DOCTORADO EN PSICOLOGÍA “La investigación en violencia filio-parental: estado de la situación y avances recientes en Ecuador” TESIS DOCTORAL Shirley Arias Rivera. Diciembre 2020
“La investigación en violencia filio-parental: estado de la situación y avances recientes en Ecuador” TESIS DOCTORAL SHIRLEY JEANNET ARIAS RIVERA Para optar al título de Doctora en Psicología Sevilla, diciembre 2020 UNIVERSIDAD DE SEVILLA Facultad de Psicología Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación
“La investigación en violencia filio-parental: estado de la situación y avances recientes en Ecuador” Memoria presentada por: SHIRLEY JEANNET ARIAS RIVERA para la obtención del título de doctora en Psicología. Directora-Tutora: Dra. MARÍA VICTORIA HIDALGO GARCÍA, profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación. Codirectora: Dra. BÁRBARA LORENCE LARA, profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación. Universidad de Sevilla, Sevilla, diciembre, 2020
FINANCIACIÓN El trabajo de investigación presentado en esta tesis ha sido financiado gracias a la Universidad de Guayaquil-Ecuador, a través de una beca para cursar estudios doctorales en la Universidad de Sevilla-España.
AGRADECIMIENTOS “Siempre hay que encontrar el tiempo para agradecer a las personas que marcaron una diferencia en nuestras vidas” Quiero agradecer en primer lugar al autor de la vida, cuyo encuentro ha descubierto y sigue revelando para mí el plan maravilloso de existir, de compartir, de amar y ser amada, de ser en Él. A mi familia, mi madre, mi padre y hermanos quienes han caminado conmigo en los días plenos de sol, pero sobre todo en aquellos nublados, cuando el abrazo era la única certeza de un amanecer mejor. A los que están a mi lado y a los que siguen estando a pesar de la ausencia y la distancia. A mi compañero, mi amigo, mi esposo quien ha compartido desde la elocuencia del silencio todas mis batallas. A mis hijos, mi bendición más hermosa, mi razón de luchar y de seguir. A mis tutoras y amigas Victoria Hidalgo y Bárbara Lorence quienes no sólo han forjado con paciencia y profesionalismo un camino de crecimiento profesional, sino que además me han enseñado lo más valioso: la autenticidad, el compromiso, la generosidad y la seguridad de luchar por nuestras convicciones. A mi maestra y amiga Virginia Marrero por abrir para mí el apasionante mundo del estudio familiar y ser la voz que alienta cuando todo es más difícil. A todas las familias ecuatorianas que han querido compartir conmigo sus experiencias, sus retos, sus necesidades y su perseverancia por lograr un mañana mejor para sus hijos e hijas. A mis amigos a quienes llevo en el corazón a pesar de la distancia. A los que han sido, a los que son y a los que serán. A todos y todas, ¡muchas gracias!
MARCO LEGISLATIVO DE LA TESIS DOCTORAL La tesis doctoral que a continuación se desarrolla se enmarca en la Normativa vigente reguladora del régimen de la Tesis Doctoral de la Universidad de Sevilla (Acuerdo 6.1/CG 23- 7-19). Según esta normativa, “la tesis doctoral podrá consistir en el reagrupamiento de trabajos de investigación publicados por el doctorando en medios científicos relevantes dentro de su ámbito de conocimiento en una memoria que les de unidad” (Artículo 62.1 de la normativa de estudios de doctorado). En concreto, esta tesis doctoral bajo la modalidad de compendio de publicaciones incluye los cuatro trabajos que aparecen especificados a continuación: • Arias-Rivera, S., Hidalgo, V. (2020). “Fundamentos teóricos y factores explicativos de la violencia filio-parental. Un estudio de Alcance”. Anales de Psicología. vol. 36, nº 2 (mayo) 2020, 220-231. https://doi.org/10.6018/analesps.338881. • Arias-Rivera, S., Hidalgo, V., Lorence, B. (2020). “A scoping study on measures of child- to-parent violence”. Aggression and Violent Behavior. vol. 52(May), mayo - junio 2020, 1–11. https://doi.org/10.1016//j.avb.2020.101426. • Arias-Rivera, S., Hidalgo, V, Lorence, B. (2020). “Parenting skills, family functioning and social support in Child-to-Parent violence situations: a scoping review of literature”. Journal of Aggression, Maltreatment & Trauma (En revisión) • Arias-Rivera, S., Lorence, B., Hidalgo, V., Zambrano, C., Briones, E. (2020). Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano. Un estudio de la situación en la zona centro-sur de Ecuador. ESAFAM .ISBN 978-84-949139-2-1
- 7 - ÍNDICE DE CONTENIDOS PRESENTACIÓN .............................................................................................................................. - 8 - CAPÍTULO 1. MARCO TEÓRICO ............................................................................................... - 10 - 1.1. La violencia intrafamiliar como objeto de estudio ............................................................ - 10 - 1.2. La violencia filio-parental: definición, tipología y datos de prevalencia ........................ - 15 - 1.3. Modelos explicativos de la VFP .......................................................................................... - 18 - 1.4. Características personales y familiares asociadas a la VFP ......................................... - 25 - 1.5. Evaluación de la VFP ........................................................................................................... - 31 - 1.6. La violencia intrafamiliar en Ecuador: marco legislativo y datos de prevalencia ........ - 33 - CAPÍTULO 2. OBJETIVOS Y DESARROLLO DE LA TESIS DOCTORAL......................... - 38 - CAPÍTULO 3. PUBLICACIONES................................................................................................. - 42 - Artículo 1: Fundamentos Teóricos y Factores Explicativos de la Violencia filio-parental .... - 42 - Artículo 2: A scoping study on measures of child-to-parent violence ..................................... - 55 - Artículo 3: Parenting skills, family functioning and social support in situations of child-to-parent violence: a scoping review of the literature ................................................................................. - 67 - Informe 4: Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano. Un estudio de la situación en la zona centro-sur de Ecuador. ..................................................................... - 87 - CAPÍTULO 4. SÍNTESIS Y DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS ...................................... - 139 - 4.1 Violencia Filio-Parental: conceptualización y medición ................................................ - 139 - 4.2 Características sociales, familiares, parentales asociadas a la VFP ......................... - 154 - 4.3 Acercamiento a la VFP en Ecuador ................................................................................. - 157 - 4.4 Limitaciones y fortalezas del estudio, implicaciones prácticas y retos pendientes .. - 162 - REFERENCIAS ............................................................................................................................. - 166 - ANEXOS ......................................................................................................................................... - 190 - I. Aprobación del Comité de Ética de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ)- 190 -
- 8 - PRESENTACIÓN La violencia es un fenómeno relacional que por sus graves consecuencias ha llegado a ser un problema social de primer orden. Entre las diversas tipologías estudiadas, la violencia que las hijas e hijos adolescentes ejercen sobre sus progenitores 1 preocupa especialmente a toda la sociedad por sus altos niveles de prevalencia y gravedad. Cabe destacar que esta situación ha provocado el desarrollo de planes y estrategias de sensibilización, prevención, investigación e intervención por parte de las administraciones públicas, el ámbito científico y las organizaciones sociales y profesionales. A pesar de que en los últimos años se ha producido un considerable incremento de investigaciones sobre la violencia filio-parental, a juicio de algunos expertos, la comprensión de sus factores explicativos, la evaluación, la intervención, la formación profesional específica y la creación de redes profesionales de investigación y actuación aún se encuentran en pleno desarrollo (Ridaura, 2019; Simmons et al., 2018). En este sentido, esta Tesis Doctoral por compendio de publicaciones pretende profundizar en el conocimiento científico de esta problemática con una doble finalidad. Por un lado, se ha tratado de avanzar en la comprensión de la violencia filio-parental mediante revisiones rigurosas que han permitido sistematizar distintos aspectos relacionados con este fenómeno. Por otro, y dada la falta total de estudios sobre esta temática en Ecuador, se ha diseñado un estudio empírico que permita explorar y aportar datos sobre la violencia filioparental en ese país. La Tesis Doctoral está estructurada en cuatro capítulos. En el primer capítulo se presenta el marco teórico, que aborda la contextualización de la violencia intrafamiliar como objeto de estudio, para detenerse en el análisis de la violencia filio-parental desde numerosas teorías explicativas, así como aspectos relacionados con la tipología, prevalencia, impacto y evaluación. En este capítulo asimismo se analiza la situación del estudio de la violencia intrafamiliar en Ecuador, describiendo el marco legislativo vigente y los escasos datos existentes. En el segundo capítulo se presentan los objetivos y el desarrollo de la Tesis Doctoral. A continuación, en el tercer capítulo, se recogen las publicaciones que integran esta tesis, tres de ellas resultados de 1 En esta Tesis Doctoral se intentará hacer uso de un lenguaje inclusivo. Si bien, para respetar el principio de economía de lenguaje, en ocasiones, haremos uso genérico del masculino para aludir a ambos sexos, ya que este corresponde al término no marcado (Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, 2005)
- 9 - revisiones sistemáticas y una que presenta los principales resultados de la investigación empírica realizada con una muestra comunitaria de adolescentes y progenitores ecuatorianos. El cuarto y último capítulo se dedica a la discusión y principales conclusiones de la Tesis Doctoral.
- 16 - Por un lado, esta definición insiste en el carácter reiterado de estas conductas, diferenciando las conductas de la violencia filio-parental de otros actos violentos puntuales; por otro, excluye aquellos comportamientos causados por alteraciones psicológicas o estados transitorios de disminución de la conciencia. En conjunto, como se señalaba anteriormente, se considera que el carácter intencional y consciente de las conductas es un aspecto definitorio de los actos que son considerados actualmente como violencia filio-parental. En relación con los tipos de violencia filio-parental, el grupo de expertos de SEVIFIP clasifica las conductas violentas hacia las figuras parentales en: • Violencia física: golpear, patear, morder, empujar, lanzar objetos, usar armas, etcétera. • Violencia verbal: insultos repetidos, amenazas, chantajes, descalificaciones, etcétera. • Violencia no verbal: gestos amenazadores y silenciadores. • Violencia económica: robos; y patrimonial: ruptura de objetos apreciados, daño a la vivienda, etcétera. Algunos autores señalan que además de clasificar los actos en función del tipo de violencia, es de utilidad identificar las diferentes trayectorias motivacionales de la violencia filioparental. En este sentido, se puede diferenciar entre agresión reactiva y agresión instrumental (Chaux, 2003; Gallagher, 2004; Howard et al., 2010). Esta diferenciación facilita la comprensión de los procesos psicológicos implicados en este fenómeno, y permite desarrollar estrategias de intervención y prevención eficaces (Andreu et al., 2009). Aunque esta diferenciación es importante, Routt y Anderson (2011) sostienen que el carácter reactivo o instrumental de la violencia no es excluyente, sino que se trata de posturas dicotómicas dentro del ciclo violento. En relación con las razones de la conducta violenta ejercida por las y los adolescentes hacia sus madres y padres, algunos autores han identificado motivaciones reactivas, afectivas e instrumentales que guardan relación con las diferentes tipologías de VFP (Calvete et al., 2012, 2013; Calvete, Gámez-Guadix, et al., 2014; Routt y Anderson, 2011; Selwyn y Meakings, 2016). En concreto, en un estudio realizado por Calvete y Orue (2016) en el que participaron 1274 adolescentes de entre 14 y 18 años, se identificó que la razón afectiva era la motivación más frecuente para la VFP de tipo psicológica contra los padres; mientras que las razones de carácter instrumental era la más frecuente en la violencia dirigida hacia las madres. En cuanto a las razones que las y los adolescentes argumentan para justificar la violencia física, dirigida
- 17 - tanto contra la madre como contra el padre, la que aparecía con mayor frecuencia era la reactiva y en segundo lugar la afectiva. Al hacer referencia a la VFP reactiva, las y los adolescentes suelen vincularla a la defensa propia, la defensa de la madre o de los hermanos ante la violencia familiar. Por su parte, la VFP con motivación afectiva se describe como un intenso resentimiento por la negligencia en el cuidado o la no defensa frente a las agresiones del padre o hermanos (Cottrell y Monk, 2004; Laurent y Derry, 1999; Miles y Condry, 2015; Nowakowski-Sims y Rowe, 2017). Finalmente, la violencia instrumental suele vincularse a la consecución de objetivos como dinero y la evitación de tareas no deseadas (Calvete et al., 2012; Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Routt y Anderson, 2011). En relación con la prevalencia de este fenómeno, los datos disponibles son dispares en función de tipo de estudios, de los informantes y del lugar geográfico (Agustina y Romero, 2013; Aroca-Montolío et al., 2014; Coogan, 2011). Así, en estudios con diseños longitudinales en los que los informantes son adolescentes y progenitores de Estados Unidos y Canadá, los índices de prevalencia se sitúan entre el 11% y el 22% de la VFP de tipo física, mientras que la VFP psicológica está entre el 51% y el 75% (Margolin y Baucom, 2014; Pagani et al., 2003, 2004, 2009) En España, estudios con similares diseños, ofrecen datos de prevalencia de la VFP física entre el 7,8% y el 8,4% y psicológica entre el 91,2% y el 95,8% de acuerdo con lo informado por las y los adolescentes; mientras que si las figuras parentales son los informantes, el rango va desde el 8,3% al 13,8% de VFP física y del 85% al 99,4% de VFP psicológica (Calvete, Gámez- Guadix, y Garcia-Salvador, 2015; Calvete, Ibabe, Gámez-Guadix, et al., 2015). Por otra parte, la VFP económica se estima entre el 29,8% y el 59% cuando se trata de daño a la propiedad (Condry y Miles, 2014; Margolin y Baucom, 2014) y del 15,8% cuando se trata de robos (Condry y Miles, 2014). También se han observado diferencias en función del tipo de progenitor y del tipo de muestras. Por un lado, la agresión común suele ser informada con mayor probabilidad por las madres y la agresión con lesión por los padres (Condry y Miles, 2014). Por otro, en los estudios con muestras judiciales se ha observado actos violentos más graves (uso de armas) que en los estudios con muestras clínicas (Kuay et al., 2016)
- 18 - En conjunto, es necesario realizar algunas consideraciones en relación con el número de casos reportados. En primer lugar, los padres y madres informan de menores niveles de conducta violenta en comparación a sus hijos e hijas (Calvete et al., 2017; Calvete, Gámez- Guadix y Garcia-Salvador, 2015; Pagani et al., 2003, 2004), o minimizan su gravedad (Condry y Miles, 2014). Esto supone una actitud de negación o de relativización de los actos violentos como ocurre con otras formas de violencia (Agnew y Huguley, 1989; Cottrell y Monk, 2004; Tew y Nixon, 2010). En segundo lugar, numerosos investigadores de este fenómeno exponen que la negación social generalizada de la existencia de la VFP facilita su silenciamiento (Calvete et al., 2012; Omer, 2004), así como la vergüenza y la culpa experimentada por las y los progenitores (Edenborough et al., 2008; Murphy-Edwards y van Heugten, 2018), incrementando como consecuencia de ello el número de casos ocultos. Teniendo en cuenta todo lo anterior, la demanda de ayuda por parte de las y los progenitores es una señal de alarma que debe ser tomada en cuenta (Strom et al., 2014), pues se ha identificado que es el último recurso utilizado después de soportar durante un tiempo prolongado los abusos (Williams et al., 2017). 1.3. Modelos explicativos de la VFP Uno de los aspectos que pueden explicar la disparidad de datos en relación con la prevalencia de la VFP tiene que ver con su conceptualización. En este sentido, diferentes concepciones de este fenómeno han guiado las respuestas dadas por los investigadores, los profesionales y los responsables políticos hasta la actualidad (Coogan, 2011; Holt, 2016). Así, se han utilizado modelos explicativos de la VFP relacionados con otros tipos de violencia intrafamiliar, las relaciones de poder dentro de la familia, las teorías del aprendizaje social y el enfoque ecológico. A continuación, se describen brevemente cada uno de ellos. 1.3.1. La violencia de género Son muchos los estudios que relacionan la VFP con la violencia de género (Holt, 2011; Hunter et al., 2010; Miles y Condry, 2015, 2016; Wilcox, 2012), debido a dos cuestiones. Por un lado, si se analiza la variable “progenitor más agredido”, de forma mayoritaria los datos disponibles revelan sistemática y significativamente a la madre como la persona más agredida tanto a nivel físico como psicológico (Agnew y Huguley, 1989; Calvete et al., 2013, 2017; Calvete, Gámez- Guadix, et al., 2014; Calvete, Orue y Sampedro, 2014; Calvete y Orue, 2016; Condry y Miles, 2014; Gallagher, 2004; Hunter et al., 2010; Ibabe y Jaureguizar, 2011; Pagani et al., 2004, 2009). Por otro lado, si se tiene en cuenta el género de los autores de los actos violentos, son los hijos varones los que con mayor frecuencia agreden a sus madres (Condry y Miles, 2014; Walsh y
- 19 - Krienert, 2007). Esta situación ha llevado a algunos autores a señalar la importancia de visibilizar el género en la perpetración de la VFP, prefiriendo inclusive llamarla "violencia de hijo a madre” o en inglés “Child-to-mother violence” (Edenborough et al., 2008). En esta línea, autores como Contreras y Cano (2014b) encontraron en su estudio acerca de los perfiles de adolescentes abusivos/as que la madre fue la víctima más frecuente en el 83,4% de los casos en que los progenitores vivían juntos. En concreto, se señala a la madre como única víctima en el 41,7% de los casos, a ambos progenitores en el 16,7% de los casos, y junto a otros miembros del sistema familiar en el 25% de los casos. No obstante, estos mismos autores advierten que los datos que relacionan la VFP con la violencia de género hay que tomarlos con cautela porque hay cierta posibilidad de sesgo de los resultados de algunos estudios, ya que algunas muestras están compuestas mayoritariamente por familias monoparentales encabezadas por la madre. A pesar de la debida cautela, los datos disponibles sugieren importantes cuestiones en torno a la influencia del género. De hecho, los hallazgos empíricos sugieren que un factor de riesgo para el surgimiento del abuso del hijo hacia la madre es la existencia previa de agresión conyugal (Boxer et al., 2017; Gámez-Guadix y Calvete, 2012; Hunter et al., 2010). Así, el comportamiento abusivo de los hijos podría estar influido por un proceso de socialización que los ubica en un rol dominante, mientras que por el contrario la agresión de las hijas hacia la madre obedecería a un intento de alejarse de esta imagen de sometimiento (Cottrell y Monk, 2004). Estos argumentos explicarían el establecimiento de un proceso de violencia estructural originada por la injusticia y la desigualdad como consecuencia de la propia estructura familiar y social (Calderón, 2009). Aunque los modelos explicativos relacionados con el género cuentan con cierto respaldo empírico, es importante reconocer que existe una proporción significativa de padres que denuncian la violencia de sus hijos, incluso con niveles de mayor gravedad que la violencia reportada por las madres (Condry y Miles, 2014), lo que deja en evidencia que la VFP no es un fenómeno que se da exclusivamente en la diada madre-hijo. 1.3.2. Las relaciones de poder dentro de la familia La VFP también ha intentado ser explicada por otros factores familiares, en concreto, ha sido asociada con una inversión confusa de las tradicionales relaciones de poder familiar, que tienen como base la aceptación de la superioridad del poder parental sobre los hijos (Tew y Nixon,
- 20 - 2010). Evidentemente, la violencia ejercida por los hijos e hijas hacia sus madres y padres resulta difícil y paradójica pues, a pesar de ser estos últimos los agredidos, deben asegurar la protección y desarrollo adecuado de sus hijas e hijos agresores. Esta situación indicaría que es necesario enfocar la comprensión de este fenómeno desde la complejidad de las relaciones de poder que se dan dentro del sistema familiar. El poder, de acuerdo con concepciones post-estructuralistas, es definido como la capacidad que tiene el sistema social para configurar las relaciones humanas con diferentes gradientes que transitan desde las pautas sociales generales, pasando por la estructuración de interacciones personales, hasta llegar a la formación de identidades personales que se conocen como internalizaciones de poder (Tew, 2006). Por tanto, esta organización que subyace en quienes ejercen roles jerárquicos como las fuerzas políticas, las fuerzas de orden público, el emporio económico o incluso los progenitores, puede dinamizar cambios a nivel individual o colectivo, fortaleciendo patrones de auto regulación o de dominación de los otros. En este sentido, el poder puede constituirse en un factor de riesgo o de protección para el bienestar individual o familiar en la medida en que sean asumidos. Tew (2002) combina dos dimensiones de análisis del poder, la primera referida a la posición, vertical u horizontal, y la segunda referida al desarrollo, apertura o cierre de oportunidades, que explicarían las dinámicas superpuestas de los diferentes modos de poder (Ver Tabla 1). Tabla 1. Matriz de Relaciones de Poder Nota: Tew, J. (2006) Dimensiones Poder sobre otro Poder compartido Modos productivos del poder Poder protector Poder desplegado para salvaguardar a las personas en situación de vulnerabilidad y sus posibilidades de desarrollo Poder cooperativo Acción colectiva en la que se comparte el apoyo mutuo a través de la valoración de lo común y lo diferente Modos de poder limitantes Poder opresivo Explotar las diferencias para mejorar la posición propia y los recursos a expensas de los demás Poder colusorio Se producen acuerdos con el objetivo de excluir o restringir la alteridad interna o externa
- 21 - En relación con la VFP, el desarrollo de un poder opresivo por parte de los hijos puede ser fomentado y reforzado por construcciones colusorias de masculinidad que legitiman la violencia en función de diferencias de género (Grollmus, 2012). Adicionalmente, si dentro de la cultura familiar se privilegia la generación, tanto los compañeros masculinos como los hijos varones usarán la violencia de forma sistemática para imponer su dominio (Alonso-Varea y Castellanos-Delgado, 2006) . Desde este modelo explicativo, las madres pueden verse atrapadas en posiciones de continuo abuso, en las que la percepción de un inadecuado ejercicio del rol parental y la sensación de fracaso y culpabilidad se transforman en una barrera para el acceso de redes de poder protector y cooperativo. El estigma social alrededor del “fracaso parental” puede también contribuir a una mayor victimización y aislamiento, cuando no existe una respuesta adecuada de parte de los servicios de apoyo, los profesionales y la comunidad en general. En este sentido, no facilita la comprensión e intervención en casos de VFP que se asuma que el origen de la violencia hacia los padres y las madres se debe simplemente a un ejercicio deficiente de la parentalidad o a características individuales de riesgo de las y los progenitores. Esta teoría resalta la importancia de generar formas de poder cooperativo o protector que produzcan cambios en la identidad internalizada de supremacía sobre el otro, favoreciendo un proceso activo de autotransformación y de una nueva construcción social (Fitzsimons y Fuller, 2002). 1.3.3. Teoría del Aprendizaje Social La existencia de la VFP también ha tratado de ser explicada desde los planteamientos de la teoría del aprendizaje social, ubicando el origen de la violencia en el modelamiento de conductas observadas en diferentes contextos. Desde estos planteamientos, se rechaza por completo la agresividad como condición innata y se explican las conductas violentas en el marco del aprendizaje directo (de los progenitores hacia sus hijos e hijas) o indirecto (entre progenitores); es decir, como víctimas o testigos de la violencia en el hogar (Aroca-Montolío, Bellver Moreno, et al., 2012). Los estudios relacionados con el maltrato infantil, especialmente el físico, han probado de forma significativa y sistemática que la exposición a modelos violentos incide en la formación e incremento de conductas agresivas en los niños y niñas (Thompson, 2002). Asimismo, los estudios que han medido la influencia de la observación de la violencia de progenitores en el comportamiento agresivo de los hijos e hijas, destacan que entre el 50% y el 60% de esos
- 22 - menores desarrollan posteriormente un comportamiento agresivo hacia sus progenitores (Gallagher, 2004; Kennedy et al., 2010; Martínez et al., 2015; Routt y Anderson, 2011). En esta misma línea, Gámez-Guadix y Calvete (2012) en su estudio con una muestra de 1.681 universitarios, de los cuales el 74,7% eran mujeres, demostraron que tanto la exposición al maltrato psicológico entre los progenitores como el maltrato psicológico parento-filial se asociaban con una mayor frecuencia de VFP psicológica. De esta manera, es en el propio sistema familiar donde se sientan las bases de la transmisión intergeneracional de la violencia, donde los menores aprenden que la agresión es la forma de relación que les permite sobrevivir (Garrido y Galvis, 2016). Este aprendizaje promueve, con una alta probabilidad, que se conviertan, a corto plazo, en agresores de sus progenitores durante la adolescencia y, a largo plazo, en adultos violentos con sus hijos y/o con sus parejas (Price, 1996), en la medida en que estas conductas se vean reforzadas. Desde los planteamientos del aprendizaje social, las conductas agresivas son reforzadas a través de varios mecanismos, en concreto: a) la relación establecida con personas significativas que justifiquen y promuevan la violencia; b) cuando los beneficios recibidos sean mayores al castigo impuesto por sus acciones, lo que se conoce como refuerzo diferencial; y c) cuando los valores internalizados son compatibles con prácticas antisociales (Akers et al., 2006). En conjunto, el efecto del aprendizaje tendrá mayor impacto y permanencia en la medida en que las acciones violentas sean ejercidas por personas significativas, se realicen de forma recurrente y se prolonguen temporalmente desde las primeras etapas de vida. En consonancia con lo anterior, la teoría de la coerción recíproca de Patterson (1980) explica cómo se aprende la conducta agresiva desde etapas infantiles y cómo se va consolidando el proceso de escaladas violentas durante las diversas fases de desarrollo. Esta teoría describe un proceso de refuerzo mutuo en el que los progenitores intensifican los comportamientos violentos de sus hijos e hijas a través de reacciones cíclicas de negatividad, incremento de acciones violentas, abstinencia y sometimiento. Generalmente el ciclo se inicia cuando el niño o la niña muestra resistencia a obedecer las normas de sus progenitores, haciendo que éstos reaccionen de forma hostil. Esta interacción se intensifica alcanzando niveles cada vez mayores de violencia (Ulman y Straus, 2003). Finalmente la interacción se interrumpe cuando uno de los participantes logra el control sobre el otro (Smith et al., 2014).
- 23 - Tal y como es explicado desde este enfoque, esta situación conlleva a los progenitores, especialmente a las madres, a experimentar altos niveles de depresión, ansiedad y fatiga (Paterson et al., 2002). Asimismo, los padres y las madres refieren bajos niveles de control inductivo y supervisión de la conducta de los hijos (Cottrell y Monk, 2004; Eckstein, 2004; Laurent y Derry, 1999; Pagani et al., 2003; Selwyn y Meakings, 2016), con la consiguiente insatisfacción en el ejercicio de su rol parental (Holt, 2011; Selwyn y Meakings, 2016), lo que contribuye al establecimiento de un clima familiar inadecuado. Como consecuencias a largo plazo, cabe destacar que este patrón de relación aprendido se suele generalizar a otros contextos fuera del sistema familiar, como el contexto escolar y/o la relación con los iguales, lo que contribuye a que se consolide a lo largo del desarrollo (Castañeda et al., 2012). 1.3.4. Teoría Ecológica Aunque todos los enfoques anteriores han aportado argumentos que contribuyen a explicar la existencia de la VFP, de acuerdo con las revisiones más recientes, es la teoría ecológica (Bronfenbrenner, 1987) la que ofrece un marco explicativo más integrador para la comprensión de la VFP, ya que permite contemplar los distintos factores que condicionarían el surgimiento de este fenómeno (Hong et al., 2012; Simmons et al., 2018). A partir de la propuesta inicial del enfoque ecológico, Cottrell y Monk (2004) proponen el modelo ecológico anidado, el cual describe la interacción recíproca de tres niveles primarios de influencia: macrosistema, exosistema, microsistema, y un último nivel anidado en los otros: el nivel ontogénico. En este marco se sitúan las explicaciones de la VFP propuestas por Pereira y Bertino (2009), y por Hong et al. (2012), quienes describen los factores de riesgo y protección de la VFP ubicándolos en los diversos niveles de influencia: a nivel mirosistémico, mesosistémico, exosistémico, macrosistémico y cronosistémico (Ver Tabla 2).
- 24 - Tabla 2. Dimensiones ecológicas de la violencia filio-parental Autores Niveles sistémicos Micro Meso exo Macro crono ontogénico Pereira y Bertino (2009) Estilos educativos permisivos y negligentes. Fusión emocional entre el joven violento y el progenitor agredido. Violencia directa e indirecta. Relación conyugal conflictiva y triangulación Enfrentamiento entre familia y sistema educativo Cambios laborales que disminuye el tiempo con los hijos y dificulta la puesta de límites. Influencia de los medios de comunicación Cambios en el modelo jerárquico familiar y social. Enfrentamiento entre familia y sistema educativo. Cambios en la estructura familiar Baja autoestima, egocentrismo, impulsividad y ausencia o disminución de la capacidad empática. Cottrell y Monk (2004) Dinámicas de poder familiar (estilos de crianza controlador, permisivo y conflictivo), factores de refuerzo (negación, lealtad, culpa); salud mental de los padres Factores estresantes asociados (pobreza, aislamiento familiar, referentes de conducta antisocial, escasas redes de apoyo comunitario e intervenciones profesionales inadecuadas Creencias culturales que refuerzan el poder masculino y ubican a las mujeres como víctimas primarias Características individuales y experiencias como pueden ser un historial de abuso, apego inseguro, problemas en la salud mental, uso indebido de sustancias, historial de problemas escolares Hong et al.(2012) Violencia intrafamiliar (maltrato infantil y violencia doméstica) y prácticas educativas Influencia de pares violentos Influencia de los medios de comunicación Socialización de los roles de género Cambios en la estructura familiar actual
- 25 - En síntesis, desde el enfoque ecológico se entiende que existe mayor probabilidad de que las y los adolescentes desarrollen conductas violentas hacia los padres y las madres en la medida que confluyan varios factores de riesgo y el macrosistema refuerce estas acciones. Existen algunas limitaciones en la adopción de este marco teórico que conviene señalar. En primer lugar, hay que reconocer la dificultad de medición de la influencia de los valores culturales, lo que podría sesgar las conclusiones de algunos estudios. En segundo lugar, es posible que al considerar los múltiples niveles de influencia se deje a un lado las características y dinámicas personales destacadas por otras teorías. En tercer lugar, dada la multitud de variables que hay que tener en consideración, el diseño metodológico de los estudios resulta muy complejo y la recolección de datos aborda múltiples fuentes, convirtiéndolo en un proceso arduo y prolongado (Cottrell y Monk, 2004). A pesar de ello, la principal fortaleza de esta teoría es la combinación de enfoques psicológicos, sociológicos y de género en la violencia intrafamiliar, lo que proporciona una hoja de ruta para el análisis de este complejo fenómeno. Además, este enfoque es complementario con el análisis de la VFP desde la perspectiva sistémica, como un circuito relacional mutuamente influente y no como un conjunto de acciones individuales (Arias-Rivera e Hidalgo, 2020), lo que permite obtener una visión general e integrada de la situación. En conjunto, desde un enfoque ecológico-sistémico, la violencia intrafamiliar es el resultado de una interacción violenta entre los miembros del sistema familiar, en cuyo ciclo los roles de víctima y agresor pueden intercambiarse (Perrone y Nannini, 1997). Aunque las aportaciones realizadas desde los diferentes modelos descritos han sido muy importantes, queda mucho por avanzar en la comprensión de la VFP. Para avanzar en esta línea, es preciso realizar revisiones sistemáticas que permitan analizar de forma rigurosa y sintetizar las diferentes propuestas teóricas realizadas por los investigadores y profesionales responsables de la intervención de este fenómeno. Estas revisiones permitirán obtener múltiples evidencias que permitan tanto comprender la amplitud y profundidad en este complejo fenómeno (Levac et al., 2010), como explicar la mayoría de los hallazgos empíricos reportados. 1.4. Características personales y familiares asociadas a la VFP La comprensión de la existencia de la VFP requiere, además de profundizar en los modelos explicativos, conocer las características que suelen aparecer asociadas a este fenómeno. En su análisis del impacto de este fenómeno, Omer (2004) considera que es necesario identificar tanto
- 32 - su forma de comprender e interpretar la situación puede afectar a la validez de sus respuestas (Fernandez-Ballesteros, 1995). En consecuencia, el método de recolección de datos de varios informantes puede proporcionar medidas más objetivas y relativamente estables, incrementando la fiabilidad de los instrumentos aplicados y la especificidad de los resultados sobre todo en problemas emocionales y de comportamiento (Achenbach et al., 1987). Otro aspecto que debe ser analizado es el número de ítems considerados en los cuestionarios que determinan la extensión del instrumento, así como el tiempo de aplicación. Los cuestionarios o escalas que evalúan la VFP varían entre 3 y 41 ítems, los cuales se relacionan con las distintas tipologías de actos violentos evaluados y con otros aspectos como las razones más frecuentes para las agresiones (Calvete y Orue, 2016), las diferentes formas de afrontamiento a las que recurren las madres (Paterson et al.,2002), así como los desencadenantes de la violencia y las redes de apoyo con las que cuentan (Edenborough et al., 2011). En concreto y al igual que con la selección de informantes, existe una gran variabilidad en los contenidos que son evaluados. Los aspectos anteriores hacen referencia a las características estructurales de los instrumentos, pero lo más importante a destacar es que no existe una definición consensuada de los comportamientos violentos, lo que conduce a que exista una importante disparidad en las dimensiones evaluadas. Criterios dispares se pueden encontrar a la hora de delimitar qué conductas indicarían violencia psicológica, que para algunos incluyen las agresiones verbales y emocionales (Ghanizadeh y Jafari, 2010), mientras que otros las separan (Ibabe y Jaureguizar, 2011). De la misma forma pocos instrumentos incluyen los actos de violencia económica dentro de la VFP (Paterson et al., 2002). Por otro lado, si bien es cierto todos los instrumentos analizan la violencia física y psicológica, el marco temporal de medición de la conducta violenta muestra algunas diferencias bastante llamativas desde aquellos que evalúan las acciones violentas ocurridas en el último año (Calvete et al., 2013; Calvete y Orue, 2016), hasta aquellos que incluyen las acciones acaecidas a lo largo de la vida (Edenborough et al., 2011). Por otra parte, en relación con los criterios de validez y fiabilidad en el desarrollo de los instrumentos de medida, en muchos casos se aporta información insuficiente tanto del procedimiento seguido para validar los cuestionarios o escalas como de las características
- 33 - psicométricas de los mismos. Asimismo, en algunas ocasiones se utilizan instrumentos que no han sido diseñados para evaluar de forma específica la VFP (Arias-Rivera et al., 2020). Al hilo de estas consideraciones que se exponen en relación con la evaluación de la VFP, y de manera destacada, si los instrumentos de medición varían en contenido, objetivo y calidad, los resultados entre los estudios no pueden ser comparables entre sí (Carvajal et al., 2011), la probabilidad de llegar a conclusiones erróneas se incrementa, al igual que una práctica sin evidencia científica que respalde sus resultados (Moriana y Martínez, 2011). Ante esta realidad es necesario contar con estudios que analicen qué instrumento o instrumentos poseen las características metodológicas necesarias para la medición de la violencia filio-parental, como un criterio esencial para determinar la calidad de su medición (Carvajal et al., 2011). 1.6. La violencia intrafamiliar en Ecuador: marco legislativo y datos de prevalencia A continuación, en este apartado, se pretende abordar de forma breve el desarrollo histórico del marco legislativo ecuatoriano en relación con la violencia intrafamiliar. Aunque no existe actualmente un desarrollo específico en materia de violencia filio-parental, expondremos la información relativa a violencia de género y el maltrato infantil, comportamientos violentos que se encuentran integrados en la dimensión de violencia intrafamiliar y que por tanto guardan una estrecha relación con nuestro objeto de estudio. 1.6.1. Marco legislativo En Ecuador, al inicio de la década de los 80, y gracias a la acción continuada del movimiento de mujeres ecuatorianas, se visibilizó a la violencia de género como un problema de salud pública, dejando de considerarse como un problema exclusivo del ámbito privado en la cual el estado no debía interferir. Esta lucha social de las mujeres logró que se propusiera la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer en la Convención nacional celebrada en julio de 1980 y ratificada en noviembre del 1981. Posteriormente, el estado ecuatoriano se adhirió a la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la Violencia Contra la Mujer que se llevó a cabo en Belém do Para (enero del 1995), llegando a participar en la Plataforma de acción de Beijing del mismo año (Asamblea Nacional de la República del Ecuador, 2018). A partir de estos antecedentes, en el año 1994 se crearon en Ecuador las primeras Comisarías de la Mujer y la Familia y al año siguiente (1995) se promulgó la Ley 103 contra la violencia a la mujer y a la familia, que permitía al estado la intervención a través del Sistema
- 34 - Judicial. Esta normativa, entre otros aspectos, reconoce la trascendencia a la esfera pública de los actos violentos, clasificándolos en físicos, psicológicos y sexuales. De igual forma, se establecieron varias medidas de amparo y de carácter punitivo encaminadas a la prevención de tales actos (Asamblea Nacional de la República del Ecuador, 2018). No obstante y a pesar de estos avances en materia judicial, tuvo que transcurrir más de una década para que el Estado Ecuatoriano declarara la erradicación de la violencia de género hacia la niñez, adolescencia y mujeres como política de estado, mediante Decreto Ejecutivo Nº 620 promulgado en el año 2007 (Ministerio del Interior-INEC, 2011) y un año más para que la Constitución de la República del Ecuador (Art. 66.3 b) se comprometiera a garantizar a todos y todas el derecho a una “vida libre de violencia en el ámbito público y privado” (Asamblea Nacional de la República del Ecuador, 2008). Con posterioridad, en el año 2014, se incluyó en el Código Orgánico Integral Penal el feminicidio como delito y posteriormente a través del Plan Nacional para la erradicación de la violencia de género hacia la niñez, adolescencia y mujeres del año 2015 se lograron algunos avances en materia de sensibilización de la problemática por parte de la sociedad en general (INEC Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, 2019). Finalmente, la Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres promulgada en el año 2018, prevé la movilización de recursos con el objetivo de sensibilizar y prevenir la violencia con la participación de la ciudadanía como corresponsables en el cambio de patrones socioculturales que la normativizan. Esta ley contempla tres acciones para la erradicación de la violencia: “atención, protección y reparación de las mujeres víctimas de violencia para garantizar su seguridad e integridad y para retomar su proyecto de vida” (Asamblea Nacional de la República del Ecuador, 2018, p. 38). En relación con el maltrato infantil, la Convención de los Derechos del Niño, el Código de la Niñez ecuatoriana (CNNA, 2003) y del Código Integral Penal (COIP), constituyen el marco legal para la prevención, tratamiento y restitución de los derechos de la niñez frente a la violencia (Observatorio Social del Ecuador, 2019, p. 145). En concreto, Ecuador fue el primer país latinoamericano y el tercero en el mundo en ratificar la Convención Internacional de los Derechos del Niño (1989) mediante la creación del Código de la Niñez y Adolescencia (2003), un conjunto de normas jurídicas que regulan el ejercicio y la protección integral de los derechos de la niñez y la adolescencia ecuatoriana, el mismo que fue estructurado y aprobado a través de un proceso de participación ciudadana (Posso-Zumárraga, 2005).
- 35 - Concretamente, en el Art. 73 de este codigo, se describe que es deber de todas las personas proteger a niños, niñas o adolescentes de comportamientos abusivos, demandando la intervención inmediata de la autoridad competente, sea esta administrativa, comunitaria o judicial en el caso de presenciar algun acto de esta naturaleza (Código de La Niñez y Adolescencia, 2003). Según este código, la niñez está considerada de 0 a 12 años y la adolescencia entre los 12 y los 18 años. En relación con la prohibición expresa de maltrato, el Art. 67 de la normativa antes citada, detalla que se considera como maltrato: toda conducta, de acción u omisión, que provoque o pueda provocar daño a la integridad o salud física, psicológica o sexual de un niño, niña o adolescente, por parte de cualquier persona, incluidos sus progenitores, otros parientes, educadores y personas a cargo de su cuidado; cualesquiera sean el medio utilizado para el efecto, sus consecuencias y el tiempo necesario para la recuperación de la víctima. Se incluyen en esta calificación el trato negligente o descuido grave o reiterado en el cumplimiento de las obligaciones para con los niños, niñas y adolescentes, relativas a la prestación de alimentos, alimentación, atención médica, educación o cuidados diarios; y su utilización en la mendicidad (Código de La Niñez y Adolescencia, 2003, p. 7). Así mismo, en el Art. 9 esta ley reconoce y protege al sistema familiar como el espacio natural y fundamental para el desarrollo integral del niño, niña, las y los adolescentes, detallando además que es deber de los progenitores velar por el cumplimiento de sus derechos, mientras que el Estado (Art. 10) debe garantizar la definición y ejecución de políticas, planes y programas que apoyen al núcleo familiar en la consecución de este objetivo (Código de La Niñez y Adolescencia, 2003). A pesar de que el Estado Ecuatoriano garantice, conforme al principio del interés superior de la niñez y adolescencia, el desarrollo integral y el disfrute pleno de sus derechos en un marco de libertad, dignidad y equidad, los índices de prevalencia del maltrato infantil son cada vez más alarmantes en el país (Observatorio Social del Ecuador, 2019). 1.6.2. Datos de prevalencia Al igual que ocurre con el marco legislativo, no existen datos de prevalencia de la violencia filioparental en Ecuador. Por ello, de nuevo, ofrecemos los datos de prevalencia disponibles sobre violencia intrafamiliar, en concreto, sobre violencia de género y maltrato infantil. Al examinar la
- 36 - prevalencia de la violencia de género en Ecuador, como puede apreciarse en la Figura 3, 65 de cada 100 mujeres han experimentado algún acto violento a lo largo de su vida, mientras que 32 de cada 100 mujeres lo han hecho en los últimos 12 meses (Ver Figura 4), situación que afecta su bienestar general y familiar, llegando en algunos casos al feminicidio. Si se toman en consideración estos datos, no sorprende que la violencia de género haya sido calificada como un problema de seguridad ciudadana en Ecuador (Ministerio de Gobierno, 2019). Figura 3. Prevalencia total de violencia contra las mujeres 2019 (curso de la vida) Nota: Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (2019) 64,90% 56,90% 35,40% 32,70% 16,40% TOTAL PSICOLÓGICA FÍSICA SEXUAL PATRIMONIAL A lo largo de la vida
- 37 - Figura 4. Prevalencia total de violencia contra las mujeres 2019 (doce meses) Nota: Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (2019) En cuanto a las estadísticas de maltrato infantil, el informe del Observatorio Social del Ecuador (2019), que describe la situación de la niñez y adolescencia ecuatoriana, reporta que cuatro de cada diez niños, niñas y adolescentes sufren violencia grave por parte de sus progenitores. Entre las conductas violentas se describen: golpes con objetos, encierros, duchas con agua fría, insultos y burlas, echarlos de casa y dejarlos sin comer. Si se examinan los resultados disponibles por regiones, se observa que no existen diferencias porcentuales relevantes al compararlas entre sí. Así, en la Costa se reporta un 31%, en la Amazonía un 34% y en la Sierra un 35%. “Las diferencias entre el área urbana y rural no son del todo significativas: en ambas áreas entre tres y cuatro de cada diez niños, niñas y adolescentes (chicos y chicas) reciben golpes cuando cometen alguna falta y sus progenitores quieren corregir su comportamiento” (Observatorio Social del Ecuador, 2019, p. 171). Sin duda, los indicadores anteriores reflejan la gravedad de la situación y la necesidad de intervención urgente y relevante en esta área. 31,60% 25,20% 9,20% 12,00% 6,10% TOTAL PSICOLÓGICA FÍSICA SEXUAL PATRIMONIAL Últimos doce meses
- 38 - CAPÍTULO 2. OBJETIVOS Y DESARROLLO DE LA TESIS DOCTORAL El trabajo desarrollado en esta Tesis Doctoral ha tenido una doble finalidad, Por un lado, se ha tratado de avanzar en la comprensión de la violencia filio-parental mediante revisiones sistemáticas de la literatura y datos empíricos existentes. Por otro, y dada la falta total de estudios sobre la prevalencia de la VFP en Ecuador, se ha diseñado y llevado a cabo un estudio empírico que permita explorar y aportar datos sobre la violencia filio-parental en Ecuador. Para ello, los objetivos planteados fueron: 1. Revisar y sistematizar los fundamentos teóricos y los factores explicativos utilizados para la comprensión de la VFP. 2. Identificar los instrumentos utilizados en la medición de la violencia filio-parental y analizar su calidad metodológica. 3. Estudiar el impacto de la VFP a nivel personal, familiar y social mediante el análisis de las características asociadas a la existencia de este fenómeno en relación con las competencias parentales, el funcionamiento familiar y el apoyo social. 4. Explorar la situación de la VFP en Ecuador, analizando la frecuencia, los niveles de gravedad y la relación existente con el sexo, la edad y el vínculo de apego parental. La metodología seguida para dar respuesta a estos objetivos ha sido diversa. Por un lado, para abordar los tres primeros objetivos se llevaron a cabo tres revisiones de alcance siguiendo los criterios Prisma (Moher et al., 2015), así como las recomendaciones de diversos autores en relación con esta metodología (Arksey y O’Malley, 2005; Daudt et al., 2013; Levac et al., 2010). En concreto, se llevó a cabo una primera revisión de estudios en inglés y español desde el año 2000 presentes en las bases: Web of Science, Scopus, PsycINFO, ERIC y Dialnet Plus, identificando 57 estudios relevantes para sistematizar los factores explicativos y la fundamentación teórica del fenómeno. Posteriormente, se llevó a cabo una segunda revisión para identificar los instrumentos utilizados para medir la VFP en los estudios empíricos. Esta revisión se efectuó en dos fases, en un primer momento se identificaron 23 estudios que incluían seis instrumentos de evaluación de la VFP y en un segundo momento se identificaron 11 estudios que referían datos acerca de la calidad metodológica de los instrumentos previamente seleccionados. Finalmente, y como resultado de otra revisión de alcance se identificaron 21 estudios relevantes para analizar las características asociadas a la VFP con relación a las
- 39 - competencias parentales, el funcionamiento familiar y las redes de apoyo de las figuras parentales. En el estudio empírico realizado para dar respuesta al objetivo cuarto, la metodología seguida ha consistido en la aplicación de una batería de instrumentos a 530 adolescentes (47% chicos y 53% chicas) y 290 familias (272 progenitores y 18 familiares/tutores) de la zona centrosur de Ecuador, procedentes de entornos educativos (centros educativos) y comunitarios (entornos comunitarios de riesgo identificados bajo parámetros del Plan Nacional de Desarrollo Ecuatoriano 2017-2021(Senplades, 2017). En el informe que se presenta en esta Tesis se presentan los primeros resultados obtenidos, en concreto, datos exploratorios de la prevalencia de la VFP desde la perspectiva de las y los adolescentes. Los resultados encontrados tanto en las revisiones sistemáticas llevadas a cabo como en el estudio empírico realizado han dado lugar a cuatro publicaciones que se presentan en el capítulo siguiente. En la Figura 5 se presenta la temporalización del de las publicaciones que integran esta tesis por compendio. Las Figuras 6,7,8 y 9 detallan el desarrollo del trabajo. Los resultados principales de estas publicaciones serán integrados y puestos en relación con los objetivos de esta Tesis Doctoral en el apartado de Discusión y Conclusiones. Figura 5. Diagrama con temporalización de las publicaciones
- 40 - Figura 6. Diagrama con temporalización del artículo 1 Figura 7. Diagrama con temporalización del artículo 2
- 41 - Figura 8. Diagrama con temporalización del artículo 3 Figura 9. Diagrama con temporalización del informe empírico
Fundamentos teóricos y factores explicativos de la violencia filio-parental. Un estudio de Alcance 225 anales de psicología / annals of psychology, 2020, vol. 36, nº 2 (mayo) Autores (año) Diseño Muestra Procedencia/ País Tipología VFP Fundamentación Teórica Routt & Anderson, 2011 CT N=1339 casos N=238 adolescentes/ Padres Judicial-Clínico Estados Unidos Física/psicológica Relaciones de Poder, Aislamiento Social, Agresión Instrumental y Reactiva, Estrés Familiar, Exposición a la violencia, Sistema de creencias Selwyn & Meakings, 2016 CT N=90 padres adoptivos Comunitaria Reino Unido Física/psicológica Patrimonial Estrés Familiar, Apego, Síndrome de adaptación a la violencia, Mentalización, Relaciones de Poder, Aprendizaje Social Strom et al., 2014 CT N=54,197 adolescente padre/cuidador Judicial Estados Unidos Agresión (menor, grave) /lesión intimidación Control Social, T. de Género Tew & Nixon, 2010 CT N=84 familias Clínica Reino Unido Físico/verbal/ emocional patrimonial/ económica Relaciones de Poder Walsh & Krienert, 2007 CT N= 17,957 Judicial Estados Unidos Agresión (menor, grave) intimidación Uso de arma No reporta Williams et al., 2017 CT N=8 (6 madres 2 abuelas) Clínica Nueva Zelanda Modelo Interpretativo Fenomenológico Nota: CT=Cuasiexperimental Transversal; CL=Cuasiexperimental Longitudinal Distribución de publicaciones por características de la muestra, año, procedencia y tipología de VFP De las publicaciones analizadas, 7 se realizaron en el contexto clínico, 17 en el ámbito judicial, 29 en el comunitario y 4 combinaron los contextos clínico y judicial. Los más representativos por el tamaño de la muestra fueron 2 estudios realizados en Estados Unidos que incluyen más de 10 mil casos de procedencia judicial (Strom et al., 2014; Walsh & Krienert, 2007) y 8 estudios de más de mil casos con muestras comunitarias (Agnew & Huguley, 1989; Calvete, Gámez-Guadix, et al., 2015, 2014; Calvete et al., 2013, 2012; Calvete & Orue, 2016; Calvete, Orue, & Sampedro, 2014; Pagani et al., 2004). Destacan en los resultados que un 26,3% (n=15) de los estudios recogieron y analizaron la información conjunta de adolescentes y padres; que cuatro estudios identificaron agresión dirigida hacia los hermanos/as (Brule & Eckstein, 2016; Castañeda et al., 2012; Laurent & Derry, 1999; Routt & Anderson, 2011; Selwyn & Meakings, 2016) y sólo se encontró un estudio realizado con familias adoptivas (Selwyn & Meakings, 2016). El sesenta y tres por ciento de los estudios se realizó del 2013 al 2017. A España le corresponden el 56% de las publicaciones, seguido de Estados Unidos (18%), Reino Unido (12%) y Canadá (7%). No se identificaron estudios en Latinoamérica. De las tipologías de VFP analizadas, el 30% aportaron datos de violencia física y psicológica, el 19% de violencia física y verbal, el 9% de amenaza y lesión, el 7% de violencia física, emocional y psicológica y el 5% sólo violencia física. Pocos autores reportaron violencia económica (Condry & Miles, 2014; Holt, 2011; Ibabe, 2014; Ibabe, Arnoso, & Elgorriaga, 2014; Lozano Martínez, Estévez, & Carballo Crespo, 2013; Margolin & Baucom, 2014; Miles & Condry, 2015; Tew & Nixon, 2010), patrimonial (Condry & Miles, 2014; Holt, 2011; Laurent & Derry, 1999; Margolin & Baucom, 2014; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010) y uso de armas (Kuay et al., 2016; Miles & Condry, 2016; Walsh & Krienert, 2007). El 28% de los estudios no indicaron la tipología de VFP estudiada (n=16). Fundamentación teórica La mayoría de los estudios explicaron la VFP a través de las teorías psicológicas: • Cognitivo-conductuales: Aprendizaje Social, Ciclos coercitivos, Procesamiento de la información social, Esquemas cognitivos, Conducta prosocial, Teoría Implícita, Desarrollo de conductas disruptivas, Síndrome de adaptación a la violencia; • Psicodinámicas: Teoría del apego, Teoría de la adversidad infantil, Teoría del trauma por traición, Teoría de la Mentalización y • Psicosociales: Teoría de la Socialización Grupal, Teoría de las Relaciones de Poder, Modelo de la Competencia Social. También se utilizaron teorías de otros campos como: la Comunicación (Modelo de Comunicación de Gestión del estigma); la Criminología (Control Social, Asociación Diferencial, Modelo de Desarrollo Social); la Sociología (Violencia de Género, Violencia Doméstica); así como modelos integrativos más amplios como la Teoría Ecosistémica, Fenomenológica y Constructivista. Algunos autores proponen constructos concretos como: problemas internalizantes y externalizantes (Ibabe et al., 2014), estrés parental (Pagani et al., 2003), comunicación (Eckstein, 2004), clima familiar (Ibabe, 2015; Kennedy et al., 2010), disciplina parental (Ibabe, 2015, 2016) y exposición a la violencia (Kennedy et al., 2010).
226 Shirley Arias-Rivera y Victoria Hidalgo García anales de psicología / annals of psychology, 2020, vol. 36, nº 2 (mayo) Factores explicativos La Tabla 2 resume los factores explicativos estructurados por niveles ecológicos según la teoría de Cottrell & Monk (2004). En el Macrosistema se encuentran: las dificultades de conciliación laboral y familiar especialmente en familias monoparentales, la justificación y creencia de baja sanción de la violencia, la influencia mediática y de estereotipos. Tabla 2. Factores Explicativos de la VFP. Macrosistémico Estatus socioeconómico sin relación (Agnew & Huguley, 1989; Boxer et al., 2009; Calvete, Orue, & Sampedro, 2014; Contreras & Cano, 2014b; Ibabe, 2007; Ibabe & Jaureguizar, 2010) Relación con estatus medio o bajo (Contreras & Cano, 2014a; Cottrell & Monk, 2004) Problemas financieros (Miles & Condry, 2015) Mayor nivel educativo parental factor de riesgo (Pagani et al., 2009) Justificación y creencia de probable sanción baja de la violencia (Agnew & Huguley, 1989; Calvete, Ibabe, et al., 2015; Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Castañeda et al., 2012; Routt & Anderson, 2011) Menor exposición de violencia comunitaria (Contreras & Cano, 2016a) Conciliación familiar/laboral (Ibabe, 2007) Influencia de estereotipos (Cottrell & Monk, 2004) Parcial Influencia mediática (Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Ibabe, 2007) Exosistémico Violencia indirecta (Boxer et al., 2009; Calvete, Gámez-Guadix, et al., 2014; Calvete, Ibabe, et al., 2015; Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Calvete, Orue, & Sampedro, 2014; Contreras & Cano, 2014a; Cottrell & Monk, 2004; Ibabe, 2007, 2014, 2015; Ibabe & Jaureguizar, 2010, 2011; Ibabe et al., 2013b; Izaguirre & Calvete, 2017; Kennedy et al., 2010; Margolin & Baucom, 2014; Miles & Condry, 2015; Routt & Anderson, 2011; Williams et al., 2017) Percepción hostil (Contreras & Cano, 2016a) Historial violento familiar (Miles & Condry, 2015; Tew & Nixon, 2010) Sin relación con apoyo social percibido (Agnew & Huguley, 1989; Calvete, Orue, & Sampedro, 2014) Aislamiento e inadaptación social relacionado (Cottrell & Monk, 2004; Ibabe, 2014) Pares violentos (Agnew & Huguley, 1989; Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Calvete, Orue, & Sampedro, 2014; Castañeda et al., 2012; Cottrell & Monk, 2004; Del Moral Arroyo et al., 2015; Kennedy et al., 2010) Estilo impulsivo de resolución de conflictos (Calvete, Orue, & Sampedro, 2014) Problemas de adaptación escolar y aprendizaje (Castañeda et al., 2012; Cottrell & Monk, 2004; Del Moral Arroyo et al., 2015; Ibabe, 2007, 2014; Ibabe et al., 2014; Ibabe & Jaureguizar, 2010; Kennedy et al., 2010; Laurent & Derry, 1999; Miles & Condry, 2015; Routt & Anderson, 2011) Victimización escolar relacionada (Calvete, Orue, Gámez-Guadix, et al., 2015) Efecto del fracaso escolar a través de cohesión familiar (Ibabe, 2016) Relación con abuso al docente (Ibabe et al., 2013a; Jaureguizar & Ibabe, 2012) Relación con violencia en el noviazgo (Izaguirre & Calvete, 2017) Ambiente positivo en aula como factor protector (Ibabe et al., 2013a) Microsistémico Violencia directa (Boxer et al., 2009; Calvete, Gámez-Guadix, et al., 2014; Calvete, Ibabe, et al., 2015; Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Contreras & Cano, 2014a, 2016a; Cottrell & Monk, 2004; Ibabe, 2007, 2014; Ibabe & Jaureguizar, 2011, 2010; Ibabe et al., 2013b; Izaguirre & Calvete, 2017; Kennedy et al., 2010; Margolin & Baucom, 2014; Miles & Condry, 2015; Pagani et al., 2009, 2004; Routt & Anderson, 2011) Prevalencia de experiencias adversas (Nowakowski-Sims & Rowe, 2017; Selwyn & Meakings, 2016) Bidireccionalidad y violencia directa (Ibabe, 2014, 2015; Ibabe & Bentler, 2016; Ibabe & Jaureguizar, 2011) Baja cohesión familiar y afecto, comunicación problemática (Agnew & Huguley, 1989; Calvete, Gámez-Guadix, et al., 2014; Calvete, Ibabe, et al., 2015; Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Contreras & Cano, 2014b; Del Moral Arroyo et al., 2015; Ibabe, 2007, 2016; Lozano Martínez et al., 2013; Nowakowski-Sims & Rowe, 2017; Pagani et al., 2009)
Fundamentos teóricos y factores explicativos de la violencia filio-parental. Un estudio de Alcance 227 anales de psicología / annals of psychology, 2020, vol. 36, nº 2 (mayo) Estilo parental permisivo/ indulgente, negligente, dificultad para establecer límites, contradicción entre padres (Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Calvete, Gámez-Guadix, et al., 2014; Calvete, Ibabe, et al., 2015; Calvete, Orue, & Sampedro, 2014; Castañeda et al., 2012; Contreras & Cano, 2014b, 2014a; Cottrell & Monk, 2004; Eckstein, 2004; Ibabe, 2007; Ibabe et al., 2013b; Laurent & Derry, 1999) Falta de modelo positivo (Del Moral Arroyo et al., 2015; Williams et al., 2017) Dinámicas de sobreprotección y fusionales (Laurent & Derry, 1999) Estrategias inductivas de disciplina no asociadas (Ibabe, 2015) Mayor conducta prosocial menor VFP (Ibabe & Bentler, 2016; Jaureguizar & Ibabe, 2012; Jaureguizar et al., 2013) Entorno familiar positivo como protección (Ibabe et al., 2013a; Pagani et al., 2003) Divorcio como factor de riesgo (Pagani et al., 2003) Problemas mentales y consumo de los padres contribuye a VFP (Cottrell & Monk, 2004; Laurent & Derry, 1999; Pagani et al., 2009) Esquema de grandiosidad relacionado (Calvete, Ibabe, et al., 2015; Calvete, Orue, & Sampedro, 2014) Ontogénico Mayor VFP en agresión física crónica infantil (Pagani et al., 2003, 2009, 2004; Routt & Anderson, 2011; Selwyn & Meakings, 2016) Historial de arrestos en muestras judiciales (Ibabe & Jaureguizar, 2010; Kennedy et al., 2010; Miles & Condry, 2016; Routt & Anderson, 2011) Aparición repentina con la pubertad (Selwyn & Meakings, 2016) Diagnóstico clínico: trastorno de adaptación, TDAH, trastorno del estado de ánimo y ansiedad; trastorno de conducta disruptiva (Boxer et al., 2009; Contreras & Cano, 2017; Cottrell & Monk, 2004; Ibabe, 2007; Ibabe et al., 2014; Ibabe & Jaureguizar, 2010; Kuay et al., 2016; Laurent & Derry, 1999; Miles & Condry, 2015; Routt & Anderson, 2011) Síntomas depresivos asociados (Calvete et al., 2012; Calvete, Orue, & Sampedro, 2014; Ibabe, 2014; Ibabe et al., 2014; Lozano Martínez et al., 2013; Nowakowski-Sims & Rowe, 2017) Rebeldía, Oposicionismo, conductas Autodestructivas/riesgo (Boxer et al., 2009; Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Castañeda et al., 2012) Impulsividad/ baja tolerancia a la frustración (Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Castañeda et al., 2012; Contreras & Cano, 2017; Ibabe, 2007) Regulación emocional y actitudes que toleran la agresión sin relación significativa (Margolin & Baucom, 2014) Menor autonomía (Ibabe, 2007; Ibabe & Jaureguizar, 2010) Baja autoestima- Autoconcepto negativo (Ibabe, 2007, 2014; Ibabe & Jaureguizar, 2011; Ibabe et al., 2013b; Lozano Martínez et al., 2013) Menor sensibilidad social y conformidad con la norma (Contreras & Cano, 2016b, 2017; Cottrell & Monk, 2004; Ibabe & Jaureguizar, 2010; Ibabe et al., 2013b; Laurent & Derry, 1999; Lozano Martínez et al., 2013) Mayor tendencia agresiva, hedonismo, poder y control que adolescentes no infractores (Contreras & Cano, 2016b; Ibabe et al., 2014) Consumo de alcohol y drogas asociado (Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Calvete et al., 2012; Calvete, Orue, & Sampedro, 2014; Castañeda et al., 2012; Contreras & Cano, 2017; Cottrell & Monk, 2004; Del Moral Arroyo et al., 2015; Ibabe, 2007, 2014; Ibabe et al., 2014, 2013b; Ibabe & Jaureguizar, 2011, 2010; Kennedy et al., 2010; Lozano Martínez et al., 2013; Miles & Condry, 2015; Nowakowski-Sims & Rowe, 2017; Pagani et al., 2009, 2004; Routt & Anderson, 2011; Walsh & Krienert, 2007) Abuso de drogas no es característica diferencial comparado con otros menores infractores (Contreras & Cano, 2014a) En el exosistema destacan: la transferencia intergeneracional violenta, la relación con iguales violentos, los problemas escolares, la concurrencia de otras formas de violencia, la impulsividad al resolver conflictos y la inadaptación social. Ubicando como factor protector el ambiente positivo en el aula. A nivel microsistémico la violencia directa, los bajos niveles de cohesión familiar, la comunicación problemática y la falta de estilos disciplinarios adecuados fueron señalados. Cuadros clínicos y consumo de drogas de los progenitores complican la situación. Las conductas prosociales y el entorno familiar positivo son referidos como factores protectores. En el nivel ontogénico se enfatizan el historial de agresión infantil, los cuadros clínicos, la menor sensibilidad social y de regulación emocional y el consumo de alcohol y drogas. Discusión Este estudio identificó los factores explicativos, la fundamentación teórica de la VFP, así como futuras líneas de investigación. Los resultados muestran que no se trata de un
228 Shirley Arias-Rivera y Victoria Hidalgo García anales de psicología / annals of psychology, 2020, vol. 36, nº 2 (mayo) fenómeno nuevo (Ibabe, 2007; Simmons et al., 2018), sino de reciente visibilidad y probablemente por eso la mayoría de los estudios se han realizado con diseños cuasiexperimentales transversales, siendo necesario disponer de datos longitudinales y estudios experimentales (Calvete, Orue, Gámez- Guadix, et al., 2015; Calvete et al., 2017; Ibabe & Jaureguizar, 2011; Simmons et al., 2018)) Las muestras más habituales son comunitarias, no obstante, la realización de estudios en contextos clínicos y judiciales sigue siendo prioritaria (Moulds et al., 2018; Moulds, Day, Mildred, Miller, & Casey, 2016), sobre todo por el hallazgo de un mayor índice de VFP física en esta población (Ibabe & Jaureguizar, 2010; Kennedy et al., 2010; Kuay et al., 2016; Simmons et al., 2018). Es también destacable la falta de estudios con muestras específicas de familias no convencionales como familias adoptivas (Selwyn & Meakings, 2016). En relación con las características son pocos los estudios que utilizan como informantes a adolescentes y padres; aunque la información conjunta disminuiría los sesgos en los datos de prevalencia reportados (Calvete et al., 2017; Pagani et al., 2009, 2004). En relación con las tipologías faltan datos de prevalencia de VFP patrimonial y financiera (Murphy-Edwards & van Heugten, 2018) o la agresión dirigida hacia hermanos/as (Kuay et al., 2016). Las teorías mayoritariamente consideradas fueron: cognitivo-conductuales, psicodinámicas y psicosociales, así como algunos constructos explicativos concretos. Se destaca la ventaja del modelo ecológico para el análisis de variables con múltiples niveles de influencia (Hong et al., 2012; Simmons et al., 2018), así como el modelo sistémico y la teoría constructivista, para estudiar las dinámicas que pueden contribuir al surgimiento o mantenimiento de esta problemática (Coogan, 2014; Pereira & Bertino, 2009). La construcción del significado del acto violento en muchos casos condicionó la búsqueda de ayuda, el impacto y la recuperación de los progenitores (Murphy-Edwards & van Heugten, 2018). De los distintos factores relacionados con la VFP, la dinámica familiar y los factores individuales parecen tener gran influencia y deben tenerse en cuenta en la labor preventiva (González-Álvarez, Morán Rodríguez, & García-Vera, 2011; Pérez & Pereira, 2006). En el trabajo terapéutico la exploración de: eventos adversos (Nowakowski-Sims & Rowe, 2017), violencia directa e indirecta (Calvete, Gámez-Guadix, et al., 2014) y problemas de salud mental de adolescentes y padres (Cottrell & Monk, 2004; Laurent & Derry, 1999) son prioritarios pues han sido identificados como factores de alto riesgo. La VFP concurre simultáneamente con el abuso a los docentes (Ibabe, Jaureguizar, & Bentler, 2013a; Jaureguizar & Ibabe, 2012), violencia en el noviazgo (Izaguirre & Calvete, 2017), victimización escolar (Calvete, Orue, Gámez- Guadix, et al., 2015), o violencia entre hermanos (Castañeda et al., 2012; Holt, 2011; Kuay et al., 2016; Laurent & Derry, 1999; Routt & Anderson, 2011; Selwyn & Meakings, 2016); lo que demuestra la necesidad de implementar estrategias de prevención en diferentes ámbitos sobre todo cuando las relaciones positivas en la escuela (Ibabe et al., 2013a) y la adherencia a conductas prosociales (Ibabe & Bentler, 2016; Jaureguizar & Ibabe, 2012; Jaureguizar, Ibabe, & Straus, 2013), son factores protectores. En suma, la revisión realizada ha permitido la identificación exhaustiva de estudios, aportando una útil síntesis que cuenta con algunas limitaciones, principalmente, al seleccionar evidencia empírica publicada en inglés y español, se ha perdido información de estudios difundidos en otros idiomas. Por otro lado, debido a la gran heterogeneidad de los estudios fue necesario identificar las fuentes de variabilidad y realizar un análisis por subgrupos. Conclusiones La convergencia de factores de riesgo a nivel macrosistémico, exosistémico, microsistémico y ontogénico contribuye al desarrollo de la VFP. Una tarea pendiente es profundizar en la construcción narrativa que de la VFP hacen los medios de comunicación y profesionales e identificar su influencia en las familias. Aún no se ha realizado un análisis transcultural de este fenómeno. Es importante explorar la existencia de historias de violencia en los progenitores, así como la dinámica de funcionamiento del sistema familiar y las estrategias de afrontamiento ante la agresión. Conflicto de interés.- En el presente trabajo no existe ningún conflicto de interés conocido. Financiación.- La primera autora ha recibido financiación de la Universidad de Guayaquil para cursar estudios doctorales en la Universidad de Sevilla. Referencias *Agnew, R., & Huguley, S. (1989). Adolescent Violence toward Parents. Journal of Marriage and the Family, 51(3), 699–711. https://doi.org/10.2307 / 352169 Agustina, J. R., & Romero, F. (2013). Análisis Criminológico de la Violencia Filio Parental. Revista de Derecho Penal y Criminología, 9, 225–266. Anderson, S., Allen, P., Peckham, S., & Goodwin, N. (2008). Asking the right questions: Scoping studies in the commissioning of research on the organisation and delivery of health services. 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Fundamentos teóricos y factores explicativos de la violencia filio-parental. Un estudio de Alcance 229 anales de psicología / annals of psychology, 2020, vol. 36, nº 2 (mayo) filio-parental. Revista Complutense de Educación, 23(2), 487–511. https://doi.org/10.5209/rev_RCED.2012.v23.n2.40039 Aroca-Montolío, C., Lorenzo-Moledo, M., & Miró-Pérez, C. (2014). La violencia filio-parental: un análisis de sus claves. Anales de Psicologia, 30(1), 157–170. https://doi.org/10.6018/analesps.30.1.149521 Ato, M., López, J. J., & Benavente, A. (2013). Un sistema de clasificación de los diseños de investigación en psicología. Anales de Psicología, 29, 1038– 1059. https://doi.org/10.6018/analesps.29.3.178511 *Boxer, P., Lakin Gullan, R., & Mahoney, A. (2009). Adolescents’ Physical Aggression Toward Parents in a Clinic-Referred Sample. Journal of Clinical Child & Adolescent Psychology, 38(1), 106–116. https://doi.org/10.1080/15374410802575396 *Brule, N. J., & Eckstein, J. J. 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- 55 - Artículo 2: A scoping study on measures of child-to-parent violence Referencia: Arias-Rivera, S., Hidalgo, V., & Lorence, B. (2020). Aggression and Violent Behavior A scoping study on measures of child-to-parent violence. Aggression and Violent Behavior, 52(April), 101426. https://doi.org/10.1016/j.avb.2020.101426 Indicios de calidad de la revista: indexada en Social Science Citation Index del Journal Citation Report con un factor de impacto en 2019 de 2.893, ocupando la posición 7/69 (Q1) en la categoría Criminology, Penology Psychology y la posición 27/138 (Q1) en la categoría Psychology, Multidisciplinary. Consulta online: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1359178919302861?via%3Dihub
- 67 - Artículo 3: Parenting skills, family functioning and social support in situations of child- to-parent violence: a scoping review of the literature Referencia: Arias-Rivera, S., Lorence, B. y Hidalgo, V., (2020). Parenting skills, family functioning and social support in situations of child-to-parent violence: a scoping review of the literature. Journal of Aggression, Maltreatment & Trauma (En revisión)
Parenting skills, family functioning and social support in situations of child-to-parent violence: a scoping review of the literature Shirley Arias-Rivera1, Bárbara Lorence2*, Victoria Hidalgo 3 1 Department of Evolutionary Psychology and Education, University of Seville, Seville, Spain /Faculty of Psychology, University of Guayaquil, Guayaquil, Ecuador 2 Department of Evolutionary Psychology and Education, University of Seville, Seville, Spain 3 Department of Evolutionary Psychology and Education, University of Seville, Seville, Spain * Correspondence: Bárbara Lorence Lara [email protected] Keywords: child-to-parent violence1, parenting skills2, family functioning3, social support4, scoping review5. Abstract Child-to-parent violence is a phenomenon whose prevalence has grown exponentially in recent years, becoming a priority for family support services. To this end, it is essential to identify the predisposing factors and personal, family and social variables associated with this phenomenon. When violent behavior occurs, roles, communication and emotional expression are affected, impacting both parenting skills and family functioning. The aim of this study was to carry out a scoping review to analyze available evidence regarding parenting skills, family functioning and social support in situations of child-to-parent violence. The scoping review encompassed peerreviewed articles published in English and Spanish from 2000 to 2019, located through searches carried out in relevant international databases (Web of Science, PsycINFO, Scopus, ERIC, Dialnet Plus); 21 relevant studies were identified. The results revealed that in situations of child-to-parent violence, parents have low levels of perceived self-efficacy and difficulties regulating their emotions and display submissive behavior in parent-child interactions. The studies reviewed also revealed the presence of a negative family climate and a tendency to relativize violent acts perpetrated by children. Finally, the evidence shows that social relations are altered by mistrust of formal support resources and a certain level of social isolation. The discussion of the results obtained highlights the need for interventions aimed at fostering parenting skills and improving formal support resources in order to enhance family functioning in situations of child-to-parent violence. 1 Introduction Of the different types of violence that exist in the world today, the global prevalence of that which takes place within the family context is alarming. Worldwide reports reveal that 17.8% of women had suffered physical and/or sexual violence at the hands of their current or previous partner over the last twelve months (UN Women, 2019), and other studies have shown that as many as 1 billion children aged between 2 and 17 years experienced physical, sexual and/or emotional abuse and/or neglect over the course of a single year (Hillis, Mercy, Amobi, & Kress, 2016). Finally, in addition to gender-based violence and child abuse, the prevalence of another form of intrafamily violence, namely child-to-parent violence (CPV), has increased exponentially over recent years (Simmons,
Consequences of child-to-parent violence 8 levels of affection and communication (Calvete, Gámez-Guadix, & Orue, 2014; Contreras & Cano, 2014b) and poor emotional engagement with children (Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Calvete, Orue, Gámez-Guadix, et al., 2015; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Tew & Nixon, 2010). The close association which exists between parenting practices and CPV is widely supported by empirical evidence; however, it is still unclear as to whether the parenting practices identified are precursors to or the result of the violence perpetrated. What does seem clear is that a lack of emotional involvement (deprivation), negative emotions and communication problems influence the development and continuation of CPV (Calvete, Gámez-Guadix, et al., 2014; Edenborough et al., 2008; Ibabe & Bentler, 2016; Williams et al., 2017). Moreover, the results reported regarding the adoption of submissive behaviors by parents suggest that, in addition to the negative physical, psychological and economic consequences of CPV, violent acts perpetrated by children may also result in them controlling their parents' behavior (Laurent & Derry, 1999; Miles & Condry, 2015; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Selwyn & Meakings, 2016). Alongside inadequate parenting practices, the studies reviewed also reported consistent results regarding parents' perceptions of their own inefficacy, associated with situations of CVP (Eckstein, 2004; Edenborough et al., 2008; Holt, 2011; Laurent & Derry, 1999; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010; Williams et al., 2017). This low level of perceived self-efficacy may prompt parents to adopt one of two extreme positions: (a) they may believe they have completely lost control and thereby stop making any effort to change things; or (b) they may establish an even more aggressive circle of interaction with their child in response to their violent behavior. In both cases, these attitudes, which stem from a lack of security and confidence in their parenting role, far from putting an end to CPV, only serve to further complicate the situation, since adolescents sometimes conclude that abuse is the only way of relating to their parents (Cottrell & Monk, 2004; Estévez & Góngora, 2009). Given their lack of effective parenting skills, it is hardly surprising that parents use strategies to deny, distort or hide their children's violent acts. This type of parental behavior may be interpreted as an attempt to justify and keep the secret, which is a characteristic common also to other forms of intrafamily violence. Its purpose is to reject any open discussion of the violent behavior being experienced, an attitude which in turn may contribute to the increase in the number of hidden cases (Bertino & Pereira, 2010, p. 10). In relation to family functioning, the results of the review revealed that CPV is associated with high levels of marital conflict and co-parenting conflict (Calvete, Orue, et al., 2015; Contreras & Cano, 2014a; Pagani et al., 2003; Selwyn & Meakings, 2016), high levels of parental stress (Condry & Miles, 2014; Cottrell & Monk, 2004; Edenborough et al., 2008) and changes in everyday routines (Condry & Miles, 2014; Miles & Condry, 2015; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010). In all likelihood, these situations, coupled with the fact that parents tend to accept violent interactions as something normal in moments of conflict (Eckstein, 2004), often contribute to generating a negative emotional climate within families experiencing CPV, which in turn increases the risk of the aggressor's siblings replicating violent behavior patterns (Condry & Miles, 2014; Contreras & Cano, 2014b). Finally, the results found in relation to social support indicate that self-imposed isolation, which seems to be associated with situations of CPV (Eckstein, 2004; Edenborough et al., 2008; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010; Williams et al., 2017), may be explained by the revictimization experienced by parents and the social stigma associated with this type of violence (Brule & Eckstein, 2016; Condry & Miles, 2014; Cottrell & Monk, 2004; Eckstein, 2004;
Consequences of child-to-parent violence 9 Edenborough et al., 2008; Holt, 2011; Miles & Condry, 2015; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Routt & Anderson, 2011; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010; Williams et al., 2017). 5 Limitations Although the review carried out offers a valuable systematization of information based on the identification and exhaustive analysis of existing studies, it nevertheless has some limitations. Firstly, by including only studies published in English and Spanish, the information reported by studies published in other languages was lost. Secondly, the methodological and contextual diversity of the studies meant that variability sources had to be identified and a subgroup analysis carried out. 6 Conclusions and practical implications The review carried out revealed sound empirical evidence regarding the inadequate parenting skills that are associated with CPV, as well as situations of family breakdown that occur as a result of its presence. Despite their need for support, the data indicate that families in situations of CPV feel a certain amount of mistrust in formal support resources, and the revictimization and social stigma they experience only serve to increase their isolation. Statements made in certain fields and by certain institutions claiming that parents are always responsible for their children's actions and should always be able to exert power over and control them, do nothing to help visualize the problem in all its many dimensions, and only serve to conceal the far-reaching consequences of this phenomenon for the families involved. The results obtained in this study highlight the fact that, in order to help prevent and deal with situations of CPV, it is necessary to improve parents' parenting skills and strengthen their social support networks. This will help them to instigate changes aimed at achieving minimum or resilient parental adjustment in accordance with their personal and family needs and characteristics. 7 Conflict of Interest The authors declare that the research was conducted in the absence of any commercial or financial relationships that could be construed as a potential conflict of interest. 8 Author Contributions SA has done the scientific literature review, theoretical justification, methodology design and data collection. BL has been the director of analyses, and results description. VH has coordinated the improvement of the whole design and redaction paper, including conclusions and research limitations. 9 Acknowledgments First author received a grant from the University of Guayaquil for her stay at the University of Seville 10 Reference
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Consequences of child-to-parent violence 16 Figure 1. Search and selection strategy. 21 Studies included in the review 5344 Records excluded Excluded 23 Reviews 3 Case-studies 17 Expert opinions 5 Treatment models 2 Detention policies and police responses 38 Causes Included Screening Eligibility Identification Additional records identified through other sources (n = 2) 5449 Records after duplicates removed 109 Records screened 21 Full-text articles assessed for eligibility Web of science=3494, PsycINFO=1789, Scopus=40, ERIC=14, Dialnet Plus=126 (n =5463) Search strategy: “Children violence to parents OR Adolescent violence toward parents OR Parents abused by their children OR Abuse of parents by their teenage OR Violence by children against parents OR child to parent violence OR Adolescent to parent abuse OR Child to parent aggression OR Parents victimized by their children” NOT=Conjugate Violence.
Consequences of child-to-parent violence 17 Table 1. Descriptions of the studies included Authors (year) Quasi- Experimental design Sample Source/ Country Study aims Type of analysis Brule & Eckstein, 2016 C N = 20 parents Clinical United States Studying stigma identity as an interactionist construct in families. Qualitative Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014 C N = 11 parents /5 adolescents Clinical Spain Assessing the family, psychological and social characteristics associated with CPV. Qualitative Calvete, Gámez- Guadix, et al., 2014 C N = 1698 Community Spain Examining the association between severe physical and psychological CPV and exposure to violence, emotional neglect and permissive parenting style. Logistic regression Calvete, Orue, Gámez-Guadix, et al., 2015 C N = 15 adolescents/ 17 parents Judicial Spain Identifying the role of exposure to family violence and parental discipline in the development of CPV. Qualitative Calvete, Gámez- Guadix, et al., 2015 L N = 1272 adolescents and 421 parents Community Spain Evaluating the bidirectional links between Social Information Processing and CPA over time. Structural equation modeling Calvete et al., 2017 C N = 880 adolescents and parents Community Spain Examining consistency between parentreports and child-reports when reporting on CPV and exploring the psychometric properties of the CPAQ parent version. Confirmatory factor analysis and Effect size between information sources Condry & Miles, 2014 C N = 1892 Judicial United Kingdom Analyzing CPV from the criminological perspective. Correlation Contreras & Cano, 2014b C N=90 (30 CPV) Judicial Spain Exploring the family profile of adolescents who commit CPV, comparing adolescent offenders and non-offenders. Correlation Contreras & Cano, 2014a C N=654 (48 CPV) Judicial Spain Exploring whether adolescents who commit CPV have a different family profile from those who commit other types of offenses. Logistic regression Cottrell & Monk, 2004 C N = 52 parents/ 44 adolescents Clinical Canada Providing detailed qualitative descriptions of adolescent-to-parent abuse. Qualitative Eckstein, 2004 C N = 20 parents Clinical-Judicial United States Exploring adolescent-to-parent abuse through victim reports and identifying the assigned meaning. Qualitative Edenborough et al., 2008 C N = 185 mothers Community Australia Exploring the contextualized understandings of mothers who have suffered violence from their children. Qualitative Holt, 2011 C N = 33 parents Community United Kingdom Researching parents’ stories of their CPV experiences. Qualitative Laurent & Derry, 1999 C N = 22 Clinical France Determining the social, familial, and clinical characteristics of children who batter their parents. Qualitative Miles & Condry, 2015 C N = 117 adolescents/ parents Judicial United Kingdom Analyzing CPV in the context of domestic violence. Qualitative Murphy-Edwards & van Heugten, 2018 C N = 14 parents Community New Zealand Exploring the CPV experiences of parents and caregivers, causes, response and impact. Qualitative
© Los autores, 2020 © Ilustración de la portada: Carlos Carrillo Arias © Edita: Asociación para el Estudio y apoyo a las familias (ESAFAM)
[email protected] ISBN: 978-84-949139-2-1 Edición subvencionada por ESAFAM
I IN ND DI IC CE E PRESENTACIÓN 6 LA VIOLENCIA FILIO-PARENTAL EN ECUADOR 9 Marco conceptual y explicativo de la violencia filio-parental 1 0 La situación de Ecuador ante l a violencia filio - parental ..… ... ......................... .. 1 4 METODOLOGÍA 18 Diseño ......................................................................................................................... 19 Participantes ............................................................................................................... 19 Instrumentos y dimensiones evaluadas ................................................................. 21 Procedimiento …………………………........... .................. ....................................... 2 2 RESULTADOS 24 Perfil sociodemográfico ............................................................................................ 25 Progenitores de las familias............................................................................ 25 Adolescentes de las familias............................................................................ 26 Prevalencia de la violencia filio-parental............................................................... 28 Comportamientos violentos hacia las madres y los padres ................. .... . . 28 Comportam ientos violentos graves hacia las madres y los padres ............ 3 2 Vínculo de apego parental y violencia filio-parental................................... 37 La evaluación del apego parental a través del IPPA................................... 37 Apego Parental y violencia filio-parental grave................................... ....... 37 9 CONCLUSIONES FINALES 39 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 44
6 P PR RE ES SE EN NT TA AC CI IÓ ÓN N La violencia intrafamiliar es un problema heterogéneo y complejo en el que están implicados de manera entrelazada diversos factores de diferente naturaleza. Así, en su prevención, tratamiento y erradicación, resulta imprescindible actuar simultáneamente desde varios niveles y en múltiples contextos sociales (Organización Mundial de la Salud, 2019). La eliminación de la violencia intrafamiliar en todas sus formas es un elemento fundamental para mejorar la condición del sistema familiar y hacer realidad el derecho al respeto por la dignidad y el bienestar de todos sus miembros (Organización de las Naciones Unidas. Oficina del Alto Comisionado, 1993). Con este objetivo, múltiples líneas de investigación han sido desarrolladas a lo largo de los años arrojando información y datos, entre otras cuestiones, sobre los perfiles de los y las participantes en las situaciones de violencia, los factores de protección y de riesgo implicados en estos procesos, las principales consecuencias asociadas y los resultados de la evaluación de las intervenciones. Para comprender las situaciones de violencia intrafamiliar es importante entender una diversidad de aspectos, entre ellos, los referidos a la estructura y dinámica familiar (Pereira y Bertino, 2009). A este respecto, las familias actuales difieren profundamente de las aceptadas tradicionalmente hace solo unas décadas atrás (Ariza y De Oliveira, 2001). Estas transformaciones han acarreado modificaciones no solo en la composición y el número de integrantes de las familias, donde existe una enorme pluralidad, sino también en las relaciones y reparto de roles entre sus integrantes. En este sentido, un claro ejemplo es cómo las relaciones paterno-filiales han ido ganado en simetría llegando incluso a producirse inversiones paradójicas en las atribuciones de poder familiar en determinadas familias (Tew y Nixon, 2010).
7 Existen diferentes tipos de violencia intrafamiliar, siendo los más analizados hasta el momento los referidos a la violencia de género (violencia del hombre hacia la mujer) y el maltrato infantil. Por un lado, y atendiendo a las cifras mundiales disponibles sobre violencia de género, una de cada cinco mujeres y chicas entre 15 y 49 años ha sufrido en el último año violencia física y/o sexual por parte de una pareja íntima (Organización de las Naciones Unidas, 2015). Concretamente, en Ecuador, la violencia de género ha sido calificada como un problema de seguridad ciudadana, pues 6 de cada 10 mujeres son abusadas por parte de algún miembro de la familia, pareja o expareja afectando su bienestar general y familiar, y llegando en algunos casos al feminicidio (Ministerio de Gobierno, 2019b). Así, la tasa de homicidios de mujeres en Ecuador alcanza los 2.05 por cada 100 mil mujeres (Senplades, 2017, p. 51). Por otro lado, los datos disponibles a nivel mundial ponen de manifiesto que unos 1000 millones de niños entre 2 y 17 años podrían ser víctimas de abusos físicos, sexuales, emocionales o de abandono al año (Hillis et al., 2016). En el caso concreto de Ecuador, los datos acerca del maltrato infantil reportados en la Encuesta de la Situación de la Niñez y Adolescencia, realizada por Unicef y el Observatorio Social del Ecuador en 2019, muestran que alrededor de un 32% de niños, niñas y adolescentes han recibido algún tipo de maltrato extremo por parte de sus figuras parentales (Observatorio Social del Ecuador, 2019). Según reportes recientes, parece que estos datos se tornan más preocupantes aún en las semanas de pandemia mundial que estamos sufriendo actualmente (TeleSUR, 2020, p. 1). Además de la violencia de género y el maltrato infantil, durante la última década los estudios sociológicos han puesto de manifiesto la presencia de una “nueva” forma de violencia intrafamiliar (Pereira y Bertino, 2009), la violencia de hijos e hijas hacia las figuras parentales, denominada violencia filio-parental (VFP). Según datos oficiales de diferentes países, la prevalencia de esta VFP ha crecido exponencialmente en familias con hijos e hijas adolescentes (Aroca-Montolío et al., 2013). En este sentido, Holt (2016) reporta en su revisión sobre la VFP que estudios realizados a gran escala en muestras comunitarias, han identificado que entre el 6.5% y el 10.8% de los jóvenes han golpeado a sus progenitores por lo menos una vez en un periodo entre 1 a 3 años anteriores a la recolección de los datos. En esta misma línea, Morán et al. (2012) en su revisión acerca de los datos de prevalencia de la VFP a nivel nacional e internacional, concluye que la media ponderada de violencia física ejercida contra las figuras parentales es del 10.1%. Por todo ello, en la actualidad, la VFP es considerada uno de los tipos de violencia más preocupantes pero del que menos se conoce (Chinchilla et al., 2005). En el contexto ecuatoriano, al igual que en otros países, el estudio de la VFP es un reto pendiente. Con la finalidad de explorar la realidad de la VFP en Ecuador, decidimos poner en marcha un proyecto de investigación cuyos primeros resultados se presentan en este informe. Este proyecto ha sido posible gracias a la colaboración
8 de personal docente e investigador de las universidades de Milagro y Guayaquil. Hasta el momento, la muestra de este estudio asciende a un total de 290 familias participantes procedentes del ámbito educativo y comunitario de las zonas de planificación ecuatoriana 5 y 8, situadas al centro-sur de Ecuador. Como se señalaba, en este informe se presentan parte de los resultados de este proyecto, en concreto, se pretende explorar la VFP en Ecuador desde la perspectiva de los hijos y las hijas adolescentes. Además, a la luz de los datos, se presentan conclusiones y recomendaciones prácticas que esperan ser de utilidad para la mejora profesional de los y las responsables de las áreas de salud y jurídica que trabajan con las familias.
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 9 L LA A V VI IO OL LE EN NC CI IA A F FI IL LI IO O- -P PA AR RE EN NT TA AL L E EN N E EC CU UA AD DO OR R A partir del análisis de estudios empiricos y de recientes revisiones sistemáticas como son las de González-Álvarez et al. (2011), Hong et al. (2012), Kennair y Mellor (2007), Martínez et al. (2015), Morán et al. (2012), Moulds et al. (2016), Simmons et al. (2018), Arias-Rivera y García (2020) y Arias-Rivera et al. (2020), se presenta un resumen de los principales hallazgos encontrados en torno a la VFP. Tras una breve conceptualización y algunos datos de prevalencia del fenómeno en diferentes países, se describen los principales modelos teóricos que explican la aparición y mantenimiento de este problema, así como las variables asociadas. Seguidamente, se describe la situación de la VFP en Ecuador, haciendo referencia a algunos aspectos legales y normativos así como al sentir de los y las profesionales del ámbito de la intervención familiar.
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 10 Marco conceptual y explicativo de la violencia filioparental De acuerdo con la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-Parental (SEVIFIP), la Violencia Filioparental se define como: Conductas reiteradas de violencia física, psicológica (verbal o no verbal) o económica, dirigida a las y los progenitores, o a aquellas personas que ocupen su lugar. Se excluyen las agresiones puntuales, las que se producen en un estado de disminución de la conciencia que desaparecen cuando ésta se recupera (intoxicaciones, síndromes de abstinencia, estados delirantes o alucinaciones), las causadas por alteraciones psicológicas (transitorias o estables; el autismo o la deficiencia mental severa) y el parricidio sin historia de agresiones previas. (Pereira et al., 2017, p. 6) Esta definición tipifica las diferentes conductas violentas dirigidas hacia los progenitores diferenciando entre físicas (golpear, patear, morder, empujar, lanzar objetos y usar armas), verbales (insultos repetidos, amenazas, chantajes, descalificaciones), no verbales (gestos amenazadores y silenciadores), económicas (robos) y patrimoniales (ruptura de objetos apreciados y daño a la vivienda). Esta clasificación plantea diferentes tipos de comportamientos violentos que no son excluyentes entre sí, sino que se presentan generalmente de manera combinada en las familias con VFP (Molla-Esparza y Aroca-Montolío, 2017). Respecto a la prevalencia de la VFP, las estadísticas de este fenómeno son diversas (Agustina y Romero, 2013; Aroca-Montolío et al., 2014; Coogan, 2011). Según las estimaciones de estudios longitudinales realizados en Estados Unidos y Canadá, la VFP física se encuentra entre el 11% y el 22% de la población, mientras que la VFP psicológica oscila entre el 51% y el 75% (Margolin y Baucom, 2014; Pagani et al., 2003, 2004, 2009). En el contexto español, se observan variaciones importantes en función del informante (Calvete et al., 2017; Cottrell y Monk, 2004). Así, la VFP física se encuentra entre el 7.8% y 8.4% cuando informan los y las adolescente, y entre el 8.3% y el 13.8% cuando los informantes son las figuras parentales. En el caso de la VFP psicológica, los y las adolescentes informan de entre un 91.2% y 95.8% de incidencia, mientras que según las figuras parentales el porcentaje oscila entre el 85% y el 99.4% (Calvete, Gámez-Guadix, et al., 2015; Calvete, Ibabe, et al., 2015). Estudios realizados en Reino Unido y Estados Unidos reportan entre el 29.8% y el 59% de VFP económica, manifestada como daño a la propiedad (Condry y Miles, 2014; Margolin y Baucom, 2014) y del 15.8% cuando se trata de robo (Condry y Miles, 2014). Autores como Edenborough, Jackson, Mannix, y Wilkes (2008), Eckstein (2004), Howard, Budge, y McKay (2010), Miles y Condry (2015) y Tew y Nixon (2010) manifiestan que la vergüenza que experimentan las figuras parentales y el estigma social de ser “responsables de la conducta de sus hijos” contribuye al incremento de casos ocultos o la relativización de las conductas violentas.
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 11 En consonancia con estos resultados, Estados Unidos ha observado un notable incremento en el número de arrestos por actos de VFP durante el periodo comprendido entre el 2000 y el 2004 (Strom et al., 2014). De la misma manera, Moulds, Day, Mayshak, Mildred y Miller (2018) pusieron de manifiesto que en cuatro estados de Australia, durante el 2009 y el 2014, entre el 1% y el 7% de las denuncias por violencia intrafamiliar se debían a VFP. Sin embargo, la acción judicial solo se ejerce en una minoría del total de incidentes. Los adultos y las adultas demandan un mayor control social formal a través de la intervención policial ante este tipo de violencia intrafamiliar, y las autoridades competentes se muestran cada vez menos tolerantes a actos de VFP, especialmente cuando están dirigidos a madres y/o abuelas. Con la finalidad de entender y comprender cuáles son los procesos explicativos implicados en la VFP, Arias-Rivera e Hidalgo (2020) llevaron a cabo un trabajo de revisión sistemática que permitió identificar los diferentes modelos teóricos utilizados en la comprensión de este fenómeno. En la Tabla 1 se observa que los fundamentos teóricos identificados se pueden clasificar en psicológicos, comunicacionales, criminológicos y sociológicos, siendo las teorías psicológicas las más frecuentemente utilizadas en los estudios revisados para explicar la VFP. Tabla 1: Fundamentos teóricos de la violencia filo-parental (Arias-Rivera e Hidalgo, 2020) Disciplinas Teorías Postulados Psicológicas Cognitivo-conductuales Aprendizaje Social, Ciclos coercitivos, Procesamiento de información social, Esquemas cognitivos, Conducta prosocial, Teoría Implícita, Desarrollo de conductas disruptivas, Síndrome de adap tación a la violencia Psicodinámicas Teoría del apego, Teoría de la adversidad infantil, Teoría del trauma por traición, Teoría de la Mentalización Psicosociales Teoría de la Socialización Grupal, Teoría de las Relaciones de Poder, Modelo de la Competencia Social Comunicacionales Comunicación humana Modelo de Comunicación de Gestión del estigma Criminológicas Criminología Control Social, Asociación Dif erencial, Modelo de Desarrollo Social Sociológicas Sociología Violencia de Género, Violencia Doméstica
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 12 De acuerdo con modelos integrativos más amplios, el estudio de Arias-Rivera e Hidalgo (2020) también hace referencia a otros postulados como el ecosistémico, fenomenológico y constructivista para dar una explicación más holística y comprensiva de la VFP. Concretamente, los resultados de esta revisión destacan la utilidad y adecuación del modelo ecológico para el análisis de variables con múltiples niveles de influencia, así como el modelo sistémico y la teoría constructivista para estudiar las dinámicas que pueden contribuir al surgimiento o mantenimiento de esta problemática. Los datos disponibles ponen de relieve que la VFP es fruto de la interacción de múltiples factores, y no consecuencia de un proceso aislado (Simmons et al., 2018). Así, el análisis ecológico de la VFP realizado por Arias-Rivera e Hidalgo (2020) identifica factores de riesgo en todos los niveles ecológicos planteados por Cottrell y Monk (2004): Macrosistémico: el conflicto que surge al querer conciliar el ámbito laboral y familiar, especialmente en familias monoparentales en el contexto social actual; la justificación de ciertos actos violentos y percibir una sanción baja en comparación con los beneficios logrados; los roles estereotipados de género en los que prevalece el poder masculino frente al femenino y la influencia mediática. En muchos casos, se trata de aspectos derivados de la existencia de una violencia estructural (Galtung, 1969). Exositémico: la transferencia intergeneracional de la violencia; la relación con entornos sociales en los que existen modelos violentos; la adapación social y la búsqueda de redes de apoyo satisfactorias. Se señala además la concurrencia de otras formas de violencia manifestada fuera del ámbito familiar. Microsistémico: el maltrato infantil (violencia directa) y la exposición al maltrato de pareja (violencia indirecta); la dinámica familiar caracterizada por bajos niveles de cohesión familiar y comunicación problemática; un estilo parental permisivo y/o negligente. Ontogénico: los cuadros clínicos de los hijos e hijas o de sus figuras parentales; la menor sensibilidad a las normas sociales y los bajos niveles de regulación emocional; y el consumo de alcohol y drogas. Por consiguiente, no es posible hablar de una única causa en el desarrollo de la VFP. Los datos disponibles han mostrado la existencia de factores que aparecen sistemática y significativamente como predictores del comportamiento violento, como son la exposición a la violencia directa o indirecta en el núcleo familiar (Beckmann et al., 2017), así como un clima social que acepta la violencia como forma de resolución de conflictos (Alonso-Varea y Castellanos-Delgado, 2006). En este sentido, desde la década de los 60, se estudia el fenómeno de transmisión intergeneracional de la violencia a partir de la identificación de un patrón de comportamientos violentos como repetición de la violencia vivida en la familia de origen (Alonso-Varea y Castellanos-Delgado, 2006).
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 13 Además, los estudios sobre VFP han destacado la incidencia que ejerce en el desarrollo de la VFP la acumulación de circuntancias estresantes en las trayectorias vitales de los y las adolescentes (Cottrell y Monk, 2004; Kennair y Mellor, 2007). Este resultado es importante para entender la mayor incidencia de VFP en determinados colectivos de riesgo. En esta línea, algunos estudios sugieren que es más frecuente la presencia de este tipo de violencia en familias de bajo nivel socio-económico (Cottrell y Monk, 2004), aunque no todos los estudios están de acuerdo con la mayor vulnerabilidad de familias deprivadas socio-económicamente, existiendo datos que muestran la existencia de una prevalencia similar de VFP en todos los estratos sociales (Calvete, Orue, y Sampedro, 2014). Los estudios de VFP también aportan información sobre la relación que determinadas características personales de los y las adolescentes guarda con la VFP. En relación con el sexo de los y las adolescentes implicados, no existe un acuerdo unánime sobre la relación que guarda con la VFP. Así, algunos estudios observan una mayor presencia de violencia psicológica por parte de las hijas (Beckmann et al., 2017; Calvete et al., 2012; Calvete, Ibabe, et al., 2015; Calvete, Orue, y Sampedro, 2014; Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Calvete, Orue, et al., 2015; Ibabe et al., 2013a, 2013b, 2014; Ibabe y Bentler, 2016; Jaureguizar et al., 2013; Lozano Martínez et al., 2013) y de violencia física en el caso de los hijos (Boxer et al., 2009; Calvete et al., 2017; Calvete, Gámez-Guadix, et al., 2015; Calvete, Ibabe, et al., 2015; Calvete, Orue, y Sampedro, 2014; Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Condry y Miles, 2014; Ibabe, 2014; Ibabe et al., 2013b; Ibabe y Jaureguizar, 2011; Lozano Martínez et al., 2013). Mientras que otros estudios no encuentran tales diferencias de género en la persona abusadora ni en el caso de la violencia física (Agnew y Huguley, 1989; Beckmann et al., 2017; Calvete et al., 2012, 2013; Calvete, Ibabe, et al., 2015; Ibabe, 2015; Ibabe et al., 2013a; Ibabe y Bentler, 2016; Jaureguizar et al., 2013), ni en la psicológica (Ibabe, Jaureguizar, et al., 2013b), ni en la económica (Lozano Martínez et al., 2013; Margolin y Baucom, 2014). Respecto a la edad, los estudios disponibles coinciden en señalar que la media de edad de los y las adolescentes que actúan como abusadores se sitúa entre los 13 y 17 años (Agnew y Huguley, 1989; Condry y Miles, 2014; Cottrell y Monk, 2004; Del Moral Arroyo et al., 2015; Edenborough et al., 2008; Kennedy et al., 2010; Kuay et al., 2016; Laurent y Derry, 1999; Miles y Condry, 2016; Nowakowski-Sims y Rowe, 2017; Strom et al., 2014; Walsh y Krienert, 2007). Curiosamente, hay datos que informan de una mayor probabilidad de implicación en situaciones de VFP en el caso de hijos/as primogénitos/as (Contreras y Cano, 2014b; Ibabe, 2007; Ibabe y Jaureguizar, 2010). Otros estudios han indagado también la posible relación entre VFP y características familiares y personales de las figuras parentales. Concretamente, los datos disponibles muestran que las familias monoparentales encabezadas por mujeres son las más vulnerables a la VFP (Contreras y Cano, 2014b, 2014c; Cottrell y Monk, 2004; Edenborough et al., 2008; Ibabe, 2007; Ibabe y Jaureguizar, 2010; Kennedy et al., 2010). En
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 20 Los adolescentes que componen la muestra de estudio de este informe presentaron una media de edad en torno a los trece años (M= 13.10; DT= 2.04) con un rango que oscila entre los 11 y 18 años. El 91.4% tienen entre 1 y 4 hermanos; en concreto 41% un hermano, 25.2% dos hermanos, 16.2% tres hermanos y 9% cuatro hermanos. Los y las adolescentes cursaban en el momento de la investigación estudios de Primaria y Secundaria. Concretamente la relación del curso académico y el sexo del adolescente se detalla en el Gráfico 3. Pri marios completos Primarios incom pletos Bachiller Secundarios incompletos Chicos 18 108 6 117 Chicas 11 77 10 183 0 20 40 60 80 100 120 140 160 180 200 Gráfico 3 . Nivel educativo por sexo del adolescente Centros Educativos Contextos de riesgo Centros Educativos Contextos de riesgo Chicas 255 26 Chicos 224 25 Gráfico 2. Distribución de la muestra de participantes por lugares de procedencia
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 21 Instrumentos y dimensiones evaluadas En la investigación realizada se han evaluado diferentes dimensiones de análisis del contexto familiar, así como de las características de las conductas de VFP. La Tabla 3 ofrece una síntesis de las dimensiones analizadas y muestra los instrumentos utilizados para evaluar cada una de estas dimensiones. Recordamos que en este informe solo se ofrecerán resultados de la batería de instrumentos completada por los y las adolescentes. Tabla 3: Dimensiones analizadas e instrumentos utilizados en el proyecto Dimensiones Instrumentos Características sociodemográficas AD HOC Apego parental IPPA Conductas de violencia filio-parental CPAQ (versión para adolescentes) A continuación, se detallan las características técnicas de los instrumentos utilizados para la muestra de adolescentes (Tablas 4 y 5). Es importante señalar que el método de recogida de información de los cuestionarios ha sido por auto cumplimentación. Tabla 4: Instrumento para medir VFP Instrumento Child - to - Parent Aggression Questionnaire - CPAQ Descripción Indicadores de VFP y las razones: instrumentales, afectivas y reactivas Composición Consiste en 20 ítems paralelos: 10 referidos al padre y otros 10 referidos a la madre, en una escala de cuatro puntos que va desde nunca (0) hasta con frecuencia (6). Para las razones los/las adolescentes indican con qué frecuencia han realizado esas acciones contra el padre o la madre en el último año utilizando una escala tipo Li kert de 4 puntos: 0 (nunca), 1 (ha ocurrido una o dos veces), 2 (ha ocurrido entre 3 y 5 veces) y 3 (ha ocurrido 6 veces o más) Administración 20 minutos. Individual o colectiva Fiabilidad Los coeficientes alfa fueron 0 . 76 y 0 . 75 para la viole n cia psicoló gica contra las madres y padres, respectivamente, y 0.76 y 0.73 para la violencia física contra las madres y los padres, respectivamente. Los coeficientes alfa de Cronbach para las razones fueron 0.91, 0.88 y 0.87 para las dimensiones instrumental, afectiva, reactiva y defensa, respectivamente Referencias Calvete, Esther, Gámez - Guadix, Manuel; Orue, Izaskun; González - Diez, Z.; López de Arroyabe, E.; Sampedro, Rafael; Pereira, Roberto Zubizarreta, A.; Borrajo, E. (2013). Versión revisada: Calvete, Esther y Orue, Izaskun (2016)
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 22 Tabla 5: Instrumento para medir el apego parental Procedimiento Para finalizar este bloque, vamos a describir los pasos que se han seguido para llevar a cabo la recogida de datos de esta investigación. Se debe especificar que los datos fueron recogidos simultáneamente en dos ámbitos: educativo (cinco centros educativos públicos del centro-sur del Ecuador) y comunitario (dos zonas comunitarias de riesgo del litoral ecuatoriano en base a la Agenda de Planificación de Desarrollo, zona 5 y 8). Todos los participantes, tanto progenitores como adolescentes, completaron los cuestionarios en aproximadamente 40 minutos. En el caso de los centros educativos, se contactó inicialmente con los y las directoras, explicándoles el objetivo del proyecto de investigación y la relevancia del estudio. Una vez concedida la autorización se envió un comunicado a las figuras parentales de estos chicos y chicas para la presentación de los objetivos del estudio, así como las implicaciones derivadas del mismo. Fue necesaria la aprobación de las figuras parentales para la participación voluntaria de los chicos y chicas mediante la firma de un consentimiento informado. Los y las adolescentes completaron los cuestionarios en sus aulas en las horas habituales de clase. En primer lugar, se les explicó el objetivo del estudio, se les aseguró la confidencialidad y se les indicó que la participación era voluntaria. Todos los y los adolescentes accedieron a participar (N=479). Tras esta primera fase, el equipo de colaboradores concertaba una cita con las figuras parentales para recabar el resto de información necesaria para el cumplimiento de los objetivos de este informe. Cabe destacar que el 49.8% de las figuras parentales de estos chicos y chicas adolescentes (N= 240) no acudieron a la cita. En el caso de los cuestionarios aplicados en las comunidades de riesgo, tanto figuras parentales como las y los adolescentes cumplimentaron los instrumentos en sus Instrumento Inventory Parent - Peer Attachment - IPPA Descripción Evaluar el vínculo de apego parental Composición Consiste en 25 ítems por cuestionario. Hay un cuestio n ar i o para el p adre y otro para la madre. Se evalúan las siguientes subescalas: a) Comunicación, b) Confianza, c) Alienación. Así como una puntuación global (Vínculo Global ) que no será utilizada en este informe. Administración 20 minutos. Individual o co l ec t iva Fiabilidad 0.60 para padres y 0.88 para los iguales Referencias Armsden, G. C. y Greenberg, M. T. (1987), Oliva et al., (2011) Gullone, G. C. y Robinson, M. T. (2005)
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 23 casas, con la presencia de un colaborador que aseguraba la confidencialidad de los datos y que resolvía aquellas dudas surgidas durante la entrevista. Para la captación de la muestra y el trabajo de campo se solicitó la colaboración de ocho estudiantes de cuarto y quinto semestre del Grado en Psicología de universidades ecuatorianas, concretamente 4 de la Universidad Estatal de Milagro y 4 de la Universidad de Guayaquil. Se tuvo en cuenta que estos colaboradores y colaboradoras se encontraban capacitados/as para esta tarea, ya que el plan de estudios de esta titulación incluye asignaturas sobre metodología en las que reciben formación específica sobre evaluación mediante escalas auto-administradas, además del tratamiento de datos de forma bioética. A este grupo se describió la naturaleza y los objetivos del estudio solicitando su colaboración voluntaria y no vinculada a la calificación en ninguna asignatura. En relación con las técnicas y procesamiento de la información, a cada cuestionario se le asignó un código para su manejo y almacenamiento. Los datos se guardaron con clave de acceso en una microcomputadora a la que solo tiene acceso la investigadora principal, fueron ingresados inicialmente en una hoja electrónica de cálculo en base al código asignado, diferenciando el sexo de los progenitores y adolescentes, para su posterior ingreso al programa estadístico SPSS en función de los análisis pertinentes. Finalmente se eliminó cualquier la información que posibilite la identificación de los y las participantes.
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 24 R RE ES SU UL LT TA AD DO OS S Como se ha comentado anteriormente, en este informe se presentan resultados parciales de un proyecto de investigación más amplio de carácter mixto y multinformante. Concretamente, en este documento se exponen los resultados obtenidos de las y los adolescentes de las familias participantes, siendo ellos y ellas los informantes de los datos. Primero, trazaremos el perfil sociodemográfico de las familias objeto de estudio. Seguidamente, presentaremos los datos de prevalencia de la VFP según los chicos y las chicas de este estudio y, finalmente, analizaremos la posible relación que guardan los comportamientos de VFP en la adolescencia con el vínculo de apego establecido entre las figuras parentales y sus hijos e hijas.
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 25 Perfil sociodemográfico Con el objeto de conocer las realidades familiares de la muestra de estudio, se presentan a continuación las características educativas y laborales de los miembros de las familias participantes. Progenitores de las familias En relación con los progenitores, los resultados encontrados permiten aproximarnos a su situación educativa y laboral. Tal y como queda reflejado en el Gráfico 4, el nivel de estudios alcanzados era medio, ya que el 38.6% de los progenitores habían finalizado bachillerato o poseían una carrera técnica, mientras que el 15.1% tenía alguna instrucción universitaria; es importante destacar también que un 2.8% no habían completado sus estudios primarios. En cuanto a su situación laboral (Tabla 6), la mayoría de las figuras parentales no estaban trabajando en el momento de la realización del estudio. Analizando la estabilidad laboral de las y los adultos que trabajaban, se observaron diferencias en función del género. Así del 37.2% de las madres que trabajaban, solo el 24.1% contaba con estabilidad laboral; mientras que del 62.8% de los padres que trabajan, el 40.4% contaba con estabilidad laboral. 7,9% 7,2% 4,5% 34,1% 21,7% 21% 2,8% 0,7% Gráfico 4. Nivel de estudio de las figuras parentales
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 26 Tabla 6: Situación laboral de las figuras parentales Laboral Estabilidad N Porcentaje Sí No Mad res que trabajan 108 37 . 2 24 . 1% 75 . 9% Madres que no trabajan 182 62 . 8 --- --- Padres que trabajan 177 62.8 40.4% 59.6 % Padres que no trabajan 105 37.2 --- --- Hijos e hijas adolescentes Con respecto a las y los adolescentes, también se ofrece un resumen de diversos indicadores relativos a su nivel de estudio y situación laboral. Tal y como puede apreciarse en la Gráfica 5, el 56.6% de los y las adolescentes se encontraban cursando sus estudios secundarios mientras que un 3% contaba con el título de bachiller. Por otro lado, al relacionar la edad con el nivel de estudios de estos chicos y chicas, se observó que el 7.36% no habían terminado sus estudios primarios en la edad prevista en Ecuador, es decir, a los 12 años. Con respecto a su situación laboral, de acuerdo con el Art. 35 del Código del Trabajo Ecuatoriano, los niños o las niñas con edades comprendidas entre 12 y 14 años solo pueden trabajar previa autorización del Tribunal de Menores correspondiente. En este sentido, solo nos encontramos un caso en esta franja de 3,0% 56,6% 5,5% 34,9% Gráfico 5. Nivel de estudio de las y los adolescentes
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 27 edad. Los 18 chicos y chicas restantes que informaron trabajar presentaban entre 15- 16 años (ver Tabla 7). Tabla 7: Situación laboral de los adolescentes N Menores que trabajan : Sí No 19 271 Edad de m en o res que tra bajan : 12 años 15 años 16 años 1 6 12
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 28 Prevalencia de la violencia filio-parental A continuación, se exponen los resultados obtenidos relativos a la prevalencia y la gravedad de la VFP en esta muestra de adolescentes. Dado que el instrumento utilizado permite obtener resultados de distinta índole y que los análisis efectuados con estos datos han sido diversos, este apartado se ha organizado en dos subapartados claramente diferenciados. En primer lugar, analizaremos el tipo de comportamientos violentos, psicológico y físico, que los chicos y las chicas dicen dirigir con más frecuencia hacia su madre y su padre. En segundo lugar, nos centraremos en la gravedad de este patrón de comportamientos violentos para reportar datos relevantes sobre prevalencia de la VFP en Ecuador. En ambos momentos, estudiaremos el papel que la edad y el sexo de los y las adolescentes ejerce sobre este tipo de comportamientos. Comportamientos violentos hacia las madres y los padres Según la información recabada por los hijos e hijas adolescentes de las familias participantes, entre un 25 y un 30 por ciento de estos adolescentes reconocen haber ejercido violencia psicológica de manera intermitente o frecuentemente hacia su madre. Es decir, la han amenazado, chantajeado, robado, o fastidiado intencionadamente (Tabla 8). En relación con la violencia física, los y las adolescentes informan que entre las conductas violentas más frecuentes están empujarles o pegarles cuando se pelean (22.9% lo hace a veces o con frecuencia) (Tabla 9). Tabla 8: Frecuencia de violencia psicológica dirigida hacia la madre Nunca Rara vez A veces Con frecuencia Le has gritado cuando estabas enfadado 52.6% 12.6% 24.3% 10.4% Has amenazado con pegarle, aunque no llegaste a hacerlo 73.6% 1.7% 7.2% 17.5% Le has insultado o dicho palabrotas 70% 10% 17 . 5% 2 . 5% Le has chantajeado para conseguir lo que querías 60% 11.5% 24.3% 4.2% Le has cogido dinero sin permiso 58.3% 12.8% 9.1% 19.8% Has hecho algo para fastidiarle 58 . 7% 10 . 6% 24 . 9% 5 . 8% Has desobedecido en algo que te pidió y era importante para ella 53.6% 13.6% 12.8% 20%
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 29 Tabla 9: Frecuencia de violencia física dirigida hacia la madre Respecto a los padres, en la Tabla 10 se ofrece una descripción detallada de los comportamientos violentos de tipo psicológico informados por los chicos y las chicas. Los resultados muestran que los padres son víctimas entre un 3 y un 14 por ciento de manera intermitente o frecuente de este tipo de violencia, estando entre las conductas más habituales los gritos, las amenazas, el chantaje, robo de dinero y el fastidio intencionado. Por otro lado, tal y como puede apreciarse en la Tabla 11, los resultados obtenidos mostraron entre un 10 y un 14 por ciento de conductas violentas de tipo físico dirigidas hacia los padres de forma intermitente o frecuente, entre las que destacan los golpes físicos y con objetos. Tabla 10: Frecuencia de violencia psicológica dirigida hacia el padre Nunca Rara vez A veces Con frecuencia Le has gritado cuando estabas enfadado 69.3% 8.5% 12% 10.2% Has amenazado c o n p egarle, au n que no llegaste a hacerlo 81.2% 1.7% 7.6% 9.5% Le has insultado o dicho palabrotas 8 0 . 8 % 6 . 6 % 1 1 . 2 % 1 . 3 % Le has chantajeado para conseguir lo que querías 72.1% 10.8% 14.4% 2.7% Le has cogido dinero sin permiso 76 . 5 % 8 . 7 % 6 . 6 % 8 . 2 % Has he c ho algo para f astidiarle 73 . 2 % 10 . 1 % 1 4 . 2 % 2 . 5 % Has desobedecido en algo que te pidió y era importante para ella 71.2% 8.5% 7.4% 12.9% Tabla 11: Frecuencia de violencia física dirigida hacia el padre Nunca Rara vez A veces Con frecuencia Le has empujado o pegado en una pelea 81.4% 2.3% 14.2% 2.1% Le has golpeado con algo que podía hacer daño 84.4% 4.0% 3.6% 8.0% Le diste una patada o puñetazo 83 . 1 % 4 . 4 % 3 . 0 % 9 . 5 % Nunca Rara vez A veces Con frecuencia Le has empujado o pegado en una pelea 73.2% 4% 20.6% 2.3% Le has golpeado con algo que podía hacer daño 75.1% 5.3% 4.5% 15.1% Le diste una p atada o puñetazo 75.3% 7.2% 2.8% 14.7%
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 36 Respecto a la relación entre VFP grave y sexo de los adolescentes, los análisis de contingencia mostraron algunas asociaciones significativas en el caso de las madres, pero no para los padres. En concreto, se observó en las chicas una probabilidad mayor que en los chicos de comportarse de forma violenta, tanto psicológica como físicamente, con sus madres. Los resultados totales a nivel porcentual y de residuos tipificados de los cuatro análisis de contingencias efectuados se presentan en la Tabla 16. Tabla 16: Tabla de contingencia entre VFP grave y sexo del adolescente VFP grave Chico Chica P Si No Si No Psicológica hacia la madre 10.4% rz = - 4.1 36.6% rz = 4.1 20.4% rz = 4.1 32.6% rz = -4.1 χ2 = 15.80 *** Física hacia la madre 7.7% rz = - 4.1 39.2% rz = 4.1 17.0% rz = 4.1 36.0% rz = -4.1 χ2 = 16.36 *** Psicológica hacia el padre 11.2% rz = 0.1 35.9% rz = -0.1 12.3% rz = -0.1 40.6% rz = 0.1 χ 2 = .001 - Física hacia el padre 9. 5 % rz = 1.2 37.6% rz = -1.2 8.5% rz = -1.2 44.4% rz = 1.2 χ 2 = 1. 19 -
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 37 Vínculo de apego parental y violencia filio-parental En este último apartado, y a raíz de los análisis presentados a lo largo de todo el bloque de resultados, se explorarán las relaciones existentes entre el vínculo de apego parental y las conductas de VFP dirigidas hacia la madre y el padre. En primer lugar, se presentan las dimensiones que caracterizan el vínculo de apego del adolescente hacia los progenitores (madre y padre), seguidamente se expondrán los resultados ofrecidos por esta prueba en relación con la VFP desde un análisis dicotómico (diferenciando entre situaciones graves y no graves). La evaluación del apego parental a través del IPPA El instrumento utilizado para abordar el apego parental (IPPA) incluye cuatro subescalas (Delgado et al., 2016; Guarnieri et al., 2010) que evalúan desde la óptica del adolescente, la calidad de la comunicación verbal con sus figuras parentales (comunicación), la comprensión parental, el respeto y la confianza mutua que mantiene con ellos (confianza), así como en qué medida se aleja de un progenitor como resultado de la manipulaión psicológica del otro (alienación parental). Los datos descriptivos de las puntuaciones obtenidas para los tres componentes de apego, así como el estadístico t de los análisis comparativos efectuados según el sexo de los progenitores se presentan en la Tabla 17. Como puede apreciarse, los adolescentes realizaron una valoración desigual de los diferentes componentes analizados. Además, se observó que el vínculo de apego basado en los componentes de comunicación y confianza del instrumento IPPA mostraba ser más positivo para la diada madre-adolescente que padre-adolescente, en contra de lo encontrado para el componente Alineación (p < .001). Tabla 17: Comparación de medias de las subescalas del IPPA entre progenitores Subescalas IPPA Madre M (DT) Padre M (DT) T P Comunicación 3.24 (0.92) 2.92 (0.89) 8.26 *** Confianza 3.26 (0.96) 2.97 (1.05) 5.96 *** Alienación 2.43 (0.95) 2 .15 (1.15) 4.32 *** *** p < .001 Apego parental y violencia filio-parental grave Por último, se estudió la relación entre apego y comportamientos VFP diferenciando entre el grupo de familias clínicamente catalogadas con VFP grave y las que no (ver Tabla 18 y 19). Como puede observarse en la Tabla 18, los resultados indicaron diferencias estadísticamente significativas en las dimensiones de confianza y
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 38 alienación entre las madres consideradas víctimas de VFP psicológica grave y aquellas que no lo eran (p < .001). Resultados similares se encontraron para los padres en este tipo de VFP, que además de las diferencias encontradas en confianza y alineación, también mostraron diferencias en comunicación (p < .001). Tabla 18: VFP psicológica grave hacia la madre y vínculo de apego parental NO SI M (DT) M (DT) F P Comunicación 3.29 (1.04) 3.13 (0.53) 3.64 Confianza 3.35 (1.09) 3.05 (0.52) 11.46 *** Alienación 2.20 (0.98) 2.94 (0.60) 78.45 *** *** p < .001 Tabla 19: VFP psicológica grave hacia el padre y vínculo de apego parental NO SI M (DT) M (DT) F P Comunicación 3.21 (0.89) 2.28 (0.45) 157.72 *** Confianza 3.3 6 ( 0 .9 7 ) 2 . 1 0 (0. 63 ) 233 . 50 *** Alienación 2. 5 0 ( 1 . 0 9 ) 1 . 36 (0. 83 ) 13 8. 62 *** *** p < .001 Los resultados de la comparación de los diferentes componentes de apego entre situaciones de VFP física grave y no grave fueron exactamente los mismos que los encontrados anteriormente para VFP psicológica. (Ver Tabla 20 y 21); Tabla 20: VFP Física grave hacia la madre y vínculo de apego parental NO SI M (DT) M (DT) F P Comunicación 3. 3 1 ( 1 . 02 ) 3 . 04 (0.4 2 ) 8 .7 3 Confianza 3.37 (1.06) 2.93 (0.37) 21.07 *** Alienación 2. 29 (1.0 2 ) 2 . 8 3 (0. 52 ) 3 3 . 35 *** *** p < .001 Tabla 21: VFP Física grave hacia el padre y vínculo de apego parental NO SI M (DT) M (DT) F P Comunicación 3.1 7 (0.8 8 ) 2. 16 (0. 26 ) 1 65 . 59 *** Confianza 3.3 2 (0.97) 1 . 92 (0. 42 ) 2 56 . 36 *** Alienación 2.49 (1.10) 1.13 (0.49) 187.03 *** *** p < .001
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 39 C CO ON NC CL LU US SI IO ON NE ES S F FI IN NA AL LE ES S Para finalizar, presentaremos las principales conclusiones de este estudio en base a los resultados presentados anteriormente y a los objetivos de la investigación. Además, ofreceremos diferentes implicaciones de cara a la intervención para la identificación y prevención de la VFP en Ecuador. En concordancia con la presentación de los resultados, inicialmente nos centraremos en los datos sociodemográficos de las familias participantes de este estudio, seguidamente profundizaremos en la prevalencia y gravedad de las diferentes tipologías de VFP evaluadas, para finalmente extraer conclusiones referidas a la relación que guarda la VFP con los vínculos de apego establecidos entre las figuras parentales y sus hijos e hijas adolescentes. Es importante recordar que las conclusiones de este estudio se plantean desde la percepción de 530 adolescentes de familias ecuatorianas de las zonas 5 y 8 del centro-sur ecuatoriano. Con relación a la situación laboral de las familias de este estudio, los resultados permiten concluir que se encuentran en una situación inestable, acorde con la realidad de esta región ecuatoriana (Diario El Comercio, 2019). Los ingresos familiares provienen fundamentalmente de los padres, estando mayoritariamente las madres de estas familias supeditada a las labores domésticas (62.8%), lo que guarda relación con los resultados de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (Enemdu, 2019). Otra diferenciación de género encontrada en esta misma línea tiene que ver con la estabilidad laboral, siendo mayor en el caso de los padres varones, que aventajan en un 16.3% a las madres. Estos datos ponen de manifiesto la brecha de género aún existente en el plano laboral en este país (Cobo y Molina, 2019; Instituto Nacional de Estadística y Censos, 2019; Senplades, 2017). Esta situación probablemente está influida por factores como la transmisión de códigos culturales y sociales, la dificultad en la conciliación laboral y familiar y la dificultad de acceso a la educación. Estos datos confirman que todavía queda mucho por hacer en Ecuador para lograr que mujeres y hombres accedan, en iguales condiciones, al mercado laboral. En relación con la situación educativa familiar, el acceso a la educación de tercer nivel, es decir, a estudios de grado, se constató para menos del 10% de los progenitores, y un 0.7% no había recibido instrucción formal alguna. En el caso de los y las adolescentes, un 7.36% no habían completado sus estudios primarios, destacándose que los datos oficiales reportan que la tasa neta de matrícula de niños y niñas entre 5 y 12 años a estudios primarios en Ecuador es del 97.45% (Ministerio de Educación, 2019). Así, el perfil sociodemográfico de estas familias mostró una situación apremiante desde el punto de vista laboral y también educativo. Algunos estudios
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 40 apuntan que vivir en estas condiciones favorece el desarrollo de conductas violentas en las familias, y por consiguiente también en los hijos e hijas. Concretamente, vivir en un situación de estrés motivada por condiciones socioeconómicas deficitarias empeora las dinámicas familiares asociadas a comportamientos violentos (Cottrell y Monk, 2004; Pagani et al., 2004). Este aspecto debe ser tenido en cuenta de cara a la prevención de situaciones de violencia filio-parental. En consonancia con estudios previos (Calvete y Orue, 2016; Condry y Miles, 2014; Lyons et al., 2015; Moulds et al., 2018), en este trabajo se encontró que los comportamientos de VFP en familias ecuatorianas, tanto físicos como psicológicos, estaban presentes en los hogares de forma intermitente o frecuente. Se encontraron importantes diferencias asociadas al sexo y la edad de los y las adolescentes al relacionar los datos con las diferentes tipologías de violencia consideradas (física y psicológica). Así, encontramos que la variable sexo estaba asociada con la VFP dirigida hacia las madres, teniendo las chicas un mayor número de comportamientos violentos hacia sus madres que los chicos, coincidiendo con los datos reportados por Nock y Kazdin (2002), Calvete y Orue (2016), Calvete, Orue, y Sampedro (2014), Ibabe, Arnoso, et al. (2013). Mientras que la edad estableció diferencias en los comportamientos de VFP hacia los padres, siendo los hijos e hijas más mayores los que se comportaban de forma más violenta con sus padres varones en comparación con los de menor edad. Este hallazgo es consistente con los estudios de Ibabe y Bentler (2016), Ibabe y Jaureguizar (2011), Gallagher (2004), Walsh y Krienert (2007) y la revisión de Kennair y Mellor (2007). En contraposición con nuestro hallazgo, se ha señalado que los actos de VFP podrían disminuir con la edad (Ibabe, 2014). El perfil diferenciado encontrado para madres y padres puede ser interesante contrastarlo en posteriores estudios con análisis más sofisticados para esclarecer cuáles son los procesos inmersos que explicarían tales diferencias. Del mismo modo, se observó un mayor número de conductas de VFP dirigidas a la figura parental femenina (madres) que masculina (padre). Concretamente, observamos un incremento en la media de casi 5 puntos porcentuales en las madres con respecto a la ejercida hacia los padres. De nuevo estos resultados avalan la necesidad de hacer un estudio de la VFP desde la perspectiva de género de los progenitores. Algunos expertos en la materia atribuyen estos resultados a que la responsabilidad familiar de los hijos e hijas recae mayoritariamente en la madre, estando por tanto más expuesta a ser la principal víctima de la violencia, por ser percibida como débil o estar más tiempo a solas con sus hijos e hijas (Agnew y Huguley, 1989; Calvete et al., 2013, 2017; Calvete, Gámez- Guadix, y Orue, 2014; Calvete, Orue, y Sampedro, 2014; Condry y Miles, 2014; Gallagher, 2004; Hunter et al., 2010; Ibabe y Jaureguizar, 2011; Moulds et al., 2016; Pagani et al., 2004, 2009; Rechea et al., 2008). En suma, todos los datos existentes
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 41 parecen coincidir en que se podría decir que las madres son más vulnerables a experimentar VFP que los padres. Por último, hay que destacar los resultados de los análisis correlacionales entre las diferentes dimensiones de VFP en padres y madres. Existe una tendencia a que la VFP se centre en una de las figuras parentales y no en ambas. No existen muchos estudios que hayan reportado resultados y explicaciones al respecto, por lo que es un resultado interesante para tener en cuenta en futuras investigaciones. Así mismo, es importante indagar el papel o el rol que ocupa el progenitor no abusado cuando se están produciendo los actos de violencia sobre su pareja, tal como sugiere el estudio de Williams et al.( 2017). Resultaron especialmente interesantes los análisis de datos que hicimos diferenciando los hogares en los que las puntuaciones obtenidas en comportamientos violentos eran clínicamente altas, es decir, en las situaciones de VFP grave. Las investigaciones coinciden en afirmar que conocer la prevalencia de la VFP es muy complicado, debido a factores metodológicos y culturales, por lo que disponer de un instrumento de evaluación que permite detectar e identificar este fenómeno en población comunitaria ha sido una de las fortalezas de esta investigación. En la muestra de estudio se observó que alrededor de la mitad de las familias entrevistadas estaban viviendo en sus hogares un tipo de VFP considerada grave. El Gráfico 8 presentado en el apartado de resultados muestra la alta prevalencia de casos de VFP grave en las familias ecuatorianas. La estimación de prevalencia de VFP a nivel internacional se sitúa entre el 10% y el 18% (Martínez et al., 2015; Morán et al., 2012), esto añade aún más la preocupación de los datos de prevalencia encontrados en Ecuador, ya que los resultados encontrados en nuestro estudio ponen de manifiesto que el porcentaje de la violencia psicológica grave hacia la madre podría superar el 30%. Como se ha comentado en la introducción teórica, Ecuador no sólo está exenta de protocolos de identificación, sino que no cuenta con protocolos de actuación regularizados para dar respuesta a estas situaciones familiares. Esta necesidad es una demanda de las ONG’s que trabajan diariamente con las familias y mujeres en situación de vulnerabilidad (CEPAM, 2020). Los resultados referidos al perfil adolescente de las familias víctimas de VFP grave fue similar al presentado anteriormente cuando nos referimos a la presencia de comportamientos violentos hacia las figuras parentales. Es decir, se observó una mayor presencia de chicas que de los chicos en los casos de VFP grave hacia las madres (tanto psicológica como física), mientras que, en el caso de la VFP hacia los padres, el sexo adolescente no era determinante. Por otro lado, se encontraron diferencias en la VFP dirigida hacia los padres en función de la edad, siendo el perfil de adolescentes de mayor edad los que estaban implicados con mayor probabilidad en las situaciones de VFP graves. El hecho de que se mantenga el mismo perfil
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 42 sociodemográfico en los adolescentes cuando se hace un análisis cuantitativo de la VFP de un análisis cualitativo del fenómeno es interesante. Así podría estar apoyando la idea de que la VFP en los hogares no aparece de manera abrupta durante la adolescencia, sino que es gradual y cíclica. (Del Moral Arroyo et al., 2015a; Eckstein, 2004; Gallagher, 2004; Ibabe y Bentler, 2016; Kennair y Mellor, 2007). Otro de los hallazgos más relevantes de este estudio está relacionado con la asociación entre el vínculo de apego parental y las conductas de VFP grave de tipo psicológico y físico. Los datos obtenidos en esta investigación indican que existe relación significativa entre el vínculo de apego parental y la existencia de VFP grave. De tal modo que son aquellos chicos y aquellas chicas que mantienen un vínculo de apego más positivo con sus figuras parentales los y las que se comportan de forma menos violenta. Si bien es cierto que tal asociación está presente tanto en el caso de las madres como de los padres, resulta muy llamativo que en el caso de las madres la asociación se produce para los componentes de apego referidos a Confianza y Alineación, mientras que en el caso de los padres debemos añadirle también la relación con el componente de Comunicación. Estos resultados son clave de cara al establecimiento de medidas preventivas, ya que ponen de manifiesto la necesidad de promover, desde la primera infancia, el establecimiento de vínculos de apego seguro que protejan de situaciones de VFP. La lectura conjunta de los resultados obtenidos nos permite plantear algunas implicaciones prácticas para el trabajo con familias en situación de VFP en Ecuador. Entre estas implicaciones prácticas podemos señalar las siguientes: Las familias estudiadas presentan importantes dificultades para acceder a empleos cualificados y estables, es factible que una de las causas sea la dificultad de conciliar su vida familiar y laboral. Como se ha mencionado, esta situación estresante incrementa la probabilidad de relaciones conflictivas y violentas al interior del sistema familiar. En ese sentido, los programas de intervención social deberían fomentar el trabajo autónomo a través de la capacitación y los microcréditos, facilitándoles además a los progenitores la compatibilización de sus responsabilidades laborales y familiares (centros públicos de cuidado de menores, trabajo desde casa, etc.). En definitiva, se trata de aumentar los sistemas de apoyo formal sin que esto signifique crear una política de dependencia, sino más bien posibilite el empoderamiento personal y familiar, concienciando a las familias de la importancia de generar ingresos propios para su bienestar integral. La prevalencia de VFP encontrada en la muestra de este estudio es tan preocupante como alarmante. Ecuador carece de datos oficiales acerca de la prevalencia de VFP y la necesidad de invertir en este sentido es evidente. Lo primero es que la VFP sea reconocida como un tipo específico y diferenciado de
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 43 violencia intrafamiliar y se desarrolle un protocolo de identificación claro y bien articulado que permita conocer el alcance de la incidencia de esta problemática en el país. Además, los datos preliminares de este estudio ponen de manifiesto la necesidad de crear planes y programas integrales dirigidos a la familia en su totalidad. La VFP no es un problema de los y las adolescentes sino de las familias por lo que es importante que en esas medidas se tengan en cuenta todas las partes y no solo abusadores y abusados. La vulnerabilidad por género está presente también en este fenómeno. La VFP muestra más incidencia en el caso de las madres que de los padres. Este resultado es necesario tenerlo en cuenta en el protocolo de identificación que se ponga en marcha en el país. Los planes y programas de erradicación de la violencia de género en Ecuador deben incluir la violencia de los hijos e hijas hacia sus madres como uno de los ejes de trabajo, con el objetivo de incidir y tratad de romper el legado transgeneracional de la violencia. La relación encontrada entre VFP y vínculo de apego pone de manifiesto la importancia de evaluar las relaciones afectivas filio-parentales para una adecuada planificación de la intervención. El acceso a programas que fomenten la parentalidad positiva se convierte en una tarea crucial para revertir la difícil situación que atraviesan estas familias. Para concluir, conviene recordar que este informe presenta resultados preliminares de un proyecto de investigación más amplio en el que se ha recogido información no sólo de los y las adolescentes sino también de sus figuras parentales. Además, el proyecto en el que se enmarca este trabajo ha recabado datos de otras variables que seguramente nos permitirán conocer aún mejor la realidad de la VFP en Ecuador. Los resultados de este informe son exploratorios, y en unos meses esperamos poder ofrecer una visión más integral y comprensiva de la VFP con análisis estadísticos más sofisticados que permitan la incorporación de otras variables. Si bien es cierto que es necesario más investigación al respecto, creemos que los datos ofrecidos permiten responder a incógnitas relacionadas con la prevalencia de la VFP en Ecuador, cuál es el perfil de progenitores y adolescentes implicados en estas situaciones, y qué relación mantiene este fenómeno con los vínculos de apego que los chicos y las chicas mantienen con sus figuras parentales. Ecuador adolece de investigaciones específicas sobre VFP y si algo queda claro con este informe es que debe ser objeto de un estudio más profundo, así como es necesario comenzar a tomar iniciativas encaminadas a su identificación, prevención y tratamiento. La realización de nuevas investigaciones con muestras más amplias y de diferentes zonas es una necesidad para avanzar en el conocimiento de este fenómeno y, con ello, poder contribuir a su prevención y erradicación.
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 44 R RE EF FE ER RE EN NC CI IA AS S B BI IB BL LI IO OG GR RÁ ÁF FI IC CA AS S Agnew, R., & Huguley, S. (1989). Adolescent Violence toward Parents. Journal of Marriage and the Family, 51(3), 699–711. https://doi.org/10.2307 / 352169 Agustina, J. R., & Romero, F. (2013). Análisis Criminológico de la Violencia Filio Parental. Revista de Derecho Penal y Criminología, 9, 225–266. http://espacio.uned.es/fez/eserv/bibliuned:revistaDerechoPenalyCriminologia-2013-9- 7060/Documento.pdf Alonso-Varea, J. M., & Castellanos-Delgado, J. L. (2006). Por un enfoque integral de la violencia familiar. In Intervención Psicosocial (Vol. 15, Issue 3). Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1132-05592006000300002 Arias-Rivera, S., & García, V. H. (2020). Theoretical framework and explanatory factors for child-to-parent violence. A scoping review. Anales de Psicologia, 36(2), 220–231. https://doi.org/10.6018/analesps.338881 Arias-Rivera, S. J., & Hidalgo, V. (2020). Fundamentos teóricos y factores explicativos de la violencia filio-parental. Un estudio de Alcance. Anales de Psicologia/Annals of Psychology, 36(2), 220–231. Arias-Rivera, S. J., Hidalgo, V., & Lorence, B. (2020). A scoping study on measures of child-to- parent violence. Aggression and Violent Behavior, 52(May), 1–11. https://doi.org/10.1016/j.avb.2020.101426 Ariza, M., & De Oliveira, O. (2001). Familias en transición y marcos conceptuales en redefinición. Papeles de Población, 28, 1–31. Aroca-Montolío, C., Lorenzo-Moledo, M., & Miró-Pérez, C. (2014). La violencia filio-parental: un análisis de sus claves. Anales de Psicologia, 30(1), 157–170. https://doi.org/10.6018/analesps.30.1.149521 Aroca-Montolío, C., Moreno, M. C. B., & Alba Robles, J. L. (2013). Revisión de programas de intervención para el tratamiento de la violencia filioparental. Una guía para la confección de un nuevo programa. Educacion XX1, 16(1), 281–304. https://doi.org/10.5944/educxx1.16.1.727 Beckmann, L., Bergmann, M. C., Fischer, F., & Mößle, T. (2017). Risk and Protective Factors of Child-to-Parent Violence: A Comparison Between Physical and Verbal Aggression. Journal of Interpersonal Violence, 1–26. https://doi.org/10.1177/0886260517746129 Boxer, P., Lakin Gullan, R., & Mahoney, A. (2009). Adolescents’ Physical Aggression Toward Parents in a Clinic-Referred Sample. Journal of Clinical Child & Adolescent Psychology, 38(1), 106–116. https://doi.org/10.1080/15374410802575396 Calvete, E., Gámez-Guadix, M., & Garcia-Salvador, S. (2015). Social Information Processing in Child-to-Parent Aggression: Bidirectional Associations in a 1-Year Prospective Study. Journal of Child and Family Studies, 24(8), 2204–2216. https://doi.org/10.1007/s10826-014- 0023-4 Calvete, E., Gámez-Guadix, M., & Orue, I. (2014). Características familiares asociadas a violencia filio-parental en adolescentes. Anales de Psicologia, 30(3), 1176–1182. https://doi.org/10.6018/analesps.30.3.166291
Caracterización de la violencia filio-parental en el contexto ecuatoriano 45 Calvete, E., Gámez-Guadix, M., Orue, I., Gonzalez-Diez, Z., Lopez de Arroyabe, E., Sampedro, R., Pereira, R., Zubizarreta, A., & Borrajo, E. (2013). Brief report: The Adolescent Child-to- Parent Aggression Questionnaire: An examination of aggressions against parents in Spanish adolescents. Journal of Adolescence, 36(6), 1077–1081. https://doi.org/10.1016/j.adolescence.2013.08.017 Calvete, E., Ibabe, I., Gámez-Guadix, M., & Bushman, B. J. (2015). Predictors of Child-to-Parent Aggression : A 3- Year Longitudinal Study. Developmental Psychology, 51(5), 663–676. https://doi.org/10.1037/a0039092 Calvete, E., & Orue, I. (2016). Violencia Filio-Parental: Frecuencia y razones para las agresiones contra padres y madres. Psicología Conductual, 24(3), 481–495. https://search.proquest.com/docview/1850699335?accountid=14744 Calvete, E., Orue, I., Bertino, L., Gonzalez, Z., Montes, Y., Padilla, P., & Pereira, R. (2014). Child- to-Parent Violence in Adolescents: The Perspectives of the Parents, Children, and Professionals in a Sample of Spanish Focus Group Participants. Journal of Family Violence, 29, 343–352. https://doi.org/10.1007/s10896-014-9578-5 Calvete, E., Orue, I., & Gámez-Guadix, M. (2012). Child-to-Parent Violence : Emotional and Behavioral Predictors. Journal of Interpersonal Violence, 28(4), 755–772. https://doi.org/10.1177/0886260512455869 Calvete, E., Orue, I., & Gámez-Guadix, M. (2015). Reciprocal longitudinal associations between substance use and child-to-parent violence in adolescents. Journal of Adolescence, 44, 124– 133. https://doi.org/10.1016/j.adolescence.2015.07.015 Calvete, E., Orue, I., & González-Cabrera, J. (2017). Violencia filio parental : comparando lo que informan los adolescentes y sus progenitores. Revista de Psicología Clínica Con Niños y Adolescentes, 4(1), 9–15. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5789314.pdf Calvete, E., Orue, I., & Sampedro, R. (2014). Violencia filio-parental en la adolescencia : Características ambientales y personales. Infancia y Aprendizaje., 34(3), 349–363. https://doi.org/10.1174/021037011797238577 Castañeda, A., Garrido-Fernández, M., & Lanzarote, M.-D. (2012). Menores con conducta de maltrato hacia los progenitores : un estudio de personalidad y estilos de socialización. Revista de Psicología Social, 27(2), 157–167. https://doi.org/10.1174/021347412800337933 CEPAM. (2020). Centro Ecuatoriano para la acción y promoción de la mujer-Guayaquil. Comunicado: Desafíos Del Estado Para La Erradicación de La Violencia de Género. https://cepamgye.org/es/comunicado-desafios-del-estado-para-la-erradicacion-de-la- violencia-de-genero/ Chinchilla, M. J., Gascón, E., Gracia, J., & Otero, M. (2005). Un Fenómeno Emergente:Cuando el menor descendiente es el agresor. www.unizar.es/sociologia_juridica/viointrafamiliar/magresor.pdf Cobo, P., & Molina, A. (2019). RH en las Empresas. El Rol Del Género En El Mercado Laboral Ecuatoriano. https://rhenlasempresas.com/2020/06/01/el-rol-del-genero-en-el-mercado- laboral/ Condry, R., & Miles, C. (2014). Adolescent to parent violence: Framing and mapping a hidden problem. Criminology and Criminal Justice, 14(3), 257–275. https://doi.org/10.1177/1748895813500155
- 139 - CAPÍTULO 4. SÍNTESIS Y DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS En este último capítulo se discuten los resultados obtenidos en esta Tesis Doctoral a partir del compendio de publicaciones que la integran y en relación con los resultados más relevantes recogidos en la literatura especializada sobre el tema. En primer lugar, se discutirán los aspectos concernientes a la conceptualización de la VFP, su caracterización a través de las dimensiones, variables y modelos teóricos utilizados para su explicación, así como la disponibilidad y calidad psicométrica de instrumentos para su medición. En segundo lugar, se abordarán las características sociales, familiares y parentales que se han asociado a este fenómeno. En tercer lugar, serán objeto de discusión los resultados procedentes del primer estudio conocido de la VFP en el contexto ecuatoriano. Finalmente, se presentan las limitaciones y fortalezas de este trabajo, las implicaciones prácticas, así como los retos en materia de investigación e intervención de la VFP. 4.1 Violencia Filio-Parental: conceptualización y medición La VFP es un fenómeno que ha sido visibilizado de forma reciente por la alarma social generada debido al incremento de los índices de prevalencia especialmente en la última década (Estévez y Góngora, 2009; Simmons et al., 2018). En la literatura científica existen criterios dispares a la hora de conceptualizarla, caracterizarla y evaluarla (Aroca-Montolío et al., 2014; Boxer et al., 2009; González-Álvarez et al., 2011; Martínez et al., 2015; Morán et al., 2012); situación que ha despertado dudas en la comunidad científica acerca de que si los resultados encontrados por los diferentes estudios se refieren en realidad al mismo fenómeno (Pereira et al., 2017). Debido a estas limitaciones, la primera publicación de esta Tesis Doctoral tuvo como objetivo revisar y sistematizar los fundamentos teóricos y los factores explicativos utilizados para la comprensión de la VFP, teniendo en cuenta las características de los estudios realizados. Con relación a la conceptualización, los resultados de la revisión realizada muestran que existen múltiples definiciones acerca de la VFP, aunque suelen compartir la clasificación de las diferentes tipologías de los comportamientos violentos (Pereira et al., 2017). No obstante, no todas las definiciones incluyen las razones de los actos violentos clasificadas como “instrumentales, emocionales y de defensa” (Calvete y Orue, 2016), que diferencian este fenómeno de otras conductas desafiantes propias de la adolescencia
- 140 - (Coogan, 2011; Kennair y Mellor, 2007), lo que complica la diferenciación de casos de VFP respecto de otro tipo de conductas (Calvete et al., 2017). Esta variabilidad en la conceptualización también fue encontrada a la hora de analizar las características de los estudios sobre VFP identificados en la revisión, los cuales diferían principalmente en el diseño metodológico, el tamaño muestral, los criterios de selección de los participantes, los criterios de recolección de datos, la inclusión de dimensiones, variables y tipologías; así como los instrumentos utilizados para su evaluación, aspecto que ya había sido puesto en evidencia por Martínez et al. (2015). En la mayoría de los casos, la VFP ha sido estudiada mediante diseños cuasiexperimentales transversales, existiendo muy pocos estudios longitudinales, hecho que limita el establecimiento de factores predictivos y relaciones de causalidad (Calvete et al., 2012; Calvete, Ibabe, Gámez-Guadix, et al., 2015). En esta misma línea, la revisión realizada también dejó de manifiesto la escasez de análisis estadísticos sólidos que, como ha sido señalado, es necesario para facilitar la identificación de los efectos de la mediación y la moderación de las variables analizadas (Ato et al., 2013; Baron y Kenny, 1986; Hair et al., 2014). Con relación al tamaño muestral, se identificaron estudios de más de mil participantes (Agnew y Huguley, 1989; Calvete et al., 2012, 2013; Calvete, Gámez-Guadix, et al., 2014; Calvete, Ibabe, Gámez-Guadix, et al., 2015; Calvete, Orue, y Sampedro, 2014; Calvete y Orue, 2016; Pagani et al., 2004) y otros de menos de diez (Williams et al., 2017), lo que implica una importante variabilidad metodológica que complica la comparación y generalización de resultados (Aroca-Montolío et al., 2014). En relación con el contexto en el que se habían realizado, los estudios identificados habían sido realizados de manera general en Europa y América del Norte, sin que se encontraran datos disponibles de Latinoamérica. En consonancia con este resultado, son varios los autores que coinciden en señalar como reto pendiente conocer los niveles de prevalencia sobre todo en población asiática y latinoamericana para profundizar en la comprensión de las características de este fenómeno y la influencia que ejercen los patrones culturales en el mismo (Beckmann et al., 2017; Ilabaca Baeza y Gaete Fiscella, 2018; Moulds et al., 2018). Otro resultado de interés que puso de manifiesto la revisión realizada tiene que ver con la selección de participantes, ya que se encontró que este fenómeno ha sido explorado habitualmente a partir de muestras comunitarias. Este hecho podría explicarse debido a dos situaciones, la primera relacionada con la incontrolabilidad de la VFP como variable, y
- 141 - la segunda con el objetivo de identificar casos no detectados. No obstante, la realización de estudios de naturaleza clínica y judicial resulta importante y necesaria (Moulds et al., 2016, 2018), máxime cuando se ha comprobado empíricamente que existe mayor prevalencia de VFP física en esta población en comparación con la comunitaria (Ibabe y Jaureguizar, 2010; Kennedy et al., 2010; Kuay et al., 2016; Simmons et al., 2018). Por otro lado y respecto a los criterios de recolección de datos, a pesar de que los cuestionarios multi-informantes pueden disminuir considerablemente el sesgo de percepción individual (Fernandez-Ballesteros, 1995), sobre todo en problemas emocionales y de la conducta violenta (Achenbach et al., 1987; Sarmento-Henrique et al., 2017), son pocos los estudios sobre VFP que utilizan como informantes tanto a los progenitores como a sus hijos e hijas. Teniendo en consideración que la VFP es un fenómeno relacional, contar con información de todas las personas involucradas facilitará enormemente nuestra comprensión de este fenómeno (Condry y Miles, 2014; Pagani et al., 2004, 2009). En relación con los diferentes tipos de VFP, la revisión realizada puso de manifiesto que faltan estudios que exploren los índices de VFP económica y patrimonial, que en consonancia con lo que señala Murphy-Edwards y van Heugten (2018), pueden tener graves impactos no solo en el área financiera, sino también en el área emocional y relacional a través del sentido de daño que perciben los progenitores como resultado de estas situaciones. Asimismo, la evaluación de la VFP en otras tipologías familiares como las adoptivas (Selwyn y Meakings, 2016) o la experiencia de los hermanos o hermanas de las y los adolescentes violentos, incluyendo su percepción de las conductas violentas dirigidas hacia ellos han sido poco consideradas (Kuay et al., 2016); la mayoría de los estudios se han centrado en describir el perfil del adolescente (chico o chica) violento y su progenitor, lo que significa que existe todavía un gran campo por explorar para avanzar en la comprensión de este fenómeno (Aroca-Montolío et al., 2014; Aroca-Montolío, Cánovas Leonhardt, et al., 2012; Cagigal de Gregorio et al., 2008; Cottrell, 2003). Un objetivo importante de la revisión realizada tuvo que ver con los factores explicativos de la VFP. Este análisis de los factores explicativos de la VFP se llevó a cabo en base al modelo ecológico propuesto por Cottrell y Monk (2004), identificando aquellos factores correspondientes a cada nivel de los que se habían obtenido resultados significativos, independientemente del número de estudios que los hubieran contemplado. La Figura 10 describe los principales hallazgos al respecto.
- 142 - Figura 10. Principales factores explicativos de la violencia filio-parental Nota: Arias-Rivera e Hidalgo (2020) A nivel Ontogénico, los datos muestran que este fenómeno guarda relación con variables como la percepción hostil, y los esquemas de grandiosidad (Agnew y Huguley, 1989; Calvete, Ibabe, Gámez-Guadix, et al., 2015; Calvete, Orue, y Sampedro, 2014; Contreras y Cano, 2016b; Routt y Anderson, 2011). Estos resultados corroboran que existen algunos esquemas cognitivos que intensifican el riesgo de comportamientos violentos, aspecto que es reconocido por los modelos cognitivos de la conducta violenta (Calvete, Orue, y Sampedro, 2014). Por otro lado, los diversos estudios indican la presencia de variables de naturaleza emocional y conductual entre las y los adolescentes que ejercen comportamientos violentos hacia sus progenitores, tales como el estilo impulsivo de resolución de conflictos y la baja tolerancia a la frustración (Boxer et al., 2009; Calvete, Orue, y Sampedro, 2014; Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Castañeda et al., 2012; Contreras y Cano, 2017; Ibabe, 2007; Margolin y Baucom, 2014), además de cuadros clínicos como el trastorno de adaptación, el TDAH, el trastorno del estado de ánimo y ansiedad, el trastorno de conducta disruptiva, síntomas depresivos y el consumo indebido de alcohol y drogas (Boxer et al., 2009; Calvete et al., 2012; Calvete, Orue, y Sampedro,
- 143 - 2014; Contreras y Cano, 2017; Cottrell y Monk, 2004; Ibabe, 2007, 2014a; Ibabe y Jaureguizar, 2010; Kennedy et al., 2010; Kuay et al., 2016; Laurent y Derry, 1999; Lozano Martínez et al., 2013; Miles y Condry, 2015; Nowakowski-Sims y Rowe, 2017; Routt y Anderson, 2011). Esta información es especialmente relevante en la atención clínica, ya que sugiere que las estrategias terapéuticas utilizadas para el abordaje de algunos cuadros clínicos podrían ser de utilidad en la intervención con situaciones de VFP (Calvete, Orue, y Sampedro, 2014). Por otro lado, la relación entre el consumo indebido de alcohol y otras drogas y la VFP, tal como lo señala la revisión de Ito et al. (1996), podría explicarse debido a su acción en la inhibición de las conductas violentas, aumentando por tanto el riesgo de producir episodios de VFP (Calvete et al., 2012; Calvete, Orue, y Sampedro, 2014; Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Calvete, Orue, et al., 2015)). A nivel de Microsistema, los estudios disponibles coinciden de manera sistemática en señalar que existe una relación significativa entre la experimentación de situaciones de violencia directa en el contexto familiar y la aparición de VFP (Boxer et al., 2009; Calvete, Gámez-Guadix, et al., 2014; Calvete, Ibabe, Gámez-Guadix, et al., 2015; Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Contreras y Cano, 2014, 2016a; Cottrell y Monk, 2004; Ibabe et al., 2013a; Ibabe, 2007, 2014a; Ibabe y Jaureguizar, 2011, 2010; Izaguirre y Calvete, 2017; Kennedy et al., 2010; Margolin y Baucom, 2014; Miles y Condry, 2015; Pagani et al., 2004, 2009; Routt y Anderson, 2011). Este hallazgo apunta a que las conductas violentas de las y los adolescentes pudieran estar motivadas por la necesidad de autoprotección y tener un carácter reactivo (Cottrell y Monk, 2004). Otras variables de riesgo identificadas en relación con el contexto familiar fueron los estilos parentales (Aroca-Montolío, Bellver Moreno, et al., 2012); el vínculo afectivo (Calvete, Orue, y Gámez-Guadix, 2015; Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Murphy-Edwards y van Heugten, 2018; Tew y Nixon, 2010); los bajos niveles de control inductivo así como la contradicción entre figuras parentales en el establecimiento de límites (Calvete, Gámez-Guadix, et al., 2014; Calvete, Ibabe, Gámez-Guadix, et al., 2015; Calvete, Orue, y Sampedro, 2014; Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Castañeda et al., 2012; Contreras et al., 2014; Contreras y Cano, 2014; Cottrell y Monk, 2004; Eckstein, 2004; Ibabe et al., 2013a; Ibabe, 2007; Laurent y Derry, 1999). Los resultados sugieren que estas conductas caracterizadas por ciertos niveles de negligencia, contradicción y privación emocional (Calvete, Gámez-Guadix, et al., 2014) refuerzan sin proponérselo la conducta violenta de las y los adolescentes.
- 144 - En el nivel Exosistémico, la violencia indirecta se señala de manera recurrente como un factor de influencia significativa en la VFP (Boxer et al., 2009; Calvete, Gámez-Guadix, et al., 2014; Calvete, Ibabe, Gámez-Guadix, et al., 2015; Calvete, Orue, y Sampedro, 2014; Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Contreras y Cano, 2014; Cottrell y Monk, 2004; Ibabe et al., 2013a; Ibabe, 2007, 2014a, 2015; Ibabe y Jaureguizar, 2010, 2011; Izaguirre y Calvete, 2017; Kennedy et al., 2010; Margolin y Baucom, 2014; Miles y Condry, 2015; Routt y Anderson, 2011; Williams et al., 2017). Este resultado se explica a través de la teoría de aprendizaje social que considera que el aprendizaje de la violencia está influenciado por modelos y experiencias previas del entorno familiar (Bandura, 1977), que lleva a la reproducción de comportamientos en otros contextos externos a la propia familia (Aroca- Montolío, Bellver Moreno, et al., 2012; Gámez-Guadix y Calvete, 2012; Paterson et al., 2002; Patterson, 1980). Lo que convertiría a la VFP en un fenómeno que facilita la transferencia inter-contextual e intergeneracional (Boxer et al., 2009; Calvete, 2007; Gámez-Guadix y Calvete, 2012; Routt y Anderson, 2011). Los estudios también indican que algunas y algunos adolescentes son más propensos a relacionarse con pares violentos cuyos comportamientos se asumen como modelos de interacción (Agnew y Huguley, 1989; Castañeda et al., 2012; Cottrell y Monk, 2004; Kennedy et al., 2010). Como es esperable, la interacción frecuente con otros y otras adolescentes que presentan conductas violentas constituye un factor de riesgo importante para la VFP, el mismo que probablemente se ve intensificado en esta etapa del ciclo vital en donde el grupo toma relevancia frente a los progenitores, aspecto que ha sido resaltado por otros estudios (Calvete, Orue, y Sampedro, 2014). No obstante, no está claro si la influencia de los pares precede o sigue la conducta violenta de las y los adolescentes dentro del contexto familiar (Ibabe et al., 2013b). De hecho, no se encontraron variables explicativas de la violencia filio-parental a nivel Mesosistémico, ya que son muy escasos los estudios que analizan la VFP en función de la relación entre distintos contextos (Cottrell y Monk, 2004; Simmons et al., 2018). Desde el Macrosistema, se identifican variables como la influencia de los estereotipos (Cottrell y Monk, 2004), los problemas financieros (Miles y Condry, 2015) y las dificultades de conciliación entre las actividades laborales y familiares (Ibabe, 2007). Tal como señala Cottrell y Monk (2004), la experiencia de dificultades financieras disminuyen las oportunidades de participación de las y los adolescentes en actividades formativas y de
- 145 - interés, potencializando la frustración y el enojo que probablemente se canaliza hacia sus figuras parentales. Finalmente, los resultados en torno a los fundamentos teóricos propuestos para la explicación de la VFP reflejaron que se han utilizado modelos cognitivo-conductuales, psicodinámicos y psicosociales dentro del campo de la psicología; no obstante, también se han utilizado modelos teóricos de otros campos tales como: la comunicación, la criminología, la sociología y constructos concretos con los mismos fines tal como se ha detallado en el capítulo de resultados. Tal y como se concluye en la primera publicación, consideramos que, a pesar del valioso aporte de cada teoría expuesta, el modelo ecológico sería el paradigma integrador que permitiría el análisis de la influencia de los diferentes sistemas de relaciones que forman el entorno del sistema familiar en situación de VFP (Hong et al., 2012; Simmons et al., 2018), siendo necesario además adoptar un enfoque sistémico que considere la violencia familiar como resultante de una interacción determinada entre los miembros del sistema familiar, en cuyo ciclo los roles de víctima y agresor pueden intercambiarse (Perrone y Nannini, 1997), característica que ha sido calificada como bidireccional por algunos autores (Ibabe, 2014a, 2015; Ibabe y Bentler, 2016). La comprensión de la dinámica comunicacional (Watzlawick, 1981) en el interior de la familia en situación de VFP pudiera arrojar más datos acerca de los mecanismos que la mantienen. La segunda publicación tuvo como objetivo identificar los instrumentos utilizados en la medición de la violencia filio-parental y analizar su calidad metodológica. En este estudio nos centramos en el análisis tanto de los aspectos formales como de los aspectos metodológicos de los pocos instrumentos identificados que han sido utilizados en la medición de la VFP (Ver Tabla 3). Para ello, se llevaron a cabo dos revisiones sistemáticas diferenciadas en dos momentos. En la primera de las revisiones se identificaron seis instrumentos: Child-to-Parent Aggression Questionnaire (CPAQ); Reactive-Proactive Aggression Questionnaire (RPQ); Child-Parent Conflict Tactics Scales (CP-CTS); Escala de Violencia Intrafamiliar (EVI); Violent Behavior towards Authority Figures Scale (VAFS) y Child-to-Mother Violence Scale (CMVS). Estos instrumentos fueron analizados psicométricamente de acuerdo con la evidencia empírica encontrada en una segunda revisión. A continuación, se presentan y se discuten los principales resultados referidos a este objetivo de investigación.
- 146 - Respecto a los aspectos formales de los instrumentos identificados hay que señalar que en todos los casos se trataba de cuestionarios autoadministrados. Esta característica podría limitar la recolección de información de interés para comprender mejor el fenómeno. En esta línea, Michael et al. (2012) exponen que el principal beneficio de la utilización de métodos mixtos en la evaluación es el aumento de la validez y la credibilidad de los resultados obtenidos a través de la convergencia de los datos, sobre todo cuando se sabe que la rigurosidad en el diagnóstico facilita la intervención eficaz basada en evidencias empíricas (Muñiz y Fonseca-Pedrero, 2006). Sería interesante que existieran instrumentos para evaluar la VFP con una metodología cualitativa, por ejemplo, haciendo uso de entrevistas semi-estructuradas o mediante registros observacionales, y poder combinar así ambas modalidades de evaluación en futuros estudios.
- 147 - Tabla 3. Características de los instrumentos de medición de la VFP Nota: CPAQ=Child-to-Parent Aggression Questionnaire; VAFS= Escala de Comportamiento Violento hacia las Figuras de Autoridad; CMVS=Escala de violencia de hijos/hijas a madres; EVI =Escala de violencia intrafamiliar; APQ=Cuestionario de progenitores abusados; CP-CTS = Child-Parent Conflict Tactics Scales; RPQ =Cuestionario de Agresión Reactiva-Proactiva; VBQ= Cuestionario de conducta violenta; NR= no reportado. CPAQ VAFS CMVS EVI CP-CTS RPQ Autores y Año Calvete et al., 2013; Calvete y Orue, 2016 Jaureguizar y Ibabe, 2012 Edenborough et al., 2011 Ibabe y Jaureguizar, 2011 Straus y Fauchier, 2008 Raine et al., 2006; (Andreu et al., 2009) Lenguaje Español Español Inglés Español Inglés Inglés, Español Informantes Adolescentes / Padres Adolescentes Madres Adolescentes Adolescentes / Padres Adolescentes Contexto Comunitaria y Judicial Comunitaria Comunitaria Comunitaria Comunitaria Comunitaria Ítems 20 CPAQ 30 CPAQ Revisada 3 (14 en total) 41 7 (10 en total) 6 23 Dimensiones, categorías o subescalas Agresión física y psicológica (madre y padre), y razones para la agresión. Violencia física y psicológica Acciones violentas Desencadenante de la violencia Acciones y redes de apoyo Violencia Física, Psicológica, emocional y económica Violencia verbal y física Agresión Reactiva y proactiva Opciones de respuesta 0 (nunca), 1 (1-2 veces), 2 (3-5 veces), y 3 (6 veces o más). Razones: 0 (nunca), 1 (a veces), 2 (muchas veces), 3 (casi siempre) 1 (nunca), 2 (casi nunca), 3 (a veces), 4 (frecuentemente), 5 (casi siempre 0 (nunca), 1 (ocasionalmente), 2 (la mayoría de las semanas), 3 (a diario) 30 preguntas respuesta libre 1 (nunca), 2 (casi nunca), 3 (a veces), 4 (frecuentemente), 5 (casi siempre) 0 (nunca), 1 (a veces), 2 (a menudo). 0 (nunca), 1 (a veces), 2 (a menudo). Tiempo de administración 40 minutos NR NR NR NR 3 minutos Marco temporal de medición de la conducta violenta El último año NR Acciones a lo largo de la vida NR El último año NR
- 148 - De acuerdo con la descripción de los instrumentos, se observó una alta heterogeneidad en la inclusión que los diversos instrumentos hacen de los tipos de violencia que comprende la VFP (Calvete et al., 2013). Las conductas violentas evaluadas más frecuentemente fueron la física y la psicológica (que incluye intimidación, insultos y acciones para molestar), seguidas de la psicológica y la emocional (que incluye el uso de la manipulación mental), y en último lugar la financiera (Ibabe y Jaureguizar, 2011). Al respecto, podemos señalar que una característica que garantiza la calidad de un instrumento de medida es precisamente definir clara y operativamente el fenómeno, considerando todas las dimensiones relevantes del mismo y delimitándolo de otros comportamientos (Muñiz y Fonseca-Pedrero, 2006). En general, las diferencias observadas en los tipos de comportamiento incluidos en la medición de la VFP pueden limitar la posibilidad de generalizar la información derivada del análisis de los datos obtenidos y generar una previsible diversificación en la percepción social, familiar y profesional de este fenómeno (Aroca-Montolío et al., 2014; Simmons et al., 2018). Otro resultado interesante en el análisis de las características de los instrumentos de medición de la VFP tiene que ver con los informantes. En la mayoría de los casos, fueron informantes solo las y los adolescentes (RPQ, EVI y VAFS) o las madres (CMVS); solo el CPAQ y el CP-CTS fueron de carácter multi-informante. Como se había mencionado anteriormente, la naturaleza relacional de este fenómeno requiere de un análisis conjunto de todas y todos los implicados, sobre todo cuando en estudios previos se han evidenciado discrepancias en la percepción de la VFP entre los distintos miembros de la familia (Calvete et al., 2017; Morán et al., 2012). Por ejemplo, Kolko et al. (1996) y Whitbeck et al. (1997) reportan un grado de concordancia mayor entre informantes cuando se evalúan los comportamientos violentos leves mientras que otros señalan una concordancia baja o moderada evaluando los mismos comportamientos (Straus et al., 1998). Por consiguiente, y al igual que en otras áreas de estudio, el uso de varios informantes parece esencial, por lo que resulta interesante disponer de varias versiones de un mismo instrumento que permita integrar las informaciones de diferentes informantes. En relación con el marco temporal en el que se producen las conductas de VFP, la mitad de los instrumentos (RPQ, EVI y VAFS) no especifican ninguno, el CMVS evalúa de forma retrospectiva la violencia ejercida contra los progenitores durante toda la vida,
- 155 - negativas, los resultados de los estudios revisados son consistentes con respecto a las percepciones de las figuras parentales sobre su propia ineficacia asociadas con situaciones de VFP (Eckstein, 2004; Edenborough et al., 2008; Holt, 2011; Laurent y Derry, 1999; Murphy-Edwards y van Heugten, 2018; Selwyn y Meakings, 2016; Tew y Nixon, 2010; Williams et al., 2017). Tal como lo señala Omer (2004), esta percepción de ineficacia parental puede impulsar a los progenitores a asumir diferentes tipos de acciones e inclusive alternar entre las mismas. Por un lado, establecer una escalada complementaria; es decir, dejar de realizar esfuerzos para cambiar la situación de violencia por creer que han perdido por completo el control y por el otro, establecer escaladas simétricas, caracterizadas por conductas violentas cada vez más graves como respuesta al comportamiento violento de sus hijos e hijas. Estos comportamientos lejos de poner fin a la VFP no sólo incrementan los niveles de estrés familiar, sino que además modulan y mantienen los conflictos internos de las hijas y los hijos (Alonso y Castellanos, 2006). Esta ineficacia parental también es puesta de manifiesto en algunos estudios por la existencia de figuras parentales que asumen comportamientos sumisos (Laurent y Derry, 1999; Miles y Condry, 2015; Murphy-Edwards y van Heugten, 2018; Selwyn y Meakings, 2016), terminando por aceptar las conductas violentas como la forma habitual de relacionarse (Eckstein, 2004), situación que distorsiona por completo la dinámica familiar hasta el punto en que las y los adolescentes y sus progenitores pueden llegar a la conclusión de que la violencia es la única forma de interacción posible (Cottrell y Monk, 2004; Estévez y Góngora, 2009). Otro aspecto relevante relacionado con las competencias parentales es la tendencia por parte de los progenitores a negar, distorsionar u ocultar los actos violentos cometidos por sus hijos e hijas (Calvete et al., 2017; Calvete, Gámez- Guadix, y Garcia-Salvador, 2015; Condry y Miles, 2014; Cottrell y Monk, 2004; Holt, 2011; Murphy-Edwards y van Heugten, 2018; Pagani et al., 2003; Tew y Nixon, 2010; Williams et al., 2017). Este comportamiento se explica de forma general debido a la probable preservación de la imagen familiar (Pereira y Bertino, 2009), así como la vergüenza y el estigma de ser responsabilizados por una sociedad que les culpa de ser víctimas de sus propios hijos e hijas (Edenborough et al., 2008; Howard et al., 2010; Pereira y Bertino, 2009; Tew y Nixon, 2010). Estas actitudes constituyen un serio obstáculo para la prevención y abordaje de estos casos, convirtiendo la VFP en un secreto celosamente guardado y que
- 156 - solo salta a la luz después de soportar de forma prolongada niveles graves de violencia (Harbin y Madden, 1979; Pereira y Bertino, 2009). En relación con el funcionamiento familiar en situaciones de VFP, los resultados de la revisión realizada revelaron que las rutinas familiares e individuales a menudo se alteraban para evitar tantas confrontaciones (Condry y Miles, 2014; Miles y Condry, 2015; Murphy-Edwards y van Heugten, 2018; Selwyn y Meakings, 2016; Tew y Nixon, 2010) y disminuir los altos niveles de estrés familiar (Condry y Miles, 2014; Cottrell y Monk, 2004; Edenborough et al., 2008). De hecho, una de las consecuencias más visibles de todos estos cambios es que el comportamiento violento tendía a ser replicado por hermanos/as de las y los adolescentes violentos (Contreras y Cano, 2014) y, por otra parte, daban lugar a una separación conyugal en un alto porcentaje de casos (Calvete, Gámez-Guadix, et al., 2014; Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Laurent y Derry, 1999; Pagani et al., 2003). Otras variables exploradas en los estudios en relación con el funcionamiento familiar son la cohesión, la expresión de afectos y la comunicación intrafamiliar, que se describen en niveles bajos y con características inadecuadas (Agnew y Huguley, 1989; Calvete, Gámez-Guadix, et al., 2014; Calvete, Ibabe, Gámez-Guadix, et al., 2015; Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014; Contreras et al., 2014; Del Moral Arroyo, Martínez, et al., 2015; Ibabe, 2007, 2016; Lozano Martínez et al., 2013; Nowakowski-Sims y Rowe, 2017; Pagani et al., 2009). En relación con estos aspectos y tal y como señala Martínez (2011), la indiferencia y el distanciamiento emocional complican aún más las interacciones violentas. Ser indiferente o distante no significa solo asumir una actitud pasiva de inactividad, sino que consiste en deteriorar una relación mediante la supresión de nuestra expresión afectiva precisamente en aquellos contextos donde sería esperable. Por otro lado, la comunicación es un factor determinante en donde intervienen aspectos cognitivos, emocionales y pragmáticos que marcan pautas relacionales en el sistema familiar (Rodríguez-Bustamante, 2019; Serebrinsky y Rodríguez, 2014), si los mensajes que se intercambian están basados en descalificaciones, desconfirmaciones, rechazo, mensajes contradictorios y expresiones de abuso de poder (Watzlawick, 1981) se establecen patrones de relación que desfavorecen la armonía familiar y mantienen la violencia. Finalmente, un aspecto relevante que puso de manifiesto la revisión realizada es que el apoyo social de los progenitores en situación de VFP ha sido poco estudiado (Thorley y Coates, 2015). Los datos existentes muestran que los progenitores describen
- 157 - experiencias de victimización secundaria al entrar en contacto con el sistema jurídico y de atención en los servicios sociales, pues a menudo más que recibir apoyo se sienten culpabilizados por el comportamiento de sus hijos e hijas. Eso explicaría el hallazgo de diversos estudios que muestran que los progenitores se autoimponen el aislamiento social (Eckstein, 2004; Edenborough et al., 2008; Selwyn y Meakings, 2016; Tew y Nixon, 2010; Williams et al., 2017) y demandan la ayuda formal a través de la denuncia policial como último recurso después de soportar actos reiterados de violencia durante largo tiempo (Harbin y Madden, 1979; Miles y Condry, 2015, 2017; Strom et al., 2014; Walsh y Krienert, 2007). Esta falta de apoyo es preocupante puesto que se ha demostrado que el apoyo social es crucial en experiencias y situaciones relacionadas con la violencia (Plazaola- Castaño et al., 2008). Contar con buenas fuentes de apoyo social reduce significativamente el riesgo de percepción de deterioro en la salud mental e integral, incluyendo intentos de suicidio (Coker et al., 2002). Coincidimos con Moulds et al. (2016)) en que más allá de las consecuencias físicas, psicológicas y financieras de la VFP, lo que muestran estos resultados es la afectación que estos comportamientos violentos pueden tener en el rol parental y el funcionamiento familiar, incluidas las redes de apoyo. El aislamiento de los progenitores es preocupante sobre todo cuando una de las estrategias de atención terapéutica es precisamente fortalecer los recursos con los que cuentan las figuras parentales como forma de afrontar esta difícil situación (Omer, 2004; Omer et al., 2008) Desde esta perspectiva, una tarea pendiente en el abordaje de la VFP es la comprensión de las ideas implícitas que los medios de comunicación y los y las profesionales tienen de la VFP (Del Moral Arroyo, Varela, et al., 2015; Moulds et al., 2018). Los responsables de los servicios de atención médica, psicológica y social constituyen recursos fundamentales para ayudar a los progenitores a desarrollar habilidades, recursos y redes de apoyo que les permitan afrontar adecuadamente las situaciones de VFP. 4.3 Acercamiento a la VFP en Ecuador El cuarto objetivo de esta tesis doctoral ha sido explorar la situación de la VFP en Ecuador, analizando la frecuencia, los niveles de gravedad y la relación existente con el sexo, la edad y el vínculo de apego parental en una población amplia y diversa de familias. Creemos que este trabajo de investigación es el primero que se hace en este país sobre la VFP, ya que no hemos identificado en nuestras revisiones ningún trabajo previo publicado con datos de Ecuador. Cabe destacar que los resultados del informe empírico
- 158 - forman parte de un proyecto de investigación más amplio en el que se recaba información personal, interpersonal y familiar de personas convivientes de un total de 290 familias. Los trabajos de revisión previa a este proyecto permitieron la toma de decisiones acerca de las dimensiones de análisis más interesantes para comprender la VFP, así como sobre los instrumentos de evaluación más relevantes para su estudio. Tomando en consideración las posibles diferencias de los comportamientos violentos según la edad, los resultados mostraron de forma significativa que las y los adolescentes que ejercen violencia hacia sus figuras parentales varones son los de mayor edad, no encontrándose esta relación en los datos referidos a la madre. Estos datos concuerdan con los obtenidos por Eckstein (2004) a través de entrevistas en profundidad, en donde los progenitores reportan que las conductas violentas de tipo físico se intensifican gradualmente conforme aumenta la edad de las y los adolescentes. En este sentido, Ibabe y Bentler (2016) reportan el aumento de edad como predictor significativo de VFP. Sin embargo, autores como Ulman y Straus (2003) e Ibabe (2014) han señalado que la violencia física de las hijas y los hijos hacia sus progenitores disminuye con la edad, pero se incrementan las conductas antisociales. En todo caso, está claro que la edad se presenta como una variable significativa en la ocurrencia de la VFP dirigida hacia los padres. Sería interesante conocer la evolución de estos comportamientos al final de la adolescencia y principios de la adultez emergente para comprobar si se produce un descenso o no al igual que ocurre con otros problemas de conducta externalizantes. Para Huesmann et al. (1984) la violencia pareciera un rasgo persistente. Los datos del estudio que abarcó el seguimiento de 600 sujetos durante 22 años indicaron una estabilidad del comportamiento violento en el curso de la vida, así los sujetos que inicialmente presentaban conductas abusivas (8 años) eran los más agresivos a los 30 años. La violencia temprana era predictiva de un comportamiento antisocial grave, de la violencia doméstica y el irrespeto por las normas sociales. Por el contrario, Dubow et al. (2016) concluyen en su estudio prospectivo de una muestra comunitaria de varones que se siguieron desde los 8 a los 48 años que la conducta violenta presentada en la edad adulta estaba determinada por niveles más altos de violencia temprana y niveles más bajos de estatus socioeconómico familiar. No obstante, la confluencia de factores protectores en la adolescencia de los niños con comportamientos abusivos detectados en la infancia (8 años) redujo la probabilidad de violencia en la edad adulta. Los factores protectores más
- 159 - significativos fueron la ansiedad que les producía el comportarse de manera violenta y las aspiraciones educativas futuras. Lo que implica la necesidad de fortalecer los factores de protección como una estrategia para reducir la violencia en la edad adulta. El análisis comparativo en torno al sexo de las figuras parentales y las conductas violentas mostró que las madres eran víctimas de un mayor número de comportamientos violentos que los padres. Nuestros resultados son consistentes con estudios previos que encuentran una relación entre el comportamiento violento y el sexo de los progenitores, siendo los comportamientos violentos psicológicos y físicos más frecuentemente ejercidos contra la madre que contra el padre (Agnew y Huguley, 1989; Calvete, Gámez-Guadix, et al., 2014; Calvete y Orue, 2016; Condry y Miles, 2014; Contreras et al., 2014; Ibabe et al., 2013b; Ibabe y Jaureguizar, 2010, 2011; Laurent y Derry, 1999; Pagani et al., 2009, 2004; Ulman y Straus, 2003b). Una explicación de estos resultados puede estar relacionada con dos aspectos. El primero con el rol de cuidado y protección que asumen las madres, situación que puede volverlas más vulnerables por la mayor cantidad de tiempo junto a sus hijos e hijas y la conexión emocional más estrecha con ellos/as (Agnew y Huguley, 1989; Cottrell, 2003; Cottrell y Monk, 2004; Ulman y Straus, 2003b). Y el segundo con la transmisión intergeneracional de la violencia que implica que los y las hijas replican estrategias cognitivas y comportamientos violentos aprendidos por modelado de sus propias figuras parentales (Agustina y Romero, 2013; Aroca-Montolío, Bellver Moreno, et al., 2012; Cagigal de Gregorio et al., 2008), máxime cuando cuando es bien conocido en Ecuador que existe un alto índice de homicidios intencionales de mujeres producto de una larga trayectoria de violencia de género (Ministerio del Interior-INEC, 2011) Así mismo, los resultados de este trabajo nos permitieron extraer conclusiones relevantes acerca de la frecuencia de comportamientos de VFP en Ecuador. Los datos de nuestro estudio corroboran la existencia de VFP física y psicológica ejercida contra los progenitores. Si comparamos las puntuaciones medias de violencia filio-parental en esta muestra ecuatoriana con los datos españoles del estudio de Calvete, Gámez-Guadix, et al. (2014) encontramos diferencias en los índices de prevalencia reportados de la tipología física y psicológica. Los datos indican una prevalencia de VFP física más alta en el contexto ecuatoriano que español; sin embargo, no podríamos decir lo mismo de la VFP psicológica, que es más frecuente en el contexto español. No obtante, es importante recalcar que esta comparación es aproximada dado que no hemos llevado a cabo contrastes estadísticos. La
- 160 - aparente diferencia en los índices de prevalencia podrían explicarse desde los patrones culturales de justificación de la violencia como forma de resolución de conflictos (Orue y Calvete, 2012), que podrían diferenciar al grupo de las y los adolescentes de un país frente al otro. En relación con la VFP grave, identificada mediante un procedimiento indicado por los autores del cuestionario CPAQ (Calvete et al., 2013), los datos muestran que alrededor de la mitad de las y los adolescentes mostraron patrones de conductas violentas graves, psicológica y/o física, hacia algunas de sus figuras parentales siendo la violencia psicológica la de mayor incidencia. Los resultados de este estudio en comparación con los del estudio español de Calvete y Orue (2016) mostraron una mayor incidencia de comportamientos violentos en Ecuador frente a España. Siendo las chicas adolescentes en ambas muestras más violentas con sus madres que los chicos (Calvete et al., 2013; Calvete, Gámez-Guadix, et al., 2014). Es probable que la razón de la diferencia entre chicas y chicos se encuentre en la procedencia de los participantes, pues los estudios con muestras clínicas (Boxer et al., 2009) y judiciales (Walsh y Krienert, 2007) encuentran mayor prevalencia de VFP entre los varones, lo que sugiere que los índices varian en función del contexto en el que miden. Entre tanto, los resultados sobre el vínculo de apego indicaron diferencias estadísticamente significativas en las dimensiones de confianza y alienación entre las madres consideradas víctimas de VFP grave psicológica y física y de aquellas que no lo eran. De la misma manera, en los progenitores varones que experimentaron VFP grave psicológica y física se encontraron diferencias significativas en los tres componentes del apego (confianza, comunicación y alienación). En concreto, al contrario de la dimensión de comunicación, las dimensiones de confianza y alienación parental resultaron ser siempre significativas en todas las conductas violentas evaluadas tanto en madres como en padres, lo que presupone una relación existente entre las relaciones de apego y el desarrollo de la VFP. La teoría del apego (Bowlby y Guera-Mirales, 2014) sostiene que los modelos que guían la interpretación y la respuesta de nuestras interacciones sobre todo en momentos de conflicto guardan relación con la conexión afectiva establecida con sus cuidadores primarios. En esta misma línea, Renn (2006) y Schore (2003) señalan la importancia del apego en la regulación de emociones negativas como el miedo, la vergüenza y la ira. Uno
- 161 - de los efectos de los traumas relacionales podría ser la dificultad para procesar la información emocional en las interacciones, lo que implicaría la construcción de modelos internos de funcionamiento que podrían potencializar conductas violentas. En concreto, cuando las chicas y los chicos experimentan en el ámbito familiar dificultades en el establecimiento de vínculos, se presupone el desarrollo de patrones de apego disfuncionales, que actuarían como factores de riesgo en el incremento de problemas conductuales (Calvete, Orue, y Sampedro, 2014). La asociación de la VFP con el vínculo de apego ha sido medida en diferentes estudios en los que ha habido exposición directa e indirecta a la violencia. De hecho, se ha encontrado que el apego que las y los adolescentes tienen con sus pares atenúa significativamente el efecto negativo que la victimización infantil previa (violencia directa) tiene sobre la VFP, lo que implica que la promoción de lazos afectivos positivos con los compañeros puede contribuir a la prevención de este fenómeno (Nam et al., 2020). En este mismo sentido, algunos datos señalan que el efecto que la exposición a la violencia indirecta (violencia entre los progenitores) tiene sobre la posterior exhibición de comportamientos violentos de los niños de 9 años, está totalmente mediado por el vínculo de apego hacia sus progenitores (Juan et al., 2020). Así mismo, nuestros resultados están en consonancia con el estudio de Calvete, Gámez-Guadix, et al. (2014) en el que se describe que los bajos niveles de afecto y comunicación incrementaron significativamente el riesgo de VFP grave física y psicológica hacia las figuras parentales. En esta misma línea, se ha señalado que más allá de la influencia de la violencia directa (paterno-filial), la ausencia (real o simbólica) expresada en desconexión y rechazo por parte de los progenitores resulta más perjudicial en el desarrollo de la VFP (Calvete, Ibabe, Gámez-Guadix, et al., 2015; Calvete, Orue, Bertino, et al., 2014). Por otro lado, Segura et al. (2006) refiere que el proceso de alienación parental mediante el cual un progenitor utiliza diferentes estrategias, con el fin de frenar, entorpecer o destruir sus vínculos con el otro progenitor tiene graves consecuencias, entre ellas, dificultad en el control de los impulsos y conductas violentas.
- 162 - 4.4 Limitaciones y fortalezas del estudio, implicaciones prácticas y retos pendientes Los estudios realizados en el marco de esta Tesis Doctoral presentan una serie de limitaciones que es necesario señalar. En relación con las revisiones teóricas realizadas, éstas han incluido las evidencias empíricas publicadas en inglés y español de los últimos diez años, lo que pudo ocasionar sesgos de selección y la consecuente pérdida de información de estudios difundidos en otros idiomas o años anteriores al rango establecido. Por otro lado, debido a la gran heterogeneidad de los estudios, fue necesario identificar los aspectos de variabilidad, realizar un análisis por subgrupos y tomar decisiones acerca de los aspectos a incluir sobre todo en el análisis de la calidad metodológica de los instrumentos. Así mismo, es posible que exista un sesgo de información en la comparación entre instrumentos debido a la descompensación en el número de artículos psicométricos encontrados. Siguiendo la recomendación de Manterola y Otzen ( 2015) para controlarlo se aplicó el método de mejor caso/peor caso para incluir todas las diferencias encontradas en los estudios incluidos. Por otra parte, en relación con el estudio realizado con muestra ecuatoriana, los resultados que se ofrecen esta Tesis Doctoral son fundamentalmente de carácter exploratorio ya que proceden de un análisis transversal descriptivo, por lo que la dirección de la causalidad en las relaciones encontradas puede inferirse únicamente en base a criterios lógicos y teóricos. Asimismo, los datos de este estudio son exclusivamente cuantitativos, lo que supone dejar fuera valiosos aportes para la comprensión de la dinámica de la VFP en Ecuador. Por otro lado, aunque el número de casos analizados fue amplio y consideró las zonas de desarrollo de mayor migración interna, fueron elegidos en función de la accesibilidad y las posibilidades de colaboración, lo que implica un sesgo en la representatividad de la muestra (Manterola y Otzen, 2015). Se necesita ampliar la muestra para poder generalizar las conclusiones a todo el territorio ecuatoriano, sin dejar de lado que, al estar basado en un muestreo comunitario, no es posible generalizar las conclusiones a población de contextos clínicos o jurídicos. A pesar de las limitaciones descritas, parece adecuado destacar algunas de las fortalezas con las que cuenta la presente Tesis Doctoral. En primer lugar, esta tesis aborda una temática actual y emergente, aportando datos relevantes y precursores en la investigación de este fenómeno en Ecuador. En segundo lugar, aunque existen revisiones
- 163 - teóricas previas a las presentadas en esta investigación, el presente trabajo permite contextualizar la VFP de manera global, indicando las necesidades existentes en materia de investigación, evaluación e intervención. En tercer lugar, la mayoría de los estudios que estiman los efectos de este fenómeno sobre el sistema familiar, suelen centrarse en las lesiones físicas (Agnew y Huguley, 1989; Condry y Miles, 2014) o psicológicas, dejando de lado el estudio de la gestión de las relaciones familiares una vez que la VFP se ha instaurado, aspecto crucial para el diseño de la intervención (Calvete, 2019a). En este sentido, creemos que esta tesis aporta información y datos significativos en materia de competencias parentales, funcionamiento familiar y redes de apoyo en situaciones de VFP, contribuyendo a mejorar la compresión de este fenómeno tal y como es su finalidad última. Los estudios realizados en el marco de esta Tesis Doctoral nos permiten señalar algunas implicaciones prácticas de interés. El hecho de que las revisiones realizadas muestren de manera sistemática el importante papel tanto de las características de la dinámica familiar como de ciertos factores individuales para el desarrollo de la VFP (Simmons et al., 2018), permite ajustar las estrategias preventivas y de abordaje terapéutico de este fenómeno, de forma que los planes y programas deben priorizar el fortalecimiento de unas relaciones familiares saludables (que incluyan el establecimiento de límites y la presencia de una autoridad legitimada de las figuras parentales), sin obviar las características personales que se consideren como factores de riesgo (González-Álvarez et al., 2011; Pérez y Pereira, 2006). A partir de los resultados en relación con el vínculo de apego y la VFP, consideramos de vital importancia cuidar la construcción de los vínculos de apego en la infancia para la prevención de la VFP. Una estrategia adecuada sería la promocion del establecimiento de relaciones afectivas alternativas para reconstruir los modelos internos de apego, sobre todo en estas edades. Así mismo, es esencial incluir tanto en las evaluaciones como en la intervención con familias en situación de VFP, dimensiones como vinculación afectiva, control conductual y psicológico y alianza parental (Arroyo-Vaquero, 2015). En el caso concreto de la situación de la VFP en Ecuador, consideramos que la presencia de índices tan altos de VFP grave como los encontrados, debe ser analizados de forma urgente y tener como respuesta la inclusión de esta tipología de violencia intrafamiliar en planes y programas del estado ecuatoriano. Estas políticas de prevención deben estar sobre todo enfocadas al bienestar del sistema familiar, la erradicación de la violencia y el
- 164 - fomento de competencias parentales, tomando en cuenta que el marco de la VFP y sus efectos sobre el sistema familiar constituyen una dinámica multifactorial que regulariza el desarrollo de los actos violentos de forma prolongada y mantenida muchas veces en secreto. Las intervenciones preventivas de cualquier expresión de violencia, así como el desarrollo de investigaciones sobre estos fenómenos constituyen un ineludible reto pendiente en Ecuador para poder avanzar en el bienestar familiar (Alonso y Castellanos, 2006). Por otro lado, en los casos identificados de VFP, es necesario detectar la coexistencia de otras fuentes de victimización, de cara a realizar una evaluación más detallada que permita diseñar intervenciones más adecuadas e integrales. Una de las ventajas de realizar un análisis integral de la violencia intrafamiliar, entre ellas la VFP, es poner de relieve el patrón de interacción que mantiene el acto violento (Alonso y Castellanos, 2006) y no limitar la atención a víctimas y victimarios (Holt, 2016). Las intervenciones que exploran las dinámicas familiares y potencializan nuevas formas no violentas de responder a los conflictos familiares (Omer, 2004), pueden ser más productivas que colocar etiquetas. En cuanto a los retos pendientes en la investigación sobre VFP, hay importantes cuestiones de carácter metodológico en las que avanzar. En concreto, en futuras investigaciones sería recomendable poder realizar estudios con muestras más amplias y con diseños longitudinales que profundicen en los factores mediadores y moderadores de este fenómeno. Junto a ello, resultaría muy enriquecedor llevar a cabo estudios de diseños cualitativos, que exploren las situaciones y las ideas implícitas de las figuras parentales acerca del inicio, desarrollo y afrontamiento de este fenómeno. Comprender las pautas relacionales anteriores a los episodios de VFP, qué ha ocurrido en el vínculo entre progenitores y sus hijos e hijas ayudará a diseñar mejores planes de prevención. No obstante, es preciso conocer además cómo asumen y gestionan los progenitores las relaciones familiares una vez que se ha instaurado el ciclo violento (Bertino, 2019). Desde otra perspectiva, urge también desarrollar indicadores que permitan evaluar el impacto en el empleo y la salud de los progenitores en situación de VFP (Thorley y Coates, 2015). Otra línea de investigación en la que es necesario seguir avanzando en el futuro es el conocimiento teórico y la percepción que tienen acerca de la VFP los profesionales dedicados a la atención de las familias, con el objetivo de desarrollar planes y programas