Imagen 24. Bocetos previos con dibujo en diferentes técnicas. Imagen 25. Proceso de frottage con rama de olivo. Imagen 26. Montaje de la obra en la exposición “La fórmula emotiva” en Sala Laraña, Facultad de Bellas Artes Sevilla.
48 De izquierda a derecha, y de arriba a abajo: Imagen 35. Residencia artística con Beetime y Lucía Loren, en Vejer de la Frontera (Cádiz). Imagen 36. Práctica de cestería con mimbre. Imagen 37. Cartel de la exposición Enjambre, muestra de los resultados de la residencia, jardín de melíferas y colmenas.
49 Imagen 38 y 39. “Naturaleza en el bioceno” en Casa Museo Adolfo Lozano Sidro (Priego de Córdoba) del 12 de diciembre de 2021 al 3 de enero de 2022.
50 Arremangarse. Catalogación de la obra: Año 2019. Maquetas y fotografías. Figura I - Estopa, cuerda y ramas. Medidas 6 x 14 x 6 cm. Figura II - Cartón, rama y cuerda. Medidas 10 x 6 x 5,5 cm. Figura III - Cartón, ramas y cuerda. Medidas 5 x 9,5 x 5 cm.
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54 Proceso de creación y producción: Conceptualmente arremangarse es una forma de prepararse para el trabajo, una acción previa para disponerse a la construcción, y la propuesta de la presente obra es la construcción literal, de una colección de cabañas. Se han utilizado materiales reciclados como cartón, madera o cuerda, que se ensamblan entre sí sin patrones previos, sino en una prueba de ensayo y error. No son cabañas humanas, ni de ningún animal en concreto, sino una mezcla de todo el imaginario recopilado desde la propia experiencia en la construcción de plataformas en entornos naturales durante los campamentos de la infancia, y de los ejemplos constructivos del libro ya mencionado de Juhani Pallasmaa. Arremangarse se elaboró en el marco del taller Territorios limítrofes entre la realidad y la fotografía , con la pareja de artistas Almalé y Bondía, dentro del desarrollo de las asignaturas Morfología de la Naturaleza, y Discurso y Producción en torno al Paisaje del curso 2018/2019. Las cabañas utilizadas en el taller de Almalé y Bondía son una revisión de figuras que se habían realizado anteriormente como modelos para dibujo del natural por cuenta propia (imagen 43). Las figuras se complementaron con fondos e instalaciones en miniatura para ser fotografiadas durante el taller (imágenes 44 y 45). Algunos decorados incluían un fondo neutro, de papel gris o algún color acorde, y otros incluían pequeñas ramas, piedras o hierba, que sirviera para integrar las maquetas en un espacio recreado. Usamos focos de luz de color y de distinta intensidad, y una máquina de humo para recrear niebla y misterio en las escenas, y cambiar el aspecto y la emoción, transportándonos así a un lugar imaginado.
55 De arriba a abajo: Imagen 43. Modelos realizados previamente para dibujo del natural. Imagen 44 y 45. Algunas de las fotografías tomadas en el taller de maquetas, con tierra, ramas, uso de luz cálida, y uso de máquina de niebla.
56 No es fácil construir un hogar. (Obra anexo a Arremangarse) Catalogación de la obra: Año 2019. Modelado en arcilla secada. Conjunto de tres piezas con diversas medidas: Figura I – 21,5 x 20 x 20 cm. Figura II – 20 x 20 x 20,6 cm. Figura III – 20 x 22 x 20 cm.
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64 Variaciones de una brizna de hierba. Catalogación de la obra: Año 2019. Grafito sobre papel de seda. Veinte dibujos de tamaño 9 x 15,5 cm.
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70 Proceso de creación y producción: Esta obra fue realizada como parte del cuaderno de artista para la asignatura Morfología de la Naturaleza, del curso 2018/2019. Se partió de una propuesta que consistía en crear patrones de repetición con un módulo base extraído de la Naturaleza. Mediante la técnica del frottage, se recogió la huella azarosa de unas hebras de hierba seca, en concreto de estopa, que dibujan líneas y formas aleatorias en el papel casi transparente (imágenes 58). Se adoptó como unidad la brizna de hierba, como una manera de representar el paisaje en su forma de representación más pequeña, y la línea resultante como unidad mínima del dibujo, proceso que en este caso se redujo a veinte dibujos pero que tendría posibilidades infinitas. El título de la obra Variaciones de una brizna de hierba hace referencia al ensayo de Masanobu Fukuoka, La revolución de una brizna de hierba, obra referente en el estudio de la permacultura y la biomímesis. Por ello, Variaciones de una brizna de hierba es una obra que defiende la observación de las formas y procesos naturales. El sistema social y globalizado en el que nos encontramos destruye la arquitectura natural que asegura el mantenimiento de los ecosistemas, agotando los recursos antes de garantizar su recuperación. Se hace necesario adecuar nuestros hábitos de consumo, así como nuestro sistema productivo a los ritmos naturales, con el fin de acomodarlos a la posibilidad y velocidad de recuperación de los recursos. Como dice el filósofo y biólogo Masanobu Fukuoka (2011) “debemos observar a la naturaleza e imitar sus formas de hacer”.
71 Imágenes 58. Proceso de frottage para Variaciones de una brizna de hierba.
72 Bosque dorado. Catalogación de la obra: Año 2018. Escultura e intervención. El hogar, nido realizado en malla metálica, madera y estopa. Medidas 32 x 32 x 12 cm. La nueva tierra, huevos realizados en arcilla, mantillo y pan de oro, con semillas de tomillo, albahaca y acebuche. Medidas 5 x 5 x 7 cm.
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80 El objetivo principal que se estableció al inicio de este Trabajo de Fin de Máster era el de agrupar e investigar todas las ideas en torno a la producción artística, conceptos que tanto teórica como plásticamente habían motivado los intereses creativos. Se han expuesto todos los conceptos de manera aislada, pero a la vez relacionándolos entre sí, para argumentar finalmente que vivimos en un mundo compartido por todas las especies, y tenemos la responsabilidad de cuidarlo. Se ha profundizado en la investigación de conceptos como biomímesis, ecosofía o la economía cíclica. A continuación, se han relacionado dichos conceptos, del ámbito filosófico y ecologista, con otros de ámbito puramente humano como son los cuidados de Enfermería y las necesidades básicas. A raíz de esto, y en relación con la visión ecofeminista, se han expuesto varias obras de artistas que remarcan el papel de los cuidados en el ámbito cultural, como son Mierle Laderman Ukeles o Cristina Savage. Después se extrapolaron los conceptos de cuidados y necesidades a otros seres vivos, centrándonos en el hogar y sus distintos significados, en relación a sus distintas estructuras, y apoyándonos en referentes artísticos como Louise Bourgeois, Joseph Beuys, Nils Udo y Lucía Loren. En cuanto al proceso artístico, se ha esbozado un resumen de las técnicas, materiales y la importancia del proceso de creación explicando de esta manera el significado de la estética de lo crudo. Se ha puesto en relación con el trabajo de otros artistas cercanos, a los que se ha entrevistado, para compartir puntos de vista y pareceres. Las aportaciones artísticas han sido fruto de la experimentación con los materiales, de la reflexión e investigación de los conceptos tratados anteriormente, y del acercamiento a los procesos constructivos de diversas aves como los tejedores o el moscón común, poniendo en relación todo lo aprendido en el transcurso del Máster en arte: idea y producción, y todas las experiencias vividas en ese periodo. Toda esta red de conceptos que se han ido exponiendo en este Trabajo reafirman la idea de que la creación artística puede convertirse en instrumento para fomentar un pensamiento crítico y para afianzar vínculos y crear espacios de colaboración. El acto de creación se nutre del contexto social e histórico, pero también del más cercano a la persona que crea, y son fundamentales las relaciones que se establecen y lo que aportan.
81 Bibliografía. - ACKERMAN, Jennifer, 2017. El ingenio de los pájaros. Barcelona: Ariel. - ALBELDA, José, 2015. “Arte y ecología. Aspectos caracterizadores en el contexto del diálogo Arte-Naturaleza”. En T. RAQUEJO y J.M. PARREÑO. Arte y ecología. Madrid: UNED, pp. 219- 246. - ARNAIZ, Ana; Elorriaga, Jabier; Rementeria, Iskandar, 2015. “Formas de ideología en la escala (del paisaje) de la cultura. La memoria (resilente) de lo político en arte”. En T.RAQUEJO y J.M. PARREÑO. Arte y ecología. Madrid: UNED, pp. 157-188 - BELLIDO, J.C., FERNÁNDEZ, S. RÍOS, A., 2010. “Modelo de cuidados de Virginia Henderson”. En J.C. BELLIDO y J.F. LENDÍNEZ. Proceso Enfermero desde el modelo de cuidados de Virginia Henderson y los Lenguajes NNN. Jaén: Ilustre Colegio Oficial de Enfermería de Jaén, pp. 17 – 33. - BERGER, John, 2012. El cuaderno de Bento. Madrid: Alfaguara. - CAMPS, Victoria, 2021. Tiempo de cuidados. Otra forma de estar en el mundo. Barcelona: Arpa. - CARRO, Susana, 2012. “Tras las huellas de Simone de Beauvoir”. Revista internacional de Culturas y Literaturas [en línea], nº12, pp. 64-71 [Consulta: 20 de octubre de 2022]. Disponible en: https://revistascientificas.us.es/index.php/CulturasyLiteraturas/article/download/7458/6590/23018 - FUKUOKA, Masanobu, 2011. La revolución de una brizna de paja: Una introducción a la agricultura natural. EcoHabitar. - GARNELO DÍEZ, Isabel, 2019. “Cristina Savage: Quitando lo viejo”. M, arte y cultura visual [en línea], no.35, pp. 188-196 [Consulta: 15 de marzo de 2021]. Disponible en: https://www.m-arteyculturavisual.com/2019/01/30/cristina-savage-quitando-lo-viejo/ - GUATTARI, Félix, 1996. Las tres ecologías. Valencia: Pre-textos. - HERRERO, Yayo, 2012. “Propuestas ecofeministas para un sistema cargado de deudas”, Revista de economía crítica, nº13, pp. 30-54. - MUJERES en las Artes Visuales, 2022. Mav.org.es [en línea][Consulta: 1 diciembre 2022]. Disponible en: https://mav.org.es/ - PALLASMAA, Juhani, 2020. Animales arquitectos. Barcelona: Editorial Gustavo Gili. - RIECHMANN, Jorge, 2003. “Biomímesis: un concepto clave para pensar la sustentabilidad”. El ecologista [en línea], nº 36, pp. 28-31 [Consulta: 20 de octubre de 2022]. Disponible en: http://istas.net/descargas/ecologista.pdf - RIECHMANN, Jorge, 2006. Biomímesis: Ensayos sobre imitación de la Naturaleza, ecosocialismo y autocontención. Madrid: Catarata.
82 - RIECHMANN, Jorge, 2018. “Una nueva estética para una edad solar” En J.ALBELDA, J.M. PARREÑO y J.M. MARRERO. Humanidades ambientales. Pensamiento, Arte y relatos para el siglo de la gran prueba. Madrid: Catarata, pp. 34-52 - SÁNCHEZ, María, 2017. Cuaderno de campo. La Bella Varsovia. - SILES, J., SOLANO, M.C., 2011. “La historia cultural y la estética de los cuidados de enfermería”. Revista Latino-Americana Enfermagem [en línea]. Volumen 19, nº 5, 11 pp. [Consulta: 20 de octubre de 2022]. Disponible en: https://www.scielo.br/j/rlae/a/PdG9Z6YkskfHYV9rNKqd9H- g/?lang=en - THOREAU, Henry David, 2005. Walden. Madrid: Cátedra Letras Universales. - UKELES, Mierle Laderman, 1969. Manifesto for maintenance art: Proposal for an exhibition “CARE”.
83 Índice de imágenes. - Imagen 1. Mapa conceptual para la asignatura Serigrafía y Creación digital. Página 12. - Imagen 2 y 3. Mapa conceptual para elaboración del TFM. Página 13. - Imagen 4. Mapa conceptual para elaboración del TFM. Página 14. - Imagen 5. Lista de canciones del árbol de ideas. Página 14. - Imagen 6. Mierle Laderman Ukeles, Hartford Wash:Washing/Tracks/Maintenance (Outside), 1973. Página 20. - Imagen 7. Cristina Savage, Quitando lo viejo. Terrorismo higiénico contra el machismo en el arte, Acción realizada en el Centro Pompidou, Málaga, 20 de enero de 2019. Fotografías de la acción: Javier Palacios Prieto. Página 20. - Imagen 8. Louise Bourgeois, Fée couturière, 1963. Imagen de Christopher Burke. Página 21. - Imagen 9. Arremangarse, fotografía de maqueta, 2019. Página 22. - Imagen 10. Joseph Beuys, I Like America and America Likes Me, 1974, Galería Rene Block, Nueva York (Estados Unidos). Página 23. - Imagen 11. Nils Udo, Clemson Clay Nest, Carolina del Sur, 2005. Página 24. - Imagen 12. Lucía Loren, Polinización cruzada. Festival Calles en Flor, Cañete de las Torres, Córdoba, 2018. Página 24. - Imagen 13. Bosque dorado, siembra de las piezas en los Huertos de La cartuja, Sevilla, 2019. Página 25. - Imagen 14. Proceso de realización del nido de Bosque dorado, 2019. Página 25. - Imagen 15. Proceso de frottage de Variaciones de una brizna de hierba, 2019. Página 27. - Imágenes 16 a 22. Siete lirios, año 2021. Páginas 33 a 39. - Imagen 23. Fotografía en el Cementerio de la Salud, Córdoba. Página 41. - Imagen 24. Bocetos previos con dibujo en diferentes técnicas. Página 41. - Imagen 25. Proceso de frottage con rama de olivo. Página 41. - Imagen 26. Montaje de la obra en la exposición “La fórmula emotiva” en Sala Laraña, Facultad de Bellas Artes Sevilla. Página 41. - Imágenes 27 a 30. Los nidos, 2020. Página 43 a 45. - Imagen 31. Proceso del modelo en cera. Página 47. - Imagen 32. Árbol de colada con revestimiento cerámico. Página 47. - Imagen 33. Vertido del bronce fundido. Página 47. - Imagen 34. Limpieza del revestimiento cerámico, y retirada del árbol de colada. Página 47.
84 - Imagen 35. Residencia artística con Beetime y Lucía Loren, en Vejer de la Frontera (Cádiz). Página 48. - Imagen 36. Práctica de cestería con mimbre. Página 48. - Imagen 37. Cartel de la exposición “Enjambre”, muestra de los resultados de la residencia, jardín de melíferas y colmenas. Página 48. - Imagen 38 y 39. “Naturaleza en el bioceno” en Casa Museo Adolfo Lozano Sidro (Priego de Córdoba) del 12 de diciembre de 2021 al 3 de enero de 2022. Página 49. - Imágenes 40 a 42. Arremengarse, año 2019. Páginas 51 a 53. - Imagen 43. Modelos realizados previamente para dibujo del natural. Página 55. - Imagen 44 y 45. Algunas de las fotografías tomadas en el taller de maquetas, con tierra, ramas, uso de luz cálida, y uso de máquina de niebla. Página 55. - Imagenes 46 a 48. No es fácil construir un hogar, 2019. Páginas 57 a 59. - Imagen 49. Cartel de la exposición del proyecto Línea de vida.Página 61. - Imagen 50 y 51. Imágenes del montaje expositivo Línea de vida. Proyección de fotografías de David Romero. Instalación con las manos de los residentes. Página 62. - Imagen 52. Manuel Reyez Ruiza, Poema a Araceli. Página 63. - Imagenes 53 a 57. Variaciones de una brizna de hierba, 2019. Páginas 65 a 69. - Imágenes 58. Proceso de frottage para Variaciones de una brizna de hierba. Página 71. - Imágenes 59 y 60. Bosque dorado, 2018. Páginas 73 y 74. - Imagen 61. Primera versión de Bosque dorado 2018. Página 76. - Imagen 62 y 63. Intervención, proceso de siembra de las piezas de La nueva tierra, La Cartuja 2018. Página 76. - Imágenes 64 y 65. Montaje expositivo en Galería Weber-Lutgen para el proyecto Retina, 2019. Página 77. - Imágenes 66 y 67. Taller de jardinería de guerrilla en Plaza del Pumarejo, 2019. Página 77. - Imagen 68. Anexo 1. Fotografía desde el interior de la instalación Cobijo entre jaras, 2019. Página 87. - Imágenes 69 y 70. Anexo 2. Registro de la intervención También comen los que no saben leer. Página 91 y 92. - Imagen 71 y 72. Anexo 3. Cicatrices de tiempo, 2020. Páginas 95 y 96. - Imágenes 73 y 74. Detalles de Cicatrices de tiempo. Páginas 98 y 99.
85 Anexo de obras.
86 Narrativas invisibles. Anexo 1- Catalogación de la obra: Año 2019. Cuentos breves.
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88 Proceso de creación y producción: Escritos para la asignatura Serigrafía y creación digital, en el curso 2018/2019. Estos cuentos se escribieron para formar parte de la instalación Cobijo entre jaras, un proyecto consistente en una construcción cubierta de papel serigrafiado con la imagen de flores y hojas de jara, encinas, cardos y jaramagos. Un habitáculo al que hay que entrar gateando, apenas un metro cuadrado, donde se traslucen las sombras de las hojas de los árboles de alrededor y las imágenes serigráficas. Dentro de la construcción, en las esquinas, escondidos detrás de la tela que cubre el suelo, hay unos pequeños altavoces que recitan los relatos de las Narrativas invisibles. Distintas voces nos cuentan historias sobre la libertad, el tiempo o la esencia de la vida, desde el prisma de nuestros vecinos los animales, un pájaro, un galápago o una yegua, que nos hablan de sus vivencias.
89 Historia 1- Si te da miedo tropezar, nunca te sentirás completamente viva. Ni sentir el viento peinándote la melena, el vértigo de borrarse el paisaje, el corazón como un tambor frenético. La vida es eso, correr sin dirección ni mando. Tengo hermanas que fueron raptadas, y son felices allí con sus captores. Ellas les ayudan en sus tareas y a cambio les regalan cintas de colores y dulces. Una vida cómoda y tranquila, para quien la quiera. Yo conozco el riesgo de mi libertad, soy un apetitoso trozo de carne para lobos y buitres. Conozco mi muerte, pero hasta que ésta llegue, tengo vida de verdad, en cada minuto y cada segundo. Mis hermanas de los establos también se dirigen a la muerte, igual que yo, aunque ellas no lo sepan, en cuanto sus patas fallen y tropiecen, ahí se acabarán los azucarillos, y en el final seremos tan solo carne y viento. Historia 2- Cuando estás completamente inmóvil, casi como una piedra, podrías pensar que el tiempo se ha congelado dentro de ti. Pero fuera ves en el río el agua pasar, y así también pasa la vida. Para mí el tiempo se mide en movimientos, los dos son paralelos en la velocidad. He sobrevivido a muchos otros, más veloces que yo, que corrían y el tiempo se les acababa rápido, casi sin darse cuenta. Me identifico con las rocas, que siguen ahí durante los años, acariciadas por el viento y el agua, pero estáticas. Dentro de mi armadura, el tiempo no pasa. Historia 3 – Cada día es un regalo, desde un sol hasta el siguiente, para disfrutar y ser feliz. La felicidad está en el aire, y en la luz. En la música que suena para que baile con el vien- to, y a la vez cantar para que el sonido vuele hasta otros oídos. Está en el calor que me toca las alas para hacerme cosquillas. Y en las ramas y las hojas de los árboles que me dan reposo y descanso cuando lo necesito. También está al final del día, cuando la luz se va, pero en el nido está la compañía de otros corazones que bailan contra mis plumas en el silencio.
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97 Proceso de creación y producción: Estos bordados se realizaron durante el periodo de confinamiento por Covid19 de 2020. Las texturas se crearon entretejiendo hebras de estopa seca en malla de tul. La técnica, más parecida al proceso de trabajo de un tejedor común que al proceso tradicional de bordado, se valía de las manos y la boca para poder sostener la tela y bordar, pero sin ayuda de agujas, que doblaban y rompían las hebras de estopa. Estas dos muestras de tejido recogen el tiempo invertido en realizarlas, durante unos días en que el paso del tiempo era diferente al resto, a la espera de que pasase el tiempo dentro, y mejorasen las circunstancias fuera.
98 Imagen 73.Detalle de pieza 1 de Cicatrices de tiempo.
99 Imagen 74. Detalle de pieza 2 de Cicatrices de tiempo.
La revolución de lo pequeño. Trabajo de Fin de Máster Máster Oficial en Arte: Idea y Producción por la Universidad de Sevilla Curso 2021/2022 Autora: Irene Pérez Ariza Firma de la alumna: Tutora: Rocío Arregui Pradas. Vº. Bº. de la Tutora: Sevilla, 01.12.2022