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TRABAJADORES POBRES Y POBREZA DE LOS OCUPADOS: UNA PRIMERA APROXIMACIÓN* fco. javier calvo gallego Profesor TU de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social Universidad de Sevilla TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-.106 Recepción del original: 05.07.2016 Aceptación original: 09.09.2016 EXTRACTO Palabras Clave: trabajadores pobres, riesgo de pobreza en el trabajo, calidad en el trabajo; pobreza A pesar de que históricamente el desarrollo de una actividad productiva se ha percibido como el instrumento más efectivo en la lucha contra la pobreza, hoy es evidente que la ocupación no elimina de forma absoluta este riesgo. Desde principios de los años setenta en Estados Unidos, y más tarde, aunque con creciente fuerza, en la Unión Europea, se ha destacado la paulatina importancia de un colectivo de ocupados cuyas rentas, unidas a las transferencias recibidas, no alcanzaban a superar el umbral de la pobreza monetaria relativa o a evitar la aparición de carencias materiales. No obstante, el primer problema con el que suele enfrentarse el investigador al aproximarse a este concepto de pobreza en el trabajo es que, a pesar de su muy frecuente utilización, su delimitación o incluso su terminología han distado tradicionalmente de ser claras y uniformes. Este trabajo pretende aportar algo de luz a la cuestión, realizando un breve repaso por las distintas aproximaciones doctrinales para, más tarde, indagar en los indicadores estadísticos más destacados a nivel comparado y ofrecer, en último término, algunos rasgos cuantitativos y cualitativos de este colectivo y de su evolución en nuestro país, aportando finalmente algunas posibles líneas de investigación y actuación por parte de los poderes públicos. ABSTRACT Key words: : working poor; in work at risk of poverty, quality of work; poverty While the development of a productive activity is historically perceived as the most effective instrument in the fight against poverty, today obviously that occupation not absolutely eliminates this risk. Since the beginning of the 1970s in the United States, and more later, but with increasing force in the European Union, has stood the gradual importance of a group of busy whose incomes, United received transfers, not reached to overcome the relative monetary poverty threshold or to prevent the emergence of material deprivations. However, the first problem that often confront the researcher approaching this concept of poverty at work is that, despite their very frequent use, its delimitation or even its terminology have been traditionally from clear and uniform. This work aims to provide some light on the issue, making a brief review by the different doctrinal approaches to, later, investigate leading statistical indicators at a comparative level and offer, in the end, some quantitative and qualitative traits of this group and its evolution in our country, finally providing some possible lines of investigation and action by public authorities. * Proyecto DER2015-63701-C3-1-R,financiadoporelMinisteriodeEconomíayCompetitividad y Fondos FEDER
64 Fco. Javier Calvo Gallego TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 Índice 1. inTroducción 2. sobre el concepTo de Trabajador pobre y pobreza en el Trabajo: una propuesTa sisTemaTizadora 2.1. Un concepto inicialmente doctrinal, complejo y carente de uniformidad 2.2. Elprogresivoimpactodelasdefinicionesestadísticas:unaaproximaciónalos principales indicadores utilizados o de posible utilización en este ámbito 2.2.1. Elconceptodeworkingpoor(trabajadorpobre)paralaoficinade estadísticas laborales de los estados unidos 2.2.2. Los indicadores del eurostat en el marco actual del arope/erpe: a) el arope/erpe; b) el concepto de “in work at risk of poverty rate” (riesgo de pobreza en el trabajo, iwp); c) el concepto de privación material grave y severa para el eurostat y su posible análisis desde la actividad; d) hogares con muy baja intensidad laboral 2.3. Un intento y una propuesta de sistematización: las diversas opciones posibles para el investigador 3. evolución y caracTerización de los ocupados y asalariados en riesgo de exclusión social o en riesgo de pobreza 3.1. Ocupados y asalariados en riesgo de pobreza o exclusión social (arope) 3.2. Ocupados en riesgo de pobreza (iwp) 3.2.1. Cuantificaciónyevolucióntemporal 3.2.2. Algunos elementos que inciden en el riesgo de pobreza de los ocupados y asalariados 4. algunas noTas iniciales sobre posibles lÍneas de acTuación 1. INTRODUCCIÓN Durante buena parte del siglo XX la pobreza y el Derecho Social –interpretado este en sentido ampliofueron analizados conjuntamente desde una doble perspectiva. En primer lugar, y desde una óptica eminentemente histórica, como el substrato en el que germinó la conflictividad social que justificó la aparición de esta rama del ordenamiento y, con él, de las profundas transformaciones que dieron lugar al Estado Social. Y en segundo lugar, y desde una perspectiva dinámica, ciertamente optimista, como realidades y elementos íntimamente conectados, pero a la vez teórica y progresivamente excluyentes, en la medida en la que la regulación de unas condiciones contractuales dignas, unida a las transferencias redistributivas propias del Estado Social, deberían relegar la pobreza a situaciones marginales, ajenas a una actividad productiva que era concebida así como el principal vehículo de salida de la pobreza y de la exclusión social. Desde esta perspectiva tradicional –y que, por lo demás, hunde sus raíces incluso en la lógica de las antiguas leyes y ordenanzas de “pobres”1la pobreza sería básicamente el estigma de las personas inevitablemente inactivas y remitidas a la protección 1. Sobre el tema, véase el muy interesante trabajo de S. Muñoz Machado, “Sobre la pobreza y el Derecho”, Iustel, 2014. Igualmente de interés puede resultar algunos aspectos del trabajo de P.
Trabajadores pobres y pobreza de los ocupados: una primera aproximación 65 TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 social, del mismo modo que el trabajo, incluso a través de su activación, debería convertirse en el principal instrumento de lucha contra la misma2. Sin embargo, ya desde principios de los años setenta en Estados Unidos3, y más tarde, aunque con creciente fuerza, en la Unión Europea4, comenzó a destacarse la importancia creciente de un colectivo de trabajadores –o más correctamente, y como veremos, de ocupadoscuyas rentas, unidas a las transferencias recibidas, no alcanzaban a superar el umbral de la pobreza o a evitar la aparición de carencias materiales graves o incluso severas. Obviamente, la existencia de este tipo de trabajos no era una novedad en Europa5. Dentro de nuestras sociedades –por no hablar, claro está, de la pobreza ocupacional en zonas en desarrollosiempre han existido trabajadores y colectivos “al margen”, con menor cualificación y retribución y cuya actividad productiva no siempre permitía eludir la pobreza y la exclusión social. Sin embargo, seguramente lo más novedoso de este “nuevo tipo de pobreza” no sería solo el crecimiento cuantitativo de este colectivo en los países occidentales, sino también, y sobre todo, su ampliación sociológica a segmentos históricamente integrados entre la clase media, pero que, ya sea por las nuevas realidades sociológicas –en especial, y como veremos, la tipología de hogares-, ya sea por la nueva dinámica de los mercados laborales o por las insuficiencias de los sistemas redistributivos, caían o estaban en riesgo de caer en la pobreza y en la exclusión social. En definitiva, una nueva realidad cierMunuera Gómez, “El derecho a la inclusión social a través del trabajo” en Revue Européenne du Droit Social, 2012, 14.1, en especial p. 36 y siguientes 2. Por todos, D. Spannagel, “In-Work Poverty in Europe: Extent, Structure and Causal Mechanisms”,CombatingPovertyinEuropeProject,2013,paralaque,p.2“eversincethefirststudies on poverty, employment was regarded as the best way out of such a situation “. En este mismo sentidoR.PeñaCasas,M.Latta,WorkingpoorinEuropeanUnion,Luxembourg:OfficeforOfficial Publications of the European Communities, 2004, p. 3 y ss. 3. Más información en E. Crettaz, “A state-of-the-art review of working poverty in advanced economies: theoretical models, measurement issues and risk groups” en Journal of European Social Policy, October 2013 vol. 23 no. 4, p. 348. Entre los trabajos iniciales más destacados suele señalarse, por ejemplo –véase I. García Espejo, M. Ibáñez Pascual “Los trabajadores pobres y los bajos salarios en España: un análisis de los factores familiares y laborales asociados a las distintas situaciones de pobreza”, en empiria, 2007, n. 14, p. 44-, el de S. A. Levitan, I. Shapiro Working but poor: America’s contradiction: 1987, The John Hopkins University Press. 4. En general, desde una óptica temporal, suele situarse el inicio de esta preocupación en Europa al inicio de la década de los noventa, si bien la incorporación en 2003 de la “EU statistics on incomeandlivingconditions”–enadelanteEU-SILC-multiplicóelinteréscientíficoporestetema en Europa. En este sentido, por ejemplo, I. García Espejo, M. Ibáñez Pascual “Los trabajadores pobres…”, cit., p. 45; D. Spannagel, “In-Work Poverty…”, cit., p. 2 y 4; E. Crettaz, “A state…”, cit., p. 348. 5. Véase I. Marx, B. Nolan, “Trabajadores pobres” en Papeles de Economía Española, 2013, n. 135, p. 99, o D. Spannagel, “In-Work Poverty…”, cit., p. 27 para la que, sin embargo, lo novedoso es que ahora sí se percibe esta cuestión como un problema en la agenda política.
66 Fco. Javier Calvo Gallego TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 tamente “perturbadora” y en la que el desarrollo de una ocupación productiva, aun siendo un instrumento eficaz en muchos casos en la lucha contra la pobreza y la exclusión, distaba ciertamente de ser un remedio seguro para eludir dichas situaciones6. Diversos han sido los factores que, ya desde los primeros años ochenta y noventa, intentaron identificarse como posibles causantes de este fenómeno a escala global. El primero, sin duda, los efectos de la globalización y de la mundialización económica7, que, junto con el cambio tecnológico, habrían provocado en los países occidentales tanto un fuerte proceso de desindustrialización, como un correlativo descenso de los ingresos y de los niveles de vida de aquellos segmentos de mano de obra menos cualificados, sobre todo en los sectores más abiertos al comercio mundial8. En segundo lugar, el paulatino impacto de las políticas neoliberales, tanto en lo relativo a la reducción de la lógica redistributiva del Estado –mercantilización, contractualización, paso del ciudadano y usuario al consumidor…-, como especialmente, al menos en este caso, por la progresiva importancia otorgada a las políticas de activación (work first), singularmente para personas con escaso nivel de cualificación y que condujeron en muchas ocasiones a trabajos de escasa calidad y retribución9. Y en tercer lugar, pero no por ello menos importante, por la progresiva desigualdad que se ha instalado dentro de unos mercados de trabajo cada vez más segmentados, y en los que diversos factores como la edad, el género, la nacionalidad, la cualificación, el tipo de ocupación, el sector de actividad, la tipología contractual o incluso las dimensiones del centro de trabajo podían conducir, si se conjuntaban con los ya señalados elementos 6. L. Bardone, Ac, Guio, “In-work poverty – New commonly agreed indicators at the EU level”, Eurostat, Statisics in Focus, 5/2005, p. 1. En palabras de P. Wolff “17 % of EU citizens were at-risk-of-poverty in 2008” en Eurostat, Statisics in Focus, 9/2010, p. 4 que resumen una apreciación ampliamente compartida señalando: “Being in employment is an effective although not always sufficient way to secure oneself against the risk of poverty and social exclusión” 7. Véase, por ejemplo, J. Hellier, E. Kalugina, “Globalization and the working poor”, ECINEQ, 2015, n. 355; M.L. De La Cal, “Pobreza laboral”, Boletín de recursos de información, Centro de Documentación Hegoa, 2014, n. 40, p. 8 del texto impreso. En cualquier caso, y como recuerda E. Crettaz, “A state…”, cit., p. 349 un sector de la doctrina diferenció tradicionalmente los efectos de esta globalización en Estados Unidos y en Europa. Y así, mientras en el primero caso, la liviana regulación laboral habría favorecido que se dispararan las desigualdades salariales y un descenso del desempleo, en Europa esta misma globalización habría llevado a un descenso en la demanda de empleadosdebajacualificacióny,portanto,aunincrementodelparo.Noobstantenosremitimos almencionadoautorparaunacríticaaesta“teoríaunificada”. 8. Ampliamente sobre estas cuestiones D. Spannagel, “In-Work Poverty…”, cit., p. 7 9. Vid. D. Spannagel, “In-Work Poverty…”, cit., p. 8; M.L. De La Cal, “Pobreza…”, cit., p. 9; I. Marx, B. Nolan, “Trabajadores…”, cit., p. 99 y 100. No obstante, estos mismos autores -p. 104señalan como, al menos hasta 2013 no existía ninguna investigación sistemática que vinculase las tendencias de bajos salarios con las políticas de activación.
Trabajadores pobres y pobreza de los ocupados: una primera aproximación 67 TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 sociológicos propios del hogar, a ofrecer un segmento ciertamente relegado de ocupados para los que el desarrollo de una actividad productiva ni le permitiría salir de la pobreza monetaria relativa ni, incluso y en ciertas ocasiones, eludir el riesgo de una privación material grave o severa10. Además, y en el caso de nuestro país, resulta evidente como a todos estos factores se ha unido el impacto sinérgico que sobre nuestro tejido social han tenido, no ya solo las últimas crisis económicas del 2008 y 2010, sino también, o incluso sobre todo, el tipo de medidas con el que se ha querido reaccionar y actuar especialmente frente a la última de ellas11. El fuerte recorte de prestaciones y de unas transferencias redistributivas que, por lo demás, apenas habían mitigado el problema de la pobreza en los años expansivos previos a estas últimas crisis12, unidos al impacto que sobre el mercado de trabajo y la población ocupada han tenido las últimas reformas laborales han provocado, no solo un notable incremento del coeficiente Gini13, como principal indicador de desigualdad, sino también un llamativo incremento de este colectivo. En este sentido, la buscada, y en buena medida conseguida deflación salarial no ha actuado uniformemente14, cebándose fundamentalmente en los niveles con rentas más bajas, abriendo la horquilla de la dispersión salarial y afectando fundamentalmente a una clase media empobrecida y a los niveles retributivos inferiores15. Además, la concentración del desempleo en determinados colectivos y hogares, unido al progresivo desarrollo de una doble precariedad contractual –a los contratos temporales de escasísima duración se habría unido ahora su progresivo carácter de contratos a tiempo parcial no deseadohabría provocado una caída en la intensidad laboral que obviamente está estrechamente conectada con la 10.Véase,porejemplo,conampliareferenciabibliográfica,I.Marx,B.Nolan“Trabajadores pobres”, cit., p. 100; D. Spannagel, “In-Work Poverty…”, cit., p. 8. 11. Impacto este reconocido incluso por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Plan Nacional de Acción…, cit., p. 9 12. En general, sobre el impacto de la crisis en la pobreza resulta ineludible la remisión al excelente AAVV., VII Informe sobre exclusión y desarrollo social en España, FOESSA, 2014, p. 71 13. Según los datos de Eurostat (SILC) –extraídos el 23-06.2016, última actualización 07.06.2016-,EspañahabríapasadodeuncoeficienteGinidel31,9en2007auncoeficientedel 34,7 en 2014. En términos relativos, muestro país habría pasado de ser el decimosegundo Estado en 2007 por su intensidad al octavo lugar en 2014, superando incluso a Grecia, Rumanía, Portugal o Italia. 14. F.j. Calvo Gallego, M.c. Rodríguez-Piñero Royo, “Las reformas laborales como instrumento de política económica y su impacto sobre el dialogo social en España”, en Revista Internacional y Comparada de Relaciones Laborales y Derecho del Empleo, Vol. 2, Nº. 4, 2014, págs. 1-54. En general, sobre la misma y sus efectos J.I. Pérez Infante, “Crisis económica, empleos y salarios”, en Documentación Social, 2013, n. 169, p. 32 y ss. 15. AAVV., VII Informe…, cit., p. 71 y ss.
68 Fco. Javier Calvo Gallego TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 pobreza monetaria relativa de los hogares y con la posible aparición de supuestos de privación material grave. De ahí, en definitiva, que la cuestión de los “trabajadores pobres”, o como algunos prefieran denominarla, la “pobreza laboral o en el trabajo16” haya ido asumiendo poco a poco un mayor protagonismo17. Y ello no solo entre los estudiosos de las ciencias sociales que desde muy distintas perspectivas se aproxima a este tema, sino también a nivel político, tanto nacional como internacional. Pero no adelantemos acontecimientos. 2. SOBRE EL CONCEPTO DE TRABAJADOR POBRE Y POBREZA EN EL TRABAJO: UNA PROPUESTA SISTEMATIZADORA 2.1. Un concepto inicialmente doctrinal, complejo y carente de uniformidad Por ahora, nos interesa comenzar este estudio señalando cómo, paradójicamente, el primer problema con el que nos enfrentamos al aproximarnos a este concepto es que, a pesar de su muy frecuente utilización, su delimitación ha distado tradicionalmente de ser clara y uniforme en la doctrina18. Y ello por diversos motivos. El primero y más evidente, es que este fue, al menos inicialmente, un concepto básicamente doctrinal y desde luego no establecido en una norma internacional. Como se ha recordado hasta la saciedad, las primeras aproximaciones a esta realidad, primero norteamericanas –tanto estadounidenses como canadiensesy, más tarde, europeas, se realizaron por trabajos científicos que, al tener que delimitar 16.Términoestequealgunosautoresprefierenporserneutrodesdeelpuntodevistadegénero. En este sentido, por ejemplo, M.L. De La Cal, “Pobreza…”, cit., nota al pie 1. 17. Baste recordar ahora recientes y excelentes trabajos como el de AAVV., El trabajador pobre como centro de gravedad de la prevención de la exclusión social, (coord.. E.M. Blázquez Agudo), Bomarzo 2015, o FUNDACIÓN 1º DE MAYO, Pobreza y trabajadores pobres en España, Colección Informes n. 106, 2014, disponible en http://www.1mayo.ccoo.es/nova/files/1018/Informe106.pdf 18. Esta realidad ya fue constatada en 1989 por uno de los artículos seminales en este tema: B.W.Klein,P.Rones,Aprofileoftheworkingpoor”enMonthly Labor Review, October 1989, p. 4. De “definitional chaos” hablaban en 2010 E. Crettaz, G. Bonoli, “Why are some workers poor? The mechanisms that produce working poverty in a comparative perspective”, REC-WP 12/2010, p. 6, disponible en https://www.era.lib.ed.ac.uk/bitstream/handle/1842/3985/REC-WP_?sequence=1 . Un amplio estudio de la literatura sobre esta cuestión en E. Crettaz, “A state…”, cit., p. 347-362. Para una recapitulación más breve y anterior en el tiempo R. Peña Casas, M. Latta, Working poor in European…, cit., p 7. En esta misma línea, desde una perspectiva retrospectiva S. Ponthieux” The working poor. Limits of the EU indicator “in-work poverty risk”, limits of the statistical category “working poor”, and exploration of a notion of “poverty in earned income”, ECINEQ 2007, p. 2 disponible en http://www.diw.de/sixcms/detail.php/60146
Trabajadores pobres y pobreza de los ocupados: una primera aproximación 69 TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 apriorísticamente su campo de indagación, adoptaron una posición en muchas ocasiones no homogénea ni uniforme y sobre todo deudora de los propios objetivos o campos en los que se centraba la concreta investigación. Además, a esta diversidad en las fronteras de dicho concepto coadyuvó sin duda, y en segundo lugar, el hecho de que nos encontramos ante una realidad que, lejos de “pertenecer” o poder ser analizada por y desde una única rama del conocimiento, presenta elementos que van desde el ámbito laboral –salarios bajos, escasa o nula calidad o intensidad en el empleo-, al de la economía laboral –distribución de la riqueza e impacto sobre el crecimiento-, la previsión social e incluso la hacienda pública –eficiencia de los instrumentos de redistribución tanto de protección social como impositivosy, sobre todo, al de la sociología –pobreza y exclusión social-19. En tercer lugar, tampoco cabe olvidar cómo los dos elementos que deben interseccionar necesariamente en este concepto –pobreza y trabajadorno son en absoluto homogéneos: mientras uno es netamente individual y normalmente encuentra su referente en las ramas jurídicas o económicas, el otro, de la pobreza, normalmente viene referido a un concepto colectivo como es el hogar entendido como unidad básica de consumo y con principales connotaciones sociológicas20. Y si a todo ello sumamos, en cuarto lugar, el hecho de que en ocasiones se intentó construir un concepto tendencialmente universal, mientras que en otras la óptica fue mucho más concreta y específicamente estatal, tendremos las razones por las que, como decimos, y sobre todo durante los años ochenta y noventa, pero incluso aún hoy, este concepto de trabajadores pobres, pobreza en el trabajo o pobreza en la edad laboral –pues la elección del término dista de ser inocuacareció de una definición homogénea y clara, sobre todo para el que se aproxima por primera vez a esta realidad. No podemos detenernos aquí, obviamente, en el análisis pormenorizado de las diferencias en cada una de estas delimitaciones doctrinales, por lo demás ampliamente estudiadas en trabajos como el de CRETTAZ21. Por ello, y de forma más modesta, nos limitaremos a señalar, a título meramente ejemplificativo, cómo, por lo que se refiere a la pobreza, en la mayoría de estos estudios se optaba y aún se opta por una perspectiva objetiva y no subjetiva de la misma, esto es, asentada en indicadores objetivos y no sobre la apreciación de la propia persona. Desde esta óptica, y sobre todo en Europa, primó la adopción de una línea o um19.Destacando,porejemplo,estecarácter“híbrido”ylasconsiguientesdificultadesR.Peña Casas, M. Latta, Working poor in European…, cit., p. 3. 20. Nuevamente R. Peña Casas, M. Latta, Working poor in European…, cit., p. 4. En un sentido similar I. García Espejo, M. Ibáñez Pascual “Los trabajadores pobres…”, cit., p. 43; S. Pontieux, In-work poverty in EU, Eursotat, 2010, p. 27; D. Spannagel, “In-Work Poverty…”, cit., p. 3. 21. E. Crettaz, “A state…”, cit., p. 349 y ss.
70 Fco. Javier Calvo Gallego TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 bral de pobreza relativa y no absoluta, centrada en un determinado porcentaje22 de la mediana –obsérvese, no de la mediade ingresos, ya sea del individuo o, sobre todo, por componente del hogar, ya sea anual o anclada en un determinado momento. Y todo ello sin olvidar como, desde otra perspectiva, aunque eso sí monetaria, también ha sido frecuente utilizar ya sea la línea de pobreza oficial23 o el resultado –al ser esta última ciertamente baja en algunos paísesde aplicar al umbral oficial de pobreza algún multiplicador24. Solo en algunos casos se utilizaba una metodología distinta, poniendo por ejemplo en relación los ingresos familiares con los gastos en determinados bienes de primera necesidad y situando así el umbral en el coste de esta cesta o en aquellas situaciones en las que se gasta más de un determinado porcentaje –por ejemplo, el 20%- de los ingresos en tales bienes25, o, desde otra perspectiva, recurriendo a la imposibilidad o dificultad en el acceso a determinados productos –el concepto de privación/exclusión sobre el que después volveremoso incluso, en los supuestos más extremos, en la necesidad de recurrir a la ayuda de entidades asistenciales26. Y todo ello por no hablar de la discusión sobre la necesidad o no de un concepto multidimensional que abarcará no solo la pobreza sino también la exclusión social. Y por otra parte, incluso un menor consenso se constataba si analizamos los intentos de delimitación en estos mismos estudios del segundo elemento antes 22. Que de acuerdo con E. Crettaz, “A state…”, cit., p. 352 y E. Crettaz, G. Bonoli, “Why are some…”, cit., p. 7 van del 40 al 70%, aunque la inclusión del indicador europeo ha conducido a que la mayor parte de autores utilicen el 60%. Por poner solo un ejemplo, en el caso de la OCDE, Employment Outlook 2009, Tackling the Jobs Crisis, Paris, p. 172 se adopta el 50%. 23. Moviéndonos así en el campo de la pobreza absoluta, al menos en aquellos países como EstadosUnidosenlosqueesteumbralvienefijadoanualmentedeformaoficialenfuncióndelas características de la familia. Esta orientación y una justificación de la misma muy clarificadora –“To me as an American, it seems more natural to think of poverty as falling in such a circumstance, and so I use absolute poverty concepts”- en G. S. Fields “Poverty and Low Earnings in the Developing World”, ILR Working Paper No. 152. Ithaca, NY: School of Industrial and Labor Relations, Cornell University, p. 3 disponible en http://digitalcommons.ilr.cornell.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1151&context=workingpapers . 24. Véanse los ejemplos en E. Crettaz, “A state…”, cit., p. 352. 25. Este umbral es, según E. Crettaz, “A state…”, cit., p. 352, el utilizado frecuentemente en Canadá. 26. Véase nuevamente una recapitulación de estos trabajos en E. Crettaz, “A state…”, cit., p.352.Engeneral,sobrelasdistintasperspectivasdesdelasqueesposibledefinirydelimitarla pobreza, son de interés el trabajo de J. Ventura, K Jáuregui, “¿Es posible (re)insertar a los pobres al desarrollo?: modelos y paradigmas”, Universidad & Empresa, 2016, n. 18(31), p. 35 y ss., Doi: http://dx.doi.org/10.12804/rev.univ.empresa.31.2016.02 ; el documento del INE La pobreza y su medición Presentación de diversos métodos de obtención de medidas de pobreza, disponible en http://www.ine.es/daco/daco42/sociales/pobreza.pdf; o OCDE, Employment Outlook 2009, Tackling the Jobs Crisis, cit., p. 168-171.
Trabajadores pobres y pobreza de los ocupados: una primera aproximación 71 TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 reseñado: el del trabajador27. Y ello ya que frente al mismo puede primar una aproximación ya sea sociológica, ya sea económica o, por último, otra más técnica y ciertamente reducida, propia por tanto del ámbito jurídico laboral. Así, y en primer lugar, en diversos trabajos el concepto de trabajador se aborda, sobre todo en determinados países, desde una perspectiva fundamentalmente sociológica que les permite incluir a toda persona activa, esté o no ocupada, siempre que, al menos, haya participado en el mercado laboral; esto es, esté ocupada o busque desarrollar dicha actividad una parte significativa del año -como, por ejemplo, veintisiete semanas al año-. Esta aproximación, avanzamos, básicamente norteamericana, permitía incluir en este concepto a desempleados que, eso sí, busquen activamente empleo -“labor force”-, si bien en algún caso, se ha llegado a reclamar –especialmente en Francia, dada la mayor tasa de desempleo de larga duraciónuna cierta participación activa que conlleve que se haya desarrollado un actividad productiva al menos un mes 28. Y todo ello, claro está, por no hablar de ciertos estudios que abarcan a todos los miembros de la unidad familiar “pobre” en el que al menos uno de sus miembros trabaja29. En cambio, en otros estudios la acepción es más reducida y económica y abarcaría solo a los ocupados, incluyendo, eso sí, tanto a aquellos que lo son de forma autónoma como a los que lo son por cuenta ajena30. Finalmente, y entre otras razones, seguramente por la escasa fiabilidad –como veremosde los datos relativos a los autónomos31, tampoco son escasos los autores que reducen aún más los límites de esta categoría, reduciéndolo a aquellos que desarrollan una actividad productiva dependiente en una acepción por tanto, bastante más cercana a la perspectiva jurídico-laboral. En cualquier caso, y por si no fuera poca toda esta complejidad, un análisis de la bibliografía existente plantea un tercer elemento, ligado eso sí, al anterior, pero aún más complejo; al analizarse los datos normalmente en un periodo temporal específico, suele ser igualmente habitual el requerir que ya sea el deman27. En general nos remitimos al repaso recogido en E. Crettaz, “A state…”, cit., p. 352 y ss. 28. Por ejemplo, C. Lagarenne, N. Legendre, “The working poor in France: personal and family factors”, publicado originalmente como “Les travailleurs pauvres en France: facteurs individuels et familiaux”, Economie et Statistique No. 335, 2000 – 5, disponible el 27 de mayo de 2016 en < http://www.insee.fr/en/ffc/docs_ffc/is48_335.pdf >. Sobre las distintas opciones que en sumomentoseplanteóelINSEEylaopciónfinalmenteasumidavéaseS.Ponthieux“Theworking poor. Limits…”, cit., p. 6. 29. Un interesante ejemplo en A. Payne “Working poor in Australia An analysis of poverty among households in which a member is employed”, en Family Matters, 2009, n. 81, p. 15 y ss. 30. Sobre estas tres perspectivas –norteamericana o activa, francesa derivada de aquella pero que excluye a los parados de larga duración y la europea, la más estrictaD. SPANNAGEL, “InWorkPoverty…”,cit.,p.14quiendestacaademáslasconsecuenciascientíficasdeadoptarunau otra posición. 31. Véanse los autores citados infra 89.
78 Fco. Javier Calvo Gallego TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 estuviera tan matizados por las características del hogar familiar63. En cualquier caso, y sea como fuere, lo cierto es que el indicador del EUROSTAT incorporaría aquí a todos aquellos ocupados que habiten en hogares cuya “renta disponible equivalente” sea inferior al 60 % de la mediana64. A su vez, esta renta o ingreso equivalente disponible –“equivalised disposable income”- sería el resultado de dividir los ingresos monetarios totales de un hogar -recibidos de cualquier fuenteque, después de impuestos y otras deducciones, están disponibles para el ahorro o el gasto, dividido entre el número de miembros del hogar65 utilizando la escala modificada de la OCDE (unidades de consumo equivalentes); esto es, una escala que, como es bien sabido, computa como uno al primer adulto, como 0,5 al segundo y siguientes -siempre que sean mayores de catorce añosy como 0,3 a cada menor por debajo de esta última edad. Ese cociente es en definitiva el que se imputa a todos y cada uno de los miembros y si el mismo se sitúa para un ocupado por debajo del 60% de la mediana de los ingresos de las distintas unidades familiares, nos encontraríamos, por tanto, ante una persona en riesgo de pobreza. Finalmente, la tasa de riesgo de pobreza en el trabajo se calcularía como el porcentaje de ocupados en riesgo de pobreza sobe el total de la población en dicha dimensión. Esta situación, además puede considerarse persistente cuando acontece no solo en el año en consideración sino también en dos de los tres años anteriores66. 63. En esta línea merece destacarse, por ejemplo, el interesante trabajo de S. Ponthieux “The working poor. Limits…”, cit., p. 11 y ss. que proponía un nuevo indicador individual: el “poverty in earned income”. Igualmente de esta misma autora S. Ponthieux, In-work …, cit., p. 29 y ss.. En España I. García Espejo, M. Ibáñez Pascual “Los trabajadores pobres…”, cit., p. 42 proponen la necesidad de diferenciar, pero estudiándolos conjuntamente, a los trabajadores con salarios bajos y a los trabajadores pobres. Destacando igualmente de forma crítica la posible ocultación de situaciones desfavorables en el mercado de trabajo y proponiendo combinar el análisis individual con el del hogarM.L.DeLaCal,“Pobreza…”,cit.,p.3y4.Encambio,justificandolanecesidaddeanalizar esta cuestión desde la óptica de los hogares L.Bardone, A.c. Guio, “In-work poverty,,,”, cit., p. 2. 64. Los distintos efectos de la crisis sobre los diversos tipos de ingresos computables y sus efectos sobre este umbral han hecho que EUROSTAT incorpore un nuevo indicador que ancla en el tiempo –por ejemplo en 2008dicho umbral. Ello permite eliminar tal efecto lo que provoca, por ejemplo, que las tasas se incrementen en países como España que se han visto más gravemente afectados por la crisis. Sobre el tema EUROSTAT “The measurement of poverty and social inclusion in the EU: achievements and further improvements”, Seminar “The way forward in poverty measurement” 2-4 December 2013, disponible en https://www.unece.org/fileadmin/DAM/stats/ documents/ece/ces/ge.15/2013/WP_25_Eurostat_D_En.pdf 65. Lo que, como señalan I. García Espejo, M. Ibáñez Pascual “Los trabajadores pobres…”, cit.,p.47suponeunrepartoequitativodentrodelhogarnecesarioparafinesoperativos,másalláde que algunas investigaciones señalen que en la práctica esto no ocurre así. 66. Véase R. Gutiérrez Palacios, A. Tejero Pérez, “La dinámica en…”, cit., p. 12 a quienes se reenvía para un interesante estudio longitudinal de estas situaciones, en especial en relación con los escenarios de cronicidad de la misma.
Trabajadores pobres y pobreza de los ocupados: una primera aproximación 79 TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 c) El concepto de privación material grave y severa para el Eurostat y su posible análisis desde la actividad En cualquier caso, es fácil percibir que el anterior indicador no lo es de pobreza absoluta, sino más bien de desigualdad. De ahí seguramente el interés que presenta la posibilidad de analizar desde esta misma óptica de la actividad/ocupación un segundo indicador igualmente europeo como es el de la carencia material grave adoptado por los 27 países de la UE en 2009; o incluso, yendo un paso más allá, el de carencia material severa, como variación del anterior en el marco del compromiso de la Estrategia Europa 2020 de reducir significativamente la pobreza67. Simplificando podríamos señalar que este indicador mediría la proporción de la población que no pueden permitirse tres (carencia material) o cuatro (carencia material severa) conceptos de los nueve siguientes: 1) no tener retrasos en el pago del alquiler, hipoteca, recibos relacionados con la vivienda o compras a plazos; 2) mantener la vivienda con una temperatura adecuada durante los meses fríos; 3) hacer frente a gastos imprevistos; 4) una comida de carne, pollo o pescado cada dos días; 5) ir de vacaciones fuera de casa, al menos una semana al año; 6) un coche; 7) una lavadora; 8) una televisión a color; 9) un teléfono. Y aunque es evidente que no existe como tal un indicador específico como el anterior que identifique la tasa de ocupados en hogares con privación material grave o severa, lo cierto es que sí es posible extraer estas cifras ya sea a nivel europeo o ya sea nacional a través del análisis de la European Union Statistics on Income and Living Conditions del Eurostat68. Al igual que en el anterior caso, esta privación material o severa es persistente cuando dicha incapacidad para obtener tales bienes se ha producido además del presente año en al menos dos de los tres anteriores69. d) Hogares con muy baja intensidad laboral Finalmente, para esta tercera dimensión de la pobreza y la exclusión social se analiza la intensidad laboral de los hogares calculada como la razón del número de meses que los miembros de un hogar en edad de trabajar –entre 18 a 59 67. Esta misma propuesta en I. Marx, B. Nolan, “Trabajadores…” cit., p.103. Para un análisis desde esta doble perspectiva –tanto de riesgo de pobreza, como de carencia material severaen nuestro mercado de trabajo, M. Ibañez, “Apuntes…”, cit., p. 63 y ss. 68. Que en este, como en tantos otros puntos, consideramos que aporta una información preconfiguradamásvaliosaqueladelpropioINE. 69. http://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php/Glossary:Material_deprivation
80 Fco. Javier Calvo Gallego TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 años70, pero con exclusión de los estudiantes entre 18 a 24 años dependientes-, han trabajado durante el año anterior entre el número de meses que durante este mismo periodo tales personas pudieron trabajar71. De este modo, los hogares presentarían una baja intensidad cuando dicha ratio fuese o sea inferior al 20%72. 2.3. Un intento y una propuesta de sistematización: las diversas opciones posibles para el investigador Pues bien, llegados a este punto podríamos concluir señalado, en primer lugar, que seguimos careciendo de un concepto –y, consiguientemente, de una terminologíaclaro, uniforme, permanente y universal sobre qué ha de entenderse por trabajadores pobres, pobreza en el trabajo u ocupados en hogares con carencias materiales graves. Es cierto que la necesidad de acudir a las fuentes estadísticas hace inevitable partir de los presupuestos que delimitan los propios microdatos de las encuestas de los que son resultado. Pero, en definitiva, queda al investigador adoptar una delimitación concreta en función del concepto más o menos amplio que dé a las dos zonas que, eso sí, siempre deben interseccionar en estos casos: actividad/ocupación/empleo y pobreza73. De este modo, el ámbito de la indagación puede ser más o menos intenso en función del grado de relación escogido para el individuo con la actividad. Desde esta perspectiva, centrada como decimos en la actividad, se podría optar –seguramente en función de la finalidad del estudio-: ●En primer lugar, por una definición muy amplia que abarcara –la visión más ampliaa todos los sujetos en edad de trabajar –lo que, por ejemplo, se ha denominado en algún trabajo reciente Working age poverty74o, de forma más limitada, aunque nuevamente amplia a todos los activos (Working poor) 70. Aunque en algún trabajos se ha optado por ampliar esta edad hasta los 64 - I. García Espejo, M. Ibáñez Pascual “Los trabajadores pobres…”, cit., p. 55Eurostat parece considerar a este respecto solo a las personas entre 18 y 59 años - http://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/ index.php/Glossary:Persons_living_in_households_with_low_work_intensity -. 71. Véase en este sentido, de forma bastante más amplia: http://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php/Material_deprivation_and_low_work_intensity_statistics#Low_work_ intensity 72. Más información en L. Bardone, A.c. Guio, “In-work poverty..”, cit., p. 6. 73. Un ejemplo de propuesta sumamente interesante en S. Ponthieux “The working poor. Limits…”, cit., p. 12 y ss. 74. Véase M. Grzegorzewska, C. Thévenot “Working age poverty: what policies help people finding a job and getting out of poverty”, en EUROPEAN COMMISSION Employment and Social Developments in Europe 2013, Luxembourg: Publications Office of the European Union, 2014, p. 129 y ss. Desde otra perspectiva tampoco son infrecuentes los estudios sobre la pobreza entre la
Trabajadores pobres y pobreza de los ocupados: una primera aproximación 81 TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 ●O, en segundo lugar, una delimitación más estricta, limitada a aquellos cuya situación laboral más frecuente –sin entrar aquí en sus característicasfuera la ocupación (In-work poverty), distinguiendo nuevamente aquí en función de si se trata de autónomos –lo que podríamos denominar In self-employee povertyo de asalariados –In-employee poverty-. O incluso otra opción que mezclara la participación en la fuerza de trabajo –simple actividadla mayor parte del año con el desarrollo de algún periodo -aunque no fuera el mayoritariode ocupación por cuenta propia o dependiente, la que permitiría incluir a colectivos precarios con contratos u ocupación de escasa entidad o duración75. Ahora bien, si todas estas posibilidades se nos abren en relación con la actividad, no menos se nos ofrecen en el campo de la pobreza. Partiendo de que, por razones evidentes, parece razonable asumir un concepto objetivo y no subjetivo –o basado en la simple apreciación del individuode la misma, las posibilidades se bifurcan y multilican en función de si adoptamos dos tipos de variables: ●en primer lugar si adoptamos una perspectiva individual (de la persona en activo, ocupada o asalariada) en una óptica que gana adeptos76 pero que en ocasiones se confunde con el concepto primigenio de bajos ingresos (low earnings); u otra colectiva, centrada en la situación de los hogares –cuyos miembros normalmente son computados en función de la escala corregida de la OCDE antes señalada-. ●Pero también, si bien normalmente desde esta última perspectiva –ya que al provenir los datos de encuestas de condiciones de vida es el hogar la unidad básica de referenciaes posible distinguir en función de si lo que se adopta es: ❍ un criterio de pobreza monetaria relativa –centrada, como ya hemos señalado, normalmente en que la “renta disponible equivalente” de sus miembros alcance o no el 60% de la mediana (at risk of poverty) ❍ o un criterio más cercano a la pobreza “absoluta” centrado en la carencia material grave o severa El resultado, por tanto, de cómo definamos cada conjunto determinará la amplitud de la consiguiente zona de intersección y de estudio, sin que población en edad de trabajar (“poverty among the working-age population”) - OCDE, Employment Outlook 2009, Tackling the Jobs Crisis, cit., p. 17275. La exclusión de estos sujetos del indicador IWP es, por ejemplo, una de las criticas fundadas que realiza S. Ponthieux “The working poor. Limits…”, cit., p. 12. 76. Véase lo ya señalado supra en la nota al pie 64.
82 Fco. Javier Calvo Gallego TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 existan condicionantes previos –más allá de la presencia simultánea de actividad y pobreza-, al depender, en último término, de qué y cómo se quiera investigar. Y todo ello sin olvidar cómo en este caso, el estudio puede ser transversal, esto es, centrados en los datos de una mera anualidad, o longitudinal, analizando las trayectorias –allá donde es posiblede los miembros de unidades familiares en relación con la pobreza para detectar de este modo su carácter esporádico, recurrente o permanente. En cualquier caso, y por razones de simple eficiencia y limitación de espacio, para este primer trabajo introductorio de la labor que durante tres años planea desarrollar el Proyecto DER2015-63701-C3-1-R adoptaremos una visión más estandarizada y transversal, centrada en los datos de EUROSTAT –para permitir así una cierta comparación entre los distintos estados miembros de la Unión-, relativos ya sea a la evolución y caracterización de los ocupados –distinguiendo entre trabajadores o noen hogares con riesgo de pobreza monetaria relativa así como, de forma simultánea, y en la medida de lo posiblede aquellos ocupados en hogares con carencia material severa tal como han sido definidos en las páginas anteriores. 3. EVOLUCIÓN Y CARACTERIZACIÓN DE LOS OCUPADOS Y ASALARIADOS EN RIESGO DE EXCLUSIÓN SOCIAL O EN RIESGO DE POBREZA 3.1.Ocupadosyasalariadosenriesgodepobrezaoexclusiónsocial(AROPE) Pues bien, si desde esta perspectiva analizamos las personas en riesgo de pobreza o exclusión social (subsumidas, por tanto, dentro del AROPE) por su más frecuente actividad durante el año anterior es fácil percibir, en primer lugar, que el porcentaje más bajo de riesgo se da, obviamente, entre las personas ocupadas, mientras que el más alto corresponde –como sucede tanto en la UE 27 como en la Eurozona 19-, con las personas desempleadas. La ocupación, por tanto, sigue siendo la forma más efectiva para asegurarse frente al riesgo de pobreza77, si bien eso sucede de forma más intensa en unos países que en otros. Así, mientras en 77. Esta misma conclusión con datos de hasta el año 2005 en L. Bardone, A.c. Guio, “Inwork poverty..”, cit., p. 2. En esta misma dirección S. Ponthieux, In-work poverty in the EU, Eurostat 2010, p. 7. Igualmente en relación con las personas en edad de trabajar, OCDE, Employment Outlook 2009, Tackling the Jobs Crisis, cit., p. 167; Para un análisis más amplio de las característi-
Trabajadores pobres y pobreza de los ocupados: una primera aproximación 83 TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 Bélgica, Dinamarca o Finlandia el porcentaje de personas ocupadas y en riesgo de pobreza o exclusión social era menos de un tercio del mismo dato para la población general en 2014, en otros países –sobre todo, los de nueva incorporaciónesta ratio se reducía dramáticamente destacando, por ejemplo Rumanía, en donde apenas alcanza el 1,278. Tabla 1: Personas de 18 a 64 años en riesgo de pobreza o exclusión social por su más frecuente actividad GEO Relación con actividad/Tiempo 2008 2010 2012 2014 2015 UE 27 Total población 23,0 23,5 25,2 25,2 : Ocupados 12,5 12,2 13,4 13,1 : Asalariados : 10,2 11,4 11,0 : Ocupados excepto asalariados : 24,1 25,6 26,1 : No ocupado 44,1 44,9 47,5 48,4 : Desempleado 64,9 64,7 67,0 67,0 : Jubilados 32,1 27,4 27,2 25,0 : Otros inactivos 42,1 43,3 45,9 46,2 : Euro área 19 Total población 21,4 22,2 24,2 25,0 : Ocupados 10,8 10,5 11,9 12,1 : Asalariados : 9,0 10,4 10,5 : Ocupados excepto asalariados : 19,8 22,0 22,8 : No ocupado 42,2 43,9 46,8 48,1 : Desempleado 64,2 64,6 66,9 66,9 : Jubilados 26,7 22,9 23,7 22,8 : Otros inactivos 39,6 41,4 44,0 44,3 : España Total población 21,4 25,1 28,6 31,9 31,3 Ocupados 12,9 12,9 13,2 15,1 15,7 Asalariados : 10,7 11,2 12,7 13,2 Ocupados excepto asalariados : 24,9 24,4 26,9 28,1 No ocupado 39,2 45,1 50,0 53,4 52,9 Desempleado 50,4 58,4 62,1 65,4 64,2 Jubilados 30,5 22,6 19,4 20,1 21,8 Otros inactivos 36,5 38,6 42,6 43,8 43,9 Fuente: Eurostat (source: SILC) [ilc_peps02]. Datos extraídos el 22.06.2016, última actualización 13.06.2016) cas personales de las personas en riesgo de pobreza en España M. Ibañez, “Apuntes…”, cit., p. 68 y ss. 78. Un intento de posible explicación de esta distinta relación entre países en L. Bardone, A.C. Guio, “In-work poverty...”, cit., p. 5, si bien debe recordarse que el trabajo es del año 2005.
84 Fco. Javier Calvo Gallego TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 Ahora bien, lo que también se observa con claridad es que este menor riesgo no significa la inexistencia del mismo79. De hecho, el porcentaje de ocupados y de asalariados de entre 18 y 64 años en riesgo de pobreza o exclusión social es ciertamente significativo no solo en España -15,7 en 2015sino también en la UE 27 y la Eurozona 19 -13,1 y 12,1 respectivamente en el año 2014, último en el que tenemos datos. Y además, lo cierto es que estos mismos datos se habrían incrementado en nuestro país de forma significativamente más intensa que en el resto de Europa80. De hecho, mientras este porcentaje en el caso del conjunto de la población se habría incrementado en dicho periodo (2008-2014) 2,2 puntos en el caso de la UE 27 y de 3,6 en la Eurozona 19, en España, dicho incremento habría sido durante estos seis años de 10,5 puntos. Y del mismo modo, aunque eso sí, de manera menos acusada, en el caso de los ocupados este incremento habría sido igualmente más alto en nuestro país que en las otras dos áreas tomadas como comparación -de 2,2 puntos, frente a los incrementos de 0,6 y 1,3 de la UE 27 y la Eurozona 19 respectivamente-. En cualquier caso lo más llamativo es que para el 2015 –año en el que aún carecemos de datos para las áreas geográficas más ampliasla cierta estabilización en la dimensión de este problema que cabe apreciar para el conjunto de la población no se habría trasladado a ocupados y asalariados, en el que esta magnitud habría seguido creciendo significativamente. 3.2. Ocupados en riesgo de pobreza (IWP) Sea como como fuere, una información mucho más desagregada puede obtenerse si analizamos el indicador específico elaborado por la Unión en este ámbito como es el de ocupados en hogares con riesgo de pobreza. 3.2.1. Cuantificación y evolución temporal Pues bien, lo primero que llama la atención al analizar los resultados ofrecidos por Eurostat es que España se habría situado siempre entre los países en los que la tasa de riesgo de pobreza en el trabajo, tal como ha sido definida anterior79. En palabras de la OCDE, Employment Outlook 2009, Tackling the Jobs Crisis, cit., p. 167 “ However, in-work poverty risk is significant almost everywhere. While employment reduces considerably the poverty risk, on average 7% of individuals living in households with at least one worker are poor in the OECD area”. 80. Una conclusión similar en A. Moreno Mínguez, “El impacto del desempleo en los hogares españoles: el reto de las políticas públicas ante la pobreza y la exclusión social”, en Documentación Social, 2013, n. 169, p. 98.
Trabajadores pobres y pobreza de los ocupados: una primera aproximación 85 TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 mente, se encuentra más alta81. Como puede apreciarse en la Tabla 2, los datos de nuestro país siempre se han situado por encima, tanto de la media de los países de la Unión, como de la zona euro. Y además, con una evolución preocupante en relación con el resto de sus socios. Y ello ya que si en 2006 era el sexto país con el indicador más alto de los que se poseían datos –y en aquel momento Eurostat no los disponía de algunos de los países que más tarde se demostraría sufren especialmente este problema-, posteriormente se ha situado siempre entre la tercera y la cuarta posición -con la salvedad del atípico 2013-, colocándose incluso por encima de países que habitualmente han tenido una tasa más alta como Luxemburgo, Italia o Polonia. Esto es, dentro de una tónica globalmente creciente82, España se situaría entre los estados en los que este indicador más habría aumentado. Tabla 2: Tasa de ocupados en riesgo de pobreza (18 a 64 años) GEO/TIME 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 Unión Europea 27 8 8,3 8,5 8,4 8,3 8,9 9 9 9,6 : Euro área (19 países) 7,3 7,9 8,1 8,2 8 8,5 8,6 8,7 9,4 : Bélgica 4 4,3 4,7 4,5 4,4 4,1 4,5 4,4 4,8 : Bulgaria 5,5 5,9 7,6 7,5 7,7 8,2 7,4 7,2 9,3 7,8 República Checa 3,5 3,3 3,6 3,2 3,7 4,1 4,6 4,1 3,6 : Dinamarca 4,5 4,2 5 5,9 6,3 6,3 5,3 5,4 4,8 5,1 Alemania 5,5 7,4 7,1 6,8 7,1 7,7 7,7 8,6 9,9 : Estonia 7,8 7,9 7,4 8,3 6,7 8,2 8,5 7,7 11,8 : Irlanda 6,2 5,5 6,3 4,9 5,5 5,3 5,4 4,5 5,5 : Grecia 13,7 14,1 14,2 13,7 13,9 11,9 15,1 13 13,2 : España 10,1 10,2 11,3 11,7 10,8 10,9 10,8 10,6 12,6 13,2 Francia 6 6,4 6,5 6,6 6,5 7,6 8 7,8 8 : Croacia : : : : 6,2 6,5 6,1 6,2 5,7 : Italia 9 9,4 9,1 10,2 9,7 11,1 11,1 11,2 11,1 : Chipre 7,2 6,3 6,3 6,8 7,4 7,3 8 9 7,8 : Letonia 11,2 9,5 10,7 11,2 9,7 9,6 8,9 9,1 8,3 9,4 Lituania 10,1 8,1 9,5 10,5 12,7 9,6 7,7 9,2 8,4 : Luxemburgo 10,3 9,3 9,4 10,1 10,6 9,8 10,3 11,2 11,1 : Hungría 6,9 5,8 5,8 6,2 5,4 6,2 5,7 7 6,7 9,3 Malta 4,1 4,6 5,1 5,4 5,8 6,1 5,2 5,9 5,7 : 81. Y todo ello sin olvidar que, como recuerdan R. Gutiérrez Palacios, A. Tejero Pérez, “La dinámica…”,cit.,p.20,eldobledelaspersonasquereflejanlastasasestáticaspasanenalgúnmomento por la pobreza laboral en un periodo de cuatro años. 82. Un análisis de las tendencias anteriores –esto es, entre 1995 a 2006en I. Marx, B. Nolan, “Trabajadores…” cit., p. 103, quienes destacan la ausencia de una tendencia común.
86 Fco. Javier Calvo Gallego TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 GEO/TIME 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 Holanda 4,4 4,5 4,7 5 5,1 5,4 4,6 4,5 5,3 : Austria 6,3 6,1 8,5 8,2 7,5 7,6 8,2 7,9 7,2 7,8 Polonia 12,8 11,7 11,5 11 11,5 11,2 10,4 10,8 10,7 : Portugal 10,4 9,3 11,3 10,3 9,6 10,2 9,9 10,4 10,7 : Rumanía : 17,3 16,8 17,3 17 18,6 18,9 17,7 19,5 : Eslovenia 4,8 4,7 5,1 4,8 5,3 6 6,5 7,1 6,4 : Eslovaquia 6,3 4,9 5,8 5,2 5,7 6,3 6,2 5,8 5,7 : Finlandia 4,4 5 5,1 3,7 3,7 3,9 3,8 3,8 3,7 3,5 Suecia 7,4 6,5 6,8 7 6,6 6,9 6,7 7,1 7,8 : Reino Unido 7,7 7,9 8 6,3 6,7 7,8 8,7 8,2 8,7 : Islandia 6,6 7,2 6,9 7,8 6,8 6,7 5,4 6,2 4,7 : Noruega 6,1 5,9 5,4 5,6 5,2 5,5 5,1 5,8 5,2 : Suiza : 7,7 9,2 8,1 7,5 7,6 8,5 7,6 6,2 : Serbia : : : : : : : 14,6 14,9 : Fuente: Eurostat (source: SILC) [ilc_iw01]. Datos extraídos el 22.06.2016, última actualización 07.06.2016, En cualquier caso, estos datos son coherentes con los principales estudios que han analizado el impacto que los elementos institucionales, en especial los relativos al mercado de trabajo, al sistema de protección social –sobre todo los aspectos relativos a las políticas familiaresy a los mecanismos redistributivos propios del Estado de bienestar, tiene sobre este indicador83 y a las posibles clasificaciones que de los mismos pudiera derivarse utilizando normalmente la bien conocida clasificación de Esping-Andersen84. Y ello ya que, dejando a un lado el caso sumamente singular de Luxemburgo85, resulta evidente que los países con unas ratios más bajas suelen ser los de los países nórdicos con sistemas de bienestar “socialdemócratas” –aunque entre ellos Suecia suele presentar las tasas más altas-, del mismo modo que los países “conservadores corporativos” –Austria, Francia y Alemania (aunque con un notable crecimiento en este último caso)- suelen tener igualmente unas tasas relativamente bajas frente a, sobre todo, los países mediterráneos y algunos –que no todoslos países del este86. 83. Por mencionar tan solo un estudio sobre este impacto, véase D. Spannagel, “In-Work Poverty…”, cit., p. 3 y ss. 84. Por mencionar solo un ejemplo véase E. Crettaz, G. Bonoli, “Why are some workers…”, cit., p. 12. 85. Sobre la singularidad de los datos de este país, que hace que en ocasiones se excluyan de los propios estudios, D. Spannagel, “In-Work Poverty…”, cit., p. 18. 86.Sobreestarelaciónentrelastasasderiesgodepobrezaeneltrabajoylaclasificaciónde Esping-Andersen véase D. Spannagel, “In-Work Poverty…”, cit., p. 18 y ss.
Trabajadores pobres y pobreza de los ocupados: una primera aproximación 87 TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 No obstante, llama la atención cómo en relación con la privación material severa tanto de los ocupados como de los asalariados, España se ha situado bastante cerca de la media de los países de la UE 15 y, por tanto, bastante alejado de las ratios mucho más altas de los países de nuevo ingreso que, obviamente, condicionan la general de la UE 27. Este hecho puede resultar sorprendente sobre todo si lo relacionamos con los datos incorporados en la anterior Tabla 2, pero quizás responda a las redes y amortiguadores sociales propios de nuestro modelo social. En cualquier caso, lo que sí se aprecia es un notable incremento desde los datos de 2007 a los momentos más intensos de las dos crisis anteriores; esto es, 2009-2010 y 2014. Y ello tanto en cuanto a ocupados como en relación con los asalariados. Tabla 3: Tasa de ocupados y asalariados en privación material severa 18 a 64 años (2006-2015) GEO Rel. actividad 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 UE 27 Ocupados 6,5 6,0 5,7 5,5 5,5 5,7 6,4 6,1 5,4 : Asalariados : : : 5,2 5,2 5,4 5,9 5,8 5,1 : UE 15 Ocupados 3,0 3,0 3,3 3,2 3,1 3,6 4,3 4,2 3,9 : Asalariados : :: : 3,1 3,1 3,5 4,2 4,1 3,8 : Nuevos 12 países Ocupados 20,3 17,6 14,7 14,7 14,8 14,3 14,6 13,8 11,1 : Asalariados : : : 13,7 13,9 13,2 13,4 13,0 10,2 : Euro área (19 países) Ocupados 3,8 3,6 3,8 3,8 3,6 4,1 4,7 4,5 4,3 : Asalariados : : : 3,8 3,7 4,1 4,5 4,4 4,2 : Bélgica Ocupados 2,2 2,0 2,4 2,4 2,4 2,4 2,6 2,1 2,4 : Asalariados : : : 2,4 2,4 2,5 2,7 2,2 2,4 : Bulgaria Ocupados 45,7 44,2 25,8 28,9 33,9 31,8 31,4 30,1 20,0 21,9 Asalariados : : : 29,4 34,9 32,9 32,5 31,5 20,6 22,8 R. Checa Ocupados 5,6 4,0 4,2 3,9 3,7 3,7 4,0 4,2 3,5 : Asalariados : : : 4,5 4,0 4,1 4,3 4,5 3,8 : Dinamarca Ocupados 1,0 1,0 0,7 0,8 1,1 1,3 1,6 1,7 1,5 2,0 Asalariados : : : 0,9 1,1 1,4 1,4 1,8 1,6 2,0 Alemania Ocupados 2,8 3,4 3,2 2,8 2,6 2,9 2,5 3,0 2,7 : Asalariados : : : 2,8 2,6 3,0 2,5 3,0 2,7 : Estonia Ocupados 4,0 2,9 2,5 3,7 5,1 5,3 6,0 4,6 3,9 : Asalariados : : : 3,9 5,2 5,5 6,3 4,8 4,1 : Irlanda Ocupados 1,8 1,4 2,4 1,7 1,4 3,5 4,9 5,0 3,9 : Asalariados : : : 1,9 1,4 3,8 5,2 5,2 4,2 :
94 Fco. Javier Calvo Gallego TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 ciona ampliamente el nivel salarial que, a su vez, constituye uno de los factores principales que facilita la inclusión entre este colectivo. Pues bien, el análisis de los datos de Eurostat demuestra que nuestro país parecen orientarse en la misma dirección que los de la UE 27 y la Eurozona si bien con ciertas matizaciones. Así, es cierto que al igual que ocurre en ambas zonas europeas, el porcentaje de ocupados con riesgo de caer en la pobreza –en este caso la base de datos de Eurostat no desagrega los datos por relación con la actividades ciertamente más alto mientras más bajo es el nivel educativo conforme a la Clasificación Internacional Normalizada de la Educación 2011 (CINE-2011). Y, sin embargo, quizás no esté de más señalar cómo mientras en la UE 27 y en la zona Euro estos porcentajes suelen guardar una relación del duplo –si comparamos estos indicadores entre los niveles 0-2 y 3-4-, o del cuádruplo o quíntuplo –si comparamos los datos entre los niveles 0-2 y 5-8durante los tres años que se toman en consideración, en España dichas ratios se reducen significativamente –al 1,5 en el primer caso y entre 3 a 4 en la segunda comparación-, lo que sería coherente con un modelo en el que tener estudios superiores no es ya, desde luego, una garantía de quedar excluido de este indicador. Tabla 7: Tasa de riesgo de pobreza en el trabajo por nivel educativo alcanzado Área Nivel educativo alcanzado 2008 2010 2014 2015 UE 27 Nivel 0-2: preescolar, primaria y 1ª etapa de educación secundaria. 16,6 16,0 18,7 Nivel 3-4: 2ª etapa de educación secundaria y postsecundaria no superior. 8,0 8,0 9,7 Nivel 5-8: 1º y 2º ciclo de educación superior y doctorado 3,5 3,4 4,4 Euro área 19 Nivel 0-2: preescolar, primaria y 1ª etapa de educación secundaria. 14,5 14,3 18,0 Nivel 3-4: 2ª etapa de educación secundaria y postsecundaria no superior. 7,2 7,4 9,1 Nivel 5-8: 1º y 2º ciclo de educación superior y doctorado 3,7 3,6 4,7 conviene también señalar cómo los mencionados autores, en el primero de los trabajos antes mencionados, atribuyen a este factor una relevancia menos intensa en el caso español (p. 24). En esta misma línea, aún más recientemente M.L. De La Cal, “Pobreza…”, cit., p. 5 y D. Spannagel, “InWork Poverty…”, cit., p. 4, quien, sintetizando la principal literatura sobre el tema concluye que: “The bottom line story of this literature is that being poorly educated is the most prominent explanatory factor as it increases the risk to earn low-wages markedly: The lower the level of qualification obtained, the higher the risk of earning low-wages and, in turn, the higher the risk of being in-work poor”. En cualquier caso, esta misma relación es perceptible igualmente en Estados Unidos –véase U.S.BUREAUOFLABORSTATISTICS,“Aprofile…”,cit.,p.3-.
Trabajadores pobres y pobreza de los ocupados: una primera aproximación 95 TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 Área Nivel educativo alcanzado 2008 2010 2014 2015 España Nivel 0-2: preescolar, primaria y 1ª etapa de educación secundaria. 16,6 16,6 19,5 21,7 Nivel 3-4: 2ª etapa de educación secundaria y postsecundaria no superior. 11,3 11,8 14,1 13,7 Nivel 5-8: 1º y 2º ciclo de educación superior y doctorado 4,8 4,1 6,4 6,5 Fuente: Eurostat (source: SILC) [ilc_iw04] .Datos extraídos el 22.06.2016, última actualización 07.06.2016. Sea como fuere, otro de los elementos sin duda más importante es el relativo a la nacionalidad102. En este caso, los datos demuestran –coherentemente, por lo demás, con las principales conclusiones de los estudios científicos sobre la materia103que esta ratio es sustancialmente más alta en el caso de los extranjeros –tanto para hombres como para mujeres-, y especialmente en el caso de los no nacionales de la Unión Europea. Y que, además, la trascendencia de este indicador es aún más alta en España, en donde esta tasa llega incluso al 42,4 para el año 2014 en relación con los no comunitarios y al 45,4 en el 2015 para este mismo colectivo. Tabla 8: Tasa de riesgo de pobreza en el trabajo por grupos de nacionalidad (entre 18 y 64 años de edad) 102 Eurostat no proporciona datos por etnias, pero en el caso de Estados Unidos y de acuerdo U.S.BUREAUOFLABORSTATISTICS,“Aprofile…”,cit.,p.2.lociertoesqueafroamericanos e hispanos tenían en 2013 el doble de posibilidades que caucásicos y asiáticos de encontrarse entre los working poor. Más información en U.S. BUREAU OF LABOR STATISTICS, “A profile…”, cit., p. 2. 103 Por todos, nuevamente, D. Spannagel, “In-Work Poverty…”, cit., p. 5. De acuerdo con E. Crettaz, “A state…”, cit., p. 358 cuatro de cada diez trabajos sobre el tema destacan este elemento. Área geográfica/nacionalidad 2008 2010 2014 2015 Total Hom Muj. Total Hom Muj. Total Hom Muj. Total Hom Muj. UE 27 Extranjeros nacionales EU-28 : : : 13,2 13,2 13,2 16,2 14,4 18,3 No comunitarios : : : 23,5 24,6 22,1 24,4 25,5 23,0 Extranjeros 20,2 21,7 18,2 19,1 19,9 18,1 20,1 19,8 20,5 Nacionales de EM 7,8 8,2 7,3 7,7 8,1 7,1 8,8 9,3 8,2 Euro área 19 Extranjeros nacionales EU-28 : : : 15,6 15,9 15,3 17,8 14,4 21,6 No comunitarios : : : 25,4 26,5 24,0 26,8 27,4 26,0 Extranjeros 22,6 24,1 20,6 21,5 22,5 20,4 22,4 21,2 23,8 Nacionales de EM 7,1 7,5 6,6 7,1 7,5 6,6 8,3 8,5 8,0
96 Fco. Javier Calvo Gallego TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 España Extranjeros nacionales EU-28 : : : 22,3 23,5 20,8 29,9 26,4 34,8 20,6 16,5 No comunitarios : : : 27,6 27,5 27,6 42,4 43,2 41,4 45,4 49,9 Extranjeros 33,1 35,8 29,5 25,9 26,1 25,7 37,1 35,9 38,7 34,6 35,5 Nacionales del EM 8,1 8,6 7,3 8,7 9,5 7,6 10,2 10,6 9,6 11,0 11,9 Fuente: Eurostat [ilc_iw15].Datos extraídos el 22.06.2016, última actualización 07.06.2016. Por otra parte, resulta evidente que, junto a las dimensiones de la empresa104, las características contractuales parecen tener una clara influencia sobre este indicador. Baste señalar como por ejemplo, tanto la naturaleza indefinida o temporal del contrato como su carácter a tiempo completo o a tiempo parcial influyen claramente en la cuantificación de este indicador, tanto a nivel europeo105 como español106. Y ello, seguramente, no ya solo por su tradicionalmente inferior salario, sino también porque la duración en cómputo anual de su actividad y, por tanto, de su remuneración, es inferior –ya sea por periodos de inactividad o de desempleo más frecuentes en este tipo de empleadosque la correspondiente de un trabajador comparable a tiempo completo e indefinido107. 104 Vid. M. Ibañez, “Apuntes…”, cit., p. 77: “la pobreza laboral está muy asociada a los centros de trabajo de pocas personas… los trabajadores en centros grandes han estado más protegidos de la crisis”. Del análisis de datos de I. García Espejo, M. Ibáñez Pascual “Los trabajadores pobres…”, cit., p. 53 se deducía que la concentración de hogares pobres –y de salarios bajosen las empresas de menor tamaño es “abrumadora”. Además (p. 59) pertenecer a una empresa con una plantilla superior a los 49 trabajadores alejaría al individuo de situaciones en las que se dan conjuntamente pobreza y salarios bajos. Finalmente (p. 60), y siempre según estas autoras, los trabajadores con salarios bajos cuyas características del hogar les salvan de la pobreza se concentrarían en las empresas de pequeño tamaño, hasta los diez trabajadores. Una referencia doctrinal más completa en E. Crettaz, “A state…”, cit., p.355 y ss. 105 Nuevamente por todos L.Bardone, A.c. Guio, “In-work poverty,,,”, cit., p. 3; P. Wolff “17 % of EU citizens…”, cit., p. 4; S. Ponthieux, In-work…, cit., p. 9; I. García Espejo, M. Ibáñez Pascual “Los trabajadores pobres…”, cit., p. 63; I. Marx, B. Nolan, “Trabajadores…” cit., p. 108; D. Spannagel, “In-Work Poverty…”, cit., p. 5; M.L. De La Cal, “Pobreza…”, cit., p. 5. No obstante, y en relación con la contratación temporal, E. Crettaz, “A state…”, cit., p.355 y 358 llama la atención sobre el hecho de que la mención a este grupo es frecuente en la literatura europea, pero no tanto en la estadounidense. 106EspecíficamenteparaelcasoespañolresultadeinterésM.Ibañez,“Apuntes…”,cit.,p.78. 107 Seguramente nos movemos en el concepto de “low labour force attachment” que utilizan para este tipo de trabajadores u otros como los “intermitentes” E. Crettaz, G. Bonoli, “Why are some workers…”, cit., p. 10 y ss. Y de hecho, estos mismos autores señalan (p. 23) como es esta escasaparticipacióneneltrabajounodelosfactoresmásinfluyentesentrelascausasdepobreza laboral en nuestro país. En una línea similar, en Estados Unidos también suele señalarse al trabajo
Trabajadores pobres y pobreza de los ocupados: una primera aproximación 97 TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 Tabla 9: Tasa de riesgo de pobreza en el trabajo por tipo de contrato: indefinido o temporal Área geográfica Año 2008 2010 2014 2015 Tipo contrato Total Hom. Muj. Total Hom. Muj. Total Hom. Muj. Total Hom. Muj. UE 27 Indefinido 5,1 5,4 4,7 5,1 5,1 5,1 5,9 5,7 6,1 Temporal 15,2 16,4 13,9 13,3 13,7 12,8 15,7 16,0 15,5 Euro área 19 Indefinido 5,3 5,5 5,0 5,2 5,2 5,2 6,1 5,7 6,6 Temporal 15,8 17,2 14,4 14,0 14,6 13,3 16,6 16,6 16,6 España Indefinido 6,0 6,2 5,7 5,5 5,5 5,5 5,9 5,6 6,2 5,9 5,7 6,2 Temporal 21,2 23,0 19,1 15,2 15,8 14,5 22,9 22,0 23,8 23,3 26,0 20,8 Fuente: Eurostat (source: SILC) [ilc_iw05].Datos extraídos el 22.06.2016, última actualización 07.06.2016. Y algo similar cabe decir del contrato a tiempo parcial108. De hecho, los datos parecen reflejar que en España la tradicional conexión entre atipicidad contractual y riesgo de pobreza en el trabajo es aún más intensa que en resto de países de la Unión como cabe apreciar de los datos tanto de la Tabla 9 como de la Tabla 10. Tabla 10: Tasa de riesgo de pobreza en el trabajo por tipo de contrato a tiempo parcial o a tiempo completo Área Geográfica Tipo contrato 2008 2010 2014 2015 UE 27 Tiempo Parcial 12,8 12,5 15,8 Tiempo Completo 7,3 7,1 7,7 Euro área 19 Tiempo Parcial 11,8 11,6 14,2 Tiempo Completo 7,0 6,8 7,7 España Tiempo Parcial 22,2 19,3 22,9 27,1 Tiempo Completo 9,4 9,2 10,2 10,3 Fuente: Eurostat (source: SILC) [ilc_iw07]. Datos extraídos el 22.06.2016, última actualización 07.06.2016. a tiempo parcial involuntario y a los periodos de desempleo como elementos que pueden conducir auntrabajadoralapobreza-U.S.BUREAUOFLABORSTATISTICS,“Aprofile…”,cit.,p.5-. 108 En relación con la UE véanse, por ejemplo, P. Wolff “17 % of EU citizens…”, cit., p. 4; D. Spannagel, “In-Work Poverty…”, cit., p. 6.
98 Fco. Javier Calvo Gallego TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 Finalmente, también parece evidente el importantísimo impacto que la tipología del hogar tiene sobre la inclusión o de un ocupado en este indicador. El hecho de que el ingreso equivalente disponible esté condicionado por el número de miembros/unidades del hogar hace que seguramente sea este uno de los elementos más importantes como, por lo demás, han resaltado igualmente diversos autores109. Y ello ya que la tipología del hogar explica en gran medida las diferencias existentes entre trabajadores pobres y trabajadores con bajos salarios110. De hecho, y aunque existe un cierto solapamiento, resulta evidente que no todo trabajador con bajos salarios es pobre –por ejemplo, si la renta del hogar se enriquece con ingresos de otros miembros o con otros ingresos públicos111-, del mismo modo que un trabajador con un salario alto puede llegar a estar inmerso en esta categoría de pobreza si por el número de miembros, la baja intensidad laboral, las escasas rentas del hogar y las bajas prestaciones públicas el ingreso equivalente disponible cae por debajo del 60% de la mediana112. 109 Véase, por ejemplo, L.Bardone, A.c. Guio, “In-work poverty,,,”, cit., p. 4. P. Wolff “17 % of EU citizens…”, cit., p. 4; I. Marx, B. Nolan, “Trabajadores…” cit., p. 106 y 116; S. Ponthieux, In-work…, cit., p. 21. Para una recapitulación de estos factores D. Spannagel, “In-Work Poverty…”, cit., p. 5 quien destaca expresamente cómo “the household composition explains a major proportion of the in-work poverty risk”. Una referencia a los más importantes estudios en esta dirección en E. Crettaz, “A state…”, cit., p. 349. 110 De situaciones analíticamente distintas hablan, por ejemplo, I. García Espejo, M. Ibáñez Pascual “Los trabajadores pobres…”, cit., p. 49 a quien se reenvía (p. 53 y ss.) para un estudio de los solapamientos; una cuestión esta que podría sintetizarse en el dato de que la mayoría de los que tenían salarios bajos no eran pobres pues sus hogares no lo eran (el 81,7%), del mismo modo que la mayoría de los asalariados que viven en hogares pobres no tienen salarios bajos (el 74,3%). Obsérvese, no obstante, que la valoración del tipo de salario se realiza por salario hora. Desde una perspectiva más internacional I. Marx, B. Nolan, “Trabajadores…” cit., p. 106. 111 Seguramente esta es la razón por la que, para I. García Espejo, M. Ibáñez Pascual “Los trabajadorespobres…”,cit.,p.58-59,elperfildetrabajadoresconsalariosbajosperonopobres tendería a coincidir con el de mujeres casadas –segundo ingreso de la unidady jóvenes no emancipados. Serían los supuestos de trabajadores con salarios bajos segundos perceptores en el hogar de los que hablan, con idéntica orientación, I. Marx, B. Nolan, “Trabajadores…” cit., p. 106-107. 112 Un estudio de las posibles variables trascendentes para este tipo de trabajador pobre con salario no bajo en I. García Espejo, M. Ibáñez Pascual “Los trabajadores pobres…”, cit., p. 61. En un sentido similar I. Marx, B. Nolan, “Trabajadores…” cit., p. 107; OCDE Employment Outlook 2009, cit., p. 167.
Trabajadores pobres y pobreza de los ocupados: una primera aproximación 99 TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 Tabla 11: Tasa de riesgo de pobreza en el trabajo por tipo de hogar Área Geográfica Tipo de hogar 2008 2010 2014 2015 UE 27 Persona soltera 11,3 10,7 13,6 Personal soltera con hijos a su cargo 20,6 21,3 20,0 Dos o más adultos sin hijos dependientes 5,1 4,8 6,1 Dos o más adultos con hijos a cargo 10,2 9,9 10,6 Hogares sin hijos dependientes 6,6 6,2 8,0 Hogares con hijos a cargo 10,8 10,5 11,2 Euro área 19 Persona soltera 10,4 10,2 13,9 Personal soltera con hijos a su cargo 20,0 23,2 20,8 Dos o más adultos sin hijos dependientes 4,8 4,5 6,1 Dos o más adultos con hijos a cargo 9,7 9,4 9,7 Hogares sin hijos dependientes 6,2 6,1 8,4 Hogares con hijos a cargo 10,2 10,2 10,5 España Persona soltera 12,1 11,5 16,4 14,2 Personal soltera con hijos a su cargo 25,0 34,3 26,8 24,3 Dos o más adultos sin hijos dependientes 6,0 6,4 8,1 9,2 Dos o más adultos con hijos a cargo 15,8 14,0 14,7 15,6 Hogares sin hijos dependientes 6,9 7,3 9,8 10,3 Hogares con hijos a cargo 16,0 14,7 15,3 16,1 Fuente: Eurostat (source: SILC) [ilc_iw02]. Datos extraídos el 22.06.2016, última actualización 07.06.2016. Desde esta perspectiva resulta evidente -Tabla 11como, tanto en la zona Euro 19 como en la UE 27, el hecho de tener hijos a su cargo es un factor que, junto con la baja intensidad laboral del hogar113, incrementa este indicador114. 113 De acuerdo con E. Crettaz, “A state…”, cit., p. 358 un ochenta por ciento de los estudios analizados destacaban el impacto del bajo “labour force attachment”. En esta misma línea se mueve la OCDE Employment Outlook 2009, cit., p. 167 cuando señala “For most of the working poor, underemployment is the major problem. The average intensity of work among the working poor differs sharply from that observed among the rest of the employed population”. 114 Por todos, I. García Espejo, M. Ibáñez Pascual “Los trabajadores pobres…”, cit., p. 51; M. Ibañez, “Apuntes…”, cit., p. 71 y 75; E. Crettaz, G. Bonoli, “Why are some workers…”, cit., p. 11 y 18; I. Marx, B. Nolan, “Trabajadores…” cit., p. 107; E. Crettaz, “A state…”, cit., p.355 y ss., quien no obstante llama la atención sobre la mayor atención prestada a este tema por la literatura europea frente a la estadounidense. En relación con la sobre-representación de los hogares con
100 Fco. Javier Calvo Gallego TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 Y esta misma lógica se detecta en España de forma incluso más intensa, lo que quizás tenga relación con lo escaso de las prestaciones y transferencias públicas que se realizan por hijos115. En cualquier caso, de lo que no cabe duda es que las cifras más altas se dan –tanto en España como en las dos zonas que se toman a efectos de comparaciónentre los solteros –o divorciadoscon hijos a su cargo116, en las que este indicador llegó a alcanzar en España el 34,3 -si bien ha experimentado un importante descenso en el año 2014 y, en menor medida, en 2015-. Las razones de esta especial incidencia se encuentran seguramente no solo en el incremento del número de unidades sin aportaciones a la renta global, sino también por su efecto reductivo en la intensidad laboral de la familia117. Y por otra parte, también es evidente cómo las tasas más bajas se dan –como por otra parte suele destacar la literatura científica118en los hogares con dos más adultos sin hijos dependientes. Ya por último, parece igualmente aceptado, en relación con todo lo dicho hijos, especialmente en aquellos con un soltero o con solo un trabajador en la familia S. Ponthieux, In-work…, cit., p. 24. Destacando igualmente la incidencia de ambos factores en un Análisis de la cronicidad de la pobreza laboral R. Gutiérrez Palacios, A. Tejero Pérez, “La dinámica…, cit., p. 17. 115 En esta misma línea E. Crettaz, G. Bonoli, “Why are some workers…”, cit., p. 19 y 23, destacan a España como el país en el que el incremento de un niño por adulto tiene mayor impacto en las probabilidades de ser un trabajador pobre. En este sentido, no podemos dejar de señalar cómo si se relaciona este dato con la escasa trascendencia que –según este mismo estudiotiene este factor en un país como Suecia con altas prestaciones por hijos, cabría concluir que la reducida importancia de estas mismas prestaciones en España puede ser una de las causas de este comportamiento, con el correlativo impacto no solo sobre este tema sino, más en general, con la tasa de natalidad y el envejecimiento de nuestra población. Pero seguramente este tema requiera un estudio mucho más detenido y sereno. 116 Vid. L.Bardone, A.c. Guio, “In-work poverty,,,”, cit., p. 4; . E. Crettaz, G. Bonoli, “Why are some workers…”, cit., p. 11; M.L. De La Cal, “Pobreza…”, cit., p. 5. En relación con las tasas de pobreza elevadas, M. Ibañez, “Apuntes…”, cit., p. 73, destaca la importancia de hogares monoparentales y de dos adultos y tres o más niños. Por otra parte, esta concentración de la pobreza laboral en este colectivo no es exclusiva de la UE estando también presente en EEUU. Sobre el tema, con, además, amplia referencia a los escasos resultados que han podido obtener las normas que han fomentado la aparición de unidades familiares más amplias J. Fisher, “Marriage Promotion Policies and the Working Poor: A Match Made in Heaven?”, 25 B.C. Third World L.J. 475 (2005), http://lawdigitalcommons.bc.edu/twlj/vol25/iss2/7 , p. 478 y ss. Finalmente también es necesario destacar que, como recuerdan I. García Espejo, M. Ibáñez Pascual “Los trabajadores pobres…”, cit., p. 58 son estas familias monoparentales con hijos dependientes, junto con aquellas en las que soloelvarónconescasacualificacióntrabajadeformaretribuidaenhogarconhijos(p.56)losdos modelos familiares en los que se dan las situaciones de pobreza “más grave” ya que a la pobreza del hogar se unirían también los bajos salarios (p. 59). 117 Más ampliamente D. Spannagel, “In-Work Poverty…”, cit., p. 5 118 Nuevamente D. Spannagel, “In-Work Poverty…” cit., p. 5.
Trabajadores pobres y pobreza de los ocupados: una primera aproximación 101 TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 anteriormente, que la baja intensidad laboral de los hogares, especialmente cuando existen menores dependientes, incrementa significativamente el riesgo de caer en la pobreza laboral, mientras que una alta intensidad laboral la reduce119. 4. ALGUNAS NOTAS INICIALES SOBRE POSIBLES LÍNEAS DE ACTUACIÓN Tras todo lo antes dicho, es fácil comprender cómo el problema de los ocupados en hogares pobres o, más ampliamente, en riesgo de exclusión social, no solo se ha convertido en un tema ampliamente discutido tanto en el plano social como científico, sino también en una preocupación política, tanto a nivel nacional como en el ámbito de la Unión. Baste en este sentido recordar la preocupación mostrada en nuestro país sobre esta cuestión ya sea a nivel estatal por el Plan Nacional de Acción para la Inclusión Social del Reino de España 2013-2016120, o desde una perspectiva regional por normas como la Ley Foral navarra 36/2013 de 26 de noviembre121. Y todo ello sin olvidar el interés manifestado por la Unión Europea en múltiples documentos122, desde las Recomendaciones para el empleo de 2003123 -en las que ya se señalaba la necesidad de “políticas adecuadas para re119. Prácticamente por todos, L. Bardone, A.c. GuiO, “In-work poverty..”, cit., p. 6 y ss. 120 MINISTERIO DE SANIDAD, SERVICIOS SOCIALES E IGUALDAD, Plan Nacional de Acción para la Inclusión Social del Reino de España 2013-2016, p. 9, disponible el 27 de mayo de 20116 en http://www.msssi.gob.es/ssi/familiasInfancia/inclusionSocial/docs/PlanNacionalAccionInclusionSocial_2013_2016.pdf 121 BOE núm. 304, de 20 de diciembre de 2013, que hace referencia expresa en su Exposición de Motivos a la necesidad de “sumar la precarización de las condiciones laborales, muy extendida en este contexto de crisis y que da lugar a los denominados «trabajadores pobres»” 122 Sin ánimo de ser exhaustivo puede consultarse también las referencias a este tema en la Resolución del Parlamento Europeo de 13 de octubre 2005, Mujeres y pobreza en la Unión Europea -DOC 28 septiembre 2006, núm. 233-E-; en el Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre la «Comunicación de la Comisión, Política de cohesión en apoyo del crecimiento y el empleo:directricesestratégicascomunitarias,2007-2013»COM(2005)299final—SEC(2005)904 (2006/C 185/11); en el Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre la «Comunicación delaComisión—LaAgendaSocial»COM(2005)33final(2005/C294/04)oenlaComunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones, Modernización de la protección social para crear más y mejores empleos: un enfoque general que contribuya a hacer que trabajar sea rentable, Bruselas, 30.12.2003, COM(2003)842final;o,pormencionarunúltimo,El Informe Conjunto sobre la Inclusión Social en el que se resumen los resultados del examen de los planes nacionales de acción en favor de la inclusión social(2003-2005)Bruselas,12.12.2003COM(2003)773final. 123 Decisión del Consejo, de 22 de julio de 2003, relativa a las Directrices para las políticas deempleodelosEstadosmiembros,DiarioOficialn°L197de05/08/2003p.0013-0021
102 Fco. Javier Calvo Gallego TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 ducir” su “número”124-, a las Directrices sobre esta misma cuestión en el periodo 2005-2008125, pasando por las menciones a este mismo colectivo en otras normas como el Reglamento (UE) 1304/2013, de 17 de diciembre, sobre misiones del Fondo Social Europeo126. Ahora bien, el carácter multidimensional y multicausal del problema127 hace que sean también múltiples las perspectivas a valorar, a analizar y sobre las que sea posible actuar128 en función, obviamente, del patrón o modelo de pobreza laboral de cada país y de los factores que más incidencia hayan tenido en ese concreto ámbito y en ese específico subgrupo de trabajadores pobres129. Intentaremos explicarnos. En general parece clara la presencia de tres líneas inevitablemente ligadas a las tres perspectivas básicas desde las que, como hemos visto, ha sido estudiado este problema. Así, por un lado, si el centro de atención se coloca en su consideración como trabajador que es pobre, resulta lógico que tanto la delimitación de los colectivos que van a ser objetivo prioritario de dichas políticas como el posible contenido de estas medidas se centre eficientemente en aquellos grupos con una menor retribución, con una peor calidad en el empleo o con una menor intensidad de conexión con la fuerza de trabajo, incentivando siempre la calidad y la intensidad de su ocupación como revulsivo frente a este tipo de pobreza130. De ahí la importancia en la orientación de estas políticas de algunos aspectos reseñados en apartados anteriores como el género, la edad, la nacionalidad, la precariedad contractual o la escasa o intermitente actividad no deseada en el diseño eficiente de los destinatarios y de los contenidos de estas hipotéticas acciones y programas. Y todo ello, claro está, sin olvidar el impacto en este campo de otras posibles actua124 Véase L.bardone, A.c. Guio, “In-work poverty…” cit., p. 1. 125 Decisión 2005/600/CE, de 12 de julio. DOL 6 agosto 2005, núm. 205, 126 DOL 20 diciembre 2013, núm. 347. En él se señala, por ejemplo, cómo: “El FSE también debe favorecer la inclusión social y prevenir y combatir la pobreza con vistas a romper el ciclo de desventajas que pasan de generación en generación, lo que implica movilizar una serie de políticas destinadas a las personas más desfavorecidas independientemente de su edad, incluidos los niños, los trabajadores pobres y las mujeres de más edad”. 127 Véase, por todos, I. Marx, B. Nolan, “Trabajadores…” cit., p. 108. 128 En este mismo sentido, por todos, M.L. De La Cal, “Pobreza…”, cit., p. 8. 129 En palabras de I. Marx, B. Nolan, “Trabajadores…” cit., p. 116 “El mix de políticas que mejor funcionará en cada contexto dependerá de la composición de la población con baja intensidad laboral y de las causas subyacentes esa baja intensidad laboral. Tales causas pueden variar considerablemente de unos países y grupos de población a otros”. 130 O en palabras de D. Spannagel, “In-Work Poverty…”, cit., p. 28: “Linking quantity and quality of work is vital to combat and prevent in-work poverty”. En una línea similar OCDE, Employment Outlook 2009, Tackling the Jobs Crisis, cit., p. 166.
Trabajadores pobres y pobreza de los ocupados: una primera aproximación 103 TEMAS LABORALES núm 134/2016. Págs. 63-106 ciones sobre elementos más institucionales como el sistema educativo –evitando, por ejemplo, la presencia sobredimensionada o extensa de una fuerza de trabajo escasamente cualificada e inadaptada a las nuevas tecnologías131o del sistema de relaciones laborales como contexto básico para comprender, por ejemplo, la presencia o no de una notable dispersión salarial132; la fortaleza sindical –en especial su densidad133y su impacto sobre estos indicadores; la existencia real o no y la cuantía en su caso, de un salario mínimo –aunque el impacto de esta institución dista de ser claro134-; la cuantía de las cotizaciones sociales y las retenciones fiscales para este tipo de rentas135 o la estructura dominante de negociación colectiva136, así como –por señalar un último elemento que debiera ser objeto de valoración y atención en relación con el impacto de estas políticasla mínima o muy escasa dimensión de las empresas o centros de trabajo españoles. En cambio, si prima la perspectiva sociológica en la que lo importante es la pobreza en el hogar, resulta comprensible que los factores a analizar y, por tanto, las medidas estudiadas o incluso potenciadas tengan que ver más con los aspectos de intensificación de la intensidad laboral de los hogares137. Es en este punto donde se destaca, por ejemplo, la importancia –ya sea en la modelización o encuadramiento y clasificación de los distintos países en relación con esta variable, o, por qué no, de correspondientes áreas sobre la que desarrollar políticas públicasde un conjunto de medidas que se han dado venido incluyendo bajo 131 Destacando este aspecto, por ejemplo, D. Spannagel, “In-Work Poverty…” cit., p. 8 que lo considera incluso como “decisive”. 132 En este sentido D. Spannagel, “In-Work Poverty…”, cit., p. 8. 133EspecíficamenteD.Spannagel,“In-WorkPoverty…”cit.,p.8;M.L.DeLaCaL,“Pobreza…”, cit., p. 7. Muy interesante en este punto es el trabajo de D. Brady, R.s. Baker, R. Finnigan, “When Unionization Disappears: State-Level Unionization and Working Poverty in the United States”, en American Sociological Review, 2013, October vol. 78, no. 5, p. 873: “Unionization reduces working poverty for both unionized and non-union households and does not appear to discourage employment”. 134 Una interesante recapitulación desde la perspectiva europea en I. Marx, B. Nolan, “Trabajadores…” cit., p. 110 quienes parecen apuntar a un impacto limitado dado el no excesivo solapamiento entre salarios bajos y hogares pobres. En una línea similar parece situarse OCDE, Employment Outlook 2009, Tackling the Jobs Crisis, cit., 168 cuando señala que “The minimum wage may constitute a useful complement to IWB schemes, but taken in isolation, has a limited effectiveness in fighting in-work poverty as it is not well targeted.”. Desde una perspectiva norteamericana resultan de interés R. V. Burkhauser, “Why Minimum Wage Increases Are a Poor Way to Help the Working Poor” IZA Policy Paper No. 86 June 2014, disponible en http://ftp.iza.org/pp86.pdf ; J.J. Sabia “Minimum Wages: A Poor Way to Reduce Poverty”, CATO Institute, Tax and Budget Bulletin. No. 70, disponible en http://object.cato.org/sites/cato.org/files/pubs/pdf/tbb_70.pdf 135 I. Marx, B. Nolan, “Trabajadores…” cit., p. 113 136 Vid. M.L. De La Cal, “Pobreza…” cit., p. 7. Para D. Spannagel, “In-Work Poverty…” cit., p. 26 y 28 “the labour market setting has the biggest influence on in-work poverty”. 137 D. Spannagel, “In-Work Poverty…”, cit., p. 2