Los Diálogos de Vives y la Didáctica de la Lengua
Abstract
Vives, como humanista renacentista, y durante la transición del Humanismo prerrenacentista al renacentista hizo un buen uso de la lengua, entendiéndola como instrumento lingüístico y forma de comunicación cultural. En su obra los Diálogos o Linguae latinae explanatio aborda cuestiones relacionadas con el aprendizaje de la lengua y refleja la conciencia lingüística de la época. Antecedentes de la tradición dialógica están presentes en esta obra, especialmente en dos cuestiones: en el uso de la lengua y en la estructura dialógica empleada.
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LOS
DIÁLOGOS
DE VIVES Y LA DIDÁCTICA
DE LA LENGUA
JUAN LUIS MONREAL PÉREZ
Uni e sidad de Mu cia (España)
[email p o ec ed]
Resumen: Vi es, como humanis a enacen is a, y du an e la ansición del Humanismo
p e enacen is a al enacen is a hizo un buen uso de la lengua, en endiéndola como ins umen o
lingüís ico y o ma de comunicación cul u al. En su ob a los Diálogos o Linguae la inae explana io
abo da cues iones elacionadas con el ap endizaje de la lengua y e leja la conciencia lingüís ica
de la época. An eceden es de la adición dialógica es án p esen es en es a ob a, especialmen e
en dos cues iones: en el uso de la lengua y en la es uc u a dialógica empleada.
Palab as cla e: Humanismo p e enacen is a y enacen is a. T adición dialógica.
Conciencia lingüís ica. Lengua. Didác ica. Ap endizaje.
Abs ac : Vi es, as a Renaissance Humanis and du ing he ansi ion om P e Renaissance
o Renaissance Humanism, used language well, seeing i as a linguis ic ool and o m o cul u al
communica ion. In his wo k Dialogues o Linguae la inae explana ion he ackles issues linked o he
eaching o language and e lec s he linguis ic awa eness o he age. An eceden s o he dialogue
adi ion a e ound in his wo k, in pa icula in he wo a eas o language: use and he dialogue
s uc u e employed.
Key wo ds: P e Renaissance and Renaissance Humanism. Dialogue adi ion. Linguis ic
awa eness. Language. Didac ics. Lea ning.
Résumé: Vi es, pendan la ansi ion de l’Humanisme de la P é enaissance à la
Renaissance, ai un bon usage de la langue, an comme ins umen linguis ique que comme
o me de communica ion cul u elle. Dans son ou age les Dialogues ou Linguae La inae explana io,
il abo de les p oblèmes ela i s à l’app en issage de la langue ou en ep ésen an la conscience
linguis ique de l’époque. Ce ains an écéden s médié aux de la adi ion dialogique médié ale y
igu en spécialemen à p opos de l’usage de la langue e dans la s uc u e dialogique employée.
Mo s-clés: Humanisme de la P é enaissance e de la Renaissance. T adi ion dialogique.
Conscience linguis ique. Langue. App en issage.
1.INTRODUCCIÓN
A lo la go de los siglos XIV y XV –pe iodo p e enacen is a– se desa olla
en Eu opa una impo an e conciencia lingüís ica que se ma e ializa en la oposición
del la ín medie al en e al la ín humanís ico y en la con i encia en e lengua
la ina y lengua omance. Se p oduce, po an o, la con e gencia de dos sis emas
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lingüís icos. Po una pa e, el la ín es u ilizado como un ecu so lingüís ico
inculado al sabe y a los S udia humani a is en gene al y, po o a, el omance es
usado como lengua común y del pueblo que acaba imponiéndose al la ín y
ex endiéndose a oda Eu opa a pa i del siglo XVI con el auge de las lenguas
e náculas.
El uso de la lengua que Juan Luis Vi es hace du an e la ansición del
Humanismo p e enacen is a al enacen is a e leja la conciencia lingüís ica de la
época. Po un lado, es e ecu e a la lengua la ina como lengua cul a, que le da
acceso al mundo clásico, que le posibili a comunica se con la clase ilus ada de
oda Eu opa y que le asegu a un me cado amplio de lec o es pa a su p oducción
cien í ica. Vi es conside a el la ín, en de ini i a, como segunda lengua ma e na.
Pe o, po o o lado, ambién conoce y usa las lenguas e náculas, pues o que
c ece y cohabi a a lo la go de su ida con di e en es lenguas como bagaje lingüís ico
na u al. Vi es hace un buen uso de las lenguas, clásicas y e náculas, en endiéndolas
como ins umen o lingüís ico y o ma de comunicación cul u al (Ca e a, 1988).
Aunque alo a el la ín como la lengua po excelencia haciendo un uso exclusi o
de la misma en sus esc i os, sin emba go la e e encia a las lenguas e náculas es
una cons an e en sus esc i os, especialmen e en su Linguae la inae exe ci a io o Diálogos
y en De Disciplinis. Po ello c eemos que Vi es, aunque conside a que el la ín es el
elemen o angula del sis ema lingüís ico, a o ece la con i encia ligüís ica en e
el la ín y el omance, al pensa que la u ilización de la lengua e nácula es buen
mé odo de enseñanza pa a i de lo ácil a lo di ícil, de lo simple a lo complejo en
el ap endizaje del la ín.
En los Diálogos de Vi es o su Linguae la inae exe ci a io se abo dan cues iones
elacionadas con el a e de enseña y el ap endizaje de la lengua y su me odología
y es un buen e lejo de la conciencia lingüís ica de la época. En el examen de es a
ob a se iene en cuen a an o la adición his ó ica li e a ia que le p ecede como el
con ex o gene al de la ob a i esiana.
2. TRADICIÓN EN LOS DIÁLOGOS RENACENTISTAS
El diálogo como géne o li e a io a a iesa oda la his o ia de la li e a u a
(Ga cía Be io y Hue a, 1995). Ello signi ica que, independien emen e del
di e en e peso his ó ico que es e géne o li e a io ha enido a lo la go del iempo,
el uso de es e ecu so li e a io siemp e se ha hecho p esen e, al como lo con i man
las di e en es p oducciones li e a ias.
Además de señala la con inuidad de uso de es e géne o en las li e a u as,
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ambién hay que indica la di e sidad de sus con enidos (Cale o, 1994). Lo que
hay de común en el uso de es e géne o li e a io es la écnica que lo ca ac e iza, y
lo que le di e encia en el uso es la inalidad o con enidos que ansmi e. Dicha
di e sidad emá ica no impide obse a que de e minados con enidos sean
ecu en es a lo la go del iempo, bien po la impo ancia que en sí ienen o bien
po que la coyun u a his ó ica y cul u al les dan ac ualidad; es e es el caso de la
‘educación’ y el ‘ap endizaje’. No cabe duda de que es e con enido, al habe sido
una p eocupación cons an e en el homb e, explica que muchos pensado es se
hayan ocupado de e lexiona y de elabo a eo ía al espec o, u ilizando pa a ello
el ecu so li e a io del diálogo.
Vol iendo al uso de los diálogos a lo la go de la his o ia de la li e a u a,
con iene deci que en la época enacen is a es e géne o ha enido un desa ollo
conside able (Ibid.), siguiendo la adición que el mismo u o en el pe iodo clásico
con las apo aciones ele an es de Pla ón, Cice ón, Luciano. La exp esión
enacen is a de es e géne o no solo es el esul ado de la inco po ación de la
adición clásica, sino que ambién la adición medie al en es e campo ha sido
ecogida en los diálogos enacen is as. Es a isión de con inuidad y de p esencia
de las dos adiciones an e io es de los diálogos en los co espondien es diálogos
enacen is as se apa a de la in e p e ación que, a eces, se hace de la Edad Media
como un pe iodo que p oduce una up u a con la adición clásica de los diálogos
y, po an o, no asmi e el es igo de es e ecu so li e a io a la adición humanis a
del Renacimien o (Gómez, 2004).
3. EL APRENDIZAJE Y EL USO DE LA LENGUA EN LOS DIÁLOGOS LITERARIOS
Tal como se ha indicado an es, los diálogos con ienen emá icas di e sas
en los di e en es campos disciplina es que han sido ele an es en el iempo, como
la ciencia, la iloso ía, la eligión, la educación y lo li e a io en gene al. Pues o que
es e a iculo e sa sob e los Diálogos de Vi es (Vi es, 1994), ob a en la que el
alenciano e lexiona p incipalmen e sob e el uso de la lengua y su ap endizaje
(Cale o, 1994)1, pa ece con enien e –a in de con ex ualiza la– p esen a una b e e
pe spec i a his ó ica sob e los Diálogos.
1 F ancisco Cale o señala en la ob a que se e e encia la con eniencia de llama ambién a los Diálogos como Diálogos
Escola es po a a se de «ob as esc i as en o ma dialogada pa a la p ác ica de una lengua, cuya emá ica e sa
no malmen e sob e aspec os escola es o de la ida co idiana» (Ibid.: 3). Es e abajo in oduc o io de Cale o a los
Diálogos de Juan Luis Vi es es de obligada lec u a pa a quienes quie an conoce a ondo es a ob a.
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El uso que los humanis as enacen is as hacen de la lengua y del
ap endizaje de la misma en los Diálogos, di ícilmen e puede no es a
in luenciado po los usos an e io es de los mismos, an o los de i ados de la
adición clásica como de la medie al. Y ello, a pesa de que la nue a o ma de e
el mundo y el homb e po pa e de los humanis as –de los que Vi es e a un signi icado
ep esen an e), les hicie a pensa e, incluso, deci que el o den nue o que soñaban y
que ían conlle aba una up u a con odo lo an e io , no econociendo con cla idad la
in luencia que eje cían sob e ellos los an eceden es o apo aciones his ó icas de los
Diálogos al campo de la ciencia, la cul u a, la educación y la c eación li e a ia. La
uel a al mundo clásico no e a pa a los humanis as, según exp esaban, un queda se
anclado en ese con ex o his ó ico, sino pa a ecupe a lo desde o a mi ada, la que
exigía la e a mode na que se ab ía paso. Pues bien, y a pesa de es a apa en e up u a,
hay que econoce la in luencia que han enido las adiciones an e io es en los Diálogos
enacen is as.
Es p ecisamen e en el Renacimien o2 cuando los Diálogos se
mul iplican, debido al in e és especial que los humanis as mues an, de un
lado, po usa y ap ende el buen la ín, ol iendo a la adición clásica, y
aleja se de la o ma como lo es aba usando el la go pe iodo medie al; y, po
o o lado, po o dena el uso de las eme gen es lenguas e náculas siguiendo
el modelo no ma i o clásico. Ambas azones explican su icien emen e la
ela i a eclosión que se p oduce de las llamadas ob as Diálogos. Es e
mo imien o humanis a enden e a eno a el buen uso y el ap endizaje de las
lenguas –la ín y lenguas e náculas) eco e odo el e i o io de la Eu opa
humanis a, iniciándose en I alia con Valla a la cabeza y po se la cuna del
Renacimien o y ex endiéndose sucesi amen e al es o de Eu opa.
Al igual que sucede en la Edad Media, ambién en el Renacimien o,
Alemania se con ie e en el espacio cul u al que más cul i a los Diálogos,
azón que explica que sea es e país el que más con ibuya con ob as y
es udiosos a la p oducción de es e géne o li e a io. Apa e de que la dis ancia
lingüís ica del alemán espec o a las lenguas ománicas a o ezca es e hecho,
juega ambién, a nues o en ende , o o ac o en la explicación de es a
si uación: la sensibilidad his ó ica del pueblo alemán po la lengua en gene al,
bien se a e del la ín, como de la p opia lengua alemana. No hay más que
eco da al espec o lo que ha sido la g an con ibución de Lu e o a la lengua
alemana, que iene luga en es e con ex o enacen is a y a o ecida po la
ecep i idad y la sensibilidad de los alemanes po la lengua.
2 Pa a es e pe iodo, c . los abajos de Gómez (2000), Ma sh (1980) y AA. VV. (1990).
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4. VIVES Y LOS DIÁLOGOS
Juan Luis Vi es, en pleno Renacimien o, se suma a la co ien e de humanis as
a quienes desde di e en es en es disciplina es les in e esa el uso de la lengua y su
ap endizaje. El conjun o de su ob a se hace eco de es a p eocupación, aunque
han sido algunos de sus esc i os, como ya se ha mencionado, los que han abo dado
es a cues ión de mane a especí ica, conc e amen e el De Disciplinis (1531) y la
Linguae la inae exe ci a io o Diálogos (1539), esc i os que han enido un g an
econocimien o; el p ime o, po se un impo an e y comple o ex o ilosó ico
(Ne o, 2008); y el segundo, po habe sido el de mayo éxi o, a endiendo –en e
o as azones3– al núme o de ediciones que ha enido (B e a-Cla amon e, 1994).
El humanis a alenciano po a ias azones (González y Gu ié ez, 1999)
se sien e inclinado e, incluso, cómodo, con es a a ea: su conocimien o de las
lenguas clásicas y manejo de un buen núme o de lenguas e náculas po habe
i ido en el co azón de Eu opa y habe enido una al a mo ilidad en el in e io de
la misma; su p eocupación po la educación y la didác ica; su eje cicio de docen e
y su ce canía a E asmo, an o en lo pe sonal como en la p o esional, ue on
ac o es, en e o os, que le hicie on in e esa e po la lengua y po la o ma de su
ap endizaje.
Vi es, siguiendo ambién la adición humanis a en el uso de los diálogos,
como buen ins umen o que es pa a la comunicación y pa a el ap endizaje de la
lengua, lo inco po a bien p on o a su agenda de abajo, con encido de su u ilidad
y de su segu a di usión, sob e odo cuando io el éxi o que an e io es Diálogos
habían enido, y, p incipalmen e, los de E asmo (E asmo, 2005) que log a on
se en a y sie e ediciones en unos quince años —1518-1533 (Cale o, 1994).
No cabe duda que Vi es con sus Diálogos, al igual que le sucedió a E asmo,
podía cub i a ios obje i os: con ibui al buen ap endizaje del la ín po pa e de
los jó enes4, uno de los en es humanis as; acili a su eje cicio docen e de la
lengua la ina, ac i idad que desa olló, p ác icamen e, en buena pa e de su ida.
Conc e amen e, Vi es esc ibió es a ob a mien as u o izaba en el ap endizaje
3 Va ios y di e en es mo i os se han dado pa a explica el éxi o que ha enido es a ob a de Vi es, señalándose:
dispone de un ocabula io y de una g amá ica la inos (No eña, 1978); se los Diálogos mucho más que un lib o de
ex o: son una ob a a ís ica comple a (J. J. M., 1959); se a a del es amen o de Vi es (Rod íguez, 1987); acaso no
haya lib o en nues a li e a u a an ín imo y gus oso ( Ma ínez Ruiz, 1976); es un lib o escola y de lec u a en e enida
y p o echosa (Cale o, 1994).
4 Vi es en la Dedica o ia de es a ob a que hace al P íncipe Felipe exp esa uno de los mo i os p incipales po los que
ma e ializa es e esc i o: «Po es a azón, y a pesa de mis ocupaciones en a eas más impo an es, ayuda é con gus o el
ap endizaje de la ju en ud ambién en es a ma e ia. He esc i o pa a p ac ica la lengua la ina unos eje cicios elemen ales de
con e sación que, po se p o echosos pa a los muchachos, según espe o, me ha pa ecido bien dedicá elos a i que
e es P íncipe» (Vi es, 1994: 1).
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del la ín a la ma quesa de Zene e, esposa del Conde de Nassau, en la ciudad de
B eda -1537-1539-; apa e de se i de medio económico pa a sus en a se él y su
amilia y de ene no able di usión, la ob a ambién acili aba la di usión de las
o as que Vi es iba sacando al me cado eu opeo. La his o ia no a dó mucho en
con i ma la in uición que u o: las ediciones de su ob a supe a on las escien as,
sob epasando el núme o de ediciones que u o la co espondien e ob a de E asmo,
así como la di usión que u ie on las o as ob as del alenciano.
Los Diálogos de Vi es cons a de 25 ex os, en los que se abo dan di e en es
emas, odos encaminados a se i de base y de ins umen o pa a el ap endizaje
del la ín, y la mayo ía de las mismas e san sob e aspec os ela i os al espacio
escola . Pe o son los diálogos XXIV y XXV los que Vi es u iliza pa a ansmi i
su pensamien o o eo ía sob e la educación. Desde el pun o de is a del uso de la
lengua y de su ap endizaje, es el conjun o de los diálogos los que cons i uyen el
cen o de in e és de es a ob a y en cada uno de ellos el alenciano a señalando
p og esi amen e sus apo aciones a la lengua.
4.1. La lengua la ina de los
Diálogos
de Vi es
Ci cunsc ibiéndose al uso de la lengua que Vi es hace en es a ob a, se
obse a que es e la o ien a pa a la p ác ica del la ín y pa a en iquece el ocabula io
de pe sonas que ya es aban iniciadas en es a lengua, lo que explica que in oduzca
di icul ades al emplea neologismos y u iliza palab as, a eces, no muy usuales.
Po o a pa e, Vi es, iel a la adición humanis a, p e ende hace un buen
uso del la ín clásico. A al in, ecomienda como p ác ica de la lengua la ina la
lec u a de clásicos como Cice ón, Te encio y Plinio. No obs an e, Vi es no es
pa ida io de la imi ación en el uso del la ín clásico, sino que c ee que es e debe
se ac ualizado aunque debe esponde a los cánones clásicos de su uso. Ello
hace que Vi es u ilice un es ilo muy pe sonal, di ec o y i o, siguiendo el i mo
del géne o dialógico que le pe mi e esceni ica aspec os de la ida con el
ins umen o de la lengua.
También es á p esen e en Vi es la in luencia de E asmo en el uso que hace
de la lengua. La ce canía y, a eces, la dependencia de Vi es espec o a E asmo,
explican es e hecho. Los dos, no solo ienen un buen dominio del la ín, sino que
compa en es a egias humanis as en cuan o a la esc i u a y a la di usión de sus
esc i os. Ambos hacen uso de los diálogos, p ime o E asmo y después Vi es,
esc ibiendo sus co espondien es Coloquios y Diálogos; ello hace que en el es ilo
di ec o y cla o de Vi es en el uso de la lengua se ea e lejado el es ilo de E asmo5.
Igualmen e, los dos segui án es a egias pa ecidas en la di usión de sus ob as,
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siguiendo Vi es las p ác icas de E asmo, aunque Vi es con sus Diálogos le a en ajó
sob adamen e en el núme o de ediciones que E asmo alcanzó con sus Coloquios.
5. LAS APORTACIONES DE LOS
DIÁLOGOS
DE VIVES AL USO DE LA LENGUA EN EL
CONTEXTO GENERAL DE SU OBRA
El hecho de que los Diálogos de Vi es en onquen con la adición medie al
y clásica de es e géne o li e a io no le es a signi icación, sino que al con a io,
es a con inuidad la en iquece al cons i ui se es a ob a en un pun o de encuen o
en e el pasado y el p esen e del Renacimien o. Es a conside ación iene su
impo ancia desde el aspec o o mal del géne o li e a io, el diálogo. Pe o desde el
pun o de is a del con enido de la ob a, eje cicios o emas pa a el es udio del la ín
como lengua, es donde se undamen a y se explica el alo de es a ob a y el éxi o
que u o. También desde es a pe spec i a, la apo ación del alenciano en onca
con la adición an igua y medie al de los Diálogos Escola es, ya que se ocupaban
de la p ác ica de una lengua de o ma dialogada y cuya emá ica e saba
no malmen e sob e aspec os escola es o de la ida co idiana (Cale o, 1994).
Dicho es o, lo que nos in e esa en es e epíg a e es incula las apo aciones
que hace Vi es en sus Diálogos con aquella pa e de su ob a que ha dedicado a
o ece nos su pensamien o sob e la lengua y la o ma más adecuada pa a
ap ende la, conc e amen e en su De Disciplinis, al como se ha mencionado
an e io men e. Y es e examen se ha á, eniendo en cuen a el con ex o más gene al
de su ob a didác ica que ayuda á al in p opues o.
5.1. Vi es y el uso y es udio de las lenguas
Juan Luis Vi es c ece du an e los p ime os años de su ida en un clima
lingüís ico plu al. El cas ellano y el alenciano o man su bagaje lingüís ico na u al,
apa e de su emp ano ap endizaje del la ín. El des ino que le espe aba, F ancia,
Países Bajos e Ingla e a le pe mi i ía inco po a ambién de o ma bas an e na u al
el ancés, lamenco e inglés, además del buen dominio del la ín y buen
conocimien o del g iego. Po an o, es amos an e un humanis a que p ac icó con
su ejemplo el uso de las lenguas, clásicas y e náculas, en endiéndolas como
3 Va ios y di e en es mo i os se han dado pa a explica el éxi o que ha enido es a ob a de Vi es, señalándose:
dispone de un ocabula io y de una g amá ica la inos (No eña, 1978); se los Diálogos mucho más que un lib o de
ex o: son una ob a a ís ica comple a (J. J. M., 1959); se a a del es amen o de Vi es (Rod íguez, 1987); acaso no
haya lib o en nues a li e a u a an ín imo y gus oso ( Ma ínez Ruiz, 1976); es un lib o escola y de lec u a en e enida
y p o echosa (Cale o, 1994).
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ins umen o lingüís ico y o ma de comunicación cul u al. En cuan o a es e
aspec o, Vi es adop a á una posición más abie a y uncional que E asmo. Aunque
ambos alo an el la ín como la lengua po excelencia haciendo un uso exclusi o
de la misma en sus esc i os, sin emba go la e e encia a las lenguas e náculas en
Vi es es mucho mayo que en E asmo. Posiblemen e, la di e encia de edad en e
uno y o o, ein icinco años mayo E asmo que Vi es, explique al si uación, ya
que en es e cua o de siglo muchas cosas cambia on, en e o as, la implan ación
de las lenguas e náculas iba ex endiéndose y consolidándose.
Vi es no solo se á un usua io de las lenguas, sino que se ocupa de las
mismas en sus esc i os, e lexionando ace ca de la lengua en gene al y p oponiendo
me odologías pa a su ap endizaje. Son a ios los esc i os de Vi es en los que se
ocupa de es as cues iones: De a ione s udii pue ilis (1521), dos ca as que e san
sob e la enseñanza de las lenguas; De adendis disciplinis (1531)6, ambicioso a ado
de la enseñanza de odas las disciplinas; De a ione dicendi (1533) o e ó ica, en
donde se dedican capí ulos a la mane a de exp esa se, la dialec ología y la eo ía
de la aducción; De consc ibendis epis olis (1536), dedicado al a e de esc ibi ca as
y que es un lib o in oduc o io sob e ó mulas, o ma os, con enidos y ipos de
ca as al ni el del p incipian e a anzado o es udian e in e medio; Linguae La inae
exe ci a io o Los Diálogos (1539), que como an e io men e se ha dicho, cons i uyen
un buen ma e ial pa a la con e sación y en los que se encuen an exp esiones
coloquiales la inas. Es un lib o de ases, de lec u a, de con e sación y de p ác ica
de o mas y es uc u as (B e a-Cla amon e, 1994).
En las muchas y a iadas e lexiones que Vi es hace en su esc i os a
p opósi o de las lenguas y de la lengua, plan ea una cues ión de ca ác e gene al
que conside amos de g an u ilidad e, incluso, de ac ualidad: el conocimien o de
las lenguas es algo que no se ago a en sí mismo, sino que son un medio que nos
si úan a las pue as de las a es, de las disciplinas y de los sabe es. La necesidad de
las mismas hay que en ende la, según Vi es, desde es a pe spec i a, al como lo
exp esa en su ob a De Disciplinis, en la Pa e Segunda -Tomo II-, dedicado a La
Enseñanza de las Disciplinas o la Fo mación C is iana:
Has a es e pun o nos hemos ocupado del conocimien o de las lenguas que posibili an
el acceso a odas las disciplinas y a odas las a es, muy especialmen e a aquellas que nos
han sido ansmi idas en las ob as li e a ias de los g andes alen os. Po consiguien e, el
desconocimien o de una de e minada lengua cie a, po deci lo de algún modo, la pue a
6 Es e esc i o es la segunda pa e de la g an ob a de Vi es De Disciplinis (1531), siendo la p ime a, De causis co up a um
a ium y la e ce a, De a ibus. De adendis disciplinis, la segunda pa e, po su con enido y la iloso ía que lo o ien a
puede se i de modelo de ex o humanís ico (C . Ne o, 2008).
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de en ada a la disciplina que es á esc i a y edac ada en esa lengua. Pe o ecue den los
homb es aplicados al es udio que, si no añaden nada al conocimien o de esas lenguas, an
solo han llegado a los umb ales de las a es y se hallan en en e de ellas o, pa a se más
exac os, en el es íbulo; y ecue den igualmen e que no es mejo conoce el la ín y el
g iego que el ancés y el español, oda ez que los e udi os se han is o p i ados de saca
p o echo de su uso, ni que odas las lenguas del mundo me ecen que uno se sac i ique
exclusi amen e po ellas en el supues o de que no se busque una inalidad dis in a (Vi es,
1997, II: 149).
5.1.1 El uso del la ín
Con iene eco da de nue o que Vi es, al igual que lo hizo E asmo, esc ibió
oda su amplia ob a en la ín, y además en el la ín del humanismo. Es a si uación
le ino impues a, ya que el la ín –pese a que las lenguas e náculas en es e iempo
empiezan a gana e eno–, e a la lengua o icial en las uni e sidades7 y en oda la
p oducción cien í ica que se gene aba en ellas o en su en o no. Con el ap endizaje
que Vi es adqui ió de es a lengua en su o mación inicial de Valencia y con el
pe eccionamien o que consiguió en su segundo pe íodo pa isino de o mación,
log ó habla y esc ibi un la ín pe ec o:
Hay un hecho, sin emba go, que no o ece duda. Cuando a sus diecisie e años el
jo en Vi es llega a Pa ís pa a cu sa A es, es deci , iloso ía, dominaba el la ín, había
es udiado g iego y poseía una espe able e udición his ó ica, cul u al y li e a ia en elación
a la an igüedad g eco omana. Se ía imposible que sin una base de cie a consis encia
hubie a podido acumula los sabe es la inos y li e a ios que mues an sus p ime as
publicaciones pa isinas, habiéndose dedicado además a o as ma e ias y lec u as, e incluso
a enseña él mismo (Fon án, 1992: 27).
El conocimien o eó ico y p ác ico que Vi es iene de la lengua la ina no
obedece a la pu a uncionalidad y u ilidad. Hay un plus adicional que le lle a a
habla y esc ibi en la ín como una segunda lengua ma e na: el espí i u del
humanismo:
7 Al espec o iene in e és el siguien e comen a io de Lo enzo Ribe , en el que señala que pese a la o icialidad del la ín
en una uni e sidad an ele an e en aquel iempo como Lo aina, ello no impedía el uso co idiano de las lenguas
e náculas: «¡Qué eno me zumbido el de las colmenas es udian iles de Lo aina en los comienzos del siglo XVI! En los
días de Vi es, esa é ica ciudad llegó a albe ga más de sie e a ocho mil es udian es p oceden es de odos los pun os
de Eu opa. Una ez salidos de las aulas, donde impe aba el la ín, sus calles esonaban con odos los acen os de una
bulliciosa Babel plu ilingüe» (Ribe en Vi es, 1947: I, 40). Lo dicho pa a la Uni e sidad de Lo aina es aplicable a las
uni e sidades hispanas, caso de Salamanca, pues ni siquie a en el Colegio T ilingüe se hablaba el la ín de o ma
pe manen e (Mo eno, 2006).
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quien el mime ismo es lo más gus oso y mejo . Y no solamen e emeda á las oces, sino
ambién la p onunciación po no come e al a en los acen os (Vi es, 1948: II, 325).10
En segundo luga , pone de elie e la u ilidad de conoce bien y apoya se en
la lengua e nácula p opia pa a el ap endizaje de las o as lenguas. Vi es de iende
el uso de la lengua e nácula, ya que según él, acili a el ap endizaje de las lenguas
clásicas. Con es a posición, el alenciano a anza bas an e, en é minos de mé odo
de ap endizaje de las lenguas, y se dis ancia de E asmo quien se quedó
p ác icamen e ence ado en el uso de la lengua la ina: «En es e pun o comenza á
a e e pequeñas o aciones del inglés al la ín, áciles al p incipio y de una di icul ad
g adual después, en que en en en juego odos los géne os y iempos de los e bos.
Es as o acioncillas deben se g a es y de sano con enido, o es i as, salpicadas de
g acejo u bano y de sales á icas» (Vi es, 1948. II, 323).
En e ce luga , o a idea que es á en su concepción de la didác ica es que
pa a mejo a el ap endizaje con iene segui el ejemplo de los que hablan y esc iben
bien. Vi es, lejos de se un o malis a y un pu is a en el uso de la lengua, sí c ee
necesa io como mé odo de enseñanza imi a a los que bien hablan y esc iben.
Es a idea es á ue a de duda y se ha cons i uido en un p incipio de ap endizaje
undamen al en cualquie p opues a me odológica:
Habla ú como oye es que hablan los homb es doc os o leye es en los esc i o es
la inos. E i a, así en el habla como en el esc ibi , odas aquellas oces que e pa ecie en
sospechosas sin habe e p e iamen e in o mado de u maes o ace ca de su la inidad.
Con aquellos que hablan el la ín inco ec amen e, pues o que su locución puede co ompe
la uya, p e ie e habla en inglés o en cualquie o a lengua en la que no exis a al pelig o.
Gus a de al e na con los que ienen una emplada acundia. No hay delei e más pu o ni
subido que el de habla con quienes ienen en su lengua emedios ob ios y e icaces pa a
odas las dolencias del alma (Íbíd: 329-330).
En cua o luga , Vi es ambién de iende que la enseñanza de las lenguas
clásicas, conc e amen e el la ín, debe hace se po un maes o que conozca
pe ec amen e su p opia lengua e nácula. De nue o, Vi es si úa a la lengua ulga
como ins umen o de apoyo pa a el ap endizaje de lenguas no p opias. Resul a
di ícil en ende o a si uación que no sea la indicada, pa a que enga luga un
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10 Se ha ecu ido a la aducción que Ribe hace de la ob a de Vi es De Ra ione S udii Pue ilis, con enida en la Ca a
que Vi es esc ibe a Ca alina, eina de Ingla e a (1523), al no dispone de o a aducción mejo en cas ellano de dicha
ob a. La edición en cas ellano del Epis ola io de Juan Luis Vi es y p epa ada po Jiménez Delgado (1978) no incluye
odo el ex o de dicha ca a, emi iendo a al in a las ediciones de las ob as de Vi es p epa adas po Mayans (Valencia,
1782-1790).
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ap endizaje en las adecuadas condiciones. No es ácil encon a o o ex o de
Vi es al espec o, en el que exponga con an a cla idad la cuali icación que debe
ene el maes o de su p opia lengua e nácula:
De la lengua e nácula de los niños end á el maes o un conocimien o exac o
pa a enseña les a a és de es a de mane a más cómoda y sencilla aquellas lenguas e udi as,
pues, si en la lengua pa ia no usa de ocablos con enien es y adecuados al ema del que
se habla, a menudo lle a á a engaño a los niños y es e e o les acompaña á enazmen e
cuando sean ya adul os y g andes. ¿Qué deci del hecho de que los niños no en ienden bien ni
su p opia lengua, a no se que se diga odo con cla idad me idiana? Conse e ín eg a la
memo ia de la lengua pa ia en oda su an igüedad y enga conocimien o no solo de las
palab as ecien es, sino ambién de las a caicas y que queda on ya obsole as, y sea como
una especie de adminis ado del e a io de su lengua (Vi es, 1997: II, 87-Tomo II.).
En quin o luga , Vi es igualmen e piensa que la u ilización de la lengua
e nácula en la enseñanza acili a una explicación cla a y accesible y conside a
buen mé odo de enseñanza i de lo ácil a lo di ícil, de lo simple a lo complejo, de lo
accesible a lo que p esen a más di icul ad. Y en es a ansición el uso de la lengua
e nácula acili a el camino del ap endizaje: «Sea la explicación del p ecep o en ex emo
ácil y diá ana. Al p incipio, hágase en palab as de la lengua ulga , luego,
paula inamen e, en oces la inas con una p onunciación cla a y ges os que ayuden
a la comp ensión, siemp e que no degene en en el his ionismo» (Ibid.: 88).
En sex o y úl imo luga , con iene des aca la idea i esiana de que la p ác ica
es un elemen o necesa io pa a el ap endizaje de las lenguas. De nue o el sen ido
p agmá ico de Vi es apa ece en es a idea, ya que es conscien e de que no impo a
en qué enseñanza, es a debe ene al mismo iempo una o ien ación eó ica y p ác ica.
Vi es oda ía eco daba su expe iencia en Pa ís cu sando los es udios de iloso ía. Allí
pudo comp oba los excesos que se p oducían en la enseñanza de la dialéc ica, bas an e
o ien ada a la pu a especulación y alejada de plan eamien os eales:
La p ác ica de la esc i u a es p o echosa en g an mane a. Cice ón dice: ‘La pluma
es el mejo maes o y pe eccionado del lenguaje’. Po lo an o, después de que hayan
ap endido la sin axis, aduci án o aciones de la lengua ulga a la la ina y, asimismo, de
es a a la lengua ulga , pe o se án al p incipio muy b e es y se les i á añadiendo cada día
algún elemen o. Se ob a á de idén ica mane a en la lengua g iega, aunque yo p e e i ía
que ap endie an a e e de los g iegos a noso os que de noso os a aquéllos (Ibid.: 96).
Concluyendo, se puede deci que Vi es aplica la didác ica a la enseñanza de
la lengua y del lenguaje. Pa a él, las lenguas se deben ap ende a a és de la
comunicación di ec a y la enseñanza en gene al debe ía basa se en la expe iencia
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y en el con ac o con los homb es. No obs an e, en el caso del la ín, eniendo en
cuen a que dicha lengua no se habla de modo na u al ue a del aula, Vi es se e
obligado a inclui eglas g ama icales en su mé odo didác ico pa a que se es udien
al mismo iempo que se ap ende a con e sa , aunque lo undamen al de dichas
eglas es que se apliquen en la comunicación dia ia.
Después del examen de las apo aciones de Vi es a la lengua y al lenguaje,
se puede deci que ue un isiona io de la didác ica de las lenguas y, a su ez,
aplicó odos los elemen os posi i os de la época en la que esc ibió.
7. A MODO DE CONCLUSIÓN GENERAL
A pa i de las e lexiones hechas en las páginas an e io es sob e el
pensamien o de Vi es en elación a la lengua y su ap endizaje se puede conclui
señalando los siguien es aspec os:
• Lengua y ap endizaje son dos concep os que adquie en e dade a ue za
en Vi es cuando son is os desde la pe spec i a de su ob a ilosó ica,
conc e amen e en su esc i o De Disciplinis, y desde su ob a de o ien ación
p ác ico-pedagógica, como es su esc i o Linguae la inae exe ci a io o Diálogos.
• El conocimien o de las lenguas, en opinión de Vi es, es algo que no se ago a
en sí mismo, sino que ellas son medios que nos si úan a las pue as de las
a es, de las disciplinas y de los sabe es.
• Vi es no es solo un usua io de las lenguas, sino que e lexiona ace ca de la
lengua en gene al y p opone me odologías pa a su ap endizaje.
• Vi es hace un econocimien o de la lengua e nácula, aunque siemp e
oma las cau elas necesa ias pa a que p e alezca la hegemonía del la ín y
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