Una nueva virgen dolorosa de Pedro Roldán
Abstract
Un reciente hallazgo documental ha permitido incrementar la rica producción escultórica del artista Pedro Roldán. La imagen de Nuestra Señora de la Fe, que se conserva en la iglesia de Santa Bárbara de Écija, fue tallada por este artista en torno al año 1670. En este artículo se dan a conocer las circunstancias históricas que rodearon la ejecución de esta obra artística, realizada para la cofradía ecijana de Nuestra Señora del Rosario, y se lleva a cabo un estudio estilístico de la escultura en relación con otras piezas coetáneas realizadas por Pedro Roldán
Full text
UNA NUEVA VIRGEN DOLOROSA DE PEDRO ROLDÁN A NEW MATER DOLOROSA BY PEDRO ROLDÁN geRaRdo gaRCía león Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, Junta de Andalucía. España ORCID: 0000-0002-4037-9612 gerardo[email protected] José luis RomeRo toRRes Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, Junta de Andalucía. España ORCID: 0000-0002-4199-3606 josel.romero.torr[email protected] Un reciente hallazgo documental ha permitido incrementar la rica producción escultórica del artista Pedro Roldán. La imagen de Nuestra Señora de la Fe, que se conserva en la iglesia de Santa Bárbara de Écija, fue tallada por este artista en torno al año 1670. En este artículo se dan a conocer las circunstancias históricas que rodearon la ejecución de esta obra artística, realizada para la cofradía ecijana de Nuestra Señora del Rosario, y se lleva a cabo un estudio estilístico de la escultura en relación con otras piezas coetáneas realizadas por Pedro Roldán. Palabras clave: escultura; siglo XVII; Pedro Roldán; Virgen de las Angustias; Écija. A recently discovered document has given more insight into the rich production historyof the artist and sculptor Pedro Roldán. The statue of Our Lady of the Faith, that can be found at Saint Barbara’s Church in Écija, was sculpted by him around the year 1670. In this paper the historic circumstances that led to the creation of this artwork, originally commissionedby Brotherhood of Our Lady of the Rosary, are told. This carries out a stylistic study of the sculpture in relation to other contemporary Pedro Roldán artworks. Keywords: sculpture; 17th century; Pedro Roldán; Virgen de las Angustias; Écija. INTRODUCCIÓN Como recientemente ha actualizado el profesor Roda Peña, el patrimonio histórico ecijano cuenta con un discreto número de obras artísticas debidas al LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 135-158, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.08
Gerardo García León y José Luis Romero Torres136 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 135-158, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.08 escultor Pedro Roldán. Entre ellas destacan, en primer lugar, los Crucificados de las parroquias de Santiago (1680) y de San Juan Bautista (1681). También son obras notables las piezas procedentes de importantes retablos desaparecidos, como fueron los mayores de la parroquia de Santa Bárbara (1696-1699) y del convento de la Visitación de Santa Isabel (1698), a los que pertenecieron obras tan significativas como las conocidas figuras de Santa Bárbara, la Virgen del Patrocinio o el altorrelieve de la Visitación1. Desde 2018, gracias al hallazgo de una nueva evidencia documental, se incorpora una pieza más a la producción roldanesca conservada en Écija. Se trata de la antigua Virgen de las Angustias (o de los Dolores), que formó parte de la cofradía del Rosario, y que tenía su sede canónica en el extinguido convento de San Pablo y Santo Domingo2. El día 7 de octubre de 1980 se firmaba en Écija un acta de cesión en la que los dominicos de Andalucía traspasaban a la hermandad de Nuestro Padre Jesús sin soga de esa ciudad el uso de una imagen de candelero de Nuestra Señora de los Dolores que, perteneciente a la antigua hermandad del Rosario, fundada en el convento de San Pablo y Santo Domingo, por entonces se custodiaba en la capilla privada del palacio de los marqueses de Peñaflor. Desde aquel momento, la escultura cedida aún se venera en la iglesia de Santa Bárbara, como cotitular de la Congregación de los Hermanos de Jesús sin soga y bajo la advocación de Nuestra Señora de la Fe3. LA COFRADÍA DEL ROSARIO DE ÉCIJA La cofradía de Nuestra Señora del Rosario y Angustias es una de las hermandades que se hallaban establecidas en la iglesia del convento de San Pablo y Santo Domingo a comienzos del siglo XVI y, sin duda, una de las más principales y señaladas de Écija. Realizaba cada año su procesión de disciplinantes en la tarde del Viernes Santo, recorriendo las principales calles de la collación de Santa Cruz. Favorecida desde muy temprano por el apoyo popular a la devoción del Rosario, con el paso de los años la hermandad fue adquiriendo preponderancia y fama entre los fieles devotos, llegando a ser una de las más ricas de la ciudad. Sostenida por las aportaciones de sus hermanos y devotos, la cofradía contaba con un importante flujo de ingresos fijos procedentes de rentas generadas por algunas pequeñas propiedades, varios censos, así como dinero en efectivo y limosnas en especie (trigo, aceite o seda) que, a finales del siglo XVII, podían ascender a 1 Roda Peña, 2012: 112-113, 237-238, 248-252 y 284-285. 2 García León/Martín Ojeda, 2018: 115. 3 Archivo de la parroquia de Santa María de Écija (APSME), legajo 130. El acta fue suscrita por fray Antonio García del Moral y tuvo el visto bueno de fray Abelardo Lobato, prior provincial de los Dominicos de Andalucía.
Una nueva Virgen Dolorosa de Pedro Roldán 137 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 135-158, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.08 los 14.000 reales anuales4. El prestigio de la corporación del Rosario motivó que siempre contara entre sus cargos directivos con destacados e influyentes personajes de la ciudad, como fueron algunos jurados y regidores del Ayuntamiento, mercaderes adinerados, familiares del Santo Oficio y señalados miembros de la aristocracia local, entre los que podemos destacar a los marqueses de Peñaflor, de las Cuevas del Becerro, de Quintana de las Torres o al duque de Arcos. Por otra parte, existía en Écija otra cofradía, también muy populosa y afamada, llamada de la Soledad de Nuestra Señora, que había sido instituida en 1573 en el convento de Carmelitas Calzados, y en la que también militaba parte de la aristocracia ecijana. Desde fines del siglo XVI están documentadas numerosas desavenencias, riñas y agresiones entre las diferentes hermandades ecijanas durante los desfiles procesionales de Semana Santa, llegando a decretarse en 1623 un expediente de reducción de cofradías, mediante el que fueron suprimidas por el Arzobispado de Sevilla algunas de las más belicosas. Pese a ello, las disputas por cuestiones de precedencias y otros privilegios no cesaron, especialmente entre los cofrades de la Soledad y los del Rosario, de tal forma que la continua situación de pugna y enfrentamientos llegaría a ser insostenible, pues se rivalizaba en la calidad y adornos de sus imágenes y pasos procesionales, en la opulencia de sus capillas, retablos, cultos y obras de arte, por el lujo en los atuendos y túnicas de los cofrades o incluso por el número de pabilos de los cirios y hachas de cera que portaban en las procesiones. Como era lógico, la coincidencia de ambas cofradías en las calles ecijanas, cada Viernes Santo, originaba altercados y disturbios, que acarrearon más de un pleito ante la jurisdicción eclesiástica. Con afán de burla los cofrades de la Soledad llamaban a la Virgen del Rosario “la Caracolera”, en clara alusión a la proximidad de su sede canónica a las orillas del río Genil. Por su parte, los hermanos del Rosario conocían a la Soledad con el apodo de “la Mondonguera”, por la cercanía de su iglesia al Matadero Municipal. Los graves tumultos protagonizados por “caracoleros” y “mondongueros” en la procesión del Viernes Santo de 1786 se saldaron con “grandes escándalos y excesos”. Por este motivo el Consejo de Castilla actuó con dureza y condenó a las dos hermandades a abandonar la penitencia pública. A raíz de este acontecimiento la hermandad del Rosario nunca volvió a salir en procesión, permaneciendo en la actualidad como hermandad de gloria. En cambio, la de la Soledad consiguió permiso real para reanudar esta práctica en 1834, cambiando años después su salida al Sábado Santo5. Aunque se desconoce la fecha exacta de fundación de la hermandad del Rosario de Écija, sus primeros antecedentes históricos conocidos se remontan al año 1514, cuando estos cofrades obtuvieron, por mediación del prior del convento de Santo Domingo y de su hermano mayor Cristóbal Camero, la expedición de una 4 Archivo del Marqués de Peñaflor (AMP), legajo 556. 5 Ostos Ostos, 1909: 19-29. Martín Ojeda/García León, 2000: 135-149.
Gerardo García León y José Luis Romero Torres138 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 135-158, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.08 bula por la que se concedían 100 días de indulgencia a todos los fieles que visitaran su capilla en los días de Navidad, Encarnación, Purificación y Asunción6. Por otra parte, en 1484 existía en Écija una primitiva cofradía hospitalaria, llamada del Corpus Christi, que desarrollaba actividades asistenciales y devocionales relacionadas con el culto al Santísimo Sacramento. Consta documentalmente que en 1544 esta congregación se hallaba establecida canónicamente en alguna de las capillas de la iglesia de Santo Domingo y que, a partir de 1551, los hermanos del Corpus Christi ya estaban unificados con la hermandad del Rosario y Ánimas del Purgatorio en el convento dominico7. Con mucha probabilidad, la primera capilla del Rosario se hallaría desde el principio en el entorno del mismo recinto donde se encuentra en la actualidad. Es bien conocido que en 1598 la cofradía del Rosario compraba al convento un espacio para ampliar esta capilla, situada junto al coro de la iglesia, con derecho a enterramiento para los hermanos y el permiso de los frailes para rendir culto en este lugar a una venerada imagen gótica de Nuestra Señora del Rosario, haciendo constar expresamente que el convento siempre conservaría la propiedad de la citada escultura8. De forma paralela al engrandecimiento de la cofradía, esta capilla sufriría importantes reformas durante los siglos XVII y XVIII, hasta su completa renovación barroca, concluida en 1761. Consta documentalmente que, a fines del siglo XVI, los hermanos del Rosario realizaban estación de penitencia en la tarde del Viernes Santo como cofradía de disciplina, sacando en procesión los pasos del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de las Angustias9. Además de estas devociones, los cofrades del Rosario también rendían culto a la Virgen María en las festividades de la Candelaria, Encarnación, Asunción, Natividad de la Virgen y Concepción. Por otra parte, puesto que los frailes de Santo Domingo venían siendo considerados como hermanos de la cofradía desde 154410, la hermandad pronto incorporó a este grupo de devociones el culto al Santísimo Sacramento, a Santo Domingo de Guzmán en penitencia y, algunos años después, a San Blas. Otros documentos nos informan sobre algunas de las imágenes que la cofradía veneraba. Así, sabemos que en 1596 se encargaba a Miguel de Vilches, escultor vecino de Écija, la realización de una talla de Santo Domingo disciplinante, arrodillado sobre una parihuela, “con quatro perros sentados para las quatro 6 AMP, legajo 556. 7 Martín Ojeda/García León, 1993: 257-296. García León/Martín Ojeda, 2018: 115118. 8 Martín Ojeda/García León, 1993: 262. Archivo de Protocolos Notariales de Écija (APNE), legajo 800, ff. 1.395r-1408v. En el futuro, esta cuestión daría lugar a varios pleitos entre la hermandad y el convento. 9 APNE, legajo 633, f. 1.784r-v. 10 Martín Ojeda/García León, 1993: 258.
Una nueva Virgen Dolorosa de Pedro Roldán 139 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 135-158, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.08 esquinas de la parigüela, de modo que an de llevar unos çirios en la boca alunbrando al Santo, para podellos poner de cera… Y condiçión que a los pies del santo baya una figura de raposa que sinifique la erejía... y la hechura de un crucifixo acabado de todo punto de madera y pintura, y una calabera de madera y pintada, y un libro de madera y dorado y estofado”11. Además de esta imagen, la hermandad contaba para sus desfiles procesionales de pasión y gloria con las esculturas de la Virgen de las Angustias, la Virgen del Rosario con el Niño Jesús, el Santo Cristo, el Santo Sepulcro con su Cristo yacente y San Blas. En cuanto a los retablos de la capilla, que la documentación denomina indistintamente como de las Angustias o de Nuestra Señora de los Dolores, diremos que en el testero existía uno principal, para la Virgen del Rosario, que aparecía flanqueado por dos colaterales, para la Virgen de las Angustias y el Santo Cristo. El primero de estos retablos fue realizado entre 1620 y 1623 por Juan Fernández de Lara, escultor, y por Alonso de Gálvez, pintor. Para dicho retablo estuvieron destinadas las esculturas de Nuestra Señora y de San Blas que, en 1640, se estaban pagando al escultor Pedro de Paz12. También consta documentalmente que el pintor Diego Díez de Bustamante regaló a la hermandad, durante el periodo que ejerció como hermano mayor (1647-1649), una reja de madera valorada en 550 reales, así como un cuadro del Descendimiento de la cruz, de dos varas de largo. A su vez, en 1633 el mismo escultor Juan Fernández de Lara cobraba una parte del Santo Sepulcro que hacía para la hermandad y, en 1653, se había hecho una imagen del Niño Jesús, que tuvo de coste 110 reales13. Otras partidas de gastos demuestran que en 1647 se reparaba el tejado de la sacristía de la capilla, que en 1655 se efectuaban obras de albañilería para la colocación del Santo Sepulcro, que en 1657 se costeaban las vestiduras de los santos varones José Nicodemo y José de Arimatea, y que en 1667 se había realizado un nuevo estandarte de damasco rosado, con guarnición de plata y seda, que costó 1.264 reales14. Así mismo, las fuentes documentales informan que en 1707 se terminaba de abonar el coste que tuvo el nuevo Santo Sepulcro de plata encargado por la hermandad15. Según un testimonio fechado en 1714 la capilla del Rosario poseía los tres retablos mencionados, así como diversas pinturas al óleo con marcos de yeserías, 11 García León/Martín Ojeda, 2018: 115. 12 García León/Martín Ojeda, 2018: 116. 13 AMP, libro 138, s. f. Cuentas de 1620-1653. 14 AMP, libro 138, s. f. Cuentas de 1647-1657. En 1655 se compraban 350 ladrillos, varias cantidades de yeso, canes y maderas para el arreglo del altar del Santo Sepulcro. Así mismo, consta en estas cuentas que el damasco rosado utilizado en 1667 para la ejecución del nuevo estandarte se trajo de Granada. 15 AMP, legajo 558. El día 30 de marzo de este año se terminaron de pagar los 1.453 reales que aún se debían por este concepto al hermano mayor José Martín de las Heras.
Gerardo García León y José Luis Romero Torres140 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 135-158, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.08 decorando sus muros. Los temas representados en estas pinturas eran: la Batalla Naval (de Lepanto), la Coronación, la Presentación, la Encarnación y la Asunción, ésta última sobre la bóveda. Según este documento, en el testero de la capilla existía “un retablo de hechura antigua, dorado, con un nicho grande, como para colocar en él alguna imagen, y en los dos colaterales, dos altares con sus nichos embutidos en la misma pared”16. Precisamente en relación con la ejecución de dicho retablo principal, otro documento nos permite saber que en 1669 los hermanos del Rosario habían contratado un retablo para su capilla. Esta nueva obra fue encomendada a Gaspar de Aguirre, escultor vecino de Granada, y se trataba de “un retablo de yesería y molduras con todos los nichos, follaxes, urnas, ángeles y Dios Padre, según está dibuxado en la traça que, entre mí y los dichos hermanos tenemos fecha”. La obra, prevista para venerar a la Virgen del Rosario, sería realizada a partir de una planta tripartita o “trezavada”, debía ocupar todo el testero de la capilla, desde el suelo hasta el arranque de la bóveda, y tendría un precio de 1.300 reales, incluyendo mano de obra y materiales de construcción17. LA NUEVA IMAGEN DE LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS Es muy probable que el encargo de una nueva escultura de Nuestra Señora de las Angustias pudiera estar relacionado con el proceso de reforma de la capilla y con la ejecución de este nuevo retablo contratado en 1669. Existe un documento fundamental donde se afirma que la imagen de Nuestra Señora de las Angustias había sido tallada por el escultor Pedro Roldán. Se trata de una nota sin fecha, que fue redactada con posterioridad a 1681, mediante la que se formulan varias cuestiones sobre asuntos internos de la hermandad a Fernando Antonio de la Cueva, uno de los cofrades que actuaba como escribano de la misma y donde se incluyen sus propias respuestas manuscritas. La nota dice así: “Los çarçillos de Nuestra Señora que están en poder de Fernando Antonio de la Cueba. Y que si se acuerda dónde están los papeles de la execuçión del Señor don Pedro Galindo, en qué ofiçio se siguió y dónde quedaron. Y si se acuerda de que se les ubiese notificado a los frailes de Santo Domingo el auto a fabor de la cofradía que dio el nunçio para la colocaçión de Nuestra Señora. Y si paran en su poder algunos bienes más de los çarcillos. Los zarçillos de Nuestra Señora se bendieron, de horden de mi amo, para pagar a Pedro Roldán la echura de la ymagen que sale el Biernes Santo. Y io le di al lizenciado Miguel de Aguilar duçientos reales por quenta de dicha echura, y 16 AMP, legajo 556. 17 García León/Martín Ojeda, 2018: 116.
Una nueva Virgen Dolorosa de Pedro Roldán 141 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 135-158, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.08 estos fueron de la benta de dichos zarçillos que, aunque no montaron los 200 reales, yo los cumplí. Los papeles de la execusión contra don Pedro Almanço an de estar, o en casa del jurado Joan Pérez, o en el ofiçio de Joan de Eslaba. Las letras que se trajeron del señor nunçio, para la colocasión de la Ymagen, no se notificaron porque se lo pidió a mi amo el padre fray Zipriano de Ulloa. Lo que para en mi poder es un rostrillo de oro y perlas de Nuestra Señora, y no otra cosa alguna”18. Para comprender bien el origen, el momento cronológico y las circunstancias que rodearon la redacción de este documento es preciso realizar varias precisiones fundamentales. Como hemos mencionado la ejecución del retablo encargado en 1669 fue una de las reformas acometidas en la capilla por estos años que obligaron al desalojo temporal de las imágenes que la cofradía veneraba en este lugar, especialmente la de la Virgen del Rosario. Por tratarse de la imagen de talla, titular de la congregación, Nuestra Señora del Rosario fue trasladada a la nave principal de la iglesia y allí fue situada junto a la capilla mayor, en un altar provisional que se instaló en uno de los pilares del arco toral, recompuesto con partes del antiguo retablo de madera de la capilla del Rosario y adornada con sus propias lámparas de plata. Según consta en diferentes inventarios de bienes de la cofradía, la Virgen del Rosario ya se encontraba en la nave de la iglesia, al menos desde el año 1655, sin que existan datos objetivos para conocer en qué momento exacto se produjo el traslado19. Tampoco conocemos cuándo finalizarían las obras de la capilla y cuándo fue concluido el nuevo retablo encargado a Gaspar de Aguirre en 1669. Lo cierto es que, en ausencia de la talla gótica del Rosario, y como afirman numerosos testimonios de personas que conocieron aquellos hechos, la Virgen de las Angustias estuvo presidiendo desde 1655 los principales cultos organizados por la cofradía en su capilla. De hecho, las cuentas de la hermandad demuestran que esta capilla se mantuvo en uso, de forma ininterrumpida y pese a las obras, entre 1650 y 1677. 18 AMP, legajo 557. 19 AMP, libro 136, ff. 33r-34v. Véase también el “Pleito entre la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario y el convento de Santo Domingo sobre posesión de la imagen de la Virgen del Rosario”, f. 309r (Colección documental particular de Écija). El retablo donde se colocó a la Virgen del Rosario cuando hubo que sacarla de la capilla era propiedad de los hermanos, como demostraba la inscripción que aparecía en la cartela de un San Ildefonso que estaba sobre la cornisa del citado retablo, y que afirmaba haberse hecho siendo hermano mayor de la cofradía Alonso Méndez –que ejerció su cargo entre 1619 y 1635–. Sin duda, se trataba del retablo ejecutado por Juan Fernández de Lara y Alonso de Gálvez. A este respecto, consta que en 1633 la hermandad recibía 200 reales enviados por fray Domingo Cano, obispo de Cádiz y antiguo prior en Santo Domingo de Écija, “para ayuda a dos sanctos que se an de poner en el retablo de Nuestra Señora del Rosario”. García León/ Martín Ojeda, 2018: 115.
Gerardo García León y José Luis Romero Torres142 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 135-158, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.08 En ella se celebraban diferentes funciones religiosas, se montaba el monumento eucarístico durante la Semana Santa y se rendía culto a la Virgen de las Angustias, como se comprueba observando los gastos anuales originados por la cera y las lámparas de aceite que se usaban para su iluminación o por el coste que tuvieron los distintos aderezos de la imagen (saya y guardainfante) y otros gastos llevados a cabo en su altar (frontal, palio, manteles, velos, candeleros)20. Mientras tanto, y sin que la documentación aclare los motivos, la Virgen del Rosario continuaba permaneciendo en el citado lugar, junto a la capilla mayor de la iglesia. En la parroquia mayor de Santa Cruz de Écija aún se conserva una pintura al óleo sobre lienzo, ejecutada en torno a 1775 por el pintor Juan Fernández Molina, que nos permite contemplar a la Virgen de las Angustias (o de los Dolores) tal y como se veneraba en el retablo-camarín de la nueva capilla inaugurada en 1761 (Figura 1). La imagen presenta el atuendo habitual de Virgen Dolorosa y aparece flanqueada por representaciones de San Felipe Benicio y Santa Beatriz. A fines de 1680, con la intención de recuperar a su titular, la hermandad solicitó su regreso, pero entonces la comunidad dominica se negó a devolver a la Virgen del Rosario a la capilla alegando diversas motivaciones y dando lugar a varios incidentes violentos. Según describe la documentación, cuando los hermanos se disponían a colocar “dicha Ymagen en su altar, aviendo [empezado] dichos mis partes a adornar dicha capilla para que estubiese con toda deçenzia y llevado para este efecto las colgaduras y demás alaxas nezesarias, teniéndolas ya en la yglesia de dicho convento los dichos religiosos, postpuestos al temor de Dios, en menospreçio de su hábito y profesión, salieron contra los hombres que avían llevado dichas colgaduras, a quienes havía dado orden el dicho hermano mayor para ello, y les trataron mal de obra y de palabra dentro de la dicha yglesia, diçiéndoles palabras injuriosas, amenazándolos que les matarían a palos si proseguían en su yntento, a cuyo tiempo salió el padre fray Pedro de Medrano, diçiendo se fuesen de allí y mandando a los religiosos que estavan presentes zerrasen las puertas, como en efecto lo executaron... cuias demostraziones y arrojos obligaron a los dichos hombres y personas que asistían al efecto referido a que se fuesen de la yglesia, dejándose en ella los dichos tafetanes y demás cosas, sin dejarles la recogiesen. Y no contento con lo suso dicho, el dicho referido fray Fernando de Morales, continuando en su arroxo y mal propósito, el mismo día se fue a las casas de don Christóval de Calatrava, hermano y mayordomo de la dicha cofradía, entrando en el primero y segundo patio della, diçiendo en voz alta y descompuesta: ¿dónde está este pícaro? que si le encontrava, aunque fuese en la yglesia, le avía meter en un zepo donde se acordase de él para muchos días… Y volbiendo a recoger los tafetanes referidos para ponerlos en el arca destinada para este efecto, el dicho fray Fernando de Morales enbistió al hombre que dellos 20 AMP, libro 138, s. f. Cuentas de 1650-1670.
Una nueva Virgen Dolorosa de Pedro Roldán 143 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 135-158, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.08 cuidava y, a empellones, hizo que los pusiese en la sachristía de dicho convento diçiendo que fuese el dicho don Christóval de Calatrava por ellos, y vería lo que le suçedía, con otras muchas demostraziones de yra y mala voluntad”21. El inevitable pleito entablado a raíz de estos incidentes quedó resuelto a favor de la hermandad gracias a un decreto del Consejo de Castilla y un mandamiento de Savo Mellini, arzobispo de Cesarea y nuncio apostólico en España, otorgado en Madrid el día 16 de octubre de 1680, y reiterado el 28 de abril de 1681, por el que se ordenaba al convento la devolución de la imagen de Nuestra Señora del Rosario, bajo pena de excomunión para todos los religiosos. Durante estos meses, el conflicto suscitado entre los frailes dominicos y la hermandad se vio agravado por el fallecimiento repentino de uno de los cofrades, el regidor municipal Francisco Fernández Gallegos, ocurrido durante una tensa junta de cabildo celebrada el día 19 de noviembre de 168022. Al año siguiente, una vez confirmados y reconocidos por el convento los derechos de la cofradía, cuando se procedía al traslado de la Virgen a la capilla del Rosario, de manera sorpresiva, se hicieron patentes los ruegos e insistencia del venerable dominico fray Cipriano de Ulloa23 y del resto de la comunidad de frailes quienes, reconociendo que la cofradía había ganado el pleito y podía ejercer sus derechos sobre la Virgen del Rosario, suplicaban a la hermandad que mantuvieran a la Virgen en su retablo del pilar derecho del arco toral, para conservan el adorno del templo y guardar la correspondencia con el retablo del otro pilar, donde se veneraba una imagen del Señor amarrado a la columna y donde se custodiaba la famosa cruz del Milagro de San Pablo24. En un acto de buena voluntad, Cristóbal Castrillo Fajardo y Tamariz, que entonces ocupaba el cargo de hermano mayor y cuyo hijo había sido apadrinado por el mencionado fray Cipriano de Ulloa, consintió que la imagen del Rosario siguiera permaneciendo junto a la capilla mayor de la iglesia, pero solo en calidad 21 Pleito entre la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario... AMP, libro 138, f. 146r-v. Según el inventario de bienes y alhajas de la cofradía, realizado en 1670, el conjunto de colgaduras que adornaban la capilla estaba formado por 26 piezas de tafetanes de color rosado y pajizo. AMP, libro 136, f. 58r. 22 AMP, libro 138, ff. 330-ss. Según reconoció la propia hermandad, el pleito tuvo un coste total de 486 reales y medio (f. 366r). 23 “El venerable padre fray Cypriano de Ulloa, hijo de este convento, conocido por el «padre santo de Santo Domingo» en esta ciudad, muy singular en la predicación y manejo de las santas escrituras, sumamente austero, penitente y pobre, y extremado con éstos en las obras de piedad”. AMP, legajo 559. Ave María. Devoto aparato en el que desea manifestar su veneración y afecto a la serenísima reyna de los cielos María Santíssima del Rosario Nuestra Señora y Madre. Imprenta de la Librería por Antonio Serrano y Diego Rodríguez. Córdoba, 1761, pp. 20-21. 24 Sobre esta famosa Cruz del Milagro de San Pablo, véase Martín Jiménez, 1937: 2223 y 41-42.
Gerardo García León y José Luis Romero Torres150 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 135-158, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.08 BIBLIOGRAFÍA Alonso Baquer, Miguel Ángel (2006): “La Escuela Hispano-Italiana de Estrategia”. En: Guerra y Sociedad en la Monarquía Hispánica: Política, Estrategia y Cultura en la Europa Moderna (1500-1700). Madrid: Fundación Mapfre/ Laberinto/CSIC, vol. I, pp. 367-380. Fernández Martín, Mª Mercedes (2005): “Mecenazgo y devoción popular en Écija”. En: Laboratorio de Arte, 18, pp. 341-354. García León, Gerardo/Martín Ojeda, Marina (2018): Écija Artística. Colección Documental, siglos XVI y XVII. Sevilla: Universidad de Sevilla. Martín Jiménez, José (1937): Memorias ilustres del convento de San Pablo y Santo Domingo de la ciudad de Écija. Écija: s. e. Martín Ojeda, Marina/García León, Gerardo (2000): “Muy Ilustre y Real Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo (Écija)”. En: Misterios de Sevilla. Sevilla: Ediciones Tartessos, tomo IV, pp. 135-149. Moreno Guerra, Juan (1916): “Los Tamariz”. En: Revista de Historia y de Genealogía Española, 3, pp. 129-138. Ostos y Ostos, Manuel (1909): Alfajores de Écija. Sevilla: s. e. Pareja López, Enrique (coord.) (2008): Pedro Roldán. Sevilla: Ediciones Tartessos. Roda Peña, José (2012): Pedro Roldán, escultor, 1624-1699. Madrid: Arco Libros. Torrejón Díaz, Antonio (2005): “Virgen de la Esperanza (Macarena)”. En: Romero Torres, José Luis/Torrejón Díaz, Antonio (coords.): De Jerusalén a Sevilla. La Pasión de Jesús. Del Gólgota a la Resurrección. Sevilla: Ediciones Tartessos, pp. 239-241.
Una nueva Virgen Dolorosa de Pedro Roldán 151 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 135-158, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.08 Figura 1. Juan Fernández Molina, Virgen de las Angustias, hacia 1775, óleo sobre lienzo, parroquia mayor de Santa Cruz, Écija. Foto: Julio Ojeda.
Gerardo García León y José Luis Romero Torres152 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 135-158, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.08 Figura 2. Pedro Roldán, Nuestra Señora de la Fe, antigua Virgen de las Angustias (detalle), hacia 1669-1670, escultura de vestir, hermandad de Nuestro Padre Jesús sin soga, iglesia de Santa Bárbara, Écija. Foto: Julio Ojeda.
Una nueva Virgen Dolorosa de Pedro Roldán 153 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 135-158, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.08 Figura 3. Pedro Roldán, Nuestra Señora de la Fe, antigua Virgen de las Angustias (radiografía frontal), hacia 1669-1670, escultura de vestir, hermandad de Nuestro Padre Jesús sin soga, iglesia de Santa Bárbara, Écija. Radiografía: Dr. Alfonso Martín Sanjuan.
Gerardo García León y José Luis Romero Torres154 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 135-158, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.08 Figura 4. Pedro Roldán, Nuestra Señora de la Fe, antigua Virgen de las Angustias (radiografía de perfil), hacia 1669-1670, escultura de vestir, hermandad de Nuestro Padre Jesús sin soga, iglesia de Santa Bárbara, Écija. Radiografía: Dr. Alfonso Martín Sanjuan.
Una nueva Virgen Dolorosa de Pedro Roldán 155 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 135-158, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.08 Figura 5. Pedro Roldán, San Juan Evangelista (detalle), 1662, escultura de vestir, hermandad de Jesús Nazareno, iglesia prioral, El Puerto de Santa María (Cádiz). Pedro Roldán, Descendimiento o Piedad (detalle), 1666-1667, madera tallada y policromada, iglesia parroquial del Sagrario, Sevilla, procede de la capilla de los Vizcaínos que existió en la desaparecida iglesia conventual de San Francisco.
Gerardo García León y José Luis Romero Torres156 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 135-158, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.08 Figura 6. Pedro Roldán, Nuestra Señora de la Fe, antigua Virgen de las Angustias (detalle), hacia 1669-1670, escultura de vestir, hermandad de Nuestro Padre Jesús sin soga, iglesia de Santa Bárbara, Écija. Foto: Julio Ojeda.
Una nueva Virgen Dolorosa de Pedro Roldán 157 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 135-158, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.08 Figura 7. Pedro Roldán, Entierro de Cristo (detalle), 1670-1672, madera tallada y policromada, iglesia del hospital de la Santa Caridad, Sevilla.
Gerardo García León y José Luis Romero Torres158 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 135-158, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.08 Figura 8. Pedro Roldán (atribución), María Santísima de la Esperanza Macarena, década de 1670, escultura de vestir, hermandad de la Esperanza Macarena, Sevilla.