Las vivanderas ilustres : comedia nueva
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Dly± yA. VIVANDERAS ilustres. POR DON ANTONIO VALLADARES.- *y / PERSONAS QUE HABLAN EN ELLA. ) El Marqués de la Celina ,General.^ y• pTOfYiettdo Esposo de la Condesa de Villa-Serna ,con nombre de Rosalia ,Vivandera. Gertrudis ,hija de ésta ,ydel Marqués, jacinto )Soldado ,yConde del Rio. El Coronel ,hijo del Marqués, Un Brigadier. Un Sopento Mayor, ^ Un Ayudante. Un Teniente ,Padrino del Reo. Quatro Capitanes. Felipe ,Tambor ,Esposo de Jacinta, Vivandera. Un Sargento. Dos Criados del General, Soldados. JORNADA PRIMERA. LA SCENA AVISTA DE BARCELONA. El diaempieza áamanecer ,aumentando sus luces poco ápoco. Se oye el toque de la Alborada óDiana ,por tres cajas, ytres pitos- en partes diferentes ,ylejanos unos de otros. Los primeros bastidores de la derecha ,y de la izquierda los ocuparán unas Barrucas de Vivanderas arrimadas áalgunos arboles gruesos. Las dos primeras de tmo yotro lado ,serán la de la derecha deJacinta ,yla de la izquierda de Rosalía ,su hija Gertrudis. Después de ellas se verá un Campamento con muchas tiendas ,y áhultima vista de Mar,yáun lado parte de las murallas de Barcelona. Sale Jacinta de su barraca esperezándose,, ybostezando ,como que acaba de levantarse. Jac. no sé SI estoi despierta, ¡Jesús qué pesado sueño! bosteza. ¡Qué torpe estoi todavia! se espereza. Mas los agradables ecos de las cajas ylos pitos saludan al Alba. ¡Bueno! Afuera pereza, y para despertar cantemos. Canta. Si ála luz del dia tributan su obsequio las aves cantando, las flores luciendo , sean bien venidos sus puros reflejos, yel Criador bendito que le hizo tan bello. A
2 _Al concluir sacu l:i hurraca ,ysale de la Gertrud. Jacinta ,felices dias. Jacinta, Gertrudis mia ,mui buenos te los de Dios. ¿Tan temprano levantada ? Gert. Amiga, el sueño tne venció :boi no he podido , como otros muchos lo he hecho, salir primero que tú ádisponer los efeétos que nuestra industria previene para vender ,ylo siento. Jacinta. Pues hija no debes creer que en mí ha sido virtud estoj sino porque como yá estamos en el momento de la retirada ,ycrece el consumo en tanto estremo de los víveres en ella, he madrugado por traerlos de la Ciudad. Mi Felipe me lo encargó asi ,yno quiero venga de la Guardia ,yme halle aqui ,pues sabes su genio , yasi ,Gertrudis ,te encargo que mientras él viene ,óbuelvo, me cuides de mi barraca. ADios amiga ,hasta luego. Gerí. El vaya contigo. Yá es ora de que llamemos ámi pobrecita madre, para que traiga áeste puesto la provisión necesaria.(era acción de irse. Pero áJacinto no advierto en todos estos contornos. ¡Ah ,qué poco sus afeólos corresponden alas ansias con que se inflama mi pecho ! ¿Pero qué he de hacer? paciencia, yámi madre despertemos. Se entra en mbarraca ,ysale Felipe, Tambor ,fumando un cigarro,ycon el sable debajo del brazo. Felip. Yá es de día claro ,ylas cajas uan ct;>. que habrá átraer los estupendolicores que la encargué , yque no vendrá tan prest] Asi veré si consigo hablar un rato en secreto con la señora Gertrudis, que ha dias que lo deseo; pues solicito mediga ^ {que es el encargo que tengo de mi Coronél) áqué ora estará sola ,pues creo quiere venir disfrazado amante ,ycon muchos pesos, áponer sitio áesta Plaza, aunque inútil lo contemplo. El bueno del Señorito está por ella muriendo ; como nuestro General no tiene otro hijo ,por esto le consiente demasiado, yes tan calavera. Pero áotra cosa vamos. El papel que yo represento no es adequado áun Tambor del nombre ,yfama que tengo. Mas hai plata yprotección , yel adagio verdadero asegura, que en un saco no caben honra yprovecho. Verdaderamente ¿qué es el honor sin el dinero ? Amí me parece que es como quien adorna á un muerto de un esquisito vestido, que no tiene lucimiento. Solamente en este caso me es mui sensible el mal tercia que resultará ámi amigo Jacinto ,pues según creo, pretende unirse áGertrudis con el lazo de Himeneo : ysi es que llega áentender mis buenos oficios ,pienso que ha de haber porrazo. ¿Y qué . solo puede parar esto
3 en darnos quatro sablazos, yes fañible que con ellos, el uno ,ólos dos salgamos de los cuidados molestos^ que hai en nuestra religión, quando se quiebra un precepto. Pero aqui Gertrudis sale , quiero entablar mi proyeao. Sale Gertrudis de su hurraca ,ypone ásu puerta una mesita ,ysobre ella vasos, botellas, pan, yun plato con torreznos. ¿Señor Felipe? Buendia: tan temprano? ¿Cómo es eso. Felip. Hasta cerca de las tres de la mañana ,leyendo _ estube ,hermosa Gertrudis. Gertrud. ¿Cómo ?Yo estaba creyendo no sabiais leer. Felip. Si es de pluma, ómolde la letra es cierto y pero ninguno me gana en el libro en que yo leo , porque en sus quarenta folios soi diestrísimo. Gertrud. Yá entiendo : habéis estado jugando. Felip. Yhe perdido. (gertrud. Pues lo siento. Felip- Eso no importa. Lo peor es ,que ahora me estoi durmiendo. Ha, ha. ¿Pero mi Jacinta ha salido ? Gertrud. Yá hace tiempo, que fue ábuscar los licores ála Ciudad. Felip. Eso mesmo la encargué anoche. Gertrud. Mi madre también ahora debe hacerlo , que acabando de vestirse está. Felip. ¡Qué lance tan bueno aparte, para la idea ,pues queda sola en la barraca !Creo bella Gertrudis que nc vendrá mi muger tan presto, por lo quai usted es fuerza me haga un favor. Gertrud. Yo deseo servir áusted. Felip. Aun amigo hoi convidado le tengo j conque ínterin que le traigo disponga usted un almuerzo regular ^pero no falten quatro botellas de Pedro Ximenez ,yMalvasía esquisito ique en habiendo esto de más ,la comida no importa que esté de menos. Gertrud. Todo lo tendrá usted pronto, yaseado. Felip. Yo lo agradezco ; traeré aqui ami camarada, yun buen rato pasaremos» Voi áque mi Coronél aparte. no pierda este lance. Buelvo : ADios ,Señora Gertrudis. vase. Gertud. Guarde vuestra vida el Cielo. Sale Rosalía. Hija mia aún es temprano: yaunque hacen falta ,tenemos víveres ;mas di ,¿con quién hablabas ?porque yo creo que antes de que yo saliese alguien aqui habia. Gertrud. Es cierto ; Felipe, nuestro vecino, me ha dicho que haga un almuerzo para él ,yotro Camarada. Rosal. No sabes bien lo que siento que ese hombre te hable con tanto cuidado ,ytan grande anhelo j pues me parece ,hija mia, que el Alba madruga menos que él para solicitarlo, ysuelen venir los riesgos de tal modo disfrazados, que no es fácil conocerlos. Gertrud. ¿Pero qué causa teneis , madre ,para esos recelos ? Rosal. Yo he visto ,ynotado ,que mira con bastante afeólo Aa su
^Las Vivanderas ^Coroné! nuestra pobre fip t Barraca 5ytambién observo, *_..i que el favor ,yprotección que ha logrado en tanto estrtmo Felipe con este Gefe, encierra mucho misterio. Tú eres joven, hija mia; te ha dado piadoso el Cielo belleza, yprendas amables; yestos favores contemplo son otros tantos contrarios que combaten nuestro sexo tan débil ,si la virtud no es constante en mantenerlo. Gertrud. Usted dice mui bien ,madre; mas persuadirme no puedo áque Felipe ásu dicha aspire por unos medios tan indignos, mayormente tan íntimo amigo ,siendo de mí querido Jacinto ; ysu muger no lo es menos de nosotras, Hosal. La esperanza ,. yel interés ,siempre fueron ios que hicieron vacilar ios mas sólidos talentos. Fío hai honra ,no hai amistad, que el poder ,yel valimiento no consiga adulterar para lograr sus deseos. Fíuestra infeliz situación me aflige ycausa tormento ; no por la escasez de nuestra suerte contraria ,que llevo resignada ,sino por el despotismo tremendo con que un poderoso logra avasallar al pequeño. Gertrud. ¡Ah, madre querida! Nada solicito ,nada quiero mas ,que venerar áusted , yvivir siempre en el seno de su maternal amor; ysi consigo ,sin que áestos vínculos falte ,el sagrado lazo ,que me una al objeto w—^ ¿qué fortuna ,. qué contento’ podrá compararse al mió quando ha tres años que se b acreedor ai dulce amor ^ de usted ,sirviéndola atento yrespetándola como * el hijo mas dulce ,ytierno ? 'Rosal. Mui bien dices ,hija ani'ada • yo de tu sencillo afeólo * áJacinto juzgo digno; ysi le he dicho que quiero que duren las esperanzas de sus iicitos deseos, hasta que la retirada llegue de este Regimiento, no ha sido por retardarle con tu mano el justo premio que su honradez, virtud, y valor merecen. Mi intento es poderme cerciorar de su hidalgo nacimiento en el Reino de Aragón, como ha dicho ;pues sin esto sería imposible fuera tu espeso; porque pretendo que aquel que lo haya de ser corresponda por lo menos , no átu presente desgracia, sino átu merecimiento. Gertrud. Señora ,yamada madre, yo he notado ,yá hace tiempo, que quando usted de esto me habla, con un mudo sentimiento lamenta un secreto, ygrave pesar que la hiere el pecho, yla aflige. Sepa yo la causa de este misterio, que si no puedo aliviarla , sentirla ,Señora ,puedo. Rosal. Sí ,hija mia ;determino manifestarte el secreto que he tenido sepultado en mi corazón. Resuelvo, que para que átu instrucción, átu aviso, yescarmiento contribuya ,descubrirte
Ilustres. mi alma. ¡No ,no estrañes estos amargos suspiros !No este llanto ,yeste exceso de vergonzoso rubor , que me usurpan los acentosj porque son como preludios, ócomo exordio funesto de la tragedia que voi áexpresarte. ¡Oh justos Cielos! Atenta escucha ámis voces , si es que articularlas puedo. Gerírud. Pues hagalo usted por Dios. ¡Yo no sé lo que mi pecho aparte. interiormente me dice! Diga usted ,que yá la atiendo. J^ox.Yo, amadaGertrudis vaiz, {mirando ansoi la infelice: ::{llora.) {tes átodas Gertrud. ¿Qué es esto? {partes. Prosiga usted. Rosal. ¡Ah ,hija mia! ¡Dejame que tome aliento ; porque al decirte quien soi , destroza el dolor al pecho ! Yo soi la infeliz Condesa {corno antes. de Villa-Serna. Gertrud. ¡Qué extremo mui alegre. de gozo percibo! ¡Ay Dios! Proseguid. Rosal. Ese contento le cambiarás en dolor , hija querida ,mui presto. Condesa deVilla-Serna naci. Consiguió mi abuelo este titulo ásu buelta de América ,como premio de los notorios servicios que contrajo en un Gobierno. En Castilla estableció su casa ,en el mismo suelo en que vió la luz primera, que fue en la Villa de Olmedo, adonde murió ,quedando mi padre por su heredero. Murió mi madre también; ydespués de tan funesto golpe para mi desgracia, este mismo Regimiento áque estamos agregadas, llegó ámi lugar. ¡Ah Cielos! ¡Quién antes de esta desdicha por fortuna hubiera muerto! Su Coronél ,que era un joven mui amable ,ymui discreto , por cierta correspondencia amistosa que tubieron mi padre ,yel suyo ,¡ay Dios! vino ámi casa de asiento con sus criados, yequipage. Yo contaba en aquel tiempo diez ysiete años cabales. La naturaleza ,en medio de tan tierna edad ,me dió más que mediano talento ; tal vez para que con él hiciese un uso perfeélo de la hermosura con que me favoreció en extremo ; que asi la llamaban quantos con amor rendido, ytierno aspiraban ámi mano, que eran muchos ;mas entre ellos, el Coronél consiguió la preferencia en mi afeólo. Correspondí ásus rendidas expresiones ;yen efedo, bajo de los mas solemnes , mas sagrados juramentos, ymás constantes promesas de ser mi esposo :;¡No puedo explicarte mi desgracia sin morir !En el silencio de una noche coroné con la posesión su anhelo amoroso. Yá lo dige. ¡Sabe Dios quánto lo siento! Gertrud. ¿Y qué ctespues faltó infiel ásu palabra ,yávuestro honor ? Rosal. Sí ,hija mia ;todo lo abandonó. El Regimiento partió para Cataluña, yél le siguió :dejó en premio de mi delincuente 'amor el fruto que desde el seno de
Las Vivanderas 6 de mis entrañas mostraba ser ,si inocente ,el mas cierto testimonio del delito que cometió mi amor ciego! |Tú fuiste éste ,infeliz hija (el dolor rompe mi pecho ) de esta desgraciada madre , que solo vive muriendo! Gertrud. Señora ,ymadre querida , no dé usted al sentimiento lugar para que arrebate su vida ,que tanto aprecio. Ydigame usted, ¿por qué no le reconvino luego , óqué escusas para tanta infamia dió ese áquien debo el sér ?¿Y cómo ha venido usted áeste tan adverso destino ,que tanto dista de su crianza ,ynacimiento? Rosal. Todo te lo expresaré, porque sirva átu escarmiento. Finalizada la marcha le elevaron áotro empleo. Yo le escribí varias cartas , diciendole por extenso mi situación infeliz , pero todas sin efeélo.. Gertrud. Puede ser que arrepentido ábuscaros haya buelto. Rosal. No ,Gertrudis mia ,pues comandando en Gefe un tercio de Tropas ,supe pasó áItalia ;ydespués ,haciendo diligencias por saber su estado ,ysu paradero , acabé de completar mi desgracia. Gertrud. ¿Y qué suceso fue la causa? Rosal. ¡El inhumano casó en Italia! Gertrud. ¡Tremendo pesar ,Señora !¡Ahora si que mi dolor es inmenso ! Rosal. ¡Sí ,hija mia :se casó el ingrato ,le dió el Cielo un hijo, yde mí jamás se bolvió áacordar! Yo viendo mi desdicha quise darme una horrible muerte ;pero al contemplar inculpable de aquel criminal exceso, yperjura ingratitud, se estremecia mi pecho. Aeste cúmulo de males , se siguió la muerte presto, de mi padre. En un estado tan vergonzoso ,yadverso, vendí mal toda mi hacienda , yhumilde trage vistiendo, acompañada de un criado fiel ,yanciano ,salí luego fugitiva de mi Patria, sin llevar destino cierto ; queriendo ocultar asi de todos aquel defeélo. En esta violenta fuga, yen los brazos de Lorenzo, (nombre del criado )saliste al mundo ,donde el perverso bárbaro autor de tu vida subsiste ,según entiendo; bien que de él no tube mas noticia en todo este tiempo. Alos tres años murió mi criado; yeste pequeño alivio que me faltó, duplicó mi sentimiento. Conque yá sola del todo, desconocida ,ysin medios, pues mi peregrinación apuró todo el dinero que de mi casa saqué; para buscar mi alimento, yel tuyo ,me vi obligada áseguir este grosero estado de Vivandera, yme agregué áun Regimiento, que marchó áItalia también , habrá tres meses lo menos ; por lo qual me incorporé áeste ,que partió al momento áacamparse en Barcelona
con otros ,porque temiendo nuestro Gran Felipe Quarto , (cuya vida guarde el Cielo ) que el Christianísimo Rei destinara sus esfuerzos contra Barcelona ,quiso prevenir para este riesgo sus Tropas ,yyá ha dos meses que estamos aqui :por cierto que al General que aqui vino entonces ,el que hoi tenemos , que es Marqués de la Colina, ytambiem padre de nuestro Coroné! ,mudó ,hace poco, yaun no he conseguido verloj pero parece ,áDios gracias , que fue aquel rumor incierto, óque nuestro inviéfo Rei , yel de Francia se han compuesto, pues vino orden de marchar alzando el acampamento ; como yá se ha principiado por algunos Regimientos j yde un instante áotro aguardan que mande partir al nuestro el General. Esta es hija mi historia infausta. El recelo que de este Ceronél joven me asiste ,mi pecho ha abierto para que la sepas ,yhaga cierto tu temor ,sabiendo que otro joven Coronél causó la ruina ,el tormento, éinfelicidad eterna, que Uoro ,gimo ,ypadezco. Gerirud. ¡Ah ,madre querida mia ! ¡Con qué infamia, yáqué precio tan vil ,llegué árecibir la triste vida que aliento! ¡Qué cara me cuesta, yquánta virtud ,yconstancia debo unir ámí ,para que se confunda el vituperio que heredé infelice ,aun antes de mi nacimiento! Rosal. ¡No me aflijan mas, Gertrudis, tus fundados sentimientos I Ilustres. <2 Ypues yá estás enterada de nuestra aflicción, yo espero resulte en tu beneficio. Queda con Dios ,que al momento voi por ios víveres que requiere nuestro comercio tan triste, ytan desgraciado. Estas lagrimas no puedo contener. ADios. vase. Gertrud. El vaya con usted. ¡Qué sentimiento me asiste !¡Quántos pesares siguen áun delito !Pero ¿por qué razón ,por qué causa debe también padecerlos quien no concurrió ácausarlos , quedándose el verdadero delincuente sin la pena de su traición ?¡Justos Cielos, quánto ignoramos de aquellas razones, que aUá en el seno de tu justicia infinita nos ocultas !¡Mas qué advierto! La patrulla aqui se acerca, ymi Jacinto. ¡Qué estremo de gozo al mirarle esparce en mi corazón mi afeólo i Sale el Sargento con quatro Soldados de Patrulla ,siendo uno de ellos Jacinto. Sarg. Tenga usted felices dias, Señora Gertrudis. Gertrud. Buenos, áusted ,yála compañía honrada ,Señor Sargento, se los deseo. Los Sold. Señora , hermosa, lo agradecemos. Gertrud. Ahora mismo acaba de ir ála Ciudad por efectos para nuestra provisión mi madre ,yquedé sintiendo verme sola jconque en ver áustedes áqui ,me alegro. Sarg. Usted puede por sus gracias naturales, por su aseo. y
8Las Vivanderas ypor prenda destinada^ ánuestro buen Compañero, yCamarada Jacinto, persuadirse áque en efeélo somos sus apasionados, que servirla apetecemos. Gertrud. Yo estimo tanto favor. I. ¡Qué muchacha! 2. ¡Es un portento! 3.La Reina de las hermosas. ¡Mirad qué cara ,yqué cuerpo! ; jac. Yo doi áusted muchas gracias por la fé ,Señor Sargento , con que me distingue. Austed nada que decirla tengo, porque si mi corazón respira por vuestro aliento, yá se vé que habéis de ser de mi propia vida el centro ; ypues os adora mi alma, ¡qué han de explicar mis acentos! Gertrud. Yo estimo áusted su fineza. Si hablo de amor me avergüenzo, {up. Si yo pudiera explicarle todo aquel que le profeso, tampoco creo cupiera en la expresión. Lo confieso, ^ 1. Un modo de enamorarse como este ,siempre fue opuesto ámi gusto. E. Por qué ? 1. Porque se gasta en voces el tiempo. Hablar poco es lo mejor. Yo de este modo me entiendo. Sarg. Vaya ,Señora Gertrudis, usted nos hará el obsequio de sacarnos dos botellas de aquel vino bien añejo Catalán ,yásu salud , yá que yá llegó el momento de concluirse esta Campaña, con gusto las beberemos. 2. ¡Qué agradable diversión! i.¡Es gallardo pensamiento! Gert. Voi por ellas al instante. se entra.. Sarg. Las armas aquí dejemos , ytendremos este rato alegres. Sentarse. Todos. Bueno, se sientan al rededor de Ij Jac. Mi Sargento, ¿con que yá ha dado el General nuestro la orden para retirarnos en esta noche ? Sarg. Es mui cierto ; me lo ha dicho el Ayudante^ yyá se están disponiendo en las Compañías todo el menage. Mas yo creo , que esta notica es áusted mui agradable en estremo. Jac. Es constante ;porque asi lograr mi licencia espero, yaseguar aquel fin tan dulce ,áque tanto anhelo. Sarg. Unirse con la Señora Gertrudis: ¿no es verdad esto? Jac. Si Señor ,está tratado hacer nuestro casamiento apenas de aqui salgamos. Ved, pues ,si ocupará el seno de mi corazón, tan dulce novedad. Sarg. Sí ,yo lo creo, sale Gertrudis cm Gert. Aqui está el vino. {las botellas. Sarg. Usted debe echárnosle, porque entiendo que el contado de sus manos hermosas le hará mas bueno. Gert. ¡Qué lisonjas !Serviré áustedes con todo afedo, Jac. Esta noche ,mi Gertrudis, marcha nuestro Regimiento. Gerr.¡Ay Dios! ¡Qué me dice usted! llena de ¿Es verdad, Señor Sargento? Sarg. Esta noche ,sí Señora j pero ese es mucho contento- Eh !no es estraño ,las bodas siempre causan este efedo, Gert. ¡Ah, Jacinto mió !Yá apartemi bien le miro completo. Jac. ¡Aplauda amor mi ventura ! ¡Mas ay !¡Qué en vano pretendo ^ olvidar el haber visto ,
A9 Ilus Ilustres. ámi Coronel! Sarg. Supuesto, Señor Jacinto, que usted no prueba el vino ,al momento llegúese ála Prevención,(/e di un papel. ydé este parte ,en que expreso^ que no ha habido esta mañana novedad alguna :luego podrá marchar ásu tienda ádescansar ,que mui presto iremos también nosotros. jfac. Siempre gustoso obedezco. Toma el ADios ,Señores. ADios, {.fusil, yIkhermosísimo embeleso {ga áGert. de mi corazón. Gert. Que no tarde usted mucho le ruego. Jac. No, bien mió, yentre tanto átus pies rendido dejo este amante corazón, que halla solo en tí su centro. vase. Gert. Yo gustosa le recibo. ¡Qué galan es ,yqué atento! Sarg. Vaya muchachos ,hagamos áeste licor puro ybello, nuestro saludo ,cantando unas coplitas. Todos. Cantemos. Bkhan vino en los vasos ,los reparten ,y á la repetición del coro de todos ,tocan con los vasos ,ybeben. Canta Sold. i.Los Soldados valerosos, fenecida la campaña , mas aplauden las conquistas, que estiman las retiradas. : Viva la gloria de Marte, viva el honor de las Armas. Todos. Viva la gloria de Marte, &c. Sarg. Viva :Señora Gertrudis ,por vuestra salud. Todos, ho mesmo decimos todos. beben. Gert. Yo estimo vuestros atentos obsequios. Sarg. ¿Lo estimáis ?Pues echa vino, yla botella apuremos; Asu salud. Todos. Repetimos beben. viva de Marte el aliento, después de he- Sarg. Pues se concluyó el licor, (ber, alón :las armas tomemos, ymientras que nos relebaa daremos otro paseo. Gert. Que sea en las cercanías de mi barraca. Sarg. Os lo ofrezco. Tomad ,que yo pago ,yquiera, la dá Gertrudis hermosa ,el Cielo, {una que se emplee vuestra belleza {neda con el que amais. Gert. Lo agradezco. Sold. I. Yque deis' ávuesta madre una docena de nietos. vanse. Gert. Para Felipe, ysu amigo disponer quiero el almuerzo. ¡Ah, Jacinto mió! En breve esposo llamarte espero. Se entra ,ysale facinto agitado, yacint. Gertrudis ::Adentro está. ¡Válgame Dios, qué tormento me confunde !¡Qué ansias crueles se apoderan de mi pecho ! ¡Felipe :::no me he engañado, yel que le acompaña ,creo •‘ que se dirigen aqui !-.- ¡Qué bien fundé mis récelos! ¡Gertrudis ,Gertrudis ! Sale Gert. ¿Quién me llama ?¿Pero qué veo? ¿Qué es lo que tienes Jacinto, que tan turbado te advierto? yacint. Degéel parte ,yel fusil, yáverte ,mi bien ,boiviendo he visto que se dirige Felipe el Tambor (yo tiemblo!) con otro aqui. Gert. Sí ,es verdad; me ha encargado que un almuerzo para él ,ysu Camarada les tubiese. yacint. ¡Cruél tormento! ¡Ah Gertrudis ,tu virtud, By
LiUs Vivanderas i6 ia orden? Sarg. No hai contingencia en deciararia ,Señoras: Se reduce áque está ya hecha (pues en campaña estos casos con gran prontitud se llevan) la información, el Padrino nombrado, puesta ia tienda en que debe celebrarse hoi el Consejo de Guerra: convocados los vocales, que preside su Excelencia, ydespués el Brigadier, yque rae mandan que sea conducido ai punto el reo, sin que permitirle pueda que le hablen en el camino; la orden ,Señora ,es esta. Gertrud. Infeliz Gertrudis í Rosal. Hija: Gertrud. Yo fui la primera causa para que mi esposo su preciosa vida pierda. Ay Dios !Resistir no puedo el dolor que me atormenta. Sarg. Qué lastima de muchacha! abarte, ¡Me aflijo solo con verla ! Rosal. Hija no desperdiciemos el tiempo. Vamos apriesa áver si el grande peligro de Jacinto se remedia. Sarg. Sí Señora ,el mejor medio es acudir con presteza al General :es benigno: tiene dadas muchas pruebas en el poco tiempo que hace vino ámandar su Excelencia, de que es sensible álos gritos de la humanidad :Se encuentra en su magnánimo pecho mui generosa clemencia: Austedes escuchará tranquilo ,ydándole cuenta de todas las circunstancias ocurridas: creo sepa con minorar el delito hacer mas leve la pena. Rosal. Vamos hija, no perdamos los momentos que nos quedan Gertrud. Vamos, si me lo permite mi desaliento :la tierra que nuestro General pise sabré besar ,porque atienda mis dolorosos gemidos en favor de la inocencia. Por Dios pido áusted consuele áese infeliz, pues me cuesta tantas lagrimas que pueden enternecer áuna piedra. Sarg. Lo haré :los portafusiles otra vez ustedes buelvan áponerle imas cuidado, pues aunque yo compadezca su situación ,son precisas todas estas diligencias, ypor él no he de exponerme áperder yo mi cabeza. Salen los Soldados ,que conducen áJacint» atado, yasidos de los portafusiles xpuestos losfusiles ála espalda, ycon sable en mano. Jacinto. En tan rigoroso trance. Soberana Providencia, no abandonéis ai que invoca vuestro fovor yclemencia. Se le llevan mui despacio ,ypor el ladi opuesto sale el Coronel. Coron. Ya al Consejo le conducen; mi venganza será cierta, pues no le movió su honor sino su vil pasión ciega. Sale Gertrud. Gertr. Mi madre corre álos pies {y ^f>tes del General :mientras llega {bahía ¡d quiero ver si en este cruel [bastidor. alguna piedad se encuentra. ^ Señor;:: llegad • Coron. Qué pretende usted? Gertrud. Qué quiere Usía pretenda sino encontrar en su noble yfiel corazón clemencia? Yo solo ,Señor ,imploro el favor de su grandeza -
Ilustres. - amorosa ;pero nobie, llena de ardor ,mas honesta, ypuede ser que mi influjo haga que el reo no muera. Gertrud. Tal se atreve ápronunciax vuestra injusta, vuestra ciega para el infeliz Jacinto, yaguardo sensible sea Usía ála humanidad, yáquien en su asilo espera. Coron. Yencuentra usted que sea justo el perdonar la insolencia de "un temerario, un malvado, que ámí se atrevió? Pues piensa mui mal ,Señora 5ese reo es digno de que padezca todo el castigo que impone la lei ásu inobediencia. Gertrud. Yno puede disculparle Usía su inadvertencia, ósea, en fin, su atentado, reconociendo que aquella poca libertad con que procedió fue ligereza de un primero movimiento, que la ira causa óengendra, mayormente al contemplar puesta en su rostro su afrenta ? Este amargo sentimiento hizo que desconociera la elevación del ribal, yhoi lo sentirá por fuerza: con que. Señor ,esta falta de respeto ,de prudencia, yde subordinación. Usía ,si bien lo piensa, por su propia estimación perdonársela debiera. Coron. Es verdad ;la ira nacida de una celosa veemencia debo perdonarla ,es esto? Pues no hallo arbitrio aunque quiera para servirla ,Señora: en el Consejo de Guerra las facultades están: espere de su sentencia el bien, áel mal, pues mi asilo de nada puede valerla; además ,que los que son temerarios escarmientan con el castigo. En efeólo, si usted quiere que interceda por la libertad del reo, corresponda ámi terneza barbaridad! Justiciero sumo Dios, ¡cómo no vengas . esta crueldad tan atroz, yesta insoportable ofensai No ,inhumano ,no :primero que áesa ignominia sujeta me mire :primero que faite de mi pecho aquella heroica virtud de mi constancia ,mi esposo se» inmolado en las tiranas aras de vuestra inclemencia. Yaun sea mi propia vida ávuestro rigor expuesta. ¿Mas qué digo? No Señor; vuestro honor, vuestra nobleza, no es posible sean capaces de querer que una vileza pueda ser quien proporcione el iris ála tormenta; que remedios tan indignos áenfermedades tan ciertas, mas ofende al que los dá, que al mismo que las padezca. Coron. Hermosa Gertrudis ,yo favorecerte quisiera, mas no puedo :del Consejo tu bien, ótu mal espera. Gertrud. Bárbaro, injusto ,inhumano, que abusas de esa manera de tu sangre ynacimiento, jno te horrorizas ,no tiemblas de proponer un delito para salvar la inocencia! Teme aquel justo castigo que merece tu impureza. Morirá Jacinto, sí, será tu venganza cierta; mas no habrá dia, no habrá instante en que tu conciencia no te acuerde tu perfidia. Se estampará de manera Csu
í8Las P SU sepulcro en tu memoria, que servirá de sangrienta tortura que despedace tu corazón, pues se niega ála piedad. Este golpe sufrirás, sí ,pues mis quejas, mis ayes conspirarán contra tu perfidia ^yestas súplicas que al Cielo envió, quizá queden satisfechas, padeciendo mientras vivas males, sustos, ansias, penas. vase. ivanderas un impulso de clemencia porque como el ofendido’ es su hijo ,pienso pretenda ver si por librar al reo algún justo arbitrio encuentrapero ya la marcha dice ’ que ha llegado su Excelencia. Ayud. El es sin duda. (denfL Pues vamos árecibirle ála puerta. ’ Sarg. May. Que presencie este a£to estía' Se desmhreunagranTiendade Campañacon la postile magnificencia, estendiendose hasta los bastidores ,en la que ha de celebrarse el Consejo de Guerra :Habrá una mesa en medio, ysobre ella el libro de las Ordenanzas ,papeles ,escribanía ,y campanilla :una rica silla en el lugar preeminente :otra en el mismo ásu izquierda, yotra para los vocales. Salen el Brigadiér,Sargento Mayor, Capitanes ,el Teniente, que er Padrino,el Ayudante ,yotros Oficiales. Prig. Señores ,en este caso insta la priesa ,yestrecha la eficacia ,pues el orden para marchar esta misma noche se nos ha intimado átodos por su Excelencia. Sarg. Mayor. Las Ordenanzas previenen que la falta de obediencia, yrespeto se castigue, ypues el reo se encuentra tan culpado, no debemos indultarle de la pena.* Sin subordinación ¿cómo los Egércitos pudieran subsistir? De la Milicia todo el fundamento es ella: trátese ,pues ,de esta causa. Brig. No es posible hasta que venga el General, porque quiere que se juzgue ásu presencia; yyo llego ádiscurrir que le conduce áesta Scena lastimosa solamente Pasan árecibir al Marqués, que sale algunos Oficiales ,y Criados ,y estos se retiran. Todos. Guarde Dios áVuecelencia. Marq. ADios Señores :¿Están todas las cosas dispuestas para este aóto ? Brig. Sí Señor. Marq. Yo espero que quanto sea graciable sin quebrantar las leyes de la conciencia, ni de la ordenanza ,al reo infeliz se le conceda; ypues el tiempo es mui breve para el Consejo de Guerra, tomad asiento :la causa se proponga ,yse defienda, yconfirmada al instante se egecute la sentencia. Se sienta el Manguésen el lugar superior: el Brigadiér ásu izquierda ,el Sargento Mayor ála derecha de la esquina de la mesa, yal otro lado el Teniente que hace de Padrino: los Capitanes ,dos en cada lado :el Ayudante, ylos otros Oficiales quedan en pie: habrá un banquillo al lado • derecho para el reo. Marq. Hable el Mayor, para que los demás hacerlo puedan ásu tiempo. "Se levanta, ydes- Sarg.May. Ya obedezco, {cubrepara to- Las Ordenanzas enseñan {mar la venia, que es la subordinación, {se buelve á quien forma la subsistencia {sentar, yse de los Egércitos, yesto {cubre. lo
V llu lo acredita la experiencia: al que áella falte le imponen el castigo que la regia legislación encontró por mui conveniente ,yáesta disposición no se puede^ falcar en la mas pequeña circunstancia :Esto supuesto, el reo que hoi se presenta áeste Tribunal ,lo es de una culpa tan horrenda como la de haber usado de arma contra la mesma persona del Coronél: asi lo afirma, ycontesta la Patrulla que le puso preso ,pues le vió con ella queriéndole herir ;ypues es por su naturaleza tan criminal ,tan horrible este atentado ,es bien tenga el reo el justo castigo que su atroz delito apruebaj ypara su egecucion no es fácil se le conceda mas tiempo que aquel preciso que en campaña se dispensa para que se reconcilie, que asi muchos escarmientan. Marq. Es verdad :ála Justicia se ha de dar la preferencia, mas por esto la piedad no es bien de vista se pierda; que aunque en el sumo Hacedor estas dos iguales sean en su infinita bondad, siempre parece supera de algún modo ála Justicia su soberana clemencia: con que asi ,Señores ,siendo el reo ,según me expresan, un Soldado de valor, honrado ,yque su prudencia, yespíritu ha acreditado en ocasiones diversas, atiéndase ásu delito, yásu mentó se atienda; stres. ^9 dónde está el reo ?Ayudante. Ayud. Señor ,esperando afuera. Marq. Pues haced que éntre ai momento. Qué obhgacion tan tremenda 1 El Ayudantepam cil bastidor^hace señal, y sale yacinto en chupa, ycasaca con la Partida que le conduce ,la que se vá ála voz del Ayudante ,desatándole, antes. Ayud. Retiraos. Marq. Hombre infeliz, en ese lugar te sienta: tu atentado horrible escucha, ydá claras las respuestas álas preguntas que te hagan. Jacinto. Inefable providencia, vuestra infinita bondad mi corazón fortalezca. Marq. Juras áDios ,y.á tu Rei no mentir en la materia en que seas preguntado? Jacinto. Sí lo juro ;dura pena í Brig. Cómo te llamas ? Jacinto. Jacinto. Brig. Tu apellido? Jacinto. Villanueva. Brig. Yquando sentaste plaza fué voluntario ,ópor fuerza ? Jacinto. Con toda mi voluntad. Brig. Qué edad tienes ? Jacinto. Creo que llega áveinte yquatro años ,no cumplidos. Brig. Di ,de qué tierra, eres ? Jacinto. Soi de la Ciudad de Fraga. Brig. Ytomaste en ella plaza ? Jacinto. En Zaragoza. Brig. Tienes padre? Jacinto. Murió en la postrera campaña. Brig. Yqué tiempo habrá qué sirves? Ct
Las Vivanderas 20 jacinto. Ya por mi cuenta cumplí tres años. Marq, Yquál tu intención ,infeliz ,era quando contra el Coronel faltándole ála obediencia sacaste el sable ?Sin duda no quisiste hacerle ofensa. jacinto. No Señor ,yo saqué el sable para mirar satisfecha la que él me hizo. Marq. Cómo ? jacinto. Cómo ? dándole muerte sangrienta. Marq. De este modo ignorarlas las Ordenanzas ,que enseñan árespetar ásus Gefes, pena de la vida. Es fuerza que se haya pasado mucho tiempo sin que te las lean. jacinto. Todos los dias. Señor, en la Compañía nuestra «ñ Sargento las leía, yyo sé bien lo que ordenan. Marq. Quizá que con la alegría de que acabada se observa esta Campana ,que marcha tu Regimiento ,yque llega el momento de poder átu Patria dar la buelta, algún licor beberías que perturbó tu cabeza. jacinto. Ni vino, ni otro licor que perturbarme pudiera probé jamás. Marq. Qué dolor !aparte. El es el que se condena mas que su propio delito: no hai remedio jfuerza es muera. Mira que nada respondes, hijo ,que te favorezca. jacinto. Quanto tengo que decir he dicho yá. Marq. Su entereza, aparte, ynoble semblante ,que acreditan su sincéra declaradon ,me lastiman, yel dolor mas me acrecientan; pero no encuentro recurso ^ que su desgracia contenga; hable el Padrino del reo. Solo al Consejo de Guerra i haré presente ,Señor, {^anta, que jamás hubo una queja (cróre par de este Soldado en el tiempo que hace sirve, ypor la mesma razón no tuvo tampoco la repreension mas ligera. Que ha servido exactamente, distinguiéndose en diversas ocasiones entre todos, como asi lo manifiestan haberle herido dos veces en las funciones que en esta pasada Campaña ha habido. Por lo que mira ,yrespeéla al descargo del delito que se le nota ,quisiera para cumplir con mi oficio, fundando bien su defensa, que me la hubiera expresado^ pero queriendo saberla de su boca, respondió, que en el caso de tenerla áesta Superioridad, él mismo la haría. En prueba de esta verdad ,al Consejo suplico ,que le haga fuerza para que declare quanto ásu defensa convenga. Sarg. Mayor. Ninguna puede tener ávjista de las respuestas que él mismo ha dado al Consejo. ¿Y para qué mayor prueba? Marq. Mas sin embargo, escuchemos su disculpa ;nada temas infelice ,yáfavor tuyo habla ,no te detengas. Jacinto. Señor ,solo decir puedo que me cansa, yme molesta esta vida ,áquien confunde un inmenso mar de penas. Callaré que el bofetón aparté’ me dió ,pues tan grande afrenta.
Ilustres. ysin poderla vengar, es peor que la muerte mesma. Yo sé que es inexorable la lei ;sé que me condena; sé que el delito me arrastra, ysé que mi suerte adversa no tiene, Señor ,remedio; yasi en esta inteligencia, solo suplico ai Consejo, yespero me lo conceda, que no quiera sentenciarme áuna cruel muerte que sea ignominiosa por sí; yno será en vano advierto, que para esta petición justos motivos se encierran en mi pecho, que no puedo en situación tan funesta declarar. Sola esta gracia espero de vuestra redla justificación Señor Excelentísimo. Tengan mis lagrimas este alivio; que asi postrado en la tierra, de vuestro gran corazón creo que este honor merezca. Muera yo como Soldado abarte. afrentado ;mas no muera como quien soi ,padeciendo mas que en la muerte en mi afrenta. Marq. Alza del suelo. Confia del Consejo en la clemencia. ¿Qué es lo que falta ? "Brig. Señor, que ásu prisión se le buelva al reo ,que la Ordenanza que habla de su culpa lea el Mayor ;yque se dé según diéle la sentencia. E/ Ayudante hace seña ,entran los Soldados que condugerm ájacinto ^le huelven áatar ,yse le llevam vanse igualmente el Ayudante,^ Oficiales. Marq. Despejad. Jacinto. Dios mió ,si esto me conviene átu suprema v'oluntad ,la mía está pronta ,rendida ysujeta. Brig. Leed ,Mayor ,la Ordenanza. Sarg. May. Dice :Al Soldado que ofenda ásu Gefe, se le corte toma,ylee la mano derecha, ymuera {en el libre. ahorcado, para escarmiento, en lo que tanto interesa el Real Servicio. Brig. Un suplicio como ese ,pide por fuerza mucho mas tiempo ,ydebiendo al instante que anochezca el Regimiento marchar, no hai lugar para que sea muerto de ese modo ;yaunque tres horas se le concedan de capilla (pues asi en la Campaña se observa) para disponerse ,como confirmar nuestra sentencia, con vista del Auditor, debe después su Excelencia; para egecutarse ,creo faltase el tiempo por fuerza; ypor mas egecutivo voto, que pasado sea por las armas. Capitanes. Eso mismo decimos. Brig. De esa manera no es necesario votarlo, sino firmar. Marq. Que no pueda aparte. áeste Joven desgraciado librar de la muerte i Brig. Muera aicabuceado. firma, ylo mismo los Marq. Qué amargas ,{Capitanes. qué terribles,- yfunestas pensiones !La humanidad clama, yno es fácil la:afiendan. . Brig. Solo resta confirmar por Vuecencia la sentencia, vista por el Auditor, para que su eíe^o tenga. El
22Las’ Vivanderas El Marqués toca la campanilla ,ysale el Ayudante. Ayud. Qué mandáis ,Señor ? Marq. Llevad, para que al punto la vea, esa causa al Auditor; ydecidle la debuelva con prontitud. se la dá. Ayud. Bien. Brig. Si acaso se confirma la sentencia, que pongan en la Capilla al reo ,yque esté dispuesta la manga de Granaderos que ha de tirarle ;Usted vea las armas ,ylos cartuchos para que estén como ordena la militar disciplina; yapenas concluido sea el suplicio, el Regimiento desfile con marcha lenta ála vista del cadáver, que aunque la noche por fuerza ya habrá llegado, omitirse no puede esta diligencia. Pase luego áincorporarse sin que en nada se detenga ála Brigada que mando, ysiga la ruta mesma, que dice el Itinerario que ha estendido su Excelencia. Ayud. Voi enterado de todo. Marq. Pues es preciso obedezca este a<51:o del real servicio, dadme tiempo porque pueda 'ver solo lo que he de hacer en situación tan funesta. Brig. Gustosos obedecemos. Dios prospere áVuecelencia. Todos. Para bien de sus Soldados, yhonor de la Patria nuestra. vanse. Marq. Válgame Dios! ¡Qué inquietud tan nunca vista se encuentra en mi triste corazón! --- ¿Qué confusiones son estas, yquién las produce? Ignoro quién son ,yla causa de ellas. Este Soldado en su rostro ser delincuente no muestra; pues el delito que acusa es el que al semblante altera; yno hai Juez tan rigoroso como la propia conciencia, que aquel de una vez castiga, pero muchas veces ésta. Entre la Ordenanza ,mi hijo, yun joven áquien se observa mi corazón inclinado, ¡qué haré para que se viera, sin daño de la Justicia, elevada la clemencia ! ¡Mas cómo es posible! Si::: lencia. Gert. dentro. Yo he de hablar ásu Exce- Marq. Olá? Sale un Criado. Qué mandáis Señor? Marq. Dime, qué voces son esas? Criad. Una joven agitada, triste ,afligida ,yresuelta, dice que se la permita ponerse álas plantas vuestras, óque si no despechada se dará muerte violenta. Marq. Qué dices ?Darse la muerte ? Corre ,vé ,ámi presencia al momento la conduce, {vase el Criado. Quizá de importancia sea lo que me quiera decir: ¡mas mi inquietud se acrecienta ! Sale Gertrudis corriendo ,y se arroja álos pies del Marqués. Gert. Señor ,vuestros pies :::Ay tristrí Aun respirar puedo apenas. Marq. Calma tu aflicción :recobra el aliento que atormenta infeliz joven tu pecho: dilo ,ytu rostro serena, confia en mí ,que si puedo haré terminen tus penas. Gert. Señor ,mi grande aflicción, yverme álas plantas vuestras, con un afeélo secreto, que ácompreenderio no acierta
I/u¿ tres, 2. mi corazón ,me han quitado todo el uso de la lengua. Mirq^. Sosiégate :¡Yo no sé por qué tanto me interesa la aflicción de esta infeliz, que áconsolarla me empeña] No te detengas. Levanta. Habíame claro. Sosiega. Gcrt. Compadeceos ,Señor, de mi situación adversa, porque al mayor precipicio desesperada me lleva. Vuestra bondad solamente puede calmar la tormenta que mi bárbaro destino me ofrece para que muera. Para arrojarse conmigo ávuestras plantas excelsas, mi madre me acompañaba^ pero ála fuerte violencia de un desmayo constituida, fue preciso la bolviera ánuestra pobre barraca, adonde ignoro si alienta. Pues porque la dilación el efeélo no perdiera, que de vuestro generoso corazón mi llanto espera, he corrido hasta llegar donde me oiga Vuecelencia. Marq. Di ,qué quieres ? Qué inquietud aparte. en mi corazón se observa I Gert. Ese Soldado ,Señor::: ese infelice: ::Las fuerzas me faltan! Es: sale el Criado Criad. Esta causa {con lospapeles. manda el Auditor que en vuestras manos se ponga. se los da. Marq. Está bien. ¿Si aprobará la sentencia? {ap.) la mira Triste joven! Confirmada {yse aflige. viene yá! Yfirmarla es fuerza! {pasa á ¿Mas qué es esto?¿Dios inmenso, (/a mesa por qué asi se desalienta \con desaliento. mi corazón? Al tomar toma lapluma. la pluma la mano tiembla í ¡Mas qué he de hacer si es preciso que ámi obligación atienda! firma. Toma ,dala al Ayudante. se la dá. Criad. Voi, Señor. vase, Marq. Prosigue. ¿Qué era lo que me decias de ese Soldado ? Gert. Que su inocencia Je lleva al suplicio ,que su muerte no será pena, sino vídlima inmolada ála crueldad mas sangrienta de un poderoso enemigo, ysiendo vuestra clemencia tan propensa áproteger al que inocente se encuentra, i este Soldado merece, Señor, todo el favor de ella. rh. Marq. Sabes su culpa ? Gert. Su culpa no señor ,su suerte adversa, 1 su virtud yhonor sí sé. Esto es lo que en él se observa. ' Marq. Si quiso ásu Coronél dar muerte. Gert. Eso no se niega, pero fue ,Señor ,p>orque esperando que yo fuera su esposa, porque nú madre ásu honradez siempre atenta, ya le habia dado el sí, yyo un alma que le aprecia^ quiso oponerse ,Señor, al rigor ,yála violencia que intentó contra mi honor su Gefe ^cuya respuesta álas súplicas que le hizo primero fue una vileza, pues con un bofetón cruel que dió en su rostro le afrenta. Yde un primer movimiento, v.... arrastrado ,yya dispuesta ci con tantos antecedentes • la cólera ,le presenta >' Lm el luciente sable ,para .b que de este modo no hiciera,’ e'.. .í’ ya que la gravó en su rostro, ~- en
..Las Vivanderas agitación me sorprende! Ger/. No os detengáis ,madre amada, corred áverle. ^osal. Quién puede :: : ¡Pero qué miran mis ansias! Marq. Infeliz Condesa ,llega,' en estos brazos te enlaza. Gen. Oh felices desventuras! Resal. Mi confusión ,las palabras no me deja articular I ¿No sois vos (¡quién tal pensara! ) el Marqués de la Colina? Marq. Sí -, dulce esposa. Esa gracia por mis servicios debí ánuestro inviiSo Monarca, para hacerme mas feliz ,‘ al retirarme de Italia. Mas mi nombre ,yapellidos son Don Juan Guzmán de Lara,- aquel ,amable Condesa, que ingrato ásu fé jurada abandonó :;: Rosal. Ala infeliz Rosalía, ydesgraciada - Condesa de Villa-Serna, por tu perfidia ultrajada í Sí ,hija mia ;este es mi esposo, ytu padre. ¡La distancia de un General ,áuna pobre Vivandera ,yla mudanza, de su nombre ,yapellidos por su titulo, fue causa de ignorar lo que hasta aqui ha estado sintiendo mi alma! Mas yá conozco ámi duefio, cuya imagen ,aunque ingrata, en mi tierno corazón , siempre ha estado conservada. Yenlazándome en sus brazos: ;;al ir á ¡Mas dónde el placerme a.Tta.stXdi\(hacer- ¿Dime, pérfido, pretendes {lo se detiene, otra vez con tu inconstancia, engañar áesta infelice? ¿Cómo tu esposa me llamas si te casaste ,hombre infiel , . ydejaste abandonada tu primera obligación? ¡Ay Dios !¡El aliento falta» Marq. Adorada esposa mia ’ no mas rigor ;basta ,basta. Escucha solo un momento verás mi fé acreditada. Después de que de tu vista me separó mi desgracia áItalia pasé ,ymis paLes sin mi gusto ,ycon estrafia* violencia ,mi casamiento trataron con una Dama de aquel País ;ypor el Rei fue tai unión aprobada. Mi mano sacrifiqué áesta obediencia tirana j yaunque siempre reservé este corazón que te ama ámi obligación primera, con la mas noble constancia; no tube valor jamás para darte tan amarga noticia. Estando yo ausente, llegaron ,mi bien ,tus Cartas ámanos de mi Consorte. En ellas cuenta me dabas de tu triste situación; ámi deslealtad culpabas ofendida ,ytu razón ingrato ,éinfiel me llamaba. La pasión celosa en ella de modo obró ,que entregada toda ála melancolía, fue tan eficaz ,yrara,; que álos dos años murió, dejando antes ámi Casa heredero, en ese joven, que es de vuestras quejas causa Como por su muerte fue preciso que me entregára de sus papeles ,entonces fue quando vi tu desgracia; yen tus letras los testigos que mi explendor eclipsaban. En tal estado ,ymirando ciertas yá las esperanzas de poder dar cumplimiento ála Obligación ,que instaba
ámi corazón ,yaaquel 6no amor que te guardaba en mi pecho ,partí al punto (¡ay Rosalía!) ámPatria. ¡Pero con quinto dolor supe tu precipitada fuga! ¡No es posible puedan explicarlo mis palabras ! Por saber tu paradero hice diligencias varias i ¡pero en vano! ¡Y hoi el Cíe o, después de fatigas tantas, permite te halle! Mas tu, hija mia desgraciada, ¡qué delito cometiste para verte en tan infausta, en tan triste situación, abatida ,ysepultada en el seno del olvido ! ¡Esta reflexión amarga cubre mi pecho de horror, yeste triste llanto causal Gert. ¡Ay amado padre mió l ¡Yo era fuerza que pasara tantas penas yaflicciones para lograr dicha tanta como hoi el Cielo benigno ^ en estos brazos me guarda l Pero ,Señor, yá no es tiempo de sentir mas. Las desgracias, ylas penas padecidas en diez yocho años ,se cambian .. . hoi en júbilos. Corred ámi madre ,que os aguarda :J Uena de gozo ,yperdona •! ;l ñ ,-in- Á 1i'íiXC f J vuestras injurias pasadas. ot. atq. Si esa fortuna consigo, para feliz ,¿qué me falta? Pero ahí que mi culpa es grande, .. j yes preciso confesarla! ‘ osal. Pero mi sincéro amor .rj. c áperdonarte me arrastra, corre aet, ¡Bendiga el Cielo estos justos {y se abraabrazos ,que áti me enlazan. tforq. ¡Sí hará ,Rosalía! Yo ^^ feliz, pues vivo en tu grama. •t losal. Siempre el arrepentimiento.- .I las culpas. Mas para solemnizar este dia, concede ,esposo ,una gracia en favor de un infeliz, expuesto ámorir sin causa- Gert. Sí ,padre mió. Hasta ahora la naturaleza sábia ^ mis afeaos ha movido^ --» pero yá desde aquí Hama ;tn para que Jacinto vivav.-s-ns otra voz no menos blanda. Marq. Aunque no fuera su culpa tan noble, como causada por defender tu decoro, o, vuestra protección bastara ^i para atenderle ;mas tpd^ m las facultades me faltan, o-v» Por el Consejo de Guerra sentenciado, yconfirma^ . 'por mí la sentepci^ ,«qIo el Reí puede reboeaflaií -...... Gert. ¡Ay desdichado Jacinto) oib r.q •Y hai Gertrudis desdichada! ^ Sale el Coron._Señot por lo que respecta ámi Regimiento ,d.ada .i• la orden tengo para que i' 3' levante el .campa,Yda marcha^up « siga esta npche,;dgspués j.¡v :.2 loq de qne se vea efeduada .ibí.'ivCiiishnT la iusticia de e^.R^o, j Yustedes creo qué faltan álas, 2co¡eála orden?!porque debieraa ij irieo. haber hecho se quitáran,:r loq e-hl pues yá lp.\qsítp-niias, s~p sus infelices barmcfts*"! toi ,seoio.TS Marq. Yo he m^andadoise det^áaUj.mH para que las satisfegánt firaíi mi amor de. la ofensa ,que, .-: hacer ásu hcmor pensabas- -n- *. Sí ,mal hijo ,tu úmprudencia -fí solo aspiró áedeahpnrarlas-^: s'on^ ysolo en hopfaflas4)iensothüiq bI t iorroticetq.lajafamia^d ai t- -o:» que ibas á,^Gerh¿Y con quieul ¡Miserable’. Con tu hermana jcon mi hija ique «s ésta ^y. ^ta r la Condesa desgraciada po. >£ e ¡lO .