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La escultura barroca quiteña y sus modelos grabados

Justo Estebaranz, Ángel

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La escul u a ba oca qui eña y sus modelos g abados 455 Labo a o io de a e 25 (2013), pp. 455-468, iSSN 1130-5762 LA ESCULTURA BARROCA QUITEÑA Y SUS MODELOS GRABADOS THE BAROQUE SCULPTURE FROM QUITO AND ITS ENGRAVED SOURCES Po Ángel Jus o Es eba anz Uni e sidad de Se illa, España En es e abajo se es udia el enómeno de la u ilización de modelos g abados en la escul u a p oducida en la Real Audiencia de Qui o du an e el ba oco. En el mismo se apo an ejemplos desconocidos has a la echa, an o ealizados po algunos de los p incipales escul o es de Qui o como po au o es anónimos, clasi- icando los ejemplos según los países de p ocedencia de las es ampas u ilizadas, siendo las más des acables las de Flandes y los Países Bajos. Palab as cla e: Escul u a, Qui o, uen es g abadas, ba oco In his wo k he use o eng a ed sou ces in he sculp u e p oduced in he Real Audiencia de Qui o du ing he ba oque is s udied. In he pape , examples no known up o he da e a e p o ided, so much ealized by some o he main sculp o s o Qui o as o anonymous au ho s. The examples a e classi ied acco ding o he coun ies o o igin o he eng a ings, being he mos ou s anding hose o Flande s and he Ne he lands. Keywo ds: Sculp u e, Qui o, eng a ed sou ces, Ba oque Jun o con la p esencia de a is as y ob as de a e o áneas, los g abados cons- i uye on una de las p incipales ías de in oducción en Amé ica de iconog a ías y soluciones o males de o igen eu opeo du an e el pe iodo ba oco. Ya ue a en o ma de es ampas suel as, mazos de es ampas o ilus ando lib os, en su mayo ía eligiosos, su p esencia en los ob ado es ame icanos –y ambién en los eu opeos– e a inexcusable y muy ap eciada1. Debido a la impo an e labo que su uso desempeñó en el mundo a ís ico du an e la Edad Mode na, desde hace décadas se iene abajando ace ca de la in luencia de es os modelos en la pin u a ba oca, an o eu opea como ame icana2. 1 Según González Ga cía, los g abados que ilus aban los lib os li ú gicos cons i uye on una uen e iconog á ica de no able impo ancia, sob e odo en el ámbi o p o incial, señalando especialmen e los del ciclo na ideño. Véase GONZÁLEZ GARCÍA, Miguel Ángel: “El g abado en los lib os li ú gicos de uso en España en los siglos XVI-XVIII y su in luencia en la pin u a y la escul u a”, Cuade nos de a e e iconog a ía, omo 4, 7, 1991, pp. 312-318. 2 En el caso qui eño, hemos dedicado algunos es udios al enómeno, en e los que podemos ci a JUSTO ESTEBARANZ, Ángel: “Las uen es g abadas de la pin u a qui eña colonial”. En Wa e s, William F. y Hame ly, Michael T. (Eds.): Es udios Ecua o ianos: un apo e a la discusión, Tomo II. Ángel Jus o Es eba anz 456 Labo a o io de a e 25 (2013), pp. 455-468, iSSN 1130-5762 Menos a ención ha me ecido la escul u a, aunque ambién ha sido obje o de algunos es udios me i o ios, sob e odo en España, donde se han lle ado a cabo a ios análisis pa ciales, cen ados en la ob a de un au o 3 o en una zona geog á ica conc e a, o bien en algunas escul u as especialmen e signi ica i as4. También se han dedicado algunos es udios a la di usión de modelos de a is as conc e os a a és de los g abados sob e su ob a, siendo especialmen e ele an e la a ención p es ada a Ra ael y los g abados sob e sus composiciones5. En cambio, en los e i o ios españoles de ul ama , y en la Real Audiencia de Qui o en conc e o, se ha a ado el ema de una mane a ma ginal. En el caso qui eño sólo Palme , en su monog a ía sob e la escul u a en el Reino de Qui o, u o cie o in e és en busca elaciones en e de e minados g abados y algunas escul u as, aunque en cie as ocasiones de modo muy gené ico, sin de alla la uen e conc e a ni el modo en que és a se in e p e ó6. Fue a de es as apo aciones, an sólo se han señalado uno o dos ejemplos muy conocidos, pe o no se ha analizado en p o- undidad el enómeno, cuyo alcance es mayo de lo que se suponía, a la is a de los esul ados ob enidos. Como se pod á e a con inuación, el ecu so a las es ampas ue Ediciones Abya Yala, Qui o, 2007, pp. 25-37 y JUSTO ESTEBARANZ, Ángel: “La in luencia de los g abados eu opeos en la pin u a qui eña de los siglos XVII y XVIII”. En La mul icul u alidad en las A es y en la A qui ec u a, Tomo I. Conseje ía de Educación, Cul u a y Depo es del Gobie no de Cana ias y An oa Ediciones, Las Palmas de G an Cana ia, 2006, pp. 305-310. En el ámbi o español se pueden ci a , en e o as apo aciones básicas, las de NAVARRETE PRIETO, Beni o: La pin u a andaluza del siglo XVII y sus uen es g abadas. Fundación de Apoyo a la His o ia del A e Hispánico, Mad id, 1998, y NAVARRETE PRIETO, Beni o: “O as uen es g abadas u ilizadas po F ancisco de Zu ba án”, A chi o Español de A e, 268, Mad id, 1994, pp. 359-376. 3 BELDA NAVARRO, C is óbal: “Fuen es iconog á icas y de inspi ación en la escul u a de F ancisco Salzillo”, Ima on e, 2, 1986, pp. 101-131, y ORICHETA GARCÍA, A án zazu: “G abados alemanes y lamencos: los modelos de Juan de Juni y su escuela en León”, Academia: Bole ín de la Real Academia de Bellas A es de San Fe nando, 83, 1996, pp. 315-358. 4 ARIAS MARTÍNEZ, Manuel: “La o una de los g abados de Sadele en el ámbi o leonés. Algunos ejemplos de su seguimien o en escul u a y pin u a en e los siglos XVI y XVII”, De A e, 1, 2002, pp. 89-106; ORICHETA GARCÍA, A án zazu: “La in luencia de los g abados de Pe e de Jode en la escul u a leonesa: los elie es de la capilla del C is o de la iglesia de Villamañán”, B igecio: e is a de es udios de Bena en e y sus ie as, nº 8, 1998, pp. 99-112; VÉLEZ CHAURRI, José Ja ie : “Las “imágenes de la “His o ia E angélica” como uen e g á ica en las escul u as del e ablo mayo de la iglesia de San iago en Panco bo (Bu gos)”, López de Gámiz: Bole ín del Ins- i u o Municipal de His o ia de Mi anda de Eb o, nº 35, 2002, pp. 83-104; LÓPEZ-BARRAJÓN BARRIOS, Ma io: “El e ablo de los san os Juanes de Na a del Rey: un ejemplo de la in luencia del g abado en la escul u a del siglo XVII”, A chi o Español de A e, omo 67, 268, 1994, pp. 391- 395; y MORALES, Al edo J: “Coloso de la Fe Vic o iosa. El Gi aldillo como es a ua”. En Villa Rod íguez, José (ed.): Gigan a de Se illa. Fundación El Mon e, Se illa, 2000, pp. 196-213, donde se pone en elación la escul u a con un g abado de Ma co An onio Raimondi sob e un dibujo de Giulio Romano o Pe ino del Vaga. 5 ÁVILA PADRÓN, Ana Vic o ia: “In luencia de Ra ael en la pin u a y escul u a españolas del siglo XVI a a és de es ampas”, A chi o Español de A e, omo 57, 225, 1984, pp. 58-88. 6 PALMER, Gab ielle G: Sculp u e in he Kingdom o Qui o. Uni e si y o New Mexico P ess, Albuque que, 1987. La escul u a ba oca qui eña y sus modelos g abados 457 Labo a o io de a e 25 (2013), pp. 455-468, iSSN 1130-5762 la más común de las ías de di usión de iconog a ías conc e as. Jun o a es os e e en es igu a on o os como de e minadas pin u as de impo ancia signi ica i a en el ma co qui eño7, y ambién cie as escul u as del siglo XVII, algunas de ellas de p ocedencia española, ein e p e adas un siglo más a de en cla e ococó, según a es igua Palme 8. Palome o añadía una ía más: la p esencia de a is as o mados en Se illa que, es a- blecidos en Amé ica, di ulgaban los emas iconog á icos y ó mulas composi i as adqui idos du an e sus años de ap endizaje en la Península9. Como ya se ha es udiado en elación a la pin u a, la idelidad espec o al modelo en papel podía a ia conside ablemen e, omándose en nume osas ocasiones al pie de la le a, mien as que en o as se op aba po oma de e minados de alles o la idea gene al de la composición10. Igual sucedió en el caso de la es a ua ia, pues no odas las mani es aciones ni modalidades escul ó icas se ciñe on a los modelos g abados p oce- den es de Eu opa de o ma unánime. A ias Ma ínez obse aba una u ilización de las es ampas mucho más e iden e en los elie es que en las escul u as en bul o edondo, apoyando su a i mación en la búsqueda de cualidades pic ó icas en su esul ado inal que se ap ecia en el elie e11. Pe o ello no signi icó que se desechasen las posibilidades composi i as que o ecía la es ampa de ca a a la plasmación del ema en escul u as de bul o edondo. Así, en los ejemplos que apo amos a con inuación se puede e que los escul o es qui eños abaja on es as imágenes ambién a la is a de g abados, algunos de los cuales les die on pau as undamen ales pa a compone y do a de un mo imien o y exp esi idad conc e os a las imágenes en made a polic omada. Lo que sí es cie o es que, en el caso del bul o edondo, en la ans e encia del modelo en papel a las es dimensiones las libe ades que se puede oma a p io i el escul o qui eño son mayo es 7 En es e sen ido pod íamos des aca el indudable pa ecido en la pos u a de las manos en e las Ví genes aladas del siglo XVIII y la Inmaculada del con en o de San Agus ín de Qui o, pin ada po Miguel de San iago en la segunda mi ad del siglo XVII. O a uen e pic ó ica pa a es as imágenes pudo se la Inmaculada alada del Museo Nacional del Banco Cen al del Ecuado , ob a de comienzos del siglo XVIII. O o ejemplo conocido es el del g upo de la Sábana San a de la Ca ed al, allado po Caspica a muy p obablemen e as habe omado buena no a de la composición adop ada po Be na do Rod íguez en su pin u a pe enecien e al Museo Jacin o Jijón y Caamaño. 8 PALMER, Gab ielle G: Sculp u e in he Kingdom o Qui o…, op. ci ., p. 117. En es e sen- ido, la in es igado a ame icana compa aba dos imágenes de San José con el Niño, idén icas en las poses. La in es igado a ame icana incidía ambién en la con inuidad de la in luencia, du an e el siglo XVIII, de los p o o ipos p oceden es de las escul u as españolas llegadas a Qui o en las nue as imágenes locales. No obs an e, ap eciaba un aumen o del ecu so a las uen es g abadas espec o a la cen u ia an e io . 9 PALOMERO PÁRAMO, Jesús Miguel: “Re ablos y escul u as en Amé ica. Nue as apo a- ciones”. En To es Ramí ez, Bibiano y He nández Palomo, José J. (Coo ds.): Andalucía y Amé ica en el siglo XVI. Ac as de las II Jo nadas de Andalucía y Amé ica, Vol. 2. Escuela de Es udios Hispano-Ame icanos de Se illa, Se illa, 1983, p. 430. 10 JUSTO ESTEBARANZ, Ángel: “Las uen es g abadas de la pin u a qui eña colonial”…, op. ci . 11 ARIAS MARTÍNEZ, Manuel: “La o una de los g abados de Sadele …”, op. ci ., p. 90. Ángel Jus o Es eba anz 458 Labo a o io de a e 25 (2013), pp. 455-468, iSSN 1130-5762 que en el elie e. Palme señalaba que es e hecho p opo cionaba al escul o qui eño la “libe ad psicológica pa a eje ci a su p opia o iginalidad”12. G abados lamencosyholandeses En o as publicaciones demos amos la amplia di usión que las es ampas lamencas y holandesas u ie on en Qui o du an e la época i einal. Las es ampas de Wie ix, Sadele , Rubens y o os a is as de la zona halla on acomodo en los ob ado es qui eños como ece a io de emas, poses y exp esiones. De la misma o ma, los escul o es acu- die on de o ma p e e en e a es os g abados. Pa a el caso español, P oske señalaba la posesión de es os g abados po pa e de los más ac edi ados escul o es del momen o, ales como Je ónimo He nández o And és de Ocampo13. En Qui o, en e las es ampas lamencas ue on especialmen e signi ica i as las que p ocedían del alle de los he - manos Wie ix, a ines del siglo XVI, o del de Rubens, du an e la p ime a mi ad del XVII, aunque en el segundo caso en elación a la pin u a. En e es as es ampas, algunas se con i ie on en uen e p edilec a pa a la icono- g a ía que ep esen aban, p obablemen e po a eni se bien a las ca ac e ís icas de la escul u a. Quizás uno de los casos más signi ica i os es el del g abado de Hye onimus Wie ix que ep esen a a Las dos T inidades (Figu a 2), e e encia de p ime o den en la plás ica qui eña del ba oco. En e los nume osos ejemplos nos de end emos en un elie e: la Sag ada Familia que deco a el espaldo de la cá ed a del púlpi o de la iglesia del Sag a io (Figu a 1)14. El mencionado g abado del a is a de Ambe es ha sido oma- do como e e encia de modo muy iel. Si bien había o as opciones a disposición del a is a qui eño que ue on conocidas en la ciudad, como las es ampas del mismo ema que g abó Schel e de Bolswe 15, la on alidad de la es ampa de Wie ix se adap aba mejo a la in ención del anónimo escul o . Pa a el elie e qui eño se p escindió an o del paisaje de ondo como de las igu as de Dios Pad e y del Espí i u San o, dando odo el p o agonismo a la Sag ada Familia, ce cana en sus ipos a los que había ideado el 12 PALMER, Gab ielle G: Sculp u e in he Kingdom o Qui o…, op. ci ., p. 75. 13 PROSKE, Bea ice Gilman: Juan Ma ínez Mon añés, a Se illian Sculp o . Hispanic Socie y o Ame ica, New Yo k, 1967, p. 11. 14 Es á ep oducido en la cubie a del lib o de NAVARRO, José Gab iel: La escul u a en el Ecuado du an e los siglos XVI, XVII y XVIII, 2ª edición. FONSAL, Qui o, 2006. 15 Una de las e siones de Las dos T inidades ue ampliamen e conocida en Qui o, pues había sido empleada po a ios pin o es de la capi al ame icana du an e la época ba oca. En es e sen ido podemos señala una Sag ada Pa en ela y una T inidad en la ie a del con en o de San F ancisco. Véase JUSTO ESTEBARANZ, Ángel: Pin u a y sociedad en Qui o en el siglo XVII. Pon i icia Uni e sidad Ca ólica del Ecuado , Qui o, 2011, pp. 225-226. Al pa ece , es a es ampa u o un no able éxi o a ambos lados del A lán ico, pues en su es udio sob e los modelos de inspi ación de F ancisco Salzillo, Belda Na a o encon ó la misma in luencia del g abado de Bolswe en el g upo que, en es a ocasión in e p e ado en bul o edondo, ealizó pa a la iglesia de San iago de O ihuela. Véase BELDA NAVARRO, C is óbal: “Fuen es iconog á icas y de inspi ación...”, op. ci ., pp. 114-115. La escul u a ba oca qui eña y sus modelos g abados 459 Labo a o io de a e 25 (2013), pp. 455-468, iSSN 1130-5762 a is a eu opeo, aunque San José apa ece eju enecido en el elie e. También se p es- cindió del ma co, que incluía cua o ondos con escenas ela i as a los p o agonis as, si uados en los ángulos, y el anag ama de Jesús en la zona supe io cen al. De odas mane as, algún de alle pa ece indica el conocimien o que el escul o ame icano enía del g abado de Bolswe –ampliamen e di undido en e los pin o es del Vi eina o del Pe ú–, pues en la escul u a qui eña la Vi gen no lle a el lib o sob e su pecho, como sí lo hacía en la ob a de Wie ix, en la que Ma ía suje aba dicho lib o con su mano de echa. En cambio, el anónimo escul o ame icano ha seguido en es e caso la composición de Bolswe . Respec o a ambas es ampas, es no edad la capa que luce el Niño, que no sólo lo des aca sob e el ondo, sino que si e pa a apa el plano pos e io del elie e, desp o is o del paisaje ideado po el a is a lamenco. No sabemos si o iginalmen e San José luci ía la a a lo ida, como en el caso de Wie ix, o el cayado de Bolswe , pues no se ha conse ado. En el caso del elie e qui eño se ha simpli icado la composición, p escindiendo el a is a qui eño de las igu as de Dios Pad e y del Espí i u San o en o ma de paloma, ambos si uados en la zona cen al de la es ampa, el Pad e en la pa e supe io y la paloma en e las igu as de la Vi gen y San José. El acío composi i o que dejan ambas igu as ha sido ellenado con una moldu a ege al en o ma de piña, que además si e pa a esal a la igu a del Niño. Respec o a la es ampa, se obse a un mayo es a ismo en el g upo qui eño que, además, apa ece de en e al espec ado . Po an o, se ha educido la sensación de p o undidad y dinamismo que p ocedían de la ac i ud de a ance de la Sag ada Familia –que aho a pa ece posa quie a– y de la disposición en diagonal del g upo, que además se di ige hacia ue a del plano16. La idea de una pose conjun a se e e o zada en el elie e po la indumen a ia que is en los pe sonajes, más ica y elabo ada que las ideadas po Bolswe , cuyo p incipal in e és adicaba en la mo ilidad y olumen de los pliegues, sob e odo en el caso de la Vi gen. No obs an e, la o sión de las es cabezas es simila , la o ma de da la mano la Vi - gen al Niño, la disposición del b azo de echo de la Vi gen, la a a que o iginalmen e lle aba San José, e c. En o as ocasiones du an e es e pe iodo se ecu ió a la ci ada es ampa, pues ol e- mos a encon a la misma in luencia en el g upo que p eside el e ablo de San José en el Con en o de La Me ced de Qui o y en o o pe enecien e a la iglesia de San Diego y ep esen ando la Familia de la Vi gen17, en ambas ocasiones in e p e ado en bul o edondo, y ambién en a ias pin u as como la que cuelga en la clausu a del Monas e io 16 A ello ayuda la sup esión del paisaje de ondo y del amplio celaje nublado, que acili aba la sensación de p o undidad en el g abado de Bolswe . En el ámbi o qui eño se ecu ió en o as ocasiones a la disposición on al de es e g upo. Po ejemplo, en el lienzo anónimo del siglo XVIII La Sag ada Pa en ela, conse ado en el museo de la Recole a de San Diego. Véase JUSTO ESTEBARANZ, Ángel: Pin u a y sociedad…, op. ci , pp. 225-226. 17 El g upo es á ep oducido en KENNEDY TROYA, Alexand a y ORTIZ CRESPO, Al onso: Recole a de San Diego de Qui o. His o ia y es au ación. FONSAL, Qui o, 2010, p. 339. Aunque se ha in e ido el g upo y se ha sus i uido la igu a del Niño po la de la Vi gen Niña, la composición Ángel Jus o Es eba anz 460 Labo a o io de a e 25 (2013), pp. 455-468, iSSN 1130-5762 del Ca men Bajo u o a conse ada en el Museo Albe o Mena Caamaño del Cen o Cul u al Me opoli ano, es a úl ima de ealización muy a día18. Jun o a es e g abado, el que ep esen aba el Cal a io, ambién ob a de Hie onymus, u o un éxi o o undo en Qui o como inspi ación pa a g an can idad de C uci ijos de pequeño y g an o ma o. Jun o con algunas escul u as del mismo asun o p oceden es de España, debió se el modelo de e e encia. De la mane a p opues a po el g abado lamenco apa ecen ep esen ados nume osos C is os, como el del Banco Cen al del Ecuado a ibuido po C espo To al y Va gas a Caspica a19, o o del Museo de Amé ica, así como el de San F ancisco de Popayán20. El del e ablo de la Sala De P o undis del Con en o de San Agus ín y a ios o os obedecen a la composición de Johannes Sadele I. No obs an e, es común en odos ellos un mayo ángulo en e los homb os y los b azos, que iene dado po la caída del cue po, y que iene su e e en e en el C uci icado con los dos lad ones de Schel e Bolswe . A pesa de que la es ampa p esen aba a C is o pa cialmen e gi ado, an o la caída de la cabeza como la inclinación de los b azos, la si uación de la llaga p oducida po la lanzada, el paño de pu eza y el c uce del pie de echo sob e el izquie do, en el mismo cla o, p oceden de la solución apo ada po el colabo ado de Rubens. Aunque el más ci ado de los Wie ix en la Real Audiencia po pin o es y escul o es locales ue Hie onymus, los o os he manos ambién ie on cómo algunas de sus ob as ue on plasmadas en allas qui eñas. El Niño del Pensamien o del Monas e io de San a Cla a de Qui o, escul u a en made a do ada y polic omada del siglo XVIII, es á basado en el g abado de An on Wie ix que ep esen a al Niño Jesús du miendo21. El anónimo escul o qui eño ha man enido la pos u a o iginal en sus asgos esenciales. Así, an o en la es ampa como en la alla el Niño igu a sen ado, a a iado con una única –si bien en la pieza qui eña se han incluido unas labo es deco a i as do adas que esponden al gus o dieciochesco y lógicamen e no apa ecían en el o iginal–. Reposa su cabeza sob e su mano de echa, apoyando es e b azo sob e el o be. La escul u a qui eña, no obs an e, di ie e en algunos de alles del o iginal lamenco, pues el Niño en o na los ojos, mien as que en el g abado los enía comple amen e ce ados. Además, se ha modi icado le e- men e la posición de la mano izquie da, que en la imagen ame icana descansa sob e el es simila . No obs an e, el anónimo escul o qui eño ambién debió de ene a la is a un g abado ep esen ando la Familia de la Vi gen y ealizado po Schel e de Bolswe . 18 El e ablo es á ep oducido en PROAÑO, Luis Oc a io: El A e en la Me ced de Qui o. Qui o, 1969, p. 45, mien as que la pin u a del Ca men Bajo apa ece en ORTEGA BARGUEÑO, Pila : “Un a ma pa a el desa ollo”, Descub i el A e, año IV, 55, 2003, p. 60. 19 CRESPO TORAL, He nán y VARGAS, José Ma ía (Coo ds.): His o ia del A e Ecua o iano, Tomo 3. Sal a Edi o es Ecua o iana, S.A., Qui o, 1977, p.71. 20 Es e úl imo, a ibuido po C espo To al y Va gas a Caspica a. Véase CRESPO TORAL, He nán y VARGAS, José Ma ía (Coo ds.): His o ia del A e Ecua o iano…, op. ci ., p. 118. 21 La es ampa pe enece a la se ie del Co azón humano conquis ado po el Niño Jesús. Es a es ampa u o una no able in luencia en ob as de Zu ba án y su ob ado , quienes las emplea on como modelo de di e sas Ví genes Niñas do midas. Véase NAVARRETE PRIETO, Beni o: La pin u a andaluza del siglo XVII…, op. ci , pp. 248-249. La escul u a ba oca qui eña y sus modelos g abados 461 Labo a o io de a e 25 (2013), pp. 455-468, iSSN 1130-5762 muslo izquie do. Asimismo, se ha p escindido del co azón que enma caba al Niño, así como de los ayos que iluminaban al p o agonis a de la escena desde dis in os en es. La ep esen ación o iginal e a una e lexión sob e el e dade o amo que no es des ui- do po el ien o ni po las empes ades22. Asimismo, o os g abados de Wie ix ue on u ilizados po escul o es qui eños de la época ba oca, como en el caso del ampliamen e di ulgado San Miguel A cángel –usado po pin o es de los i eina os, como queda e lejado en la base de da os del “P ojec on he Eng a ed Sou ces o Spanish Colonial A ” de la Uni e sidad de Cali o nia23–. Hemos podido de ec a su p esencia en Qui o en es e pe iodo a a és de las cla as e e encias al mismo en la escul u a que se aloja en el ema e de la mampa a de la pue a la e al de acceso a la iglesia de La Me ced24. Las es ampas salidas de o o de los g andes alle es ambe inos, el de los Sadele , u ie on ambién una buena acogida en Qui o. Ya señalamos an es la u ilización del Cal a io de Johann Sadele I como modelo pa a a ios C uci icados escul ó icos. Pe o ambién podemos ae a colación La Co onación de la Vi gen (Figu a 3), elie e si uado en el banco del e ablo mayo de la Iglesia del Belén de Qui o, de anónimo au o y posible da ación de p incipios del siglo XVII, aunque inse o en un e ablo de echa pos e io . El g abado de Johan Sadele I que u o a la is a el escul o ame icano, VENI DE LIBANO SPONSA MEA VENI CORONABERIS (Figu a 4), de mayo com- plejidad iconog á ica que el elie e, ha dado algunas cla es undamen ales. Aunque se ap ecia una mayo libe ad en la in e p e ación del modelo espec o a los ejemplos an es es udiados, no cabe duda de que exis en ci as indudables a su o igen eu opeo en la idea gene al y en cie os de alles. En e ellos cabe des aca la disposición del g upo, algunos elemen os iconog á icos p ecisos ales como la co ona de la Vi gen, el ce o de Dios Hijo y el o be y la ia a de Dios Pad e, más algunas de las es imen as, y cie as disposiciones conc e as. Pe o se han modi icado algunas pos u as, y sob e odo se ha op ado po sup imi a los angelo es que olaban al ededo del g upo y de la igu a del Espí i u San o en o ma de paloma, que cede su luga en es a ocasión a una co ona más oluminosa ema ada po la c uz. Hemos podido de ec a , al como sucedió ambién en el caso de la pin u a, que en Qui o se siguie on u ilizando como modelo algunos g abados de ines del siglo XVI o comienzos del XVII en ob as da adas ya a ines del ba oco. Se ían de alles como una exp esión más dulce o la an manida “g acia” a ibuida po an os his o iado es a las c eaciones de los escul o es locales las que o o ga ían un sabo ne amen e qui eño a composiciones di ec amen e inspi adas en ob as eu opeas. Así sucede con la más conocida c eación del escul o indígena Manuel Chili “Caspica a”, lamen ablemen e 22 Idem, p. 248. 23 <<h p://coloniala .o g/a chi e/a Lis ? ow=92&col=28a-28b>> (Consul ada el 13/09/2012). 24 PROAÑO, Luis Oc a io: El A e en la Me ced de Qui o..., op. ci ., p. 55. En o as ocasiones se ecu ió al g abado de Jacob F ey, como puede comp oba se en el San Miguel de la bó eda de una de las escale as de acceso al claus o supe io del con en o de San F ancisco. Ángel Jus o Es eba anz 462 Labo a o io de a e 25 (2013), pp. 455-468, iSSN 1130-5762 obada hace pocos años: la alla que ep esen aba a C is o Resuci ado (Figu a 5)25. Pa a compone es a imagen, el escul o acudió a la es ampa LEGIS PERFECTIO CHRISTUS AD IUSTIFICATIONEM OMNI CREDENTE, basada en una composición del pin o Ma in de Vos (Figu a 6). Tan o en el g abado como en la escul u a, C is o apa ece ben- diciendo con la mano de echa mien as di ige su mi ada hacia su de echa. La posición del b azo de echo y del izquie do son p ác icamen e idén icas, así como el mo imien o acili ado po la lexión de la pie na izquie da, aunque en el caso qui eño se le ha dado una mayo elegancia. La mayo es abilidad que se obse a en la escul u a, p opiciada po la disposición de la pie na de echa y la mayo lexión de la izquie da, iene dada po una cues ión de necesidad, pe o ambién p opo ciona una a monía más se ena al conjun o. Po su pa e, la “cuasi he cúlea” muscula u a del C is o ideado po Vos ha sido sus i uida po una apa iencia más delicada, de supe icies más sua es, aco des con los gus os del momen o en los e i o ios de la Real Audiencia de Qui o. Eso sí, en la alla qui eña se ha decidido inclui algunas mues as ehacien es de la Pasión, ales como las llagas de C is o. Po ello, aunque no se ap eciaba en el g abado, la he ida p oducida po la lanzada se ha ma cado en la escul u a de Caspica a, mien as que las llagas de los pies, sob e odo del de echo, se han esal ado po medio de la sang e, que no manaba en la es ampa. Además, se ha op ado po en eab i la boca de C is o, dejando a la is a unos dien es inamen e allados, cues ión que esponde al deseo de mos a la maes ía del a is a qui eño en es as labo es, en una endencia que medio siglo después segui ían haciendo o os escul o es ecua o ianos como José Miguel Vélez o Gaspa Sangu ima. Finalmen e, se ha alige ado el paño de pu eza, p escindiéndose ambién del man o que, de o ma an ina u al, agi aba el ien o en la es ampa, y que dis ae ía la a ención espec o al delicado cue po. El lába o, que p obablemen e u ie a en o igen la pieza ame icana, no se obse a en las úl imas o og a ías omadas a la imagen an es de su sus acción. El modelo pa a el Resuci ado debió ene cie o éxi o, pues apa ece de nue o en o a escul u a a ibuida po Va gas al p opio Caspica a, y que igu a en un íp ico del Monas e io del Ca men Bajo26. En es a ocasión se ha espe ado la posición del b azo de echo de C is o, mien as que el izquie do se ha a iado, adelan ando la mano pa a suje a la c uz. Po lo demás, las simili udes con la pieza del Museo de A e Colonial son nume osas, excep uando el paño de pu eza, más g ande en la escul u a del Ca men Bajo. Pe o el ecu so a modelos de los siglos an e io es, ein e p e ados en cla e pu a- men e qui eña, no ue un hecho aislado en las décadas inales del siglo XVIII, pues o as ob as impo an es elacionadas con la in e ención del mismo Caspica a oma on su inspi ación de g abados holandeses de ines del siglo XVI o comienzos del siguien e. Po ejemplo, un C is o yacen e que se le suele a ibui , conse ado en el Museo Nacional del Banco Cen al del Ecuado , es á cla amen e basado en un g abado del mismo ema 25 Palme suponía que la escul u a debía es a basada en un g abado, pe o no especi icó en cuál. Véase PALMER, Gab ielle G: Sculp u e in he Kingdom o Qui o…, op. ci ., p. 119. 26 VARGAS, José Ma ía: Pa imonio a ís ico ecua o iano, 3ª edición. TRAMA, Qui o, 2005, p. 262. La escul u a ba oca qui eña y sus modelos g abados 463 Labo a o io de a e 25 (2013), pp. 455-468, iSSN 1130-5762 de Paulus Pon ius27. La sua idad de o mas y el gus o po los de alles, ca ac e ís icos del es ilo de Caspica a, se aplican al modelo lamenco. Además, se han qui ado los pies c uzados, y se han añadido magulladu as y la lanzada, que no se ap eciaban en el o iginal –y que sí son comunes en o as piezas del a is a indígena, como la Sábana San a de la Ca ed al de Qui o–. La misma uen e u ilizó el au o del C is o yacen e del Museo Miguel de San iago del Con en o de San Agus ín, quien sí espe ó la posición o iginal de los pies. Aún se pueden señala más ejemplos de p ocedencia lamenca, como el g abado de Ab aham Bolemae ep esen ando la Asunción de la Vi gen, que según Palme cons i u- yó el e e en e del g upo escul ó ico del mismo asun o de la Iglesia de San F ancisco28, y ambién de o a Inmaculada que se exhibe en el Museo F ay Ped o Gocial de dicho Con en o, de exquisi a ac u a y a ibuida a Be na do de Lega da, con las que gua da cie as concomi ancias aunque conse a una no able au onomía. G abados p oceden es de o os países Aunque con meno ecuencia que espec o a los g abados lamencos y holandeses, los i alianos ambién p opo ciona on soluciones álidas pa a los escul o es qui eños. En es e caso sucedió lo mismo que con la pin u a, pues la es ampa i aliana u o una meno p esencia29. Pe o sí se pueden eas ea algunos ejemplos como el g abado e- p esen ando La mue e de San José, de Ludo ico Ma ioli, e e en e muy cla o de un elie e qui eño del mismo ema ealizado en el siglo XVIII. También cab ía señala la u ilización de modelos i alianos en escul u as de bul o edondo, como el San Ignacio que el ancés a incado en Roma Pie e de Le G os ealizó pa a el Gesú, basándose en un diseño de Pozzo. A pa i de g abados sob e es a imagen se ealiza on copias en di e sas la i udes. En el caso qui eño, igu an an o a amaño na u al, po ejemplo la que p eside el e ablo no e del ansep o de la Compañía de Jesús, dedicado al san o undado de la O den y echada en 1743 según Palme 30, como o a de pequeño o ma- o pe enecien e al Museo Ma ía Augus a U u ia de Qui o, que obedecen al mismo esquema, si bien en el úl imo caso p esen ando al san o imbe be y con el anag ama de Jesús y sello de su ins i u o en la mano. P ecisamen e, pa a los e ablos del ansep o 27 La imagen es á ep oducida en MORALES VÁSCONEZ, Julio Césa : Técnicas y ma e- iales empleados en la polic omía de la escul u a colonial qui eña y su aplicación con mi as a la es au ación. Tesis de Licencia u a leída en la Uni e sidad Tecnológica Equinoccial, Qui o, 2006, p. 5. 28 PALMER, Gab ielle G: Sculp u e in he Kingdom o Qui o…, op. ci ., p. 121. 29 En elación a la pin u a, puede e se JUSTO ESTEBARANZ, Ángel: Pin u a y sociedad…, op. ci , pp. 229-234. 30 PALMER, Gab ielle G: Sculp u e in he Kingdom o Qui o…, op. ci ., pp. 72 y 144. No obs an e, Na a o a ibuía és a y la imagen de San F ancisco Ja ie del o o e ablo del ansep o al Pad e Ca los, y las echaba en el siglo XVII. Véase NAVARRO, José Gab iel: La Iglesia de la Compañía en Qui o. Talle es Tipog á icos de A. Ma zo, Mad id, 1930, p. 56.