La estética de la mujer en la Roma antigua
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1 FACULTAD DE FILOLOGÍA La estética de la mujer en la Roma antigua TRABAJO DE FIN DE GRADO. CURSO 2023- 2024 LORENA MARÍA CAÑERO RAMÍREZ FECHA: FIRMA: Vº Bº DEL TUTOR: FIRMADO:
2 Índice 1. Introducción ............................................................................................................................4 1.1 Contenido Del Trabajo ......................................................................................................6 2. La Estética De La Mujer En Roma .........................................................................................7 2.1 Concepto de Maquillaje ....................................................................................................7 2.1.1 Ungüentos ...................................................................................................................9 2.1.2 Maquillaje .................................................................................................................12 3. Cuidado del cabello y pelucas ...........................................................................................15 4. Vestuario femenino en la Antigua Roma ..........................................................................21 4.1 Tipo de Vestimenta ......................................................................................................22 5. Calzados ............................................................................................................................24 5.1 Tipos de calzado ..........................................................................................................25 6. Conclusiones .........................................................................................................................28 7. Bibliografía ...........................................................................................................................30
3 Nulla potest mulier tantum se dicere amatam vere, quantum a me Lesbia amata meast. nulla fides ullo fuit umquam in foedere tanta, quanta in amore tuo ex parte reperta meast. Catulo LXXXVII Nunca pensé que realizar una dedicatoria podría ser tan complicado, pero en momentos difíciles, es donde ves quién realmente te quiere, por eso, quiero agradecer por todo el apoyo recibido mientras estaba tan agobiada y vulnerable realizando este TFG, a mis padres en especial por aguantar esos cambios de humor y por estar siempre, pero, sobre todo, gracias a una persona que no me dejó ni tan solo un segundo en este proceso, por eso, este poema va en especial para ti. AGCV. Eres gracia.
4 1. Introducción La historia de Roma fue escrita principalmente por hombres, por lo que es poca la información que se tiene sobre la belleza femenina frente a otros temas como los baños romanos, el arte, arqueología, etc. El contexto histórico y social de la mujer en la Antigua Roma se vio marcado por las duras estructuras patriarcales, así como por las leyes que regulaban la vida, la cual, experimentó grandes cambios con el pasar del tiempo. La mujer tenía un lugar secundario en la vida pública. Sin embargo, eran ampliamente reconocidas en el rol de la vida familiar y doméstica, otorgando así a las mujeres un papel de gran valor en la vida privada. Es importante destacar que la mujer en Roma no desempeñaba cargos públicos ni similares. La familia era considerada la unidad base de la sociedad en la Antigua Roma y solía estar dominada por un jefe masculino, el cual, tenía autoridad y control sobre todos los miembros de la familia y las posesiones que estos tenían. Por lo tanto, la mujer se encontraba sobre la autoridad de la figura masculina, la cual podría ser dada por el marido, o padre o por el hijo mayor (Gardner, 1986, pp. 4-5). El papel de la mujer romana estaba relacionado con su rol procreador y de la crianza de hijos. La tarea más importante de la mujer romana era brindar descendencia a su esposo, garantizando así la continuidad de la familia y de los bienes. Sin embargo, algunas mujeres pertenecientes a la clase alta lograron obtener poder y autoridad. En muchos casos la presencia femenina se dio a través de influir sobre sus hijos, maridos o incluso sobre el emperador. Evidencia de ello son las emperatrices Livia, esposa de Agosto; y Agripina, madre de Nerón, quienes obtuvieron un rol en la política de la corte imperial (Bauman, 1994, pp. 133-135). Con relación al contexto económico las mujeres en Roma estaban altamente influenciadas por su situación social. A las mujeres que pertenecían a clases más altas se les permitía administrar grandes fortunas, sobre todo las pertenecientes a matrimonios sine manus
5 o si estaban viudas. Si bien seguían bajo la supervisión de un tutor masculino, tenían cierta libertad para administrar sus bienes de forma relativamente autónoma. Por otro lado, las mujeres pertenecientes a clases más bajas, como era el caso de las esclavas y plebeyas, tenían condiciones de vida más estructuradas; estas solían trabajar en la agricultura o comercio junto a sus maridos (Fantham, 1994). Otro aspecto resaltante en la vida de las mujeres romanas era el religioso, participaban de forma activa en los rituales religiosos públicos y familiares. En el ámbito familiar, las mujeres solían dirigir las ceremonias religiosas. En la vida pública, algunas mujeres llegaron a ocupar cargos religiosos importantes como el de las vírgenes Vestales, estas sacerdotisas tenían privilegios especiales, ya que no estaban bajo la supervisión de ningún hombre disfrutando así de un grado único de independencia (Staples, 1998, pp.136-137). Por otro lado, en la antigua Roma, el concepto de belleza femenina estaba relacionado con la cultura, la sociedad y la política de esos tiempos. La estética de la mujer no solo se veía reflejada por su estatus social, sino también se le añadían cualidades destacables dentro de la sociedad romana y muestras de virtudes morales. Esto, sobre todo, giraba en torno al cabello, maquillaje, la piel y el porte, que eran inculcados por las mujeres, especialmente por aquellas de una clase social alta. Por medio de esto, las mujeres romanas exponen su atractivo, su posición social, el rol en la familia y el estado. Al igual que muchas mujeres en la actualidad, la mujer en el imperio romano mostraba suma importancia a su apariencia física, muestra de ello es que temían darse baños con su cónyuge con el fin de no exponer sus “defectos corporales e imperfecciones”, ya que temían ser avergonzadas. Según se dice la madre de Augusto durante el embarazo desarrolló una anomalía en el cuerpo, por este motivo, decidió no asistir a baños públicos con el objetivo de no exponerse a los demás (SUET. Aug. 94.4).
6 Se dice que el cuerpo ideal de la mujer en la antigua Roma pudo haber sido un cuerpo regordete y suave. Por otro lado, las mujeres delgadas eran dignas de burla y poco admiradas socialmente, una mujer delgada podría considerarse de bajo estatus social ya que, para ellos, esto podría representar símbolo de poca vitalidad. La gordura puede haber implicado estatus social. 1.1 Contenido Del Trabajo El presente Trabajo de Fin de Grado (TFG) tiene como objetivos: - Estudiar la estética de la mujer en la antigua Roma. - Identificar características de la estética de la mujer en la antigua Roma. - Comparar las diferencias y similitudes según la clase social de la mujer en la antigua Roma. Este trabajo se organiza en cuatro apartados desarrollados cada uno y brindando información relevante siendo estos: maquillaje, cuidado del cabello y pelucas, vestimenta y calzado. Los cuales fueron desarrollados bajo la supervisión, apoyo y colaboración de la Doctora María Limón Belén, profesora titular de la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla. Ciertos autores indican la importancia que tenía la belleza femenina para los romanos. Uno de los autores es Ovidio con su obra Ars amatoria (II a.C - II d.C) que señala consejos de cómo la mujer romana podía mejorar su aspecto físico. La información brindada en este presente trabajo ha sido recalcada de distintas fuentes y con un proceso de investigación exhaustivo, puesto que las mujeres durante muchos periodos de la historia fueron silenciadas o minimizadas, por lo cual, las fuentes clásicas en muchas ocasiones brindan información limitada o poco precisa del rol que tenía en la sociedad, la forma de vida y su desarrollo en
7 general. Con relación a las imágenes seleccionadas estás fueron seleccionadas de fuentes académicas al igual que la información brindada. En este sentido, ars amatoria, indica que para la sociedad romana el concepto de belleza era muy importante, el cual se ve reflejado en el siguiente texto: Utque ego nunc capiam, puella, tu digna placebit, si non est, nec ipsa non est digna, aut plus albis, quam rubris, et cera colorem, et si tibi nulla sit, omnia foedissima. Ars Amatoria, I 83-88 "Y para que yo ahora capte, niña, lo que es digno te agradará, si no es así, ella misma no es digna, o más blanca que las rojas, y la cera da color, y si no tienes ninguna, todo es lo más horrible." Para la mujer romana, el presentarse a la sociedad con maquillaje, era un aspecto fundamental ya que si no lo utilizaban se consideraban a sí mismas personas indignas y feas. De esta manera, se finaliza la introducción y se pasa al desarrollo del contenido a fin de cumplir los objetivos propuestos en el TFG. 2. La Estética De La Mujer En Roma 2.1 Concepto de Maquillaje El concepto de belleza se da de forma interpretativa dependiendo de la sociedad, cultura y ambiente en donde se desarrolla. Sin embargo, en Roma el concepto de belleza era muy claro. La idea de belleza de las mujeres romanas estaba ligado a la piel blanca, sonrosada y luminosa. Para lograr ese ideal usaban distintos productos en el rostro a modo de maquillaje.
8 Este concepto se ve desarrollado en términos vagos, por ejemplo, OV. Am, 1.5 1 ; así también, los eruditos clásicos indicaron lo siguiente: "Ovidio deja a la fantasía individual del lector la tarea de desarrollar los detalles de la belleza de 'Corinna" (PROP. 1.4.5-11; PETR. Satyr. 126; Philodemus 12 [AP 5.132]). En la vida diaria de las mujeres romanas tenía suma importancia el cuidado personal y los cosméticos tanto del rostro como del cuerpo (Olson, 2008, p.5). El termino ¨maquillaje¨ proviene de kosmo, significa orden, exhibición o disposición. Resaltar el maquillaje en la antigua Roma era muy importante para las mujeres. Los hombres las observaban con determinación, aunque ellos no utilizaran productos de belleza, más allá de aceites corporales. La piel clara era muy admirada por todos, ya que significa ser bella y tener educación. El uso de cosméticos para aclarar la piel era abundante La mujer romana utilizaba muchos productos para resaltar la belleza, aunque el exceso del maquillaje era muy criticado. Algunos de los productos que utilizaban en abundancia en sus pieles eran los polvos blancos que mayormente era usado por la clase alta. No obstante, era peligroso ya que contenían carbonato de plomo (psimitión), componente dañino pero que a su vez les permitía tener la famosa piel de porcelana tan apreciada en aquellos tiempos. Tener la piel blanca era un rasgo de pertenecer a una alta sociedad y símbolo de riqueza. (Clenand et al., 2007, pp. 119-121) Sus ojos eran resaltados con Kohl, que funcionaba como un delineador oscuro. Utilizaban de manera moderada rubor y polvos para pigmentar los labios, su uso no era exagerado puesto que podrían ser consideradas como mujeres frívolas o inmorales. En relación con las cremas faciales, se usaban con tres principales ingredientes que eran: - El almidón, se usaba para dar mayor suavidad al rostro. 1 (…) ecce, Corinna venit, tunica velata recincta,/ candida dividua colla tegente coma / qualiter in thalamos famosa Semiramis isse/ dicitur, et multis Lais amata viris (…)
9 - El óxido de estaño, que servía como blanqueador de la piel que se usó en reemplazo del acetato de plomo, el cual producía efectos nocivos en las personas. - La lanolina de la lana de oveja sin desengrasar, la cual, servía de base para la mezcla. - También utilizaban cera de abeja, vinagre y leche para el cuidado de la piel de forma diaria. Todo esto era con el objetivo de aparentar ser más jóvenes, ya que la juventud era considerada una característica atractiva para esta sociedad. 2.1.1 Ungüentos Un ungüento generalmente es un medicamento para la piel que sirve para tratar diversas enfermedades y/o mejorar la condición inicial. Los ungüentos tenían una base grasa u oleosa que se usaba para disolver ingredientes activos que después serían usados en la piel (Jones, 2011). Esta mezcla tenía un estado graso y sólido que permitía que el ungüento tenga una mayor duración sobre la superficie donde se aplicaba, los cuales eran preparados por la propia persona que lo usaba que recurría a distintas recetas caseras. Los ungüentos se preparaban con aceites, esencias aromáticas y ceras, teniendo como principio el uso de ingredientes naturales como: - Aceite de oliva: era el más típico y usado, ya que tenía más propiedades para la hidratación y nutrición de la piel. - Cera de abeja: Aportaba la suavidad a la piel de forma prolongada. - Esencias aromáticas: Como rosas y jazmines, se utilizaba para crear un aroma placentero en la piel. Desde hace mucho los ungüentos fueron artículos de lujo. cada vez era más utilizado por la alta sociedad romana. Fueron varios autores notables los que hablaban de ello. Quizás Plinio sea uno de los autores los cuales pueda definir un poco mejor los ungüentos (Harris, 2013, p.113). En este sentido, Plinio, comenta lo siguiente:
16 NUNC etiam infectos demens imitare Britannos, ludis et externo tincta nitore caput? ut natura dedit, sic omnis recta figura est: turpis Romano Belgicus ore color. illi sub terris fiant mala multa puellae, quae mentita suas vertit inepta comas! deme: mihi certe poteris formosa videri, mi formosa sat es, si modo saepe venis. an si caeruleo quaedam sua tempora fuco tinxerit, idcirco caerula forma bona est? cum tibi nec frater nec sit tibi filius ullus, frater ego et tibi sim filius unus ego. ipse tuus semper tibi sit custodia lectus, nec nimis ornata fronte sedere velis. credam ego narranti, noli committere, famae: et terram mmor transilit et maria. “¿Todavía ahora imitas insensatas a los pintados britanos y coqueteas con tu cabeza teñida con brillo extranjero? Tal como la naturaleza la dio, así es ideal toda belleza: feo es el color belga para los rostros romanos. ¡Qué surjan bajo tierra muchos males para la doncella que cambia su cabello con artificio inapropiado! Es que, si una se tiñera sus sienes con tinte azul, por eso esa belleza azulada ¿le sentaría bien?” (PROP. II, 18) En este caso, Propercio critica la exageración y exuberancia de los peinados de la mujer romana, quiere expresar lo inútil que le resulta tanto “postureo”, y le resulta una pérdida de tiempo brindándole más importancia y valorando más el pelo natural de una mujer, además de ser una copia mala del pasado. Los peinados se realizaban según la moda y la clase social a la que pertenecía la mujer. Las de clase alta, como emperatrices o aristócratas, optaban por peinados bastantes complejos con trenzas, rizos y recogidos, que eran decoraban con joyas, diadema etc. Estos peinados no solo simbolizaban la riqueza y el tiempo que le dedicaban a la belleza, sino también el control y la elegancia femenina (Cleland, 2007, p. 62).
17 En aquellos tiempos, existía un estilo muy popular entre la mujer romana, el cual, se le denominaba tutulus, era un peinado alto y elaborado, en el que el pelo se recogía mediante un moño elevado. Este tipo de peinado era bastante común entre las mujeres que tenían una labor como amas de casa, mujeres casadas, así posicionar su lugar dentro del hogar, las llamadas matronas. El tutulus era realizado con una especie de cintas y horquillas de metal o marfil, las ornatrices eran quienes ayudaban a las matronas a realizarse este tipo de peinados, ya que ellas tenían más conocimiento de la técnica (Croom, 2000). El peinado en forma de corona era popular entre las mujeres de clase alta del Imperio romano, se le realizaban rizos en el cabello y este caía en capas como cascada sobre el rostro bastante voluminoso. Comúnmente, a este estilo se le denominaba nodus, una de las mujeres más destacadas que lo usaba era la emperatriz de Livia, esposa de Augusto, al tener tanta influencia en la sociedad, mujeres de alto estatus quisieron imitarla y seguir su ejemplo. Para realizar esas ondas, utilizaban calamistrum, esto era una herramienta de hierro calentadas a fuego lento para rizar su cabello, tras rizar el cabello, se le añadían aceites con aroma para conseguir firmeza en los rizos (Bartman, 2001). Otro peinado muy común entre la mujer romana eran las trenzas y el uso de pelucas. A las mujeres de alto rango les gustaba tener un cabello rubio, cosa que no era muy común entre la población. Para conseguir este color hacían uso de pelucas con pelos rubios de mujeres que se han capturado en la guerra o bien importados de Germania. Para lograr este tono, las romanas a menudo usaban pelucas hechas con cabello rubio importado de Germania o capturadas como botín de guerra (Olson, 2008, p.52). Tanto el peinado trenzado como los recogidos altos, los cuales se adornaban con hebras, solo lo llevaban las mujeres de un alto estatus, ya que, al ser peinados que conllevaba mucha elaboración, solo las esclavas especializadas podían realizarlo, y no todo el mundo podía
18 permitirse tener esas esclavas, por lo tanto, estos peinados eran símbolo de riqueza. Estas esclavas se denominaban ornatrices (Jenkins,1962, p.45). Imagen 4: Busto del siglo I d.C., MET, Nueva York. “Pero la mayor parte de sus esfuerzos se centraban en el peinado. Porque algunas no pasarían un juicio favorable sobre sus dones naturales y, por medio de pigmentos que pueden colorear de rojo el pelo para igualar al sol de mediodía, ellas tiñen su pelo con un capullo amarillo como colorean la lana; las que están satisfechas con sus rizos oscuros gastan la fortuna de sus maridos en ungir su pelo con casi todos los perfumes de Arabia; utilizan herramientas de hierro calentadas a fuego lento para rizar su cabello a la fuerza en bucles, y rizos elaborados con estilo traídos hacia las cejas dejan la frente sin apenas espacio, mientras las trenzas por detrás caen orgullosamente hasta los hombros.” (OV., Am.) Julia, hija de Tito y esposa de Domiciano, puso nombre a un tipo de peinado típico de la época Flavia. Sobre la frente de la dama se colocaba una corona postiza de rizos, cuya altura se incrementó progresivamente. El cabello, trenzado, se enroscaba por detrás a modo de turbante.
19 Imagen 5: Peinados de la mujer romana en la antigua Roma. 4 Para la elaboración de los peinados, las ornatrices empleaban diferentes productos y herramientas como los pecnes, los cuales podía ser de madera acompañado de otros materiales como boj, hueso, marfil e incluso bronce, también se hacían uso de unas agujas con el objetivo de sujetar el cabello. Otro instrumento era elacus crinalis, que estaban hechos de madera, hueso, marfil o metal. Los aceites perfumados y los ungüentos eran utilizados para conseguir brillo y suavidad al cabello. Además de que servían para mantener el peinado fijo, le brindaba un aroma agradable al cabello que simbolizaba salud y pureza (Harlow, 2012, p.102). Las mujeres romanas utilizaban varios tipos de accesorios con el fin de adornar y destacar su cabello. Esto era especialmente importante entre las mujeres de clase alta, ya que simbolizaban su estatus y riqueza. Entre los adornos más destacados se encontraban diademas, peinetas y pasadores, los cuales podían estar hechos de diversos materiales como oro, plata, marfil y distintos tipos de piedras llamativas. Además, en sus peinados solían colocar cintas, generalmente de seda, y coronas adornadas, las cuales lucían en eventos importantes y ceremonias religiosas (Toner, 2009, p.84). 4 Imagen extraída de http://www.historiadelascivilizaciones.com/2014/08/la-vestimenta-en-la-antigua-toma.html
20 Las peinetas además de ayudar a sujetar el pelo tenían un significado especial y se consideraba uno de los objetos más lujosos, ya que el proceso de elaboración era muy especial. El acus, los pasadores, o las agujas para el pelo como hemos mencionado anteriormente, se utilizaba tanto para el adorno como para sujetar el cabello. Las mujeres más adineradas, tenían preferencia por pasadores, decorados con preciosas piedras y metales finos. Por el contrario, las mujeres con un estatus social más bajo utilizaban adornos más simples hechos de bronce o madera (Harlow, 2012, p.85). Los adornos para el cabello mostraban una moda, donde querían recrear y copiar la imagen de las influyentes como emperatrices quienes eran las que señalaban la moda que se usaría en aquellas épocas (Toner, 2009, p. 125). Imagen 6: joyas, complementos y utensilios para el cabello de la mujer en la antigua Roma.
21 Imagen 7: Ornatrix peinando a una novia con las sex crines. Pertenece al triclinium de la Villa de los Misterios. (Foto de L. Melgarejo) 4. Vestuario femenino en la Antigua Roma En la antigua Roma, el vestuario de la mujer cambiaba según su estatus social especialmente la calidad de los materiales y del vestido. Las prendas de vestir servían como instrumento para resaltar la dignidad que se esperaba de una matrona. Las mujeres de una clase social alta utilizaban una vestimenta que se realizaba con lino o seda, importados de India o China. Las mujeres pertenecientes al pueblo utilizaban prendas hechas de lana u otro tipo de material al que pudiera acceder cualquiera. Estas prendas podrían ser adornadas y tenían diferentes colores, esto hace una gran distinción entre los estatus sociales, ya que, los tonos púrpuras y los bordados elaborados pertenecía a la clase social alta (Harlow, 2012, p. 88). En la antigua Roma, se conservaba mucho la vestimenta tradicional, lo que permitió que el estilo, como la túnica larga y la palla, se mantuviera durante muchos siglos. Las mujeres
22 romanas tenían más libertad que los hombres para jugar con los colores y los adornos que utilizaban. Con el paso de los años, el uso de diferentes colores y telas fue evolucionando. Según Plauto (Epid. 230,5) diferencia varios colores como; caesicius, azul claro; caltula, amarillo caléndula; carinus, marron; cerinus, amarillo pálido; cumatilis, azul oscuro; crocotula, rojo anaranjado. Ovidio, el cual apareció y escribió sobre el tema unos doscientos años después aproximadamente, comentó que las mujeres romanas usaban variados colores y no utilizar solamente el purpuro como estaban acostumbradas (Ars 3.169, p.92): aer,azul celeste; unda, azul marino; aureus, dorado; croceus, amarillo; cereus, amarillo céreo o amarillo pálido; paphiae myrti,verde oscuro; purpurae amethysti, purpura amatista (purpurae amethysti); albentes rosae, rosa pálido; pullus, gris; glandes,marrón bellota u oscuro. Las mujeres romanas solían dar importancia al tejido de la ropa, demostrando preferencia absoluta por la seda, seguido por materiales como el algodón por encima de la lana o el lino. La diferencia entre las mujeres era el color de la vestimenta y la variedad de los materiales, elemento clave de diferenciación entre hombres y mujeres. Las mujeres no estaban permitidas de usar toga, y solo, su uso era obligatorio para aquellas mujeres consideradas prostitutas o adúlteras. Todo el colorido de las flores de la primavera, y el de las uvas de otoño se reproduce en el vestido femenino. Lo más importante es que cada una elija para sus vestidos el color más conveniente a su encarnación. Así, por ejemplo, el color oscuro va bien a las que tiene la tez blanca; y a las morenas los vestidos blancos como la nieve (Guillén, 2000, p.290). 4.1 Tipo de Vestimenta Stola La stola iba sobre la túnica, era el atuendo básico en la vestimenta de la mujer romana, según el largo y ancho que tuviera esta, pertenecía a una clase social u otra. Aquellas mujeres
23 que no realizaban ningún tipo de trabajo llevaban túnicas largas y exuberantes. Algunos autores, indican que las túnicas contenían patagium, un borde especial en la parte superior de la túnica de la mujer. podía ser de varios colores y que llegaba hasta los pies formando pliegues. podía contener mangas otras ocasiones no tenían. Se ceñía al cuerpo con un cinturón, adornado con una cinta con bordados de colores, aunque también se podían adornar con joyas y resaltaba mucho. La stola era el vestido exclusivo de la mujer, se consideró el traje nacional para la matrona, aunque en el siglo III d.C. Fue sustituido por la delmatica o el colobium. "El patagium es lo que generalmente está presente en la parte superior de una túnica, por lo que [la prenda] se llama patagiata, y patagiarii a quienes hacen [tales prendas]" (Paul ex Fest. 246L). Según la definición de Nonius (866L) respecto a el patagium: "una franja dorada que generalmente se coloca en prendas costosas" (aureus clavus qui pretiosis vestibus inmitti solet). Palla Era un manto de tela rectangular que a diferencia de la toga no tenía el borde inferior curvado. Algunos autores señalan que dicho término se usó para nombrar a cualquier tipo de manto rectangular y no exclusivamente el de las mujeres (Olson, 2008, p.18). La palla tenía diferentes tamaños. Sin embargo, la más popular en el arte romano eran las más grandes. Aunque la palla se diseñaba para combinar o complementar el color de la stola o túnica, el color de la palla probablemente dependía de la personalidad de la mujer y la posición social. (Anderson, K. 2000, p. 120) indica que al igual que la toga la palla no estaba sujeta con alfileres, sino que necesitaba una mano para mantenerla en su lugar. La palla era también considerada la prenda más importante para las mujeres, y si bien era más pequeña que la toga servía como instrumento para cubrir hasta la cabeza. Existía otro modo de usarla, con mucha frecuencia este manto solía cubrir todo el cuerpo incluso los brazos, dejando ver sólo las manos.
24 Para algunos autores la palla era parte de la vestimenta, pero para otros era solo un accesorio que servía como instrumento decorativo para las mujeres. Tal como indica Lucilio que la nombra la palla como un adorno: "cuando ella está contigo [amante o marido], cualquier cosa servirá; cuando otros hombres vienen a verla, ella trae desenredó su trenza [¿de cabello?], sus mantos, sus diademas (spiram pallas redimicula promesa, sáb. 15.35: No. 862L) Imagen 8: Representación de la vestimenta de la mujer en la antigua Roma. 5 5. Calzados En la antigua Roma había diferentes tipos de calzado. Los zapatos de la mujer de clase alta destacaban por sus adornos ya que se podían estar adornados con preciosas piedras e hilos de oro. Los romanos adoptaron la cultura del calzado de otras civilizaciones como por ejemplo el calcei es de origen etrusco y las sandalias de origen griego. Los zapatos de la mujer romana, al igual que su vestimenta, iban en concordancia al estatus social, eran muy significativos, ya que indican el género y rango de una persona. Según 5 Fotografía publicada por info salón de belleza en https://infosalondebelleza.com/la-practica-del-maquillaje-en- la-antiguedad/
25 Croom en la época en la que era común utilizar túnicas largas, a la mujer romana no se le veían ni los pies ni los zapatos (Croom 2000, p. 109). Se le denominaba calceolarius a la persona que confecciona los zapatos. Según el tipo de trabajo que realizaba el calceolarius, ya sea la calidad del zapato, la terminación y todo lo que conlleva la confección del zapato, tenía un costo mayor o menor, quiere decir, si el zapato era de buena la calidad y con adornos extravagantes, su costo era mucho mayor que unos zapatos simples. Los zapatos romanos estaban hechos de cuero, este cuero provenía de Italia y Galia, ya que es donde había un mayor número de ganado del que obtenían el material. Las tiendas de zapatos estaban en continuidad en una calle. Marcial menciona grupos de zapaterías en Argiletum (2.17.3); Plinio cerca del templo de Cástor (Nat. 10.121-2); había un Vicus Sandalarius así como un Atrium Sutorium (Var. L. 6.14; Fest. 480L). 5.1 Tipos de calzado En la antigua Roma había tres tipos diferentes de calzado fundamentales: Solea: este tipo de calzado provenían de los griegos, eran unos zapatos bastantes sencillos, cubren el pie evitando que traspasara fenómenos el frío y el agua, también evitaba el contacto directo con la calzada. La suela estaba hecha de cuero y se ataba al pie con una cuerda hecha del mismo material, el resto del pie estaba al aire libre. Si este calzado era utilizado en lugares fríos, reforzaban el calzado y lo acolchaban. Crepidae: era otro tipo de sandalia cuya suela era de madera, tenían unas correas de cuero que cruzaban sus dedos de diferentes maneras según como fuese fabricado el calzado. Pero: eran sandalias habituales que usaban los romanos de clase baja y, por tanto, que trabajaban en el campo, cubrían el pie y eran de un material simple. Los romanos de clase baja también utilizaban sculponeae, estas tenían suela de madera. Otro calzado destacable entre esta