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Artículo INFORMACIÓN Recibido: 21/04/2023 Aceptado: 18/08/2023 Palabras clave: Sentido psicológico de comunidad Barrios de residencia Barrios colindantes Barrios vulnerables Lugares de interacción comunitaria RESUMEN Los barrios de residencia proporcionan contextos de riesgo y protección con importantes repercusiones en el bienestar subjetivo y la calidad de vida. Sin embargo, la investigación previa ha prestado escasa atención al impacto psicológico de las relaciones entre barrios. En este estudio exploramos la frecuentación de lugares de interacción en barrios colindantes y su repercusión en el sentido psicológico de comunidad. A través de un estudio de caso de cuatro barrios de la ciudad de Sevilla que difieren en su nivel de renta, comprobamos que los residentes de los barrios vulnerables suelen usar los servicios de los barrios aledaños con más recursos, especialmente cuando cuentan con servicios y lugares de interacción atractivos. Con una muestra de 225 residentes mostramos que el sentido psicológico de comunidad varía en función de los años de residencia en el barrio, el nivel socioeconómico y la frecuentación de lugares en los barrios colindantes. Los resultados podrían ser útiles en el diseño de estrategias efectivas de desarrollo comunitario. ABSTRACT Residential neighborhoods provide risk and protection contexts with important repercussions on subjective wellbeing and quality of life. However, previous research has paid scant attention to the psychological impact of relationships between neighborhoods. In this study we explore the frequentation of places of interaction in neighboring neighborhoods and its impact on the psychological sense of community. Through a case study of four neighborhoods in the city of Seville that differ in their income level, we verified that residents of vulnerable neighborhoods tend to use the services of neighboring neighborhoods with more resources, especially when they have attractive services and places. With a sample of 225 residents, we show that the psychological sense of community varies depending on the years of residence in the neighborhood, the socioeconomic level and the frequentation of places in the neighboring neighborhoods. The results could be useful in designing effective community development strategies. Frequenting Places in Neighboring Neighborhoods Influences the Psychological Sense of Community: A Case Study in the City of Seville (Spain) Citar como: Maya-Jariego, J., González-Tinoco, E. & Muñoz-Alvis, A. (2023). Frecuentar lugares de barrios colindantes incide en el sentido psicológico de comunidad: estudio de caso en la ciudad de Sevilla (España). Apuntes de Psicología, 41(3), 137-151. https://doi.org/10.55414/ap.v41i3.1550 Autor y e-mail de correspondencia: Isidro Maya-Jariego, [email protected] Frecuentar Lugares de Barrios Colindantes Incide en el Sentido Psicológico de Comunidad: Estudio de Caso en la Ciudad de Sevilla (España) Isidro Maya-Jariego1 , Elena González-Tinoco1 , y Andrés Muñoz-Alvis2 1Universidad de Sevilla (España) 2Universidad del Norte (Colombia) Keywords: Psychological sense of community Neighborhoods of residence Neighboring neighborhoods Vulnerable neighborhoods Places of community interaction Apuntes de Psicología (2023) 41(3) 137-151 https://www.apuntesdepsicologia.es • ISSN 0213-3334 • ISSN ONLINE 1989-6441 Apuntes de Psicología
Maya-Jariego et al. / Apuntes de Psicología 41(3) 137-151 138 Introducción El barrio es una delimitación geográfica con identidad propia, que forma parte de una ciudad o un pueblo. En su acepción más genérica, se trata de una subdivisión espacial en la que habitualmente se produce la interacción entre sus miembros, que desarrollan cierto sentido de pertenencia al mismo. No obstante, constituye una realidad compleja, en parte diseñada por la planificación urbana y en parte consecuencia de agrupaciones comunitarias emergentes. Esto hace que la delimitación oficial no siempre coincida con los patrones de relación social o con la experiencia subjetiva (Kruger, 2008). Barrios, Problemas Sociales y Problemas de Salud Los primeros estudios sobre los barrios se relacionan con el análisis de la pobreza urbana y la desigualdad, y parten del supuesto de que tanto las condiciones socioeconómicas como las características del entorno físico varían espacialmente (Quillian, 2014). Por un lado, se tiene constancia de que los problemas sociales no se distribuyen aleatoriamente, sino que se concentran en los distritos urbanos de bajos ingresos (Wandersman y Nation, 1998). Del mismo modo, se ha documentado una asociación de los contextos residenciales con la prevalencia de los problemas de salud (Cofiño, 2013). Concretamente, vivir en barrios desfavorecidos se asocia por regla general con indicadores de morbilidad y mortalidad más elevados, así como con una mayor prevalencia de las enfermedades crónicas y una mayor incidencia de las enfermedades cardiovasculares (Roux y Mair, 2010). En este contexto, la investigación se ha centrado en determinar qué características del entorno físico y social tienen un impacto en la salud y el bienestar psicológico. Por un lado, la exposición continuada a condiciones físicas insalubres o a circunstancias estresantes puede tener un efecto directo en el deterioro de la salud (Berrigan y McKinnon, 2008). Por otro lado, la falta de civismo o la prevalencia de la violencia se asocian con la depresión, la ansiedad, el estrés percibido, la agresividad y los problemas de comportamiento (Shinn y Toohey, 2003). Por lo que respecta al contexto físico, el hacinamiento, la contaminación y el ruido del tráfico rodado son una fuente de estrés y pueden tener consecuencias negativas de salud (Evans, 2004). Por el contrario, la existencia de parques y zonas verdes, junto con otros escenarios en los que se pueda realizar ejercicio físico se relacionan con una menor prevalencia de la obesidad, la diabetes y la hipertensión (Roux y Mair, 2010; Song et al., 2022). Los barrios más accesibles a los peatones, que se pueden transitar caminando, también se asocian con mejores resultados de bienestar psicológico y en particular con niveles más bajos de sintomatología depresiva (Berke et al., 2007). Igualmente, la presencia de supermercados que facilitan el acceso a comida saludable se relaciona con el mantenimiento de una dieta equilibrada por parte de los residentes (Larson et al., 2009). Por lo que respecta al contexto social, la mera exposición continuada a la violencia y al incivismo puede generar depresión, ansiedad, estrés y problemas de conducta (Shinn y Toohey, 2003). La elevada presencia en el barrio de vandalismo, basura, bandas juveniles y conductas agresivas, así como el consumo y tráfico de drogas en espacios públicos, tienen un impacto negativo en el bienestar psicológico y la calidad de vida de los residentes. Por un lado, la prevalencia de los problemas sociales en determinadas zonas geográficas se reproduce a través de procesos de aprendizaje social. Por otro lado, contribuye a la construcción de normas sociales que tienen un efecto en el comportamiento individual. Si bien haber sido víctima de la violencia se asocia fuertemente con la presencia de síntomas de estrés postraumático, la exposición indirecta a la violencia también es un riesgo significativo para la salud mental de los jóvenes (Javdani et al., 2014; Pei et al., 2022). De hecho, los niveles de delincuencia en el barrio suelen asociarse positivamente con la prevalencia de la agresión en niños, a través de procesos de “contagio” o difusión del comportamiento social (Arrigo y Sellers, 2022; Bowen y Wretman, 2014). No obstante, los barrios también son fuente de recursos y pueden proporcionar protección frente al estrés y los problemas sociales. Entre otros, son recursos protectores la participación ciudadana, los intercambios de apoyo social entre vecinos, la disponibilidad de servicios comunitarios, la presencia de pequeños negocios, la organización vecinal, el sentido psicológico de comunidad y la cohesión social. Se ha comprobado que existe una menor incidencia de problemas sociales en aquellos barrios que cuentan con una elevada proporción de vecinos que son residentes de largo plazo y que son propietarios de su vivienda (Shinn y Toohey, 2003). Tanto el hecho de tener hijos como la intención de vivir en el barrio en el futuro, hace que los residentes se preocupen por preservar la calidad de vida en su comunidad y se sienten más conectados con el entorno vecinal (Völker et al., 2006). Los mecanismos de control social funcionan mejor en los barrios en los que existen relaciones positivas entre los vecinos y un nivel adecuado de participación comunitaria, por lo que se observa una menor presencia de los comportamientos delictivos (Wickes et al., 2017). En la tabla 1 hemos resumido las características de los barrios que se relacionan con una mayor o menor incidencia de los problemas sociales y de salud. Todo este conjunto de evidencias muestra la existencia de un “efecto barrio”, por el que las características de los contextos residenciales se reflejan en los miembros de la comunidad, tanto a través de la interacción entre las personas que hacen vida en el barrio como por la mediación de las normas sociales compartidas (Sampson et al., 2002), y los estilos de socialización (Gracia et al., 2010). Relaciones Entre Barrios La mayor parte de la investigación sobre barrios se centra en barrios singulares, o bien analiza los efectos de la pertenencia a un barrio específico (Kloos et al., 2012). También la literatura sobre el sentimiento de pertenencia al barrio normalmente evalúa el sentido psicológico de comunidad en un barrio concreto (Maya- Jariego, 2004). Sin embargo, la participación del individuo en los diferentes distritos urbanos es una realidad más compleja. Así, una misma persona puede residir en un barrio, trabajar en otro y visitar con asiduidad un tercero, en el que viven sus padres. Con cada uno de ellos establece un vínculo específico e incluso puede llegar a desarrollar múltiples sentidos de pertenencia (Li et al., 2014; Mannarini et al., 2018; Maya-Jariego y Armitage, 2007). Por otro lado, los barrios no son entidades cerradas, sino que tienen fronteras difusas y están abiertos a su entorno inmediato
Frecuentar Lugares en Barrios Vecinos y Sentido Psicológico de Comunidad: un Estudio de Caso 139 (Shelton y Poorthuis, 2019). En su vida diaria, los residentes en un vecindario pueden verse influidos por los barrios más próximos, que son potencialmente una fuente de recursos, problemas y oportunidades. En consecuencia, resulta oportuno explorar (a) las relaciones entre los barrios colindantes, (b) la singladura individual entre diferentes unidades residenciales, y (c) el establecimiento de múltiples sentidos de comunidad con dos o más vecindarios simultáneamente. Revisamos estos tres temas, sucesivamente, a continuación. La Relación Entre Barrios Próximos La segregación residencial se traduce normalmente en una reducción de las oportunidades disponibles para las familias de bajos ingresos (Galster y Killen, 1995), que experimentan una disminución de los niveles de autoeficacia colectiva (Sampson et al., 1997), y están expuestas a cierto riesgo de estigmatización (Sampson, 2009). Este proceso de segregación residencial ha sido ampliamente documentado (Massey y Denton, 1988). No obstante, se sabe comparativamente poco sobre los efectos de la proximidad física entre hogares que difieren significativamente en su nivel socioeconómico. Como veremos a continuación, los estudios disponibles apuntan a que la contigüidad ofrece oportunidades a los barrios de bajos ingresos, mientras que se percibe como un riesgo para los barrios de un nivel socioeconómico superior. Los barrios de bajos ingresos pueden obtener algunos beneficios por su proximidad a distritos urbanos con un nivel socioeconómico comparativamente más elevado. Por regla general, la cercanía a las zonas de altos ingresos aumenta el valor del territorio, al disponer de espacios públicos de mayor calidad en el entorno (Rasse, 2015). Concretamente, mejora la disponibilidad de comercios y servicios (Gatica, 2004; Salcedo y Torres, 2004), aumenta las oportunidades laborales (Campos y García, 2004; Morandé, 2007; Sabatini y Salcedo, 2007; Salcedo y Torres, 2004), y en general permite acceder a un sistema de servicios públicos de mejor calidad, así como a mejores infraestructuras (Morandé, 2008; Rasse, 2015). Sin embargo, la proximidad física no necesariamente se traduce en el desarrollo de relaciones positivas de convivencia y amistad (Sabatini y Salcedo, 2007; Salcedo y Torres, 2004). En algunos casos, las familias que viven en los barrios de rentas altas pueden percibir que la cercanía a distritos desfavorecidos supone un riesgo de devaluación de sus viviendas (Morandé, 2007), y que además puede generar problemas de convivencia o aumentar los problemas de seguridad (González et al., 2009; Salcedo y Torres, 2004). Un caso de estudio habitual sobre el impacto del diferencial de rentas entre barrios próximos lo constituyen las “comunidades cerradas” de las grandes urbes latinoamericanas, tales como Buenos Aires, Lima, México o Santiago de Chile. Los procesos de segregación residencial se han visto reflejados en el desarrollo de un cinturón de pobreza en la periferia de las ciudades, con altos niveles de informalidad y una pobre dotación de infraestructuras (Flores, 2006; Sabatini et al., 2008; Sierralta, 2011). Más tarde, se ha producido el desarrollo inmobiliario suburbano para familias de ingresos medios y altos. En este contexto, se han ido conformando núcleos residenciales en los que la separación se ve reforzada por la construcción de rejas y muros. La creación de urbanizaciones cerradas en las afueras, con un perímetro definido y acceso privado, ha generado situaciones de contacto entre entornos residenciales con un alto diferencial de rentas (Hidalgo, 2004; Sabatini y Cáceres, 2004; Sabatini y Salcedo, 2007; Sabatini et al., 2010). No obstante, las barreras físicas reducen las oportunidades de contacto y dificultan el desarrollo de una identidad compartida (Márquez, 2003). Una situación diferente se produce cuando el contacto entre familias con niveles desiguales de ingresos tiene lugar dentro de un mismo barrio con población heterogénea. En este caso, las familias de bajos ingresos suelen verse beneficiadas: aunque el nivel de interacción con los vecinos sea relativamente bajo (Musterd y Ostendorf, 2006), normalmente mejoran sus oportunidades laborales y sus hijos consiguen una buena adaptación al ámbito educativo (Rosembaum et al., 2002). De hecho, residir en este tipo de distritos urbanos les ofrece oportunidades de movilidad social intergeneracional: cuando las familias más pobres residen en un barrio heterogéneo por lo que respecta al nivel de ingresos, los hijos Tabla 1 Los Barrios Como Contextos de Riesgo y Protección Descripción Posibles indicadores El barrio como desventaja social Los problemas se distribuyen en función de las condiciones de vida en cada contexto residencial. • Los problemas sociales se concentran en barrios de bajos ingresos. • La prevalencia de las enfermedades es mayor en los barrios desfavorecidos. Condiciones de vida estresantes en el barrio Las zonas verdes y los espacios en los que se puede caminar reducen la prevalencia de la obesidad, la depresión y las enfermedades cardiovasculares. • Hacinamiento, contaminación, ruido y viviendas de baja calidad. • Oportunidades para caminar, el ejercicio físico y el mantenimiento de una dieta equilibrada. Prevalencia de problemas y efectos de las normas sociales El vandalismo, la violencia y el incivismo se reproducen en los barrios a través de procesos de aprendizaje social y el establecimiento de normas sociales compartidas. • Prevalencia de la violencia, la delincuencia y los problemas de conducta. • Normas sociales que sostienen conductas incívicas o delincuenciales. Disponibilidad y acceso a recursos sociales Los barrios estables y cohesivos, con acceso a servicios comunitarios y recursos informales se asocian con menor incidencia de problemas sociales. • Porcentaje de propietarios y residentes de largo plazo. • Conectividad, relaciones fuertes y cohesión social entre vecinos. • Disponibilidad de servicios comunitarios y pequeños negocios. • Niveles de participación comunitaria y asociacionismo. Fuente: Elaboración propia, a partir una revisión sistemática de la literatura ( Maya-Jariego, 2021 ).
Maya-Jariego et al. / Apuntes de Psicología 41(3) 137-151 140 obtienen mejores resultados académicos, se reduce la probabilidad de abandono escolar y es más probable que accedan a la educación superior y a empleos de alta cualificación. Estas evidencias han servido para diseñar programas de reubicación de familias de bajos ingresos en contextos residenciales con mejores oportunidades, tal y como resumimos en el siguiente apartado. Mudarse a Barrios con Mejores Oportunidades La reubicación de familias en barrios con un promedio de ingresos superior mejora su calidad de vida, aumenta las oportunidades a las que tienen acceso y, a largo plazo, facilita la movilidad social ascendente. En la década de 1970 se inició la implementación de un programa para contrarrestar la segregación racial en Chicago, el Proyecto Gautreaux, con el que un pequeño número de familias negras que residían en viviendas sociales de barrios pobres fueron reubicadas en barrios con más recursos, de mayoría blanca. La intervención se mostró especialmente efectiva para reducir la tasa de abandono escolar de los menores, aumentó la probabilidad de que los miembros de la minoría cursaran estudios universitarios y mejoró las oportunidades de que los miembros de las familias desfavorecidas consiguieran un trabajo a tiempo completo (Rubinowitz y Rosenbaum, 2000). En los nuevos barrios los niños no solo estudiaban en mejores colegios, sino que recibían el apoyo educativo individualizado que necesitaban. Esta experiencia tuvo continuidad en la década de 1990 con el programa Moving to Opportunity for Fair Housing (MTO), con el que 4.600 familias que residían en viviendas sociales en barrios muy pobres fueron reubicadas en barrios con más recursos. También en este caso, los resultados mostraron un aumento en el promedio de ingresos familiar, una reducción de las tasas de violencia y delincuencia, una mejora en el rendimiento escolar de los menores y una disminución de la prevalencia de los problemas de salud entre los adultos, entre otros aspectos (Goering, 2003). Además, las familias se sentían integradas en el barrio, percibían un mayor nivel de seguridad y tenían una visión positiva sobre su vecindario. Los programas de reubicación de familias en barrios con más recursos también se han mostrado efectivos en la mejora de la salud mental de los participantes. Concretamente, con el programa MTO se obtienen mejores resultados en los indicadores de ansiedad y depresión en las mujeres (Acevedo-García et al., 2004; Kling et al., 2007; Orr et al., 2003), e igualmente reduce los miedos, el estrés, la depresión y la dependencia respecto a los adultos en niños y adolescentes (Clear y Montagnet, 2022; Kling et al., 2007; Leventhal y Brooks-Gunn, 2003; Orr et al., 2003). Estos cambios parecen asociarse con la mejora de las condiciones de vida en el nuevo barrio de residencia. Las familias se sienten más seguras y viven más tranquilas, pues perciben que están menos expuestos a la violencia y la inseguridad ciudadana (Del Conte y Kling, 2001). De hecho, muchos participaron en el programa de reubicación precisamente por el deseo de escapar de un entorno en el que sentían miedo (Rosenbaum, 2001), y encontraron en el nuevo vecindario un contexto en el que podían participar en la comunidad y relacionarse con los demás en un clima de confianza y protección (Kling et al., 2001; Pettit y McLanahan, 2001). En cualquier caso, los procesos de reubicación también pueden enfrentarse a dificultades. Por ejemplo, se ha documentado que algunos individuos tienen dificultades para establecer relaciones sociales y, en consecuencia, experimentan sentimientos de aislamiento y soledad por razones de idioma, grupo étnico de pertenencia o clase social (Ellen y Turner, 2003). Los problemas de integración son más habituales entre los adolescentes, ya sea porque no deseaban cambiar de residencia (Goetz, 2004), o por otros factores relacionadas con el consumo de drogas, o los sentimientos de discriminación por parte de subgrupos específicos (Clampet-Lundquist et al., 2006). La Vinculación Personal con Múltiples Barrios Otra manera en la que puede existir una vinculación entre los barrios próximos es la experiencia subjetiva de los residentes, expresada a través de múltiples sentidos de comunidad (Brodsky y Marx, 2001). Las personas participan en varias comunidades simultáneamente, con las que llegan a desarrollar una conexión emocional compartida. En consecuencia, el conjunto de las diferentes comunidades territoriales y relacionales en las que participa el individuo pueden conformar espacios alternativos en los que distribuir el tiempo y las lealtades personales, o bien anidarse en comunidades micro y macro, con diferentes grados de solapamiento. Este sentido de pertenencia múltiple está conectado con las experiencias de aculturación de los inmigrantes (Maya-Jariego y Armitage, 2007; Mannarini et al., 2018) y con los niveles de participación ciudadana (Mannarini y Fedi, 2009). La comunidad relacional de inmigrantes constituye un espacio de intermediación entre la comunidad receptora y el país de origen. Por su parte, la participación ciudadana y el sentido de pertenencia son dos procesos que se refuerzan mutuamente (Vidal et al., 2013). Si bien la vinculación con diferentes comunidades a la vez puede llegar a ser conflictiva, es bastante habitual que dé lugar a resultados positivos (Brodsky, 2009). Para las familias de bajos ingresos, la vinculación afectiva con aquellos espacios que ofrecen mejores oportunidades que el lugar de residencia funciona en la práctica como un recurso adaptativo. Por ilustrarlo con un caso concreto, en los barrios de alto riesgo, la falta de identificación con el entorno inmediato puede tener un valor protector en el colectivo de madres solteras, en la medida en que contribuye a la resiliencia entre aquellas personas que perciben a la comunidad como una carga, más que como un recurso (Brodsky, 1996). Este Estudio La revisión de los antecedentes de investigación nos ha permitido identificar (1) cuáles son las características sociales y ambientales de los barrios que condicionan la vida de sus residentes; y (2) cuáles son las influencias mutuas entre barrios próximos, especialmente cuando difieren en la renta media. En primer lugar, los barrios que mejor contribuyen a la calidad de vida de sus residentes son aquellos que, entre otros aspectos, tienen: (a) espacios por los que se puede caminar, (b) lugares que facilitan la interacción entre los vecinos, (c) servicios comunitarios y pequeños comercios, (d) una prevalencia reducida de la violencia y los comportamientos incívicos, (e) una alta proporción de residentes de largo plazo y propietarios de viviendas, y (f) alta conectividad social entre los vecinos. En segundo lugar, los barrios de bajos ingresos pueden verse beneficiados por su proximidad a barrios con mayores recursos socioeconómicos, puesto que les ofrecen: (a) lugares de
Frecuentar Lugares en Barrios Vecinos y Sentido Psicológico de Comunidad: un Estudio de Caso 141 interacción y sociabilidad, (b) acceso a servicios comunitarios y pequeños comercios, (d) oportunidades laborales y educativas y, ocasionalmente, (e) contextos de cohesión social con un potencial estabilizador en el entorno. La cohesión social y la conectividad entre vecinos se asocian con resultados positivos de salud mental, especialmente con una menor incidencia de la sintomatología depresiva (Roux y Mair, 2010). De acuerdo con ello, con esta investigación analizamos los flujos entre barrios próximos con diferenciales de renta y de cohesión social, así como su repercusión en el sentido psicológico de comunidad. Objetivos Con esta investigación pretendemos describir los intercambios sociales que se producen entre barrios próximos con diferencias de renta y de cohesión social. Para ello utilizaremos como caso de estudio cuatro barrios aledaños en la Ronda del Tamarguillo, en Sevilla. En ese contexto planteamos los siguientes objetivos específicos, de carácter descriptivo: a) Evaluar la frecuencia con la que visitan los lugares del barrio de residencia y los barrios aledaños. b) Evaluar el sentido psicológico de comunidad con el barrio de residencia y la importancia relativa de la vinculación con los barrios aledaños. c) Valorar las diferencias en el sentido psicológico de comunidad asociadas a la frecuentación de diferentes lugares. Como variables de control se utilizaron el tiempo de residencia en el barrio (Maya-Jariego, 2004) y el nivel socioeconómico (Hombrados-Mendieta y López-Espigares, 2014). Hipótesis Sobre las Relaciones Intergrupales Entre Barrios Vecinos En este estudio de caso partimos del supuesto de que el sentido psicológico de comunidad en el barrio de residencia se asocia con la distribución de relaciones entre los vecinos del mismo barrio (endogrupo) y los vecinos de barrios colindantes (exogrupo) (Bernardo y Palma-Oliveira, 2016; Cheng y Espiritu, 1989; Schmid et al., 2013). Al mismo tiempo, las oportunidades para desarrollar relaciones dentro y fuera del barrio dependen en parte de la distribución de escenarios de conducta facilitadores de la sociabilidad vecinal. De acuerdo con ello planteamos las siguientes hipótesis: 1. Aquellos individuos que desarrollan más relaciones interpersonales en barrios colindantes ven atenuado el grado de identificación con el barrio de residencia. 2. Los barrios con un mayor número de escenarios para la sociabilidad muestran un mayor sentido psicológico de comunidad entre sus residentes, e indirectamente repercuten en una atenuación del sentido de comunidad en los barrios colindantes. Área de Estudio: Cuatro Barrios en la Frontera del Tamarguillo En la figura 1 mostramos un fragmento del mapa de la ciudad de Sevilla con las cuatro manzanas que fueron objeto de investigación. Se trata de un caso de estudio de barrios próximos con un claro desnivel socioeconómico, en el que los barrios con más recursos ofrecen escenarios para la interacción social a los residentes en los barrios de bajos ingresos. Figura 1 Cuatro Barrios Aledaños en la Ronda del Tamarguillo (Sevilla). Los Recuadros Destacan las Cuatro Manzanas que Fueron Objeto de Estudio. De Izquierda a Derecha y de Arriba Abajo, Corresponden Respectivamente a: Nervión Viejo, Los Pajaritos, Ciudad Jardín y Amate
Maya-Jariego et al. / Apuntes de Psicología 41(3) 137-151 142 La Ronda del Tamarguillo es una vía de circunvalación interior que sigue el antiguo cauce del arroyo Tamarguillo. También cuenta con un paseo arbolado, que discurre en paralelo. Ambos conforman una línea divisoria entre los barrios que quedan a cada lado (a la izquierda y la derecha en la figura 1). Estos cuatro barrios se eligieron por la oportunidad que ofrecen para estudiar los intercambios entre zonas aledañas con un diferencial de renta significativo. La zona conocida como Tres Barrios-Amate, al este del Tamarguillo, ocupa la primera posición entre los barrios más pobres de España según datos de los Indicadores Urbanos del Instituto Nacional de Estadística (Observatorio de Desigualdad de Andalucía, 2023). En esa zona se ubican dos de las manzanas que fueron objeto de estudio en nuestra encuesta: Los Pajaritos (conformado por las barriadas de La Candelaria, Nazaret, Madre de Dios y Los Pajaritos) y Amate (que incluye las barriadas de Virgen de los Reyes, Virgen de Fátima, Santa Teresa, Regiones Devastadas, y Casitas Bajas). Las otras dos manzanas (Nervión Viejo y Ciudad Jardín) tienen un nivel socioeconómico comparativamente superior. Por tanto, la Ronda del Tamarguillo constituye -en una parte de su recorridouna frontera social y geográfica entre Los Pajaritos y Amate, por un lado, y Nervión Viejo y Ciudad Jardín, por el otro. Los Pajaritos, Candelaria y Madre de Dios son sectores de promociones de viviendas públicas con una elevada prevalencia de problemas sociales. Se trata de vecindarios con zonas deterioradas, con pocos comercios y escasos lugares de encuentro. Al otro lado, Nervión Viejo y Ciudad Jardín corresponden en cambio al ensanche urbano de barrios burgueses y residenciales. La manzana de Nervión más próxima al Tamarguillo concentra la mayor parte de los pequeños comercios en la zona —dando lugar a un área activa y populosa—, mientras que Ciudad Jardín es un barrio más tranquilo y menos transitado. El antiguo cauce del Tamarguillo separa a la población por condiciones materiales de vida de manera diferenciada. Sin embargo, pese a las barreras y dificultades, constituye un espacio de confluencia. La manzana de Nervión más próxima al Tamarguillo es un espacio de encuentro para los residentes de Ciudad Jardín, Los Pajaritos y Amate. La avenida Marqués de Pickman es el eje comercial y comunitario de este bloque de viviendas. El mercado, los puestos ambulantes al aire libre, los bares y los pequeños establecimientos comerciales son los lugares donde la población de los cuatro barrios tiene la oportunidad de coincidir. También es una vía de paso desde los barrios populares hacia el centro de la ciudad. Los colegios constituyen también escenarios de contacto entre las familias. Por ejemplo, en algunos centros educativos coinciden las capas populares de Tres Barrios (Los Pajaritos, Candelaria y Madre de Dios) con población acomodada de Nervión. Esto le da a la zona de Nervión Viejo el carácter de espacio de transición urbano y demográfico. También muestra la complejidad de las barriadas de promoción social, como Los Pajaritos o Candelaria, donde una parte de la población pone en marcha estrategias más o menos exitosas de apalancamiento y ascenso social. Es el tipo de dinámicas que se entienden mejor cuando atendemos a cómo cada barrio se relaciona con su entorno, en lugar de concebirlo como un espacio aislado. Método Muestra Se entrevistó a 225 residentes de cuatro manzanas colindantes en los barrios de Nervión, Ciudad Jardín, Amate y Los Pajaritos. Para seleccionar a los encuestados se utilizó una guía con cuotas de género y edad con afijación proporcional, tomando como referencia los datos poblacionales del Padrón Municipal. En el momento de nuestra consulta, constaban 36.803 residentes en la zona de estudio. Los participantes tenían en promedio una edad ligeramente por encima de los 50 años en el momento de la encuesta, con un rango entre los 18 y los 85 años (DT = 17,425). La muestra final estuvo compuesta por un 62.1 % de mujeres y un 37.9 % de hombres. Según el estado civil, están representados los casados (n = 94, 42.7 %), los solteros (n = 70, 31.8 %) y los separados o divorciados (n = 34, 5.5 %), entre otros (n = 22, 10 %). La mayoría vive en familia (n = 120, 53.8 %) o en pareja (n = 55, 22.9 %), aunque también hay encuestados que viven solos (n = 44, 19.7 %), o en otras circunstancias (n = 8, 3.6 %). El 69.6 % de los participantes declararon tener estudios no universitarios, el 23.6 % habían completado estudios universitarios y el 6.8 % no tenían estudios. En cuanto a la situación profesional, el 52 % eran activos, el 24.7 % jubilados y el 7.2 % estudiantes. El nivel socioeconómico percibido de la muestra era medio para el 52.9 % y el 15.1 % declaraba tener ingresos bajos o muy bajos. Instrumentos La Escala de Sentido Psicológico de Comunidad de Jason, Stevens y Ram (2015) es un instrumento que permite medir el grado de identificación con el barrio. Está compuesta por 9 ítems que se responden, según el grado de acuerdo del encuestado, en una escala que oscila entre 1 y 6. Los ítems se refieren a (a) las Características de la Comunidad, que se corresponde con el factor denominado Entidad (por ejemplo, “Este es un buen barrio”), (b) las Relaciones entre los integrantes de la comunidad, o Pertenencia (por ejemplo, “Los vecinos pueden conseguir ayuda unos de otros en caso de necesidad”), y (c) la Conexión Emocional compartida, que refiere al Yo (por ejemplo, “Este barrio es importante para mí”). La puntuación global de la escala es el promedio de las respuestas a los diferentes ítems. En su conjunto, permite valorar el apego al lugar y la interacción con los vecinos. La escala se ha utilizado previamente con una muestra española con excelentes indicadores de fiabilidad (Maya-Jariego et al., 2020). En nuestro estudio obtuvimos un alfa de Cronbach de 0.819. Lugares visitados en los cuatro barrios. A partir de la observación cualitativa in situ, se eligieron seis lugares de interacción representativos de cada barrio. Como elemento de comparación, se añadieron cuatro mercados y centros comerciales que se encuentran en las inmediaciones de las cuatro manzanas analizadas. Los 28 lugares resultantes fueron enumerados a cada encuestado, para que indicaran la frecuencia con la que suelen visitarlos. Concretamente, se pidió que puntuaran cada lugar en una escala de 1 a 6 según la frecuencia de visitas durante el último mes. La escala de respuesta utilizada fue: 1 = Nunca, 2 = Una o dos veces al mes, 3 = Una vez por semana, 4 = Más de una vez por semana, 5 = Casi todos los días, 6 = Todos los días. Este instrumento proporciona una aproximación a los lugares de interacción más relevantes dentro y fuera del barrio. La aplicación mostró una consistencia interna elevada, con un alfa de Cronbach de 0.826. Tiempo de residencia en el barrio, nivel socioeconómico y bienestar percibido. Se preguntó a los entrevistados cuánto tiempo llevaban residiendo en el barrio actual. Se trata de una variable que suele relacionarse positivamente de manera consistente con el
Frecuentar Lugares en Barrios Vecinos y Sentido Psicológico de Comunidad: un Estudio de Caso 143 sentido de comunidad (Maya-Jariego, 2004). También se pidió que indicaran su nivel socioeconómico en una escala de siete niveles (1 = Muy bajo; 2 = Bajo; 3 = Medio-bajo; 4 = Medio; 5 = Medioalto; 6 = Alto; 7 = Muy alto). Finalmente, cumplimentaron una “escalera de bienestar” con la que valoraron el bienestar y la calidad de vida percibidos, en comparación con los vecinos que residían en su mismo barrio en el momento de la entrevista (asignando una puntuación entre 1 y 10). Estos dos últimos indicadores están inspirados en estudios previos que muestran las diferencias en sentido de comunidad y bienestar en función del nivel de renta (Hombrados-Mendieta y López-Espigares, 2014). Procedimiento y Análisis de Datos Se realizaron entrevistas cara a cara en los barrios de residencia. La participación fue voluntaria. Los encuestados firmaron un consentimiento informado en el que se les notificaba que la información se utilizaría sólo con fines de investigación, garantizando el anonimato en el tratamiento de los datos y la difusión de los resultados. Se realizaron análisis estadísticos descriptivos y comparaciones de medias de todas las variables de investigación, desagregadas por barrio de residencia. Las correlaciones de Pearson se utilizaron como guía para formular los modelos de regresión. A continuación, para destacar las diferencias individuales en el uso de los lugares de interacción, se aplicó un análisis de conglomerados de K-medias. Concretamente, se recurrió al procedimiento Quick Cluster, con un máximo de 10 iteraciones, medias actualizadas y un criterio de convergencia de 0,02. En todos estos análisis se utilizó el paquete estadístico SPSS 26. La matriz de visitas mutuas entre barrios se analizó de forma agregada, integrando el conjunto de respuestas de todos los encuestados. Con ello se elaboró una meta-representación de relaciones entre barrios, utilizando el programa Visone (Brandes y Wagner, 2004). Resultados Contexto Residencial, Condiciones Socioeconómicas y Sentido de Comunidad Los encuestados llevan viviendo, en promedio, algo más de 28 años en el barrio en el que residen actualmente, con un rango entre 0 y 76 años (DT = 20,06). Además, en torno a un quinto de los entrevistados han vivido siempre en el mismo barrio (n = 49, 21.8 %). En general los participantes describen su nivel socioeconómico utilizando el rango medio de la escala (M = 3.70 sobre 7, DT = 1,089). También coinciden en una valoración intermedia cuando comparan su nivel de bienestar y calidad de vida con el de los vecinos del barrio (M = 6.47 sobre 10, DT = 1.642). En las comparaciones múltiples solo se aprecia una diferencia significativa entre barrios por lo que respecta al nivel socioeconómico de Nervión y Los Pajaritos (Scheffé = -0.697, p < 0.05). Los cuatro barrios difieren en el sentido de comunidad percibido (F = 18.570, p < 0.001). Concretamente, los residentes de Los Pajaritos expresan una identificación con su barrio comparativamente menor que el resto. Como se puede observar en la tabla 2, estas diferencias corresponden en gran medida al factor Entidad, que establece una clara divisoria entre los barrios con menor nivel de renta (Amate y Los Pajaritos) y los que se ubican al otro lado del Tamarguillo (Nervión y Ciudad Jardín). Según la formulación original de la escala, este factor se refiere a la existencia de metas comunes, el grado de seguridad y protección, el desempeño según las expectativas o la evaluación comparativa del barrio con otros contextos residenciales (Jason et al., 2015). Lugares de Interacción La tabla 3 presenta los lugares más frecuentados por los encuestados. Con fines descriptivos, también se indica el coeficiente de correlación con la puntuación promedio en la escala de sentido psicológico de comunidad. Entre los lugares más visitados destacan las grandes avenidas y los espacios comunes (tales como plazas y parques) que se encuentran en las zonas de confluencia entre barrios. Por ejemplo, la Avenida Marqués de Pickman (que se ubica entre Nervión y Ciudad Jardín), la Avenida Federico Mayo Gayarre (que se ubica entre Los Pajaritos y Amate) y el Parque de la Ronda del Tamarguillo (que separa a los dos primeros de los dos últimos) se mencionan entre los lugares de interacción más habituales. También son lugares relevantes la Gran Plaza y los centros comerciales situados en las inmediaciones de las cuatro manzanas estudiadas. En la tabla 4 hemos resumido cómo se distribuyen los lugares más frecuentados según el barrio de residencia. Los resultados muestran un patrón muy definido. El barrio de residencia concentra Tabla 2 Medidas de Años de Residencia en el Barrio, Nivel Socioeconómico, Bienestar Social Percibido y Sentido Psicológico de Comunidad (en Cada Caso se Indica Media y Desviación Tipo; Nivel de Significación de la Comparación de Medias: * p < 0.05; ** p < 0.01; *** p < 0.001) Barrio de residencia Total Variables Los Pajaritos (n = 63) Nervión Viejo (n = 66) Amate (n = 47) Ciudad Jardín (n = 49) FCuatro barrios (n = 225) Años en el barrio 32.19 (21.9) 24.56 (19.0) 27.83 (16.9) 29.57 (21.1) 1.637 28.47 (20.0) Nivel socioeconómico 3.33 (1,2) 4.03 (0,8) 3.53 (1,0) 3.88 (1,0) 5.532 ** 3.70 (1.0) Escalera de bienestar comparado 6.65 (1.8) 6.52 (1.4) 6.23 (1.9) 6.41 (1.,3) 0.615 6.47 (1.6) Sentido psicológico de comunidad 4.00 (1.0) 4.89 (0.7) 4.49 (0.8) 5.07 (0.7) 18.570 *** 4.59 (0.9) Factor 1: Entidad (Entity) 3.05 (1,4) 5.20 (0,8) 4.36 (1,2) 5.19 (0,8) 49.971 *** 4.42 (1.4) Factor 2: Pertenencia (Membership) 4.34 (1.2) 4.68 (0.9) 4.35 (1.0) 4.85 (0.9) 2.840 * 4.55 (1.1) Factor 3: Yo (Self) 4.59 (1.2) 4.79 (1.1) 4.75 (1.0) 5.15 (0.8) 2.443 4.81 (1.1)
Maya-Jariego et al. / Apuntes de Psicología 41(3) 137-151 144 los lugares de interacción preferentes para cada encuestado en todos los casos. Lo más habitual es moverse dentro del propio barrio. Los centros comerciales externos también ejercen cierta atracción. Sin embargo, Nervión es, con diferencia, el vecindario que atrae más visitas de los demás barrios. Se trata de una zona con una mayor concentración de bares, pequeños comercios y otros servicios. Complementariamente, también se observa cierto trasiego entre los barrios más próximos físicamente y con un nivel de renta parecido: es decir, entre Amate y Los Pajaritos, por un lado; y entre Nervión y Ciudad Jardín por otro lado. Los desplazamientos desde los barrios de más renta a los de menos renta son comparativamente los menos frecuentes. Las tendencias más definidas están representadas en la figura 2. En líneas generales la inclinación a visitar barrios con un mayor nivel de renta que el propio está más acentuada que en sentido contrario. No obstante, las diferencias entre Nervión y Ciudad Jardín parecen indicar que hay otros factores que podrían estar ejerciendo su influencia, tales como la oferta de servicios y el diseño urbano. De hecho, Ciudad Jardín es el vecindario que menos visitas externas recibe. Se trata de un área con menos espacios públicos para la interacción, con una menor presencia de pequeños negocios y donde es poco frecuente pasear. Tabla 3 Lugares más Frecuentados en los Cuatro Barrios. Media, Desviación Tipo y Correlación con el Sentido Psicológico de Comunidad (r). Nivel de Significación de las Correlaciones Bivariadas: * p < 0.05; ** p < 0.001 Lugares de interacción M (DT) r Gran Plaza 4.74 (1.3) .301 ** Avda. Marqués de Pickman 4.52 (1.5) .217 ** Calle Cristo de la Sed 3.40 (1.8) .252 ** Avda. Ciudad Jardín 3.31 (1.8) .274 ** Centro Comercial Los Arcos 3.18 (1.4) -.122 Avda. Federico Mayo Gayarre 3.08 (1.9) -.230 ** Centro Comercial Nervión 2.97 (1.4) .054 Parque de la Ronda del Tamarguillo 2.79 (1.7) -.096 Parque La Ranilla 2.69 (1.6) .102 Parque Amate 2.52 (1.7) -.211 ** Calle Alfonso XI 2.45 (1.8) .295 ** Avda. San Juan de la Cruz 2.19 (1.5) -.134 * Parque Plaza Ruperto Chapí Ciudad Jardín 2.16 (1.5) .162 * Colegio Martín de Gaínza 2.07 (1.7) .305 ** Colegio Francisco Solano 2.03 (1.5) .108 Colegio Nepomuceno 2.01 (1.5) .088 Parroquia La Candelaria 2.00 (1.6) -.178 ** Parque de juegos infantiles Ciudad Jardín 1.96 (1.5) .206 ** Centro de Salud La Candelaria 1.94 (1.4) -.190 ** Avenida Los Gavilanes 1.94 (1.4) -.112 Mercado de Las Palmeritas 1.91 (1.2) .286 ** Asociación de Vecinos Esperanza 1.76 (1.3) .208 ** Parroquia Blanca Paloma 1.76 (1.4) -.129 Colegio Victoria Díez 1.75 (1.5) -.206 ** Parroquia Santa Teresa 1.62 (1.2) -.051 Colegio Blanca Paloma 1.59 (1.3) -.129 Plaza de Santa Teresa de Jesús 1.57 (1.1) -.002 Parque del Estornino 1.52 (1.2) -.142 * Tabla 4 Lugares de Interacción Frecuentados Habitualmente por los Residentes de Cada uno de los Cuatro Barrios. En Cada Caso se Indica Media y Desviación Tipo (Nivel de Significación de la Comparación de Medias: * p < 0.05; ** p < 0.01; *** p < 0.001) Barrio de residencia Barrios de los lugares de interacción frecuentados Los Pajaritos (n = 63) Nervión Viejo (n = 66) Amate (n = 47) Ciudad Jardín (n = 49) F Los Pajaritos 3.00 (1.2) 1.16 (0.3) 2.17 (1.1) 1.42 (0.6) 49.543 *** Nervión 2.96 (1.13) 3.86 (1.0) 2.59 (0.9) 3.33 (0.9) 15.465 *** Amate 2.32 (1.05) 1.21 (0.4) 2.92 (1.03) 1.59 (0.8) 42.355 *** Ciudad Jardín 1.63 (0.8) 1.89 (0.9) 1.89 (1.0) 4.02 (1.2) 64.472 *** Áreas comerciales externas 2.77 (0.9) 2.61 (0.9) 2 49 (0.8) 3.00 (1.03) 2.650 * Figura 2 Frecuentación de Lugares por Barrio de Residencia. El Tamaño del Nodo Representa la Frecuencia Media de Visitas a los Lugares del Barrio en el que Reside el Encuestado. El Tamaño del Lazo Representa la Frecuencia Media de Visitas a los Barrios Colindantes. Elaboración Propia con el Software Visone (Brandes y Wagner, 2004)
Frecuentar Lugares en Barrios Vecinos y Sentido Psicológico de Comunidad: un Estudio de Caso 145 Variables Predictoras del Sentido de Comunidad La tabla 5 muestra las correlaciones entre el tiempo de residencia en el barrio, el nivel socioeconómico, la frecuentación de lugares y el sentido de comunidad. Tanto el tiempo de residencia en el barrio como el nivel socioeconómico tienen una asociación positiva con el sentido psicológico de comunidad. La frecuentación de lugares de Los Pajaritos y Amate refleja una relación negativa con el sentido de comunidad, mientras que en el caso de Nervión y Ciudad Jardín muestran una relación positiva. En el primer caso, la asociación negativa es más fuerte si solo atendemos al factor Entidad. Por lo que respecta a los lugares, las correlaciones cruzadas reflejaron una asociación entre frecuentar Los Pajaritos y Amate (r = 0.517, p < 0.01), y entre frecuentar Nervión y Ciudad Jardín (r = 0.310, p < 0.01), mostrando por tanto un patrón diferenciado a ambos lados de la divisoria del Tamarguillo. Todas las variables se introdujeron en dos modelos de regresión para predecir, respectivamente, el sentido psicológico de comunidad y el factor Entidad (ambos en la tabla 6). Los años que han residido en el barrio y el nivel socioeconómico del encuestado son los mejores predictores del sentido de comunidad. También tienen un efecto significativo la frecuentación de lugares en Los Pajaritos, Nervión y Ciudad Jardín. La escalera de bienestar comparado no aportó valor explicativo al modelo. En el segundo modelo el mejor predictor de Entidad, con sentido negativo, es la frecuentación de lugares en Los Pajaritos. Esto parece mostrar que es el valor atribuido al barrio (más que las relaciones entre vecinos o la experiencia personal en el barrio) lo que destaca negativamente para el caso de Los Pajaritos. En ambos modelos los lugares que frecuentan los encuestados tienen un efecto sobre el sentido de comunidad que es independiente del nivel socioeconómico del individuo. Para determinar si dicho efecto obedece solo al barrio de residencia, recurrimos a una estrategia de clasificación tal y como se describe en el siguiente apartado. Perfiles de Frecuentación de Lugares en los Cuatro Barrios Para clasificar a los participantes, llevamos a cabo un análisis de conglomerados utilizando como variables criterio los cinco indicadores que resumen los lugares que frecuentan en la zona. Se utilizó el procedimiento de k-medias, con cinco categorías, medias actualizadas y un criterio de convergencia de 0.02. En una primera fase exploratoria se probaron soluciones de entre dos y seis categorías. La solución de cinco conglomerados ofreció una buena distribución de casos por categorías, y respondía bien a los intereses teóricos antes mencionados. En la tabla 7 se describe el perfil de los conglomerados resultantes. El clúster de pertenencia se cruzó de forma sistemática con todas las variables de la encuesta, para determinar diferencias significativas y caracterizar cada perfil. Existe una clara asociación entre el barrio de residencia y el uso del espacio (Chicuadrado = 24.410, p < 0.001). Sin embargo, tal y como resumimos en la tabla 8, el clúster 2 muestra también la existencia de un perfil que se aleja del patrón general y que destacaremos a continuación por su interés teórico. Las puntuaciones globales en el sentido psicológico de comunidad están fuertemente asociadas con el clúster de pertenencia (F = 12.540, p < 0.001). A su vez, es el barrio en el que residen el que en gran parte determina los usos del entorno Tabla 5 Correlaciones Entre Tiempo de Residencia en el Barrio, Aspectos Socioeconómicos, Frecuentación de Lugares y Sentido de Comunidad (Nivel de Significación de las Correlaciones Bivariadas: *p < 0.05, **p < 0.01) Variables 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 1. Años en el barrio - -0.118 -0.069 0.176 ** 0.006 0.047 0.045 -0.149 0.150 * 0.267 ** 2. Nivel socioeconómico - -0.367 -0.091 0.099 -0.065 0.161 * 0.166 * 0.253 ** 0.235 ** 3. Escalera de bienestar - 0.106 0.135 * 0.151 * 0.071 0.205 ** -0.015 -0.031 4. Lugares (Pajaritos) - 0.030 0.517 ** -0.112 0.264 ** -0.363 ** -0.222 ** 5. Lugares (Nervión) - -0.145 * 0.310 ** 0.315 ** 0.181 ** 0.247 ** 6. Lugares (Amate) - 0.069 0.186 ** -0.219 ** -0.164 * 7. Lugares (Ciudad Jardín) - 0.346 ** 0.251 ** 0.301 ** 8. Lugares (Externos) - -0.022 0.021 9. Entidad - 0.826 ** 10. Sentido de comunidad - Tabla 6 Coeficientes de Regresión Estandarizados de las Variables Predictoras del Sentido de Comunidad (Modelo 1) y el Factor Entidad (Modelo 2) (Nivel de Significación: *p < 0.01, **p < 0.001) Predictores Sentido de comunidad Entidad Años en el barrio 0.314 ** 0.216 * Nivel socioeconómico 0.254 ** 0.246 ** Escalera de bienestar -0.102 -0.052 Lugares (Pajaritos) -0.231 * -0.367 ** Lugares (Nervión) 0.204 * 0.141 * Lugares (Amate) 0.014 0.006 Lugares (Ciudad Jardín) 0.174 * 0.120 Lugares (Externos) -0.019 -0.009 R20.294 0.279 R2 ajustado 0.267 0.252 F10.984 ** 10.213 ** Error estándar de la estimación 0.80793 1.23672