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Aspectos gramaticales de tres novelas de Miguel Barnet: Biografía de un cimarrón, La canción de Rachel y Gallego

Barroso Villar, Pedro

Abstract

Con este trabajo se intenta contribuir al conocimiento del habla cubana actual en su vertiente literaria, mediante un estudio necesariamente selectivo y estableciendo un correlato entre los fenómenos más significativos detectados en el estudio de tres novelas de Miguel Barnet y los equivalentes en la norma lingüística del español general. Se ha dado prioridad al nivel morfosintáctico, aunque está incluido también algún aspecto léxico.

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CAUCE, Re is a de Filología y su Didác ica, n? 10, 19871 pgs. 9 - 61 ASPECTOS GRAMATICALES DE TRES NOVELAS DE MIGUEL BARNET: BIOGRAFÍA DE UN CIMARRÓN, LA CANCIÓN DE RACHEL Y GALLEGO PEDRO BARROSO VILLAR RESUMEN Con es e abajo se in en a con ibui al conocimien o del habla cubana ac ual en su e ien e li e a ia, median e un es udio necesa iamen e selec i o y es ableciendo un co e- la o en e los enómenos más signi ica i os de ec ados en el es udio de es no elas de Mi- guel Ba ne y los equi alen es en la no ma lingüís ica del español gene al. Se ha dado p io- idad al ni el mo osin ác ico, aunque es á incluido ambién algún aspec o léxico. PALABRAS CLAVE: No ela es imonio; aspec os mo osin ác icos, aspec os léxicos, sis ema, no ma. 0. INTRODUCCIÓN. El ámbi o del español hablado en Hispanoamé ica p opo ciona mul i ud de suges i- os y a ayen es aspec os inspi ado es, cada ez en mayo medida, de un sinnúme o de es udios. Y es que o ece un in e és incues ionable pa a la in es igación lingüís ica, en- e o as azones, po el núme o de países po el que esa lengua se ex iende. Como es sa- bido, cualquie idioma p esen a a ios g ados de di e si icación de la no ma que pueden debe se a dis in as causas, en e ellas es án las llamadas di e encias dia ópicas o dia- lec ales o ambién ac o es geog á icos u ho izon ales. Po o a pa e, según señala E. Cose iu, además de la no ma, que es al e able, es á el sis ema o conjun o de p opieda- des uncionales. Es e es inal e able desde una pe spec i a sinc ónica. En o as pala- b as; la no ma pod á a ia según dis in os c i e ios, pe o odos los ac os de habla han de ajus a se al sis ema1. De no se así no pod ía p oduci se la comunicación. Po ello, aun- que las lenguas ienden a di e si ica se según el e i o io, g ado de cul u a o de con ian- za de los hablan es y o os ac o es, po o o lado man ienen una se ie de asgos cons- 1. Cose iu, E.: Teo ía del lenguaje y Lingüis ica Gene al. Mad id, G edos, 1973. CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... an es y comunes imp escindibles pa a que exis a comunicación. Se pueden in e p e a como dos di ecciones de ipo con a io: una que iende a la disg egación y o a que a ha- cia la uni icación. Es a úl ima iene como guia la llamada no ma cul a o lengua modélica hacia la que ienden los hablan es de mane a conscien e o inconscien e. Po azones de di e so ipo, una modalidad adquie e mayo p es igio social y su ge así la no ma cul a que ac úa como uni icado a. El esul ado de es e ipo de acción es una lengua común o es- ánda de la que odo hablan e puede ale se pa a la comunicación aunque cambien las ci cuns ancias den o de una misma lengua. En cuan o al obje o de mi abajo, es á limi ado po una inexcusable necesidad de se- lecciona una pa cela de ese amplio campo de in es igación que es la lengua hablada en Hispanoamé ica. Y esa selección es á ijada po dos coo denadas básicas pues o que me cen o en el es udio del lenguaje de un no elis a cubano. Ello signi ica que se da, po una pa e, una cla a limi ación opog á ica y, po o a, que me apoyo en un lenguaje li e- a io —si bien adop o una pe spec i a lingüís ica— y, po an o, queda desca ada la exac a idelidad po pa e del esc i o al lenguaje hablado, aunque se a e de un au o que, como en es e caso y según expongo a con inuación, mili e en las ilas de la denomi- nada no ela es imonio. Ad ie o an es que no en o a de alla enómenos que haya documen ado an sólo espo- ádica u ocasionalmen e. Exis e buen núme o de ellos que engo egis ados y que pue- den cons i ui la base de un ul e io es udio, más p o undo y de allado que el que impo- nen los lími es de és e. Aho a me cen o en los que son más signi ica i os po su ei e a- ción en las es no eles es udiadas o en alguna de e!las. El au o de las no elas es Miguel Ba ne , que nació en La Habana en 1940 y que se dedi- có desde 1959, p ime o como es udian e y luego como p o eso , a los es udios olkló i- cos y e nog á icos. Es conside ado como pione o y p incipal ep esen an e de la no ela es imonio, es deci , de ela os con eccionados sob e las expe iencias pe sonales de in- di iduos que han sido en e is ados po él. Así, a base de ho as de con e saciones y de g abaciones magne o ónicas, elabo a las es no elas que son obje o de es udio. Es e p ocedimien o no implica que el ela o sea una ansc ipción al pie de la le a de lo que'di- ce el in o man e, sino que, como él mismo decla a en la in oducción a «Biog a ía de un cima- ón»: «Fuimos cuidadosos en ex emo al conse a la sin axis cuando no se epe ía en cada página.» (Pág. 8). Y un poco an es: «En odo el ela o se hab á podido ap ecia que hemos enido que pa a asea mucho de lo que él nos con aba. De habe copiado ielmen- e los gi os de su lenguaje, el lib o se hab ía hecho di ícil de comp ende y en exceso ei- e an e.» (Pág. 8). Es a ¡dea de Ba ne uel e a epe i se de o ma más desa ollada en el apéndice a «La canción de Rachel», donde el au o explica su mane a de en ende la no- ela es imonio. Al habla del lenguaje p opio de es os ela os decla a lo siguien e: «Pe o lo undamen al del lenguaje en la no ela es imonio es que se apoye en la lengua habla- da. Sólo así posee ida. Pe o una lengua hablada decan ada, como ya hemos dicho. Yo ja- más esc ibi ía un lib o ep oduciendo idedignamen e lo que la g abado a me dic e. De la g abado a omo el ono del lenguaje y la anécdo a, lo demás, el es ilo y los ma ices, siem- 10 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... p e se án de mi con ibución. Po que esa alsa li e a u a, simplis a y cha a, que es p o- duc o de la ansc ipción, no a a ninguna pa e.» (Pág. 140). En la misma página p opug- na que el au o «debe da le ienda suel a a su imaginación cuando és a no lesione el ca- ác e de su pe sonaje». En esumidas cuen as, Ba ne es conscien e de que el lenguaje no se puede manipu- la has a el ex emo de des incula lo del homb e, po que el lenguaje es pa e de la p opia ida del homb e. Po eso de Rachel dice: «Es a es la his o ia de ella, de su ida al y como ella me la con ó y al como luego se la con é a ella.» (Pág. 140). Palab as que, po supues- o, son ex ensibles a «Biog a ía de un cima ón» y a «Gallego». No es mi p opósi o —insis o— adop a una pe spec i a ace ca de las pau as que dan isonomía a la no ela es imonio. Ello implica ía ascende a cues iones más am- plias. Pe o esul a impo an e insis i en el a amien o del lenguaje po que de ello se de- i a un hecho impo an e: el ca ác e de c ónica que es a écnica con ie e a las no elas. Y, al in en a espe a en la medida de lo posible las pa icula idades de la lengua habla- da, los aspec os g ama icales del lenguaje o al esul an más e iden es y sencillos de as ea , aun cuando el ma e ial de abajo se encuen e en o ma esc i a. 1. SINTAGMA NOMINAL: FENÓMENOS MÁS DESTACADOS. 1.1. P esen ado es. 1.1.1. Uso anómalo del a ículo. En lo ela i o al empleo del a ículo de e minado y del adicionalmen e «inde e mina- do», pueden es ablece se dos apa ados: uno ela i o a los casos en que es á ausen e el p esen ado y o o e e en e a las ocasiones en que apa ece, pe o sin ajus a se al uso ha- bi ual del español modélico. 1.1.1.1. Ausencia de a ículo. La no apa ición de a ículo si e en ocasiones pa a ealza la esencia del signi icado del sus an i o. Ello da luga a que és e p esen e el alo que Amado Alonso denomina gene alizado y que según Emilio Ala cos es clasi icado . Es os son algunos ejemplos: «...bailaban muñei a...» (G. 135). « - A oma esco.» (G. 139). «Muchos neg os ide yo coge lá igo po ma a ocolo o y go iones.» (C. 52). En cie os casos imp ime ál ex o un ma iz modal, que puede conc e a se en un signi- icado loca i o, posesi o o de índole simila : -: «El que nace en aldea busca el ho izon e has a que lo alcanza.» (G. 20). «...Menocal, que e a dueño de ingenio y aho a es dueño de país.» (G. 76). «No andaba c eyendo en humanidad.» (G. 191). 11 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... O as eces la ausencia de a ículo se obse a en exp esiones con cla o alo de in- ensi icado o en á ico: «Si no lo hacía así, se buscaba emendo plei o con el dueño del ingenio.» (C. 76). La ausencia de a ículo en alguna ocasión se jus i ica po ene un an eceden e bien iden i icado que hace innecesa ia su epe ición. Es e uso es habi ual en el español pe- ninsula : «El e a uno de esos chulos de paco illa de que yo hablaba.» (G. 103). Nó ese que en a ios de los ex os ci ados no se p oduce p opiamen e la ausencia de a ículo, sino más bien del p esen ado un, que uncionalmen e es una unidad au óno- ma, mien as que el o ece una cla a dependencia. Es o ha lle ado a conside a a un co- mo un adje i o más que como un a ículo2. La azón de a a conjun amen e la ausencia de ambos es que los dos son p esen ado es del nomb e. Es a ausencia de p esen ado se p oduce con ela i a ecuencia an e implemen os que es án incluidos en exp esiones con signi icado lúdico en mayo o meno g ado: «...se pasa la ida ocando gui a a.» (C. 181). Con el lexema «juga » es muy habi ual es e uso, Incluso cab ía señala que al ausen- cia acili a una mayo cohesión del lexema «juga » y del sus an i o, la cual esul a más necesa ia al p oduci se una deslexicalización del ci ado lexema. Ello epe cu e no sólo en la ausencia de a ículo, sino ambién, como hecho inculado, en la no apa ición de la p eposición a. A es e espec o José An onio Ma ínez señala «que los equisi os uncio- nales de suje o e implemen o ienden a coincidi , unido al hecho de que los sin agmas que designan pe sonas y o os se es sean mayo i a iamen e «con ables», ha enido mu- cho que e , sin duda, con la p esencia en el implemen o de la p eposición a como úl imo ecu so pa a di e encia ambas unciones». Y añade: «Po lo menos puede deci se que la p eposición no iene impues a po la ca ego ía semán ica de lo «Animado», sino ambién po la p esencia del a ículo.»3 De hecho se documen an ejemplos en que an o el a ículo, como la p eposición, es- án omi idos an e un sus an i o singula en unción de implemen o: «...juga cubile e.» (G. 77). «...juga dominó.» (G. 112). «...jugaba maní.» (C. 83). «...juga b uje ía.» (C. 130). 2. Ala cos Llo aoh, E.: Es udios de g amá ica uncional del español. Mad id, G edos, 1978. 3. Ma ínez, José A.: «Ace ca de la ansposición y del adi amen o sin p eposición», en A chi um, 31-32, Uni e si- dad de O iedo, 1981-82. 12 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... Tales ausencias p oducidas de o ma simul ánea pa ecen conduci a una especie de sín esis lexómica a la que ha podido con ibui la ci ada deslexicalización de «juga ». La omisión de a ículo y p eposición como enómenos inculados pa ece más e iden- e si los ex os an e io es se con as an con o os en los que apa ecen es i uidos los dos elemen os a la ez: «...juga al mon e.» (C. 84). «...juga al dominó o a la ba aja.» (G. 153). «...jugando al poke o a la ba aja española...» (R. 27). Kany4, ci ando a Kenis on, ecue da que el español gene al omi ió an iguamen e al a - ículo con cie os nomb es como «casa, palacio» y o os simila es. Indica que el enóme- no se ex endió al español ame icano y, a i mando que hoy es á en desuso, lo a ibuye a que el sus an i o uese conside ado como deno ado de indi iduos conocidos. Se documen a en dos de las no elas que es udio: «Todo el que podía p e e ía Alhamb a mil eces.» (G. 119). En es e ex o la sup esión se p oduce an e nomb e p opio: el de un céleb e ea o de La Habana. An e el mismo sus an i o se epi e la ca encia de p esen ado en es os ca- sos: «...si no es así no en o en Alhamb a.» (R. 75). «... abajaba de cuple e a en Alhamb a.» (R. 103). Pe o, a englón seguido, en la misma ob a se consigna la p esencia de a ículo an e el mismo nomb e: «¿Us edes han oído habla del Alhamb a?» (R. 103). 1.1.1.2. P esencia anómala de a iculó. La p esencia de a ículo puede pone se en co elación con su ausencia, o bien con la apa i- ción de o os p esen ado es. En el p ime caso, al con enido mo ológico del a ículo apo a la iden i icación del nomb e an e el in e locu o ; la ausencia supone sólo la clasi ica- ción del lexema sus an i o en e a los demás5. Cuando se opone a la p esencia de o os p esen ado es la di e encia adica en iden i icación en e a alo es como la deixis, pose- sión o cuan i icación. Los ejemplos documen ados en las no elas que es udio pueden clasi ica se en a- ias modalidades. A eces el a ículo apa ece incluido an e sin agmas o g upos sin agmá icos con un- ción de implemen o: 4. Kany, Ch. E.: Sin axis hispanoame icana. Mad id, G edos, 1970. 5. Ala cos, op. ci . 13 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... «Tengo que deci que ui ambién pin o de b ocha go da cuando hubo la oca- sión.» (G. 144). ' «El lucum y el congo no se lle aban ampoco. Tenían la di e encia en e los san os y la b uje ía.» (C. 33). En es e úl imo ejemplo se obse a, además, una especie de cons ucción pe i ás ica al exp esa median e dos lexemas, « ene » y «di e encia», lo que se pod ía enuncia con uno sólo: «di e encia ». La p esencia de a ículo an e implemen o es ela i amen e ecuen e en cons uccio- nes con «habe » en uso impe sonal: «Hay la en idia y los celos po dondequie a.» (C. 140). Cabe añadi que en ocasiones sus con ex os ienen alo ca a ó ico: «Hay el pelig o de que enga la decadencia.» (C. 53). «No había la cos umb e de oma agua.» (C. 136). Pe o la cons ucción impe sonal no es imp escindible: ; «Yo me encon aba mejo an es que aho a. Tenía la ju en ud.» (C. 66). También se da la inclusión del a ículo en ase hecha: «...se llenaba al ope.» (C. 93). Po úl imo, se puede consigna el empleo del a ículo an e cada elemen o de una enume a- ción. Es e empleo, en á ico, se da ambién en el español peninsula y adquie e un ele a- do índice de ecuencia en Andalucía: «Mi e, amigo, caballe o, seño , aquí lle o el pez espada, el buen onqui o, el co- chino, la chema, el caballe o, la mojaiba, el salmone e, la biajaiba, la mo ena, el palome e, la abi ubia, el bacalao, el gallego, sa dinas de ein e clases, el delicioso abao...» (R. 95-96). Pa a conclui , la di e gencia en el uso del a ículo con espec o al español peninsula es muy educida. Kany6, de acue do con Kenis on, piensa que el o igen de la di e encia- ción con la no ma gene al se emon a a si uaciones simila es en las lenguas indígenas. Recu e, po an o, al sus a o como base del enómeno. No obs an e cabe pensa que es as luc uaciones se deban a una ex ensión o igina- da en el p opio cas ellano. 1.1.2. OTROS PRESENTADORES. 1.1.2.1. Posesi o con alo cuan i a i o. En las es no elas es udiadas se puede egis a el a amien o del posesi o con a- 6. Op. ci . 14 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... lo cuan i a i o. No obs an e, el enómeno se pe cibe un mayo núme o de ocasiones en «Gallego». Además, suele es a e o zado po el ad e bio de can idad poco: «Yo me asus é mi poco.» (G. 48). «Peleó en ella su poquín.» (C. 82). «Llegaba po la a de y ensayaba mi poco.» (R. 17). Con o o ad e bio de can idad apa ece en: «Tiene que habe llo ado su algo.» (G. 33). O as eces el alo cuan i a i o no es á e o zado po una o ma ad e bial: «Me cogían su miedo los do milones de mie da aquellos...» (G. 88). «Hubo su quema de u nas po allá po San José de Las Lajas.» (G. 208). «...y siemp e alguien le i aba a uno su bobe ía.» (C. 59). «En odos los ingenios de la escla i ud había sus ma o ales y sus buenos á bo- les.» (C. 124). «Yo me daba mis uel as po aquello de las mancebas.» (C. 140). 1.1.2.2. Sus i ución del posesi o po p onomb e pe sonal ónico p ecedido de la p eposición de. La o ma sin é ica posesi a queda sus i uida con ecuencia po la analí ica cons ui- da con de seguida po un p onomb e pe sonal ónico. Se a a de un enómeno usual en Hispanoa- mé ica, según econoce Kany7, y en cie as zonas peninsula es como As u ias. Aunque se p oduce con las es pe sonas g ama icales, el uso es mucho más gene alizado con la e ce a. Sólo en dos casos es egis ado el empleo de «de noso os», en e al uso mucho más habi ual de las o mas de p ime a y segunda pe sona en o as zonas hispanoame i- canas. Hay que ene en cuen a, en es e sen ido, que es en la e ce a pe sona en la que se dan mayo es si uaciones de ambigüedad; po ello, el gi o analí ico si e pa a cla i i- ca la e e encia gené ica y numé ica, ya que «su, sus, suyo, suya, suyos, suyas» pueden e'e i se a un solo poseedo o a a ios. Como p ime a pe sona de plu al apa ece en: «Como ella hacía el abajo de noso os, yo me do mía pa a descansa .» (G. 77). «En seguida omó las iendas de noso os.» (C. 176). Todos los demás casos hacen e e encia a e ce a pe sona: «Y cuando es aba calien e se ponía a con a con una g acia muy de él...» (G. 20). 7. Op. oi . pág. 68. 15 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... «...da mi apoyo a una misión de él.» (G. 153). «Me dio la con aseña un neg o iejo que había en el mismo ingenio de ellos...» (C. 15)8. «...las muje es la aban las opas de sus ma idos y de sus hijos y las de ellas.» (C. 20). «...po esa época la música de ellos e a con gui a a nada más.» (C. 30). «El papel p o agónico e a de ella.» (R. 93). «...degollamien o de él...» (R. 108). En el ex o siguien e con as a el empleo del posesi o con el del gi o que a amos: «El buen homb e le lle ó odo al ico. Y le pidió al niño suyo, po que e a de él y de su muje .» (G. 24). 1.1.2.3. Uso del posesi o en luga del a ículo. En ocasiones se u iliza el posesi o en ez del a ículo. No se egis a una can idad sig- ni ica i a de es e enómeno. Puede deci se que los casos en que apa ece son habi uales en el español gene al. Con odo ci o el uso ocasional de algunas exp esiones que son me- nos ecuen es en la Península: «Mi abuelo se daba cuen a y decía que yo pe día mi iempo...» (G. 27). «Go domán iba una que o a ez a oca su gai a con A senio...» (G. 145). «Jamás me ha gus ado qui a le a nadie su ilusión.» (R. 16). 1.1.2.4. Tendencia a omi i aquél y allí. Señala Kany que «en el español de Amé ica exis e una endencia a hace caso omiso de aquél y sus i ui lo po ése en la mayo ía de las ci cuns ancias»9. Po el mismo mo i o se iende a sus i ui el ad e bio allí po ahí. Señala en onces que ése sopo a una doble ca ga al asumi los alo es de aquél. Así en «Gallego» cuando el pe sonaje p incipal cuen a su ida y se emon a muchos años a ás pa a ela a la a esía en e Vigo y La Habana dice: «Esa noche no pegué los ojos. Pes añeaba como un condenado. La ce eza de que en la mañana me iba me puso así.» (G. 37). Es e uso apa ece en o as ocasiones: «En ese en onces no exis ía la cen í uga ésa que le llaman.» (C. 17). 8. «ingenio» es en Cuba el conjun o de apa a os pa a mole la caña y ob ene el azúca , y ambién es la inca que con iene el cañamela y las o icinas de bene icio. DRAE. 9. Op. cl . pág. 170. 16 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... «Las ba eas de la escla i ud no e an como las de aho a. Esas e an más ús i- cas.» (C. 20). «El pan de agua alía un medio la lau a, e a muy dis in o al de hoy. Yo p e e ía ése.» (C. 25). Como consecuencia de lo an e io cabe señala que en las no elas es udiadas exis e la endencia a que ahí asuma los alo es de allí: «Un día Con ado me lle ó a una onda que se llamaba Las B isas de Paula (...) Ahí me comí un caldo gallego que e a un manja del Olimpo.» (G. 69). «Los chinos alquilaban una casa y se eunían en ella los días de ies a. Ahí ju- gaban has a que se cansaban.» (C. 87). 1.2. Mo emas de géne o y de núme o. 1.2.1. Plu al en ez de singula y ice e sa. Llama la a ención, con espec o a la no ma gene al del español, la u ilización del plu- al en ez del singula así como el enómeno con a io. A al e ec o Kany obse a que «el plu al no es indi e en e en el uso peninsula , y menos aún en el español de Amé ica, apli- cado a las p endas de es i y a los obje os pe sonales...»10. Los casos egis ados en las no elas obje o de es udio son, en su mayo ía, ases hechas, locuciones ad e biales: «E a una aldea co ien e, como odas las de Galicia. Me hago ideas que las ha- b á mayo es...» (G. 26). «Bueno, yo do mía a pie nas suel as.» (G. 47). «Viene anquili o y guape ón, como el que no quie e las cosas. > (C. 120). «Le ag egué oda la mo cilla que me ino en ganas...» (R. 83). Del uso con a io se da algún caso: «...decía dos o es chis es y con la misma me e i aba.» (R. 47). «...e a él el que enía la cabeza llena de musa aña...» (R. 42). «Las pie nas se me a loja on y con la misma ol ie on a coge ue zas.» (R. 85). Fue a de los casos de ase hecha, son escasas las apa iciones de plu al po singu- la . Con odo, se documen a ocasionalmen e en cie os implemen os o suplemen os que o man pa e de un p edicado cuyo suje o léxico es ambién plu al. Pod ía in e p e a se como una sue e de epe cusión del núme o del suje o en el é mino adyacen e del e bo. Desde el pun o de is a semán ico, un cla o ma iz dis ibu i o se de i a de ese uso del plu al: 10. Op. ci . pág. 26. 17 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... con ecuencia a dichos e bos en el habla no mal: 'él se me ace có'; pe o gene almen e se p e ie e 'me ace qué a él' al posible 'me le ace qué'...»14. En las no elas es udiadas apa ece el enómeno an o en cons ucciones e lexi as como en las que no lo son. He aquí algunas secuencias que pe enecen al ipo e lexi o: «Has a una noche en que me le ace qué y la empecé a oca po a iba...» (G. 47). «Yo me limi aba a bien oí . Concha se les bu laba en sus ca as.» (G. 101). «Tomé un coche de alquile y me le apa ecí a Ba ios...» (G. 174). «Me le i aba po el cuello al p ime o que eía y con una soga bien ap e ada me lo pasaba al homb o...» (C. 47). «Cuando eía que una hemb a salía me le ace caba y la in i aba a bebe o co- me algo.» (C. 70). «Yo, pensándolo bien, me le he escapado al diablo.» (R. 25). Ya se señaló que es e uso ambién se p ac ica sin el p onomb e e lexi o, como en las ocasiones siguien es: «La gen e le salía huyendo po que decían que e a el mismo diablo...» (C. 30). «Todo el mundo le huía.» (C. 110). «...pe o ella le coque eaba y se íe con él.» (R. 44). «De emple quie e deci que él e iene con ianza.» (R. 71). «Pe o conocí a los g andes, me océ con ellos; nada de e los de ce ca, los al- e naba.» (R. 93). El úl imo de los ex os an e io es pod ía quizá inclui se ambién en las cons uccio- nes con implemen o en luga de suplemen o. Es ecuen e ambién la inculación del p onomb e á ono an epues o, no ya exclusi- amen e a un e bo de mo imien o, sino más bien a un ad e bio de luga . Obsé ese que en la exp esión habi ual «caminaban de ás de él» no hay e e en e á ono, sino p eposi- ción más p onomb e ónico pospues o y en unción de é mino adyacen e de un núcleo ad e bial. Sin emba go, Ba ne esc ibe algunas eces: «La habían acusado de b uja po que las inosas le caminaban de ás y los ni- ños salían despa o idos.» (G. 136). «El pe o que eía a un neg o le co ía de ás.» (C. 45). «Le co ían a ás y la gua dia u al le echaba ce cos...» (C. 102-103). 14. Op. ci . pág. 151. 24 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... 1.4.4. Va iación en el núme o del e e en e á ono. La u ilización del e e en e de complemen o en singula cuando el sin agma elidido es plu al se egis a con ela i a ecuencia en el español gene al. Po an o, es e enóme- no no llama la a ención de una mane a especial. Pe o sí es menos ecuen e la apa ición del plu al en luga del singula . De ambos enómenos se puede o ece algún ejemplo. El singula pa a plu al complemen o apa ece en: «Cuando pasaba algún iempo y la esqui ación (...) se gas aba, le daban a los homb es una nue a...» (C. 22). «Ellos no le emían a los mue os.» (C. 115). «Cla o que ese sis ema le con enía a los cu as.» (C. 129). «Yo le hubie a dado pa edón a esos homb es.» (C. 182). El enómeno in e so se documen a en: «Yo ya enía el uego me ido en la cabeza. Ella, más se ena, pe o con los ojos sal- ándoles de la ca a.» (G. 29). «Las muje es en esos años es aban egaladas. Les decían a un gallego...» (G. 101). En ambos casos pa ece que la conco dancia se es ablece con o os sin agmas p e- sen es que no son el e dade o complemen o. Así, en el p ime ex o el p onomb e con- cue da con «ojos» y no con «ella»; análogamen e, en el segundo concue da con «muje- es» y no con «a un gallego». 1.4.5. Posposición del p onomb e ónico. Es un enómeno que iene cie a i alidad en el español peninsula . Po los casos do- cumen ados en las no elas, no se puede conclui que en Amé ica enga una ecuencia de empleo mayo : «Un seño de bigo es, cubano él, nos i ó una oalla...» (G. 54). «Mamá e a una neg a ieja medio aido a ella.» (C. 16). «E a igueño. Medio jabao él y muy al o.» (C. 181). «Había un mo eni o él que negociaba las hemb as.» (R. 104). A la is a de los casos aducidos, pod ía conside a se que es a posposición del p o- nomb e obedece a azones de exp esi idad y, sal o en el úl imo ex o, se p esen a en o - ma de inciso. 1.4.6. An eposición en á ica del p onomb e suje o en las in e oga i as. No malmen e en el español peninsula el suje o léxico se pospone al e bo en las in e- oga i as; esul an así secuencias del ipo «¿dónde c eías ú que ibas?». Sin emba go, 25 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... en las no elas que son obje o de es udio se encuen an o denaciones sin ác icas en las que el suje o a colocado delan e del e bo. Pa a Kany el enómeno iene igencia en Las An illas especialmen e. Y, as señala que se excep úan de es e uso los p onomb es «él, ella, ellos, ellas», lo explica como una usión de dos o aciones15: «—¿Y dónde ú c eías que ibas? ¿A la ome ía acaso?». (G. 54). «Ella que ía sabe dónde yo i ía.» (G. 79). «Y me p egun aban qué yo hacía de cima ón.» (C. 55). «Oye, ¿de dónde ú ienes?» (C. 77). «—Seño a, dígame, sin comp omiso, ¿qué edad us ed iene?» (R. 44). «—Dime, chico, ¿en qué mes ú nacis e?» (R. 52). Es a an eposición es ecuen e cuando la unción de suje o la eje ce un p onomb e; es ocasional si al unción la eje ce un sus an i o. Con odo, se egis a algún caso de la segunda modalidad como los que siguen: «Sé has a dónde el jején puso el hue o.» (G. 158). «Yo sabía cuándo las cosas iban bien po que el coco me lo decía.» (C. 32). El enómeno an e io es p opio an o de las in e oga i as di ec as como de las indi- ec as. Aho a bien, se ci cunsc ibe a las pa ciales, es deci , a aquéllas en las que no se p egun a sob e la e dad o alsedad del lexema e bal. Es e ipo de o aciones lle a o zo- samen e alguna pa ícula in e oga i a («dónde, cuándo, qué»...), la cual suele i an e- pues a al sin agma suje o. El mismo ipo de an eposición se egis a si apa ece un adyacen e emá ico, exp e- sión con la que Ala cos designa lo que la adición g ama ical denomina suje o del in ini- i o o del ge undio: «Al yo mi a , sen í un co ien azo y el pelo se me cayó casi comple o.» (R. 101). «Tenía miedo que m: mad e se mu ie a sin yo e la...» (G. 155). 2. EL VERBO. 2.1. Pe í asis e bales. Cabe des aca , en p ime luga , la ele ada incidencia que iene el uso de la pe í asis eni a + in ini i o, habi ual ambién en el español gene al, pa a signi ica el iempo ap oximado en que ocu e algún acon ecimien o. El endimien o de es a pe í asis se ob- se a undamen almen e en «Cima ón»: 15. Op. ci . pág. 158. 26 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... «Mi pad ino se llamaba Gin Congo, y mi mad ina Susana. Los ine a conoce po los años no en a...» (C. 15). «El mon e se jugaba, en la escla i ud, en las abe nas y en las casas de los amos. Pe o yo lo ine a p ac ica después de la abolición.» (C. 26). «Yo me ine a ace ca a los neg os iejos después de la abolición.» (C. 30). «Cuando dejé el mon e ue cuando me ine a ap ende esos nomb es, po que de cima ón es aba en la igno ancia de odo.» (C. 46). 2.2. Tendencia al desa ollo de un lexema e bal en la ó mula e bo más implemen o. O o ipo de cons ucciones, en cie o modo pe i ás icas, consis e en la u ilización de un lexema e bal cuya signi icación hace una e e encia muy amplia a la ealidad. Po ese mo i o se especi ica median e un implemen o. Pe o es de des aca que exis en lexe- mas e bales que, po sí solos, end ían el mismo signi icado que el lexema e bal más el implemen o: «Pe o eso ino después que yo había enido expe imen ación en el bagazo.» (C. 18). Aquí pod ía habe se u ilizado «había expe imen ado en el bagazo». La cons ucción «hace el cuen o» en luga de «con a » es muy ecuen e. Ejempli ico con un ex o de los múl iples que pod ían ci a se: «Después de la escla i ud yo le hice el cuen o a un congo...» (C. 44). Veamos o as exp esiones: «Y me callaba las cosas pa a que nadie hicie a aición...» (C. 41). «Yo siemp e lle aba la igu ación de que el mon e me iba a gus a .» (C. 41). «Yo me hacía la igu ación de que el calo se me me ía po den o y me ablan- daba los sesos.» (C. 50). «Hice campamen o debajo de un á bol.» (C. 42). «Yo engo la conside ación de que el cima ón i ía mejo que el guaji o.» (C. 47). «...y yo no puedo deci le g acias ni da le un saludo...» (R. 69). Es ácil en es os ex os es i ui el lexema e bal que es obje o de la pe í asis que se es á comen ando. Tend íamos espec i amen e los siguien es: « aiciona a», «me igu a- ba», «acampé», «conside o» y «saluda lo». 27 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... Como se e, la no ela más ica en es e ipo de enómenos es «Cima ón»; a ella pe e- nece la casi o alidad de las ci adas. El enómeno pa ece ene cie a ex ensión en el ámbi o de las hablas hispanoame i- canas y no sólo en Cuba. Así lo con i ma Lope Blanch, quien, e i iéndose al español me- jicano, menciona como una de sus ca ac e ís icas el « eemplazo del e bo simple po ase e bal —echa una nadada—...»16. 3. SINTAXIS DE LOS TÉRMINOS ADYACENTES VERBALES. 3.1. Suplemen o en luga de implemen o. Las pa icula idades que se ano an a con inuación no suponen una g an di e encia con espec o a la no ma del español gene al. La mayo ía de los adyacen es e bales si- guen la cons ucción habi ual en la lengua. En el caso que se a a a a con iene ene p esen e que an o el suplemen o como el implemen o delimi an de una mane a análoga el lexema e bal. Po es e mo i o Emilio Ala cos señala que ambos son incompa ibles den o de un mismo p edicado. Se da la ci - cuns ancia de que la adición g ama ical no dis ingue el suplemen o, el cual queda en- globado den o del complemen o ci cuns ancial. El p o eso Ala cos17 pone de elie e el hecho de que, si bien ex e namen e el suplemen o coincide o puede coincidi con el adi a- men o, sin emba go los hechos uncionales demues an que aquél se conec a con el lexe- ma del e bo en un ni el simila al del implemen o. P ueba de ello es la mo ilidad del adi- amen o con elación al núcleo de la o ación, así como la no al e ación de la es uc u a del p edicado si un adi amen o desapa ece al se consabido po el in e locu o . Po su pa e, an o el implemen o como el suplemen o dejan algún ipo de e e en e si son con- sabidos. El p ime o, un e e en e á ono con los mo emas de géne o y núme o del nom- b e al que sus i uye; el suplemen o pe sis e a a és del índice uncional más un elemen- o ónico p onomb e o adje i o. Po úl imo hay que des aca que la mo ilidad de! suple- men o e implemen o con espec o al núcleo, es mucho meno que la del adi amen o. Apa ece suplemen o en luga de implemen o en di e sas ocasiones en las que el lexe- ma e bal es de «lengua o en endimien o». El o igen de es e enómeno pod ía emon a - se a usos del español clásico en los que el suplemen o ac ual uncionaba como adyacen- e de un elemen o inde inido: «con a algo de alguien». Al p oduci se la sup esión del ci a- do elemen o inde inido, la o a secuencia pasa a depende di ec amen e del núcleo de la o a- ción con ayendo la unción de suplemen o: «con a de alguien». 16. Lope Blanch, J. M.: «Es ado ac ual del español en México», en Es udios sob e el español en México, México, Uni e sidad Nacional Au ónoma, 1983, pág. 11-31. 17. Véase «Ve bo ansi i o, e bo In ansi i o y es uc u a del p edicado», en op. ci . 28 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... De los ex os que se o ecen a con inuación, el p ime o man iene la es uc u a o igi- na ia. No obs an e, dada la semejanza en e los lexemas «habla » y «con a », pod ía in e - p e a se ambién como un c uce analógico: «... yo he sido siemp e sepa a is a y no me ha gus ado conoce demasiado de la ida ajena.» (C. 31). «... y se quedó allí a con a de lo que hubiese sido y al.» (G. 20). «Se sen aba en un banco de pied a con dos o es amigos a con a de lo que ue y al.» (G. 172). «... y Benigno se puso a con a de la no ia que había dejado y al.» (G. 39). «El asun o es que Ma'Lucía me con aba de unas cos umb es a icanas que yo nunca ide aquí.» (C. 143). «Ma'Lucía me seguía con ando del sapo.» (C. 144). «Yo mismo no sabía del po eni .» (C. 149). 3.2. Implemen o en luga de suplemen o. Se ha señalado que la delimi ación que hacen del lexema e bal el implemen o y el su- plemen o es análoga. Es e hecho puede a o ece el que se in ie a el é mino adyacen e e bal con espec o a la no ma del español gene al. No obs an e, en es e caso, se pue- den sepa a usos que son gene ales en español, de o os que no lo son. Unos coinciden es con el español peninsula : «Pe o me acue do que yo es aba sen ado unas ilas de ás...» (G. 118). La secuencia del ipo «me acue do que» en la que se omi e la p eposición de es casi cons an e y coincide con la endencia, cada ez más pe cep ible en el español hablado peninsula . P obablemen e se deba a la analogía exis en e con la cons ucción « ecue - do que». Esa p eposición se omi e ambién as o os lexemas e bales, sob e odo si les sigue una p oposición subo dinada sus an i a18: «.. me en e é ambién que lo que pasó en e ella y yo no u o mucha impo an- cia.» (G. 168). «Luego me en e é que nos decían asesinos.» (G. 195). «Has a me acue do que mis pad es me dije on la echa en que yo nací.» (C. 14). «De lo que sí me acue do es que mis pad inos...» (C. 15). Usos di e gen es espec o del español peninsula : 18. Paola Ben i oglio denomina «dequeísmo» el uso de la p eposición de en sin agmas en que la no ma cul a no lo acep a y «queísmo», la sup esión de esa p eposición donde la misma no ma lo exige. Véase «Queísmo y dequeísmo en el habla cul a de Ca acas», eseñado po Mon es Gi aldo, J. J. en Thesau us, Bole ín del Ins i u o Ca o y Cue o, ol. XXXIX, 1984. 29 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... «Cuba la soñaban odos.» (G. 24). «Eso se llama pelea el bocado.» (G. 102). «...sabían mucho de an o camina el mundo.» (G. 133). En el úl imo ex o puede explica se la ausencia de p eposición po un c uce analógi- co en e los e bos «camina » y « eco e ». En es e mismo apa ado cabe consigna ambién el empleo de la cons ucción «juga algo» en luga de «juga a algo». Se a a de un uso a caico del español peninsula u iliza- do ya po Al onso X, hoy en desuso: «Venían los amigos a in i a lo a uno a juga cubile e o a bebe .» (G. 77). «Nos euníamos con Veloz y Gundín a juga dominó allí, en Escoba .» (G. 112). «La ba aja se jugaba p e e iblemen e con olea...» (C. 26). En «Cima ón», a ando de ansc ibi la o ma de habla de o a pe sona se lee: «¿Cómo ú no ap ende a jugá maní?» (C. 83). Y en la misma página: «Jugaba maní pa a ene un a ajo de muje es.» (C. 83). También se egis an cons ucciones del ipo «juga algo», pe o en con ex os donde «juga » iene o o signi icado: «Tenía que juga ba acón odas las noches.» (C. 98). En el ex o an e io «juga ba acón» equi ale a «pe manece en el ba acón». «Casi siemp e se usaban ambo es. Los mismos ambo es de juga palo.» (C. 126). «Cada ez que esos g upos iban a juga quimbumbia se buscaban una mano de pali os pa a o alece se.» (C. 126). «Había quien después de la Resu ección se ponía a juga b uje ía.» (C. 130). En es os con ex os «juga » signi ica «p ac ica el palo, la quimbumbia, la b uje ía», nomb es de de e minados i os eligiosos a ocubanos. Puede, no obs an e, de ec a se cie a signi icación lúdica en es os casos, si en endemos que los i os eligiosos son ambién mani es aciones de la ac i idad es i a del homb e. Aunque es bas an e ecuen e la cons ucción «juga algo», ambién apa ece con- as ando la ase modélica «juga a algo». Po an o, se puede ci a algún ex o que si e de con as e con los an e io es: «A eces jugaba con oso os al dominó o a la ba aja.» (G. 153). «Jugaban a la ba aja y hacían compe encias de caballos.» (C. 67). 30 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... «Pasábamos días y noches en e as (...) jugando al poke , a la ba aja española, a la ule a...» (R. 27). En «Rachel» no se documen a ningún caso de «juga algo». Kany19 ci a como usuales en Hispanoamé ica las cons ucciones «soña algo» y «pe- lea algo», que sup imen las p eposiciones «con» y «po » espec i amen e. De cada una de ellas solamen e egis o un caso en «Gallego» pa a las es no elas es udiadas. 3.3. Implemen o con e bos que habi ualmen e uncionan como in ansi i os. Señala Emilio Ala cos20 que la cues ión de la ansi i idad e in ansi i idad no es ca- ac e ís ica de los e bos, sino de los p edicados. Así, cie os lexemas e bales ienen p obabilidades al as de se inc emen ados con un implemen o, o os las ienen bajas y, po úl imo, es án los e bos qe son indi e en es a la p esencia de un Implemen o, el cual apa ece á o no según los casos. Po ello, con- cluye que es e aspec o —el de la ansi i idad e ¡n ansi i idad— sale del campo de la g amá ica y pe enece, con mayo p opiedad, al léxico. En dos de las no elas se obse an algunos núcleos de p edicado que apa ecen inc e- men ados con un implemen o a pesa de es a conside ados adicionalmen e como in- ansi i os, ya que sus lexemas e ec úan una e e encia muy conc e a a la ealidad: «Ellos se bañaban casi en cue os y buceaban quilos que las gen es les i aban...» (G. 78). El ex o an e io equi ale a « ecogían al bucea los quilos o monedas que les i aba la gen e». Es e enómeno se egis a en o as ocasiones: «De lo que sí es oy segu o es que de allí me huí una ez.» (C. 16). «...cuando un paisano de és os se en e maba, dejaba dicho quién lo pod ía he- eda .» (C. 116). «A mí nunca se me ha ol idado la p ime a ez que in en é hui me.» (C. 41). «...uno se c ee que es á soñando oda ía, y ahí es donde se coge un dedo o se esbala.» (C. 80). «Al homb e que se casaba con iudas le ocaban el o u o y le sonaban en la ca a la as iejas...» (C. 93). «Mien as más b a o se ponía el homb e, más la as y o u os le sonaban.' (C. 94). De los ex os o ecidos cabe des aca el empleo de un implemen o e lexi o en la ma- 19. Op. ci ., p. 23. 20. Op. ci . 31 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... yo ía de ellos. Es e iden e que puede omi i se sin que se al e e el sen ido de la ase, po lo que pod ía conside a se como un elemen o en á ico, in ensi icado . Nó ese además que el e bo «en e ma » jun o con o os que encie an la idea de mo imien o como «hui », son los más empleados en es e ipo de cons ucción. A es e espec o Kany seña- la: «No esul a ácil de e mina si el p onomb e e lexi o se emplea en es e caso po ana- logía con el de los e bos ansi i os o si es una a mane a de complemen o indi ec o, da- i o é ico, da i o de in e és, «pseudo e lexh/o» o algo po el es ilo»21. El ci ado au o do- cumen a el enómeno en la lengua li e a ia an igua y señala que es común en el habla popula del español peninsula . Po úl imo, y en cuan o al enómeno en gene al, es de señala que se documen a en «Cima ón» con el mayo núme o de ex os y que es á ausen e en «Rachel». 3.4. La exp esión «es que». La u ilización del llamado que galicado es un hecho bas an e ecuen e en las no e- las es udiadas, al menos en dos de ellas. Hay au o es que lo a ibuyen a in luencia an- cesa, aunque o os piensan en una simple p ác ica popula 22. Independien emen e del o igen, es des acable la i alidad de es e uso, que se ex iende a la lengua gene al cada ez más. Si an de ejemplo los siguien es ex os: «Po eso es que ocu en an os nau agios. El ma es in ini o.» (G. 42). «Y así ue que subimos al ba co, que se llamaba Le land y e a de bande a ale- mana.» (G. 43). «An es los hijos no se gobe naban po sí solos. A los ein icinco años e a que po- dían decidi algunas cosas.» (C. 131). «Cuando pasa on los días ue que ino la calma.» (C. 168). F en e a la abundancia de empleo en «Gallego» y en «Cima ón», sólo egis o un ex- o en «Rachel»: «Po eso, po que conocía esos ea os, donde no había nadie que supie a di i- gi , ue que me en usiasmó en a en Alhamb a.» (R. 82). 3.5. Ad e bio «ya» an e p onomb e suje o. El enómeno se p oduce de mane a espo ádica en el español gene al, pe o en las es no elas que es udio se egis an g an can idad de casos, lo que hace supone que, a ni- el o al, el índice de ecuencia se inc emen a no o iamen e espec o al del español pe- ninsula : 21. Op. ci ., p. 226. 22. Véase Kany, op. ci ., pp. 297-298. 32 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... «— Mi a, Ped o, ya noso os no somos elices.» (G. 24). «Yo digo que enía que pasa , po que ya yo e a un homb e casi...» (G. 29). «Ya él había es ado en Vigo, conocía un pue o de ma ...» (G. 42). «Ya yo end ía como ein e años.» (C. 59). «Cayi o decía: "Ya yo me lo espe aba de Tajó".» (C. 164). «A los nue e años ya yo ecleaba algo de piano y bailaba umba.» (R. 15). «"Ya ú e es un lince", me decía.» (R. 84). «Ya yo enía mi público y eso no lo agan las o as an ácilmen e.» (R. 86). 4. DERIVACIÓN. Lo más llama i o, den o de es e apa ado, es que en las es no elas de Ba ne la c ea- ción léxica a pa i de la de i ación adquie e un ele ado índice de uncionalidad, supe io al del español hablado en la Península. De es a mane a son muchas las palab as y signi i- caciones nue as que se o man. No obs an e, hay que señala que los ecu sos u iliza- dos pa a esa de i ación léxica no se salen en ningún caso de los que el sis ema del espa- ñol o ece; lo que sucede es que el mismo mecanismo se aplica a mayo núme o de o- ces. Es deci , be ecu e a los mismos a ijos, cuya modalidad más ecunda, con g an di e- encia, es la su ijación. Po eso, en el p esen e es udio se p escinde de a a los p e ijos, al no obse a se en su uso pa icula idad alguna digna de elie e. Se puede a i ma , esu- miendo, que el p ocedimien o que se p esen a en las no elas es á pe mi ido po el sis e- ma, pe o se sale de la no ma del español gene al. Se señalan a con inuación una se ie de ex os en los que la de i ación di ie e de los usos más gene ales del español. Tales casos an e e idos undamen almen e a la o ma- ción de sus an i os, adje i os y e bos. 4.1. De i ación sus an i a y adje i a. 4.1.1. Su ijo «e o». Se a a de uno de los su ijos más ecuen es de la lengua y que apa ece u ilizado en oces que no pe enecen al caudal léxico gene al, o mándose así una se ie de é minos nue os. No obs an e, en ocasiones o ma palab as que exis en con la misma o pa ecida acep- ción, aunque con o o su ijo. Al se el más p oduc i o de los su ijos que apa ecen en es as no elas, son abundan- es los ex os que se pueden o ece : «Pe o mi abuelo que e a más cuen e o que ellos, les buscaba la boca y luego exage aba has a po los codos.» (G.22). 33 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... «El come a ahí, pa adi o, de ás de la Fa ola del Mo o, amenazando con da un abazo.» (R. 35). * «Al yo mi a , sen í un co ien azo y el pelo se me cayó casi comple o. G acias a los médicos losal é...» (R. 101). Se puede obse a po los ex os an e io es que es e su ijo conlle a el alo signi ica- i o «golpe dado con». 4.1.6. O os su ijos. Además de los a ados an e io men e, se documen an o os su ijos, pe o no en la misma p opo ción. En és os, los usos que se salen de la no ma gene al son más ocasio- nales y, po es e mo i o, se pueden a a en conjun o. El su ijo —ón, con alo aumen a i o, si e pa a la ca ac e ización de pe sonas u ob- je os: Lle aban melenas a adas con cin as, iban ba budos, y has a se colgaban co- lla es y pulsos hechos con balas. Muy bocones y ala dosos, como en Cuba, lo mismo.» (G. 177). «En los cachimbos había í es achos. Los achos e an g andes de cob e y bo- cones.» (C. 17). En los ex os an e io es se obse a una signi icación di e en e según se aplique «bo- cón» a pe sonas o cosas. En el p ime caso iene a signi ica « an a ón» y sus i uye a nues o «bocazas»; cuando se e ie e a los achos indica que son ecipien es de boca an- cha. «Después me di a pasea con el dine o. Me lo gas é odo con muje es salpico- ñas.» (C. 95). «Aquel coliseo e a decen e de odos modos, lo que como ellas .salían descu- bie as un poco de a iba y e an unas muje es an salpiconas...» (G. 123). Del su ijo —ada se ci an dos ex os. El p ime o de ellos indica «compo amien o p o- pio de»; el o o iene signi icación colec i a con cla os ma ices despec i os: «Eso de la ama es also odo, pe o el cu o es cabecidu o e dad y hace cu a- das que le cues an la ida.» (G. 107). «La neg ada de la capi al de la p o incia se escondió.» (R. 55). En el ex o siguien e se obse a una sus i ución de su ijo ya que «mudada» apa ece en luga del é mino gene al «mudanza»: «Iba diciendo que me mudé. Pues sí. La mudada me es imuló.» (R. 84). El su ijo —iza se egis a en una ocasión en la no ela «Gallego» y o ma un sus an i- o colec i o que indica acción epe ida: 40 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... «Ese mismo día, después que Con ado se ue con la golpiza, Gundín me llamó apa e.» (G. 116). Puede obse a se que sus i uye al é mino más habi ual de «paliza». Po úl imo, se puede documen a un uso del su ijo —do en un é mino ajeno a la no - ma del español gene al: «El muy abusado llamó a dos ayudan es y me ama ó las manos con una so- ga, si no me escapo.» (C. 168). Es e iden e que el é mino sus i uido en es e caso es «abusón». 4.2. De i ación e bal. Es un hecho conocido que la p ime a conjugación es la más ecunda del español. A ella pe enece la casi o alidad de los e bos que c ea la lengua. Es e enómeno se cons- a a con cla idad en las es no elas es udiadas. Den o de es a p ime a conjugación cabe señala dos p ocedimien os: el p ime o es la aplicación di ec a de la e minación —a del in ini i o; el o o consis e en la o mación de e bos a a és del su ijo —ea . 4.2.1. Fo mación e bal en—a . La o mación de e bos median e es e p ocedimien o es ela i amen e ecuen e. Pa- a ejempli ica se o ecen los ex os que siguen: «A mí nunca me ha gus ado, y la noche es pa a ies a , no pa a que le pase a uno lo que me pasó a mí ese día.» (G. 50). «El caso es que más a de la ide mucho en San a Cla a. Yo iba a ies a . Con Ma'Lucía u e buenas elaciones.» (C. 142). En las dos ci as an e io es se p esen a una de i ación e bal que ap oximadamen e equi ale al modélico « es eja » ( o mado sob e « es ejo»). Aquí apa ece el e bo o mado di ec amen e sob e « ies a». O a o mación e bal se documen a en «a abanca », usado en el sen ido de «queda - se de enido o a ascado»: «En onces me quedo en blanco y es como si es u ie a e enido o a abancado en una época emo a.» (G. 154). El é mino «amis a » se u iliza como equi alen e de « aba amis ad»: «Iba de un lado a o o conociendo gen es, pe o sin ganas de amis a coi: nadie.» (G. 179). «Ahí es donde se bajaba el bandole o y ap o echaba la con ianza pa a amis a - se con la amilia.» (C. 106). 41 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... Pa a el caso de «pes aña » cab ía deci que se a a de un uso in e so al de la no ma, ya que se a a de la adición di ec a de —a en el luga del modélico «pes añea » que p e- sen a la o a modalidad de de i ación: «La pob e, mien as los dueños es aban en Cuba, no enía eposo, no pes aña- ba.» (G. 203). El é mino «embulla » equi ale a «pa icipa en algo bullicioso», «anima se». En es a oz no sólo in e iene la su ijación, sino ambién la de i ación con p e ijo: «Y los neg os, embullados con el punzó, co ían como o eji as pa a los ba cos y ahí mismo los cogían.» (C. 14). «Lo que hacía e a que lo olía un a o y ya con eso me embullaba yo ambién po - que si no e a el abu imien o pad e.» (R. 30). O o caso de sus i ución de su ijo con empleo di ec o de la e minación —a se docu- men a en la palab a «a emo a », donde, po o a pa e, se obse a la p esencia de un p e- ijo: «Uno iba po un camino,, po la noche, y sen ía un g i o o un onquido. Yo, acos- umb ado a eso, no me a emo aba mucho.» (C. 114). «Allí nadie se a emo ó. Al co a io, las ganas de pelea aumen a on.» (C. 166). Po úl imo, se ci an o os dos ex os en los que la de i ación es á e o zada con un p e ijo: «...la o ganización es aba po el suelo. Maceo y Gómez e an los mayo es cabe- cillas. Aho a, no podían emb ida a odo el pe sonal.» (C. 159). «Lo is e es des a a se sola (...) a o a , a de ende al p esiden e como si ue- a el papá...» (R. 94). En el p ime o de los ex os «emb ida » signi ica «pone en o den»; en el segundo apa- ece «des a a se» en el sen ido de «de ende se, ab i se camino». 4.2.2. Fo mación e bal en —ea . Las o maciones nue as en —ea alcanzan una ecuencia quizá lige amen e supe- io a las an e io es. En es a modalidad de de i ación ambién se incluyen casos en los que se ap ecia la sus i ución de su ijos. Una de esas sus i uciones se documen a con el é mino «pa quea », u ilizado en lu- ga del modélico «apa ca »; en él se obse a que el empleo de —ea equi ale a la u iliza- ción de la e minación di ec a y al p e ijo: «Una a de es ábamos sen ados en los bancos aquellos e deci os, soleándo- nos, y llega un ca o g ande ma ca Chandle y se pa quea en e a la pue a su .» (G. 56). 42 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... En el caso de « umbea », que se ci a a con inuación, el signi icado iene a se el de «ab i se camino, oma umbo»: «En ese ín e in de mi ida me lo umbeaba odo. Ya me es aba apla anando, si no me cogía la pelona. En Cuba no se puede deci que no a nada.» (G. 119). El é mino « olea » pa ece es a o mado sob e « uelo» y se u iliza como equi alen e de « anspo a »: «Cuando yo eía aquellos lad illos amon onados allí, en bloques, y pensaba que enía que olea los yo solo, que ía mo i me.» (G. 129). O o caso en el que se sus i uye la e minación di ec a en —a po el su ijo que es a- mos comen ando se egis a en el ex o siguien e: «Fui epellado y casi me hago azulejeado . Lo que pasó ue que o o ca alán (...) me dijo un día: — No e hagas ilusiones, el queazulejea aquí soy yo, yo, ¿qué pasa?.»(G. 131). En el ex o an e io se obse a no sólo la de i ación e bal, sino ambién la adje i a- ción pos e io pa iendo del e bo. El mismo ipo de sus i ución comen ado an e io men e se p esen a al apa ece el sig- ni ican e «ma illea » y no «ma illa »: «Soy muy cu ioso, le demos é que podía ma illea , cla a las ca anchas a las ablas, que enía luces pa a medi .» (G. 133). Fenómeno semejan e se p oduce en «camu lajea » po «camu la », aunque con una li- ge a ampliación de su ijo: «Camu lajeamos los coches y las an iaé eas con las amas del oli a .» (G. 187). Una o ma nue a, al menos pa a el español modélico, es «ca pin ea »: «Si no había ob a de albañile ía, ca pin eaba algo, has a que me supe é en el o icio.» (G. 132). «Pa ece que como se había pasado la a de al lado mío iéndome ca pin ea , el olo a alcohol y esina, más la i u a, le p oduje on una hinchazón y u imos que co e al médico.» (G. 203-204). El é mino «bajea » equi ale a «ol a ea , de ec a »: «Los majases son bichos muy pelig osos. Se dan en las cue as y en el mon e. Bajean a las pe sonas con el alien o (...) y la ado mecen pa a chupa le la san- g e.» (C. 43). «Chis ea » se emplea pa a signi ica «hace chis es, oma se algo a b oma»: «Si los san os se empeñaban en que uno no comie a, po algo se ía. ¡Yo, ni pa- a chis ea con eso!.» (C. 76). 43 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... En las desc ipciones que se hacen en «Cima ón» e e en es a la elabo ación del azú- ca y a los cuidados que equie e la caña plan ada, apa ece el é mino «gua aquea » con el signi icado de «esca da con la gua aca o azada»: «No me esul ó a o; ya yo e a expe o en eso. También gua equeaba el cam- po.» (C. 78). La oz «gua abeados» se emplea pa a cali ica los ajes con ado nos que solían lle- a los sal imbanquis en sus unciones calleje as: «Los gi anos (...) Cuando salían de sus unciones e an se ios y no les gus aba mucho la con ianza. Usaban los ajes más gua abeados.» (C. 133). Po úl imo, « apea » iene la acepción de «limpia el suelo» en el ex o siguien e: «Y po idio a, po e aca, umbé el espejo con el palo de apea y se me hace añicos la luna.» (R. 84). 5. RÉGIMEN PREPOSICIONAL. Son ecuen es los casos en que el uso de las p eposiciones supone un des ío de la no ma del español gene al. Po eso esul a necesa io documen a una se ie de cons uc- ciones en las que se p oduce es e enómeno. Las a iaciones en el égimen p eposicio- nal del español ame icano espec o de la no ma peninsula no se limi an al ámbi o cuba- no, sino que se egis an ambién en o os países27. 5.1. In e e encias p eposicionales. La sus i ución de p eposiciones es un hecho que se p oduce con cie a ecuencia. Es os son algunos de los ex os en los que se puede ap ecia : «E a muy elambida, muy simpá ica, y José enía locu a con ella.» (G. 83-84). Aquí apa ece la p eposición con cuando lo no mal se ía po . «Todas las semanas me hacía de un cochina ico.» (C. 43). En la no ela «Gallego» po dos eces se egis a «da pena con alguien» en el sen ido, no de «apena se jun amen e con», sino en el de «apena se de alguien»: «Me dio pena con él y lo lle é a mí casa pa a que lo conocie a Leoncia.» (G. 114). «Hablamos en gallego. Me dio pena con él. Se eía que había enido algún p o- blema.» (G. 191). Asimismo apa ece la p eposición a empleada en luga de en. La cons ucción que se ci a como ejemplo es ecuen e en el español gene al ya que los ma ices de luga «en donde» y «a donde» a eces no quedan cla os pa a los hablan es: 27. Véase Rabanals, A. y Coní e as. L. «El habla cul a de San iago de Chile: ma e ial pa a su es udio» To no I, Anexo núme o 2 del Bole ín de Filología, San iago, Edi o ial Uni e si a ia 1979. 44 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... «Pa a hace azúca había unos embudos g andes a donde se echaba el mosca- bado...» (C. 17). O as sus i uciones son las que siguen: «Después de su miedi o en mon a se, al p incipio, ya lo cogían odos los días y has a po su gus o.» (R. 15). Se e ie e al miedo a mon a se en el an ía eléc ico. En el español modélico, el e bo « ia se» ige un suplemen o con la p eposición de. En cambio a «con ia » le suele sugui o o con el índice uncional en. Quizá debido a un c uce de ambas cons ucciones se egis a la secuencia «con ia de»: «... noso os nunca con iamos de él comple amen e.» (C. 178). «En pocos días no se podía con ia de nadie.» (C. 185). 5.2. Ausencia de p eposición. En ocasiones se documen an ex os en los que es á ausen e el índice uncional cuan- do és e debe ía apa ece : «Yo iba nada más que pesca gallinas, po que el baile nunca me ha gus ado.» (C. 67). «El e a un poco sanguina io y ebéncúo. A mí no me al ó el espe o nunca.» (C. 170). «Lo más is e es que en Cuba nunca se cas iga on gue ille os.» (C. 182). La secuencia an e io p esen a una pasi a e leja al como es ca ac e ís ico del espa- ñol clásico, mien as que hoy lo no mal se ía la cons ucción impe sonal «nunca se cas i- gó a los gue ille os». O as omisiones de p eposición se p oducen en cons ucciones que cada ez son más ecuen es en odas las zonas del español. Tal es el caso de la p eposición de, ausen e de cie as secuencias en las que e ec ua ía una segunda ansposición a un- ción adje i a: «E a una aldea co ien e, como odas las de Galicia. Me hago ideas que las ha- b á mayo es...» (G. 26). «Tenía miedo que mi mad e se mu ie a sin yo e la...» (G. 155). «Se daba el caso que iba una hemb a de ás y se encon aba...» (C. 28). «Yo es oy segu o que casi odas las opas hubie an hecho igual en esa si ua- ción.» (C. 176). «Me di cuen a que al aba...» (C. 188). A eces de queda sus i uida po o a pa ícula de enlace no p eposicional. Sucede en alguna cons ucción compa a i a: 45 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... «... el muy embus e o, ellos a eces e an más jodedo es que lo que uno se c eía, me dijo...» (C. 44). José A. Ma ínez explica la p esencia de que compa a i o en luga de de cuando ela i- o y an eceden e pueden en ende se como co- e e en es28. No obs an e, en el ex o o e- cido se ha dado la sus i ución a pesa de no habe co- e e encia. 5.3. P esencia innecesa ia. Me ecen menciona se una se ie de ex os en los que apa ece la p oposición a sin que sea p opio del español modélico. Se a a de la cons ucción «manda a + secuencia sus- an i a (gene almen e in ini i o)». Como es sabido, en «manda a» el lexema e bal iene el signi icado de «en ia », en an o que sin la p oposición signi ica «o dena ». Sin emba - go se documen an ex os en los que se p oduce el úl imo de los signi icados a pesa de la p eposición. Kany29 alude a la p obabilidad de que al con usión se emon e a la len- gua an igua, e indica que en la ac ualidad es mucho más ecuen e en Hispanoamé ica que en España. Es os son algunos ejemplos: «El iejo la mandó a ma a po que se descub ió que ella le iba con ando ida y milag os de un gua dián...» (G. 106). La in e p e ación de «a ma a » como suplemen o puede choca con la p esencia del implemen o la, pe o és e puede in e p e a se como dependien e de «ma a ». Desde lue- go, lo no mal es «la mandó ma a » o «mandó ma a la», sin p eposición, donde «ma a » es un cla o implemen o de «mandó». La cons ucción se epi e de o ma muy pa ecida: «El iejo mandó a que la degolla an allí mismo, en ho as del día.» (G. 106). «Una ez, el gobe nado Salamanca lo mandó a p ende ...» (C. 82). «Febles lo mandó a me e en los ho nos.» (C. 99). «Ya Méndez, el asesino, había mandado a ma a al mula o, que no salió de Cu- ba ni un ca ajo.» (C. 105). 28. «O aciones consecu i as y compa a i as», (ci ), 29. Op. ci ., p. 392. 46 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... 6. ADVERBIO Y LOCUCIONES ADVERBIALES. 6.1. El ad e bio. 6.1.1. Di e gencias de la no ma gene al en el uso de ad e bios. 6.1.1.1. Valo ad e bial del sus an i o « e dad». Sólo se documen a al uso en «Gallego», siemp e en boca del na ado -p o agonis a. Desde el pun o de is a signi ica i o y uncional equi ale a « e dade amen e». Va siem- p e pospues o a sus an i o o adje i o y no puede p ecisa se si es un complemen o de al- guno de és os o del e bo: «Eso de la ama es also odo, pe o el cu o es cabecidu o e dad y hace cu a- das que le cues an la ida.» (G. 107). «Las o unas caye on. Los bancos ce a on. Homb es de pis ón e dad se ol- ie on an oches.» (G. 155). «Noso os é amos de campo e dad.» (G. 168). «Se iban como gallinas asus adas. Me puse boni o e dad.» (G. 212). Resul a con enien e acla a que en el ex o an e io «boni o» signi ica «en u ecido». 6.1.1.2. «Allí» con alo p onominal. Equi ale a un p onomb e pe sonal á ono implemen o. También apa ece únicamen e en «Gallego», si bien sólo de o ma espo ádica, po lo que esul a ía a en u ado llega a conclusiones sob e un posible uso más amplio. Pe o sí cabe señala que es e alo se da en ex os españoles clásicos y ambién en egis os ulga es ac uales del ipo «aquí mi amigo» en luga de «és e es mi amigo»: «En San a Cla a, núme o 10, i ían dos seño as gallegas muy amigas de la a- milia de mi no ia. También isi ábamos allí. Ellas daban comidas a módicos p ecios...» (G. 144). Nó ese que «allí» pa ece sus i ui a una unidad p onominal de ipo lo o las, o, en odo caso, a un sin agma adje i o como «aquello». Así que equi ald ía a « ambién las isi á- bamos», o bien a « ambién isi ábamos aquello». 6.1.1.3. «A iba» po «encima». Es un enómeno des acable po su ecuencia, sob e odo en las cons ucciones del ipo «cae le a iba a alguien». Se documen a en dos de las no elas es udiadas: «Gallego» y «Cima ón»: «...Al onso se me ió en un ollo con una al Ma ga i a y la policía le cayó a iba.» (G. 157). 47 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... «Pe o yo enía un espí i u de cima ón a iba de mí,.que no se alejaba.» (C. 41). «Andaban suel os. No los enían pa a ceba . Le caíamos a ás al p ime o que eíamos.» (C. 162). Nó ese que en el ex o an e io se a a de o a unidad ad e bial, pe o con la misma cons ucción. 6.1.2. Di e gencias sin ác icas. O as pa icula idades obse adas en la cues ión ad e bial concie nen, no ya a la sus i ución de unidades léxicas, como en el apa ado an e io , sino a la o denación de es a unidad g ama ical. En ocasiones se p oducen anomalías en cuan o a la posición den o de la o ación, an o si los ad e bios an aislados como si apa ecen ag upados: «Desde aquel es allido nunca más bien oí.» (G. 188). La secuencia «más bien» no signi ica «mejo ». El con ex o es muy cla o y esul a e i- den e que debe in e p e a se «nunca más ol í a oí bien». «La gen e del pueblo se acos aba a las doce; pe o, en el campo, a las ocho o a las nue e odo el mundo ya es aba endido.» (C. 136). Conocido es que el uso modélico pospone «ya» al e bo. Con odo, la an eposición ano ada es ecuen e en el habla coloquial peninsula . 6.2. Locuciones ad e biales. Como es sabido, las locuciones ad e biales se compo an a la mane a de ad e bios complejos, o mados a pa i de o as ca ego ías g ama icales que con el iempo y el uso se lexicalizan, llegando sus elemen os a usiona se en mayo o meno g ado. Manuel C iado del Val30 es udia el en iquecimien o del campo ad e bial a cos a de o as ca ego- ías g ama icales que, ag upadas, uncionan como ad e bios. Se señalan a con inuación cie as locuciones cuya o ma no coincide con exp esio- nes del español peninsula de igual o simila alo . 6.2.1. Fó mulas nega i as. El e ue zo de la negación es un enómeno habi ual en la lengua española, pe o la e- cuencia con que se da en las no elas de Ba ne pe mi e pensa en una in ensi icación espec o del español gene al. Los p ocedimien os a que se ecu e pa a ese e ue zo son comunes: exp esiones que hacen e e encia a un obje o pequeño, epe ición de la negación... Una de las ó mu- 30. C iado de Val, Manuel: Fisonomía del idioma español. Agulla , Mad id, 1962. p. 200. 48 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... las nega i as consis e en la a i mación de una negación, es deci , el ad ebio «sí» a i ma el con enido nega i o de una o ación, con i iéndole un ca ác e en á ico: «A donde sí nunca pude i , ni soña lo siquie a ue al Tea o Nacional.» (G. 125). «Yo sí no podía i i del ai e.» (G. 156). «Pizpi e as, canallas, con su salsa, a ogan es, eso sí no es aba mal is o...» (R. 82). Obsé ese que la exp esión en á ica equi alen e en el español peninsula in e cala «que» en e las pa ículas a i ma i a y nega i a. En los ex os siguien es se ci an locuciones in oducidas po «ni». Gene almen e le sigue algún é mino que en el con ex o conno a escaso alo o impo ancia: «...que no e a gene al ni la cabeza de un guanajo.» (C. 159). «...y nos dijo que nos duchá amos deba'o de un cho o de agua que no e a du- cha ni un ca ajo.» (G. 54). «Eso de los pelados co os salió cuando empeza on a pone casas de peina- dos en Cuba. An es, ni po cuen o.» (C. 69). «Pe o in i a lo a uno, ni de juego.» (G. 62). «Saludaba con un pañuelo, pe o ni po juego se ace caba.» (C. 16). «Sí los san os se empeñaban en que uno no comie a, po algo se ía. ¡Yo, ni pa- a chis ea con eso! Hoy es y ni po lo que dijo el cu a como nada de eso.» (C. 76). «No du ó aquella a anzada ni un ilín.» (C. 155). «Ya no le gus aba La Habana ni un an i o.» (G. 149). «El les había p ome ido que cuando gana a le iba a da la libe ad a Ma uecos. Pe o no dio ni pi oche.» (G. 180) Coincidiendo con la obse ación de Kany31, la ó mula «ni modo» indica el incumpli- mien o de un deseo o el acaso de un es ue zo»; «La sang e sí salía (...), pe o la le a, ni modo, no en aba.» (G. 28-29). En «Gallego» apa ece un caso de pe i encia de la ó mula «ya más», sin aglu inación de sus componen es e imológicos: «Y así es aban siemp e, y no can aban, y no eían y no es aban con en os ya más.» (G. 24) 6.2.2. Locuciones ad e biales in e idas. Abundan en las no elas es udiadas las exp esiones «más nada», «más nunca» y 31. Op. ci ., p. 476. 49 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... «Jején» es oz que designa cie a clase de insec o. La exp esión igu ada de los dos ex os úl imos iene el sen ido de «no ocul á sele nada a uno». «Cuando me opé con las ue zas mambisas, g i é y ellos me ie on (...) De p i- me a y pa a me sen í a o, medio con undido. Es e dad que odo aquello e a un a oz con mango. Ni siquie a es aban o mados los escuad ones ni desig- nados los je es.» (C. 153). Pa a e e i se a un colec i o de gen e deso ganizada se u iliza en «Cima ón» la ó - mula «se un a oz con mango». En ella el lexema «mango» pa ece signi ica el u o co- mes ible y de sabo ag adable del á bol del mismo nomb e, muy ex endido en Amé ica, según el DRAE. «Les decía a oz en cuello: "Us edes se me ecen la mue e, cab ones".» (C. 167). Es e iden e que la exp esión an e io equi ale a la o ma peninsula «a oz en g i o». «Pe o de ma imonio nada. Los pad es de él negados has a la pa ed de en en- e.» (R. 20). La secuencia an e io p esen a una o ma en á ica con el signi icado de «negados po comple o». 7.3. Exp esiones que indican iempo o espacio. Alguna de ellas ha sido ya a ada en o o apa ado, ( e locuciones ad e biales). Con signi icación espacio- empo al ci o an sólo «a la ho a de los mameyes», equi alen e a «a la ho a de la e dad» y que apa ece en una no ela: «Yo me pasa é la ida quejándome de él; de que e a un asesino y un bandole o. No un coba de. Pocos homb es, a la ho a de los mameyes, echa on cue po co- mo él.» (C. 165-166). «Si ahí la gen e se hubie a e i ado, odo hubie a sido dis in o (...) Pe o a la ho- a de los mameyes nadie echó cue po ni palab a.» (C. 189). 8. A MODO DE RECAPITULACIÓN. Se han es udiado es no elas de Miguel Ba ne en los aspec os lingüís icos que más se apa an de la no ma del español gene al. Cabe a i ma en es e momen o que ninguno de los enómenos a ados a ec a a la es- uc u a in e na del sis ema de la lengua y que, si bien son nume osos los pun os di e- enciado es, esul a ob io que son muchos más cuan i a i amen e los uni icado es. Las que en apa iencia son di e gencias mayo es suelen consis i en la in ensi ica- ción de un enómeno que no es desconocido en el español modélico ni en usos análogos 56 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... o iguales de las hablas coloquiales peninsula es. Recué dese, po ejemplo, el caso de la ansposición del adje i o a ad e bio o del mayo endimien o de cie os su ijos, según queda expues o en el apa ado de la de i ación. Puede, po an o, habla se de un ap o e- chamien o más in enso de las posibilidades que el sis ema o ece. O as eces no se a a de un enómeno de in ensi icación, sino que se dan di e en- cias eales con espec o a la no ma gene al. Sin emba go, ampoco e is en especial im- po ancia pa a la pe i encia del sis ema. Así sucede, po ejemplo, con cie as pa icula- idades que se han es udiado sob e el uso p eposicional, el cual, po o a pa e, no siem- p e se ajus a a la no ma en las di e en es hablas del español peninsula . En cuan o a las coincidencias (como es e iden e, no han sido a adas, po innecesa- io, las coincidencias absolu as), cabe ci a aquí la u ilización de los e e en es p onomi- nales á onos, cuya adsc ipción al español modélico es p ác icamen e o al. Lo mismo sucede con el empleo de los mo emas del sus an i o, ya que sólo di ie e en cuan o al géne o, núme o y a ículo de mane a ocasional y ales usos no son ajenos a o os popu- la es del español no ma i o. Po ello, a pa i de un es udio de la no elís ica de Ba ne bajo la pe spec i a adop a- da, se pe cibe la i alidad de una lengua común o coiné, cuyas di e encias dia ópicas no epe cu en nega i amen e en las posibilidades de comunicación esenciales de los his- panohablan es. Po o a pa e, con iene p ecisa que la mayo ía de los aspec os mo osin ác icos es- udiados se egis an en dos de las es no elas: «Biog a ía de un cima ón» y «Gallego»; mien as que la e ce a, «La canción de Rachel», man iene una mayo adecuación al es- pañol modélico, como queda demos ado con la documen ación ex ual que se ha o eci- do. O o an o puede deci se del léxico, si bien és e no o ma pa e, como ya se indicó, del obje i o undamen al de es e abajo. 57 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... BIBLIOGRAFÍA 1. NOVELAS ESTUDIADAS. BARNET, M.: Biog a ía de un cima ón. A iel, Ba celona, 1968. La canción de Rachel. Laia, Ba celona, 1979. Gallego. Al agua a, Mad id, 1981. 2. DICCIONARIOS. ALFONSO, M.: Dicciona io del español mode no. Aguila , Mad id, 1972. CASARES, J.: Dicciona io ideológico de la lengua española. Gus a o Gili, Ba celona, 1959. COROMINAS, J. y PASCUAL, J.AV: Dicciona io c í ico e imológico cas ellano e hispáni- co. Mad id, G edos. 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Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... EXPRESIONES ABREVIADAS B.D.J. = Bole ín de Dialec ología Hispanoame icana. C. = Biog a ía de un Cima ón, pa a ci as ex uales del au o ; se u iliza «Cima ón» en ex os que no son del au o . C.S.I.C. = Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas. DRAE. = Dicciona io de la Real Academia Española. F.C.E. = Fondo de Cul u a Económica. G. = Gallego, en ci as ex uales del au o ; en las demás ocasiones se ci a el í ulo com- ple o «Gallego». R. = La canción de Rachel, pa a las ci as del au o ; en los demás casos se ci a po «Ra- chel». RFE. = Re is a de Filología Española. 61 CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ... CAUCE. Núm. 10. BARROSO VILLAR, Ped o. Aspec os g ama icales de es no elas de ...