Los Diálogos de Vives y la Didáctica de la Lengua
Abstract
Vives, como humanista renacentista, y durante la transición del Humanismo prerrenacentista al renacentista hizo un buen uso de la lengua, entendiéndola como instrumento lingüístico y forma de comunicación cultural. En su obra los Diálogos o Linguae latinae explanatio aborda cuestiones relacionadas con el aprendizaje de la lengua y refleja la conciencia lingüística de la época. Antecedentes de la tradición dialógica están presentes en esta obra, especialmente en dos cuestiones: en el uso de la lengua y en la estructura dialógica empleada.
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275 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Nºs 34-35 (años 2011-2012) » LOS DIÁLOGOS DE VIVES Y LA DIDÁCTICA DE LA LENGUA JUAN LUIS MONREAL PÉREZ Universidad de Murcia (España) [email protected] Resumen: Vives, como humanista renacentista, y durante la transición del Humanismo prerrenacentista al renacentista hizo un buen uso de la lengua, entendiéndola como instrumento lingüístico y forma de comunicación cultural. En su obra los Diálogos o Linguae latinae explanatio aborda cuestiones relacionadas con el aprendizaje de la lengua y refleja la conciencia lingüística de la época. Antecedentes de la tradición dialógica están presentes en esta obra, especialmente en dos cuestiones: en el uso de la lengua y en la estructura dialógica empleada. Palabras clave: Humanismo prerrenacentista y renacentista. Tradición dialógica. Conciencia lingüística. Lengua. Didáctica. Aprendizaje. Abstract: Vives, as a Renaissance Humanist and during the transition from Pre Renaissance to Renaissance Humanism, used language well, seeing it as a linguistic tool and form of cultural communication. In his work Dialogues or Linguae latinae explanation he tackles issues linked to the teaching of language and reflects the linguistic awareness of the age. Antecedents of the dialogue tradition are found in this work, in particular in the two areas of language: use and the dialogue structure employed. Key words: Pre Renaissance and Renaissance Humanism. Dialogue tradition. Linguistic awareness. Language. Didactics. Learning. Résumé: Vives, pendant la transition de l’Humanisme de la Prérenaissance à la Renaissance, fait un bon usage de la langue, tant comme instrument linguistique que comme forme de communication culturelle. Dans son ouvrage les Dialogues ou Linguae Latinae explanatio, il aborde les problèmes relatifs à l’apprentissage de la langue tout en représentant la conscience linguistique de l’époque. Certains antécédents médiévaux de la tradition dialogique médiévale y figurent spécialement à propos de l’usage de la langue et dans la structure dialogique employée. Mots-clés: Humanisme de la Prérenaissance et de la Renaissance. Tradition dialogique. Conscience linguistique. Langue. Apprentissage. 1.INTRODUCCIÓN A lo largo de los siglos XIV y XV –periodo prerrenacentista– se desarrolla en Europa una importante conciencia lingüística que se materializa en la oposición del latín medieval frente al latín humanístico y en la convivencia entre lengua latina y lengua romance. Se produce, por tanto, la convergencia de dos sistemas
276 «Homenaje al Dr. Alberto Millán Chivite». Nºs 34-35 (años 2011-2012) lingüísticos. Por una parte, el latín es utilizado como un recurso lingüístico vinculado al saber y a los Studia humanitatis en general y, por otra, el romance es usado como lengua común y del pueblo que acaba imponiéndose al latín y extendiéndose a toda Europa a partir del siglo XVI con el auge de las lenguas vernáculas. El uso de la lengua que Juan Luis Vives hace durante la transición del Humanismo prerrenacentista al renacentista refleja la conciencia lingüística de la época. Por un lado, este recurre a la lengua latina como lengua culta, que le da acceso al mundo clásico, que le posibilita comunicarse con la clase ilustrada de toda Europa y que le asegura un mercado amplio de lectores para su producción científica. Vives considera el latín, en definitiva, como segunda lengua materna. Pero, por otro lado, también conoce y usa las lenguas vernáculas, puesto que crece y cohabita a lo largo de su vida con diferentes lenguas como bagaje lingüístico natural. Vives hace un buen uso de las lenguas, clásicas y vernáculas, entendiéndolas como instrumento lingüístico y forma de comunicación cultural (Carrera, 1988). Aunque valora el latín como la lengua por excelencia haciendo un uso exclusivo de la misma en sus escritos, sin embargo la referencia a las lenguas vernáculas es una constante en sus escritos, especialmente en su Linguae latinae exercitatio o Diálogos y en De Disciplinis. Por ello creemos que Vives, aunque considera que el latín es el elemento angular del sistema lingüístico, favorece la convivencia ligüística entre el latín y el romance, al pensar que la utilización de la lengua vernácula es buen método de enseñanza para ir de lo fácil a lo difícil, de lo simple a lo complejo en el aprendizaje del latín. En los Diálogos de Vives o su Linguae latinae exercitatio se abordan cuestiones relacionadas con el arte de enseñar y el aprendizaje de la lengua y su metodología y es un buen reflejo de la conciencia lingüística de la época. En el examen de esta obra se tiene en cuenta tanto la tradición histórica literaria que le precede como el contexto general de la obra vivesiana. 2. TRADICIÓN EN LOS DIÁLOGOS RENACENTISTAS El diálogo como género literario atraviesa toda la historia de la literatura (García Berrio y Huerta, 1995). Ello significa que, independientemente del diferente peso histórico que este género literario ha tenido a lo largo del tiempo, el uso de este recurso literario siempre se ha hecho presente, tal como lo confirman las diferentes producciones literarias. Además de señalar la continuidad de uso de este género en las literaturas, JUAN LUIS MONREAL PÉREZ / UNIVERSIDAD DE MURCIA (ESPAÑA)
277 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Nºs 34-35 (años 2011-2012) » también hay que indicar la diversidad de sus contenidos (Calero, 1994). Lo que hay de común en el uso de este género literario es la técnica que lo caracteriza, y lo que le diferencia en el uso es la finalidad o contenidos que transmite. Dicha diversidad temática no impide observar que determinados contenidos sean recurrentes a lo largo del tiempo, bien por la importancia que en sí tienen o bien porque la coyuntura histórica y cultural les dan actualidad; este es el caso de la ‘educación’ y el ‘aprendizaje’. No cabe duda de que este contenido, al haber sido una preocupación constante en el hombre, explica que muchos pensadores se hayan ocupado de reflexionar y de elaborar teoría al respecto, utilizando para ello el recurso literario del diálogo. Volviendo al uso de los diálogos a lo largo de la historia de la literatura, conviene decir que en la época renacentista este género ha tenido un desarrollo considerable (Ibid.), siguiendo la tradición que el mismo tuvo en el periodo clásico con las aportaciones relevantes de Platón, Cicerón, Luciano. La expresión renacentista de este género no solo es el resultado de la incorporación de la tradición clásica, sino que también la tradición medieval en este campo ha sido recogida en los diálogos renacentistas. Esta visión de continuidad y de presencia de las dos tradiciones anteriores de los diálogos en los correspondientes diálogos renacentistas se aparta de la interpretación que, a veces, se hace de la Edad Media como un periodo que produce una ruptura con la tradición clásica de los diálogos y, por tanto, no trasmite el testigo de este recurso literario a la tradición humanista del Renacimiento (Gómez, 2004). 3. EL APRENDIZAJE Y EL USO DE LA LENGUA EN LOS DIÁLOGOS LITERARIOS Tal como se ha indicado antes, los diálogos contienen temáticas diversas en los diferentes campos disciplinares que han sido relevantes en el tiempo, como la ciencia, la filosofía, la religión, la educación y lo literario en general. Puesto que este articulo versa sobre los Diálogos de Vives (Vives, 1994), obra en la que el valenciano reflexiona principalmente sobre el uso de la lengua y su aprendizaje (Calero, 1994)1, parece conveniente –a fin de contextualizarla– presentar una breve perspectiva histórica sobre los Diálogos. 1 Francisco Calero señala en la obra que se referencia la conveniencia de llamar también a los Diálogos como Diálogos Escolares por tratarse de «obras escritas en forma dialogada para la práctica de una lengua, cuya temática versa normalmente sobre aspectos escolares o de la vida cotidiana» (Ibid.: 3). Este trabajo introductorio de Calero a los Diálogos de Juan Luis Vives es de obligada lectura para quienes quieran conocer a fondo esta obra. LOS DIÁLOGOS DE VIVES EN LA DIDÁCTICA DE LA LENGUA
278 «Homenaje al Dr. Alberto Millán Chivite». Nºs 34-35 (años 2011-2012) El uso que los humanistas renacentistas hacen de la lengua y del aprendizaje de la misma en los Diálogos, difícilmente puede no estar influenciado por los usos anteriores de los mismos, tanto los derivados de la tradición clásica como de la medieval. Y ello, a pesar de que la nueva forma de ver el mundo y el hombre por parte de los humanistas –de los que Vives era un significado representante), les hiciera pensar e, incluso, decir que el orden nuevo que soñaban y querían conllevaba una ruptura con todo lo anterior, no reconociendo con claridad la influencia que ejercían sobre ellos los antecedentes o aportaciones históricas de los Diálogos al campo de la ciencia, la cultura, la educación y la creación literaria. La vuelta al mundo clásico no era para los humanistas, según expresaban, un quedarse anclado en ese contexto histórico, sino para recuperarlo desde otra mirada, la que exigía la era moderna que se abría paso. Pues bien, y a pesar de esta aparente ruptura, hay que reconocer la influencia que han tenido las tradiciones anteriores en los Diálogos renacentistas. Es precisamente en el Renacimiento2 cuando los Diálogos se multiplican, debido al interés especial que los humanistas muestran, de un lado, por usar y aprender el buen latín, volviendo a la tradición clásica, y alejarse de la forma como lo estaba usando el largo periodo medieval; y, por otro lado, por ordenar el uso de las emergentes lenguas vernáculas siguiendo el modelo normativo clásico. Ambas razones explican suficientemente la relativa eclosión que se produce de las llamadas obras Diálogos. Este movimiento humanista tendente a renovar el buen uso y el aprendizaje de las lenguas –latín y lenguas vernáculas) recorre todo el territorio de la Europa humanista, iniciándose en Italia con Valla a la cabeza y por ser la cuna del Renacimiento y extendiéndose sucesivamente al resto de Europa. Al igual que sucede en la Edad Media, también en el Renacimiento, Alemania se convierte en el espacio cultural que más cultiva los Diálogos, razón que explica que sea este país el que más contribuya con obras y estudiosos a la producción de este género literario. Aparte de que la distancia lingüística del alemán respecto a las lenguas románicas favorezca este hecho, juega también, a nuestro entender, otro factor en la explicación de esta situación: la sensibilidad histórica del pueblo alemán por la lengua en general, bien se trate del latín, como de la propia lengua alemana. No hay más que recordar al respecto lo que ha sido la gran contribución de Lutero a la lengua alemana, que tiene lugar en este contexto renacentista y favorecida por la receptividad y la sensibilidad de los alemanes por la lengua. 2 Para este periodo, cf. los trabajos de Gómez (2000), Marsh (1980) y AA. VV. (1990). JUAN LUIS MONREAL PÉREZ / UNIVERSIDAD DE MURCIA (ESPAÑA)
279 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Nºs 34-35 (años 2011-2012) » 4. VIVES Y LOS DIÁLOGOS Juan Luis Vives, en pleno Renacimiento, se suma a la corriente de humanistas a quienes desde diferentes frentes disciplinares les interesa el uso de la lengua y su aprendizaje. El conjunto de su obra se hace eco de esta preocupación, aunque han sido algunos de sus escritos, como ya se ha mencionado, los que han abordado esta cuestión de manera específica, concretamente el De Disciplinis (1531) y la Linguae latinae exercitatio o Diálogos (1539), escritos que han tenido un gran reconocimiento; el primero, por ser un importante y completo texto filosófico (Nero, 2008); y el segundo, por haber sido el de mayor éxito, atendiendo –entre otras razones3– al número de ediciones que ha tenido (Breva-Claramonte, 1994). El humanista valenciano por varias razones (González y Gutiérrez, 1999) se siente inclinado e, incluso, cómodo, con esta tarea: su conocimiento de las lenguas clásicas y manejo de un buen número de lenguas vernáculas por haber vivido en el corazón de Europa y haber tenido una alta movilidad en el interior de la misma; su preocupación por la educación y la didáctica; su ejercicio de docente y su cercanía a Erasmo, tanto en lo personal como en la profesional, fueron factores, entre otros, que le hicieron interesare por la lengua y por la forma de su aprendizaje. Vives, siguiendo también la tradición humanista en el uso de los diálogos, como buen instrumento que es para la comunicación y para el aprendizaje de la lengua, lo incorpora bien pronto a su agenda de trabajo, convencido de su utilidad y de su segura difusión, sobre todo cuando vio el éxito que anteriores Diálogos habían tenido, y, principalmente, los de Erasmo (Erasmo, 2005) que lograron setenta y siete ediciones en unos quince años —1518-1533 (Calero, 1994). No cabe duda que Vives con sus Diálogos, al igual que le sucedió a Erasmo, podía cubrir varios objetivos: contribuir al buen aprendizaje del latín por parte de los jóvenes4, uno de los frentes humanistas; facilitar su ejercicio docente de la lengua latina, actividad que desarrolló, prácticamente, en buena parte de su vida. Concretamente, Vives escribió esta obra mientras tutorizaba en el aprendizaje 3 Varios y diferentes motivos se han dado para explicar el éxito que ha tenido esta obra de Vives, señalándose: disponer de un vocabulario y de una gramática latinos (Noreña, 1978); ser los Diálogos mucho más que un libro de texto: son una obra artística completa (J. J. M., 1959); se trata del testamento de Vives (Rodríguez, 1987); acaso no haya libro en nuestra literatura tan íntimo y gustoso ( Martínez Ruiz, 1976); es un libro escolar y de lectura entretenida y provechosa (Calero, 1994). 4 Vives en la Dedicatoria de esta obra que hace al Príncipe Felipe expresa uno de los motivos principales por los que materializa este escrito: «Por esta razón, y a pesar de mis ocupaciones en tareas más importantes, ayudaré con gusto el aprendizaje de la juventud también en esta materia. He escrito para practicar la lengua latina unos ejercicios elementales de conversación que, por ser provechosos para los muchachos, según espero, me ha parecido bien dedicártelos a ti que eres Príncipe» (Vives, 1994: 1). LOS DIÁLOGOS DE VIVES EN LA DIDÁCTICA DE LA LENGUA
280 «Homenaje al Dr. Alberto Millán Chivite». Nºs 34-35 (años 2011-2012) del latín a la marquesa de Zenete, esposa del Conde de Nassau, en la ciudad de Breda -1537-1539-; aparte de servir de medio económico para sustentarse él y su familia y de tener notable difusión, la obra también facilitaba la difusión de las otras que Vives iba sacando al mercado europeo. La historia no tardó mucho en confirmar la intuición que tuvo: las ediciones de su obra superaron las trescientas, sobrepasando el número de ediciones que tuvo la correspondiente obra de Erasmo, así como la difusión que tuvieron las otras obras del valenciano. Los Diálogos de Vives consta de 25 textos, en los que se abordan diferentes temas, todos encaminados a servir de base y de instrumento para el aprendizaje del latín, y la mayoría de las mismas versan sobre aspectos relativos al espacio escolar. Pero son los diálogos XXIV y XXV los que Vives utiliza para transmitir su pensamiento o teoría sobre la educación. Desde el punto de vista del uso de la lengua y de su aprendizaje, es el conjunto de los diálogos los que constituyen el centro de interés de esta obra y en cada uno de ellos el valenciano va señalando progresivamente sus aportaciones a la lengua. 4.1. La lengua latina de los Diálogos de Vives Circunscribiéndose al uso de la lengua que Vives hace en esta obra, se observa que este la orienta para la práctica del latín y para enriquecer el vocabulario de personas que ya estaban iniciadas en esta lengua, lo que explica que introduzca dificultades al emplear neologismos y utilizar palabras, a veces, no muy usuales. Por otra parte, Vives, fiel a la tradición humanista, pretende hacer un buen uso del latín clásico. A tal fin, recomienda como práctica de la lengua latina la lectura de clásicos como Cicerón, Terencio y Plinio. No obstante, Vives no es partidario de la imitación en el uso del latín clásico, sino que cree que este debe ser actualizado aunque debe responder a los cánones clásicos de su uso. Ello hace que Vives utilice un estilo muy personal, directo y vivo, siguiendo el ritmo del género dialógico que le permite escenificar aspectos de la vida con el instrumento de la lengua. También está presente en Vives la influencia de Erasmo en el uso que hace de la lengua. La cercanía y, a veces, la dependencia de Vives respecto a Erasmo, explican este hecho. Los dos, no solo tienen un buen dominio del latín, sino que comparten estrategias humanistas en cuanto a la escritura y a la difusión de sus escritos. Ambos hacen uso de los diálogos, primero Erasmo y después Vives, escribiendo sus correspondientes Coloquios y Diálogos; ello hace que en el estilo directo y claro de Vives en el uso de la lengua se vea reflejado el estilo de Erasmo5. Igualmente, los dos seguirán estrategias parecidas en la difusión de sus obras, JUAN LUIS MONREAL PÉREZ / UNIVERSIDAD DE MURCIA (ESPAÑA)
281 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Nºs 34-35 (años 2011-2012) » siguiendo Vives las prácticas de Erasmo, aunque Vives con sus Diálogos le aventajó sobradamente en el número de ediciones que Erasmo alcanzó con sus Coloquios. 5. LAS APORTACIONES DE LOS DIÁLOGOS DE VIVES AL USO DE LA LENGUA EN EL CONTEXTO GENERAL DE SU OBRA El hecho de que los Diálogos de Vives entronquen con la tradición medieval y clásica de este género literario no le resta significación, sino que al contrario, esta continuidad la enriquece al constituirse esta obra en un punto de encuentro entre el pasado y el presente del Renacimiento. Esta consideración tiene su importancia desde el aspecto formal del género literario, el diálogo. Pero desde el punto de vista del contenido de la obra, ejercicios o temas para el estudio del latín como lengua, es donde se fundamenta y se explica el valor de esta obra y el éxito que tuvo. También desde esta perspectiva, la aportación del valenciano entronca con la tradición antigua y medieval de los Diálogos Escolares, ya que se ocupaban de la práctica de una lengua de forma dialogada y cuya temática versaba normalmente sobre aspectos escolares o de la vida cotidiana (Calero, 1994). Dicho esto, lo que nos interesa en este epígrafe es vincular las aportaciones que hace Vives en sus Diálogos con aquella parte de su obra que ha dedicado a ofrecernos su pensamiento sobre la lengua y la forma más adecuada para aprenderla, concretamente en su De Disciplinis, tal como se ha mencionado anteriormente. Y este examen se hará, teniendo en cuenta el contexto más general de su obra didáctica que ayudará al fin propuesto. 5.1. Vives y el uso y estudio de las lenguas Juan Luis Vives crece durante los primeros años de su vida en un clima lingüístico plural. El castellano y el valenciano forman su bagaje lingüístico natural, aparte de su temprano aprendizaje del latín. El destino que le esperaba, Francia, Países Bajos e Inglaterra le permitiría incorporar también de forma bastante natural el francés, flamenco e inglés, además del buen dominio del latín y buen conocimiento del griego. Por tanto, estamos ante un humanista que practicó con su ejemplo el uso de las lenguas, clásicas y vernáculas, entendiéndolas como 3 Varios y diferentes motivos se han dado para explicar el éxito que ha tenido esta obra de Vives, señalándose: disponer de un vocabulario y de una gramática latinos (Noreña, 1978); ser los Diálogos mucho más que un libro de texto: son una obra artística completa (J. J. M., 1959); se trata del testamento de Vives (Rodríguez, 1987); acaso no haya libro en nuestra literatura tan íntimo y gustoso ( Martínez Ruiz, 1976); es un libro escolar y de lectura entretenida y provechosa (Calero, 1994). LOS DIÁLOGOS DE VIVES EN LA DIDÁCTICA DE LA LENGUA
282 «Homenaje al Dr. Alberto Millán Chivite». Nºs 34-35 (años 2011-2012) instrumento lingüístico y forma de comunicación cultural. En cuanto a este aspecto, Vives adoptará una posición más abierta y funcional que Erasmo. Aunque ambos valoran el latín como la lengua por excelencia haciendo un uso exclusivo de la misma en sus escritos, sin embargo la referencia a las lenguas vernáculas en Vives es mucho mayor que en Erasmo. Posiblemente, la diferencia de edad entre uno y otro, veinticinco años mayor Erasmo que Vives, explique tal situación, ya que en este cuarto de siglo muchas cosas cambiaron, entre otras, la implantación de las lenguas vernáculas iba extendiéndose y consolidándose. Vives no solo será un usuario de las lenguas, sino que se ocupa de las mismas en sus escritos, reflexionando acerca de la lengua en general y proponiendo metodologías para su aprendizaje. Son varios los escritos de Vives en los que se ocupa de estas cuestiones: De ratione studii puerilis (1521), dos cartas que versan sobre la enseñanza de las lenguas; De tradendis disciplinis (1531)6, ambicioso tratado de la enseñanza de todas las disciplinas; De ratione dicendi (1533) o retórica, en donde se dedican capítulos a la manera de expresarse, la dialectología y la teoría de la traducción; De conscribendis epistolis (1536), dedicado al arte de escribir cartas y que es un libro introductorio sobre fórmulas, formatos, contenidos y tipos de cartas al nivel del principiante avanzado o estudiante intermedio; Linguae Latinae exercitatio o Los Diálogos (1539), que como anteriormente se ha dicho, constituyen un buen material para la conversación y en los que se encuentran expresiones coloquiales latinas. Es un libro de frases, de lectura, de conversación y de práctica de formas y estructuras (Breva-Claramonte, 1994). En las muchas y variadas reflexiones que Vives hace en su escritos a propósito de las lenguas y de la lengua, plantea una cuestión de carácter general que consideramos de gran utilidad e, incluso, de actualidad: el conocimiento de las lenguas es algo que no se agota en sí mismo, sino que son un medio que nos sitúan a las puertas de las artes, de las disciplinas y de los saberes. La necesidad de las mismas hay que entenderla, según Vives, desde esta perspectiva, tal como lo expresa en su obra De Disciplinis, en la Parte Segunda -Tomo II-, dedicado a La Enseñanza de las Disciplinas o la Formación Cristiana: Hasta este punto nos hemos ocupado del conocimiento de las lenguas que posibilitan el acceso a todas las disciplinas y a todas las artes, muy especialmente a aquellas que nos han sido transmitidas en las obras literarias de los grandes talentos. Por consiguiente, el desconocimiento de una determinada lengua cierra, por decirlo de algún modo, la puerta 6 Este escrito es la segunda parte de la gran obra de Vives De Disciplinis (1531), siendo la primera, De causis corruptarum artium y la tercera, De artibus. De tradendis disciplinis, la segunda parte, por su contenido y la filosofía que lo orienta puede servir de modelo de texto humanístico (Cf. Nero, 2008). JUAN LUIS MONREAL PÉREZ / UNIVERSIDAD DE MURCIA (ESPAÑA)
283 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Nºs 34-35 (años 2011-2012) » de entrada a la disciplina que está escrita y redactada en esa lengua. Pero recuerden los hombres aplicados al estudio que, si no añaden nada al conocimiento de esas lenguas, tan solo han llegado a los umbrales de las artes y se hallan enfrente de ellas o, para ser más exactos, en el vestíbulo; y recuerden igualmente que no es mejor conocer el latín y el griego que el francés y el español, toda vez que los eruditos se han visto privados de sacar provecho de su uso, ni que todas las lenguas del mundo merecen que uno se sacrifique exclusivamente por ellas en el supuesto de que no se busque una finalidad distinta (Vives, 1997, II: 149). 5.1.1 El uso del latín Conviene recordar de nuevo que Vives, al igual que lo hizo Erasmo, escribió toda su amplia obra en latín, y además en el latín del humanismo. Esta situación le vino impuesta, ya que el latín –pese a que las lenguas vernáculas en este tiempo empiezan a ganar terreno–, era la lengua oficial en las universidades7 y en toda la producción científica que se generaba en ellas o en su entorno. Con el aprendizaje que Vives adquirió de esta lengua en su formación inicial de Valencia y con el perfeccionamiento que consiguió en su segundo período parisino de formación, logró hablar y escribir un latín perfecto: Hay un hecho, sin embargo, que no ofrece duda. Cuando a sus diecisiete años el joven Vives llega a París para cursar Artes, es decir, filosofía, dominaba el latín, había estudiado griego y poseía una respetable erudición histórica, cultural y literaria en relación a la antigüedad grecorromana. Sería imposible que sin una base de cierta consistencia hubiera podido acumular los saberes latinos y literarios que muestran sus primeras publicaciones parisinas, habiéndose dedicado además a otras materias y lecturas, e incluso a enseñar él mismo (Fontán, 1992: 27). El conocimiento teórico y práctico que Vives tiene de la lengua latina no obedece a la pura funcionalidad y utilidad. Hay un plus adicional que le lleva a hablar y escribir en latín como una segunda lengua materna: el espíritu del humanismo: 7 Al respecto tiene interés el siguiente comentario de Lorenzo Riber, en el que señala que pese a la oficialidad del latín en una universidad tan relevante en aquel tiempo como Lovaina, ello no impedía el uso cotidiano de las lenguas vernáculas: «¡Qué enorme zumbido el de las colmenas estudiantiles de Lovaina en los comienzos del siglo XVI! En los días de Vives, esa tétrica ciudad llegó a albergar más de siete a ocho mil estudiantes procedentes de todos los puntos de Europa. Una vez salidos de las aulas, donde imperaba el latín, sus calles resonaban con todos los acentos de una bulliciosa Babel plurilingüe» (Riber en Vives, 1947: I, 40). Lo dicho para la Universidad de Lovaina es aplicable a las universidades hispanas, caso de Salamanca, pues ni siquiera en el Colegio Trilingüe se hablaba el latín de forma permanente (Moreno, 2006). LOS DIÁLOGOS DE VIVES EN LA DIDÁCTICA DE LA LENGUA
290 «Homenaje al Dr. Alberto Millán Chivite». Nºs 34-35 (años 2011-2012) quien el mimetismo es lo más gustoso y mejor. Y no solamente remedará las voces, sino también la pronunciación por no cometer falta en los acentos (Vives, 1948: II, 325).10 En segundo lugar, pone de relieve la utilidad de conocer bien y apoyarse en la lengua vernácula propia para el aprendizaje de las otras lenguas. Vives defiende el uso de la lengua vernácula, ya que según él, facilita el aprendizaje de las lenguas clásicas. Con esta posición, el valenciano avanza bastante, en términos de método de aprendizaje de las lenguas, y se distancia de Erasmo quien se quedó prácticamente encerrado en el uso de la lengua latina: «En este punto comenzará a verter pequeñas oraciones del inglés al latín, fáciles al principio y de una dificultad gradual después, en que entren en juego todos los géneros y tiempos de los verbos. Estas oracioncillas deben ser graves y de sano contenido, o festivas, salpicadas de gracejo urbano y de sales áticas» (Vives, 1948. II, 323). En tercer lugar, otra idea que está en su concepción de la didáctica es que para mejorar el aprendizaje conviene seguir el ejemplo de los que hablan y escriben bien. Vives, lejos de ser un formalista y un purista en el uso de la lengua, sí cree necesario como método de enseñanza imitar a los que bien hablan y escriben. Esta idea está fuera de duda y se ha constituido en un principio de aprendizaje fundamental en cualquier propuesta metodológica: Habla tú como oyeres que hablan los hombres doctos o leyeres en los escritores latinos. Evita, así en el hablar como en el escribir, todas aquellas voces que te parecieren sospechosas sin haberte previamente informado de tu maestro acerca de su latinidad. Con aquellos que hablan el latín incorrectamente, puesto que su locución puede corromper la tuya, prefiere hablar en inglés o en cualquier otra lengua en la que no exista tal peligro. Gusta de alternar con los que tienen una templada facundia. No hay deleite más puro ni subido que el de hablar con quienes tienen en su lengua remedios obvios y eficaces para todas las dolencias del alma (Íbíd: 329-330). En cuarto lugar, Vives también defiende que la enseñanza de las lenguas clásicas, concretamente el latín, debe hacerse por un maestro que conozca perfectamente su propia lengua vernácula. De nuevo, Vives sitúa a la lengua vulgar como instrumento de apoyo para el aprendizaje de lenguas no propias. Resulta difícil entender otra situación que no sea la indicada, para que tenga lugar un JUAN LUIS MONREAL PÉREZ / UNIVERSIDAD DE MURCIA (ESPAÑA) 10 Se ha recurrido a la traducción que Riber hace de la obra de Vives De Ratione Studii Puerilis, contenida en la Carta que Vives escribe a Catalina, reina de Inglaterra (1523), al no disponer de otra traducción mejor en castellano de dicha obra. La edición en castellano del Epistolario de Juan Luis Vives y preparada por Jiménez Delgado (1978) no incluye todo el texto de dicha carta, remitiendo a tal fin a las ediciones de las obras de Vives preparadas por Mayans (Valencia, 1782-1790).
291 «Cauce. Revista internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas. Nºs 34-35 (años 2011-2012) » aprendizaje en las adecuadas condiciones. No es fácil encontrar otro texto de Vives al respecto, en el que exponga con tanta claridad la cualificación que debe tener el maestro de su propia lengua vernácula: De la lengua vernácula de los niños tendrá el maestro un conocimiento exacto para enseñarles a través de esta de manera más cómoda y sencilla aquellas lenguas eruditas, pues, si en la lengua patria no usa de vocablos convenientes y adecuados al tema del que se habla, a menudo llevará a engaño a los niños y este error les acompañará tenazmente cuando sean ya adultos y grandes. ¿Qué decir del hecho de que los niños no entienden bien ni su propia lengua, a no ser que se diga todo con claridad meridiana? Conserve íntegra la memoria de la lengua patria en toda su antigüedad y tenga conocimiento no solo de las palabras recientes, sino también de las arcaicas y que quedaron ya obsoletas, y sea como una especie de administrador del erario de su lengua (Vives, 1997: II, 87-Tomo II.). En quinto lugar, Vives igualmente piensa que la utilización de la lengua vernácula en la enseñanza facilita una explicación clara y accesible y considera buen método de enseñanza ir de lo fácil a lo difícil, de lo simple a lo complejo, de lo accesible a lo que presenta más dificultad. Y en esta transición el uso de la lengua vernácula facilita el camino del aprendizaje: «Sea la explicación del preceptor en extremo fácil y diáfana. Al principio, hágase en palabras de la lengua vulgar, luego, paulatinamente, en voces latinas con una pronunciación clara y gestos que ayuden a la comprensión, siempre que no degeneren en el histrionismo» (Ibid.: 88). En sexto y último lugar, conviene destacar la idea vivesiana de que la práctica es un elemento necesario para el aprendizaje de las lenguas. De nuevo el sentido pragmático de Vives aparece en esta idea, ya que es consciente de que no importa en qué enseñanza, esta debe tener al mismo tiempo una orientación teórica y práctica. Vives todavía recordaba su experiencia en París cursando los estudios de filosofía. Allí pudo comprobar los excesos que se producían en la enseñanza de la dialéctica, bastante orientada a la pura especulación y alejada de planteamientos reales: La práctica de la escritura es provechosa en gran manera. Cicerón dice: ‘La pluma es el mejor maestro y perfeccionador del lenguaje’. Por lo tanto, después de que hayan aprendido la sintaxis, traducirán oraciones de la lengua vulgar a la latina y, asimismo, de esta a la lengua vulgar, pero serán al principio muy breves y se les irá añadiendo cada día algún elemento. Se obrará de idéntica manera en la lengua griega, aunque yo preferiría que aprendieran a verter de los griegos a nosotros que de nosotros a aquéllos (Ibid.: 96). Concluyendo, se puede decir que Vives aplica la didáctica a la enseñanza de la lengua y del lenguaje. Para él, las lenguas se deben aprender a través de la comunicación directa y la enseñanza en general debería basarse en la experiencia LOS DIÁLOGOS DE VIVES EN LA DIDÁCTICA DE LA LENGUA
292 «Homenaje al Dr. Alberto Millán Chivite». Nºs 34-35 (años 2011-2012) y en el contacto con los hombres. No obstante, en el caso del latín, teniendo en cuenta que dicha lengua no se habla de modo natural fuera del aula, Vives se ve obligado a incluir reglas gramaticales en su método didáctico para que se estudien al mismo tiempo que se aprende a conversar, aunque lo fundamental de dichas reglas es que se apliquen en la comunicación diaria. Después del examen de las aportaciones de Vives a la lengua y al lenguaje, se puede decir que fue un visionario de la didáctica de las lenguas y, a su vez, aplicó todos los elementos positivos de la época en la que escribió. 7. A MODO DE CONCLUSIÓN GENERAL A partir de las reflexiones hechas en las páginas anteriores sobre el pensamiento de Vives en relación a la lengua y su aprendizaje se puede concluir señalando los siguientes aspectos: • Lengua y aprendizaje son dos conceptos que adquieren verdadera fuerza en Vives cuando son vistos desde la perspectiva de su obra filosófica, concretamente en su escrito De Disciplinis, y desde su obra de orientación práctico-pedagógica, como es su escrito Linguae latinae exercitatio o Diálogos. • El conocimiento de las lenguas, en opinión de Vives, es algo que no se agota en sí mismo, sino que ellas son medios que nos sitúan a las puertas de las artes, de las disciplinas y de los saberes. • Vives no es solo un usuario de las lenguas, sino que reflexiona acerca de la lengua en general y propone metodologías para su aprendizaje. • Vives hace un reconocimiento de la lengua vernácula, aunque siempre toma las cautelas necesarias para que prevalezca la hegemonía del latín y del griego sobre esta. BIBLIOGRAFÍA AA. VV. (1990): Il dialogo filosofico nel Cinquecento europeo. Milán, Angeli. ALCINA, Juan F. y GONZÁLEZ, José Antonio (2000): «Las primeras anotaciones a los Diálogos de Vives en España, de Pedro Mota a Juan Maldonado», Nova Tellus (Anuario del Centro de Estudios Clásicos), 18, 2, 131-174. JUAN LUIS MONREAL PÉREZ / UNIVERSIDAD DE MURCIA (ESPAÑA)
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