La palabra deformada: Conversaciones con el poema "En esta noche, en este mundo" de Alejandra Pizarnik
Abstract
Este artículo pretende analizar el poema “En esta noche, en este mundo” de la poeta argentina Alejandra Pizarnik, centrándonos en la idea del “silencio”, el eje fundamental del poema. Para profundizar en este análisis se ha recurrido a distintas teorías del lenguaje con el fin de conocer qué se esconde tras sus versos y tras la idea de silencio que nos transmite.
Full text
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Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, oc ub e 2006
ISSN: 1885-3625
DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2006.i05.03
Liliana Mo eno M.
Uni e sidad Nacional de Colombia
LA PALABRA DEFORMADA: CONVERSACIONES CON
EL POEMA “EN ESTA NOCHE, EN ESTE MUNDO” DE
ALEJANDRA PIZARNIK
THE DISTORTED WORD: CONVERSATIONS WITH THE POEM “TONIGHT, IN
THIS WORLD” BY ALEJANDRA PIZARNIK
Resumen:
Es e a ículo p e ende analiza el poema
“En es a noche, en es e mundo” de la poe a
a gen ina Alejand a Piza nik, cen ándonos
en la idea del “silencio”, el eje undamen al
del poema. Pa a p o undiza en es e análisis
se ha ecu ido a dis in as eo ías del lenguaje
con el in de conoce qué se esconde as
sus e sos y as la idea de silencio que nos
ansmi e.
Palab as cla es:
Alejand a Piza nik, poema, silencio, lenguaje.
Abs ac :
This a icle aims o analyse he poem
“Tonigh , in his wo ld” by he A gen inean
poe Alejand a Piza nik, ocusing on he idea
o “silence”, cen al idea o he poem. In o de
o go deep in o he analysis we ha e used
di e en linguis ic heo ies wi h he pu pose
o knowing wha is behind he e ses and he
idea o silence which is ansmi ed.
Key wo d:
Alejand a Piza nik, poem, silence, language.
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lo que pasa con el espí i u es que no se e
¿de dónde iene es a conspi ación de
in isibilidades?
ninguna palab a es isible
somb as
ecin os iscosos donde se ocul a
la pied a de la locu a
co edo es neg os
los he eco ido odos
¡oh quéda e un poco más en e noso os!
mi pe sona es á he ida
mi p ime a pe sona del singula
esc ibo como quien con un cuchillo alzado en la
oscu idad
esc ibo como es oy diciendo
la since idad absolu a con inua ía siendo
lo imposible
¡oh quéda e un poco más en e noso os!
los de e io os de las palab as
deshabi ando el palacio del lenguaje
el conocimien o en e las pie nas
¿qué hicis e del don del sexo?
oh mis mue os
me los comí me a agan é
no puedo más de no pode más
palab as embozadas
odo se desliza
hacia la neg a licue acción
y el pe o de maldo o
en es a noche en es e mundo
donde odo es posible
sal o
el poema
hablo
sabiendo que no se a a de eso
siemp e no se a a de eso
oh ayúdame a esc ibi el poema más p escindible
el que no si a ni pa a
se inse ible
ayúdame a esc ibi palab as
en es a noche en es e mundo
Publicado en Á bol de Fuego, Ca acas, 45, diciemb e de 1971
El econocimien o de los asgos gene ales de la poé ica de Alejand a Piza nik, a a és
de es e poema, pe mi e ambién el acceso a la lec u a del silencio es é ico, en endiendo
és e como la omisión o al de signi ican es, al como lo exp esé en el abajo an e io .
De mane a que en el p esen e esc i o, in en o ambién un análisis a ese ipo de silencio
que unciona como oposición a la ob a o al de la poe a a gen ina.
Inicia es e eco ido implica pa i de una idea ace ca del lenguaje, que se opone
a la concepción ingenua de la palab a como mani es ación di ec a y diá ana del
“La palab a dice lo que dice
y además más
y o a cosa”
(Alejand a Piza nik)
Quizá, como a i ma Ha old Bloom, la espues a a un poema sólo puede se o o
poema. Sin emba go, quedan aquí los es igios de mi eunión con un poema que
ha sido mi somb a desde hace ya a ios años. Busqué du an e mucho iempo es a
opo unidad o mejo , es a exigencia: exp esa una lec u a in en ando abandona las
ases i uales que nos posicionan como se es capaces de obje i idad (como si és a
cons i uye a un log o… e iden emen e, pod ían condeco a nos con la e dad).
Me p opongo esencialmen e, señala cómo se cons uye el sen ido en el poema,
y cómo se p oduce una cohe encia en e lo dis in os ni eles discu si os. El poema
que p esen o a con inuación es el obje o de análisis p incipal, sin emba go, su lec u a
implica, además de muchos o os componen es, el conocimien o de la ob a o al de
Alejand a Piza nik, pues o que en es e caso, econoce el co- ex o pe mi e dis ingui
los elemen os pa icula es de la poé ica que mul iplican el sen ido de la ob a que
p esen o a con inuación:
EN ESTA NOCHE, EN ESTE MUNDO
A Ma ha Isabel Moia
en es a noche en es e mundo
las palab as del sueño de la in ancia de la mue e
nunca es eso lo que uno quie e deci
la lengua na al cas a
la lengua es un ó gano de conocimien o
del acaso de odo poema
cas ado po su p opia lengua
que es el ó gano de la e-c eación
del e-conocimien o
pe o no el de la esu ección
de algo a modo de negación
de mi ho izon e de maldo o con su pe o
y nada es p omesa
en e lo decible
que equi ale a men i
( odo lo que se puede deci es men i a)
el es o es silencio
sólo que el silencio no exis e
no
las palab as
no hacen el amo
hacen la ausencia
si digo agua ¿bebe é?
si digo pan ¿come é?
en es a noche en es e mundo
ex ao dina io silencio el de es a noche
lo que pasa con el alma es que no se e
lo que pasa con la men e es que no se e
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A pa i de es e momen o el iángulo ideal depende del des ina a io o lec o ,
únicamen e el lec o puede e mina el poema inacabado, esca a sus múl iples
sen idos, ag ega le o os nue os. Te mina equi ale aquí a da ida nue amen e,
a e-c ea ; cuando esc ibo jamás e oco un lec o . Tampoco se me ocu e pensa
en el des ino de lo que es oy esc ibiendo. Nunca he buscado al lec o ni an es,
ni du an e, ni después del poema. Es po es o, c eo, que he enido encuen os
imp e is os con e dade os lec o es inespe ados. Los que me die on la aleg ía,
la emoción de sabe me comp endida en p o undidad. A lo que ag ego una ase
p opicia de Gas ón Bachela d: el poe a debe c ea su lec o y de ninguna mane a
exp esa ideas comunes”1
En es a e lexión de Alejand a Piza nik se dis inguen los es elemen os, que a ni el
ex e io con o man el iángulo comunica i o: el poe a, el poema y el lec o . Pe o el ex o
no sólo pe mi e un con ac o en e los dos suje os, ambién p opicia la in e subje i idad
en la elación poema – lec o , en an o el ex o mismo pe mi e ecupe a la in ención,
pues en él se ha ijado la huella de una expe iencia pa icula con el mundo. De igual
modo, el acceso al sen ido del ex o es á signado po el sabe del lec o a pa i del
cual puede es ablece se un diálogo en donde en a a juga o a iada: Yo, ú y él,
en endiendo cada una de es as como ins ancias discu si as in e nas. A pa i de és as
se gene an en el discu so dis in as elaciones que gene an los es ni eles discu si os:
– El ni el de la his o ia
– El ni el de la enunciación
– El ni el del discu so
El ni el de la his o ia se a icula a a és de la elación yo – él. El componen e cul u al
es el elemen o básico de es e ni el, de donde se desp ende el e e en e. Se conside a
aquí una es uc u a o ex o que es á ahí, sin quien la p oduce. De mane a que el poema
ha de en ende se en es e ni el como una unidad con es uc u a lógica, a pa i de la
cual se abs ae un signi icado que esponde a la p egun a: ¿qué dice el ex o? ¿de qué
habla?
En es a noche, en es e mundo, habla de la imposibilidad de DECIR, de la angus ia del
poe a que se en en a a un mundo donde la since idad absolu a, la exp esión indi idual
y o iginal son imposibles. En el poema hay una oz que exp esa la necesidad de esc ibi
un poema. Y po poema se en iende, al inal del ex o, una exp esión absolu amen e
au én ica, libe ada de las o mas y con enidos cul u ales que op imen al se . En es e
caso, la e e encia es un p oceso de signi icación: DECIR, exp esa a a és del poema.
Po an o, pod íamos habla de una e e encia me alingüís ica que iene como base un
sabe : la escisión en e la ep esen ación y lo ep esen ado.
1 Alejand a Piza nik, El poema y su lec o , en “Alejand a Piza nik: Ob as escogidas” Ediciones
Hölde lin, Medellín, 1996, p. 214
pensamien o. La sospecha espec o a la mane a cómo ope a el lenguaje, así como el
econocimien o de la escisión en e lo que se dice, lo que se piensa y lo que se hace, son
ca ac e ís icas de un pensamien o que en a en up u a con una adición posi i a que
eía en el es udio de las o mas ex uales, la posibilidad de una lec u a cien í ica que
ap oxima a al lec o a la e dad de ex o.
La pos u a nie zscheana, po ejemplo, se sos iene en el o igen me a ó ico del lenguaje,
en a izando en la imposibilidad de cons ui la e dad en an o co espondencia en e
la palab a y lo que nomb a. Se habla pues, de una inconsciencia en el uso del lenguaje
como mundo cons uido y sepa ado del mundo eal, que p o oca en el uso del lenguaje
un acomodamien o a és e y un engaño.
Así, la imposibilidad de DECIR, apa ándose de un pensamien o impues o, implica
ambién un a aque a las o mas que a apan al indi iduo en una ealidad c eada po
la cul u a y es ancan la p oducción del conocimien o, anulando de paso al indi iduo.
Alejand a Piza nik, como o os a is as, de o ma la palab a que se ha con e ido en
he amien a de engaño, p isión y umba, median e el discu so es é ico, que posibili a
la c eación de un mundo pa alelo, ope ación me a ó ica en la cual se alude a la
expe iencia del se en y con el mundo. El discu so es é ico se mues a abie amen e
como juego que busca la hones idad y econoce la imposibilidad de mani es a una
e dad.
Po an o, en un p ime encuen o con el poema, además de encon a la insc ipción
de dicho ex o den o del discu so es é ico que exp esa la au en icidad en mayo g ado,
en elación con los o os ipos de discu so, se halla ambién el econocimien o de una
o ma li e a ia pa icula , de un géne o: la lí ica. Den o del discu so li e a io, és a es
la o ma en la cual se exp esa un mayo g ado de subje i idad, pues el poe a libe a su
oz o sus oces en el e so. En el p oceso de p oducción, como ocu e en odo discu so
li e a io, el poe a no es á suje o a la mi ada del o o, no esc ibe especí icamen e pa a
un ipo de lec o , sino que exp esa en la ob a una subje i idad que llama al lec o al
diálogo, es deci , al en en amien o del O o con el ex o:
“Si me p egun an pa a quién esc ibo me p egun an po el des ina a io de mis
poemas. La p egun a ga an iza, áci amen e la p esencia del pe sonaje.
De modo que somos es: yo, el poema, el des ina a io. Es e iángulo en acusa i o
p ecisa un pequeño examen.
Cuando e mino un poema, no lo he e minado. En e dad lo abandono y el poema
ya no es mío, más exac amen e el poema exis e apenas.
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de la é ica3 (…) La imposibilidad de nomb a el espacio de la é ica debe conlle a la
enuncia a odo discu so que p e enda i más allá del mundo de lo decible(..) pe o
es e silencio es una g an palab a.4 Se mues a así, que de ini i amen e el lenguaje no
puede deci lo odo, que an e nue os modos de expe imen a el mundo que nacen
especialmen e en la expe iencia es é ica, se equie e una libe ación de las o mas y los
con enidos adicionales. El sen imien o de ine abilidad su ge de la expe iencia de lo
nue o, y es o nue o, es p oduc o de un aciamien o de las isiones de mundo a las
que es á suje o el indi iduo. Así, la nue a mi ada al mundo, p o oca la angus ia po
deci que no log a acomoda se a las eglas del lenguaje es ablecido, que con iene sólo
las isiones de mundo an iguas. Y dicha angus ia es á asociada a la mue e, pues como
ella, aquello indecible queda en el no – sen ido, en el absu do, ya que lo que no iene
nomb e no exis e.
En el ni el de la enunciación se ap ecia cómo en el ex o se aza una pe spec i a
de e minada espec o al mundo, así, el yo del poema, como en idad que o ganiza el
discu so, es á de alguna mane a suje o a la o ma a ís ica que ya mencionamos, la lí ica.
Es pues, un ex o con o mado po e sos y es o as, con o me a la adición li e a ia;
sin emba go co esponde a una época en la cual ya se han abandonado la mé ica y
la ima, pues se in en a exp esa la au en icidad a a és de la expe imen ación con
la imagen y se busca una musicalidad p opia. Se sup imen los signos de pun uación,
o o gando a cada e so una doble elación, pe mi iendo así múl iples lec u as:
“en es a noche en es e mundo
las palab as del sueño de la in ancia de la mue e
nunca es eso lo que uno quie e deci
la lengua na al cas a
la lengua es un ó gano de conocimien o
del acaso de odo poema(…)”
En p ime luga , se exp esa aquí un yo esponsable del discu so, pe o que se
con ie e en pe sonaje, pues con emplando la ob a de Alejand a Piza nik es posible
descub i a ios desdoblamien os: en a ios poemas ese yo se di ige a un ú que es ella
misma, o bien, como en el p esen e poema, el yo ealiza acciones que el lec o sabe, no
ealiza quien compone el poema. Po an o, es necesa io dis ingui aquí en e au o
eal y la oz que apa ece en el poema, que podemos denomina au o ic icio.
En el p ime e so el yo se ubica en un espacio iempo: aquí y aho a. Los elemen os
es a noche y es e mundo se i án do ando de sen ido a lo la go del poema, como e emos
más adelan e. En el segundo e so exis en a ias posibilidades de in e p e ación, así,
si el lec o elige hace pausa en e las palab as del sueño (pausa) de la in ancia (pausa)
de la mue e, se en ende á, po el p ocedimien o de elipsis, como enume ación de
3 É ica y es é ica son lo mismo, pa a el au o , undamen ado en Wi gens ein, ambas son
ascenden ales y po an o, inexp esables.
4 Rella, F anco. El Silencio y Las Palab as.Paidós, Buenos Ai es, 1981
Se en iende el lenguaje, en el poema, como una en ol u a que impide el c ecimien o
del se , pues es e úl imo es á condicionado po las o mas y con enidos que implican
siemp e un modo se se que es ep oducción, copia, clon ab icado po una o ganización.
Po es a azón, quien habla en el poema exp esa la necesidad de halla una exp esión
lib e que le pe mi a econoce se, así, como as ondo el ex o con iene las p egun as
¿quién soy? ¿Quién habla aquí? Que jamás se esuel en. Tal angus ia se elaciona,
no sólo con una expe iencia lími e a a és de la palab a en el discu so es é ico (que
pese a se el que posee mayo au en icidad, no log a alcanza la), sino ambién, con
oces an e io es: Nie szche, Blancho , A aud, Bachela d… es os dos úl imos, ci ados
en o as ob as po la poe a.
Lo an e io señala ya una adición que espalda el ho o exp esado en el poema
an e la isión de la palab a como la posibilidad de desbo damien o del se a a és
de la de o mación de la misma y la ez como aquello que p ecisamen e ac úa como
másca a en an o se supone en la lengua un con enido cul u al que se exp esa más
en á icamen e en las con enciones lingüís icas de las cuales es imposible escapa .
Nie szche po ejemplo, se p egun a: ¿es el lenguaje la exp esión adecuada de odas las
ealidades?2
En el poema al cual me e ie o sólo se e una salida: el silencio. Aunque se dice en
un momen o que no exis e, se in oca, se anhela, se con ie e paula inamen e en dios
al que se uega o o gue palab as e dade as, palab as capaces de nomb a , palab as
que sean un e bo enca nado, palab as como emanaciones au én icas del se que se
dis ingan de las palab as – ins umen o, de las que si en.
Si como ambién apun ó Baj ín, el homb e es una mul iplicidad de oces, es deci ,
es p oduc o de odas sus másca as, ¿exis e un os o? ¿Cómo nomb a lo, si no en
el silencio? Hablamos, pues, de una necesidad humana que su ge de la expe iencia
es é ica, llega a undi se con la é ica, en el sen ido en que supe a la mo al y se lanza
a la búsqueda de la e dad del se ue a de los lími es del lenguaje y po an o, de la
cul u a. Así, lo es é ico, , llega a con undi se, en el silencio, con lo é ico, con un debe
se que es á po encima de las eglas y p ohibiciones sociales (un debe se que busca la
au en icidad y una comunicación p o unda, más allá del me o con ac o, una posición
é ica sopo ada en la since idad).
F anco Rella, ealiza un es udio sob e la elación silencio y palab a, analizando el
enómeno especialmen e en la li e a u a y la iloso ía. Mues a desde au o es como
Wi gens ein, Benjamin, Kie kegaa d, Baudelai e y Ka ka, una si uación común, una
angus ia an e un lenguaje incapaz ya de deci , y a la ez un impulso po lanza se
con a los lími es del lenguaje: es e impulso es p ecisamen e la dimensión in o mulable
2 F. Nie szche, “Sob e la e dad y la men i a en sen ido ex amo al” Tecnos, Mad id, 1990
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de la g amá ica sugie e el juego pa ódico con un conocimien o lingüís ico que ha
p i ilegiado la o ma signi ican e.
Ese yo g ama ical es á he ido, después de es a imagen hay un silencio y apa ecen
los siguien es e sos que ocalizan la con apa e: quien esc ibe a en a con a ese yo
g ama ical que mencioné, quien esc ibe es el suje o ag eso que ha he ido a mi p ime a
pe sona del singula . De es a mane a se exp esa en el poema el econocimien o de
un yo múl iple, den o del cual ambién exis en éplicas, en el sen ido baj iniano,
pe o ambién puede habla se de una agmen ación del suje o que imp ime al ex o
ela i idad ideológica y que se lía a un despojo del yo, en an o és e úl imo es á
condicionado po la cul u a y po la lengua, de al o ma que el despojo del yo señala
un no-se en el cual se es. Es e no-se se conec a con el silencio, como e emos, pues
indica la desnudez.
Lo an e io puede elaciona se, pa a mayo cla idad, con la idea de c ueldad
exp esada po A aud, pues es a consis e en el es ue zo po libe a se de la o ganización
impues a po la lengua y los demás sis emas de signi icación que es uc u an la
conciencia. Se equie e la c ueldad en endida como el es ue zo po des ui de odo
aquello que hace pa e de la o ganización, odo aquello que cons i uye el yo y que es
ajeno al se . Así, exis e en apa iencia una au oag esión en es e poema, y en gene al en
oda la ob a de Piza nik, pe o in e p e o aquí una acome ida con a la men i a que
cons i uye odo discu so, Alejand a Piza nik, o el pe sonaje que c ea en el poema ( pues
ambos e minan undiéndose), no a eme e con a sí misma po que sea una pe sona
au odes uc i a o decaden e, simplemen e sabe que ese sí misma no co esponde a lo
que ES y eje ce en onces la c ueldad con ese yo, se a a de la exp esión del anhelo de
desnudez que alcanza a de o ma la o ganización.
Hay pues, una up u a en elación con la o ganización adicional del discu so
poé ico, ya que se señala la posibilidad de gene a sen ido aun omi iendo los p incipales
signos de pun uación. Es e asgo de a aque a las o mas es ablecidas, aún den o de la
poesía, a a iesa oda la ob a de Alejand a Piza nik: en o os poemas u iliza la p osa,
o mas p opias del ea o o una sín esis y agmen ación muy pa icula es.
O o elemen o que ha llamado mi a ención en es e ni el del discu so es la
con adicción concien e que imp ime una mayo ambigüedad al discu so y supone el
econocimien o de oces con a ias, aunque, según mi in e p e ación, en algunos casos
se aen pa a des ona las, como ocu e con el concep o de lengua an es mencionado.
En los úl imos e sos apa ece de nue o la pa adoja:
“oh ayúdame a esc ibi el poema más p escindible
el que no si a ni pa a
se inse ible
ayúdame a esc ibi palab as
en es a noche en es e mundo”
aquellas palab as imposibles de asocia con un e e en e eal ine able, de acue do a la
elación con el siguien e e so. Pe o si po el con a io, las pausas no se ealizan, puede
in e p e a se que lo que uno in en a deci median e la imagen exp esada las palab as
del sueño de la in ancia de la mue e, no co esponde a lo que se quie e deci , y po
an o, en el segundo e so la mue e se ía el suje o poseedo de las palab as del sueño
de la in ancia.
En el quin o e so: la lengua es un ó gano de conocimien o hay un juego que pe mi e
que al a anza en la lec u a de la cadena signi ican e el sen ido de la palab a lengua
p esen e a iaciones, pues al de ini la inicialmen e como ó gano implica en ende es e
elemen o en el sen ido isiológico, pe o al adiciona de conocimien o, se in oduce la
ambigüedad con el sen ido de sis ema signi ican e. A i ma que la lengua es un ó gano
de conocimien o implica ambién una concepción del lenguaje que se des ona con el
siguien e e so del acaso de odo poema, pues o que se lo que se conoce es el acaso
del poema al in en a nomb a lo ine able.
La no pun uación imp ime al poema, además, una música pa icula , los e sos,
como se sabe, son unidades de sen ido, en es e caso, sepa ados únicamen e median e
la dis ibución ipog á ica, que gene a espacios e icales o silencios do ados ambién
de signi icación. Po ejemplo, se ealiza un juego pa adójico en e la p ime a y la
segunda es o a: se acaba de a i ma que el silencio no exis e y a la ez se plasma el
silencio con el espacio en e las dos es o as. Dicho juego es cohe en e con la es uc u a
gene al del poema, pues pos e io men e apa ece un ex ao dina io silencio an e el cual
se exp esa una súplica: ¡oh, quéda e un poco más en e noso os! Y, más adelan e:
ayúdame a esc ibi palab as. De mane a que el yo del poema o au o ic icio se di ige
en ocasiones a un ú pa icula que es el silencio, pe o en gene al en el poema se ealiza
un soliloquio donde se exp esa es e yo que se desdobla:
“mi pe sona es á he ida
mi p ime a pe sona del singula .
esc ibo como quien con un cuchillo alzado en la
oscu idad”
La palab a yo no apa ece jamás en el poema, aunque, como se sabe es á áci amen e
en muchos enunciados, pe o quie o llama la a ención sob e el uso del uno inicial,
que es una mane a de nomb a se u ilizada en el habla co idiana que implica cie a
gene alidad, no es an indi idual, implica a los o os; luego, en es os e sos que ci o,
es á p esen e el desdoblamien o: la pe sona es algo que le pe enece al au o ic icio,
mas no es el mismo. Es deci : ella, que me pe enece (mi pe sona), es á he ida, así el
yo se con ie e epen inamen e en un él, en e e en e y en el poema se quie e hace
conscien e es e p ocedimien o que se ealiza en odo soliloquio donde se habla de sí
mismo. Lo an e io se e ue za con el e so siguien e mi p ime a pe sona del singula ,
es deci , lo que conocemos como el p onomb e yo. El uso de los concep os p opios
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imposibilidad de ex ae la idio ez de la cabeza de un pe sonaje. En el poema, la pied a
de la locu a apa ece en el oscu o escena io desde donde se p onuncia el discu so, la
ca e na labe in o p isión cons uida con el lenguaje, es en es a noche donde es á ocul a
la pied a de la locu a que no pe mi e e el silencio.
También se alude dos eces a Los Can os de Maldo o , ob a li e a ia del Conde
Lau éamon , poe a ancés de o igen u uguayo p ecu so del su ealismo, igual que El
Bosco en la pin u a, pues su ob a p esen a un es ilo alucina o io y apocalíp ico. And é
B e ón conside aba Los Can os de Maldo o como “la exp esión de una e elación
o al que pa ece excede las posibilidades humanas”.
Va ios homenajes a la ob a del Conde Lau éamon en los poemas de Alejand a
Piza nik señalan su admi ación, y po an o, su ho izon e de maldo o con su pe o,
puede implica el poema anhelado, la me a inalcanzable desde la ca e na labe in o,
pues eniendo en cuen a el es ue zo que exis e en el poema po ompe las eglas
g ama icales, exp esado desde a ios ni eles discu si os, Los can os de Maldo o que
as ocan odas las eglas de la esc i u a poé ica y ba en las ce ezas más an iguas, se
e igen como modelo de up u a y ebeldía incluso con las o mas poé icas.
A a és de los di e sos juegos con el lenguaje de los cuales hablé en el ni el de
la enunciación, se señala ambién la elación yo – ú, pe o adicionalmen e exis e una
pa adoja que engloba el ex o: En un poema se uega al silencio pa a que ayude al
poe a a esc ibi un poema. De mane a que lo que leemos no es, pa a quien se exp esa
en el ex o, un poema y el poema mismo deja es a ince idumb e en el lec o .
La cons an e agmen ación, el juego con las oces y la al a de pun uación en el
ni el de la enunciación y los p esupues os que acabamos de exp esa , implican un
lec o dispues o a juga y a pe mi i se el ho o , pues indi ec amen e, la au oag esión,
o mejo , la c ueldad p esen e en el poema, se ie e en el lec o a a és del juego
especula .
Po úl imo, quie o exp esa mi ace camien o a la exp esión de la
cons ucción de sen ido del silencio es é ico inhe en e al caso Piza nik:
Exis en muchas mane as de en ende el silencio, ya sea den o de la cadena de
signi ican es, como una pausa en la pa i u a del ex o, o como co ela i amen e
uncional espec o al ex o en endido como o alidad. Re omo en es a pa e, algunos
elemen os del abajo an e io que son necesa ios pa a la comp ensión del ex o
(silencio es é ico) que me he p opues o analiza y su elación con el poema en es a
noche, en es e mundo.
El silencio en an o cue po in angible de la enunciación, implica una posición é ica
en elación con el lenguaje, que se sos iene en la p egun a po la conexión en e la
ep esen ación y lo ep esen ado. Eche a ía, azando un eco ido po dis in as
El poema más p escindible es aquel que no en a den o del conjun o de aquellos
obje os que si en, así, lo más necesa io es aquello que ca ece de uso p ác ico, se
dis ingue lo p escindible o necesa io pa a se , de lo que “si e”, de lo que iene un
alo de uso. De igual mane a se p esen a como pa adójico el anhelo del poema, pues
se ha dicho an e io men e que odo poema es á cas ado po su p opia lengua y es un
acaso. Es o indica, a la ez que hay una nue a signi icación pa a la palab a poema.
Igual ocu e con las palab as a las que se e ie e en es a úl ima pa e, ienen ya un
sen ido dis in o al de las palab as iniciales, és as señalan aquí las anheladas, las que no
p esen an escisión con lo que se quie e deci , a di e encia de las que hacen la ausencia.
De o o lado, además del soliloquio, el poema asume en momen os la o ma de una
o ación, un uego.
Inicialmen e de a i ma que:
Todo es posible sal o el poema
El silencio no exis e
No obs an e, quien habla, a pesa de habe negado la posibilidad de exis encia de
es os elemen os, con ie e a uno en na a a io anhelado (el silencio) – dios, a quien
se uega, a quien se o a y al poema como la g acia que se pide a es e dios.
En o a ob a de Alejand a Piza nik apa ece el e so: la luz, no nomb o más que la luz,
quie o e en ez de nomb a . Es a pequeña mues a si e pa a señala un elemen o
de la poé ica de es a a gen ina que esigni ica algunas imágenes que componen en es a
noche, en es e mundo. Desde el í ulo del poema se ap ecia una cons an e alusión a la
oscu idad que es una cons an e en oda la ob a de Piza nik. El yo del poema se halla
en la oscu idad: la men e, el alma, el espí i u, las palab as anheladas no son isibles
desde ese luga oscu o que es el mundo, es posible que exis a una alusión a la ca e na
pla ónica, pe o en es e caso, la luz emana ía del silencio, del no-se en el cual se es.
El ni el del discu so se en iende como una o ma compleja donde se encuen an
a ias oces, pues se conside a que odo discu so es p oducción social en an o no se
encuen a nunca aislado, sino que es á p ecedido po oces an e io es y a di igido
a alguien. Aunque el poe a no piense un lec o especí ico ni es é condicionado po él,
en el poema se p e igu a un lec o cuyos sabe es comunes apoyen la comp ensión e
in e p e ación del ex o.
En el caso de es e poema se pa e de algunos p esupues os que ya hemos
mencionado: el econocimien o de la escisión en e la ep esen ación y lo ep esen ado,
el econocimien o de una o ma discu si a denominada poema y su adición, el
econocimien o de la mul iplicidad de oces que con o man al yo que esc ibe. Pe o
además, de mane a más isible es á implicada la alusión a dos ob as de a e: La
ob a del pin o holandés Hie onymus Bosch o El Bosco (c. 1450-1516), denominada
“La ex acción de la pied a de la locu a” que ambién co esponde al í ulo de uno
de los lib os de Alejand a Piza nik. En ella se alude de mane a ca na alesca a la
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De es a mane a, se mues a un ace camien o a la expe iencia ine able a a és del
sueño, el g i o, el éx asis, al ez ambién la isa y el llan o, es deci , oda expe iencia
emocional que saque al se de la no ma i idad y del i ual. Sólo que como se ha dicho,
la sociedad con ola los se es humanos, impidiendo la salida de las eglas o bien
ma ginando a quien no ac ue según el debe se que ella impone.
Pa a Gas ón Bachela d, la ensoñación es ambién un desplazamien o del yo, un
ins an e en el que el se i e el no-yo. Así, deja que Víc o Hugo nos hable de lo ine able:
Todo es o no e a ni una ciudad, ni una iglesia, ni un ío, ni colo , ni luz, ni somb a, e a
la ensoñación. Pe manecí mucho a o inmó il, dejándome pene a dulcemen e po
es e conjun o inexp esable, po la se enidad del cielo, po la melancolía de la ho a. No
sé lo que pasaba en mi espí i u, y no podía deci lo, e a uno de esos momen os ine ables
en que uno sien e en sí algo que se ado mece y algo que se despie a.7
Es e ado mece se, pod ía en ende se como la mue e del yo, y el despe a , como la
en ada en o a lógica. Bachela d a i ma que la ensoñación no se cuen a, es imposible
de deci e balmen e, sólo se esc ibe a a és de la li e a u a, más especí icamen e de
la poesía.
Pa iendo de lo an e io , se en iende que pa a nomb a los nue os modos de
expe imen a el mundo y a sí mismo, se equie e unda un nue o lenguaje, a en u a
en la que el se , socialmen e, es á condenado a desapa ece . En el caso de Alejand a
Piza nik, el anhelo de silencio de ino suicidio, pues no halló salida en el mundo pa a
exp esa con since idad absolu a o con p ecisión, lo ine able. Pe o lo que me in e esa
aquí es el suicidio como ac o es é ico que señala una cohe encia o al en e palab a y
ac o. En oda la ob a se exp esa su necesidad de DECIR y se señala la imposibilidad,
dicha angus ia hacía de Alejand a (el pe sonaje de sus poemas) un se que no
enía o a al e na i a que la mue e pa a encon a el silencio, aunque allí no ue a
escuchada. Pe o el pe sonaje, como es ecuen e en a ios su ealis as, se unde con
la pe sona, con la poe a, pe mi iendo la eunión de palab a y ac o. La oz se silencia,
pe o pa adójicamen e, es e silencio es á lleno de sen ido. El silencio se uel e con a el
lenguaje ex ayendo a la ez, al ez, su e dade a esencia.
Teniendo en cuen a las necesidades, las in enciones y el agen e que p oduce el silencio,
se le puede ca ac e iza como anhelo de e dad. Se a a de un silencio olun a io,
pensado, que apun a a aspasa los lími es del lenguaje co ien e. Es e se ía el común
denominado pa a au o es como An onin A aud, And és Caicedo, Alejand a Piza nik,
A u Rimbaud, en e o os, quienes, en algunos casos, ema iza on la p oblemá ica
del lenguaje y deja on como úl ima o ma de enunciación el silencio. En es os casos,
el silencio se hace signi ica i o al opone se a una adición de con inua p oducción
7 Bachela d, G. Poé ica de la Ensoñación. Fondo de Cul u a Económica. México, 1993. p. 27
concepciones del lenguaje, habla de una mi ada p emode na, an es de la esc i u a,
donde ubica el lenguaje del de eni donde lenguaje y acción es aban en onces
es echamen e unidos.5 En el poema de Alejand a Piza nik, según in e p e o, hay una
alusión a la escisión en e lenguaje y acción en los e sos:
“si digo pan ¿come é?
Si digo agua ¿bebe é?
El pan y el agua son necesidades mínimas que pueden asocia se con la idea de es a
p eso; la enunciación no implica la acción. Es a duda se conec a con el pensamien o que
exp esa Eche a ía en su ex o y como lo mencioné an e io men e, con una adición
c í ica del lenguaje.
Pa iendo de la concepción del lenguaje an e io , in e p e o el silencio como un ac o
olun a io p ecedido de una expe iencia con el lenguaje que ha llegado a un lími e. De
al mane a que el silencio apa ece como un desbo damien o del se que no sopo a las
ba e as del lenguaje.
Nie szche y A aud coinciden en la búsqueda de la an imímesis o des ucción de la
idea de que el lenguaje si e pa a ep esen a el mundo, pa a lo cual el ilóso o c ea
el concep o de olun ad de pode y el a is a, el concep o de c ueldad. Ambos en el
a e como la posibilidad de ace ca se a la o al desnudez del se y sin emba go, al inal
op an po el silencio. Así se en iende lo ine able, desde es a pe spec i a, como aquello
que es á ue a de las ce cas del lenguaje cons i uidas po un eciclaje de ideologías,
conocimien os y i uales o luga es comunes.
Si el yo no puede exis i sino como un ecipien e lleno po las oces que la sociedad
y la cul u a han deposi ado en él, Nie zsche y A aud indican caminos que implican
el aciamien o de ese ecipien e, a a és de la sup esión de la ep esen ación y la
c eación de un nue o lenguaje que bo e odo lími e c eado po la lógica de la azón.
Así, la expe iencia pelig osa del silencio, anula al se en el campo social, y a la ez
mues a la ampli ud y complejidad del se humano, que se ol ida en ocasiones, en el
campo de la lingüís ica, absolu amen e es ingido a la lógica co ien e y acep ada po
la sociedad.
Mau ice Blancho , a i ma que ealmen e el silencio exis e: “no es ni la mue e, ni la
palab a”, exis e algo que no es ni la indi e encia ni el discu so, y ese algo, no ansmisible
po el lenguaje, es su icien e pa a semb a la duda ace ca de su capacidad de cumpli
co ec amen e su misión. Es posible que las palab as desconozcan la e dade a
na u aleza humana, ya que cie os momen os de la ida humana o expe iencias
posiblemen e esenciales como el éx asis y el sueño, ienen una co espondencia más
jus a en el silencio que en el discu so.6
5 Eche a ía, Ra ael. On ología del Lenguaje. San iago, 1996. P. 20
6 Blancho , Mau ice. Falsos Pasos.Edi o ial P e- ex os. Valencia, 1977. P.101
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Con e saciones con el poema “En es a noche, en es e mundo” de Alejand a Piza nik
DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2006.i05.03
a ís ica y se e ige como un ex o sin cadena signi ican e alguna, que acompaña la ob a
li e a ia.
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