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Fuerzas, tendencias, entelequias: vida y finalidad inmanente según Leibniz

Pérez Quintana, Antonio

Abstract

El objetivo de este texto es mostrar que en la concepción leibniziana de la vida ocupa un lugar importante no sólo la finalidad externa vinculada al dios trascendente de la teodicea, sino también una finalidad estrictamente inmanente. Partiendo del protag

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1 Las ob as de Leibniz se án ci adas, den o del mismo ex o, median e las siguien es siglas: CA: Co espondencia con A nauld, Losada, Buenos Ai es. De la na u aleza: De la na u aleza en sí misma, o sea, de la ue za inhe en e y de las acciones de las c ia u as. En con i mación e ilus ación de su dinámica, en MV. DM: Discu so de me a ísica. ED: Espécimen dinámico, en Esc i os. EF: Esc i os ilosó icos, Cha cas, Buenos Ai es, 1982. Esc i os: Esc i os de dinámica, Tecnos, Mad id, 1991. GP: Die philosophischen Sch i en on G. W. Leibniz, h sg. . C.I. Ge ha d , I-VIII, Olms, Hildesheim, 1965. La e o ma: Sob e la e o ma de la iloso ía p ime a y la noción de sus ancia, en EF. M: Monadología. MV: Me hodus i ae (Esc i os de Leibniz). Vol. I, Na u aleza o ue za, Uni e sidad Poli écnica de Valencia, Valencia, 2000. NE: Nue os Ensayos, Ed. Nacional, Mad id, 1977. PNG: P incipios de la na u aleza y de la g acia. Su le p incipe de ie: Considé a ions su le p incipe de ie, en Leibniz: Ope a Philosophica Omnia, ed. J. E. E dmann, Aalen Scien ia, 1959. T: Teodicea. TA: Ten amen anagogicum, en MV. THÉMATA. REVISTA DE FILOSOFÍA. Núm. 42, 2009. FUERZAS, TENDENCIAS, ENTELEQUIAS: VIDA Y FINALIDAD INMANENTE SEGÚN LEIBNIZ1 An onio Pé ez Quin ana. Uni e sidad de La Laguna Resumen: El obje i o de es e ex o es mos a que en la concepción leibniziana de la ida ocupa un luga impo an e no sólo la inalidad ex e na inculada al Dios ascenden e de la Teodicea, sino ambién una inalidad es ic amen e inmanen e. Pa iendo del p o ago- nismo que concede Leibniz a las ca ego ías de ue za y endencia, se pone de mani ies o la con luencia de p incipio in e no de ac i idad y de inalidad in e na en el se i o y se llama la a ención sob e las pe spec i as é icas que, en es e con ex o de ideas, ab e el concep o de endencia a la pe ección. Abs ac : The aim o his pape is o show ha , in he leibnizian iew o li e, i has a undamen al ole no only he ex e nal inali y linked o he anscenden God, bu also a inali y s ic ly immanen . F om he ele an place ha Leibniz conceded o he ca ego- ies o s eng h and endency, i is clea he con luence o he in e nal p inciple o ac i i y and o he in e nal inali y in he li ed being. Finally, I pay a en ion o he e hical pe spec i es ha , in his con ex o ideas, open he concep o endency o he pe ec ion. En el pensamien o de Leibniz sob e la ida ocupa un luga impo an e la idea de una inalidad ex e na que es e e ida a Dios como causa ascen- den e que se p opone ines al c ea a la na u aleza. Dios, piensa Leibniz, asigna un in a cada se i o en un uni e so que se ige po los p incipios de la a monía p ees ablecida. El o den que hay en el mundo no puede se comp endido con independencia del supues o de una sabidu ía in ini a y de un diseño de acue do con el cual Dios c eó ese mundo. Muy especialmen e los o ganismos o máquinas na u ales cons i uyen la ma e ialización de un o den cuya complejidad (cada pa e de los mismos es a su ez una máquina has a el in ini o) implica un in que emi e al c eado de las máquinas. Un o ganismo comp ende una o alidad de pa es uncionalmen e coo dinadas y compo a una a monía en e o den mecánico de los enómenos del cue po y o den de los ac os del alma, lo cual no puede se explicado sin echa mano 138 Théma a. Re is a de Filoso ía, 42, 2009 2 Física, 192, b 14, 18-19; 193, b 12-13. de p incipios a qui ec ónicos como el de inalidad. Leibniz dice que la admi- able es uc u a de los animales induce a econoce la sabidu ía de Dios, que la ha c eado y diseñado de acue do con lo que exigía el in que se había p opues o (DM, § 19). Pe o, además de la inalidad ex e na que el c eado imp ime en los se es i os, ambién es omada en conside ación en la iloso ía de Leibniz una eleología in e na que se incula a la na u aleza de esos se es. Los o ganis- mos no se limi an, piensa Leibniz, a es a o denados a una inalidad ecibi- da de ue a (como la que el ma illo ecibe del homb e), sino que ienen ambién, en i ud de su es uc u a y de la ue za p opia de la que son po ado es, una inalidad es ic amen e in e na. P ecisamen e un aspec o impo an e de la sín esis de concepciones que lle a a cabo Leibniz con su sis ema implica la conciliación de la esis c is iana de la inalidad ascen- den e —el mundo es á o denado a ines po Dios— con la concepción a is o- élica que a ibuye un in inmanen e a la na u aleza. El obje i o de mi ponencia es llama la a ención sob e algunas implicaciones de la idea leibniziana de una eleología inmanen e a los se es i os. De la dinámica al animismo. Espon aneidad y eleología inmanen e La conexión de ue za in e na y inalidad in e na en los se es i os La eleología in e na al mundo de la ida a unida, en el pensamien o de Leibniz, a un p incipio in e no del mo imien o y de la ac i idad. Los se es i os es án do ados de una ue za que los con ie e en causas au óno- mas que, al ac ua , pe siguen ines inmanen es que son sus p opios ines. La eo ía leibniziana del se i o, conside ada desde es e pun o de is a, esul a se una o iginal e sión de la concepción a is o élica de la na u ale- za, la cual enseña que las cosas que son «po na u aleza», como los animales o las plan as, ienen en sí mismas un p incipio de mo imien o y que la na u aleza «en endida como gene ación es un p oceso hacia la na u aleza». En las cosas que son po na u aleza, dice A is ó eles, hay una « endencia na u al al cambio», una endencia, in e na a la cosa, y que susci a un p oceso que a anza en di ección a un in (la na u aleza como o ma) inma- nen e a la cosa2. Leibniz sos iene que es p eciso a i ma la ealidad de un p incipio in e no del dinamismo en la na u aleza. Hay una ue za en los cue pos me ced a la cual es os son el p incipio de sus mo imien os, dice Leibniz. El mecanicismo ca esiano de ine a la ma e ia po la sola ex ensión y no econoce, ni siquie a en los cue pos o gánicos, una causa in e na de sus mo imien os. Po eso de iende Desca es que el mo imien o le iene al mundo de ue a (de Dios). Según señala el mismo Leibniz, los ca esianos, al no econoce un p incipio ac i o en los cue pos, se en obligados a nega le oda acción a los mismos y a ans e i a Dios el o igen de odo mo imien o, lo cual, ad ie e Leibniz, no es muy ilosó ico (GP, IV, p. 397). Con a los ca esianos y con a los ocasionalis as expone Leibniz que es necesa io admi i en los cue pos un p incipio inex enso (la ue za) que los con ie e en causas de sus acciones. Me ced a la ue za p opia que poseen las sus ancias co pó eas, a es as 139 Théma a. Re is a de Filoso ía, 42, 2009 3 Jaime de Salas: Razón y legi imidad en Leibniz, Tecnos, Mad id, 1994, pp. 111 ss. 4 Del mundo ce ado al uni e so abie o, Siglo Vein iuno de España, Mad id, 1999, p. 223. 5 Spinoza e Leibniz, L , idée d , animisme uni e sel, V in, Pa is, 1992, p. 119. 6 O. c., p. 108. les co esponde la p e oga i a de la espon aneidad, lo cual implica que nunca eciben un impulso más que de esa ue za a aigada en su se y que los mo imien os de las mismas p oceden siemp e de su p opio ondo. El descub imien o del ca ác e espon áneo de las sus ancias co pó eas hace que no sea necesa io, sos iene Leibniz con a Desca es y con a New on, ecu i a un p incipio ex e no (Dios) que in unda el mo imien o al mundo o que epa e, cuando ello ue a p eciso, el mecanismo de es e. En las concep- ciones de la na u aleza de Desca es, de Maleb anche (ocasionalismo) y de New on, és a pie de peso y consis encia al se le a eba ados la ue za y el pode . La dinámica leibniziana ep esen a, po el con a io, una abie a ei indicación de la su iciencia on ológica del mundo y de la po encia de las sus ancias como undamen o de lo que les pasa. Aunque la concepción del Dios ascenden e c eado de la na u aleza sigue ocupando oda ía un luga de p i ilegio en el sis ema de Leibniz, puede a i ma se que al ilóso o de Hanno e ha de se le ese ado un luga en el mode no p oceso de secula i- zación y de gi o hacia la inmanencia3. A. Koy é llega a deci que, a di e en- cia del Dios de New on (un «Dios de los días labo ables», que se e obligado a epa a con ecuencia la máquina del mundo ac uando sob e es e como el Dios bíblico en los p ime os seis días de la c eación), el Dios de Leibniz es un «Dios del sábado», que ha e minado su ob a, la ha hallado buena y, po an o, no iene ya nada que hace en ella, sino an sólo conse a la en su se 4. Y esul a de in e és señala a es e espec o que los new onianos pensa- ban que de ende en los é minos en que lo hacía Leibniz la au osu iciencia de la na u aleza equi alía a exclui a Dios del gobie no del mundo y ab ía la pe spec i a de un uni e so sin Dios. Aunque el gi o hacia la inmanencia no iene en Leibniz el alcance an de e minan e que es ca ac e ís ico de la É ica de Spinoza, debe alo a se como sumamen e signi ica i o que en el pensamien o de aquel pueda con i i con una me a ísica de la ascendencia un na u alismo que asume pun os de is a undamen ales del na u alismo spinozis a. Bou e esse habla, a p opósi o de Spinoza y de Leibniz, de un nue o na u alismo5. Mien as que Desca es ompe con la adición a is o- élica al elimina el p incipio in e no del mo imien o en los se es na u ales (el mundo de la mecánica ca esiana no es p opiamen e una na u aleza), la dinámica leibniziana ab e paso a un na u alismo que ecupe a el concep o a is o élico de na u aleza y de uel e al mundo su au onomía e i iendo el mo imien o a un p incipio inmanen e al mismo mundo. Leibniz señala que A is ó eles de inió co ec amen e a la na u aleza como p incipio del mo i- mien o (GP, IV, p. 393) y, pensando en línea de con inuidad con las ideas de A is ó eles y con la esis spinozis a de la espon aneidad de la po encia ac i a de la na u aleza (na u a na u ans), de uel e a es a su pode pa a ac ua . La ue za leibniziana, dice Bou e esse, desempeña un papel pa eci- do al del cona us spinozis a6. A lo indicado sob e la ue za es p eciso añadi una conside ación que esul a decisi a pa a la cues ión de la con luencia de inalidad in e na y p incipio in e no de ac i idad en los se es i os. Es a conside ación iene que e con la concepción de las ue zas como almas. Las ue zas que Leib- 140 Théma a. Re is a de Filoso ía, 42, 2009 7 T a ado del homb e, Ed. Nacional, Mad id, 1980, p. 117. 8 Ve Bou e esse: o. c., pp. 7, 234. 9 Leibniz c i ique de Desca es, Gallima d, Pa is, 1960, p. 414. niz supone en los cue pos como p incipio in e no del mo imien o de los mismos son o mas, sus ancias simples («mónadas»), que pueden, po an o, se equipa adas a almas o a algo análogo a las almas. Me ced a las ue zas, las sus ancias co pó eas poseen algo de i al: espon aneidad, ac i idad y inalidad. Las ue zas son en elequias, almas, p incipios i ales de los cue pos. Leibniz piensa que odo cue po posee un alma, o una o ma análo- ga a un alma, lo cual lo con ie e en un o ganismo i ien e. La ida se dice o igina iamen e de las almas y luego de los o ganismos, pe o el i ien e en sen ido es ic o es el indi iduo: un cue po con su alma o en elequia. Un se i o iene un p incipio in e no de ac i idad que es su alma. Es e supues o se encuen a en el cen o de la c í ica de Leibniz a la concepción ca esiana de los se es i os. Leibniz se opone a la educción po Desca es de los animales a simples máquinas y sos iene con a es e que los animales poseen sen imien o y alma. La con icción sob e la posibilidad de explica mecánicamen e las unciones de la máquina que es un animal lle a a Des- ca es a pensa que no es necesa io supone que hay un alma en los anima- les7. Leibniz, en cambio, aunque no admi e que el alma pueda eje ce una eal in luencia sob e el cue po, y aunque de iende ambién que en el cue po de los animales odos los enómenos se p oducen de o ma mecánica y que es os enómenos deben se explicados mecánicamen e, piensa que es necesa- io supone en los animales la ealidad de un alma que es p incipio de mo imien o en los cue pos y undamen o de la unidad de los o ganismos. Aho a bien, si las sus ancias simples (mónadas) son idas y hay ales sus ancias simples po odas pa es, y si oda mónada con un cue po cons i- uye una sus ancia i a, puede a i ma se que la na u aleza en e a «es á llena de ida» (PNG, §§ 1, 4). La c í ica del mecanicismo ca esiano conduce a Leibniz, según se desp ende de lo expues o, a la dinámica y, inalmen e, a un pan i alismo o animismo uni e sal. También en es e pun o Leibniz pudo habe ecibido la in luencia de Spinoza: del «omnia anima a sun » de la É ica, II y de la inculación del concep o de ida al de cona us, el cual es a ibuido po Spinoza a odas las cosas8. Pe o hay un pun o en el que Leibniz se apa a muy cla amen e de Spinoza: el au o de la Monadología une a los supues os p incipales de la dinámica y del animismo la esis de la inalidad. Aho a bien, los p incipios del sis ema leibniziano exigen p ecisa que exis e ambién una inalidad in e na. A la luz de la eo ía de la espon aneidad de las sus ancias y de las mónadas como p incipios de ida esul a insu icien e el pun o de is a de la eleología ascenden e. Si nos a enemos al modo de e de Leibniz, ha de pensa se que la idea de au omo imien o ab e paso a la de inalidad in e na. También en es e pun o la dinámica leibniziana a más allá de la mecánica ca esiana, en la que sólo cabe una inalidad ex e na. A juicio de Bela al, la conexión de las ideas de inalidad y ue za es an decisi a en la dinámica leibniziana que puede conside a se jus i icado a i ma que es a pe de ía una buena pa e de su signi icado si se p escindie a de la inalidad in e na9. Es a inalidad in e na se incula asimismo a o ma, a la unidad o mal del se i ien e, y, de modo muy especial, a las almas. La ape ición de las almas con ie e, en un sen ido pa icula men e adical, al inalismo en inmanen- 141 Théma a. Re is a de Filoso ía, 42, 2009 10 Y on Bela al: o. c., p. 417. Ve del mismo au o : Leibniz. Ini ia ion à sa philosophie, V in, Pa is, 1969, p. 256. 11 Jean-Pie e Cou a d: Le i an chez Leibniz, L'Ha ma an, Pa is, 2007, pp. 13 ss, 526-528, 553, 569. e10. Po encia i al y inalidad inmanen es coexis en con la omnipo en- cia ascenden e Puede e se con i mado lo que hemos apun ado sob e la conexión en e a i mación de un p incipio i al inmanen e y a i mación de una eleología inmanen e si epa amos en lo que pasa con es a en una in e p e ación del pensamien o de Leibniz que, como la de J-P. Cou a d, educe a la mínima exp esión el papel de la po encia ac i a del se i o. En opinión de Cou a d, Leibniz iende a pensa que la concepción de una po encia de las sus ancias ini as e dade amen e au ónoma no puede se conciliada con la esis del p imado del undamen o eológico del mundo. Aunque Leibniz ep ocha a Desca es y a New on que ecu an a Dios pa a explica enómenos na u a- les que pueden se explicados po medio de la ue za que hay en la na u ale- za (Quin a ca a a Cla ke, § 112), y aunque de iende, con a el ocasionalis- mo, la causalidad de las sus ancias c eadas y la po encia ac i a de una na u aleza que no se diluye en Dios, su a án po ea i ma la p imacía del Dios ascenden e como undamen o úl imo de odo lo lle a, dice Cou a d, a hace ecae el acen o de o ma casi unila e al sob e el papel de la causali- dad di ina. Cou a d ad ie e una y o a ez que la po encia ac i a de las sus ancias ini as es un don que es as eciben de Dios y que no puede nunca pasa a la acción sin el concu so de És e; econoce que hay en la concepción leibniziana de la ida elemen os que pe mi en a ala la esis de la exis en- cia en las sus ancias o gánicas de una su iciencia dinámica que las con ie - e en p incipio de odo lo que les pasa, pe o c ee que casi siemp e acaba po impone se en Leibniz la decisión de p ima la p esen ación de la na u aleza y del mundo de la ida como ob a de Dios. El c eacionismo impide a Leibniz, en opinión de Cou a d, saca odas las consecuencias a su a i mación de una po encia i al inmanen e a los indi iduos, y, po ello, la po encia de las sus ancias i as a a apa ece , en de ini i a, como manda a ia y ep esen- an e de la omnipo encia de su c eado , como la imp esión que de su omni- po encia deja Dios en esas sus ancias. El cona us en las sus ancias se ía la exp esión de la po encia di ina que lo imp ime en ellas: es ac i o en an o delegado de la omnipo encia de Dios11. No puede so p ende en absolu o que una al in e p e ación del pensa- mien o de Leibniz, la cual no econoce una e dade a au onomía ni una eal espon aneidad a los o ganismos y a las almas, igno e la ealidad de odo in inmanen e en los se es i os. El p oblema de Leibniz, según Cou a d, no es sólo que el alma no ac úe sob e el cue po, sino ambién que p opiamen e no ac úa de o ma au ónoma. De ahí que los ines de los que habla Leibniz a p opósi o de las sus ancias o gánicas no puedan se , según in e p e a Cou a d, más que los pues os en las mismas po Dios. El cues ionamien o de la au onomía de los se es i os en la lec u a que del pensamien o leibni- ziano hace Cou a d lo lle a a és e a a ibui al Dios del au o de la Teodicea el p incipio de oda de e minación inal en el mundo de la ida. Cou a d pone en el cen o de la conside ación al Dios c eado y p incipio de la a mo- 142 Théma a. Re is a de Filoso ía, 42, 2009 12 J-P. Cou a d: o. c., pp. 311-319. 13 Ve M. Gue oul : Leibniz. Dynamique e Mé aphysique, Aubie -Mon aigne, Pa is, 1967, p. 179. 14 J-P. Cou a d: o. c., pp. 499, 526-528. nía del uni e so, con lo que la inalidad que podemos descub i en la na u- aleza queda o almen e ligada al o den p ede e minado po la in eligencia in ini a —ex e io a la na u aleza— que o ganizó el mundo según los p inci- pios de la a monía p ees ablecida12. La po encia del se i o, dice Cou a d, es á p ede e minada po la acción a monizado a del Dios que c ea la na u- aleza y, po ello, los ines que le dan sen ido al se i o han de se e e idos no a la po encia del se i o mismo, sino al Dios que c ea al se i o y que unda la a monía que eina en la na u aleza. En el sis ema de la a monía p ees ablecida encon amos elemen os impo an es que no encajan en es a in e p e ación de ese sis ema. Leibniz ad ie e que la a monía p ees ablecida p esupone la an e io idad de las esencias de las cosas espec o de la olun ad c eado a de Dios así como la consis encia y au onomía de las sus ancias, ya que, al acomoda las unas a o as, Dios oma en conside ación la pe ección que hay en cada una de ellas (T, I, § 66; M, § 51). En el p oceso de o mación del sis ema leibniziano, la dinámica eje ce, a a és de la esis de la espon aneidad de las sus ancias, una cla a in luencia en la eo ía de la a monía p ees ablecida. Leibniz llega a deci que la hipó esis de la concomi ancia es una consecuencia de la noción que él iene de la sus ancia (GP, II, p. 68). Y eso explica que pueda habla se de la inalidad inmanen e de la a monía p ees ablecida, que es una inalidad ligada a la espon aneidad de las sus ancias13. Cou a d, sin emba go, hace e ocede odo es o a un segundo plano y sos iene que la a monía p ees ablecida compo a un o den incognoscible en sus ines úl i- mos y en el que el de eni de los se es i os es á p og amado y de e minado po Dios. El p oceso po el que se desa olla una sus ancia o gánica no se ía, en consecuencia, la exp esión de su p opia po encia, sino la ealiza- ción del p og ama que Dios le ha asignado, co espondiendo ambién a Dios la de e minación del in hacia el que a anza el p oceso. De ahí que a la po encia del se i o no le pueda se econocida o a unción que la de desplega el «se comple o» que p een uel e odo lo que le a a pasa a ese se i o y que ha sido c eado po Dios. Leibniz asocia a los concep os de «se comple o» y «noción comple a» las ideas de au onomía y espon aneidad. La sus ancia como se comple o, dice Leibniz, es á do ada de po encia ac i a y se bas a pa a de e mina en i ud de su na u aleza odo lo que ha de ocu i le (GP, II, p. 71). A una sus ancia nada puede sucede le que no le nazca de su p opio ondo y que no sea una consecuencia de su se (DM, § 14). Cou a d econoce que hay ex os en los que Leibniz dice que odo iende a un in y que el Uni e so y las almas a anzan hacia mejo c eciendo en pe ección, pe o piensa que la óp ica c eacionis a lle a al ilóso o de Hanno- e a a i ma la ealidad de un se comple o, desde el comienzo, de las sus ancias, cuya acción queda ía limi ada a se me o despliegue de lo p een uel o en aquel se comple o, es o es, de lo c eado po Dios14. Cie amen e el c eacionismo ocupa un luga impo an e en el pensa- mien o de Leibniz. Pe o pa ece incues ionable que ambién o man pa e de es e pensamien o elemen os que p opician muy cla amen e un gi o hacia la inmanencia. Cou a d iende a en a iza el papel de lo p ime o y a es a impo ancia a lo segundo, pe o al ez los dos pun os de is a coexis en 143 Théma a. Re is a de Filoso ía, 42, 2009 15 Lecciones sob e la his o ia de la iloso ía, III, FCE, México, 1955, p. 347 y Enciclopedia de las ciencias ilosó icas, § 194. 16 Y. Bela al: Leibniz. Ini a ion a sa philosophie, p. 256; Leibniz c i ique de Desca es, p. 425. den o del sis ema de Leibniz. Es o lo pone de elie e con eno me igo la in e p e ación hegeliana de Leibniz. Hegel, en e ec o, des aca como mé i o de la Monadología que en ella sea concebido el cambio en las mónadas como un e ec o de la ac i idad espon ánea que p ocede de un p incipio inmanen e a las mismas, pe o denuncia al mismo iempo que con la a monía p ees a- blecida el p o agonismo en la ac i idad pase a se la p e oga i a de un p incipio ascenden e. A juicio de Hegel, la iloso ía leibniziana se ía la con adicción desa ollada de la au osu iciencia de las mónadas —noción comple a— y de la al a de au osu iciencia de las mismas —c eación, a mo- nía p ees ablecida—15. En odo caso, lo expues o an e io men e p opo ciona, c eo, azones su icien es pa a pensa que la dinámica y el animismo leibnizianos si en de undamen o a una concepción que econoce al se i o es a en posesión de un pode y una ue za que de e minan, siguen y ealizan un in inma- nen e a ese se . Las sus ancias ini as, una ez c eadas, ac úan en el mundo como causas y como suje os en posesión de su se , de su acción y de sus ines. Cie amen e eciben su ue za de Dios, pe o la poseen como p opia, lo que pe mi e a i ma de ellas que son la causa de sus ope aciones. A los se es i os puede a ibuí seles una e dade a espon aneidad po que, si bien no pueden da se a sí mismos el p ime mo imien o, sí pueden con inua lo po sí mismos. Leibniz dice que las sus ancias c eadas «pe se e an» en la exis encia y en el uso de la capacidad de ac ua que una ez se les concedió (De la na u aleza, § 13). Al c ea Dios a las sus ancias o gánicas las do a de una po encia ac i a que debe se les econocida como p opia y que las capaci- a pa a ac ua po sí mismas y pa a segui sus p opios ines. El mundo que esul a de la a monía p ees ablecida p esupone la can idad de pe ección y de po encia de cada sus ancia. Según el modo de e de Leibniz, dice Bela- al, la misma inalidad ascenden e supone una inalidad inmanen e ligada a la ue za que hace de oda sus ancia una causa. Si el mundo y las sus ancias que hay en él no u ie an un in en sí no pod ían se un in pa a Dios16. Vi ualidad, endencia a la pe ección y eleología inmanen e. Ape iciones, endencias, en elequias La na u aleza de las mónadas o o mas sus anciales consis e en la ue za. Poseen las o mas, po an o, «algo de i al» y deben se concebidas como algo análogo a las almas. La ida es ac i idad y lo que la de ine es, según Leibniz, la se ie de sus pe cepciones y ape iciones. De las almas dice Leibniz que son p incipios de ida, que su ac i idad consis e en pe cibi y desea y que siguen sus p opias leyes, las cuales «consis en en un cie o desa ollo de las pe cepciones según los bienes y los males» (Su le p incipe de ie, p. 430). La dinámica y la isión animis a de la na u aleza se unen en Leibniz a una concepción inalis a po que es e concibe a las ue zas y a las o mas como almas que se igen po leyes p opias (como el p incipio de inalidad), po leyes que con o man un eino de las causas inales. Queda indicada de un modo muy cla o la signi icación eleológica de la 144 Théma a. Re is a de Filoso ía, 42, 2009 17 El p incipio espe anza, Aguila , Mad id, 1977-1980, Vol. II, p. 443. ac i idad de las almas en la concepción de la ape ición como endencia. Leibniz p esen a la ape ición como un cona o de ac ua que iende a una nue a pe cepción, como la endencia que lle a a la en elequia a pasa de una pe cepción a o a. En oda en elequia hay un p incipio in e no de cambio que es la ape ición y al que Leibniz concibe como endencia. Y debe des aca se aquí que el paso de una pe cepción a o a, al que impulsa la endencia, iene un sen ido p og esi o: la ape ición iende a pe cepciones cada ez más cla as y dis in as. Y, cuan o más cla amen e pe cibe una mónada, más ac i a es y mayo es la po encia de que dispone. En es e pun o Leibniz sigue de ce ca a Spinoza. Aho a bien, la ape ición, según la en iende Leibniz, impulsa a un cambio hacia mejo po que las mónadas es án cons i- uidas como p incipios de cambio que se es ue zan po ealiza la pe ección de su p opio se en un g ado cada ez mayo . La aspi ación a la pe ección iene un sen ido eleológico. Nos hallamos an e una concepción que de e mi- na de modo decisi o el sen ido de la on ología leibniziana. La endencia al cambio hacia mejo , se expone en la Monadología, es esencial a la ida y cons i uye un p incipio in e no que impulsa a la sus ancia o gánica a ealiza sus ines. Pa a las sus ancias ealiza la pe ección equi ale a a anza hacia un in in e no. Leibniz concibe a la ape ición como endencia a pasa de una pe cepción a o a siguiendo un in: una mayo cla idad. Es o dis ingue a la ape ición leibniziana del cona us spinozis a, que excluye la inalidad. El au o de la Monadología a i ma que las leyes de los ape i os son las de las causas inales y que la se ie de las pe cepciones y las ape icio- nes sigue la lógica de la inalidad a la búsqueda de lo mejo . Valo o como sumamen e escla ecedo el comen a io que hace Bloch de es e ema leibni- ziano cuando a i ma que la endencia a una mayo cla idad no puede se pensada al ma gen de la elación eleológica. En an o inmanen e a la mónada, la endencia posee «su “hacia dónde” como un “¿con qué in?”», y, aunque Leibniz quie a undamen a su concep o de inalidad en una inali- dad di ina, ese concep o, p ecisa Bloch, se encuen a e e ido a una enden- cia inmanen e y a un in in e no a la mónada, siendo ga an ía de la pe ec i- bilidad del mundo, es o es, de la ep esen ación cada ez más cla a del uni e so en las mónadas17. La noción de endencia ocupa un luga decisi o en el pensamien o de Leibniz. Incluso a las esencias en an o posibles les a ibuye Leibniz una endencia a pasa a la exis encia: una endencia que iene como medida la can idad de ealidad o g ado de pe ección de las esencias (GP, VII, p. 303). Pe o es sob e odo de las sus ancias ealmen e exis en es de las que a i ma Leibniz que la endencia o ma pa e de su más ín ima cons i ución. Leibniz piensa que es esencial a la sus ancia ini a la endencia in e na a la mu a- ción. Y una al endencia es lo que encon amos en la misma ue za. En las sus ancias, la ue za en uel e «un cona o o endencia a la acción de modo que la acción se sigue si algo no lo impide» (EF, p. 437). Es o es lo que quie e indica Leibniz con el é mino «en elequia», que hace e e encia a po encia ac i a, es ue zo y ac i idad. La en elequia no es se acabado o ac o ealizado como en A is ó eles, sino es ue zo y endencia; no es ni la simple po encia común o ecep i idad pa a la acción ni el eje cicio de la po encia, sino que es cona o o endencia a la acción, la cual se p oduce si nada lo 145 Théma a. Re is a de Filoso ía, 42, 2009 18 Leibniz. Ini ia ion a sa philosophie, p. 259 y Leibniz c i ique de Desca es, p. 425. 19 Ve F. Duchesneau: Les modèles du i an de Desca es a Leibniz, V in, Pa is, 1998, p. 135. impide (GP, IV, p. 395); no es la po encia de los escolás icos, que necesi a un impulso ex e no pa a pasa al ac o, ni es un pu o ac o, sino algo in e medio en e la po encia y el ac o, en e la acul ad de ac ua y la acción misma, y que implica un es ue zo. La en elequia es á cons i uida como una disposi- ción. Con iene una inclinación a la acción. De ahí que, si nada lo impide, pase po sí misma a la acción sin necesidad de se empujada desde ue a (La e o ma, en EF, p. 457). La en elequia posee la espon aneidad de la ue za. Y po eso le co esponde un in in e no. También el é mino en ele- quia iene un signi icado eleológico. La en elequia es « ue za de ende al u u o» (GP, IV, p. 399), a un u u o que es in inmanen e de la sus ancia. P esen e p eñado de u u o y ley de la se ie Los es ados u u os de una sus ancia se encuen an p een uel os, como endencia, en su es ado p esen e, el cual es á o denado al u u o como a su in. Leibniz dice de la ue za momen ánea (la ue za ope ando en un ins an- e) que iende a pasa a o o momen o, de modo que los momen os del mo imien o se suceden unos a o os o mando una se ie en la que la ue za exp esa no solamen e el es ado p esen e, sino ambién los es ados pasados y los u u os. En an o se incula a un es ado, la ue za cons i uye una endencia que compendia el pasado y p een uel e el u u o. De ahí la de inición de ue za de i a i a que p opone Leibniz: «es el mismo es ado p esen e en cuan o iende al siguien e o lo p een uel e, de modo que odo p esen e es á p eñado de u u o» (GP, II, p. 262). Y ambién es a conocida concepción leibniziana del «p esen e p eñado de u u o» iene un cla o signi icado inalis a. Los es ados u u os p een uel os en el es ado p esen e son ines de la sus ancia. Un in p esupone un obje i o u u o a consegui , e incluso el mo imien o de un cue po es concebido po Leibniz como un p oceso que iene una di ección de e minada: la indicada po los es ados u u os. Bela al llega a a i ma que la esis del p esen e p eñado de u u o, de la p ede e minación del u u o de las sus ancias, es la condición de la inalidad inmanen e. La dinámica leibniziana, expone Bela al, p ueba que el e ec o u u o se encuen a con enido en el es ado ac ual y p opo ciona un pode oso a gumen o pa a la ecupe ación de la inalidad inmanen e. En su comen a io de Leibniz incula es e conocido in é p e e del ilóso o de Hanno e la inalidad in e na a las concepciones del iempo (el p esen e compendia el pasado y es á ca gado de u u o) y de la noción comple a (que p een uel e y p ede e mina odos sus p edicados), las cuales implican que oda c ia u a iene una unción que cumpli , un in que consegui 18. El p esen e p eñado de u u o y la noción comple a que p een uel e odo lo que le a a ocu i a una sus ancia con igu an un ondo de i uali- dad que de e mina el in in e no al que se o denan los momen os del p oce- so de desa ollo de la i ualidad. Nos opamos aquí con o o elemen o que no encon amos en Spinoza. Al cona us spinozis a no puede a ibuí sele ni la inalidad ni la i ualidad que ca ac e izan a la endencia leibniziana19. Según expone Leibniz, la endencia, el ape i o, ponen en ma cha un p oceso que, desa ollando lo p een uel o en el p incipio i ual que es la noción 152 Théma a. Re is a de Filoso ía, 42, 2009 32 La mo ale de Leibniz, p. 35. 33 El p incipio espe anza, II, p. 443. 34 J. Salas: «P ólogo» a: Leibniz, Esc i os de iloso ía ju ídica y polí ica, Ed. Nacional, Mad id, 1984, p. 60. ida. Del conocimien o de los ines de la ida, a i ma es e es udioso de la mo al leibniziana, nacen la olun ad de lo mejo y el es ue zo po alcanza - los, el cual cons i uye el p incipio de la ida mo al32. En una al concepción de la é ica es donde iene cabida la esis de Leibniz que es ablece la o dena- ción eleológica del mundo de la na u aleza al mundo mo al de la g acia. La eo ía de la a monía p ees ablecida compo a que odo en la na u aleza conspi a a a o de la ealidad de un o den mo al y que las cosas conducen a la ealización de los ines de es e o den mo al po las ías mismas de la na u aleza (GP, II, pp. 125, 127; M, § 88; PNG, § 15). Si seguimos la lec u a que hace E. Bloch de es a impo an e concepción leibniziana, puede a i - ma se que el concep o de inalidad en Leibniz «se encuen a e e ido a una endencia inmanen e, en endida como una elación eleológica en e el mundo na u al y el mundo mo al»33. Da os como los indicados au o izan, siemp e den o de los lími es com- pa ibles con el peso que el supues o de una undamen ación eológica de la é ica iene en el pensamien o leibniziano, a sos ene que es posible encon- a en los ex os del au o de la Monadología elemen os pa a la elabo ación de una é ica en conexión con la an opología y la on ología y en sin onía con lo que de ine al mode no gi o hacia la inmanencia. A es e espec o se ha dicho con azón que Leibniz hace apo aciones que pasan a o ma pa e del p oceso de secula ización de la cul u a eu opea y que en su pensamien o la mo al puede apa ece a la ez como cumplimien o de un manda o di ino y como ealización de las posibilidades de lo humano34. Aunque no compa e del odo el pun o de is a de G ocio, sí es á de acue do con él y con M. Bayle en que los p ecep os de la ley na u al suponen la bondad de lo que es man- dado y en que el homb e debe pone los en p ác ica incluso en el supues o de que Dios no hubie a o denado nada en elación con lo que se señala en ellos como debe (T, § 183). Leibniz admi e que algunas obligaciones ienen su o igen en la na u aleza de las cosas y en la p eocupación del homb e po la sal ación y la elicidad p opias. Po ello admi e la posibilidad de un compo - amien o mo al o iginado no po el miedo o po la espe anza en Dios, no po el manda o de un supe io , sino po una p opensión al bien in e na al se del homb e. Leibniz con iesa es a de acue do con A is ó eles y con los es oicos cuando sos ienen que el bien mo al posee un alo in ínseco inde- pendien e de la conside ación de una ida u u a (NE, III, capí . 21, §§ 55, 70) y de iende con a Pu endo que hay obligaciones que alcanzan al a eo y que es e puede conoce . La idea de una é ica en consonancia con la on ología, con la Filoso ía de la Na u aleza y con la an opología, y abie a a la posibilidad de una signi- icación mo al de la sensibilidad, pone de mani ies o con ibuciones del ilóso o de Hanno e que e i an algunas de las di icul ades a las que condu- cen los dualismos kan ianos (se /debe se , na u aleza/libe ad, sensibili- dad/ azón) y que p olongan de o ma p o undamen e o iginal e inno ado a la línea de pensamien o impulsada po Spinoza. Son a ios, según hemos is o, los pun os de coincidencia que exis en en e el pensamien o de Leib- niz y el de Spinoza: concepción na u alis a y animis a del uni e so, én asis 153 Théma a. Re is a de Filoso ía, 42, 2009 en el papel de la espon aneidad, de la po encia, del cona us. También encon- amos en los ex os de Leibniz ecos de la conocida concepción spinozis a que si úa en el cona o el undamen o de la i ud (E ., IV, P op.22, Co ola- io). E iden emen e debe ag ega se que no es menos decisi o lo que sepa a a la concepción leibniziana del cona us de la spinozis a. En Leibniz el cona us es ue za unida a endencia y o denada a un in, es i ualidad que p een uel e sus es ados u u os, y se une en los se es i os do ados de azón a una libe ad que comp ende delibe ación y elección. Con ninguno de es os es elemen os es compa ible el cona o spinoziano. La epe cusión que iene en la eo ía de la mo al el concep o leibniziano de ue za en cuan o compo a i ualidad, endencia, inalidad y elección, me ece una a ención especial, pe o ocupa se de ella queda ue a del obje i o de es e abajo. * * * An onio Pé ez Quin ana San F ancisco Ja ie , 51 - 4º Izq. 38002 San a C uz de Tene i e [email p o ec ed]