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Desarrollo cerebral y asunción de riesgos durante la adolescencia

Oliva Delgado, Alfredo

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Apun es de Psicología, 2007, Vol. 25, núme o 3, págs. 239-254. 239 A. Oli a Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia Di ección del au o : Depa amen o de Psicología E olu i a y de la Educación. Facul ad de Psicología. c/ Camilo José Cela, s/n. 41018 Se illa. Co eo elec ónico: [email p o ec ed] Recibido: sep iemb e de 2007. Acep ado: oc ub e de 2007 Apun es de Psicología Colegio O icial de Psicología 2007, Vol. 25, núme o 3, págs. 239-254. de Andalucía Occiden al y ISSN 0213-3334 Uni e sidad de Se illa Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia Al edo OLIVA DELGADO Uni e sidad de Se illa Resumen La ecien e u ilización de écnicas de esonancia magné ica ha p opo cionado una in o mación muy in e esan e ace ca de los cambios que ienen luga en el ce eb o du an e los años de la adolescencia. Es os cambios a ec an undamen al a la co eza p e on al, es uc u a undamen al en muchos p ocesos cogni i os y que expe imen a un impo an e desa ollo a pa i de la pube ad que no culmina has a los p ime os años de la adul ez emp ana. O os cambios a ec an al ci cui o mesolímbico, elacionado con la mo i ación y la búsqueda de ecompensas, que a a e se in luido po las al e aciones ho monales asociadas a la pube ad. Como consecuencia de esas modi icaciones, du an e los p i- me os años de la adolescencia se p oduce un cie o desequilib io en e ambos ci cui os ce eb ales, el cogni i o y el mo i acional, que puede gene a cie a ulne abilidad y jus i ica el aumen o de la impulsi idad y las conduc as de asunción de iesgos du an e la adolescencia. Es os hallazgos y sus implicaciones p ác icas pa a la educación y la polí ica social son p esen ados y discu idos en es e a ículo. Palab as cla e: adolescencia, desa ollo ce eb al, co eza p e on al, asunción de iesgos. Abs ac Recen ly, he use in neu oscience esea ch o Magne ic Resonance Imaging has gene a ed e y in e es ing da a abou changes in he b ain du ing he yea s o adoles- cence. Those changes occu mainly in he p e on al co ex, a b ain egion, in ol ed in many cogni i e p ocesses, ha expe iences an impo an de elopmen a e pube y and which does no ma u e ully un il ea ly adul hood. Also, he mesolimbic dopamine ewa d ci cui y expe iences signi ican changes due o ho monal ac i i y du ing pube y. As a consequence o hose changes, du ing ea ly adolescence a ises a lack o balance be ween he cogni i e and mo i a ional b ain sys ems. This imbalance could c ea e a ce ain ulne abili y du ing adolescence ha jus i y he inc ease in some beha iou s such as impulsi i y and isk- aking. Those inding and some p ac ical applica ions o educa ion and social policy a e p esen ed and discussed. Key wo ds: Adolescence, B ain de elopmen , P e on al co ex, Risk- aking. 240 Apun es de Psicología, 2007, Vol. 25, núme o 3, págs. 239-254. A. Oli a Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia La adolescencia como e apa con lic i a El deba e sob e la na u aleza más o menos con lic i a de la adolescencia ha es ado p esen e en la psicología desde que, a p incipios del siglo pasado, G. S anley Hall plan ease su isión de es a e apa e o- lu i a como pe iodo de s o m and s ess. A lo la go de los úl imos 100 años, se han ido sucediendo plan eamien os eó icos que han oscilado en e la isión umul uosa y con lic i a de au o es como Anna F eud o Pe e Blos y las concepciones más op imis as que han cues ionado la eo ía del s o m and s ess. A pesa de que esa imagen nega i a sigue es ando p esen e en la sociedad ac ual (Casco y Oli a, 2004), la e idencia empí ica acumulada a lo la go de las úl imas décadas no apoya esa isión y p esen a una ealidad menos d amá ica de es e amo del ciclo i al. No obs an e, aunque muchos chicos y chicas a a iesan la adolescencia sin expe imen a especiales di icul ades, puede a i ma se que du an e es os años aumen an los p oblemas en es á eas: los con lic os con los pad es (Lau sen, Coy y Collins, 1998; Pa a y Oli a, 2007), la ines abilidad emocional (La son y Richa ds, 1994) y, sob e odo, las conduc as de iesgo (A ne , 1999). Los modelos de la adolescencia como pe- iodo con lic i o han a ibuido a los cambios ho monales de la pube ad un ol des acado en el su gimien o de es os p oblemas. Sin emba go, algunos es udios ecien es han cues ionado es a in luencia, ya que han en- con ado e ec os di ec os muy pequeños de and ógenos y es ógenos sob e la conduc a adolescen e (G abe y Books-Gunn, 1996; Spea , 2007a). Po o o lado, y sin ol ida el impo an e papel que desempeñan los ac o es socio-cul u ales (Oli a, 2003), han apa ecido en escena nue os p o agonis as que compi en se iamen e con las ho monas po asumi ese papel es ela . Nos es amos e i iendo a los cambios ce eb ales que ienen luga du an e la segunda década de la ida (Giedd e al., 1999). En es e a ículo expond emos los p incipales cambios neu o- lógicos y su in luencia sob e el su gimien o y man enimien o de las conduc as de asunción de iesgos du an e la adolescencia. La madu ación del ce eb o La idea de que el ce eb o con inúa desa- ollándose después de la in ancia es ela i- amen e nue a. Los es udios ealizados con animales, p ime o, y con humanos, más a de, habían e elado los impo an es cambios que enían luga en el ce eb o in an il en los p ime os meses de ida y que jus i icaban su eno me plas icidad (Hubel y Wiesel, 1962; Kuhl, Williams, Lace da, S e ens y Lindblon 1992). Así, a pesa de que el núme o de neu- onas no expe imen a cambios impo an es, desde el mismo momen o del nacimien o comienzan a es ablece se nue as conexiones en e neu onas. Se a a de un p oceso de a bo ización o sinap ogénesis que a a c ea un núme o excesi o de conexiones, de al o ma que a los pocos meses es e núme o se á muy supe io al de las exis en es en el ce eb o adul o. Es e pe iodo emp ano de p oli e ación sináp ica, de a ios meses de du ación, es seguido po o o que se p olonga has a el inal de la in ancia y en el que se eliminan aquellas conexiones que no se usan, quedando educido el núme o de sinapsis a los ni eles p opios de la adul ez. La sup esión de conexiones inac i as se complemen a con la mielinización o o ale- cimien o de las sinapsis que se man ienen y u ilizan, median e el ecub imien o del axón neu onal con una sus ancia blanca aislan e -mielina- que inc emen a la elocidad y la e icacia en la ansmisión de los impulsos Apun es de Psicología, 2007, Vol. 25, núme o 3, págs. 239-254. 241 A. Oli a Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia eléc icos de una neu ona a o a (Blakemo e y Choudhu y, 2006). Todo es e p oceso no es independien e del con ex o, y se e á in luido po las expe iencias i idas po el suje o, lo que e leja la eno me plas icidad del ce eb o humano pa a adap a se a las ci cuns ancias ambien ales exis en es en un de e minado momen o. Has a hace bien poco se pensaba que los cambios a iba desc i os enían luga du an e la p ime a década de la ida, de o ma que la a qui ec u a ce eb al es aba de inida al llega la pube ad. Sin emba go, hoy día en nume o- sos abajos cien í icos se indica que si bien es o es cie o pa a muchas zonas ce eb ales, o as con inúan desa ollándose du an e la adolescencia. Los p ime os es udios lle ados a cabo con ce eb os pos mo en indica on que la co eza p e on al expe imen aba cambios impo an es as la pube ad, ya que exis ían impo an es di e encias en es a zona en e los ce eb os de niños, adolescen es y pe sonas adul as (Hu enloche , 1979). Más ecien emen e, la u ilización de écnicas de esonancia magné ica ha apoyado los esul- ados de los es udios pos mo em, indicando un desa ollo o madu ación a día de algunas zonas ce eb ales, undamen almen e de la co eza p e on al, que no culmina has a la adul ez emp ana (Giedd e al., 1999). Es os es udios encuen an que en la zona p e on al la sus ancia g is aumen a has a los 11 años en las chicas y los 12 en los chicos pa a dismi- nui después, lo que sin duda es á e lejando el es ablecimien o de nue as sinapsis en esa zona en la e apa inmedia amen e an e io a la pube ad y su pos e io eco e, en una secuencia que a desde la co eza occipi al has a la on al (Gog ay e al., 2004) y que a ec a p incipalmen e a conexiones de ipo exci a o io (Spea , 2007b). Jun o a es e p oceso de poda, el aumen o lineal de la sus ancia blanca a lo la go de la adolescen- cia indica la mielinización p og esi a de las conexiones neu onales, an o en la co eza on al como en las ías que la unen a o as zonas ce eb ales. Todos es os cambios en el có ex p e on al conlle an una ac i ación menos di usa y más e icien e en es a zona du an e la ealización de a eas cogni i as (Du s on e al., 2006). Po lo an o, las zonas ce eb ales más mode nas desde el pun o de is a ilogené ico, como la co eza p e on- al, son ambién las úl imas en comple a su desa ollo on ogené ico, que no concluye has a la e ce a década de la ida. En cambio, aquellas que sopo an unciones más básicas, como las mo o as o senso iales, madu an en los p ime os años de la in ancia (Gog ay e al., 2004). Si enemos en cuen a el impo an e papel que la co eza p e on al iene como sopo e de la unción ejecu i a y de la au o egu- lación de la conduc a (Spea , 2000; Rubia, 2004; Weinbe ge , El e ag y Giedd, 2005), es azonable pensa en una elación causal en e es os p ocesos de desa ollo ce eb al y muchos de los compo amien os p opios de la adolescencia, como las conduc as de asunción de iesgos y de búsqueda de sen- saciones. Po o a pa e, esul a e iden e el alo adap a i o que iene el hecho de que du an e la adolescencia se p oduzca un eco e acusado de conexiones neu onales y que la plas icidad ce eb al sea impo an e du an e es os años. Es o implica un modelado casi de ini i o del ce eb o pa a adap a lo a las ci cuns ancias ambien ales p esen es en es a e apa, que pueden di e i de las de la in ancia y se más pa ecidas a aquellas que an a acompaña al suje o a lo la go de la ida adul a (Spea , 2007b). Jun o a la madu ación del lóbulo p e on- al hay que esal a o o enómeno al que se ha p es ado menos a ención pe o que e is e ambién una g an impo ancia, se a a de la 242 Apun es de Psicología, 2007, Vol. 25, núme o 3, págs. 239-254. A. Oli a Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia p og esi a mejo a en la conexión en e es e lóbulo, conc e amen e la co eza o bi o- on- al, y algunas es uc u as límbicas como la amígdala, el hipocampo y el núcleo caudado. Aunque la a qui ec u a neu onal de es as es uc u as límbicas es á bas an e a anzada en la in ancia emp ana, no puede deci se lo mismo de su conexión con el á ea p e on al, que i á madu ando a lo la go de la segunda e apa de la ida, y supond á un impo an e a ance en el con ol cogni i o e inhibición de las emociones y la conduc a (Goldbe g, 2001). Es o a a implica que muchas de las epues as emocionales au omá icas, de- pendien es de es as egiones, pasa án a es a más con oladas po la co eza p e on al, lo que con ibui á a una disminución de la impulsi idad p opia de la adolescencia em- p ana (Weinbe ge , e al., 2005). Además, es impo an e señala que en la medida en que se aya p oduciendo es a in eg ación en e di e en es es uc u as ce eb ales, las espues as del adolescen e an e dis in as si uaciones o es ímulos es a án basadas en el abajo conjun o de di e sas á eas. Si a p in- cipios de la adolescencia la au o egulación conduc ual dependía de o ma exclusi a de un inmadu o có ex p e on al, a inales de es a e apa, y en la adul ez, la esponsabilidad del con ol es a á epa ida en e a ias á eas ce eb ales, lo que la hace más e icaz (Luna e al., 2001). En el adolescen e, la desconexión en e es as á eas ce eb ales se mani ies a en es- pues as más disociadas. Así, en bas an es ocasiones en que se ía con enien e una espues a acional, chicos y chicas pueden ac ua de o ma muy impulsi a y emocio- nal, siguiendo los dic ados las es uc u as subco icales y con una escasa in e ención de la co eza p e on al (Eshel, Nelson, Blai , Pine y E ns , 2007). Sin emba go, en si ua- ciones de mucho iesgo en que una espues a isce al inmedia a de e i ación o huida se ía más e icaz, se demo an p olongadamen e en azonamien os p olijos que impiden una ápi- da ac uación. Al menos eso puede deduci se de los iempos de eacción más p olongados y de la mayo ac i ación p e on al que ex- hiben los adolescen es, en compa ación con los más co os de los adul os, an e dilemas que p esen an si uaciones de mucho pelig o, como nada en e ibu ones (Bai d y Fugel- sang, 2004). La co eza p e on al y la egulación de la conduc a adolescen e Los es udios ealizados con animales, el análisis de los sín omas que esul an de las lesiones en la co eza p e on al su idas po humanos y la u ilización de écnicas de eso- nancia magné ica nos han pe mi ido conoce con cie o de alle cuáles son sus unciones. An onio Damasio (1994) expone en su ob a El e o de Desca es las acul ades men ales que dependen del lóbulo on al, en e las que des aca la capacidad pa a con ola los impulsos ins in i os, la oma de decisiones, la plani icación y an icipación del u u o, el con ol a encional, la capacidad pa a ea- liza a ias a eas a la ez, la o ganización empo al de la conduc a, el sen ido de la esponsabilidad hacia sí mismo y los demás o la capacidad empá ica. An e es as acul ades, no es so p enden e que Damasio conside e al lóbulo p e on al como la sede de la mo- alidad, o que el neu opsicólogo uso Lu ia (1966) se e ie ese a él como “el ó gano de la ci ilización”. El é mino de unción ejecu i a hace e e encia a muchas de las capacidades que nos pe mi en con ola y coo dina nues os pensamien os y conduc as y que expe imen- an un cla o a ance en la segunda década de la ida. En los adolescen es, la inmadu ez Apun es de Psicología, 2007, Vol. 25, núme o 3, págs. 239-254. 243 A. Oli a Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia del lóbulo on al les hace más ulne ables a allos en el p oceso cogni i o de plani icación y o mulación de es a egias, que equie e de una memo ia de abajo que no es á com- ple amen e desa ollada en la adolescencia (Swanson, 1999). También in lui á en los e o es de pe se e ancia, que son ecuen es en los adolescen es que ealizan a eas en las que una egla ap endida debe se modi icada pa a ajus a la a las nue as ci cuns ancias, o en la in e upción de la conduc a una ez alcanzada la me a pe seguida. Es as limi a- ciones pueden jus i ica la igidez compo a- men al que suelen mos a muchos chicos y chicas, sob e odo en los p ime os años de la adolescencia. La capacidad pa a con ola e inhibi espues as i ele an es o inadecuadas a a depende igualmen e de unciones am- bién elacionadas con la co eza p e on al, como la a ención sos enida, aún en p oceso de desa ollo du an e la adolescencia (Klen- be g, Ko kman y La í-Nuu ila, 2001; León- Ca ión, Ga cía-O za y Pé ez-San ama ía, 2004). El papel que desempeña la co eza p e- on al, conc e amen e la en omedial, en la oma de decisiones, se ha pues o de mani ies o en los es udios con pacien es que p esen an lesiones en dicha zona, ya que es- os suje os ienen di icul ades pa a an icipa las consecuencias u u as, an o posi i as como nega i as, de su conduc a y alo a los iesgos de una si uación (Becha a, Damasio y Damasio, 2000). Esa elación con la oma de decisiones des aca la ele ancia que la inmadu ez p e on al iene pa a en ende la mayo impulsi idad e implicación de chicos y chicas adolescen es en conduc as de iesgo elacionadas con la sexualidad, el consumo de d ogas o los compo amien os an isociales. Más allá de ese con ol de la unción ejecu i a, algunos es udios ecien es han encon ado e idencia sob e la implicación de la co eza p e on al en o as capacidades elacionadas con la cognición social, ales como la au oconciencia (Ochsne , 2004), la empa ía, la adopción de pe spec i as o la eo ía de la men e (F i h y F i h, 2003). Así, es as unciones ambién an a expe imen a un cla o a ance du an e la adolescencia, lo que a a a o ece en chicos y chicas un compo amien o in e pe sonal cada ez más a anzado. Si la co eza p e on al dis a mucho de habe madu ado po comple o al inicio de la adolescencia, es de espe a que, al como he- mos comen ado, las acul ades que dependen de ella p esen en algunas limi aciones en ese momen o, pe o que ayan mejo ando con el a ance de la adolescencia. En es e sen ido, al como habían desc i o Inhelde y Piage (1955), la compe encia cogni i a del adoles- cen e expe imen a un desa ollo impo an e du an e los años de la adolescencia emp ana y media, y muchas de las habilidades a iba mencionadas hab án alcanzado en la adoles- cencia media un buen ni el de desa ollo. Cie amen e, las habilidades de azonamien o lógico de los chicos y chicas de 15 años son compa ables a las de los adul os, y en la mayo ía de es udios se han obse ado pocos cambios a pa i de esa edad, especialmen e en la pe cepción de los iesgos de i ados de algunas conduc as o en la e aluación de los cos es y bene icios de algunas ac i idades (S einbe g, 2005). Sin emba go, a pesa de los a ances en compe encia cogni i a y en la oma de decisiones de ec ados en la mayo ía de es udios, los chicos y chicas que a a iesan la adolescencia media y a día man ienen su p e e encia po la búsqueda de nue as sensaciones y con inúan implicándose en muchas conduc as de iesgo (Reyna y Fa ley, 2006). Es a apa en e pa adoja puede es a 244 Apun es de Psicología, 2007, Vol. 25, núme o 3, págs. 239-254. A. Oli a Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia elacionada con el en oque me odológico que se suele emplea pa a el es udio de la oma de decisiones en si uaciones de iesgo, que iene poca semejanza con lo que ocu e en la ida eal y, po ello, una escasa alidez eco- lógica. Como ha señalado S einbe g (2004), los psicólogos es udiamos las conduc as de iesgo en si uaciones de labo a o io en las que se p esen an a los adolescen es algunos dilemas o si uaciones hipo é icas, y se les p egun a sob e el iesgo que conlle an y po cuál se ía su compo amien o más p obable en es os escena ios. Es e iden e que en el mundo eal las si uaciones no son hipo é i- cas, y es más ácil, po ejemplo, pa a pa a coloca se un p ese a i o en una si uación ic icia que en la eal. Además, hay que des aca que es as si uaciones de labo a o io es án diseñadas pa a minimiza la in luencia de las emociones en la oma de decisión, y, en odo caso, la emoción dominan e se ía la ansiedad, po su simili ud con una si uación de examen. En cambio, en la ida eal es más p obable que el adolescen e se encuen e en una si uación de mayo ac i ación emocional o eu o ia. Si la eu o ia puede impulsa al ado- lescen e a asumi iesgos mayo es, no puede deci se lo mismo de la ansiedad que iende a p o oca el e ec o con a io. Finalmen e, si en el labo a o io los suje os son es udiados de o ma indi idual, en la ida eal las conduc as de iesgo, como el consumo de d ogas o las ac i idades delic i as, suelen da se en com- pañía de los iguales. Como ha demos ado un es udio ecien e que u ilizó una a ea en la que los pa icipan es simulaban conduci un coche (Ga dne y S einbe g, 2005), los adolescen es suelen asumi más iesgos cuando es án acompañados que cuando es án solos. Sin emba go, en pe sonas adul as no se obse ó esa in luencia ins igado a de los iguales. En los apa ados siguien es, a a e- mos de a oja alguna luz sob e las causas de es os compo amien os, haciendo e e encia al papel que desempeñan o os ci cui os ce eb ales. Conc e amen e a los enca gados del p ocesamien o de las ecompensas y de la in o mación socio-emocional en la oma de decisiones del adolescen e. Los ci cui os ce eb ales elacionados con la mo i ación y la ecompensa La inmadu ez de la co eza p e on al en la adolescencia, sob e odo en su e apa inicial, y la impulsi idad que lle a asociada con ibuyen a explica la mayo implicación en conduc as de iesgo du an e es e pe iodo. Sin emba go, siguiendo esa lógica, los niños, que p esen an una inmadu ez p e on al aún mayo , debe ían mos a se aún más a ies- gados, algo que no ocu e. Po o o lado, ya hemos comen ado como el desa ollo de nue- as compe encias cogni i as que se p oduce a pa i de los 15 ó 16 años no lle a apa ejado una disminución de las conduc as de iesgo. Po lo an o, es p eciso encon a o os ac o es adicionales que jus i iquen el compo amien o a iesgado de muchos adolescen es. Aunque algunos au o es, como Elkind (1967), han a ibuido al adolescen e un sesgo op imis a que le lle a a conside a se in ulne able e in a alo a las consecuencias nega i as de i adas de sus decisiones, la ealidad es que esa eo ía de la ábula pe - sonal ha ecibido un escaso apoyo empí ico y, po el con a io, los adolescen es suelen e se más ulne ables que los adul os y so- b es iman algunos iesgos, aunque pueden in a alo a algunos e ec os pe judiciales a lo la go plazo (Halpe n-Felshe y Cau man, 2001; Weins ein, Slo ic y Gibson, 2004). En consecuencia, no pa ece que los adolescen es engan una meno conciencia sob e las con- secuencias nega i as que pueden ene sus compo amien os de iesgo. Apun es de Psicología, 2007, Vol. 25, núme o 3, págs. 239-254. 245 A. Oli a Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia No es nues a in ención in a alo a el papel que desempeñan muchos ac o es de ipo social y cul u al en el su gimien o y man enimien o de las conduc as de iesgo adolescen e. Sin emba go, nues o obje i o en es e a ículo es des aca el papel de a ia- bles elacionadas con el desa ollo ce eb al, po lo que end emos que segui buscando o os ac o es adicionales a la inmadu ez de la co eza p e on al. Como apun an muchos es udios ecien es, el candida o a desempeña ese papel que ha ecibido un mayo apoyo empí ico es el ci cui o mesolímbico ela- cionado con la mo i ación y la ecompensa, que expe imen a cambios impo an es en la adolescencia emp ana como consecuencia de los inc emen os ho monales asociados a la pube ad. Es e ci cui o u iliza la dopamina como p incipal neu o ansmiso e incluye las p oyecciones desde el a ea egmen al en al al cue po es iado (núcleo accumbens y núcleo caudado), a las es uc u as límbi- cas (amígdala) y a la co eza o bi o- on al (Bu una , 2004). Su ac i ación como conse- cuencia de la implicación del suje o en cie as ac i idades ecompensan es como la comida, el sexo o el consumo de d ogas, p o oca una libe ación de dopamina, especialmen e en el núcleo accumbens, que gene a una in ensa sensación de place y mo i a al suje o a la epe ición de dichas ac i idades. Se a a de un ci cui o neu onal esencial pa a el ap endi- zaje, pues o que con ibuye a la inculación en e una conduc a y sus consecuencias (Chambe s, Po enza y Taylo , 2003). Si la ac i ación del núcleo accumbens ep esen a el sus a o de los p ocesos de e- compensa y de las conduc as de ap oximación, la de la amígdala lo se ía del ap endizaje e i- a i o an e si uaciones a e si as y asociadas a emociones nega i as (E ns , Pine y Ha din, 2006). Es e ci cui o e i a i o, complemen a io al an e io , supone un eno conduc ual que e i a al suje o los daños de i ados de su im- plicación en un de e minado compo amien o. No obs an e, es e modelo supone una cie a simpli icación, ya que la amígdala ambién es á implicada en el ap endizaje ape i i o (Be- cha a, Damasio y Damasio, 2003), y lo mismo pod ía deci se del papel del núcleo accumbens en el e i a i o (Schoenbaum y Se low, 2003). Ambos sis emas han sido conside ados po algunos au o es como in eg an es de un ci - cui o ce eb al a ec i o (Nelson, Leibenlu , McClu e y Pine, 2005) o socio-emocional (S einbe g, 2007), pues o que los mecanis- mos que subyacen en el p ocesamien o de las ecompensas y de la in o mación emocional y social es án in e elacionados. Los cambios que es e ci cui o expe imen a du an e la pu- be ad como consecuencia de la p oducción ho monal, son debidos a que las á eas ce e- b ales que lo in eg an es án muy ine adas po ecep o es de es e oides gonadales, cuya p oducción aumen a cla amen e con la llegada de la adolescencia. Los p ime os es udios ealizados con animales indicaban que la pube ad aca eaba una disminución de la ac i ación del ci cui o de ecompensa, ya que, an e cie as expe ien- cias, hab ía unas asas más bajas de libe ación de dopamina en el sis ema mesolímbico al p incipio de la adolescencia (Ta azi, Tomasini y Baldessa ini, 1999). Es a meno ac i ación lle a ía a los adolescen es a busca sensacio- nes y ecompensas mayo es e implica se en conduc as más a iesgadas, en un in en o de compensa el dé ici dopaminé gico. Expe- iencias que pod ían esul a muy exci an es pa a suje os de o as edades, al adolescen e le esul a ían poco es imulan es, como ocu e a quienes padecen el sínd ome de de iciencia de ecompensa (Spea , 2000; 2007a). Es e modelo, cen ado en el dé ici , ha sido cues ionado ecien emen e po algunos es udios que han empleado écnicas de e- 246 Apun es de Psicología, 2007, Vol. 25, núme o 3, págs. 239-254. A. Oli a Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia sonancia magné ica con humanos mien as ealizaban a eas de oma de decisiones, en las que los suje os podían ob ene ecom- pensas o expe imen a pé didas de di e sas magni ud. Algunos de es os es udios han encon ado una mayo ac i ación mesolím- bica, conc e amen e del cue po es iado, en adolescen es que en adul os an e la ob ención o an icipación de ecompensas (E ns e al., 2005; Gal an e al., 2006; an Leijenho s , C one y Bunge, 2006), algo que habían hipo- e izado Chambe s e al. (2003). No obs an e, un es udio ealizado po Bjo k e al. (2004), compa ando adolescen es y adul os, encon- ó en e los p ime os una meno ac i ación es ia al en an icipación de ganancias en una a ea de incen i os mone a ios. Po lo an o, a pesa del mayo apoyo que ha ecibido el modelo de la hipe exci abilidad, los esul- ados aún no son concluyen es, y pueden es a in luyendo pa áme os ales como la magni ud de la ecompensa empleada en cada es udio, ya que es posible que la espues a de los adolescen es, en compa ación con la de los adul os, sea meno an e ecompensas de poca en idad pe o mayo an e las ecompen- sas impo an es. Como señala Mo a (2006) exis en a ios sis emas neu onales elacio- nados con el place y la ecompensa, unos que se ac i an an e una an icipación segu a de una ecompensa inmedia a, o os que lo hacen dependiendo de la expec a i a p oba- bilís ica de la misma, o de las ci cuns ancias cuando se p esen a, o de su alo ela i o. Es deci a ios sis emas con di e en es i mos madu a i os y que pueden es a más o menos in luidos po los cambios ho monales p opios de la pube ad. En cualquie caso, y a pesa de las di e- encias, el modelo del exceso coincide con el del dé ici en p edeci un aumen o de las conduc as de asunción de iesgos a pa i de la pube ad, aunque en es e caso se ía la sob eexci ación del ci cui o mesolímbico dopaminé gico la que lle a ía al adolescen- e a la búsqueda de la no edad y el iesgo, ya que las ecompensas, especialmen e las inmedia as, eje ce ían una g an a acción sob e el adolescen e. Po o a pa e, el sis- ema e i a i o se mues a menos sensible, como puede deduci se de la meno ac i a- ción de la amígdala en adolescen es an e las consecuencias nega i as de su conduc a, lo que in lui á en una meno alo ación de los p obables iesgos que pueden de i a se de una conduc a. También la co eza o bi o on al desempeña un papel impo an e en el es ablecimien o de asociaciones en e la conduc a y sus consecuencias, po lo que su inmadu ez du an e la adolescencia con i- bui ía a explica esa meno es imación de los iesgos y la p e e encia de los adolescen es po al e na i as a iesgadas pe o muy e- compensan es sob e o as más conse ado as (Gal án e al., 2006). Desequilib io en e el ci cui o mo i acional y el ci cui o cogni i o Todo lo expues o has a aho a pone de mani ies o que du an e la adolescencia se p oduce un desequilib io en e el ci cui o p e on al cogni i o y el ci cui o mo i acio- nal mesolímbico, como consecuencia de sus di e en es i mos de madu ación. Es e úl imo se mues a muy sensible a las in luencias de las ho monas sexuales, po lo que expe imen- a impo an es cambios du an e la pube ad que inc emen an su capacidad de espues a y exci abilidad (Romeo, Richa dson y Sisk, 2002). En cambio, la madu ación del ci cui o p e on al es más len a, no se e acele ada po los cambios ho monales de la pube ad y depende de la edad y del ap endizaje, no alcanzando su madu ez has a la e ce a déca- da de ida. Es o supone que la adolescencia Apun es de Psicología, 2007, Vol. 25, núme o 3, págs. 239-254. 247 A. Oli a Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia emp ana es el momen o en el que el desequi- lib io es mayo , con un ci cui o mo i acional muy p openso a ac ua en si uaciones que puedan depa a una ecompensa inmedia a y un ci cui o au o egula o io que aún no ha alcanzado odo su po encial y, po ello, a a ene muchas di icul ades pa a impone su con ol inhibi o io sob e la conduc a impul- si a. Además, como han plan eado Nelson e al. (2005), exis e una es echa in e elación en e los mecanismos ce eb ales que subya- cen al p ocesamien o de las ecompensas y los que se ocupan de la in o mación social y emocional, po lo que la p esencia de iguales y las si uaciones con ue e ca ga emocional an a po encia los e ec os ecompensan es de las conduc as de asunción de iesgos haciéndolas más p obables. Po lo an o, chicos y chicas an a si- ua se al inicio de la adolescencia en una si uación de ex ema ulne abilidad a impli- ca se en conduc as de iesgo y de búsqueda de sensaciones. Incluso pod ía señala se la exis encia de un cie o e oceso o eg esión compo amen al coincidiendo con la pube - ad como consecuencia de la eo ganización ce eb al que iene luga en ese momen o (Sadu ní y Ros an, 2004). De hecho, se han obse ado descensos en la ejecución de al- gunas a eas de empa ejamien o de es ímulos (McGi e n, Ande sen, By d, Mu e y Reilly, 2002), asunción de pe spec i as (Blakemo e y Choudhu y, 2006) o econocimien o de os os (Ca ey, Diamond y Woods, 1980). Una eg esión conduc ual semejan e ha sido desc i a coincidiendo con los momen os de ees uc u ación neu onal de la p ime a in ancia (T e a hen y Ai ken, 2003). Es os e ocesos e olu i os pod ían ene cie o alo adap a i o, ya que exigi ían una mayo supe isión de los cuidado es en momen os en los que el compo amien o de niños y adolescen es conlle a ía un mayo iesgo pa a su supe i encia. A pa i de esos mo- men os más complicados de la adolescencia inicial, el desequilib io se i á educiendo, como consecuencia an o de una educción en la exci abilidad mesolímbica como del o alecimien o del con ol co ical. Si enemos en cuen a el ínculo endo- c inológico exis en e en e la pube ad y la madu ación del ci cui o mo i acional, puede hipo e iza se que aquellos adolescen es que expe imen an una pube ad p ecoz se encon- a án en una si uación de mayo iesgo, ya que a esa emp ana edad su co eza p e on al se encon a á aún muy inmadu a como pa a oma las iendas de un ci cui o mesolímbico hipe sensibilizado po el inc emen o ho mo- nal. Po o a pa e, el adelan o que ha enido luga en la sociedad occiden al en la edad a la que se inician los cambios pube ales (Bellis, Downing y Ash on, 2006) conlle a ía un mayo desequilib io en e los dos ci cui os ce eb ales y, como consecuencia, una mayo incidencia de los compo amien os de iesgo du an e la adolescencia. En e ec o, la mayo- ía de es udios han encon ado una elación signi ica i a en e la p ecocidad pube al y la mayo implicación en compo amien os de iesgo (Mendle, Tu kheime y Eme y, 2007), aunque es e iden e que en es a asociación in luyen o os ac o es ajenos a los neu oló- gicos. Implicaciones p ác icas Todo lo expues o has a aquí esal a la ele ancia de los ac o es ela i os al desa- ollo neu ológico de ca a a comp ende el compo amien o adolescen e, especialmen e su implicación en las conduc as de asunción de iesgos y de búsqueda de sensaciones. La e idencia empí ica sob e la madu ación ce eb al indica que los p ime os años de la adolescencia, especialmen e cuando la pube - 254 Apun es de Psicología, 2007, Vol. 25, núme o 3, págs. 239-254. A. Oli a Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia Schoenbaum, G. y Se low, B. (2003). Lesions o nucleus accumbens dis up acquisi- ion o odo -guided disc imina ions and e e sals. The Jou nal o Neu oscience. 23, 9833-9841. 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