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Mind The Gap. Reflexiones plásticas en torno al movimiento migratorio

Escobar Ruano, Álvaro

Abstract

El objetivo principal de este proyecto es el de concebir un escenario para la reflexión, un recorrido que nos haga replantearnos cuestiones tales como la necesidad de las fronteras, la utilidad de las ONG´s, la separación entre el nosotros y el ellos, el valor de la vida, la aceptación de lo desconocido o los paisajes como lugar para la alegría, pero también para el dolor.

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Álvaro Escobar Ruano _Reflexiones plásticas en torno al movimiento migratorio_ TRABAJO FIN DE GRADO GRADO EN BELLAS ARTES UNIVERSIDAD DE SEVILLA 2022/2023 Trabajo Fin de Grado para optar al título de GRADO EN BELLAS ARTES Por la Universidad de Sevilla Curso 2022_23 M I N D T H E G A P Autor_Álvaro Escobar Ruano Tutor_Miguel Pablo Rosado Garcés Firma del tutor (Vº.Bº.): [ÍNDICE] INTRODUCCIÓN......................................................................................5 1_MIND THE GAP..................................................................................15 2_BRECHAS TEÓRICAS. Reflexiones plásticas en torno al movimiento migratorio..........................75 2.1_Del nomadismo a la deriva...................................................77 2.2_Souvenirs y expolio................................................................85 2.3_La frontera expandida...........................................................93 2.4_Diáspora y naufragio emocional..........................................99 3_CONCLUSIONES..............................................................................105 4_BIBLIOGRAFÍA....................................................................................109 5_ÍNIDICE DE FIGURAS......................................................................113 INTRODUCCIÓN “La frontera es el lugar donde el tercer mundo se restriega con el primero y sangra”. (Anzaldúa,2016:28) África lleva demasiado tiempo sufriendo catástrofes, y no solo me refiero a las causadas por la naturaleza, sino también, o, sobre todo, a las infligidas por el hombre blanco. Desde el siglo XVI han tenido que soportar la esclavitud, el colonialismo y la explotación de sus recursos naturales, hechos los tres que hoy en día convergen en un solo: Neocolonialismo. Con toda esta carga histórica no es de extrañar que en África se conciba al hombre blanco como algo cercano a un Dios y el lugar donde vive el hombre blanco como una tierra sagrada, convirtiéndose la migración en una obsesión, en el “Sueño Europeo”. El desequilibrio en el reparto de la riqueza en los últimos años del siglo XX y principios del XXI han ido en aumento, lo que ha favorecido los desplazamientos. Y hay que señalar aquí, el importantísimo papel que juega el azar en nuestras vidas, el dónde nacer o en qué tipo de familia puede marcar una vida para siempre, pero, considerando que no elegimos donde nacer, debe existir, al menos, el derecho a intentar renacer en otro lugar. En esta búsqueda se embarcan miles de africanos cada año, búsqueda que los lleva a cruzar desiertos de arena y agua, luchar con las condiciones más extremas, ser engañados, robados y para un gran porcentaje de ellos, morir en el camino. Los recursos de África (el coltán para nuestros teléfonos, el oro, los diamantes...) qué si nos interesan, los traemos en avión, de la forma más segura y rápida, pero si sus gentes quieren venir, que lo hagan arriesgando sus vidas en patera. Es fácil que surja la pregunta de: ¿y porqué no cogen un avión?, y es que para un europeo es muy sencillo conseguir un visado para volar, por ejemplo, a Senegal, pero a un senegalés le es prácticamente imposible conseguir un visado para volar, por ejemplo, a Senegal, pero a un senegalés le es prácticamente imposible conseguir un visado para venir a España. Familias enteras venden todas sus posesiones para que un miembro de la familia intente la hazaña, dinero que en la mayoría de los casos es robado por mafias por el camino. Así que, aunque a priori nos pareciera que el problema podría ser económico, la principal razón es burocrática. La burocracia puede estar cargada de violencia.Se estima que desde 2014 unas 30.000 personas han perdido la vida cruzando el Sahara y más de 2000 lo hace cada año por naufragio en el Mediterráneo. 1 de cada 13 personas que cruza de Libia a Italia fallece, ¿quién hace esto con tal probabilidad? Un desesperado. El mediterráneo tiene una doble cara: paraíso vacacional para unos, cementerio para otros. Pero si el ciudadano africano consigue sobrevivir al Sahara y a las mafias, esto solo será el comienzo. Tendrá que hacer frente a la policía fronteriza, la UE paga por cada emigrante interceptado. Sacan una y otra vez al mismo emigrante en TV para que parezcan más, así los mueven de cárcel en cárcel, convirtiendo al individuo en mercancía de cambio. Schengen, un apacible pueblo luxemburgués que da nombre al acuerdo que, en 1990, redibujaba la situación socio-geográfica de Europa y que planteaba garantizar la libre circulación de personas en el seno de la Unión Europea, levantaba a su vez una infranqueable frontera burocrática con los antiguos siervos coloniales. La frontera que separa nuestro país de Marruecos es la más desigual de toda la Unión Europea. La valla de Ceuta, por ejemplo, pagada con fondos de la UE (la cual proclama una zona libre de fronteras) es solo una pequeña parte del nuevo presupuesto de la UE para la defensa de las fronteras, el cual se ha triplicado hasta llegar a los 35.000 millones de euros. Hay quien se pregunta porque en lugar de invertir esa cantidad en impedir la llegada de inmigrantes, porque no usarlos en la adecuación de la sociedad a la incorporación legal de los que llegan. Y es que mientras el problema se queda en casa, somos ciudadanos ejemplares que saciamos nuestro karma apadrinando un niño por 1 € al día o enviando a sus países zapatos e Ibuprofeno. Pero cuando el problema viene a nosotros, a nuestra casa, se convierte en una amenaza, nos da pánico perder nuestro status quo. La pesadilla continua con la búsqueda de la incorporación laboral, sin papeles no son nadie, son invisibles y lo que hacen es engrosar la economía sumergida, con la única salida de trabajar “en negro”. “Ningún ser humano es ilegal”. (Ai, 2020:117) OBJETIVOS El objetivo principal de este proyecto es el de concebir un escenario para la reflexión, un recorrido que nos haga replantearnos cuestiones tales como la necesidad de las fronteras, la utilidad de las ONG´s, la separación entre el nosotros y el ellos, el valor de la vida, la aceptación de lo desconocido o los paisajes como lugar para la alegría, pero también para el dolor. _Hacer una revisión histórica para ver su impacto en las problemáticas actuales. _Crear una serie de obras que sigan un recorrido espacio-temporal desde el punto de partida del emigrante hasta su posible llegada al ansiado destino. _Plantear preguntas a través del arte, a través de obras que pueden ser vistas desde una perspectiva formal o bien trascender a un segundo nivel de significancia que nos invite a revisar lo ya aceptado. _Usar elementos cotidianos y combinarlos con materiales industriales. _Impulsar nuestra empatía con el desconocido. JUSTIFICACIÓN “Mind the Gap” da título a esta propuesta, y lo hace con doble sentido, primero tomando la palabra “Gap” como brecha, diferencia, contraste, en cuanto a la calidad de vida, entendida en términos de economía, seguridad, sanidad, derechos humanos, que existe entre el primer (Europa) y el tercer mundo (África, Oriente Próximo). Y por otro, tomando la brecha de forma física, espacial, y que queda conformada por el Mar Mediterráneo, como separación entre origen y destino, lugar donde descansan los cuerpos de miles de seres humanos que arriesgan todo lo que tienen por llegar a su idea de paraíso. Esta idea de paraíso bebe del cine, los videoclips musicales, la moda, el deporte, pero sobre todo de la desinformación y el deseo o necesidad de cambiar el rumbo de la vida. Este es un proyecto que se plantea como un proyecto en desarrollo, que sigue creciendo a medida que lo hace mi aprendizaje, tanto teórico como práctico, y mi experimentación evoluciona hacia nuevos medios y materiales. Se pretende presentar una idea asimilable en cuanto a temática pero difícil de encasillar, ya que la muestra está compuesta por esculturas, vídeo, obra gráfica y fotografía, aportando cada una un enfoque único al eje conceptual central. Entre estas obras podemos encontrar obras individuales, obras formadas por una serie de piezas, obras que se relacionan con el espacio, pero también obras de pequeño formato, obra física y también digital. Todo para buscar el medio que permita mostrar de forma más comunicativa e impactante la idea tratada. No hay una obra principal, que destaque, todas se complementan para una lectura más compleja, aunque cada obra en sí tiene significancia propia, es en su conjunto donde encontrará el espectador una visión que permita ver, tanto los significados que intencionadamente se plantean como los que cada espectador interprete por sí mismo. Esta propuesta se nutre de lo aprendido en las distintas asignaturas que de momento han compuesto mi aprendizaje artístico universitario, intentando siempre crear obras adaptando lo aprendido a mi ámbito, y siempre intentando innovar en la forma de abordar tanto la temática como el apartado formal de la obra. Dichas preocupaciones pueden parecen un poco hipócritas a primera vista, si observamos a un artista europeo, de raza blanca, con los suficientes recursos para permitirse unos estudios universitarios. Pero lo que ha despertado en mi dicha preocupación es el haberme sentido “uno de los otros” en distintas ocasiones de mi vida. He tenido la suerte de emigrar (por placer, por aventura, por curiosidad) en cinco ocasiones, viviendo en cuatro continentes diferentes (Europa, América, Asia y Oceanía) y sin embargo, nunca he sido uno de ellos. Ha habido cordialidad, pero nunca fusión, absorción, siempre ha habido una barrera invisible, impuesta por la cultura (la mía y la suya), el idioma, y quizás aún más importante por la burocracia. Visados, permisos de trabajo, certificados, todo un conjunto de trabas que obstaculizan en todo lo posible la estancia en un país, queriendo dejar constancia de que no es el tuyo. El contraer matrimonio en uno de los países más políticamente complejos del planeta (China), el ser un trabajador ilegal, no ha hecho más que avivar la necesidad de poner sobre la mesa la problemática que supone negociar con las imposiciones burocráticas a la hora de elegir libremente donde empezar una nueva vida. No afronto este proyecto desde un punto de vista humanitario ni activista, aunque está claramente presente, sino más bien como un viajero interesado por distintas formas de desplazamientos y cuáles son sus motivaciones. Es un acercamiento más antropológico y basado en la empatía innata en el ser humano. 1_MIND THE GAP Un felpudo es un objeto que da la bienvenida a las viviendas y que a su vez sirve para limpiarse la suciedad de los zapatos. Aquí hago de uso de uno para reflejar la falsa invitación que se hace al de fuera en el primer mundo, es una bienvenida propagandística y que decora nuestras “democráticas” conciencias. Es por ello, que se ha colocado un muro de vidrio cortante y amenazante como el que se dispone en los ya altos muros de ciertas propiedades privadas. Esto contrasta con el elemento invitador que es el felpudo. Se crea así la yuxtaposición ente un espacio abierto y que incita a pisar, a dejar atrás la suciedad, los problemas, el pasado, pero que está rodeado por un muro semicircular de elementos peligrosos que acorralan y defienden su perímetro. En el centro se han colocado un par de manos de estética infantil, de colores que representan los pantones estereotipados de piel en occidente y en África y que se dan la mano ficcionizando, un acuerdo de portada de periódico, un Detalle de la obra MTG_3 MTG_4 Madera Pino + Adhesivo + Esmalte + Huevo goma + Rueda + Figura resina + Desatascador goma + Cinta embalar + Churro natación 240x100x5 cm[c/u] 2023 La diferencia estriba en que una se encuentra en posición invertida con respecto a su pareja y que una posee más escalones. Bajo una descripción formal, aquella que está pintada de color “carne” según los estándares europeos claro está, tiene un recorrido que va cerrándose, permitiendo así que el ascenso sea -a pesar de la dificultad que entraña todo ascenso-, cada vez más fácil. A su vez está apoyada sobre elementos que connotan o se materializan en equilibrio, como son la pequeña figura de un ángel y un desatascador de baño. Si nos fijamos en la otra escalera, está recubierta por cinta de embalaje de color marrón, en contraposición al color “carne” occidental de la primera escalera y su recorrido tiende a abrirse, dificultando el ascenso, esto unido a la casi inexistencia de escalones hace de la acción una auténtica proeza. Esta pieza descansa sobre objetos que muestran una sensación de inestabilidad, de desconfianza en la pisada, por un lado, un huevo (de goma) y una rueda. Como detalle final destaca un adhesivo de Michael Jordan que pretende poner de manifiesto como rechazamos a los africanos o afrodescendientes, pero no si son unas estrellas del deporte o poseen grandes recursos económicos. MTG_4 nos describe las dificultades en el camino hacia una mejora en la calidad de vida, un proceso complejo que está en muchos casos marcado por donde se nace, entendiendo esto como un conjunto amplio de parámetros tales como el lugar, el tipo de familia, incluso el momento histórico. Esta obra se hace especial hincapié en el lugar. Se presentan dos escaleras de madera que no discurren paralelas y que tienen exactamente la misma estructura exterior. Detalle de la obra MTG_4 Detalle de la obra MTG_4 MTG_5 Pino + Impresión digital enmarcada + sombrillas playa + piedras 60x180x40 cm 2023 Detalle de la obra MTG_5 Esta obra abre un espacio para la reflexión sobre que significa el Mar Mediterráneo, qué connotaciones tiene para los que vivimos cerca de él o para los turistas que disfrutan sus vacaciones en sus cosas; y lo que significa para un inmigrante que decide dejar atrás su patria, su hogar y su familia para arriesgar su vida en sus aguas. Es por ello que se presenta un ataúd de madera unido a una fotografía digital enmarcada de un motor fueraborda. El conjunto nos lleva a imaginar una embarcación como la que sirve de contenedor a miles de africanos que apuestan todo lo que tienen para venir al paraíso soñado. Un alto porcentaje no lo cuenta, y esta patera se convierte en su destino final. Pero esta estructura flotante está repleta de ilusiones que se manifiestan con las sombrillas de color pastel que se encuentran en su interior y que nos hablan de esos otros usuarios del mar, para los que el mar si es un lugar vacacional y de disfrute, se plantea aquí la dicotomía turista/ inmigrante. Detalle de la obra MTG_5 MTG_6 Gofrados sobre papel Michel [3] + Manos de escayola dental sobre pinzas metálicas [6] 76x60 cm[c/u] 2022 Con los pocos elementos que componen las maquetas se ha intentado encontrar una estética basada en el suprematismo ruso que diera coherencia a tanta forma geométrica. En las estampaciones no hay color, ni siquiera a una cierta distancia existe nada, es cuando uno se acerca, que se enfrenta a una huella que desvela lo invisible, con un acercamiento totalmente distinto, la esencia conceptual es muy similar a la que se pretende con la pieza Cementerio. Como sostén de las estampaciones se han colocado manos de escayola dental unidas a pinzas metálicas que hacen que el peso de las obras y su responsabilidad estén sostenidas por las manos del hombre blanco. Este tríptico geométrico y a simple vista difícil de descifrar, está en conexión con algunas de las obras expuestas en la muestra. Estamos ante gofrados que registran el fraccionamiento de las piezas que componen las maquetas en madera de las obras Ataúd, Horca (finalmente no expuesta) y Desigual_2. Suponen una especie de homenaje al proceso creativo, no solo desvelando los primeros estadios de la obra, sino creando una obra independiente con sus despojos. Detalle de la obra MTG_6 MTG_7 Vídeo digital 1´ 03” 2023 Aquí se plantea un juego de lo sutil pero útil con lo macizo pero inútil. Se presenta la unión de una colchoneta delicada con un flotador cubierto de cemento y que esconden una obra gráfica que muestra la bandera de la Comunidad Europea, pero donde las estrellas han sido sustituidas por aletas de tiburón. Esta imagen se puede ver a través de la colchoneta que reposa sobre ella, pero a través del filtro anaranjado que le imprime el plástico transparente de la colchoneta. Detalles de la obra MTG_10 MTG_11 Cemento + Fibra de vidrio + Señalética hotel + varilla acero 180x60x15 cm 2023 Una instalación de colchonetas infladas y amontonadas era el plan inicial para esta obra, pero tras un desarrollo accidental de la misma se procedió a concebir una nueva idea que no abandonara del todo el compromiso inicial con la colchoneta, pero que superara en robustez y durabilidad al diseño inicial. A la vez se dio un giro al material, buscando la forma de convertir un objeto que sirve para flotar en otro que irremediablemente te condujera al fondo, perdiendo así su funcionalidad y convirtiendo el objeto en un naufragio ineludible. El material elegido fue el cemento, un material pesado, pero resistente y que se presentara erguido verticalmente, también en oposición a la posición lógica de su uso. En la varilla metálica que separa la obra de la pared vemos una señal de no molestar, como la que encontramos en las puertas de las habitaciones de hotel y manifiesta un rechazo generalizado del primer mundo a ser molestado por problemas ajenos. Detalle de la obra MTG_11 Figura_2. Álvaro Escobar (2023). Vistas exposición Mind the Gap . Espacio Laraña, Sevilla. Figura_3. Álvaro Escobar (2023). Vistas exposición Mind the Gap . Espacio Laraña, Sevilla. Figura_4. Álvaro Escobar (2023). Vistas exposición Mind the Gap. Espacio Laraña, Sevilla. 2_BRECHAS TEÓRICAS Reflexiones plásticas en torno al movimiento migratorio. 2.1 Del NOMADISMO a la DERIVA ”La diferencia entre los pueblos sedentarios y los nómadas es que los primeros poseen un mundo, mientras que los segundos lo experimentan”. (Flusser, 2003:81) Para rastrear los orígenes del nomadismo habría que retroceder enormemente y buscarlos en los primeros pasos del ser humano, allá por la Prehistoria, pero quizás lo más impactante sea observar como las razones que lo llevaban a moverse constantemente son las mismas que hoy día -bastantes siglos despuésfomentan la migración: la búsqueda de unas mejores condiciones de vida. Tal y como explica Yuval Noah Harari (Kiryan Atta, 1976) en su libro Sapiens, aun en el año 1400 d.c la gran mayoría de agricultores, junto con sus plantas y animales, se congregaban en un área equivalente tan solo al 2% de la superficie del planeta. Esto se debe a la falta de productividad del suelo o a condiciones climatológicas extremas. Esto sugiere que el ser humano que no contara con unas tierras que aseguraran la supervivencia de su familia debía desplazarse hasta encontrarla, conformaba una tarea a vida o muerte. En la actualidad aún existen individuos o grupos de personas que se desplazan de un territorio a otro en busca de mejores condiciones de vida que les garanticen a sus familias la adquisición de recursos como alimentación, cobijo, seguridad, buen clima, y otros modos, para la supervivencia. Pero si las raíces del nomadismo se encuentran hace 100.000 años en África, su antítesis, el sedentarismo es infinitamente más reciente y su localización, debida al desplazamiento de sus gentes, hay que buscarlo ya no en África, sino en Oriente Medio. El surgimiento de la agricultura y la ganadería propició que los grupos permanecieran en un mismo lugar para cuidar sus cosechas y domesticar los animales. La lentitud de estos procesos conllevó el establecimiento prolongado y en muchos casos permanente en una localización determinada. La búsqueda de una seguridad generó la alianza de diversos grupos y, como consecuencia, la fundación de ciudades y el surgimiento de la propiedad privada. Esto permitió un desarrollo cultural como el registro del tiempo o el calendario, las observaciones astronómicas, la escritura, y el comercio. Para cuidar las propiedades se erigieron murallas, modelo defensivo que ha sobrevivido hasta nuestros días sin que haya sufrido muchas innovaciones. Aunque en la actualidad la sociedad destaca por un tipo de vida sedentaria, nuestra percepción del mundo es totalmente nómada, ya que estamos interconectados con casi cualquier rincón del planeta gracias a las tecnologías y la globalización. Pudiendo así asistir de forma interactiva a una reunión en Berlín o comprar un producto directamente desde China para abaratar costes. A pesar de ello, los límites físicos son más estrictos que nunca. Y es que los pueblos viajeros han sido históricamente perseguidos: gitanos, kurdos o más cercanamente en nuestro país, los mercheros que fueron fuertemente asediados durante el franquismo, fueron vistos como una amenaza. Quizás los más grandes y sutiles practicantes del arte de viajar fueron los Sufís, los místicos del islam. Antes de la época de los pasaportes, vacunaciones, aerolíneas y otros impedimentos para viajar libremente, los sufís deambulaban descalzos en un mundo donde las fronteras tendían a ser más permeables que hoy en día. Eran una clase de viajantes que no era comerciante ni guerrero ni un peregrino al uso, sino que representaba la espiritualización del puro nomadismo. (Bey, 1999:1). Figura 2. John Thomson (1976). Nómadas en Londres. Caravana gitana. 2.3 LA FRONTERA EXPANDIDA “La frontera no es aquello en lo que termina algo, sino, como sabían los griegos, aquello a partir de donde algo comienza a ser lo que es (comienza su esencia)”. (Heidegger, 1951:8) Los muros surgieron paralelamente a la fundación de las primeras ciudades, se podría decir que de una forma generalizada son dos cosas casi indivisibles. Si observamos, por ejemplo, el carácter chino para “ciudad” y para “muro” son exactamente el mismo; y si nos fijamos en el jeroglífico que simbolizaba “ciudad” en el antiguo Egipto, podemos ver dos calles que se cruzan y rodeadas por un muro. Figura 6. Han Trainer (2022). Carácter chino para ciudad y muralla. La ciudad era una cosa rodeada por un muro. A excepción de los espartanos, que dieron la espalda a casi diez mil años de planificación urbanística al oponerse a los muros. Pero esa reacción era para ellos una cuestión de principios. Los espartanos, a diferencia de sus rivales atenienses -y dicho sea de paso, de cualquier otra ciudad del mundo-, creían que la costumbre de vivir protegido por una muralla era una muestra de cobardía. (Frye, 2020: 46). Tal y como indica David Frye: “En una fecha tan temprana como el décimo milenio a. C., los constructores de Jericó -la primera ciudad del mundola rodearon con una muralla”. Muros. La civilización a través de sus fronteras. (Frye, 2020: 20). Figura 7. Stanley Tigerman (1988). Jeroglífico egipcio para ciudad Los sapiens dividen a la humanidad en 2 partes: “nosotros” y “ellos”. Nosotros somos personas como tú y como yo, que compartimos idioma, religión y costumbres. Nosotros somos responsables los unos de los otros, pero no responsables de ellos. Siempre hemos sido distintos de ellos, no les debemos nada. No queremos ver a ninguno de ellos en nuestro territorio, y nos importa un comino lo que ocurra dentro de sus fronteras. Ellos apenas son humanos. En el lenguaje de los “dinka” del Sudán, “dinka” significa simplemente “personas”, las que no son “dinka” no son personas. (Harari, 2011: 183). Por lo general, los muros siempre se han construido para evitar y repeler que la gente entrara en las ciudades, pero se han dado casos en la historia en los que la intención era totalmente opuesta: evitar la escapada. Son algunos ejemplos el Muro de Berlín, el de Corea del Norte o el Telón de acero. Según estudios recientes, ahora mismo hay unos setenta muros fronterizos en funcionamiento, aunque la cifra cambia continuamente. Los nuevos muros no están concebidos para repeler ataques militares, sino que se limitan a ser vallas especializadas. Por lo demás, siguen teniendo mucho en común con sus antepasados de adobe y ladrillo. La civilización a través de sus fronteras. (Frye, 2020: 290) A medida que las películas y los programas de televisión prodigaban su atención sobre el Muro de Berlín, este se convertía en una atracción turística. Los turistas occidentales, que de otro modo nunca habrían querido visitar Berlín, ahora emprendía peregrinaciones hacia el Muro. En una fecha tan temprana como 1962, los irritados berlineses se quejaban en la calle del desfile continuo de autobuses turísticos. Artistas como Levi Orta cuestiona la arbitrariedad de las fronteras físicas. Con la compra de un trozo de muro de Berlín, el artista traslada a la exposición ese fragmento de la frontera y calcula cuánto sería el beneficio si se vendiese el total del muro original, reducido hoy a un mero souvenir. Reflexiones sobre un souvenir alude a lo subjetivo de la construcción del Estado nacional, uno de los pilares de la sociedad moderna cada vez más en decadencia, y a cómo a su vez la frontera nos lleva a un pasado, un límite histórico, en este caso utilizado como especulación económica. Es evidente que hay muchos tipos de fronteras sociales, económicas y culturales, de las cuales las más fáciles de divisar son aquellas físicamente ostensibles, como los muros, las vallas o los guettos. Sin embargo, existen otras barreras menos vistosas y más sofisticadas técnicamente, aunque todas ellas tienen el mismo objetivo: la marginación y la criminalización de aquellos sectores que se entiende pueden significar una amenaza para el statu quo conseguido. La función de la frontera es configurar un espacio homogéneo y claramente diferenciado del exterior. Se trata de “alejar la vergüenza o responder a lo intolerable”, afirma Deleuze. (Deleuze, 1900: 231). Es cierto que cuando pensamos en fronteras nos viene a la cabeza la estructura que separa dos territorios, pero a lo largo de la historia, el término frontera ha ampliado su magnitud para describir límites no solo geográficos, sino también identitarios, políticos, legales, económicos, sociales o imaginarios. Por ironía cruel, la idea misma del muro divide ahora a la gente de una forma mucho más rotunda que cualquier otra construcción de ladrillo o de piedra: por cada persona que ve en los muros una forma de opresión, hay otra que exige la construcción de una barrera más alta, más nueva y más larga. Muros. La civilización a través de sus fronteras. (Frye, 2020: 21) Es por ello que cuando una persona se aventura a cruzar el estrecho, no solo se enfrenta a un enorme bloque de hormigón o a una interminable franja de agua, sino también a una frontera invisible y que conlleva una problemática menos obvia, pero de gran complejidad. Una tarea especialmente complicada, pues si ya no es fácil salir físicamente de un país del norte del continente africano, dadas las agua, sino también a una frontera invisible y que conlleva una problemática menos obvia, pero de gran complejidad. Una tarea especialmente complicada, pues si ya no es fácil salir físicamente de un país del norte del continente africano, dadas las políticas migratorias de los países occidentales, mucho más difícil y complicado es dejar atrás su historia, los acontecimientos que han marcado su existencia en las últimas décadas, ya que ellos te persiguen allí donde vayas como una pesada sombra. (García, 2022:122). Pero el estrecho supone un mar de esperanzas, puede incluso parecer una tarea sencilla, ya que desde la costa africana se puede divisar tierra española, pero eso es solo una ilusión. Miles de personas arriesgan sus vidas cada año, embarcándose en una hazaña épica en la búsqueda de una mejora de vida, muchos no lo consiguen. Bajo las paradisíacas aguas del Mediterráneo se encuentran incontables cuerpos que la tragedia ha invisibilizado, si es que alguna vez fueron visibles para la sociedad. Tal y como dice K. Daoud, Meursault “Dios mío, ¿Cómo se puede matar a alguien y arrebatarle incluso la muerte?”. (Daoud, 2015: 103). En palabras de José Miguel García Cortés “Ellos huyen de las guerras, dictaduras, pobreza, desertización, inundaciones. Molestan al orden global, basado en la soberanía nacional y las fronteras establecidas”. (García, 2022:162). Es especialmente significativa la obra de Adrian Paci (Shkodër, 1969) Centro di Permanenza Temporanea. 2007. Muestra en un vídeo una fila de inmigrantes que van subiendo por una de esas típicas escaleras que sirven para acceder a los aviones. Los espectadores asumen que van a entrar en un avión. No obstante, con pavor constatan que no lo hay, que lo que les espera al final de la escalera es el vacío. Pero tal y como dice Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Nacional en la administración del presidente Barack Obama “mostradme un muro de 10 metros y yo os enseñaré una escalera de 11 metros”. A pesar de que la caída del Muro de Berlín parecía anunciar el comienzo de una nueva época de libertad, poco ha tenido esto de realidad. Antes de 1991, los marroquíes provistos de pasaporte tenían la posibilidad de viajar por toda Europa. Pero, tras los acuerdos de Schengen, el derecho de visita, ahora unilateral, tan solo se ejerce en beneficio de los europeos. Toda una generación de marroquíes ha crecido con los ojos clavados en el estrecho. Asistimos al denominado “Turismo de masas”, uno de los fenómenos sociales más novedosos y que permite a estos turistas la máxima movilidad entre las diferentes fronteras. En consecuencia, observamos que no solamente la posibilidad de movimiento no es la misma para todas las personas, sino que un gran número de ellas tiene muchas menos posibilidades de poder entrar en los distintos países europeos que las mercancías o los capitales. (García, 2022: 174). Alan Sekula se refiere al mar como el espacio olvidado de la modernidad. (Sekula, 2010). Figura 8. Adrian Paci (2007). Centro di Permanenza Temporanea. 2.4 DIÁSPORA + NAUFRAGIO EMOCIONAL “El hogar ha dejado de ser una vivienda para ser un cuento no contado de una vida que está siendo vivida”. (Berger, 2004: 77) Que el acto heroico que supone llegar a suelo europeo haya sido consumado con éxito, no significa que ya esté todo el camino allanado. Todo lo contrario, ahora comienza un periodo de contradicciones, entre la idea premeditada que traían de sus países y lo que realmente se encuentran a su llegada. La concepción de Europa comienza mucho antes de su llegada, en el lugar de origen se establece una conexión idealizada de lo que es y lo que supone vivir en el primer mundo. Esto se construye a través de la información que aparece en televisión e internet, y especialmente basada en historias contadas por conocidos que emprendieron la aventura previamente y que tienden a maquillar la realidad. Los sueños de cada migrante son diferentes, cada uno tiene sus razones para volcar su vida en esta gesta. Para unos será donde encontrarán un trabajo bien remunerado, para otros es donde habrá seguridad social, para otros incluso es el espacio de libertad individual o de emancipación política. El espacio migratorio imaginado no es homogéneo, sino que se ajusta a los proyectos de cada potencial migrante. (Gomes Faria, 2007) Y cuando hay que enfrentarse al exilio, con los traumas que suponen la adaptación, a un nuevo entorno, un nuevo idioma, una nueva cultura y a la soledad del recién llegado, es imposible no echar la mirada atrás y que se apodere de ti la melancolía de pensar en la familia y las pequeñas costumbres que alimentaban tu día a día. Para Edward Said, el exilio es un estado discontinuo del ser, en el que las personas viven de la ilusión de reconstruir sus vidas rotas. (Said, 2005:71). Cuando se habita un lugar desconocido no es lo más desconcertante la falta de orientación espacial, sino el deambular por unas normas que se desconocen, unas leyes que suelen desfavorecer al “otro” y que no hacen más que retrasar el entendimiento y la conexión entre migrante y su nuevo hábitat. Como dijo John Berger “Hay leyes malas que legalizan la injusticia”. (Berger, 2008:30). Otra referencia a esta idea es la que hizo el urbanista Peter Marcuse (Berlín, 1928-2022), quién en el texto mural de una exposición exponía “la falta de hogar no existe porque no funcione el sistema, sino porque ese es el modo en que funciona”. En el exilio todo es extraño. El exilio es un océano de información caótica. En él, la falta de redundancia no permite que el flujo de información se reciba como mensajes significativos. Por el hecho de ser extraño, el exilio es invisible. Debemos transformar la información que zumba a nuestro alrededor en mensajes significativos para hacerlo soportable. Debemos procesar los datos. Es una cuestión de supervivencia: si no logramos transformar los datos, nos vemos devorados por las olas del exilio. (Flusser 2003: 81). Pero a pesar de todas las dificultades que encontrará el inmigrante, este nunca querrá volver atrás, lo hace emocionalmente, pero nunca emprenderá el retorno físico, ya que esto supondría aceptar la derrota, perder el status social adquirido gracias a vivir en el primer mundo, en Europa. Aunque llevando una vida lo más alejada posible de la comodidad y la estabilidad, en su tierra es visto como un héroe, como un ser superior, alguien a quién admirar y del que poder vanagloriarse, alguien que trae noticias y envidias desde el paraíso soñado. De hecho, incluso muchos de esos migrantes ya no desean volver nunca más a su país y quieren romper completamente con su vida anterior. Son los denominados “harragas”, aquellos que “queman” las fronteras y también sus papeles, su pasado. (García, 2022: 155). El acto migratorio está compuesto por dos parámetros indivisibles: movimiento y tiempo. Ninguna de las dos puede ser medida o entendida desde nuestra lógica y experiencia, ni siquiera desde la del migrante. El movimiento del que tratan las estéticas migratorias no es el movimiento lineal, unidireccional, moderno, del viaje y la velocidad -que se convirtió en una metáfora de la modernidad-, ni tampoco el de la deriva constante, la errancia y el nómada que según muchos sirvió de idea de la posmodernidad. El movimiento de lo migratorio es un movimiento doble, contradictorio, que está compuesto de estatismo y movilidad. Frente al nómada, el migrante, aunque se mueve, también permanece y, a diferencia del nómada, le otorga una importancia al lugar, convirtiendo el territorio en algo móvil; y el movimiento, en algo estático. (Hernández, 2020: 108). Esta doble percepción física, que a veces se solapan y otras se contradicen, suman al migrante en una sensación de pérdida, de no pertenecer a ningún sitio, ni aquí ni allí. Esto se refleja también en el segundo parámetro antes mencionado: el tiempo. Como sugiere Mieke Bal (Heemstede, 1946) “la migración también consiste en la experiencia del tiempo como múltiple y heterogéneo. El tiempo de la prisa y de la espera, el tiempo del movimiento y del estancamiento; el tiempo de la memoria y de un presente intranquilizador. (Hernández, 2020: 112). Todo esto es consecuencia de la falta de empatía del hombre privilegiado, que ve al migrante como una amenaza, un ser al que culpar de las problemáticas que atañen a su sociedad, donde sus miedos son reflejados en el “otro”. Encontrar un culpable es la solución fácil a las miserias del hombre. A pesar de que, al menos en términos económicos, los inmigrantes son más un activo que una carga, ya que no suelen jubilarse en el país de acogida. En la filosofía de Benjamin (Berlín, 1892), el residuo, lo descartado, lo obsoleto, lo que ha sido expulsado del tiempo, lo que permanece oculto en la sombra, es realmente lo que nos puede ayudar tanto a pensar el mundo como a cambiarlo. Pues es precisamente en el residuo donde se encuentran los sueños fracasados e irrealizados, las posibilidades castradas. (Hernández, 2020: 159). 3_CONCLUSIONES El interés inicial que promovió la elección de esta temática para este Trabajo Fin de Grado se ha visto reforzado durante los más de cinco meses de intercambio académico que realicé en Monterrey, México, durante el año 2022. Si bien había sido mi enorme afición al viaje y a la antropología la que había guiado mi atención hacia nuevos y diversos tipos de desplazamientos, es verdad que nunca había presenciado la rotundidad física y simbólica que supone una valla como la que separa Estados Unidos y México. Siempre había analizado el concepto de frontera desde la perspectiva occidental, desde el punto de vista del que con más o menos trabas acaba cruzándola, y posteriormente desde el lado deseado de la valla, pero nunca me había enfrentado a la imposibilidad de traspasarla y lo que esto supone para millones de personas en el mundo. Durante mi estancia en Monterrey entré en contacto con multitud de latinoamericanos que pretendían cruzar a Estados Unidos a través del río Bravo, son los llamados comúnmente “los mojados” y en mi viaje a Tijuana (ciudad que resume todas las problemáticas y vicios de un paso fronterizo) pude compartir momentos de gran intimidad y sinceridad con desertores rusos que escapaban de una guerra que no era la suya y venían a pedir asilo político a Estados Unidos. A pesar de que este proyecto está más enraizado en las dificultades que genera la separación geográfica y sociopolítica entre África y Europa, protagonizada por el mar fronterizo y demás muros levantados para hacernos vivir seguros, la experiencia y aprendizaje adquiridos para la elaboración de este proyecto se ha convertido en un desencadenante para expandirme a nuevos proyectos, que se vinculan a este a través de la violencia ejercida por la fuerza dominante. Ahora que empiezo -lentamente- a descifrar hacia donde se dirigen mis impulsos artísticos, vuelve a mi cabeza una y otra vez de forma recurrente la figura del antiguo fotoperiodista que se desplazaba a un lugar, lo analizaba y plasmaba en imágenes en blanco y negro. Pero no puede esto más que parecerme limitado, no por el blanco y negro, sino por limitarse a lo bidimensional. Para describir un espacio hay que proyectar uno, para plantear preguntas hay que crear un espacio de reflexión. 4_BIBLIOGRAFÍA AI, Weiwei, 2020. 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