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Observaciones a Liber Iudiciorum

Pérez Martín, Antonio

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OBSERVACIONES A LIBER IUDICIORUM 11.3 ANTONIO PEREZ MARTIN Uni e sidad de Mu cia Como homenaje al p o . Ra ael Gibe y Sánchez de la Vega, con mo- i o de su jubilación de las a eas docen es o iciales, quisie a o ece le unas b e es e lexiones sob e la LV 11.3, que ue p ecisamen e el p ime ex o his ó ico-ju ídico del que po su mediación u e conocimien o y ambién mi p ime con ac o con la His o ia del De echol. 1. El p ime p oblema que se nos plan ea al abo da el ema del de- echo me can il en la época isigoda es el de p ecisa si exis ió ealmen e el come cio, es deci , cómo ue la ealidad social a la que el de echo me - can il a a aplica se. A es e espec o hay que deci , lo mismo que con elación a los demás aspec os de la cul u a, que desde an iguo han exis ido dos in e p e aciones comple amen e opues as: una isión ca as ó ica y una isión op imis a. Pa a la p ime a, con las in asiones de los pueblos ge mánicos se p odujo una ca- ás o e económica, se ompió con el mundo an e io , se abandona on las ías de comunicación omanas y se e ocedió a una economía p opia de las épocas p imi i as. En el polo opues o, pa a la isión op imis a, los pue- blos bá ba os supusie on una ue za nue a en el mundo omano, que im- pidie on el que és e e mina a de de umba se po comple o2. F en e a es as dos pos u as ex emas es p e e ible man ene una pos u a in e media, conside ando a la época isigoda como un apéndice de la época omana, en la que se con inúa la ida come cial con las ca ac e ís icas que se habían mani es ado en la ida económica del Bajo Impe io, es deci : de- cli e de la ida u bana, indus ial y explo ación mine a y auge de la ida u al y ag ícola. Ambas endencias se e lejan cla amen e en los ex os e- cogidos en el Libe Iudicio um. En líneas gene ales se puede man ene la 1. Tu o luga en la p elección p onunciada en el cu so 1965-1966, publicada pos e- io men e en R. GIBERT, P elección y P og ama de His o ia del De echo Español pa a el Cu so 1966-1967, G anada 1966. Sob e los ex os ju ídicos aquí conside ados sigue sien- do básico el es udio de A. d'ORs, «Los ansma ini nego ia o es en la legislación isigó- ica», Es udios de De echo in e nacional. Homenaje al p o eso Camilo Ba cia T enes, San- iago de Compos ela 1958, 467-483. 2. La p ime a concepción es a ía ep esen ada po O osio, con inuado de la ob a de San Agus ín y la segunda po Idacio, con inuado de la ob a de San Je ónimo. ANTONIO PEREZ MARTIN esis de endida po Pi enne, de que las elaciones en e los pueblos ibe- eños del Medi e áneo no cambian sus ancialmen e has a la dominación po el Islam de las cos as a icanas y del O ien e p óximo3. 2. Como indicios de la exis encia de una ida come cial impo an e du- an e la época isigoda pueden conside a se los siguien es: a) San Isido o en su De laude Spanie alaba la iqueza de la Península'. Hispania ue uno de los e i o ios más p óspe os del Impe io omano y es p obable que en iempos de San Isido o (siglos VI-VII) ue a uno de los más desa ollados de Occiden e. b) La exis encia de una economía mone a ia como se mues a en el uso de las monedas isigó icas en las composiciones y ansacciones 5 , así como en la undación de cecas pa a la acuñación de monedas6. c) La población isigoda que se asen ó en la Península, compa ada con la hispano omana, debió se una mino ía y se concen ó sólo en algunas egiones 7 , lo que hace supone que no debió ocasiona g andes cambios en la ida social. A es o hay que añadi el hecho de que el come cio no e a ajeno a los godos an es de su asen amien o en las ie as hispanas. Nos 3. C . H. PIRENNE, His o ia económica y social de la Edad Media, 11. a edic., México 1969. Sob e el come cio en la época isigoda c . F. DAHN, «Uebe Handel und Handels- ech de Wes go hen», Zei sch i ü das gesamm e Handels ech 16 (1871) 383-407; M. COLI IEIRO, His o ia de la economía polí ica de España, I, Mad id 1965, 189-198; M. TO- RRES, «Ins i uciones económicas, sociales y polí ico-adminis a i as en la Península Hispá- nica du an e los siglos V, VI y VII», en R. MENENDEZ PIDAL, His o ia de España, III, España Visigoda, Mad id 1940, 170-172; P.D. KING, Law and socie y in he isigo hic king- dom, Camb idge 1972, 190-221; J. ORLANDIS, His o ia de España. La España isigó ica, Mad id 1977, 196-203 y 208-209; J. ORLANDIS ROVIRA, «La An igüedad a día», His o ia Gene al de España y Amé ica, II, Mad id 1987, 541-587 con la bibliog a ía que acompaña. 4. Su edición c í ica puede e se en C. RODRIGUEZ ALONSO, Las His o ias de Isido o de Se illa, León 1975, 168-171. 5. Es e aspec o ha sido es udiado pa icula men e po L.G. DE VALDEAVELLANO, «La moneda y la economía de cambio en la Península Ibé ica desde el siglo VI has a mediados del siglo XI», Se imane di s udio del Cen o I aliano di s udi sull'Al o Medioe o 8 (1961) 203-230. Sob e la moneda isigoda c G C MILES, The Coinage o he Visigo hs o Spain: Leo igild o Achila II, Nue a Yo k 1952; 0. GIL FARRES, «La moneda sue a y isigoda», en R. MENENDEZ PIDAL, His o ia de España, III, España isigoda, Mad id 1963, 177-191; X. BARRAL I ALTET, La ci cula ion des monnaies sué es e isigo hiques, Munich 1976. 6. En e cecas ijas y mó iles se cuen an has a 81 alle es. C . O. GIL FARRES, His- o ia de la moneda española, 2. a edic., Mad id 1976, 156-159. 7. Aunque no se dispone de documen ación p ecisa al espec o, se calcula que la po- blación ge mana ep esen a ía un 4,77 'Yo en e a un 95,23 c 70 de hispano omanos C . W. REINHART, «Sob e el asen amien o de los isigodos en la Península», A chi o Español de A queología 18 (1945) 124-139; J. VICENS VIVES, Manual de his o ia económica de Es- paña, Ba celona 1959, 83-85; W. HUEBNER, «Zu Ch onologie de wes go enzei lichen G ab unde in Spanien», Mad ide Mi eilungen 11 (1970) 187-211; W. HUEBNER, «P oble- mas de las nec ópolis isigodas desde el pun o de is a cen oeu opeo», Miscelánea A - queológica 1 (1974) 361-378. 142  [2] Obse aciones a Libe ludicio um 11.3 cons a que disponían de una ma ina impo an e que emplea ían no sólo en ines mili a es sino segu amen e ambién con ines come ciales, sob e odo después del 336 en que se ede an con Roma. Los p incipales pun os de in e és de su come cio se e e ían a escla os, animales domés icos y al ám- ba 8. d) La ida come cial apa ece e lejada, como después e emos, en los ex os ju ídicos ecogidos en el Libe Iudicio um9. 3. El come cio p ac icado du an e la época isigoda, lo mismo que du- an e la omana, debió se in e io y ex e io . El p ime o es na u al que exis ie a, u ilizando los íos y u as omanas" ) , aunque al a documen ación pa a p ecisa su alcance. Un indicio de lo que pudo se es e me cado in- e io podemos ene lo examinando las leyes del Libe Iudicio um, y en pa - icula a la an igua 9.2.4 en que se hace e e encia al con en us me can ium o e ia a la que acudían los negocian es con sus me cancías pa a ende las a los habi an es del luga y del e i o io ci cundan ell. Con espec o al come cio ex e io , disponemos de más da os, aunque no los su icien es pa a pode es ablece esis segu asu. 4. Como ma e ias de impo ación es án a es iguadas documen almen e las siguien es: el o o 13 , la pla a 14 , los es idos y o namen os 18 , la seda, la pú pu a y pelos de camello, las especias, el papi o 16 , los camellos 17 y los escla os. Como ma e ias de expo ación se supone que se ían p oduc os na u ales, ya que la Lex Visigo ho um e leja una ida ag ícola impo an e. Es os p o- duc os se ían p incipalmen e los ce eales 18 , el acei e, inos y inag e, ce a y miel, ocino y jamones, bes ias de ca ga, es idos y lana 19 . Debió come - cia se ambién con el ga um, la salsa amosa de pescado de la época enicia, 8. C . F. DAHN (sup a n. 3), 384-385. 9. C . ex os ci ados in a no a 51 y LV 11.3. 10. En el Libe Iudicio um se ecogen an iquae sob e la libe ad de las ías e es es (LV 8.4.25) y lu iales (LV 8.4.29). 11. C . J. ORLANDIS, «La An igüedad» (sup a n. 3) 578. 12. C . in a no as 23-50. 13. Apa ece mencionado en LV 11.3.1 como una de las ma e ias ípicas de impo - ación. 14. Como en el caso an e io , apa ece ecogida en LV 11.3.1. 15. Como en los dos casos an e io es, se ecoge en LV 11.3.1. 16. H. PIRENNE, «Le comme ce du papy us dans la Gaule mé o ingienne», Comp es- endus de l'Academie des Insc ip ions e des Belles-Le es, 1928, ci ado po A. d'ORs, «Los ansma i i» (sup a n. 1) 474. 17. Así lo ha man enido F. DAHN (sup a n. 3), 389. 18. C . in a no a 41. 19. Apa ecen en documen ación ela i a al siglo IV y es p obable que sea ex ensible ambién a los siglos siguien es. C . A. BALIL, Nue a His o ia de España en sus ex os. P ehis o ia y Edad An igua, San iago de Compos ela 1976, 284-285. [3]  143 ANTONIO PEREZ MARTIN a la que pa ece aludi San G ego io de Tou s cuando nos cuen a que los ba cos enían de España ca gados de liquamen 20 . En cuan o a los me ales se expo ó plomo, pla a, o o y sa1 21 . No obs an e pa ece se que el come cio con los me ales decayó mucho, ya que no hay alusión ninguna a ello en el Libe Iudicio um. El come cio con escla os debió p ac ica se sob e odo al p incipio, limi ándose pos e io men e. En la Lex Visigo ho um se dispone que el escla o que es endido dos eces en el ex anje o adquie e au omá- icamen e la libe ad22. 5. Pa a p ecisa el o igen de las leyes me can iles, que pos e io men e analiza emos, puede se in e esan e conside a quiénes e an los que eje cían el come cio du an e la época isigoda. Nos ha quedado cons ancia de los siguien es: a) Los g iegos. Como indicios de la p esencia g iega en la Península pueden conside a se los siguien es: 1) La e minología come cial g iega: algunos de los é minos come cia- les que apa ecen en el Libe son o igina iamen e ocablos g iegos, como e- lona ii, pa a designa a los unciona ios enca gados de la ecogida del im- pues o de aduanas o ansma ino um canon 23 y el ca aplus, que o igina ia- men e signi icó la llegada del ba co; de ahí pasó a signi ica el me cado o i- ginado con la llegada del ba co ca gado de me cancías, el almacén y lonja de con a ación, des inada especialmen e al come cio con el ex e io , que exis ía en los p incipales pue os ma í imos y lu iales del mediodía y le- an e peninsula , donde había colonias de me cade es o ien ales'. 2) Pablo de Mé ida nos e ie e cómo llegaban los come cian es g iegos a Mé ida y pedían licencia al obispo pa a pode in oduci y almacena sus me cancías y le o ecían egalos. 3) Mé ida iene en el siglo XVI sucesi amen e dos obispos g iegos: Paulo y su sob ino Fide126. 4) Se han conse ado insc ipciones g iegas en Mé ida, Ecij a, T ujillo, Se illa, Málaga, Ta agona, Elche, Ca ega, Me ola, Lisboa, e c.27. 20. C . P.D. KING, Law and socie y in he isigo hic kingdom, Camb idge 1972, 195. 21. C . F. DAHN (sup a n. 3), 391. 22. C . LV 9.1.10. 23. Pa ece se que consis ía en el 5 'Y« del p ecio de las en as. C . A. d'ORs (sup a n. 1), 470. 24. L.A. GARCIA MORENO, «Colonias de come cian es o ien ales en la Península Ibé- ica, s. V-VII», Habis 3 (1972) 127-154. 25. J.N. GARVIN, The Vi as Sanc o um Pa um Eme i ensium, Washing on 1946, 168- 169. 26. J. VIVES, Dicciona io de His o ia eclesiás ica de España, III, Mad id 1973, 1476. 27. J. VIVES, Insc ipciones c is ianas de la España omana y isigoda, Ba celona 1942, 141-143; A. BALIL (sup a n. 19), 288. 144  [4] Obse aciones a Libe ludicio um 11.3 5) No hay que ol ida el hecho de que del 550 al 620 una anja al Su y en el Le an e peninsula pe eneció al Impe io bizan ino. 6) Es in e esan e des aca que cuando San F uc uoso quie e i a O ien- e no encuen a di icul ad ninguna en consegui que lo lle e un ba co me - can e". 7) Según el canon 4 del Concilio Na bonense del 589 en la Sep imania hay come cian es g iegos30. b) Los si ios. Cons a la p esencia de come cian es si ios ya en la época omana, como se mani ies a en el hecho de que exis ie a en Málaga una compañía de come cian es si ios 31 . Po lo que a la época isigoda se e ie e es á a es iguada la p esencia de come cian es si ios en la Sep imania 32 y en Ma sella 33 . Además hay que ene en cuen a el in lujo que la iglesia si ia eje ció en las demás iglesias de la c is ianidad p imi i a, de cuyo in lujo no ue ajena la iglesia isigoda: cons a la in luencia si ia en la li e a u a y en la li u gia peninsu1a 34 y es á a es iguada la p esencia de un obispo si io en el segundo concilio de Se illa del 619, lo que indica que exis ía una im- po an e comunidad si ia35. c) Los judíos. Su p esencia es á a es iguada ya en la época omana, so- b e odo en los cen os come ciales 36 . Du an e la época isigoda hay im- po an es comunidades judías en las p incipales ciudades: Toledo, El i a, Mé ida, Se illa, Ta agona, To osa, Za agoza. El obispo San Julián de To- ledo en ía al obispo de Ba celona Idalio un ejempla de su P ognos icum u u i saeculi po medio de Res i u o, un me cade judío. Una p ueba más de su p esencia du an e la dominación isigoda es á en el hecho de que en 28. P. GOUBERT, «Byzance e l'Espagne wisigo hique (554-711)», Eludes Byzan ines 3 (1945) 5-78. 29. No llegó a ealiza su p oyec ada isi a a los San os Luga es debido a una p ohi- bidón del ey Reces in o. 30. Concilio Na bonense, canon 4: «U omnis ho no am ingenuus quam se us, gho- us, omanus, sy us, g aecus el i idaeus die dominico nullam ope am acian ». C . J. VI- VES, Concilios isigó icos e hispano- omanos, Ba celona-Mad id 1963, 147. 31. C . A. d'ORs, Epig a ía ju ídica de la España omana, Mad id 1953, 395. P o- bablemen e segui ía exis iendo es a compañía en la época isigoda. 32. C . ex o ci ado sup a no a 30. 33. C . SALVIANUS, De gube na ione Dei, ci ado po F. DAHN (c . sup a n. 3) 387. 34. O landis piensa que se ían si ios la mayo ía de los clé igos o ien ales p esen es en Hispania a p incipios del siglo VI, a los que hace e e encia el papa Ho misdas en una epís ola del 2 de ab il del 517. C . J. ORLANDIS ROVIRA, «La An igüedad» (sup a n. 3), 549. 35. C . E.F. BRUCK, Ki chen ü e und soziales E b ech : Wande ungcn eligióse Ideen du ch die Rech e de ós lichen und wes lichen Wel , Be lin 1956. 36. P ueba de ello son las insc ipciones de judíos que se nos han conse ado. C . J. Vi a (sup a n. 27), 144-145. [ 5 ]  145 ANTONIO PEREZ MARTIN algunas épocas ue an obje o de una pe secución du a, como queda pa en e en las leyes an ijudías ecogidas en el Libe Iudicio um 37 . Cons a que enían sucu sales en la Sep imania 38 . Una de sus ac i idades p incipales debió se la me can il, ya que en el Libe Iudicio um 12.2.18 se pe mi e al judío con- e ido el i al ca aplus y come cia con los c is ianos, cosa que se p ohibe a los judíos no con e idos. Al a o d'O s c ee que en es a p ohibición de Egica no debie on es a ausen es los in e eses si ios, ya que de es e modo se eían lib es de impo an es i ales 39 . Se ha dicho ambién que la deca- dencia come cial y el in del eino isigó ico ue ocasionado, o al menos es u o muy in luído, po las leyes que los isigodos dic a on con a los ju- díos e minando po expulsa los. Los judíos, como es aban p esen es en odo el come cio medi e áneo, impedi án el que se come cie con España40. d) Los no ea icanos. Desde la época omana exis ie on in ensas ela- ciones come ciales en e el A ica la ina y la Península ibé ica: poblaciones en e as de no ea icanos en si uaciones pelig osas se aslada on a Hispania, y la iglesia de Ca ago eje ció in luencia en las iglesias españolas. Ya en la época isigoda los abades Dona o y Nanc o se asladan de A ica a Es- paña pa a unda monas e ios. Se iene no icia de que du an e la época an- dálica na es españolas desca gan ce eales en los pue os a icanos y que son p ecisamen e los come cian es de Ca ago los p ime os que comunican a Teudis la conquis a de Ca ago po Belisa io 41 . Se iene no icia ambién de as ólogos a icanos y ci censes que eje ci aban sus a es en Bu deos en iempos de Sidonio Apolina 42. Den o de la población hispana el come cio debió se p ac icado po pe - sonas pe enecien es a las clases sociales más in luyen es, en e las que pa- ece que se deben inclui al es amen o cle ical, ya que en el concilio de El i a (ca. 300-306), pa a e i a el absen ismo en los la gos eclesiás icos, se es ablece que los obispos, p esbí e os y diáconos sólo puedan eje ce el co- me cio den o de su p o incia y si quie en negocia ue a de ella lo hagan po medio de un in e media io: hijo, libe o, empleado o amigo 43 . Pos e- 37. Pa icula men e en el lib o 12, í ulos 2 y 3. 38. C . sup a no a 30. 39. A. d'ORs (sup a n. 1), 483. 40. Sob e la p esencia judía en la época aquí conside ada c . L. GARCIA IGLESIAS, Los judíos en la España An igua, Mad id 1978; J. ORLANDIS, His oi a de España (sup a n. 3), 82-84, 89 y 188-191. 41. PROCOPIUS, De bello andalico, Ed. Din o d, I, Bonn 1883, 405. 42. SIDONIUS APOLINARIS, Epis olae, ed. G égoi e e Colombe , Lyon-Pa is 1836, 11. 43. Concilio de El i a, can. 19: «De cle icis nego ia e nundinas sec an ibus. Episcopi, p esby e es e diacones si in locis suis nego iandi causa non discedan , nec ci cumeun es p o in ias quaes iosas mundinas sec en u . Sane ad ic um sibi conqui endum au ilium aud libe um au me cenna ium au amicum au quemlibe mi an ; e si olue in nego- ia i, in a p o inciam nego ien u ». C . J. VIVES (sup a n. 30), 5. 146  [6] Obse aciones a Libe ludicio um 11.3 io men e, el concilio de Ta agona del 516 p ohibe a los clé igos, bajo pena de expulsión del es ado cle ical, el dedica se al come cio, es deci , comp a ba a o pa a ende ca o". 6. Como luga es con lo que se come ciaba se han señalado los siguien- es: a) El No e de A ica. El come cio exis en e en e España y A ica en la época omana se con inuó en la isigoda; indicio de ello es el in lujo que lo a icano iene en el a e, la eología, la li u gia y el de echo". b) F ancia (la Sep imania e incluso más al No e). Se sabe que había líneas o dina ias de ba cos en e Ma sella y Se illa y Ca agena, como a es- igua G ego io de Tou s. Se dice que de ese modo pasó la pes e en el 588 de España al Su de F ancia". Cons a que en la misa de San Dionisio de Pa is, en el siglo VII, se encon aban me cade es p oceden es de España47. c) I landa. King, siguiendo a Hillga h, man iene que se come ció am- bién con I landa. España e a escala obligada de las na es i landesas y b i- ánicas que come ciaban con el O ien e. Además hay que ene en cuen a que en I landa son conocidos los au o es españoles, pa icula men e San Isi- do o. Hab ía que p ecisa , sin emba go, si es e conocimien o pudo llega a I landa a a és de F ancia o de o a egión de Eu opa, donde pudo se conocido San Isido o, con lo cual no se ía necesa io acudi a la ía come - cial". d) I alia. En el siglo V y p ime a mi ad del siglo VI ue on in ensas las elaciones en e Hispania e I alia, especialmen e en e las iglesias espa- ñolas y la omana, en gene al bajo el p o ec o ado del os ogodo Teodo ico el G ande. P ocopio de Cesa ea habla de una u a come cial que enlaza Géno a con los pue os del mediodía de las Galias y de Hispania. Pos e- io men e debie on exis i ambién lazos in ensos en e la I alia bizan ina y las ie as hispanas some idas al Impe io de O ien e49. 44. Concilio de Ta agona, canon 2: «U cle ici emendi ilius el endendi ca ius non pe mi an u . Sicu canonum s a u is i ma um es , quicumque in cle o esse olue i emen- di ilius el endendi ca ius s udium non u a u . Ce e si hoc olue i exe ce e, cohibea u a cle o». C . J. VIVES (sup a n. 30), 35. 45. C . J. ORLANDIS ROVIRA, «La An igüedad» (sup a n. 3), 580. 46. GREGORIUS TURONENSIS, His oi a ecclesiae anco um, ed. Guadi y Ta acone, Pa is 1836, IX, 22; J.A. GARCIA DE CORTAZAR Y RUIZ DE AGUIRRE, Nue a His o ia de España en sus ex os. Edad Media, San iago de Compos ela 1975, 81-82. 47. Se con iene en un documen o del 629 publicado po Jacobs según F. DAFIN (sup a n. 31), 389. 48. Exis ía una colonia de b e ones en la cos a gallega en e. El Fe ol y el ío Eo. C . J.N. HILLGARTH, Visigo hic Spain, Byzan ium and he I ish, Lond es 1985; P.D. KING, Law (sup a n. 3), 196. 49. C . J.A. GARCIA DE CORTAZAR (sup a n. 46), 82; J. ORLANDIS ROVIRA, «La An- igüedad» (sup a n. 3), 580. 147 ANTONIO PEREZ MARTIN e) G ecia y Asia Meno . Cons a que los clé igos an con ecuencia a Cons an inopla (piénsese en San Leand o, Juan de Bícla o, Liciniano de Ca agena), lo que hace supone que exis i ían ambién elaciones come - ciales. O Las Galias. También cons a que la España isigoda come ciaba con el eino anco, an o po ie a, siguiendo las calzadas omanas, como po los ma es Can áb ico (la única ía que enían los sue os) y Medi e áneo. Po ellas se expo aba acei e, los co dobanes, joyas y made as pa a la cons- ucción na a150. En conclusión, se puede deci que exis ió el come cio en la época i- sigoda y que ue p ac icado undamen almen e po o ien ales (g iegos, si ios y judíos). Es a es a g andes asgos la si uación come cial du an e el pe íodo isigodo en la Península Ibé ica, al como se desp ende de la escasa do- cumen ación conse ada. 7. Res a aho a el que examinemos su egulación ju ídica, al como apa- ece ecogida en el Libe Iudicio um o Lex Visigo ho um. No amos a en- a aquí a examina aquellas no mas que, si bien no son di ec amen e co- me ciales, sí son a o ables pa a el omen o del come cio in e io . Me e- ie o, po ejemplo, a las no mas sob e la segu idad de los caminos e es es y sob e las ías ma í imas y lu iales, en a o de iandan es ex anje os, e c. 51 . Nues o examen se a a limi a a las no mas con enidas en el í ulo 3 del lib o 11 del Libe . La p ime a cues ión que nos su ge es la de po qué es án ubicadas en ese luga del Libe . El lib o XI con iene sólo es í ulos: 1) de los médicos y los en e mos 52 , 2) de la iolación de sepul u as y 3) de los me cade es de ul ama . ¿Po qué se han colocado jun os es os es í ulos sin ene apa en e- men e conexión lógica ninguna? A. d'O s ha man enido que los dos úl imos í ulos ci ados apa ecen jun os po que po mo i os c onológicos en las No- elas de Valen iniano III a una de sepuk i iola o ibus 53 , sigue o a de ne- go ia o ibus 54 . Como es a úl ima al a en el B e ia io de Ala ico, piensa que la conexión en e ambas disposiciones se in odujo en el mundo isigó ico 50. C . J. ORLANDIS, «Communica ions e échanges en e l'Espagne isigo hique e la F ance mé o ingienne», Annales de la Facul é de D oi e des Sciences économiques de Toulouse 18 (1970) 253-262; M. ROUCHE, «Les éla ions anspy énéennes du V e siécle», Les communica ions dans la Peninsule Ibé ique au Moyen-Age, Pa is 1981, 13-20. 51. C . LV 8.4.23-27, 8.4.9, 8.4.28-29, 5.1.6, 1.1.7, 2.1.10, 2.1.18, 6.4.4, 7.2.18, 8.4.26-27, e c. C . J.A. GARCIA DE CORTAZAR (sup a n. 46), 79-84. 52. C . el excelen e es udio de C. PE , «Lex Visigo ho um 11,1: De medicis e eg o- is», Cuade nos de His o ia de españa 67-68 (1982) 5-32. 53. C . P.M. MEYER, Leges No ellae ad Theodosianum pe inen es, Apud Weidman- nos 1971, 114-117. 54. C . P.M. MEYER (sup a n. 53), 117-118. 148  [81 Obse aciones a Libe ludicio um 11.3 con an e io idad a la elabo ación del B e ia io, es deci , en el Código de Eu ico. Apun a incluso que el hecho de no habe sido ecogida en el B e- ia io pudo obedece al p opósi o de sus edac o es de e i a epe iciones, ya que el B e ia io no de ogaba el Código de Eu ico, sino que e a su com- plemen o. La colocación al inal del Libe se explica ía po el hecho de que el come cio ue a lle ado a cabo po pe sonas de ango modes o o ex an- je as55. Quizás la explicación haya que busca la poniendo en elación el Libe con el Código de Jus iniano. Teniendo en cuen a las indudables elaciones exis en es en e el eino de Toledo y el Impe io de O ien e se puede da po descon ado el que los edac o es del Libe conocían el Código y es p o- bable que el Código Jus inianeo haya sido no sólo el modelo que u ie on delan e los edac o es del Libe , sino que incluso la idea de ecopila la le- gislación isigoda en el Libe su gie a an e la apa ición del Código jus i- nianeo. Es in e esan e señala que an o el Código de Jus iniano como el Libe ienen una dis ibución de ma e ias simila , o denada en ambos en doce lib os. Las es ma e ias del í ulo 11 del Libe ienen su ubicación en los lib os 10, 9 y 11 espec i amen e del Código de Jus iniano56. 8. Con espec o al au o y época en que se die on es as leyes hay que ene en cuen a, como p ime da o, el de que odas ellas apa ecen en las es ecensiones del Libe ( eces indiana, e igiana y ulga a) y, como se- gundo, que en la mayo ía de los códices, aunque no en odos, apa ecen cali icadas como «an iquae», lo que pa ece indica que, como mínimo, p o- ceden de la época an e io a Reca edo. Una lec u a a en a del ex o de las cua o leyes nos descub e en ellas simili udes e minológicas y es ilís icas, po lo que en a den o de lo lógico el a ibui las cua o a un mismo au o . Pe o ¿quién ue su au o y cuándo ue on o igina iamen e p omulgadas? A es os in e ogan es se han dado di- e sas con es aciones. Al a o d'O s man iene que las cua o leyes p oceden del Código de Eu- ico p omulgado en el 476. Al ex ende Eu ico su dominio a la cos a me- di e ánea de las Galias, con mo i o de la caída del Impe io Romano, se ía una ocasión p opicia pa a eglamen a el come cio ma í imo. A es e g upo pe enece ían ambién las disposiciones sob e despojos de nau agio 57 . La sob iedad de es ilo de las cua o leyes es á en consonancia con las leyes e- cogidas en la pa e conse ada del Código de Eu ico. Finalmen e, la cone- xión ilógica de es e í ulo, colocado después del dedicado a la iolación de 55. A. d'ORs (sup a n. 1), 468-469. 56. No obs an e, has a el momen o, no he encon ado ninguna p ueba di ec a de que los au o es del Libe al edac a lo hayan enido p esen e al Código de Jus iniano, com- pues o unos 120 años an es. 57. Recogidas en LV 7.2.18, ambién an igua. [ 9 ]  149 ANTONIO PEREZ MARTIN La e sión que de es a ley se hace en el Fue o Juzgo es como sigue: «Que los me cade es dul a po os de en se judgados po sus jueces e po sus leyes. Si los me cade es dul a po os an algun pley o en e si, ningun juez de nues a ie a no le de e judga ; mas de en segund sus leyes e an e sus jueces». Como en el caso an e io , ambién aquí amos a limi a nos a hace unas obse aciones sob e algunos é minos u ilizados en es a ley. Con la exp e- sión in e se se exp esa que es a egulación iene igencia cuando se a a de con o e sias que ienen los me cade es de ul ama en e sí, no cuando las ienen con la población goda o hispano omana, ni ampoco en las cau- sas c iminales. Con la exp esión suis legibus, es deci , las leyes po las que se an a egi los come cian es de ul ama en sus cues iones in e nas, según Dahn se en iende el de echo jus inianeo, ya que los me cade es p ocedían de e- i o ios some idos al empe ado y, consiguien emen e, ese e a su de echo p opio según el p incipio de la pe sonalidad de las leyes 96 . Pienso que es más lógico el iden i ica es as leyes de los me cade es de ul ama con las no mas consue udina ias del de echo me can il ma ino, con encionalmen e llamadas leyes de Rodas, que en e los siglos VIII al X se ecopila on bajo el nomb e de Nomos Rhodios Nau ikos97 El é mino elona ii se con iene en el Libe únicamen e en es e pasaje. En el Código Teodosiano los elona ios son unciona ios enca gados de la ecogida del eloneum o impues o sob e impo aciones ma í imas, que se pa- gaba al llega al pue o y consis ía en un an o po cien o del alo de la me cancía 98 . En el Libe , independien emen e de que engan o no la un- ción de ecaudado es de impues os, son á bi os o jueces, como aduce la e sión medie al. ¿Quiénes e an es os elona ios? Dahn c ee que se a a de cónsules ex- anje os elegidos po los mismos me cade es pa a que esol ie an sus con- o e sias in e nas, a los que el ey enca gaba ambién la ecaudación del impues o. Goldschmid y Zeume piensan en unciona ios eales isigodos, enca gados de la pe cepción del impues o aduane o y de conoce las causas en e come cian es m . A. d'O s, a ando de compagina ambas eo ías, su- pone que se ían unciona ios egios enca gados de la ecaudación de ibu- 96. C . F. DAHN (sup a n. 3) 401. 97. Ha sido edi ada c í icamen e po ASHBURNER, The Rhodian Sea-Law, edi ed om he manusc ip s, Ox o d 1909. C . H. POHLMANN, «Die Quellen des Handel ech s», en H. COING, Handbuch de Quellen und Li e a u de neue en eu opbiischen P i a ech sgeschi- ch e, I, Munich 1973, 806-907. 98. C . sup a no a 23. 99. F. DA HN (sup a n. 3), 397. 100. GOLDSCHMIDT (sup a n. 87) 333 ss; K. ZEUMER (sup a n. 64) 404. 156  [16] Obse aciones a Libe ludicio um 11.3 os, pe o elegidos no en e la población goda sino de en e los come cian es de ul ama 101 . En ealidad los da os que nos p opo cina el ex o son an escasos que es posible cualquie a de las eo ías p opues as. ¿Den o de qué adición ju ídica debemos coloca es a egulación? Dahn man iene que en la adición ge mánica con su p incipio de la pe - sonalidad de las leyes iw . O os piensan en la adición omana, que enía el p ae o pe eg inus que en casos simila es aplicaba el ius gen ium y que econocía una ju isdicción especial a algunos g upos de pe sonas, como los judíos, al pa ece no sólo en ma e ias eligiosas 1(13 . Quizás lo más adecuado sea encuad a es a ley, lo mismo que la p eceden e, no en el mundo ge - mano ni en el omano clásico sino en el o ien al, del que p oceden an as cosas del Bajo Impe io y del eino isigodol". 12. En la e ce a ley se p ohibe a los me cade es de ul ama la ex- po ación de escla os, a quienes u ilizaban sob e odo como guías e in é - p e es y pa a la ca ga y desca ga de me cancías. Su eno li e al es como sigue: «Si ansma inus nego ia o me cenna ium de locis nos is se- cum ans ule i . Nullus ansma inus nego ia o de sedibus nos is me cenna ium audea in locis suis ans e e. Qui con a hoc e- ni e em a e i , in e a isco nos o ami lib am unam e p e e ea C lagella suscipia ». La e sión que de ella hace el Fue o Juzgo iene el siguien e eno li e al: «Si el me cade o dul apo os lle a consigo sie o de nues o egno. Ningun me cade o de endemos que no lle e consigo sie o de nues o egno. E si alguno lo icie e, peche al ey una lib a de o o e demas eciba C azo es». El é mino me cenna ius que u iliza la ley, según Dahn y A. d'O s es el ca ac e ís ico de es a época, en que se ha pe dido el concep o de locación de se icios y se han equipa ado en muchos aspec os el ob e o escla o y el lib e y se legisla sin p es a a ención a al dis inción ws . Es o mismo se con i ma examinando el ex o de la ley 4. a , en la que se u ilizan como si- nónimos los é minos me cenna ius y se us". 101. A. d'Ous (sup a n. 1), 470-471. 102. F. DAHN (sup a n. 3), 396-397. 103. C . Codex Theodosianus 16.8.13, 2.1.10. 104. C . SCHLUNK, «Relaciones en e la península ibé ica y Bizancio du an e la época isigoda», A chi o español de A queología 18 (1945) 177-204. 105. F. DAHN (sup a n. 3), 402-403; A. d'ORs (sup a n. 1), 481. 106. En el ex o la ino en la úb ica y al inicio de la disposición u iliza el é mino me cenna ium mien as al inal emplea se um. En la e sión omance en ambos casos aduce po sie o. [17]  157 ANTONIO PEREZ MARTIN C eemos que ienen azón Dahn y Ve linden cuando man ienen que con es a disposición se a a ía de lucha con a la escasez de mano de ob a y es a ía den o de la polí ica seguida en o as disposiciones ecogidas en el Libe ela i as al obo de c iados, a la p ohibición de casa se con muje es iejas, e c.". Menos con incen e nos pa ece A. d'O s al de ende que la p incipal mo i ación debió se eligiosa y con es a ley se a a ía de p o ege a los escla os c is ianos en e a los judíos y se inse a ía en la adición de disposiciones de Cons an ino" y leyes isigodas". Pa a la comp ensión de la pena pecunia ia de una lib a de o o (equi- alen e a 72 sueldos), que se impone al me cade que se lle a a sus ie as a un escla o, pueden ene se en cuen a algunos da os: la manu ención de un niño meno de 10 años se es imaba en un sueldo po año ll ° y la com- posición po la mue e de un a ón se es imaba, según la edad del mue o en e 60 y 300 sueldos, mien as en la muje oscilaba en e 30 y 250 suel- dos111. Con espec o a la pena de azo es hay que indica que se a aba de una pena ecuen e en e los isigodos y que alcanzaba a las clases más al as, aún cuando gene almen e en las clases al as se cas igaba con composición cuando a los escla os se les penaba con azo es. En con aposición al de- echo omano, en el isigodo la pena de azo es no lle aba de po sí la in- amia. En los deli os más g a es se solía cas iga con 100 azo es a los lib es y 200 a los escla os, siendo en o os deli os meno el núme o de azo es p esc i o/12. 13. Po úl imo en la ley 4. a se ija una asa mínima pa a el a iendo de escla os y se es ablece que debe se es i uído a su dueño al inaliza el con a o. El eno li e al de la ley es como sigue: «Si ansma inus nego ia o me cenna ium p o conme cio sus- cepe i . Si quis ansma inus nego ia o me cenna ium de sedibus nos is p o ege ando conme cio suscepe i , de p o bene icio eius solidus es pe annum unum, e nihilhominus inple o placi o se - um domino e o ma e coga u ». 107. F. DAHN (sup a n. 3), 409: Ch. VERLINDEN, L'escla age dans l'Eu ope médié- ale, 1, Péninsule Ibé ique-F ance, B gge 1955, 65 ss. 108. Codex Theodosianus 16.9. C . A. d'Ons (sup a n. 1) 481-482 no a 73. 109. C . LV 5.4.21, 12.2.14, 12.3.16, 12.3.18. C . A. d'Ons (sup a n. 1), 482. 110. C . LV 4.4.3. 111. C . 8.4.16. 112. C . F. DAHN, Wes go hische S udien. En s ehungsgeschich e, P i a ech , S a - ech , Ci il- und S a -P ozess und Gesamm k i ik de Lex Visigo ho um, Wu zbu g 1874, 186-188. 158  [18] Obse aciones a Libe ludicio um 11.3 La e sión que de ella se hace en el Fue o Juzgo es como sigue: «Si el me cade o dul a ma da alguna cosa a algun sie o. Si algun o ne me cade o dul a po os oma e algun sie o de nues o egno que le lle e sus me cade ias, po cada anno dél es ma- a edis po su abajo e a cabo del plazo en egue el sie o a su seno ». La in e p e ación de es a ley no o ece especiales p oblemas. El único quizás adica en ija el des ina a io del dine o pagado po el a iendo de los se icios del sie o. Aunque Dahn man iene que ese dine o e a pa a el peculio del escla o 113 , me pa ece más lógico pensa que se a aba de un dine o que se pagaba al dueño po p es a le al escla o du an e un año. A. d'O s man iene que la inalidad de es a ley e a la de p o ege a los escla os c is ianos con a los judíos, pa a que no los u ie an demasiado iempo en alquile 114 . A nues o juicio el in se ía el mismo que en la ley an e io : impedi la expo ación de mano de ob a, a la ez que se pe mi ía a sus dueños un mejo ap o echamien o de la misma. 113. F. DAFIN (sup a n. 3), 404. 114. A. d'ORs (sup a n. 1), 481. [19]  159