Antonino Liberal. Metamorfosis. Edición de José Ramón del Canto Nieto
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160 RESEÑA DE LIBROS EM LXXII 1, 2004 kera y tercera en castellano de las Imágenes, que viene a sumarse a la de Luis Alberto de Cuenca y Miguel Ángel Elvira en Siruela (1993) y a la de Francesca Mestre en Gredos (1996). HELENA RODRÍGUEZ SOMOLINOS ANTONINO LIBERAL, Metamorfosis. Edición de José Ramón del Canto Nieto. Madrid, Akal, 2003. ISBN 84-460-1758-X. Del mitógrafo griego Antonino Liberal no se conoce más que este nombre, que se ha trasmitido junto a su propia obra, los Sufrimientos de amor de Partenio y otras en un único manuscrito, el Palatinus Graecus Heidelbergensis 398. Se supone que pudo vivir en el siglo II o III d.C. Lo que nos ha llegado de él son cuarenta y un relatos de metamorfosis en forma bastante breve: apenas pasan de la página cada uno de ellos. La mayoría versan sobre temas poco conocidos. Se trata, como su propio título indica – MetamorfÓsewn sunagwgÉ – de una recopilación de mitos tomados en forma de compendio de diversos autores, sobre todo Beo y Nicandro, y acompañados de unas anotaciones que dan cuenta del origen de cada una de las historias. La autenticidad de estas últimas ha sido muy debatida. El interés de Antonino Liberal radica en varios factores: por una parte, proporciona noticias valiosísimas sobre obras perdidas; a la vez, reproduce versiones preciosas para comparar y aquilatar otras obras posteriores como las Metamorfosis de Ovidio – así los capítulos sobre Cicno o Múnico (XII, XIV) –; finalmente, es la única fuente de otras historias que, de no ser por él, se habrían perdido. Constituye el único testimonio, por ejemplo, de las numeradas como IV (Cragaleo), V (Egipio) o XIII (Aspalis). Curiosamente, Antonino Liberal ha tenido bastante fortuna en España en los últimos años: esta es la tercera traducción moderna, aunque la única que se ocupa exclusivamente de él. En 1989 apareció en la Biblioteca Clásica Gredos una primera versión de María Antonia Ozaeta Gálvez con introducción de Esteban Calderón Dorda acompañada de las Alegorías de Homero de Heráclito; hace poco, en 2002, se publicó también en Akal un volumen misceláneo de Mitógrafos griegos a cargo de Manuel Sanz Morales que reunía traducciones de Eratóstenes, Partenio, Antonino Liberal, Paléfato, Heráclito y un llamado Anónimo Vaticano. Ambos libros, magníficos en general, traducen el texto griego de la edición bilingüe de Papathomopoulos en la colección Budé (Antoninus Liberalis, Les Métamorphoses, París, 1968). José Ramón del Canto Nieto se ha basado también en el trabajo de Papathomopoulos, del que ha realizado igualmente una excelente versión. La mayor novedad de este libro la constituyen sin duda los comentarios que acompañan a cada una de las historias y que amplían enormemente las notas aclaratorias de los libros anteriores. El punto de partida han sido, naturalmente, las abundantes y magníficas anotaciones de la edición francesa, que, además, se han enriquecido en este caso con otros materiales procedentes de estudios más modernos. De esta manera, a cada capítulo le siguen unos textos que duplican o triplican como mínimo la traducción del original y que sitúan las leyendas en sus fuentes, tratan de las relaciones con otros mitos y apuntan a interpretaciones y valoraciones de las historias. En general, tales comentarios resultan muy interesantes y, por cierto, mucho más cómodos de leer que el sistema de notas de las demás ediciones. Por otra parte, el griego de esta colección de extractos combina la sencillez de la sintaxis con cierto rebuscamiento en el léxico: lo primero se refleja bien en la presente traducción.
EM LXII 1, 2004 RESEÑA DE LIBROS 161 El libro cuenta con dos prólogos: el primero, quizá demasiado abstracto, es el más largo y versa sobre las metamorfosis en general; aunque no carece del todo de interés, posiblemente resulte superfluo como introducción a la obra de Antonino Liberal. Más acertado y pertinente es el segundo estudio, dedicado, ya más concretamente, al autor, a su obra y a situar esta en su contexto literario. Después de dar noticia sobre ediciones y trasmisión, acaba esta parte del libro con una bibliografía dividida también en dos partes: la segunda, más extensa, sobre mitología y generalidades ocupa diez páginas, mientras que la primera, centrada en Antonino Liberal apenas llega a las tres. La verdad es que en este caso no hay mucho más que citar: los estudios sobre nuestro escritor son muy escasos, pero por esto mismo sorprende que la lista no sea exhaustiva y llaman la atención algunas ausencias recientes como, por ejemplo, la de J. Davidson (Mnemosyne 50.2, 1997). Rematan este cuidado volumen cuatro índices: de leyendas en el manuscrito original, de metamorfosis, de autores a los que extractó Antonino Liberal y, por último, el de nombres. En resumen, un volumen interesante, no tanto, como ya se ha apuntado, por la novedad de las traducciones cuanto por lo útil de los estudios y comentarios que las acompañan. JUAN J. MARTOS PROCLO, Himnos y epigramas. Traducción, introducción y notas de J. Mª Álvarez Hoz y J. M. García Ruiz. Donostia, Iralka, 2003, 110 pp. Este libro constituye la primera traducción al español de los himnos de Proclo, de los que contábamos con la versión italiana de 1975, debida a E. Pinto y con la más reciente al inglés de 2001 a cargo de R. M. Van den Berg. La obra se abre con una breve introducción, que podría calificarse de divulgativa si no fuera por la especialización del tema, sobre la utilización de los himnos entre los neoplatónicos y el carácter, la lengua y el estilo de los himnos de Proclo, y concluye con una bibliografía. Hubiera sido deseable, por la complejidad y la escasa bibliografía que sobre este tema hay en español, una mayor discusión sobre el carácter teúrgico de estos himnos, y la relación de éstos con la jerarquía divina que Proclo establece en su obra, especialmente en su Teología Platónica.Luego sigue el texto (que presenta variantes mínimas respecto a la edición de Vogt) y la traducción de los himnos propiamente dicha. Los autores incluyen, además de los siete himnos que la tradición y la crítica reconocen de Proclo, otros tres himnos (“A Ares”, “Al Dios Trascendente” y “Al Dios Caldeo”) de más que dudosa atribución; es más, los argumentos en contra de esta autoría son más convincentes que los que la defienden, y los autores no explican suficientemente por qué se oponen a lo que es hoy día doctrina común, sino que se limitan a mencionar las tesis a favor y en contra. Por último, incluyen tres fragmentos breves de himnos atribuidos a Proclo, dos por autores antiguos y el tercero recogido en el comentario de Proclo al Crátilo platónico. La traducción de cada himno, que es muy fiel al texto griego, está precedida de una breve introducción que contiene un comentario formal y estilístico. Acompañan a la versión notas aclaratorias, que resultan insuficientes, dada la complejidad y la riqueza de la teología teúrgica. A los himnos siguen el texto y la traducción de cuatro epigramas de Proclo, de los que se hace un comentario estilístico y métrico muy completo, y concluye con un breve apéndice en que se recogen himnos y epigramas de otros autores que aparecen en la obra de Proclo y un índice de nombres.