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Toros y cañas. Los juegos ecuestres en la España del Siglo de Oro

Puddu, Rafaele

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TOROS Y CAÑAS. LOS JUEGOS ECUESTRES EN LA ESPAÑA DEL SIGLO DE ORO* Ra aele Puddu** l hijo del Co sa io Rojo, en San o Domingo, bajo la alsa iden idad de conde de Mi anda, compi e co iendo gallos po los bellos ojos de la ma quesa de Mon elima . Un siglo después, los cowboys que Glenn Fo d ha guiado más allá del Río G ande compi en con los aque os mexicanos en la misma p ueba de des eza ecues e. Na u almen e, ni Emilio Salga i ni Delme Da es pueden habe ex aído es os asgos de colo c iollo de La quin aine, la cou se de bague e le jeu des ê es1, el lib o de 1983 de Lucien Cla e, que quie e que es os juegos, ya en boga en los einos me opoli- anos, se hayan asplan ado y di undido ápidamen e en las Indias españolas y po uguesas. Pa a Cla e hay dos pa ejas simé icas de juegos ecues es: quin aine-bague (en español, es a e mo yso ija; en i aliano, quin ana y anillo), o os-cañas. Las dos pa ejas de juegos es án Re is a de Es udios Tau inos N.º 24, Se illa, 2008, págs. 13-49 E * Publicado o iginalmen e en i aliano, bajo el í ulo de “To os y cañas: i giochi eques i nella Spagna del Secolo d’O o”, en Quade ni S o ici, nº 117, III, 2004, págs. 807-830. T aducción de Ca los Ma ínez Shaw. ** Uni e sidad de Caglia i. 1Lucien Cla e, La quin aine, la cou se de bague e le jeu des ê es - É ude his o ique e e hno-lingüis ique d'une amille de jeux éques es, Pa ís, 1983. Ra aele Puddu 14 inculadas, espec i amen e, a la mon a a la b ida o a la jine a2. En ex ema sín esis: se mon a a la b ida en caballos de mayo en e gadu a, con es ibos la gos, a zones más le an ados, un eno, y po an o un bocado, más coe ci i o, mien as que en la mon a a la jine a los caballos son más ágiles que po en es, el bocado más lige o, los es ibos más co os. Sob e los campos de ba alla de la p ime a Edad Mode na, ca gan a la b ida los homb es de a mas pesadas, ca acolean los ei e s a docincuecen is as, galopan los caba- lle os seicen is as de Gus a o Adol o y los i onsides de C omwell; en e los siglos XV y XVI comba en, en cambio, a la jine a p ecisamen e los jine es españoles, y quizás los s a- dio as balcánicos a sueldo de Venecia. Po o a pa e, se ía descaminado que, iándonos del sig- ni icado del ocablo español jine e, que indica al que cumple la acción de cabalga y deja el é mino caballe o pa a de ini su ango social, iden i icásemos ap esu adamen e la b ida con la caballe ía pesada y la jine a con la caballe ía lige a. En e las ep esen aciones de caballe os mon ados y a ma- dos a la lige a, siemp e más nume osas a medida que, a pa i del siglo XV, aquéllos empiezan a «se incluidos en e los “lance- 2Tapia y Salzedo, que sos iene la p imacía de la jine a en la paz y en la gue a, incluye el “To ea con a illas“ en e los seis eje cicios de la b ida, jun o a “So ija, Es a e mo, Jus a, To neo, Golpes de Espada", mien as que pa a lidia o os y lancea leones (ac i idad cie amen e más di undida en e los mo os que en e los españoles) le pa ece más adecuada la silla de la Gine a. Señala, po o a pa e, que «en Po ugal co en la So ija a la Gine a, con lanças de ein e y seis palmos, que equie en mas pulso que las de la B ida, po se con lo eos, y di e- en es buel as» (G ego io de Tapia y Salzedo, Exe cicios de la Gine a. Al P incipe nues o Seño d. Bal asa Ca los po Don G. de T. y S. Ca alle o de la O den de San -Iago, P ocu ado de Co es de la Villa de Mad id, y Comissa io de los Reynos de Cas illa, y Leon, po su Mages ad en la Iun a de la Adminis acion de los Reales Se icios de Millones, Mad id, Diego Díaz, 1643; P e acio). os”», pa a desa olla más a de un papel mili a au ónomo y supe a en mucho numé icamen e a la caballe ía pesada supe i- ien e, no es ácil encon a ninguna aza de es os jine es espa- ñoles en las c ónicas de las gue as de I alia». Es e dad que el gen ilhomb e del Quinien os, que abandona el a nés comple o en a o de «a mi espedi e», o que, como el ma qués de Pesca a en los días de Pa ía o Ca los V en Mühlbe g, pese a queda se en la silla es á «a mado como soldado de a pie (a ma o da an e a piedi)»3, no iene nada en común con los jine es de La Higue uela, el g an esco de la Sala de las Ba allas de El Esco ial. Todos los mo os apa ecen allí mon ados a la jine a, con unos es ibos an co os como pa a le an a las odillas has a casi el cue no de la silla, un escudo o al como única a ma de ensi a y una jabalina en al o sob e la cabeza, p es a a se a ojada; de la misma mane a cabalgan, es án a mados y comba en una pa e de los c is ianos, a cuyo lanco, po o o lado, unos homb es de a mas cubie os de hie o, sólidamen e plan ados sob e la gos es ibos, i umpen, lanza en is e, en una lucha que pa ecen domina desde la al u a de un ango social supe io . Quien hojee el ico ca álogo de la mues a se illana Mil años del caballo en el a e hispánico4buscando una ep esen ación de la españolísi- ma silla jine a, end á que con en a se con dos de alles de la g an To os y cañas. Los juegos ecues es en la España del siglo de O o 15 3 Paolo Gio io, Le i e del G an Capi ano e del Ma chese di Pesca a, ol- ga izza e da Ludo ico Domenichi, Ba i, 1931, págs. 133, 427. Sob e la iconog a- ía del homb e de gue a del siglo XVI, a medio camino en e in an e y caballe o, de Gonzalo Fe nández de Có doba a Ca los V, c . Ra aele Puddu, Il solda o gen- iluomo, Bolonia, 1982, págs. 108-109. 4Mil años del caballo en el a e hispánico. Ca álogo de exposición (Real Alcáza de Se illa, 5 de ab il-17 de junio de 2001), Mad id, 2001. Los es imo- nios medie ales esul an más nume osos, desde los caballe os mo os miniados en el códice de las “Can igas de San a Ma ía" (págs. 40, 43) has a “San iago como Miles Ch is i" (pág. 54). pin u a escu ialense5; po lo demás, Amadís y San iago Ma amo os, condo ie i y co esanos, sobe anos y p i ados le end án odos al encuen o mon ados a la b ida, en ibu o a un sis ema de ep esen ación, más que a una p axis, de inido en el iempo de los p ime os bella o es y oda ía inculan e pa a la iconog a ía a is oc á ica. Nu ida de adiciones más que de inno aciones, la España ecues e pa ece po an o ehui la línea in e p e a i a que Schie a p opone pa a el es o de Eu opa, a i- buyendo a la hipología «un pues o p opio en e los es p inci- pales p ocesos de mode nización de la sociedad de los siglos XV al XVII: el ecnológico, el cien í ico y el polí ico-social»6. Pa a ol e de la gue a al juego: el es a e mo es la ca e- a lanza en is e con a un simulac o más o menos es ilizado de ad e sa io que, como el clásico Sa aceno de A ezzo, golpeado en el escudo gi a sob e sí mismo y alcanza con el o o b azo, a mado o simplemen e pe pendicula al onco, al caballe o menos hábil o demasiado len o; en la so ija, unos anillos sus- pendidos a una al u a con enien e deben se en ilados al galope con la lanza o con el es oque. Su a ian e más baja, en un doble sen ido, son las cabezas (o los gallos, o cualquie obje o, cla a- do sob e el e eno), que se a a iesan con la espada o se a apan Ra aele Puddu 16 5Ibidem, pág. 21. Po o a pa e, mien as el “de alle de los jine es musul- manes" ( ig. 7-B) mues a a los mo os co ec amen e mon ados a la jine a, en el “de alle de los jine es c is ianos" apa ece más bien una o mación de caballe os con a neses pesados que empuñan lanzas p o is as de gua damanos y mon an inequí ocamen e a la b ida. 6Pie angelo Schie a, “Sociali à e disciplina: La me a o a del ca allo nei a a i inascimen ali e ba occhi di a e eques e", en Il po e e delle immagini. La me a o a poli ica in p ospe i a s o ica. Pubblicazioni dell'Is i u o s o ico i alo- ge manico in T en o, Bolonia, 1993, pág. 143. Po o a pa e, hay que señala que Schie a no p es a ninguna a ención a la cul u a ecues e de España, mos ando compa i con cie os a adis as del ba oco alemán la opinión de que exis ie on sólo « es escuelas de caballe ía en Eu opa: la i aliana (...), la ancesa y la alema- na» (Ibidem, pág. 168). inclinándose sob e la silla has a oza el suelo. La pa eja es a- e mo-so ija eme ge sólo espo ádicamen e de las uen es de buena pa e del Siglo de O o, has a al pun o que, no obs an e la di e en e opinión de Cla e, se puede duda de su exis encia en el ámbi o español, o al menos de su ele ancia. In ini amen e más nu idas son las uen es ela i as a la pa eja o os-cañas. Además de odas las e e encias iconog á icas y li e a ias, así como a la abundancia de es imonios, edi ados o inédi os, ela i os a ac os públicos, es ejos, en adas7, las undamen ales son: a) los sie e omos de las Relaciones poé icas sob e las ies as de o os y cañas8; el abajo decimonónico de Jena o Alenda y Mi a, que ca aloga 1795 Relaciones de solemnidades y ies as públicas9. (Cla e localiza en e ellas 62 esc i os sob e es a e mos y so ijas, sólo una go a en la lu ial documen ación de las ies as de o os To os y cañas. Los juegos ecues es en la España del siglo de O o 17 7Algunas de ellas ecogidas en las Relaciones His ó icas de los siglos XVI y XVII, al cuidado de F. R. de Uhagón, Mad id (Sociedad de Biblió ilos Españoles), 1896. Cla e (op. ci ., pág. 118) a ibuye g an peso documen al a la bague oyale celeb ada en Mad id el 31 de ma zo de 1590, en la que pa icipa on algunos de los más celeb ados nomb es de la nobleza española y a la que asis ie- on «Su Majes ad y Al ezas en la p ime a en ana de la A me ía, y en las demás en anas las damas» (Relaciones His ó icas, págs. 221-232). Se iene más bien la imp esión de que los a ancesados juegos de bague y b ida pueden ene acogida en el ámbi o ce ado de la co e, especialmen e en ocasión de cumb es ma imo- niales o diplomá icas en e las casas eales de ambas e ien es de los Pi ineos, pa a cede en cambio el campo a espec áculos ecues es peculia men e ibé icos en las ci cuns ancias en que el pode , polí ico y social, se mues a a los ojos de odos los súbdi os. Se puede pone en pa angón la esca amuza esceni icada en Toledo en 1561 bajo los ojos del ey y la eina en e cien caballe os mon ados a la jine a y una in an e ía, a mada con odo ealismo de picas y a cabuces, equipada po los g emios de la ciudad (Ibidem, págs. 80 y ss.) con, en el ex emo opues o, las so is- icadas alego ías caballe escas ap es adas en Bayona en hono de la eina Isabel de Valois po los G andes de F ancia y España (Ibidem, págs. 97 y ss). 8Relaciones poé icas sob e las ies as de o os y cañas, al cuidado de An onio Pé ez y Gómez, 7 ols., Cieza, 1971-1973. 9 Jena o Alenda y Mi a (1903), Relaciones de solemnidades y ies as públi- cas de España, Mad id, omo I. Es e olumen, el único que se publicó, ue p e- miado po la Biblio eca Nacional de Mad id en 1865. y cañas que, en cada ciudad de España, acompañaban las solem- nidades ci iles y eligiosas; c) los a ados sob e el a e ecues e, sob e los o os, a os y a díos10, y especialmen e sob e las cañas: un co pus e osímilmen e exhaus i o que jun a en e ein e y ein a, de densidad y alo desiguales11. En su mayo pa e a es iguan la boga y el p es igio de la jine a, mien as dos son dedicados a la b ida: con el í ulo de Reglas de la Ca alle ia de la B ida se publicó en 1568 la aducción de Gli O dini di ca alca e del napoli ano Fede ico G isone12, y p ecisamen e en Nápoles apa eció en 1602, en edición bilingüe, el Discu so sob e Ra aele Puddu 18 10 Alonso Gallo Gu ie ez, Ad e encias pa a o ea . Dedicadas al Excelen issimo Seño don Gaspa Alonso Pe ez de Guzman el Bueno, Duque de la Ciudad de Medina Sidonia, Ma ques y Conde, Gen il Homb e de la Cama a de su Mages ad, e c. 1653, Mad id; Gaspa de Boni az, Reglas de To ea . Al exmo Seño Conde Duque G an Cancille , 1887, unas pocas páginas i adas en once ejempla es en Mad id a expensas y al cuidado del descub ido , F ancisco de Uhagón, que decla a habe las encon ado en una colección de manusc i os de la Biblio eca Nacional, después de habe hallado la no icia en Tapia y Salzedo; Diego de Con e as Pamo: Ad e encias pa a To ea , al Excelen isimo Seño Duque de Te ano a, sin echa ni luga de edición. Palau las da a en 1620 y seña- la una ep oducción o o-li og á ica de 1874. 11 Pa a un ca álogo de la a adís ica ecues e en la España de los siglos XVI-XVIII, c . la in oducción de José An onio de Balenchana al Lib o de la Jine a y descendencia de los Caballos Guzmanes de Luis Bañuelos de la Ce da, publicado po la Sociedad de Biblió ilos Españoles, jun o a o o a adi o i ulado Pin u a de un Po o, Mad id, 1877, págs. XVII-LXX. Balenchana enume a y des- c ibe ein a esc i os españoles, en e los de Chacón, del siglo XVI, y Mo a Melga ejo, del siglo XVIII, y cinco po ugueses. 12 Fede ico G isone, Reglas de la Ca alle ia de la B ida, y pa a conosce la complession y na u aleza de los Ca allos, y doc ina los pa a la Gue a, y se - icio de los Homb es: Con di e sas sue es de F enos. Compues as po el S. Fede ico G ison Gen ilhomb e Napoli ano: Y ao a aduzidas po el S. An onio Flo ez de Bena ides, Regido de la Ciudad de Baeça. Di igidas al Excelen issimo Don Iuan de Aus ia, Baeza, 1568. Publicado en Nápoles en 1550, eimp eso una ein ena de eces y aducido a las p incipales lenguas eu opeas, Gli O dini di ca alca e cons i uye el máximo u o de la enomb ada escuela pa enopea de equi ación undada en e los siglos XV y XVI po G. B. Pigna elli, que o mó alumnos de an o elie e como De la B oue y Plu inel. la Ca e a de la lanza de Diego Sil es e13, pa a la ins ucción de los caballe os que, con o sin a nés comple o, que ían pa icipa en un o neo o co e la so ija. El único que a a conjun amen e la b ida y la jine a es el mexicano Juan Suá ez de Pe al a, que insis- e en el papel del caballo no sólo, como es ópico, en los o ígenes de la nobleza del Viejo Mundo, sino ambién en la conquis a y la de ensa del Nue o14. Jun o a él, des acan po habe nacido en las Indias o habe i ido allí la go iempo Be na do de Va gas Machuca (que hace segui a la no able Milicia de Indias o os dos esc i os sob e el a e de cabalga a la jine a15, en los cuales mues- To os y cañas. Los juegos ecues es en la España del siglo de O o 19 13 Diego Sil es e, Discu so sob e la Ca e a de la lanza a mado y desa - mado, del Seño Don D. S. Ca alle o Hijo Dalgo Mon añes, y Soldado del Po en issimo, y Ca holico Rey de España. En lengua oscana, y Cas ellana a in eli- gencia, y bene icio comun, y del se icio de su Mages ad. Di igido al Ilus issimo y excelen issimo Seño Don F ancisco de Cas o Ca alle o de la O den de San iago, Comendado de Palomas, luga enien e, y Capi an Gene al po su Mages ad en el Reyno de Napoles, y del Consejo Real, Nápoles, 1602. 14 Juan Suá ez de Pe al a, T ac ado del Ca alle ia, de la Gine a y B ida; en el qual se con ienen muchos p imo es, assi en las señales delos Ca allos, como en las condiciones: colo es y alles: y como se ha de haze un homb e de a ca allo de ambas sillas, y las pos u as que ha de ene , y mane as pa a en ena , y los enos que en cada silla son menes e , pa a que un Ca allo ande bien en enado: y o os a isos muy p incipales y p imos, ocan es y u gen es à es e exe cicio. Compues o po don I. S. de P., Vezino y na u al de Mexico, en las Indias. Di igido al muy exce- len e seño don Alonso Pe ez de Guzman el bueno, Duque de Medina Sidonia, Conde de Niebla, Ma ques de Caçaça, en A ica, Se illa, 1580, ols. 3, 4. 15 Be na do de Va gas Machuca, Milicia y Desc ipcion de las Indias, po el Capi an don B. de V. M., Ca alle o Cas ellano, na u al de la illa de Simancas, Di igido al Licenciado Pa lo de Laguna P esiden e del Consejo Real de las Indias, Mad id, 1599; Lib o de Exe cicios de la Gine a, compues o po el Capi an Don B. de V. M., Indiano, na u al de Simancas en Cas illa la Vieja. Di igido al Conde Albe o Fuca , Mad id, 1600; Teo ica y exe cicios de la Gine a, p imo es, sec e os y adue encias della, con las señales y en enamien os de los cauallos, su cu acion y bene icio. Po el Goue nado Don B. de V. M. Di igida a Don Luis En iquez, Conde de Villa lo , del Habi o de Alcan a a, Comendado de Cabeça del Buey, Mad id, 1619. Sob e Va gas Machuca, c . Ra aele Puddu, I nemici del e. Il accon o della gue a nella Spagna di Filippo II, Roma, 2000, págs. 109 y ss. a oda ía su conside ación de los juegos ecues es como pales- a mili a y el comba e a caballo como aíz de nobleza), F ancisco Pé ez de Na a e e (au o de un sucin o y poco signi ica i o A e de En ena 16) y Simón de Villalobos. En 1605, su he mano, Diego de Villalobos y Bena ides, no po casualidad capi án de caballos lanças (o sea, de una cada ez más obsole a caballe ía pesada) en Flandes y au o de unos Comen a ios17 sob e dicha gue a, hace publica su Modo de Pelea a la Gine a18. Ya el empleo del e bo «pelea » nos habla de una concepción, es é ica y uncional, de la caballe ía más a caizan e en elación con la de los caballe os me opoli anos, dedicados a «juga » o «co e » ino ensi as cañas en ez de cabalga en la ba alla. Con a los ame indios, Va gas Machuca y Náje a19 son es igos, el caballo es oda ía elemen o disuaso io e ins umen o Ra aele Puddu 20 16 F ancisco Pé ez de Na a e e, A e de En ena del Capi an Don F. P. de N., Co egido y Ius icia mayo de los pue os de San iago de Guayaquil y Pue o-Viejo en el Pi ù. Al excelen issimo Seño Conde, Duque, G an Cancille , e c., Mad id, 1626. 17 Diego de Villalobos y Bena ides, Comen a ios de las Cosas sucedidas en los Paises baxos de Flandes; desde el año de mil y quinien os y no en a y qua- o, has a el de mil y quinien os y no en a y ocho. Compues os po Don D. de V. y B., Capi an de ca allos lanças Españolas, Mad id, 1612. Sob e la concepción que Villalobos mues a de la caballe ía en plena gue a de Flandes, c . de nue o, Ra aele Puddu, I nemici del e, op. ci , págs. 98-99. 18 Simón de Villalobos, Modo de pelea a la Gine a. Compues o po Don S. de V., y hecho imp imi po Don D. de Villalobos y Bena ides su he mano. Di igido a la muy Noble y muy leal Ciudad y Ca alle os de Xe ez de la F on e a, Valladolid, 1605. 19 Alonso González de Náje a, Desengaño y epa o de la gue a del Reino de Chile, donde se mani ies an las p incipales en ajas que en ella ienen los Españoles, y los engaños que de nues a pa e han sido causa de la dilacion de su conquis a, con un medio que p ome e b e edad pa a acaba la. Di igido a Don Ped o Fe nandez de Cas o, conde de Lemos, e c., po el Maes e de Campo A. G. de N., gobe nado de Pue o-He cules y alcaide de sus dos cas illos po el Rey nues o seño , Mad id, 1607- 1614, CODOIN 48, Mad id, 1866. Sob e el papel del caballo en las gue as con a los a aucanos, c . Ra aele Puddu, I nemici del e, op. ci , págs. 120-123. de gue a, cuando en los Paises Bajos son los e cios de in an e- ía los que sopo an el peso de los comba es. Po o a pa e, los cen os u banos coloniales ca ecen de una nobleza co esana que pueda alimen a el auge de las cañas, y los juegos ecues es p ac- icados po los caballe os del Nue o Mundo deben cie amen e pa ece poco elegan es y abu idos a los que llegan del Viejo. Po lo egula , en los einos me opoli anos los caballe os se en en an a los o os con la lanza, pa a desen aina la espada una ez que el esno se ha queb ado con a la du a ce iz de la ie a. Al acen ua se la isonomía p o esional y depo i a de los juegos ecues es en de imen o de la a is oc á ica y caballe esca, y po an o sólo en los úl imos decenios del Siglo de O o, se a ianza á el uso del ejón, una especie de g an bande illa, como en el o eo ecues e oda ía p ac icado en España y, sob e odo, en Po ugal. Ya sea en La ie quo idienne en Espagne au Siècle d’O de Ma celin De ou neaux20, ya sea en las páginas que Ca men Sanz Ayán consag a a ies as y espec áculos en el olumen colec i o La ida co idiana en la España de Velázquez21, se dedican a las cañas menos espacio que a los o os, de los cuales apa ecen aquéllas casi como un co ola io. «Como el juego de cañas, la co ida de o os es á asociada a las mani es aciones más solemnes, y no es a o e , en el cu so de una misma jo nada, una sucede se al o o»22. Pa a De ou neaux, desde sus o ígenes, y po la go iempo, el ejoneo a caballo con o os no hab ía sido un depo e p ac icado po p o- esionales de ex acción social con ecuencia bas an e modes a, To os y cañas. Los juegos ecues es en la España del siglo de O o 21 20 Ma celin De ou neaux, La ie quo idienne en Espagne au Siècle d'O , Pa ís, 1964, págs. 147-156. 21 La ida co idiana en la España de Velázquez, al cuidado de José N. Alcalá-Zamo a, Mad id, 1989, págs. 204-208. 22 De ou neaux, op. ci , pág. 153. gancia que bien poco iene de ma cial, a ojándose cañas moja- das en yeso37 y p o egiéndose con ada gas de ca ac e ís ica o ma bicúspide, pa ecidas a las usadas po los mo os38. Habi ualmen e, al é mino de la ba alla con las cañas, odas las cuad illas se lanzan a una u iosa galopada que se eclama am- bién de las « an asías» de los jine es mag ebíes. Es p eciso obse a que ningún ex o del Siglo de O o dedica demasiadas palab as a explica cómo se desa olla el juego de cañas39. No es sin emba go an ex año: ¿qué esc i o u bolís ico conside a ía hoy necesa io eco da a lec o es no ex a e es es o u u ibles la mecánica del juego? Juan Dá ila Pue oca e o, conde de Puñon os o, es bien cla o: «mi p opó- si o (...) es dezi lo que se ha de haze pa a es a g aciosamen e a ca allo: y aunque he hablado del juego de cañas, si bien se mi a odo lo que he dicho a ende eçado a que se enga buena g acia, y assí no es necessa io a a demas o den de juego»40. Ra aele Puddu 28 37 Según Fe nández de And ada, es aban hechas «an iguamen e (...) con as as de ce ezo Campesino». Explica cómo se manejan y se lanzan (Fe nández de And ada, op. ci ., ols. 163-164). 38 Pue oca e o desc ibe la “Da ga pa a juga ”, el modo co ec o de a oja las cañas, cuya iolación «pa ece mal, y aun se suelen causa enemis ades» (op. ci ., ol. 59), y las posibles e oluciones de las cuad illas en la plaza (Ibidem, ols. 62-63), así como ambién Fe nández de And ada (op. ci ., ols. 161-163) y Aguila (op. ci ., ols. 39 y ss), que o ece impo an es de alles sob e las cañas, sob e sus dos medidas (las más co as, de seis palmos, son las más g uesas), sob e las co eas que, con oda p obabilidad, pe mi ían su ecupe ación, y sob e el modo de lanza las en con iendas singula es, po pa ejas o cuad illas en en adas (Ibidem, ols. 43-44). Chacón dedi- ca a las cañas el capí ulo XII, eco dando habe se «hallado en muchos juegos de cañas, en o dena los». 39 Una compilación an exigua como indi e en e a la ilología en Luis To o Buiza: No icias de los juegos de cañas eales omadas de nues os Lib os de Gine a, Se illa, 1944. 40 Pue oca e o, op. ci ., º 62. Los a adis as no aho an en cambio los de alles de ado - no y de conduc a, conside ados pa e sus ancial de la ac uación, si no del en e o espec áculo, pe o sob e odo esencial pa a la au oceleb ación indi idual y colec i a an e el ey, cuando ocupa su palco, la nobleza co esana, los espec ado es popula es. En in, al ecuen ado de los a ados sob e la jine a, sob e los o os y, sob e odo, sob e las cañas, le queda la imp esión, p obable- men e compa ida po los que asis ían a es os juegos, de que su es é ica e is e mayo impo ancia que sus no mas e incluso que su desa ollo41. Incluso en la elección del caballo, el jine e gen ilhomb e debe á gobe na se po las leyes de la a monía. Es p eciso an es que nada e i a que en la dispu a en e la olun ad del homb e y el ins in o del b u o el p ime o se descomponga en la silla pe - diendo la “g acia”; y en segundo luga , el “ alle”del caballo ha de con o ma se con el del caballe o, «pues donde no ay co es- pondencia y p opo ción no puede a e a monía ni consonan- cia»42. «Quando se andu ie e passeando, (se) ha de ae el ca allo muy quie o y sosegado, ayendo la enda algo más cogi- da que suel a, po que ande con más buen ay e y mejo pos u a de os o»43. To os y cañas. Los juegos ecues es en la España del siglo de O o 29 41 Tan o en la g an Mona quía Hispánica como en los es ados u banos o egionales de la I alia del siglo XVI, el de los gen ilhomb es de co e e a, en e ec- o, «un co ps don l'objec i es moins de ainc e que d'ê e admi é» (F édé ique Ve ie (1997): Les a mes de Mine e. L'humanisme mili ai e dans l'I alie du XVIe siècle, Pa ís, pág. 174). Po o a pa e, Fe nández de And ada conside a opo uno «ad e i los quad ille os, que los jugado es, que busca en pa a sus qua- d illas, sean muy buenos homb es de a ca allo: po que en es o consis e la bondad del juego, mas que en la cos a, y cu iosidad de las lib eas» (op. ci ., º 161). 42 Pue oca e o, op. ci ., ols. 9-11. 43 Aguila , op. ci ., º. 27. El puño debe se i me, se debe e i a lo que se llama «juga la ienda»: las iendas deben es a ensas pa a deja ecogido al caba- llo, de modo que no dé sacudidas po aquí y po allá (Pue oca e o, op. ci ., º 27). A zones más ele ados44 y es ibos más amplios, además de hace «más he moso el caballo», pe mi en un mejo asien o en la silla del caballe o, «siemp e de echo y el os o se eno y descui- dado», que « odo (...) ha de haze (...) descuydada y disimulada- men e45. Tan o en el juego, al menos en el de las cañas, como en el paseo o la ca e a, o sea en las e oluciones que lo p eceden o lo siguen, su p ime cuidado se á mos a “ acilidad y desen ol- u a”, huyendo de oda “a ec acion”. El caballo debe á apa ece «desapassionado»y el caballe o “descuydado”46, a in de da la Ra aele Puddu 30 44 Pue oca e o quie e que el cue no de la silla es é más ele ado que el a zón pos e io , «po que si uesse más baxa de delan e causa ía ealdad» (Pue oca e o, op. ci ., ol. 11): más allá de la p eocupación po la i enunciable g acia del asien o en la silla, pa ece e iden e un cambio o al de las p opo ciones espec o a los a zones habi uales desde siglos a ás pa a los homb es de a mas: és os golpeaban con la lanza en is e, mien as sus he ede os se inclinan hacia ade- lan e pa a a oja las cañas, a iesgo de e mina sob e el cuello del caballo. Es la mue e, ambién écnica, de la caballe ía medie al. 45 Chacón, op. ci ., caps. IV, VII, VIII, ecomienda ene el b azo lib e de las iendas elajado hacia abajo, pa a no pa ece se «a los espan ajos que ponen a los paxa os» (Suá ez de Pe al a, op. ci ., ol. 30). In ole able « ealdad» es descom- pone el o den ab iendo las pie nas al ap e a al caballo con los alones o al espo- lea lo (Pue oca e o, op. ci ., ols. 9, 35). 46 Aguila , op. ci ., ols. 26, 27, 30. «Es an con inien e y necessa io, pa a pode pa esce bien, andandose passeando, ó haziendo mal á ca allo, huy el a ec- acion que si no se iene pa icula cuen a y cuydado en ello, odo lo que se hizie- e, y la buena pos u a que se uxe e, da a as idio y pa esce a mal. Po que la p op ia a ec ion, y desseo demasiado que se iene de pa esce bien, haze a los e ec os que de alli salen pa a en los es emos, y dexa el medio que es el que da g acia y pe ec ion á odas las cosas. Po an o el ca alle o que, quisie e anda bien pues o y pa esce bien, ha de p ocu a de anda de al sue e y mane a, que aunque ayga desde los pies á la cabeça, odo el cuydado y quen a que se equie e, lo haga con an a llaneza, descuydo y acilidad, que no se le pa ezca ni en ienda el a i icio que ae, sino que odos los que lo ie en esciban, con en amien o y admi acion, de e lo anda an bien pues o y conce ado, y an á lo llano y al na u al» (Ibidem, ol. 27). Concep os y é minos análogos emplea Suá ez de Pe al a: «huy de la a ec acion en lo que hizie e, po que con ella da a as idio y no pa ece a bien nada de su desembol u a, ni es possible ene la con la a ec ion, y los e ec os que della salen pa an en los es emos, y dexan el medio, que es el que se ha de p ocu a , pues da a odas las cosas g acia y pe ección» (Suá ez de Pe al a, op. ci ., ol. 25). imp esión de un pe ec o con ol del homb e sob e el animal, del in elec o acional sob e la ciega pasión. «Que aquel que es u ie- se en enado con el eno de el Seño , se ía san o»47: del p o e a Zaca ías, Fe nández de And ada ex ae una me á o a que en sus múl iples acepciones, eligiosa, ilosó ica y, sob e odo, polí ica, enal ece la equi ación has a las g adas del ono. Con “buen ay e y g acia”, dados po la na u aleza y e i- nados po el a e48, el gen ilhomb e cabalga en la plaza bajo los ojos de un público que, al con a io de los a le as de nues o iem- po, e osímilmen e no pe cibe en su abiga ada, magmá ica com- posición social, sino más bien como una especie de ceñudo ibunal a is oc á ico49. No le con ienen po an o ni el desen e- no ni los igualmen e ulga es lo eos50, ni ampoco «da boz ni dezi cosa que pa ezca ni suene mal. Aunque en la en ada puede en a diziendo, apa a, apa a, y a ue a, a ue a, y en el juego Sanc iago Sanc iago y a ellos a ellos»51. Debe á mos a se lo más “sosegado” posible: el “sosiego”, la misma sp ezza u a que Cas iglione ecomienda a su co esano, To os y cañas. Los juegos ecues es en la España del siglo de O o 31 47 Fe nández de And ada, op. ci ., ol. 75. 48 Pue oca e o, op. ci ., ols. 7-8. 49 No po causalidad Chacón (op. ci ., cap. XII) ecomienda «no sali solo, si no ue e muy buen ca alle o, y u ie e muy señalado ca allo: po que si lo haze mal, es an mi ado, y da que ey a la gen e que lo mi a». 50 Decla a exp esamen e Aguila : (Aguila , op. ci ., ol. 35): «No ac o de los lo eos que se pueden haze con lança y ada ga, po no ala ga me en cosas de poca calidad & impo ancia (...) a ningun ca alle o le es a a bien haze lo publicamen e. Po que la lança y el ada ga, se han de ae siemp e que se hizie e mal a ca allo, con la o den y concie o y decencia que equie e, a la pe sona que lo hizie e». En la «ca e a de la lança», el mexicano Suá ez de Pe al a (Suá ez de Pe al a, op. ci ., ol. 36), de gus os menos a is oc á icos, au o iza en cambio «muchas desembol u as y galan e ias, quan as quisie e que odo se haze bien con desembol u a que el ca alle o iene». 51 Aguila , op. ci ., ol. 40. Y de nue o Aguila : «Po que a ningun homb e de sue e y p incipal, le es a ia bien co e la publicamen e, en ca allo que u ie e necessidad pa a allega lo al cabo, de o a mayo ayuda que los pies. Po que en nin- deja á su imp on a en la pos u a en la silla, la exp esión del os o, la mane a de en ol e se en la capa y en odos los ges os, el p i- me o de odos el de qui a se la go a pa a saluda al p íncipe, a los g andes, a las damas, siemp e asociado al jus o g ado de espe o. Pues o que, en e ec o, como especialmen e en e ano, po más que se haya enido cuidado de ega el e eno, a causa del pol o le an ado po el galope de decenas de cascos «ni los ca a- lle os pueden e lo que hazen, ni menos pueden se is os», adquie en pa icula impo ancia los momen os en que los gen- ilhomb es a caballo «da an una buel a odos jun os passo a passo a mi a las damas y ca alle os que es an en las en a- nas»52, pe o sob e odo «a la pa e que es u ie e el P incipe o seño , o pe sona que lo me ezca, y qui a le su go a muy co es- men e, y y se des ocado algunos passos, no muchos, y cub i se ap e andose la go a en la cabeça muy bien53». Pa a el elegan e Ra aele Puddu 32 guna mane a se su e en aquel iempo y luga , da ninguna oz co iendo, ni golpe en las iendas, ni haze o o ningun mo imien o con el cue po pa a aguija el ca a- llo. Sino ue a solamen e y le dando con los pies, lle ando odas las o as pa es pues as en su assien o y luga , po que de o a mane a mas pa escie a haze o icio de co edo que de ca alle o» (Aguila , op. ci ., ol. 30); «assi se ha de anda en odos ellos sin muda o a pos u a, y sin i a cuchillada a ninguna pa e. Po que de o a o ma, se ia muy no ado el ca alle o, que co iendo ó esca amuçando andu iesse con la espada i ando cuchilladas al ay e» (Ibidem, ol. 32). Deudo e iden e de Aguila , ambién Fe nández de And ada (Fe nández de And ada, op. ci ., ol. 162) ecomienda que «mien as en a en y juga en, no den ozes, ni digan cosas que pa ezca mal». 52 Chacón, op. ci ., cap. XII. 53 Suá ez de Pe al a, op. ci ., ol. 29. En la ca e a con la lanza, «si quisie- e qui a se el bone e no ome la lança has a que haya passado delan e del seño », y si es u iese p esen e «pe sona al que se le de a haze co esia, ha ala» (Ibidem, ols. 31, 32). Pa a Pue oca e o, «si hu ie e algun seño a quien se de a espe a buel a hazia el, y aya al p incipio de la ca e a sin haze epa o lo mas de espa- cio que pudie e, y buel a hazia el seño lo mas sosegado que pueda». (Pue oca e o, op. ci ., ol. 33). y a is oc á ico Fe nández de And ada uno no se descub e en e «a nadie, sino ue e algun P incipe, o G ande»54. Al con a io de la mayo pa e de los a adis as con em- po áneos, el conde de Puñon os o sepa a el obje i o de la gine- a del del a e mili a : simplemen e, «de la Gine a se a el in ca alga an bien y g acioso, que con en e a quien lo en endie- e»55. El juego de cañas no iene nada que e con la ieja caba- lle ía pesada eudal, y ni siquie a con la caballe ía lige a enacen is a, ya que son sólo los á abes, den o de la adición on e iza y de la cos umb e mag ebí, los que lanzan jabalinas desde la silla de sus ágiles co celes, mien as que an o las cañas como la mon a a la jine a, de la que son la exp esión p ima ia, quedan a e adas a la adición mo isca y al legado his ó ico-cul- u al de la Reconquis a. Si, en e ec o, a Eu opa en e a le gus a asis i a ba allas simuladas en e ex a agan es ejé ci os que mezclan indios, á a os, u cos, pe sas, a icanos y sal ajes de a iado colo 56, de A agón a Le an e nume osas masca adas, no sólo ca na alescas, culminan en menos an asiosos comba es en e mo os y c is ianos, en los que oman pa e odos los habi- an es de un pueblo57. En el o o ex emo de la escala social, la p ác ica del o neo a la ancesa, que lo ece en la peninsula ibé- ica como en el es o del con inen e y que du a has a el iempo del caballe o bo goñón Ca los de Gan e, es suplan ada después, en el siglo de la hegemonía española, po las mucho más espa- ñolas cañas58. To os y cañas. Los juegos ecues es en la España del siglo de O o 33 54 Fe nández de And ada, op. ci ., ol. 147. 55 Pue oca e o, op. ci ., ol. 7. 56 F édé ique Ve ie (op. ci ., pág. 247) indica las aíces his ó icas de es e mundo an ás ico en las emp esas de los conquis ado es y en las expediciones de Ca los V a Túnez y A gel. 57 De ou neaux, op. ci ., pág. 151. 58 C. A. Ma sden, “En ées e ê es espagnoles au XVIe siècle”, en Les Fê es de la Renaissance, 3 ols., Pa ís, C.N.R.S., 1975, ol II, págs. 391 y ss. Fue g acias a la jine a, según Chacón, cómo los Reyes Ca ólicos «gana on y sojuzga on es os eynos de España» y el G an Capi án «gano dos ezes oda I alia»59. «El uso que se ol ida indignamen e/ De la noble gine a belicosa,/ Con quien la illus e Hespaña ic o iosa/ De Mo os queb an o la al i a en e,/ Con un buelo sua e y excelen e,/ Lo le an a en su ob a ingeniosa,/ Un Aguila con pluma caudalosa,/ A hono y glo- ia de Española gen e,/ Se a de nues a España celeb ada,/ Del auc o gene oso la memo ia,/ Que de lança y de pluma, dio al p ue a,/ Y la A ica es a a a emo izada,/ Pues la an igua des e- za se enue a,/ Que della nos dio siemp e g an ic o ia»60. Es os e sos de Gonzalo de Molina cie an la Ca alle ia de la Gine a de Aguila . No pa ece pues una casualidad que an- os a adis as, desde Aguila , jus amen e, a Chacón, de Suá ez de Pe al a a Fe nández de And ada, sean andaluces o que sus esc i os se publiquen en Se illa. Pa a da p ueba de su amilia i- dad con los clásicos, además de pa a ealza el p es igio de las cañas, Fe nández de And ada hace de i a de la Eneida sus aí- ces más p o undas61, pa a si ua sin emba go en su Andalucía, on e a en e la C is iandad ibé ica y el Islam no ea icano, los o ígenes his ó icos no sólo del juego62, sino de odo el a e de Ra aele Puddu 34 59 Chacón, op. ci ., Dedica o ia. 60 Aguila , op. ci ., Sea en la dedica o ia, sea en el p ólogo, ambién Aguila había enunciado la ópica elación en e gue a y “ca alle ia de la gine a”, median- e la cual los an epasados del ey Felipe «con el a o de Dios consiguie on muchas ic o ias, y augmen a on sus es ados», «a iendo consis ido en ella, des- pues de la olun ad di ina, el p incipal e ec o de la es au acion y ecupe acion de España del pode y subjec ion de los paganos». 61 Fe nández de And ada, op. ci ., ols. 160-161. 62 Ibidem , ol. 160: el juego de cañas es «exe cicio que no se puede haze , ni se haze sino a la Gine a: y que es el mas necessa io pa a es a Andaluzia, de odos los que se pueden cu sa : po se como es on e a de A ica, donde an a des eza ay en el exe cicio de la Gine a». cabalga a la jine a, incluso su p opio nomb e. Alguno lo hace de i a de un « e bo g iego, que signi ica cosa de lige a», o o de «un pequeño animalejo: que se dize Gine a, que es poco mayo que las comad ejas (...). O os dixe on, se omo de Ginocchio, que signi ica odilla: po que con ellas se a i man en las sillas Gine as. O a opinion, y la mas e dade a es: Que es e nomb e de Gine a sea A abigo, y que signi ica cosa lige a». Finalmen e, «el gene al uso della exe ci a on los Mo os an es, y despues de enidos a España: de c ee es, que la p ime a in en- cion se ia suya: y que ue on los p ime os, que la exe ci a on con es ibos, y los demas ade eços necessa ios, que usamos pa a su i meza, de que se les de e la glo ia de an ingeniosa Caballe ía»63. Desde en onces la as a á ea geog á ica e his ó i- ca a caballo de Gib al a es á unida po una misma cul u a ecues- e: Se illa, Có doba, Je ez de la F on e a, Úbeda, Baeza, Écija, Jaén, Ma chena y An eque a i alizan en la c ía de caballos en los cuales se mezcla la sang e á abe con la de las an iguas azas ibé icas enomb adas desde la edad clásica64. U ilizada po los á abes a lo la go de sie e siglos de paz y de gue a, la jine a ha e minado po cons i ui una espues a cas- ellana a la his ó ica supe io idad de la caballe ía pesada ance- sa, obligando al o gulloso ad e sa io de las gue as de I alia a econoce «la en aja que en campaña asa haze a la B ida»65. To os y cañas. Los juegos ecues es en la España del siglo de O o 35 63 Ibidem, ol. 43. C . ambién la dedica o ia a la ciudad de Se illa. 64 Ibidem, ols. 45-46. Va gas Machuca ex iende has a la Amé ica españo- la la cadena de ansmisión de la jine a: «pues aunque es e dad que Be be ia dio a España p incipio della, y España a las Indias, en es a pa e se ha pe icionado mas que en o a» (Va gas Machuca, Lib o de Exe cicios de la Gine a, op. ci ., ol. 2). 65 Fe nández de And ada, op. ci ., ol. 44. Vincula la jine a e incluso el juego de cañas a la gue a, unción cons i u i a de la a is oc acia, como hacen Aguila 66, Fe nández de And ada67 y, sob e odo, Villalobos68, signi ica Ra aele Puddu 36 66 No sólo, como habíamos is o, admi e el empleo en la plaza del g i o de gue a de «¡San iago y a ellos!» que los soldados españoles hacían esona sob e los campos de ba alla, sino ambién las e as «desleales», y po an o más gue e- as que co esanas, «de he i el ca allo del o o en el os o, ó de co a le las ien- das ó las cabeçadas, ó de saca se las ue a de la cabeça si le inie e á mano. Po que qualquie a des as cosas impo a ia mucho, pa a desba a a y ence al ene- migo» (Aguila , op. ci .,, ol. 36). 67 El P e acio de su Lib o de la Gine a de España a a p incipalmen e del ema de la gue a, «medio an con o me al in na u al, que enemos, como es la paz», pa a desea , en el siglo del iun o de la in an e ía y de las a mas de uego, «cien mil homb es de a ca allo di ididos en ca allos lige os con a madu a le e, como los Albaneses, y I alianos: y en homb es de a mas, como los del Reyno de Na a a: y en a cabuze os de a ca allo con a cabuz po a il, o de cañon la go: y en lige os Gine es con su an igua, y loable lança, y ada ga: Que jun o es o con nues a in an e ia Española ue amos pode osos, a suje a en pocos años la mayo pa e del o be». (Fe nández de And ada, op. ci ., Al Lec o ). El cap. II es á en e amen e dedicado a «Como el Ca allo ue p oducido pa a la gue a»: caballos ilus es y anónimos, an i- guos y mode nos, «con desseo de gana glo ia, de que ellos son codiciosos, pelean con ale osa de e minacion, has a alcança la, o pe de la ida po ella» (Ibidem, ol. 8). Se deja a as a del amo po el noble animal has a el pun o de a ibui a la caba- lle ía no sólo el mé i o de la ic o ia española de San Quin ín, sino incluso el de los iun os de Roma, que «casi odas las ba allas que encie on ue po medio della», y «el mejo medio, con que los Romanos adqui ie on el Impe io (...) ue on los caba- llos». Más adelan e, mues a no habe pe dido comple amen e el sen ido de la his o- ia: «Pues que la nobleza, y Ca alle ia aya en alguna mane a p ocedido de los muchos se icios, y ayudas, que los ca allos hizie on a los homb es en el p incipio de su in encion: Quando la In an e ia no e a de an o p o echo como ago a, po no sabe - se o ma los esquad ones, ni es a la disciplina mili a en la pe eccion, y pun o que oy es a». Conse an sin emba go su u ilidad pa a la gue a odos los eje cicios ecues- es en los que se galope con lanza y ada ga, sob e los cuales econoce la au o idad de Aguila «po se muy dies o (...) po bi i en la Cos a, donde cada dia se exe ci a en es e gene o de con ienda» (Ibidem, ols. 12, 24, 13, 142). 68 Diego de Villalobos y Bena ides dedica el Modo de Pelea a la Gine a de su he mano Simón a Je ez de la F on e a y a sus caballe os, en cuan o «exe ci- ados, de endiendo de los Cosa ios nues as playas, y no solo ago a lo hazen, mas a i ma su u ilidad polí ica y ealza al mismo iempo su p es- igio social. En e ec o, no son los a adis as indianos los únicos en conside a al caballo como undamen o de nobleza. Como Villalobos y Va gas Machuca69 piensan Mançanas70 y Aguila 71, Pue oca e o72 y, na u almen e, Fe nández de And ada73. Si el conde de Puñon os o p oclama la equi ación indis- pensable pa a odo jo en a is óc a a que quie a con i ma la i - ud de la p opia es i pe y jus i ica su p es igio si iendo al p íncipe en la gue a74, si Aguila habla de un «a e de la gine a» p ac icada desde sus lejanos o ígenes «no solo del ulgo de los homb es, pe o de muchos P incipes y Reyes» y con e ida des- pués en «necessa ia y con enien e pa a la policia, gala y gen i- leza de los ca alle os co esanos y gen e noble des os Reynos»75, si de la banal cons a ación que «del ca allo nasce el nomb e y alo de los caballe os» Suá ez de Pe al a deduce que «los Nobles ienen obligacion mas que los o os, à segui es a i ud, y assi no solo los Nobles, mas los iles homb es y baxos, con la ue ça y alo des e animal, se hazen cada dia g andes y muy illus es»76, Fe nández de And ada, pe suadido de que To os y cañas. Los juegos ecues es en la España del siglo de O o 37 de iempo immemo ial lo hizie on, ganando el enomb e de la F on e a como ampa o de nues as Cos as»; en el p ólogo decla a el p opósi o de se i a Dios «desseando ap o echa a alguno en los desa ios con los Mo os» (Villalobos, op. ci ., ols. 4-5, 6). Simón no lo desmien e: a a de esca amuzas y de ace o, más que de ca e as y cañas. 69 Va gas Machuca, Exe cicios de la Gine a, op. ci ., Dedica o ia. 70 Eugenio Mançanas, Lib o de en enamien os de la gine a. Po E. M., ensayado de la casa de la Moneda de Toledo po su Mages ad, Toledo, F ancisco de Guzmán, 1570, ol. 6. 71 Aguila , op. ci ., P ólogo. 72 Pue oca e o, op. ci ., Dedica o ia, ols. 2 y ss. 73 Fe nández de And ada, op. ci ., Dedica o ia, ols. 2 y ss, 6 y ss. 74 Pue oca e o, op. ci ., ols. 2-4. 75 Aguila , op. ci ., Dedica o ia al ey, P ólogo. 76 Suá ez de Pe al a, op. ci ., ol 4. hazañas de cada uno de los campeones94 y, bajo los ojos del ey, los a is oc á icos lidiado es e e decen con a los o os las glo- ias de su es i pe95. El pequeño, e asado Ca los II se sien a po algunos años en el ono de España, y Ribe o de Ba os se p egun a «en que silla con end á pone á su Mages ad p ime o á ca allo, si en la B ida, ó en la Gine a»96: dos sillas, pe o ambién dos na u alezas mo ales, dos ac i udes polí icas di e en es. «A la Gine a se uega; a la B ida se manda»97, eci a en e ec o el p o e bio ami- lia a odo jine e, y El Espejo del Ca alle o en ambas sillas es dedicado a aquel duque de Pas ana que, a juzga po el ino i- dable e a o que nos ha dejado Ca eño de Mi anda, debía se capaz, mucho más que su sobe ano, de impone se an o sob e los homb es como sob e los caballos. Pa a el úl imo u o de la ex e- nuada sang e de los Aus ias pa ece, en cambio, obligada la elección «que mas con iene á la Mona quia, pues en la silla Gine a, no solo se conse a á mejo la salud de su Mona ca; pe o Ra aele Puddu 44 94 Pompa Fes i al, Aleg e, Me ecida Aclamacion; lau eda que En e egie on E udi as Plumas, y consag a on de idas con ianças. A las Flo idas Sienes de D. Iuan Lison de Texada, A iendo To eado en el Thea o Ilus e de la Ilus e, y siemp e g ande Ciudad de Valladolid. Año de 1654. En la O icina de An onio Sua ez Solis, en Relaciones Poé icas, op. ci ., omo II. 95 Desc ipcion de los To os, que se co ie on en la Plaça de Mad id á 7. de Feb e o de 1680 en aplauso de las Bodas de el Rey N. S. Ca los Segundo, con la Reyna N. S. D. Ma ia Luysa de Bo bon. Dedicada al Excelen issimo Seño Conde de Niebla. Sc i ela una Pluma Fo as e a, y no Pe eg ina, en Relaciones Poé icas, op. ci ., omo II. 96 El Espejo, op. ci ., pág. 1. O, más p olijamen e, «EL PRIMERO / En que silla con end á pone p ime o á su Mages ad (que Dios gua de) pa a con los exe - cicios de ella conse a mejo la salud, como ci cuns ancia an impo an e? / EL SEGUNDO / La que con iene mas á su Mona quia, y á las p eheminencias de ella? / EL TERCERO / Como sald á mayo homb e de á ca allo en ambas sillas, si empeçando po la de B ida, ó po la Gine a» (Ibidem, pág. 3). 97 Ibidem, pág. 4. en ella se ap ende, y se pe iciona un Discipulo con sabe ob a casi ogando»98. Las opiniones del caballe o po ugués suenan i emedia- blemen e demodées. En el siglo del Rey Sol el absolu ismo iun- a an o sob e la silla como sob e el ono, y «la me á o a ecu en e es siemp e la de las iendas, impo an es an o pa a la educación indi idual como pa a la es a al: ellas son el símbolo del disciplinamien o»99. Vein e años an es de la oma del pode po Luis XIV, ambién Saa ed a Faja do había juzgado necesa- io «enseña al p íncipe desde su ju en ud á doma y en ena el po o del pode »100, pe o en la Idea de un p íncipe polí ico- ch is iano la «me á o a ecues e»101, empleada en unción é ico- To os y cañas. Los juegos ecues es en la España del siglo de O o 45 98 Ibidem, pág. 6. 99 Schie a, op. ci ., pág. 153. Sob e la me á o a picade o-gobie no, c . am- bién las pág. 146 y ss. Una se ie de ep esen aciones ecues es de Luis XIV que, según las enseñanzas de Menes ie , empuña i memen e las iendas del Es ado, en Pe e Bu ke: La abb ica del Re Sole, Milán, 1993. 100 «Tambien con iene enseña al p íncipe desde su ju en ud á doma y en ena el po o del pode , po que si quisie e lle alle con el ile e de la olun ad, da á con él en g andes p ecipicios. Menes e es el eno de la azon, las iendas de la poli ica, la a a de la jus icia y la espuela del alo , ijo siemp e el p íncipe sob e los es ibos de la p udencia. No ha de ejecu a odo lo que se le an oja, sino lo que con iene, y no o ende á la piedad, á la es imacion, á la e güenza y a las buenas cos umb es. Ni ha de c ee el p íncipe que es absolu o su pode , sino suje- o al bien público y a los in e eses de su es ado: ni que es inmenso, sino limi ado y expues o á lige os acciden es. Un soplo de ien o desba a ó los apa a os ma í i- mos del ey Filipe II con a Ingala e a.» (Diego de Saa ed a Faja do, Idea de un p íncipe polí ico-ch is iano ep esen ada en cien emp esas, Emp esa XX, en Ob as de Don D. de S. F., BAE, XXV, Mad id, 1947, pág. 55). 101 Mien as que pa a la educación social de la ju en ud noble no hay aquí sus anciales di e gencias, en cambio sí las hay sob e la aplicación de la me á o a ecues e al es ado y a su o ganización. Desde es e pun o de is a, más bien se pod ía a en u a la hipó esis de que la aplicación –siemp e, po o a pa e, más bien enue en las uen es que he examinado– de la me á o a al Es ado c ece en p o- po ción con la impo ancia que es e úl imo iene asumiendo en los dis in os paí- ses (Schie a, op. ci ., pág. 181). Según Schie a, igno ada en I alia, aquélla pedagógica más que polí ico-es a al, asume un signi icado an iabsolu is a que cie amen e no le hubie a gus ado a Ve salles. Usada en los campos de ba alla eu opeos desde el iempo en que los pequeños hidalgos que se ían en los e cios de Flandes ep ochaban a una nobleza co esana, más dedicada a las cañas que no a las picas y a los a cabuces, la aición a su unción mili a , la b ida conoce un nue o auge ambién en la co e du an- e la decadencia se ecen is a, mien as los modelos y ac i udes de la a is oc acia española, sin excep ua los modos de cabalga , an pe diendo p es igio an e la p esencia de los anceses. T as El Espejo, Ribe o de Ba os da á a la imp en a La Jo nada de Mad id, ex o a uo y ba ocamen e compues o, en el cual, en e anécdo as, sone os, idas de san os y co esanías, encon a á el modo de hace emon a los o ígenes de la silla gine- a a San iago y a las ic o ias ob enidas sob e los mo os g acias a la in e ención de «homb es de aca allo, enidos del Cielo», y de llama la «aun oy (...) uni e sal, en la mayo pa e de el Mundo; pues es la que se halla en oda el A ica: Indias O ien ales, y Nue o Mundo, y oda España (donde solo se in oduxo la de b ida, despues del Seño Ca los V se su Rey)»102. Pe o la b ida, dominado a del Viejo Mundo, ha hecho ya i upción ambién en la decaden e pa ia de la jine a: cada ez con mayo ecuencia se co en es a e mo y so ija103 según los dic ados de los iejos Ra aele Puddu 46 encuen a un e eno más é il allí donde la au o idad del Es ado lucha po a i - ma se o po esis i , como en Alemania o en Ingla e a, pe o sob e odo allí donde la Co ona sale iun an e de la con on ación con odos los o os pode es, y po an o en la F ancia del Rey Sol. Pues o que en las uen es que he examinado la aplicación de la me á o a al Es ado es á po comple o ausen e, se puede sos ene la hipó esis de que su allido a aigo más allá de los Pi ineos e leja la c isis de la Mona quía Hispánica. 102 A. L. Ribe o de Ba os: La Jo nada de Mad id. Compendio e e ido po A. L. R. de B., Moço Fidalgo en la Casa Real de Po ugal: O ecido al Excelen issimo Seño Don Juan Gaspa En iquez de Cab e a, Almi an e de Cas illa, Duque de Medina de Rioseco, Mad id, 1672, ol. 10. maes os i alianos cuya glo ia e e dece Ve salles, y Ribe o de Ba os encuen a opo uno sub aya cómo incluso el Almi an e de Cas illa había elegido hace se e a a «mon ado a la B ida»104. La ecu en e exp esión «Caballe ía Polí ica» empleada po Dá ila y He edia en la Pales a Pa icula de los Exe cicios del Ca allo, apa ece ya desp o is a de cualquie elación con la is e ealidad de la Mona quía Hispánica, al igual que g o escamen e desp opo cionadas espec o a la «Polí ica, gala y gen ileza de los Ca alle os Co esanos»105 son exp esiones ales como «engaña la cole a de sus A mas», «que undais la hon a de ues as conquis as», «pone glo ia en compe encia» o «Noso os los Ca alle os a en u e os, conocidos en la ie a, y en la ma , hijos de los b a os con- quis ado es, hono y e o del mundo», empleadas o p onun- ciadas en ocasión de p uebas como «Es a e mo, aquin, y so ija, es lançadas a cada cosa; y luego en una misma ca e- a, a iada po di e en es lados, sin co a se en ninguno, To os y cañas. Los juegos ecues es en la España del siglo de O o 47 103 Si damos e a Ribe o de Ba os, que sin emba go le dedica no poca a ención, “es á an ol idada en Mad id co e la so ija” (Ibidem, ol. 28). Acep ando la in i ación de Cla e de es udia los juegos ecues es ambién pa - iendo de los que han llegado has a noso os (Cla e, op. ci ., págs. 51 y ss.), dan ganas de p egun a se en qué medida es a “sa illa” que en los días de ca na al apa- siona a la gen e de O is ano y de an os o os luga es de Ce deña e ela una cie - a in luencia de la península i aliana, donde oda ía hoy es á i a la adición de la “quin ana”, o, más bien, la si uación pe i é ica de la Ce deña de los siglos XVI y XVII espec o a la me ópoli ibé ica, a su adición “mo isca” y, sob e odo, a la co e y al mundo de los spo smen a is oc á icos. 104 Ribe o de Ba os, La Jo nada, op. ci ., ol. 29. 105 And és Dá ila y He edia, Pales a Pa icula de los Exe cicios del Ca allo; sus p opiedades, y es ilo de To ea , y juga las Cañas; con o as di e- en es demons aciones de la Ca alle ia Poli ica. Po Don A. D. y H., Seño de la Ga ena, Capi an de Ca allos, Ingenie o Mili a po su Mages ad. Dedicado al Seño D. Ped o Fe nandez del Campo, Ca alle o del O den de San iago, del Consejo de Su Mages ad, y de su Cama a de Indias, y Sec e a io del Uni e sal Despacho, Valencia, Beni o Macé, 1674, Al Lec o . cinco acciones de galla da agilidad»106. Los años de Roc oi ma can el ocaso de los emidos e cios de in an e ía y al mismo iempo de la «silla gine a», desde lo al o de la cual an os hidalgos habían con emplado o gullosamen e los dos mundos. «Hijo a al de es u ias (...) co onado de dos mue - es»107, el o o, mien as an o, es á desplazando al caballo del ono de animal símbolo del alo español, asumiendo el papel de p o agonis a de los Romances depo i os p oducidos en e el ei- nado de Felipe IV y la subida al ono de la casa de Bo bón. Se can a su encie o bajo los ojos de la Au o a, su impe- uoso i umpi en la a ena, su desespe ada de ensa con a una mi íada de asal an es, has a «quando un Cla in, p onos ico le ad ie e, /los ul imos p esagios de su mue e». «El Vulgo albo- o ado», «si i o lo emió, mue o lo espan a»108. Cuenca se anaglo ia de la aza de los « o os an b a os des a sie a»109 exca ada po el cu so del Huéca : en un uelco de los oles Ra aele Puddu 48 106 Ibidem, ols. 14, 15. 18, 20. Po o a pa e, en el pa ág a o sob e «Comba i a ca allo con espada, capa», que de ine como «accion de mucho ga bo», sugie e expedien es an icaballe escos (Ibidem, ol 75), copiados palab a po palab a, como es su cos umb e, po Aguila (C . Aguila , op. ci ., ol 36). 107 La Fies a Real y Vo i a de To os, que a Hono de San Iuan Bau is a, celeb ó Mad id. A 6. de Iulio de 1648. Desc i ia D. Gab iel Bocangel Vinçue a Con ado de Resul as de Su Mages ad, y su Co onis a. Dedicada a los Qua o Excelen issimos Seño es, que lidia on aquella a de las Fie as, Mad id, Vicen e Al a ez de Ma iz, 1648, ol. 6, en Relaciones Poé icas, op. ci ., ol. III. 108 Discu sos a las Reales Fies as, que la Muy Noble, y muy leal Ciudad de MURCIA hizo en onze y doze de Se iemb e, de mil y seyscien os y eyn e ocho. Di igidos a Don F ancisco Thomas Gal e o Palazol, egido , y P ocu ado gene- al della. Po Diego Bel an Hidalgo, ezino de la misma Ciudad. Mu cia, Luis Ve ós, 1628, en Relaciones Poé icas, op. ci ., omo I, págs. 20, 21 (El olumen no es á paginado: la nume ación de las páginas es mía). 109 Relacion e dade a, en la qual se da cuen a de la mane a que en el io de Hueca , de la ciudad de la Es ella, po o o nomb e llamada CUENCA se co en los o os ue es de la sie a, y las desg acias que en ellos muchas ezes suceden. Compues a po Iuan Bau is a Ius iniano Cle igo P esby e o na u al de la misma Ciudad, Cuenca, 1625, ol. 11 (la nume ación de los olios es mía), en Relaciones Poé icas, op. ci ., omo V. sociales que anuncia el u u o de la ies a nacional, y con ello el inal del noble ea o de la gine a», el pueblo menudo se en en- a al o o pa a di e sión de un público a is oc á ico. «Tambien po las en anas, y balcones/ Ado nados con muchos a e anes / Tocadas con cu iosas in enciones / En e gen iles homb es y galanes, / Se en damas lle ando mil blasones, / A endiendo a que es an hechos uanes, /Diziendoles mil g a- cias, y equieb os /Con egalada oz y dulces quieb os, //...// Fue a des o se en muchos ablados / En apizados con paños de colo es, / Con damascos p eciosos, y b ocados, / Que ocupan caballe os, y seño es, / Pues os en sus asien os sublimados / Mi ando como alli los co edo es / Sil an pa a que salga el b a o o o / Con los cue nos de pla a, y la piel de o o»110. To os y cañas. Los juegos ecues es en la España del siglo de O o 49 110 Ibidem , º 6.