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La palabra deformada: Conversaciones con el poema "En esta noche, en este mundo" de Alejandra Pizarnik

Moreno M., Liliana

Abstract

Este artículo pretende analizar el poema “En esta noche, en este mundo” de la poeta argentina Alejandra Pizarnik, centrándonos en la idea del “silencio”, el eje fundamental del poema. Para profundizar en este análisis se ha recurrido a distintas teorías del lenguaje con el fin de conocer qué se esconde tras sus versos y tras la idea de silencio que nos transmite.

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19 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, oc ub e 2006 ISSN: 1885-3625 DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2006.i05.03 Liliana Mo eno M. Uni e sidad Nacional de Colombia LA PALABRA DEFORMADA: CONVERSACIONES CON EL POEMA “EN ESTA NOCHE, EN ESTE MUNDO” DE ALEJANDRA PIZARNIK THE DISTORTED WORD: CONVERSATIONS WITH THE POEM “TONIGHT, IN THIS WORLD” BY ALEJANDRA PIZARNIK Resumen: Es e a ículo p e ende analiza el poema “En es a noche, en es e mundo” de la poe a a gen ina Alejand a Piza nik, cen ándonos en la idea del “silencio”, el eje undamen al del poema. Pa a p o undiza en es e análisis se ha ecu ido a dis in as eo ías del lenguaje con el in de conoce qué se esconde as sus e sos y as la idea de silencio que nos ansmi e. Palab as cla es: Alejand a Piza nik, poema, silencio, lenguaje. Abs ac : This a icle aims o analyse he poem “Tonigh , in his wo ld” by he A gen inean poe Alejand a Piza nik, ocusing on he idea o “silence”, cen al idea o he poem. In o de o go deep in o he analysis we ha e used di e en linguis ic heo ies wi h he pu pose o knowing wha is behind he e ses and he idea o silence which is ansmi ed. Key wo d: Alejand a Piza nik, poem, silence, language. 21 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, oc ub e 2006 ISSN: 1885-3625 DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2006.i05.03 20 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, ab il 2017 ISSN: 1885-3625 Liliana Mo eno M.Con e saciones con el poema “En es a noche, en es e mundo” de Alejand a Piza nik DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2006.i05.03 lo que pasa con el espí i u es que no se e ¿de dónde iene es a conspi ación de in isibilidades? ninguna palab a es isible somb as ecin os iscosos donde se ocul a la pied a de la locu a co edo es neg os los he eco ido odos ¡oh quéda e un poco más en e noso os! mi pe sona es á he ida mi p ime a pe sona del singula esc ibo como quien con un cuchillo alzado en la oscu idad esc ibo como es oy diciendo la since idad absolu a con inua ía siendo lo imposible ¡oh quéda e un poco más en e noso os! los de e io os de las palab as deshabi ando el palacio del lenguaje el conocimien o en e las pie nas ¿qué hicis e del don del sexo? oh mis mue os me los comí me a agan é no puedo más de no pode más palab as embozadas odo se desliza hacia la neg a licue acción y el pe o de maldo o en es a noche en es e mundo donde odo es posible sal o el poema hablo sabiendo que no se a a de eso siemp e no se a a de eso oh ayúdame a esc ibi el poema más p escindible el que no si a ni pa a se inse ible ayúdame a esc ibi palab as en es a noche en es e mundo Publicado en Á bol de Fuego, Ca acas, 45, diciemb e de 1971 El econocimien o de los asgos gene ales de la poé ica de Alejand a Piza nik, a a és de es e poema, pe mi e ambién el acceso a la lec u a del silencio es é ico, en endiendo és e como la omisión o al de signi ican es, al como lo exp esé en el abajo an e io . De mane a que en el p esen e esc i o, in en o ambién un análisis a ese ipo de silencio que unciona como oposición a la ob a o al de la poe a a gen ina. Inicia es e eco ido implica pa i de una idea ace ca del lenguaje, que se opone a la concepción ingenua de la palab a como mani es ación di ec a y diá ana del “La palab a dice lo que dice y además más y o a cosa” (Alejand a Piza nik) Quizá, como a i ma Ha old Bloom, la espues a a un poema sólo puede se o o poema. Sin emba go, quedan aquí los es igios de mi eunión con un poema que ha sido mi somb a desde hace ya a ios años. Busqué du an e mucho iempo es a opo unidad o mejo , es a exigencia: exp esa una lec u a in en ando abandona las ases i uales que nos posicionan como se es capaces de obje i idad (como si és a cons i uye a un log o… e iden emen e, pod ían condeco a nos con la e dad). Me p opongo esencialmen e, señala cómo se cons uye el sen ido en el poema, y cómo se p oduce una cohe encia en e lo dis in os ni eles discu si os. El poema que p esen o a con inuación es el obje o de análisis p incipal, sin emba go, su lec u a implica, además de muchos o os componen es, el conocimien o de la ob a o al de Alejand a Piza nik, pues o que en es e caso, econoce el co- ex o pe mi e dis ingui los elemen os pa icula es de la poé ica que mul iplican el sen ido de la ob a que p esen o a con inuación: EN ESTA NOCHE, EN ESTE MUNDO A Ma ha Isabel Moia en es a noche en es e mundo las palab as del sueño de la in ancia de la mue e nunca es eso lo que uno quie e deci la lengua na al cas a la lengua es un ó gano de conocimien o del acaso de odo poema cas ado po su p opia lengua que es el ó gano de la e-c eación del e-conocimien o pe o no el de la esu ección de algo a modo de negación de mi ho izon e de maldo o con su pe o y nada es p omesa en e lo decible que equi ale a men i ( odo lo que se puede deci es men i a) el es o es silencio sólo que el silencio no exis e no las palab as no hacen el amo hacen la ausencia si digo agua ¿bebe é? si digo pan ¿come é? en es a noche en es e mundo ex ao dina io silencio el de es a noche lo que pasa con el alma es que no se e lo que pasa con la men e es que no se e 23 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, oc ub e 2006 ISSN: 1885-3625 DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2006.i05.03 22 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, ab il 2017 ISSN: 1885-3625 Liliana Mo eno M.Con e saciones con el poema “En es a noche, en es e mundo” de Alejand a Piza nik DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2006.i05.03 A pa i de es e momen o el iángulo ideal depende del des ina a io o lec o , únicamen e el lec o puede e mina el poema inacabado, esca a sus múl iples sen idos, ag ega le o os nue os. Te mina equi ale aquí a da ida nue amen e, a e-c ea ; cuando esc ibo jamás e oco un lec o . Tampoco se me ocu e pensa en el des ino de lo que es oy esc ibiendo. Nunca he buscado al lec o ni an es, ni du an e, ni después del poema. Es po es o, c eo, que he enido encuen os imp e is os con e dade os lec o es inespe ados. Los que me die on la aleg ía, la emoción de sabe me comp endida en p o undidad. A lo que ag ego una ase p opicia de Gas ón Bachela d: el poe a debe c ea su lec o y de ninguna mane a exp esa ideas comunes”1 En es a e lexión de Alejand a Piza nik se dis inguen los es elemen os, que a ni el ex e io con o man el iángulo comunica i o: el poe a, el poema y el lec o . Pe o el ex o no sólo pe mi e un con ac o en e los dos suje os, ambién p opicia la in e subje i idad en la elación poema – lec o , en an o el ex o mismo pe mi e ecupe a la in ención, pues en él se ha ijado la huella de una expe iencia pa icula con el mundo. De igual modo, el acceso al sen ido del ex o es á signado po el sabe del lec o a pa i del cual puede es ablece se un diálogo en donde en a a juga o a iada: Yo, ú y él, en endiendo cada una de es as como ins ancias discu si as in e nas. A pa i de és as se gene an en el discu so dis in as elaciones que gene an los es ni eles discu si os: – El ni el de la his o ia – El ni el de la enunciación – El ni el del discu so El ni el de la his o ia se a icula a a és de la elación yo – él. El componen e cul u al es el elemen o básico de es e ni el, de donde se desp ende el e e en e. Se conside a aquí una es uc u a o ex o que es á ahí, sin quien la p oduce. De mane a que el poema ha de en ende se en es e ni el como una unidad con es uc u a lógica, a pa i de la cual se abs ae un signi icado que esponde a la p egun a: ¿qué dice el ex o? ¿de qué habla? En es a noche, en es e mundo, habla de la imposibilidad de DECIR, de la angus ia del poe a que se en en a a un mundo donde la since idad absolu a, la exp esión indi idual y o iginal son imposibles. En el poema hay una oz que exp esa la necesidad de esc ibi un poema. Y po poema se en iende, al inal del ex o, una exp esión absolu amen e au én ica, libe ada de las o mas y con enidos cul u ales que op imen al se . En es e caso, la e e encia es un p oceso de signi icación: DECIR, exp esa a a és del poema. Po an o, pod íamos habla de una e e encia me alingüís ica que iene como base un sabe : la escisión en e la ep esen ación y lo ep esen ado. 1 Alejand a Piza nik, El poema y su lec o , en “Alejand a Piza nik: Ob as escogidas” Ediciones Hölde lin, Medellín, 1996, p. 214 pensamien o. La sospecha espec o a la mane a cómo ope a el lenguaje, así como el econocimien o de la escisión en e lo que se dice, lo que se piensa y lo que se hace, son ca ac e ís icas de un pensamien o que en a en up u a con una adición posi i a que eía en el es udio de las o mas ex uales, la posibilidad de una lec u a cien í ica que ap oxima a al lec o a la e dad de ex o. La pos u a nie zscheana, po ejemplo, se sos iene en el o igen me a ó ico del lenguaje, en a izando en la imposibilidad de cons ui la e dad en an o co espondencia en e la palab a y lo que nomb a. Se habla pues, de una inconsciencia en el uso del lenguaje como mundo cons uido y sepa ado del mundo eal, que p o oca en el uso del lenguaje un acomodamien o a és e y un engaño. Así, la imposibilidad de DECIR, apa ándose de un pensamien o impues o, implica ambién un a aque a las o mas que a apan al indi iduo en una ealidad c eada po la cul u a y es ancan la p oducción del conocimien o, anulando de paso al indi iduo. Alejand a Piza nik, como o os a is as, de o ma la palab a que se ha con e ido en he amien a de engaño, p isión y umba, median e el discu so es é ico, que posibili a la c eación de un mundo pa alelo, ope ación me a ó ica en la cual se alude a la expe iencia del se en y con el mundo. El discu so es é ico se mues a abie amen e como juego que busca la hones idad y econoce la imposibilidad de mani es a una e dad. Po an o, en un p ime encuen o con el poema, además de encon a la insc ipción de dicho ex o den o del discu so es é ico que exp esa la au en icidad en mayo g ado, en elación con los o os ipos de discu so, se halla ambién el econocimien o de una o ma li e a ia pa icula , de un géne o: la lí ica. Den o del discu so li e a io, és a es la o ma en la cual se exp esa un mayo g ado de subje i idad, pues el poe a libe a su oz o sus oces en el e so. En el p oceso de p oducción, como ocu e en odo discu so li e a io, el poe a no es á suje o a la mi ada del o o, no esc ibe especí icamen e pa a un ipo de lec o , sino que exp esa en la ob a una subje i idad que llama al lec o al diálogo, es deci , al en en amien o del O o con el ex o: “Si me p egun an pa a quién esc ibo me p egun an po el des ina a io de mis poemas. La p egun a ga an iza, áci amen e la p esencia del pe sonaje. De modo que somos es: yo, el poema, el des ina a io. Es e iángulo en acusa i o p ecisa un pequeño examen. Cuando e mino un poema, no lo he e minado. En e dad lo abandono y el poema ya no es mío, más exac amen e el poema exis e apenas. 25 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, oc ub e 2006 ISSN: 1885-3625 DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2006.i05.03 24 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, ab il 2017 ISSN: 1885-3625 Liliana Mo eno M.Con e saciones con el poema “En es a noche, en es e mundo” de Alejand a Piza nik DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2006.i05.03 de la é ica3 (…) La imposibilidad de nomb a el espacio de la é ica debe conlle a la enuncia a odo discu so que p e enda i más allá del mundo de lo decible(..) pe o es e silencio es una g an palab a.4 Se mues a así, que de ini i amen e el lenguaje no puede deci lo odo, que an e nue os modos de expe imen a el mundo que nacen especialmen e en la expe iencia es é ica, se equie e una libe ación de las o mas y los con enidos adicionales. El sen imien o de ine abilidad su ge de la expe iencia de lo nue o, y es o nue o, es p oduc o de un aciamien o de las isiones de mundo a las que es á suje o el indi iduo. Así, la nue a mi ada al mundo, p o oca la angus ia po deci que no log a acomoda se a las eglas del lenguaje es ablecido, que con iene sólo las isiones de mundo an iguas. Y dicha angus ia es á asociada a la mue e, pues como ella, aquello indecible queda en el no – sen ido, en el absu do, ya que lo que no iene nomb e no exis e. En el ni el de la enunciación se ap ecia cómo en el ex o se aza una pe spec i a de e minada espec o al mundo, así, el yo del poema, como en idad que o ganiza el discu so, es á de alguna mane a suje o a la o ma a ís ica que ya mencionamos, la lí ica. Es pues, un ex o con o mado po e sos y es o as, con o me a la adición li e a ia; sin emba go co esponde a una época en la cual ya se han abandonado la mé ica y la ima, pues se in en a exp esa la au en icidad a a és de la expe imen ación con la imagen y se busca una musicalidad p opia. Se sup imen los signos de pun uación, o o gando a cada e so una doble elación, pe mi iendo así múl iples lec u as: “en es a noche en es e mundo las palab as del sueño de la in ancia de la mue e nunca es eso lo que uno quie e deci la lengua na al cas a la lengua es un ó gano de conocimien o del acaso de odo poema(…)” En p ime luga , se exp esa aquí un yo esponsable del discu so, pe o que se con ie e en pe sonaje, pues con emplando la ob a de Alejand a Piza nik es posible descub i a ios desdoblamien os: en a ios poemas ese yo se di ige a un ú que es ella misma, o bien, como en el p esen e poema, el yo ealiza acciones que el lec o sabe, no ealiza quien compone el poema. Po an o, es necesa io dis ingui aquí en e au o eal y la oz que apa ece en el poema, que podemos denomina au o ic icio. En el p ime e so el yo se ubica en un espacio iempo: aquí y aho a. Los elemen os es a noche y es e mundo se i án do ando de sen ido a lo la go del poema, como e emos más adelan e. En el segundo e so exis en a ias posibilidades de in e p e ación, así, si el lec o elige hace pausa en e las palab as del sueño (pausa) de la in ancia (pausa) de la mue e, se en ende á, po el p ocedimien o de elipsis, como enume ación de 3 É ica y es é ica son lo mismo, pa a el au o , undamen ado en Wi gens ein, ambas son ascenden ales y po an o, inexp esables. 4 Rella, F anco. El Silencio y Las Palab as.Paidós, Buenos Ai es, 1981 Se en iende el lenguaje, en el poema, como una en ol u a que impide el c ecimien o del se , pues es e úl imo es á condicionado po las o mas y con enidos que implican siemp e un modo se se que es ep oducción, copia, clon ab icado po una o ganización. Po es a azón, quien habla en el poema exp esa la necesidad de halla una exp esión lib e que le pe mi a econoce se, así, como as ondo el ex o con iene las p egun as ¿quién soy? ¿Quién habla aquí? Que jamás se esuel en. Tal angus ia se elaciona, no sólo con una expe iencia lími e a a és de la palab a en el discu so es é ico (que pese a se el que posee mayo au en icidad, no log a alcanza la), sino ambién, con oces an e io es: Nie szche, Blancho , A aud, Bachela d… es os dos úl imos, ci ados en o as ob as po la poe a. Lo an e io señala ya una adición que espalda el ho o exp esado en el poema an e la isión de la palab a como la posibilidad de desbo damien o del se a a és de la de o mación de la misma y la ez como aquello que p ecisamen e ac úa como másca a en an o se supone en la lengua un con enido cul u al que se exp esa más en á icamen e en las con enciones lingüís icas de las cuales es imposible escapa . Nie szche po ejemplo, se p egun a: ¿es el lenguaje la exp esión adecuada de odas las ealidades?2 En el poema al cual me e ie o sólo se e una salida: el silencio. Aunque se dice en un momen o que no exis e, se in oca, se anhela, se con ie e paula inamen e en dios al que se uega o o gue palab as e dade as, palab as capaces de nomb a , palab as que sean un e bo enca nado, palab as como emanaciones au én icas del se que se dis ingan de las palab as – ins umen o, de las que si en. Si como ambién apun ó Baj ín, el homb e es una mul iplicidad de oces, es deci , es p oduc o de odas sus másca as, ¿exis e un os o? ¿Cómo nomb a lo, si no en el silencio? Hablamos, pues, de una necesidad humana que su ge de la expe iencia es é ica, llega a undi se con la é ica, en el sen ido en que supe a la mo al y se lanza a la búsqueda de la e dad del se ue a de los lími es del lenguaje y po an o, de la cul u a. Así, lo es é ico, , llega a con undi se, en el silencio, con lo é ico, con un debe se que es á po encima de las eglas y p ohibiciones sociales (un debe se que busca la au en icidad y una comunicación p o unda, más allá del me o con ac o, una posición é ica sopo ada en la since idad). F anco Rella, ealiza un es udio sob e la elación silencio y palab a, analizando el enómeno especialmen e en la li e a u a y la iloso ía. Mues a desde au o es como Wi gens ein, Benjamin, Kie kegaa d, Baudelai e y Ka ka, una si uación común, una angus ia an e un lenguaje incapaz ya de deci , y a la ez un impulso po lanza se con a los lími es del lenguaje: es e impulso es p ecisamen e la dimensión in o mulable 2 F. Nie szche, “Sob e la e dad y la men i a en sen ido ex amo al” Tecnos, Mad id, 1990 27 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, oc ub e 2006 ISSN: 1885-3625 DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2006.i05.03 26 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, ab il 2017 ISSN: 1885-3625 Liliana Mo eno M.Con e saciones con el poema “En es a noche, en es e mundo” de Alejand a Piza nik DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2006.i05.03 de la g amá ica sugie e el juego pa ódico con un conocimien o lingüís ico que ha p i ilegiado la o ma signi ican e. Ese yo g ama ical es á he ido, después de es a imagen hay un silencio y apa ecen los siguien es e sos que ocalizan la con apa e: quien esc ibe a en a con a ese yo g ama ical que mencioné, quien esc ibe es el suje o ag eso que ha he ido a mi p ime a pe sona del singula . De es a mane a se exp esa en el poema el econocimien o de un yo múl iple, den o del cual ambién exis en éplicas, en el sen ido baj iniano, pe o ambién puede habla se de una agmen ación del suje o que imp ime al ex o ela i idad ideológica y que se lía a un despojo del yo, en an o és e úl imo es á condicionado po la cul u a y po la lengua, de al o ma que el despojo del yo señala un no-se en el cual se es. Es e no-se se conec a con el silencio, como e emos, pues indica la desnudez. Lo an e io puede elaciona se, pa a mayo cla idad, con la idea de c ueldad exp esada po A aud, pues es a consis e en el es ue zo po libe a se de la o ganización impues a po la lengua y los demás sis emas de signi icación que es uc u an la conciencia. Se equie e la c ueldad en endida como el es ue zo po des ui de odo aquello que hace pa e de la o ganización, odo aquello que cons i uye el yo y que es ajeno al se . Así, exis e en apa iencia una au oag esión en es e poema, y en gene al en oda la ob a de Piza nik, pe o in e p e o aquí una acome ida con a la men i a que cons i uye odo discu so, Alejand a Piza nik, o el pe sonaje que c ea en el poema ( pues ambos e minan undiéndose), no a eme e con a sí misma po que sea una pe sona au odes uc i a o decaden e, simplemen e sabe que ese sí misma no co esponde a lo que ES y eje ce en onces la c ueldad con ese yo, se a a de la exp esión del anhelo de desnudez que alcanza a de o ma la o ganización. Hay pues, una up u a en elación con la o ganización adicional del discu so poé ico, ya que se señala la posibilidad de gene a sen ido aun omi iendo los p incipales signos de pun uación. Es e asgo de a aque a las o mas es ablecidas, aún den o de la poesía, a a iesa oda la ob a de Alejand a Piza nik: en o os poemas u iliza la p osa, o mas p opias del ea o o una sín esis y agmen ación muy pa icula es. O o elemen o que ha llamado mi a ención en es e ni el del discu so es la con adicción concien e que imp ime una mayo ambigüedad al discu so y supone el econocimien o de oces con a ias, aunque, según mi in e p e ación, en algunos casos se aen pa a des ona las, como ocu e con el concep o de lengua an es mencionado. En los úl imos e sos apa ece de nue o la pa adoja: “oh ayúdame a esc ibi el poema más p escindible el que no si a ni pa a se inse ible ayúdame a esc ibi palab as en es a noche en es e mundo” aquellas palab as imposibles de asocia con un e e en e eal ine able, de acue do a la elación con el siguien e e so. Pe o si po el con a io, las pausas no se ealizan, puede in e p e a se que lo que uno in en a deci median e la imagen exp esada las palab as del sueño de la in ancia de la mue e, no co esponde a lo que se quie e deci , y po an o, en el segundo e so la mue e se ía el suje o poseedo de las palab as del sueño de la in ancia. En el quin o e so: la lengua es un ó gano de conocimien o hay un juego que pe mi e que al a anza en la lec u a de la cadena signi ican e el sen ido de la palab a lengua p esen e a iaciones, pues al de ini la inicialmen e como ó gano implica en ende es e elemen o en el sen ido isiológico, pe o al adiciona de conocimien o, se in oduce la ambigüedad con el sen ido de sis ema signi ican e. A i ma que la lengua es un ó gano de conocimien o implica ambién una concepción del lenguaje que se des ona con el siguien e e so del acaso de odo poema, pues o que se lo que se conoce es el acaso del poema al in en a nomb a lo ine able. La no pun uación imp ime al poema, además, una música pa icula , los e sos, como se sabe, son unidades de sen ido, en es e caso, sepa ados únicamen e median e la dis ibución ipog á ica, que gene a espacios e icales o silencios do ados ambién de signi icación. Po ejemplo, se ealiza un juego pa adójico en e la p ime a y la segunda es o a: se acaba de a i ma que el silencio no exis e y a la ez se plasma el silencio con el espacio en e las dos es o as. Dicho juego es cohe en e con la es uc u a gene al del poema, pues pos e io men e apa ece un ex ao dina io silencio an e el cual se exp esa una súplica: ¡oh, quéda e un poco más en e noso os! Y, más adelan e: ayúdame a esc ibi palab as. De mane a que el yo del poema o au o ic icio se di ige en ocasiones a un ú pa icula que es el silencio, pe o en gene al en el poema se ealiza un soliloquio donde se exp esa es e yo que se desdobla: “mi pe sona es á he ida mi p ime a pe sona del singula . esc ibo como quien con un cuchillo alzado en la oscu idad” La palab a yo no apa ece jamás en el poema, aunque, como se sabe es á áci amen e en muchos enunciados, pe o quie o llama la a ención sob e el uso del uno inicial, que es una mane a de nomb a se u ilizada en el habla co idiana que implica cie a gene alidad, no es an indi idual, implica a los o os; luego, en es os e sos que ci o, es á p esen e el desdoblamien o: la pe sona es algo que le pe enece al au o ic icio, mas no es el mismo. Es deci : ella, que me pe enece (mi pe sona), es á he ida, así el yo se con ie e epen inamen e en un él, en e e en e y en el poema se quie e hace conscien e es e p ocedimien o que se ealiza en odo soliloquio donde se habla de sí mismo. Lo an e io se e ue za con el e so siguien e mi p ime a pe sona del singula , es deci , lo que conocemos como el p onomb e yo. El uso de los concep os p opios 29 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, oc ub e 2006 ISSN: 1885-3625 DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2006.i05.03 28 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, ab il 2017 ISSN: 1885-3625 Liliana Mo eno M.Con e saciones con el poema “En es a noche, en es e mundo” de Alejand a Piza nik DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2006.i05.03 imposibilidad de ex ae la idio ez de la cabeza de un pe sonaje. En el poema, la pied a de la locu a apa ece en el oscu o escena io desde donde se p onuncia el discu so, la ca e na labe in o p isión cons uida con el lenguaje, es en es a noche donde es á ocul a la pied a de la locu a que no pe mi e e el silencio. También se alude dos eces a Los Can os de Maldo o , ob a li e a ia del Conde Lau éamon , poe a ancés de o igen u uguayo p ecu so del su ealismo, igual que El Bosco en la pin u a, pues su ob a p esen a un es ilo alucina o io y apocalíp ico. And é B e ón conside aba Los Can os de Maldo o como “la exp esión de una e elación o al que pa ece excede las posibilidades humanas”. Va ios homenajes a la ob a del Conde Lau éamon en los poemas de Alejand a Piza nik señalan su admi ación, y po an o, su ho izon e de maldo o con su pe o, puede implica el poema anhelado, la me a inalcanzable desde la ca e na labe in o, pues eniendo en cuen a el es ue zo que exis e en el poema po ompe las eglas g ama icales, exp esado desde a ios ni eles discu si os, Los can os de Maldo o que as ocan odas las eglas de la esc i u a poé ica y ba en las ce ezas más an iguas, se e igen como modelo de up u a y ebeldía incluso con las o mas poé icas. A a és de los di e sos juegos con el lenguaje de los cuales hablé en el ni el de la enunciación, se señala ambién la elación yo – ú, pe o adicionalmen e exis e una pa adoja que engloba el ex o: En un poema se uega al silencio pa a que ayude al poe a a esc ibi un poema. De mane a que lo que leemos no es, pa a quien se exp esa en el ex o, un poema y el poema mismo deja es a ince idumb e en el lec o . La cons an e agmen ación, el juego con las oces y la al a de pun uación en el ni el de la enunciación y los p esupues os que acabamos de exp esa , implican un lec o dispues o a juga y a pe mi i se el ho o , pues indi ec amen e, la au oag esión, o mejo , la c ueldad p esen e en el poema, se ie e en el lec o a a és del juego especula . Po úl imo, quie o exp esa mi ace camien o a la exp esión de la cons ucción de sen ido del silencio es é ico inhe en e al caso Piza nik: Exis en muchas mane as de en ende el silencio, ya sea den o de la cadena de signi ican es, como una pausa en la pa i u a del ex o, o como co ela i amen e uncional espec o al ex o en endido como o alidad. Re omo en es a pa e, algunos elemen os del abajo an e io que son necesa ios pa a la comp ensión del ex o (silencio es é ico) que me he p opues o analiza y su elación con el poema en es a noche, en es e mundo. El silencio en an o cue po in angible de la enunciación, implica una posición é ica en elación con el lenguaje, que se sos iene en la p egun a po la conexión en e la ep esen ación y lo ep esen ado. Eche a ía, azando un eco ido po dis in as El poema más p escindible es aquel que no en a den o del conjun o de aquellos obje os que si en, así, lo más necesa io es aquello que ca ece de uso p ác ico, se dis ingue lo p escindible o necesa io pa a se , de lo que “si e”, de lo que iene un alo de uso. De igual mane a se p esen a como pa adójico el anhelo del poema, pues se ha dicho an e io men e que odo poema es á cas ado po su p opia lengua y es un acaso. Es o indica, a la ez que hay una nue a signi icación pa a la palab a poema. Igual ocu e con las palab as a las que se e ie e en es a úl ima pa e, ienen ya un sen ido dis in o al de las palab as iniciales, és as señalan aquí las anheladas, las que no p esen an escisión con lo que se quie e deci , a di e encia de las que hacen la ausencia. De o o lado, además del soliloquio, el poema asume en momen os la o ma de una o ación, un uego. Inicialmen e de a i ma que: Todo es posible sal o el poema El silencio no exis e No obs an e, quien habla, a pesa de habe negado la posibilidad de exis encia de es os elemen os, con ie e a uno en na a a io anhelado (el silencio) – dios, a quien se uega, a quien se o a y al poema como la g acia que se pide a es e dios. En o a ob a de Alejand a Piza nik apa ece el e so: la luz, no nomb o más que la luz, quie o e en ez de nomb a . Es a pequeña mues a si e pa a señala un elemen o de la poé ica de es a a gen ina que esigni ica algunas imágenes que componen en es a noche, en es e mundo. Desde el í ulo del poema se ap ecia una cons an e alusión a la oscu idad que es una cons an e en oda la ob a de Piza nik. El yo del poema se halla en la oscu idad: la men e, el alma, el espí i u, las palab as anheladas no son isibles desde ese luga oscu o que es el mundo, es posible que exis a una alusión a la ca e na pla ónica, pe o en es e caso, la luz emana ía del silencio, del no-se en el cual se es. El ni el del discu so se en iende como una o ma compleja donde se encuen an a ias oces, pues se conside a que odo discu so es p oducción social en an o no se encuen a nunca aislado, sino que es á p ecedido po oces an e io es y a di igido a alguien. Aunque el poe a no piense un lec o especí ico ni es é condicionado po él, en el poema se p e igu a un lec o cuyos sabe es comunes apoyen la comp ensión e in e p e ación del ex o. En el caso de es e poema se pa e de algunos p esupues os que ya hemos mencionado: el econocimien o de la escisión en e la ep esen ación y lo ep esen ado, el econocimien o de una o ma discu si a denominada poema y su adición, el econocimien o de la mul iplicidad de oces que con o man al yo que esc ibe. Pe o además, de mane a más isible es á implicada la alusión a dos ob as de a e: La ob a del pin o holandés Hie onymus Bosch o El Bosco (c. 1450-1516), denominada “La ex acción de la pied a de la locu a” que ambién co esponde al í ulo de uno de los lib os de Alejand a Piza nik. En ella se alude de mane a ca na alesca a la 31 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, oc ub e 2006 ISSN: 1885-3625 DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2006.i05.03 30 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, ab il 2017 ISSN: 1885-3625 Liliana Mo eno M.Con e saciones con el poema “En es a noche, en es e mundo” de Alejand a Piza nik DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2006.i05.03 De es a mane a, se mues a un ace camien o a la expe iencia ine able a a és del sueño, el g i o, el éx asis, al ez ambién la isa y el llan o, es deci , oda expe iencia emocional que saque al se de la no ma i idad y del i ual. Sólo que como se ha dicho, la sociedad con ola los se es humanos, impidiendo la salida de las eglas o bien ma ginando a quien no ac ue según el debe se que ella impone. Pa a Gas ón Bachela d, la ensoñación es ambién un desplazamien o del yo, un ins an e en el que el se i e el no-yo. Así, deja que Víc o Hugo nos hable de lo ine able: Todo es o no e a ni una ciudad, ni una iglesia, ni un ío, ni colo , ni luz, ni somb a, e a la ensoñación. Pe manecí mucho a o inmó il, dejándome pene a dulcemen e po es e conjun o inexp esable, po la se enidad del cielo, po la melancolía de la ho a. No sé lo que pasaba en mi espí i u, y no podía deci lo, e a uno de esos momen os ine ables en que uno sien e en sí algo que se ado mece y algo que se despie a.7 Es e ado mece se, pod ía en ende se como la mue e del yo, y el despe a , como la en ada en o a lógica. Bachela d a i ma que la ensoñación no se cuen a, es imposible de deci e balmen e, sólo se esc ibe a a és de la li e a u a, más especí icamen e de la poesía. Pa iendo de lo an e io , se en iende que pa a nomb a los nue os modos de expe imen a el mundo y a sí mismo, se equie e unda un nue o lenguaje, a en u a en la que el se , socialmen e, es á condenado a desapa ece . En el caso de Alejand a Piza nik, el anhelo de silencio de ino suicidio, pues no halló salida en el mundo pa a exp esa con since idad absolu a o con p ecisión, lo ine able. Pe o lo que me in e esa aquí es el suicidio como ac o es é ico que señala una cohe encia o al en e palab a y ac o. En oda la ob a se exp esa su necesidad de DECIR y se señala la imposibilidad, dicha angus ia hacía de Alejand a (el pe sonaje de sus poemas) un se que no enía o a al e na i a que la mue e pa a encon a el silencio, aunque allí no ue a escuchada. Pe o el pe sonaje, como es ecuen e en a ios su ealis as, se unde con la pe sona, con la poe a, pe mi iendo la eunión de palab a y ac o. La oz se silencia, pe o pa adójicamen e, es e silencio es á lleno de sen ido. El silencio se uel e con a el lenguaje ex ayendo a la ez, al ez, su e dade a esencia. Teniendo en cuen a las necesidades, las in enciones y el agen e que p oduce el silencio, se le puede ca ac e iza como anhelo de e dad. Se a a de un silencio olun a io, pensado, que apun a a aspasa los lími es del lenguaje co ien e. Es e se ía el común denominado pa a au o es como An onin A aud, And és Caicedo, Alejand a Piza nik, A u Rimbaud, en e o os, quienes, en algunos casos, ema iza on la p oblemá ica del lenguaje y deja on como úl ima o ma de enunciación el silencio. En es os casos, el silencio se hace signi ica i o al opone se a una adición de con inua p oducción 7 Bachela d, G. Poé ica de la Ensoñación. Fondo de Cul u a Económica. México, 1993. p. 27 concepciones del lenguaje, habla de una mi ada p emode na, an es de la esc i u a, donde ubica el lenguaje del de eni donde lenguaje y acción es aban en onces es echamen e unidos.5 En el poema de Alejand a Piza nik, según in e p e o, hay una alusión a la escisión en e lenguaje y acción en los e sos: “si digo pan ¿come é? Si digo agua ¿bebe é? El pan y el agua son necesidades mínimas que pueden asocia se con la idea de es a p eso; la enunciación no implica la acción. Es a duda se conec a con el pensamien o que exp esa Eche a ía en su ex o y como lo mencioné an e io men e, con una adición c í ica del lenguaje. Pa iendo de la concepción del lenguaje an e io , in e p e o el silencio como un ac o olun a io p ecedido de una expe iencia con el lenguaje que ha llegado a un lími e. De al mane a que el silencio apa ece como un desbo damien o del se que no sopo a las ba e as del lenguaje. Nie szche y A aud coinciden en la búsqueda de la an imímesis o des ucción de la idea de que el lenguaje si e pa a ep esen a el mundo, pa a lo cual el ilóso o c ea el concep o de olun ad de pode y el a is a, el concep o de c ueldad. Ambos en el a e como la posibilidad de ace ca se a la o al desnudez del se y sin emba go, al inal op an po el silencio. Así se en iende lo ine able, desde es a pe spec i a, como aquello que es á ue a de las ce cas del lenguaje cons i uidas po un eciclaje de ideologías, conocimien os y i uales o luga es comunes. Si el yo no puede exis i sino como un ecipien e lleno po las oces que la sociedad y la cul u a han deposi ado en él, Nie zsche y A aud indican caminos que implican el aciamien o de ese ecipien e, a a és de la sup esión de la ep esen ación y la c eación de un nue o lenguaje que bo e odo lími e c eado po la lógica de la azón. Así, la expe iencia pelig osa del silencio, anula al se en el campo social, y a la ez mues a la ampli ud y complejidad del se humano, que se ol ida en ocasiones, en el campo de la lingüís ica, absolu amen e es ingido a la lógica co ien e y acep ada po la sociedad. Mau ice Blancho , a i ma que ealmen e el silencio exis e: “no es ni la mue e, ni la palab a”, exis e algo que no es ni la indi e encia ni el discu so, y ese algo, no ansmisible po el lenguaje, es su icien e pa a semb a la duda ace ca de su capacidad de cumpli co ec amen e su misión. Es posible que las palab as desconozcan la e dade a na u aleza humana, ya que cie os momen os de la ida humana o expe iencias posiblemen e esenciales como el éx asis y el sueño, ienen una co espondencia más jus a en el silencio que en el discu so.6 5 Eche a ía, Ra ael. On ología del Lenguaje. San iago, 1996. P. 20 6 Blancho , Mau ice. Falsos Pasos.Edi o ial P e- ex os. Valencia, 1977. P.101 32 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, ab il 2017 ISSN: 1885-3625 Con e saciones con el poema “En es a noche, en es e mundo” de Alejand a Piza nik DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2006.i05.03 a ís ica y se e ige como un ex o sin cadena signi ican e alguna, que acompaña la ob a li e a ia. Re e encias bibliog á icas Bachela d, G., Poé ica de la Ensoñación, Fondo de Cul u a Económica. México, 1993. Blancho , M., Falsos Pasos, Edi o ial P e- ex os. Valencia, 1977. Doumille, Nie szche y A aud: po una é ica de la c ueldad, Siglo XXI Edi o es, Pa ís, 1992. Eche a ía, R., On ología del Lenguaje, San iago, 1996. Nie zsche, F., Sob e la e dad y la men i a en sen ido ex amo al, Tecnos, Mad id, 1990. Pabón, C. “Es é ica de la c ueldad - Amé ica c uel”, Tex o y Con ex o, Nº 22, oc ub e/diciemb e 1993, 74 / 97. Piza nik, A., Ob as escogidas, Ediciones Hölde lin, Medellín, 1996. Ramí ez, L. 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