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Máster en ciudad y arquitectura sostenibles (Especialidad investigadora) Proyecto fin de máster DISPOSITIVOS DE E(CO)HABITACIÓN RECORRIDOS POR URDIMBRES PARA LA HABITACIÓN SOSTENIBLE CONTEMPORÁNEA Dirigido por: Carlos Tapia Martín Realizado por: Eduardo Mayoral González Septiembre 2007 1
Índice Páginas 0. Introducción 1-8 0.1. problemática-objetivos-metodología 2-3 0.2. Funcionamiento-organización-estructura 3-3 0.3. Modos y estrategias 4-5 0.4. Situación en el panorama actual 5-6 0.5. vocación del trabajo 6-7 1. Redes 9-24 1.1. individuo(s) (vs) Complejidad e incertidumbre La sociedad de la información y las redes 10-13 1.2. Local/global. Relativización y lógicas de acción 13-14 1.3. Redes y mixturas 14-15 1.4. Topología de red(es). Espacio topológico 16-23 1.5. Capturas-entrelazamientos-despliegues 24-24 2. Sostenibilidad 25-40 2.1. Alrededor de lo sostenible 26-29 2.2. Sostenibilidad económica-ecológica-social 29-32 2.3. Sostenibilidad y energía 32-38 2.4. E(co)- autore 38-40 3. Ecología 41-52 3.1. Naturaleza-cultura-desecho 42-43 3.2. Escenario ecologista (vs) escenario ecológico: La máquina ecológica 43-45 3.3. Las tres ecologías y el contrato natural 46-49 3.4. Economía ecológica: ecuación de capitales 49-51 3.5. Eco-dispositivos 51-51 4. Territorio 53-68 4.1. Triángulo territorio-paisaje-medio ambiente 54-58 4.2. Territorialidad y materialidad 58-60 4.3. Tierra paciente (vs) tierra agente. Autolimitación 61-63 4.4. Capital y sostenibilidad territoriales 63-64 4.5. Lugares. El territorio virtual e infraestructural 64-68 2
5. Ciudad 69-82 5.1. Ciudad genérica 71-72 5.2. Telépolis 73-73 5.3. Metápolis-multiciudad 74-76 5.4. Modelos de ciudad sostenible 77-81 6. Genética 83-102 6.1. Neguentropía y generatividad. Organización de información 84-86 6.2. Genética. Filogénesis y morfogénesis 86-93 6.3. Algoritmos y redes neuronales 93-100 6.4. Transgénesis e hibridación y manipulación genética 100-102 7. Habitación 103-140 7.1. ¿qué es habitar? 104-112 7.2. Atmósferas 112-118 7.3. La estancia. La vivienda. La casa 118-125 7.4. Capturas sobre La estancia y la habitación del XX y XXI 126-139 8. Parámetros 141-156 8.1 Parámetros y datos 142-147 8.2 Indicadores 148-155 9. Protocolos 157-174 9.1. estrategias-lógicas-tácticas-estratagemas: protocolos 158-159 9.2. diagramatizar 160-163 9.3. cibernética 164-165 9.4. Producción flexible. Técnicas no estándar 166-171 9.5. Catalización y procesos enzimáticos 171-173 10. Dispositivos 175-208 10.1. multicuerpo: modelo de islas interconectadas 176-180 10.2. el fenómeno organizacional y los sistemas complejos adaptativos 181-195 10.3. organización-estructura-información. Nueva mirada co-cibernética: seres máquina 196-199 10.4. prototipos prototipaje prototipado 200-207 3
11. consideraciones y consciencias 209-209 12. BIBLIOGAFIA CITADA Y REFERENCIADA 210-216 Anexo 217 4
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0. introducción “Para venir a lo que no sabes, has de ir por dónde no sabes”. San Juan de la Cruz (1542-1591). 0.1. problemática-objetivos-metodología. La problemática que se detecta y se pretende abordar es la de la habitación sostenible en entornos complejos . En el panorama actual, debido a la emergencia del concepto de sostenibilidad, las consideraciones sobre lo sostenible alrededor del fenómeno habitacional están por construirse. En estas aguas es donde pretendemos zambullirnos, porque configurar “nuevos” modos de habitación considerados desde la complejidad y la sostenibilidad es absolutamente central para la continuidad de la vida humana en el planeta. Las alternativas más desarrolladas a este respecto, son aquellas que ofrecen respuestas desde lo bioclimático , pero existen otras sensibilidades que tienen que ver con parámetros sociales, atmosféricos, y de producción flexible, que están menos exploradas. Sin olvidar las primeras, la intención es centrarnos en elaborar un estado del arte sobre las segundas, con la intención de configurar dispositivos habitacionales sostenibles, mediante procesos de manipulación y constitución genética, para su posterior implementación en redes complejas. 6
El trabajo se plantea con perspectivas a medio y largo plazo, para ser desarrollado como tesis. En este sentido, se puede hablar de unos objetivos concretos que se han fijado para el desarrollo del presente trabajo de investigación y la entrega del Proyecto Fin de Máster. Estos han sido: el establecimiento del estado de la cuestión y la elaboración de un armazón genérico para conformar dispositivos, glosado a partir de capturas hechas del propio estado del arte. Una vez construido este “mundo” en esta fase inicial, se han detectado tres vías posibles de investigación para trazar estrategias sostenibles de habitación: la generación de efectos-ambientes- atmósferas, la producción no estándar y la elaboración de prototipos diferenciales. Éstas serán desarrolladas de manera interrelacionada en futuro proyecto de tesis. 0.2. Funcionamiento-organización-estructura. El trabajo se ha organizado por capítulos, que tienen la consideración de bolsas de conocimiento, sobre conceptos que interesan para la elaboración de dispositivos de habitación y la descripción del panorama actual. Estas bolsas no pretenden en ningún caso ser una recopilación o síntesis de cada uno de los temas sobre los que versan, sino que funcionan a modo de urdimbres de entrada a un tejido complejo organizado en red, respecto del que es necesario sensibilizarse para comprender la problemática. Las bolsas son las que siguen: redes genética sostenibilidad habitación ecología parámetros territorio protocolos ciudad dispositivos Al final de cada capítulo se han destacado una serie de conceptos inducidos del mismo, que sirven para la elaboración de dispositivos. En algunos casos, estas ideas se disponen en un formato deplegable, en el que además aparecen imágenes que posibilitan una lectura paralela y simultánea a la de cada capítulo. Si bien, de los capítulos puede extraerse información para la elaboración de dispositivos, es en las tres últimas bolsas (parámetros-protocolos-dispositivos) donde se habla de cómo elaborarlos para configurar sistemas adaptativos complejos. Éstos, se producen mediante procesos genéticos sobre las ciudades y el territorio, desde la sostenibilidad y la ecología, y se capturan-entrelazan-despliegan en contextos de/en redes complejas. Al final del trabajo, se incluye como anexo un proyecto, un prototipo propuesto en para la entrega correspondiente a los cursos de doctorado de “Ciudad y Arquitectura Sostenibles para un Futuro Europeo” , en el que se tratan algunos de los aspectos que se desarrollan en la teoría. Por ello, no debe considerarse como un ejemplo o conclusión del desarrollo teórico que se baraja en el trabajo, porque entre otras cosas, es anterior a éste. 7
0.3. Modos y estrategias. La manera de operar por la que se apuesta para abordar la problemática de la habitación sostenible en entornos complejos , es la de la configuración de sistemas adaptativos complejos de habitación mediante la elaboración de dispositivos. Para ello, se propone la captura de in-formación de la realidad que se pretenda abordar mediante técnicas de minería de datos , que asocian los datos a estrategias. Así, se seleccionarían una serie de parámetros (entre los que se encontrarían indicadores de sostenibilidad), para la generación de modelos de conocimiento. Con esta información, se elaborarán matrices, emparrillados y cuadros de mandos a través de procesos interpretativos y sintéticos. Estos cuadros se completarán incluyendo los datos de los que carezca dicha realidad para aportar “lo que le falte” mediante la inserción en su código genético de elementos de otras especies (transgénesis, hibridaciones, mixturas). Tras esta mapificación del territorio sobre el que intervenir, se establecerá una serie de protocolos que tracen programa utilizando diagramas como herramientas descriptoras de las potencialidades de dicho territorio. Estos diagramas serán productores de redes, sentido y relaciones. Usándolos como máquinas de simulación sintética y evolutiva, se grafiarán las estrategias, tácticas y estratagemas a seguir, determinadas por protocolos, cuya caducidad ocurrirá después de establecidos (no se pretende hacer recetas, sino plantear modos de operar). Entonces, se procederá a la fijeza de una serie de invariantes para la producción de diversidad, mediante la parametrización y asociatividad de estos datos y el uso de programas que utilicen algoritmos genéticos y lógicas de redes neuronales para generar conjuntos masivamente paralelos de procesos, que determinen la proliferación de multitud de formas ( trans-forma ) y decanten en prototipos mediante la interrupción de dichos 8
procesos. Será en este rebuclaje de desorden, orden y organización, guiado por dispositivos, donde se constituyan los sistemas adaptativos complejos, dinámicos y autopoiéticos que se pretenden. Estos complejos polimaquinales flexibles, adaptables, con capacidad de anticipación y reacción, configurarán sistemas de inmunidad y soportes de vida para el desarrollo de fenómenos habitacionales. Estas máquinas de hábitos, serán las que establezcan las adecuadas relaciones entre costumbre y extrañamiento, (necesarias para la habitación), y jugarán el papel de gestores de enseres y productores de subjetividad, en retroalimentaciones y tránsitos entre lo genérico y lo específico, lo local y lo global. Es importante apuntar, que en este trabajo, se establece el estado de la cuestión, pero sólo se sugieren las estrategias, modos y maneras para hacer todo esto. En un estadio tan embrionario de investigación no se ha llegado a la síntesis y solución de todo lo que se plantea, pero sí a saber qué hacer, cómo hacerlo y con qué hacerlo. Ahora hay que hacerlo, el campo está abierto. 0.4. Situación en el panorama actual. Todo este contenido se incardina en el panorama actual según se observa en el siguiente esquema, que después se explica con un texto: 9
La percepción del mundo exterior y el desarrollo de un adecuado sistema inmunológico respecto a éste, se dibujan como dos estrategias fundamentales para anticiparnos respecto a nuestro entorno y desarrollar una adecuada capacidad de respuesta. En este sentido, el vehículo apropiado para adquirir un mayor grado de sensibilidad y desarrollar herramientas reguladoras de incertidumbre no es sino la cultura. La experiencia en el mundo, en principio, no significa otra cosa que la capacidad de un organismo para prevenir invasiones y lesiones. Si esta previsión se traduce en medidas permanentes de defensa se genera finalmente un sistema de inmunidad; esto es, un mecanismo de defensa. Como diría Sloterdijk (2006): “El baño en el universo sólo es posible con la ayuda de trajes especiales, bañarse desnudo en el vacío tiene muy mal pronóstico” . Para que la continuidad de la vida de un individuo sea efectiva, éste debe poseer habilidades que potencien su capacidad para resistir los cambios que en su entorno se produzcan. Estos cambios pueden ser típicos o atípicos. En el primer caso, estaríamos hablando de adaptación al entorno, y en el segundo, de adaptabilidad o independencia con respecto a él. Conviene hacer explícita la diferencia entre los dos términos porque, no sólo sucede que no son sinónimos, sino que se oponen. Un individuo que se adapta al medio, se modifica para acostumbrarse a él, se habitúa; sin embargo, el que demuestra aptitudes para la adaptabilidad y la independencia, es capaz de reaccionar frente a los cambios, se desenvuelve bien en las crisis y frente a lo desconocido. En definitiva, la adaptación tendría que ver con la capacidad para resistir los cambios del entorno; y la independencia o la adaptabilidad con la capacidad para resistir cambios nuevos. La primera estaría referida a la certidumbre del entorno y la segunda a su incertidumbre. Así, podría decirse que progresar en un entorno es ganar independencia respecto de él. Si es cierto que en el mundo en el que nos movemos la incertidumbre se incrementa exponencialmente, como individuo la respuesta pasa por el aumento de la independencia respecto de éste. Esto puede ocurrir si aumenta la capacidad de anticipación de los sistemas y la complejidad de las herramientas con las que nos enfrentamos al él. Según la clasificación de Wagensberg (1994), existen varios tipos de independencia: a). Independencia pasiva. Consiste en el aislamiento, en establecer una frontera impermeable al intercambio de materia, energía e información entre el sujeto y el medio. Para que se lleve a cabo, es necesario que se mantenga una simplicidad relativa y se reduzca la actividad. Tiende al equilibrio. Tiene que ver con la latencia, la hibernación, y en general con la reducción de los procesos que tienen que ver con estar vivo. b). Independencia activa. Estado lejano al equilibrio, fundamentado en procesos abiertos. Está vinculado al aumento de anticipación respecto al entorno, y por tanto al aumento del conocimiento, percepción, y capacidad de modificación del mismo. En este caso, la superficie de contacto entre el individuo y el medio es una membrana que regula intercambios de información constante entre el sujeto y el entorno. 16
c). Independencia nueva. Evolución. Se logra a través de la combinación de individuos preexistentes, mediante estrategias vinculadas a la reproducción y a la asociación. Para comprender este tipo de relaciones comensalistas entre individuos, convendría aclarar primero lo qué se entiende por individuo. Si bien existen ríos de tinta escritos para dilucidar este concepto, aquí no se pretende sino figurar el esbozo que propone Wagensberg (2002) para poder situarnos: Un individuo es todo aquel que tiende a mantener su identidad independiente de la incertidumbre de su entorno. Es un todo compacto con una superficie o frontera abierta al paso de materia, energía e información (salvo en procesos de hibernación) y por tanto habilitado para el intercambio y el establecimiento de relaciones con el medio. Está compuesto por partes interdependientes y es genéticamente uniforme. 1.7. Local/global. Relativización y lógicas de acción. Nuestro mundo evoluciona de forma paradójica con respecto a dos categorías antónimas que tienen que ver con mayores o menores entornos de proximidad: lo local y lo global. Mientras se tiende a la globalización de procesos y a compartir información configurando redes de ámbito mundial, no se renuncia a la especificidad y particularidad de lo local, a los rasgos constitutivos e identidades. “Encerrados en lo local, descuidamos el exterior, y al desplazarnos en lo global, no detectamos el interior; sólo en la frontera movible entre lo local y lo global, nos podemos situar para mejorar nuestra orientación y precisar nuestra visión”. Fernando Zalamea. (Ariadna y Penélope. Redes y mixturas en el mundo contemporáneo 2004). Construyendo lo global entonces como pegamiento articulado de lo local, iterando particularidades en tramas más complejas y estableciendo las relaciones adecuadas, respetando las diferencias, pero integrándolas en dominios más amplios; podrá compartirse información sin perder identidad, trazando un modo hábil para la comprensión y construcción del mundo. Comprenderse dentro de la contemporaneidad, es hacerlo en el seno de una integral conexa de entornos, sin centros, pero con herramientas potentes de traslación, en un entorno en el que emergen simultáneamente la razón y la sinrazón debido a la sobresaturación de información y a esa conexidad global que traslada perturbaciones en el sistema a grandes distancias de su origen, destruyendo aparentemente sin razón la estabilidad de un entorno. Separar un sistema y hacerlo seudosuficiente destruye las herramientas de traspaso de información entre sistemas, por lo que todos los “sistemas otros” son necesarios para no perder la orientación y caer en el “todo vale”. De este modo, la operación adecuada de orientación y posicionamiento será la relativización. Relativizar 17
es situar algo correlativamente dentro de un entorno y compararlo relacionalmente con la información accesible. Elimina las pretensiones existencialistas del conocimiento pero no el conocimiento en sí. El cambio se produce de un sistema absoluto en el que los fenómenos están fijos, a varios sistemas de referencia relativos y coordinados. Cualquier sistema tipo, pretendidamente absoluto, está intrínsecamente limitado. Sólo con la reconstrucción relacional de una multitud de puntos de vista puede esperarse una más plena comprensión de la realidad (Zalamea 2004). El conocimiento, por tanto, no está en la acumulación sino en la capacidad de relación. Establecer sistemas relativos será la manera de aproximarse al conocimiento y supondrá la desaparición de las certezas absolutas en favor de las certezas de lo coordinadamente relativo. Lejos de valer todo igual, todo se correlaciona con nítidos contrapuestos. Así, las lógicas contemporáneas deberán incluir instrumentos sofisticados de contrastación, traslación y pegamiento para integrar lo múltiple en lo uno y diferenciar lo uno de lo múltiple, para iterar lo local en lo global. El ámbito matemático, por tanto será el de todas las posibilidades, el que favorezca la generación de sistemas que permitan aplicaciones inciertas y ayuden a comprender el vaivén de lo universal a lo particular. Como ya dijo Musil, a nuestra época le falta síntesis. Es importante captar sintéticamente la estructura y función de las aleaciones y fusiones más allá de sus componentes diferenciales, para comprender nuestros entornos, de modo que será una red de lógicas la que permitirá integrar y diferenciar los entornos variables del conocimiento. La actitud a tomar será pues la de un topógrafo, que detecta las diferencias y singularidades de un territorio para registrarlas e integrarlas en un sistema preciso y determinado, en red. 1.8. Redes y mixturas. Zalamea (2004), habla de las redes como labores y tejidos de mallas que conforman complejos entramados y emparrillados de información correlacionada y relativa, de manera que resulta disponible por compartida, accesible, vinculada e interrelacionada. Las redes sirven tanto para atrapar información como para ponerla a disposición. Todo lo que tenga voluntad de ser conocido por una amplia comunidad de posibles usuarios, hoy ha de estar en red; por tanto, sólo un conglomerado coherente de redes puede ayudar a orientarnos en un mundo repleto de bordes, ósmosis, curvaturas y trenzas. Una red es especialmente valiosa cuando sus nodos se han liberado de connotaciones particulares y pueden codificar cierto grado de relacionalidad general, cuando existe una adecuada iteración de lo local (nodos) en lo global (red). Los nodos juegan un papel muy importante en las redes en tanto que devienen urdimbres de entrada al tejido de las mismas, y puntos de referencia y orientación dentro de ellas. Habrán de seleccionarse muy cuidadosamente debido al rol que poseen como llaves del sistema y portales de acceso. 18
Tejer una red tiene que ver con procesos de iteración de lo local en lo global mediante un establecimiento adecuado de relaciones entre las particularidades y lo universal. Será por tanto fundamental discriminar tanto la información que va a configurar el tejido como los mecanismos de pegamiento, trenzado, zurcido… siguiendo procedimientos alejados de dicotomías y dualidades de opuestos, y cercanos a procesos de modulaciones, mediaciones y mixturas. Mixturar no es sino componer opuestos que no se excluyen mutuamente, sino que son interdependientes. Lo mixturado genera una categoría distinta a las dos de los opuestos iniciales, cuyas cualidades superan a las de los originales. Una mixtura es una mediación entre dos opuestos que deviene “lo nuevo”, generado a partir de lo preexistente convenientemente relacionado. Las medidas también son mediaciones, ya que establecen las proporciones y/o correspondencias de una cosa con otra; por tanto, si las mixturas son mediaciones y las mediciones también, lo mixturable podrá ser medido. Esto abrirá un campo de acción muy productivo en lo que a elaboración de indicadores se refiere. Parece evidente que en este panorama de complejidad, no podemos orientarnos por oposiciones o dualidades (blanco/negro); pero tampoco nos es suficiente operar con sus aleaciones si no sabemos insertarlas adecuadamente en un sistema de presente. “Para concebir el principio de complejidad, no basta con asociar nociones antagonistas de manera ocurrente y complementaria. Es necesario también considerar el carácter mismo de la asociación. No es solamente una relativización de estos términos los unos en relación a los otros, es su integración en el seno de un meta sistema lo que transforma cada uno de los términos, en el proceso de un bucle retroactivo y recursivo”. Edgar Morin. (Introducción al pensamiento complejo 1995). Por tanto, será necesario organizar convenientemente las nuevas categorías mixturadas, en sistemas, o más bien dispositivos, de los que se hablará más adelante. Las redes y las mixturas relativas son los lugares donde yace el conocimiento y la creatividad, pues nada puede ser sin remitirse a múltiples entornos de composición. La situación preferente para centrar una adecuada visión del mundo, será entonces ese haz pragmático de perspectivas con el que contrastar y modular distintos tipos de redes y mixturas (Zalamea 2004). Se trata de distinguir y jerarquizar lo mixto, mientras se correlaciona y acepta lo reticular en dispositivos de acción y generatividad. 19
1.9. Topología de red(es). Espacio topológico. “…Además de aquella parte de la geometría que trata sobre cantidades y que se ha estudiado en todo tiempo con gran dedicación, el primero que mencionó la otra parte, hasta entonces desconocida, fue Leibniz, el cual la llamó geometría de la posición. Leibniz determinó que esta parte se tendría que ocupar de la sola posición y de las propiedades provenientes de la posición, en todo lo cual no se ha de tener en cuenta las cantidades, ni su cálculo… Por ello, cuando recientemente se mencionó cierto problema que parecía realmente permanecer a la geometría, pero estaba dispuesto de tal manera que ni precisaba la determinación de cantidades ni admitía solución mediante el cálculo de ellas, no dudé en referirlo a la geometría de la posición…” Euler (1735). 1.9.1. Topología: teorías y homeomorfismos. La topología es probablemente la más joven de las ramas clásicas de las matemáticas. En contraste con el álgebra, la geometría y la teoría de los números, cuyas genealogías datan de tiempos antiguos, la topología aparece en el siglo diecisiete, con el nombre de analysis situs ; es decir, análisis de la posición. De manera coloquial, se dice que la topología se ocupa de aquellas propiedades de las figuras que permanecen invariantes bajo la acción de transformaciones continuas; es decir, cuando dichas figuras son plegadas, dilatadas, contraídas o deformadas; pero no cortadas ni pegadas. En la transformada no pueden aparecer nuevos puntos ni se pueden hacer coincidir puntos diferentes. En otras palabras, la transformación permitida presupone que hay una correspondencia biunívoca entre los puntos de la figura original y los de la transformada, y que la deformación hace corresponder puntos próximos a puntos próximos. Esta última propiedad se llama continuidad. La topología, es un tipo de geometría que estudia propiedades distintas a las métricas, como ángulo y distancia. Se centra en las propiedades de los espacios que no se ven alterados por transformaciones continuas u homeomorfismos. Un homeomorfismo, es la correspondencia no biunívoca entre dos estructuras algebraicas que conserva las operaciones. Lo topológico opera con parámetros que tienen que ver con la proximidad, la continuidad, el número de agujeros, o el tipo de consistencia o textura que presenta el objeto de estudio. Se ocupa de comparar objetos y clasificar sus atributos, tales como la conectividad, la compacidad, la metricidad… En la geometría euclídea dos objetos son equivalentes mientras podamos transformar uno en otro mediante isometrías (rotaciones, traslaciones, reflexiones…); es decir, mediante transformaciones que conservan las medidas de ángulo, longitud, área, volumen... En topología, dos objetos son equivalentes en un sentido mucho más amplio. Han de tener el mismo número de trozos, de agujeros, de intersecciones; y está permitido doblar, estirar, encoger, retorcer… los objetos pero siempre que se haga sin romper ni separar lo que estaba unido, ni pegar lo que estaba separado. Por ejemplo, un triángulo es topológicamente lo mismo que una circunferencia, ya que podemos transformar uno en otro de forma continua, sin romper ni pegar. Sin 20
embargo, una circunferencia no es lo mismo que un segmento, ya que habría que partirla por algún punto. Por tanto, podemos decir que el concepto de equivalencia en topología se amplía respecto del de la geometría euclidiana. No en vano se dice que los topólogos no saben diferenciar una rosquilla de la taza donde la mojan (si es usted topógrafo o conoce algún familiar que lo sea, no se moleste por este comentario). Transformación topológica de figuras equivalentes Sin profundizar mucho en cada una de ellas, citaremos tres teorías a partir de las que se desarrolla la topología, ya que nos serán útiles para grafiar diagramas y construir superficies y espacios (algo que parece que tiene que ver bastante con el campo de lo arquitectónico): a). Teoría de grafos. Un grafo no es más que un conjunto de puntos denominados vértices, unidos, o no, entre sí por unas líneas denominadas aristas. Un grafo se llama conexo si existe un camino que liga cada par de vértices. Un camino en un grafo se llama euleriano si pasa por cada arista solamente una vez. Un circuito es un camino cerrado. Y el grado de un vértice el número de aristas que llegan a él. Teniendo en cuenta estas definiciones, Euler demuestra que existe un circuito (euleriano) en un grafo si y sólo si el grafo es conexo y cada vértice tiene grado par. b). Teoría de nudos. Un nudo es una curva continua, cerrada, y sin puntos dobles. En un espacio de dimensión tres, se admite que pueda ser deformada por homeomorfismo; es decir, se puede deformar, estirar, comprimir… pero no cortar. Si haciendo esto se puede pasar de un nudo a otro, se dice que son equivalentes. En ocasiones la disposición de la curva puede aparentar la existencia de un nudo complejo, cuando en realidad es un nudo trivial (no hay nudo); los magos lo saben. Los nudos se clasifican en más o menos complejos en función del número de cruces de la curva. c). Teoría de superficies. Una superficie topológica es una variedad de dimensión dos, un espacio en el que cada punto posee un entorno homeomorfo. Se dividen en superficies compactas (cerradas y acotadas) y no compactas, mucho más complejas. Toda superficie compacta se puede representar como el cociente de una región poligonal en el plano, por una relación de equivalencia que identifica los lados pares. Como ejemplos, tenemos la botella de Klein que aparenta ser un subespacio IR3 cuando en realidad es un IR2; es una superficie cerrada de una sola cara, sin bordes ni diferenciación entre exterior e interior; o la banda de Möbius, una superficie reglada no orientable de un solo lado y componente de contorno, que se pliega sobre sí misma. 21
La primera teoría será muy útil a la hora de construir diagramas para la comprensión y propuesta del entorno. La segunda, para determinar lo que sucede en los puntos críticos tras sufrir el espacio transformaciones homeostáticas, y construir los nodos de una red. La tercera, para la comprensión de la topología del territorio y la generación de espacios topológicos a partir de los conexos y compactos. En topología, un espacio conexo es aquel que lo es de una sola pieza; y un espacio compacto es aquel que es cerrado y acotado, que contiene a sus puntos límite. “El topólogo considera los mismos objetos que el geómetra, pero de modo distinto: no se fija en las distancias o los ángulos, ni siquiera en la alineación de los puntos. Para el topólogo un círculo es equivalente a una elipse; una bola no se distingue de un cubo: se dice que la bola y el cubo son objetos topológicamente equivalentes, porque se pasa de uno al otro mediante una transformación continua y reversible”. Marta Macho. (Qué es la topología 2002). En definitiva, podría decirse que la topología habla de procesos de transformación de la forma o trans-forma de los cuerpos que estudia en el espacio; así como de las posiciones de los constituyentes de esos cuerpos, unas respecto de las otras, y las relaciones que se establecen entre ellas. Atendiendo a esta definición, hoy parece lógico pensar que el término topología pudiera sustituir al de tipología. 1.9.2. Arquitectura topológica o topología de red. Si se pretende abordar la problemática relativa a la construcción de dispositivos sostenibles , se hará necesario hablar de su “arquitectura”. Además, herramientas como algoritmos genéticos o redes neuronales , de las que se hablan en capítulos como el de genética, protocolos y dispositivos, consideradas centrales para la generación de dispositivos, se organizan conforme a topologías de red . La arquitectura o topología de red es la disposición física en la que se conectan los nodos de una red, mediante la combinación de estándares y protocolos. Define las reglas de dicha red y cómo interactúan sus componentes. Esta consideración es fundamental porque determina el funcionamiento y la operatividad de la red considerando como centrales su morfología y los procesos que la constituyen. Los equipos de red pueden conectarse de muchas y muy variadas maneras. La conexión más simple es un enlace unidireccional entre dos nodos. Se puede añadir un enlace de retorno para la comunicación en ambos sentidos. Las líneas de comunicación actuales normalmente incluyen más de un cable para facilitar esto, aunque redes muy simples basadas en buses tienen comunicación bidireccional en un solo cable. 22
Grafos de topologías de red Bus de datos es un término empleando en la ciencia de la informática y electrónica en general que significa “transporte de datos”. Permite representar la idea de las transferencias internas de datos que se dan en un sistema computacional en funcionamiento. En el bus, todos los nodos reciben los datos aunque no se dirijan a ellos. Los nodos a los que no van dirigidos simplemente los ignoran. En casos mixtos se puede usar la palabra arquitectura en un sentido relajado para hablar a la vez de la disposición física del cableado y de cómo el protocolo considera dicho cableado. Así, en un anillo con una MAU (Unidad de Acceso Multiestaciones) podemos decir que tenemos una topología en anillo , o que se trata de un anillo con topología en estrella . La topología de red la determina únicamente la configuración de las conexiones entre nodos. La distancia entre los nodos, las interconexiones físicas, las tasas de transmisión y/o los tipos de señales, no pertenecen a la topología de la red, aunque pueden verse afectados por la misma. Existen tres tipos fundamentales de arquitecturas de red: a). Redes centralizadas. La topología en estrella reduce la posibilidad de fallo de red conectando todos los nodos a un nodo central. Cuando se aplica a una red basada en bus , este concentrador central reenvía todas las transmisiones recibidas de cualquier nodo periférico, a todos los nodos periféricos de la red, algunas veces incluso al mismo nodo que lo envió. Estos nodos periféricos sólo se pueden comunicar con los demás transmitiendo o recibiendo a través del nodo central. Un fallo en la línea de conexión de cualquier nodo con el nodo central provocaría el aislamiento de ese nodo respecto a los demás, pero el resto de sistemas permanecería intacto. Si el nodo central fallara, la red colapsaría. El tipo de concentrador utilizado en esta topología es el hub . En inglés, hub es el centro de una rueda donde coinciden los radios y donde se encuentra el eje. 23
Una topología en árbol (también conocida como topología jerárquica ) puede ser vista como una colección de redes en estrella ordenadas en una jerarquía. Éste árbol tiene nodos periféricos individuales (por ejemplo hojas) que requieren “transmitir a” y “recibir de” otro nodo solamente y no necesitan actuar como repetidores o regeneradores. Al contrario que en las redes en estrella, la función del nodo central se puede distribuir. Como en las redes en estrella convencionales, los nodos individuales pueden quedar aislados de la red por un fallo puntual en la ruta de conexión del nodo. Si falla un enlace que conecta con un nodo hoja, ese nodo hoja queda aislado; si falla un enlace con un nodo que no sea hoja, la sección entera queda aislada del resto. b). Redes descentralizadas. En una topología en malla, hay al menos dos nodos con dos o más caminos entre ellos. El número de caminos arbitrarios en las redes en malla las convierte en más difíciles de diseñar e implementar, pero su naturaleza descentralizada las hace muy útiles. Al eliminar la estructura jerárquica, las posibilidades de que colapse son infinitamente más bajas, y la comunicación entre nodos mejora porque no depende sólo de un camino. Si no funciona una conexión, se puede transmitir información por otra, siempre y cuando haya más de una conexión por cada dos nodos donde se produzca el error. Un tipo especial de malla en la que se limite el número de saltos entre dos nodos, es un hipercubo. En geometría un teseracto o hipercubo es una figura formada por dos cubos desplazados en un cuarto eje dimensional (llamemos al primero longitud, al segundo altura y al tercero profundidad). Se compone de 8 celdas cúbicas, 24 caras cuadradas, 32 aristas y 16 vértices. Este término fue acuñado por primera vez en 1888 por el matemático inglés Charles Howard Hinton en una obra llamada “A New Era of Thought” . Un hipercubo se define como un cubo desfasado en el tiempo; a decir verdad, se sitúa donde convergen cada uno de los instantes de tiempo por los cuales se movió. Por supuesto, no podemos ver un hipercubo en la tercera dimensión, ya que sólo se percibirían los puntos que tocan nuestro universo, así que sólo veríamos un cubo común. Lo más parecido en tres dimensiones, son dos cubos anidados, con todos los vértices conectados por líneas. Pero en el teseracto “real” de cuatro dimensiones, todas las líneas tendrían la misma longitud y todos los ángulos serían ángulos rectos. En una topología totalmente conexa, se considera la red completa por estar enteramente conectada. Cada nodo está unido con todos los demás. Es una topología de red en la que hay un enlace directo entre cada pareja de nodos. Pa los (n) nodos de la red, existen enlaces directos de cada uno con el resto, de manera que es prácticamente imposible que la red colapse. Para cada fallo en la transmisión existe una ruta alternativa por la que hacer llegar la información. Tiene un funcionamiento muy parecido al del cerebro humano, de hecho, esta topología es propia de las denominadas redes neuronales . Las redes diseñadas con esta topología son muy fiables gracias a los múltiples caminos por los que los datos pueden viajar. 24
b). Redes híbridas. Las redes híbridas usan una combinación de dos o más topologías distintas, de tal manera que la red resultante no tiene patrones de forma prefijados. Esta manera de organización será muy útil para la producción en serie no estándar, tratada en el capítulo de protocolos. Por ejemplo, una red en árbol conectada a una red en árbol sigue siendo una red en árbol, pero dos redes en estrella conectadas entre sí (lo que se conoce como estrella extendida) muestran una topología de red híbrida. Una topología híbrida, siempre se produce cuando se conectan dos topologías de red básicas. Dos ejemplos comunes son: la red de estrella en anillo o la red de estrella en bus . Mientras que las redes en rejilla han encontrado su sitio en aplicaciones de computación de alto rendimiento, algunos sistemas han utilizado algoritmos genéticos para diseñar redes personalizadas que tienen el menor número posible de saltos entre nodos distintos. Algunas de las estructuras de redes resultantes son casi incomprensibles, pero funcionan de un modo asombrosamente eficaz. 1.9.3. Distancia y Espacios: lisos-topológicos (vs) estriados-métircos. ¿Cuál es la diferencia entre cerca y lejos? “Ahora estoy cerca”, “Ahora estoy lejos”. Así nos lo explicaba Coco en Barrio Sésamo al tiempo que se situaba a menor o mayor distancia de la cámara. En el ámbito de lo matemático, tenemos que concretar esta intuición con números, letras y funciones, pero como aproximación (y nunca mejor dicho), convendremos que la distancia es una función matemática en la que a cada par de objetos distintos (por ejemplo, la cámara y Coco ) se le asigna un número real positivo (su “separación”). La distancia es una magnitud escalar que mide la relación de lejanía entre dos puntos. En el espacio euclídeo la distancia entre dos puntos coincide con la longitud del camino más corto entre ellos. Sin embargo, eso no nos sirve como definición formal de distancia, ya que para la definición de longitud es necesaria la de la distancia. Además en espacios de geometrías más complejas el concepto de distancia y el de longitud de una curva no tienen porqué coincidir. Los criterios de distancia se utilizan para organizar individuos dentro de conjuntos en familias más o menos próximas (especies). Matemáticamente, la distancia entre dos puntos se define como sigue: En un conjunto, a mayor proximidad, menor distancia y a mayor número de patrones escogidos, mayor proximidad al modelo real. Por tanto, a menor distancia, mayor proximidad al modelo real: mayor precisión y mayor exactitud. En este sentido minimizar las distancias de los parámetros (indicadores) manejados por los protocolos pertinentes, mejorará la precisión de los prototipos que se generen a partir de dichos protocolos. Esta operación está directamente vinculada al concepto de síntesis. 25
En muchos de estos encuentros se ha tratado la cuestión de cómo evolucionar dentro de un contexto-marco “sostenible”, de manera que surgieron los primeros esbozos de definición de lo que se convino llamar desarrollo sostenible. Dos de estas definiciones, que han decantado en referentes, y cuya revisión se antoja necesaria para construir herramientas contemporáneas que vinculen de manera efectiva el desarrollo a la sostenibilidad, son las siguientes: Informe Brundtland 1987. “Desarrollo sostenible es el que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” . Esta definición es interesante como primera aproximación; sin embargo, las generaciones futuras no están presentes para decidir cuales serían sus necesidades, ni se sabe con cuantos recursos se satisfarían. Lo que sí es cierto, es que se tiene consciencia de que al ritmo al que se consumen los recursos naturales del planeta, en poco tiempo no habrá suficientes para abastecer a la población del mismo. Carta de Alborg 1994. “Desarrollo sostenible es aquel que ofrece servicios ambientales, sociales y económicos básicos a todos los miembros de una comunidad sin poner en peligro la viabilidad de los entornos naturales, construidos y sociales, de los que depende el ofrecimiento de estos servicios”. En esta segunda definición parece que se precisa más en cuanto a lo que se entiende por desarrollo; es decir, a la prestación social, ambiental y económica de servicios. Sin embargo, sucede que en el sistema socio-político-económico en el que nos encontramos, el concepto de desarrollo se encuentra estrechamente ligado al de crecimiento, y la idea de crecimiento es opuesta a la de sostenibilidad en la medida en que supone un incremento de consumo de recursos naturales; y por tanto, un aumento de la presión sobre los sistemas de soporte. Así, podríamos concluir que desarrollo y sostenibilidad son dos conceptos que se contraponen. Una manera de acercarlos y tender un puente entre ellos, apuntada en su momento por el biólogo y psicólogo Salvador Rueda, consistiría en el cambio de una estrategia competitiva fundamentada en el consumo de recursos, a otra que maximizara la entropía en términos de información; es decir, que aumentara la eficiencia en el proceso. El desarrollo, multifacético y transversal, entendido como un conjunto de saberes indicativos para clasificar las sociedades en avanzadas o no, asociado a la idea de crecimiento económico, evolución, modernidad, industrialización, ciencia, progreso, técnica… preconiza un estado ideal de felicidad y abundancia generalizada positivo y susceptible de ser alcanzado por todos. Es un objetivo pretendido, una meta, y parte de un estado de descontento con la situación inicial en la medida en que siempre 32
supone cambios con perspectivas de mejora respecto a ésta. Sin embargo, al estar inducido por el hombre, se produce de manera ajena respecto al medio, por lo que desde un punto de vista “ecologista”, se presenta como una amenaza. Hasta 1987, tan sólo se tenían en cuenta los sistemas económico y social a la hora de plantear estrategias de desarrollo. Hoy, es necesario incluir al medio ambiente como elemento central a la hora de establecer nuevas estrategias, que necesariamente habrán de contemplar la reducción de la presión sobre los sistemas soporte contribuyendo a aumentar la capacidad de anticipación y ayudando a construir el desarrollo sostenible como un proceso de cambio y transición hacia nuevas formas de producir, consumir, distribuir, ser, estar; y en definitiva de conocer(se). La clave no está sino en desvincular la idea de desarrollo de la de crecimiento. “Happy Housing” (Gilles Barrier 2006) 2.2. Sostenibilidad económica-ecológica-social. Aquello que tenga que ver con la construcción de un entorno sostenible en un territorio, está necesariamente ligado a campos de acción vinculados a la economía, la ecología y la sociedad; por tanto, para hablar de sostenibilidad, deberíamos medrar al menos entre estos tres ámbitos diferenciables y establecer relaciones precisas y adecuadas entre ellos. Durán (2000), establece una división conceptual sobre la sostenibilidad dentro de estas tres categorías, que usaremos a modo de aproximación. 33
a). Sostenibilidad económica. La economía pretende maximizar el bienestar humano dentro de las limitaciones del capital y las tecnologías existentes. En este sentido, podría hablarse en términos de sostenibilidad económica al hacerlo sobre la cantidad máxima que un individuo pudiera consumir en un período determinado de tiempo sin reducir su consumo en un período futuro. La economía actual responde a lógicas que tienen que ver con estrategias competitivas basadas en el crecimiento de las tasas de consumo y en la obsolescencia programada de los productos de mercado. Este modelo es a todas luces insostenible, y debería ir variando para acercarse, aunque fuera de manera asintótica, a otro en el que el desarrollo no estuviera vinculado necesariamente a la idea de crecimiento. Uno en el que descendiera el consumo de recursos no renovables y aumentase la información y el conocimiento; un modelo eficiente, más cualitativo que cuantitativo, donde los ciclos de vida de los productos fuesen mayores. Operar dentro del sistema económico actual, resulta frustrante a la hora de ofertar propuestas sostenibles, de manera que haría falta un cambio de sistema para que se pudiera hablar con propiedad de sostenibilidad económica. Mientras tanto, habrá que proponer modelos que se acerquen. b). Sostenibilidad ecológica. La sostenibilidad ecológica tiene que ver con destrezas relativas a sistemas productivos vinculados a lo cualitativo, asociadas a un descenso de las tasas de consumo, y por tanto al decrecimiento; y con la generación de nuevos tipos de trabajo y nichos de mercado. Fundamentalmente, consiste en aumentar la calidad de vida mediante la producción de cualidades y la mejora de las potencialidades; es decir, apuesta por la calidad frente a la cantidad y opera de manera que deja ser a las cosas lo que podrían llegar a ser. Esto no quiere decir que no podamos actuar ni modificar el entorno en el que nos movemos o la materia que lo constituye; de hecho, modificaciones genéticas (entendidas como aquellas que significan cambios en los elementos constituyentes de un sistema complejo) o injertos impropios, pueden ayudar a que algo sea más de lo que pudiera llegar a ser; y no porque producir una modificación signifique algo “antinatural”, hemos de evitarla. Se trata de potenciar la capacidad de un sistema o ecosistema para mantener su existencia en el tiempo y minimizar los posibles impactos que éste pudiera sufrir. Esto se consigue manteniendo el volumen de las tasas de cambio y circulación invariables o haciéndolas fluctuar cíclicamente en torno a valores de promedio; y evitando que la acción humana agote un territorio más allá de su capacidad de carga. 34
Como ya se dijo antes, el objetivo no es tanto alcanzar una situación de equilibrio estático como dinámico. No se trata de imposibilitar la acción sobre el territorio ni de eliminar todo tipo de relación de intercambio en un ecosistema, sino de asegurar la existencia de una serie de condiciones compensadas sin alcanzar una situación de colapso. c). Sostenibilidad social. La conciencia social sobre lo sostenible aparece cuando la comunidad humana se hace consciente de la omnipresencia del peligro originado por sus propias acciones sobre el planeta que habita. Es entonces cuando se comprende que se vive en lo que se convino denominar sociedad de riesgo. En ella, el ser humano ha de enfrentarse al desafío que plantea la capacidad de la industria para destruir todo tipo de vida sobre la tierra y borrar las fronteras frente a amenazas que nos afectan de manera global sin distinción de clases ni jerarquías. En este caldo de cultivo, descrito por Beck (1998), es en el que se forja la moral ecológica y sucede la protección de la naturaleza como cuestión de mercado. Los desastres naturales equivalen en cierto modo a desastres económicocomerciales , de modo que el riesgo se produce por partida doble; es decir, no sólo peligra el entorno en el que desarrollamos nuestra vida, sino los sistemas económicos y de organización social con los que la afrontamos. Además, los perjuicios que podemos sufrir no sólo dependen de “nuestros” propios errores, sino que los “ajenos” pueden producir cuando menos los mismos daños. Por este motivo, se alcanzan acuerdos y se establecen protocolos de rango mundial ante el sentimiento de amenaza. Sin embargo, no sólo podemos limitarnos a proteger, sino que hemos de desarrollarnos como sociedad, como comunidad(es). Así, la sociología sitúa la clave en el ser humano y sus sistemas de organización y distribución social como elementos centrales para alcanzar el desarrollo sostenible. En este sentido, podría hablarse de sostenibilidad social como aquella en la que los costes y beneficios son distribuidos de manera adecuada tanto entre el total de la población actual (equidad intrageneracional), como entre el total de generaciones presentes y futuras (equidad intergeneracional). Pero esta premisa nos remite a una situación parecida a la que nos encontrábamos ante la definición de desarrollo sostenible del Informe Brundtland, ¿cuál es la adecuada distribución de costes y beneficios de las futuras generaciones? La sostenibilidad como objetivo social supone necesariamente descensos significativos en los volúmenes de consumo de capital natural, lo cual significa un cambio absoluto en las nuevas formas de pensar y medir el desarrollo, significa decrecer. Si el horizonte es el decrecimiento, no se puede plantear en una sociedad de crecimiento, sino en una de decrecimiento. La desaceleración del crecimiento supondría desempleo y abandono de programas sociales, culturales y ecológicos que aseguran un mínimo nivel de calidad de vida en nuestro sistema social actual; por tanto, el modelo de sociedad de decrecimiento debería generarse a partir de una serie de acciones trazadas desde el ámbito de lo cultural (Latouche 2003 y Rubio comunicación personal): 35
- Favorecer los contenidos cualitativos frente a los cuantitativos. - Evitar la hegemonía sobre la vida de la economía neoclásica. - Eliminar las cargas sobre el medio ambiente que no aporten satisfacción. - Detener la obsolescencia programada de las mercancías. - Aplicar un descenso en las tasas de consumo actuales. - Inculcar a la sociedad un cambio de mentalidad y de modelo educativo. - Deslocalizar actividades y favorecer modelos polijerárquicos. - Organizar y gestionar información mediante red(es). - Establecer territorios de compensación interrelacionados. - Reducir el tiempo de trabajo. - Aumentar las relaciones y cohesión sociales. - Eliminar de la idea de desecho como cuestión cultural. - Generar híbridos mixturando opuestos. A pesar de la existencia de posturas a favor de este tipo de estrategias, lo cierto es que mientras las primeras potencias mundiales, continúen ancladas en las posiciones en las que están, será difícil que el cambio se produzca: “El crecimiento es la solución, no es el problema. El crecimiento es la clave del progreso ecológico, porque provee los recursos que permiten invertir en las tecnologías no contaminantes". George Bush 14 de febrero de 2002 (Silver Spring). La sociedad del decrecimiento necesitaría de un proceso de transición para que llegara a ser efectiva. Hace falta crear una nueva región cultural sobre la sostenibilidad. Vista desde el prisma configurado a partir de los tres cortes citados anteriormente, económico-ecológico-social, ésta tendrá que ver con: - Eficiencia económica (asignación óptima). - Producción ecológica (re-generación óptima). - Equidad social (distribución óptima). 2.3. Sostenibilidad y energía. La energía constituye la savia de la sociedad y de la economía. Nuestro trabajo, nuestro ocio y nuestro bienestar económico, social y físico, dependen de que el abastecimiento de energía sea suficiente y no se interrumpa. Globalmente, la distribución del consumo de energía se revela como profundamente desigual. Si tuviéramos la oportunidad de observar nuestro planeta por la noche desde el espacio, podríamos rastrear las diferencias de desarrollo entre los diversos países, con sólo observar su grado de iluminación. Percibiríamos entonces el contraste entre los países desarrollados y ricos (Europa Occidental, Norteamérica, Japón, áreas de Extremo Oriente y Australia) con el inmenso vacío del continente africano, donde apenas destacan las leves luces del Magreb y de Sudáfrica y el resplandor del fuego de los pozos petrolíferos, que queman el gas natural de los yacimientos, en el África Occidental. 36
Mapa de consumo eléctrico mundial 2.3.1. Energía-Entropía-Neguentropía. La energía como causa capaz de transformarse en trabajo mecánico está ligada al estado dinámico de un sistema cerrado. No en vano, un enunciado clásico de la física newtoniana afirmaba que “la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma” , lo que deviene la primera ley de la termodinámica. Sin embargo, también se puede hablar de la energía de sistemas abiertos; es decir, en partes no aisladas entre sí, de un sistema cerrado mayor. Como se detalla al hablar de organización de sistemas en el e capítulo dispositivos, el manejo y gestión de la energía en sistemas abiertos que puntualmente se cierren, será fundamental para determinar el mayor o menor grado de sostenibilidad de los mismos. Hablar de energía conlleva hacerlo también de la entropía, o la tendencia natural a la pérdida de orden. La entropía es la medida de la no disponibilidad de energía en un sistema para producir trabajo; es el grado de desorden que poseen las moléculas que integran un cuerpo. La palabra procede del griego ντροπία y significa evolución o transformación. En un sentido más amplio, se interpreta como la medida de uniformidad de la energía de un sistema. El universo tiende a distribuir la energía uniformemente, es decir a maximizar la entropía. En definitiva: Entropía- Desorden Entropía- Energía disponible La entropía puede interpretarse como una medida de distribución aleatoria en un sistema. Se dice que un sistema altamente distribuido al azar tiene una alta entropía. Un sistema en una condición improbable tiende a reorganizarse en una condición más probable, lo que conlleva un aumento de entropía. Esta alcanza el máximo cuando el sistema se acerca al equilibrio; es decir, cuando no exista más capacidad para producir trabajo. Así se llega a la configuración de mayor probabilidad. Éste es el principio de la segunda ley de la termodinámica, que se enuncia como sigue: "La cantidad de entropía de cualquier sistema aislado termodinámicamente tiende a incrementarse con el tiempo, hasta alcanzar un valor máximo". 37
Aplicada a la información, se entiende como el grado de incertidumbre que existe sobre un conjunto de datos. Es también la cantidad de “ruido” o “desorden” que contiene o libera un sistema. Estudiando la entropía de la información, podremos por tanto, hablar de la cantidad de información que lleva una señal y establecer la medida de información contenida en un mensaje. Esto nos servirá para trazar una adecuada red de relaciones que construya dispositivos. La entropía nos indica además el límite teórico para la compresión de datos. La medición de la aleatoriedad de la información a través de su entropía fue presentada por Shannon (1948), en su artículo “A Mathematical Theory of Communication” , previo a la elaboración de la Teoría de la Información . La palabra entropía, por estar relacionada con la segunda ley de la termodinámica, supone la pérdida de organización en los sistemas cerrados y los conduce a la degradación, degeneración, y desintegración. La entropía en estos sistemas siempre es creciente, por lo que están condenados al caos y a la desorganización como estados más probables. Aunque la entropía ejerce principalmente su acción en sistemas cerrados y aislados, afecta también a los sistemas abiertos; éstos últimos tienen la capacidad de combatirla a partir de la importación y exportación de flujos desde y hacia el ambiente, con este proceso generan neguentropía (entropía negativa). La neguentropía, se puede definir como la fuerza opuesta al segundo principio de la termodinámica que tiende a producir mayores niveles de orden en los sistemas abiertos. Está profundamente vinculada a la génesis, por lo que será un concepto clave a tener en cuenta a la hora de hablar de generatividad en el capítulo de genética. En la medida que un sistema es capaz de no utilizar toda la energía que importa del medio en procesos de transformación, está ahorrando o acumulando un excedente de energía o neguentropia, que puede ser destinada a mantener o mejorar la organización del sistema. La neguentropía, entonces, se refiere a la energía que el sistema importa del ambiente para mantener su organización y sobrevivir. En tal sentido, se puede considerar la neguentropía como un mecanismo auto-regulador con capacidad de sustentabilidad; es decir, como un poder inherente de la energía para manifestarse de incontables formas y maneras. La neguentropía favorece la subsistencia del sistema, usando mecanismos que ordenan , equilibran , y controlan el caos . Por ello, habrá que identificarla en un sistema y regularla según protocolos, para la re-generación de dicho sistema y su continuidad. 2.3.2. Energías renovables y constructividad energética. Se denomina energía renovable a aquella que se obtiene de fuentes naturales virtualmente inagotables; unas por la inmensa cantidad de energía que contienen, y otras porque son capaces de regenerarse por medios naturales. Las energías renovables han constituido una parte importante de la energía utilizada por los humanos desde tiempos remotos, especialmente la solar, la eólica y la hidráulica. La navegación a vela, los molinos de viento o de agua y las disposiciones constructivas de los edificios para aprovechar la del sol, son buenos ejemplos de ello. 38
Flowerpower 4 (Paul van Beek) Gracias a la aplicación a escala industrial de la máquina de vapor propuesta por James Watt, se van abandonando estas formas de aprovechamiento, por considerarse inestables en el tiempo y caprichosas. Posteriormente se comienzan a utilizar cada vez más los motores térmicos y eléctricos, en una época en la que el todavía relativamente escaso consumo, no hacía prever un agotamiento de las fuentes de energía, ni otros problemas ambientales por todos conocidos, que más tarde se presentaron. Hacia la década de los setenta las energías renovables se consideraron como alternativa a las energías tradicionales, tanto por su disponibilidad presente y futura garantizada (a diferencia de los combustibles fósiles que precisan miles de años para su formación), como por su menor impacto ambiental (en el caso de las energías limpias). Por esta razón fueron llamadas “energías alternativas”. En lo que a la disciplina arquitectónica se refiere, parece inevitable considerar desde el principio del proceso proyectual a las energías alternativas como operadores efectivos constituyentes del proyecto mismo, y a los mecanismos físicos necesarios para su aprovechamiento como parte del diseño y no como artefactos añadidos con posterioridad. En cierto modo, podría decirse que la sostenibilidad ocurre en el entorno de una adecuada relación constructividad-energía; y por tanto, será necesario en lo sucesivo saber cómo materializar lo energético. Del mismo modo que desde lo bioclimático no queda resuelto el problema, tampoco podemos quedarnos en meras reflexiones teóricas que no transformen el panorama. La acción es necesaria, “sólo” se trata de encontrar las herramientas adecuadas y trazar las estrategias oportunas. En todo sistema, resulta fundamental no sólo saber de qué manera construir aquello que tenga que ver con la energía, sino también cómo gestionarla dentro de él. En este sentido, podríamos concluir que tanto más sostenible sería un sistema cuanto mejor y más adecuada fuera la relación entre captación, distribución y acumulación de energía en él (Neila y Bedoya 2005). Y por qué no, plantear también estrategias de producción de energía. ¿Acaso no se puede plantear un sistema habitacional que la produzca? 39
La captación-distribución-acumulación-producción de energía no sólo tendrá que ver con los “artefactos” que se instalen en los sistemas de habitación, sino también con el soporte que se plantee a nivel morfológico y organizacional. Se trata tanto de aprovechar lo mejor posible los recursos energéticos y procurar una eficiencia en el consumo, como de la generación de energía propiamente dicha, al menos aquella que se prevea consumir. “La energía es consustancial al funcionamiento de los sistemas. En el caso de los sistemas urbanos el consumo de ésta, depende de los modelos de movilidad, de las tipologías edificatorias, de la eficiencia de las tecnologías y del modelo de ciudad del cual dependen, a su vez, y de las modalidades de los servicios urbanos: agua, residuos, redes…” Salvador Rueda (Modelos e indicadores para ciudades sostenibles 1999). Para un adecuado diseño de estos sistemas, existen programas y modelos informáticos que estudian diversos comportamientos para después proponer alternativas a la problemática detectada. De entre ellos, cabe destacar los siguientes: - BREDEM (Modelo Energético Doméstico del Centro de Investigación de la Construcción). - SAP (Procedimiento Estándar de Evaluación de la Eficiencia Energética en las Viviendas). - LEED (Programa de Liderazgo para la Energía y el Diseño Medioambiental). Todos ellos aportan métodos de evaluación para calcular necesidades energéticas en función de la tipología, los gastos de calefacción, el ahorro obtenido a través de distintas medidas energéticas, la temperatura interior y las condiciones de confort… Son útiles para determinar la correcta eficiencia energética de una vivienda y para garantizar la toma de medidas adecuadas para mejorar la propiedad. También existe otro tipo de modelos como el Eco-Quantum , que es un sistema que analiza el ciclo de vida de construcciones enteras basándose en la extracción de materias primas y residuos, el impacto sobre la salud, la toxicidad y el calentamiento global, los análisis de ciclos de vida de instalaciones y electrodomésticos, el impacto del transporte y el uso de los materiales empleados en la construcción. Los resultados que ofrecen todos estos programas-modelo han de entenderse como datos con los que trabajar y proponer, más que como herramientas que ofrecen respuestas definitivas a unas soluciones que tan sólo responderían a entradas de datos inertes, más que a problemáticas relativas a la vida. Son programas y métodos de evaluación para obtener información, no “máquinas de hacer churros”. Éstos y otros programas, aparecen citados en el libro “Hacia una Arquitectura Sostenible. En busca del sentido común” (2005), editado por el Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia. En este texto, autores como Pérez Arnal, Neila, Cloquell, Pich-Aguilera, entre otros , sugieren algunas actuaciones genéricas que incluyen propuestas de mejora, susceptibles de ser incluidas en procesos proyectuales: 40
- Utilizar sistemas de acumulación de energía solar, hidráulica, eólica y/o geotérmica. - Instalar grifos con limitación de caudal e inodoros de compactación, succión o descarga reducida. - Usar electrodomésticos de bajo consumo de agua. - Recuperar las aguas residuales para otros usos. - Recuperar las aguas pluviales in situ y mezclarlas con la red de uso. - Retener el agua de lluvia en depósitos de acumulación. - Aprovechar las fuentes renovables locales para el abastecimiento. - Reducir el nivel de consumo de energía. - Controlar el consumo e introducir contadores. - Extender el uso de materiales de construcción reciclables o reciclados. - Procurar el uso de materiales y mano de obra locales en la medida de lo posible. - Asegurar la correcta ventilación, iluminación, orientación, asilamiento… para reducir el consumo de sistemas artificiales de acondicionamiento. - Favorecer la construcción desmontable o mediante prefabricados y materiales naturales para evitar residuos en obra. - Evitar el uso de materiales que impliquen toxicidad. - Favorecer el contacto con la naturaleza y la vegetación. - Garantizar la flexibilidad de uso y los ciclos de vida útiles prolongados. - Recuperar zonas degradadas y volver a poner en carga zonas en desuso para evitar el consumo de nuevo suelo e introducir áreas obsoletas en nuevos ciclos de vida útil. - Promover el bienestar y cohesión sociales. - Potenciar la integración social a través de formas mixtas de distribución de propiedad. - Establecer un control de la densidad para garantizar la viabilidad del transporte público. - Asegurar la diversidad funcional y de usos. - Prever espacios destinados a la evacuación y reciclaje de residuos. - Favorecer el ahorro energético y la correcta distribución de energía. - Facilitar el acceso a las infraestructuras. - Evitar la emisión de los COV (Compuestos Orgánicos volátiles). - Reducir la emisión de productos contaminantes, CO2, CFCS… 41
A pesar de la buena voluntad de estos colectivos, sucede que la visión del problema que ofrecen es parcial sobremanera en la medida en que su afán protector y conservacionista de lo que acuerdan en llamar “Naturaleza”, excluye al ser humano mismo de la problemática. El hombre adapta el medio a sus necesidades y no al contrario, para que esto sucediera el hombre tendría que dejar de ser hombre; cosa que evidentemente no va a ocurrir. Este hecho, unido a la nueva condición en que nos encontramos, que no es sino la de la reproducción, genera un entorno en el que ya somos capaces de simular tanto lo natural como lo artificial, más allá de lo que el recientemente fallecido Jean Baudrillard imaginara en su libro “Cultura y Simulacro” (1978); de modo que la desaparición de la clásica dicotomía natural/artificial (vigente hasta hace relativamente poco), se antoja como definitiva (Ábalos y Herreros 1999). La mixtura de estos dos opuestos en el ámbito de lo reproducible, genera una nueva categoría distinta de las dos primeras, que supera con creces a estas. Por ello, deja de tener sentido hablar de la “Naturaleza” por una parte y de la ocupación del medio por el hombre mediante “Artefactos” por otra. Esto nos conduce a pensar que la manera en que debiéramos enfrentarnos a nuestro medio actual, no habría de pasar tanto por el tamiz de una mirada ecologista como por el de otra ecológica. De igual manera, el modo de construir hoy mundo no ocurriría tanto a través del uso de la Máquina Moderna como herramienta, que ordena y organiza de manera “artificial” un mundo “natural”, como a través de la Máquina Ecológica, que no es sino el nuevo espacio-tiempo para la reproducción en el que la generatividad deviene una acertada gestión de los elementos constituyentes (propios e impropios), mediante la inclusión en red de la información (iterando particularidades en lo global), la mixtura de opuestos para generar nuevas categorías híbridas, y el establecimiento de protocolos precisos que produzcan diferentes resultados en los que la forma no sea sino la interrupción de los procesos que la determinan en un momento concreto (como se aprecia en el capítulo de genética). Este nuevo entorno de re-producción será por tanto el llamado entorno ecológico, que no es otro que aquel que acoge distintas formas de vida. Para hablar de este entorno será fundamental saber qué se entiende por ecología. 48
El término Ökologie fue introducido en 1866 por el prusiano Ernst Haeckel en su trabajo “Morfología General del Organismo” ; y está compuesto por las palabras griegas oikos (casa, vivienda, hogar) y logos (estudio), por ello Ecología significa "el estudio de los hogares". El puente que desde la propia etimología de la palabra se tiende hacia el ámbito de lo arquitectónico resulta absolutamente explícito. Le ecología no sólo es el estudio de la relación entre los seres vivos entre sí y con su medio, sino que también se ocupa de cuantificar y clasificar la abundancia y variedad de seres vivos en su entorno, en su “hogar”; es decir, media en la biodiversidad. De aquí podría deducirse que a la hora de afrontar la transformación de este “nuestro (de todos) nuevo entorno”, habría que hacerlo considerando a la tierra misma como agente, y no como un elemento pasivo. De manera que no se hiciera una distinción radical entre lo vivo y lo inerte , sino que se pensase desde categorías mediadas y medidas de entre lo vivo y lo que no lo está tanto para producir. Está será una importante urdimbre de la que tirar para la elaboración de dispositivos y prototipos. “Los ecosistemas persisten pero sus componentes cambian de manera inevitable”. Ramón Margalef (Autoorganización del ecosistema 1977). El ecosistema es un sistema dinámico relativamente autónomo, formado por una comunidad natural y su ambiente físico. El concepto, tiene en cuenta las complejas interacciones entre los organismos (plantas, animales, bacterias, algas, protozoos y hongos, entre otros) que forman la comunidad y los flujos de energía y materiales que la atraviesan. Realizando una aproximación sintética, partiremos de que la existencia de los organismos no puede comprenderse de forma aislada, sino sólo por sus relaciones con los otros organismos (de la misma y de distinta especie), y por su adaptación al medio físico circundante. El ecosistema es así el sistema integrado de fuerzas, formado por la asociación de los organismos; y representa un nivel determinado de organización de la naturaleza, que es el que le interesa a la ecología. Este nivel de organización puede ser medido mediante la entropía de dicho ecosistema. Las líneas de contacto entre ecosistemas se denominan ecotonos. Éstos constituyen los límites de un biotopo, y en ellos existe una superabundancia de especies propias de cada uno de los biotopos limítrofes. Tanto es así, que en estas zonas, se puede llegar a generar un ecosistema propio. Éste fenómeno se conoce con el nombre de efecto de borde. Esta idea puede ser útil si se extrapola al campo de la ocupación de un territorio. Disponer las medidas adecuadas para la habitación en los límites, potenciando aquellas cualidades relativas a la diversidad, puede generar nuevos entornos emergentes. 49
3.3. Las tres ecologías y el contrato natural. “Así como existe una ecología de las malas hierbas, existe una ecología de las malas ideas”. Gregory Bateson. (Pasos hacia una ecología de la mente 1976). 3.3.1. Tres Ecologías: la recomposición de subjetividades. En esta sociedad de riesgo en la que nos encontramos, los medios de comunicación se comportan de una manera “hipersensible” a la repetición de los accidentes ecológicos; de modo que la temática se hace explícita por pornográfica y manida, y se presenta así de una manera cercana. Sin embargo, las respuestas que se ofrecen desde las sociedades, administraciones y organismos políticos, suceden desde una perspectiva tecnocrática que no termina de aprehender la problemática en el conjunto de sus implicaciones; y que no torna en operativos los medios tecnocientíficos de que dispone, virtualmente capaces de resolver dicha problemática. Paradójicamente, son estos mismos medios los que producen desequilibrios ecológicos y por tanto suponen una amenaza para la vida. Desde la Máquina Moderna, las propuestas que se ofertaron se descabalgaron hacia lo bioclimático cuando se tuvo consciencia del problema ecológico. Las propuestas aportadas por las corrientes bioclimáticas, aunque eficientes, no son sino correcciones en lugar de soluciones. Dependen exclusivamente de la máquina y por tanto del desarrollo de tecnología avanzada, que necesariamente consume capital natural, conlleva un proceso de socialización difícil, produce desechos... Desde esta perspectiva, no se regenera sino que en todo caso, se corrige. Ante el problema ecológico, lo bioclimático ofrece una respuesta desde el interior que tiene que ver con la contextualización, y otra desde el exterior, relacionada con las tecnologías blandas y los programas informáticos de pauta-respuesta . Modificar este panorama es necesario, estamos hablando de la manera en la que se va a vivir de aquí en adelante en este planeta, no es trivial. Por tanto, se antoja necesaria una respuesta político-social-cultural a escala planetaria que reoriente los objetivos de producción de bienes no sólo materiales, sino también inmateriales. No se trata nada más que de reestructurar las fuerzas visibles, sino de hacerlo también con la sensibilidad, la inteligencia, el deseo… Es vital recomponer las subjetividades individuales y colectivas que hoy se desmoronan y reconfiguran en integrismos, paro, marginalidad opresiva, soledad, ocio, angustia, neurosis… en lugar de hacerlo en torno a la cultura, la creación, la investigación, la reinvención del entorno, el enriquecimiento de modos de vida, la sensibilidad… La resingularización individual y colectiva, frente al serialismo massmediático que hoy sustituye a la apariencia uniforme que daba la sociedad comunista, requiere de nuevos dispositivos de producción de subjetividad. (Guattari 1990). ¡Singularización respecto de la subjetividad normalizada! 50
¿Cómo recomponer la subjetividad?, ¿no depende esto de cada uno? Para medrar en este campo, conviene proponer desde una serie de mecanismos que sugieran cómo articular de manera personal la subjetividad propia, y de forma colectiva aquella que afecte a una comunidad. Estas propuestas tendrán que ver con la producción en serie no estándar; es decir, habrán de ser susceptibles de generarse tan fácilmente como tener la propiedad de poder ser personalizadas sin complicaciones. En cualquier caso, para llevar a cabo esta recomposición no es necesario hablar tanto del sujeto como de componentes de subjetivación. La interioridad que construye lo subjetivo, se instaura en el cruce de múltiples componentes relativamente autónomos los unos en relación con los otros (en ocasiones discordantes), los cuales no dependen necesariamente del sujeto. Si los vectores de subjetivación son interdependientes del sujeto, se pueden proponer y sugerir. Abordando la cuestión desde un entrono más impersonal relativo a las “ciencias duras” como la termodinámica, la topología, la teoría de la información, la teoría de sistemas, la lingüística… se pueden obtener respuestas o plantear preguntas productivas. Estas ciencias, parecen subyugarse a la existencia de un “Superego” cientifista, objetivo, contrario a la subjetividad. Este “Superego” exige la rectificación de las entidades psíquicas e impone su comprensión desde coordenadas extrínsecas (algoritmos genéticos, redes neuronales, lógicas difusas…). Sin embargo, éstas conforman en cierto modo máquinas productoras de signos, imágenes, sintáxis, inteligencia artificial… y por tanto, son generadoras de identidad en la medida en que suponen una re-composición práctica de subjetividades susceptibles de ser aprehendidas por individuos y sociedades; o más bien, ¿debería decirse que son estas subjetividades producidas las que constituyen a estos individuos y a sus asociaciones en colectividad? Guattari (1990) enuncia un hipotético modelo social alternativo por venir, una nueva articulación ético-política entre tres registros ecológicos que denomina ecosofía. Estos registros son: - Ecología Medio Ambiental. - Ecología Social. - Ecología Mental. En definitiva, su propuesta consiste en hacer que se entrecrucen prácticas innovadoras de la recomposición de subjetividades, en el seno de nuevos contextos técnico-científicos y de nuevas coordenadas geopolíticas; esto es, en el escenario ecológico del que anteriormente se habló. Y es aquí donde se desarrollará el trabajo de investigación que se plantea. Ya no es el tiempo de las oposiciones dualistas ni de las cartografías geopolíticas que guían el pensamiento social; aunque bien es cierto que aún sigue siendo el lugar de las relaciones sociales internacionales dominadas por máquinas policiales y militares donde el imperio de un mercado mundial sitúa en el mismo plano bienes materiales, naturales y culturales. Este es el atolladero del que hay que salir. 51
3.3.2. Contrato Natural: simbiosis y comensalismo. “A fuerza de dominar la Tierra, hemos devenido poco dueños de ella, a decir verdad, parece que es ella quién de nuevo nos domina. En lo sucesivo, será necesario dominar nuestro dominio, autolimitarnos. En este panorama parece que la alternativa a la muerte es la simbiosis con el planeta”. Michel Serres. (El contrato natural 1991). Esta es la tesis fundamental que sostiene el filósofo Serres (1991), se habla del Contrato Social como aquel pacto que alcanza el hombre con sus semejantes para formar asociaciones generadoras de plusvalías para la convivencia y supervivencia. Estas sociedades, se fundamentan en acuerdos que se producen gracias a mediaciones y procesos abiertos de negociación. Ocurren para mejorar la capacidad de reacción ante el entorno, y asegurar en la medida de lo posible la continuidad de la especie (cuando menos la de la comunidad constituida). Esta es una manera inteligente de abordar nuestra relación con el medio, tanto con nuestros semejantes como con el territorio que ocupamos. La Tierra como patria, no es tanto un espacio que dominar y conquistar, como una morada que habitar y valorar. La patria no es sino el lugar que uno reconoce y donde se reconoce, aquel sitio en el que “se está a gusto”, donde “se está en casa”, no tanto como aquel del que se proviene, necesariamente. Así, podría entenderse el Contrato Natural como el pacto para formar sociedad con-en la Tierra-Patria. Éste consiste en mantener con el Medio Ambiente una relación construida alrededor de la simbiosis y la reciprocidad. Para ello, será fundamental asumir el concepto de autolimitación. Hemos de ser conscientes de que tenemos que establecer unos límites a través de los que mediar, trabajar y negociar con nuestro planeta. Ni todo vale ni todo se puede hacer. Sobre el concepto de Tierra-Patria, Morin (1993) lo define como aquel lugar de convivencia civilizada de la humanidad en simbiosis con el planeta. Se trata de arraigar a la humanidad en el planeta tierra en función de un destino complementario y errante, pero en definitiva, compartido. La Tierra no es la sumatoria del propio plantea como ente físico más la biosfera más la humanidad, sino una amalgama compleja de relaciones entre estas categorías. En este sentido, no estaría de más considerar al planeta como nuestro hogar, en lugar de como un sitio sobre el que parasitar. El parásito confunde el uso con el abuso, causa daño a su anfitrión, no valora el uso ni el intercambio, sino que roba las cosas, las habita y las devora. Por el contrario, la simbiosis supone una asociación de individuos animales o vegetales de distintas especies, en la que ambos asociados o simbiontes sacan provecho de la vida común. Cada uno de los simbiontes le debe al otro la vida so pena de muerte. Es por esto que Serres (1991) habla del hombre simbionte o simbiótico como el habitante que la Tierra debiera tener. Para proponer en este entorno será conveniente saber cual es o debiera ser la actitud y condición del hombre en el planeta. 52
“Spiderman 3” (Sam Raimi 2007) Si bien Heidegger diría que el hombre es un ser enraizado en la tierra, Ortega y Gasset probablemente respondería que precisamente lo que diferencia a un hombre de un árbol es que el primero tiene piernas. Reconocer la doble naturaleza humana arraigada-desarraigada, será fundamental para dilucidar en qué términos realizar un pacto con el planeta y determinar cuál es el nicho ecológico de la humanidad. En ecología, un nicho es un término que describe la posición relacional de una especie o población en un ecosistema o el espacio concreto que ocupa en el ecosistema. En otras palabras, cuando hablamos de nicho ecológico, nos referimos al "trabajo" o a la función que desempeña cierto individuo dentro de una comunidad. Hasta hace bien poco podría decirse que el nicho ecológico del hombre consistía en la producción de artificialidad. Hoy habría que matizar esta aseveración, planteando quizá que el nuevo nicho fuese la reproducción, tanto de lo natural como de lo artificial, y no necesariamente como categorías separadas; esto es, generatividad glosada a partir de una nueva organicidad. 3.4. Economía ecológica: ecuación de capitales. Para saber qué es lo que se quiere mantener, regenerar, proteger o potenciar en favor de un modelo sostenible, habría que identificarlo aunque fuese a grandes rasgos para establecer una serie de capitales con los que pudiéramos manejarnos. La adecuada relación entre ellos y la correcta gestión de los mismos, vendrá determinada por la economía ecológica, que no es tanto una rama de la teoría económica como un campo de estudio transdisciplinar que trata los conflictos entre el crecimiento económico y los ecosistemas. Está relacionada con la teoría del desarrollo humano o economía del bienestar natural, que asume una relación inherente entre la salud de los ecosistemas y la de los seres humanos. 53
El origen de la economía ecológica como un campo específico per se, se atribuye a economistas como Georgescu-Roegen (1906-1994), Boulding (1910-1993) y Kapp (1910-1976) entre otros. En 1989, el ecologista y profesor de la Universidad de Costanza fundó la Sociedad Internacional para la Economía Ecológica con su colega Daly; lo que supuso el reconocimiento legal de lo que fue la primera institución oficial dedicada al estudio de esta disciplina. La revista oficial de la Sociedad Internacional de Economía Ecológica es "Ecological Economics" , y está publicada por Elsevier. En castellano, existe la “Revista Iberoamericana de Economía Ecológica” (REVIBEC). Los economistas ecológicos más conocidos en España y América latina son Max-Neef, Martínez Alier y Naredo. Los precursores intelectuales de la economía ecológica fundamentalmente fueron autores que no eran economistas, sino físicos y biólogos, dentro de la ciencia económica en la temprana línea que va de los fisiócratas a Malthus. La economía ecológica, establece una ecuación en la que aparece una serie de capitales a modo de categorías que representan una serie de valores naturales, sociales, tecnológicos… que manejaron y definieron los autores anteriormente citados, así como Rubio (comunicación personal), y es la que sigue: Ct = Cn + Cm + Ch + Csci Donde: Ct = Capital total Cn = Capital natural Ch = Capital humano Cm = Capital manufacturado Csci = Capital social_cultural_institucional El capital natural se entiende como un stock creado por la naturaleza que proporciona flujos de bienes y servicios útiles para la sociedad presente y futura. Este conjunto de recursos resulta determinante como variable para definir un mayor o menor grado de sostenibilidad. El capital natural puede ser sustituido por el capital manufacturado. Éste último es artificial y está producido por el hombre, pero no puede suplantar a la totalidad del capital natural ya que existe una serie de recursos esenciales para el sustento de la vida en la Tierra que es irremplazable. La sostenibilidad débil, se basa en esta sustitución de capital natural por el manufacturado, y deviene ecoeficiencia. En lugar de realizar esta operación, la alternativa pasa por construir aleaciones, asociaciones, simbiosis y mixturas entre los capitales natural y artificial para generar una nueva categoría de capital que supere las cualidades de los dos primeros. El capital humano consiste en la capacidad intelectual y conocimiento del ser humano, así como del mismo ser humano, de los habitantes de un territorio. El capital social_cultural_institucional es el que aporta la organización, cohesión estabilidad, y capacidad organizativa de los sistemas sociales. 54
Hoy también cabría hablar del capital natural cultivado, que es aquel producido por la actividad humana, pero que guarda cierta dependencia de la producción de servicios por parte de la naturaleza. Evidentemente, cuanto mayor sea el capital total más cerca estaremos de la sostenibilidad. Por tanto, habría que trabajar no sólo en la conservación de estos capitales sino en su producción y regeneración, y en el adecuado establecimiento de una red de relaciones entre ellos, que los potencie y complemente. La gestión adecuada de estos capitales sería aquella que pudiera llamarse sostenible. Ésta tendría que ser una gestión inteligente, y debiera tender a la contaminación cero, a la generación de recursos, a la cohesión social, al reciclaje, a la eliminación de la idea de desecho como cuestión cultural y; en definitiva, al aumento de la calidad de vida, no fundamentado en el consumo descontrolado de bienes. La economía ecológica establece los criterios considerados como favorecedores de la destrucción ecológica, que en términos generales pueden reducirse a tres: - Alteración o eliminación de la base natural soporte. - Consumo de recursos no renovables a un ritmo superior del de su renovación natural. - Producción de residuos que la naturaleza no pueda absorber. 3.5. Eco-dispositivos. Parece lógico pensar que si hablamos de dispositivos de habitación lo hagamos de eco-dispositivos, ya que la palabra ecología, como hemos visto, significa estudio del hogar. Estos dispositivos surgen desde la nueva mirada ecológica , que se plantea desde la cultura. Se convierten en los soportes de relación con el medio de sistemas dinámicos: ecosistemas . Procuran romper el ciclo naturaleza-cultura-desecho mediante la eliminación de la idea de desecho como cuestión cultural, la recomposición de subjetividades y la convivencia simbiótica y comensalita con el medio. Así se pretende alcanzar un nuevo nicho ecológico para el hombre, asociado a la capacidad de re-producción de mundo, que pasa por la generación de capitales, y una apuesta por lo cualitativo frente a lo cuantitativo para descargar y regenerar a los sistemas soporte , desde una perspectiva económica-ecológica-social. De esta manera, podrá decantar un estado de equilibrio dinámico compensado , donde se desarrolle la vida sin colapso del medio. 55
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Según Sack (1986), la territorialidad estaría vinculada a la tentativa de un individuo o de un grupo de influir o controlar a las personas, los fenómenos y las relaciones, delimitando y ejerciendo un control sobre un área geográfica determinada, que sería el territorio propiamente dicho. Para Raffestin (1980), la territorialidad tendría más que ver con el conjunto de relaciones que nacen en un sistema tridimensional sociedad-espacio-tiempo, con el propósito de alcanzar la mayor autonomía posible, compatible con los recursos del sistema. En definitiva, podría hablarse de territorialidad al hacerlo de las relaciones que la sociedad y/o los individuos que la componen, mantienen con la exterioridad (las relaciones verticales con el territorio, el milieu, el ambiente…) y con la alteridad (las relaciones horizontales con los demás agentes) para satisfacer las propias necesidades con la ayuda de mediaciones, con el fin de obtener la mayor autonomía posible, teniendo en cuenta los recursos del sistema. Esta versión no estaría muy alejada de la que Wagensberg (1994), propone al hablar de la independencia de un individuo respecto del medio. Una definición más sintética de territorialidad sería la de la construcción de un comportamiento humano sobre el territorio. Esta construcción ha de hacerse a través de la materialidad, la cual influye necesariamente sobre el comportamiento social. Nada se piensa, se hace, ni se cambia, si no es a través de la materialidad de los lugares y sus propiedades. Cierto es que tramas abstractas, diagramas y otros mecanismos juegan el papel de herramientas propositivas, pero en última instancia todo lo que se pretenda materializar ha de pasar a través de lo sensible; si bien debe hacerlo para superarlo. El gobierno de la territorialidad debería estar vinculado a la construcción y gobierno de las redes. Habrá que trazar intervenciones estratégicas con los sujetos que tienen o proyectan tener relaciones con las cosas y que a través de éstas, establecen vínculos entre ellos y forman redes de relaciones. Para una tarea tan compleja, será necesario medir, cuantificar y analizar, para establecer una serie de indicadores que conformen un cuadro de mandos determinado para la elaboración de dichas estrategias de gestión de la territorialidad. 64
4.3. Tierra paciente (vs) tierra agente. autolimitación. El territorio no puede entenderse ya como un fondo sobre el que proyectar, sino que ha de ser objeto mismo de proyecto. Puede considerarse como escenario, en la medida en que es el entorno en el que hay que estar para ponerse en relación con las cosas que allí suceden, pero no como soporte desvinculado de la acción. El papel de la tierra hoy es otro, pasa de ser un “extra” a actor principal de reparto. El territorio no puede ser un lienzo sobre el que trazar, sino que se ha de actuar manipulando la materialidad del lienzo propiamente dicho. Si aceptamos esto como premisa, de nuevo otra dualidad caduca, en este caso figura/fondo. “Ciudad de la Cultura de Santiago” (Peter Eisenman 1999) La intervención desde la materialidad de un territorio tiene que afrontarse desde una perspectiva de autolimitación; es decir, siendo conscientes de la finitud de los recursos y de los elementos constituyentes del medio. O cambiamos y nos guiamos por la cultura del cuidado, autolimitándonos en nuestra voracidad y viendo la justa medida en todas las cosas o nos enfrentaremos a una tragedia colectiva (Boff 2003). El cuidado entendido como la solicitud y la atención para hacer algo según es debido, implica la acción de asistir, guardar y conservar un bien. Como interjección se emplea para advertir del peligro. Esta interpretación no carece de sentido en absoluto, si es cierto que estamos en una sociedad de riesgo. Por tanto, traer el cuidado a la cultura contemporánea se antoja necesario para convivir con/en el planeta. En matemática, se usa el concepto de límite para describir la tendencia de una sucesión o una función. Se dice que alguna de las dos tiene un límite si progresivamente tiende a alcanzar un número, que recibe ese nombre. El límite se usa en cálculo para definir convergencia, continuidad, derivación, integración... acciones todas válidas para la construcción de una colectividad coherente. En el ámbito de la matemática, una red se define como la generalización del concepto de sucesión, de tal manera que no necesariamente tenga una cantidad numerable de elementos. Es el concepto más adecuado para estudiar la convergencia en un espacio topológico como debe considerarse el territorio. Al fin y al cabo, la convergencia es la propiedad de algunas sucesiones y series para tender a un límite, por lo que acertar la convergencia de una sucesión organizada en red, significará acertar también en cuanto a lo que organización de territorio se refiere. Además, la acepción de red relativa al filtro que deja pasar o no elementos para ser atrapados, implica también una actitud selectiva a la hora construir herramientas que propongan territorio. 65
Trazar un límite, contribuye a la territorialización del espacio y a la estructuración del territorio como lugar de acción. Se empieza a proyectar un territorio desde el momento en el que se acota y se establecen unos límites, un corsé de acciones que no permite hacer cualquier cosa en él, que genera un entorno de protección para unos valores concretos. En este espacio de acomodación evolutiva, será donde se gesten las propuestas que decanten en modificación del territorio. Antes de considerarlo para su transformación, será necesario evaluar la capacidad de carga del mismo. Hay que proponer el territorio, no podemos limitarnos a ordenar los datos socio-económicos sobre él. El planeamiento en el territorio no puede pensarse ya desde un comportamiento disciplinario trasnochado, consistente en una racionalidad epistemológica, metodológica y técnica para la implantación de condiciones abstractas ajenas al medio, pero que terminan por definir su territorialidad. La planificación no puede verse reducida a una ciencia aplicada, a la traducción de unas necesidades socio-políticas abstractas, decididas en otro lugar; para decantar en una formalización vacía, ajena al territorio y a la sociedad de un lugar. El planeamiento tiene hoy ya más que ver con la optimización medioambiental, y con la creación de ecosistemas de productividad a partir de parámetros de autolimitación. El éxito o fracaso de la planificación de un territorio está ligado en gran medida al tiempo de las cosas, y a aquel en el que ellas suceden. El tiempo, como magnitud que mide la separación de las cosas sujetas a cambio, permite parametrizar el cambio propiamente dicho y ordenar los sucesos en secuencias. Operar con el tiempo de manera adecuada será crucial, para elaborar protocolos de actuación conforme a parámetros determinados. En un entorno que está sujeto a cambios constantes como el territorio, el tiempo parece jugar un papel protagonista. En lo que concierne al planeamiento territorial, suele existir un desfase importante e inevitable desde que se proyectan dichos cambios hasta que se materializan. Fundamentalmente porque afectan a un colectivo importante y se sufren trámites administrativos, por lo general, largos. Es por esto que en muchas ocasiones, cuando se materializa lo proyectado, a la sociedad le resulta inservible por obsoleto. Una “componente subjetiva” muy importante, es la duración. Algo puede parecer más o menos extenso en el tiempo en función del estado de ánimo de quien lo perciba, por lo que podría decirse que en la duración existe gran parte de la posibilidad de las cualidades (Rubio comunicación personal). Estando “a gusto” parece que las cosas suceden más deprisa, y viceversa. Es importante tenerlo en cuenta para configurar atmósferas en las que se esté “bien”. Si como veíamos con Guattari (1990), las componentes de subjetividad no dependen necesariamente del sujeto, se pueden proponer desde fuera, por terceros, como parámetros para proyectar con ellas y generar dichas atmósferas. El ciclo de vida de un organismo o producto es aquel período de tiempo que transcurre desde su origen hasta que termina su vida útil. La vida útil es la duración estimada que ese organismo o producto puede tener cumpliendo correctamente las sus funciones vitales, en el caso de un producto artificial, cumpliendo aquellas para las que fue creado. En el ciclo de vida de un organismo, éste sufre modificaciones debido a todo lo que le acontece. Cuanto mayor sea ese ciclo, más capacidad tendrá para 66
resistirlas. El tiempo, deteriora inevitablemente todo sistema hasta que se convierte en desecho. En este sentido, cuanto menor sea el ciclo de vida, antes se agota. Por tanto, habrá que trabajar pensando en eliminar la idea de desecho introduciendo a los organismos-productos en nuevos ciclos de vida y previendo los más largos posibles para los de “nueva generación”. Además habrá que tener en mente la idea de que estos nuevos organismos-productos generados, no se transformen en desecho cuando finalicen su ciclo de vida correspondiente. Así, reciclar el territorio no será sino insertar todo lo vacío de uso y contenido que haya en él en nuevos ciclos de vida activos, sin que se vea perjudicado él mismo o territorios “vecinos”, ya sea en entornos próximos o lejanos. En esta línea puede hablarse de la estrategia propuesta en el capítulo de sostenibilidad, denominada como “nRe-“. 4.4. Capital y sostenibilidad territoriales. En el entorno de la escala local de un territorio, podría hablarse de una organización autónoma que interesara a otra escala global, en la medida en que produjera y gestionase valores específicos del propio territorio, susceptibles de ser exportados a esta última escala desde la primera, e integrados en dominios compartidos más amplios. Esta operación tiene que hacerse desde una acción colectiva en el territorio. Esos recursos “inmóviles” por fijos y particulares, de un territorio, difíciles de encontrar en otros por su especificidad; cualitativamente hablando, serán aquellos que conformen el llamado capital territorial. Sin embargo, estos valores no conducirán a nada si no existe una hipermovilidad a nivel global que interaccione y se combine con la fijeza local. En este contexto, será en el que se pueda dar el desarrollo local de un territorio, desde las interacciones en la proximidad, convenientemente relacionadas con-en la globalidad. La acción colectiva autónoma y estos recursos inmóviles adecuadamente gestionados en el nivel global supondrán los valores añadidos de desarrollo territorial. Según Dematteis y Governa (2005), capital territorial es un concepto relacional y funcional incorporado de manera estable a los lugares inmóviles. No puede ser hallado en otro lugar con la misma calidad, ni puede ser producido sin esfuerzo ni tiempo. Sus elementos constituyentes son los siguientes: - Condiciones y recursos (ya sean renovables o no) del “medio natural”. - Patrimonio histórico material e inmaterial no reproducible pero incrementable. - Capital fijo acumulado en infraestructuras y equipamientos (incrementables y adaptables). En su conjunto no se pueden producir a corto o medio plazo. - Bienes relacionales (concepto prestado de Stroper) incorporados al capital humano local: capital cognitivo, capital social, heterogeneidad cultural, capacidad institucional… Son recursos renovables a largo plazo que implican la mediación de la acción colectiva local, incrementándose con ella. 67
En estos términos, para hablar de sostenibilidad territorial habría que hacerlo desde el desarrollo (no fundamentado en el crecimiento), conservando el capital natural y reproduciendo el territorial. Esta sostenibilidad derivaría de procesos de autoorganización de sistemas locales y la autorreproducción del sistema territorial propio, conservando-generando identidad local como organización interna a través del cambio de las innovaciones producidas en ámbito local. No se descarta, sino que se potencia, la inclusión de códigos ajenos, siempre que se maclen adecuadamente. En definitiva, la sostenibilidad territorial sería la capacidad autónoma de crear VAT (Valor Añadido Territorial). Esto es, transformar en valor (de uso o de cambio) los recursos potenciales (inmóviles y específicos) de un territorio, e incorporar al territorio un nuevo valor bajo la forma de incremento del capital territorial (Dematteis y Governa 2005). La autoproducción sostenible de un sistema territorial o autosotenibilidad, sucede cuando el proceso de desarrollo es autocorregido y tiene como resultado final un valor añadido territorial, cuando el actor colectivo territorial, interactuando con niveles supra-locales, crea valor modificando el potencial de los recursos específicos del propio territorio. Esta autoproducción ha de realizarse sin reducir el capital territorial de otros territorios externos implicados en el proceso. En este entorno, la diversidad local (cultural, social, institucional, infraestructural y productiva), como resultado de procesos evolutivos de larga duración donde se ven implicados la sociedad y su territorio-ambiente, constituyen el fondo genético-cultural, cuya transmisión vertical y lateral, incrementa la capacidad innovadora; y por tanto, la autonomía de los sistemas socio-territoriales a distintas escalas. En concreto, Dematteis y Governa (2005), proponen el denominado modelo SLoT (Sistemas Locales Territoriales) que consiste en un agregado de agentes que, en función de las relaciones específicas que mantienen entre sí y con el contexto específico territorial en el lugar que operan y se desenvuelven (milieu local), se comportan de hecho, y en alguna circunstancia, como un actor colectivo. El SLoT se usa para describir relaciones entre interacción social, potencialidad del territorio, gobernanza y desarrollo, y se fundamenta en la autonomía local como capacidad relativa a esta escala, para relacionarse de manera autónoma con el exterior. Define procesos de autoorganizacción como aquellos que controlan, responden y resisten a los estímulos y perturbaciones externas, manteniendo la propia identidad territorial y elaborando normatividad y reglas de juego. Plantean también la posibilidad de exportar prácticas locales a otros contextos y viceversa. 4.5. Lugares. El territorio virtual e infraestructural. En el ámbito de lo territorial paradójicamente, existe un fenómeno de fragmentación y otro de hiperconexión; ambos coetáneos, que suceden de manera acusada. Por una parte, el territorio parece roto. Se antoja muy difícil hacer una recomposición continua del mismo a partir de lugares próximos, como se consigue percibir un mosaico a partir de la configuración de sus teselas. Por otra, en niveles globales, ocurre una conexidad sin precedentes entre territorios verdaderamente dispares y lejanos. Hoy, podría decirse que los lugares se desarrollan más en sus conexiones a distancia que en las próximas. Aunque lo cierto es que para la 68
construcción de una territorialidad potente, hará falta desarrollar el territorio a nivel local para su posterior implementación en niveles supra-locales. Esto, implica tomar con(s)ciencia de lugar, hay que saber qué es ese ámbito local y dónde implementar en lo global. 4.5.1. Lugares de un territorio contemporáneo. Antes el lugar era aquel conjunto coherente y estable en el tiempo, constituido por la sociedad local y el contexto físico. Representaba una realidad dada, rígidamente individualizada y delimitable sobre el mapa (entendido como representación cartográfica del terreno). El lugar ya no es contexto ni forma, no tiene que ver tampoco con cuestiones de dimensión, sino más bien de relación de posiciones (topología), de disposición. Los lugares no están, hay que crearlos, y hay que hacerlo aportando energía a un emplazamiento. Debemos aportar necesariamente al intervenir, no hacerlo es no echarle sal a la comida. ¿Qué plusvalía se obtiene de una intervención que deja las cosas como estaban, que no incluye lo que falta, que no insufla de vida? Ninguna, cero. “Un lugar lo es de lugares, en uno mismo se pueden reproducir multitud de identidades que no tienen por qué ser propias por originales ni cercanas, simultaneidad de sitios en el tiempo y el espacio, hiperlugares”. Soriano. (Metáplos. Diccionario de arquitectura avanzada 2001). Hoy el lugar se torna difuso, es más un desafío, una oportunidad, un espacio incierto, una transformación de caracteres individuales, una construcción. En cualquier caso, en términos generales, parece haber perdido cualidades generadoras de sentido. Recuperar este valor para los lugares, sin hacerlo de manera nostálgica, se antoja como necesario porque hacen falta sitios donde el acontecimiento advenga, configure, marque y afecte. La memoria requiere de un lugar donde acontecer porque la memoria es un diálogo complejo e indeterminado entre espacio y tiempo. Lo que sucede es que hoy no tiene necesariamente que ser físico (Lewkowics y Sztulwarl 2003). "Si un lugar puede definirse como lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse ni como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico, definirá un no lugar." Mar Augé. (Los no lugares. Espacio del anonimato. Una bibliografía para la sobremodernidad 1993). Estos lugares faltos de carga de sentido, desprovistos de identidad propia, y cuyo vínculo con quien los ocupa es nulo, fueron bautizados por Augé (1993) como no lugares. Son esos sitios intermedios por los que se pasa, no a los que se va. Suceden en aquellos espacios donde uno es anónimo, donde no existen afectos, son aquellos que podrían ser o estar en cualquier parte. Como ejemplo siempre se citan gasolineras, aeropuertos, centros comerciales… lugares genéricos, muy propios de nuestras ciudades actuales; también carreteras, vías de tren, infraestructuras. Aunque como antinomia del concepto propiamente dicho de lugar , los no-lugares habrán de considerarse también al proponer un territorio. 69
4.5.2. Territorio virtual. El concepto de no lugar, está asociado también a entornos carentes de espacio físico, ya que si no son lugares y los lugares siempre han estado asociados a espacios materiales, de no lugares podría hablarse en el ciberespacio, que carece de lugar físico. El concepto de ciberespacio proviene de la novela de Gibson “Neuromante” (1984), y hoy se asocia al espacio propio de lo que se conviene llamar realidad virtual. Si por realidad virtual se entiende aquella creada por un sistema o interfaz informático que genera entornos sintéticos en tiempo real, sí nos serviría este ejemplo. En este ámbito, también podría hablarse de territorio como “parcelación virtual”, si se quiere, de un espacio no físico, al que se le podrían atribuir las mismas características de las que se ha hablado anteriormente, a excepción de aquellas que tuvieran que ver con la materialidad. La realidad virtual entendida de esta manera puede ser de dos tipos: inmersiva y no inmersiva . Los métodos inmersivos de realidad virtual con frecuencia se ligan a un ambiente tridimensional creado por un ordenador, el cual se manipula a través de cascos, guantes u otros dispositivos que capturan la posición y rotación de diferentes partes del cuerpo humano. La realidad virtual no inmersiva utiliza medios como el que actualmente nos ofrece Internet, en el cual podemos interactuar en tiempo real con diferentes personas en espacios y ambientes que en verdad no existen, sin la necesidad medios adicionales al ordenador. Sin embargo, quizá sea más acertado tratar lo virtual utilizando dos referencias de las que habla el economista y filósofo japonés Asada (1983): el eje Posible-Real y el eje Virtual-Actual. Con estos dos ejes en los que medir, tanto más se estaría hablando de lo virtual al hacerlo de lo posible, como de lo real al hacerlo de lo actual. Así, podría decirse que todo lo real es actual en tanto que lo es ahora (por eso es real), en tanto que es la expresión posible de algo que lo precedía. Lo virtual en cambio, pertenece al ámbito de lo posible, dentro de lo virtual están todas las posibilidades. Virtualidad, como apuntó Virilio (1995) es posibilidad. Espacios virtuales por tanto, serán aquellos que lo sean de posibilidad. Además, si atendemos a la etimología de la palabra virtual, observaremos que viene de virtualis , de virtus , que significa fuerza, potencia. Si algo es en potencia, es que tiene la fuerza de poder llegar a ser ese algo, aunque no lo sea en acto; es decir, actualmente (Martel 2004). 70
Podríamos hablar de la virtualidad entonces, como una nueva forma de relación de coordenadas en el espacio y en el tiempo, donde la información es accesible y la comunicación posible. Lo virtual, según Lèvy (2001), sería aquella potencia latente que se actualiza con la interacción de los sujetos. Esto es, deviene real al diferenciarse y matizarse. Territorios virtuales, serían pues lugares de posibilidades de antropización del medio; es decir, entornos de mediación de lo sostenible, en los que ensayar acciones, construcción de programas… generar en definitiva la adaptabilidad humana con modelos-prototipos que al definirse decanten en reales por actuales. Aquellos que pensados, reflexionados, pudieran construir espacios de posibilidad en el territorio. Habría que considerar el término que el mismo sociólogo y filósofo francés describe en su libro “¿Qué es lo virtual?” al considerar lo virtual como dinámico, como acción: virtualización. “La virtualización puede definirse como el movimiento inverso a la actualización. Consiste en el paso de lo actual a lo virtual, en una elevación de la potencia de la entidad considerada. La virtualización no es una desrealización (transformación de la realidad en un conjunto de posibles), sino una mutación de identidad, un desplazamiento de gravedad ontológico del objeto considerado: en lugar de definirse principalmente por su actividad (solo una solución), la entidad encuentra así su consistencia existencial en un campo problemático. Virtualizar una entidad cualquiera consiste en descubrir la cuestión general a la que se refiere, en mutar la entidad en dirección a este interrogante, y redefinir la actualidad de partida como respuesta a una cuestión particular.” Pierre Lèvy. (¿Qué es lo virtual? 2001). Resumiendo: virtualizar es abrir lo real al mundo de lo posible multidimensionándolo. Parece que virtualizar un territorio conllevaría muy buen pronóstico para éste. 4.5.3. Territorio infraestructural. Más allá de ser aquello que posibilita la ciudad: la comunica y le da servicio, hoy las infraestructuras se vuelven más competitivas y locales (por mi ciudad pasa el AVE y por la tuya no). Son más, elementos diferenciadores que determinan el desarrollo de un territorio frente a otros (entre otras cosas, Puerto Llano está en el mapa por que el AVE pasa por allí). Como diría el “mismísimo” Koolhaas (2006), las infraestructuras ya no surgen como respuesta más o menos tardía a una necesidad, sino que son en sí un arma estratégica que supone la predicción del desarrollo de un territorio, y que además le sirve para acabar con sus competidores. 71
Las infraestructuras como grandes sistemas de servicios y estructuras de movilidad y comunicación, vertebran el territorio. Son las nuevas trazas del sistema urbano-territorial, condición necesaria y suficiente para que el territorio sea. Constituyen las futuras directrices para la organización del suelo (Gausa 2001). Para que un territorio viva, ha de estar conectado, en red. Si a un órgano no le llega sangre le ocurre lo que a un territorio al que no llegan las infraestructuras… ¿hacen falta más pistas? El arquitecto italiano Cacciari (2002) en su artículo “Nómadas Prisioneros” habla del territorio contemporáneo como el Postmetropolitano. El cual, define como geografía de acontecimientos , como puesta en práctica de conexiones que atraviesan paisajes híbridos . En él no se distingue ciudad de territorio y se pueden localizar acontecimientos sin tener en cuenta los ejes de expansión clásica de la ciudad. Niega toda posibilidad de lugar , entendido como donde se descansa, se para, se hace un pausa. Según su autor, en el territorio actual se produce un desencadenamiento de una energía desterritorializadora y antiespacial, que se desarrolla nutriéndose del abastecimiento infraestructural y alrededor de su crecimiento y expansión. Evidentemente existe esta clase de lugares, pero aún los hay donde pararse y “estar”. Habrá que ver cómo y si corresponde, o cuándo corresponde, pero aún los hay. En todo caso, sí que es cierto que para que exista territorio ha de haber antropización, que casi todo el medio está ocupado, y que se hace extremadamente difícil distinguir el límite entre ese medio transformado parcialmente y aquel transformado, podríamos decir, en su totalidad: la ciudad. “Art of the cities Art of the fields” (Ateliers PK 2006) 72
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En la misma línea que Ascher (1995), el grupo ACTAR; y de entre sus miembros, Gausa et al (2001), en su “Diccionario Metápolis. Arquitectura Avanzada” hablan del concepto de metápolis como una amalgama de estructura policéntrica e inorgánica, que se construye de una manera más topológica que geométrica, y en la que suceden múltiples relaciones en distintos planos discontinuos que se multiplican y se entrecruzan. Resulta ser una ciudad dentro de una ciudad que funciona como múltiples islas interconectadas, como lugares dentro de lugares (hiperlugar), o una red de redes. La metápolis se convierte así en un sistema multifacético de redes de articulación y capas de información fluctuante y variable, un sistema complejo de relaciones y acontecimientos simultáneos. Donde la idea de crecimiento en expansión propia de la metrópolis, se sustituye por el procesamiento y combinación de informaciones simultáneas basadas variables relacionales del tipo residenciaproducción-servicios-ocio. Se está pasando de un crecimiento cuantitativo a uno cualitativo . La condensación de estos usos sucede a la zonificación. “Temperaturas urbanas” François Ascher (1995) 80
5.4. Modelos de ciudad sostenible. La ciudad es el sistema de habitación humana más complejo que ha creado el hombre. Como tal, y usando la terminología del limnólogo y ecólogo catalán Margalef (1986), captura información de otros sistemas más simples, y crece a costa de éstos. Actualmente, la ciudad fundamenta su lógica de crecimiento y de aumento de complejidad en un consumo masivo de recursos como estrategia competitiva, lo que conduce a la insostenibilidad. Según Odum (1963), la ciudad pudiera considerarse como un sistema heterótrofo incompleto , ya que demanda un flujo de entrada de energía concentrada de otros sistemas y arroja sobre éstos sus desechos. La ciudad tiene una tasa metabólica demasiado alta por unidad de área y se nutre de multitud de flujos informacionales como poder para asemejarse a un sistema heterótrofo incompleto ; en todo caso a un ecosistema artificial desequilibrado . Como tal, se podría identificar a la ciudad como: - Territorio altamente especializado (para el desarrollo de vida humana). - Centro logístico y de decisiones. - Biológicamente poco o nada productiva. - Consumidora de capital natural. - Exportadora de mercancías materiales e inmateriales. - Generadora de gran cantidad de productos residuales. - Lugar de importación de cualquier tipo de capital. A la vista de estas características, se habrá de operar en la ciudad utilizando dispositivos generadores de capital y recicladores de desechos metabólicos, que sean capaces organizar de manera efectiva los materiales preexistentes en nuevos ciclos de vida. “No existe residuo, cualquier elemento que pueda considerarse como tal, ha de ser origen de otro material”. William McDonough (Cradle to cradle 2002). Como se ve en el apartado de sostenibilidad, un modelo fundamentado en el crecimiento, con una elevada tasa de consumo y una caducidad programada de sus productos, incrementa sobremanera la presión sobre los sistemas de soporte que abastecen a las ciudades y deviene insostenible. Las estrategias alternativas (aquellas que no devuelven energía al sistema), de “ciudad sostenible” se proponen en torno a los dos modelos siguientes: 5.4.1. Slow City. “Paren el mundo, que me quiero bajar”. Groucho Marx (1890-1977). Frente al modelo de consumo y superproducción actual, inserto en un contexto de aceleración progresiva, surge otro vinculado a un concepto de duración prolongada, más relajado, desacelerado y vinculado al placer: Slow City. 81
El concepto de Slow City surge a partir del de Slow Food , que a su vez nace en contraposición al de Fast Food ; es decir, al de alimentación rápida, comida basura. El Movimiento Slow se originó tras una protesta de apertura de un restaurante de comida rápida en Italia por Carlo Petrini en 1989. En el mismo año, París le dio nombre al movimiento y diseñó su logo, un caracol. Este movimiento propone aparcar la prisa y disfrutar del cada minuto. Para ello reivindica un una nueva escala de valores, basada en trabajar para vivir y no al contrario. La biodiversidad, la reivindicación de las culturas locales y un empleo inteligente de la tecnología, serán sus principales apuestas. Logo del movimiento Slow Como consecuencia del estilo de vida acelerado, proliferan enfermedades como la obesidad, el estrés, o el síndrome de la felicidad aplazada, que consiste en la profunda angustia que experimentan las personas que no cuentan con tiempo suficiente para cumplir con todas sus obligaciones diarias y que posponen cualquier experiencia gratificante a un hipotético momento futuro, que finalmente nunca se alcanza. En Austria, La Sociedad para la Desaceleración del Tiempo aboga por prestar más atención al presente y a la cultura. En Tokio, el Sloth Club , apuesta por una vida más tranquila, inspirada en el animal perezoso. Promueve el concepto de hacer menos, de vivir en forma sencilla sin depender del consumo. En esta línea se enmarca el Downshifting cuyos miembros tienen el noble objetivo de vivir con modestia y pensar con grandeza. Según ellos, se puede vivir mejor consumiendo menos. Tampoco faltan propuestas como Take Back Your Time , iniciativa surgida en Estados Unidos y Canadá para concienciar sobre la epidemia de exceso de trabajo y horarios extremos que amenaza la salud, las familias, y empobrece las relaciones en/con las comunidades. “Camina, no corras” es el slogan de Camper, que también se ha unido al espíritu de la desaceleración. Esta empresa española de calzado, ha querido con su publicidad abrir los ojos del comprador y animarlo a llevar un tipo de vida donde el trabajo y la actividad cotidiana pueden ser compatibles, sin dejarse llevar por la presión del tic-tac. El libro “In Praise of Slow” del periodista Honoré (2004) podría ser considerado el manual de iniciación para cualquiera que esté interesado en esta forma de vida. 82
Slow City, Ciudad Serena, o Convivia, traslada estos valores a la habitación y ocupación del territorio. Implica toda una filosofía de vida. Sus habitantes disfrutan de la naturaleza y valoran mucho pequeños placeres tales como comer, dialogar; o mejor aún, hacer ambas cosas a la vez. En ellas no hay lugar para la prisa, se trata de fomentar la creación de una conciencia más humana, de generar atmósferas, ambientes en los que “estar bien”, sentirse “a gusto”, más que construir edificios. Como todo, este modelo ha de entenderse en su justa medida. No se puede interpretar como un movimiento “ecologistoide”, como una vuelta a una protonaturaleza que hace mucho tiempo que se agotó. No se trata de un movimiento nostálgico que promueva valores recalcitrantes. Parece cierto que vivir de manera sostenible es hacerlo “bien”, dejando que la vida marque su tiempo; pero no se puede confundir disfrutar de lo cotidiano con pretender no hacerlo con lo que no lo es; ni se puede incluir en este ciclo de vida a megápolis como Nueva York (la ciudad que nunca duerme) porque moriría. 5.4.2. Modelo urbano para el desarrollo de ecobarrios. Urbanismo de los tres niveles. Hoy, la ciudad deviene más compleja, gracias al aumento en el consumo masivo de recursos, sin que lo hagan de manera significativa la organización y cohesión urbanas. Es cierto que los modelos de ciudad han de ser complejos, de acuerdo con el panorama que hoy nos es propio; pero no pueden hacerlo a costa del medio mismo sobre el que se construye ciudad. La propuesta que lanza el biólogo y psicólogo Rueda (1997) para que este aumento de complejidad se produzca con el menor daño posible, está en maximizar la entropía en términos de información, en aumentar la eficiencia en el proceso; es decir, en aumentar la complejidad urbana minimizando la energía como expresión del consumo de recursos. Este proceso, podría considerarse enzimático en la medida en que acelera las reacciones y encuentra otros caminos con los mínimos recursos posibles. Esta estrategia puede representarse de una manera muy intuitiva con la siguiente fórmula: E/H Donde: E = Energía como expresión del consumo de recursos H = Complejidad urbana El modelo sostenible sería aquel en el que aumentara H en relación a E: E/H Modelo insostenible E/H Modelo sostenible 83
Reducir E tiene que ver con la adecuada organización de los modelos de ocupación territorial, de urbanismo, de movilidad, con la no adquisición masiva de bienes, con el consumo regulado de recursos, con el aumento de la vida útil de los productos, con el reciclaje… en definitiva, se trata de reducir la energía empleada mientras se aumenta la organización urbana. El mismo autor propone a escala urbana aplicar lo que él llama “ urbanismo de los tres niveles” . Plantea una distribución de actividades vinculadas a la logística, el aparcamiento y las infraestructuras bajo rasante, espacio público y mixtura de usos a nivel del suelo, con extensos espacios verdes y de circulación, y vivienda, oficinas y otros usos en altura, con más espacios verdes en cubierta. Este modelo se reconoce en un tejido complejo (complexus: aquello que está tejido en conjunto) de constituyentes hetergéneos inseparablemente asociados. En la complejidad está presente la paradoja relativa a la coexistencia de lo uno y lo múltiple , como ya apuntaran Morin (1995) o Zalamea (2004) entre otros. Lo complejo está relacionado en cierto modo con el azar. En lo complejo, existe una mezcla de orden y desorden , se hace referencia a lo cualitativo , las interacciones , las incertidumbres y los fenómenos aleatorios . Y es desde lo complejo desde donde los modelos sostenibles de ciudad se han de proponer. La complejidad en la ciudad tendrá que ver por tanto con la proximidad y mixtura de usos, ya que el crecimiento de manchas monofuncionales destruye el tejido urbano organizado, con la creación de nuevas áreas de centralidad que aumenten la organización del conjunto, con la mezcla de actividades, con la mezcla de rentas, razas, sociedades, con el abastecimiento infraestructural y logístico, con la multiplicidad de relaciones entre individuos, colectividad y territorio… También habrá que reducir la presión sobre los sistemas soporte como camino para incrementar nuestra capacidad de anticipación , hoy mermada por el aumento creciente de las incertidumbres que genera el proceso hacia la insostenibilidad. En este sentido, la ecuación propuesta por Wagensberg (1994), explicada en el capítulo de redes, se usa aquí como herramienta para apuntar hacia lo sostenible. Un modelo de ciudad sostenible ha de ser compacto. La compacidad es una cualidad que hace referencia a la proximidad de los elementos constituyentes, aquellos que constituyen lo complejo. La masa muy unida, próxima, la reunión de usos, y la cohesión, facilitan el contacto, el intercambio y la comunicación. Esto es indispensable para hablar de sostenibilidad en el ámbito urbano. La ciudad con respecto a su metabolismo, deberá ser lo más autosuficiente posible, acumulando agua en altura y en el subsuelo, para reutilizarla, captando energía renovable , eólica, solar y geotérmica, usando en la medida de lo posible materiales locales, reciclados, reciclables… La ciudad ha de aplicar el principio de las 3R: reducir, reutilizar y reciclar, tanto en su construcción como en su deconstrucción si la hubiere. Respecto a los servicios urbanos y la movilidad, agua, gas y electricidad deberían suministrarse por galerías en el subsuelo, espacio al que también deberían aparecer asociados canales de distribución logística, reparto de mercancías y aparcamiento, para liberar el suelo superficial para uso público. Éste se plantearía a 84
nivel de suelo y en altura. Se trata de introducir un ambiente agradable y de confort, de climatizar lo público, de acondicionar este espacio como si de una atmósfera de lo público se tratara. En superficie y bajo rasante las redes de transporte deberían aparecer claramente diferenciadas y adecuadamente interrelacionadas. Para que una ciudad pueda desarrollarse en el seno de lo sostenible, habrá hacerlo desde una perspectiva social que contemple como centrales el conocimiento y la información. Atraer a las capas sociales que los generan (personas jurídicas) será una estrategia clave para el desarrollo de la propia ciudad porque son éstas las que incrementan el nivel de complejidad organizativa en la ciudad, lo que aumenta a su vez, la complejidad urbana y los capitales económico y social (Rueda 1999). Modelo de Urbanismo de los Tres Niveles” Agencia de Ecología Urbana (1999) 85
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6. Genética 6.1. Neguentropía y generatividad. Organización de información. 6.1.1. Neguentropía y Generatividad. La neguentropía es lo opuesto a la entropía. Hace referencia a todo aspecto termodinámico vinculado a la regeneración, reorganización, producción y reproducción de organización. En lugar de significar la tendencia al desorden y a la no disponibilidad de energía en un sistema, como ocurre con la entropía ; la neguentropía define la energía como medio indestructible que tiende a regular el comportamiento de la materia provocando en ella una tendencia al orden. La neguentropía sólo se puede producir en organizaciones informacionales productoras de sí . Esto es, en aquellas constituidas por información y que son capaces de (re)generarse. Según Morin (1977), podemos hablar de dos clases de neguentropía: - Neguentropía-proceso. Aquella que conlleva organización dotada de generatividad. - Neguentropía-media. Aquella que cuantifica estados. Morin, asocia el concepto de neguentropía al de generatividad, porque entiende que para que algo se genere necesita organizarse, necesita disponer los elementos que lo constituirán (información) regulados de alguna manera (protocolos). Así establece una igualdad bastante intuitiva: NEG (entropía) = GEN (eratividad) La organización como sistema abierto , implica intercambio de información de dicho sistema con el medio. Para que esto suceda, han de ocurrir entradas y salidas en el sistema desde-hacia ese medio. Si la entropía supone un aumento de la incertidumbre y la neguentropía al contrario, la entrada de información en un sistema en un medio neguentrópico, y por tanto regulador, supone organización y capacidad de anticipación de dicho sistema frente al medio. De este modo, Schrödinger en 1983 enunció que lo neguentrópico precede, produce y envuelve a lo informacional. “La información es la tercera dimensión básica, más allá de la masa y la energía”. Kenneth E. Boulding (Información y Entropía: Causalidad y Teología, ¿Qué es la Organización? 1961). 88
Si la información no es masa ni energía ¿qué es? Puede definirse como un conjunto de datos que, organizados, permiten la resolución de problemas o la toma de decisiones. Da sentido y significado a las cosas y procesa y genera conocimiento. Es de naturaleza relacional, su dimensión es 0 y se mide en función de su probabilidad de ocurrencia. Tiene un carácter generativo y antidegenerativo a la vez. La información, construye, constituye, da forma. Lo informacional es rasgo constitutivo. Que la información devenga forma es cuestión de los procesos relativos a su organización. Peter Sloterdijk (2006) diría que la información es aquello que se conserva en un almacén, de manera que cabe la posibilidad de reutilizarlo o de que se convierta en desecho. Lo “verdadero” será entonces lo que se conserva para su reutilización. La información convenientemente organizada genera. Génesis (del griego Γένεσις, "nacimiento , creación , origen" ; del hebreo בְּרֵאשִׁית, Bereshit , "al principio" ). No está de más saber de dónde se es, pero sin duda es central saber hacia dónde se va. En este sentido, no se tratará tanto lo que tiene que ver con lo original , con el principio , como con la creación , la generación , la generatividad. Esta cuestión parece que va a resolverse en un bucle que interrelacione información , generatividad y neguentropía . IN(formación)-GEN(eratividad)-NEG(entropía) La generatividad no necesariamente tiene que ver con la producción y la creación desde cero. Para Morín (1977), la generatividad es aquello que garantiza o determina la conservación, la transmisión, la producción y la reproducción de una estructura y de su organización compleja, improbable por organizada. Es decir, lo que mantiene, conserva, o incrementa la complejidad. Generar implica producir(se), reproducir(se), capacidad para mantenerse(se) y transmitir(se). 6.1.2. ¿Sobre qué? Materia. ¿Cómo? Disposición-Organización. “Lo que había, lo único que había; es decir, lo que hay y lo único que hay, era y es una gran cantidad de materia, siempre consciente de sí misma siempre organizándose a sí misma en disposiciones cada vez más complejas e inteligentes, siempre adoptando nuevas actitudes”. Jefferey Kipnis (El lado salvaje 1999). 89
La entrada de datos constituyentes tendrá que ser asimilada en forma por otras especies de estructuras, alternativas a las convencionales, denominadas informacionales. Según Müller (2001), una estructura informacional, frente a la separación por capas de lo moderno, actúa conforme a solicitaciones de lo físico y lo digital, se modifica en función de la entrada y gestión de información. Mientras la estructura tectónica se acoge a las leyes de la estática, la informacional, adquiere su forma en movimiento, del movimiento. “E-motive House” Kaas OOsterhuis (2002) “Pero, ¿en qué se queda una forma cuando no debe convertirse en portavoz del contenido, cuando es muda? ¿Qué es una forma cuando el contenido no se puede pensar porque ya es sólo un vago recuerdo? Hay que esforzarse por encontrar formas incapaces de sugerir la menor idea. Formas neutras, insignificantes, mudas”. Félix de Azúa (Diccionario de las artes 1995). Sugerente invitación a la reflexión la que propone el filósofo catalán. Quizá sea hoy el tiempo en el que una forma no tenga por qué significar, o haya de ser neutra. Pero en lugar de la proposición de este tipo de formas, ensayadas ya incluso por Mies en sus contenedores eternos, liberados para cualquier uso posible, ¿qué sucedería si las formas que se plantearan no fueran reconocibles, no para no significar, sino para preguntarnos por ellas y por nosotros mismos? ¿Qué pasaría si fuesen lo suficientemente extrañas como para invitarnos a redescubrir su uso, pero a la vez lo suficientemente flexibles y versátiles como para ser útiles, efectivas, operativas…? Seguramente que no se vendería ningún piso. 96
“No es ésta la idea de una forma que sea “un”, sino que es “como un”. Es difícil de retener en la mente. Es esquiva excepto cuando la vemos”. Federico Soriano (Fisuras 3 1/3 1995). Una vez dicho esto, ¿qué hacemos?, y nunca mejor dicho, ¿quién se atreve ahora a formalizar? Kwinter (1994) aboga por la pérdida de miedo respecto de la formalización y apuesta por lo que denomina formalismo verdadero, que define como aquel que se refiere a cualquier método que diagrame la proliferación de resonancias fundamentales y demuestre cómo éstas se acumulan en figuras de orden y forma. Implica la confianza en el diagrama como herramienta para significar la prolongación, repercusión, divulgación, propagación, ampliación, y en definitiva, evolución de especies; a partir de una selección y discriminación muy cuidada de los elementos constituyentes. Esta operación habrá de realizarse en un espacio denominado por Kwinter como generativo, que no es otro que en el que se configuran los procesos del devenir. Para ello, será necesario encontrar las reglas de formación en un sistema abierto y oscilante sujeto a un mayor o menor número de presiones externas; es decir, protocolos. Zaera et al (2003) califican como central la realización de diagramas morfológicos como herramienta, y destaca el papel de la práctica como necesario para testar la evolución de las especies en su medio, definiéndola como un proceso filogenético en el que las semillas proliferan en el tiempo a través de distintos entornos, generando organismos diferenciados pero consistentes. Sirva esto como adelanto del papel que los diagramas jugarán de cara a lo que la formalización y construcción de protocolos y prototipos se refiere. Volviendo a Kwinter (1994), para cerrar este apartado y enlazarlo con el siguiente, haremos alusión al concepto de forma manifiesta (la que aparece) como resultado de la interacción computacional entre las reglas internas y las presiones externas (morofgenéticas ambas) que en sí mismas, derivan en otras formas adyacentes. Las reglas internas (preconcretas) incluyen, en su actividad, una forma arraigada que hoy se entiende y describe con el término de algoritmo. 6.3. Algoritmos y redes neuronales. 6.3.1. Algoritmos evolutivos y Algoritmos genéticos. Un algoritmo consiste una serie de pasos organizados que describen el proceso que se debe seguir, para dar ofrecer respuestas frente a una problemática específica, pretendiendo o no la más óptima. En los años setenta de la mano de Holland, surgió una de las líneas más prometedoras de la inteligencia artificial, la de los algoritmos genéticos. Son llamados así porque se inspiran en la evolución biológica y su base genético-molecular. 97
Estos algoritmos, hacen evolucionar una población de individuos sometiéndola a acciones aleatorias semejantes a las que actúan en la evolución biológica (mutaciones y recombinaciones genéticas); así como a una selección de acuerdo con algún criterio, en función del cual se determinan los individuos más adaptados, o debiera decirse, en la línea de Wagensberg (1994) expuesta en el capítulo de redes, con mayor capacidad para la adaptabilidad que para la adaptación. Landa (2001) describe cómo los algoritmos genéticos se encargan de determinar la manera en que un gen se disemina en una población a lo largo de varias generaciones, produciendo morfologías y constituciones diversas, variadas, a partir de la conjugación de series de parámetros e invariantes: producir lo diverso desde lo invariante, generar dispositivos infinitamente modificables en función de la entrada de datos. Los algoritmos genéticos, forman parte de una familia denominada algoritmos evolutivos, que incluye las estrategias de evolución, la programación evolutiva y la programación genética. Trazan métodos de búsqueda dirigida, basada en probabilidad. Bajo una condición muy débil (que el algoritmo mantenga elitismo; es decir, guarde siempre al mejor elemento de la población sin hacerle ningún cambio) se puede demostrar que el algoritmo converge en probabilidad al óptimo. En otras palabras, al aumentar el número de iteraciones, la probabilidad de tener el óptimo en la población tiende a uno. El espacio de los posibles diseños que busca el algoritmo debe ser lo suficientemente rico como para llegar a resultados evolutivos verdaderamente sorprendentes. Otro tipo de algoritmo evolutivo es el que corresponde a los Mapas Auto- Organizados, conocido como SOM (Self-Organizing Maps). Esta clase de algoritmo, organiza automáticamente la información de entrada, estableciendo para ella un espacio de salida en dos dimensiones, lo que permite visualizar relaciones importantes entre los datos, a través de mapas bidimensionales de conceptos. En una entrevista realizada por la revista de arquitectura “VERB (Natures)” , Weisshaar y Kram (2006) definen algoritmo dinámico como aquel interactivo y abierto a la reprogramación, y aseguran que debe cumplir cinco propiedades que le sirvieron a Knuth (1971) para definir un algoritmo. Éstas son: - Finidad. - Definidad. - Input. - Output. - Efectividad. Esta clase de algoritmos, suponen sistemas adaptables que funcionan como conjuntos estables. Permiten tanto una proliferación de multitud de formas a partir de un mismo sistema, como una la proliferación de una única forma en infinitas configuraciones posibles. Por ello, resultan tanto mecanismos capaces para la generación de especies, como herramientas centrales para la producción en serie no estandarizada. 98
“Grotto” (Aranda/Lasch 2004) Según Landa (2001), el uso de los algoritmos genéticos implica el desarrollo de tres formas de pensamiento filosófico: poblacional, intensivo y topológico. A pesar de que en cualquier momento, una forma evolucionada se lleva a efecto en los organismos individuales, es la población y no el individuo , es la matriz, lo determinante para la producción de forma. Las formas no preexisten a las poblaciones, son más bien resultados estadísticos producidos por el devenir y la interrelación de éstas. Estas nuevas formas se sintetizan lentamente en una comunidad reproductiva más amplia (transmisiones, cruces, herencias, mutaciones). Para que se produzca adecuadamente, es necesario añadir las mutaciones y permitir que las instrucciones mutantes se propaguen e interactúen en la colectividad durante generaciones. La población se distribuirá tanto mejor en el medio, en la medida en que más formas divergentes adquiera. Catalización, velocidad de propagación, tasa de crecimiento, evolución, mutación… serán operaciones que devengan multiplicidad. Respecto del pensamiento intensivo (propuesto por Deleuze, 1977), decir que el término intensivo se refiere a cantidades que no pueden subdividirse. Si se divide en dos mitades un volumen de agua a 90º C, no se obtienen dos medios volúmenes a 45º C, sino dos mitades a 90º C. Las diferencias de intensidad, son diferencias productivas ya que desencadenan procesos en los que se crea la diversidad de formas. Entender esto será fundamental para operar dentro de una lógica algorítmica . 99
Para hablar del pensamiento topológico aplicado a los algoritmos, hay que entender que para que estos sean tales, han de operar de manera asociativa, han de producir cambios homeostáticos, continuos, e interrelacionados unos con otros. Una columna de un edificio en un sistema asociativo ha de estar vinculada al resto de elementos determinando cómo lo está, con qué grado y dentro de qué categoría. Si es portante y no se define como tal, invariante en su posición, el algoritmo podrá cambiarla al variar la secuencia y producir un modelo no materializable. Además, esta columna habrá de estar relacionada con el resto de elementos, de manera que si se modifica, todos lo hagan respecto de esta modificación. Estos programas denominados CAD (Computer Aided Design) funcionan de esta manera, aunque no todos tienen ese carácter asociativo que se demanda, que interrelaciona distintas capas. Valga como ejemplo el Auto Cad, el Allplan, el Rhino, el Maya, el 3D Max, Cinema 4D… Este proceso de simulación evolutiva sustituye en gran medida al concepto tradicional de diseño . En este panorama, ¿el único papel del arquitecto se reduce al de ser juez estético de cada generación? ¿Es el diseñador o creador tan sólo un criador de perros o de caballos de carrera, un jardinero digital? Landa (2001) ejemplifica la situación considerando el conjunto de secuencias algorítmicas como si de un vertebrado abstracto se tratara, como una pseudoestructura que se pliega y ondula en secuencias particulares durante la embriogénesis, que se convierte en elefante, o bien en jirafa si se tuerce y prolonga en otra secuencia. Habrá de componerse un diagrama correspondiente a ese vertebrado abstracto que determinará la productividad combinatoria. Es aquí donde el diseño va más allá de la simple cría. El autor sugiere al arquitecto que medre entre distintas disciplinas y piratee la biología, la termodinámica, la matemática y otros campos de la ciencia para provechar sus recursos y sea capaz de gestionar esta herramienta tan potente: el algoritmo genético-evolutivo. 6.3.2. Redes neuronales artificiales. Una red neuronal artificial RNA es un sistema de procesadores paralelos conectados entre sí en forma de grafo (ver topología de redes en el capítulo de redes) dirigido. Esquemáticamente, cada elemento de procesamiento (neurona) de la red, se representa como nodo (Freman y Skapura, 1993). En el campo de la inteligencia artificial, las RNA (en inglés ANN), constituyen un paradigma de aprendizaje y procesamiento automático inspirado en la forma en que funciona el sistema nervioso de los animales. Se trata de un sistema de interconexión de neuronas en una red que colabora para producir un estímulo de salida. Una de las misiones de una red neuronal, consiste en simular las propiedades observadas en los sistemas neuronales biológicos (desvelados por Ramón y Cajal) a través de modelos matemáticos recreados mediante mecanismos artificiales. El objetivo es conseguir que las máquinas den respuestas similares a las que es capaz de dar el cerebro, caracterizadas por su generalización y su robustez; y sobre todo, por su organización en redes complejas que permiten transmitir la comunicación aunque se haya roto la conexión trazando rutas alternativas para restablecerla. 100
“Bulbo raquídeo de la trucha” (Ramón y Cajal 1908) Una red neuronal se compone de unidades llamadas neuronas. Cada neurona recibe una serie de entradas a través de interconexiones y emite una salida. Esta salida viene dada por tres funciones: 1. Una función de propagación (también conocida como función de excitación), que por lo general consiste en el sumatorio de cada entrada multiplicada por el peso de su interconexión (valor neto). Si el peso es positivo, la conexión se denomina excitatoria ; si es negativo, se denomina inhibitoria . 2. Una función de activación, que modifica a la anterior avivándola. Puede no existir, siendo en este caso la salida la misma función de propagación. 3. Una función de transferencia, que se aplica al valor devuelto por la función de activación. Genera la señal de salida de la neurona a partir de las señales de entrada. La entrada de la función es la suma de todas las señales de entrada por el peso asociado a la conexión de entrada de la señal. Con un paradigma convencional de programación en ingeniería del software, el objetivo del programador es modelar matemáticamente (con distintos grados de formalismo) el problema en cuestión y posteriormente formular una “solución” (programa) mediante un algoritmo codificado que tenga una serie de propiedades que permitan resolver dicho problema. En contraposición, la aproximación basada en las RNA parte de un conjunto de datos de entrada suficientemente significativo, y el objetivo es conseguir que la red aprenda automáticamente las propiedades deseadas. En este sentido, el diseño de la red tiene menos que ver con cuestiones como los flujos de datos y la detección de condiciones, y más con la selección del modelo de red, la de las variables a incorporar, y el pre-procesamiento de la información que formará el conjunto de entrenamiento . Asimismo, el proceso por el que los parámetros de la red se adecuan a la resolución de cada problema no se denomina genéricamente programación, sino que se suele denominar entrenamiento. 101
Por ejemplo en una red que se va a aplicar al diagnóstico de imágenes médicas; durante la fase de entrenamiento el sistema recibe imágenes de tejidos que se sabe son cancerígenos y tejidos que se sabe son sanos, así como las respectivas clasificaciones de dichas imágenes. Si el entrenamiento es el adecuado, una vez concluido, el sistema podrá recibir imágenes de tejidos no clasificados y obtener su clasificación sano / no con un buen grado de fiabilidad. Las variables de entrada pueden ser desde los puntos individuales de cada imagen hasta un vector de características de las mismas que se puedan incorporar al sistema (por ejemplo, procedencia anatómica del tejido de la imagen o la edad del paciente al que se le extrajo la muestra). En consecuencia, la “experiencia” en el entrenamiento es determinante para obtener resultados más fiables y mejorar la red de conjunto de entrenamiento. Estas redes, operan en el entorno de la Lógica difusa o Lógica fuzzy , que en informática, se define como aquella utilizada en algunos sistemas expertos y en otras aplicaciones de inteligencia artificial, en la que las variables pueden tener varios niveles de verdad o falsedad representados por rangos de valores entre el 1 (verdadero) y el 0 (falso). Con la lógica fuzzy, el resultado de una operación se puede expresar como una probabilidad y no necesariamente como una certeza. La mayoría de los científicos coinciden en que una RNA es muy diferente en términos de estructura de un cerebro animal. Al igual que el cerebro, una RNA se compone de un conjunto masivamente paralelo de unidades de proceso muy simples y es en las conexiones entre estas unidades donde reside la inteligencia de la red. Sin embargo, en términos de escala (no sólo entendida como tamaño sino como capacidad de relación), un cerebro es muchísimo mayor que cualquier RNA creada hasta la fecha, y las neuronas artificiales también son más simples que su contrapartida animal. Biológicamente, un cerebro aprende mediante la reorganización de las conexiones sinápticas entre las neuronas que lo componen. De la misma manera, las RNA tienen un gran número de procesadores virtuales interconectados, que de forma simplificada simulan la funcionalidad de las neuronas biológicas. En esta simulación, la reorganización de las conexiones sinápticas biológicas se modela mediante un mecanismo de pesos , que son ajustados durante la fase de aprendizaje. En una RNA entrenada, el conjunto de los pesos determina el conocimiento de esa RNA y tiene la propiedad de resolver el problema para el que la RNA ha sido entrenada. Las RNA tienen una serie de características que les confieren multitud de ventajas respecto a otros modelos de generación de respuestas: 1. Aprendizaje: Las RNA tienen la habilidad de aprender mediante una etapa que se llama etapa de aprendizaje . Esta consiste en proporcionar a la RNA datos como entrada a su vez que se le indica cuál es la salida (respuesta) esperada. 2. Auto organización: Una RNA crea su propia representación de la información en su interior, liberando al “usuario” de esta tarea. 3. Tolerancia a fallos: Debido a que una RNA almacena la información de forma redundante, ésta puede seguir respondiendo aceptablemente aunque se dañe parcialmente. 102
4. Flexibilidad: Una RNA puede manejar cambios no importantes en la información de entrada, como señales con ruido u otros cambios (ej. si la información de entrada es la imagen de un objeto, la respuesta correspondiente no sufre cambios si la imagen cambia un poco su brillo o el objeto cambia ligeramente). 5. Tiempo real: La estructura de una RNA es paralela, por lo que, si se implementa en computadoras o en dispositivos electrónicos especiales, se pueden obtener respuestas en tiempo real. La conectividad entre los nodos de una red neuronal está relacionada con la forma en que las salidas de las neuronas están canalizadas para convertirse en entradas de otras neuronas. La señal de salida de un nodo puede ser una entrada de otro elemento de proceso, o incluso de sí mismo (conexión auto-recurrente). Cuando ninguna salida de las neuronas es entrada de neuronas del mismo nivel o de niveles precedentes, la red se describe como propagación hacia delante. Cuando las salidas pueden estar conectadas como entradas de neuronas de niveles previos o del mismo nivel, incluyéndose ellas mismas, la red es de propagación hacia atrás. Las redes de propagación hacia atrás que tiene lazos cerrados son sistemas recurrentes. La organización de las RNA, se realiza conforme a topologías de red (como ya vimos en el capítulo de redes), formando capas o agrupaciones de neuronas más o menos alejadas de la entrada y salida de la red. Los parámetros fundamentales de la red son: el número de capas, el número de neuronas por capa, el grado de conectividad y el tipo de conexiones ente neuronas. En términos topológicos podemos clasificar las RNA en: redes de una sola capa, monocapa y las redes con múltiples capas, multicapa. En muchas ocasiones, las RNA se aplican junto a algoritmos genéticos (AG), para crear controladores para robots. La disciplina que trata la evolución de redes neuronales mediante algoritmos genéticos se denomina Robótica Evolutiva. En este tipo de aplicación el genoma del AG lo constituyen los parámetros de la red (topología, algoritmo de aprendizaje, funciones de activación...) y la adecuación de la red viene dada por la adecuación del comportamiento exhibido por el robot controlado (normalmente una simulación de dicho comportamiento). Sirva como ejemplo el Quake II Neuralbot, bot (programa que simula a un jugador humano) creado para un juego de ordenador, que utiliza una red neuronal para decidir su comportamiento y un algoritmo genético para el aprendizaje. Conforma su comportamiento, utilizando métircas adaptativas como los mapas autoorganizados. Otras aplicaciones de las RNA son el reconocimiento de textos manuscritos, del habla, la simulación de centrales de producción de energía, la detección de explosivos, la identificación de blancos de radares, o incluso ciberimplantes, como retinas u oídos artificiales, motricidad asistida, minibombas para diabéticos, minidesfibriladores, corazones artificiales… Más allá de estas aplicaciones que se alejan demasiado de los objetivos de este trabajo, sí podría interesar el uso combinado de algoritmos genéticos y redes neuronales para la elaboración de dispositivos generadores de forma y estrategias proyectuales. 103
“Videojuego Quake Wars” (2007) Los algoritmos genéticos y las redes neuronales serán herramientas muy potentes para la generación de dispositivos en la medida en que permiten la recombinación genética de su estructura y gestionan su evolución frente a acciones aleatorias, produciendo diversidad y generatividad desde la invarianza. En definitiva, generan especies mediante simulaciones evolutivas , incluyendo y dispersando instrucciones mutantes en sus constituyentes, de manera automática por autosuficiente e inmediata. Constituyen redes complejas y conjuntos masivamente paralelos de unidades de proceso de información, de propagación, activación y transferencia de información, y trazan métodos de búsqueda para mapificar posibilitando el reconocimiento del territorio y el aprendizaje en conjuntos de entrenamiento ; así como la autoorganización, la tolerancia a fallos y la respuesta en tiempo real. En definitiva, insuflan “vida” a un sistema inerte y lo dotan de “inteligencia” tanto a nivel virtual como real. Son los soportes adecuados para generar dispositivos, sus lógicas, tácticas y estrategias. 6.4. Transgénesis e hibridación y manipulación genética. El uso de técnicas de ingeniería genética para transferir genes sintéticos a un organismo o material genético “natural” de una especie a otra, a fin de crear organismos singulares con capacidades que superen las iniciales, propias del organismo original, podría considerarse como una operación transgénica. El Dr. Kac (2001), profesor de arte y Tecnología de la Escuela del Instituto de Arte de Chicago, lleva mucho tiempo trabajando en el concepto de arte transgénico. Entre uno de sus trabajos más significativos, se encuentra el caso de la coneja Alba. A este mamífero, se le incorporó una proteína propia de una Aequorea Victoria , una medusa que vive en umbrales de profundidad considerable. Dicha proteína se denomina GFP (Green Fluorescent Protein), y tiene la cualidad de hacer fluorescente al organismo que la sintetice si se somete a unos niveles de excitación de luz cercanos a los 488 nanómetros. Así, la coneja tiene ahora la propiedad de ser fluorescente en estas condiciones. Esta particularidad, no sólo la hace singular sino que le aporta potencialidades ajenas a su especie original, y por tanto, ventajas, sin trastorno alguno. 104
“Coneja Alba fotoluminiscente” (Eduardo Kac 2000) La era de los cyborgs (Gibson 1984) sigue vigente, pero hoy; se ve superada por el nuevo paradigma genético. ¿Para qué quiero un brazo mecánico si se puede regenerar y criar uno mío? En fin lo querría si pretendiera alojar en él un arma, que me aportaría ventajas que no podría darme lo orgánico (o si Terminator fuese mi ídolo, pero tampoco pretendo llegar a gobernar California), pero no si lo que quiero es reproducir mi brazo. De las prótesis como extensiones artificiales que vienen a cubrir una necesidad ausente, o las ortopedias , que también desde lo externo y artificial aportan suplementos a los cuerpos, se pasa a la (re)generación desde lo internoorganizativo (Morin 1977). Ya no se trata de la sustitución mecánica de elementos funcionales-artificiales que suplen carencias de los orgánicos-naturales de un individuo, sino de la reproducción de nuevas condiciones orgánicas aplicadas a dicho individuo; incluso de trasvases genéticos entre especies como propone la transgénesis. Se manipula de manera “artificial” lo “natural” para injertarlo en otro organismo natural. Ahora, somos capaces modificar desde el entorno de la genética a los propios individuos para ofrecer posibilidades no sólo regeneradoras dentro de una misma especie, sino ofertar capacidades ajenas a una especie original de manera “¿natural?” Gracias a la genética, y al concepto de transgénesis, se desmonta el entendimiento de especie basado en las barreras reproductivas. La “invención” de sujetos transgénicos y su inclusión en un tejido social, no es sino la manera de superar categorías y producir lo nuevo . Ésta sería una estrategia acertada para la generación de nuevos sistemas de habitación y ocupación, cuya clasificación no sea ni natural ni artificial, mecanismos ni vivos ni inertes, sujetos propietarios de ventajas importadas de otras especies. Pero qué sucede cuando se invierten los papeles, es decir, si en lugar de la tradicional sustitución cosa-artificial por cosa-orgánica en un organismo se quiere incluir lo orgánico en lo artificial-mecánico. Se han hecho experimentos con los denominados biobots , que no son otra cosa que los sujetos resultantes de la inclusión de seres vivos en un robot mecánico. Un biobot es lo opuesto a un cyborg . Existen pruebas y tanteos realizados consistentes en la inserción de amebas en mecanismos sencillos, las cuales dirigen la trayectoria del robot. A la hora de configurar entornos habitables, resulta muy interesante el concepto de poder insertar lo vivo en lo que no lo está. ¿Pasa por aquí el futuro de los prototipos de habitación? ¿Podría estar un edificio medio vivo? 105
de calidad, en el que no se habla de que se cumplan los requerimientos para los que el producto se pensó, sino que se hace referencia a lo mejor entendido como lo más caro. Una vivienda no deja de ser digna porque carezca de una serie de propiedades. Lejos de ser algo interior o interno, la intimidad es tan externa y exterior como la ruina: “es el mayor grado de exposición y riesgo al que podemos llegar” . Se puede respetar en lo público, la intimidad no es privacidad ni privada, sólo se nos priva de ella cuando carecemos de respeto por parte del resto. De igual manera, la dignidad no se puede traducir en la posesión de una colección de propiedades cuantificables cuya presencia o ausencia se pueda certificar. En la vivienda la intimidad se consigue, según Virginia Woolf, con una habitación propia (no necesariamente entendida como “cuarto”). La vivienda antes que edificio es modo de vida. Una vivienda no es digna por nada de lo que muestra explícitamente, sino por haber sido erigida de acuerdo a reglas invisibles, a pautas y protocolos, a los modos de vida de sus moradores, es esto lo que la hace deseable, digna e íntima. Como antes se dijo, la cuestión de la intimidad está directamente relacionada con la eterna dualidad de lo público y lo privado. Aunque parece claro que la intimidad se desliga de la idea de lo privado (que puede ocurrir o no en lo público y en lo privado), queda por determinar qué sucede con estas dos categorías respecto de la habitación. Sloterdijk (2006) entiende los fenómenos públicos-privados dentro de un modelo esferológico muy intuitivo, que hace referencia a mayores o menores entornos de proximidad en función del incremento o disminución de un radio de acción en el espacio; es decir, esferas. Keane o Habermas ya propusieron un modelo de esferas en lo público donde establecían tres categorías: una esfera micropública , local, donde los acontecimientos afectan a decenas de personas, otra mesopública , a escala de nación, que inmiscuye a millones de personas, y otra macropública que es global, donde todo el planeta se ve involucrado. En el otro extremo, Davis (1998) habla de las esferas más pequeñas posibles, las de interacción persona-persona , y cómo se ve afectado el comportamiento de las mismas cuando éstas se invaden (algo se habló en el capítulo de territorio). Sloterdijk (2006) describe el panorama actual como el de superposición de esferas y las analiza como entornos donde los seres humanos intentan morar sin éxito. Ensaya una teoría de la intimidad y una ontogénesis del espacio interior para explicar la concepción general de mundo con idas y venidas del macrocosmos al microcosmos. Según él, el problema fundamental de la filosofía no es el tiempo sino el espacio, un espacio esferológico. Y el ser humano es quien habita esas esferas. Este modelo no trata tanto de responder a la pregunta de quienes somos como a la de dónde estamos , es absolutamente espacial. En él, el grado de privacidad y publicidad se mide por el radio de la esfera. Cuanto menor es el radio más privado es el espacio y cuanto mayor, más público. Lo que sucede es que lo público y lo privado no se miden con una esfera por individuo, sino que las esferas son múltiples, unas engloban a otras, otras se intersecan, algunas se desplazan… de modo que la publicidad o privacidad sucede entre todas estas relaciones esferológicas; pero hay veces que estallan o tienen agujeros. 112
Si se entiende una agujero como un mecanismo para la inclusión del afuera en el adentro, agujerear es la mejor manera de anudar espacio urbano y territorial con el doméstico, el modo de favorecer el intercambio y el encuentro. Es una estrategia que deja colarse dentro la realidad a la vez que permite que se derrame la vida interior hacia afuera. El agujero implica exposición. La burbuja, por el contrario, es un lugar de descanso, de desconexión, una esfera que agrega aire, un sitio en el que se puede respirar, donde te puedes aislar, refugiar, es un sistema de inmunidad, el lugar donde puedes desconectar (y a veces hace falta). La burbuja es protección. La dualidad agujero burbuja, de nuevo mediante su mixticidad y su simultaneidad y superposición, será necesaria para la vivienda en tanto que nido particular, personalizado y seguro, a la vez que lugar desde el que acceder a la información exterior, posibilitador de relaciones con el medio. Esta regulación de apertura y cierre, no se efectuará en otro sitio que en la piel, en la envolvente. Imagen de producción propia Podría hablarse también de una vivienda portal al hacerlo de aperturas y cierres en redes virtuales, vinculadas al concepto de acceso en la vivienda. En este contexto podría entenderse por portal , una puerta o un nodo de/a una red, una urdimbre de entrada, que le conferiría a la vivienda la cualidad de poder “colgarse” en esa red, como si de un archivo de mp3 se tratara. Estar en red es acceder a información y compartir la que se tiene. Pero además, la vivienda portal podría leerse también como aquella que permite acceder a múltiples estados y a la que es fácil acceder físicamente (mediante los medios de comunicación pertinentes), y económicamente. 113
Lo público siempre ha venido entendiéndose como aquello que se desarrolla fuera de la casa, en la calle, en las plazas, pero ¿qué ocurre cuando la inseguridad las puebla y cuando lo público se introduce en la casa mediante la televisión o internet? Esto es Telépolis , (ver capítulo de territorio). A esta disolución de espacios se suma la del modelo esferológico que viene a desmontar más si cabe la identificación de espacio privado con interior y público con exterior. Además hoy ha desaparecido la relación entre propiedad y uso. Espacios de propiedad privada son usados de manera pública (aeropuertos, centro comerciales, campos de golf…) y viceversa. Entonces, sería más apropiado hablar de espacios colectivos o relacionales que de públicos. Esta clase de espacio se caracteriza por la diversidad y relación como proyección del ciudadano, y por la captación y reformulación de energías. Virilio (1995) ya apuntaba que el espacio público había sido sustituido por su imagen. El espacio público como el de relación cuerpo a cuerpo para beneficiar la comunicación con el prójimo está muy desdibujado. Lo público como encuentro de cuerpos, hoy se reduce a la celebración de grandes eventos tipo conciertos, partidos de fútbol, retransmisiones en macro pantallas de las carreras de Fernando Alonso (las entradas para la Fórmula Uno son muy caras). ¿Podrían fomentarse usos públicos no asociados a la propiedad privada ni a macro-espectáculos? ¿Podría pensarse en restablecer lo público desde espacios de fricción, desde los umbrales, los espacios intermedios, eso que no es casa y no es no-casa ? ¿Por qué no hay casi espacios entre la calle y la puerta de mi casa? Quizá aquí la habitación, en el límite entre lo doméstico y lo no domesticado, pueda jugar un papel central para devenir morada. Es más ¿se puede habitar lo abierto, lo público, el territorio, lo que está fuera de las pieles y protecciones? Sí. Según Saravia (2007) expone en su artículo “El significado de habitar” , Illich proponía la habitación de la región en el territorio: “Habitar una región es sentir, asumir, valorar la presencia de las comunidades que la pueblan. Lo que significa, en primer lugar, el derecho a un hábitat comunal. Pero el arte de habitar no sólo crea espacios interiores. También fue siempre y en todas partes habitable el espacio situado más allá de nuestros umbrales. Aún hoy, en los países cálidos, la mayoría de la gente se pasa una buena parte de su vida en la calle. Este espacio habitable fuera del propio hogar está constituido por las zonas comunales, lugares que sirven a muchos grupos y a cuyo uso, todos tenemos derecho”. En cualquier caso, espacio, sea del tipo que sea, es lo que hace falta, ¡espacio! Un anuncio de un monovolumen de Renault ponía de relieve la situación de forma clara y meridiana al proponer su eslogan: “¿Y si el verdadero lujo fuera el espacio?” ¡Qué cierto! ¿Quien dispone hoy de él a su antojo? 114
7.1.4. Enseres: Extensiones de sí y producción de identidad. Los seres humanos nunca vienen desnudos y solos, sino que siempre llevan consigo una escolta de cosas, signos, e incluso, en ocasiones, diría Sloterdijk que parásitos constitutivos biológicos (microbios) y psicosemánticos (convicciones). Nuestras casas están repletas de objetos que seguramente dicen más de nosotros que la casa entendida como edificio. Estos objetos que nos representan son extensiones de nosotros mismos diseminadas por el espacio, y son más casa que lo que puedan ser las vigas, los forjados o los cerramientos. La identidad se refiere al ente que existe como idéntico a sí mismo. Sentirse identificado con algo implica una impresión de pertenencia, de apego, un vínculo, un lugar reconocible y en el que reconocerse. Si yo me veo en algún sitio que identifico, encajo, cuadro, soy ese sitio. Como diría el geógrafo Alfredo Rubio: “un espacio de habitación no puede entenderse como aquel en el que hay objetos, sino como aquel en el que los objetos se constituyen con el individuo, forman res pública con él”. “Es irrelevante el aspecto de la arquitectura sin gente, lo que importa es el aspecto de la gente en ella”. Bruno Taut (1880-1938). Imágenes de una misma habitación unos años antes y después Illich (1985), defiende la tesis de que habitar es dejar huella. Habitar es la huella de la vida (nunca acabada, nunca completamente planificada). Los rastros y los signos de ocupación (de los que hablan los Smithson en los sesenta), son argumentos muy potentes sobre los que construir el habitar; y hay que considerar la posibilidad de que quien habite los pueda expresar con libertad. Estos indicios del habitar decantados, constituyen memoria, que a su vez forja identidad. Uno es quien es porque sabe quién es, porque se acuerda de quien es. En lo que a la habitación concierne, podría de decirse que existe cuando lo hace en el seno de un espacio de estocaje de memoria. Sin embargo, no podemos confiar en la memoria para determinar nuestra identidad, a veces falla. Puede que recordemos cosas parecidas a cómo eran pero no como eran, habitaciones con formas o colores que no tenían aparecen como imágenes dentro de nuestra cabeza sin que en realidad hubieran sido así. 115
“La memoria es el perro más estúpido, le lanzas un palo y te trae otra cosa”. Ray Loriga. (Tokyo ya no nos quiere. 1999). Lo que sí es cierto es que para seguir siendo, hemos de seguir produciéndonos. La producción continuada de nosotros mismos nos hace seguir siendo nosotros. De igual modo ocurre con la habitación, la (re)producción de enseres deviene habitación, la generación de identidad cualifica el espacio y lo hace habitable. Por ello, la construcción de espacios cerrados y concluidos… los hace acabados no sólo por completos sino por extintos. Ahogan la posibilidad de habitación. Se ha de dejar ser. “Cuando la casa está terminada, entra en ella la muerte”. Proverbio árabe. 7.2. Atmósferas. “Respirar es demasiado importante como para seguir haciéndolo al aire libre”. Peter Sloterdijk (Esferas III 2006). 7.2.1. Antroposfera(s). Confort y Climatización. Lo Astronáutico y la Cohabitación. La cultura humana genera entornos de protección y acomodación evolutiva en los que desarrollarse. Es productora de atmósferas, de ambientes climatizados envueltos por pieles para el desarrollo de la vida en unas condiciones óptimas de confort. Quien quiera seguir siendo humano está obligado al confort, la alternativa es el modelo Tarzán. El clima como conjunto de valores promedio de las condiciones atmosféricas que caracterizan una región, es un sistema complejo cuyo comportamiento es difícil de predecir. Estas condiciones, no sólo configuran el ambiente de una atmósfera, sino al mismo ser humano. Determinan el color de la piel, la masa muscular, el carácter, los ciclos de menstruación en las mujeres, los hormonales… Por tanto, factores climáticos deberán ser incluidos como parámetros para la generación de dispositivos en tanto que configuran, in-forman, dan forma; además de determinar el grado de comodidad y confort en un espacio. A la hora de generar climas, no podemos limitarnos a reproducir condiciones óptimas para la habitación por cómodas, sino que habremos de ir más allá, hay que excitar (suena bien, al menos). Según Sloterdijk, el clima excitante provoca un estado de alerta elevado respecto de las ventajas de pertenecer a él y del reparto de las oportunidades de confort. Este tipo de clima, agudiza, reaviva, y nos hacer sentir más vivos. De igual modo que situar al habitante frente a un objeto o espacio ante el que se ha de preguntar sobre su uso por haberlo reconocido, la climatización estimulante, generará ambientes que provoquen en él el mismo efecto. 116
“Vivir es crear esferas. El hombre busca asegurarse, busca nuevas pólizas, así establece la habitación como su segunda piel. Vive en una esfera, protegido, autoemparejado, creándose la ilusión de no formar pareja con otro. Pero qué ocurre si estalla una esfera en la que uno o varios viven cobijados como cuando Copérnico descubrió que el mundo no era plano: la crisis… El ser humano descascarado desarrolla su psicosis epocal respondiendo al enfriamiento exterior con el desarrollo de curiosas políticas de climatización”. Adolfo Vásquez (Peter Sloterdijk. Esferas, helada cósmica y políticas de climatización 2006). La meteorología trata de comprender el clima (conocimiento del medio), predecir el tiempo (anticipación), y comprender la interacción de la atmósfera con otros subsistemas (relación). La atmósfera como meteorología expandida, en el modelo esferológico de Sloterdijk, supone ese espacio que la esfera encierra, cuyas condiciones climáticas son distintas del exterior por acondicionadas. Sloterdijk (2006) habla de las islas como prototipos de ensayo de mundo en el mundo, delimitadas por un elemento enmarcador; y las clasifica en función de sus dimensiones y su relación con el medio. Las islas tridimensionales se asemejan a esferas, delimitadas en las tres coordenadas del espacio por una piel, una envolvente. La isla humana se climatiza a sí misma usando la cultura como herramienta productora de atmósferas, de lo climatizado. Sirvan como ejemplo, las enormes cúpulas protegen un interior climatizado, construidas por Füller en los años cuarenta y cincuenta o el “Crystal Palace” (1851) de Paxton. Este modelo se llevará a su máxima expresión en proyectos como el de Biosfera 2 (1987-91), en el que ecosistemas naturales complejos y completos, se reproducen en su interior con condiciones absolutamente distintas de las exteriores. Este concepto de invernadero, es el que el hombre usa como prototipo genérico de habitación. En un invernadero se puede desarrollar vida en las condiciones requeridas porque para eso se diseña su clima. El invernadero es aquel lugar donde se ofertan posibilidades de vida para lo impropio, para lo ajeno. Una planta tropical no podría sobrevivir en Alaska si no se hubieran recreado las condiciones climáticas de su hábitat dentro de un invernadero. Así, estos lugares se convierten en aquellos para la experimentación. Las alternativas a los invernaderos de cristal son las construcciones neumáticas, de poliéster, reforzadas con rejillas de nylon, sostenidas con sobrepresión atmosférica (dato que resulta interesante porque considera la presión atmosférica como constituyente estructural). En definitiva, burbujas, invernaderos, esferas, entornos climatizados, protegidos frente al malestar provocado por el exterior. Si para vivir necesitamos del espacio interior y del abrigo… ¿En qué clase de interior deberíamos ser aislados? La astronáutica se ocupa hoy de la construcción de islas absolutas en el espacio. Sloterdijk (2006), cuando habla de este término, lo hace como el arte de lo posible en el vacío , la virtualidad sin entorno. La astronáutica es precisión por osadía. La construcción de islas absolutas en el espacio es un negocio condenado a la precisión (y al atrevimiento). En el vacío, sólo tiene éxito lo que se entiende hasta el último detalle. Para los astronautas, ser-en-el-mundo sólo es ahora posible como ser-en-la-estación , en un entorno protegido, habitado, y delimitado en todo su perímetro, en tres dimensiones y además en movimiento, en una isla absoluta. 117
En ella, como en un ascensor al subir con un vecino, pero en otro orden de magnitud espacial y temporal (mayor en ambos casos), la fricción con otros habitantes es inevitable. La astronáutica, por tanto, consiste en la coexistencia de alguien con alguien y algo en el espacio , en un espacio común; esto es cohabitación. “Ballonfurzwei” (Haus Rucker 1967) No se habla aquí de la acepción de cohabitación como aquella en la que una pareja sentimental vive su vida en pecado, fuera del matrimonio (bueno, si hay suerte igual sí), sino de la coexistencia de seres humanos con sus semejantes y el medio en un local efectivo, donde las relaciones entre ellos devienen asociativas, simbióticas y comensalistas. Para cohabitar hay que negociar, pactar, acordar. La cohabitación demanda complicidad y contrato. La complicidad no es sólo la capacidad de diálogo, sino de interacción de energías diversas y empáticas, acordadas en un mismo espacio contingente. Requiere la simultaneidad de intereses individuales y objetos comunes, el uso de criterios abstractos y situaciones concretas, y el de lógicas propias para solicitaciones ajenas. La complicidad es un guiño. Por otro lado, el contrato como acuerdo, agenciamiento o pacto negociado, implica un intercambio de informaciones, servicios o intereses, entre situaciones individuales y diversas, no necesariamente armónicas. No es tanto adhesión o sintonía (Gausa 2001). 118
En el ámbito de la astronáutica se habla de ECLSS (Environment Control and Life Support System), siglas que significan Sistema de Soporte de Vida y Control del Medio. Es exactamente esto lo que se demanda para poder habitar, un dispositivo que incorpore una serie de mecanismos capaces para el control y la gestión del medio, de generar bienestar; unas pieles o trajes espaciales que nos permitan la inmersión en el vacío de lo exterior, capaces de generar la atmósfera adecuada para la vida, de ser el soporte de la misma como los sistemas soporte lo son del medio. El dispositivo como soporte de la vida humana en el medio. 7.2.2. Ambientes y Efectos. Lo Organoléptico y lo Háptico. En Teoría General de Sistemas , un ambiente es un conjunto de factores externos que actúan sobre un sistema y determinan su curso y su forma de existencia. Un ambiente podría considerarse como un superconjunto de parámetros físicos (o de otra naturaleza), en el cual el sistema dado es un subconjunto. En epidemiología . El ambiente es el conjunto de factores llamados extrínsecos , que influyen sobre la existencia, la exposición, y la susceptibilidad agentes para provocar la enfermedad en un huésped. Por ello, el fenómeno habitacional habrá de construirse teniendo previstas las características favorables del ambiente como constitutivas y, a su vez; como sistema inmunológico frente a las que no sean deseadas para la constitución. Si volvemos al modelo esferológico de Sloterdijk (2006), el vacío podría considerarse como aquel espacio donde los cuerpos se esparcen según su propia voluntad de expansión. En la atmósfera, se extienden las influencias de personas o cosas en un determinado ambiente que la rodea, dentro de esferas que la delimitan. El ambiente es por tanto, ese fluido que rodea a un cuerpo, donde condiciones o circunstancias físicas, sociales, económicas de un entorno, constituyen el marco en el que las cosas emergen, el lecho o cuenco en el que la arquitectura se despliega. Pero la arquitectura no es sólo la construcción de una envolvente que asegura unas condiciones de confort y habitabilidad en su interior, “hay que ampliar el campo de la arquitectura hacia el de lo invisible” (Rubio comunicación personal). Campos electromagnéticos, ámbitos químicos, calefacción, ventilación, iluminación, son tan elementos arquitectónicos como una mampostería de ladrillo, el cemento, o el vidrio; si cabe más aún. Por ello, y como ya se anticipaba en el apartado anterior, la climatización estimulante de la atmósfera, la generación de ambientes, será central para constituir habitación. El ambiente que rodea ha de estar glosado por características sensoriales que estimulen. Los arquitectos Díaz y García (Cero 9) (2007), proponen la generación de ambientes adaptables-adaptativos y estimulantes, y apuestan por los efectos frente a los objetos. Hacer arquitectura, hoy no está tanto en diseñar volúmenes geométricos como en crear ambientes y producir efectos mediante la emulación de cualidades de los materiales. Ellos mismos dirán: “Se emula sólo el efecto, no la esencia. Lo sintético, ya sea de origen material o artificial, se ha desprendido de eso 119
que solemos llamar la verdadera esencia de las cosas, y se centra en producir el efecto” . En esta línea, el objeto se libera de alguna manera de su apariencia y el interés pasa a recaer en el efecto que genera. La forma de un humidificador, no interesa, lo que importa es la relación de humedad que aporta a un ambiente, la atmósfera que es capaz de generar. “Centro de relajación en Tetuán PFC” (Juan Luzárraga 2004) La estimulación sensorial puede contrarrestar de forma natural nuestra dependencia de estimulantes artificiales, la luz solar sobre las paredes, las estancias bien ventiladas, la presencia de plantas, la elección de colores, la inclusión en el ambiente de sustancias químicas que alteren nuestros estados de percepción… favorecen esta estimulación, en otro plano distinto a la también necesaria distribución de volúmenes y espacios. Se demanda una nueva relación cuerpo-mente, cuerpoedificio en el entorno de la generación de efectos en el ambiente, pero no se trata sólo de reducir estrés y comportamientos antisociales, sino de favorecer la estimulación y el estado de alerta para preguntarse sobre sí. Cabe hablar entonces del tropo como argumento para la producción de este tipo de ambientes. La definición de tropo consiste en el empleo de palabras en un sentido distinto del que propiamente les corresponde, pero que tiene con éste alguna conexión, correspondencia o semejanza. Comprende: sinéqudoque, metonimia y metáfora. El tropo posibilita la unión de dos imágenes o sensaciones procedentes de diferentes dominios sensoriales, produciendo un solapamiento de sensaciones “secundarias” asociadas, generada en el cuerpo a consecuencia de un estímulo aplicado en otra parte del mismo. En este sentido, la sinestesia como imagen o sensación subjetiva, propia de un sentido, determinada por otra sensación que afecta a otro sentido diferente, hablaría de generar sensaciones, por entendernos, parecidas a escuchar el color azul. 120
La herramienta adecuada para realizar estas traslaciones y dislocaciones sensoriales no es otra que el transductor. La transducción se define como la transformación de una vivencia psíquica en una psicosomática. El transductor, por tanto, será el dispositivo que transforma el efecto de una causa física en otro tipo de señal: presión, temperatura, dilatación, humedad… transformadas normalmente en señales eléctricas. También se considera como entidad biológica, en la medida en que lleva a cabo la transformación de una actividad hormonal a otra enzimática. Interesa como herramienta por la capacidad que tiene de capturar información de un sistema o una disciplina e insertarla en otro al que, en principio, esa información le es ajena. El transductor en definitiva es un soporte que traduce información ajena, es un intérprete. En este sentido se pensarán los dispositivos. “Visible Human Project” (University of Michigan 1986) Considerar esto a la hora de configurar dispositivos de habitación favorece la diversidad y simultaneidad de ambientes en un mismo espacio lo que deviene enriquecimiento de la atmósfera y por tanto de la calidad de vida en las estancias. Además, genera entornos que estimulan al habitante y lo introducen en una dinámica de diálogo interpretativo con/en el espacio. Según Díaz y García (2007), al trabajar con la intensidad de estímulos, estados alterados y diferentes niveles de percepción, la arquitectura pasa a ser una infraestructura de paisajes materiales artificiales, evolucionados y cultivados como si se tratara de organismos vivos. Díaz y García (2007), plantean la posibilidad de conseguirlo mediante sistemas ambientales que consumen, disipan y captan energía de forma dinámica. “Lo que entendemos por espacio pasaría así a ser un conjunto de percepciones ligadas a efectos ambientales generados a través de la gestión de diversas formas de energía. Es decir, trabajar involucrando la entera configuración del edificio en la producción de ambientes… tecnología ambiental apenas visible, sistemas técnicos que inducen efectos espaciales, ambientales y visuales, y que desplazan el interés por el objeto a aquello que se consigue; es decir, el efecto”. 121
Como dice Monteys (2001), hoy quizá el modelo no sería tanto un botellero como una hoja de cálculo cuyas casillas pudieran estar o no combinadas y relacionadas. La dispersión de la habitación en bloques, la redistribución de la propiedad, el posibilitar la organización de nuevos vínculos familiares frente a las obsoletas unidades compactas de convivencia, y reformular el concepto de condensador social, son estrategias extremadamente útiles para resolver problemas a escala doméstica y urbana. Casa dispersa, bloque compacto. Pero habitabilidad y estructura, botella y botellero, no son los únicos protagonistas del bloque. Células agregables, susceptibles de combinarse, también pueden jugar un importante papel, no sólo en lo que a constitución de vivienda se refiere, sino a la construcción de ciudad propiamente dicha. En función de sus mecanismos de asociación la célula puede hacer ciudad. La ciudad construida desde lo doméstico y su asociación. En un nivel de mayor tamaño, a otra escala, no ya desde la vivienda, no ya desde el bloque, sino desde la ciudad; se puede hablar de una vida errante diseminada. Hoy no se vive tanto en la casa. Se sustituye en muchas ocasiones el espacio privado por el de servicios desparramado a nivel urbano (clubes, centros de ocio, deportivos…) La ciudad es la gran casa dispersa para un usuario nómada. Según la definición que da Ragone de casa diffusa como aquella compuesta por piezas dispersas en el territorio, de acuerdo al estilo de vida del individuo, podemos hablar de una vivienda abierta que reconoce que la actividad doméstica ya no se corresponde con los límites de la casa tradicional, sino que se extiende al trabajo, a la segunda residencia, al coche. Esta perspectiva, frente a la domesticación de acontecimientos y enlatado de programas que en un principio no corresponden al ámbito de la casa, pero que se implementan en ella, ofrece la posibilidad de que una vivienda resulte como agregación de estancias dispersas no ya en el bloque, sino en la ciudad. ¿Si trabajo en Wall Streert tengo que ir a comer o a dormir a las afueras de Nueva York donde tengo mi “casa”? Y si tuviera en propiedad estancias de mi vivienda cerca de Wall Street y en las afueras de Nueva York formando parte de una sola casa… ¿Puede tener una casa habitaciones satélites? Si es así, ¿con qué radio máximo de órbita? ¿Y las fachadas? ¿Han de seguir siendo motivo de composición o de información? Si se habla de la estancia, la habitación o la vivienda como aquello englobado por una envolvente habrá que saber cómo tratar dicha envolvente. Desde luego parece que los argumentos compositivos se agotan: centro el hueco, alineo con la cornisa, marco un ritmo… esto ya no es. La arquitectura contemporánea sustituye la idea de fachada por la de piel, como una capa exterior mediadora entre el “edificio” y su entorno. Según Gausa et al (2001), una membrana activa, informada, comunicada y comunicativa que regula los intercambios en base a protocolos. La fachada convencional se transforma interfaz; es decir, dispositivos destinados a relacionar la vivienda con el entorno y multiplicar las prestaciones, a alojar instalaciones, grumos, tatuajes, rugosidades; en definitiva, mecanismos que posibiliten la relación de lo que hay a un lado de la membrana con el otro. 128
Tanto las pieles como los paquetes de instalaciones, núcleos húmedos, despensas, almacenaje, tendrán que jugar hoy un papel protagonista de cara a lo que significa la captación, almacenamiento, distribución y producción de energía en la vivienda. El concepto de autosuficiencia como objetivo para la sostenibilidad, será central para evitar la presión sobre los sistemas soporte y permitir el funcionamiento de la vivienda, sea ésta dispersa o compacta . Con respecto a los desechos, habrá que procurar eliminarlos como cuestión cultural, pero todo aquello que no pueda reciclarse para constituir vivienda, tendrá que resolverse en términos de evacuación y prever los mecanismos adecuados para ello. En este sentido, a los paquetes de núcleos duros tradicionales habrá que añadirles los vinculados a la evacuación de residuos orgánicos, plásticos, vidrio, papel… ya sea a nivel particular o en zonas comunes de la vivienda. Otra consideración que está incardinada en el panorama actual y es central, es la incorporación de “lo verde” en la vivienda. La implementación de vegetación como paisaje terapéutico y generador de oxígeno se antoja una estrategia poderosa de cara a la inclusión en la ciudad de tan preciado bien natural. Esta incorporación de verde no tiene sólo por qué hacerse en un plano transitable horizontal, sino que puede recubrir volúmenes a modo de piel envolvente. De este modo, la hibridación entre lo vivo y lo inerte (Latour 1993) en un entorno reproductivo, podría resultar muy beneficiosa. Cabe incluso la posibilidad de tratar genéticamente estos elementos vegetales, de manera que puedan obtenerse “a la carta” y resultar mucho más eficaces. Incluso pueden llegar a brillar en la oscuridad (inyectándoles GFP) y actuar como balizas de iluminación pública sin consumo eléctrico, o ayudar a la generación de ambientes y entornos habitables, mientras continúan produciendo oxígeno y construyendo un paisaje agradable. Detalle de fachada del “Museo MBA/Green Gordon” (R&Sie 2005) En definitiva, la vivienda pasa a entenderse como una matriz tramada y flexible, glosada por dispositivos de entramado y emparrillado, asociados a estructuras espaciales de malla y circuitos trenzados, a entramados pseudodistributivos, y a topologías de permutaciones matriciales de densidad variable. Modelos polijerárquicos de malla y red. Estructuras encintadas y encarriladas. 129
7.4. Capturas sobre La estancia y la habitación del XX y XXI. Para proponer “nuevos” modelos de habitación es necesario situarse en un contexto de propuestas contemporáneas, pero también lo es, posicionarse respecto de propuestas reveladoras, en muchos casos todavía no superadas, producidas en el seno de lo moderno y posmoderno. Si bien, son épocas pasadas que no nos corresponde vivir, son también centrales para comprender dónde estamos y por qué hemos llegado hasta aquí. Este apartado se ocupará de dar cuenta de algunas de las más relevantes utilizando como guía los libros siguientes: “La disolución de la estancia. Transformaciones Domésticas (1930-1960)” Morales (2005), “Casa Collage. Un ensayo sobre la arquitectura de la casa” Monteys y Fuentes (2001), y varios números de la revista “Verb” publicada por el grupo ACTAR. En el siglo XX, la electrificación de todos los hogares que lo desearan a partir de los años veinte, y el mundo de la movilidad, crearon expectativas que debían ser recogidas por la casa. La aparición del electrodoméstico, el uso del automóvil o las aplicaciones que tuvo la máquina de vapor en cuanto a lo que motores industriales y a desarrollo naval se refiere, tuvieron un gran impacto sobre la sociedad, y esto se trasladó a sus maneras de vivir. Muchas veces, al hablar del Movimiento Moderno, se ha simplificado y metido en un mismo saco a arquitectos y sus obras bajo el paraguas las nuevas tecnologías, la industria, el automóvil… conducen a interpretaciones de la casa como una verdadera máquina abstracta de habitar , una herramienta pura, geométrica, desornamentada, industrial, higiénica, tecnológica, perfecta. Es cierto, pero como veremos a continuación la habitación no ocurrió sólo en ese ámbito. Comenzaremos este barrido sintético por la estancia del siglo pasado con una de las grandes figuras que representaba el paradigma del productor de un habitar moderno . Le Corbusier incluye el paisaje exterior en el interior domesticando la mirada a través del concepto de promenade : un paseo, configurado por protocolos de procesión a través de sus obras como en la “Villa Saboya” (1929) o el “Apartamento De Beistgui” (1929-30), que permite el reconocimiento de las estancias en tránsito y las abre hacia el paisaje. En esta última obra además, incluye artefactos ajenos la casa tradicional, importados de la industria, que introducen el paisaje de París dentro de la casa misma; en este caso, un periscopio. Esta interiorización y domesticación de la mirada se produce no sólo a través de ese travelling por la casa, sino desde de la particular interpretación en clave surrealista del arquitecto suizo, que incorpora elementos ajenos al habitar tradicional para que el exterior forme parte del interior. A Ponti (1940), no le interesan tanto las promenades como los tránsitos de un espacio a otro. Muchas de sus obras están dotadas de una componente escenográfica merced a una mirada que construye la relación entre las fronteras de lo doméstico y el paisaje, así como la relación entre las habitaciones y las diferentes áreas de la casa. En su albergue de San Michele en Capri, hay lugares geométricos desde los que al 130
observar el espacio, algunos puntos del albergue se disuelven, no existen barreras para la visión. La promenade como travelling de estancias, nos sirve sino para comprender la casa en un paseo, para visitarla, pero ¿y para estar en ella?, ¿cómo se vive en el reposo? Adolf Loos se adelantó a su tiempo en este sentido, proponiendo como alternativa su Raumplan o “planta espacial”, que consistía en la concatenación organizada de estancias de diversa entidad, cada una con su altura y su techo, dispuestas en varios niveles, donde lo que importaba era el hecho de estar , la estancia, cómo se vivía una habitación “en ella” y no al “pasar por ella”. Con estas manipulaciones del espacio, Loos se preocupó de generar lugares: un rincón delante del fuego, otro para conversar, para dormir… espacios sin uso definido, singulares. En este sentido podría citarse como ejemplo su “Casa Müller” (1928-30). Se ha hablado de la relación de la estancia interior con la exterior construida incluyendo lo exterior a través de la mirada, pero ¿qué ocurre cuando se incrusta como una estancia más en el espacio doméstico? Aalto en sus viviendas en “Hansaviertel” de Berlín (1957), inserta un jardín artificializado como grueso de muro verde y una linterna de luz a modo de loggia que penetran lo doméstico. La casa ya no es sólo lo un artífico en el que resguardarse, sino que domestica lo natural y el exterior. Cuando las preocupaciones son más primarias, las prioridades son otras. Oud al construir vivienda mínima tuvo que enfrentarse a condicionantes muy potentes de escasez económica y de espacio. Este tipo de vivienda asegura acceso a la higiene, iluminación, organización de la construcción, ocio, descanso, simpleza de composición y ausencia decorativa. Sin embargo, a pesar de estas limitaciones, como el mismo Oud postula: “Hace falta algo que repare nuestras fuerzas para el día siguiente de trabajo” , por lo que en la medida de lo que pudo procuró cubrir esa necesidad, no tanto física como espiritual, y en gran medida, lo logró. Gray, persigue también ese “bien-estar en la estancia”, pero lo hace apostando por una relación de fisicidad cuerpo-espacio. Hablando sobre lo que piensa de la higiene al ser preguntado en una encuesta dirá: “¡Sí, de la higiene a la muerte! De la higiene mal comprendida. Pues la higiene no excluye ni el confort ni la actividad…hay más cosas que el maquinismo, el mundo está poblado de alusiones vivas, difíciles de descubrir, pero reales. Su exceso de intelectualidad quiere suprimir lo que hay de maravilloso en la vida, como su preocupación mal comprendida por la higiene que lleva a una asepsia insoportable”. Gray, en su “Casa E” (1929) a partir de la certera relación entre mueble y espacio, obtiene una adecuada dimensión entre arquitectura y cuerpo. El mueble es un elemento trasladable y transformable que ayuda a construir la simbología del espacio. En sus casas-caja , gracias a una elaboradísima estructuración espacial, consigue organizar distintos ambientes donde se compatibilizan espacio y privacidad. “El problema de la independencia de las piezas. Cada persona, incluso en 131
una casa de dimensiones reducidas, debiera permanecer libre, independiente. Debe incluso tener la impresión de estar solo, y si así lo desea totalmente solo”. Una consideración distinta a la del mobiliario habitual, era la que Chareau tenía cuando en sus proyectos incluía artefactos colgantes que se desplegaban para dividir espacios en distintas estancias. Así, en el “Hotel de Tours” (1930-31) proyecta un artefacto giratorio que cuelga del techo y permite reconfigurar el espacio de la habitación; o, en su archiconocida “Maison de Verre” (1929), donde dispone cortinajes que cuelgan de raíles abrigando los cuerpos de sus habitantes, y regulando el control lumínico (recordemos que su fachada es completamente de vidrio). Una visión de arquitectura moderna igualmente abstracta a la maquinista, pero más se c en su “Casa Ugalde” (1951), materi con claridad las estancias. De este modo, la nsible a la producción artesanal y a lo cotidiano, es la que, en parte, Sert y el GATEPAC proponen como arquitectura mediterránea . Regional, producto de las condiciones de clima, de costumbres locales y materiales de que se dispone, esta arquitectura es la ideal para la meditación y descanso del arquitecto moderno. Aporta a la casa indefinición necesaria en la conformación espacial y posibilita el encuentro de enseres cotidianos en el mundo de lo geométrico. En una línea similar a la de Sert, Figini propone en sus “Viviendas para periodistas” (1934) una domesticación del ocio en estancias abiertas pero controladas, libres pero onformadas, naturales pero artificiales. Todavía maquinistas pero más corpóreas. Esta arquitectura, disuelve los límites entre estancias interiores y exteriores y supone los primeros intentos de inclusión del ocio enlatado en una idea de célula. En esta misma línea, Coderch aliza la corporización del lugar, domesticando el perímetro de la misma. Tras su construcción el entorno sigue siendo lo que era antes, un lugar por el que transitar entre árboles, en el que se remansa el aire. Decide conservar el lugar más que transformarlo, pero lo corporiza con la casa misma y lo hace habitable. En otra de sus casas, la “Vivienda para los señores Masaliver” (1953), consigue disolver la su perfil y en ella no se reconocen flexibilidad de uso de la casa aumenta de manera asombrosa. Podría decirse que incurre en la búsqueda de una “habitación ausente”. planta. No se caracteriza por su frontalidad ni 132
Mies, otro “gran maestro moderno”, apuesta también por flexibilid cluían todo lo posible en tanto que ofrecían una stguerra, se convoca un programa en Estados Unidos denominado CSH (Case Study House). Se trataba de proponer el espacio doméstico postbé Scharoun retoma en algunos de sus proyectos domésticos estas consideraciones como en los apartamentos de la “Charlottenburg-Nord” en Berlín (1956- ad de uso de la habitación, pero lo hace desde otra perspectiva bien distinta. Propone un contenedor eterno, un espacio generoso que pudiera servir para multitud de funciones. Abre un campo donde lo más importante es el continente, donde no hay usos o los hay todos, donde las actividades son algo lejano y lo importante es que los materiales se muestren a sí mismos. Häring por el contrario, pretendía que cada part para Mies, las estructuras neutras in infraestructura para la producción de diferencia. En ellas, cualquier individuo tendría la libertad de entender su propia identidad inmanente. Un paradigma de este caso es la “Casa Farnsworth” (1951). En la época de la po e de su edificio se adecuara a su función, pero lico, caracterizado por la reunión de lo diverso, la idea de la desradicación respecto al lugar (se expusieron casas completas en el patio del Museo de Arte Moderno de Nueva York), y la celebración de lo cotidiano. Así tareas domésticas, hobbies o bricolaje, comenzaron a ser disfrutados. Habitaciones como los dormitorios, dejaban de concebirse sólo para descansar para entenderse como zonas regeneradoras, igual que ocurría con las zonas húmedas, que dejaban de ser sólo eficaces instalaciones para transformarse en paquetes higiénico-terapéuticos. De entre estos casos quisiera destacar el “CSH nº4” de Ralph Rapson, que además de tratar todo lo anterior, incluía una banda verde que atravesaba la casa, constituyendo un jardín como interior doméstico. Los dormitorios se volcaban a ella mediante un espacio que no formaba exactamente parte de ellos ni de un pasillo de acceso. 61), donde se habitan los pequeños rincones, donde se puede comer en el ensanchamiento de un pasillo, se disuelve el concepto de habitación frente al de zona de paso, a favor de una ambigüedad que aporta mayor flexibilidad de uso y aprovechamiento del espacio. 133
En un espacio sin raíces ¿cómo se rganiza la memoria? Charles y Ray Eames en la “Tiend ra las habitaciones como algo más da. Hacerla suya de manera habitual, es decir, dentro de los límites de la moda del momento sin sentir presión Alison y Peter Smithson inciden aún más sobre el tema. Para ellos, se comienza a proyectar desde rastros, signos de ocupación, lo que denominan “indicios de hab En ocasiones, en lugar de entender las instalaciones, núcleos duros y despensas como paquetes, estas infraestructuras juegan también el papel de estruc o a Herman Miller” (1949), reproducen un espacio casi onírico con multitud de objetos flotando, recuerdos desestructurados, de procedencia incierta. En él, el espacio es fluido y continuo, pero a pesar esa fluidez se consigue la independencia de espacios. En su casa los objetos se acercan entre sí sin respetar referencias ni medidas, las estancias no estructuran sino que dan carácter. Esta caracter desvelar la identidad de los ocupantes, pero conside que recintos separadores, crea ambiente, permite la personalización. “La casa ideal es la que uno puede hacer suya sin alterar na ización pretende más ocultar que alguna por comunicar la trivial singularidad de cada uno o por acomodarse de manera absurda”. Alison y Peter Smithson (Cambiando el arte de habitar 2001). itar” . Para ellos pensar la casa es ir a la búsqueda de la convocatoria de rastros y pistas, entendidas como huellas de los comportamientos. En ella unas veces se dan cita restos de arquitecturas preexistentes; en otras ocasiones, objetos y fenómenos climáticos; y en con frecuencia usos del espacio doméstico y alteraciones que en él se producen. En el caso del “Upper Lawn Solar Pavillion” que construyen en 1962, el rastro es un hastial del edificio antiguo a partir del que se construye el nuevo edificio. Éste se concibe (y aquí radica su principal interés), como un lugar en el que gozar de las estaciones, donde experimentar sobre el propio cuerpo la atmósfera que en él se crea. Es un observatorio de lo que el ambiente hace con uno mismo. Además es relevante porque incorpora el concepto de contenedores compactos (ensayados ya por Schindler como núcleos prefabricados) que albergan instalaciones, electrodomésticos… para que el trasiego de la vida transcurra en sus entornos. El pabellón solar, es un edificio manso capaz de responder de mil maneras al clima en el que la libertad es sinónimo de la modificación y alteración del espacio doméstico, como reflejo de la vida cotidiana. tura, como ocurre en la “Casa de Nancy” (1954) de Prouvé, donde se disponen veintisiete metros de fachada de almacenamiento que proporciona aislamiento térmico a la vez que hace las funciones de viga estructural en la casa. 134
Estos paquetes aparecen fosilizados en la estructura plástica de la “Casa del Futuro” (1956), también de los Smithson. Esta gruta con ele e puede aislar o asociar, y que se os. uye en relación al cuerpo y sus ovimientos, es la que Kiesler ofrece con la “Endless House” (1950-1960), donde se superp o que es diferente en nuestro tiempo. Hasta tal punto que han perdido contacto con lo que no es diferente, sino siempre y especialmente lo mismo”. Esta reivindicación de la cotidianidad que pretende refundar la arquitectura desde la experiencia que rodea al sujeto, es la que Van Eyck propone como idea de spacio humanizado: el encuentro de lo social compatible con lo doméstico. Domes ctrodomésticos que liberan al hombre de su condición primitiva, se propone como un espacio ingrávido en el que es difícil orientarse, donde una cadena de obstáculos que recrean el movimiento del cuerpo invitan a recorrerla y a preguntarse por uno mismo en la medida en que se habita. ¿Qué es esto? ¿Cómo lo habito célula organizada en torno a sí misma, que s autoabastece al margen de condicionantes urban Otra experiencia orgánica (y no nos referimos a un anuncio de una conocida marca de champú) en la que el espacio se constr ? ¿Cómo se domestica? Deviene una m onen espacio, cuerpo y naturaleza. Él mismo dirá en su “Manifiesto del Correalismo” : “La casa no es una máquina ni una obra de arte… es una piel del cuerpo humano…La habitación debe ayudar al desarrollo de las fuerzas vitales, y no debe servir a los excesos artísticos o al orgulloso espíritu de posesión”. Interpreta la construcción como una gran envolvente de espacio y cuerpo que posibilita la salud, entendida como condición corpórea en la que los variados materiales y procesos que mantienen la actividad vital están en equilibrio funcional. La casa es un observatorio que interpreta mundo y refuerza la relación materiacuerpo-espacio. Es una crisálida donde se desarrolla el cuerpo, una terapia psicológica y biológica del sujeto. s han estado jugueteando continuamente con aquello “Los arquitectos modern Aldo Van Eyck (“Encuentro de Oterloo” 1966). e ticar el espacio urbano, interpretar y proponer el espacio privado en relación a la intimidad, acercar el cuerpo al espacio doméstico. Estas consideraciones ponen en duda la economía y racionalidad de movimientos en el espacio y acaba con lo que podríamos llamar protocolo de la planta . Construir en función del cuerpo no tiene que ver con planta noble en la primera, dormitorios en la segunda… Morales (2005) dice de este tipo de espacios lo siguiente: “Se sugiere un espacio disuelto, sin jerarquías, lleno de “entradas” y salidas”, la idea de concentración doméstica ha de ser compatible con su dispersión. Lo que no debía modificarse de la organización de la casa es tan importante como lo que puede cambiar”. 135
Bakema propone como estrategia para repensar el espacio doméstico en relación a lo social, actuar sobre los espacios intermedios. “Establecer las partes dos pulgadas nos ionadas, ertzberg en sus “Diagoon Houses” (1970) propone la diagonalización de espacios ra d exterior. Fuller en su “Dimaxion Deployment Unit” ueda climatizarse para cubrir ede suceder por partes. Así su intermedias es en realidad reconciliar las partes del conflicto… separan de fenómenos tan fantásticos erizantes y brutales: una guillotina” . Hablamos claro de lo público-exterior y lo privado-interior . La clave según Bakema está en los umbrales. De hecho escribirá en el manual del Team X: “La arquitectura debería ser concebida como una figuración de lugares intermedios claramente definidos” . Bueno y ¿hay umbrales dentro de una casa? ¿Cómo se difuminan los límites? Además de la disolución de estancias “en planta” anteriormente menc H pa isolver límites espaciales entre estancias. Mediante secciones cruzadas Hertzberg muestra una conjunción de acontecimientos cotidianos de golpe, provoca una penetración espacial de unas estancias en otras, lo que hace que el espacio fluya y las estancias se interrelacionen. Se crean nuevos puntos de vista de la casa desde dentro de ella, las habitaciones se desparraman unas sobre las otras. Sin embargo, no siempre los espacios se entremezclan y fluyen, ni el interior se relaciona con el (1940-41) apuesta por una casa cofre ensimismada que desconfía del entorno para desplegarse en lugares extraños, de emergencia, de guerra. Es una vivienda mínima y máxima que atomiza sus componentes para después recomponerlos. Pero lo verdaderamente interesante son sus estructuras de tensegridad (“Aspersion Tensegrity”), estructuras geométricas energéticas, que permiten la construcció de cubrir un entorno cuya atmósfera interior p necesidades vitales liberando un suelo donde la casa pu “Cúpula geodésica” (1967), constituye un enorme sistema de control medioambiental, una piel inteligente dotada de una red de mecanismos sensores del clima. n de pieles-cúpula susceptibles Buckminster Fuller en Southern Illinois 1958 136
137 En el modelo “SkyBreak Dwellings” la casa se entiende como reunión de elementos: aparatos, despensas electrodomésticos, armarios, e instalaciones forman un compacto susceptible de ser desplegado en cualquier emplazamiento. No es que no haya habitaciones, sino que quedan marcadamente organizadas por bandas de muebles y electrodomésticos. Espacios sin jerarquías ni composición. Estos elementos infraestructurales son entendidos por el grupo Archigram a partir de la planificación y progreso científico unido a la mass-mediatización , en el seno de la cultura del ocio , como característica de la modernidad renovada. Así, proponen una ciudad configurada por grandes infraestructuras a las que se enchufan cápsulas de hab orresponde al modelo de “Plug-in-City” ne doble piel instalada, onvertida en terminal de sensaciones a domicilio. En este contexto, el espacio tenía omento y lugar), y la transformación de la tituible. Ésta se proponía desde el espacio rive in le a s que elos y n able, lo por sentamientos domésticos, en un territorio infinito itación. Esta idea c (1964); ciudad con manual de montaje y uso ideada por Chalck, Cook y Crompton. La estancia se transforma en cápsula y la vivienda en suma de ellas según Chalck. La forma de la estancia es de la recreación del cuerpo, y la cápsula en su totalidad no es más que el diseño de un organismo, con todas sus vísceras y elementos correspondientes que devie c que cumplir varios requisitos: la hiperconexión ( desubicación (poder instalarse en cualquier m arquitectura en desechable y fácilmente sus doméstico como u objeto de consumo. En esta línea Webb propuso la “D Housing” (1966) como una superficie disponib la que se adosan aparatos, en torno a lo sucede la vida. Paquetes equipados, su techos téc icos, y un espacio reorganiz flexible, múltiple e indeterminado, medible só la diversidad de posiciones que pueden adquirir las unidades implementadas en él, que glosan esta propuesta. Algo después Superestudio con su modelo “Microentorno” planteó de manera más radical cómo el hombre inaugura su relación con la tierra gracias a la existencia de un suelo y un techo tecnológico, que sirven como playas de conexión, movilidad información), la a que no distingue entre ciudad y lo que no lo es. Esta matriz extensible se ocupa mediante una célula de superficie regular asistida tecnológicamente en todos los sentidos.
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8. parámetros 8.1. Parámetros y datos. Los parámetros como, valores representativos y variables, se considerarán centrales para la configuración de dispositivos. En este sentido, serán interpretados como genes, de modo que jugarán el papel de elementos constituyentes, reguladores e interruptores. Entre ellos, se encontrarán los indicadores de sostenibilidad como medidores para registrar el entorno y configuradores, entre otros parámetros, de dispositivos en función de una serie de protocolos. 8.1.1. Teoría de la información. Bases de datos y Minería de datos. Un dato es una representación simbólica, un atributo o característica de una entidad. El dato no tiene valor semántico en sí mismo, pero convenientemente tratado o procesado, se puede utilizar en la realización de cálculos y/o toma de decisiones. Supone la expresión mínima de contenido sobre un tema. Los datos se pueden percibir mediante los sentidos; éstos los integran, y generan la información necesaria para producir el conocimiento, que es el que finalmente permite tomar decisiones para realizar acciones. La información es conocimiento transmitido, comunicado, un conjunto organizado de datos, que constituye un mensaje sobre un determinado ente o fenómeno indicado mediante códigos, que necesita un soporte físico sobre el que manifestarse (este soporte convenientemente organizado constituirá los dispositivos de habitación). Los conjuntos de datos que pertenecen a un mismo contexto, o entre los que se pueden establecer relaciones con algún vínculo común, pueden ser almacenados y organizados sistemáticamente para su posterior uso en una base de datos o banco de datos; que a su vez, puede ser gestionado por los llamados sistemas gestores de bases de datos (SGBD). Shannon (1948) publicó un trabajo llamado “Una Teoría Matemática de la Comunicación” , que fue el germen de lo que más tarde devino Teoría de la Información . Esta teoría, supone el fundamento de la comunicación y la codificación de la información, y por ello, de las actuales teorías de información y telecomunicación. Shannon propuso una manera de medir la cantidad de información mediante bits, de forma que se podía concebir la información de modo independiente a su contenido. Esto supuso todo un logro en lo que a comunicación se refiere, porque se pudieron centrar los esfuerzos en la compresión de información en paquetes para posibilitar su transmisión de la manera más rápida posible y sin error. Pyle (1999) propone una manera de usar la Teoría de la Información para analizar datos. Desde este nuevo enfoque, una base de datos se convierte en un canal que transmite información. Por un lado está el mundo real que captura datos generados por el “negocio”, y por el otro, todas las situaciones y problemas importantes del mismo. En este entorno, la información fluye desde el mundo real y a través de los datos, hasta la problemática del “negocio” o cuestión sobre la que se trabaje. 146
“The Matrix” (Larry y Andy Wachowski 1999) Con esta perspectiva, es posible medir la cantidad de información disponible en los datos y qué porción de la misma se puede utilizar para resolver la problemática de dicho “negocio”. Bajo el nombre de minería de datos se engloba un conjunto de técnicas encaminadas a la extracción de "conocimiento procesable” implícito en las bases de datos. Sus fundamentos se encuentran en la Iinteligencia Artificial y en el Análisis Estadístico . Los modelos de conocimiento obtenidos, representan patrones de comportamiento observados en los valores de las variables del problema y en las relaciones de asociación entre dichas variables. Pueden usarse varias técnicas a la vez para generar distintos modelos, aunque generalmente cada técnica obliga a un preprocesado diferente de los datos. Mediante los modelos extraídos, utilizando técnicas de minería de datos , se aborda la solución a problemas de predicción, clasificación y segmentación. Un proceso típico de estas técnicas parte de la selección del conjunto de datos, en lo que se refiere a las variables dependientes , a las variables objetivo , y al muestreo de los registros disponibles . A continuación se analizan las propiedades de los datos, en especial los histogramas , diagramas de dispersión , presencia de valores atípicos y ausencia de datos . Como consecuencia de este análisis, al conjunto de datos de entrada se le aplican una serie de transformaciones con el objetivo de prepararlo para aplicar la técnica de minería de datos que mejor se adapte a los datos y al problema. Finalmente, se selecciona la técnica, se construye el modelo predictivo de clasificación o segmentación , y se evalúan los resultados contrastándolos con un conjunto de datos previamente seleccionado para validar la generalidad del modelo. Los modelos de minería de datos se plantean para que sean interoperables en distintas plataformas con independencia del sistema con el que han sido construidos. 147
Sus aplicaciones, entre otras, son las siguientes: - Detección de hábitos para la elaboración de mapas estratégicos. - Trazado de procesos asociativos, de manera automática, para la interrelación de datos y la relación directa entre datos, o bases de datos, y objetivos y estrategias. - Establecimiento de patrones de fuga para corregir desórdenes interiores en el sistema. La minería de datos bajo esta perspectiva, se antoja como una herramienta muy potente para la gestión de datos, la adquisición de conocimiento a partir de una amalgama de datos, la organización de dispositivos, y la generación de “paisajes de datos” o generación de forma a partir de datos-estrategias. Los procesos que se siguen para la elaboración de una base de datos tratada con técnicas de minería , según Cabena (1998), son los siguientes: 1. Determinación de objetivos. 2. Preparación de datos. - Selección : Identificación de las fuentes de información externas e internas y selección del subconjunto de datos necesario. - Preprocesamiento : estudio de la calidad de los datos y determinación de las operaciones de minería que se pueden realizar. 3. Transformación de datos: conversión de datos en un modelo analítico. 4. Minería de datos: tratamiento automatizado de los datos seleccionados con una combinación apropiada de algoritmos. 5. Análisis de resultados: interpretación de los resultados obtenidos en la etapa anterior, generalmente con la ayuda de una técnica de visualización. 6. Asimilación y aplicación del conocimiento descubierto. Según el texto “Aplicación de técnicas de minería de datos en la construcción y validación de modelos predictivos y asociativos a partir de especificaciones de requisitos de software” (2004), publicado por el Departamento de Informática y Automática de la Universidad de Salamanca, la minería de datos ha dado lugar a la paulatina sustitución del análisis de datos dirigido a la verificación, por un enfoque de análisis dirigido al descubrimiento del conocimiento. La principal diferencia entre ambos se encuentra en que en la minería, se descubre información sin necesidad de formular previamente una hipótesis. La aplicación automatizada de algoritmos, permite detectar fácilmente patrones en los datos, razón por la cual, esta técnica es mucho más eficiente que el análisis dirigido hacia la verificación. Los algoritmos utilizados en minería de datos se clasifican en dos grandes categorías: supervisados o predictivos y no supervisados o de descubrimiento de conocimiento (Weiss e Indurkhya 1998). 148
- Algoritmos supervisados o predictivos. Predicen el valor del atributo (etiqueta) de un conjunto de datos (atributos descriptivos). A partir de datos cuya etiqueta se conoce, se induce una relación entre dicha etiqueta y otra serie de atributos. Esas relaciones sirven para realizar la predicción en datos cuya etiqueta es desconocida. Esta forma de trabajar se conoce como aprendizaje supervisado (una de las maneras en que se entrenan las redes neuronales), y se desarrolla en dos fases: entrenamiento (construcción de un modelo usando un subconjunto de datos con etiqueta conocida) y prueba (aplicación del modelo sobre el resto de datos). - Algoritmos no supervisados o de descubrimiento de conocimiento. Cuando una aplicación no es lo suficientemente madura (no tiene el potencial necesario para dar una solución predictiva), se recurre a este tipo de métodos no supervisados, que descubren patrones y tendencias en los datos actuales (no utilizan datos históricos). El descubrimiento de esta información sirve para llevar a cabo acciones y obtener un beneficio (científico o de “negocio”) de ellas. En la tabla siguiente se muestran algunas técnicas de minería, ambas pertenecientes a las dos categorías de algoritmos anteriores: SUPERVISADOS NO SUPERVISADOS Árboles de decisión Detección de desviaciones Inducción neuronal Segmentación Regresión Agrupamiento o clustering Series temporales Reglas de asociación Patrones secuenciales Las técnicas de minería de datos se están utilizando desde hace varios años para la obtención de patrones de datos y para la extracción de información valiosa. Además lleva asociada una serie de mecanismos de estimación de errores, matrices de confusión , matrices de pérdida , curvas de esfuerzo y aprendizaje , análisis sensitivo de entradas … que permiten realizar una mejor validación empírica de los modelos, un análisis de resultados más completo y fiable que el que ofrece el enfoque clásico. Al analizar los datos desde esta nueva perspectiva, se genera un mapa de información que hace innecesaria la preparación previa de los datos, una tarea absolutamente imprescindible si se desea obtener buenos resultados, pero que lleva enorme cantidad de tiempo. Sirva como ejemplo ilustrativo la aplicación de técnicas de minería de datos para averiguar hábitos de compra en un supermercado. Un estudio muy citado detectó que los viernes había una cantidad inusualmente elevada de clientes que adquirían a la vez pañales y cerveza. Se detectó que este hecho se debía a que era el día en el que solían acudir al supermercado padres jóvenes cuya perspectiva para el fin de semana consistía en quedarse en casa cuidando de su hijo y viendo la televisión con una cerveza en la mano. El supermercado pudo incrementar sus ventas de cerveza colocándolas próximas a los pañales para fomentar las ventas compulsivas . 149
8.1.2. Parámetros. Mediante técnicas de minería de datos se pueden identificar puntos representados en espacios n-dimensionales para sacar patrones. Se hace para descubrir vínculos entre los individuos estudiados, y es aquí donde el papel de los parámetros adquiere su significación. En Estadística , se llama parámetro a un valor representativo de una población, como una proporción o su desviación típica. En Ciencias de la Computación , un parámetro es una variable que puede ser recibida por una subrutina . Una subrutina o subprograma , se presenta como un algoritmo separado del algoritmo principal, que permite resolver una tarea específica. Usa los valores asignados a sus argumentos para alterar su comportamiento en tiempo de ejecución. El concepto de parámetro, interpretado como variable que en una familia de elementos, sirve para identificar cada uno de ellos con su valor numérico, aporta al dato valor relacional. Asigna a un dato otro, establece correspondencias. Un parámetro es un dato que depende de otros y del que otros dependen, un dato que varía. Es un factor que se toma como necesario para analizar una situación. La parametrización lleva implícita la asociatividad, y por tanto la vinculación entre datos. Es una técnica de programación. Un dispositivo parametrizado, modificará todos los elementos que estén vinculados por esa parametrización, de manera que la variación en un parámetro, repercutirá en todo el modelo. Esto convierte a un dispositivo en (re)activo, cambiante, relacional, y por tanto, susceptible de acomodar cambios, variaciones, de reaccionar frente a las solicitaciones del entorno, o de quien interactúe con/en él. Un dispositivo parametrizado deviene sensible al entorno y más complejo; por tanto, su capacidad de anticipación respecto a éste será muy elevada. Esto es lo que se demanda para construir un dispositivo de habitación hoy. 8.1.3. Datascapes. “Bajo circunstancias extremas, cada demanda, regla o lógica puede manifestarse de forma inesperada, más allá de la predeterminación formal o de la geometría conocida. La forma deviene entonces el resultado tanto de una extrapolación como de un “datascape” neutro de las propias demandas. Extremando solicitaciones y normas, balanceándose entre lo ridículo y lo crítico, sublimando practicidades de modo pragmático. Conectando lo moral con lo normal. Hallando una oportunidad para criticar la norma y la moral que subyace tras ella, construyendo posibles y nuevos argumentos. La intuición artística se reemplaza así, por la “investigación” mediante hipótesis que observan, extrapolan, analizan, y también critican nuestro comportamiento”. MVRDV (Farmax. Excursions on density. 1998). 150
La generatividad asociada a la organización de información como conjunto de datos, conforma los denominados datascapes o “paisajes de datos”. Éstos, muestran las paradojas de la realidad, a la que de alguna manera se coge por sorpresa. Al proyectar lejos de procesos orientados por acercamientos bucólicos al paisaje, y hacerlo en su lugar mediante morfogénesis por incorporación de información, los resultados a veces nos sorprenden por extravagantes y espontáneos. De esta manera se generan paisajes conformados en base a la realidad misma, in-formados desde programas funcionales, sociales y económicos. El espacio abordado desde la rentabilidad proyectual y la arquitectura entendida como reelaboración a través de la manipulación de la realidad misma, conducen a una idea de espacio mucho más denso y compacto. “Una amalgama de números convenientemente encajados, acaban por esbozar una imagen imprevista al inicio del proceso, produciendo un espacio denso y compacto, ajeno a jerarquías espaciales y compositivas” . José Morales. (Metápolis. Diccionario de arquitectura avanzada 2001). La aplicación de técnicas de minería de datos sobre datos del entorno en el que se pretenda intervenir, o sobre bases de datos que se hayan configurado con anterioridad, producirá la emergencia de conocimiento sobre ese medio. Esto sugerirá estrategias de intervención en el mismo y generará material para implementar en los dispositivos de proyección con los que se abordar dicho entorno. Así, la generación de paisajes de datos no lo serán sólo de información, sino que se podrán incorporar otras sensibilidades en el proceso para que el resultado no sea simplemente la espacialización de los datos. Esto siempre resulta empobrecedor por aséptico. “Digital Acoustic cartography” (Daniel Rothaug 2005) 151
8.2. indicadores. “El buen carpintero mide dos veces, corta una”. Proverbio de Honduras. 8.2.1. Indicadores sostenibles como parámetros de medición. Modelos y clases. “Lo que no se puede medir no existe” . Quizá esta afirmación que hizo Heisenb odo instrumento de gestión ambiental que se precie (y entre ellos los disposi En este contexto, Rueda (1999) diría que un indicador “es una variable que ha sido do Un indicador es aquella magnitud utilizada para medir o comparar los resulta erg al observar que en la mecánica cuántica no se puede medir con toda precisión la posición y la velocidad a un tiempo, sea demasiado radical, pero sí es cierto que en el ambiguo campo de lo sostenible se antoja necesario cuantificar sobre lo que se habla. Según Rubio (comunicación personal): “la cuestión de lo sostenible se ha convertido en la cuestión de su medición” . T tivos de habitación que se propongan), habrá de contemplar indicadores que permitan registrar el estado de la situación sectorial o global mediante el establecimiento de unos parámetros de tipo cualitativo y/o cuantitativo, que permitan diagnosticar la situación para proponer. Entendiendo la gestión ambiental como “el conjunto de actuaciones y disposiciones necesarias para lograr el mantenimiento de un capital ambiental suficiente para que la calidad de vida de las personas y el patrimonio natural sean lo más elevado posible, todo dentro de un complejo sistema de relaciones económicas y sociales que condicionan ese objetivo” (Ortega y Rodríguez 1994). tada de un significado añadido al derivado de su propia configuración científica, con el fin de reflejar de forma sintética una preocupación social con respecto al medio ambiente, e insertarla coherentemente en el proceso de toma de decisiones” . Es decir, un indicador, científicamente mide y cuantifica el medio de forma sintética y precisa en función de parámetros decantados de preocupaciones sociales, que extrapolan los datos más allá de la disciplina para insertarla de nuevo en lo social, y decidir en consecuencia. dos efectivamente obtenidos en la ejecución de un proyecto, programa o actividad, una medida sustitutiva de información que permite calificar un concepto abstracto. Se mide en porcentajes, tasas y razones, para permitir comparaciones. El concepto de indicador, deriva del verbo latino indicare , que significa revelar, enseñar. Los indicadores por tanto, pueden definirse como parámetros que proporcionan información sobre el estado de la relación sociedad-medioambiente para medir objetivos logrados, y corregir y mejorar situaciones. 152
Todo indicador ha de tener: - Nombre. medición. odo indicador ha de ser: - Claro, comunicable y sintético le. de mejora. datos. e datos. Existen numerosas instituciones y organismos internacionales, ciudades, equipos n los mismos términos en que se habló en los capítulos correspondientes de sosten 1. Indicadores económicos. En muchos casos, indicadores derivados de activida - Objetivo. - Definición. - Método de - Referencias. T - Comprensible, ininteligible y fiab - Útil para ayudar a cumplir objetivos - Válido para medir lo que debe y no otra cosa. - Riguroso en cuanto a la obtención de datos. - Económico en la recogida y procesamiento de - Adecuado en la selección en función de objetivos, no d - Consensuado y aprobado por expertos. profesionales o entidades que han trabajado en el tema de indicadores ambientales y elaborado propuestas al respecto. El Banco Mundial (BM), el World Resources Institute (WRI), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y su Comisión permanente para el Desarrollo sostenible, el grupo europeo RESPECT, la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (ODCE), las redes locales de ciudades sostenibles, las ciudades por sí solas como Seattle (considerada un ejemplo en este ámbito), la iniciativa FCBS… Todas ellas proporcionan indicadores con el objetivo de evaluar los avances hacia la sostenibilidad realizados por la sociedad. No es el objetivo de este trabajo su enumeración y análisis pero sí conviene saber de dónde rescatar indicadores para conformar entre otros parámetros, los constituyentes de los dispositivos que se pretendan generar. E ibilidad y ecología, existe una clasificación de indicadores en los campos económico, ecológico y social (Durán 2000): des económicas se han asociado erróneamente al bienestar: a mayor nivel de renta, mayor bienestar; sin tener en cuenta la degradación ambiental. Así indicadores como el PIB (Producto Interior Bruto) o el PIN (Producto Interior Nacional) no serán considerados como indicadores de sostenibilidad por no ser fiables ni referirse al bienestar. Un PIB o un PIN más elevados, no significan mayor grado de sostenibilidad. El ajuste del sistema de cuentas nacionales o las cuentas satélites del medio ambiente tratan de arreglar esta situación. Dentro de este marco, se desarrollan sistema como el SERIEE o el NAMEA. 153