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Más allá del rito

Cuenca, Salvador

Abstract

Ferlosio explica que los ritos protegen los límites y nos defienden de lo que está más allá de la frontera, de lo desconocido. La ritualización académica también. ¿Cuál sería hoy en 2022 el límite del que los mandarines de la academia nos protegen al esconderlo y que los saberes humanísticos nos revelan? El límite de la utilidad y del interés. A partir del más acá de la crítica aristotélica a lo interesado, miraremos al más allá de la identidad, de la patria y del argumento, de la mano de un asceta laico que agitó la tiniebla antes de usarla: Rafael Sánchez Ferlosio.

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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 478-492. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.22 Más allá del rito Beyond the rite Salvador Cuenca1 Universitat Jaume I (España) ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4001-8788 Recibido: 19-07-2022 Aceptado: 16-09-2022 Resumen Ferlosio explica que los ritos protegen los límites y nos defienden de lo que está más allá de la frontera, de lo desconocido. La ritualización académica también. ¿Cuál sería hoy en 2022 el límite del que los mandarines de la academia nos protegen al esconderlo y que los saberes humanísticos nos revelan? El límite de la utilidad y del interés. A partir del más acá de la crítica aristotélica a lo interesado, miraremos al más allá de la identidad, de la patria y del argumento, de la mano de un asceta laico que agitó la tiniebla antes de usarla: Rafael Sánchez Ferlosio. Palabras-clave: Sánchez Ferlosio, rito, identidad, utilidad, interés. Abstract Ferlosio explains that rites protect limits and that defend us from the unknown. What would be nowadays the limit protected by the mandarins of the academia by hiding what is beyond and that humanistic knowledge reveals? The limit of utility and interest. From the Aristotelian critique of the interest, we will peep beyond the limits of identity, homeland and argument, by the hand 1 ([email protected]). Licenciado en Filología Catalana y en Filosofía por la Universidad de Valencia, donde se doctoró con la tesis en la que editó los manuscritos catalanes, castellanos y aragoneses del Compendio de las Éticas de Aristóteles (s. XV) (Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2017). Ha descubierto, asimismo, un manuscrito con uno de los primeros tratados de lógica escritos en italiano, cuya estructura proemial coincide con el raggionamento proemiale del Convivio dantesco (La Cultura 2-3/2020). 480 Salvador Cuenca Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 478-492. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.22 of an ascetic lay who stirred up the darkness before using it: Rafael Sánchez Ferlosio. Keywords: Sánchez Ferlosio, ritual, identity, usefulness, interest. Escribir un artículo sobre Ferlosio en un monográfico a él dedicado corre el riesgo de caer en la ritualización y en la inutilidad de tantos fastos académicos y de tantas revistas universitarias que de la repetición ceremonial se alimentan. La inutilidad de algunos de estos escritos, sin embargo, solo saltaría a la vista de los que vagan errantes por el más allá de la academia. Se trataría, por tanto, de una inutilidad paradójica, ya que dependería de la perspectiva adoptada: o bien más allá o bien más acá del saber institucionalizado mediante diversos ritos académicos. Admite Ferlosio: la función del rito <es la> protección del límite y, derivadamente, la defensa contra lo que está más allá de límite. Sólo mucho más tarde me enteré de que esta relación del rito con el límite, aunque de forma más compleja y más circunstanciada, era ya un viejo tópico universalmente reconocido y estudiado por la antropología. (Sánchez Ferlosio 2019d: 494) Los rituales académicos permiten explicar comportamientos tan variados como medir la calidad de artículos y revistas por su inclusión en un determinado cuartil o como googlear el nombre propio del autor para controlar la letanía del número de citas, conductas repetitivas y estereotipadas que cuadrarían con las tres notas con las que Ferlosio caracteriza su definición de “ritualización”: ortopedia, metabolismo y liturgia. Ortopedia, por ejemplo, porque la academia corrige las posibles desviaciones de la ortodoxia mediante la revisión por pares previa a la aceptación de un artículo; metabolismo, en su sentido etimológico, porque cambia lo diferente y lo asimila al estilo precedente según las normas y criterios de edición y, además, porque la publicación del trabajo permite canjearlo por puntos de cara a acreditaciones y a concursos de plazas universitarias; liturgia, porque evita la incursión de extraños en una determinada disciplina o departamento. la ritualización es una especie de tratamiento ortopédico al que el saber es sometido por los intereses del poder constituido, o, más internamente, una acción química metabolizadora que permite fagocitar lo diferente por novedoso, o, en fin, a una liturgia que el exorciza por anticipado la eventual amenaza de demonios exteriores. (Sánchez Ferlosio 2019d: 497) 481 Más allá del rito Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 478-492. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.22 La paradoja a la que se enfrenta la producción de un homenaje a Ferlosio se expresaría, pues, a través del oxímoron “inutilidad útil”, porque dicha inutilidad sería percibida como útil por los mandarines de la cultura ritualizada, en tanto que podrían ascender los peldaños de las acreditaciones gracias al impulso fructífero de los artículos aquí publicados y, en cambio, sería considerada estéril por los observadores que reposan en los descansillos extrauniversitarios. A la tara de inútiles, hoy convendría añadir el vicio aún difícilmente conmensurable de antiecológicos, por la cantidad de recursos naturales empleados para producir unas líneas de escaso interés para el gran público. Pues bien, desde esta coyuntura extrauniversitaria, al escribir “escaso interés” acabo de repetir el argumento hipotético de ese político liberal que, aupado por la chulapería mesetaria a una consejería de educación, osó afirmar: “si alguien quiere estudiar clásicas, que se lo pague de su bolsillo”. Esta afirmación me indica que el discurso pronunciado por Ferlosio en 1992, con motivo de su coronación como Doctor Honoris Causa en La Sapienza Università di Roma, ha quedado desfasado en algún aspecto, por ejemplo, en el análisis de uno de los tres rasgos que, según la Teoría de la clase ociosa de Thorstein Veblen integrada en la alocución ferlosiana, caracterizan a la vida universitaria: ritualización, inutilidad y prestigio social ostentatorio. El rasgo desfasado es el de tal prestigio, cuya ostentación se reduciría a la de los venerables especialistas reunidos en marcos incomparables pero sin eco ni impacto, como congresos de humanidades, y agasajados por los aspirantes a sucederles en el altar privilegiado de la veneración. Algunos políticos y bastantes pedagogos entre el 3 de abril de 1992, -fecha de la coronación romana del honoris causa Ferlosio: bociato, ma laureato-, y los primeros días de julio de 2022 -cuando se esbozan estas líneas-, se han dedicado a desprestigiar el saber humanístico, la capacidad memorística y muchos de los contenidos culturales transmitidos a duras penas desde el siglo V a.C. ateniense. En suma, este saber ya inútil, cuya evaluación negativa ha quedado ratificada por diversas agencias de calificación universitaria y plasmada en las memorias de fin de curso de varias instituciones por las que he transitado, ha quedado desprestigiado. Dicho de otro modo, el prestigio de las disciplinas humanísticas ha perdido su lustre. Consiguientemente -y que Veblen me disculpe-, tres características de la actual vida universitaria de las facultades de humanidades podrían ser: ritualización, inutilidad y desprestigio. A despecho de esta mutación debida al prefijo “des”, el discurso romano de Ferlosio brilla todavía en la tiniebla extrauniversitaria gracias a una potente conjetura que ejerce con solvencia la función de conclusión prematura, a saber: los saberes humanísticos serían “los únicos de los que el sistema podría tener (...) alguna cosa que temer, los únicos que contienen (...) la amenaza del más- 482 Salvador Cuenca Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 478-492. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.22 allá-del-límite, o en fin, los únicos que, a semejanza del niño de la antigua fábula, serían capaces de gritar: ‘El emperador está desnudo’.” (Sánchez Ferlosio 2019d: 497) ¿Cuál sería hoy en 2022 el límite del que los mandarines de la academia nos protegen al esconderlo y que los saberes humanísticos nos revelan? El límite de la utilidad. El límite del interés. Los ritos protegen el límite y defienden de su más allá, o sea, de lo desconocido. La ritualización académica también. Por ello, en este homenaje a Ferlosio deseo no repetir rituales y explorar dos más allás: la primera allendidad es formal, mientras que la segunda material. La allendidad formal es la inutilidad que se alcanza al renunciar a las recompensas indexadas a las que el contenido de este artículo pueda aspirar. Esbozo inocentemente las figuras de los patinadores sobre hielo de la tabla derecha del tríptico “El jardín de las delicias” de El Bosco2. El patinaje conceptual es otra forma de ocio que desdeña los fines humanos y, por lo tanto, apunta a la posibilidad de escribir sin esperar recompensas. Obviamente, Ferlosio las desdeñó después del escarmiento que le supuso representar el papelón del escritor vencedor de certámenes literarios; en cambio, yo no he ganado nada reseñable y, por ello, la forma de mi prosa me puede llevar mejor al infierno, mismo lugar al que llegarían los patinadores anagónicos pintados por el Bosco. El rechazo al espíritu de las competiciones deportivas seguramente era una de “las seis o siete cuestiones” que forjaron al plumífero Ferlosio y que conformaron su carácter sin destino (Sánchez Ferlosio 2019d: 574-6). Debatía sin agonía y escribía sin destino. Por eso, de acuerdo con la sentencia nietzscheana citada por Benjamin, le volvía siempre una misma experiencia, la experiencia posible de ser hijo predilecto de Rafael Sánchez Mazas, sin competencia, sin agonía fraterna; pero al conjeturar la recurrencia de esta vivencia, estoy dotando de sentido al hecho de la predilección paterna. La dotación de sentido me vuelve aristotélico y me aleja de “la turbadora turbulencia del hecho”. El ritual de ser aristotélico me sitúa en el más acá del límite y me proporciona la tranquilidad de ánimo suficiente para realizar una cómoda genealogía conceptual al vincular el deseo de conocimiento y de superación de los límites con la crítica aristotélica a la utilidad. Desde el más acá aristotélico pretendo atisbar un más allá escondido, antiaristotélico 2 Extraigo la imagen de los patinadores sin destino mundano del discurso de Ferlosio con motivo de la concesión del premio Cervantes en 2004: “En esa espléndida pieza de pintura que es la tabla derecha del tríptico “El Jardín de las Delicias” de Ieronimus Bosch, “El Bosco”, (1450-1516) pueden verse, entre las cosas que podrían llevar a los hombres al infierno, unas cuantas, diminutas, figuras de niños y adultos, calzadas con unas botas de cuchilla muy semejantes a los patines de hoy en día, deslizándose, felices, por la superficie de una laguna helada. El placer de patinar es ventajista: reside en gastar poco y lograr mucho, en la sensación corporal de liberación de la gravedad, de ventaja sobre ésta, de ingravidez gratuitamente conseguida; precisamente gratuita, como un don, como un bien. El que patina va y viene como quiere, a la velocidad que quiere, pero, sobre todo, sin ir a ninguna parte y disfrutando a cada instante durante el ejercicio.” Accesible en https://www.rtve.es/rtve/20141024/ discurso-rafael-sanchez-ferlosio-premio-cervantes-2004/1035023.shtml 483 Más allá del rito Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 478-492. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.22 incluso, o sea, desvelar la segunda allendidad, la material: el más allá de la identidad, de la patria y del argumento. Cuatro lugares aristotélicos Parto de las críticas de Aristóteles a lo conveniente/συμφέρον y a lo útil/ χρήσιμον. En el libro II de la Ética a Nicómaco el Estagirita condensa su teoría sobre los motivos que guían nuestras elecciones y nuestros rechazos, a saber, elegimos algo o a alguien porque es bello/bueno, porque nos da placer o porque nos resulta útil, mientras que lo rechazamos porque es malo/vergonzoso, porque nos proporciona dolor o porque nos perjudica3. El que elige siempre lo útil yerra, porque sus elecciones no están orientadas hacia lo que es καλός, bueno/ bello por sí mismo, y se hunde en el torbellino vital del que piensa que todo es instrumento o medio sin fin, incluso las personas, como veremos en el párrafo siguiente. Aristóteles aplica el anterior trivisi de los motivos de nuestras preferencias a la elección de amigos en el libro VIII. Podemos elegir a nuestros amigos por su bondad, por su capacidad de satisfacernos o por su utilidad. No obstante, si elegimos a nuestros amigos porque nos son útiles o porque nos dan placer, no los queremos por ellos mismos, sino porque representan un medio para satisfacer nuestras necesidades, es decir, son amistades interesadas y, por ende, inferiores4. En el libro VI de la Ética a Nicómaco, Aristóteles emplea el mismo argumento para caracterizar a la virtud intelectual suprema, a saber, la σοφία, la cual, al disponernos a adquirir un saber inaplicable a la vida cotidiana, entraña una intención cognoscitiva que es fin en sí misma y, por ende, superior, a aquellas ciencias que son meros medios para la resolución de problemas. Por eso, la sabiduría (σοφία) es superior a la ciencia (ἐπιστήμη), ya que también incluye entre sus capacidades la disposición a intuir los primeros principios (νοῦς) y captar los objetos más valiosos de la naturaleza, aquellos que son fines en sí mismos y no meros medios. Por ello, los griegos de su tiempo llamaban 3 τριῶν γὰρ ὄντων τῶν εἰς τὰς αἱρέσεις καὶ τριῶν τῶν εἰς τὰς φυγάς, καλοῦ συμφέροντος ἡδέος, καὶ τριῶν τῶν ἐναντίων, αἰσχροῦ βλαβεροῦ λυπηροῦ. Sobre los tres motivos de preferencia y los tres de aversión, el bueno acierta y el malo yerra: περὶ ταῦτα μὲν πάντα ὁ ἀγαθὸς κατορθωτικός ἐστιν ὁ δὲ κακὸς ἁμαρτητικός (Aristóteles 1894:1104b). 4 τρία δὴ τὰ τῆς φιλίας εἴδη, ἰσάριθμα τοῖς φιλητοῖς: καθ᾽ ἕκαστον γάρ ἐστιν ἀντιφίλησις οὐ λανθάνουσα, οἱ δὲ φιλοῦντες ἀλλήλους βούλονται τἀγαθὰ ἀλλήλοις ταύτῃ ᾗ φιλοῦσιν. οἱ μὲν οὖν διὰ τὸ χρήσιμον φιλοῦντες ἀλλήλους οὐ καθ᾽ αὑτοὺς φιλοῦσιν, ἀλλ᾽ ᾗ γίνεταί τι αὐτοῖς παρ᾽ ἀλλήλων ἀγαθόν. (Aristóteles 1894:1156a): Tres son, pues, las especies de amistad, iguales a las cosas amables. En cada una de ellas se da un afecto recíproco y no desconocido, y los que recíprocamente se aman quieren el bien los unos de los otros en tanto que se quieren. Así, los que se quieren por interés no se quieren por sí mismos, sino en tanto que pueden obtener algún bien los unos de los otros. 484 Salvador Cuenca Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 478-492. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.22 sabios y no prudentes a Anaxágoras y a Tales, cuando se dedicaban a estudiar los objetos más nobles de la naturaleza, descuidando (ἀγνοοῦντας) las cosas útiles que les convenían (τὰ συμφέροντα). Este tipo de estudio es inútil (ἄχρηστα), porque no busca los bienes meramente humanos (τὰ ἀνθρώπινα ἀγαθὰ)5. Este mismo argumento se reitera en el cuarto y último lugar aristótelico que citaré: Metafísica A (982b). La σοφία es la suprema de las ciencias (ἀρχικωτάτη τῶν ἐπιστημῶν), o sea, es superior al saber instrumental y subsidiario (μᾶλλον ἀρχικὴ τῆς ὑπηρετούσης). Por eso, la σοφία no se busca por utilidad alguna (οὐ χρήσεώς τινος ἕνεκεν), ya que, al surgir de la capacidad de extrañarse, busca una explicación más allá de su utilidad inmediata. Parafraseando ferlosianamente el pasaje aristotélico: el que se maravilla se muestra perplejo por la ignorancia que esconde la existencia de un más allá, por ello el amante de los mitos es en cierta manera filósofo (ὁ φιλόμυθος φιλόσοφός πώς ἐστιν), al superar la barrera del rito simplemente por franquearla y no por rentabilidad pragmática6. El rito de realizarse y el más allá de la identidad “Hoy, por lo visto, nadie considera que pueda hallarse en la Tierra ni en el Cielo otro santo más digno de imitar que él mismo. El santo universal, el santo único es hoy únicamente San Simismo” (Sánchez Ferlosio 2019b: 25). Oigo el chumba-chumba de la fiesta del orgullo desde casa y me pregunto si las palabras de Ferlosio se pueden aplicar al incremento imparable de elementos ensamblados en el acrónimo LGTBIQ+. “La moral de la identidad supone que una comunidad tan sólo puede cumplirse como personalidad auténtica, tan sólo llega a realizarse en cualquier cometido o papel de su existencia, si lo hace con arreglo a la figura que en tal papel le corresponde conforme ha venido siendo decantada, pulimentada y bruñida por la historia” (2019b: 25). Las palabras de Ferlosio, teledirigidas contra el nacionalismo, concretamente contra lo que Ismael Medina, llamó “el imperativo categórico de la memoria histórica”, 5 ἐκ δὴ τῶν εἰρημένων δῆλον ὅτι ἡ σοφία ἐστὶ καὶ ἐπιστήμη καὶ νοῦς τῶν τιμιωτάτων τῇ φύσει. διὸ Ἀναξαγόραν καὶ Θαλῆν καὶ τοὺς τοιούτους σοφοὺς μὲν φρονίμους δ᾽ οὔ φασιν εἶναι, ὅταν ἴδωσιν ἀγνοοῦντας τὰ συμφέροντα ἑαυτοῖς, καὶ περιττὰ μὲν καὶ θαυμαστὰ καὶ χαλεπὰ καὶ δαιμόνια εἰδέναι αὐτούς φασιν, ἄχρηστα δ᾽, ὅτι οὐ τὰ ἀνθρώπινα ἀγαθὰ ζητοῦσιν. (Aristóteles 1894:1141b): De lo dicho queda claro que la sabiduría es ciencia e intelecto de los objetos más honorables por naturaleza. Por eso, Anaxágoras, Tales y otros como ellos, que parece que desconocen las cosas que les convienen, son llamados sabios, no prudentes, y se dice que saben cosas grandes, admirables, difíciles y divinas, pero inútiles, porque no buscan los bienes humanos. 6 ὁ δ᾽ ἀπορῶν καὶ θαυμάζων οἴεται ἀγνοεῖν (διὸ καὶ ὁ φιλόμυθος φιλόσοφός πώς ἐστιν: ὁ γὰρ μῦθος σύγκειται ἐκ θαυμασίων): ὥστ᾽ εἴπερ διὰ τὸ φεύγειν τὴν ἄγνοιαν ἐφιλοσόφησαν, φανερὸν ὅτι διὰ τὸ εἰδέναι τὸ ἐπίστασθαι ἐδίωκον καὶ οὐ χρήσεώς τινος ἕνεκεν. (Aristóteles 1924: 982b): El que se admira reconoce que no sabe. Por eso también el que amante de los mitos es de alguna manera filósofo, pues el mito se compone de elementos admirables; de manera que si filosofaron para huir de la ignorancia, está claro que buscaban el saber por el mero conocimiento y no por alguna utilidad. 485 Más allá del rito Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 478-492. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.22 ayudan hoy a combatir la rabiosa proliferación de términos para definir la identidad de género y la orientación sexual de cada sí mismo. El acrónimo ha evolucionado con el tiempo para incluir todas las identidades de género y orientaciones sexuales, de ahí el símbolo “+”. Primero la “G”, seguidamente la “L”, después cambiaron el orden a “LG”, a continuación la “T”, la “B” y la “I” para preparar la llegada de la “Q”, y ahora auspician la ampliación del santísimo acrónimo con el signo “+». En un artículo online leo la última añadidura de una “A”, ¡el colmo!, porque representaría a la identidad basada en la orientación sexual de la asexualidad. Como un Ockham trasnochado, podría pensar que las etiquetas cuasiplatónicas para señalar todas las identidades y orientaciones no se deben multiplicar sin necesidad. O como diría un registrador de Pontevedra: la gente hace cosas y, a veces, esas cosas les gustan a algunos: o tal vez: hay individuos a los que les gusta hacer determinadas cosas. Además, estas iniciales pueden esclavizar más que liberar, si se refieren a una tendencia inscrita a nativitate en las entrañas del sujeto, como amonestaría Ferlosio. Debería poder pensar una prueba que pudiese refutar empíricamente la identidad sexual a nativitate. Esa prueba podría sustentarse en las bases fisológicas de la atracción o en los neuromoduladores del gusto, pero ¿por qué el gusto o la orientación sexual tiene que determinar una identidad? Y aquí entroncaría el discurso de Ferlosio con el de autoras como la Laura Freixas de ¿Qué hacemos con Lolita? ¿Incluso el no gusto determinaría una orientación?, ¿cómo?, ¿le gusta que no le guste?, ¿por qué esa centralidad de la orientación sexual en la constitución de la identidad? Y aquí debería venir en nuestra ayuda un foucaultiano y resumir la tesis fundamental de Tecnologías del yo. Pero volvamos a leer a Ferlosio, porque es como le gustaría que celebráramos su homenaje: “Si la identidad es una declaración que se hace sobre la base de datos sensibles, empíricos, resulta que un desenmascaramiento empírico tiene validez, pero si la identidad se establece en un lugar a salvo de lo empírico, a salvo de los sentidos y de la experiencia, entonces está también a salvo de la refutación en ese campo” (2019b: 28). Si la identidad establece su base en el sentimiento, queda a salvo de cualquier falsación, sea identidad nacional o sexual. El trans (nacional o sexual) cree en la autenticidad de lo que siente, como los patrones de barco que colocan el pabellón español en lo más alto del mástil para exteriorizar la nobleza de su sentimiento, aunque, más bajo, ondee un banderín holandés como rastro de una matriculación más barata. La bandera protege el límite, más allá se sitúa lo que no se puede aceptar: que para estos patrones de barco es mejor el país donde se pagan menos impuestos de matriculación. Holanda es mejor que España, aunque el pabellón rojigualdo, a juego con la pulsera, sea más grande para tapar lo inaceptable. Volviendo al acrónimo de marras, la multiplicación de iniciales puede entenderse con el siguiente argumento hipotético ferlosiano: “Si los adornos 486 Salvador Cuenca Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 478-492. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.22 con que las gentes sobreactúan, hipercaracterizan, sobredeterminan sus fiestas y sus vestidos son no sólo continuidad en el tiempo, sino también discontinuidad en el espacio, o sea, diferenciación de los de al lado, tendrá que resultar la siguiente consecuencia: que el mayor número de adornos distintivos se hallará en pueblos étnicamente afines” (2019b: 27). Respecto a la discontinuidad en el espacio, me tengo que preguntar si las iniciales del acrónimo LGTBIQ+ son adornos distintivos. La pertenencia al colectivo del acrónimo “enseñaría las cartas que el rito quiere mantener ocultas: el límite o, más bien, la falta de otro límite que el que establece el rito” (2019b: 27). ¿Qué oculta el rito de la identidad y de la pertenencia a un colectivo? Que se desea la ficción, es decir, la creación de un relato útil, como el discurso identitario, que permite realizarse individualmente en un mundo en que hacerlo colectivamente se complica; hoy parece difícil que las grandes naciones cambien de número: una Ucrania subsiste y un Sahara no reaparece. Sin embargo, crear un relato es la primera forma del poder; tener la palabra. El poder del patriarcado se sustenta en un relato producido principalmente por hombres heterosexuales o incluso por alguna mujer que esgrime argumentos paradójicos que caen en la autoreferencialidad, por ejemplo: no violan los hombres, violan los violadores. Y al defender la primacía del individuo sobre el género, es decir, al negar que haya un género que viole, está creando un subgénero, a saber, el subgénero de los que defienden que no hay géneros que violen o que ataquen y discriminen al colectivo LGTBIQ+, reestrenando una función del análisis ferlosiano del principium individuationis: “los defensores del individualismo parecen concentrar todos sus fervores más bien en el concepto de “individuo” que en los individuos mismos” (2019a: XXI)7. ¿La ausencia de un relato alternativo al patriarcal devalúa las experiencias alternativas al patriarcado? ¿la ausencia y la invisibilidad les evitaría ocupar el centro de la diana de los dardos machistas? Por último, en relación a la continuidad en el tiempo, parece que todos los caídos por la libertad sexual se transustancian en nuevos dioses en el cielo (2019d: 22): “Los dioses no han cambiado”. Aquello que ha costado sangre y muerte es más valioso. La memoria histórica del colectivo LGTBIQ+ fundamenta el valor de un nuevo episodio de la moral de la identidad o moral del pedo8. 7 “Los actuales paladines del individualismo, y los acérrimos celadores de la supremacía del individuo como valor supremo, de la dignidad del individuo y de la inalienabilidad de sus derechos, tan unánimemente celebrados entre la actual mayoría biempensante, no acaban de aclarar del todo (…) cuál es el individuo por el que combaten” (Sánchez Ferlosio, 2019a: XXI). 8 “A la moral de la identidad, opuesta a la “moral de la perfección”, la he llamado “moral del pedo” porque su criterio de lo bueno y lo malo sigue las mismas directrices que nos hacen complacernos con el aroma de nuestros propios vientos anales y repeler, en cambio, el hedor de los que soplan desde un culo ajeno” (2019b: 38). 487 Más allá del rito Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 478-492. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.22 El rito del género natural y el más allá del télos “El espíritu llama desde fuera, desde lejos, y el lugar hacia donde acaso quiere atraer a los llamados, por ser un verdadero exterior, por oponerse al lugar de la naturaleza, que es un lugar dado, determinado y conocido, sólo se deja definir por modo negativo” (2019c: 654) El impulso del espíritu se cumple en la partida. No es télos sino skópos. No anima a llegar sino a partir. Partir de un presente que se sabe ya pasado, subrogado en un argumento que nunca deberá llegar a la escena final. The end es la disolución de una memoria histórica en un medio disolvente de las peculiaridades de una patria, como podrían ser los pantalones vaqueros, el reggaeton, el diazepam o el consumo virtual de porno; podrían ser, pero no son. El disolvente más corrosivo es otro argumento que narra el presente como pasado, otra unidad de destino. En ese sentido, el presente es terrón de azúcar en un café hirviendo u otro, en una memoria histórica o en otra luchando por convencer. La patria o la unidad de destino resulta de la lucha. La pelea de Altsasu, por ejemplo, es terrón de azúcar para el café español o el vasco, para vencedores o vencidos, es presente sin inocencia del devenir. Sed contra, la ley natural no incita a partir; no hay exterior a la naturaleza. El gran truco es combinar naturaleza y argumento para narrar nuestro presente como herencia natural y, al mismo tiempo, legado que preservar para nuestros descendientes. La ley natural surge de la positividad de lo dado: hombre y mujer los creó, que, saltando a lo histórico, es como invocar: “España y Francia los creó”. Proindivisamente. En cambio, el impulso del espíritu es negatividad, es decir, partir. La prestidigitación de la ficción histórica nos hace ver lo siempre visto así como una partida. Como diría Ferlosio: “la autorepresentación humana es una anticipación retroproyectiva” (2019c: 458), cuyos dos componentes de sentido son la memoria histórica y la misión histórica. Y vio Dios que era bueno, lo natural era bueno: hombre y mujer los creó (ἐποίησεν ὁ θεὸς τὸν ἄνθρωπον, κατ᾽ εἰκόνα θεοῦ ἐποίησεν αὐτόν, ἄρσεν καὶ θῆλυ ἐποίησεν αὐτούς). Rebasando el ámbito judío, el genio de Estagira remite también a la necesidad de dotar de sentido a la división de géneros y a la preservación natural de un legado; otorgando al masculino la capacidad de prever (προορᾶν) con el pensamiento (διανοίᾳ), de tal manera que el que prevé ve el presente como pasado, anticipándose a la narración futura de los hechos del presente. Anticipación proyectiva, reservada al destinado a mandar por naturaleza, a saber, al género masculino, tal como leemos en el primer libro de la Política (1252a32)9. 9 ἀνάγκη δὴ πρῶτον συνδυάζεσθαι τοὺς ἄνευ ἀλλήλων μὴ δυναμένους εἶναι, οἷον θῆλυ μὲν καὶ ἄρρεν τῆς γενέσεως ἕνεκεν , καὶ τοῦτο οὐκ ἐκ προαιρέσεως, ἀλλ᾽ ὥσπερ καὶ ἐν τοῖς ἄλλοις ζῴοις καὶ φυτοῖς, φυσικὸν τὸ ἐφίεσθαι, οἷον αὐτό, τοιοῦτον καταλιπεῖν ἕτερον, ἄρχον δὲ καὶ ἀρχόμενον φύσει, διὰ τὴν σωτηρίαν. τὸ μὲν γὰρ δυνάμενον τῇ διανοίᾳ προορᾶν ἄρχον φύσει καὶ δεσπόζον φύσει, τὸ