“La Jardinera”: una aproximación al mundo del pódcast
Abstract
Vivimos un momento de esplendor del pódcast; el incremento de escucha online de los últimos años, sobre todo a partir de la COVID-19 y del confinamiento, ha aumentado a su vez el número de creadores de contenido, podcasters y productoras. El presente trabajo analiza la actualidad del panorama sonoro, atendiendo al pódcast como un género no solo tecnológico, sino también periodístico, narrativo y expresivo con el que revolucionar las posibilidades del lenguaje y el diseño sonoro. El estudio se complementa con la elaboración de un pódcast nativo digital llamado “La Jardinera”, de tipo conversacional, en el que se debate con podcasters y profesionales del medio radiofónico sobre el fenómeno podcasting.
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Descripción de la temporada: Si la pasada entrega la dedicamos a indagar en el arte expoliado durante la II Guerra Mundial, en esta temporada, tras una pandemia y un confinamiento mundial, miramos con perspectiva y analizamos qué ha pasado en el mundo del audio, especialmente del pódcast, durante el último año. Para ello, y a lo largo de cuatro episodios, conversamos con profesionales de la radio y el pódcast. - Episodio 1 / Temporada X Descripción del episodio: María Jesús Espinosa de los Monteros, una de las mentes más inquietas del mundo del audio, es periodista, profesora y Directora General de Audio del Grupo PRISA. Hoy decir pódcast es decir su nombre. Con ella charlaremos sobre el formato que está revolucionando el lenguaje de la radio y llevándolo a su mejor exponente; de diseño sonoro e industria podcasting, de pasado, presente y futuro. Conozcamos a fondo las capacidades narrativas del pódcast, incluso como forma de combatir la censura. Todo listo en “La Jardinera” para seguir sembrando. Introducción: Música de cabecera Alicia Redondo (Hoster):Le gustan los libros, las flores, los grandes ventanales preñados de luz; le gusta la palabra y el sonido. Música de cabecera Hoster:Intuyo que conoce el secreto de la ubicuidad. Es uno de los cerebros más inquietos del mundo del audio. No podemos hablar de pódcast sin la opinión de la mujer que, muy probablemente, sepa más en España tanto del formato en sí como de su posicionamiento en el mercado. Música de cabecera Hoster:Hoy decir pódcast es decir María Jesús Espinosa de fa del proyecto Podium Podcast: la red de podcasts nativos del Grupo PRISA que recibió el “Ondas Nacional a la Mejor Plataforma Radiofónica por Internet”. El pasado mes de mayo asumió la Dirección General de Audio de PRISA, labor que compagina con la docencia de innovación radiofónica y podcasting en distintas universidades españolas. Entre otros premios y reconocimientos, 3
fue elegida por la revista Forbes en 2019 como una de las mentes más creativas de los negocios. Música de cabecera Hoster:En este pódcast escucharéis recomendaciones, análisis, datos, claves para construir buenas historias y cómo contarlas a través del sonido. Hoy, aquí, de la mano de María Jesús Espinosa de los Monteros, descubriréis en el pódcast un formato impregnado de ritmo, creatividad, reflexión, misterio y rigor periodístico. ¿Cómo estás, María Jesús? Desarrollo María Jesús Espinosa de los Monteros (invitado): Hola, Alicia. Muy bien, ¿y tú? Hoster:Enhorabuena por tu nuevo cargo, nadie mejor para dirigirlo que alguien que sabe cómo bucear en el pódcast y exprimir todo su jugo. Invitado: Muchas gracias. Ahora la responsabilidad de investigar y hacer divulgación del pódcast es mayor, si cabe. En realidad, el pódcast no es nada sustancialmente distinto a lo que se ha hecho a lo largo de los últimos cien años. La única diferencia respecto a la radio es que lo hacemos en un formato oral que está experimentando una nueva era de renacimiento con una tecnología poderosa. Hablar de podcasting es hablar de la posibilidad de contar historias, algo tan antiguo y primitivo como lo es la oralidad. Antes, las historias se contaban en la oscuridad, alrededor del fuego. Ahora se cuentan, entre otros muchos dispositivos, a través de auriculares. La escritora de ciencia ficción Ursula K. Leguin decía: “ha habido grandes sociedades que no utilizaban la rueda, pero no ha habido ninguna que no explicara historias”. Somos seres narrativos que se construyen a través de las historias que han leído, también de las que han visto y, por supuesto, de las que han escuchado. Hoster: ¿A qué se debe el auge del pódcast de los últimos años? Invitado: Esta revolución y eclosión de lo sonoro tiene lugar en la llamada era de la audificación, una traducción un poco tosca de lo que los americanos llaman the audification age,donde indudablemente el pódcast ha sabido hacerse un hueco y crecer. 4
El CEO de Netflix, Reed Hastings, en una de sus convenciones y dirigiéndose a sus trabajadores dijo: “Amazon puede hacer muy buenas series, HBO también puede tener grandes producciones, pero nosotros competimos contra el sueño, impedimos que los espectadores se queden dormidos”. Entre estas plataformas se libra una batalla diaria, y verdaderamente feroz, por nuestra atención. En esa lucha, el audio tiene algo que no tienen otros formatos: su capacidad de multitarea. Por lo general, y según indican muchos estudios y estadísticas sobre hábitos de escucha, consumimos audio mientras hacemos otras actividades. Ahí, el audio despliega una de sus grandes cualidades. Siempre se ha dicho que una imagen vale más que mil palabras. Pero el audio está experimentando un crecimiento en una época en la que vivimos aceleradamente y en la que desempeñamos distintas tareas simultáneamente. El audio encaja a la perfección en este nuevo sistema porque es transportable, acompaña, entretiene y, aunque depende del género y de su contenido, es un formato que no requiere de una atención especial. Hoster: ¿Cómo empezó tu pasión por el audio? Invitado: Empecé a escuchar la radio gracias a mi abuela. Lo primero que hace nada más despertarse es encenderla, y al irse a dormir coloca un aparatito debajo de la almohada para seguir escuchándola. Hace poco conseguí que cambiase el dial para que pudiera escuchar la radio en la que trabajo (risas). A mi abuela le gusta contarme cómo era la radio antiguamente, sobre todo en la posguerra: una radio muy expresiva, con la que se favorecía la escucha colectiva y constante de programas, concursos, radionovelas, entrevistas en profundidad, reportajes, documentales o radioteatro. Con la llegada de la democracia y la consiguiente liberalización de la información, las parrillas radiofónicas se homogeneizaron y dieron prioridad a la inmediatez. El pódcast bebe de algo tan antiguo como la oralidad. “El infinito en un junco”,de Irene Vallejo, es un ensayo sobre la historia de los libros a modo de aventuras. En él se hace referencia a los comienzos de la literatura, cuando primaba la oralidad y los únicos testigos eran los oyentes que estuvieran allí donde las historias cobraban vida en la boca de otros. Con la llegada de la imprenta, momento en el que lo oral pasa a fijarse por escrito, la palabra hablada deja de ser un misterio. El pódcast recupera esa magia del pasado y la convierte en una de sus grandes cualidades: la intimidad que se genera entre el oyente y el que habla es algo tremendamente atractivo. Solo atendiendo al sonido de las voces podríamos establecer una especie de historia de la humanidad. De las voces de las primeras personas 5
del mundo que imitaban el sonido de las bestias, sin palabras, hasta las voces algorítmicas de ahora que se crean de forma digital a partir de unos y ceros. Todo lo que hay entre esos dos momentos es crucial para la humanidad, son muchos y tienen a la voz en el centro. Hoster: ¿Cómo se definen los nuevos hábitos de consumo y las nuevas audiencias? Invitado: De la escucha colectiva hemos pasado a la escucha con auriculares. Cada vez hacen aparatos más grandes y hay una competición diaria para ver quién los tiene más grandes –los auriculares– (risas). Es una escucha más íntima. Además, con el pódcast como formato digital colocamos en el centro a la figura del prosumer, aquellos que producen podcasts son los mismos que los consumen. El pódcast se está desbordando y esparciendo en el mejor de los sentidos. La forma de consumir audio incide en la manera de escribir y narrar las historias. En un espacio tan personal, el pódcast habla directamente al oído de su audiencia, debemos tenerlo en cuenta y ser amables y empáticos con ella. Hoster: Jorge Carrión, que escribe para el New York Times y tiene un pódcast en Podium llamado Solaris, ensayos sonoros sobre ciencia, decía que un pódcast es lo más parecido a que alguien se meta en tu cabeza. Invitado: Esa es la diferencia entre la radio y el pódcast, sobre todo en los conversacionales. La comunicación en la radio es vertical: hay un presentador que, por lo general, parece hablar desde una condición especial y con una voz de cierta influencia, “hablo desde aquí hacia todos vosotros”. En el pódcast la comunicación es horizontal, algo parecido a charlar con un amigo, hay complicidad pero no es excluyente con la audiencia, sino que trata de integrarla. Hoster: ¿Han sido los podcasts la estrategia utilizada por la radio lineal para acercarse a los más jóvenes? Invitado: Uno de los grandes logros del pódcast ha sido el rejuvenecimiento de la audiencia. Para aquellos jóvenes que no han recibido influencias de lo sonoro, el pódcast es una herramienta de aproximación enormemente útil. El oyente de la radio tradicional cada vez es mayor. En España, la edad media se sitúa en torno a los 53 años. Por lo general, cada vez hay menos jóvenes que escuchan la radio. No obstante, el intervalo de edad del oyente de pódcasts 6
está entre los 25 y 45 años. No son de la generación centennial, la de los jóvenes de 16 o 17 años. Ellos están en Twitch o Tik Tok, fundamentalmente. Pero si en algún momento se acercaran a lo sonoro sería a través del pódcast. La radio debería proponerse también como un formato que se aproxima a los jóvenes pero, de momento, los datos no son muy esperanzadores en este sentido. En Reino Unido, se ha llevado a cabo un proyecto extraordinario de la “BBC Sounds”:una aplicación que pone a disposición del usuario –en una única plataforma– listas musicales, radio convencional para escuchar en streaming y toda una oferta original y nativa de pódcast. El contenido es realmente innovador y está enfocado, principalmente, hacia los jóvenes, bajo una marca como la “BBC”. Hoster: La clave para el éxito de un pódcast es generar comunidad de oyentes. ¿Cómo se consigue? Invitado: Además de la palabra hablada, la serialización es uno de los aspectos fundamentales para el éxito de un pódcast, sobre todo los narrativos cuyo contenido propicia las ganas de seguir escuchando. En este sentido se puede pensar el pódcast como un formato similar a las series de televisión. Es más, no se habla de programas de podcasts sino de episodios o temporadas. No es un contenido en vivo, sino que se graba, se posproduce y se consume cuando se desee. Este consumo bajo demanda propicia el llamado long tail, las escuchas del pódcast pasados seis meses desde su estreno; un aspecto ligado al carácter atemporal del formato. Su contenido no caduca, es de un consumo personal y atento: el tipo de comunicación que se establece entre audiencia y podcaster. Además, a través de las plataformas de audio se permite la suscripción del oyente, y con suscripción no nos referimos necesariamente a modelos de pago, sino a ese “botoncito” que pulsamos para estar actualizados del contenido del pódcast. La interacción, por lo tanto, es asincrónica, no es lineal como en la radio. Para generar esa comunidad de oyentes, se necesitan, al menos, cuatro episodios, es decir, cuatro semanas. No obstante, el tiempo óptimo para comprobar una tendencia está entre ocho y diez semanas. De ahí la importancia de la serialización. Un pódcast no es solo un episodio, es una colección de ellos. Cómo distribuirlos es otra decisión a tener en cuenta: semanal, quincenal o mensual. Siempre digo que para empezar –a no ser que tengas un host muy conocido que pueda utilizar sus propias redes– lo mejor es hacerlo semanalmente. Si lo haces de un mes a otro y no has generado comunidad suficiente lo más probable es que se olviden de ti, habrán salido otros tantos pódcasts mientras no actualizabas el tuyo. 7
Hay un ejemplo muy interesante de emisión de todos los episodios en un único lanzamiento, al igual que ocurre muchas veces con las plataformas VOD. Fue el pódcast de “Spotify Wind of Change”,un documental de investigación sobre la historia tras el título de la canción de los Scorpions. El día del lanzamiento, los ocho episodios aparecieron de golpe en Spotify. En el resto de agregadores se publicó solo el primero, que terminaba diciendo: “si quieres escuchar la temporada completa puedes encontrarla en Spotify”. Es una estrategia muy buena de distribución: no es del todo exclusiva, porque compartes tu contenido con otras plataformas, pero te sirve para atraer nuevos oyentes que se verán obligados a consumir el contenido íntegro en tu red. Este formato híbrido solo tiene sentido si hay una gran campaña de publicidad detrás. A veces da miedo darlo todo de golpe, sobre todo por el esfuerzo de la creación y producción del contenido. Con una distribución semanal tienes más posibilidades de comunicarlo y de que llegue a más gente. Crear comunidad es difícil. Cuesta. Pero una vez que se ha generado, son oyentes y clientes enormemente fieles. Hoster: ¿Cómo estimar la duración óptima de un pódcast? Invitado: La duración siempre debe estar determinada por la historia y el tema. No existe una duración perfecta, no hay tiempo estándar, entre otras cosas porque, si la hubiera, todos los podcasts durarían lo mismo. No obstante, se habla de la regla de los 28 minutos para los podcasts narrativos de ficción y de no ficción. Este es el tiempo en el que nuestro cerebro puede estar atendiendo al 100% a una historia que requiera un mínimo de atención. A partir de ese tiempo es probable que muchos de los detalles dejen de percibirse. Aun así, hay pódcasts de una hora, tanto narrativos como de conversación, quizá estos últimos son más propensos a esta extensión. Indudablemente, lo que debe primar es la tensión y el ritmo, el tiempo está condicionado por la historia. Hoster: ¿Cuáles son las claves para hacer un buen pódcast a nivel narrativo? Invitado: Donde más podemos desarrollar libremente nuestras inquietudes es en el pódcast narrativo. Podríamos hablar de tres elementos fundamentales. Conocer las reglas de la narración, seguirlas de manera clara y simple, y no ser obvio al narrar, tratar de sorprender. La capacidad de asombro tiene que estar presente en el podcaster. A partir de ahí, se le suman otros conceptos, como el tono, necesariamente cercano; ser foco y contexto, proporcionar el lugar, el espacio o decorado, la atmósfera, cualquier aspecto que nos parezca relevante. A diferencia de las series de televisión y de 8
otras producciones para la gran pantalla, el pódcast solo se sirve de elementos sonoros. Algo que en una película se podría resolver con un plano, aquí se debe hacer a través del sonido, también del silencio, que adquiere un valor narrativo fundamental. Debemos combinar voz, palabra, música, efectos, silencio para que el oyente se sumerja en la historia y se sienta parte de lo que se cuenta. Y, algo que me gusta de manera especial, el detalle resplandeciente. Utilizar momentos de la historia que pretendemos contar y convertirlos en destellos que recogen la esencia del relato y que hacen que brille, convertir lo ordinario en extraordinario. Por ejemplo, “Lo llamaban padre”, un pódcast de investigación periodística hecho en Podium en 2016 que investiga uno de los casos de pederastia más documentados de España y de Europa. En ese pódcast están las cinco personas más importantes del caso: el pederasta, que logramos hablar con él en la cárcel; la víctima de abuso sexual; el periodista que siguió y quien cuenta la historia; el policía que investigó el caso; y una quinta persona, la responsable de la institución política que, durante diecisiete años, afirmó que aquel hombre, que llegó a tener a más de diez niños en su casa, era un buen padre de acogida. ¿Qué pasó para que nadie se diera cuenta durante diecisiete años de esto? Tanto en la investigación como en el pódcast, cuando hablábamos con el policía se refería constantemente a una caja. Siempre decía que cuando descubrió lo que había en la caja le temblaron las piernas. Descubrimos en la caja un elemento casi como un Macguffin –es un elemento de suspenso que hace que los personajes avancen en la trama, pero sin mayor relevancia– de las series o las películas: nosotros podíamos utilizarlo en el buen sentido, una especie de símbolo que encarnaba todo ese misterio y conflicto que rodeaba a la historia. Finalmente, en uno de los episodios contamos lo que hay en esa caja. Es un objeto que encontramos durante la investigación y que tenía sentido que lo usáramos. Hoster: Se habla de la importancia de integrar historia y sonido como uno solo. Pero, ¿cómo cohesionar el trabajo de creación narrativa con la del equipo sonoro? Invitado: Un pódcast es una obra colectiva porque intervienen muchísimas personas. Imaginemos un pódcast de ficción donde tienes, además de diseñador sonoro, director o guionista, a sesenta o setenta actores, cada uno de ellos con sus derechos y con su forma de incidir en el resultado final. El podcasting es un trabajo de equipo, muy similar a la radio. Es fundamental que el equipo esté lo más cohesionado posible y entiendan el proyecto final como un único proyecto. Es muy importante que todos comprendan que si alguien 9
dicen. Quería hacer algo parecido a ese concepto, a esa conversación tranquila, sin prisas… Viene a raíz de mi experiencia de promoción de mi libro. Cuando lo publiqué, fui alguna vez a la radio, y el espacio se quedaba demasiado corto: cuando empezabas a romper el hielo y a coger velocidad en la conversación tenías que abandonarla. Esa situación de forma repetida me hizo plantearme qué pasaría si hiciera un pódcast sin un tiempo fijo, sin estar encorsetado, sin obligarme a respetar unos espacios, ni secciones, ni a dar paso a la publicidad, simplemente una conversación con personas que considero interesantes. Hoster: El pódcast se convierte en la posibilidad de acabar con la inmediatez de la que se ha impregnado el periodismo a partir de las redes sociales; es un buen formato para poder extenderse y tener buenas conversaciones con gente interesante. Invitado: Totalmente. De hecho, el periodista Marcos Ordóñez, que también es crítico de teatro, sacó hace poco sus diarios. Me hizo gracia una de sus entradas en la que hablaba de que, sobre todo en el periodismo cultural, por la inmediatez, la falta de tiempo y de espacio físico en el periódico o la revista, lo que se hace es pedir directamente explicaciones al autor, al periodista o al director de cine: “¿por qué hiciste esto?, ¿por qué quisiste contar esta historia?”. Con esa y dos o tres preguntas más se da por finalizada la conversación. Noto que la gente agradece el que pueda explayarse y desarrollar una idea sin temor a que le corten esa frase rimbombante y colocarla en el titular, cuando pueden hablar de una idea sin la presión del tiempo, sin reducirlo todo a una frase; cuando le das a la gente un espacio para la pausa, que a veces no lo hay, para quedarte en silencio y pensar bien lo que vas a decir a continuación… eso me parece lo más bonito del pódcast y lo que más me gusta. Hoster: Comentabas que una de las ventajas del pódcast era la conexión con la audiencia. Me parece complicado enganchar a una audiencia con un formato exclusivamente sonoro siendo una sociedad tan visual. ¿Cómo se puede generar comunidad de oyentes? Invitado: Estoy de acuerdo. Vivimos en la era de la hipervisibilización, y parece que si no haces algo donde te puedan ver, no vale. Siempre le digo a colegas que quieren iniciarse en este mundo que tampoco hay necesidad de ello. De repente, todo el mundo quiere estar en YouTube o ser el siguiente streamer potente en Twitch, y no todos valemos para eso. Igual que no todo el mundo vale para escribir, ni para trabajar en la radio o estar delante de una 16
cámara, ni como presentador ni como actor. Hay que estar cómodo en tu propia piel. A mí me costó mucho. Tuve que ir a clases de oratoria y vocalización porque no soy ningún prodigio y quería tomármelo muy en serio y no se puede hacer un pódcast sin cuidar de estos detalles: que se te escuche bien, que el sonido sea bueno, que tu voz comunique. Para ver a un tipo hablando que no es precisamente muy ducho en la comunicación gestual me pongo a escuchar un pódcast, que me permite hacer otras tareas al mismo tiempo. Mi pódcast mucha gente lo escucha mientras conduce, va al gimnasio, pasea al perro o va de viaje. Es un formato muy cómodo porque puedes meterte en su vida pero no de manera intrusiva. Me han propuesto en varias ocasiones hacer el pódcast en video, que hubiese cámaras en el lugar en el que grabo y que se nos vieran a mí y al invitado. Pero eso rompería la magia. Me gusta jugar con el concepto de hotel, sin que se sepa donde lo grabo, ni cómo es; hablo de que cada invitado tenga una habitación porque me gusta la sensación de tránsito que hay en un hotel, y creo que no todo se tiene que ver, que es algo que nos ocurre hoy en día. No me gusta que la radio incorpore la cámara; no me gusta ver a Alsina en vídeo con sus contertulios, prefiero imaginarme la tensión en el estudio y cómo es. No necesito verlo porque se rompe la magia. Tal vez soy un poco romántico en ese sentido. Hoster: Es la magia de jugar solo con el sonido. Me ocurre con tu pódcast, al ser un hotel me lo imagino de cierta manera, diferente a lo que recrea otro oyente en su cabeza. Escuchando uno de tus podcasts en el que junto a María Jesús Espinosa de los Monteros hablabais del formato, tomé nota de un aspecto muy interesante: el eje vertebrador para garantizar la continuidad del programa. En el caso de “Hotel Jorge Juan” es evidente. ¿Cómo surge pensar en un hotel como espacio para compartir encuentros? Invitado: Se me ocurrió porque tenía varios intereses de los que quería hablar y el hotel me daba la posibilidad de conectar con distinto tipo de personas: periodistas, escritores, músicos… todos con aspectos en común pero a la vez diferentes. Siempre me han gustado los hoteles y la sensación que se despierta cuando estás en uno, te habitúas rápido y lo tomas como un lugar conocido, es casa pero al mismo tiempo no; la sensación de sorpresa, a veces; la gente que está de paso, que va y que viene, la discreción, la música, el bar, los conciertos, restaurantes con comida original… Sentía que todo aquello formaba parte del universo que yo quería llevar al pódcast. Yo sería algo así como el botones, el que está ahí siempre, que se encarga de que todo esté bien, un testigo casi invisible, a veces, porque me gusta que los invitados sean los que tengan todo el protagonismo. Esos conceptos eran 17
inamovibles: el hotel como un estilo y una forma de ver y entender la vida, y yo ahí, abriendo y recibiendo a los invitados. Hoster: Una idea que ha funcionado muy bien. Un espacio pensado para la conversación distendida. Ahí entra en juego la importancia del contenido como clave del éxito de un pódcast. A la hora de pensarlo hay que tener muy claro la segmentación y la personalización del contenido para ofrecérselo a una audiencia dinámica. ¿Se hizo un estudio previo para comprobar cuáles eran en ese momento los intereses del público? Invitado: No. No hice ningún análisis. La verdad es que todas las semanas un miembro del equipo de Condé Nast me manda las estadísticas detalladas. Pero no les hago mucho caso porque intento que no me influyan. Como decía un protagonista de la novela de John le Carré: “manténgame informado pero no demasiado”. Y así prefiero que suceda con mi pódcast. Cuando intentas replicar algo, usar trucos, el pódcast pierde su esencia y su gracia. Si solo te fijas en los pódcasts que han funcionado mejor que otros y te abonas a eso, puede acabar saliendo mal. Prefiero mantener cierta pureza y hacerlo no improvisando. Respecto a la audiencia es cierto lo que dices. Yo quería hacer un pódcast en la misma línea de lo que había escrito previamente, algo que sabía que a mis lectores les gustaba. También es muy importante saber a quién te diriges y no intentar dirigirte a todo el mundo, porque de esta manera puedes no llegar a nadie. Tengo un público que me lee, que comparte mis columnas, que compró mi libro, gente que, de alguna manera, tiene unos intereses comunes, y era a la gente a la que quería llegar. Y quería hacerlo con el tipo de pódcast que a mí me gustaría escuchar. Y lo hicimos así, sin muchos cálculos, de una manera un poco rápida. Sí que es verdad que en las estadísticas tengo unos números bastante buenos y, además, sorprendentes en cuanto al equilibrio entre oyentes masculinos y femeninos, y bastante bueno en el número de oyentes que se queda hasta al final, a pesar de ser un programa largo. Hoster: Una de las ventajas del pódcast, como comentabas antes, es que te lo puedes llevar a cualquier sitio e integrarlo en tu vida de una manera muy cómoda. Los hábitos de consumo han cambiado mucho durante los últimos años, sobre todo a partir del confinamiento. Ha cambiado todo y la escucha de podcasts no solo se reserva ya para los días laborales, sino que su consumo se ha extendido también a los fines de semana. ¿Se ha notado en “Hotel Jorge Juan”? 18
Invitado: Es curioso. Me interesaba bastante y lo estuve hablando con el equipo de producción del pódcast, Yes We Cast.Inicialmente se podría pensar que durante el confinamiento puro y duro se iba a escuchar más pódcast por compañía y por ocio. Me contaron, en cambio, que no había habido tanto cambio positivo, porque a la gente en casa le suele costar un poco más escuchar el pódcast. Nuestras estadísticas lo dicen: a la gente le gusta consumir podcasts en movimiento: cuando va paseando, de camino al restaurante, en el gimnasio o paseando al perro. Sí que creo que ha habido un crecimiento en España del formato en general. Antes me encontraba a mucha más gente que me preguntaba cómo podía escucharme, y le decía que ya lo tenía integrado en el propio móvil, en el caso de Apple. Ahora me pasa menos porque la gente controla más el formato. De un tiempo a esta parte, desde que empezamos hasta ahora, veo mucho más interés de periodistas o compañeros que me preguntan cómo lo hago, cómo lo hice y cómo funciona, y antes nadie lo preguntaba. He visto un cambio increíble, ayudado por la llegada de Podimo o de Audible. Todo ello permite que se potencie el consumo de podcasts. El otro día leí un artículo en “The Guardian” sobre si los famosos estaban corrompiendo el pódcast. A ellos les sirve para generar audiencia de una forma muy orgánica y rápida pero, de cierta manera, pueden estar desprestigiando el formato. Surge un debate bastante interesante. Hoster: Cada vez hay más gente interesada en explorar las posibilidades del pódcast. Han surgido nuevos modelos de negocio que permiten posicionar y monetizar tu contenido. Entiendo que quieran sumarse a este auge que está experimentando el formato, que quieran aprender a cómo construir buenos pódcast y tener éxito después. ¿Puede ser que exista cierta saturación del mercado? Hay mucho contenido y no puedes atender a toda la oferta. Invitado: Sí. Si te soy sincero, no sé si lo hago mal, mi móvil cada cierto tiempo me avisa de que la memoria ha llegado a su tope. Tengo cientos de podcasts descargados que a veces ni escucho. Estas dos semanas, que hemos tenido un parón en “Hotel Jorge Juan” para trabajar en la próxima temporada, me ha dado tiempo de ponerme al día con algunos programas que tenía pendientes. Sí que es verdad que es difícil dar abasto con todos, pero creo que cuanta más competencia haya, mejores productos saldrán, más exigentes serán con el sonido, con la producción, con las ideas, con el contenido, con el nicho al que quieren llegar. Hoster: El pódcast está recuperando la ficción sonora de la radio tradicional. 19
Invitado: Fíjate, la ficción sonora no es lo mío. Le he dado muchas oportunidades, pero no me acaba de enganchar. Me gustan los pódcast muy editados, con licencias creativas, con recreaciones, pero no me gusta una historia novelada, con actores hablando. Me gustan más los formatos naturales. Pueden estar muy bien producidos, muy bien editados, una historia periodística de ocho capítulos con material de archivo, con testimonios directos, como un documental. Pero ese es mi límite. La ficción sonora, aunque he escuchado mucho, no me termina de convencer. Hoster: Quizá el exceso de recursos sonoros, al carecer de una imagen a la que asociarlos, puede resultar abrumador. Invitado: A mí me gustan los podcasts conversacionales, espontáneos, de temas de cierta actualidad, una charla tranquila; o los de periodismo de investigación, muy bueno y muy bien hecho. Pero es lo que tú dices, cuando se montan grandes superproducciones, con mucho material, siento que me estoy perdiendo entre tanta información, que me intentan transmitir una parte visual que no llego a entender. Hoster: Hablábamos de hábitos de consumo durante la pandemia. ¿Cómo fue la producción de “Hotel Jorge Juan” en el confinamiento? Imagino que todas esas buenas conversaciones y los “copazos” tuvieron que ser a distancia. Invitado: Eso lo comentaba el otro día en otro pódcast al que fui de invitado. Echando la vista atrás, de lo que más orgulloso me siento es, precisamente, de esa época absolutamente rara para todos. El mayor problema era no poderte reunir con el invitado. Así se pierde la naturalidad que te da la cercanía y que es parte del encanto del pódcast, junto con las miradas, la cadencia particular o las interrupciones. Mi mayor miedo era que el trabajo en remoto rompiera esa magia. Hubo muchos quebraderos de cabeza para lograr que tuviera la mejor calidad posible y que pareciera que invitado y anfitrión estaban juntos en el mismo lugar. Empezamos a mandar micrófonos a los invitados para que se grabaran en su casa mientras hablábamos, después pegábamos las conversaciones y parecía que estábamos juntos. Nos encontramos, en alguna ocasión, con algunos problemas con la grabación por Skype: el audio llegaba con retroceso, mi sonido le llegaba a él cuando estaba hablando y nos pisábamos. Pero, más allá de eso, quedó algo muy bueno y estamos encantados. Además, de las dificultades salen nuevos aprendizajes. Eso de convertir las adversidades en ventajas me ha permitido mejorar el sistema y poder hablar con mucha gente que no necesariamente vive en Madrid. Así, ahora podemos hablar con Miguel Ángel Hernández que vive en Valencia, con Milena Busquets 20
que vive en Barcelona, con Leila Guerriero que estaba en Argentina. Perfeccionas el sistema para que no todo sea Madrid céntrico. Antes dependía de que alguien viniera a presentar aquí su libro, que estuviera de gira, que viniera a un estreno o que estuviese de paso. Así se me permitió ampliar bastante el campo de invitados. Hoster: En condiciones normales, ¿cómo era el proceso de producción del pódcast? ¿Eres tú el que hace el guion, el que piensa las ideas? Invitado: Yo soy el que piensa todo, la verdad. Escojo a los invitados y el tema del que se va a hablar. El equipo de Yes We Cast se encarga de que el sonido sea como yo quiero que sea, a veces vienen a grabar conmigo. Posteriormente, les mando una hoja de ajustes, así es como lo llamo, para ver si ha quedado alguna parte más larga que otra o para recortar algún momento en el que al invitado no le salía algún nombre y ahorrarle al oyente ese tiempo de espera. Normalmente, cuando un tema no ha quedado del todo interesante, prefiero grabar contenido de más para tener más posibilidades de elegir. Además, me gusta que el programa quede en una hora y diez, una hora y cuarto, es el tiempo con el que me siento cómodo. Después me lo editan, hay un trabajo de diseño para cada invitado, que tiene una “creatividad” concreta. Y después publicamos. Hoster: Quería preguntarte por un tema que, haciendo lecturas sobre informes y análisis de consumo de audio durante la pandemia, me llamó la atención. Durante el confinamiento se pudo diferenciar dos momentos de escucha: una primera parte, más divulgativa e informativa, oyentes preocupados por la COVID-19 que buscaban respuestas en podcasts de ciencia y salud; y una segunda parte más evasiva, con una tendencia hacia el entretenimiento. ¿La oferta de podcasts es reflejo del carácter de la sociedad? Invitado: Sí, supongo que hay algo de eso. Aunque es el debate de siempre, y me parece bastante interesante. ¿La gente ve programas de televisión de entretenimiento porque lo pide y lo quiere, o producen este tipo de programas porque es rápido, barato y fácil y los espectadores lo ven porque no hay mucha más oferta? ¿Hasta qué punto el oyente sabe lo que quiere, o no lo sabe hasta que se lo encuentra o se lo ofrecen? Yo más bien pienso en lo segundo. Hace unos años se hizo famosísimo un pódcasts americano, “Serial”,de la radio pública locutado por Sarah Koenig y con millones de descargas. A priori, nadie diría que iba a ser un pódcast que gustase a la audiencia, pero cuando está bien hecho, con un periodismo riguroso, sin renunciar al entretenimiento, con una persona que habla fenomenal y con un guion muy 21
bueno, te das cuenta de que es un éxito asegurado. Es lo que ocurre muchas veces con las series, ¿hasta qué punto los espectadores están dispuestos a ver una serie de famosos o de publicistas de los años cincuenta, o hasta qué punto se adaptan si eso es muy bueno? Yo pienso más en lo segundo que en lo primero. Seguramente hubo un pico, como tú dices, divulgativo a causa del coronavirus. A mí me parecía horroroso escuchar más y más sobre el tema. Necesitaba escapismo, distracción. Me lo dicen muchos oyentes sobre mi pódcast, a la gente, a priori, puede no interesarle un invitado o un tema, pero después sí. Por lo tanto, es el oyente el que se adapta a lo que hay. Por eso, se deben hacer las cosas bien para que puedan llegar al público. Los oyentes no tienen tantos prejuicios ni tienen los gustos tan estabulados como creemos. Hoster: En el análisis de las temáticas más escuchadas, leí que la radio había sabido acompañar muy bien a sus oyentes, sobre todo en los momentos difíciles, aunque pecando de no haber sabido aprovechar las nuevas tecnologías para acercarse a los jóvenes y rejuvenecer su audiencia. Invitado: Hay productos a los que la gente quiere matar cada cierto tiempo. La radio, el libro, incluso el café (risas). Siempre hay alguien que dice: “la radio va a morir; el libro está muerto”. Pero la radio es un producto bastante imbatible, y es lo bonito del medio: con cuatro aparatos, en un rincón perdido del mundo, puedes llegar a mucha gente, y la imaginación juega un papel importante en ese aspecto. La radio hace un trabajo excelente. También es verdad que ha llegado un momento en el que mucha gente, por sus hábitos de consumo, no está por la labor de adaptarse a los horarios que les impone otra gente, ya sea de televisión o de radio. Ahora está esa sensación de on demand: “yo tengo mi vida y quiero tener la posibilidad de ver esto cuando yo quiera”. Este es el éxito de Netflix. Su CEO, Reed Hastings, siempre ha mencionado que su influencia para crear esta plataforma fue el libro: “quiero ver la televisión como leo libros. Tengo una biblioteca con libros que no tienen conexión aparente entre ellos, pero que son parte de mi biblioteca, y acudo a ella cuando quiero: empiezo un libro y un capitulo cuando yo quiero, no cuando alguien me obliga, me lo bajo a la playa, lo saco en el autobús…”. La radio se ha visto perjudicada por este cambio, en tanto en cuanto tenías que estar disponible en el horario de emisión para poder escuchar el contenido que querías; y, también, por las interrupciones. Este es el punto que más me aleja de la radio. Tanto anuncio me hace perder el hilo. Escucho una tertulia en la radio y siento que soy interrumpido constantemente y que me trago anuncios sin parar. Este problema no lo tiene el pódcast: es un producto más directo, casi personalizado, con pequeña 22
publicidad que, según varios estudios, está muy bien recibida, porque los oyentes la toman como un peaje que tienen que pagar para poder acceder al contenido que quieren, y desarrollan una especie de simpatía por el patrocinador. En mi caso es “Seagram 's”, pero existen otros muchos y muy recurrentes con los que el oyente desarrolla algún tipo de cercanía. Hoster: En el caso de “Hotel Jorge Juan” es bastante sutil. Invitado: Y chisporroteante1(risas). Hoster: Muchas empresas recurren al pódcast para patrocinarse. ¿Cómo hacer pódcasts comerciales manteniendo la calidad del producto? Invitado: En ese sentido he tenido muchísima suerte. Desde el principio, Seagram 's entendió la esencia y la idea del proyecto y, por lo que tengo entendido, no todo el mundo lo hace –lo sé porque es un tema que comento bastante con el equipo de Yes We Cast, que hacen muchos pódcasts para empresas–. La gente llega con un dinero y te dice: “vamos a hacer un pódcast”. Pero, ¿de qué?. “Quiero hacer un pódcast”. Pero, ¿cómo? “Quiero hacer un pódcast”. Pero, ¿qué quieres contar? Quizá, la gente no hace ese ejercicio de humildad y de distanciamiento de su propia empresa, su propio producto o su propio nombre. Tienes que saber cómo hacerlo. El publicista Elvis Santos vino de invitado a mi pódcast y en la conversación que mantuvimos dijo una frase muy buena: “tienes que empezar a dejar de interrumpir para empezar a interesar”. Si tienes una empresa de jamón –Jamones Paco, por ejemplo– está muy bien, pero haz un producto con un contenido interesante donde se vea que realmente te preocupas por el oyente. Si automáticamente lanzas un pódcast que es un auténtico tostón, en el que no has pensado en entretener a tu audiencia, generas una imagen negativa de tu marca, porque lanzas un mensaje de no haber hecho el ejercicio de adelantarte a los intereses y gustos de tus consumidores. Al contrario, si haces un contenido y te alejas de él, pensando en entretener, en ser útil, interesante, en hacer compañía, directamente tu marca o tu nombre alcanza otro nivel, queda elevado, aunque no tenga, aparentemente, tanta repercusión como tú crees que tiene el nombrar constantemente Jamones Paco. Hay que ser más sutil, estar en un segundo plano, que será mucho más elegante, más agradecido y más sostenible a largo plazo. Hoster: ¿Cómo hacer un pódcast rentable? La mayoría del contenido se puede escuchar en abierto. Para la gente que se inicia en el mundo del pódcast 1Palabra recurrente en “Hotel Jorge Juan” para anunciar el momento de servirse una copa de “Seagram´s”. 23
puede venirle bien como forma de darse a conocer y alcanzar cierta notoriedad, pero una vez que ya ha conseguido audiencia, ¿cómo empezar a generar ingresos? Invitado: Yo soy bastante partidario de mantenerlo de forma gratuita. Es más, me hicieron una oferta para llevar “Hotel Jorge Juan” a una compañía de podcasts nueva. Me pedían exclusividad o, al menos, una ventana de quince días de exclusividad respecto a las otras plataformas. A mí eso, de momento, no me interesa. Prefiero que esté en todas las plataformas y que el público lo escuche donde le sea más cómodo; luego ya veremos. Es verdad que esto irá evolucionando y la gente acabará acudiendo a una plataforma u otra en función del pódcast que quiere escuchar. De momento me gusta este formato, que esté disponible en todas las plataformas de escucha habituales. Respecto al tema de la monetización y la visibilidad, creo que se peca bastante de falta de recurrencia, algo fundamental a la hora de hacer un pódcast. Debes asegurarte todas las semanas de salir el mismo día, no abandonarlo, no empezar muy fuerte y luego dejarlo, por muy mal que vaya. Yo he tenido crisis de fe, semanas horribles en las que veía que todo me salía mal y me encontraba mil fallos, hasta pasé el coronavirus y sacamos pódcast a la semana –otra de las cosas de las que estoy orgulloso–; pero ese compromiso sagrado –es verdad que en mi caso se intensifica porque hay un contrato laboral de por medio– es fundamental y es lo que de verdad te da visibilidad y monetización por encima de todo lo demás. Hay mucha gente que quiere coger atajos para llegar antes, o que se cansa rápido, y lo puedo entender porque es un trabajo muy duro, muy solitario a veces, y decide abandonarse pensando que no pasará nada si no sube contenido esa semana, pero claro que tiene sus consecuencias. Hoster: En el momento de la distribución y difusión de los pódcast, las redes sociales son un aliado importantísimo. Invitado: Indudablemente. Yo suelo tener cuidado porque no soy la persona más dada a la visibilidad, no me gusta demasiado y no me siento cómodo. Lo pensaba estos días, detesto el autobombo y la parafernalia, dar la brasa por las redes sociales recordando que tienen que ver el pódcast de esta semana. Es verdad que cuanto más subes a las redes más alcance tienes. Pero intento ser un poco más cauto, no dar la chapa, porque como decía Michi Panero, “no hay nada peor en esta vida que ser un coñazo”, e intento no serlo. Las redes sociales pueden ser una ayuda, pero si eres demasiado insistente, pesado o pedigüeño de atención, puedes conseguir el efecto contrario. 24
Hoster: En la sociedad de la información se habla de la bidireccionalidad del oyente, más participativo y dinámico. En “Hotel Jorge Juan” utilizáis la opción de Preguntas y Respuestas del oyente (Q & A), ¿qué tal funciona ese recurso? Invitado: Es una buena pregunta. Tengo mucho conflicto emocional con las preguntas y respuestas. Funcionan bien y siempre intento estar en contacto con los oyentes a través de las redes sociales, que muchas veces aprovechan para preguntarme por canciones o libros que han salido en el pódcast. Suelo poner notas en el pódcast con los nombres, pero siempre se cuela alguno y son por los que, con toda la puntería, me preguntan por privado. Siempre procuro tener una relación fluida y proactiva con los oyentes, que es parte de la gracia del pódcast. El formato de preguntas y respuestas me produce cierta tensión porque me cuesta mucho hablar solo en un pódcast, sentarme delante del micrófono y tirarme una hora entera hablando y respondiendo a los oyentes me parece muy complicado y muy aburrido, sin nadie con quien debatir, escuchándote a ti solo. Intento hacerlo lo mínimo posible, a no ser que haya otro formato mejor que se me ocurra. Está bien porque te permite el contacto con el oyente, pero prefiero el pódcast de tú a tú con otra persona para hablar con normalidad. Final y despedida Hoster: ¿Cuál es tu opinión sobre la convivencia de estos dos modelos –uno lineal, la radio, y otro asincrónico, el pódcast–? ¿Es el pódcast una nueva extensión de la radio o es una nueva competencia? Invitado: A mí me gusta verlo como cosas separadas. Es verdad que tiene ciertas similitudes, incluso el pódcast se alimenta de la radio, pero creo que se comete muchas veces el error de pensar en clave pódcast como la radio pura y dura. Y no me gusta pensar en podcasts que tienen formato de radio y constricciones. Los veo como escenarios muy diferentes, porque además los consumidores también lo son. Los dos formatos son hablados, pero creo que la radio tiene su camino, que puede reforzarse con una línea de podcasts –aunque no soy tan oyente de programas de radio reconvertidos en pódcast-, y el podcasting tiene otro. Pero confío en que los dos tienen mucho camino por delante, mucho margen para mejorar y crecer, y un gran horizonte. No creo que la radio vaya a morir, como dicen muchos agoreros, ni que el pódcast vaya a ser fagocitado por Clubhouse por ejemplo. Quizá, dentro de veinte años, cuando todo el mundo esté metido en Clubhouse, saquen estas palabras como el gurú que se equivocó haciendo pronósticos. 25
Invitado: Quizá, a través de esa disponibilidad, a cualquier hora y en cualquier momento, se adapta a cualquier usuario. La herramienta fundamental, aparte del contenido, es esa: que la persona disponga, trabaje donde trabaje, viva donde viva, tenga la edad que tenga, de la posibilidad de mantener su propio ritmo de escucha. Hoster: Precisamente, en relación a la audiencia, se habla también de segmentación y personalización de contenidos. Para aproximar aquel contenido que sea más favorable para un tipo de audiencia, ¿qué se hace?, ¿se desarrollan análisis o estudios previos para saber cuáles son los intereses de los oyentes y concretar ese contenido? Invitado: Nunca he hecho un pódcast nativo. Por mi experiencia en la radio, debe ser –quiero pensar– un proceso de ida y vuelta. Es importante saber cuál es tu público potencial, a quién te diriges, pero también ser consciente de que la audiencia es responsable de ir moldeando los programas, porque muestra sus intereses a través de distintos canales, algo que resulta bastante interesante. Hoy día es todo muy participativo, la gente te da su opinión cuando compartes los programas a través de las redes sociales. Yo tengo un pequeño concurso en mi sección, en el que los oyentes me proponen libros con música, o me hablan de la música que encuentran en los libros. Es un proceso colaborativo muy directo. Hoster: La disponibilidad de hacer radio en cualquier lugar y en cualquier momento –porque no se necesita de muchos artilugios– es una de las grandes ventajas que ofrece este medio. Al mismo tiempo, ese factor podría interpretarse como un inconveniente porque cualquiera, con los recursos necesarios, puede crear su propio pódcast y no ser un profesional de la radio. Invitado: Yo creo que, en ese caso, lo único que se puede hacer es seguir tu propio camino y dejar que haya otros. Es verdad que hay pódcasts que tienen un éxito arrollador. El otro día me hablaron de uno que no conozco, ni me preguntes de quién es porque no sabría decirte. Todo fue porque compartí el pódcast de mi programa con un amigo. Me dijo que el programa era demasiado, no sabría cómo decirlo, ¿“intelectual”, quizás? Un programa que va de libros y de música. No le atrajo mucho. Sin embargo, me habló con muchísimo entusiasmo de un pódcast de un deportista, me pareció entender, que se dedica a contar chistes y hacer bromas; un espacio de humor que tiene millones de oyentes. Me contó que el tal deportista había retransmitido una carrera de caracoles. Al verme la cara de pez, me dijo que no me podía ni imaginar lo 32
que dio de sí esa carrera. Cinco millones de reproducciones. Hay otros mundos que también están en este, y no puedes hacer nada más que seguir tu camino ofreciendo contenido a la gente que te lo demanda porque realmente le interesa. Hoster: La parrilla mediática, el contenido que se ofrece tanto en radio como en pódcasts, es reflejo, en cierta manera, de la sociedad, de sus gustos e intereses. Si hay un contenido que sobresale por encima del otro es porque se está respondiendo a una demanda. Invitado: De una parte de la sociedad, en este caso (risas). Pero sí, efectivamente. Hoster: ¿Cuál es el programa de RNE con mayor audiencia? Invitado: No lo tengo muy fresco. Me parece que son los programas de fin de semana “No es un día cualquiera” y “Las mañanas”.Pero hay otros que, –tienen un contenido excelente, por cierto– se quedan descolgados porque no hay uniformidad en términos de difusión. En este sentido, se comprueba la importancia del pódcast hoy en día. Hay programas de RNE que tienen muy buena difusión en redes sociales, pues son equipos de gente mucho más grandes: hay quienes se ocupan de las redes, quienes se encargan de los podcasts y de difundirlos muy bien a través de las redes sociales; y los hay que no tienen ni podcasts, o no han tenido hasta hace poco. Es el caso de uno que me gusta muchísimo: “Documento nacional”, de una calidad extraordinaria –raro es el programa que no sea excelente–, que ha sabido aprovechar muy bien el archivo de RNE. Que no tuviera un servicio de audio bajo demanda resultaba frustrante para el usuario por los cambios de horario de emisión, que podían a veces coincidir con momentos en los que uno no estaba en casa. Yo soy oyente solo de radio, también te digo. No soy un caso muy habitual, no tengo televisión, tengo radio, y cuando estoy en casa escucho la radio. Pero había veces que no podía coincidir con la emisión en directo del programa, y era desesperante que, si te habías perdido la primera parte, no pudieses escucharlo de nuevo porque no lo tenían difundidos en podcasts, hasta ahora. Hoster: De ahí la importancia de las plataformas de almacenamiento y distribución de contenido. En el caso de Spotify –que, según varios informes, es la plataforma favorita de los oyentes– ¿existe algún tipo de acuerdo entre RNE y la plataforma para la distribución del contenido? De alguna forma, se está desviando el oyente directo de RNE hacia Spotify. 33
Invitado: La dispersión que hay del contenido entre distintas plataformas te obliga a descargarte miles de aplicaciones, sobre todo cuando quieres escuchar a alguien y solo está en una de tantas. Evidentemente, es un acceso para los oyentes que solo utilicen determinada plataforma. Preferirán serle fiel a su servicio de escucha de confianza antes que ir a los pódcasts a la carta de Radio Nacional si no están habituados a este sistema. De todas formas, el catálogo de RNE está disponible también en iVoox. Hoster: Volviendo al perfil del oyente, me llamó la atención que en unos análisis sobre audiencias se dijese que la radio, tradicionalmente, había sido mayoritariamente masculina. No entendí por qué esta diferencia de género en el número de oyentes. En el caso de “Entre dos luces”, ¿cuál es el perfil de oyente que tenéis? Invitado: Nunca se me ha ocurrido hacer un análisis. No sabría decirte. Creo que tengo el mismo número de oyentes mujeres que de hombres, o al menos esa es mi impresión por las personas que participan y nos envían mensajes al programa. Hay bastante variedad. Hoster: Hablando de la convivencia entre radio y pódcast, hay quien dice que el pódcast terminará desbancando a la radio y acabará con el modelo lineal tradicional; otros aseguran que la coexistencia de estos dos escenarios es posible. ¿Se puede entender al pódcast como una extensión de la radio o, por el contrario, se ha confirmado como un formato independiente y, por tanto, un nuevo medio de comunicación? Invitado: Creo que depende de los géneros. Hay géneros que permiten esa temporalidad. La radio, en cuanto a medio informativo, tiene una inmediatez que también le ha ayudado mucho en su supervivencia. En ese caso, es imposible sustituir la actualidad a través de la radio y en directo por un pódcast. Quiero pensar que va a ser más una extensión de la radio antes que como un medio de comunicación nuevo porque no puede sustituir todos los contenidos en directo del modelo lineal. Hoster: Muchos informes señalan a la radio como la mejor acompañante de los oyentes, sobre todo en los momentos de crisis. A partir de la COVID-19, el número de oyentes creció no solo por la necesidad de estar informados y seguir la actualidad, sino también por ese carácter de acompañamiento y por el contenido más tendente a la evasión. Desde Radio Nacional, durante el confinamiento, ¿se apostó por un contenido específico de entretenimiento? ¿Cómo se trabajó bajo las nuevas condiciones impuestas por la pandemia? 34
Invitado: Creo que todos los programas han ofrecido contenidos específicos durante el confinamiento. Caso concreto es el del programa de fin de semana “No es un día cualquiera”, que tuvo una sección específica sobre el confinamiento. No recuerdo ahora mismo en qué consistía –vaya memoria de pez–, pero tenía un espacio dedicado a contar experiencias. Algo a lo que ha habido que adaptarse con mucha rapidez es a eso que dices. Yo, periodista de prensa escrita que siempre ha trabajado en ese medio y que controlaba todos los programas de redacción y de tratamiento de imagen –igual dentro de unos años, cuando haya cambiado todo, no pueda decir lo mismo (risas)–, de repente, me vi en la necesidad de hacer uso de un programa de edición de audio –que luego resultó ser más fácil de lo que era pero tenías que ponerte a ello, como todo–. Ahí me di cuenta de la cantidad de gente que sabía utilizar este tipo de programas porque hacían sus propios podcasts, sobre todo la gente más joven de la radio. Tuve que tirar de colegas jóvenes que estaban familiarizados con estos programas para que me echaran una mano. Igual les pasó a otros colaboradores más veteranos, que se habían limitado a hacer su función de ofrecer contenido durante más de veinte o treinta años y se vieron perdidos ante el reto de la edición de audio. Hubo una muy rápida adaptación por parte de la radio, y muy buena. Con pocos medios, incluso con los móviles, se puede hacer contenido de calidad –no queda con la calidad de un estudio de radio, pero es bastante adaptable–. No tuvimos más remedio que adaptarnos todos con una velocidad increíble. Hoster: A partir de la pandemia, el día a día de la radio habrá cambiado bastante, sobre todo en lo que a protocolos sanitarios se refiere. ¿Cómo ha sido? Invitado: La radio no es una televisión, no necesitas un estudio –aunque ahora con un móvil y un palito se pueden hacer grabaciones para hacer sus piezas–, es mucho más flexible porque se puede hacer desde cualquier lugar, y a medida que evolucionan los equipos, evidentemente, mejora su calidad. Antes de que pasara todo esto, iba a Madrid, a la Casa de la Radio, para grabar los programas –aunque vivo a dos horas, era un viaje asequible que se podía hacer a diario–. Es un auténtico disfrute el estar con tus compañeros, ver sus caras y sus estados de ánimo, mientras que el oyente solo puede escucharte; pura interacción personal que ayuda a enriquecer el contenido. A partir del confinamiento, y así se ha mantenido hasta ahora, todo cambió. Al principio, durante unos meses, trabajaba desde casa. Ahora lo grabo con un dúplex con Radio Nacional de Valladolid. Es algo intermedio, bastante mejor que estar en casa sola, pero lo ideal es ir al estudio y compartir ese rato con tus 35
compañeros y con todo el equipo técnico, cuya labor es fundamental. Esperemos que se pueda volver pronto. Hoster: La radio pública nace como un medio que pretende dar un servicio informativo y de entretenimiento, público y de calidad, garantizando derechos como la diversidad, la identidad cultural o la pluralidad. ¿Es posible que estos valores se mantengan en el formato pódcast? Invitado: Sí. Yo creo que sí. Al final, los formatos son herramientas, lo que se pueda hacer con ellas es otro tema. Es lo mismo que digo respecto a las redes sociales. Tengo bastantes años de experiencia en las redes sociales y, a veces, cuando escuchas la experiencia de otros dices: pero, ¿en qué red social están?, ¿están en la misma que yo? Se quejan de que no hay respeto, solo insultos, de que están hartos y de que prefieren ausentarse durante un tiempo para alejarse de todo ese mal rollo. Y te extrañas. Utilizo Twitter y Facebook y han sido contadas las veces que me he encontrado con algo desagradable, nunca me he visto obligada a bloquear a alguien, como mucho ignorar, que es una opción. Son herramientas, y el uso que hagas de ellas y a dónde te lleven depende de ti. Al igual que pasa en las relaciones interpersonales, donde tú eres quien decide de quien rodearte, pasa en Internet. Aunque es cierto que estás más expuesto. Lo importante es saber que tienes a tu disposición una herramienta potente y que debes saber utilizarla correctamente. Hoster: ¿Cómo es de importante la relación entre radio y cultura? Invitado: Muy importante. Durante el confinamiento se remarcó la importancia de la radio como medio de comunicación. Uno de los problemas de Internet es, precisamente, la conexión. Parece una tontería, pero es así. Y yo misma me di cuenta. La radio siempre va a estar ahí porque lo están las ondas, es un instrumento fundamental y necesario, que necesita energía, pero si te quedas sin Internet la radio sigue funcionando perfectamente, la radio es importante porque es un medio de comunicación que va por un lado distinto a por donde va todo ahora. Si te quedas desconectado de la red no tienes acceso a nada, ni a la televisión casi. Sin embargo, la radio siempre está ahí: con una pila y un enchufe sale información, y durante el COVID fue realmente importante. Como difusora de la cultura, la radio es como el teatro, la han matado mil veces. “Video Killed The Radio Star” (risas). Sobre todo a partir de la aparición de la televisión. Sin embargo, ha aguantado peor la prensa escrita todos los embates, más que la radio. Tampoco vamos a pasarnos de triunfalistas porque 36
hay cantidad de gente que no ha escuchado radio, ni pódcasts probablemente. Pero aquí sigue, y creo que jugando un papel importante. Hoster: ¿Cómo atraer a esos oyentes que no se han acercado nunca a la radio o a un pódcast? Invitado: Quizá, paradójicamente, a través de los propios medios. Pero no los tradicionales porque, como comentábamos, es difícil encontrar aparatos de radio en las casas, sobre todo entre los más jóvenes. La idea es hacerlo mediante las redes sociales y los podcasts, los nuevos medios de comunicación. Hoster. Crece la audiencia, crece el contenido y los productores de podcasts. La escucha infinita. ¿Crees que existe riesgo de saturación del mercado? Invitado: Quién lo sabría. Hoy día, hacer predicciones de futuro es bastante arriesgado. Todo es muy cambiante y muy rápido. Confío en las formas de autorregulación cuando algo se satura. Ocurre con la teoría del caos, a veces el tráfico más aparentemente caótico es el que mejor se autorregula. Yo misma lo pude comprobar en Marruecos, en Tánger, donde había una rotonda enorme sin ningún tipo de control, un caos alucinante –en el que te metes porque no te queda otra– que, sin saber cómo, acaba funcionando. Esto es un poquito lo mismo. A veces ocurre eso, las cosas por sí mismas se autorregulan. Hoster: Como consumidora de pódcast, me pasa que, con un catálogo de programas por delante tan extenso y tan variado, no sé por dónde empezar. Invitado: Y no tienes tiempo para todo. La cultura es así, en general. También nos pasa a los lectores con los libros: quieres leerlo todo pero es imposible. No nos queda otra que buscar y decidirnos por unos en vez de por otros, y disfrutar de lo que te dé tiempo de escuchar y de leer. Final y despedida Hoster: Ya hemos dicho que no es fácil hacer pronósticos de futuro pero, ¿te atreverías a decir hacia dónde se dirige la radio, y si va a ser o no de la mano del pódcast como un buen aliado? Invitado: Sí, por resumirlo sería así. Efectivamente, creo que el pódcast es un buen aliado de la radio, sobre todo por los cambios sociales a los que ha 37
tenido que adaptarse, y va a sobrevivir bien, mejor que otros medios como la prensa escrita que ha perdido bastante difusión porque responde a otros usos y a otras épocas. La radio, a través del pódcast, puede encontrar una vía de mantenimiento y, quién sabe, una manera de revitalizarla. Pero en esta sociedad líquida, que decía Bauman, quién sabe. Música de cierre Hoster: Tamara Crespo vuelve a su quehacer, a mezclar libros y música, a elaborar ese cóctel cultural que ofrece en su programa. Gracias por la charla. Nosotros, como siempre, hemos sembrado las semillas de la curiosidad y tenemos el agua dispuesta para regar el próximo episodio de “La Jardinera”. - Episodio 4 / Temporada X Descripción del episodio: José Antonio Gelado, periodista, locutor de radio y podcaster. Creador de “Comunicando”, el primer pódcast que nació en España en el año 2004. Quién mejor que él para ayudarnos a comprender el formato en su totalidad, desde su origen hasta el alcance que ha experimentado en los últimos años. Hablamos sobre plataformas de distribución y redes sociales, y de su experiencia como trabajador en Podimo, donde asesora a podcasters recién iniciados en el medio; también de audiencias, derechos de autor y modelos de negocio. El pódcast ha multiplicado las posibilidades para los profesionales de la comunicación, y Gelado nos da las primeras semillas para empezar a aprovecharlo. Aquí, en “La Jardinera”. Introducción Música de cabecera Alicia Redondo (hoster): La RAE define la palabra "pionero" como sigue: que realiza los primeros descubrimientos o los primeros trabajos en una actividad determinada. Y "precursor": que precede a otra persona o cosa, generalmente anunciándola o haciéndola posible. 38
Música de cabecera Hoster: Cualquiera de las dos palabras nos sirven para presentar a José Antonio Gelado: periodista, locutor y podcaster, creador de “Comunicando”, el primer pódcast en castellano emitido por primera vez en 2004. Además, es responsable de la orientación y supervisión del trabajo de nuevos creadores de contenido en Podimo, plataforma de distribución de audio en streaming. Una larguísima trayectoria avala a este explorador de la voz y la creación; un adelantado que emprendió el camino cuando en España nadie confiaba en el formato pódcast. Música de cabecera Hoster: José Antonio Gelado. José Antonio Gelado (invitado): Hola, Alicia. ¿Qué tal? Desarrollo Hoster: Me es inevitable empezar por el principio y preguntarte por “Comunicando”, el primer pódcast que apareció en España en 2004. ¿Por qué surge este proyecto?, ¿imaginabais en aquel momento que el formato revolucionaría tanto el mundo radiofónico? Invitado: La verdad es que no. Empecé con “Comunicando” porque tenía un programa de radio en “Cadena Ser” de Madrid y hubo una reorganización de la parrilla y de la emisora. Quitaron algunos programas y coincidió que uno de ellos era el mío, que se integraba en la parte de informática e Internet, cuando empezaba a hablarse de aquellos temas. Me quedé con el programa, sin un sitio donde emitirlo, y con ganas de seguir trabajando en él. Eso de Internet –ya no hablo de podcasts, sino de Internet– parecía que se iba asentando y que estaba funcionando. Como cada vez despertaba mayor interés, me decidí a seguir con ello y hacer mi programa de radio, grabarlo en mi casa y vendérselo a las emisoras. Coincidió que estaba de mudanza desde Madrid a mi pueblo, Candelera, así que lo vi como una oportunidad perfecta. Mientras estaba buscando cómo distribuirlo y cómo darlo a conocer, me encontré con un grupo de personas que hablaban sobre algo a lo que llamaban podcasts –aunque yo no tenía muy claro lo que era–, y que parecían ser la tecnología propia para difundir ese tipo de contenidos. Así fue como se dieron ambos escenarios en ese momento. 39
Empecé a probarlo, pero ninguna emisora se interesó por el programa. Cuando los medios de comunicación comenzaron a hablar sobre este formato, contactaron conmigo para pedirme permiso para emitirlo, pero sin pagarme nada. La via inicial de ingresos no salió por donde yo esperaba pero, afortunadamente, como freelance y con contenidos que hacía sobre Internet me iba ganando la vida, así pude seguir haciendo el pódcast como afición, más que como mi dedicación profesional. Pero esto es una situación que todos los que empezamos la carrera de Periodismo lo tenemos claro desde el principio. Somos muchos y los medios son los que son, no surgen tantos todos los días, por lo que se hace bastante difícil. Pero debemos pensar que existen otras posibilidades de dedicarte a ello sin trabajar en una emisora, en una televisión o un periódico. Puedes hacer tu propio contenido, tu propio programa y ser tu propio medio. No sé si mi modelo es válido o no, era otro momento, venía de una emisora de radio tradicional y echaba mucho de menos los estudios y el hacerlo profesionalmente –me veía con un micro de pinza mientras grababa y aquello no terminaba de sonarme bien, los niveles no estaban bien ajustados pero las limitaciones eran las que eran–. Yo sentía que aquello era revolucionario, pero pensaba que solo lo veía yo porque nadie en España hablaba sobre ello, y en inglés se hablaba muy poco, así que siempre terminaba en los mismos círculos: el de “The Day Winner”, los de “RSS” –el primer formato de fuente web para distribuir contenido actualizado a los usuarios suscritos–, y “Weblogs”. Me decía a mí mismo que era un loco por confiar en ese formato y que no terminaría triunfando, sería una tecnología más que se queda ahí. Y lo pensaba hasta hace diez años. Fue en 2014–2015 cuando los medios empezaron a meterse en serio en el tema. Aparecieron propuestas como “Serial”,en el extranjero, o Podium Podcast en España, los primeros pasos hacia lo que ha terminado siendo hoy. Era un formato que se sabía que tenía potencial pero era muy difícil ver hasta dónde llegaría y cuánto abarcaría. Lo que está claro es que era algo distinto a lo que se estaba haciendo en aquel momento. Hoster: Existía un catálogo pódcast extenso, todos muy buenos pero todos extranjeros. Parecía que aquí en España no terminaba de asentarse. Esto, afortunadamente para los que se interesan por el mundo del pódcast, ha ido cambiando; el contenido que se ofrece ahora, sea de mayor o menor calidad, es bastante amplio. Invitado: Creo que eso fue sobre todo en los tres primeros años, de 2004 a 2007. Cuando empecé el programa en verano de 2004 –no terminé de grabarlo hasta octubre–, me pasaba el tiempo haciendo búsquedas en Google con las palabras podcast ypodcasting. En julio eran trescientos o cuatrocientos 40
resultados, luego mil, más tarde ocho mil, diez mil y cien mil. En apenas unos pocos meses de evolución. Cuando empecé “Comunicando” no había ni cien podcasts en todo el mundo y en todos los idiomas, y el noventa y ocho por ciento eran en inglés. Era algo muy interesante, pero no terminaba de cuajar aquí. En el momento en el que empezamos a conectarnos y a crear comunidad, como “Podcastes” –una lista de correo– y la web “Podcastellano”,comenzamos a integrar en ese círculo a periodistas que trabajaban en otros periódicos. Al interesarse por el tema y conseguir que les publicasen sus reportajes, se animó más gente y se dieron las distintas oleadas. Poco a poco nos fuimos conectando entre nosotros para dar a conocer este formato, que era el objetivo fundamental. Hoster: Desde entonces hasta ahora, ¿cuánto ha evolucionado el formato? Invitado: Ha habido varias fases. Una primera fase de descubrimiento, de exploración, de sentar las bases entre todos. Al principio no había programas para escuchar pódcast, hasta que llegó Apple con iTunes en 2005. Por entonces tenías que escucharlos con MP3, VLC o los programas que había de reproducción de audio, que te obligaban a descargarte el archivo para poder reproducirlo, no podías ni automatizarlo, que es lo realmente interesante. Seguidamente empezaron a aparecer algunos programas amateurs que hablaban sobre la gestión de podcasts. Esa primera fase se prolongó hasta 2007. “El Mundo” publicó un artículo muy interesante en el que se hacía un listado de los podcasts que había, organizado por temáticas, para mostrar la diversidad de contenido, aunque por aquel entonces no había tanta. Otro artículo muy bueno fue el de Mikel Iturriaga sobre “El comidista”, que fue de los primeros en publicarlo en “El País”.Fue muy interesante. Se estaba empezando a hacer contenido en ese formato. Nos criticaban que muchos de esos programas eran de tecnología, o que hablábamos demasiado sobre nosotros mismos y el podcasting –y es verdad, me hubiese gustado hablar de otros temas, pero al principio necesitaba hablar sobre cómo hacer un pódcast, dónde darle de alta, correr la voz–. Esta fase duró unos tres años, hasta 2010 aproximadamente. A partir de este momento, ciertas emisoras de radio empezaron a volcar su contenido en podcast. En España, de las primeras en hacerlo fue Onda Cero. Se dieron cuenta de que el pódcast era otra vía de comunicación para captar nuevos oyentes. “La rosa de los vientos” es el ejemplo de programa perfecto para pódcast, porque ¿quién escuchaba “La rosa de los vientos” a las tantas de la mañana? La gente que trabajaba de noche. Cuando empezaron a publicarlo en pódcast se convirtió en el pódcast más escuchado en todos los rankings porque encajaba muy bien con esa filosofía de la emisión en diferido. 41
comentábamos, pero los creadores quieren tener un control sobre su contenido y generar ingresos, y la distribución es la clave. En el caso de Podimo, que es lo que yo conozco, existen dos modelos de acuerdo entre podcasters y plataformas: distribución exclusiva y no exclusiva. Exclusiva: solamente está en Podimo, tiene un mayor nivel de ingresos y un mayor compromiso y apoyo por parte de la plataforma; no exclusiva: tienes menos ingresos que el anterior, pero los tienes porque pagamos al creador por sus contenidos aunque los ofrezca en abierto, lo que nos diferencia de otras plataformas, y menos apoyo por parte de la plataforma. Son dos modelos a elegir con un acuerdo muy fácil, no es siquiera un contrato de una sola página con cuatro puntos, donde se estipula cómo se va a distribuir y cómo se reparte lo que se genere si hay ingresos. En el caso de otros que no moneticen el acuerdo es mucho más sencillo: “accedo a que distribuyas mi contenido con las condiciones pertinentes”. Existen otras zonas grises en algunas plataformas que utilizan contenidos con fines comerciales. No es nuestro caso, todos los contenidos en abierto son gratuitos, y los exclusivos están bajo un muro de pago. Tiene que haber algún tipo de acuerdo porque el creador merece tener el control sobre su contenido si quiere tener la posibilidad de monetizarlo. Hoster: Hemos hablado de distribución como elemento clave del podcasting, pero también lo es el proceso de producción pensando en su audiencia. Se habla de ofrecer contenido personalizado y de la segmentación del público. ¿Existe un análisis previo para saber cuáles son los intereses de la audiencia y, en función de ellos, ofrecer un contenido específico? Invitado: Muchos de los modelos actuales los estamos adaptando del audiovisual. En las grandes producciones, normalmente, no se hacen contenidos a ciegas, sino que se fijan en cuál es el contenido más demandado por los usuarios o en si existe una tendencia. Es un modelo muy propio de Netflix: ¿qué es lo que más gusta en mi plataforma?, ¿este tipo de contenido? Bien, voy a generar este contenido porque es lo que está funcionando. Otro modelo es el de ver cuáles son los contenidos disponibles y encontrar el hueco, el vertical que no se está cumpliendo. En algún momento tienes que hacer una apuesta, pero lo bueno del pódcast es que puedes validar esas propuestas a la hora de hacerlas llegar a plataformas o a otros distribuidores con la audiencia, es decir, tus suscriptores y tus oyentes habituales sirven de aval y se convierte en algo más que un simple idea. En Podimo me ocupo, más que del área de producción, de las relaciones con los podcasters –me encanta esa parte del trabajo–, y en mi contacto con ellos 48
descubro lo difícil que es saber si algo va a funcionar o va a ser un terrible fracaso. Siempre ha sido así. Si fuera fácil, todo el mundo haría podcasts de éxito. Muchas veces te planteas cómo puede funcionar un contenido en el que aparecen dos personas hablando y no una superproducción que ha supuesto muchísimo esfuerzo, con muy buen contenido, muy bien orientado y con muy buenas voces. A lo mejor, esos dos que no se habían planteado nunca hacer un pódcast tienen gracia, algo distintivo, comunican y llegan a su audiencia en un lenguaje concreto, aunque el mensaje no sea lo más importante, pero sí lo es la comunidad, la sensación de pertenencia a un grupo. Hay muchas variables en juego, pero la primera para validar una idea es que te guste y te apasione, si no tienes un apoyo no va a funcionar, debes plantear una temporada porque tiene que haber una permanencia en el tiempo, esto no es algo de un solo post, tiene que existir una periodicidad y un recuerdo de ese contenido. Si consigues audiencia y compruebas que ese proyecto es bueno, puedes plantear un modelo de suscripción para generar ingresos. Lo que veo muy difícil es querer hacer un pódcast y hacerlo premium desde el principio. O eres muy bueno y tienes una red de oyentes, o será imposible que puedas conseguir que la gente quiera tu producto. Tiene que haber una validación por audiencia para poder empezar a monetizar tu contenido. Hoster: Para garantizar la continuidad del pódcast hay que apostar por un contenido de calidad. La clave está en crear un eje vertebrador para construir una historia. Pienso en “Hotel Jorge Juan”,de Javier Aznar. Un hotel y un anfitrión que recibe a sus invitados para tener una conversación distendida. ¿Qué camino tomar para potenciar una marca podcasting y hacer un buen contenido? Invitado: Muy buen ejemplo ese que comentas. Hay que tener en cuenta que Hotel Jorge Juan no nace de un locutor, sino de una agencia de publicidad (“Vanity Fair”) que tienen un cliente (“Seagram's”)que quiere meterse en el mundo del pódcast. Su éxito está en la forma de llevarlo a cabo. Si te fijas, en “Hotel Jorge Juan”, la mención se dice una o dos veces, y lo que dice es que se va a tomar un “copazo”.Esa forma de asociar muy sutilmente la marca con el contenido es lo que permite que el pódcast funcione, además de otros elementos. A modo de consejo para podcasters, es imprescindible la personalidad del presentador, el cómo cuentes la historia –es recomendable no tomar a nadie como referencia, aunque su modelo funcione, nadie narra una historia de la misma manera, y no es algo natural el intentar parecerse a otros, es 49
totalmente forzado–, y que exista un eje vertebrador, como tú dices, que dé continuidad al programa. Muchas veces, el problema está en saber qué temas tratar. Y eso me lo comentan muchos productores: “estoy haciendo este programa de tecnología, pero cuando hago entrevistas que se desvían del tema me va bastante mejor. ¿Qué hago?, ¿me dedico más a las entrevistas?”. Si te dedicas solo a las entrevistas, a lo mejor eres otro más de tantos, y la clave estará en qué tipo de entrevistas tienes y qué temática. Lo ideal es mantener tu línea para no despistar al oyente, unir tu temática con otros formatos. Como decíamos, contenido, por supuesto, en cuanto a eje y a línea; personalidad del locutor a la hora de contar las cosas, y las pequeñas anécdotas. Los fallos también gustan –“espera, que me llaman por la ventana”; “vaya, es el repartidor de Amazon”– porque le dan al locutor una imagen real de alguien que te está contando algo. Y, por último, la periodicidad. Debes ser constante, da igual si es diario, semanal o mensual, pero debes mantener el recordar que tienes contenido o tu audiencia se dispersa. Siempre he intentando hacer pódcast sin periodicidad, porque es una de las cosas que más me gustan de este formato, y te das cuenta de que cuando vuelves a emitir después de un tiempo tu audiencia no es la misma que antes. Al volver a coger línea y periodicidad consigues recuperar a esos oyentes rezagados. No debemos olvidar la ambientación, el no abusar de las sintonías y los fondos. Cuando hay alguien interesante hablando el fondo carece de sentido, puede resultar abrumador si nos excedemos con los recursos sonoros. Todo eso está más que estudiado y podemos aprovecharlo del lenguaje de la radio, pero debemos tenerlo en cuenta. No se puede dar por hecho que tiene que sonar bien, que esté bien nivelado y que a las personas que estén hablando se les debe entender bien y que deben contar historias que sean fáciles de oír cuando no estás prestando toda la atención, otra de las claves de la radio y el pódcast. Hoster: Tendemos a la dispersión cuando no tenemos un referente visual. Aun así, el pódcast, sirviéndose exclusivamente de contenido sonoro, es capaz de generar y fidelizar audiencia. Invitado: Una de las ventajas de la radio y del pódcast, sobre todo del pódcast, es que –a diferencia de casi todo lo demás– tú eliges cuándo escucharlo. El tiempo que aguantes escuchándolo depende de ti, pero eres tú quien toma la decisión. Lo visual, el entorno en el que estés, se va integrando y mezclando con el sonido. Creo que le pasa a mucha gente. De hecho, hay informes de valoración de contenido en los que te preguntan dónde 50
escuchaste el pódcast y qué estabas haciendo mientras lo escuchabas. Esto sucede porque lo visual, si el contenido es bueno y te está enganchando, es un fondo donde lo principal es lo que estás escuchando, pero automáticamente se asocian ambos elementos como si fuesen uno. Hay calles y sitios que me recuerdan a determinados podcasts, no porque esos lugares fueran espectaculares sino porque lo interesante era lo que estaba escuchando. El haberme entretenido en ese momento, el haberme asustado, divertido o haberme hecho sentir parte de una comunidad me generó un recuerdo en el que imagen y sonido estaban conectados. Hoster: ¿Cuál es la duración ideal para un pódcast? Invitado: Dicen que en torno a veinte minutos, media hora máximo. Si te fijas, casi todos los lanzamientos nuevos están en esa franja. Lo hacen, sobre todo, para que puedas escucharlo y no te quede pendiente. Yo siempre lo he hecho al revés, emitía podcasts de una hora, y los oyentes me decían que tenían que fraccionar la escucha: una parte al ir a trabajar, otra al volver y el resto antes de acostarse. En cambio, es más fácil escuchar un capítulo completo si dura entre veinte y treinta minutos. Esto te permite crear un menú de escucha más variado. No obstante, la tendencia es la de picotear un poco de cada programa, dejarlos a medias, cambiar por otro a mitad de la escucha… Pasa lo mismo con los libros; normalmente no lees solo un libro desde el principio hasta el final, sino que tienes varios y los vas alternando. Para poder encajar dentro de los hábitos de consumo del público al que te diriges, lo ideal son treinta o veinte minutos de duración. Aunque el éxito no está tanto en el tiempo, es una mezcla de factores. Hay pódcast preciosos y geniales de tan solo cinco minutos, por ejemplo “No te lo habías preguntado”,de Judith Tiral: curiosidades que aprendes en tan solo siete minutos, los podcasts se hacen tan amenos que los escuchas con gusto, casi sin enterarte de que va pasando el tiempo; o “Rimbombante”, un pódcast sobre definiciones de palabras que duraba dos minutos. Caso contrario es el de “Dos horas y media”, que duraba normalmente, como mínimo, dos horas y media. Puedes optar por una duración óptima, pero no puedes permitir que supedite al mensaje y al contenido, que son los que tienen que marcar el tiempo real de tu pódcast. Debes encontrar un equilibrio. Si intentas estandarizar el pódcast tomando los elementos de aquellos contenidos que funcionan te queda un experimento raro. Se nota en los podcasts y también en lo audiovisual: ciertas series que tienen todos los elementos para triunfar y se quedan en nada, puro artificio. Claro, están diseñadas, precisamente, para que funcione. 51
Me gusta utilizar el ejemplo de “La Ruina”,un pódcast hecho en una tienda de artículos de regalos de la forma más improvisada, y está en todas las listas de éxito. Y te preguntas, ¿son muy buenos contando historias? No, pero lo que cuentan es lo mismo que otros muchos han copiado posteriormente: aquello que te pasó que te dio muchísima vergüenza, lo peor que te ha ocurrido, se lo cuentas a todo el mundo. Ese contenido funciona porque el oyente se siente reflejado, porque le hace gracia. Han dado con algo de éxito con un formato muy atípico, así que lo atípico puede funcionar en pódcast. Hoster: La parrilla de contenidos de la radio o de los pódcast definen el carácter de la sociedad. El mundo radiofónico va muy unido a la cultura. Invitado: Sin duda. La radio tiene su agenda, por encima de los formatos está la línea editorial y otros intereses a los que, obligatoriamente, tienes que atender. Hay una serie de temáticas que son de más o menos actualidad, por ejemplo nomadismo, un tema que se explota porque existe cierto interés en la sociedad. Pero hay otros temas que no están tan reflejados y que podrían encajar perfectamente en un pódcast de ficción, no ficción o de puro entretenimiento. La clave no es solo un elemento, sino la combinación de varios: personalidad, temática, duración, frecuencia, y suerte (dar con un buen momento o conseguir que alguna persona importante posicione tu pódcast). Por eso funciona tan bien el formato de las entrevistas. Hoster: En los últimos años ha habido un incremento tanto de consumidores como de productores. Es la escucha infinita. Tienes delante un catálogo de contenido extensísimo y no sabes cuál escoger. ¿Existe riesgo de saturación del mercado? Invitado: ¿Crees que hay colapso de lo audiovisual? No. Hay países como Estados Unidos que deben hacer trescientas series por hora; se generan continuamente nuevas plataformas de contenido con distintos modelos de suscripción; se publican análisis de audiencias que reflejan unas cifras elevadísimas de espectadores. Traducido esto al pódcast, no creo que el mercado radiofónico vaya a colapsar porque haya tantos podcasts disponibles en tantas plataformas. Lo complicado es que tu pódcast llegue a la audiencia que esperas alcanzar, que destaque entre todo lo que hay, una oferta cada vez mayor y de mejor calidad. Además, cada plataforma tiene sus prioridades y marca sus tops y sus producciones propias, que intentan vendértelas de todas las maneras posibles porque son las ideas por las que han apostado, por lo que el camino hasta llegar a tu público se hace un poco cuesta arriba. Antes, al haber menos oferta aunque hubiese también menos audiencia, era más fácil 52
destacar. Yo me aprovechaba bastante por haber sido el primero. Me decían: “es el mejor pódcast en castellano”. Bueno, el mejor y uno de los cinco que había en ese momento, no había más (risas). Ahora si dicen eso de un pódcast, hay que tomárselo como un halago. El reto para el creador está en poder destacar y en llegar a la audiencia, y el apoyo a través de las redes sociales y de las plataformas es fundamental para lograrlo. Hoster: El rol de la audiencia ha cambiado a partir de la revolución tecnológica. Se habla de la bidireccionalidad y de prosumidores, receptores activos y participativos. ¿De qué manera se hace posible esa participación en el pódcast? Invitado: De la manera en la que lo quiera el creador. Creo que no hay un medio más sencillo que el pódcast para poder captar e integrar la participación con la audiencia. Si quieres que sea en directo, y muchos lo están utilizando, puedes recurrir a canales como Twitch, que te permite tener una interacción más o menos directa con tus oyentes: recibir mensajes, ver quién te está escuchando y hablar con ellos, responder a sus preguntas en directo para que luego queden recogidas en el pódcast. También puedes utilizar contenido grabado por los oyentes: avisas a través de las redes sociales, te envían los audios correspondientes, recoges la interacción, la editas y la integras en el contenido. Me hace gracia escuchar los inicios de las temporadas de los programas de radio. Ahí se habla de todas las cosas que después, por lo general, no se hacen: “más participación de la audiencia”. Y al final siempre es lo mismo, llaman a última hora, hablan un minuto y cortas para atender otra llamada. Es muy difícil canalizar esa participación en la radio. Sin embargo, en el pódcast no. Ahí tienes todos los canales a tu disposición para poder hacerlo. Y, de hecho, como te comentaba al principio, lo que más me animaba a la hora de hacer pódcast era la posibilidad de que el oyente participase. Las posibilidades en el pódcast son mucho mayores que en cualquier otro formato. Hoster: Hablando de oyentes y de radio. En un análisis reciente sobre el perfil de la audiencia se hablaba de que el público de la radio había sido tradicionalmente masculino. Me llamó mucho la atención. Invitado: Es muy llamativo. No tengo los datos exactos, pero creo recordar que en Podimo el número de oyentes diferenciado por géneros sitúa a la mujer por encima del hombre, aunque con un porcentaje muy pequeño. Pero no encuentras la explicación a este fenómeno. Nunca lo he sabido. Además, cuando he pensado en contenido para podcasts nunca lo he hecho teniendo en cuenta 53
si iba dirigido a hombres o a mujeres, sí en función del target y del interés por el tema. Si lo piensas al revés es diferente. “La radio la escuchan más hombres”. Bueno, ¿qué contenido hay en la radio?, ¿hay más locutores que locutoras?, ¿los temas están tratados desde una perspectiva de género? Al menos por lo que yo escucho, el panorama, en general, es bastante desalentador, es para señores mayores y viejunos, por los programas, por sus temas, y por los análisis y enfoques que se hacen de ellos, también por las voces que participan, la mayoría hombres. Es un terreno en el que no me atrevo a meterme porque no tengo los datos. Pero sí sé que en las plataformas de podcasts bajo demanda suele haber el mismo número de mujeres que de hombres, o más mujeres, pero con un porcentaje ligeramente superior. Hoster: El número de consumidores de audio bajo demanda ha aumentado en los últimos años, sobre todo a partir de la COVID-19, que cambió, por otro lado, los hábitos de consumo. ¿De qué manera se ha visto reflejado en una plataforma como Podimo? Invitado: De informes de la plataforma sobre los hábitos de escucha durante la pandemia se pueden extraer datos muy interesantes. Aunque es solo un estudio sobre nuestra plataforma, es una forma de tener recogido ese periodo de tiempo. Al cambiar todo, los picos que había de consumo de audio situados en los momentos de ida y vuelta del trabajo se aplanaron. Como no había que ir al trabajo, no había una subida en el número de escuchas a primeras horas de la mañana, pero sí en horas previas a la de la comida –cosa que anteriormente no pasaba–, y a la de la cena, a eso de las ocho de la tarde, supongo que porque serían ratos muertos en los que el pódcast encajaba perfectamente. Con el proceso de desescalada y el regreso al trabajo, volveremos a aquellos picos de la ida y vuelta del trabajo, y a los valles de las horas posteriores. Los podcasts que funcionan muy bien son los que vinculan esos momentos con el contenido, como los daily –que cada vez hay más– que consiguen encontrar el hueco antes o después de empezar el día para que la audiencia genere una rutina de escucha. La pandemia lo cambió todo, no sé cómo será a partir de ahora, pero imagino que la tendencia será la de volver a los hábitos de antes. Hoster: La pandemia, en definitiva, ha beneficiado al mundo del pódcast. Han llegado oyentes nuevos, y parece que han llegado para quedarse. Invitado: Sin duda. También hay mucho agorero que habla de la guerra de los podcasts y de su eclosión, y otros muchos que aseguran que es una burbuja 54
que terminará explotando en algún momento, devolviendo a todos los oyentes a sus lugares originarios. Ni ha sido tan rápido el subidón –casi dieciséis años para que llegase este momento–, ni lo será el bajón. Empiezan a medir que ciertos podcasts están sufriendo una leve bajada de audiencia pero son muy pequeñas como para ser significativas y traducirse como una tendencia. Habría que esperar un poco más para ver cómo se va a mantener este consumo. Aunque sí creo que la curva va a bajar ligeramente porque hacemos otras cosas, ahora más porque llega el verano para casi todo el planeta, y suele ser una mala época porque bajan los hábitos de escucha y baja el consumo audiovisual. Es probable que siga esta línea. Pero será muy interesante el poder comparar, en un futuro, la época de la pandemia con otras para ver cómo se comportan las audiencias en diferentes momentos y contextos. Será la clave. Hoster: Para enriquecer el producto se recurre a determinadas técnicas y recursos sonoros. ¿Cómo funcionan en el podcasting las licencias de derechos de autor? Invitado: Al menos en España y a nivel europeo, no hay ninguna licencia de derechos de autor para pódcast, es decir, el tener la posibilidad de utilizar contenidos con derechos de autor en contenidos comerciales. No porque la tengan o la dejen de tener, sino porque no las hay. Las entidades, lógicamente, estaban pensadas para emisoras o medios de comunicación, que son los que pagan y ayudan a mantener el sistema. Por lo tanto, los pódcast que están dentro de ese paraguas de un medio de comunicación tienen el tema resuelto y pueden utilizar el catálogo de la emisora. Las gestoras de derechos se encargarán de supervisar que los medios paguen también por el contenido que integran en los pódcast, no solo en los programas radiofónicos. Pero como son buenos clientes tampoco les ponen pega si en un pódcast utilizan música comercial. Para el resto de los mortales, incluidas las plataformas, o el contenido es completamente propio o puedes tener problemas. Hace poco leí una noticia que me llamó bastante la atención: “Radio Nacional llega a un acuerdo con Spotify, ya se pueden escuchar sus podcasts en esta plataforma”. Genial. Al día siguiente: “Spotify retira todos los podcasts de Radio Nacional por infracción de derechos de autor”. El software de la plataforma detectó que había contenido comercial y, aunque RNE ya había pagado por los derechos, la plataforma retiró todo el catálogo. Las gestoras, principalmente, van a por aquellos que se lucran a partir de contenido ajeno, o a por los que están pirateando pódcast –un tema, por cierto, muy interesante–, los que cogen un contenido, lo duplican, lo ponen como propio y lo distribuyen en plataformas que pagan por el contenido. 55
Hay que estar atento a que quien dice que es el autor lo sea realmente. En España no está pasando mucho, pero en Estados Unidos es un tema cada vez más habitual. Otro ejemplo es el asunto de la libertad de expresión: Joe Rogan y Spotify, que ha tenido que retirar algunos capítulos por comentarios de su presentador que eran auténticas barbaridades, a pesar de ser el pódcast más escuchado en el mundo, al menos en inglés. Se produce una lucha entre la plataforma, el contenido y el creador, que ha de tener libertad, en realidad, para decir lo que quiera, aunque sean barbaridades. Ahora mismo, el tema de los derechos de autor es bastante complicado. El consejo para alguien que se inicie en el pódcast es que utilice contenido propio. En derechos de autor no vale que un amigo que compone canciones te la ceda, porque te puede dar problemas si está registrada en una sociedad de derechos de autor. En mi caso, todos los pódcast que he hecho han sido a partir de contenido Creative Commons, de dominio público o licencias que permitían la distribución, porque era una forma de apoyar el movimiento y de dar a conocer a artistas que luego han sido bastantes conocidos. Si utilizas este tipo de recursos –la mayoría de ellos son gratuitos o bajo suscripción a un banco de sonidos por tan solo ocho euros al mes– puedes hacerlo bien y profesionalmente. No es lo mismo que poner la canción original, pero evitas todos estos problemas de cara al futuro. Final y despedida Hoster: Comentabas con anterioridad que eres responsable en Podimo de la relación con los creadores de contenido. ¿Qué le dirías a alguien que esté interesado por el mundo podcasting? ¿Animarías a los profesionales de la comunicación a explorar este formato? Invitado: Ahora mismo no hay otra forma de darte a conocer. Si estás empezando y quieres dedicarte a ello, ¿cómo das a conocer lo que puedes hacer en temas de radio? Una beca, unas prácticas en verano que tienen cierto alcance, pero hay las que hay, o haces podcasts. No hay otra opción. El pódcast, afortunadamente, no es el hermano pobre o el hermano pequeño de la radio, ni mucho menos. Hay, incluso, podcasters que están ganando más dinero que mucha gente que se dedica profesionalmente a la radio. Por lo tanto, hay una posibilidad por explorar que te sirve de muy distintas formas. Primero, para hacer currículum, para hacer catálogo, para decir: “he trabajado haciendo prácticas en tal sitio cubriendo tal”. Corte. Después haces tu pódcast, lo editas, lo subes, y ya tienes tu currículum sonoro en un formato pódcast. Y si, además, encuentras la forma de que no suene demasiado a 56
currículum, sino que resulte interesante para el oyente general podrás darte a conocer e ir generando tu propia audiencia. Hoy en día se mide todo en número de seguidores. Si te quieres dedicar a la radio tendrás que decir: "Hola, me llamo tal y tengo tantos oyentes, tantas descargas, mi pódcast está en estas plataformas, y se encuentra entre los siete primeros de los más votados a nivel local”. Es decir, creas un contenido que valida, al mismo tiempo, lo que has producido. Además, durante el proceso adquieres experiencia, pruebas y experimentas, y te pones en contacto con otros creadores para encontrar otros programas –en función de si quieres dedicarte a edición de sonido, producción o locución–. Añadido a esto, la unión hace la fuerza, solo no puedes, con amigos sí. Es muy difícil darte a conocer con un pódcast, pero es más fácil si produces podcasts con alguien, o si varios podcasts se unen para hacer una plataforma o red, donde se mezclan contenidos y se consiguen agrupar audiencias. Es una forma de ofrecer otro tipo de servicio, aunque con el mismo objetivo: captar audiencia. El oficio del periodista es duro, pero con el pódcast veo que las posibilidades se multiplican: nuevos puestos de trabajo que han aparecido, otros que todavía se están generando… Los buscadores con la palabra pódcast que utilicé hace unos años para anotar el número de resultados me alertan ahora de que muchos cargos profesionales llevan la palabra pódcast. Creo que esta situación da una ligera idea de hacia dónde se encamina el podcasting. Música de cierre Hoster: Gelado nos ha ofrecido un viaje excepcional, desde los inicios del pódcast hasta el momento actual. Gracias por tantas enseñanzas. Con él despedimos la presente temporada, pero como siempre, seguimos plantando semillas que hagan crecer nuestra y vuestra curiosidad; seguimos regando. Nos volveremos a encontrar pronto aquí, en “La Jardinera”. 57